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jueves, 13 de marzo de 2014

SABUGO, ANTIGUO BARRIO DE PESCADORES Y PLAZA DEL CARBAYO: AVILÉS, ANTE LA IGLESIA DEL SANTO INGLÉS (ASTURIAS)

Plaza del Carbayo e Iglesia Vieja de Sabugo, por donde pasa el Camino
Calle de la Estación
Esta es la calle de La Estación, por donde nos adentramos en el avilesino barrio de Sabugo luego de venir atravesando el centro histórico por Les Aceñes y Plaza de los Hermanos Orbón, frente al Parque del Muelle, un bello lugar del Camino Norte o de la Costa en Avilés, donde estuvo el antiguo puerto, de ahí el nombre. El antiguo muelle, donde desembocaba el hoy canalizado río Tuluergo, separaba la villa de Avilés de este barrio de pescadores de Sagugo, hoy todo integrado en el mismo centro histórico y urbano. Bien entrado el siglo XIX, en concreto a partir de 1826, se fueron ganando aquellos terrenos que separaban ambos lugares, desecándolos y haciendo allí la nueva Plaza del Mercado o de los Hermanos Orbón, también llamada Plaza les Aceñes o El Mercáu les Aceñes pues Les Aceñes (molinos de agua) era como se conocía el paraje. De esta manera quedarían comunicados para siempre Avilés (La Villa) y su barrio de Sabugo. Hoy en día cuesta mucho imaginarse, salvo ayudados por dibujos y planos que recrean su aspecto, con esas "barreras" físicas y sociales, pues es todo ello una continuidad de calles y edificios dentro del mismo casco histórico. La calle de La Estación, que se dirige a la estación de trenes (al lado de la de autobuses), está formada por bloques y filas de edificios notables, algunos porticados


Pasamos bajo este pórtico de bella arcada.


Abren sus puertas bares y comercios


Subimos poco a poco



Llegamos al cruce con la calle de Juan Carreño de Miranda, pintor de la corte de Carlos II El Hechizado


Seguimos de frente hacia arriba pero a la derecha una quinta con verja, y ante ella un pequeño jardín, nos llamarán la atención


Hay una llamativa estatua y tras ella varios azulejos en las columnas de la verja



En esta esquina se muestra una llamativa escultura realizada en base a una modelo de los cuadros del pintor que da nombre a la calle con la que nos cruzamos, Juan Carreño de Miranda, y esta modelo es Eugenia Martínez Vallejo, una de las personas  más queridas en aquella familia real, institutriz y acompañante de los infantes, apodada la monstrua por su aspecto.


Juan Carreño de Miranda nació en Avilés en 1614 dentro de una familia de la nobleza asturiana. Se fue a los once años con su padre a Madrid cuando ya había muerto su madre, comenzando a interesarse por la pintura con grandes y buenos maestros, consiguiendo luego con ellos los primeros encargos, llegando en 1669 a ser Pintor del Rey y dos años después Pintor de Cámara, plasmando con todo detalle los personajes, la sicología y el ambiente de la corte del último austria español, el ya mencionado Carlos II, no solo los miembros de la casa real y altas personalidades, sino también todos los demás miembros de su séquito y servicio, como es este el caso


Representación pictórica de la obra en las columnas de esta quinta


La estatua la presenta vestida, pero un gran panel cerámico en el muro del edificio contiguo también la enseña desnuda en multitud de figuras, pues también así la pinto el retratista avilesino.




