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viernes, 19 de diciembre de 2025

EL CAMINO EN LOS BOSQUES DE LA SIERRA DE TINEO/TINÉU (ASTURIAS) LA PASIÓN BOTÁNICA DEL EXPLORADOR DURIEU, EL 'CAMINO DE MIRALLO' Y OTROS DEL SUROCCIDENTE ASTUR: LAS MONTAÑAS DEL ALTO NARCEA Y EL MINISTRO DE CARLOS IV

 


Tras dejar atrás la villa de Tineo/Tinéu y pasado El Mirador de Letizia con la cabaña del famoso Arcadio Rey, Panas, nos adentramos en los bosques de La Sierra Grullomayor, también llamada Sierra de Tineo o, sencillamente, La Sierra, desde donde seguimos teniendo excelentes vistas de la capital del concejo cada vez que volvemos la vista en algún claro entre la espesa arboleda, así como, más atrás, la Sierra la Curiscada, con las cimas de La Sierra Bixega en lontananza, puerta del Alto Narcea y del suroccidente asturiano


La cuesta, en buena parte a la sombra al tratarse de un bosque, no es que sea mayormente pronunciada pero sí larga, pues además de ir a una de las cimas de La Sierra, avanzamos hacia el oeste por la ladera meridional de la montaña...

El Camino, eso sí, es sumamente bello, predominando las castañales o castaños, carbayos o robles, fayas o hayas, avellanos, algún freno, y multitud de arbustos, helechos y demás plantas propias de estas latitudes, muchas de las cuales embelesaron al explorador, botánico y naturalista suizo-francés Michel Charles Durieu de Maissoneuve que, como capitán de infantería, fue comisionado para acompañar una expedición científica a España en 1835 

Durieu había estado en España en 1823, participando en la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis que puso fin al Trienio Liberal y repuso el absolutismo de Fernando VII. Pero fue en esa expedición militar cuando, animado por el naturalista Jacques Étienne Gay, se propuso estudiar la flora asturiana, cosa que haría realidad cuando, el 18 de mayo del dicho año 1835 arribó al muelle gijonés, poniéndose en contacto con el farmacéutico y botánico asturiano Benito Pérez de Valdés y Cruz

"Después pasa a herborizar Grado de manera sistemática y metódica. Por La Espina, Tineo, Arganza y Corias se dirige a Cangas del Narcea, donde termina sus estudios", leemos en Vivir Asturias y, en la Gran Enciclopedia Asturiana, recogen esta cita de su maestro inspirador, el citado Jacques Gay, quien resume en sus obras el recorrido tinetense de Durieu con sus hallazgos:

"Se desciende a un valle profundo y muy hermoso, en declive hacia el oriente, al que da su nombre el pueblo de Pereda y que dista dos leguas de Salas. Allí observó Durieu los primeros vestigios de pizarra (entre calizas, muy mezclada), la que había luego de hacerse más y más común. El Asplenium septentrionale es allí frecuente, como en Tineo y Arganza (por más que en el resto de Asturias sea muy raro. No vio ninguna otra planta de interés en todo el valle de Pereda. Y habiendo remontado las vertientes meridionales del mismo valle, vino a dar a una fresca altiplanicie como de tres millas de anchura, en la que halló Spergula subulata Sw. y, por vez primera Scrophularia alpestris Gay (ambas en Asturias se comportan más bien como subalpinas). Por fin, a poco de rematar la travesía de dicha altiplanicie (y a dos leguas de Pereda), se encuentra la villa de Tineo, cuyo clima es más benigno, por el hecho de estar recostada en una ladera de orientación sur. En ella se detuvo para pernoctar nuevamente, y en torno a ella herborizó varias plantas, entre las cuales han de mencionarse Lolium multiflorum Lam, Juncus ericetorum, Campanula patula, Arnoresis pusilla G., Thrincia nula patula R., Valerianella Auricula lasiocarpa K., Cerastium glomeratum var. minutulum (ya visto en Grado), y Cistus hirsutus Lam (que no avanza más hacia la cordillera)."

Como vemos, Durieu habría seguido, desde la capital asturiana, básicamente el Camín Real de Galicia o Camín Francés que ahora conocemos como Camino Primitivo, pues las carreteras que lo relegarían a vía pecuaria local no se abrirían plenamente hasta unos años después. Así entró en tierras tinetenses por La Pereda o La Preda, procedente de La Espina. Allí se desviaría a la planicie de esta sierra, que allí comienza, donde suele llamarse La Sierra Busmayor, como vimos cuando pasamos por El Pedregal, y en algún momento baja a la villa y recorre estos sus alrededores

Sin duda alguna, la frondosidad de estos bosques de La Sierra, cuyo denso arbolado autóctono cobijaba tan variado sotobosque y monte bajo, acaparó su atención. "Aparte la valentía, entusiasmo científico y diligencia en su empresa, totalmente solo de nuestro Durieu, cabe destacar la exactitud muy notable de sus observaciones, botánicas y no botánicas", nos dice también la Gran Enciclopedia Asturiana. Se trata de uno de tantos viajeros que anduvo por estos y otros tantos caminos que fueron, desde la más remota noche de los tiempos, los principales de la secular red caminera desde tiempos prehistóricos, hasta la construcción de las primeras carreteras

La subida es escalonada, aunque hay escasos trechos llanos, sobre todo a partir del Regueiru Robléu, al pie del Mirador de Letizia, la cuesta es a veces más suave y otras más pendiente, como ahora, que nos toca un buen repecho, todo recto hacia arriba y ganando altura


Los bosques y la vegetación que encandilaron a Durieu, en el que "Resplandece asimismo (...) una cálida simpatía por cosas y personas, sin duda consecuencia del contacto con la región y sus moradores". El mismo Benito Pérez Valdés intercedió para "que sus planes viaje no se vieran truncados por la suspicacia, más o menos comprensible, del gobernador civil". No olvidemos que España estaba ya en plena I Guerra Carlista y era además año de desamortizaciones eclesiásticas


Hay bastante piedra suelta, tengamos la preocupación de ver bien dónde ponemos el pie. No sabemos si algunos cantos serán restos del viejo empedrado o piedras echadas a posteriori para asentar el terreno terroso y evitar su total embarrado con las lluvias


La hoja suelta caída se deposita en las veredas y, al secar y deshacerse, contribuye a la formación de barro, pero aquí el firme está bastante bien asentado y, al ser pendiente, el agua tiende a ir hacia abajo


Maravillas de la naturaleza en plena paz del sendero, paz que acaso no llegó a tener del todo Durieu al regresar de su viaje, "pues redactó el valioso trabajo que había de permanecer largo tiempo inédito en lo esencial: por desavenencias, sin duda, con los Annales des Sciencies Natuarales, solamente la parte introductoria y no completa, fue de hecho publicada en los mismos", sigue explicando la Gran Enciclopedia Asturiana


Por esta razón, muchas noticias de la expedición y sus descubrimientos vienen de la mano Jacques Gay, "animador y principal responsable técnico" de Durieu, sigue contándonos la Gran Enciclopedia Asturiana:
"... la memoria de Gay o Durieu, de una u otra forma, se unió al descubrimiento de varios endemismos regionales o de área más amplia, mucho más a veces. Algunos de sus nombres eternizan el del benemérito Durieu. Los de otros se deben simplemente a Gay, publicados o no por él mismo. En más de un caso la homonimia dio pie a que se redenominase alguna de tales plantas. Así Holcus tenis Gay se llama hoy H. gayanus Bss,, mientras que la Carex filifolia Gay ha pasado a ser C. Duriaei Steud. ex Kunze. (...)

La mayoría de los desenfoques narrativos o descriptivos corren a cuenta de Gay, talento muy preciso y atildado latinista, pero cuyas informaciones eran solo epistolares, a más de haber acudido a otras fuentes menos puras y directas."

En el Boletín del Instituto de Estudios Asturianos. Suplemento de Ciencias, nº 6, publicado en 1963, J. Íñiguez traduce la descripción de Gay, titulada Viaje de Durieu por Asturiasemprendido en el año 1835, para quien desee ahondar en la exploración emprendida por estos parajes por este auténtico 'peregrino de las plantas'


Si Durieu siguió hacia Arganza, es fácil que, en algún momento, hubiera bajado de La Sierra para tomar otro antiguo camino hacia Allande, frecuentado también por los peregrinos, pero que no pasaba por el monasterio de Obona u Oubona, el que el historiador tinetense Rafael Lorenzo llama el Camino de Mirallo en su libro Tineo en la Senda Compostelana, el cual pasaba por Piedralonga o Paral.longa, el pueblo que tenemos justo debajo


Pero para ir a Arganza tomaría en algún momento un ramal para otra antigua ruta a la que llama Senda Rierana de la Barca y que pasa por el sur del concejo. Allí en Arganza había incluso un hospital de peregrinos, "que daba alojamiento a peregrinos y enfermos de paso a Compostela", dice Rafael Lorenzo citando al Catastro de Ensenada, de mediados del siglo XVIII


Sin embargo, es posible que cuando Durieu visitó el lugar este ya no estuviera en activo, pues no aparece en el Diccionario de Madoz, que empezó a publicar sus primeros volúmenes una década después de la visita del botánico, quien además, ni era peregrino ni se dirigía a Galicia, sino a Cangas del Narcea, "base de sus ulteriores y más trascendentales herborizaciones"


De esta manera, y desde la villa de Cangas, "sube con reiteración, durante casi todo el verano, hacia el Puerto de Leitariegos y montañas próximas (Cueto de Arbas, Pico de Canellas)". Luego, a su regreso, escribirá sus Notes sur quelques plantes nouvélles, critiques ou rares du midi de l'Espagne. En cuanto a sus epónimos, su nombre para las nuevas plantas por él encontradas, Wikipedia publica estos:
"(AsteraceaeCentaurea durieui Lojac. 
(AsteraceaeLupsia durieui Kuntze 
(CaryophyllaceaeSilene durieui Hort. ex Fenzl 
(CyperaceaeCarex durieui Steud.
(IsoetaceaeIsoetes durieui Bory 
(LiliaceaeGagea durieui Parl.
(Liliaceae) Gagea durieui Pasche 
(MalvaceaeMalva durieui Spach 
(PlumbaginaceaeLimonium durieui Kuntze
(PoaceaeAgrostis durieui Willk. 
(PoaceaeHolcus durieui Steud. 
La abreviatura «Durieu» se emplea para indicar a Michel Charles Durieu de Maisonneuve como autoridad en la descripción y clasificación científica de los vegetales".

Justo al sur de las casas está el Monte Armayán, en el que se celebra la Feria Asturforesta, de carácter bianual. Seguidamente y sobre el valle del Narcea, cuyas profundidades no llegamos a ver desde aquím se alza El Picu la Cándana (615 m), cerca de Castañera en la parroquia tinetense de Rodical. Luego son los montes de L.lamas del Mouru, pueblo famoso por su artesanía de cerámica negra, ya en el vecino concejo de Cangas del Narcea, como la Sierra l'Acebu (1.205 m), solar de romerías renombradas en su famoso santuario mariano


Más a la izquierda está El Picu'l Mouru (930), al otro lado del valle del Narcea también y, en la lejanía, los más altos picos en este sector de la Cordillera, hacia Leitariegos o L.leitariegos, donde gustaba subir Durieu, como El Cuetu Arbas (2.002 m), el Altu la Ferradura (1.994 m), El Picu los Penones (1.865 m), El Picu las Barrosas (1.834 m) y otras altas cumbres en el paso al leonés valle de Laciana o L.laciana


Más abajo, la aldea de Fuexu mira también al Monte Armayán y cumbres canguesas y en la divisoria de concejos, como El Alto (705 m), sobre el hondo tajo que forma el río Narcea. Algo más cerca está el castro de Fumanín o Castañera, solar castreño prerromano precedente poblacional de estos parajes


Otro castro está en el lugar conocido como El Castro precisamente, un poco más a la izquierda, en el montículo de Las Eras, donde se encuentra el llamando Cementerio Nuevo


Bajo nosotros, los tejados de La Venta Quildán y, más abajo de la carretera, los de Máñores o Máñules, por donde baja el arroyo de este nombre. En la antigua Villa MagnaVilla Magnores que dio nombre al lugar se dice se alojó el rey Alfonso IX en 1216, con objeto de delimitar el territorio de la antigua Puebla de Tinegio por él fundada dos años antes


El origen de dicha puebla se sitúa en la zona de Las Campas, en Fondosdevilla, el barrio bajo de la población, otro solar castreño donde se erigió un castillo en la Edad Media, unos dicen que anterior a la pola y otros que contemporáneo. Destruido parcialmente por los franceses en las guerras napoleónicas, sus últimos restos, parte de un torreón, fueron demolidos en 1912


Las Campas es en nuestros días un gran rellano totalmente urbanizado. Al otro lado de la colina en la que se asienta está la antigua iglesia parroquial de San Pedro, que en 1880 pasó a ser la capilla del Cementerio Viejo, cuando los cultos se trasladaron a la antigua iglesia monacal del desamortizado convento de San Francisco, en Picosdevilla o barrio alto. De estos edificios destaca, además de los bloques de pisos altos y de colores de Las Campas, el de la estación de autobuses, en la ladera a sus pies


Casi sin detenernos podemos contemplar todas estas referencias del paisaje y sus detalles. El Camino mientras tanto sigue subiendo recto y no parece ofrecer tregua


A falta de otros sitios, se han pintado algunas flechas amarillas en los troncos de los árboles que jalonan el trayecto, confirmando que vamos en buena dirección


Si bien en principio no hay mayor riesgo de pérdida, el ver alguna señal jacobea cada ciertos metros confirma que seguimos la senda correcta y que no nos hemos despistado dejando algún desvío atrás


A unos tramos a la sombra del arbolado les suceden otros al sol y con amplias vistas. El prado está agostado, y el color dorado, pardo o amarillo predomina sobre el verde según avanza el verano


Por las montañas del suroccidente y sus puertos hacia Ancares, donde se unen Asturias, Galicia y León, existieron otras ancestrales rutas por puertos, valles y otros pasos naturales, alguna de ellas también recorrida por los peregrinos, si bien más minoritariamente sin duda que estos caminos situados más al norte, incluyendo este y el de la costa y sus ramales


Son rutas muy abruptas pero los suficientemente accesibles para que entrase por ellas todo un ejército napoleónico, en del mariscal Ney, que invadió sorpresivamente Asturias por donde parece que nadie lo esperaba: saliendo de Lugo, en vez de venir por los esperables caminos del interior (como este ahora llamado Camino Primitivo) y de la costa (el actual Camino del Norte), entró por Tormaleo (Ibias), enlazando con la ruta que, vía Leitariegos/L.leitariegos y Cangas, llegaba a Tineo/Tinéu, entrando por estos parajes


En la villa capital del concejo donde sí empataría con este Camín Francés o Camín Real de Galicia, avanzando tan rápidamente que únicamente empezó a encontrar resistencia en el paso del Narcea en Cornellana, los altos de El Freisnu y, sobre todo, en Peñaflor, donde desbarataron la improvisada defensa asturiana, ocupando seguidamente Oviedo/Uviéu


En el extremo suroccidental de Asturias, un topónimo tan revelador como El Trayeito, 'trayecto', hace referencia a esta ruta, o rutas, que el Gran Atlas del Principado de Asturias engloba en La montaña occidental, dentro del apartado Los valles altos del Narcea (vías del Narcea, Trayeito y Muniellos), del que compartimos lo siguiente:
"Al margen del clásico itinerario del puerto de Arbás -L.leitariegos-, existieron otras vías de comunicación que enlazaban la comarca occidental asturiana y la Meseta. Entre ellas, se puede hacer referencia a una serie de rutas que remontan el curso del río Narcea encaminándose hacia el Bierzo y Galicia, pero que han tenido un curso secundario, vinculadas con la explotación maderera llevada a cabo en la zona desde la Edad Media.

Dichos caminos han sido reseñados en ocasiones por historiadores y geógrafos, siendo probablemente la primera mención la insertada en el Diccionario Geográfico de Tomás López, de fines del siglo XVIII.

Ya en el presente sigo, fueron descritos -sobre todo la ruta del Trayeito- por Fernández Ochoa y Santos Yanguas, quienes han hecho hincapié en aquellos aspectos que relacionan la vía con el mundo romano.

En la actualidad, perdida su consideración de rutas de largo recorrido, éstas se mantienen como articuladoras de la comarca suroccidental de Asturias."

Explican en el Gran Atlas del Principado de Asturias que, con el nombre de El Trayeito, se agrupan diferentes caminos que comunican Asturias con el valle lacianiego y El Bierzo por los concejos de Cangas del Narcea, Ibias y Degaña, estando vinculados antaño con las minas de oro que los romanos explotaron en territorio astur tras la conquista de este territorio:
"La ruta parte de tierras leonesas, siendo identificable el trazado que desde Tormaleo se dirige hacia el puerto del Rañadoiro, pasando por los núcleos del Bao, La Viliel.la y Larón (L.larón), en cuyas cercanías son claramente visibles las labores de minería romana del oro.

Desde la cumbre del puerto del Rañadoiro desciende hasta Rengos, punto en el que confluye con otra vía procedente de Monasterio de Hermo (Monesteriu d'Ermo) y prosigue hasta Ventanueva, lugar donde enlaza, a su vez, con la ruta proveniente de Muniellos.

