| Subiendo al Alto de Guardia |
Subiendo por los bosques de La Freita, en la ladera meridional de La Sierra de Tineo o de Grullomayor, vemos el final de la larga cuesta que empezamos en la capital del concejo al divisar El Picu Puliares (933 m), con su 'corona' casi despejada de árboles y junto al que empezaremos a bajar a la antigua Venta de Piedratecha y, de allí, al monasterio de Santa María la Real de Obona u Oubona, uno de los grandes hitos históricos y espirituales del Camino de Santiago en Asturias y es que, justo a la derecha de Puliares, en el Alto Guardia (879 m) termina esta subida, no demasiado pronunciada salvo en tramos concretos, pero sí bastante larga, que hemos comenzado en el mismo casco urbano de la capital del concejo
Uno de esos repechos más pendientes se produce en la cuesta final, la cual se realiza a la fresca sombra del denso arbolado de El Rebuchar, topónimo vinculado a los rebochos o rebollos, especie de robles, una de las especies imperantes, junto con los castaños, hayas, abedules, etc. de este bosque eminentemente autóctono aunque, según nos acercamos a la cima, también veremos pinos fruto de las repoblaciones llevadas a cabo a partir de 1946 en los montes tinetenses
La caja caminera, profunda, podría delatar la antigüedad de esta ruta, la cual se vio personalmente favorecida por el rey Alfonso IX en 1222 cuando dispuso, pocos años después de la fundación de la Puebla de Tinegio, que nadie osase apartar a los peregrinos que van a Santiago en Galicia de otro camino que el que desde dicha pola se dirige al monasterio de Santa María la Real, tal vez buscando contentar por igual tanto a la villa de realengo por él mismo creada con la concesión de la carta puebla, con los intereses monacales y sus extensas posesiones
Pese a la continua cuesta, que se cobra su tributo en nuestras energías y fuerzas, estamos en uno de los tramos más bellos del Camino Primitivo, como así se denomina, desde la década de 1990 aproximadamente, a este itinerario jacobita interior
La cuesta es larga porque aparte de subir se avanza hacia el occidente por toda esta ladera, lo que la hace especialmente prolongada pero eso sí, extraordinariamente bella
El suelo es de tierra y piedra y, a ambos lados, el vergel de la naturaleza hace de auténtica barrera vegetal en una intrincada selva de árboles, arbustos y plantas del sotobosque
El trazado suele buscar siempre la línea recta, lo que forma continuos repechos de manera que a veces, cuando parece que llegas al final de uno, aparece otro más, todo ello en una rampa continua...
Hay algunos afloramientos en la superficie en los que se ven huellas de carro con siglos de antigüedad, de los tiempos de gran tránsito por este camino que, además, podía comunicar con la costa desde Oubona vía Bárcena del Monasterio, donde había otro convento, el de San Miguel, que también ofrecería hospitalidad a los peregrinos
A pesar de la frondosa arboleda que nos rodea podemos percibir bien a las claras la muy pronunciada pendiente en la falda de La Sierra, bajo El Picu Brañugas o Navariego y La Pena'l Chao que, aunque no los vemos, están justo encima de nosotros, aunque unos metros más arriba
Según tramos, la cuesta es más o menos fuerte o pronunciada, pero siempre cuesta, a veces con más tierra, a veces con más piedra, pero siempre tierra y piedra, nada de asfalto ni de hormigón (al menos de momento)
Algunas piedras, eso sí, están sueltas, a veces formando pequeños pedregales; otras están tan pulidas de tanto pisarlas que pueden ser resbalosas cuando llueve o crían musgo. Estemos atentos siempre al pisar
Estas piedras alineadas a la izquierda son restos de la antigua vía empedrada, una característica popularmente atribuida a las 'calzadas romanas' aunque no ha de ser siempre necesariamente así ni mucho menos
Lo más fácil es que se tratase de rutas prehistóricas las cuales se fueron adaptando y mejorando a lo largo del tiempo, sobre todo durante la romanización, como eje de comunicaciones de esta que fue gran comarca minera aurífera, así como durante el medievo. La fundación de monasterios, pueblas con su núcleo urbano y mercados, hospitales de acogida y otras medidas podían hacer cambiar el flujo principal de gentes entre varias vías alternativas, incluyendo los mandatos reales, como es este el caso
La necesidad de que Alfonso IX plasmase por escrito y bastante enérgicamente que los peregrinos anduviesen por este camino y nadie los apartase de él se debe, evidentemente, a la existencia de otro, u otros, más directos, recogidos ambos por el historiador tinetense Rafael Lorenzo en su libro Tineo en la senda compostelana y por él llamados Camino de Mirallo, que no sube a esta sierra, y Senda rierana de La Barca, que sigue en buena parte el valle del Narcea, es decir, aún más al sur, sin ni siquiera pasar por la Puebla de Tinegio ni por La Espina ni por Salas
Hay veces que el sendero se estrecha poco pero para un caminante hay siempre espacio más que suficiente. Los bicigrinos, a no ser que prefieran emplear las carreteras locales como alternativa, deberán poner pie a tierra bastantes veces en este trayecto calificado en algunas guías como 'de media montaña'
En ocasiones parece incluso que tiende a llanear, pero inmediatamente la cuesta impera en estas selvas verdes de Riumayor, donde nacen algunos regueiros o arroyuelos que darán sus aguas al río Rodical, afluente del Narcea
Losas sueltas y rocas con más señales de rodadas de carros, restos de la antigua calzada
Estos roquedales forman a manera de escalones o peldaños en la cuesta, que nos ayudan al subir, pero tengamos siempre cuidado al pisar, insistimos, sobre todo con suelo mojado y resbaladizo
Y aquí tenemos otro buen repecho recto y directo a la fresca sombra de estos árboles que se agradece en jornadas de sol estival muy especialmente
A la izquierda, restos de un cierre de chantos o chantas, grandes chábanas o losas de piedra, hincadas o chantadas en vertical, en la vereda del Camino
La geología pizarrosa de la comarca favorece la formación pétrea de estas grandes lajas de aprovechamiento secular para todo tipo de construcciones, la cual irá abundando según sigamos avanzando hacia el oeste
Grandes piedras en el suelo, del viejo pavimento. La subida sigue y sigue, flanqueada por la espesura
Continuamos en subida sin tregua, ahora entre los árboles a la izquierda y una gran pared de tierra cubierta de vegetación a nuestra derecha
"Y mando y dispongo que todos de aquellos que marchen en romería a Santiago de Galicia lo hagan por mi puebla de Tineo y por mi convento y monasterio de Santa María la Real de Obona. Y que nadie, ni vecino ni soldado, osare el separarles de esta ruta ni mandarles por otra distinta". Así de seria y contundente era la premisa establecida por este monarca y por escrito referente al uso de este camino por parte de los peregrinos
Las losas, formando 'escalones', nos ayudan en la cuesta, 'a sol y sombra'. Es en estos lugares cuando pensamos que, si las piedras del Camino pudiesen hablar, cuántas cosas nos contarían...
De nuevo un buen perfilado tramo de caja caminera con losas y empedrado en este lugar. "El paseo por la sierra de Tineo, que nos lleva en un demorado caminar por la falda del monte Brañugas y el pico Navariego, sin duda terminará siendo recordado por los peregrinos como uno de los más gratos de su caminata. Hay aquí frondosidades caducifolias, ingente vida animal y un estallido espectacular de todos los olores, ruidos y colores con que nos puede obsequiar la naturaleza", escribe el redactor de La Voz de Asturias Miguel Barrero en su artículo Una etapa por la sierra de Tineo, publicado el 26-6-2016
Y es Ramón Avello Luis Sevilla quien en otro periódico, El Comercio, y a fecha 18-9-2010, quien firma Polas entre puertos, del que compartimos lo siguiente:
"Populationen meam de Tineo», escribe Alfonso IX en la carta puebla de la villa de Tineo, concedida en 1222. Probablemente, este «pueblo mío», además de señalar posesión, indicaba el afecto de este rey leonés hacia estas tierras ricas en «oso et puercos» escribe el rey en su 'Libro de Montería' y cuya villa fue la primera de las nuevas 'polas' asturianas. (Las viejas eran Oviedo y Avilés). Alfonso IX no sólo funda, sino que también favorece a Tineo, reseñando su importancia como etapa de peregrinación. Con Alfonso IX , la ruta del interior desde Oviedo a Compostela se traza firmemente, con visitas obligadas -Obona -; con hospitales y albergues que cobijaban a los peregrinos, y con la denominación precisa de Camino Francés. (...)
