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jueves, 31 de julio de 2014

LA COLEGIATA DE SALAS (ASTURIAS), MEMORIA DEL GRAN INQUISIDOR Y DE LOS CARAJITOS DEL PROFESOR

La Colegiata de Salas en la Plaza del Ayuntamiento. El Camino viene por la derecha.
Salas, el Camino llega a la Plaza de la iglesia
Entrando siguiendo el trazado histórico y señalizado del Camino Primitivo de Santiago, el itinerario xacobeo se adentra en el centro histórico de la villa de Salas por el Palacio de los Condes de Casares y la Casa de Xanzo, llegando enseguida a la Plaza de la Iglesia, donde encontraremos uno de los grandes símbolos del Camino en Asturias: la famosa Colegiata de Salas.


Santa María la Mayor, monumento histórico-artístico, acabada de construir allá por el año 1549, obra gótica con elementos renacentistas a la que se le añadieron luego, en el siglo XVII, la torre, las capillas y otras estructuras, siendo fundada por Fernando Valdés Salas, miembro de la otrora poderosa nobleza local salense, que llegó a algunos de los más altos puestos públicos de España, destacando sobre todo por el de Inquisidor General.


 En primer momento la obra es gótica, arte que en Asturias prolongó su influencia mucho más que en otros lugares. Esto es patente entre otras estructuras en los poderosos contrafuertas, en el exterior.


A esta obra gótica correspondería la nave y el presbiterio. Entre finales de ese siglo XVI y comienzos del XVII se le añadieron su esbelta torre, las capillas y el porche lateral (derecha de la foto), dentro ya de un estilo gótico.


Se trataba en origen de un santuario-panteón auspiciado por Fernando Valdés-Salas para los miembros de su estirpe. Pasó a ser iglesia parroquial en 1896 al traerse acá los cultos desde el antiguo templo de San Martín de Salas, en el arranque de la subida a El Viso. Ahí, bajo la torre está una de las portadas, la portada oeste.






Interior de la portadao este


La portada norte se abre al Camino, que se dirige por la Plaza del Ayuntamiento a La Torre de Salas o Torre de La Villa.


Desde allí vamos a ir a la portada norte, la más grande y principal, con frontón que ostenta los blasones de la estirpe. Por aquí accedemos al interior.


El interior de La Colegiata presenta un notable conjunto artístico, con varios retablos barrocos de gran interés pero el elemento más sobresaliente es, a la izquierda del Altar Mayor, el mausoleo de Fernando de Valdés-Salas, su fundador.


El gran mausoleo, hecho de alabastro, del Arzobispo Valdés Salas es obra del italiano Pompeo Leoni, afincado en España, célebre junto con su padre, León Leoni, por sus trabajos para Carlos I y Felipe II en El Escorial. El mármol se transportó acá desde Aleas, en Guadalajara, en más de cuarenta carros de bueyes.


En el centro del conjunto vemos a Fernando Valdés Salas, nacido en esta villa en 1483, estudiante del Colegio de San Bartolomé de Salamanca, donde llegó a ser catedrático de cánones. Fue deán de la catedral de Oviedo y en 1525 miembro del Consejo de la Inquisición. En 1532 presidente de la Real Chancillería de Valladolid, sirivió a Carlos I en Flandes y Alemania (allí Carlos V), ostentando los obispados de Elna en Cataluña, Orense, Oviedo, León y Sigüenza, llegando a presidente del Consejo de Estado, Arzobispo de Sevilla en 1546. En 1547 logra el cargo de Inquisidor General, consiguiendo en 1559 la autorización del Papa Paulo IV para condenar a muerte a los miembros más activos de las nacientes comunidades luteranas de España, presidiendo los dramáticos autos de fe de Valladolid y Sevilla.



Publicó asimismo un índice de libros prohibidos y redactó unas instrucciones para el Santo Oficio. Desempeñando sus cargos realizó diferentes fundaciones, como la de la Universidad de Oviedo, aunque él no la vería en vida, pues se inauguraría años después de su muerte.


El propio mausoleo  viene a ser una alegoría de su vida y obra. A los lados de su figura aparece la representación, a un lado, de la Esperanza, y al otro la de la Caridad.

La Caridad
La Esperanza

Arriba emparejadas están la Justicia, la Prudencia, la Templanza y la Fortaleza. Y en medio la Fe, venciendo a la Herejía, con una pila de libros quemando.




En lo más alto, unos ángeles llorando portan antorchas, a ambos lados de la Cruz.


Vista del impresionante conjunto.


Cerca del mausoleo y en un espacio preferente mirando hacia el altar y la nave, se encuentran los sepulcros del padre y la madre de Fernando Valdés Salas: Juan Fernández de Valdés. y Mencía de Valdés, señores de la Casa de Salas. A ambos lados del retablo principal, barroco.


Están representados arrodillados, orando. El padre mira está en el denominado lado del evangelio, es decir, la parte izquierda del altar maryor, donde se leen los evangelios.


