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viernes, 22 de enero de 2016

ARAMO: LA MONTAÑA DEL DIOS CELTA (ASTURIAS)

El Aramo ( las montañas nevadas del fondo) y la ciudad de Oviedo/Uviéu. Comienzo del Camino Primitivo
 Durante los primeros kilómetros del Camino Primitivo, desde la salida del casco urbano de la ciudad de Oviedo/Uviéu, dominan al sur la escena las montañas de la Cordillera Cantábrica. Entre ellas destacan por su altura y proximidad respecto a nosotros, los picachos de la sierra del Aramo, o como más propiamente se dice por parte de pastores y vecinos, El Puertu l'Aramo, cordillera situada en el mismo centro y corazón de Asturias, sobre los concejos de Lena/L.lena, Riosa y Morcín al este y sobre los de Santo Adriano, Proaza y Quirós al oeste.


Sus cumbres llegan a pasar de los 1.700 metros de altura, destacando El Gamoniteiru con 1.786, El Barriscal de 1.734, El Gamonal 1.712, El Picu Xistras con 1.775 y Penapodre de 1.631, así como Las Bizarreras de 1.626 y Pelitrón de 1.562.


 Entre sus alturas destaca también L'Angliru, a 1625 metros de altura, una collada entre los picachos que ocultan buena parte del año sus cimas entre nieves o a veces entre nieblas, no siendo extraño que no pocas veces se eleven más altos que las propias nubes. Es una braña o majada, territorio de pastos, desde hace milenios, ahora famosa a nivel internacional por ser culmen una de las míticas etapas de montaña de competiciones ciclistas como la Vuelta a España.


Realmente, a pesar de la altitud y de lo abrupto, toda la serranía es como dijimos terreno en el que la peña caliza gris comparte espacio con hermosas camperas verdes de grandes pastizales en sus majadas, mayadas o mayeos. Milenarias civilizaciones pastoriles dejaron patente su presencia desde la más remota noche de los tiempos con sus necrópolis funerarias y monumentos mágico-religiosos, ofrendas y quizás algunas tradiciones y reminiscencias legendarias que han llegado a nuestros días, empezando por buena parte de la misma toponimia.


Hoy como ayer El Puertu l'Aramo es zona de ganados en verano, cuando la hierba surge tras irse el manto blanco de las nieves. Pastos y agua para abrevar dieron, incluso en nuestros días, ocasión a rencillas ganaderas en las que se involucran concejos enteros. No en vano parece ser que, por esta razón fue también desde épocas muy remotas una suerte de divisoria natural plasmada posteriormente en las divisiones administrativas o en las mismas isoglosas linguísticas.


Constituye a la vez una suerte de paso entre los valles centrales asturianos del Nalón y Caudal (antaño valle del Río Grande), con los valles del Trubia, al otro lado de estas montañas, así como, cuando el clima lo permite, entre la meseta y el centro de Asturias. Ancestrales rutas de pastoreo, pero también de arriería, trashumancia y peregrinación atraviesan el Aramo y no pocos santuarios parecen cristianizar cultos prerromanos muy anteriores, como es el caso de la Virgen del Alba en Quirós.


Dentro de este bagaje entre natural y sagrado se atribuye al Aramo ser linguísticamente un teónimo dedicado a la divinidad céltica gala Aramo-onis, así lo presenta el profesor Martín Sevilla Rodríguez en su obra Toponimia de Origen Indoeuropeo Prelatino en Asturias (Real Instituto de Estudios Asturianos, 1980). La Toponimia, no siempre ciencia exacta no obstante, le plantea otros posibles orígenes etimológicos, así el doctor Julio Concepción en su Diccionario toponímico del a montaña asturiana  (KRK ediciones 2001), sin desdeñar la opción anterior, propone su vinculación a la raíz del céltico ar-, ar-n con su variante ar-m, relacionado con valle y/o agua. En este caso conviene no olvidar que, aparte del agua para pueblos, villas y brañas circundantes, de aquí mana el agua que abastece a la ciudad de Oviedo/Uviéu a través del embalse de los Alfilorios.


