Eres el Peregrino Número

sábado, 20 de julio de 2013

SUBIENDO AL ALTO GUARDIA Y LAS CANTEIRONAS (TINEO/TINÉU, ASTURIAS)

Subiendo al Alto Guardia y Las Canteironas
Calle Mayor de Tineo/Tinéu y antiguo convento franciscano
Bien bajando por el Paseo de los Frailes desde San Roque hasta el antiguo convento Franciscano o bien subiendo desde el Ayuntamiento luego de haber llegado hasta la Plaza las Campas para conocer el lugar donde nació la población, el peregrino se dispone a ir saliendo del casco urbano de la villa de Tineo/Tinéu teniendo como referencia la Travesía de la Torre.


La Travesía de La Torre se encuentra justo otro lado de la calle Sánchez Campomanes, justo en la esquina que mira al antiguo monasterio de San Francisco y se llama así pues va hacia la torre medieval en base a la que se construyó posteriormente el Palacio de los García de Tineo, actual casa de cultura.


Concha y placa de la calle.


Bellos balcones corredores y casas del casco viejo de la población que van a dar a La Torre.


Aquí está La Torre, gran torreón circular.


La calle viene bajando.


Torreón que guardaba las entradas y salidas de la naciente puebla mediaval otorgada por el rey Alfonso IX y que, con el tiempo y al perderse su razón bélica, pasó a formar parte de un nuevo palacio de antiguas estirpes tinetenses.


De La Torre tomamos rumbo a la derecha por esta callejuela de La Fuente o La Fonte...


Estrecha callejuela pero muy coqueta, entre las casas del barrio.


Flores y casas balconadas muy bien restauradas engalanan el recorrido...


Pasamos bajo la colada.


Hórreos con pegollos cortos, pequeños, de madera, al estar levantados sobre bodegas de fachadas de piedra.


Ya vemos ante nosotros las alturas, plagadas de boscaje, de La Sierra, hacia donde emprenderemos prontamente la subida, dominadas por El Picu Navariegu, de 1.025 metros, y Brañugas, todo ello espacios sagrados de la prehistoria, necrópolis de túmulos de varios miles de años de antiguedad, donde antiguas civilizaciones pastoriles enterraron a sus difuntos en las alturas de esas montañas. Es la ruta al Alto Guardia y Las Canteironas.


Salimos de este primer tramo de calla junto a aquel bloque de casas.


En una parcela vemos un muñeco tamaño real que representa a un peregrino con su pequeña tienda de campaña individual y un letrero que informa de la distancia que nos queda por recorrer hasta Santiago de Compostela: 285 kilómetros.


En nuestro trayecto hacia el Alto Guardia y aún en el casco urbano tinetense pasaremos ahora junto a una hilera de casas de vecindad de planta baja.


Luego viene otra fila de viviendas.


El Pascualín representa la vuelta al agro.


Empiezan las cuestas al pie del hórreo...


A la izquierda bajan los prados verdes desde las cuestas de Cimavil.la hacia  los edificios que hay a la entrada de la población por su parte occidental, cerca de La Venta Villacín y La Venta Quelino.


Llegando a esta casa podemos hacer un alto para contemplar el paisaje.


Paisaje que se abre al occidente al pueblo de Piedral.longa. y más al fondo las sierras del Valledor en Allande, pero sobre todo El Palo, por donde pasaremos en póximas etapas. Ya estamos acercándonos al "techo del Camino". Por esas camperas y en dirección a Piedrafita discurría una vía alternativa no señalizada actualmente, llamada por el investigador Rafael Lorenzo Camino de Mirallo, que salía de la población por la parte de abajo, por Fondos de Vil.la y Mañores. Era realmente más directo que este aunque secundario y evitaba las invernadas de La Sierra.


Gatos, antentos a la concurrencia que se dirige a La Fonte Tinéu.


El Camino pasa justo encima de ella a la derecha.


Pintoresco manantial cubierto con tejadillo y bien cuidado.


El Camino sobre la fuente.


Poco a poco la villa de Tineo/Tinéu irá quedando a nuestras espaldas.


Bosques, campos y alguna parcela en este primer tramo de subida...


A nuestra derecha, la entrada a una casa con jardín.


Al fondo reconocemos La Venta Arcadio, por donde pasaremos en breve.


En este trecho el trayecto está asfaltado.


Bajo nosotros se extienden unas buenas huertas.