Muniellos: el itinerario discurre por términos de Cecos (Ibias), el puerto del Couniu, Moal y Ventanueva; su importancia a lo largo de la historia debe relacionarse con la explotación de la intensa riqueza forestal de la zona, aunque Tolivar Faes plantea su uso como ruta local de peregrinación a Galicia en la Edad Media.

Fruto de este interés económica fueron los planes iniciados ya en el siglo XVIII para construir una nueva carretera desde Ventanueva a Cangas del Narcea, en los que se indicaba la necesidad de realizar un camino de piedra seca, con un ancho de cinco varas castellanas (unos cuatro metros) para sacas la madera.

Ventanueva-Cangas: La importancia del núcleo de Ventanueva radicaba en su carácter de confluencia de rutas; allí se emplazaba el llamado puente de La Fondera, considerado vital para las comunicaciones en el siglo XVIII, toda vez que cerrado a menudo el puerto de L.leitariegos por las nieves, los caminantes solían dar un rodeo para llegar al Bierzo por el camino antes descrito.

Desde Ventanueva, ya unidos todos los itinerarios, la ruta se dirigía a Cangas del Narcea por una zona poblada desde época antigua. Destaca el paso por términos de La Pescal y Cibuchu, donde se hallan sendos puentes antiguos, relacionados por distintos autores con las explotaciones mineras romanas de la sierra de Pando, pero cuya fábrica actual es sin duda posterior.

Sobresale igualmente el núcleo de La Regla de Perandones (La Riela), lugar en el que confluye un camino procedente de Ibias por el valle del río Coutu; allí se creó, probablemente en los siglos IX o X, el monasterios benedictino de San Juan Bautista de Corias. En su ubicación debió de tener una importancia decisiva la presencia del hermoso puente de La Riela, claramente relacionado con la "via que discurrit de Prada", reseñada en un documento del año 944.

Desde La Regla, topónimo consecuencia de la antigua presencia del monasterio, el camino seguía el curso del río y llegaba a Cangas tras pasar el viejo puente de Entrambasaguas."

Otro importante trabajo dedicado a esos 'desconocidos' caminos del extremo suroccidental de Asturias nos lo ofrece el escritor e investigador de rutas históricas Víctor Guerra en su blog Asturias peregrina y caminera, que resume en su Wikiloc Ruta Camino Real y Peregrino del Narcea:
"El Camino Real entre Cangas del Narcea e Ibias, tiene dos desarrollos distintos, el tramo que une la Regla de Perandones, con sus inputs jacobeos: Barrio de los Pelegrinos, el Puente medieval, la igelsia de Santa María, , luego tenemos Santiago las Peñas y su ermita e imagen del Señor de Trueno, para desfilar por Monasterio del Coto hasta El Pontigu, todo ello por la AS-29, en El Pontigu se entra a la vera del río del Coto para subir por las brañas de Brañota y Salain para alcanzar la sierra de Seroito, que hace de frontera entre las tierras del Narcea Ibias. El tramo entre Salain , presenta algunas trazas tomadas por la vegetaciónLa segunda parte de este Camnio Real y Peregrino , comienza en la frontera entre ambos concejos, en la Braña de Folguieras, y baja a San Antolin de ibias pasando por las Brañas de Valvaler, trazado por el cual circula el GR Por donde Camina el Oso, desde Las Brañas de Valvaler a pueblo del mismo nombre, el camiono es casi intransitables, esta carcomido por la vegetación. Desde Valvalez pueblo ya el recorrido se dirige a Forna y Uría y retroceder hasta Folgueiras de Aviouga para pasar pore Seroiro, y Dou y pasar por Pinos Altos la aldea de Piñeira ya enncima de San Antolín de Ibias."

Como vemos, en esa 'gran esquina' del suroccidente astur había también toda una red caminera que enlazaba con la costa y otros caminos hacia Galicia y la meseta, como la Ruta de L.leitariegos, así descrita en el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"El Puertu L.leitariegos, conocido también como puerto Arbás, ha sido históricamente el paso de montaña más importante de las antiguas Asturias de Tineo.

Su origen pudiera estar en la presencia de viejos trazados de trashumancia ganadera, reestructurados en época romana para las comunicaciones de la Meseta con la zona minera del occidente de Asturias. Fernández Ochoa ha estudiado el itinerario para el período romano, con especial atención a la presencia de castros y minas vinculables a la ruta.

El paso de L.leitariegos mantiene un claro paralelismo con el origen y evolución del puerto de Payares, que es el más significativo de las Asturias de Oviedo. Al igual que éste, característico del centro asturiano, el primero pudo tener un antiguo trazado en altura por las brañas de la zona -tal y como se reseña en el Diccionario Geográfico de Tomás López del siglo XVIII- que se abandonará durante la plena Edad Media, al hacerse frecuente el descenso de los caminos a los valles".

Efectivamente, los caminos más antiguos parece buscaban seguir las cresterías de las altas lomas, más libres de la vegetación que ocupaba, selváticamente, los valles y los fértiles cursos de los ríos que los forman, pero posteriormente se busca ir a dichas tierras bajas, aprovechando sus pasos naturales, que se iban abriendo con talas, quemas y fundación de nuevas pueblas:
"Es precisamente durante los siglos XI y XII cuando se produce un incremento en el comercio y el paso de caminantes y arrieros, unido al fenómeno de las peregrinaciones a San Salvador de Oviedo y Santiago de Compostela

De la importancia del paso comercial por L.leiteriegos de muestra el intento (1131) de los hombres del conde Suero Vermúdez -figura capital de la nobleza asturiana de la época y dominador de las Asturias de Tineo- de cobrar el portazgo correspondiente al trigo transportado por los recueros del monasterio de San Juan Bautista de Corias; éstos tenían, como se demostró en el pleito subsiguiente, libre tránsito por aquel lugar, además de exención de portazgos en el de Laciana.

Fue precisamente dicho monasterio el que, durante el siglo XII, dotó o se hizo cargo de cuatro hospitales de peregrinos en las inmediaciones del puerto: los de Cafrenale, Ferreras, L.leitariegos y Brañas. Tal cantidad de centros asistenciales en un área tan reducida es una prueba más del gran número de caminantes que concurría en este itinerario; a esto debe añadírsele además la temprana presencia de puentes en los valles, con referencias documentales que llevan hasta el siglo XI.

Un impulso añadido a la ruta fue la fundación de las pueblas de Cangas (1255), Villablino -la antigua puebla de San Mamés- y Luarca (1270), que conforman un eje comercial que no deja de recordar al de Avilés, Oviedo y León, con la puebla de Luarca como salida al mar de las Asturias de Tineo.

De esta manera, con la articulación de la vía comercial entre estas pueblas y la creación de otros centros urbanos -Navia, Allande- se estructuró una red viaria de orientación norte-sur que contribuyó a unir los antiguos caminos trashumantes de carácter ganadero con la actividad comercial.

La concesión, por parte de Alfonso XI, del privilegio de L.leitariegos a los habitantes de las aldeas del puerto (1236) muestra nuevamente la importancia de este lugar como principal acceso viario al occidente asturiano. Como contrapartida a las concesiones, los habitantes del coto correspondiente debían mantener limpio de nieve el paso de montaña y realizar labores asistenciales a los caminantes."

En esa relación de polas o pueblas que fomentaron el uso de los caminos tanto entre la costa y la meseta a través de la Cordillera, como de este a oeste hacia Galicia, habríamos de mencionar la Puebla de Tinegio, donde algunos de ellos se cruzaban, siendo además acaso la primera que se fundó en Asturias, hacia 1214, por parte del rey leonés Alfonso IX:
"De 1214 tenemos noticia de un hecho de excepcional interés para la comprensión de la posterior evolución histórica del concejo, pero cuyo documento original no se conserva. Se trata del viaje que Alfonso IX realizó aquel año a Tineo con el fin de averiguar qué hombres eran de realengo y cuáles eran siervos de los otros importantes señoríos eclesiásticos con influencia en la zona (la Iglesia ovetense y los monasterios de Corias, Bárcena, Obona, Cornellana y San Pelayo de Oviedo). Sólo se conservan de esta inquisitio las interesantes reseñas que el autor del Libro Registro de Corias incluyó en la obra, un centenar en total. La intervención comenzó en los actuales términos de Tineo mientras el rey se hallaba en el monasterio de San Miguel de Bárcena, infundiendo, sin duda, autoridad, y perseverancia en la realización de la magna empresa."

Esta noticia de que el rey estaba en Bárcena, más al norte de Obona/Oubona y a cierta distancia de la puebla, en uno de los caminos principales que se dirigen a la costa vía Navelgas, contrastan con la idea de que estaba en Máñores o Máñules, aquella antigua Villa Magna o Magnores, que vemos prados abajo cercana a El Castro y por donde discurría el Camino de Mirallo descrito por Rafael Lorenzo, quien nos da la fecha de 1216 y que además, su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción "fue Templo de oración del Rey Alfonso IX (...). El romanticismo de autores actuales pintan al Monarca leonés bajo las sombras del desaparecido carbayón de Máñores o en azarosas monterías de osos, abundantes en estos contornos por aquel entonces."


Bajo Las Eras y El Castro (a la derecha de la foto), así como bajo Fondosdevilla y Las Campas, se abre otro profundo valle donde se unen varios ríos que nacen en La Sierra, todos formando profundos surcos en la orografía del terreno que caracterizan esta bajada al valle del río Narcea del que son afluentes. Al otro lado se localiza otro recinto castreño, el de El Rindión (551 m), también llamado el Castro de Truébanu, nombre del pueblo cercano. Más allá está la loma del Picu la Rasa (583 m) y a su izquierda El Picu'l Trillán (622 m). Más alta está la Sierra la Cogocha con los 781 metros del Buduréu. Más en la lejanía y al sur del valle del Narcea está Penamanteiga con El Picu l'Urru o l'Horru (1.525 m)


Aquí enfrente tenemos la grande y alargada colina de la Sierra la Curiscada por la zona del Picu'l Cuervu o Cuernu (758 m) y, aún más allá, la también larga silueta de La Sierra Bixega, cuya cota máxima se encuentra en Las Cobertorias (1.112 m), sobre la confluencia del río Narcea con su afluente el Pigüeña, otra entrada natural a Asturias por el puerto de Somiedo, de cuyo viejo camino hablamos al cruzar el Narcea entre Doriga y Cornellana


Un poco más al este, el puerto de La Mesa y su camino, el Camín Real de la Mesa, llegó a ser la más importante vía de comunicación con la meseta leonesa en disputa con Payares. Nos cruzamos con él en dos de sus ramales: el que se dirigía a Lucus Asturum y de ahí a la costa en dirección a Noega (luego paso también a la Sancta Ovetensis cuando Alfonso II El Casto estableció allí su corte), con el que coincidíamos en La Podada (Grado/Grau), y otro el que iba a Pravia, la antigua Flavionavia de los astures pésicos durante la romanización y capital de algunos reyes anteriores a Alfonso II


El rey Alfonso IX volverá a estas antiguas Asturias de Tineo, que abarcarían dicho territorio pésico, en 1222, como continúa explicando el Gran Atlas del Principado de Asturias, esta vez peregrinando a Compostela:
"No habían pasado más de ocho años cuando volvemos a encontrarnos al mismo monarca en tierra de Tineo, esta vez de camino hacia Santiago, acontecimiento que aporta noticias fundamentales para la historia del concejo tinetense. En el transcurso de aquel viaje, durante su estancia en el monasterio de Obona, el Rey concede un privilegio al cenobio que lo aloja, convirtiéndolo en paso ineludible de aquellos peregrinos que optaran por la ruta asturiana del camino de Santiago. La misma obligatoriedad contiene el privilegio respecto de la localidad de Tineo, a la que el propio monarca se refiere como "populationem meam de Tineo", revelando por tanto, que en el año 1222 ya había sido fundada la puebla de aquel territorio, la primera entre las asturianas, fruto de la política repobladora de Alfonso IX que alcanzó en Asturias, dicho sea de paso, un escaso desarrollo. De esta forma la pola tinetense se convirtió en la primera población asturiana con una cierta aspiración urbana, si dejamos al margen las ciudades medievales de fundación anterior, es decir, Oviedo y Avilés"

Quedaría por discernir si la puebla se fundó sobre un enclave preexistente en torno a un castillo o si este se construyó a raíz de la fundación de la puebla, pero lo que sí parece más seguro es que la villa creció al sur y cuesta arriba a lo largo del 'espolón' en cuyo extremo se asienta, lo que se debería a la llegada de un importante cenobio franciscano, que se establecería al lado mismo del Camino pero entonces fuera de la naciente pola


El nombre de San Francisco del Monte, como su convento avilesino, implica que estaría en un terreno boscoso de las afueras, pero dado su influjo, enseguida se formaría un barrio en su entorno, el de Picosdevilla, comunicado con la zona del castillo, Las Campas en Fondosdevilla, por un camino que sería luego la calle Mayor


Los franciscanos se establecerían en algún momento entre 1267 y 1274, según los documentos de época. En sus cercanías está La Torre, torreón circular que, como en el caso del castillo, se discute si existía antes de la puebla, vigilando el Camino, o bien es contemporáneo a esta o bien un complemento 'medievalizante' del siglo XVI cuando la poderosa estirpe de los García de Tineo o Casa de Tineo construyó en 1520 su palacio en dicha calle Mayor, donde, poco más abajo y posiblemente en esa misma centuria, se fundaría también el Hospital Mater Christi para acogida de peregrinos


No siempre se verán bien las montañas hacia la Cordillera, muchos días, tal que este, se ocultan detrás de nubes y nieblas



Pero otros sí se tiene una claridad de visión muy en profundidad. Algunos expertos montañeros podrían hasta decirnos los nombres de cada pico...


Seguimos en buena cuesta bajo este robledal, siempre en recto durante un buen trecho


En el capítulo Rutas históricas de Asturias del Gran Atlas del Principado de Asturias (tomo 2), al referirse a la antigua ruta interior "De Oviedo a Galicia", dice que "el camino interior que enlaza el centro de Asturias con Lugo suele mencionarse como parte integrante de la ruta de Lucus Asturum (Lugo de Llanera) a Lucus Augusti (Lugo) citada en el Anónimo de Ravenna. No obstante, no han sido identificados ninguno de los puntos concretos mencionados en la citada fuente", así en Hisania Romana, por ejemplo, se decantan por identificarlos con localidades mas cercanas a la costa como Santianes de Pravia (¿Passicin) o Trevías (¿Amnani?), si bien en algún momento se dirigiría hacia el interior, pues el topónimo Ponte Albei se vincula con A Fonsagrada


En base a eso tampoco puede asegurarse plenamente si se trataba de una nueva calzada, al menos en sus tramos, o una readaptación de caminos más antiguos, de origen prehistórico, que seguían pasos naturales a través de valles y montañas


Para el Gran Atlas del Principado de Asturias el ahora llamado Camino Primitivo seguiría el trazado más preciso o aproximado de esta ruta interior que, como vemos, no era única, sino que tenía diferentes variantes


Una foto del paisaje cubierto en gran parte de nieblas



Las cordilleras del suroccidente astur y la bajada al valle del Narcea


El Camino principal iría fraguándose según se fundaban pueblas e instituciones hospitalarias o de acogida, así como ventas, posadas y mesones, para arrieros, pastores trashumantes, emigrantes estacionales, artesanos ambulantes, tratantes y todo tipo de viajeros, incluyendo por supuesto a los peregrinos


Así, por ejemplo, en La Espina existía un importante núcleo de comunicaciones en la que muchos peregrinos podían decidirse entre continuar a Galicia por la costa, bajando a Trevías precisamente, o continuar a la antigua Tinegio y, desde allí, ir por este Camino, como estipuló Alfonso IX, o ir por el Camino de Mirallo que describe Rafael Lorenzo en su libro o, incluso, ya antes de La Espina, en Cornellana, seguir la que llama Senda Rierana de La Barca, aún más al sur:
"El Camino más frecuentado era, sin embargo, el que pasaba por la pola de Tineo (Tinéu), fundada por Alfonso IX a comienzos del siglo XIII en torno al castillo antiguo que estructuraba  el territorio tinetense, al menos desde la plena Edad Media.

Esta puebla, último núcleo verdaderamente urbano que se encontraba en Asturias, estaba dotada de un hospital, un monasterio de franciscanos y un sector comercial de importancia en el que no debía faltar un contingente de población de origen franco"

De ahí viene que todos los caminos por los que venían 'francos', que era como se conocía a los centroeuropeos en general allende los Pirineos, fueran llamados camino francés, camino franco, camino francisco y similares. Siendo muchos de estos francos peregrinos, pero también comerciantes, religiosos y funcionarios. No pocos se asentaban en las poblaciones principales e incluso en algunos pueblos de la ruta


En cuanto a los caminos principales y, dentro de ellos y en concreto, las rutas de Santiago, quedaría pues, por discernir cuál o cuales fueron sus trazados más antiguos, antes por ejemplo que se fundasen las pueblas y los hospitales de peregrinos de los que han llegado noticias hasta nuestros días, a veces con cambios incluso ocasionados por mandato real, beneficiando a sus pueblas de realengo fundadas por la Corona, a la vez que a ciertos monasterios:
"De Tineo el camino continuaba, desde 1222 y por decisión del monarca leonés Alfonso IX, hacia el monasterio de Santa María de Obona (Oubona), dependiente del de San Juan de Corias. Proseguía bien por Bourres, donde existía un hospital desde el siglo XII. bien por el monasterio de Bárzana, fundado por la familia del conde Piniolo al finales del siglo IX o principios del X (...)

Bárcena del Monasterio (Barzana'l Monesteriu) era el último punto en el que los caminantes podían optar por dirigirse a la costa a través del cauce del río Esva por el pueblo de Naraval, evitando así las dificultades de las sierras que separan Asturias y Galicia por el interior".

Pero en la ruta interior tampoco dejaron de utilizarse, insistimos, los caminos de La Barca y de Mirallo, alguno de cuyos hospitales de acogida de peregrinos pervivió hasta el siglo XIX. Es más, la ruta de La Barca que llega siguiendo el valle del Narcea desde Cornellana estuvo a punto de prevalecer cuando en 1511 el río Narcea, en una riada, dejó en seco el viejo puente de paso dicha población, La Ponte Vieya. Únicamente la rápida intervención de los frailes del monasterio de San Salvador de Cornellana, estableciendo un paso de barquerías, consiguió mantener viva esta ruta. Luego se hizo un puente de madera, pero uno nuevo de piedra solamente se hizo realidad avanzado el siglo XIX y al trazarse las primeras carreteras del occidente


En los años 1990 a este ahora camino oficial se le denominó Astur-Galaico del Interior, y así sigue denominándose la asociación pionera tinetense que unió las primeras sensibilidades en favor de su recuperación. Poco después pasó a llamarse Camino Primitivo, nombre más corto que alude a haber sido este el primitivo o más antiguo trayecto jacobita, seguido por Alfonso II El Casto, el primer peregrino, al menos de nombre conocido, para verificar el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago, saliendo de su naciente capital ovetense, pero realmente no se sabe cuál de estos u otros trazados: por el interior, por la costa o combinando ambos, habría empleado para llegar, con su supuestamente nutrido séquito, al monte de Libredón de Compostela


Es más, las propias noticias del viaje del rey a Compostela, cuya fecha varía según las fuentes entre la segunda y la tercera décadas del siglo IX, aparecen en documentos bastante posteriores, lo que tampoco realmente se sabe con total seguridad de esta peregrinación junto con las disposiciones regias que de ella emanaron, no solo confirmando sino protegiendo y privilegiando el enclave (fundando santuario y monasterio) de la que se tiene por tumba de Santiago y sus discípulos, hecho este también de secular discusión sobre la veracidad de la identidad de las inhumaciones en dicha necrópolis de origen romano que habría estado olvidada en un bosque hasta que el eremita Pelayo o Paio dio en descubrir, alertando prontamente al obispo de la diócesis, Teodomiro de Iria Flavia


Y el obispo llamó al rey Alfonso II, cuyos dominios del Asturorum Regnum se extenderían por buena parte del noroeste peninsular, incluyendo las actuales Asturias y Galicia, un territorio que abarcaría buena parte los antiguos conventus lucensis y asturicensis de la Gallaecia romana, extremo occidental de la Tarraconense. Lo sucedido realmente lleva a todo tipo de hipótesis, el escritor e investigador de peregrinaciones Víctor Guerra cuenta así en su libro Los caminos a la catedral de Oviedo:
"... se puede aventurar que pese a esa aparición de Santiago, que se cree en el año 829, y en cuyo evento intervienen el eremita Paio y el obispo Teodomiro, sus consecuencias se puede decir que tardaron en tener repercusión en Asturias, y además no estaba dentro de las líneas maestras de la saga visigoda asturiana el desplazar su centro gravitatorio, que no era otro que Oviedo. De hecho, Alfonso II, cuando se deja tentar por Teodomiro y manda a los importantes de su reino (condes palatinos) a ese famoso curricumus instigado por las prisas del obispo de Iria Flavia, en dicho viaje, si es que lo hubo, quien al final fuera a Libredón deja como reconocimiento e interés por lo allí aparecido una modesta ermita de barro y arcilla, según acredita la arqueología, con una sola nave completada con un sencillísimo pórtico de entrada, que será el primer elemento del Loscus Sanctus Iacobi y la futura Compostela, y de allí se marcha raudo tras la obligada firma del protocolo de respeto de las tres leguas, como reconocimiento del hecho acaecido.

Se especula si el citado protocolo presentado ante la cohorte de condes palatinos astures, y firmado por estos, no fue el resultado de la resistencia de los gallegos a dejarse arrebatar el Arca Marmárica y su contenido, ya que para los astures hubiera sido un buen trofeo que lo que allí hubiera se pudiera colocar en la catedral de Oviedo..."

Menos se discute la peregrinación de otro rey Alfonso, el tercero, el Magno, a Compostela, así como la documentación existente al respecto, tal vez dos veces, en los años 872 y 874, siendo totalmente seguro el segundo, como dice la Xacopedia, pero de qué ruta o rutas exactas siguió tampoco se saben, si bien la construcción de un hospital por mandato de este rey en 883 en Villarmilde, al oeste de este mismo concejo de Tineo/Tinéu, el cual haría dependiente de la mitra compostelana, podría arrojar luz sobre este tema


Y en esto, tiempo después, fundada ya la puebla tinetense por un Alfonso más, el IX, quien, unos años después, escribiera la famosa frase"amenazo a todo aquel que osara desviar a los peregrinos a Santiago de mi pola de Tineo y Obona", que haría de este itinerario el principal, desde el que podrían además continuar por el interior o por la costa


Los mismos frailes, o sus abades más en concreto, fundarían una venta caminera no en el mismo monasterio mismo, sino en Piedratecha o Paratecha, bastante más arriba y en lo que sería un atajo para continuar a occidente, como escribía, a finales del siglo XVIII, el abad Fray Millán Gutiérrez al geógrafo Tomás López para su Diccionario geográfico de España:
"Está dependiente de la misma una venta que llaman Paratecha, por cuyos muros pasa el camino que antiguamente era de los peregrinos que del Salvador de Oviedo pasan a Santiago de Galicia"

Dicha venta está justo al bajar del Alto Guardia y Las Canteironas pero aún, recalcamos, bastante por encima del monasterio, como vamos a comprobar cuando lleguemos allí, pensamos podía ser venta de arrieros y que los peregrinos siguiesen monte abajo hasta el cenobio para acogerse directamente a la hospitalidad de los monjes, pero entendemos es una cuestión para dilucidar, pues desde allí sí podrían bien tomar la citada ruta a otro monasterio de acogida, San Miguel de Bárcena y, desde él, proseguir hacia La Mortera, o bien ir a La Mortera más directos por Borres o Bourres. Otra opción, ya dicha, dejar esta ruta interior e ir hacia la costa de Valdés por Trevías, enlazando con el ahora conocido como Camino Norte en Canero/Caneiru, donde había otro monasterio dedicado a la advocación de San Miguel justo antes del paso del Esva en la barquería cercana a la playa de Cueva


Es todo ello una muestra de la cantidad de caminos que había, los cuales a veces parecen abrirse en abanico a la hora de acometer retos geográficos como, en este caso, la formidable barrera de montañas de las sierras de Fonfaraón, El Palo y El Valledor, divisoria de las cuencas fluviales de los ríos Narcea y Navia, paso a la zona más occidental de Asturias


Altísimos robles jalonan el trayecto, acaso descendientes de aquellos que, en siglos pasados, se gustaba de plantar en los caminos, tanto para ofrecer buena sombra como para proteger en parte de lluvias y vendavales


Los árboles, como también dice la Xacopedia, son "elementos de referencia del Camino de Santiago. Según la Ruta discurra o no por zonas arboladas así serán las sensaciones y la forma de afrontar el itinerario. El árbol forma parte de los recursos del Camino proporcionados por la naturaleza, a veces con alguna colaboración humana, como el agua o la piedra."


Árboles que abundan en el paisaje, y que antes lo harían mucho más, pero lo que ahora nos parece una belleza natural, sobre todo estos frondosos bosques, podían causar temor en los viajeros de antaño, a merced de salteadores y de alimañas. El famoso bordón, entre otras varias utilidades, como bastón para caminar, hacer caer fruta de los árboles o llevar las calabazas llenas de agua o, más comúnmente, vino (menos propenso a corromperse en tiempos en los que no existía la potabilización), era también un instrumento de defensa


A falta de otros lugares, en algunos troncos se pintan flechas amarillas que señalizan estas veredas de los reyes alfonsos, empezando por Alfonso II El Casto o sus enviados, como explica Víctor Guerra:
"El territorio occidental asturiano ofrece desde muy antiguo un trazado peregrino que se conoce como Camino Primitivo, aunque se carece de datos documentales de su realización, pese a su nombre. Este trazado hace referencia al primigenio viaje de Alfonso II a la Gallaecia, aunque no se sabe si en verdad se realizó y cuál fue el itinerario. Se cree que el rey utilizaría más bien a su cohorte de condes palatinos (Ramiro, Sancho, Suero, Brandilla, Ascario Utenaldo y Verenaldo), los cuales se trasladaron a Sublovio. Los recorridos fueron coincidentes, al menos en una gran parte, con la vía romana Astúrica-Lucus Augusti. que unía Lugo de Llanera con la ciudad de Lugo.

Predios tramontanos por los cuales se dice que cabalgó Alfonso II con unos 70 años, poniendo rumbo a Padrón tras la llamada o visita del obispo iriense Teodomiro. Eso sí, antes de darlo a conocer a la cristiandad, lo primero que hizo Teodomiro fue elaborar un relato, legendario y sobrenatural conforme a la costumbre de la época, que justificara no solo el hallazgo y su notificación al mundo cristiano, y la conformación real ante el túmulo sepulcral del apóstol Santiago y sus discípulos Atanasio y Teodoro, lo que se dio en llamar la Inventio Locus Sancti Jacobi.

De ese primigenio trazado, apenas si se tiene documentado su desarrollo, pese al supuesto objetivo de venerar lo hallado allá en la lejana Compostela, en el bosque Lberum Donum. A día de hoy, entre algunos historiadores, surge la hipótesis de que el objetivo del rey asturiano era rematar el proyecto de sus antepasados de hacer de Oviedo la capital política y religiosa del incipiente imperio de la monarquía visigoda asturiana. Por tanto, que se pudiese traer a su capital, Ovetao, lo que hubiera en la profunda Gallaecia era todo un logro, y traerlo a la capital del imperio sería miel sobre hojuelas, pues todo era bueno para engrandecer el tesoro de la Cámara Santa ovetense.

Da la sensación de que entre el descubrimiento del ermitaño Paio y la puesta en escena de Teodomiro con la famosa Inventio, y la llegada del rey, o más bien la comitiva palatina enviada, la cosa se fue armando de muy diversa manera. Tal vez lo que más les hubiera gustado a los nobles y principales astures, los cuales al final salieron de Compostela con el rabo entre las piernas, o sea con el compromiso firmado a modo de un blindaje para tal hallazgo. Es decir, el compromiso de respeto de las tres leguas alrededor del sepulcro jacobita y, cómo no, con el tácito reconocimiento de que allí se hallaban los restos de Santiago Apóstol. Como testigo de esa acotación, se dejaba un testimonio en forma de una donación y el compromiso de construir una sencilla ermita en la zona".

Independientemente de cuál de las posibles rutas emplearían aquellos primeros reyes y nobles, mensajeros, séquitos y obispos, estas deberían emplearse con relativa fluidez para comunicar y gobernar el territorio, así como al menos un mínimo de infraestructuras, en pos de las que partirían los primeros peregrinos, si bien estos ya no tan protegidos por más o menos nutridas comitivas:
"Este supuesto viaje real rumbo a tierras galaicas, lleno de montaña y de soledades, a resguardo de miradas, vino arropado por toda una leyenda mítica que atrajo desde muy temprana edad la llegada de peregrinos, aunque no sabemos con seguridad ni quiénes fueron los primeros peregrinos que por estas tierras astures transitaron. Aunque sí que tenemos conocimiento de que Oviedo fue la primera capital peregrina incluso antes que Compostela".

Efectivamente, la condición de la Sancta Ovetensis como verdadero relicario de las reliquias más sagradas en su Cámara Santa dentro de una nueva capital, las del mismo Cristo Salvador, de ahí la advocación de su catedral, junto con las de la Virgen María, San Pedro y otros santos, traídas según la tradición desde la misma Jerusalén en un largo viaje que se reemprendía según avanzaban, con el correr de los años, persas y árabes, tendrían que hacer de la capital un gran centro de peregrinación, como realmente lo fue pero, por avatares de la historia, casi desde los primeros tiempos fue Santiago de Compostela la que se convirtió, junto con Roma y Jerusalén, en una de las tres grandes ciudades sagradas de la cristiandad


Una acequia canaliza el agua sobrante y evita que encharque el Camino en este trecho más llano, llevándola ladera abajo 


Luego vuelve la cuesta, aunque por momentos parece que esta se suaviza en estas frondosidades que se tornan verdaderamente selváticas a ambos lados de la selva


Caminos empleados por muchos peregrinos a Santiago pero también al Salvador pues, si no habían pasado por la Sancta Ovetensis al ir, sobre todo cuando los caminos de la meseta, tan llana y accesible, predominaron sobre los montañosos del norte, lo hacían al volver, pues sí resonaba por toda Europa el dicho "quien va a Santiago y no va al Salvador, visita al criado y olvida al señor", es decir, el apóstol y el Señor, Cristo Salvador


Ya antes del mismo descubrimiento de la tumba de Santiago existía la tradición, discutida históricamente también dentro de la misma Iglesia, de que Santiago habría evangelizado Hispania, fomentada especialmente por una figura tan determinante en el reino asturiano como Beato de Liébana, del que nos cuenta así también la Xacopedia:
"Monje y escritor asturiano (?-798). Defiende la dispersión de los apóstoles por el mundo para difundir el cristianismo y la relación de Santiago con la Península Ibérica. Lo hace en dos obras diferentes, los famosos Comentarios al Apocalipsis de San Juan, del 776 con una revisión posterior del 786, y en el himno O Dei verbumubicado entre los años 784 y 785. En la primera establece la predicación ibérica de Santiago, siendo el segundo texto hispano que lo afirma, tras una primera atribución a San Isidoro (s. VII). En la segunda obra, que algunos autores no acaban de considerar suya, lo cita por primera vez como patrón hispano. Los dos textos son anteriores en unos cuarenta años al descubrimiento del sepulcro de Santiago (ca. 820-830). 
Beato de Liébana fue un gran defensor del catolicismo frente a herejías como el adopcionismo -sostenía que Jesús era hijo adoptivo de Dios- que había alcanzado una notable implantación. Él y otros religiosos del norte cristiano hispano reaccionan contra esta corriente, liderada por el arzobispo de Toledo, Elipando. Lo hacen buscando las esencias originales del cristiano peninsular. En este punto, sitúa al apóstol Santiago el Mayor como el responsable de la predicación peninsular, inspirándose quizá en la primera fuente al respecto, el Breviario de los Apóstoles (s. VI-VII). Las dos obras de Beato -en el caso del himno, siempre con reservas sobre su autoría- han sido esgrimidas como uno de los principales argumentos para la defensa de una vinculación de Santiago con España, puesta en duda por otros autores". 

Eran pues tiempos propicios para el descubrimiento de su, hasta entonces, desconocida tumba, el que apareciese al otro extremo del reino lleva a algunos estudiosos a pensar en una concesión a un territorio, la actual Galicia, con una identidad y entidad relevante, además de especialmente vulnerable. El que esto fuera de grado o por la fuerza queda para debatir entre eruditos, como nos explica de nuevo Víctor Guerra:
"Al rey Alfonso II no podía escapársele el trabajo previo de promoción jacobea devenido de la mano del Beathus lebaniense, y una cosa era pensar en engrandecer la capitalidad ovetense y otra era dar la espalda a lo que hubiese en aquel bosque de Libredón. Y por eso, Alfonso no había vuelto no había vuelto a Gallaecia y los galaicos no miraban con buena voluntad a los astures y a sus reyes, con los cuales hubo más de un encontronazo, aunque Alfonso II contó con la ayuda de los señores gallegos para combatir a los musulmanes, y por ello hizo importantes donaciones a la sede lucense"

Representaba al rey en Galicia el noble Ramiro, hijo del rey anterior, Bermudo I, quien había abdicado en favor de Alfonso II. A la muerte de este en el año 842, Ramiro se disputó el trono con Nepociano, derrotándolo, como vimos en su momento, en la batalla del ya citado puente del Narcea en Cornellana (La Ponte Vieya) gracias al ejército de los nobles gallegos, entre los que estaban sus mayores partidarios. No es de extrañar que, por diversas razones, envueltas en la leyenda de la batalla de Clavijo, fomentase el culto a Santiago en Compostela, como leemos en la Xacopedia:
"(Ca. 790-850) Rey de Asturias (842-850). Hijo de Bermudo I el Diácono. Coetáneo de Abd-al-Rahman o Abderramán II, emir omeya de Córdoba. Sucesor de Alfonso II el Casto, quien refrendara el hallazgo del sepulcro de Santiago. Ramiro I será también un monarca clave para la consolidación del naciente fenómeno jacobeo. Durante su reinado tendría lugar la mítica batalla de Clavijo, hacia el año 844. En ella vencería al caudillo moro Abderramán II, Abd-al-Rahman, gracias a la intercesión del apóstol Santiago, montado en un caballo blanco y tras la que establecería el Voto de Santiago. 
Con el objetivo de buscar la pacificación interna de su reino y la unión de este en la búsqueda de la expansión de sus límites territoriales, la figura del apóstol Santiago, como protector del reino en el que estaba enterrado, semejaba un elemento aglutinador de primer orden. El Apóstol como símbolo protector y victorioso contra los musulmanes y la unidad territorial cristiana, que tanto éxito va a tener a lo largo de los siglos posteriores, surgiría con Ramiro I, según ciertas posiciones."