La madre se encuentra a la derecha o lado de la epístola, donde como su nombre indica se leían las epístolas, Ambas estatuas se halla mirando al Santísimo Sacramento.
 

El Retablo Mayor lo hizo en 1606 el escultor zamorano Juan Ducete, transición entre el manierismo y el naturalismo barroco, sustituyendo a otro anterior de 1567, obra de Juan Bautista Portigiani.


Hay diversos grupos de representaciones. Escenas de la vida de Cristo, apóstoles, vírgenes y santos.




En lo alto del altar, impresionante bóveda de nervadura gótica y a su derecha, una de las capillas laterales, la de los Malleza.


Y es que otro retablo de interés es este de la capilla de los Malleza, de entre 1645 y 1655 obra del artista de Llantones, en Gijón/Xixón Luis Fernández de la Vega...


  "El mejor retablo de Asturias" llegaría a decir de él el Ilustrado Jovellanos.
 

Esta capilla de los Malleza o de Nuestra Señora del Rosario dispone de varios enterramientos, con los blasones de los Bernaldo de Quirós, los Miranda y los Malleza.



Es también muy importante la talla del Cristo, de entre los siglos XIV-XV.


El Cristo está al otro lado de la capilla...


En la Colegiata hay una capilla más, la de los Dolores, del siglo XVIII.



La majestuosidad de la nave...


 Nervadura gótica...


Vueltos al exterior hemos querido reparar un poco más en esta parte de la estructura del templo, donde siguen destacando, en el ábside, la profusión de grandes contrafuertes góticos.


Al lado de La Colegiata está el Ayuntamiento de Salas.


Esta es pues la Plaza del Ayuntamiento. Pero aún hemos de realizar una visita más: en la calle de la izquierda, un poco más atrás, está la tienda de los famosos Carajitos del Profesor, dulce símbolo de Salas por excelencia.

Los famosos Carajitos del Profesor de Salas.
En el año 1918, justo al finalizar la I Guerra Mundial , Pepín Fernández, Pepín el Profesor, profesor de Música y director de la Banda de Música de Salas, funda en esta villa del occidente asturiano el popular establecimiento de Casa del Profesor, un renombrado café-bar que estaría abierto hasta 1976. En él se elaboraban y servían estos dulces hechos a base de pasta de avellana bien molida, azúcar y clara de huevo cuya exacta es guardada con celo pero de la que numerosos reposteros han escrito en sus libros.


Se trata de una recetario de base tradicional inspirada en la tradición de dulces más o menos parecidos elaborados en la zona y que en otros lugares de la contorna reciben otros nombres, pero que aquí alcanzaron su máximo apogeo.


No existía un nombre concreto para pedirlos hasta que un día un indiano del pueblo de Malleza, emigrante vuelto de las américas con fortuna, empezó a decir... "deme un carajo de esos o como se llamen", pues la palabra era de gran empleo en sudamérica, qudedando así bautizada. La riquísima pasta de avellana estaba resultando todo un éxito y el café, que también era restaurante y lugar de animadas tertulias, lograba gran popularidad al igual que sus pasteles. Tanto es así que los hijos del Profesor, Falín y Carmina Fernández, continuaron con el negocio.



Al principio los Carajitos del Profesor se elaboraban a mano, machando las avellanas una a una y haciendo por lo tanto pequeñas cantidades. Se dice que Falín no pudo registrar el nombre pues resultaba indecoroso para las autoridades del ramo y hubo de esperarse mucho tiempo para consegurilo. Ahora "carajitos" a secas pueden encontrarse de diversas marcas y también elaborados en muchas confiterías, pero los únicos y auténticos Carajitos del Profesor son estos, junto con otras especialidades de la casa.


En 1977 fallecía Falín y su sobrina Marichu Llavona toma las riendas del negocio y cierra el bar, abriendo un establecimiento, Casa del Profesor, especializado en repostería y como no en estos sabrosos carajitos.


Es entonces cuando se logra por fin registrar la marca y da un impulso definitivo a aquella gran y dulce idea. Ilustres personalidades, literatos, escritores, artistas y miles de viajeros anónimos visitarán el local y hablarán y escribirán de los carajitos, protagonistas incluso en su momento de algún programa de televisión.


No obstante, nunca faltará el recuerdo vivo de sus antecesores... Falín, Carmina, Pepín El Profesor... existiendo en la tienda un pequeño museo con la historia y aconteceres vividos en torno a los Carajitos del Profesor, sus impuslores y creadores.


 Y en un rincón destacado de la confitería, el armonio con el que tantas veladas musicales deleitaba a amigos y visitantes Marichu Llavona, la continuadora de tan destacada saga...


Salimos pues hacia afuera.


Y en La Colegiata retomaremos la ruta, dirigiéndonos de nuevo a la Plaza del Ayuntamiento.


Plaza por la que va el Camino, pasando bajo una una hilera de edificios que nos llevan hacia La Torre de Salas, de origen bajomedieval, pero reconstruida casi totalmente en 1959: