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miércoles, 7 de octubre de 2015

EL CAMINO EN SOBRERRIBA/SUBURRIBA (SALAS, ASTURIAS) EL ANTIGUO COTO DE CORNELLANA Y 'EL PRIMER ESPAÑOL DEL NEW YORK TIMES': EN EL 'ITINERARIO' DEL PEREGRINO JEAN PIERRE RAQ

Suburriba o Sobrerriba

Subiendo desde el monasterio de San Salvador de Cornellana el Camino de Santiago llega a la llanura del pueblo de Suburriba o Sobrerriba, cuyas casas se extienden al pie de La Llomba y El Picu los Carbayinos (301 m), y que es mencionado por primera vez en un documento de 1491 por el que se vende un prado en el que estaba la antigua tejera del monasterio, su artesanal factoría de tejas y ladrillos, la tiera o teyera


Más al sur reconocemos El Picu los Tayos (427 m), con sus laderas de Las Brañas y El Campu los Vaqueiros, topónimos que revelan la existencia antaño de majadas de pastoreo vacuno trashumante y donde ahora predominan praderías y bosques de arbolado autóctono, castaños sobre todo


Desde Suburriba el Camino de Santiago subirá por la parte más septentrional de esas laderas: La Cabaña, Las Tieras y El Ricabo, para bajar de nuevo al valle del Nonaya, ganando en la aldea de Llamas la parroquia de Villazón, en la ruta a la ya cercana villa de Salas, la capital del concejo, que se encuentra a unos diez kilómetros escasos de aquí


El Camino original subía desde Cornellana por El Molín d'Arriba, que pertenecía al monasterio, llegando a la casería de La Casada, al otro lado de este bosquete, para pasar seguidamente al barrio de Ramón y comenzar dicha subida, que va al pie de los árboles que vemos sobre los prados de la colina. Pero la construcción de la Autovía A-63 Oviedo-La Espina, que afectó muy seriamente al Camino Primitivo, cortándolo en este tramo, obligó a buscar un itinerario alternativo, que es por donde vamos ahora


Al oeste divisamos el pueblo de Folgueirinas, otro de los que forman parte de esta parroquia de Cornellana, el cual se encuentra en un promontorio al otro lado del valle del Nonaya y será una referencia visual en nuestro camino por los espesos bosques de El Ricabo, por los que llegaremos a la aldea de Llamas


Folgueirinas se halla en un extremo de la sierra de su nombre, también llamada de Faxas, casi totalmente plantada de ocalitos o eucaliptos, como buena parte de las serranías que guardan el valle del Nonaya por el norte y por el sur


Caminamos por la carretera local SL-7, por la cual hubo de desviarse el Camino Primitivo tras cortarse su trazado histórico por la autovía, como hemos dicho, lo cual ha obligado a hacer un pequeño rodeo atravesando todo este pueblo, que vamos a conocer


La cuesta desde el monasterio acaba aquí, en Ca Longoria, que mira al oeste hacia las serranías de El Freisnu, por donde hemos entrado en el concejo de Salas y de La Sierra Pedroriu o de Miranda, que cierran el valle del Narcea por el este, separándolo del valle del Nalón y su cuenca fluvial, constituyendo una de las 'puertas' del occidente astur en el Camino Primitivo


Ca Longoria o Ca Tejero, cuyo hórreo, de madera y sobre bodega, se cayó hace tiempo, es una casona construida entre los siglos XVII y XVIII, si bien ha llegado a nosotros transformada, al añadírsele en el siglo XX un cuerpo sostenido sobre columnas en el piso alto, bien difícil de reconocer a simple vista, en su fachada principal


Aún así y al tener un estado de conservación deficiente al quedar deshabitada, dado su interés fue recogida en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Asturias (IPAA) ya en 1970. Compartimos de él su descripción:
"Situada en el margen derecho de la carretera que atraviesa la población, a su entrada tiene planta rectangular con un cuerpo añadido en la parte anterior y otro en la posterior, y se compone de bajo y un piso. La fachada principal en la actualidad mira al este y se compone de un cuerpo añadido a la vieja fábrica, abierto en el bajo en forma de pórtico y sustentado por pilares de obra, y dos pies derechos de madera, mostrando el en piso superior tres vanos dispuestos simétricamente. El central a modo de galería con dos ventanales y sus montantes y dos ventanas abalconadas, una a cada lado, de amplia flecha con antepecho de madera. Este cuerpo ha sido añadido a principios del S. XX. En el extremo sur de esta fachada un cuerpo añadido se retranquea y está precedido por una escalera de un solo tramo que accede al primer piso.(...) La cubierta es a cuatro aguas empleando como estructura de soporte vigas de madera y teja curva de tipo árabe dispuesta a canal y cobija". 

Unas ventanas adinteladas y con piedra de sillería, así como un blasón, delatan que esta fachada, la que mira al desaparecido hórreo, era antiguamente la principal:
"La fachada primitiva estaba orientada al norte y se componía de una escueta estructura, compuesta por un cuerpo bajo abierto con un solo vano en forma de puerta adintelada y dos ventanas en el piso superior, una de ellas con alfeizar moldurado y la otra situada en el extremo oeste, ampliada y recrecida posteriormente y convertida en puerta. 

Del hórreo únicamente se conservan los pegollos y algunas vigas de la base. Abajo, la bodega era un espacio empleado para diferentes usos. El más común era el de almacén de aperos pero podía ser también cuadra, gallinero, corripa o pocilga, llagar, etc.


Una pasarela comunicaba el hórreo con el piso alto de la casona, la cual es otro de los añadidos efectuados. La correspondiente puerta es la que las ficha del IPAA se hizo transformando la ventana original de la construcción


Entre ambas ventanas se puso el escudo familiar. Todo este espacio, al igual que la puerta, son de piedra de sillería, mientras que los muros son de mampostería:
"La fábrica de los muros es de aparejo de mampostería trabada con mortero de cal, sin revoco, dejando los sillares bien trabajados (en piedra caliza) de los recercos de vanos y cadenas de esquina a la vista, destacando la parte central del muro que acoge el escudo".

Y este es, en el eje de las ventanas, el "escudo de armas con un solo campo, mostrando un león rampante linguado, timbrado con yelmo y ornado por hojarasca, que Sarandeses recoge como perteneciente a los Longoria (si bien las armas de este linaje muestran un campo partido con una cruz y un león)", dice también la ficha del IPAA citando a genealogista Francisco de Sarandeses. La imitación del arte azteca podría revelar la relación de algún miembro de la familia con las Américas


Vamos a pasar ahora a este soportal, el cual acaso podría sustituir a una estructura más antigua


Lo decimos porque se ven unos soportes de piedra, que parecen contemporáneos de la casona original, dispuestos en la pared, los cuales sostienen una de las vigas que sirven de soporte a las tablas de la planta alta. Fijémonos además en el cartel con el nombre de la casa más empleado actualmente


Estos apoyos, que pueden recordarnos vagamente a los canecillos de las iglesias románicas y prerrománicas presentan además un recurso muy empleado en ellas, el sogueado...


Sogueado formado por un solo elemento, cincelado en vertical, pero que constituye una importante concesión a lo ornamental que no siempre se prodigaba en las casonas más allá del blasón del linaje


Otro detalle de estos singulares apoyos de piedra...


Saliendo de la antoxana o porche de Ca Tejero o Ca Longoria continuamos camino por la SL-7, que sigue aquí un tramo llano


A la izquierda, en un campo a la sombra del arbolado, se han dispuesto unos bancos 'artesanales' pero sumamente atractivos para hacer un alto y descansar unos instantes tras acabar la subida desde el monasterio y antes de seguir ruta


En el pueblo aparecieron señales de una villa romana en el siglo XIX, pero fueron destruidos al poco tiempo, según cuenta la obra Asturias de Bellmunt y Canella. Este último refería en concreto "restos de ladrillo de diferentes formas y para distintos usos, ruinas de especial construcción con cuatro grandes arcos, pareciendo todo como cimientos enterrados de un establecimiento fabril". Estaba, sin saberlo, refiriendo el hypocaustum o sistema de calefacción de unas termas


Pero esta llanura debió estar habitada desde la más remota noche de los tiempos, cuando los grupos de cazadores-recolectores se movían por el territorio, pues se ha hallado instrumental del Paleolítico inferior o medio


Hay algunas huertas pero en la actualidad la mayor parte de esta llanura es de pradería para pasto y siega, resultado de la especialización del campo astur, sobre todo pasada la posguerra, en la casería de ganado vacuno para suministro de carne y lácteos a las grandes ciudades


Más antiguamente deberían imperar los cultivos agrícolas, esencialmente los cereales para hacer el pan, escanda, mijo, trigo, centeno, los cuales irían sustituyéndose paulatinamente por el maíz traído de América a partir del siglo XVII


Allí tenemos, entre los árboles, las casas del barrio de Ramón, donde retomaremos el trazado histórico del Camino de Santiago, que se adentra en el bosque


Este camino debió dejar de emplearse cuando en el siglo XVIII se abrió uno nuevo por la vega del Nonaya, donde los frailes de Cornellana fundaron una venta, La Venta Espinedo o Espinéu. Formaría parte de la futura carretera Oviedo-Villalba, también llamada de Galicia o del Occidente, que actualmente forma parte de la N-634 Irún-Santiago y que en la segunda mitad del XIX relegó al Camín Real de Galicia, o Camín Francés, a vía local y pecuaria


Volvemos a fijarnos en los prados de la cuesta a El Ricabo, por los que pasa el Camino, formando pequeños claros en el bosque a la salida del pueblo por el barrio Ramón. Justo allí al final de la subida empezaremos a bajar al valle del Nonaya, un prolongado pero muy ameno descenso a la sombra del denso arbolado de la falda de la montaña


Esta es una foto de la misma llanura plantada de fabas a la izquierda y de maíz a la derecha, avanzando el verano


Barrio de La Devesa; las casas de abajo siguen el trazado del Camino, que continúa siendo la carretera SL-7, la cual sube monte arriba, por donde se asientan varias caserías más, en ladera


Nosotros dejaremos la carretera antes de esa cuesta, en el barrio Ramón, para tomar el camino hacia El Ricabo bajo El Campu los Vaqueiros


Caminando en dirección sur llegamos a la quintana de Ca Lola, viendo ahora la ladera de La Llomba que cae hacia el valle del río Narcea, cerrado a lo lejos por La Sierra'l Pedroriu, bajo la que le entrega sus aguas uno de sus afluentes, el Pigüeña


Una gran panera de ocho pegollos rememora los tiempos de las grandes cosechas de maíz. La panera nació como evolución en tamaño del hórreo en el siglo XVII para albergar las grandes cosechas de este cereal que desplazó paulatinamente a los demás como grano panificable 


Frente a la casa hay otra curva bastante cerrada a la derecha, desde la que vemos, al fondo, algunas casas del barrio o lugar de Rondeiro y la falda oriental de La Llomba y El Picu los Carbayinos


Un parterre lineal de plantas y flores ocupa la franja entre la carretera y el rellano delante de la antoxana de la casa, también llena de coloristas flores, en maceta, así como mesas y algunos bancos de madera en el espacio entre los cortafuegos, donde una columna sirve de apoyo al saliente del primer piso del caserón