Sucesivos reyes donarían a Santiago numerosos privilegios y tributos fortaleciendo así la afluencia de gentes a la llamada ciudad del Apóstol, por numerosos caminos y desde toda Europa y aún más allá, desde la misma Armenia. Los caminos asturianos, como los norteños en general, perderían fuelle frente a los de la meseta al expandirse los reinos cristianos al sur, pero siempre verían el paso de peregrinos, incluso regios, como Alfonso IX. Volvemos a leer a Víctor Guerra:
"Está claro que, con el tiempo, fueron centenares los romeros que realizaron el Camino Primitivo, aún reconociendo que el patronazgo de la llamada Vía de las Estrellas le correspondió por diversos avatares al Camino Francés, que evidentemente contó con el patrocinio político-religioso de una fuerza tan extraordinaria como la que desarrolló un monasterio tan importante como Cluny, empeñado en su objetivo de fijar esa marca territorial hispana por la cual circulara su ansiada reforma gregoriana."

Es sintomático que los cluniacenses también estuvieron en Asturias y en un monasterio del Camino, refundado por ellos, el mencionado de San Salvador de Cornellana, gracias a la donación del noble potentado de las Asturias de TineoSuero Bermúdez, bisnieto de la infanta Cristina, la primer fundadora, pero solo estuvieron un relativamente breve periodo, como conocimos cuando visitábamos el cenobio, pues parecieron concentrarse más en sus conventos de la meseta


Las helechales crecen a veces el tamaño de una persona. Si bien hay desbroces periódicos la vegetación crece rápidamente de forma exuberante 


A la derecha, también altos brezales, vegetación de montaña que abunda al llegar a cierta altura. La cuesta sigue recta y, de momento al menos, no ofrece tregua


La senda se ve bien pisada y trillada en todo su recorrido, pero estemos siempre atentos a las señales. Un poco más arriba reconocemos un mojón



A la derecha aflora una pared rocosa, acaso de una vieja cantera, donde el Camino hace un rellano y se ensancha


El mojón nos señala seguir recto y de frente en esta bifurcación, siempre subiendo


Ha perdido su concha pero se ha pintado la pertinente flecha amarilla direccional. Unos troncos cortados pueden ser restos de algún árbol caído al Camino con los temporales del invierno


Un peregrino, con paso resuelto, avanza a buen ritmo por esta cuesta caminera bajo robles y castaños de este, "uno de los montes catalogados como de utilidad pública", como señalan en la Enciclopedia del paisaje de Asturias, "sierra de Tineo y Grullomayor, que se extiende de SO al NE desde la parroquia de Obona a las de La Pereda y Villatresmil". En sus cotas más altas comprobaremos que "en la actualidad está en gran parte repoblada con plantación de pinos silvestres", pero aquí imperan absolutamente los árboles autóctonos


"TINEO, Sierra de. También conocida por sierra de Grullomayor; está situada al N. de la capital del concejo de Tineo. La primera designación alude más bien al SO. de la cadena, cerca de Tineo y Santa Eulalia; para el resto de la sierra de emplea el segundo topónimo", advierte por su lado la Gran Enciclopedia Asturiana, mientras, la citada Enciclopedia del paisaje de Asturias, dice así de Grullomayor:
"La sierra de Tineo engloba en su parte central, y como uno de sus principales accidentes orográficos, el denominado monte de Grullomayor, que tiene su principal elevación en el pico Grullomayor, que alcanza los 1.042 m, al lado suroriental del paraje de la Casa del Puerto. En el catálogo de montes de utilidad pública figura como la sierra de Tineo y Grullomayor como una unidad, ya que en efecto son inseparables"

Grullomayor podría tratarse "del apelativo asturiano gurullu 'grumo' aplicado metafóricamente (...) al terreno con el significado de 'pequeñas elevaciones'" o "podría deber su nombre a VERULLUS, acaso un antiguo posesor", como explica, referente a Grullos, en el concejo de Candamo, el filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos y, en cuanto a "Tinéu (oficialmente “Tineo”) continúa el nombre de un antiguo posesor de la tierra, probablemente TINAIUS o TINEIO. No ha de olvidarse que TINEIUS LONGUS es probablemente un ástur destinado en Britannia junto al Muro de Adriano, donde levanta un ara al dios Anteno citicus"


Según ganamos altura divismos al occidente el ya no demasiado lejano alto o puerto de El Palo, en Allande. Según cómo viesen los peregrinos la meteorología podrían decidir seguir por ahí directos a Galicia o buscar condiciones climáticas más benignas bajando a la costa valdesana por San Miguel de Bárcena


Por ahí en medio y hacia El Palo sube directo desde el valle del río Nisón uno de los caminos oficiales, el que sale de La Puela/Pola de Allande, la capital del concejo vecino tras dirigirse allí desde La Solana, en Borres o Bourres, por Samblismo, La Mortera, Colinas, Porciles y Chavadoira. Más a la derecha y por el Alto del Hospital (1.200 m) y muy cerca del Picu Cimeiro (1.292 m) va el otro camino, la famosa Ruta de los Hospitales, por La Sierra Fonfaraón, en cuyo extremo norte reconcocemos El Picu Mul.leirosu (1.253 m), el más alto del concejo


Más a la izquierda de El Palo tenemos el Panchón (1.411 m) por donde sube una tercera ruta, más desconocida pese a que en algún momento estuvo señalizada, desde la salida de La Puela/Pola de Allande en El Mazu, hacia la braña de Braniecha y La Fonte las Muyeres


Seguidamente es El Mosqueiru (1.497 m), otra muy importante referencia visuales por su altura para ubicar el puerto en la lejanía. A su izquierda y al sur son las sierras de Llagos y El Valledor, al sur de Allande


La línea de cumbres llega al extremo suroccidental asturiano en los concejos de Ibias y Degaña, paso a Los Ancares y confluencia astur-galaica y leonesa. Las lomas de La Sierra l'Acebu no llegan a ocultarnos sus cumbres cimeras


Bajo nosotros son las colinas de El Picorgo (609 m), el Alto las Cruces (642 m) y El Caleyu , paso La Sierra la Losa. Un poco más al sur está La Sierra las Llamas, en la parroquia de Arganza y que enlaza al este con La Sierra Armayán, siendo su mayor altura el Alto la Llama (649 m), existen en ella "restos de un castro y de antiguas explotaciones mineras, en las proximidades de la aldea de Arganza", nos cuentan en la Enciclopedia del paisaje de Asturias


Más al sur tenemos las sierras del Gavilán, La Pillarma y Santa Flor. Aunque no llegamos a ver el curso del gran río Narcea bajando desde su nacimiento en las llamadas Fuentes del Narcea, concejo de Cangas, podemos intuirlo en la forma de estas montañas cayendo a su profundo valle en 'V'


"La cuenca del río Narcea y sus afluentes tiene una extensión de 2.000 m2 que abarca buena parte del occidente de Asturias. Toda la zona se caracteriza por lo accidentado y abrupto del terreno, de estrechos valles con formas moldeadas", nos advierte la Enciclopedia del paisaje de Asturias, tal y como estamos comprobando:
"Reconocido como uno de los ríos más salmoneros del Cantábrico, nace en los montes de Monasterio de Hermo (Cangas del Narcea) de la suma de los regueros de la Granda de Reconco y Los Fueyos (1.500 m) que forman las Fuentes del Narcea (1.550 m), un lugar de privilegiada naturaleza y refugio de las más sobresalientes especies de la fauna salvaje asturiana que está incluida en el Parque Natural Fuentes del Narcea"


A lo largo de la mañana, sobre todo a partir del comienzo de la primavera, el paso de peregrinos es constante, decayendo hasta casi desaparecer al ir avanzando la tarde. Señalizado desde el año 1993, el Camino Primitivo era de los más transitados, si bien muy alejado de la masificación de otros. A partir del año 2010 aproximadamente se registró un notable incremento que llegó a ser superado incluso después de 2020 tras la crisis del covid. En la actualidad en ciertos momentos, sobre todo en temporada alta pero también en otros, pueden existir mismamente problemas de alojamiento en lugares determinados


Antaño además eran contadísimos los peregrinos que realizaban el Camino en invierno; ahora pasan también en temporada baja con cierto trasiego, aunque mucho menos que en primavera y verano. No obstante estas afluencias están muy sujetas a diversas fluctuaciones que pueden cambiar de año en año según las dinámicas imperantes


En invierno no pocos alojamientos, sobre todo albergues, cierran, pero los que abren suelen tener plazas de sobra; aún así, asegurémonos que están abiertos contactando con ellos personalmente, ninguna guía puede estar absolutamente al día por pura imposibilidad material, dada la gran cantidad de establecimientos, públicos y privados, existente, cada uno con sus propias normas, horarios e idiosincrasia


El reservar de antemano te asegura la tranquilidad de tener lugar donde pernoctar asegurado, pero a la vez te quita la libertad de horarios e improvisación y autogestión que constituye una de las grandes sensaciones del Camino; el que cada día puedas decidir hasta dónde llegar, si más adelante o más atrás, según lo que te hayas parado o no, siendo absoluto dueño de tu tiempo, algo que el resto del año, en la vida diaria, suele sernos negado



Y así, disfrutar de un paisaje, hacer las paradas que creas oportunas, detenerte a hacer fotos, a comer o a tomar algo, a visitar algún lugar o monumento, se hace más placentero y no existirían tantos agobios. Esto puede ser más accesible para caminantes solitarios o que van en pequeños grupos muy compenetrados y compuestos por personas de actitudes semejantes que se autorregulan, si bien es cierto que se hace más problemático para grupos más grandes, o compuesto por gentes de diferentes gustos y necesidades


La dificultad de compatibilizar seguridad de pernocta con esa libertad ha hecho que no pocos peregrinos ya estén preparados para vivaquear si no hay más remedio, con sus sacos térmicos y minitiendas o similares, especialmente en temporada alta, cuando coincide la máxima afluencia de caminantes y usuarios con las temperaturas más benignas, algo que siempre existió pero que era especialmente hecho en los primeros tiempos, cuando apenas había más albergues que los públicos, y no todos los que hay ahora


Comparto de nuevo unas fotos del paisaje que se columbra desde este mismo lugar pero con las nieblas tan habituales en la zona, sobre todo matutinas, que es como lo verán muchos romeros que salgan de mañana desde su alojamiento en la villa. Esa niebla y nubes bajas unas veces nos ocultan la Cordillera y otras tapan el valle del Narcea y los que en él confluyen, de cada uno de sus numerosos afluentes 'y afluentes de sus afluentes', tal y como nos describen asimismo en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Desde su cabecera toma una dirección hacia el este, dejando hacia el norte la sierra de Caniechas y al sur la sierra de Degaña y el fayeo de Monasterio de Hermo, desde donde bajan los regueros de Carbazosa, Bachongo, Ordalella y Zreizaléu. Próximo al pueblo de Xedré toma dirección norte y a la altura de Rengos recibe las aguas de la Reguera los Prados, en Veiga de Rengos las aguas del río Guillón y en Ventanueva las de Muniellos. En la Muriella se alza en su orilla izquierda el palacio de los Queipo de Llano y un puente medieval de piedra comunicaba con las tierras de Pousada. Aguas abajo discurre por un estrecho valle donde cuelgan los peneos de Castiechu y en La Regla de Perandones en el lugar de Ambasaguas recibe por la izquierda las aguas del río del Coto. Divide el caserío de Cangas del Narcea y en Entrambasaguas entronca el río Lluiña. Unos metros más abajo se alza en su orilla derecha la basílica de Santa María Magdalena..."

Desde Cangas del Narcea el río pasa junto al monasterio de San Juan de Corias o Courias, dueño de gran parte de este territorio y con el que el rey Alfonso IX quiso delimitar bien sus tierras de realengo, lo que motivó su visita del año 1216. Seis años más tarde y visto que, muy posiblemente, el gran flujo de peregrinos no siempre pasaba por donde exactamente él deseaba, estipuló por escrito que...
"mando y dispongo que todos aquellos que marchen en romería a Santiago de Galicia lo hagan por mi puebla de Tineo y por mi convento y monasterio de Santa María la Real de Obona. Y que nadie, ni vecino ni soldado, osare el separarles por otra distinta"

Talmente se revela que el rey quería velar tanto por los privilegios de su puebla por él fundada y por los de los monasterios, buscando un equilibrio no siempre fácil de conseguir entre el poder de la Corona y el de la Iglesia, estando por el medio el de los nobles feudales guerreros y terratenientes, cuyo poder e influencia terminarían causando la vuelta a la órbita señorial de muchos territorios de realengo, aprovechando la debilidad de los monarcas que sucederían a Alfonso X de Castilla quienes, buscando asegurarse fidelidades y alianzas frente a otros pretendientes al trono, devolvían a poderosos señores, como fueron aquí los Quiñones, procedentes de León, la propiedad de extensos dominios reales


Y es que, por entonces, en vez del "lo que se da no se quita", imperaba la máxima de que lo que un rey otorgaba, él mismo, o cualquier otro rey posterior, podía quitarlo. Así, los Quiñones mantuvieron su dominio sobre el suroccidente asturiano bastante tiempo, pleiteando incluso hasta bien entrado el siglo XVI para que les fuera restituido después de perderlo definitivamente, pero los numerosos cotos señoriales y eclesiásticos pervivieron hasta el siglo XIX, con las desamortizaciones civiles y eclesiásticas y la supresión del régimen de señoríos


El Narcea, que "en Antrago recibe las aguas del río homónimo y en Portiella las del Onón", va cambiando su rumbo norte hacia el este-noroeste ya antes de entrar en términos tinetenses, ya casi aquí a nuestros pies, puede decirse:
"En la ponte Argancinas entra en el concejo de Tineo y se suman las aguas del río Arganza teniendo que librar río abajo el embalse de Pilotuerto, construido en 1952 y con una capacidad para 0,8 hectómetros cúbicos de agua. Más abajo de la presa recibe las aguas del río Xera (Gera) y el Rodical"

El río del Rodical es el que forma, con sus afluentes el Máñores y el Vil.lar el profundo surco que vemos aquí abajo al pie del Picu la Cándana y el pueblo de Castañera. Por ahí bajan, o suben, según se mire, las carreteras que comunican Tineo/Tinéu y La Espina con el Corredor del Narcea (carretera AS-15), que a la vez conecta directamente Cangas del Narcea con el centro de Asturias


Sublime paisaje de las montañas del suroccidente astur, lo que fueron las antiguas Asturias de Tineo, una orografía así explicada en la Gran Enciclopedia Asturiana:
"El relieve de todo el municipio es montañoso, aunque con algunas planicies de meseta. Está situado dentro de la gran sierra del Rañadoiro que, desde los montes cantábricos, se dirige hacia el N. entre las cuencas de los ríos Navia y Narcea. Las mayores altitudes se encuentra al S., en las proximidades de Genestaza (sierra de la Cabra), pero los montes que configuran las cuencas hidrográficas de Tineo son los de la gran sierra de Fonfaraón y Mulleiroso, la cual atraviesa el concejo de O. a E. perfilando claramente una mitad norte (en la cuenca del río Esva) y otra mitad sur (en la del Narcea)"

Fonfaraón (a lo lejos a la derecha, conforma la frontera además con el concejo de Allande por la zona de los mencionados Alto del Hospital y Picu Cimeiro. A su izquierda están La Marta, La Freita, El Palo (paso del Camino) y el Panchón, ya en tierras allandesas


La línea de cumbres en el horizonte divide a su vez en dos el concejo de Allande, las partes conocidas como 'del Palo acá' y 'del Palo allá', las cuales conforman dos entidades geográficas, paisajísticas, sociales y culturales. Allí empieza la bajada a la cuenca fluvial del Navia y se forma la raya entre el asturiano occidental y el asturgalaico, la cual viene de Navia y Villayón y se prolonga al sur hacia Ibias


El Palo era y sigue siendo el paso principal entre Asturias y Galicia por el interior, por ahí pasa el antiguo Camín Real y otras rutas que confluyen en dicho puerto, como la de los Hospitales, o antes, en La Puela/Pola de Allande, sita en el valle del río Nisón. La carretera se construyó también pasando por allí, si bien en la actualidad la gran arteria que comunica Asturias y Galicia es costera, la Autovía del Cantábrico (A-8) y, antes que ella, la N-634 que, en origen, fue la carretera Oviedo-Villalba, carretera de Galicia o del Occidente, que de La Espina baja a Trevías siguiendo un trazado bastante aproximado a una de aquellas antiguas rutas entre las vías interiores y las del litoral


Más al sur, los pasos de la Sierra del Valledor eran duros y eminentemente pastoriles, a no ser el mal llamado de Las Mujeres Muertas  (1.098 m), al sur de dicha sierra y en el límite de los concejos de Cangas del Narcea y Allande, por donde también pasa actualmente una carretera local. "Límite de variedades lingüísticas, es conocido dependiendo del valle como el Pozu Mucheres Muertas o Pozo Muyeres Mortas", dicen de él en la Enciclopedia del paisaje de Asturias, que nada tiene que ver con mujeres muertas:
"La dificultad del paso en épocas de invierno y el original topónimo son origen de numerosas leyendas. La posible confusión fonética lleva a la tradición oral a reconocer el Pozo de las Mujeres Muertas como el lugar donde encontraron la muerte víctimas del frío unas vaqueiras que transitaban por el puerto y se vieron obligadas a causa de una gran tormenta de nieve a buscar abrigo y refugio en un pozo existente en la cima. Sin embargo, la etimología del topónimo está más cercana de la palabra latina 
mollis, en asturiano mullar, en referencia al tipo de piedras blandas que abundan por el lugar, acompañado del adjetivo mortas en alusión a guas estancadas o muertas que recogidas de la lluvia permanecían en los depósitos o pozos en que culminaban antiguas"

Las antiguas eran los canales del agua labrados durante la explotación, prácticamente industrial, llevada a cabo intensamente durante la romanización de la gran veta aurífera astur-galaica que desde la costa llega al norte del actual Portugal...