Es una estampa muy bonita que invita a hacer un alto para "abrochar bien la mochila" antes de internarnos en la montaña...


Bancos y mesas de madera en una pequeña área de descanso al lado de La Fonte San Xuan o Fuente de San Juan, en un terreno llano con explanada sito en el mismo Camino.


Es fuente y lavadero con estructura de gran paredón alargado, de piedras, incrustado en la ladera que baja de La Sierra, con poyos también de piedra allí puestos contra la pared para sentarse, suelo empedrado, agua a la que viene mucha gente a recoger en botellas y bidones para cocinar, lavadero, y hornacina con ventana de cristal y estampa del santo adentro. A los pies de la imagen de San Juan, colocada en una hornacina, más flores y unos bancos de madera.


Se sigue la costumbre ancestral de enramar las fuentes el día del santo.


Hornacina de San Juan.


Un paraje en el que antes se prendía la fogueira de la Nueite de San Xuan y que, como también nos dice Rafael Lorenzo en su libro Tineo en la Senda Compostelana, se organizaban buenas chocolatadas para los escolares.


Parece ser hubo una capilla dedicada al santo, que desapareció pero dio nombre al enclave.


La vista de la villa es estupenda, con todos sus edificios y casas concentrados en las faldas del monte, toda ella es una soleada cuesta.


El Camino sigue de frente, a lo largo de la ladera de la montaña...


Falda sur de La Sierra, laderas boscosas de Armayán y Los Pocetones. Abajo es La Venta de Aquilino.


Bellísima sensación al dejar esta villa hospitalaria y caminera desde sus mismos orígenes. Aquí vemos la salida de la población por la carretera AS-217.


Abajo, en el valle, pues esta villa está en una montaña a 700 metros del altura, impera aún la niebla mañanera. Pero aquí nos da el intenso sol desde la alborada misma...



Aún vemos, a la izquierda de la foto, el campanario del antiguo convento de San Francisco, por donde se entra en Tineo/Tinéu desde San Roque y por donde se sale para tomar este camino a La Sierra.


Bajo nosotros: prados; sobre nosotros: vienen a darnos sombra las ramas de los castaños.


Al fondo en la carretera La Venta'l Pagano, El Parador y Buenavista, donde están la rotonda de ramales hacia Navelgas, Allande, el corredor del Narcea y la propia entrada-salida del casco urbano tinetense.


Además de castaños, robles, donde el suelo pierde el asfalto, pues se hace de tierra y piedras.


La Venta Arcadio, paso del Camino, bajo La Braña y los serranos altos de Brañugas.


La Venta Arcadio, antigua venta y posada caminera.


El Camino hace aquí una gran curva siguiendo el contorno de la montaña.


El Regueiru Robléu, otro rincón natural, silvestre, cuidado y lleno de encanto...


Si baja mucha agua se ha habilitado un puentecillo sobre él para cruzarlo sin problemas.


Placa con el nombre del arroyo.


A veces es poco más que un pequeño fluir de agua.


La pasarela.


Letreros alegóricos en el Camino...


Portiechu.


Viniendo de El Regueiru Robléu.


A la izquierda una estaquera de madera delimita una finca, junto a ella pasamos en una curva de la senda, un poco en cuesta arriba y de firme hormigonado, para caminar al lado de una cancela o canciechu.


Canciechi.


Apenas se ve el letrero que anuncia La Faya (haya) de Josefa.


Árbol protegido y plantado en 1959.


 La Faya de Josefa: pasamos bajo ella.

  Luego viene un tramo de muria donde nos detenemos ante esta curiosa inscripción que nos recuerda a la célebre piedra laberíntica del Rey Silo que inspiró a Salvador Dalí:


La Asociación de Amigos del Camino Astur-Galaico del Interior ha puesto otra piedra laberíntica, un criptograma en el que, cual sopa de letras, puede leerse en muchos sentidos la frase, de origen franco y medieval: "Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al siervo pero no al Señor", referida a que es preceptivo visitar al Señor (San Salvador, la catedral de Oviedo/Uviéu), antes que a su "siervo", el Apóstol Santiago.


Placa explicativa.


Bien trabajado muro de piedras...


Otro poco de cierre de madera.


Vamos ahora al Mirador de Letizia, verdadero balcón natural en el Camino...


Un letrero bautiza, con el nombre de "Letizia", la reina de España oriunda de Asturias, este balcón natural asomado a la villa y capital del Concechón.