En lo concerniente a la historia se vincula al Aramo, junto con las aún más altas estribaciones de las Ubiñas, aún más al sur, y que podemos tal vez divisar muy en la distancia (en ese caso nos parecería una prolongación de la misma cordillera) con el no menos mítico Mons Vindius de la última resistencia astur contra las legiones romanas de Augusto en las campañas de conquista del 25 al 19 a.C. Mons Vindius o del monte blanco, o del dios Vindio, otro teónimo celta al que se le busca relación con el santuario mariano de Bendueños en Lena/L.lena. Si bien es cierto que la geografía y escenarios concretos de las guerras asturcántabras contra Roma están sujetos a numerosas interpretaciones y los nombres transmitidos por los cronistas clásicos abarcan en su ubicación, según el parecer de cada historiador, una amplia franja del noroeste peninsular, desde Peña Sagra y los Picos de Europa hasta las montañas del Bierzo, Ancares y los cordales astúricos.


Así, por Paniceres, luego por Llampaxuga y más tarde por Lloriana, iremos viendo al sur siempre esta impresionante y omnipresente mole que constituye una majestuosa muralla labrada por titánicos plegamientos geológicos y por eso no en vano nuestros antepasados veían en estas y otras montañas la morada de sus divinidades, representación de las fuerzas, para ellos mágicas para nosotros naturales, que hicieron que la tierra se elevase miles de metros hacia el cielo.

El Monsacro con el Aramo al fondo y a la izquierda estribaciones de las Ubiñas. El humo es de la central térmica de Soto de Ribera
A la izquierda del Aramo está el Monsacro o La Madalena, con una altitud máxima de 1.055 metros en el Cuitu Rumiru. Se trata de otro monte sagrado como su nombre indica pues en su cima están las capillas de Santiago y La Madalena, obras románicas que cristianizan campos de túmulos o enterramientos megalíticos en paraje de extraordinaria tradición romera pues allí se guardaron las Reliquias de Jerusalén, en el Arca Santa y Santo Tesoro, reliquias que la tradición asevera ser de Cristo, la Virgen y los Apóstoles y que, escapando a lo largo del tiempo de la invasión musulmana, primero a lo largo del norte de África y luego en la visigótica Toledo, vinieron a parar allí para luego pasar al primer templo ovetense, antecesor de la actual catedral de Oviedo/Uviéu, lo que hizo ya desde el comienzo un gran centro de peregrinación en la naciente capital asturiana a la que Alfonso II El Casto trasladó su corte luego de la fundación (o refundación sobre más que probables asentamientos castreños astures y villas romanas muy anteriores) por parte de los monjes Máximo y Fromista en tiempos de su padre Fruela, todo ello en el siglo VIII de nuestra era. Este es el origen del Camino Primitivo y de TODOS los caminos a Santiago.


Verdaderamente a veces el Monsacro a contraluz nos parece también otra continuidad del Aramo, con el que "enlaza" a través de la collada de Viapará, subida a L'Angliru.

El Aramo, oculto por las nubes, desde La Veiga Valdunu en Les Regueres
Luego de pasar por La Ponte Gallegos, al concejo de Les Regueres, tendremos otras vistas del Aramo desde L'Escampleru. Más adelante desde la vega del río nalón en Valdunu.

El Aramo nevado desde la subida a El Freisnu
Otras excelentes visuales del Aramo las tenemos en la ascensión por Acevéu al albergue de Villapañada y a El Freisnu, ya en la divisoria de los concejos de Grado/Grau y Salas. Siempre, insistimos, que el manto blanco de las nubes nos lo permita...


Más vistas del Aramo y del Monsacro desde el albergue de Villapañada y subida hacia El Freisnu:





El Monsacro
El Monsacro (asomando solo un poco a la izquierda de la foto) y el Aramo.

Grado/Grau, la villa moscona, a la izquierda de la foto (vista desde el albergue de Villapañada).
 

Fotos de la misma subida, ahora sin nieve.