Son varias las vías que el peregrino podía coger tras su obligada visita, por precepto de Alfonso IX, a Obona. Una, a Bárcena del Monasterio y de allí acceder hacia las tierras de Valdés para enlazar con el camino de la costa. Otra, más antigua y directa, iría por Gera y Mirallo hacia Allande. Finalmente, la ruta por Borres, en donde hubo hospital de peregrinos citado en el 1083 y se mantuvo hasta los primeros años del siglo XX y Las Morteras, donde se encuentra el palacio del Coto de Maldonado. Desde allí, antes de la fundación de Pola de Allande se iría por el llamado 'Camino de los Hospitales', hasta el Puerto del Palo, o el más habitual camino hacia Pola de Allande, villa fundada en el año 1268 por el obispo de Oviedo don Pedro, y desde el Palacio de Peñalba."
Esta ruta, si en verdad suponía un importante rodeo para los peregrinos que siguen por el interior, es bastante directa para los que después continuaban hacia la costa aprovechando el valle del Ese-Esva, un ramal que, según la documentación existente, fue bastante empleado y al que Rafael Lorenzo denomina en su libro Desvío hacia Bárcena y la costa
El mismo rey habría seguido esta ruta en algunas de sus varias estancias tinetenses despachando asuntos de estado en los monasterios del trayecto, la primera en 1204 pero aún no como monarca, explica Rafael Lorenzo:
"En el periodo comprendido entre los años 1214 y 1222, el rey Alfonso IX de León vino con sus cortesanos a sus tierras del occidente asturiano para tomar cuenta de sus pertenencias territoriales y desvincularlas de los distintos monasterios que por aquí tanto había proliferado.La primera de ellas, como rey, ya que en 1204 había visitado Bárcena con asunto parecido al que ahora le movía a desplazarse a estas comarcas, la realizó el monarca en 1214, también para averiguar el estado de sus posesiones"
En otras ocasiones se dice residió en la aldea de Máñores o Máñules, antigua Villa Magnores o 'Villa Magna', villa grande, al pie de esta sierra, donde los autores románticos quieren verlo entretenido en sus aficiones cinegéticas, aunque otros dicen que estaría más bien dedicado de pleno a recibir información con el fin de perfilar el exacto límite entre las tierras de la Corona y las de los monasterios, asunto arduo complicado y muy sensible, pues el equilibrio de poderes entre las pueblas de realengo, las monásticas y las señoriales siempre tuvo tiranteces
"De los aproximadamente 315 kilómetros del Camino Primitivo entre Oviedo y Santiago, cerca de 40 cruzan el concejo de Tineo de Este a Oeste", leemos en la web del Ayuntamiento, ciñéndose al Camino de Santiago oficial que, como sabemos, se bifurca en las inmediaciones de Samblismo. En la práctica, como vemos en estas entradas de blog dedicadas al concejo, si contemplamos las rutas no oficiales, la red caminera tinetense vinculadas al paso documentado de peregrinos, el kilometraje es bastante mayor
Las pequeñas acequias o canalillos que atraviesan el Camino llevando las aguas sobrantes de las lluvias prado abajo cumplen su función, evitando encharcamientos y barrizales con agua estancada en lugares más o menos llanos como este
Siguiendo la forma de la ladera, el sendero hace una pronunciada curva a la izquierda en este gran bosque de Riumayor
Piedras y más piedras y algunas afloramientos rocosos, insistimos en que se ponga cuidado dónde se pone el pie...
"Las penalidades que a los caminantes históricos les ocasionaba la naturaleza sin aditivos, que obligaba a grandes esfuerzos de supervivencia, no estimulaba precisamente los sentidos para una percepción positiva del medio físico. Para el peregrino medieval y de los siglos posteriores el entorno era, como casi todo, un concepto utilitario: resultaba bueno en función de si ayudaba o no en el viaje"; este párrafo de la Xacopedia nos enseña que no hemos de olvidar que la percepción del paisaje y la naturaleza ha variado a lo largo del tiempo entre los caminantes
"Si en la actualidad se valora de forma positiva la naturaleza incluso en condiciones extremas durante la ruta y se acepta el padecimiento momentáneo como parte de la experiencia del Camino -siempre habrá la oportunidad de una ducha y un reparador descanso al final del día-, el peregrino histórico tenía una visión de esta cuestión completamente distinta", de esta manera, lo que para nosotros es hoy en día un agradable paseo por el bosque podía ser antaño otra sensación no tan positiva para los peregrinos
Y así, "Incluso caminantes tan animosos y dispuestos a disfrutar del viaje y de cualquiera de sus oportunidades como el italiano Nicola Albani (s. XVIII) observan y valoran el entorno natural en función sobre todo de sus dificultades: “Tuve que hacer una subida de cuatro millas por una montaña tan horrible que incluso las caballerías se habrían cansado”, una afirmación que hacía sobre la famosa subida a O Cebreiro pero que podría servir para cualquier cuesta un tanto prolongada, tal que esta, que empieza en la misma villa capital del concejo, a ojos de un peregrino de entonces
"Los relatos conservados reservan sobre todo las muestras de admiración y disfrute del entorno -aunque también reciba críticas- para los espacios urbanos, los grandes edificios y, en alguna ocasión, el mar. En el medio urbano el peregrino tenía la posibilidad real de recibir ayuda, alimentos y calor humano. Y estos eran valores supremos en ruta. También aparecen algunas consideraciones positivas cuando la naturaleza se combina con el tiempo agradable para caminar. Poco más". Es decir, la belleza del paisaje se medía en cuanto a su dificultad o facilidad en ser recorrido, así como en la disponibilidad de hospitalidad y alojamiento, esto es válido para las descripciones de todo tipo de viajeros, no solamente de peregrinos, desde la Edad Media a la Ilustración, con muy contadas excepciones, si es que las hay
Ciertas connotaciones positivas de la naturaleza se hacían como alegatos de la vida contemplativa más de la que quien se aventura en ella a recorrerla, aunque una naturaleza más humanizada y rural, idealizadamente arcádica, más que de umbríos bosques y abruptas montañas. Es el famoso recurso literario del Beatus Ille, de Horacio, que nos explica la Wikipedia:
«Beatus ille» es una expresión latina que se traduce como ‘feliz aquel (que...)’, y con ella se hace referencia a la alabanza de la vida sencilla y desprendida del campo frente a la vida de la ciudad. La temática del beatus ille es una de las cuatro aspiraciones del hombre del Renacimiento, que son: el beatus ille, el carpe diem («disfruta el momento»), el locus amoenus («lugar idílico», idealización de la realidad) y el tempus fugit («tiempo que corre») y la consciencia de ello.
Esta expresión proviene de unos versos del poeta romano Horacio:
feliz aquel que lejos de los negocios,como la antigua raza de los hombres,dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con sus propios bueyes,libre de toda deuda,y no se despierta, como el soldado, al oír la sanguinaria trompeta de guerra,ni se asusta ante las iras del mar,manteniéndose lejos del foro y de los umbrales soberbiosde los ciudadanos poderosos."
Es decir, las expresiones más positivas de la naturaleza estarían reservadas a la más humanizada de fértiles campos y rebaños en paisajes bucólicos que a la de duros caminos boscosos, por ejemplo. Más... ¿cuándo surgió el amor por la naturaleza más feraz?, es posible que, como el de la historia antigua, si bien hunda sus raíces en la Ilustración y otros más o menos escasos precedentes, se lo debamos a las corrientes románticas del siglo XIX, ya en un momento que se vivía el ocaso de las peregrinaciones históricas de la llamada literatura odepórica
Y así, por ejemplo, los bosques románticos "son oscuros, espesos, lugares indómitos donde todo puede pasar", algo que se tenía por temible anteriormente, el locus horridus, como nos explican en la muy recomendable web Las hojas del bosque en el artículo La naturaleza y el romanticismo:
"La Naturaleza que admiran los románticos suele adaptarse más al modelo de locus horridus, el medio silvestre y desatado, el abismo, el mar enfurecido, el bosque enredado, el volcán desafiante, las montañas colosales… El sentimiento romántico es capaz de ver belleza en lo indómito, lo terrorífico."