En La Venta Arcadio vamos llegando al cobertizo de piedra del mirador, que veíamos atrás y ante el que nos detenemos un instante, pues está lleno de carteles con frases alusivas que dan ánimo al romero jacobeo, con frases como "El turista pide y el peregrino agradece", o "Peregrino, cuanto más largo es el Camino más corto parece". Otro intenta revelar quien es el autor: "Aquí vive el útimo de Filipinas"



Por allí sigue la senda...

 
El Mirador de Letizia, donde el popular Arcadio Rey "Panas" ha realizado todo este bello trabajo a lo largo de este itinerario, cuidando el entorno de la finca de La Venta Arcadio. Dando siempre palabras de aliento a los peregrinos.


El Mirador de Letizia, atalaya tinetense en La Venta Arcadio.


Tras esta agradable parada volveremos a internarnos en el boscaje...


Esfuerzo caminante y peregrino. Hay cuesta pero es relativamente suave y llevadera, aunque ya pesan los kilómetros que llevamos a nuestras espaldas.


Cuando las nubes que extienden su manto blanco se diluyan, empezarán a verse al sur todos los pueblos de la campiña, salpicando acá y allá campos y colinas... Fuexu, Ponte Barréu, Ansarás, Santuyanu, El Peligru, La Estrel.la, y tantos y tantos otros, cuando de caserío agrupado, cuando disperso por las verdísimas camperas, salvo en agosto, a finales del verano, momento en el que estos prados muchas veces agostan, después de tanto sol y de la temporada de la siega, tornándose ocres pero recuperando su verdor con las primeras lluvias.


Por allí discurre el olvidado Camino de Mirallo.


Las cordilleras del suroccidente astur. Abajo Máñores.


Senda montañera, ruta lugares como La Freita, El Rebuchar y Riumayor...


La Sierra de Cortina, emergiendo sobre las nieblas.


Aldeas desparramadas por cuetos y bosques.


Mañules y Piedrafita...


Fantástica panorámica.


Campos de siega, segados...


Picos que asoman sus crestas entre las nubes...


Aldeas y valles a nuestros pies... La Venta Quildán, Piedrafita, Quintaniel.la, Ansarás...


Majestuosidad en las alturas...


Magnífico esplendor del sol difuninado por las hojas de los árboles...


Juegos de luz y color...


Muretes de piedra, parajes de La Freita a Riumayor.


Hojas amontonadas por el viento en las veredas...


Gamas de colores según la estación del año y el sol del día. Abanico de coloristas sensaciones.


Senderos de Gloria...


Caminando placenteramente en la foresta...


Gloria peregrina y caminera.


Suelo que conserva el antiquísimo empedrado...


Chantas o grandes losas de pizarra hincadas delimitando fincas y Camino.


La senda gana altura en una cuesta no muy pendiente pero sí continua.


Vista atrás.


Vista adelante. Hay flechas amarillas pintadas en las chantas o lajas de piedra hincadas.



A la sombra de los carbayos, sol sobre los campos que se extienden camino abajo...




Troncos secos...


Troncos caídos...


Más subida.


Celosía natural de las hojas de la carbayera...o robledal.


Amplia panorámica hacia Allande y Cangas...


El ascenso es más o menos suave, pero continuo...


Otro tronco caído.


la hermosura de la senda se acentúa cuando esta muestra un empedrado a base de grandes losas y gastadísimos escalones pedregosos, pisados por miles y miles de caminantes y peregrinos.


Es un paraje eminentmente mágico y caminero...


Paso continuo y seguid de peregrinos hoy, ayer y mañana...


A veces las flechas amarillas pueden estar gastadas o muy borradas. Fijémonos. Aquí la senda no tiene mayor pérdida pero si en algún momento pasa algo así como un kilómetro (en realidad bastante menos), sin ninguna indicación de ningún tipo, sospechemos. Es útil llevar también una buena guía.


Si las piedras del Camino pudiesen hablar, cuántas cosas contarían...


Alisadas por miles y miles de pisadas a lo largo de siglos...


Las nieblas se van disipando conforme avanza la mañana..


Parte suroccidental del concejo tinetense, hacia tierras canguesas y allandesas...


Campos que se extienden hacia el valle del Narcea.


Ahora ya se empieza a ver más claro, el panorama de decenas de pueblos, aldeas, caseríos... salpicados aquí, allá y acullá por el tapiz verde de las camperas y sus lomas...


Bosquecillos y bosquetes, cumbres y valles. Panorama desde La Sierra.