Allí en la fachada vemos un cartel de madera con el nombre de la casa, Ca Pepa


La antigua casería ha sido rehabilitada, conservando bastante bien el aspecto que tendría cuando se trabajaba intensamente el campo, aunque sus dependencias, de la vivienda a la bodega y cuadras, se han adaptado a nuevos usos residenciales


Antaño, la panera estaría llena de panoyas o mazorcas de maíz enrriestradas o enlazadas colgando al sol, para curar y endurecer su grano, el cual luego se llevaría a moler a los molinos de los ríos cercanos, para traerlo de vuelta a casa molido en forma de fariña y hacer con él la borona o boroña, el pan de maíz


Y es que las plantaciones de maíz que hemos visto antes no se emplean ya para aprovechar su grano panificable sino como planta forrajera que complementa la dieta del ganado vacuno que se nutre de la fresca hierba de estos prados de pasto y siega o, como se decía antes, 'de diente y guadaña'


En el tiempo de la siega, el olor del campo recién segado es una fragancia que impregna el ambiente y nos proporciona un delicioso perfume natural según vamos caminando


Cuando no se siega, el ganado pace apaciblemente en estos campos que caen hacia el valle. De frente tenemos El Picu Castiellu (253 m), solar que uno de los numerosos castros astures que dominaban los pasos del Narcea. Un poco más al este y a su izquierda es El Picu la Cutaniella (344 m), en El Monte Payón, bajo el que pasábamos en Doriga. A la derecha y más lejos tenemos El Picu las Pruyales (671 m), en la citada Sierra'l Pedroriu, cuya cota cimera son los 787 metros del picu del mismo nombre, situado más al sur, a la derecha


Reconocemos ahora, a la izquierda del Monte Payón, El Picu Curuoza (524 m), prolongación septentrional de esa serranía por la que discurre, hacia El Freisnu Cabruñana, el Camín Real de la Mesa, que durante siglos fue la principal vía de comunicación entre Asturias y la meseta, hasta la construcción de la Carretera de Castilla entre los siglos XVIII y XIX, pasando por Payares en vez de por el puerto de La Mesa


El Camín Real de la Mesa tenía varios ramales, uno efectivamente seguía hacia la costa vía Cabruñana, pasando por Cornellana o dirigiéndose directamente a Pravia, la fundación flavia romana, Flavionavia, tras reducir a la población castreña astur pésica al acabar la conquista de Augusto; otro iba hacia Lucus Asturum, civitas fundada de la misma manera en territorio astur lugón, para seguidamente ganar la costa en el castro metalúrgico de Noega sobre la Ría de Aboño y la bahía gijonesa


Pese a que proporcionaba un paso más seguro incluso con nieve, el puerto de La Mesa y su camino quedaron relegados a vía pecuaria y de trashumancia estival frente a la opción más directa entre las capitales leonesa y asturiana siguiendo la línea de los valles Caudal y Bernesga pese al abrupto paso del Payares, muy empleado también desde antiguo y actualmente trazado oficial del Camino del Salvador, al haber sido especialmente empleado por los peregrinos que, de la Pulchra Leonina se dirigían a la Sancta Ovetensis atraídos por sus veneradas reliquias y, de las que se decía que "quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al señor"


Otro camino, no tan transitado como los anteriores pero sí muy importante, pasaba por Cornellana, enlazando también Pravia y la costa por el puerto natural que constituía la Ría del Nalón, con la meseta a través de otro puerto, el de Somiedo, un poco más al oeste del de La Mesa. Este camino no discurría tanto por la montaña sino por el valle y está en la actualidad señalizado como GR 205 Ruta de la Escrita o de los Vaqueiros de Alzada, que por su nombre vemos que estaba también relacionado con la trashumancia estacional


El topónimo La Devesa, similar a dehesa, nos revelaría también seculares usos ganaderos del suelo; sin embargo en su origen la palabra tendría otras acepciones que nos señala el erudito filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"Terrenos acotados son los llamados devesa o ivesa, términos originados en el participio del verbo latino defendere ‘rechazar’, ‘proteger’, ‘prohibir’, DEFENSAM, aplicado a zonas en que no estaban permitidos determinados aprovechamientos, especialmente la tala de arbolado, a no ser en circunstancias especiales que así lo requiriesen. Como muchas veces la prohibición afectaba a la tala de robles se siguió que, en algunos sitios, devesa llegó a ser sinónimo de robledal".

En esta curva a la derecha tomamos dirección oeste atravesando La Devesa en dirección al barrio Ramón donde, como hemos dicho, recuperaremos el trazado del Camino histórico, cortado por la autovía


Seguimos admirando, ahora a nuestra derecha, la hermosa planicie verde de la meseta de Sobrerriba o Suburriba en Los Corros y El Pascón, con La Sierra Faxas o de Folgueirinas al sur, cerrando por allí el valle del Nonaya justo cuando da sus aguas al Narcea


Como hemos dicho, la aldea de Folgueirinas va a ser una buena referencia visual y geográfica en este trecho del Camino. Su prominente situación sobre el valle y en un extremo de la serranía de su nombre la hacen especialmente visible e identificable


Aquí más cerca, una casa blanca que asoma entre los árboles es la casería de La Casada, por donde llegaba a Sobrerriba/Suburriba el Camino de Santiago tras subir de Cornellana por El Molín d'Arriba


El trayecto actual, aunque un poco más largo, nos permite conocer buena parte de este pueblo perteneciente a la parroquia de Cornellana, formada a partir del coto propiedad del monasterio que, donado por los condes Suero Bermúdez y su esposa Enderquina, el primero bisnieto de la fundadora, la infanta Cristina Bermúdez (año 1024), a los monjes de la orden de Cluny, no llegaría a integrarse en el concejo de Salas hasta el final del régimen de propiedad señorial en 1827


Aquellos monjes cluniacenses trajeron algunos rituales litúrgicos novedosos que no debieron satisfacer a sus benefactores, o así se presentaba la razón por la que estos quisieron revocar su donación en un pleito que llegó a la corte, pero el rey Alfonso VII, que acababa de llegar al trono, confirmó en 1126 la propiedad de los cluniacenses y les dio la razón, poniendo a todo el coto al gobierno del abad, si bien este no tardaría a ceder las competencias puramente administrativas a personajes de la nobleza feudal local, lo que, por supuesto, también daría lugar a pleitos por impagos, propiedad, etc.


El Camino o carretera SL-7 se hace calle al pasar entre las primeras casas y cuadras de los barrios de hábitat más concentrado, que conservan relativamente bien su arquitectura tradicional. El trayecto sigue siendo bastante llano aunque se intuye pronto se empezará a subir, al principio imperceptiblemente...


Llama la atención este edificio en llamativo ladrillo rojo que se va comiendo la hiedra y bajo el que crece una bella mata de hortensias...


Esta es una vista de frente con menos hiedra. La planta baja es de piedra y debió ser la casa original. Las esquinas son de sillería así como el dintel de la puerta. Las ventanas pudieron ser también de sillería que en algún momento se quitó y se sustituyó por ladrillo


Bifurcación y a la derecha, tal y como nos indica el mojón jacobita que tenemos enfrente. El Camino serpentea entre las casas y las paneras


La cantidad de paneras que vemos por doquier revelan que en sus tiempos debieron albergarse en ellas enormes cosechas, de maíz principalmente, aunque también de otros productos. Es muy posible que no solamente de esta llanura de Soberriba/Suburriba, sino también de las cercanas veigas del Narcea


En contra de lo que suele pensarse la diferencia entre hórreo y panera no es el número de pegollos sino la estructura, cuadrada y con techo piramidal (hórreo) o rectangular y con techo de dos moños o picos (panera), también llamados cantapaxarinos


Si bien es verdad que la distinción es en no pocos casos un tanto confusa, lo cierto es que las gentes del campo los distinguen, otra cosa es que no sea raro verles discutir a veces, planteando la pregunta... "¿es hórreo o panera?". 


Incluso para no pocos investigadores la diferenciación es un tanto peculiar, no en vano la panera no es otra cosa que una evolución en tamaño del hórreo; recalcamos nacida se supone en el siglo XVII, como gran granero elevado, a salvo de la entrada de roedores, para meter en ella sobre todo las grandes cosechas que proporcionaba el maíz, que empezaba a importarse de América


Se tiende a considerar que el maíz llegó a Asturias, junto con los conocimientos para su plantación, recogida y aprovechamiento, de la mano del marino Gonzalo Méndez de Cancio (1554-1622), antiguo gobernador de La Florida, a su regreso tras largos años de servicio en las Américas, en 1604. No obstante, diversos investigadores hallan señales y referencia a su presencia anterior, tanto en Asturias como en el resto de España, si bien con otros nombres, relacionados con el mijo (recordemos que en Galicia se le llama millo al maíz)


Sea como fuese, es a partir del XVII cuando el maíz se expande y aparece la panera, pues según costumbre, se llamaba pan tanto al hecho como, sobre todo, al grano con el que se hacía, tal y como aparece también en la documentación de época, sobre todo la concerniente a producción, pagos y tributos. Luego podría especificarse, o no, el cereal correspondiente


Se supone que elementos como el corredor, también en las casas, proliferarían también en la época pues, entre otras funciones, eran esenciales para colgar de ellos las panoyas enrriestradas, trabajo ingente que precisaba de ayuda comunitaria de casa en casa. Así, una vez curadas, se esgranaban o desgranaban, el grano iba al molino, se molía y, con la fariña, el pan se amasaba y arroxaba, 'cocía', en la forna de casa


En toda Asturias, pero acaso especialmente más según avanzamos hacia occidente, hórreos y paneras no posaban sus pegollos o pilares directamente en el suelo sino sobre una dependencia, la bodega, cuyo uso, reiteramos, iba según las necesidades de cada casería, desde almacén de enseres y otros productos de las cosechas, a cuadra, corripa o pocilga, gallinero, trastero, taller o incluso vivienda o anexo de ella


Como hemos dicho, el Camino tiende a subir moderadamente pasando entre las casas y las cuadras, contemplando a nuestro paso hermosos ejemplos de arquitectura rural, más o menos conservados, reformados o rehabilitados


Este es uno de ellos, con sus corredores, algunas fachadas de piedra y vanos adintelados y escalera añadida de traza más moderna, con peldaños de baldosa y barandilla metálica. Proliferan las flores...


Los usos campesinos, repetimos, en muchas de ellas han dado paso a los más residenciales con el final de muchas caserías o la transformación acaecida en las labores agropecuarias. Las cuadras, por ejemplo, prácticamente han desaparecido con las pequeñas caserías familiares y las ganaderías que siguen trabajando lo hace en base a naves ganaderas, con un importante número de reses


A partir de aquí, donde el Camino-carretera hace otra curva, se hace más patente que estamos subiendo...


Poco más arriba, las casas se escalonan ladera arriba y es que, por lo general, la zona más llana y fértil se dejaba para los cultivos


A nuestra derecha hay un gran rellano hormigonado y, separándolo del prado en el que crecen los frutales, una muria de piedra hace de refuerzo del terreno, con más plantas y un banco, bellamente dispuesto al sol de la mañana


Fardos de hierba y un pajar revelan que siguen vigentes las labores agroganaderas en algunas caserías


Es la entrada a una hermosa quintana, cerrada con artística verja


Las señales confirman que hemos de seguir por la SL-7, que continúa ahora por un tramo bastante recto y en cuesta, no muy pronunciada pero sí un tanto prolongada...