Y así, lo terrorífico deja de ser tal, al menos no con las connotaciones de épocas anteriores y, como pervivencia del Romanticismo, nos transmite la fuerza de la naturaleza en todo su vigor, algo que se temía más que se apreciaba hasta entonces:
"... podemos decir que el individuo del Romanticismo estaba íntimamente unido al medio natural, pues era el medio de evocación de numerosos sentimientos, además de ser el hogar de lo Absoluto, de la divinidad. En el caso concreto del bosque, vemos que no se desprende de las simbologías que ya tenía asociadas tiempo atrás, sino que se refuerzan. El bosque romántico es una moneda de doble cara que, al igual que aterroriza, encanta y sorprende"
La filóloga y escritora Ana González Serrano nos acerca al contexto de la actitud de los humanos ante su entorno en Naturaleza Salvaje II: de la naturaleza salvaje a la reforma rural que, aunque basada en la poesía, puede ser perfectamente válido para la prosa:
"Hasta finales del siglo XVII, la naturaleza había experimentado una serie de cambios en cuanto a concepto, sentido y significado: pasó de lo espiritual a lo místico, y fue evolucionando hasta convertirse en un lugar en el que refugiarse lejos de la ciudad. Con el paso del tiempo, se transformó en un instrumento variable según el estado de ánimo del autor (siempre acorde a su contexto histórico, político y social). A partir de este momento, el tema de la naturaleza en la poesía, dará un nuevo giro.
Los poetas del siglo XVIII, también llamado siglo de la Ilustración, continuaron imitando la poesía barroca. No obstante, a partir de 1750, aparecieron en Francia tres corrientes nuevas con la pretensión de eliminar los prejuicios nacidos de la ignorancia y la superstición, considerando el racionalismo como única forma de avanzar. Nos encontramos entonces con: La poesía rococó, la poesía neoclásica y la poesía anacreóntica.
Avanzando en el tiempo, llegamos al Romanticismo (que va de finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX), un periodo marcado por una crisis existencial, teológica, política y social, que generó un caos y un clima de soledad y absoluta incomprensión, provocando una revolución masiva en busca de su liberación.
En este contexto de angustia, hastío, frustración, sufrimiento y confrontación, hallamos una naturaleza puramente salvaje, libre y descontrolada, que se convierte en «signo de trascendencia» y que nos lleva, de acuerdo con Sara Pujol Russel (1983), «a un proceso de interiorización»
Y así, como dice Rafael Lorenzo en su libro sobre las rutas jacobitas tinetenses, "continuando con la ascensión poco pronunciada, como antes, se llega a doblar la falda de la sierra para toparse con terreno menos montuoso y de menor población vegetal, lo que permite contemplar el ancho panorama que se presenta por el sur y que alcanza las montañas leonesas o gallegas."
Por aquí abajo, más cerca y justo a nuestros pies, discurre el llamado por Rafael Lorenzo El Camino de Mirallo, una ruta más directa hacia el puerto de El Palo, que vemos en la lejanía, y a Galicia, la cual sale de la villa de Tineo/Tinéu y, sin subir a La Sierra, discurre por los pueblos bajo estas sus faldas meridionales hacia las inmediaciones de El Peligro, un topónimo que, según la leyenda, procede de la amenazante presencia de bandoleros que asaltaban a arrieros, peregrinos y demás viajeros
En primer término y a la derecha vemos la boscosa ladera sur de La Sierra Cortina, encima de El Campón. Poco más allá tenemos La Sierra Sebrán y, a continuación el Alto la Cierva (689 m) y otras serranías en la ruta a Allande, como La Sierra Calcabo con su cota máxima en El Chanechín (789 m). En el horizonte, la gran 'muralla' de las serranías de El Palo y El Valledor separan la cuenca del Narcea de la del Navia en el paso a la zona más occidental de Asturias
Más a la izquierda empieza La Sierra Armayán, que "se elevan en la parroquia de Relamiego (Tineo), entre el río Gera y el arroyo de Ansarás", como nos dicen en la Enciclopedia del paisaje de Asturias. Ahí vemos el Alto las Cruces (642 m). Más atrás están El Semeyón (649 m) y La Sierra Loxa o Losa
Contemplamos el paisaje casi sin detenernos, subiendo estos últimos metros antes del Alto Guardia, con ganas sin duda de llegar al final de la cuesta
Chantas o chantos, grandes losas de piedra pizarrosa hincadas verticalmente separando el Camino de la finca de nuestra izquierda
Aunque hemos salido de lo más frondoso del bosque seguimos caminando entre matas de arbolado, pero ya no tan denso, caminando ya prácticamente todo este trayecto al sol
Bajo nosotros, las cuestas de El Repechu y algunos pueblos y aldeas de la parroquia Santuyanu o Santullano (Ponte), por donde van tanto la carretera de Allande (AS-217) como el Camino de Mirallo, el cual quedó relegado por la primera, abierta a finales del siglo XIX, a la condición de vía pecuaria
A nuestros pies Quintaniella, a la izquierda Ponte y, a la derecha Ansarás. Más a la derecha, tapado por los árboles, está Santuyanu, la cabeza de la parroquia
Ansarás, campos de La Cruz y las Infiestas ante La Sierra Armayán y, más al sur, en pleno Alto Narcea, la del Acebu (1.205 m) solar de venerado santuario mariano de renombrada romería el 8 de septiembre. Mucho más en la lejanía se ven los más altos picos de la Cordillera, entre los concejos de Cangas del Narcea, Ibias, Degaña y el valle leonés de Laciana (L.laciana)
Entre las cimas señeras de esta parte del cordal hemos de destacar El Cornón (2.194 m) y El Cuetu Arbas (2.007 m), en las inmediaciones del puerto de Leitariegos o L.leitariegos, en lo que fue un concejo independiente muy vinculado al paso allí existente entre Asturias y León, como leemos en la web del Ayuntamiento de Cangas del Narcea:
"Brañas d’Arriba era la capital del antiguo municipio de El Puertu (Brañas/Leitariegos) que comprendía además las localidades de Brañas/Leitariegos, Brañas d’Abaxu, Cabuezos, Trescastru y La Farruquita. Gozó de autonomía municipal entre 1821 y 1921, año que el pequeño municipio se anexionó a Cangas del Narcea (entonces Cangas de Tineo). Anteriormente, aquellos mismos lugares constituían el llamado Coutu de Brañas/Leitariegos, que gozó de privilegios reales; en virtud de la ayuda prestada a los caminantes, mercaderes y peregrinos extraviados a causa de las fortísimas nevadas y densas nieblas, a los que se orientaba con toques de campana. También se les prestaba asistencia y facilitaba los accesos en los caminos del puerto. Los privilegios, consistentes en la exención del pago de impuestos y de las levas del ejército, nacieron con la ayuda prestada a la reina Urraca en plena Edad Media y se mantuvieron entre los años 1326 y 1876, siendo Alfonso XI el monarca que los instituyó."