Gran panorama...


Desde las piedras del Camino...


Aún más arriba seguimos contemplando el encantador panorama hasta que, entre algunos pinos y vegetación, vemos las aspas de los eólicos a nuestro lado y se acaban las cuestas al llegar al Alto Guardia, de unos 876 metros de altitud.


Los eólicos, omnipresentes a partir de ahora.


Ya en llano, se sale a una pista asfaltada cuando termina definitivamente la ascensión.


Se sigue a mano izquierda. Ahora en la cumbre la vista se abre también al norte.


Al norte, se divisan incluso las montañas de Valdés y el Mar...


El mar de Valdés, asoma en el horizonte tras las crestas calizas de aquellos picos...


Pequeños pinares en las alturas...


Las cimas de La Sierra: Brañugas, El Picu Navariegu, Pena'l Chao, Pena Canteironas...


Nos desviamos de la pista a mano derecha y emprendemos ruta por una bella senda rural de suelo de tierra y piedra, entre grandes pastos.


Esta senda rodea El Picu Puliares por las inmediaciones del Pozu del Ruxidor, zona de enterramientos megalíticos.


Más allá de aquellas brañas volvemos a ver el mar, al otro lado de las montañas.


El mar de Valdés...


También La Sierra queda atrás...


Prados a punto para la siega...



Pino y cabaña, camino adelante en la ruta de Las Canteironas.


En el cruce, a la izquierda...


Sol en la montaña pero las nieblas van ahora hacia la costa...


Camino a pleno sol, tras el largo trayecto en la espesura.


El cruce ha quedado atrás,


Praos de La Sierra, campos de Puliares.


Paisajes de serranía...


El Picu Mul.leirosu, que con sus 1.254 metros es el más alto del concejo. Aún más allá, se vislumbran las sierras de Villayón.


Sol en el cielo y nubes en la tierra. Apenas se ve El Cuarto de los Valles (El Cuartu los Val.les), la comarca noroccidental del Concechón.



 Ya de frente, El Picu Cimeiro o del Hospital, La Sierra de Fonfaraón, por donde sube la famosa ruta de los hospitales, una de las dos posibilidades que tendremos para seguir camino próximamente, salvando aquella cordillera.


El Picu Mul.leirosu a la derecha y El Picu Cimeiro a la izquierda...


Pero no miremos solo de frente, hagámoslo también hacia abajo, ahora es a nuestra derecha donde se abre un profundo valle: se trata de Oubona, con su antiguo monasterio de Santa María la Real al pie del pueblo pero tapado por los árboles. Pueblo extendido este sobre la carretera que va a Navelgas, a Aristébano y a Valdés, tierra de braña y vaqueiros.


Oubona u Obona, de Aqua Bona, agua de la mítica Fonte del Matoxu que ahí abajo nace.


El peregrino sigue su camino, ahora en trecho ligeramente descendente...


La Sierra de Fonfaraón de frente.


Fonfaraón y El Palo, son dos rutas que se separarán pasado Borres y antes de Samblismo, la primera es popularmente llamada de los hospitales y es la más antiguamente empleada. La otra empezó a usarse más cuando se fundó La Puela (Pola de Allande)se volverán a unir allá arriba, en El Palo, puerto y collada que vemos entre El Pico Cimeiro (centro de la foto) y El Panchón, a la izquierda.


El Mul.leirosu parace ergurise sobre el manto blanco que forman las nubes bajas.


Fonfaraón, El Palo en medio y a la izquierda El Panchón. Justo debajo es La Campa Chavadoira o Lavadoira, paso a tierras de Allande. El otro camino, el de los hospitales, va hacia las mismas estribaciones del Pico Cimeiro.


Más abajo, volvemos a ver Oubona...


Sendas y aventuras montañeras nos aguardan en aquellos sublimes picachos cargados de historia y paisaje que quedarán para siempre grabados en nuestra memoria... "El Palo, Hospitales, Fonfaraón"...



Aquí abajo Los Conforcos, el Altu Pasu y a la izquierda El Picu las Pinanquiñas.



Absortos ante tanta magna contemplación salimos a pista encementada, El Camín de Riveiros...


Dirección izquierda.


Y ahora fuerte descenso...


Las vacas nos miran.


Abajo ya reconocemos el Alto de Piedratecha o Paratecha, vieja parada de arrieros, pastores trashumantes, viajeros y peregrinos que perteneció al monasterio de Santa María La Real de Oubona.