Estamos en el Km 12 de la SL-7. Puede decirse que ya hemos empezado la subida que no culminaremos hasta llegar al otro lado de la colina de El Ricabo y empezar a bajar a Llamas, en el valle del Nonaya, puerta de la parroquia de Villazón


Estamos caminando por uno de esos trayectos, tan habituales en los caminos de Santiago, en los que, a pesar de pisar asfalto, nos deleitamos agradablemente con el paisaje, pudiendo caminar, si lo deseamos, con paso firme y a buen ritmo, a pesar incluso de la cuesta...


Más quintanas a nuestra izquierda, con hórreos y paneras de las que ya no cuelgan riestras de panoyas. La mecanización del campo propició que muchos los antiguos caminos, únicamente practicables por caminantes y caballerías (de ahí los 'caminos de herradura'), fuesen aplanados para permitir el acceso de la maquinaria, tractores principalmente, a las fincas


Posteriormente y con la generalización del automóvil se hicieron de ellos carreteras locales, como es el caso de la SL-7. Esto favorecería que el pan de las tahonas pudiera llegar a diario a todas las aldeas y que en estas se empleasen tiempo, espacio y recursos a lo más rentable, sobre todo los pastos de crianza de vacuno para suministro de lácteos y carne a los grandes centros urbanos


La cultura cerealística, cuyo origen habría que buscarla en los mismos albores de la agricultura, en el Neolítico, prácticamente desapareció, por lo que hórreos y paneras, así como molinos harineros, perdieron la función para la que habían sido creados y, aunque muchos se conservan y restauran, cara a nuevos usos, como las antiguas cuadras, gran parte de ellos ha ido desapareciendo a lo largo del tiempo


Hay muchos huertos familiares para consumo propio, así como cultivo de manzano de sidra, frutales, kiwis, etc., y sigue plantándose maíz abundantemente, pero como forraje. Seguimos caminando captando ahora el perfume que emana de esta rosaleda de rosas rojas y rosas


Dejamos a la izquierda la entrada a las quintanas de la ladera y seguimos apurando el paso carretera arriba, sin pérdida


Más casas con hórreos arriba a la izquierda, entre los árboles. Estas aldeas en las inmediaciones del monasterio de San Salvador se encontraban en pleno centro y corazón de su coto monástico, extinguido en 1827 como hemos dicho, aunque previamente ya había existido una primera desamortización liberal antes de la reacción absolutista de Fernando VII. Ocho años más tarde el monasterio ya había sido desamortizado y los monjes exclaustrados. Sus bienes y propiedades fueron pasando al Estado y este los vendió a particulares, en un proceso que duró bastantes años


Sin embargo, en el paso del siglo XVIII al XIX, coto y monasterio habían vivido la que sin duda era su época de máximo esplendor, como vimos en la entrada de blog dedicada al cenobio. El coto por entonces, aunque mermado territorialmente respecto al medievo, había sobrevivido a un primer intento desamortizador con Felipe II y eludido por entonces su integración en el concejo de Salas, que no se produciría hasta dos siglos y medio después


Y es que la tirantez con la villa de Salas, población otorgada por el mismo rey Alfonso VII que confirmó a los cluniacenses en Cornellana al linaje de los Lamuño en 1138, comenzó prácticamente a partir de que otro monarca, Alfonso X El Sabio, la aforase con carta puebla en 1277, otorgándole ciertos privilegios de autogobierno como regidores o alcaldes, juez, mercado y tributos, etc., que abarcaban a la población y a un territorio o alfoz cuyas instituciones chocarían jurisdiccionalmente con las del coto monacal, como bien nos explica Alejandro García Álvarez-Busto en su libro Cornellana: Historia y arqueología de un monasterio asturiano:
"Los intereses de la comunidad monástica, en tanto que señora de vasallos, chocará con la administración realenga, el concejo de Salas, en la que estaba incluso, generando algunos conflictos institucionales. A modo de ejemplo indicaré dos procesos habidos en 1619 en el que el motivo de litigio fue la acotación de los términos hasta los que se podían implicar tanto el monasterio como el regimiento salense; el segundo se refiere a las competencias que sendas instituciones tienen a la hora de aplicarse . Los roces no eran nuevos. Por una averiguación de 1554 sabemos que los vasallos de Cornellana podían acudir en primera y segunda instancia ante el provisor del obispado, circunstancia que solía ser impedida por el abad y por lo que se movió pleito con sentencia favorable hacia los vecinos. 

 La injerencia municipal en el coto se observa desde finales del siglo XIV: la justicia de Salas intervenía en causas sobre disputas por propiedades, base e inicio de la decadencia jurisdiccional del monasterio y la intervención y apropiación por parte de familias destacadas del territorio como los Doriga".

La Sierra Faxas o de Folgueirinas a nuestra derecha, sobre el valle del Nonaya. Desde aquí no veremos Cornellana pero sí lo haremos desde un poco más arriba


Más al norte, El Picu la Braña (367 m), ya sobre el valle del Narcea a punto de llegar al Nalón, pertenece al vecino concejo de Pravia. En la Ría del Nalón y su puerto natural San Salvador de Cornellana tenía otros dos cotos, Ranón y La Arena, pero decidieron venderlos en 1543. No olvidemos que desde ahí controlaban la entrada y salida de barcos hasta su mismo cenobio, pues el Narcea era navegable hasta las cercanías del convento, aunque no ha podido ser localizado arqueológicamente su puerto de San Antón citado en las crónicas


En este mapa de Álvarez-Busto podemos comprobar cómo fue menguando el coto a lo largo del tiempo y cómo Sobrerriba, por su inmediatez al monasterio, siguió perteneciendo a él hasta 1827


Caminar plácida y animadamente, contemplando el paisaje no ha de eludir que tengamos nuestros sentidos en el Camino, máxime al acercarnos a curvas cerradas como esta, en la que seguimos ganando altura paso a paso...


Dejamos a la izquierda el camino de acceso a otra quintana y caminamos con atención: si viniese algún vehículo oiremos antes el motor, por lo que prestemos máxima atención


Según avanzamos ya vamos controlando un poco mejor la carretera un trecho de unas decenas de metros más, según vemos ya, entre los árboles, las casas del barrio de Ramón, donde dejaremos la SL-7 para subir a las suaves y boscosas lomas septentrionales del Picu los Tayos


El antaño extenso coto de Cornellana entra en decadencia con el final de su dependencia de Cluny, aunque siempre debió de funcionar con bastante autonomía, pasando a figurar como monasterio benedictino 'a secas' (los cluniacenses eran una corriente reformadora dentro de la regla de San Benito) surgiendo serias irregularidades en su funcionamiento que, como en otros en el siglo XIV, quiso enmendar el obispo Gutierre de Toledo, pero no sería hasta su incorporación a la obediencia de la Congregación de Valladolid en 1536 cuando se recuperase plenamente la vida monacal


El gusto de los abades por delegar importantes atribuciones administrativas, como el cobro de las rentas a los campesinos, en la nobleza feudal por figuras como las encomiendas fue provocando que algunos linajes implicados se fuesen haciendo dueños de buena parte del territorio del coto, como sigue contándonos Álvarez-Busto:
"Aunque el grueso del patrimonio raíz del monasterio se fue conformando a lo largo de época medieval, hay que tener en cuenta que desde finales del siglo XV en adelante consta como la nobleza regional se fue inmiscuyendo en la administración de espacios religiosos como comenderos, alzándose con esas propiedades. Así mismo, algunas de las principales familias de la hidalguía comenzaron a incrementar sus patrimonios como foreros de la Iglesia: a partir del pago de un bajo canon a través de un régimen de cesión de larga duración (foros), que podían extenderse por espacio de dos o tres vidas de reyes, recibían propiedades que luego subarrendaban al campesinado en lotes menores y con contratos de arrendamiento de corta duración (de cuatro a nueve años): ahí radicaba el beneficio económico para la nobleza. Fue habitual que los pagos de los cánones de los foros se retrasaran, que los foreros repartieran el usufructo entre sus herederos y que al momento de renovar el contrato de cesión se abrieran contenciosos amparándose en las mejoras hechas y la pérdida de la inversión a favor de sus legítimos propietarios. Porciones importantes del patrimonio raíz cedido de este modo iba en detrimento de los ingresos conventuales y ejemplos de estas casuísticas se observan en los pleitos que San Salvador de Cornellana levantó contra Alonso Rodríguez de León Valdés y Álvaro Peláez, residentes en Avilés y Pravia, para que restituyeran los bienes aforados en Puente de la Vega en 1585, o el que se siguió unos años más tarde con Lope Bernardo de Miranda, titular del coto y casa de Olloniego, y Fernán Cuervo para la devolución de las propiedades aforadas en el río Nalón por tres vidas . En cualquier caso (...) los monasterios benedictinos asturianos al ser integrados por la congregación de Valladolid ven mejorar sus economías y para el año 1565 Cornellana era uno de los tres monasterios benitos con más rentas , tras San Juan el Real de Corias y San Vicente en Oviedo; cifra más elevada que las rentas percibidas en 1541, antes de las medidas preventivas tomadas por los visitadores en 1543".

Hermosa vista de la CL-7 subiendo serpenteante hasta las casas de Ramón, el último barrio de Sobrerriba/Suburriba en el Camino de Santiago, ahora con bastante buena visibilidad para los peregrinos, carretera arriba, entre prados y frutales


Una señal en las curvas advierte a los automovilistas del paso de peregrinos. Por las casas de la derecha llegaba desde el monasterio, subiendo por El Molín d'Arriba hacia La Casada, el trazado antiguo del Camino Primitivo


A la izquierda, una buena pumarada muestra ya sus manzanas al lado del Camino...


A la derecha, los prados de El Pascón y, solitaria, la casería de La Casada, por donde llegaba a Sobrerriba/Suburriba el Camino antes de la construcción de la autovía


A lo lejos, en Folgueirinas y entre los eucaliptos de la sierra, se encuentra el venerado santuario de Santueña, célebre por sus históricas romerías, uno de los antiguos santuarios del coto de Cornellana, que en sus tiempos estaría vinculado al monasterio, de ahí algunas historias y leyendas que nos cuenta el blog Las Cuatro Villas, dedicado a esa zona de Cornellana:
"capilla que pertenecía a la casería junto a la que se sitúa, pero que actualmente pertenece a Cornellana. Era esta una casa de frailes, como se llama a las caserías donde vivieron religiosos. Una vecina de Cornellana recuerda la leyenda de que esta era una casa que pertenecía al Santo Oficio, y que llevaban allí a gente con una esquela, a la noche, y desaparecían para siempre. 
Se celebra una fiesta con misa y romería en Julio, muy valorada por los vecinos. También se oficia todos los sábados. 
A esta capilla acuden los vecinos de Las Cuatro Villas a celebrar el culto todos los sábados".