En lo que a nosotros respecta, es especialmente relevante identificar el Alto del Palo (a lo lejos, en medio de la foto) entre El Panchón (1.411 m) y La Sierra Fonfaraón, con El Picu Cimeiro (1.236 m). Más a la derecha es El Picu Mul.leirosu (1.253 m)
Hacia El Palo sube directo desde el valle del río Nisón uno de los caminos oficiales, el que sale de La Puela/Pola de Allande, la capital del concejo vecino tras dirigirse allí desde La Solana, en Borres o Bourres, por Samblismo, La Mortera, Colinas, Porciles y Chavadoira. Más a la derecha y por el Alto del Hospital (1.200 m) y muy cerca del Picu Cimeiro (1.292 m) va el otro camino, la famosa Ruta de los Hospitales
El paisaje alterna masas boscosas y grandes praderías. Predominan los árboles autóctonos pero a partir de 1946 se realizaron numerosas plantaciones de pinares, las cuales se diferencian bien de las demás especies por su porte y su color generalmente algo más oscuro
Se reconocen bien los surcos de los ríos que, nacidos en esta falda de La Sierra, bajan a dar a sus aguas al Narcea. La especialización del campo asturiano en la ganadería hizo que, en un proceso que había empezado a finales del siglo XIX pero culminó pasada la posguerra, los cultivos se basasen en todo tipo de forrajes (hierba), desapareciendo casi por completo los ancestrales cultivos cerealísticos de la secular cultura del pan. Sigue plantándose maíz pero básicamente como forraje, no ya para hacer la borona de antaño
Quintaniella, en la carretera, con los prados de La Reigada enfrente
De frente, los campos de El Picorgo (609 m) con el Alto las Cruces (609 m) a la derecha y El Picu la Cándana (615 m) a la derecha, viendo de frente El Castrón (529 m), solar de un castro astur. A continuación es la gran caída al estrecho y profundo valle del Narcea, sobre el que se yergue El Picu las Arcas (601 m) y otra serie de montañas que lo guardan, ya por el sur, como L'Altu (705 m), El Picu'l Mouru (930 m) y en la distancia y más al sur los altos picachos de la Cordillera
A la izquierda de Quintaniella, Ponte, sobre el río Rodical, otro de los afluentes del Narcea, que baja por el surco de los prados a la izquierda
Más al sur El Barréu, El Rebochar, La Piñera, La Fanar y el citado Picu la Fanar, sobre 'el precipicio' al Narcea y mirando a los montes del Chano Tablón (814 m) y El Picu'l Pueblu (812 m)
Más a la izquierda y al este, los prados de Brañas y Las Delicias con Piedrafita o Parafita y Piedralonga o Paral.longa. Por todos estos pueblos discurre el Camino de Mirallo que describe Rafael Lorenzo en su libro
"Piedralonga es un pequeño caserío de 3 únicas casas y de unos diez habitantes que residen en sus tres únicas casas y donde existe una encrucijada de caminos que conducen a Ponte y a la carretera..." nos explica este historiador al describir el trayecto según datos del año 1993:
"En Piedrafita construyó una noble mansión el que fuera Ministro de Carlos IV, D. Eugenio Manuel Álvarez Caballero, personaje tinetense que entre otras actuaciones históricas, se encargó de fiscalizar y sentenciar al rey Fernando VII, entonces Príncipe de Asturias, por los acontecimientos de Aranjuez de los primeros años del siglo XIX. Amigo de su paisano El Conde de Campomanes y de Jovellanos, éste en sus "Diarios", cuando pasó por este concejo en 1795, dejaba escrito lo siguiente, referido a la casa de Caballero ubicada en su pueblo natal:"Jueves 26.- salida a las siete, mañana dudosa, fría; malísima bajada: casa de D. Eugenio Manuel Álvarez fiscal de mi consejo. o nueva o reparada, con un gran escudo de armas a la parte del camino, también nuevo; parece que vive allí su yerno, casado"Sólo ha quedado de aquella mansión la capilla que ahora hace las veces de ermita del pueblo. Como dice D. Gaspar Melchor, "al pie del camino", el mismo que se sigue en esta RUTA."
Un poco más a la izquierda reconocemos el monte de Las Eras (587 m), donde se encuentra el Cementerio Nuevo de la villa de Tineo/Tinéu, que no vemos desde aquí. Más allá sí vemos bien La Sierra la Cogocha con El Monte Buduréu (781 m) y a su izquierda Miranda (760 m)
La Sierra la Cogocha se considera parte de las extribaciones occidentales de La Sierra la Curiscada, cuyos camposm, cercanos al aeródromo-helipuerto allí situado, asoman más allá de los robledales de El Rebuchar, por donde acabamos de pasar, siempre subiendo...
Más al sur-suroeste reconocemos las cotas más occidentales de La Sierra Bixega, bien reconocible por su parque eólico
Ahí reconocemos la picuda Pena Aguda (501 m). En la lejanía divisamos el cordal de Porcabezas con el pico de este nombre (1.211 m), crestería que se prolonga de norte a sur y por la que discurre el Camín Real de la Mesa
Al oeste de La Sierra Bixega tenemos Penamanteiga con El Picu L'Hurru (1.527 m) que, como La Sierra Bixega, fue otra de nuestras referencias visuales desde que ganamos la meseta de La Espina
Al lado de Penamanteiga tenemos La Sierra Chagunil, La Sierra Quintanal y otras que seguiremos viendo según caminemos hacia occidente
Los profundos surcos entre las montañas revelan el paso de grandes ríos que forman sus respectivos valles, empezando aquí por el del Narcea, luego el Xinestaza, depués el Pigüeña... ambos afluentes del Narcea y nacidos en la Cordillera
El valle de Xinestaza forma una larga cuña por la que el concejo de Tineo/Tinéu se alarga hacia el sur, interponiéndose entre los de Cangas del Narcea y Miranda, llegando al de Somiedo
Otro puerto importante, el de Somiedo, se encuentra en los pasos de la Cordillera a la meseta, empleado también secularmente como entrada y salida de Asturias
No siempre se tiene la suerte de tener una plena visibilidad de estos paisajes ni mucho menos, incluso en verano las nieblas son frecuentes, a veces matutinas, como esta...
Según avanza la mañana tienden a disiparse, pero gustan no pocas veces de volver al ir cayendo la tarde
Cuando esto ocurre las neblinas tienden a refugiarse en los valles más umbríos, donde resisten hasta que el sol avanza y los ilumina, formando estos mágicos paisajes
Y esta es una foto de las horas cercanas al atardecer, cuando ya no suelen pasar peregrinos, salvo algún aventurero dispuesto sin duda a dormir de vivac
Como hemos visto, cuando el procer gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos recorrió la zona tomó el camino de abajo, sin subir a la Sierra, pues se dirigía además al sur, a Cangas del Narcea, por entonces Cangas de Tineo. "Para viajar en aquella época era preciso armarse de mucho valor, de mucha paciencia y disponer de mucho tiempo", como escribe José Ignacio Gracia Noriega en Los caminos de Jovellanos, artículo para el periódico La Nueva España del 5-1-2004:
Y esta es una foto de las horas cercanas al atardecer, cuando ya no suelen pasar peregrinos, salvo algún aventurero dispuesto sin duda a dormir de vivac
Como hemos visto, cuando el procer gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos recorrió la zona tomó el camino de abajo, sin subir a la Sierra, pues se dirigía además al sur, a Cangas del Narcea, por entonces Cangas de Tineo. "Para viajar en aquella época era preciso armarse de mucho valor, de mucha paciencia y disponer de mucho tiempo", como escribe José Ignacio Gracia Noriega en Los caminos de Jovellanos, artículo para el periódico La Nueva España del 5-1-2004:
"No se podía tener prisa; y aun así, hombres como Jovellanos eran capaces de hacer, ellos solos, mucho más que una legión de ejecutivos modernos y frenéticos, armados de ordenadores y teléfonos móviles y viajando constantemente de aeropuerto en aeropuerto, en veloces aviones y en otros aparatos igualmente supersónicos."
Y así plasma Jovellanos en sus escritos sus impresiones de su viaje por el Camino de Mirallo, el cual tenemos justo aquí debajo...
"...tierra alta, fría, abundantísima de agua, que baja, en grandes torrentes de las alturas de la derecha. San Esteban; allí apeamos, bajada dilatadísima y penosa, tomada por atajo, por grandes precipicios. Ríos: Gera, que viene por la derecha de lo alto, y Mirallo, que viene por la cañada hacia nosotros; en su confluencia puente de madera; se vadean juntos. Arganza, río llamado Grande o de La Pola; se toma la ladera de la izquierda; de lo alto se ve, al otro lado, la casa de Arganza de los Omañas, harto grande y graciosa por su situación; muros y almenas, altas escaleras para subir, terrado, capilla, huerta; todo de linda apariencia, mal camino."
Los relatos de Jovellanos nos sirven para hacernos una idea de cómo estaban las comunicaciones asturianas en su época, cuando aún no existían las actuales carreteras, lo que nos sirve, de paso y siguiendo sus rutas, qué caminos existían por entonces y cuáles eran los más empleados, dando noticias además de tabernas y posadas, lugares de fonda y pernocta:
"Jovellanos recorrió la mayor parte de Asturias, dejó constancia de sus recorridos en sus diarios y en las cartas a Ponz, y puede decirse, sin exageración alguna, que ningún otro viajero español viajó por su tierra natal con tanta dedicación, con tanta atención, con ánimo a la vez tan fervoroso y constructivo. Decía Unamuno -y no es la primera vez que lo repito- que el requisito principal para amar una tierra, un país, es conocerlo, y se le conoce recorriéndolo, entrando en sus aldeas y villas, cruzando sus ríos y montañas, deteniéndose ante sus obras de arte o ante la belleza de su paisaje. En una palabra: se conoce a la propia tierra pisándola.
Jovellanos recorrió Asturias, ante todo, como asturiano. También lo hizo como ingeniero, como economista, como arqueólogo, como experto en arte. Entendía que el problema principal de Asturias era su aislamiento, entre montañas y un mar encrespado. Por ello buscó salidas a Castilla y al mar. Su punto de partida y de regreso era Gijón. Viaja por la Asturias central, a Pajares, a Avilés, a Pravia; por la occidental a Salas, a Tineo, a Cangas del Narcea; y por la oriental, a Llanes y a Covadonga. En su «Diario» anota lo que le sucede y lo que observa; señala el pésimo estado de los caminos, que las más de las veces ni ese nombre merecen, y el de las posadas, que están a la altura de los caminos, o son peores. Por ejemplo, comenta acerca de la posada en la que posó en Llanes: «Mala, pésima, pulgas, humo».