Desde el panel y la estatua continuamos calle de la Estación arriba (a la derecha)


Por allí va el Camino


Calle arriba (atención a la concha xacobea)


A la derecha otro edificio notable


Aquí vivió el poeta en asturiano José Manuel García González, Marcos del Torniello, nacido en Avilés en 1853 de familia humilde y que empezó a trabajar a los 15 años para sustituir a su padre enfermo. Sus ansias por estudiar le llevaron al Colegio de La Merced, de Domingo Álvarez Acebal, del que llegará a ser profesor, fundando luego el Colegio de San José. Colaboraría en la prensa asturiana firmando como José Benigno, nombre de su padre, y fundando un semanario. Dirigió El Vigía y, siendo además conferenciante, publicó en 1904 su primer libro de poesías, Tambor y gaita y en castellano es premiado ese mismo año en los Juegos Florales con su canto A la mujer Avilesina, premio que repetirá en 1918 con Covadonga y en 1928 con un soneto en honor del escritor Juan Ochoa y Betancourt. En 1914 saca a la luz el monólogo Colasón de Patagorda o En qué falto yo a daquién y en 1925 Orbayos de la quintana. En el año 1926 se rinde homenaje al poeta por parte del Ayuntamiento a petición de un grupo de intelectuales avilesinos


La Cofradía de El Bollo, la gran fiesta de Avilés, colocó aquí esta placa en 1995


Y seguimos atravesando este antiguo barrio marinero de Sabugo, totalmente integrado actualmente dentro de la urbe avilesina, costándonos creer que aquí hubo antes puerto pesquero y célebres astilleros de carpinteros de ribera, como los del campo La Bogaz y el del Faraón.


El Camino viene ahora a pasar por este edificio porticado.


Al fondo reconocemos la estación del tren, del que la calle toma el nombre, en la Avenida los Telares. Se inauguró por todo lo alto en el año 1890, llegando entonces el primer ferrocarril gracias a la intervención de García San Miguel, marqués de Teverga. Se trataba de la línea Villabona-San Xuan de Nieva, ambas poblaciones entonces con importante actividad industrial y minera que embarcaban sus productos por el puerto para darles salida comercial.


Pero nosotros no vamos hacia allí...


Sino que nos desviamos antes, para ir desde estos arcos a la iglesia vieja de Sabugo, Santo Tomás de Canterbury, adovación de un santo inglés que demuestra la intensa relación marítima de Avilés con los puertos atlánticos y con todos los mares conocidos desde tiempos remotos.


La iglesia, transición entre el románico y el gótico fue consagrada en el siglo XIII por tres obispos. Se trata de un templo de nave única y planta basilical, con grandioso ábside semicircular que arranca en tramos rectos. Sobre él y también en el saliente del tejado, numerosos canecillos sustentan ese alerón y los varios contrafuertes de esta fachada sur revelan las soluciones arquiterctónicas góticas. En este muro sur se conserva el banco de piedra en el que se sentaban los miembros del Gremio de Mareantes en sus reuniones pues, posteriormente a su construcción, se cubrió el exterior con un gran pórtico de mampostería con armadura de madera retirado en el siglo XX, aunque aún se ven las piedras que sustentaban su estructura


El ábside del altar, que arranca en recto para hacerse semicircular, presenta multitud de canecillos en el saliente del tejado


Predominan en ellos los temas geométricos


Destaca la portada sur, pequeña y típicamente románica.


Estructura de arcos de medio punto que se sostienen sobre columnas con sus capiteles, fustes y bases. Arriba una cornisa presenta canecillos labrados Una cenefa ajedrezada recorre el arco exterior y otros presentan decoración apomada y otros detalles.


En los capiteles de la derecha aparecen temas vegetales, rostros humanos y animales enfrentados, además de elementos geométricos.


En los de la izquierda más motivos vegetales y geométricos y lo que parece una cabeza humana


Sobre la portada un tejaroz o cornisa presenta también canecillos cincelados


Aquí reconocemos algunas figuras


Cabezas humanas y de animales


Figura humana con los brazos extendidos  y las piernas, como si se apoyase en los pies para sostener el saliente con las manos


Otra figura similar


Cabeza sonriente con cabellos y barba


Un animal, tal vez un lobo o un zorro


Este canecillo muestra elementos en forma de rollo


Recorremos así toda la fachada sur del templo


A la izquierda fila de casas, nos dirigimos a la Plaza del Carbayo, donde veremos la portada principal de la iglesia


Plaza del Carbayo, esencia de Sabugo. En esta plaza de reunía el Gremio de Mareantes, al amparo de la iglesia. Hoy varios establecimientos hosteleros abren sus puertas y sacan las terrazas


Es en la portada principal de estilo ojival donde más de revela ese paso al arte gótico


Allí donde antes había un cabildo llamaba a conceyu el mencionado Gremio de Mareantes, grandes pescadores de ballenas.