Camino de las fragancias, si nos acercamos a la pumarada acaso percibamos el característico olor de las manzanas de sidra


Atravesando Sobrerriba/Suberriba es imprescindible hablar de Jaime Menéndez Fernández, El Chato, el primer periodista español que escribió en el mítico periódico que escribió en el mítico periódico The New York Times, cuya memoria fue homenajeada cuarenta años después de su muerte, siendo nombrado Hijo Predilecto del concejo de Salas, tal y como anunciaba Susana Díaz Machargo en La Voz de Asturias del 16-9-2006, en noticia que recupera de esta manera El Foro de Cornellana:

"UN recordatorio NACIO EN SUBURRIBA-CORNELLANA-SALAS-ESPAñA
A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y AL CESAR LO DEL CESAR

Jaime Menéndez Fernández, "EL CHATO", nace el 25 de Junio de 1901 en Sobrerriba, Cornellana, municipio de Salas (Oviedo),
Cornellana se acuerda de su paísano nombrándolo hijo predilecto. Casi 40 años después de su muerte,

El asturiano Jaime Menéndez fue el primer periodista español en The New York Times y una pluma influyente en la España republicana.
Si alguien teclea en un buscador de internet el nombre de Jaime Menéndez Fernández lo primero que encuentra es la página web que un nieto ha dedicado a la memoria de su abuelo, tratando de rescatar su vida del olvido. Este joven pretende dar a conocer la historia de Jaime El Chato , el primer periodista español que trabajó en The New York Times, el último director del diario El Sol antes de la guerra, el contertulio habitual del Café Gijón, el hijo predilecto de Cornellana (Salas). Su biografía, al igual que la de muchos intelectuales del siglo pasado, es mitad aventura, mitad lucha; una ruta trazada con unos firmes principios y por un ideal político y social. La vida de El Chato quedará expuesta dentro de unos días en el salón de actos de Veiga, en el concejo natal del homenajeado.

El nieto, que también responde por Jaime Menéndez, ha conseguido reunir y conservar gran cantidad de imágenes y publicaciones que ilustran la trayectoria vital de su abuelo. Además de la página web y de las exposiciones, ha contactado con colectivos que tratan de recuperar la memoria histórica de la Segunda República para que le acompañen en el camino que acaba de emprender.

Material no le falta, porque la biografía de Jaime Menéndez incluye multitud de avatares. Nacido en 1901 en Cornellana, era hijo del maestro de escuela de la localidad. Un día su compañera de pupitre le puso la zancadilla, el pequeño Jaime cayó y se rompió la nariz, ganándose para siempre el sobrenombre del El Chato . Las necesidades económicas le obligan a emigrar a La Habana con varios de sus hermanos. Allí se licencia en periodismo mientras trabaja en unos grandes almacenes propiedad de otro asturiano. De forma autodidacta aprende inglés, francés, alemán e italiano. Su talento le permite dar el salto a Nueva York, donde completa su formación y trabaja en un diario latino. En 1928 entra en la sección de deportes del periódico The New York Times. Su habilidad con la pluma impulsa su fulgurante carrera y en apenas unos meses da el salto al área de política internacional de la mano de Herbert L. Matthews. Aunque él todavía no lo sabía ese contrato iba a suponer su regreso a España.

En 1932 llega a Madrid para realizar reportajes sobre la situación política e ingresa en la agrupación profesional de periodistas. Un año después el Gobierno de la República le envía a Alemania para observar de cerca Hitler. Conoce personalmente a Goebbels. Sus familiares todavía le recuerdan contando el escalofrío que recorrió su cuerpo cuando se estecharon las manos. El material que recopiló en aquella expedición dio origen a numerosos artículos y publicaciones.

A su regreso, frecuenta habitualmente las tertulias del Café Gijón y de la Residencia de Estudiantes y entra en contacto con grandes personajes de la época como Antonio Machado, Luis Buñuel, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Ernest Hemingway, Gabriela Mistral o María Zambrano. También incrementa sus relaciones políticas con Santiago Carrillo. Trabaja en las publicaciones de referencia como Política, Mundo Obrero, Leviatán o El Sol, periódico que dirige justo antes de la guerra. Además fue corresponsal de Associated Press.

En el año 1939 es apresado por el ejército de Franco mientras esperaba en Alicante por aquel barco soviético que nunca llegó a atracar. Se salvó de un fusilamiento porque mientras cumplía condena de 20 años de prisión otros fueron a buscarle a casa para cumplir una pena de muerte que le habían impuesto.

Madrid le acoge definitivamente en 1957, fecha en la que se inscribe en el centro asturiano y en el que Manuel Fraga Iribarne le contrata para la revista Política Internacional. El tiempo se convierte en su bálsamo. Recuperado el prestigio profesional, llega el reconocimiento personal: Cornellana se acuerda de su paísano nombrándolo hijo predilecto. Casi 40 años después de su muerte, Salas acoge esa exposición que trata de recuperar la memoria de un luchador que peleó con la pluma."
Jaime Menéndez El Chato. Foto de Juan Manuel Menñendez CC BY-SA 4.0

Y he aquí su biografía en Wikipedia:
"Jaime Menéndez Fernández (Sobrerriba, aldea de CornellanaAsturias, 25 de junio de 1901 -Madrid, 30 de enero de 1969), conocido como El Chato, fue un periodista y escritor español, si bien se le ha ubicado erróneamente en la Generación del 27, lo cierto es que su actividad literaria ni se acerca a la de sus contemporáneos. Primer español redactor de The New York Times, llegó a dirigir el diario El Sol durante la guerra civil. Represaliado político tras la contienda, participó en la lucha política clandestina antifranquista desde su militancia en el Partido Comunista de España. Exiliado en Tánger, fue redactor jefe y subdirector del diario España, antes de su vuelta a Madrid en 1957, donde prosiguió su carrera periodística.
Biografía 

Juventud 

Ya con doce años sustituía en ocasiones a su padre, maestro de escuela en la localidad de Láneo, demostrando competencia a pesar de su corta edad. La zancadilla de una de sus compañeras de escuela le hizo chocar brutalmente con la esquina de un pupitre, que le produjo el aplastamiento total de su nariz, dando la impresión de ser un boxeador y adquiriendo el apodo del Chato. 
En 1919 emigró a La Habana por no servir en el ejército y además cumplir su sueño de trabajar como periodista en Nueva York. En Cuba se encontraba ya la mayoría de sus hermanos -Juan, Jesús, Joselín, Covadonga, Etelvina y María Luisa-, y pudo colocarse en los almacenes de un paisano como contable; por la noche estudiaba periodismo y de forma autodidacta inglés, francés, alemán e italiano. Se inscribió en el Centro Asturiano de La Habana, coincidiendo con Juan Antonio Cabezas. En 1920 se trasladó a Nueva York. 

Primer español redactor de The New York Times 

En Estados Unidos amplió estudios en la Universidad de Nueva York y comenzó a trabajar como redactor en el primer diario en castellano de ese país, La Prensa, que llegaría a dirigir en 1925. También ingresó en la logia masónica "The Universal", alcanzando el grado 33. 
Poco después se convirtió en el primer redactor español del The New York Times, primero en la sección de deportes, hasta que Herbert Lionel Matthews le fichó para la sección de política extranjera. Comenzó a trabajar de corresponsal de El Universal de Venezuela. 
En Nueva York pudo tomar contacto con Tenesse WilliamsClaude Bowers —escritor y diplomático, que sería embajador en Madrid —, Federico García Lorca, Boris Gamzue —catedrático de la Universidad de Nueva York— o George Wright. 
Formó parte de los socios fundadores de La Alianza Republicana Española de Nueva York, colaborando en su órgano propagandístico España Republicana, donde llegaron a escribir personajes como José Ortega y GassetSalvador de MadariagaManuel Azaña o Gregorio Marañón. 

El Chato, Hitler y Federico García Lorca

En 1932 la North American Newspaper Alliance le envió a Madrid para realizar una serie de reportajes sobre la Segunda República y allí el Gobierno le seleccionó para viajar a Alemania y estudiar sobre el terreno la situación del nazismo. Asistió al mitin de Adolfo Hitler en el Lustgarten, el 1 de mayo de 1933, conoció a los mandos nazis, entre ellos, a Joseph Paul Goebbels y no olvidó jamás el escalofrío que sintió al estrecharle la mano. 
De regreso a Madrid, su trabajo le permitiría conocer a la vanguardia intelectual española del momento, desde los escritores del 98 y el 27 a singulares damas como Victoria KentMaría ZambranoDolores Ibárruri, o políticos como Juan Negrín o Santiago Carrillo. 
Espasa-Calpe publicó su primer libro Vísperas de catástrofe. Aún escribió un segundo libro, Alemania en pie, que no llegó a publicar. 
Comenzó a colaborar con regularidad en publicaciones de la época como Leviatán, Cruz y Raya, Ahora, Diario Política, La Voz, El Sol, Claridad, Estampa, Mundo Obrero, las agencias Febus, Fabra, United Press, y The Spanish Revue, de la Universidad de Nueva York. Por aquel entonces abandonó la logia masónica Mantua y comenzó su colaboración con el Partido Comunista de España. Fue directivo de la Asociación de la Prensa de Madrid y de la Agrupación Profesional de Periodistas. También colaboró con Federico García Lorca en la difusión de su compañía de teatro La Barraca, tanto en España cono en los EE. UU.. 
En 1936 se casó con la intelectual Avelina Ranz Conde. Tuvieron un único hijo, Jaime (1937). 
En plena guerra civil española se reencontró con Herbert L. Matthews y Claude Bowers, conoció a Ernest HemingwayJay AllenGeorge OrwellAndré MalrauxLluís Companys, a los generales José Riquelme y López-Bago y Miaja, al teniente coronel Ortega, a Luis Cabo Giorla, a los comisarios Díaz Hervás y Antón o a Cayetano Redondo Aceña. Fue también cronista de guerra en los frentes de Toledo, Ávila, Murcia, Málaga, Córdoba, El Tajo y Aragón. 
En 1938 asumió la dirección del diario El Sol. 
Algunos testimonios lo acusan de haber ejercido de comisario político durante la Guerra Civil española. 

Actividad antifranquista

Encarcelado al finalizar la guerra, escribió a escondidas, de noche, bajo la manta, su tercer libro, esta vez en inglés. Las hojas las sacaban a escondidas su hijo y su mujer, que le apoyó en todo su periplo carcelario incluso poniendo en riesgo su seguridad; practicaba el estraperlo para poder sufragar los gastos de los viajes a la prisión. En la cárcel Jaime Mernéndez impartió, clandestinamente, clases de cultura, política y marxismo, formando una pequeña escuela entre rejas. Asimismo, fue un puntal en la organización de la lucha clandestina dentro de las cárceles franquistas donde estuvo. 
En 1944 salió en libertad. Gracias a sus contactos de su etapa norteamericana, encontró trabajo en la embajada de Estados Unidos en Madrid, donde fue secretario personal del departamento de prensa, con Abel Plenn, Emmet John Hughes, Theodore J. Pahle Sidney Wise y Bonsal. Tradujo numerosas obras del inglés, como Mr. Roosvelt, de Compton McKenzie. Allí, formó parte de una de las células clandestinas antifranquistas. 

Exilio en Tánger

Debido a la presión política en esos años de posguerra, decidió exiliarse con su familia en Marruecos, gracias a mediación de la Embajada de EE. UU. en Madrid, del Partido Comunista de España (de forma clandestina) y de Gregorio Corrochano, que le contrató en calidad de redactor jefe y posteriormente subdirector del diario España de Tánger. Allí, conoció a Aladino Cuetos, director de Radio Tánger, preso político, capitán del Ejército Republicano y héroe en Brunete y El Ebro; también al escritor Alberto España, a la familia Ventura, a los periodistas Antonio Colón, Patricio de Pereda, René Piñero, Samuel Cohen, Juan Estelrich, Luis Grajales (dramaturgo), Abramovicci, Manuel Cerezales, Manuel Cantarero y se reencontró con el escritor Herbert Southworth, y tres viejos compañeros en El Sol: Fernando García Vela, José Luis Moreno y su amigo Juan Antonio Cabezas. En Tánger escribió su libro Política de Estados Unidos, que tampoco llegó a publicar, y ocupó las coresponsalías de La Vanguardia y las agencias ReutersAssociated Press y United Press International; colaboró con las radios McKay y Tánger y con uno de los fundadores de Esquerra Republicana, Josep Andreu Abelló. En Tánger mantuvo su lucha clandestina formando parte de otra célula de resistencia antifranquista. Esa labor también la ejecutó desde el diario España y otras publicaciones.