Otra foto en la tarde, esta saliendo del bosque con la niebla subiendo monte arriba tras de nosotros. "La niebla ofrece nuevas perspectivas: es otro modo de mirar las montañas", como escribe también Gracia Noriega
Pedregales, roca madre aflorando y acaso restos del antiguo empedrado de la calzada entre altos setos
Esta ha de ser la última subida de cierta consideración en un tramo bastante largo, acaso hasta las mismas estribaciones de Fonfaraón, tanto para quienes hagan la Ruta de los Hospitales como para quienes vayan a Allande por Samblismo, La Mortera, Colinas, Porciles y La Campa Chavadoira
El arbolado, no obstante, va a ir yendo a menos según continuamos ganando altura, ahora ya siempre a pleno sol
Brezos y demás plantas de monte bajo, características de los puertos, tienden a imperar más al acercarnos a la cima
A nuestra derecha y sobre la vegetación asoma uno de los aerogeneradores de La Pena'l Chao (976 m), al Sur de La Pena Canteironas o Las Canteironas, topónimo referido a las antiguas canteras "donde se obtuvieron sillares de arenisca para construir el monasterio de Obona", señalan en la Enciclopedia del paisaje de Asturias, estando allí localizada además una de las necrópolis megalíticas de La Sierra
Muy posiblemente, el camino más antiguo, netamente prehistórico, sería el que iba por la amesetada cumbre de La Sierra y que comunicaba todas las necrópolis megalíticas en ella existentes, testimonio de antiguas civilizaciones neolíticas y de la Edad del Bronce que poblaron estos parajes, de cultura sin duda ganadera y pastoril, hace aproximadamente entre 3.000 y 5.000 años
Y ahí, ya acabando la cuesta, lleganos a dicho camino, hoy en día pista forestal y de servicio al parque eólico. "El llamado alto de Guardia es un punto singular en los montes de la parte occidental de la sierra de Tineo, a una altura de 876 m, donde se cruzan los caminos que conducen a Cereza, Tablado y Obona. Y la sierra de Guardia se extiende de sur a norte entre los montes de la sierra de Obona y la citada de Tineo", leemos también en la Enciclopedia del paisaje de Asturias
Y ante nosotros tenemos dicho cruce. "Hasta mediados del siglo XIX (antes de la actual red de carreteras) los caminos y las vías interparroquiales que la cruzan, fueron muy utilizadas por peatones y caballerías", entre ellos no pocos peregrinos, que han vuelto sobre todo a raíz de la gran divulgación de las rutas jacobitas y su señalización a partir sobre todo del famoso Xacobeo'93
Y en el cruce se acaba la cuesta; ahora iremos a la derecha, empezando a caminar en llano, algo que vamos a agradecer sin duda, después de tanto recuesto
La pista es ancha y más ancha se ha hecho cuando se instaló el parque eólico. El nombre de Guardia parece deberse a la antigua existencia en el lugar de un puesto de vigilancia en este cruce
La pista de zahorra llega inmediatamente a la carretera local, asfaltada, que comunica Piedratecha o Paratecha con Cerezal o Zreizar en el lugar de La Llamavieya, lugar que hace referencia a la llama o lodazal que aquí se formaba con las lluvias
Tal y como nos indican las señales, al llegar a la carretera seguiremos a la izquierda, todo recto y también en llano
Es una carretera de muy escaso tráfico, apenas el de algún residente o vehículos de trabajo en las fincas y de mantenimiento de los aerogeneradores
Tampoco los vehículos suelen pasar a velocidad, pero de todas formas tengamos presentes que nos acercamos a una curva cerrada. Es fácil eso sí que oigamos el ruido del motor antes de que los veamos
Puliares tiene dos posibles acepciones, tal y como nos explica el profesor Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, las dos vinculadas al terreno pero de muy diferente etimología:
"El asturiano poléu que se define entre otras cosas como ‘Mentha’ se origina en el lat. PUL¯EIUM ‘planta aromática’. Acaso (...) debamos ver un terreno abundante en poléu (...)
Por el contrario (...), acaso deba entenderse como un participio fuerte del verbo POL¯IRE ‘limpiar, rozar un campo’ > ast. polir ‘afinar, ‘deslizarse’. El correspondiente participio débil perviviría en el adjetivo nominalizado políu ‘poste de madera’, ‘puntal que sostiene una viga’."
Estamos en una zona de ancestrales usos ganaderos acaso desde el mismo origen de la ganadería en el Neolítico, tal y como parecen revelar las necrópolis megalíticas referidas, una de ellas en el mismo Picu Puliares. El paisaje es de grandes praderías separadas por viejas murias de piedra y algunas alambradas, lo que podría dar pistas de terrenos secularmente rozados para su aprovechamiento como pastizal
Los rebaños son más o menos grandes, este por ejemplo es de vaca roxa (asturiana de los valles), especie autóctona apreciada por su carne, cuya historia resume así Wikipedia:
"Pertenece al Tronco Cantábrico (perfil cóncavo y capa castaña) de los bovinos autóctonos españoles. Tradicionalmente aprovechada por su triple aptitud leche-carne-trabajo, sufrió un grave retroceso con la llegada de razas lecheras especializadas, principalmente la frisona y la parda alpina. Sin embargo a finales de la década de 1970 distintas circunstancias económicas, sociales y laborales, produjeron un cambio a favor de la raza. Hoy en día presenta el mayor censo de todas las razas autóctonas. Los esfuerzos que lleva realizando desde 1981 la Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Asturiana de los Valles (ASEAVA), en cooperación con distintas administraciones, ha posicionado a esta raza en la vanguardia de la ganadería española."
Aquí abajo en estos prados a nuestra derecha nace El Regueiru Guardia, que aguas abajo es llamado Regueiru la Pontiga, el cual se une al Caborno, que es afluente del Ese, en la cuenca fluvial del Esva, que desemboca en el Mar Cantábrico, al norte, cuyo horizonte azul podremos ver en días claros, tal que este
La necrópolis del Picu Puliares se encuentra al otro lado de la colina, en su vertiente occidental y formarían parte de los campos de túmulos localizados en esta serranía de Guardia que da paso, al oeste, a La Sierra Cortina; "el Neolítico en Asturias fue bastante tardío, pudiendo haber comenzado a sedentarizarse las bandas de cazadores-recolectores del Paleolítico final entre el 6.000 ± 3.000 a.C., si bien las necrópolis funerarias están datadas, en general, en la franja 4.300 ± 2.500 a.C.", según nos explica en antropólogo Joseph Millariega en su libro El Pedregal: Historia, vidas y recuerdos I.
Para entonces, según prosigue este autor, las sociedades aquí asentadas, posiblemente nómdas y trashumantes, al menos en buena parte y sobre todo al principio, se caracterizaron "fundamentalmente por una economía de base ganadera que requirió la disposición de amplias superficies de pasto y, en consecuencia, la progresiva deforestación de su entorno. Semejante empresa fue posible gracias al desarrollo de nuevas herramientas como el hacha pulimentada, que habría de convertirse en el útil más representativo de este periodo de nuestra Prehistoria."
No es demasiado difícil, si estamos despistados, pasar de largo y seguir carretera adelante (lo cual realmente no sería demasiado problema pues acabaríamos en el mismo lugar, justo antes de Piedratecha) sin ver el mojón que nos indica tomar, aquí, un ramal a la derecha, justo ante de la cumbre del Puliares, que es otra preciosa campera verde más de todos estos pastizales
He aquí, un poco más allá, la mata de arbolado a la que antes nos referíamos, la cual puede también servirnos de referencia
A partir del mojón el Camino pierde el asfalto y sube ligeramente un corto trecho antes de volver a llanear unos metros más adelante
Postes de los que penden alambres revelan los usos ganaderos de los campos colindantes. El paisaje 'introspectivo' del bosque se abre definitivamente al 'estrospectivo' de las vistas en la distancia
Una línea de árboles y un largo seto detalan el discurrir del camino que recorre esa parte de la sierra que, según testimonios, algunos peregrinos atravesavan hacia la costa si querían dejar este camino del interior, normalmente por circunstancias meteorológicas o por lo abrupto de la ruta. Dado que eran caminos muy secundarios y no había ventas camineras ni posadas, mucho menos hospitales de acogida para peregrinos, existe la tradición documentada de que, como en los puertos de la Cordillera, los escasos habitantes de la zona, vaqueiros de las brañas fundamentalente, se encargaban de alojar a los pocos viajeros que se aventurasen por aquellas soledades
"En la parte occidental de la sierra de Tineo se eleva el paraje de las Canteironas, donde destaca el pico del Cuervo, con 931 m de altitud", leemos también en la Enciclopedia del paisaje de Asturias, a lo que añade que "La llamada peña Canteironas es un afloramiento rocoso, en la misma sierra, y a distancia de 1.800 m del citado pico, con la cota de 988 m."