El Camino está bien perfilado y, aunque no veamos señales en algún tramo, más bien corto, no tiene, de momento, más complicación al seguirlo

Pero estemos bien atentos siempre pues, no muy lejos, vamos a encontrarnos con una bifurcación que, en ocasiones, ha dado lugar a equívocos en el pasado

La cuesta parece ser menos pendiente en algún trecho, tal que ahora que pasamos al lado de un depósito de agua

Los helechos crecen profusamente en la vereda de la izquierda, donde una muria de piedras separa el Camino de una finca

Estamos en plena ladera del Brañugas, encima de Piedralonga o Paral.longa, un topónimo caminero que puede hacer referencia a piedra o mojón señalizador de la antigüedad en el camino y/o parada en el mismo, acompañado de longa o l.longa como 'larga' o 'prolongada'. Se trataría una vez más del antiguo Camino de Mirallo que refleja Rafael Lorenzo en su obra, citando al estudioso historiador medievalista Juan Uría Ríu cuando "escribe en un de sus muchos estudios relacionado con el  Camino de Santiago" que "El camino más directo no tenía porque ir a Obona. Continuaba desde Santullano a Gera pasando luego el río del mismo nombre, y por la izquierda del Mirallo, hasta el alto de Tamallanes"

Esta ruta partiría de la villa de Tineo/Tinéu, capital del concejo, que volvemos a ver, parcialmente, desde aquí y mirando atrás, la cual sería senda secundaria pero más llevadera que la principal "por lo menos accidentado del terreno y sobre todo porque se evitan los rigores invernales de los altos de Navariego, Canteironas y Piedratecha", dice Rafael Lorenzo, que son hacia los que nos dirigimos nosotros siguiendo el trazado oficial

Bajando por la calle Mayor junto al antiguo convento de San Francisco y actual iglesia parroquial de San Pedro, pasando luego junto al Ayuntamiento y el Palacio de Merás, se continuaría dejando a la izquierda la Plaza de las Campas, solar del antiguo Castillo de Tineo, germen de la puebla, de la que nos habla también Rafael Lorenzo:

"La "Pobla" de "Tinegio" era sin duda una de las paradas obligadas para muchos de los pasantes a Santiago de Compostela por haber sido una importante "Villae" romana y coincidiendo con el secular auge jacobeo durante la Alta Edad Media, la capital de un amplio territorio que presidía las tierras comprendidas entre los ríos Navia y la Cabruñana.

El viajero hacia tierras gallegas, se encontraba a partir del siglo X y XI con una ciudadela guarecida por una muralla bajo las vigilantes almenas de un torreón "de sesenta pies de altura por cuarenta de base" que distinguía a los vecinos de "dentro" y "fuera"


Aquí vemos bien los edificios de Las Campas, donde estuvo aquel castillo, del que ya escribe el historiador tinetense dieciochesco Manuel Antonio Caballero Flórez y Valdés, "quien escribía en un legajo manuscrito e inédito", titulado Nobiliario de varias familias de la villa de Tineo, con otras varias noticias de esta villa, lo siguiente:
"La Vª antiguamente se incluhia dentro de una cerca que iba desde el Castillo por donde oy llaman la casa del Forno sobre el huerto de la casa de Meras y a la casa de Ardesaldo sobre la de Bernardo y camino Real y a las de Andrés Prieto y las Matalonas y por debajo de las huertas de Andrés y de Bernaldo sobre la la laboría de Berdamor a cerrar con el Castillo que esta oy despoblado menos la Iglesia de San Pedro y casa dehai y llaman las Campas de San Pedro y habra como 200 As. que en las escrituras se ponían fulº vezº de dentro de la Vª el que era dentro de la cerca y el que no Vezº de la Vª no mas, tengo algun papel que lo dize y vilos tastros desta cerca sobre el huerto y prado de la casa de Meras"

 

Para Rafael Lorenzo "existía un vecindario supeditado al propio castillo, de potestad realenga, y otro vecindario dependiente del convento franciscano fundado en el siglo XIII, origen de los actuales barrios de Fondosdevilla y Picosdevilla:

"En torno a estos dos emporios arquitectónicos ya desaparecidos, la vida arrabalera se repartía en servicios al monacato de Asís y sus protectores Señores, García de Tineo, Merás, Riego, etc... y los "comites", capitanes o Condes de la Realeza"

Y así, aunque Alfonso IX escribió, o mandó escribir "Caminos qui vadit de Sancto Salvatore and Sanctum Iacobum vadat per populationem meam de Tineo", no todos lo hacían y, los que lo hacían, no todos  iban a su también privilegiado monasterio de Obona u Oubona, sino que, bajando por donde ahora se encuentra la estación de autobuses, continuaban ruta sin subir a la sierra y de esta forma, en vez de cuesta, encontraban llano...

"Llana  como la palma de la mano se atraviesa La Veiga de Máñores; por sendero terrero que en tiempo de recolección de cosechas llega a confundir "el maizón", se alcanza la aldea de Máñores. Una localidad cargada de historia, escogida por el monarca Alfonso IX para promulgar normas sobre estas sus tierras realengas, cuyo último testigo, el Carbayón, dejó malherido un rayo hasta su tala..."

Más al sur tenemos El Castro, el ya citado castro astur del lugar de Las Eras, al lado del Cementerio Nuevo. A lo lejos domina la escena La Sierra la Cogocha y en la distancia Penamanteiga


La siguiente aldea, aún en términos de la parroquia de la villa, es Fuejo o Fuexu, justo al sur de Piedralonga/Paral.longa, a la que se llega por un camino que, cuando escribe Rafael Lorenzo (1993), acababa de ser asfaltado como carretera local:
"Sin inmiscuirse por las casas de esta antigua Villa de Máñores, y después de pasar ante la Iglesia de Nuestra Señora, ha de seguirse por la carretera en dirección Oeste hasta alcanzar el caserío de Fuejo, de unos 40 habitantes y de 17 casas, superadas por esta carretera vecinal, hace poco asfaltada, sobre el antiguo camino que Jovellanos llamara real"



Y es que el prócer gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos dejó en sus Diarios constancia de sus viajes y estancias tinetenses, no solo en la villa, donde se alojó en el Palacio de Merás, sino también en estos caminos y aldeas, evitando los rigores de La Sierra


En la época de Rafael Lorenzo "Piedralonga es un pequeño caserío de unos 10 habitantes que residen en unas tres únicas casas y donde existe una encrucijada de caminos que conducen a Pont y a la carretera actual Tineo-Pola, que queda a la derecha...", justo aquí, encima de estos árboles


Más a la derecha, se pasa a la parroquia de Ponte, más conocida por el ahora nombre oficial de Santuyanu, solar de su iglesia parroquial, que aún no vemos desde aquí


"En la parroquia se reúnen tierras de las más fértiles y rentables  del término municipal. La carretera Pravia-Lugo cruza su territorio de E. a O.; y los arroyos de Rodical y Ánsaras lo hacen de N. a S. Gran parte del Monte Armayán queda dentro del término parroquial de Ponte, por lo que ésta posee notable riqueza forestal", nos dice la Gran Enciclopedia Asturiana en su edición de 1970


Otra noticia importante nos la aporta Antonio C. Floriano, estudioso del Libro registro de Corias, dedicado a los documentos de este cenobio cangués, dueño como hemos dicho de buena parte del occidente asturiano: "Fue una antigua villa en la que estaban asentados siervos del Rey, de Bárcena y Cornellana", es decir, gentes del realengo de la Puebla de Tinegio a la vez que súbditos de dichos monasterios


Los siguientes hitos que marca Rafael Lorenzo en Tineo en la senda compostelana para este Camino de Mirallo son "La desaparecida casona de Piedrafita, Ermita de la Soledad de Santullano, Iglesia de Santullano, La Iglesia de San Esteban de Relamiego, Iglesia de Gera, Malatería de Mirallo, La Iglesia de San Facundo, Iglesia de San Félix, La Casa del Estudiante Cabanas" y... ya entraríamos en Allande


Hablaremos de todos y cada uno de esos lugares a la vez que avanzamos por el Camino de Santiago oficial, pues dicha ruta discurre bastante en paralelo hasta llegar a la frontera allandesa


Ante nosotros, la boscosa Sierra Cortina, formada "Por una pequeña agrupación de montes, ubicados entre la sierra de Sebrán y los montes de la sierra de Tineo (...) con una altura máxima de 814 m, junto a los túmulos de Fuentemarina", dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias. Por ella baja a Piedratecha el Camino de Santiago desde Las Canteironas


En lontananza, La Sierra Fonfaraón (a la derecha), muestra su "Alineación montañosa de unos 8 km de longitud", por cuya cima discurre el Camino de Santiago en su ramal de la Ruta de los Hospitales. Llegamos a ver, pese a la distancia, las casas de Colinas bajo El Picu Caborno (1.106 m), sito en esa misma serranía. Por Colinas va el otro camino, el que tras pasar Porciles y Chavadoira baja a La Puela/Pola de Allande, en el valle del río Nisón, antes de subir al puerto de El Palo entre las laderas de Fonfaraón y El Panchón (a la izquierda), que con sus 1.411 m de altitud es la máxima altura del concejo de Allande


Otro mojón señalizador ha perdido su concha pero en su lugar se ha pintado una flecha amarilla. La pista de zahorra que es aquí el Camino parece suavizar su pendiente mientras sigue la sinuosa forma de la falda de la montaña


La pista es bastante ancha y permite el paso de tractores y todoterrenos. El color malva de los brezos destaca en las veredas, junto con hierbas y espineras, plantas empleadas antaño con fines curativos, como dice la Gran Enciclopedia Asturiana (GEA):
"Tiene importancia actual, y aún mayor histórica y tradicional, la flora de aplicación medicinal, que en Tineo es variadísima. Aparte de algunas especies muy conocidas también en otras partes (como la celidonia o cirigüeña, y el saúco o sabugo) se encuentran otras que en multitud de remedios caseros y farmacopea de urgencia han conseguido gran fama y aplicación, tales como el abedul, el amargón o diente de león, el arándano, la cola de caballo, el digital, el eléboro, el cerezo, el centeno, el brezo, la bolsa de pastor, el sangoño, la euforbia, la fumaria, la genciana, el lino, el marrubio, la ortiga, el hipericón, la parietaria, el rusco, la verónica, la salicaria, el roble, la verbena, las retamas, la rosa silvestre, el tilo y muchas otras que harían excesivamente larga la relación."

Una tupida mata de arbolado en esta cerrada curva a la derecha que hace el Camino en este lugar


Y aquí llegamos a la bifurcación a la que antes nos referíamos, donde un mojón nos indica ir a la izquierda


Estamos a punto de entrar en la zona más boscosa de La Sierra en la larga subida final al Alto Guardia, del que leemos en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"El llamado alto de Guardia es un punto singular en los montes de la sierra de Tineo, a la altura de 876 m, donde se cruzan los caminos que conducen a Cereza, Tablado y Obona. Y la sierra de guardia se extiende de sur a norte entre los montes de la sierra de Obona y la citada de Tineo. Hasta mediados del siglo XIX (antes de la actual red de carreteras), los caminos y vías interparroquiales que la cruzan, fueron muy utilizados por peatones y caballerías"

Cuesta abajo están los pueblos de Quintaniella y Santuyanu, por donde va la carretera AS-217 hacia Allande y, antes y secularmente, el Camino de Mirallo, bien explicado en Tineo en la senda compostelana, y que antes ha pasado por Piedrafita y Nourón o Norón, que desde aquí están ocultos por el espeso boscaje


Justo encima, La Sierra Cortina en su arbolada cuesta del Alto Guardia a Piedratecha y El Palo con Fonfaraón y El Panchón haciendo de referencia visual y geográfica para nosotros


Quintaniella "Fue objeto de una donación al monasterio de Corias, y más tarde el abad Juan Álvarez la cedió en prestimonio a García Iuliani de Ponte", informan en el Diccionario geográfico de Asturias. Ciuades, Villas y Pueblos, esto motivó que en su exquisa de 1216 el monarca Alfonso IX dispusiese, tras oír las pertinentes alegaciones, restituir Quintaniella a las posesiones de dicho monasterio cangués


Un poco más allá, destaca la torre del campanario de la iglesia de Santullano de Ponte, en Santuyanu, con fase constructiva medieval y fase barroca, de la que uno de sus exponentes es dicha torre. Un poco antes y al pie de la carretera se encuentra la ermita de la Soledad, en el lugar de este nombre, dedicada a "Nuestra Señora de la soledad, con excelente capilla levantada en 1835, reparada en 1992, y muy bien conservada; se celebran sus fiestas en la semana de Pascua, con gran concurrencia de devotos", seguimos leyendo en el Diccionario geográfico de Asturias

Prados abajo se encuentra Ansarás, otra de las aldeas o barrios de la parroquia, "a 7,6 km de la villa capital y a 540 m de altura (...). Emplazada en una fértil planicie, a 800 metros de la AS-217 y en un plano ligeramente inferior a la iglesia parroquial, es asiento de importantes explotaciones ganaderas, y sus tierras fueron (...) grandes productoras de trigo, maíz y patatas, substituidas ahora por forrajeras que aseguran una alta rentabilidad en producción lechera. Posee una ermita bajo la advocación de San Juan..."


Un poco más allá reconocemos algunas casas de Fenoyedo o Foniéu, donde están Casa Lías y La Casina'l Cabu y una capilla también dedicada a San Juan, al pie de La Sierra Cortina. Un poco más al oeste es La Sierra Sebrán, "conjunto de montes poco elevados, que se ven a la parte norte de Sebrán y Valles del Teso", indican en la Enciclopedia del paisaje de Asturias, sierra "en la que se integran los montes de Cuestrariego, el Omeirón y el de la Cuesta San Martín y que se prolongan hacia el oriente en la llamada sierra de Cortina. La mayor elevación de la sierra alcanza los 587 m en la divisoria de aguas con la cuenca del reguero de Vallecueva.". Más allá, el Alto la Cierva (689 m) "se alza entre Sobrado y Sangoñedo, separando las cuencas de los ríos Villaverde y de Porciles". En lontananza es la Sierra los Chagos, a la izquierda de El Mosqueiru y El Panchón


Arriba entre los árboles de La Sierra Cortina reconocemos los prados por donde el Camino de Santiago baja a La Venta Piedratecha o Paratecha, de la que nos cuenta Rafael Lorenzo en Tineo en la senda compostelana:
"El origen de esta instalación ventera, ahora en desuso, hay que remontarlo seguramente a tiempos de la romanización. Su ubicación en un importante cruce de caminos, que tienen sus primeras trazas en las sendas romanas por lo menos, así lo hace suponer. Fue este lugar importante donación fundacional del Monasterio de Santa María la Real de Obona, que además servía de linde de sus propiedades monacales desde la instauración monacal en el siglo VIII.

De tal modo debió de ser relevante que los Abades del cenobio cercano, se titulaban "Condes de Paratecha.

La Venta ya existía, al menos, desde el siglo XVIII y no es erróneo pensar que hubiese casa de parada y fonda desde la Edad Media.

Testigo del paso compostelano, en los finales del siglo XVIII, el Abad de Obona, Fray Millán Gutiérrez, escribe al geógrafo Tomás López, este apunte interesantísimo:
"Está dependiente de la misma una venta que llaman Paratecha, por cuyos muros pasa el camino que antiguamente era de los peregrinos que del Salvador de Oviedo pasaban para Santiago de Galicia".