Regreso a Madrid 

Empezó a colaborar con la revista Mundo, de Vicente Gallego, hombre muy influyente en el régimen franquista y que se ocupó de arreglar todos los papeles para que Menéndez pudiese regresar a Madrid, cosa que hizo en 1957, incorporándose a la redacción central de la revista. Fue el puntal principal de la revista Mundo en los años 50 y 60, que usó como referente para continuar con la lucha antifranquista en la prensa española. Fue asiduo de varias tertulias contrarias al régimen, principalmente en Casa Labra y en una lechería de la calle Infantas. 
Fue nombrado miembro del Instituto de Estudios Políticos y Manuel Fraga Iribarne le contrató para la revista Política Internacional. Fundó junto a Rodrigo Royo y otros compañeros el semanario SP (posteriormente diario, de tendencia falangista disidente con el régimen), y empezó a colaborar en publicaciones como Occidente o Destino. 
Utilizó numerosos seudónimos, entre ellos Juan Nadie, Kim, Jacinto Mercadal y Arturo Fernández, nombre con el que homenajeaba a su paisano actor. 
Falleció de cáncer en 1969."
Foto de La Voz del Trubia

Dado su interés, compartimos de El blog de Acevedo este amplio reportaje a él dedicado, obra del escritor Juan Manuel Menéndez "Febus", publicado por e-xili@dos el 21.1-2015:

El primer español redactor de The New York Times y pionero de la lucha antifranquista

Jaime Menéndez "El Chato" del "New York Times" al exilio en Tánger
Jaime Menéndez "El Chato'" uno de los grandes olvidados de la Generación del 27. (…). Saber más... Memòria Repressió Franquista.

Muchos son los olvidados por culpa del franquismo en España. Jaime Menéndez es uno de ellos. Fue el primer español redactor de The New York Times y pionero de la lucha antifranquista en la prensa española
Jaime Menéndez Fernández (Sobrerriba, aldea de Cornellana, Asturias, 25 de junio de 1901 -Madrid, 30 de enero de 1969), conocido como El Chato (…). Saber más... fuenterrebollo.

e-xiliad@s
Jaime Menéndez El Chato y The New York Times
De todos los anteriormente mencionados el más internacional fue Jaime Menéndez. Su vida es, sin duda, una de las más interesantes de aquellos que formaron parte de la Generación del 27. Jaime Menéndez El Chato nació, en 1901, en Sobrerriba, una aldea de Cornellana (Asturias). En 1919 emigró a La Habana donde trabajó de contable de unos almacenes; por la noche estudió de forma autodidacta periodismo e idiomas. Allí, colaboró en el Diario de la Marina, El País, etc. En 1920 marchó a Nueva York. Comenzó a trabajar de redactor del primer diario en castellano de EE UU, La Prensa, llegando a ocupar el cargo de director. En 1925 se convirtió en el primer Español en trabajar, en calidad de redactor, en The New York Times, primero en la sección de deportes, con gran éxito, por lo que Herbert Lionel Matthews le fichó para el área de política internacional.
Avelina Ranz Conde, Jaime Menéndez "El Chato" y su hijo Jimmy. Jaime Menéndez Fernández (Sobrerriba, aldea de Cornellana, Asturias, 25 de junio de 1901 -Madrid, 30 de enero de 1969), conocido como El Chato, fue un periodista y escritor español, perteneciente por edad a la generación del 27. Primer español redactor de The New York Times, llegó a dirigir el diario El Sol durante la guerra civil. Represaliado político tras la contienda, participó en la lucha política clandestina antifranquista desde su militancia en el Partido Comunista de España. Exiliado en Tánger, fue redactor jefe y subdirector del diario España, antes de su vuelta a Madrid en 1957, donde prosiguió su carrera periodística (…). Saber más... WIKIPEDIA.

Socio fundador de La Alianza Republicana Española de Nueva York
En 1930 colaboró con el mejor rotativo de América Latina, El Universal, de Venezuela, dirigido por el gran poeta y periodista Andrés Mata. En el mencionado heraldo destacaron, entre otros, Azorín, Miguel de Unamuno, Ramón Gómez de la Serna, Ramón Menéndez Pidal, Ramiro de Maeztu y Ramón Pérez de Ayala. En 1931, con la proclamación de la 2ª República española, participó en la fundación de La Alianza Republicana Española de Nueva York y colaboró en su publicación España Republicana, con intelectuales de la talla de Salvador de Madariaga, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset o Manuel Azaña.
Jaime Menéndez con los compañeros de prensa alemana. (…). Asistimos a un mitin de ADOLFO HITLER, en el que observamos cómo la gente se volvía loca con la oratoria del Führer; pudimos comprobar, en vivo, todo lo que yo ya sabía de mis lecturas anteriores... Estábamos ante el comienzo de una nueva barbarie, la eclosión del Nazismo. (…). Saber más... Memòria Repressió Franquista.

Jaime Menéndez y Hitler
En 1932 The New York Times envió a Madrid a Jaime Menéndez para realizar una serie de reportajes sobre la 2ª República. En 1933 el gobierno le envió a Alemania para realizar un estudio pormenorizado de la situación Teutona, y observó de cerca a Hitler. Conoció personalmente a Joseph Paul Goebbels. En 1934 Espasa-Calpe publicó su libro Vísperas de catástrofe de notable éxito, donde vaticinó el comienzo de la segunda guerra mundial. En ese tiempo comenzó a colaborar en las mejores Publicaciones: Leviatán, La Voz, El Sol, Ahora, Política, Cruz y Raya, Estampa y en la prestigiosa publicación de la Universidad de Nueva York The Spanish Revue. Ocupó puestos directivos en la Agrupación Profesional de Periodistas adscrita a la UGT y en la Asociación de la Prensa de Madrid.
Matrimonio de Jaime Menéndez y Avelina Ranz (06/06/1936). Saber más... fuenterrebollo.
Avelina Ranz, su gran amor
En 1936 se casó con Avelina Ranz, miembro del Comité Provincial de la Agrupación de Mujeres antifascistas. Una mujer de armas tomar que fue bastión fundamental en la supervivencia de Jaime Menéndez durante su periodo de cautiverio. Avelina se jugó la vida con el estraperlo, algo penado en aquella época, y, además, mantuvo durante los mencionados años de presidio político , con su astucia y perspicacia, al hijo de ambos, Jaime Menéndez Ranz. Avelina Ranz acompañó a su esposo en el exilio y estuvo siempre a su lado hasta su muerte. En 1969, tras la muerte de su marido, empezó a colaborar con la ONG La Campaña contra el Hambre. Y fue la propia Avelina, tras ganar un concurso nacional, quien le puso su nuevo nombre: Manos Unidas.
Lorca con un cartel de La Barraca. La Barraca fue un grupo de teatro universitario de carácter ambulante y orientación popular, coordinado y dirigido por Eduardo Ugarte y Federico García Lorca.​ Creada en 1931 con ayuda gubernamental, al comienzo de la Segunda República, y puesta en marcha en el verano de 1932, La Barraca tenía como objetivo llevar el teatro clásico español a zonas con poca actividad cultural de la península ibérica. (…). Saber más... WIKIPEDIA.

De colaborar con García Lorca al campo de concentración de Los Almendros
Durante la 2ª República colaboró con Federico García Lorca en la compañía La Barraca y se inscribió en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Fue asiduo de las tertulias del Café Gijón, el Ateneo de Madrid, la Residencia de Estudiantes, etc. En 1938 fue nombrado Comisario Político por Juan Negrín. Poco después alcanzó el puesto de director del Diario El Sol. En 1939 fue hecho prisionero por las tropas rebeldes en el puerto de Alicante. Pasó 5 años en diferentes presidios, entre ellos, el campo de concentración de Los Almendros. Durante ese tiempo, a escondidas, escribió su libro The Jail en un inglés muy rebuscado para evitar problemas. Gracias a sus amigos americanos, entre ellos, el embajador Claude Bowers, se salvó del famoso paseo.
Carnet de Jaime Menéndez Fernández. El Chato, miradas de una época. Ver libro de Juan Manuel Menéndez.

Exilio en Tánger y pionero de la lucha antifranquista
Liberado en 1944, fue contratado como secretario del agregado de prensa de la Embajada de EE UU en Madrid. Pero la presión policial era muy fuerte y decidió, junto a su familia, aceptar la oferta de redactor jefe del diario España en Tánger. Allí, desde sus atalayas periodísticas, fue pionero en criticar la dictadura de Franco. Fue nombrado subdirector del rotativo, en aquellos años, el más vendido en toda España, “era el único que se podía leer”. Colaboró con la RCA/Radio , Reuters, Associated Press, la Vanguardia y el Servicio de Información de la embajada de EE UU en Tánger. En 1953 fue contratado por el Gobierno de Venezuela para escribir una serie de reportajes sobre dicho país. Poco a poco recuperó su prestigio. Un prestigio internacional que sería su pasaporte para poder regresar a la península.
(…). Jaime Menéndez Fernández, conocido por “El Chato” Se formó a sí mismo en lengua, historia, idiomas, deporte, arte, contabilidad, periodismo... hasta que un día se convirtió en el primer español en formar parte de la prestigiosa redacción de The New York Times. (…). Ver libro de Juan Manuel Menéndez.