Impresionante fachada oeste, la portada principal.


Arcos ojivales que también muestran la inspiración más netamente gótica. Arcos, fustes y capiteles bien labrados y también sobre el conjunto una cornisa o tejaroz con canecillos esculpidos


En sus capiteles vemos una rica y variada ornamentación en la que destacan numerosas cabezas y motivos zoomórficos, alegorías de la iconografía medieval. Estos son los de la derecha


Cabezas que muestran gorros muy propios del medievo. Abajo hay una cruz


Tal vez antiguos vecinos de Sabugo


Pájaros enfrentados. Las almas de los justos alimentándose de la Gracia


Más pájaros y entre los capiteles más cabezas con hábitos que recuerdan a obispos


 Cuadrúpedo


Vamos ahora a los capiteles de la izquierda


A la derecha, capitel de inspiración vegetal y bajo él, en la columna o fuste, otra cruz


A su izquierda pájaros afrontados, hojas, y una cabeza



Parece tener incluso ojos oblicuos


A la izquierda otro cuadrúpedo


Vamos a ver ahora arriba los canecillos del tejaroz


Esculpidos con diversas inspiraciones geométricas y entre ellos flores de ocho pétalos y motivos vegetales. Encima una banda con bolas apomadas


Hau símbolos y alguna cara


Rollos, círculos, caras y tetrapétalas


Impraionante cornisa


Ante la portada las terrazas


El templo preside la plaza...


El barrio de Sabugo está actualmente integrado totalmente en el entramado urbano avilesino, en su mismo centro incluso, pero eso es así desde hace apenas siglo y medio. Sabugo formaba parte no solo del Avilés "extramuros", fuera de las murallas que defendían "La Villa", sino que se encontraba separado físicamente de la misma por el río Tuluergo (hoy en día subterráneo) y por llamargues o marismas, también llamadas güelgues, así como por el mismo muelle y puerto


A esta separación física se añadía otra social, Sabugo era barrio de pescadores y astilleros de ribera, mientras La Villa estaba constituida mayoritariamente por mercaderes, comerciantes y administradores y funcionarios del tráfico mercantil portuario. Un puente de piedra, sustituyendo a otro anterior de madera, era toda la comunicación directa entre un enclave y otro, junto con un segundo puente hecho después algo más al sur, en Les Meanes.


Era este pues el centro neurálgico de Sabugo, hoy en día, además de crecer, el barrio está totalmente integrado en el centro urbano, tanto, que hasta casi se ha perdido la memoria de cuando estaba separado de Avilés por el río y el muell


Era y sigue siendo, pues en esta plaza, llamada del Carbayo por uno de aquellos numerosos carbayos o robles tan abundantes entonces y de los que se nutrían los astilleros, la plaza de Sabugo por excelencia, donde abren sus puertas varios negocios hosteleros, así como en sus calles aledañas, que le dan especial vida y animación.



La plaza está parcialmente porticada.


Por allí sube la calle Llano Ponte, también porticada. El Camino sigue a la izquierda


Arriba de estas casas, en una fachada, vemos un emblema


Es el escudo de Sabugo: la iglesia, el árbol con remos y flotador, y arriba el barco entre columnas


Siempre hermosa Plaza del Carbayo. Al fondo los edificios de Los Telares.


Lugar de encuentro


Y así iremos dejando atrás la plaza


Seguimos de frente


Pasamos junto a estas casas


Y llegando a la calle Marcos del Torniello, la dedicada al poeta, iremos a la derecha


Una concha, en la pared de una casa, nos indica la ruta a seguir desde La Plaza del Carbayo.


Casa y concha junto a la puerta.