Fijémonos nuevamente en lo que es subir al Alto Guardia, bajar a Paratecha o Piedratecha y seguir bajando al otro lado de La Sierra Cortina hacia el valle de Oubona para luego retomar el camino directo hacia Allande, bien por La Sierra Fonfaraón como yendo a Colinas para bajar al valle del río Nisón

Y esta es la bifurcación a la que ya nos hemos referido, en la que iremos a la izquierda, reiteramos, pues hubo en su momento algunas equivocaciones. Arriba es la zona de Los Pocetones, cerca de la cima de Brañugas

Observemos bien la flecha amarilla pintada en el mojón que nos lo indica. Todos los hitos de esta zona parecen haber perdido la concha

Fijémonos también en la flecha amarilla de madera clavada en el poste de la entrada a una finca confirmando la dirección a tomar


Durante unos instantes caminamos en llano; una manguera, con agua de manantiales de la montaña, conduce agua a los abrevaderos de las fincas


Lo llano dura muy poco, enseguida empezamos a subir, al principio muy livianamente, entre los árboles que flanquean el Camino y lo separan de las fincas


"El camino se pega a los recovecos de la ladera del Navariego, cruzando diversas riegas, siendo este uno de los tramos más bonitos de todo el primitivo, tanto por sus vistas como por esa gran bóveda de frescura que arroja la vegetación que envuelve el camino", escribe Víctor Guerra en Los caminos a la catedral de Oviedo, una encantadora senda "que bordea las empinadas laderas del pico Navariego", añade


A la izquierda, la entrada a otra de las fincas que se disponen en la falda de la montaña a ambos lados del Camino, que se estrecha un poco respecto a la pista de antes de  la bifurcación pero por el que los caminantes han de tener espacio más que de sobra en todo momento


"Se circula por un camino viejo y amplio, que presenta tramos con firmes de "lienzo enrollado" que conforman las viejas calzadas empedradas, las cuales confundimos a veces con las calzadas romanas y cuyo desarrollo constituye un impresionante balcón a los profundos valles tinetense, como buen camino real que fue", continúa Víctor Guerra


Y un camino siempre bien pisado por el paso continuo de peregrinos, así como de algún vecino hacia las fincas


El Camino parece que tiende a llanear, o casi, durante unos metros más en este trecho


Un simple cordel evita que el ganado salga de la finca a la senda. Los postes con alambres para cierre delatan los usos ganaderos del terreno


En verano, las umbrías veredas permanecen siempre verdes, mientras que la hierba presenta tonos más amarillos, dorados, ocres, agostada por el sol, tanto si aún no ha sido segada, tal que en este prado...


Como si sí, como es el caso de este otro, a nuestra izquierda, que linda más abajo con el bosque y sotobosque...


Como hemos dicho, según tramos la senda puede ensancharse o estrecharse pero siempre con espacio más que de sobra para los caminantes. Los bicigrinos es posible tengan que hacer buena parte de la subida poniendo pie a tierra, existiendo siempre para ellos la alternativa de la carretera aunque, como dice el escritor Antón Pombo, "una cosa es hacer el Camino de Santiago y otra la 'carretera de Santiago'"


En este tramo el bosque es totalmente lineal, pues más allá de los árboles y plantas a diestra y siniestra hay prados de pasto y siega o, como se decía antes, 'de diente y guadaña'


Un verdadero esplendor verde a ambos lados del sendero en lo que constituye, a pesar de las cuestas y recuestas, un 'agradable paseo por el bosque', al menos si no no acometemos con prisas y pendientes de la hora del reloj


Hermosísimo trayecto envueltos en la foresta, en plena naturaleza


Los muy empinados prados forman claros en el bosque, desde los que podemos seguir contemplando el paisaje de las montañas del alto Narcea



Volvemos a ver algunas casas del extremo sur de Piedralonga o Paral.longa, en concreto en la zona de tan sugerente topónimo como Las Delicias, con sus bellas praderías que dan vista al Monte Armayán y al Picu la Cándana con El Alto o L'Altu (705 m) un poco más al sur y al otro lado del hondo curso del Narcea


Más a la izquierda es El Llano Tablón (814 m), con las sierras de Las Palancas, Chagunil, Quintanal, La Cabra y Dagüeño en la distancia, divisoria con Miranda y Somiedo


Más a la derecha es El Picu'l Mouru (930 m) con La Pena la Freita y El Canalón, paso hacia el concejo de Cangas por L.lamas del Mouru


Este lugar por el que andamos se conoce también como La Freita, topónimo bastante abundante que tiene que ver con esta orografía montañosa, o así nos lo explica García Arias:
"Los nombres de lugar denominados La Frecha o La Freita parece que son aplicación al terreno de la palabra lati na FRACTAM ‘rota’, de origen adjetivo, con que se referirían, sin duda, a auténticas quiebras o a estrechamientos en el terreno o en el camino, motivadas por la orografía montañosa. Tal palabra parece que todavía pervive con la acepta ción de ‘raja’, ‘astilla” 

Nos envuelve la espesura pero, recalcamos, el Camino siempre permanece expedito...


Otro topónimo en esta cuesta es El Rebochar, referido a los rebochos o rebollos, especie de roble que, junto con castaños sobre todo, pero también fresnos, hayas, avellanos, etc., vienen a ser las especies arbóreas predominantes


En Una etapa por la Sierra de Tineo, el redactor de La Voz de Asturias Miguel Barredo describe así esta parte del trayecto...
"El paseo por la sierra de Tineo, que nos lleva en un demorado caminar por la falda del monte Brañugas y el pico Navariego, sin duda terminará siendo recordado por los peregrinos como uno de los más gratos de su caminata. Hay aquí frondosidades caducifolias, ingente vida animal y un estallido espectacular de todos los olores, ruidos y colores con que nos puede obsequiar la naturaleza. Queda a nuestra vista una sucesión de montes que se extiende hasta las tierras leonesas, y los más avezados en conocimientos geográficos serán incluso capaces de distinguir la silueta del temido puerto del Palo..."

En este momento el paisaje es totalmente introspectivo, es decir muy inmediato y próximo, apenas lo que hay unos metros más adelante y justo a nuestro lado, flanqueados por tupidas barreras vegetales 


La senda, de tierra y piedra, bastante mullida, pasa por un túnel vegetal según se va haciendo más densa la enramada... 


Una 'trinchera' de tierra forma aquí una pared de hierba y helechos a nuestra derecha, mientras a la izquierda la vieja muria aparece totalmente cubierta de más vegetación


La notable rugosidad de los viejos troncos, sobre los que crecen la hiedra trepadora y el musgo...


Además de las piedras, algunas raíces afloran a la superficie 


Otra acequia o canalillo de aguas sobrantes cruza la senda


No hay riesgo alguno de pérdida, no hay cruces ni desvíos más que la entrada a alguna finca y, más allá de lo que es el Camino, pasar a los terrenos aledaños es prácticamente imposible ni siquiera 'por error'


Estamos subiendo muy suavemente y en un lugar bien a resguardo del sol, cuando lo hay, en el que se respira magníficamente bien, lo que ayuda en nuestro esfuerzo


Una entrada a una finca a nuestra izquierda. Insistimos: seguimos todo recto y de frente por este sendero tan bien trillado


Aquí, este mojón es de los que ha conservado su concha. La hojarasca va amontonándose en el suelo...


El sol se filtra en las ramas, las cuales forman una bella celosía natural. Es más, las celosías del arte buscaban imitar esta composición de la naturaleza y las sensaciones placenteras y tranquilizadoras de recogimiento, meditación, paz, etc. que transmiten, así como las de la exuberancia paradisíaca 


Infinidad de troncos altos y largos se alzan hacia el cielo en este paraje, cual si fueran un bosque de lanzas


Y así discurre este "suave ascenso al pie del Monte Brañugas", como lo define Antón Pombo en su Guía del Camino de Santiago. Camino Norte. "Robles, castaños, abedules y hayas nos acompañan hasta el alto de Guardia (876 m) con sus prados de altura", a los que no llegaremos hasta estar arriba del todo...


"La mayor parte de la jornada vamos a discurrir por una cota entre los 600 y los 700 m por tierras en las que el dominio ganadero alterna con bosques autóctonos de gran belleza", bosques que veremos no solo aquí, sino también bajando de Piedratecha a Oubona y de allí a Villaluz, donde saldremos a paisajes más 'abiertos' rumbo a Campiello


Un depósito de agua, este más pequeño que el anterior, a nuestra derecha. "Un depósito de agua jalona nuestra subida por La Freita y el Rebuchar hasta vernos en el collado de La Guardia, y un poco más adelante rodearemos el pico de Puliares, pasando a la vera de los pozos de La Llamavieya y El Ruxidor, para bajar más tarde hasta una carretera provincial que nos deja a los pies de Pedratecha", es como nos explica Miguel Barredo parte del trayecto a partir de aquí...


Bifurcación y de frente, siempre por el firme más marcado y pisado,, sin posibilidad de error


Los árboles alargan sus ramas y hojas sobre el Camino, con su hermoso filtro verde. A partir de aquí el bosque se irá haciendo más denso


Ya no hay fincas a los lados, solo bosque y más bosque en otro trecho bastante llano antes de las siguientes cuestas, una verdadera delicia para el romero


El Camino Primitivo "cruza decenas de bosques, ríos, arroyos, prados de pastoreo (con ganado bovino), valles, colinas, montañas, aldeas... y los paisajes, sobre todo en el tramo asturiano, son fabulosos. También vemos numerosos caballos, algunos salvajes. Además, la mayor parte del camino transcurre en plena naturaleza y, afortunadamente, casi no hay contacto con carreteras de tráfico intenso", esta es parte de la descripción que hace de él la famosa Guía Gronze y que en este itinerario se muestra en todo su esplendor


El sendero se estrecha un poco más entre estas helechales y de adentra en otro de esos túneles vegetales que tanto nos embelesan


Este recorrido serrano "siempre ocupará un lugar destacado en las imágenes de la peregrinación", nos dicen Rubén García y Toño Huerta, autores de los fascículos de la serie Caminos del Norte del periódico La Nueva España. "A través de la falda del monte Brañugas, que alcanza una altura de 1.016 metros, avanzamos arropados por un arbolado autóctono, gozando al sur de un panorama de excepción, cuya vista nos lleva hasta la Cordillera Cantábrica", tal y como hemos comprobado y volveremos a comprobar prontamente


Referente a los bicigrinos, estos autores dicen que "Aquellos que no lleven alforjas y se encuentren fueres pueden probar con el itinerario oficial que siguen los peregrinos a pies, más técnico y exigente" que el de la carretera que para ellos se plantea como alternativa


Nos adentramos así en las profundidades del bosque de La Freita, en recto y moderado ascenso por esta mágica y maravillosa umbría. Esplendor verde en el Camino de Santiago


Si bien el Camino sube despacio observemos la fortísima pendiente de la ladera en este lugar


Un poco más allá, en la siguiente curva, llegaremos a unos prados, saliendo de este primer gran trecho de bosque


Aquí, siguiendo la sinuosidad orográfica de la montaña, hacemos una curva cerrada a la izquierda


Un buen montón de hoja caída en esta vereda, vemos los cierres de ambas fincas, a derecha e izquierda


Prado abajo vuelve el bosque, el cual llega a la misma carretera en Piedrafita o Parafita, paso también del Camino de Mirallo que dice Rafael Lorenzo en Tineo en la senda compostelana:
 "Es Piedrafita una aldea próspera de unos 120 habitantes y 38 casas, distribuidas en torno al cruce de caminos y carreteras que aquí se produce por ser paso que obliga a tomar las direcciones de Gera, Bárcena o Tineo, de donde se viene ahora. El camino Real que se viene siguiendo discurre paralelo a la carretera general, y antes de llegar a su cruce se encontrará el peregrino con la ermita del pueblo, antigua capilla de la casa solariega del Ilustre Letrado, Ministro de Carlos IV, y contemporáneo de Campomanes y Jovellanos, Eugenio Moral Álvarez Caballero, cuya casona y blasón ya no existen en la localidad, pero sus mayores aún recuerdan."

Es La desaparecida casona de Piedrafita, a la que Rafael Lorenzo le dedica todo un apartado, construida por deseo Eugenio Manuel Álvarez Caballero y Cornás, quien llegó a ser un activo protagonista de la política española en tiempos de la Ilustración, en el reinado de Carlos IV, una de cuyas mayores intervenciones fue la de fiscalizar y sentenciar a su sucesor, Fernando VII, por el famoso motín de Aranjuez. Leemos en la Real Academia de la Historia:
"Pertenecía a la pequeña nobleza tinetense, paisano y protegido de Campomanes, era señor de las Casas del Bao, de Piedrahita; de la del Campo, de la Oteda (hoy Teso); de la de Cabo, en Miño, y de la de Ricerta, en Cangas de Tineo. Sucesor y poseedor de los vínculos y mayorazgos y, como tal, patrono y presentero in solidum de las capellanías y beneficios eclesiásticos titulados de San Pelayo, de Piedrahita; San Miguel, de Cangas de Tineo y de Nuestra Señora de la Vega y de la del Buen Suceso, en este concejo. 
Estudió en la Universidad de Oviedo y en ella obtuvo los títulos de licenciado en Leyes (1766) y dos años más tarde en Cánones. Catedrático de Prima de Leyes, después de haber ocupado interinamente la plaza durante dos años, formará parte activa en el progreso de los estudios jurídicos, en la vida administrativa y en las instituciones culturales del Principado hasta su elevación a cargos importantes de la Administración central, formando parte de una generación de ilustrados que intentó llevar el progreso de las Luces a su tierra. 
En 1770 fue nombrado abogado de la joven Audiencia de Oviedo y, entre otras gestiones, presidió la elección de oficios de Justicia en los concejos de Rivera, Grado y Gozón. En 1773 fue nombrado regidor perpetuo de Tineo y su concejo, ejerciendo también como regidor perpetuo de la ciudad de Oviedo y de Cangas de Tineo. 
Como otros de sus coetáneos y paisanos, era consciente de la necesidad de modernizar la enseñanza del Derecho, de abandonar las prácticas tradicionales, excesivamente teóricas y reconducir los estudios hacia fórmulas más utilitarias, y en este empeño se encuentra como uno de los fundadores del Colegio de Abogados (1775), que puede considerarse como un instituto filial de la universidad ovetense. La defensa de los intereses profesionales no era tan importante entonces como la tarea docente, y el colegio puso todo su afán en la renovación de los estudios jurídicos. Esta misma inclinación le llevó a crear en su domicilio una “cátedra doméstica”, una academia que, como otras que nacieron en su tiempo, comenzó a difundir los libros del Derecho español que no se estudiaban en el Estudio Ovetense. También fue uno de los impulsores de una cátedra de Dibujo de efímera existencia. 
Asimismo, fue uno de los fundadores de la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias (1780) y como diputado de la Junta del Principado presidió la comisión encargada de redactar las Ordenanzas del Concejo de Llanes y, por ello, de la creada para redactar las nuevas Ordenanzas Generales que regirían la vida política de la región. Aunque fueron aprobadas en 1781 no tuvieron vigencia, pero constituyen un interesante proyecto de renovación de esta institución, que había visto recortadas sus competencias con la creación de la Audiencia y cuya composición había acabado por convertirla en un organismo de escasa eficacia. 
En 1783 fue nombrado alcalde mayor y corregidor de Ferrol, y durante los siete años que permaneció allí dio un impulso a las obras públicas y, según diversos testimonios, logró establecer el orden en una ciudad donde “por la afluencia de tropas y gentes, no había día que no se alterase la tranquilidad”. 
Estos servicios, y la protección de Campomanes, le facilitaron el nombramiento de oidor en la Real Chancillería de Valladolid en 1790, y dos años después la concesión de honores y antigüedad de alcalde de la Real Casa y Corte, un peldaño importante en su trayectoria, que fue reconocida con la gracia del hábito de la Orden de Santiago en 1794. 
En 1798 fue elevado a fiscal del Real Consejo de las Órdenes Militares y a secretario de la Presidencia de Castilla y de la Suprema Junta de Sanidad del Reino. La culminación de su carrera llegó en 1807 al ser nombrado consejero de Castilla, y en este puesto tuvo una participación decisiva en el polémico Proceso de El Escorial, como integrante del tribunal encargado de sentenciar sobre la fracasada conspiración contra Carlos IV. Álvarez Caballero defendió esforzadamente la sentencia absolutoria de los cómplices de la conjura cuando se pretendía que aparecieran como únicos protagonistas de la misma. Falleció seis días después, sin poder conocer el fracaso de su actuación."

Amigo y protegido de su paisano Pedro Rodríguez de Campomanes, ministro de Hacienda de Carlos III, y del citado Gaspar Melchor de Jovellanos, este escribe en sus Diarios con motivo de su visita de 1795:
"Jueves, 26.- salida a las siete, mañana dudosa, fría, malísima bajada: casa de D. Eugenio Manuel Alvarez fiscal de mi consejo. o nueva o reparada, con un gran escudo de armas a la parte del camino, también nuevo; parece que vive allí su yerno, casado."