El regreso a Madrid de la mano de Vicente Gállego
En 1957 regresó con su mujer a Madrid. El director de la revista Mundo, Vicente Gállego le arregló todos los avales necesarios para tramitar su libertad definitiva a cambio de redactar, prácticamente en su totalidad, la mencionada revista Mundo. Ahí, Jaime Menéndez estableció una verdadera escuela de antifranquismo, escribiendo de temas totalmente prohibidos, y utilizando en sus portadas material hasta ese momento prohibido. Poco después Manuel Fraga Iribarne le fichó para el consejo de redacción de la revista Política Internacional y le nombra miembro del Instituto de Estudios Políticos, donde continuó su labor de zapa antifranquista, manteniendo una estrecha colaboración clandestina con el partido comunista. En esa época fundó, junto con Rodrigo Royo y otros compañeros, la revista SP donde colaboraron José Luis Sampedro y un joven José Luis Garci.
(…). En 1930, desde Nueva York, comenzó a colaborar en uno de los más prestigiosos rotativos de América Latina: El Universal, dirigido por Andrés Mata. Este rotativo tenía en su nómina grandes plumas, entre ellas: Miguel de Unamuno, José Martínez Ruiz, Ricardo Gutiérrez Abascal, Álvaro de Albornoz, Ramón Pérez de Ayala, Ramón Gómez de la Serna, Benjamín Jarnés, Luis Araquistáin o José Ortega y Gasset. (…). Saber más... Memòria Repressió Franquista.
Nunca firmó los principios del Glorioso Movimiento Nacional
Colaboró en la Revista de Occidente, fundada por José Ortega y Gasset, y, también, en la revista Destino con columnistas de la talla de Josep Pla, Camilo José Cela, Santiago Nadal, Juan Goytisolo, Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, etc. Sus tertulias antifranquistas, en diferentes cafés de Madrid, adquirieron bastante fama, compartiendo las mismas con personajes comprometidos en la causa como Héctor Vázquez Azpíri, Fernando García Vela, Juan Antonio Cabezas, Goico Aguirre (escultor y dibujante), Alfonso Tortosa (comandante médico de Carabineros en la guerra civil, luchó en Madrid, Brunete, Teruel,...), Baldomero Cordón (jefe militar en el 3º Cuerpo del Ejército Republicano), Francisco Herrero Martín (jefe militar en el 3º Cuerpo de Ejército Republicano), Celestino García (Oficial Republicano que destacó en el frente Asturiano), Antolín Bronchado (matemático y Capitán de infantería del Ejército Republicano), Julián Diamante (ingeniero de caminos, colaboró, en la guerra civil, en los planes de la defensa de Madrid, y diseñó los puentes defensivos del Ebro),... En 1969 Jaime Menéndez “El Chato” falleció sin carnet de periodista porque nunca accedió a firmar los principios del Glorioso Movimiento Nacional; aunque su especialidad fue la política internacional, escribió de deportes, sociedad, espionaje, críticas literarias, geografía, historia, medicina, ciencia,... y antifranquismo.
“El Chato” cubrió muchos acontecimientos como corresponsal de la NANA, entre ellos, el famoso documental que rodó Luis Buñuel, en abril de 1933, en las Hurdes. (…). Saber más... Memòria Repressió Franquista.

Y ante las casas del barrio Ramón seguimos subiendo por la carretera SL-7 en esta preciosa campiña de campos abiertos ya al final del pueblo y a punto ya de adentrarnos en los bosques del monte


A nuestra izquierda, una cabaña de piedra y ladrillos, con El Picu los Tayos en lontananza, prolongación hacia el norte del Alto Santa Ufemia, que a su vez es a donde llega La Sierra las Traviesas, la cual separa las cuencas fluviales de los ríos Narcea y Nonaya, su afluente



Dejamos a la izquierda el camino que comunica con la cabaña y seguimos de frente la cuesta hacia el barrio Ramón


Las casas del barrio Ramón se disponen escalonadamente en esta cuesta, formando una fila ascendente y con sus hórreos y paneras enfrente. A la derecha llega el Camino histórico y, por tanto, al llegar a las casas recuperaríamos su trazado original


Un cartel anuncia la fiesta de San Juan Bautista, con letras de fuego que son una alegoría de la foguera que se prende en la Plaza del Campillo, enfrente del monasterio, cuya iglesia pasó a ser la parroquial de San Juan Bautista, según unas fuentes tras la desamortización de 1836 y según otra cuando la diócesis adquirió el viejo cenobio en 1878


La carretera se ha superpuesto sobre el trazado antiguo que, como hemos dicho, aquí recuperamos, dejando la SL-7 para tomar un sendero hormigonado que tenemos a la izquierda


Se han pintado unas grandes flechas amarillas en el suelo para complementar el mojón oficial jacobeo que tenemos justo enfrente


También nos señala el desvío una concha peregrina en un pegollu de esta panera, lo que denota interés en señalizar bien este ramal


Seguidamente, un viejo hórreo, también sobre bodega de piedra, va desmoronándose paulatinamente


Observemos sus pegollos de madera y sus pegolleras de piedra, colocadas en horizontal para evitar que los ratones puedan subir más allá y acceder al interior



Las antiguas casas campesinas se han ido reformando conforme las labores agrarias fueron abandonándose o transformándose


El Camino, que sigue hormigonado en todo este tramo para dar servicio a las casas, tiene trazas de haber sido ensanchado en su momento para permitir el paso de vehículos. No obstante, la carretera eludió pasar por aquí para afrontar el desnivel haciendo una curva


Pasamos el portón y artístico cierre de otra de las casas de este barrio de Ramón que, como hemos dicho, se disponen sucesivamente una detrás de otra en esta cuesta


El cierre llega hasta la bodega del siguiente hórreo, que se yergue sobre el Camino, con su viejo corredor en el que hace mucho ya que no se cuelga el maíz...


Al pasar prácticamente 'debajo' podemos contemplar su estructura interior, con las vigas y tablas que componen su suelo


Los pegollos de madera y las pegolleras de piedra


En este hay dos viejas herraduras clavadas, algo bastante común de ver también en viejas casas, cuadras, etc. Se nos dice auspiciaban buena suerte y libraban de mal de ojo, por lo que podría considerárselas amuletos protectores, como lo eran tallas y dibujos en aquellos que presentaban ornamentación


El solorru, el espacio debajo del hórreo, sigue cumpliendo su función evolucionando a los nuevos tiempos: donde antes se guardaban el carro y otros enseres ahora se deja el coche, la moto o lo que se necesite


La cuesta continúa y, de momento, no ofrece tregua. Al llegar aquí, no obstante, los peregrinos ya se habrán familiarizado con los subeybaja de colinas y montañas en los que reside toda la dureza del Camino Primitivo, pero también toda su belleza


Aquí otro hermoso hórreo del conjunto del barrio Ramón se eleva encima de su bodega de piedra, como un mirador o atalaya sobre el Camino


Dejamos a la izquierda la entrada a otra casa, bellamente restaurada, mientras continúa este ascenso


Ha sido bellamente restaurada y, como suele suceder, la antigua cuadra se ha integrado en la vivienda


La subida desde el monasterio es considerable, si bien no es de las mayores del Camino Primitivo y ha tenido su 'tregua' al llegar a Ca Tejero o Longoria, pero todo esfuerzo causa mella al peregrino que ya llevará sin duda unos cuantos kilómetros a sus espaldas


Aquí, alguna de las antiguas dependencias de la casería, bajo otro gran cobertizo de ladrillo


Y salimos a la carretera de nuevo, pero simplemente para cruzarla y continuar subiendo al otro lado, tal y como nos señalan las flechas amarillas y el mojón


Esta última casa nos llama siempre mucho la atención, verdadero mirador sobre el pueblo, con soportal sostenido en cuatro columnas donde se ve el portón de la viaja cuadra. En el primer piso, hermosa galería, que tal vez tuvo otra en el segundo


La fachada norte, sobre el Camino, la más umbría, tiene dos pequeñas ventanas en la planta baja, tres en la segunda y una sola en la tercera, al final de la pared. Admiramos su estructura al pasar a sus pies


El mojón y la concha nos orientan: si bien la posición de la segunda, y en contra de la creencia casi general, no señala necesariamente la dirección (el único elemento indiscutiblemente direccional es la flecha amarilla), se entiende perfectamente que hemos de seguir por aquí


Pasamos junto a un gran tendejón metálico en el que se apila la leña...


Dejando atrás la casa desaparece el suelo de hormigón y hay una bifurcación, en la que seguiremos a la derecha, por el camino más trillado


El Camino presenta un buen tramo de empedrado y de nuevo un mojón nos indica la ruta a seguir


Ha perdido su concha pero alguien le ha pintado la correspondiente flecha amarilla. Es posible sea uno de aquellos primeros que se colocaron en el Xacobeo'93, que fue, tras un largo proceso de trabajo previo, el del pistoletazo de la gran promoción y divulgación de las rutas jacobeas


Pasamos con la hierba muy crecida y a punto para la siega, la subida tiende a suavizarse un poco, o eso nos parece...


Comienza ahora, al menos para nosotros y nuestro gusto, un hermoso trayecto por el bosque, sin asfalto ni coches e inmersos en la naturaleza


Hay tramos de sol, pero buena parte del itinerario será por la mágica umbría de esta hermosa fronda de árboles autóctonos en la que predomina el castañar...


Mirando al este, más allá de los castañeos, empezamos a tener una buena vista del valle del Nonaya en su confluencia con el Narcea en Cornellana, algunos de cuyos edificios asoman sobre la enramada. A lo lejos Eiros, en la parroquia de Salense de San Esteban, que forma parte de aquella tierra de Las Dorigas que el rey Alfonso VII como dominio de los monjes de Cornellana, que sin embargo perderían paulatinamente en favor de la nobleza terrateniente


De Cornellana apenas vemos las casas de La Novalle, a la izquierda y, abajo en la vega, unas pocas del centro urbano, atravesado por la Avenida Prudencio Fernández Pelló, tramo local de la N-634 Irún-Santiago, que fue la antigua carretera Oviedo-Villalba, de Galicia o de Occidente que, a mediados del siglo XIX, fue sustituyendo al antiguo Camín Real o Camín Francés


Y al este, en Las Dorigas, los montes de Reconcu y El Murmullín, que caen hacia La Rodriga, con su gran vega plantada de kiwis, donde antes las xanas hechizaban con sus encantos a vecinos y peregrinos, embelesados por su belleza y promesas de riqueza



Es la tierra de Pelsina, 'la reina de Las Dorigas', más conocida como la hija de Talavo, cuya magnífica estela funeraria apareció en las inmediaciones de El Castiellu y su castro astur. Aquí abajo se cruza el Narcea por el actual Puente de Cornellana, que sustituye al volado en la Guerra Civil, el cual a su vez fue construido en 1831 para pasar la carretera. Antes hubo una pasarela de madera que conocieron Jovellanos, el mariscal Ney y el general Bonet, el primero en sus viajes y pesquisas, los segundos pasando con sus tropas en la francesada


Y aquí abajo tenemos la A-63 o Autovía Oviedo-La Espina, cuya construcción tantísimo ha afectado al Camino Primitivo al no haberse aplicado las medidas correctoras pertinentes que se supone habrían de aplicarse para un Camino de Santiago declarado Patrimonio de la Humanidad


Este es el trazado correspondiente al viaducto sobre el Narcea, alguno de cuyos pilares vemos en la foto, poco más allá de las casas del barrio de La Devesa. Justo encima están los montes de El Pandón (287 m), El Payarón y el Alto la Mercé (357 m) y, a lo lejos La Sierra Sollera que, al sur de Cabruñana, es otra de las que separa los valles del Nalón y del Narcea


Sollera se divide en dos zonas diferenciadas, Sollera Baxa, a la derecha, con El Picu Subarrionda (514 m) y El Picu Valdrín (459 m). Lugar lleno de leyendas con El Llanu las Ayalgas (ayalgas, 'tesoros') y su necrópolis tumular o su castro astur de El Castiellu'l Pedréu



A la izquierda, la cima amesetada de Sollera Alta, con su característica ladera pedregosa y cota máxima (609 m) de esta serranía que ya veíamos nada más subir L'Escampleru, solo que por su vertiente occidental


En su ladera, un 'puntito blanco' es la ermita de Santa Tecla de Eiros, otro renombrado santuario al que suben romeros andando desde Cornellana en su romería de septiembre. Otros llegan desde Cabruñana, en cuyo albergue, si bien relativamente apartado del Camino, duermen bastantes peregrinos, que pueden emplear una ruta alternativa para bajar al valle sin volver atrás, a la que le dedicamos la oportuna entrada de blog



