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martes, 9 de julio de 2013

EL PALACIO DE DORIGA Y LA "BELLE EPOQUE" (SALAS, ASTURIAS)

El Palacio de Doriga, su quinta y torre. a su izquierda está la iglesia y asoman, entre los árboles las casas del pueblo
Cuando el Camino Primitivo de Santiago pasa del valle del Nalón al del Narcea y del conceyu o concejo de Grado/Grau al de Salas, el descenso continuado desde el santuario de El Freisnu atraviesa la aldea de Samarciellu, el molino y las casas de La Reaz y llega aquí, a Doriga, donde justo detrás de la iglesia veremos los muros y paneras del Palacio de Doriga.


Iglesia de Doriga, junto al Camino.


Y, detrás de ella las paneras del palacio.



Si nos desviamos unos metros desde la iglesia y seguimos la carretera local (SL-9) pasamos junto a la almenada tapia de la quinta del palacio, el cual está al otro lado.


Descubriremos la entrada a la finca, almenada y blasonada, así como en medio de los jardines la torre alrededor de la que se edificó la histórica mansión. El torreón es del siglo XIV y se reformó como casona solariega entre los siglos XV y XVI, añadiéndose esta a la estructura defensiva anterior. Tiene una apasionante historia basada en la biografía de sus antiguos moradores... y en la de algunos de sus "inquilinos", pues fue momentáneo cuartel general del mariscal Ney, el favorito de Napoleón, durante su campaña de ocupación de Asturias, partiendo desde Lugo y atravesando el occidente astur para subir a La Cabruñana y llegar a la capital ovetense, prácticamente por sopresa y sin disparar un tiro, hasta encontrar seria resistencia en el pueblo y viejo puente medieval de Peñaflor, sobre las aguas del Nalón... donde se libró una enconada pero desigual batalla en la que los franceses arrollaron a los defensores.


Resumiendo: el Palacio de Doriga, construido entre los siglos XV y XVI como casona-fuerte, alrededor de una torre medieval más antigua, del siglo XIV, es un destacado ejemplo de arquitectura civil asturiana, con grandes terrenos y jardines, cerrados por almenados paredones y artístico portón de entrada, con arco de medio punto, de pequeñas torres circulares, una a cada lado del acceso, con saeteras, mostrándose sobre esta portada los escudos de las estirpes que aquí tienen solar.


Tal y como nos explica el historiador Luis Antonio Alías en El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios, fue esta de las pocas torres que los Reyes Católicos no ordenaron tirar abajo para prevenir rebeliones nobiliarias. La torre del palacio es de cuatro pisos y los muros tienen 120 centímetros de grosor. De aquí era Garcí Fernández de la Doriga, quien en 1378 representó a Salas en la Junta General de conceyos asturianos, celebrada en Avilés. Luego, ya hecho el palacio, este fue residencia momentánea y cuartel general del mariscal Ney, cuando avanzaba camino de El Freisnu tras pasar con sus tropas el Narcea por Cornellana.


De todas maneras, su inquilino más famoso debió ser Valentín Andrés Álvarez, quien licenciado en Físicas por la Universidad de Madrid, pasó a ser estudiante de Mecánica Celeste en La Sorbona, donde vivió intensamente la "Belle Epoque" de París. Catedrático de Economía, escritor, miembro de la Generación del 27, amigo de Valle Inclán y de García Lorca (al que hospedó aquí cuando actuó en Asturias con la compañía La Barraca), pero que de lo que más orgulloso se sentía era de haber sido, en los felices años veinte, campeón nacional de tangos.


Desde el Palacio de Doriga podemos volver a la iglesia...


Enfrente cruzamos la carretera local para seguir camino, no sin antes detenernos en Cá Pacita, chigre y albergue, historia viva también de este pueblo de Doriga.