A cambio, a los brañeiros se les eximía de ciertos tributos que, cada vez que algún funcionario del reino deseaba cobrarles, daba pie a los correspondientes pleitos, que es gracias a los que sabemos de aquella costumbre consetudinaria no escrita
En este sentido, Joseph Millariega nos aporta este documento, el Instrumento Correspondiente al Pedregal y la Fábrica de su iglesia, de la braña de la Brañuca, estudiado por el historiador Senén González Ramírez del Libro de Fábrica de la Iglesia de los Santos Justo y Pastor del Pedregal, guardado en el Archivo Histórico Eclesiástico de Oviedo:
"Señor: Josef Pérez, vecino del lugar del Pedregal del Concejo de Tineo, por sí y en nombre de los demás vecinos de dicho lugar, puestos a los pies de V.S. dice: Que don Pedro de Merás y Solís, Subdelegado de V.S. en dicho Concejo, les molesta y apremia al suplicante y más vecinos a que restituyan la renta que han cobrado de los vaqueros de la braña de la Brañuca, términos de dicho lugar, por decir tiene orden de V.S. para embargar y depositar todas las brañas de dicho concejo, siendo así que la referida braña no lo es de tanto; solamente unos términos de dicho lugar en donde los vecinos de él apastan y cortan, siendo todo el dicho lugar y sus términos de realengo y comunes de los vecinos todo su aprovechamiento, sin que Señor, Convento ni Comunidad en dicho lugar tenga hacienda, voz, ni derecho ninguno, según tiene dichos términos, sus límites y linderos señalados y por ser lugar en montaña y camino pasajero en donde todos los vecinos dan albergue a los pasajeros y pobres, por no haber mesón, venta ni hospital, los vecinos tienen por tradición y noticias antiguas fuera libre de tributos..."
El Camino hace un ángulo recto y hace aquí una curva cerrada a la izquierda
Y seguimos subiendo suavemente por la falda este del Picu Puliares recorriendo este paisaje abierto, de grandes praderías de pasto y siega, casi en llano ya, un entorno bien diferente a la boscosa subida que ya hemos dejado atrás
A nuestra derecha y bajo La Pena'l Chao están las laderas de El Potril, con la fuente de este nombre, topónimo que hace referencia al ganado caballar, la yeguada. Esta fuente, junto con la del Barbanito (acaso un antropónimo), son de las que alimentan al Regueiru Guardia aquí nacido
En verano los prados, segados o no, se agostan y la hierba presenta tonos amarillos, ocres y dorados, con motas verdesnesparcidas aquí y allá
Seguimos en liviana cuesta y, al ganar un poco de altura, nuevos paisajes se perfilan en lontananza
Esta es la zona conocida como Los Praos de la Sierra, al norte de la cima del Puliares, desde la que se divisa parte de La Sierra Busmente, con el parque eólico de El Segredal, en Villayón. Reconocemos bien La Pena'l Carneiro, "el pico más alto (963 m) en la alineación que separa las parroquias de Busmente-Eirías y Villayón. Sirve de divisoria en esta área entre las cuencas del Navia, por el oeste, y del Negro, por el este"
Estamos en la zona noroccidental del concejo de Tineo/Tinéu, el llamado Cuarto de los Valles, así definido por Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez, del Centro de Desarrollo Territorial de Navelgas, población que viene a ser la cabeza de esa comarca, para la serie Asturias. Viejas y nuevas polas del periódico La Nueva España:
"Tineo es un concejo extenso, montañoso, de relieve extremadamente accidentado, con distancias internas notables. Un concejo-comarca, pues alberga en su territorio unidades diversas, bien diferenciadas entre sí, marcos de vida rural tradicional, sumidos hoy en una difícil situación. El cuadrante noroeste del concejo se caracteriza por el predominio de valles y pequeñas sierras que crean un paisaje atractivo, un mundo interior de vida calma. Es el valle alto del río Esva, en el que convergen los múltiples afluentes de su cabecera para acabar formando el cauce principal: Naraval, Navelgas, Bárcena, Yerbo, Obona y otros. El Cuarto de los Valles, que así se llama esta unidad geográfica, tiene como centro tradicional la pequeña localidad de Navelgas, a la que la lejanía de la villa principal y las comunicaciones adversas proporcionaron algunas funciones terciarias, de servicios a la población rural, que caracterizan a las villas, aunque sean de tamaño menor."
Un poco más abajo de la de Busmente discurren las serranías de Bullacente y de Ablaniego, de la que dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias que "se extiende como cordal orográfico desde el macizo de Fonfaraón hasta las proximidades de Navelgas", que es la cabeza del Cuarto de los Valles y paso de otra histórica vía que Rafael Lorenzo llama El desvío hacia Bárcena y la costa, el cual empleaban los peregrinos que, sabedores que en la ruta litoral ya se había dejado atrás el complicado paso de Las Ballotas, o su alternativa el de Las Palancas, preferían tomar el camino más costanero para no adentrarse en las montañas de Fonfaraón y El Palo
En esas montañas existen viejas rutas secundarias también hacia la costa, empleadas de antiguo, en concreto vía Villayón hacia la desembocadura del Navia en la ría y villa de este nombre, paso también del Camino Norte o de la Costa. Eran empleadas básicamente por vaqueiros y arrieros pero es fácil que, tras ellos, se encaminasen también algunos peregrinos de la antigua gran red de la caminería antigua en la que, si bien había vías principales, abundaban no pocos ramales secundarios
Y es que, "Desde este punto, en día soleado y despejado, podrá verse el mar Cantábrico que marea las costas de Valdés", advierte también Rafael Lorenzo de este lugar en Tineo en la senda compostelana. Una visión del mar que acaso animase a los romeros a desviarse hacia la costa
El horizonte marino aparece a veces oculto por un mar de nubes, como es este el caso, detrás de La Sierra Silvallana y El Monte l'Estoupo, entre los que se encuentra el Alto de Aristébano, famoso por su renombrada romería vaqueira y por donde iba el antiguo camino (uno de tantos, pero acaso este el principal en esta zona, que enlazaba los ahora llamados Camino Primitivo y Camino Norte a través de Navelgas y Naraval
Por ahí discurre en nuestros días la carretera AS-219, comunicación directa con Luarca/L.luarca, la capital valdesana. Destaca la derecha, El Picu Agudo (611 m), al occidente de Silvallana y haciendo de frontera de concejos
Asoma parcialmente a la derecha La Sierra Adráu, "Conjunto de alturas y montes que forman divisoria entre los concejos de Tineo y Valdés y se extienden entre la sierra de Silvallana y los montes de Las Paniciegas", sigue diciéndonos la Enciclopedia del paisaje de Asturias, siendo límite septentrional del Cuarto de los Valles. La Parte más llana la conforman El Picu'l Chagunalo (733 m) con El Picu la Pruida (747 m) a la derecha, seguido del Picu la Espina (792 m), picudo y más alto
Más cerca y a la derecha, al otro lado de los bosques del Regueiru Guardia, vemos los prados de Los Chanos, El Potril y Los Piqueiros, donde están La Fonte los Homes y La Fonte'l Piqueiru
A la izquierda y al norte de Los Praos de la Sierra asoman los tejados de la aldea de Ribiella, en la parroquia de Tabláu, integrada en el Cuarto de los Valles, que aglutina a las poblaciones de la cuenca del Esva dentro del Concechón, de la cual escribe quien fuera consejero de Cultura del Principado de Asturias, Manuel Fernández de la Cera, firmando como Manuel Campa en el artículo El l.lagar para La Nueva España del 20-7-2022:
"... en Tineo hay dos cuencas, la del Narcea, de tradición mayoritaria vitivinícola, y la del Esva o Canero, que ya pagaba un censo sidrero –en escanda, sidra y carne– a los monasterios medievales de la zona, como Bárcena, Obona o Corias. Prescindiendo del supuesto documento fundacional de Obona, de 780, que corresponde –como el documento fundacional de Oviedo– a refundiciones posteriores, con el propósito de afianzar un dominio, un lejano antecedente de las llamadas inmatriculaciones actuales. Antes del 937, en que recibe una donación, ya consta la existencia del monasterio de Bárcena, que tras la fundación de Corias en 1043, aporta un censo de escanda, sidra y carne al cenobio cangués."