Entre la ermita y el pueblo de Eiros existe el topónimo La Reina, el cual guarda la relación con legendarias reinas de estos parajes de Las Dorigas cuya impronta ha llegado a nosotros en forma de tradiciones pero también en la memoria transmitida en la estela de Pelsina, la hija de Talavo y esposa de Retugeno, como dice su inscripción-homenaje


La gran vega de La Rodriga iba a ser ocupada por un enorme polígono industrial pero se vio más factible hacer de ella una enorme plantación de kiwis, el 'oro verde de Asturias' como se le ha llamado, cuyos cultivos recorríamos por la ribera del Narcea para llegar a Cornellana


La ribera del Narcea la recorríamos desde La Ponte o las Casas del Puente, a donde llegábamos tras bajar desde El Freisnu y entrar en el concejo de Salas por Los Morriondos, La Meredal, San Marcelo/Samarciellu, La Reaz y Doriga, donde estuvo la 'capital' de esa parte del antiguo coto monacal de Cornellana perdido en litigios con la nobleza feudal que lo administraba por encomienda de los propios abades


De La Doriga el Camino de Santiago baja a La Ponte o Las Casas del Puente, que no llegamos a ver desde aquí pero que recibe su nombre de ser el lugar donde estuvo, durante muchos siglos, La Ponte Vieya, imponente puente de piedra de trece arcos que salvaba el paso del Narcea un kilómetro al sur del puente actual y que se encontraba muy cerca de por donde en la actualidad pasa el viaducto de la autovía. Vimos sus cimientos recorriendo ese lugar del Camino de Santiago en Asturias


El el monte El Pandón se ve la cantera de Calizas La Doriga, a cuya entrada el Camino de Santiago oficial, que viene de Doriga tras pasar debajo de la curva de la autovía (a la derecha), se une al ramal alternativo que baja de Cabruñana y que emplean los peregrinos que pernoctan en el albergue de dicho pueblo, el cual pasa después por San Antolín de las Dorigas y por la aldea de Moratín, solar de la familia del famoso poeta y dramaturgo Leandro Fernández de Moratín, autor de El sí de las niñas y La derrota de los pedantes, entre otras famosas obras


En La Ponte Vieya se habría librado en 842 la llamada batalla del puente de Cornellana entre las tropas de Nepociano, efímero rey de Asturias tras la muerte de Alfonso II El Casto, y de Ramiro, otro de los pretendientes a la corona, de la que resultó victorioso el segundo, que pasaría a la historia como Ramiro I, famoso por inaugurar el periodo ramirense del Arte Asturiano (Santa María del Naranco y San Miguel de Lliño, que pudimos ver en la ladera del ovetense Monte Naranco), derrotar a los vikingos y establecer el famoso voto de Santiago tras la legendaria batalla de Clavijo, episodios unos reales, otros legendarios pero basados, como toda leyenda, en sucesos reales, de los que hemos hablado abundantemente en los tramos anteriores del Camino Primitivo


Y, por supuesto, de los que volveremos hablar, como de la peregrinación de Alfonso II El Casto a Santiago, otro acontecimiento narrado en crónicas muy a posteriori pero que, de haberse producido efectivamente, es fácil hubiera seguido la secular ruta Lucus Asturum-Lucus Augusti que, basada en caminos anteriores, prehistóricos, comunicaba las capitales del conventus asturum y conventus lucensis de la antigua Gallaecia para controlar los accesos a las minas de oro asturgalaicas y su comercialización


El Camino nos regala este maravilloso trayecto de tierra y piedra al amparo de árboles y arbustos que a veces, como tantas cosas en la vida, acaso las prisas no nos permitan apreciar en toda su intensidad


La subida se va además suavizando y el frescor de la fronda nos ayuda en el esfuerzo caminero por estos mismos caminos que, quién sabe, tal vez siguiese el mismo Alfonso II El Casto y tantos y tantos peregrinos a lo largo de la historia...


Uno de ellos, por ejemplo, Jean Pierre le Racq, del que tenemos noticias por su Itinéraire de Bruges á Compostelle, que es, como él mismo titula, más un itinerario que una guía, y apenas menciona más que poblaciones, como Cornellana entre muchas, y sus distancias. De él nos dice así la Xacopedia:
"Médico francés (s. XVIII). Peregrina a Santiago de Compostela en el año 1790. Es el autor del Itinéraire de Bruges à Compostelle, una guía eminentemente descriptiva en la que deja constancia de su viaje al sepulcro del Apóstol. Es uno de los últimos relatos odepóricos históricos. La ruta que realizó es una combinación del Camino Francés y el Norte, al que se une ya en Asturias, tras haber visitado la Cámara Santa de la catedral de Oviedo. De regreso, se dirigió únicamente por el Camino Francés. 
Su guía es muy parca en detalles. Cuenta, principalmente, la distancia en leguas que recorre en cada etapa, e indica las localidades en las que comienza y finaliza. Deja también constancia de los hospitales y conventos de caridad en los que lo acogen y observaciones útiles para el peregrino, como donde es preciso hacerse con provisiones para los días venideros. Sobre su estancia en Compostela, menciona que reza a Dios por todos los pecadores y en particular por el “que ha escrito esta ruta”, él mismo. Además, reseña que en la catedral se confiesa con un sacerdote francés, recibe la comunión en la capilla del Rey de Francia y visita las santas reliquias. 
Racq parte de Brujas y se dirige a Saint-Jean-Pied-de-Port. Entra en la península siguiendo el Camino Francés -RoncesvallesPamplonaPuente la ReinaEstellaLogroñoNavarraSanto Domingo de la CalzadaBurgos y León- y toma el desvío para dirigirse a Oviedo y visitar las reliquias que se encuentran en la Cámara Santa de la catedral ovetense. El desvío a Oviedo era común en el siglo XVIII y a principios del XIX para visitar la Cámara Santa de la catedral. Tras un pequeño trayecto por el Camino Primitivo se desvía hacia el norte, donde enlaza con el Camino de la Costa hasta llegar a Compostela -Luarca, Navia, RibadeoMondoñedoVilalbaMelide-. De regreso sigue el Camino Francés".

Su itinerario, como la mayor parte de los relatos, crónicas, escritos, memorias y demás obras de los peregrinos de la llamada literatura odepóricaque aborda los viajes de las peregrinaciones antiguas a Santiago, muestra que los peregrinos no tomaban un rumbo fijo basándose rígidamente en trayectos más o menos principales al estilo actual de 'Camino Primitivo', 'Camino Norte', 'Camino Francés', etc, sino que cambiaban, a veces deambulando pudiera decirse, de tramos interiores a costeros y otros intermedios dentro de la infinidad de sendas existentes según lo que iban encontrando paso a paso. La vuelta, por supuesto, también era a pie y prácticamente siempre por otro camino


Cierto es, no obstante, que la señalización y divulgación de las rutas principales en la actualidad ha ayudado y ayuda a los peregrinos a seguir las sendas jacobitas de manera bastante aproximada, en su trayecto básico, a como lo hacían los peregrinos de antaño, que no era otra cosa que la amplia red caminera existente, en gran parte de origen prehistórico pero afianzada en la romanización y durante la Edad Media, antes de la puesta en marcha de las primeras carreteras entre los siglos XVIII y XIX principalmente


Las hermosas hojas de los castaños; más abajo, los prados caen hacia más bosques en la ladera que desciende abruptamente hacia el valle del Nonaya


La peregrinación dieciochesca de Jean Pierre Racq, pese a lo lacónico de su crónica que, realmente, insistimos, tampoco pretendía ser tal, es especialmente interesante pues forma parte de la etapa final de la que podríamos llamar 'antiguas peregrinaciones'. La narración de esta, como las de otros peregrinos de la época, como Guillaume Marnier y Jean Bonecazze, "muestran una mutación del peregrinaje. Ha caído la motivación piadosa; crece la rebeldía juvenil, el vagabundeo, la picaresca y la búsqueda una aventura aprovechando la caridad hispana", afirma Claudio Path en El viaje de Jean Pierre le Racq, publicado en la web de El Camino de Künig:
"El propio peregrinaje ha perdido prestigio, y entre los españoles abundan las consideraciones negativas hacia los peregrinos. Se ha perdido el respeto al viajero, por sus malas prácticas. 
Las narraciones nos muestran aspectos curiosos que poco tienen que ver con el respeto y la devoción. En el caso de Manier, por ejemplo, vemos que su mayor afición es la de coleccionar piedras con poderes mágicos; y a lo largo de su periplo relata numerosas trifulcas y hasta incidentes por intentos de pasarse de lo permisible en el trato con la mujer… 
Tampoco se percibe en el origen de los viajes a Compostela motivación religiosa; y en los tres casos hay un balance insatisfactorio de la experiencia. Tanto en el texto de Racq, como en los de Bonnecaze y Guillaume Manier se aprecia  cansancio y desventura en el regreso, ya cuando se detienen en León".

Yendo a los orígenes, es llamativo que, si bien se conoce relativamente de la peregrinación de Alfonso II El Casto, legendaria o real, poco se dice, al menos en la información más general al peregrino, de la de Alfonso III El Magno, al que se tiene por último rey de Asturias, la cual, interpolaciones posteriores aparte en textos y crónicas, es posible tenga más certeza dados los acontecimientos registrados y que nos resume así la Xacopedia:
"Llamado también el Grande (ca. 848-Zamora 910). Monarca de Asturias entre los años 866 y 910. Sucedió a Ordoño I. Fue, tras Alfonso II el Casto y el propio Ordoño, el benefactor inicial del santuario compostelano, que en su reinado comienza a manifestarse como gran centro espiritual del Reino astur. 
Las iniciativas de este monarca ayudaron de manera decidida a la consolidación de la inventio jacobea en su primer siglo de existencia. Una de ellas fue la donación a la Iglesia compostelana, como prueba de agradecimiento al Apóstol, de los bienes del conde gallego Hermenegildo, que se había sublevado contra él. 
Viajó a Compostela previsiblemente en el año 872 y, con seguridad, en el 874, acompañado de su esposa Jimena, una de las primeras mujeres peregrinas conocidas. Realizaron una donación en la que se incluía una cruz de oro y pedrería de estilo asturiano montada sobre madera. Es la ofrenda a Santiago más antigua de la que hay constancia concreta y una de las más famosas de la historia. 
El obispo compostelano Sisnando I aprovechó estas visitas para solicitar al monarca apoyo para la construcción de un nuevo y más vistoso templo del Apóstol. Alfonso III no sólo aceptó, sino que facilitó materiales de gran calidad que hizo traer en algún caso desde el sur de la Península Ibérica, fruto de sus conquistas. En mayo del 899 volvió a Compostela, desde Oviedo, la capital del reino, para presidir la consagración de la nueva iglesia. Vino acompañado de un amplísimo séquito, un gesto que contribuyó a la consolidación del nuevo centro de peregrinación. 

Nacen los hospitales 

El rey magno fue el primer monarca en tomar medidas para establecer fundaciones hospitalarias en los nacientes itinerarios de peregrinación a Compostela por Galicia y Asturias. Lo que algunos consideran el primer hospital para peregrinos se creó en el 883, durante su mandato, en Villarmilde -Asturias- en la vía que enlazaba Oviedo con el santuario compostelano. Es el itinerario seguido con probabilidad por el propio monarca y por sus antecesores desde Oviedo a Compostela. Coincide en gran medida con la actual ruta del Camino Primitivo a Santiago, así conocida por ser la más antigua de las vías jacobeas. 
Poco antes de su muerte en el 910, Alfonso III traslada de Oviedo a León la capital del reino. Esta decisión contribuirá a la pérdida del gran protagonismo inicial del eje de peregrinación Oviedo-Santiago, favoreciendo indirectamente al futuro Camino Francés, que surgirá y se consolidará por tierras leonesas desde el siglo X."