Aquí abajo entre los árboles está Norón o Nourón, "una casería a la que se accede sin dejar el antiguo camino real o "camino antiguo", dice Rafael Lorenzo, quien sigue explicando el tramo del Camino de Mirallo que discurre a nuestros pies:
"Esta senda continúa sorteando las irregularidades del relieve que otea por el Norte; se transcurre por entre las borías y pastos por el mismo camino, descuidado, durante poco menos de un kilómetro para acceder a Quintaniella, casería de 10 casas habitadas por una treintena de personas. Es esta aldeuela un lugar que la toponimia revela su posible origen romano; autores de trabajos sobre la romanización creen que aquí se aposentó un potentado romano instalado en una de aquellas "villae" allá por el siglo III."

La carretera AS-217 en la curva hacia Quintaniella con Ansarás prados abajo, por donde va el regueiru de su nombre, que "Nace en las faldas del pico Cuerno, próximo a la aldea de Ansarás, en la parroquia de Ponte, y discurre en dirección sur, bastante encajado, recibiendo el aporte de otros regueros hasta unirse al Narcea cerca del embalse de Pilotuerto", explica la Enciclopedia del paisaje de Asturias


Y aquí tenemos de nuevo el monte de El Picorgo, con sus praderías, ante el Monte Armayán


Y a la izquierda, la aldea de Ponte, en medio de este magnífico tapete verde de praderías y maizales, regado por el río Rodical, cuyo paso por un puente dio nombre al lugar; es el 'río de la cal' dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias, mientras que García Arias se decanta por un antropónimo basado en el nombre Rutilius de algún antiguo posesor en tiempos de Roma o de la alta Edad Media


Allí está la capilla de San Bartolomé, que celebra romería el día del santo. "En las proximidades del poblado existen los restos de un importante castro (el Castrón y la Castrina), de gran interés arqueológico  y que aún no ha sido estudiado exhaustivamente", nos dice el Diccionario geográfico de Asturias


En Ponte reconocemos la Casa la Cura, Casa Prucho Ponte y otras, así como una gran nave de ganado a la entrada del pueblo por la carretera. Más al sur son los prados de Barréu y El Rebochar, mirando al monte Armayán, sierra de la que nos cuentan así en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:
"Los montes de la sierra de Armayán se elevan en la parroquia de Relamiego (Tineo), entre el río Gera y el arroyo de Ansarás, y ofrecen una riqueza forestal y cinegética. Conserva los restos de un castro en otero que domina la aldea de Perluces y sus mayores cotas alcanzan los 625 m."

Seguimos caminando mientras admiramos este gran panorama hacia el sur 


El Camino, siempre de tierra, sigue ahora bastante en llano y vuelve a meterse en el bosque. Observemos la gran pendiente del prado a nuestra izquierda


Atrás va quedando la aldea de Ponte, en su bella meseta en la que, en cada campo o parcela, hay una tonalidad diferente de verde


Un poco a su izquierda, solitaria, está Casa Pacón, en el camino que viene de Fuexu. El castro antes mencionado se halla un poco más al sur, en Barréu, razón por la que en la ficha de Eduardo Pérez-Fernández en su web Arqueoastur aparezca como  El Castrón de Barréu, donde se nos dice que fue reconocido el 23 de septiembre de 1962 por el profesor José Manuel González y Fernández Valles, siendo descrito en 1989 por Jorge Camino Mayor y Vicente Rodríguez Otero para el Inventario Arqueológico del concejo de Tineo


"Incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) el 23 de diciembre del 2013 y en el Catálogo Urbanístico de Tineo", El Castrón aparece así descrito por Eduardo Pérez-Fernández en su web:
"Se ubica en un promontorio de 530 msnm, en el extremo meridional de una plataforma terminal de la ladera meridional de la Sierra de Cortina. 
Recinto de grandes dimensiones, 180 x 82 metros, y planta ovalada, con superficie algo abombada y un perímetro definido por una plataforma de 9 a 11 metros de ancho sobre un potente talud de 6-7 metros de altura. Su aparato defensivo se concentra a lo largo de todo el sector septentrional, donde el recinto se une a la plataforma; se compone de un conjunto de hasta 6 fosos, 5 parapetos y un antecastro. 
El primer posible foso, bajo el talud del recinto, tiene un ancho de 3-16 metros y una profundidad de 1-4 metros. Le sigue el primer parapeto y el segundo foso, de 4-14 metros de ancho y una profundidad de 3-4 metros. A continuación, se levanta el segundo parapeto, de 12 metros de longitud y el tercer foso, de 100 metros de longitud, un ancho de 3,5-15 metros y una profundidad de 3-4 metros. Tras un tercer parapeto, de 6 metros de ancho y 2,5 de altura se abre el cuarto foso, tallado en la roca, de 100 metros de longitud, 3,5-15 metros de ancho y una profundidad de 3-4 metros. El cuarto parapeto es de planta oval a lo largo de 50 metros y está atravesado en diagonal por una trinchera de naturaleza incierta. Le sigue el quinto foso, de 275 metros de longitud, con una anchura de 6-14 metros y una profundidad de 1-2,5 metros y el antecastro, de planta cuadrangular de 32-35 metros de longitud y superficie plana; se caracteriza por tener en su cumbre una gran acumulación de derrumbes, restos de un posible torreón desaparecido. A continuación se dispone el sexto y último foso, de 74 metros de longitud, un ancho de 10-27 metros y una profundidad de 6 metros por su cara interna y 1,80 por la externa, culminando en un último parapeto (Camino Mayor y Rodríguez Otero, 1989). 
El lugar también ha sido descrito como castro de grandes dimensiones, 180 x 80 metros, compuesto por una colina de 100 x 40 metros elevada 10 metros sobre la base defendida por un conjunto de 3 fosos y 2 contrafosos intermedios, un espacio de 120 metros de longitud de uso desconocido y un antecastro con restos de un torreón (Fanjul Peraza, 2005 y 2014)".

Existen noticias que hacen referencia al encuentro casual de restos como un molino giratorio en su antecastro, así como ladrillos, y su periodización se data entre la Edad del Hierro y la romanización. Su estado de conservación se encuentra afectado por haberse realizado explanaciones en sus defensas, así como por la apertura de pista y por la secular saca de piedras de estos lugares para diferentes usos, aparte por supuesto de la lógica erosión natural tras más de 2.000 años de historia


Atravesamos así otra porción de bosque por senda llana o de muy liviana subida, volviendo al paisaje 'introspectivo' del arbolado denso, matorrales y helechales


Otra vez la mágica penumbra de la arboleda que, en los peregrinos y demás viajeros de antaño, podía causar temor dada la existencia en muchos lugares de bandidos asaltantes de caminos, tanto aquí como en el Camino de Mirallo, donde el corresponsal de La Nueva España D. Álvarez recoge esta leyenda, publicada en la edición del 3-12-2015, sobre la historia del nombre de uno de los pueblos de su itinerario, a la que titula El Peligro más hospitalario:
"Cuentan los vecinos de El Peligro, en Tineo, que el nombre de su pueblo es el reflejo del riesgo al que se enfrentaban, tiempo atrás, los caminantes que transitaban por la zona. Según la historia que narran, cuando el pueblo estaba compuesto por tan sólo una cabaña era el lugar perfecto para que los bandidos se escondieran en ella a la espera de transeúntes a los que robar sus pertenencias, en especial en fechas tan señaladas como la celebración de la feria de los Santos en el vecino pueblo de Gera. Así, los viajeros que utilizaban esa vía y conseguían atravesarla sin sobresaltos suspiraban de alivio y exclamaban: "Ya pasó el peligro", contribuyendo así a nombrar un pueblo que nació con apenas cuatro casas y que en las últimas décadas ha aumentado hasta la docena..."

Hubo momentos especialmente truculentos, así en 1316 y durante la minoría de edad de Alfonso XI, varios concejos del occidente asturiano se unieron en una hermandad que tenía como principal objetivo mantener el orden en aquellos momentos de luchas intestinas que desangrarían al reino a causa de este 'vacío de poder' que hizo volver a la órbita señorial a las aún nacientes pueblas de realengo fundadas a partir de Alfonso IX (como la de Tinegio) y sobre todo con Alfonso X


Y es que, en aquel periodo, que duraría más de un siglo, además del conocido bandido salteador, estaban las partidas de guerreros armados deseosos de imponer su ley y tributos de paso en nombre del señor local. Luego, cuando la nobleza feudal belicosa se hizo cortesana, el fenómeno del bandolerismo pervivió hasta el siglo XIX bien activo, si bien con episodios acontecidos hasta avanzado el siglo XX


Si bien gustaban de asaltar a los arrieros con sus recuas de mulas, mercancías y dineros de sus transacciones, los bandoleros de antaño eran sabedores que los peregrinos, aunque más ligeros de equipaje, podían portar por ejemplo limosnas. "Por lo general, asaltaban a los viajeros en despoblados, bosques y caminos peligrosos de las montañas, lo que facilitaba su ocultación y dispersión. No solían actuar en solitario, sino organizados en "partidas" o "cuadrillas", nos dice al respecto la Wikipedia, a lo que añade:
"Salteador viene de saltus, "bosque" en latín, porque era el lugar preferido para sus fechorías, aunque era lo más común que sus acciones se desarrollasen en las montañas, donde entraban en connivencia con algunos venteros que ojeaban a las víctimas de más caudal y menos escolta y avisaban para que estuvieran esperando a la comitiva o diligencia en algún paso estrecho entre peñas. Enrique II quiso fortalecer estas leyes con disposiciones contra los encubridores en 1369, ley ratificada en 1471, por lo general venteros, posaderos, chalanescuatreros, prostitutas, contrabandistas, ermitaños o incluso merinos y corchetes asociados a los bandidos, por no citar a los mismísimos nobles, con frecuencia hidalgos pobres, antiguos soldados u hombres de armas comidos o apurados por las deudas: Juan I y Juan II se enfrentaron contra estos poderosos que encubrían malhechores, y que con frecuencia constituían los niveles más altos de asociaciones criminales organizadas."

Así, ya en el Libro de las Leyes, más conocido como Las Siete Partidas, escrito reinando Alfonso X El Sabio, se "contienen leyes para proteger a los mercaderes que son frecuentes víctimas de estos delincuentes, llamados por entonces bandidos, por haber sido pregonados en algún bando de busca o captura, forajidos, por haber sido expulsados o huidos de alguna ciudad, relegados, acotados o encartados".


La Xacopedia, por su parte recoge una amplia gama de bandidos y salteadores de los caminos que incluye desde la mencionada nobleza feudal guerrera y levantisca hasta falsos peregrinos o incluso peregrinos auténticos que, muchas veces por pura necesidad, llegaban a dedicarse al hurto sistemático:
"Durante la Edad Media, resultaba muy frecuente la presencia de ladrones en el Camino de Santiago. Según recoge Arribas Briones, gran estudioso español de la picaresca en la Ruta Jacobea, probablemente en el siglo XI los peregrinos ya eran víctimas frecuentes de robos. El expolio a estos viajeros ha constituido uno de los episodios comunes y desagradables de la historia de todas las peregrinaciones (también a Roma y Jerusalén) y ha ocupado abundantes episodios en la literatura odepórica jacobea, así como referencias en el Códice Calixtino, donde se retrata a los ladrones como una amenaza que acecha al peregrino. También desde muy temprano, los nobles se emplearon en substraer a los peregrinos sus pertenencias y ofrendas e incluso llegaron a detenerlos o matarlos, lo que puede considerarse esta otra modalidad de robo. Fue en Galicia donde estuvo más extendido este fenómeno del bandolerismo nobiliario. 
Los asaltantes sabían que el peregrino solía viajar con dinero para poder hacer frente a los gastos, pero sobre todo era portador de limosnas y ofrendas, no sólo para la basílica compostelana, sino también para otros santuarios del Camino. Conocedores de que podían ser atracados, algunos romeros recurrían al truco de portar las monedas en los pliegues del sayal o en bordones huecos."

La proliferación de falsos peregrinos, llamados gallofos o galloferos, que abarcaban desde gente pobre que buscaba limosnas, sustento y alojamiento hasta verdaderos ladrones profesionales, hizo que creciese la desconfianza popular hacia los romeros del Camino de Santiago y otros santuarios de peregrinación y romería:
"Otro tipo de ladrón del Camino fueron aquellos que lejos de peregrinar por quasi causa orationis, se disfrazaban de peregrinos y se mezclaban con ellos, ganándose su confianza para después atacarles. Esto extendió una desconfianza general hacia los falsos peregrinos a partir del siglo XIV, que se prolongó en las centurias posteriores. Uno de ellos es Barholomeus Cassanu, quien fue ajusticiado de manera severa en Asturias. 
El modo de actuar de los ladrones podía ir desde la forma del furtum [hurto], hasta la sustracción violenta o rapiña, ambas modalidades muy frecuentes en el Camino de Santiago. Solían asaltar en las zonas despobladas, en los caminos y en las ventas, aunque sus guaridas preferidas eran los montes y los pasos quebrados y angostos de la ruta. Esta delictiva actividad de los ladrones del Camino ha dado lugar a topónimos como es el caso de Valdeladrones, Auctares o un valle entre Valvanera y San Millán, como Umbría de Fuente Ladrones y a refranes populares como el que reza: “Si quieres robar, vete a los montes de Oca”. También en Santiago, aprovechándose del barullo y cosmopolitismo de la ciudad gallega, camparon a sus anchas este tipo de delincuentes. 
Como respuesta a la crónica inseguridad en los caminos, en España se promulgaron normas y leyes que castigaban severamente este tipo de actividades que, según estudia Elías Valiña, constituía una de las más serias preocupaciones del legislador civil y eclesiástico, encargado de velar por la seguridad personal de los peregrinos. Algunos penalistas que han analizado la historia del derecho en aquellos tiempos, coinciden en apreciar una extraordinaria, dura, intensa y desproporcionada sanción de estos delitos contra el patrimonio. 
Las Siete Partidas, promulgadas en el siglo XIII bajo la dirección personal de Alfonso X el Sabio, recogían una detallada descripción de los supuestos de robo, con penas que iban desde la multa a la muerte. Así en el caso del milagro del gallo y la gallina acontecido en Santo Domingo de la Calzada, no parece ser exagerado que la pena por haber robado una copa de plata fuese la horca, con la exposición pública del cuerpo del acusado. Y en el siglo XVII, con Felipe IV, se establecía el homicidio impune de los ladrones y asaltantes de Caminos “dando además derecho a reclamar un premio y su ahorcamiento, descuartizamiento, y exhibición posterior de los restos troceados en los lugares públicos, si eran detenidos por las autoridades”.

Este lugar, donde se amontona la hoja caída, tanto en invierno como en verano, muchos peregrinos suelen descansar, aprovechando el acogedor rellano existente, antes de acometer la última gran cuesta hasta el Alto Guardia por El Rebuchar


Para ayudar a ello se ha improvisado un sencillo pero cómodo asiento compuesto por un tablón sobre dos piedras, el cual lleva bastante tiempo aquí


Otros siguen de frente, aprovechando que aún nos aguarda un trecho llano antes de empezar a subir


Pero si se va bien de tiempo y fuerzas podría ser uno de los rincones más aconsejables par hacer un alto y descansar de nuestra larga ascensión a La Sierra


Y es que desde este lugar, además, podemos contemplar de nuevo un paisaje 'extrospectivo', esto es, en lontananza, pero fijémonos antes en el detalle de los pinos, plantados en medio del bosque autóctono, los cuales señalan nuestra cercanía a la cima de La Sierra


Más allá de Santuyanu o Santullano, en La Sierra Cortina, se ven en su cresta más repoblaciones a base de pinares, ya que, como dice la Gran Enciclopedia Asturiana, "a partir de 1946 se han hecho masivas plantaciones de pináceas, que cubriendo más de 9.000 Ha. actualmente, han contribuido a cambiar la fisonomía paisajística de gran parte del concejo", en el que pueden verse "restos de bosques de robles, hayas, castaños y abedules..."


Volvemos a reconocer Santuyanu o Santullano (Sanctus Iulianus -San Julián-), cabeza de la parroquia, gracias a la fácil identificación de la alta y picuda torre del campanario de su iglesia, reconociendo dos barrios principales, uno a la derecha de la carretera AS-217 y "en torno a las escuelas públicas, el otro, atravesado por este camino antiguo, rodea la iglesia", como dice Rafael Lorenzo


La hermosa espesura no nos deja ver el siguiente núcleo caminero, Fenolledo o Foniéu, antigua donación de otro de tantos reyes alfonsos, Alfonso VII, en 1128 al conde Suero Bermúdez, dueño de gran parte de las Asturias de Tineo. Allí se encuentra la capilla caminera de San Antonio de Padua y, no muy lejos, la aldea de El Peligro, cuyo nombre ya hemos explicado se debería a haber sido refugio de bandoleros que asaltaban a quienes pululaban por dicha ruta, al menos según la leyenda. Hoy en día el lugar es famoso por Casa Vicente, paraíso gastronómico con pensión, bar y parrilla 


En la curva de la AS-217 vemos algunas casas en la salida de Norón o Nourón hacia Quintaniella, "una de las cuales, situada a la derecha de la carretera general, es una buena muestra de la gran casona rural, muy cuidada y reformada", explica Rafael Lorenzo, propiedad de "Conrado, pionero de una saga de gastrónomos que vienen sentando cátedra en Oviedo en el arte del buen yantar"


Efectivamente, de la ovetense Casa Conrado hablamos en los primerísimos metros del Camino Primitivo, nada más salir de la catedral, en la calle Argüelles, en lo que fue la Puerta de Socastiello. Un poco más allá volvemos a ver la aldea de Ansarás. La apertura de esta carretera en las décadas finales del siglo XIX relegó a estos antiguos caminos, de Mirallo y de Oubona, a vías pecuarias, como solía ocurrir


Volvemos a comprobar, una vez más, como avanzaba de directo el Camino de Mirallo hacia Allande y El Palo, puerto que seguimos divisando en la lejanía...