Diferentes cuencas fluviales marcan diferente orografía y, la cercanía al mar, como donde estamos ahora, marca también diferentes producciones, si bien es verdad que la tradición sidrera del Cuarto de los valles desapareció, como explica el mismo Manuel Campa en su escrito Navelgas y el Cuarto de los Valles:
"Recae, por segunda vez, el premio del Pueblo Ejemplar en el concejo de Tineo. Anteriormente, Tuña, la patria chica del general Riego, ya recibió este importante galardón. Sin embargo, el reconocimiento de Navelgas no significa una repetición del de Tuña, sino algo diferente. Hay que tener en cuenta que el concejo de Tineo tiene una extensión muy considerable (536 km 2), y que Tuña y Navelgas encabezan dos de los cuartos en que se dividía tradicionalmente este ayuntamiento: el cuarto de la Riera y el cuarto de los Valles. Pertenecen, además, a cuencas fluviales distintas, Tuña en la del Narcea y Navelgas en la del Esva o Canero. Desde el punto de vista histórico, también se diferencian las dos zonas; en la Edad Media, la cuenca del Narcea tributaba, entre otras cosas, vino al monasterio de Corias; en cambio, en la cuenca del Esva tributaban sidra. Nadie ha dado –hasta el momento- una explicación satisfactoria de por qué se perdió la tradición sidrera en la cuenca del Esva, donde quedan restos inequívocos de antiguos llagares. También hay que lamentar que, en la recuperación del vino de Cangas, no se incluyeran pueblos de Tineo, como Casares, cuyo vino tenía tanta calidad que hasta emborrachaba, si no se unía a una buena comida. Navelgas conserva la memoria histórica de las minas de oro romanas, traducidas, ahora, al deporte del bateo, mientras la cuenca del Narcea tiene una vinculación tradicional a las minas de antracita y a la térmica de Soto de la Barca. Incluso cabe señalar que, mientras los ganaderos del Narcea dedican más atención a las vacas de carne, los del cuarto de los Valles se dedican, preferentemente, a la producción lechera.La importancia del premio a Navelgas radica, sobre todo, en que es una llamada de atención hacia una zona muy desconocida por los mismos asturianos. Si ya el Suroccidente, por estar mal comunicado, fue, casi siempre, ignorado desde el centro de Asturias, el cuarto de los Valles figura entre las comarcas menos visitadas en el pasado. Todavía cuenta con algunos de los mejores paisajes asturianos, con bosques de castaños, robles, hayas; sin que los pinos y eucaliptos lo hayan invadido todo, como suceden otras zonas de Asturias. Y, aunque se perdió una parte importante del patrimonio arqueológico, con dólmenes y enterramientos prehistóricos destruidos, el visitante aún puede admirar monumentos importantes, como el monasterio de Obona y el retablo barroco de la iglesia de Calleras. Asociaciones culturales, como el Arbedeiro, y el pintor Manuel García Linares pusieron todo el empeño para merecer este premio. Las personas que se acerquen a Navelgas, al cuarto de los Valles, con motivo de este premio, no quedarán defraudadas ni del trato cordial de la gente, ni de la gastronomía de la comarca, ni del paisaje."
Las 44 parroquias del concejo se dividen históricamente en cuatro cuartos llamados el Cuarto de La Riera, el Cuarto de Mirallo, el Cuarto de Tineo y este, el Cuarto de los Valles, donde abundan entre sus entidades de población las brañas de los vaqueiros de alzada que, antiguamente, practicaban generalmente la trashumancia, costumbre que en no pocos casos se sigue manteniendo
Según avanzaba la primavera los vaqueiros dejaban estas brañas con sus rebaños, de vacas principalmente, de ahí vaqueiros, para dirigirse a los grandes pastos altos comunales o de alzada, por eso vaqueiros de alzada, sitos en los puertos de la Cordillera, pasando allí todo el verano. Luego, llegado el otoño, regrasaban aquí, a estas majadas cercanas a la costa, de clima más benigno
La diferencia de modos de vida entre los vaqueiros y sus vecinos xaldos o no trashumantes y marnuetos o habitantes del litoral (los vaqueiros se extienden por la mayor parte de los concejos del occidente asturiano) motivó la aparición de distintas actitudes y concepciones entre nómadas y sedentarios que causaban conflictos de intereses y enfrentamientos avivados por la leyenda de unos pretendidos diferentes orígenes que no remitieron hasta tiempos históricamente recientes, tal y como leemos en la propia web del Ayuntamiento de Tineo:
"Debido esta práctica de trashumancia nacieron las diferencias y consecuentes enfrentamientos con los aldeanos y los roces con las autoridades civiles y eclesiásticas. Todo ello, junto con el medio físico, motivó el aislamiento de las brañas con sus vecinos y una mayor unión entre los Vaqueiros como grupo, que aún perdura. Pero esta unión entre los Vaqueiros de una a braña se repite entre las brañas, la mayoría de las cuales vive aislada con respecto a las demás.
Esta marginación de los Vaqueiros de Alzada como grupo social ha sufrido por parte de Xaldos y Marnuetos un trato injustificado. Así, cuando los Vaqueiros bajaban al mercado o a la romería de alguna villa, tenían que organizar sus propios bailes en un lugar apartado de los demás Xaldos o Marnuetos. En las tabernas se les servía la bebida en vasos de cuerno en lugar de un vaso de cristal, y así infinidad de detalles marginales.
Las burlas hacia los Vaqueiros eran frecuentes y los insultos crueles. Ese odio ilógico de los Xaldos creó en los Vaqueiros un odio recíproco y un desprecio hacia los aldeanos, a los que les cantaban coplas como:
"Vale más un Vaqueiro que Veinticinco aldeanos".
Las iglesias de Naraval y Navelgas poseyeron una viga de separación para los Vaqueiros que pagaban así el precio de mantener la ganadería trashumante en medio de una sociedad de agricultores sedentarios y de no sentirse incluidos por muchas de las normas y leyes de los Xaldos.
Otra tradición profundamente arraigada era la prohibición de un enlace matrimonial entre vaqueiros y Xaldos, siendo una tragedia familiar pagada con el desarraigo de los dos grupos. En un punto posterior hablaremos de la importancia de la boda vaqueira, siendo una de las más importantes conmemoraciones del pueblo Vaqueiro.Las absurdas diferencias de Xaldos y Vaqueiros han desaparecido del todo o casi del todo. Pero en Tineo, como en los demás concejos con fuerte presencia Vaqueira, aún se es o no Vaqueiro, se vive o no en un pueblo vaqueiro, se tiene o no sangre vaqueira, sin peyorativos."
Hermosa vista de La Sierra Silvallana con Ribiella en primer término. Ahora destaca en ese cordal fronterizo con el concejo de Valdés El Monte Estoupo (848 m), que da nombre a esa parte de la sierra. A su derecha están asimismo El Picu'l Sorrapiu (746 m) y el citado alto y paso de Aristébano, braña de la que nos cuentan en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"En ella se celebra un festival vaqueiro desde 1959, organizado por los ayuntamientos de Valdés y de Tineo, e impulsado en sis orígenes por el alcalde de Luarca Ramón Muñoz. En los mismos límites municipales se ha levantado, en 1951, la ermita de la Divina Pastora, a 580 m de altura, en medio del campo de la fiesta de exaltación vaqueira y brañeril que se celebra todos los veranos el último domingo de julio y que ha sido declarada fiesta de interés turístico por orden ministerial de 30 de septiembre de 1964."