Las flechas amarillas nos señalan cruzar la calle Marcos del Torniello


Subimos a la izquierda por la Avenida de Alemania


Subimos un poco


Y vamos a la derecha


Cruzándonos poco después con la calle La Cámara, que viene directamente de El Parche junto a la Iglesia Nueva de Sabugo.

NOTA IMPORTANTE:

No sería de recibo dejar este barrio sin decir que, cerca de aquí aunque el Camino no pasa al lado mismo de ella, se encuentra la Iglesia Nueva de Sabugo, dedicada al mismo santo y consagrada en 1903 por el nuncio papal Rimaldi.

Iglesia Nueva de Sabugo. El Camino pasa por la Avenida de Alemania, junto a los edificios del fondo (calle La Cámara).

Esta nueva iglesia se construyó en el lugar en que estuvo hasta poco antes, 1897, el convento de la Merced, venido acá en el siglo XVII de Raíces (Castrillón), lugar que pronto visitaremos en el Camino. Del convento se aprovechó mucha piedra para este nuevo santuario, por eso nada queda tampoco de ese viejo monasterio mercedario consagrado en 1699 en el Campu Caín, construido en terrenos donados por el marqués de Camposagrado. 


La iglesia nueva de Sabugo simboliza el esplendor del nuevo Avilés que ganaba terrenos al estuario y a sus lodazales, así como a la definitiva unión de los dos barrios avilesinos.


 Uno de los grandes benefactores de la Iglesia Nueva de Sabugo fue el indiano emigrante a Cuba Eladio Muñiz, quien "fizo L'Habana" ("hacer La Habana", esto es, hacer fortuna allí), quien, mirando para el nuevo santuario y en el mismo año de su consagración, construyó una mansión que regaló a su mujer, la cual disponía de capilla privada, pasando luego la casa a Josefina Balsera y siendo escuela de primaria. Se edificó en un sitio estratégico, mirando para la calle de La Cámara y en plena zona de expansión urbana y relación social, pues se encuentra también enfrente mismo de La Plaza del Mercado. Todo en el preciso lugar y momento en el que Sabugo y Avilés (La Villa) se unian definitivamente y para siempre




El Camino como tal cruza la calle La Cámara y continúa por la Avenida de Alemania


Vamos a ir a San Cristóbal. Obsérvese la concha xacobea en el rótulo


Esta es la dirección a seguir


Las flechas amarillas nos indican continuar por la Avenida de Alemania


Algunas quintas indican que esto fue antaño zona verde, rural y residencial


Ahora es un barrio netamente urbano


Hay un ancho paseo en esta acera, con bancos para sentarse


Avenida de Alemania, entorno urbano de edificios nuevos y altos, pues estamos saliendo ya del casco histórico


Cruzamos la calle Pruneda


Y empezamos a subir


Arriba pasaremos al lado de las casas de El Nodo, a la derecha


El Nodo, poblado de pescadores construido en la posguerra (años 40 del siglo XX). En esta bifurcación seguimos subiendo a la izquierda


Por allí sube la ruta


Hacia aquellos edificios. Véase el mojón a la derecha


Atrás ha quedado El Nodo


Las cámaras filmaron la entrega de las primeras viviendas y fue noticia en el viejo informativo que abría las proyecciones de cine, El Nodo (Noticieros y Documentales), quedándole para siempre este topónimo, pese a que oficialmente era  Cofradía Virgen de las Mareas



Distinguimos la iglesia de San Telmo, patrón de marineros, con su alto campanario


Seguimos en ascenso


Por allí van los peregrinos


Saliendo paso a paso del casco urbano


BIfurcación y simepre a la izquierda hacia arriba


Pasamos etre aquellas casas


 Acera jalonada de farolas


Seguimos subirendo y vemos la ría, más allá de la iglesia, con los altos de Los Carbayeos al fondo, donde se libró batalla contra las tropas de Napoleón


Y así iremos subiendo hacia la parroquia de San Cristóbal, ya en el extrarradio de Avilés, pero hacia donde crece también la ciudad



















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