Y en el rodeo que se daba por el actual camino oficial, pues de la bajada de Piedratecha o Paratecha se seguía bajando a la derecha, hacia el monasterio de Santa María la Real, algo que podía ser efectivo en caso de continuar hacia la costa, vía San Miguel de Bárcena, pero que en otro caso suponía un notable desvío si se deseaba proseguir por el camino interior hacia Allande y El Palo


No eran solamente las condiciones climáticas de las montañas y los bandoleros lo que podía poner en peligro a los peregrinos en estas soledades, también las alimañas, nombre popular que, junto con el de fieras agrupaba a los animales salvajes más hostiles, principalmente osos y lobos, entonces muchísimo más abundantes que ahora por estos bosques


También la enfermedad, en unos siglos en los que los avances médicos e higiénico-sanitarios no eran los de ahora hasta el agua, no potabilizada, constituía un riesgo y cualquier resfriado o herida, por aparentemente liviano que pueda parecernos hoy en día, era complicada de tratar. Unamos a ello que cualquier endemia terminaba siendo una mortífera peste en muchas ocasiones y que las enfermedades de la piel eran comunes, desde la temida lepra al mal de la rosa y pelagra, de ahí no es de extrañar que algunos hospitales de acogida se transformaran en malaterías, de malatos o leprosos (o afectados por enfermedades tenidas por tal)


Con ellos nacería el actual significado de hospital en el sentido de centro sanitario más que de acogida, a excepción de los hospitales de caridad, si bien ambos tienen su origen en aquellas fundaciones de acogida que, en muchísimos casos, alojaban no solamente a peregrinos sino también a 'pobres y enfermos', según sus propias disposiciones


La pena de excomunión que imponía la iglesia a quienes robasen o atacasen a los peregrinos no pareció ser lo suficientemente contundente por lo que se promulgaron severos castigos, incluso la pena de muerte, similar a los que se aplicaba a los autores de robos sacrílegos por aquel entonces, pero robos hubo constantemente siempre, como sigue contando la Xacopedia:
"La Iglesia también era contundente con los ladrones del Camino. El papa Nicolás II, en una carta de 1059 dirigida a los obispos de GaliciaAquitania y Vasconia, les exhorta a sancionar con pena de excomunión a los que roben o hagan daño a los peregrinos; las disposiciones del Concilio de Letrán, en 1123, imponían idéntico castigo a quienes robasen a un peregrino. A pesar de esta rígida y contundente justicia, al peregrino le siguieron robando; posteriormente, los productos extraídos eran vendidos con gran facilidad a lo largo del Camino, sobre todo durante la Edad Media. 
Tenían especial fama los ladrones ingleses, acusados incluso de suministrar brebajes a los peregrinos para adormecerlos. Estos también se empleaban en los primeros tiempos de la peregrinación a Compostela como piratas que abordaban los barcos de peregrinos, aunque hay constancia también de ladrones de mar de origen normando y árabe. Según Arribas, los coquillards franceses, mendigos o vagos que sobrevivían en el Camino habrían sido autores de varios hurtos."

Era corriente pues, que los peregrinos fuesen formando grupos para su autodefensa, a veces espontáneamente según avanzaban y otras ya saliendo de su misma localidad de origen, entre gentes que se conocían de antemano en muchas ocasiones; otra cosa es que entre ellos se infiltrase algún 'pícaro'. Independientemente de ello no pocas veces surgían disputas entre ellos mismos al convivir durante tantas jornadas y avatares...
"Para luchar contra estos frecuentes robos y asaltos, los peregrinos solían caminar en compañía. Para facilitar su unión, había ciertas localidades como AquisgránSan Martín de ToursParís, La Magdalena de Vézelay, Nôtre Dame de Le Puy, Cluny o Sainte Trophime de Arles, que eran lugar de encuentro de peregrinos en el que se formaban grupos de jacobitas para andar juntos. Por este mismo motivo se fundaron hospitales en zonas abruptas por personas conocedoras de esta situación, como fue el caso de Allard de Flandes, Juan de Ortega y el hijo del rey trovador Teobaldo II de Navarra..." 

Y es que "El peregrino fue víctima en muchas ocasiones, aunque también ejerció como delincuente. Muchos de los hurtos que se realizaban, protagonizados por los propios peregrinos, eran para abastecerse de comida y así aliviar las penurias del hambre, robaban gallinas, frutas, etc., estropeaban los huertos y se escondían en los bosques"... tal que estos, hoy más o menos convenientemente señalizados pero que, por entonces, eran también lugares habituales en los que perderse, otro de tantos peligros que hoy podemos resolver con cierta facilidad pero que de aquella podría dar lugar a sucesos no deseados


Junto con todos esos peligros 'palpables' estaban vivos otros más 'sobrenaturales' y, de la misma manera que la tradición habla de milagros y apariciones celestiales en favor de los peregrinos lo hace de seres del inframundo, desde el mismo Satanás con sus maldades, argucias y tentaciones hasta magias brujeriles, encantamientos y toda una serie de entidades mitológicas propias de cada lugar


Una de las más temidas apariciones era la de la Houstia, nombre local de la Güestia que más al occidente es la conocida Santa Compaña, procesión de almas en pena que reclama limosnas para las almas del purgatorio, anuncia infortunios o salda deudas pendientes con los vivos, pudiendo ser llevado con ella si se hace de noche por estos pagos, convirtiéndose el infortunado en un alma penitente más. Los diablos burlones tenían la facultad de transformarse en animales salvajes o incluso domésticos, como las caballerías, escarmentando al caminante que osara cabalgarlos


Las xanas son ninfas encantadoras vinculadas a fuentes y ríos, pero también a enclaves arqueológicos como las antiguas minas de oro. Pueden encantar a los humanos, a los hombres sobre todo, engatusándolos con su belleza y las riquezas que custodian o, más bien, con las que están atrapadas, vigiladas por cuélebres o serpientes aladas de la fantasía popular


"En los abundantes túneles y galerías que horadan estas tierras es bien sabido que habitan xanas, encantadas y cuélebres, y no falta quien diga que los túneles han sido excavados por los míticos mouros, que rebosan riquezas y que incluso pueden llevar a su mundo, leemos en Aquerasturias


"Cuidado ha de tenerse si uno se adentra en alguno de ellos llamado por la avaricia", advierten también. "El que sin duda cabalga por Tineo es "La Pantasma", el espíritu de un caballero muerto en pecado de adulterio al caer de su caballo..."


Dado que muchos peregrinos tenían mitos y creencias más o menos similares en sus lugares de origen, o ya habían oído historias parecidas en su periplo, no gustaban sin duda de adentrarse en parajes propicios a estas presencias, glosadas por poetas como Pepe Sori...
En Asturias por sus lares
entre las frondas y riegas
con una pátina de agua
baja llorando la niebla;
se refugia con su canto
cuando la luna sestea
entre las nubes del cielo
y el manto de las estrellas. 
La noche es de noche oscura
sin luces y boca negra
como el paladar de un perro
o una mortaja cualquiera;
llora un manantial que gime
y en su llanto se recrean
los lamento de los sapos
con un concierto de quejas. 
De la misteriosa fuente
y entre las aguas someras
el peregrino nenúfar
muy frágil se balancea.
Mostrando sus negros ojos
y unas lacias cabelleras
salen las xanas bailando
desnudas por la ribera. 
Con sus voces harán coro
para emocionar la tierra
y esas pequeñas figuras
parecen de nácar hechas.
Sobre sus senos relucen
collares de gotas, perlas,
donde la pálida luna
parece que centellea. 
Y a esos cuerpos vaporosos
preñados de transparencias
la túnica que los cubre
son los jirones de niebla.

El Camino serpentea a partir de este fontán, formando por un arroyuelo que va prado abajo, y la senda vuelve a ganar rápidamente altura


Prado abajo, mientras, fluye el regato, por esta 'V' abierta que forman los prados


Vamos empezando a encontrar restos del viejo empedrado que se conserva de este antiguo Camino...


Suelen estar extremadamente pulidos por el paso de gentes desde hace siglos y, mojados, con barro, musgo u hojas suelta, pueden ser resbalosos, pisemos con cuidado


Dos largos troncos, de sendos árboles caídos con las ventoleras del invierno, se disponen sobre el Camino, cubriéndose de hiedra, pero sin llegar a obstruir ni dificultar el paso


Verdadera subida en rampa, toda de frente y muy cuesta bajo los castaños y robles de El Rebochar


La correcta delimitación entre tierras de realengo y las de nobles y monasterios podía ser también motivo de disputa, la cual abarcaba a los caminos, donde cada poder que decía ejercer dominio sobre ellos deseaba aplicar sus correspondientes tributos de portazgo en una "guerra a pequeña escala que mantenían, señores laicos, pueblas y monasterios por el dominio de unas tierras, que hasta entonces habían estado sometidas a los monjes", informan asimismo en Aquerasturias


Llegando aquí y si nos fijamos, desde la entrada a esta finca veremos una referencia muy importante


Y es que ahí tenemos El Picu Puliares (933 m), con sus camperas bastante libres de árboles y a cuya derecha empezaremos a bajar a Piedratecha tras llegar al Alto Guardia (876 m), donde se acaba la subida y, luego de un tramo relativamente llano, empezaremos a bajar a Piedratecha y su antigua venta y, de allí al antiguo monasterio de Santa María la Real de Oubona


Y ahí tenemos de nuevo la bajada por La Sierra Cortina, con bosques autóctonos y plantaciones de pinares encima de El Peligro y del Camino de Mirallo


Aunque no la vemos, entre la fronda discurre también la carretera AS-350 Piedrafita-Bárcena del Monasterio, con la que enlazaremos en Piedratecha y que pasa algo más arriba de la AS-217, ganando también altura en fuerte subida


Este es un cierre de chantas o chantos, grandes losas de piedra que, como divisorias de fincas o separando estas de los caminos, empezaremos a ver cada vez más abundantemente al acercarnos a Galicia; de chantar o hincar


La composición geológica pizarrosa de esta amplia zona del occidente astur y del oriente galaico favorece la formación de estas grandes lajas, las cuales se empleaban desde muy antiguo con este y otros fines: paredes y construcción de casas, cuadras, cobertizos, cubiertas, necrópolis, enlosados, etc.etc.etc.


Lo cierto es que, en llano o en cuesta, con grandes vistas o en medio de una bóveda vegetal, cualquier lugar puede ser ideal para detenerse un instante y darse un respiro, como hace aquella peregrina que vemos un poco más arriba


En el prado, las vacas forman surcos paralelos al Camino según se mueven para pastar la hierba fresca de esta ladera


Algunas buscan, como nosotros, la buena sombra del arbolado. Empezando la década de 1970 decía la Gran Enciclopedia Asturiana respecto a los aprovechamientos de estos terrenos lo siguiente:
"Por la gran extensión de los montes, que representan las dos terceras partes de la superficie del término municipal, tienen importancia primordial tanto su riqueza forestal, como la de los pastos que sobre los mismos se crían, y que en la primera mitad del siglo actual sustentaban grandes corros de caballerías y elevado número de ovejas y cabras. El avance de la repoblación forestal, la escasez de mano de obra que pudiera dedicarse al pastoreo, y la general elevación del nivel de vida, han hecho casi desaparecer casi en su totalidad aquel ganado, aumentando en cambio el censo vacuno, el cual, más exigente en pastos de calidad, obligó a roturar muchos cientos de Ha. de monte bajo, convirtiéndolos en excelentes tierras de labor y praderías artificiales; este proceso, llevado a cabo a partir de la década de los 60, ha aunado los esfuerzos e iniciativas de particulares y organismos oficiales, contándose a principios de 1973 con más de 1.500 Ha. transformadas, o en proceso de serlo inmediatamente, dentro de un plan que comprende la reconversión de 10.000 Ha., debiendo dedicarse otras tantas al fomento de la repoblación forestal."

Continúa así nuestra larga pero maravillosa subida al Alto Guardia por estos bosques de ensueño. Hoy en día el Camino puede ser una excursión más o menos dura pero para los peregrinos de antaño era todo un reto vital y una verdadera penitencia, como nos cuenta igualmente la Xacopedia:
"Si duro sigue siendo hoy en día el Camino de Santiago para el devoto, para el ser humano del siglo XXI, si sigue siendo una auténtica aventura ponerse en marcha a través de una ruta que jamás, ni antes ni ahora, ha sido un camino de rosas, hay que imaginarse lo que podía significar de aventura, riesgo e intensos peligros para los peregrinos de antaño. Se abandonaba todo, la protección familiar, la aldea, el entorno próximo, para sumergirse en un universo desconocido, hostil pese a las instituciones que príncipes, reyes y la propia Iglesia establecieron a favor de ellos. Los cientos de cementerios de peregrinos que jalonan la ruta hablan de esa dureza y de la dificultad, sólo afrontada y explicada por la inmensa fe que, desde un principio, puso en marcha a verdaderas multitudes hacia Compostela, hasta el punto de reflejarse el asombro en la famosa manifestación del embajador del emir Alí Ben Yusuf, en pleno siglo XII: “Es tan grande la multitud de los que van y los que vienen [a Santiago] que ocupan toda la calzada de occidente.”

Otro pequeño humedal caminero; algunos peregrinos pasan por encima con paso largo, otros se suben a la muria para evitarlo


En estas cumbres montañeras es donde el Camino Primitivo muestra toda su dureza pero, a la vez, toda su belleza. "Esperan grandes y casi continuadas montañas en su primera mitad, combinaciones de verdes inimaginables, tramos de gran dureza y referencias jacobeas casi de continuo", explica la Xacopedia, mientras que, de la famosa Guía Gronze compartimos este texto:
"Una de las principales características de este camino, en comparación con los otros Caminos de Santiago, es la dureza del recorrido. De Oviedo a Lugo es un típico recorrido de montaña media. Excepto la bajada al embalse de Salime y la subida al Puerto del Palo no hay grandes desniveles a superar de una tacada. Sin embargo, el camino es un continuo sube y baja, con una sucesión de todo tipo de caminos: trochas, senderos, pistas de tierra (es fácil encontrar tramos embarrados), caminos pedregosos o de piedra suelta, y pistas de asfalto. Por lo tanto, es necesario un mínimo de preparación física para afrontar el reto con garantías. Afortunadamente, la distribución de los albergues a lo largo del recorrido permite, para aquéllos algo más lentos o menos preparados, realizar todo el camino sin tener que realizar ninguna etapa excesivamente larga. En invierno debe ser francamente complicado realizar este camino, entre otros motivos porque una buena parte del recorrido se sitúa por encima de los ochocientos metros de altitud. 
Otras de las características más destacadas del Camino Primitivo, relacionada sin duda con la anterior, es la belleza del entorno y del paisaje. El camino cruza decenas de bosques, ríos, arroyos, prados de pastoreo (con ganado bovino), valles, colinas, montañas, aldeas... y los paisajes, sobre todo en el tramo asturiano, son fabulosos. También vemos numerosos caballos, algunos salvajes. Además, la mayor parte del camino transcurre en plena naturaleza y, afortunadamente, casi no hay contacto con carreteras de tráfico intenso".

Peregrinos en plena cuesta, ya no demasiado lejos del Alto Guardia pero del que, para ganarlo, aún nos aguarda un buen repecho...


Altísimos robles, carbayos o rebochos, que dan nombre a esta parte del bosque


Sus hojas al sol, filtrando la luz cual vidriera verde...


Vistas hacia Ansarás, la antigua tierra o villae de Ansarius, con el estrecho y profundo valle desperezándose de las nieblas matutinas según avanza la mañana


Allá donde se pueda pintar, cada ciertos metros, una flecha amarilla, allí habríamos de verla, tal que aquí a la derecha


O aquí a la izquierda, en esta chanta; como decimos tantas veces, aunque en principio no parezca haber pérdida posible o error, ver alguna indicación jacobea cada cierto trecho nos tranquiliza al saber que no nos hemos despistado en algún cruce en el que no hayamos reparado


La muria, también de lajas pero estas dispuestas unas sobre otras en horizontal, y no hincadas o chantadas, muestra los diferentes tipos de cerramientos de terrenos existentes en la zona


Prado abajo, una bañera hace de abrevadero para el ganado. Maravilla de estampa de prados y montañas absolutamente inolvidable


Ya llegamos a la altura de los primeros pinares de La Sierra, los cuales se encuentran en las cotas más altas de la misma, como hemos dicho


Pero hasta el mismo final de la cuesta, el Alto Guardia serán los árboles autóctonos los predominantes, los cuales nos proporcionarán buena sombra por estos bosques de El Rebuchar y Riumayor, siempre subiendo en medio de tan magnífica frondosidad arbórea y vegetal




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