Más al norte, las montañas llegan hasta el mismo borde del mar por Las Palancas y Las Ballotas, donde estaban los pasos de este nombre antes mencionados, recuperados ambos en la señalización jacobita actual. Los peregrinos y demás viajeros del camino costero los temían especialmente por su dureza: Las Palancas, por ser una ruta de media montaña en la que se llega a cerca de 700 metros de altitud y Las Ballotas por sus continuas bajadas y subidas a los estrechos, abruptos y selváticos valles 'vallotas, ballotas o vachoutas' a los varios arroyos que se precipitan literalmente, como las montañas, hacia el Cantátrico
Las brañas 'de invierno' se extienden desde aquí aproximadamente hacia Las Palancas y demás cordales costeros cercanos a las playas de Cudillero/Cuideiru, de Valdés y de Navia. Existían ciertas fechas establecidas para 'levantar el campamento' y emprender la trashumancia, como por ejemplo San Miguel de mayo para marchar y San Miguel de septiembre para regresar, pero existían otros días señalados para ello en primavera y en otoño
El Camino llanea, bordeando la falda del Picu Puliares, dirigiéndose hacia aquella cabaña, a cuya izquierda, bajo los árboles, continúa el trayecto
Todos estos caminos verían pues extraordinaria concurrencia al ir o volver de la alzada, lo que motivaba la celebración de imporantes ferias ganaderas en algunas localidades
Más adelante, con la mecanización del campo y la mejora de las comunicaciones, la trashumancia se hacía en camiones de transporte de ganado, salvo alguna de corto recorrido y con motivo de alguna celebración, como la Fiesta de la Trashumancia en La Casa'l Puerto, al otro lado de la sierra, de la que nos cuentan asimismo en la web del Ayuntamiento:
"Para ser Vaqueiro se considera imprescindible haber nacido en la braña y trashumar, es decir, que su asentamiento no es fijo. En invierno habitaban en las zonas bajas o costeras y a principios de mayo alzaban su morada y emigraban con sus familias y ganados a las brañas altas, lugares de pasto en verano, en busca de mejores pastos hasta mediados de septiembre.
La trashumancia es casi una alternancia de dos vidas sedentarias, pues con el cambio de residencia se cambia toda la familia, todo el ganado y todos los enseres domésticos.
Como su propio nombre indica, su principal actividad económica era la ganadería, la venta de leche y terneros.
Pero la trashumancia trajo consigo actividades como la arriería y trajinería que aparecen asociados a los vaqueiros desde tiempos inmemoriales. Obtenían con ellas unos ingresos muy importantes con los que poder adquirir el maíz y el lino que no crecía en sus tierras. La braña no produce ni es capaz de producir lo necesario para la vida.
La Fiesta de la Trashumancia tiene su origen en el año 1989, cuando se reúnen un grupo de vecinos, todos ellos con raíces vaqueiras, para dar a conocer las tradiciones, folclore y la cultura vaqueira, todo ello a través de una fiesta. Se celebra desde entonces cada año en el mes de septiembre en la Casa'l Puerto, a escasos metros de la Braña Vaqueira de Las Tabiernas. En dicha fiesta se realiza una recreación simbólica de la bajada de los Vaqueiros de Alzada desde sus brañas de verano hasta los pueblos más bajos a pasar el invierno.
Después de varios años celebrando esta fiesta, deciden la creación de una Asociación, "La Brañina", que se lleva a cabo en el año 2000, con el objetivo fundamental de estudiar, investigar, dar a conocer, proteger y fomentar el conocimiento de los Vaqueiros de Alzada de Asturias."
Pasamos al lado de la cabaña, de tejado a dos aguas, mientras seguimos contemplando el paisaje de Puliares y Los Praos de la Sierra
Este sería otro de los pinos de los tiempos de las repoblaciones forestales llevadas a cabo con esta especie desde mediados del siglo XX
Pasamos la cabaña y la entrada a la finca y el Camino sigue bordeando la falda del Puliares, haciendo ahora una curva a la derecha, siguiendo su orografía
Y volvemos a ver un amplio paisaje, hacia el norte, hasta las sierras que cierran el Cuarto de los Valles y el mar
Y aquí, de Los Praos de la Sierra hacia adelante, empieza La Sierra Oubona u Obona, cuya descripción deseamos compartir también de la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Al poniente de la sierra de Tineo y enlazando con ella se alzan, de norte a sur, los montes que forman la sierra de Obona, la cual se extiende desde las inmediaciones de Piedratecha hasta la parroquia de Tablado, con alturas tan importantes como las de Penamayor (791 m), Penas Pontidas (841 m), Penas Forcas (848 m) y pico del Cuerno, donde se conservan interesantes restos de túmulos funerarios prehistóricos"
"El paisaje de Tineo, en el suroccidente de Asturias, es una muestra de la diversidad natural y cultural de esta región montañosa. Situado en una zona de transición entre las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y las tierras bajas, el municipio se caracteriza por su relieve accidentado, con valles profundos y laderas de montañas que superan los 1.000 metros de altitud, descendiendo hasta los fondos de los valles, por donde serpentean ríos como el Narcea y el Esva. La vegetación en Tineo es variada y rica, combinando amplios bosques caducifolios con prados verdes que se extienden por las colinas y laderas. Entre las especies arbóreas más comunes se encuentran los robles (Quercus robur y Quercus petraea), castaños (Castanea sativa), hayas (Fagus sylvatica), y abedules (Betula alba), que se mezclan con especies más mediterráneas en zonas de menor altitud, como los cerezos y los acebos (Ilex aquifolium). En las cotas más altas y escarpadas, los brezales (Erica spp.) y tojos (Ulex europaeus) cubren las áreas más expuestas y las laderas de difícil acceso, aportando color al paisaje durante la floración. El clima atlántico, con abundantes lluvias a lo largo del año y temperaturas suaves, favorece la existencia de estos extensos pastizales y masas forestales, que permanecen verdes incluso en los meses más secos. Los inviernos son frescos y húmedos, con frecuentes nevadas en las cotas altas, mientras que los veranos, aunque más cálidos, son moderados gracias a la influencia del océano y a la altitud. El paisaje de Tineo está profundamente marcado por la actividad humana, especialmente por la ganadería y la agricultura. Los prados de siega y pastoreo, delimitados por setos vivos y muros de piedra, forman un mosaico que alterna con los bosques. Esta disposición crea un entorno de gran riqueza ecológica y paisajística, en el que destacan también las numerosas aldeas y caseríos que se dispersan por la zona, a menudo construidos con piedra y cubiertas de teja o pizarra, integrándose de forma armónica en el entorno natural. La tradición minera, especialmente la del carbón, también ha dejado su impronta en el paisaje de Tineo, con antiguos caminos y vestigios de explotaciones mineras que conviven con un entorno cada vez más orientado a la recuperación forestal y al turismo rural. El resultado es un paisaje de gran belleza y diversidad, donde los contrastes entre lo natural y lo cultivado, entre lo antiguo y lo renovado, definen un territorio de fuerte identidad rural y riqueza natural, que invita a descubrir la esencia del suroccidente asturiano."
Esta es una foto desde este mismo lugar en otoño avanzado, con muchos árboles aún sin hojas y otros con sus hojas de color pardo-anaranjado. Aquí si vemos bastante bien la línea del horizonte marítimo
Buena vista también de Ribiella y sierras del Estoupo, Silvallana, Adráu... donde se recoge el cantar "A la subida L'Estoupo y la baxada de Nera, el galán perdéu la capa, la moza'l mantón de seda", referido al paso a Valdés por las montañas
Y otro hermoso paisaje primaveral hasta la falda de La Pena las Canteironas y praderías de Los Chanos, Los Carbayos, Fayéu, Los Pataqueiros...
Y atrás ha quedado ya La Pena'l Chao con el Alto de Brañugas en La Sierra, la cual seguiremos viendo cada vez que miremos al este en muchos lugares de nuestra ruta hacia Allande
Y atrás ha quedado también el Alto de Guardia, donde hemos acabamo la tan larga cuesta desde la capital del concejo
En la lejanía, ya va quedando bien en la distancia La Sierra Bixega con Las Cobertorias (1.112 m) como cumbre cimera, en la puerta del Alto Narcea, monte que ha sido una de nuestras referencias visuales durante las etapas anteriores del Camino y que también seguiremos viendo durante un buen trecho más
Esta bifurcación merece una explicación, el Camino de Santiago sigue a la izquierda, tal y como señala el mojón que tenemos enfrente
Pero en el panel que tenemos detrás aparecen un mapa y textos que nos indican que a la derecha podemos bajar al pueblo de Obona/Oubona por Los Praos de la Sierra y El Picu'l Cuernu, sin pasar por Piedratecha/Paratecha y su antigua venta caminera, que es la ruta oficial y señalizada, un poco más larga pero bien marcada, por lo que es la que en principio vamos a recomendar y a seguir, atendiendo también al trazado histórico y su vinculación con la ruta jacobita



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