El Camino, ya prácticamente llano, llega a esta bifurcación, en la que seguiremos por la derecha, empezando a bajar. El mojón señalizador está realmente un poco más adelante

 
Las estacas, vallados y alambradas en los prados delatan siempre sus usos ganaderos, pues evitan que el ganado salga de las fincas


Aquí tenemos una mejor vista de Cornellana y del valle del Nonaya en su unión con el Narcea ante los montes de Las Dorigas y La Sierra Sollera. Así cuenta de este paisaje y sus caminos Alejandro García Álvarez Busto en su libro:
"Si nos retrotraemos a los siglos medievales y modernos, y pensamos en el lugar en el que se emplaza el monasterio de San Salvador de Cornellana, se nos vienen a la cabeza cuatro elementos principales: un río, un puente, un camino y una villa. El río, el Narcea, que justo en este tramo perfila una generosa vega en su confluencia con su hermano menor el Nonaya. El puente, el que permitía salvar el río; o, mejor dicho, los puentes, en plural, como iremos descubriendo (...). Un camino, el de peregrinación, hacia Santiago; pero que no solo era eso, ni mucho menos, aunque el jacobeo se haya llevado la fama, sino que constituía primordialmente una artería de enlace entre las Asturias centrales y las occidentales por la que transitaban ideas y mercancías. Y una villa, la de Cornellana, un pequeño núcleo poblacional de promoción episcopal que surgirá junto al camino y al monasterio, sus principales razones de ser. Este es el paisaje que soporta la historia del monasterio de Cornellana..."

A la derecha, La Casada y prados de El Pascón. Más allá La Vadía, Los Corros, Los Pedreos, Los Codexales, campos y lugares de Sobrerriba/Suburriba:
"La red viaria histórica tiene en el entorno de Cornellana un punto de intersección de dos vías fundamentales, por un lado, el Camín Real de la Mesa, un eje estructurante en dirección norte a sur, ya documentado en época romana. Por otro, el camino a Santiago de Compostela, con dirección este-oeste, cuyo origen se vincula con el itinerario de peregrinación primigenio. Actualmente este ámbito continúa siendo un punto importante en la red de comunica ciones del sector centro occidental de Asturias, uniendo dos ejes importantes. El eje noreste-suroeste conformado por las carreteras AS-16 (Soto del Barco-La Rodriga) y la AS-15 (Puerto de Cerredo-La Rodriga), que conectan este ámbito con la costa y con el suroccidente asturiano y se prolonga hacia Villablino, en León; su trazado discurre siguiendo el cauce del Narcea. Y el eje este-oeste confor mado por la carretera nacional (N-634), que recorre el cantábrico desde San Sebastián a Santiago de Compostela y se aprovecha el valle del Nonaya para conectar Cornellana con la villa de Salas; esta vía se complementa desde hace unos pocos años por la A-63 (Oviedo-La Espina), cuyo trazado discurre en altura, mediante grandes viaductos como el que se dispone entre Marcel y Sobrerriba, sobre la vega de Rondero. Todos estos ejes y viales tienen en el entorno de Cornellana un punto de confluencia, cruce y enlace".

A lo lejos, La Sierra Sollera que, como hoy marca la frontera del concejo de Salas con el de Grado/Grau, ya aparecía delimitando el coto monástico confirmado a los cluniacenses en 1226, como sigue diciendo Álvarez-Busto al estudiar el documento real pertinente y estudiar la zona:
"Una amplia labor de campo nos ha permitido dibujar un coto monástico que abarcaría unos 50 km2 de superficie. En nuestro caso la enumeración de los hitos de cierre del coto no siempre presentará orden. El territorio acota do arrancaría en un elemento geográfico que sigue siendo límite administrativo en la actualidad de la parroquia de Cornellana y del concejo de Salas como es el reguero de Luerces (uidelit Barbatim), continuaríamos por el Pico la Viera o reguero de Avieras (per Abeleiras) y por la zona de Lorís/Figares/Las Cárcobas (Ad Petras). La frontera del coto con las tierras de la Pola de Salas, se encontrarán muy bien delimitadas con tres topónimos muy reconocibles en el presente como son Villampero (per Monten Lampeiro), el reguero y fuente de Fervienza y Monteagudo (per Montem Acutum). En la zona de Cermoño, tendremos otro de los hitos (fontem Cavornio) y cerraríamos el coto por el Suroeste con la zona de Bárcena (Veiga de Varzena). En la zona de los pueblos de Lanio y Requejo (concejos de Salas y Belmonte respectivamente) encontraremos el coto muy bien definido con los siguientes topónimos: Cel Campo La Parriella (per illa perrella), el Canto L’Aspra (per flumen de Asperon), Requejo (per Vadum de Requexo), el Pico Guilera (per Aquileira) y el reguero de Forga (per riuum de forga). Hacia el este del coto monástico, la frontera actual de la parroquia y concejo con el vecino concejo de Grado estará marcada por hitos como son la iglesia del Fresno (Sancta Mariam), el Pico las Tablas (per tabulas), el Alto la Merced (Illum cereisal de illa Mercede), la zona de Benes en San Antolín de las Dorigas (frexnum de Venes), La Rebollada (per Rovorigam) y la Sierra Sollera (per cordale Sancti Stefani). En el otro margen del Narcea, justo enfrente de donde indicamos que empezaba el Coto de Cornellana con el reguero de Luerces como delimitador, veremos como en la concesión se marca el cierre del coto con Serrapio (Sarrapium), el Pico La Toba (Illa toua) y las fincas de Bodo (per fontem de Bodo ubi intrat Barbatim in Narceia)..."

Si nos fijamos, a la derecha de La Casada, a lo lejos y entre el boscaje ribereño del Nonaya, reconoceremos la torre románica del monasterio y, al menos, una de las torres barrocas de la iglesia. Sin duda en invierno, con los árboles desnudos, se verían mejor


De su historia y vicisitudes hablamos amplia y pormenorizadamente en la entrada de blog dedicada al tramo anterior del Camino, así como del albergue de peregrinos existente en una de sus antiguas dependencias barrocas, uno de los primeros del Camino Primitivo, que ya prestaba servicio en el citado Xacobeo'93


Hasta el año 1511 los peregrinos llegarían allí por el camino que venía de La Ponte Vieya, el cual sigue existiendo pues en un tramo, al lado del convento, fue sustituido por la SL-7, en otro por el viejo camino del puerto de Somiedo (Ruta de la Escrita o de los Vaqueiros GR 205) y en otro más por vías de acceso a La Veiga Rondeiro


El cenobio contaba con hospedería, en ella pernoctarían y permanecerían durante su estancia personajes importantes, como el propio Jovellanos en 1792, visitadores y otros cargos religiosos en viaje o pesquisas o gentes de cierta alcurnia en sus retiros espirituales pero, para pobres y peregrinos contaban con su propio hospital de acogida, a la izquierda del río Nonaya, llamado en los documentos Hospital de Allende la Puente por ello (había un puente de madera), si bien su advocación sería la de su capilla, Nuestra Señora de la O


Y Allende la Puente, de La Lleirina, donde estaba el hospital, hasta la ladera donde se encuentran actualmente las casas de la calle La Novalle, Cornellana se conformó como población y espacio urbano desplazado del eje del monasterio al hacerse el nuevo puente en 1831 y pasar seguidamente por él la nueva carretera, coincidiendo prácticamente con la desamortización que supuso la extinción del monasterio y la exclaustración de los monjes en 1835


Es posible que la desamortización y antes, en 1827, la supresión de su coto, favoreciese grandemente la construcción de la carretera en los ya entonces pequeños dominios monásticos y, por consiguiente, la construcción de casas en una vega que antes habría sido aprovechada al máximo para cultivos


Entre el abandono de La Ponte Vieya y el puente de 1831 existió otro de madera, que conoció Jovellanos, así como un servicio de barquerías dado que, sin duda con gran temor de los frailes, aquella crecida del Narcea que dejó el viejo puente en seco al cambiar el curso del río, ocasionaría un trasvase del flujo de gentes y mercancías, rutas de peregrinación, trashumancia, emigraciones estacionales y arriería, a otras rutas, especialmente la senda ribereña del Narcea, como en parte ocurrió


Sin embargo, y gracias a las barquerías, cuya ruta fluvial prácticamente se cruzaría con la de la navegación del Narcea desde el mar, esta ruta se mantuvo como la principal hacia Galicia y el occidente asturiano por el interior, algo que redundaría en beneficio de numerosos pueblos y villas importantes de la ruta, pues de haberse afianzando la del Narcea habría supuesto esquivarlas a todas hasta La Puela/Pola de Allande 


Se sabe demás que, avanzando, el siglo XVI Fernando Valdés-Salas, Inquisidor General nacido en Salas, origen de su apellido y estirpe, siempre quiso estar en contacto directo con esta su tierra pese a sus cargos y residencias por todo el reino, y favoreció el arreglo y acondicionamiento del Camín Real de la Mesa, lo que redundaría en favor de este, el Camín Real de Galicia o Camín Francés, que iba directo a Salas, como vamos nosotros, donde hizo construir su capilla panteón, la actual Colegiata de Salas, en la que reposan sus restos y que vamos a visitar


En el siglo XVIII los frailes de Cornellana favorecieron un camino más directo que este, siguiendo el valle hasta Salas, fundando cerca de aquí La Venta Ramón, por donde luego iría la carretera Oviedo-Villalba (N-634 desde 1939) y que también conocería Jovellanos


Esta acción coincide con la gran campaña de obras públicas, sobre todo arreglo de caminos, cuando Isidoro Gil de Jaz como regente de la Audiencia de Asturias, las cuales favorecieron que por algunos antiguos 'de herradura', solo aptos para las mulas de los arrieros (los grandes transportistas de antiguamente), caballos y caminantes, pudiesen rodar las primeras líneas de viajeros, incómodas, donde en las cuestas habría que posarse e ir andando un trecho, pero que constituyeron un gran avance en la historia de las comunicaciones asturianas



Y aquí tenemos el mojón de la señalización. Aquellas mejoras dieciochescas ya se habrían aplicado en la vía del valle, por lo que es de suponer que este Camín Real ya habría pasado por entonces a ser una vía secundaria, pecuaria prácticamente, de servicio a las fincas


La vía pues, siempre se usó y, desde que la conocimos por primera vez en 1993, siempre pasamos sin dificultad, pero con el paso continuo de peregrinos a lo largo de estas últimas décadas, está especialmente pisado y bien trillado


Únicamente, principalmente en la exuberante primavera con sus brotes naturales, habríamos de apartar con nuestro bastón alguna rama, hierba, zarza o helecho 'suelto' que se asoma al Camino, pero prácticamente sin detenernos


Y hablando de primavera, su intenso verdor forma un hermoso filtro de luz que impregna de color natural la foresta


Nos adentramos así en los bosques de El Ricabo, en larga aunque suave y deliciosa bajada hacia el pueblo de Llamas, en la parroquia de Villazón, por la que recorreremos las encantadoras vegas del Nonaya...








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