Eres el Peregrino Número

sábado, 18 de junio de 2016

CERDEÑO Y LA TENDERINA: EN EL CASCO URBANO DE LA CAPITAL DE ASTURIAS

(ENLACE CAMINO NORTE O DE LA COSTA Y CAMINO PRIMITIVO)

La catedral desde La Tenderina
Cerdeño
Viniendo de Colloto/Cualloto y del Polígono Industrial del Espíritu Santo el Camino Norte sale a la carretera en Cerdeño, aproximándonos paso a paso al centro urbano de Oviedo/Uviéu, la capital astur.


Cerdeño, antes una aldea del extrarradio literalmente absorbida ahora por la población. Ya en el año 1003 se nombra en un documentos a los molinos del río de Cerdeño en una donación al monasterio de San Vicente, pues Cerdeño perteneció a la Mitra hasta que fue comprado por la ciudad en el siglo XVI (Desamortización de Felipe II).


Una curiosa mezcla de edificios de pisos, solares cuidados y abandonados, viviendas de traza rural, concesionarios, naves y gasolinera, conforman nuestro entorno más inmediato cuando salimos una vez más a la carretera, con bares y restaurantes en lo que fueron casas populares y fincas.


Parte de Cerdeño sigue conservando su fisonomía netamente rural.


Caserías y quintanas.


Pero cerca están los altos edificios de pisos netamente urbanos.


Chigres, mesones y llagares...


Pasamos sobre un arroyo, El Ríu Vieyu...


Hay aceras y arcenes, chigres o bares asturianos.


Fila de casas.


El Camino señalizado nos dirige a la rotonda en la que tomaremos de frente la calle de La Tenderina Baja, ahora sí entre los edificios de pisos del núcleo de la ciudad propiamente dicha.


Vamos viendo perfectamente al fondo, asomando sobre los tejados, la silueta de la torre de la catedral de San Salvador.


Al lado está Ventanielles, barrio obrero de los años 50 del siglo XX al que vino a vivir mucha gente que abandonaba los pueblos para trabajar en la ciudad.


El barrio, antes una aldea en las afueras, empezó a configurarse como tal poco antes de la guerra civil, cuando fue primera línea del frente durante los meses del asedio a las tropas del sublevado general Aranda, que se hicieron fuertes en la capital, aunque la primera referencia al lugar es del año 1681, año en el que se documenta la existencia de unos vigilantes que impedían el paso a las gentes sospechosas de padecer la peste.


A nuestra izquierda no dejará de sorprendernos, al pie de los bloques de El Palais, un paisaje rural sobre la calle: las quintanas y prados de El Peñeo, Mercadín Alto, Mercadín Baxo y La Caleya'l Valle, en Abuli, solar antaño de sonadas romerías en su capilla de Santa Ana, muestra todo ello de como fue esta zona en su no tan remoto pasado campesino.


Vares de yerba...


 Campo y ciudad.


Siguiendo la calle, verdadera avenida, llegamos al parque ante el Pabellón Municipal de Deportes, un vanguardista proyecto de Ildefonso Sánchez del Río inaugurado en 1975. También nos llamarán la atención, a nuestro lado, una sucesión de quintas con jardines, abandonadas y cubiertas de vegetación, existentes a la derecha y ante las filas de edificios de La Tenderina Alta.


La picuda torre de la catedral nos señala el Camino: hacia allí hemos de ir.


El tráfico es intensísimo.


La torre es la culminación de la construcción de la catedral, de estilo gótico flamígero, esto es, gótico tardío.


De la antigua catedral, la primigenia, de la que se conservan elementos, salió el rey asturiano Alfonso II El Casto a verificar el hallazgo del que se tiene por sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela en alguna fecha de las primeras décadas del siglo IX, cuando Oviedo/Uviéu era también recién estrenada capital del Reino de Asturias.


Ansiamos llegar pues al origen del Camino, de todos los caminos a Santiago, el de los primerísimos peregrinos.


La ciudad y la catedral en sí misma constituían ya un gran centro de peregrinación para venerar las Reliquias de Jerusalén que se custodian en esta catedral de San Salvador, las cuales estuvieron un tiempo guardadas en las ermitas del cercano monte Monsacro.


Las Reliquias llegaron a Asturias tras un periplo de años escapando de la invasón árabe, desde Jerusalén al norte de África, Toledo, y posteriormente el Monsacro y aquí, en la naciente capital astur, fundada reinando Fruela I, padre de Alfonso II El Casto, por iniciativa de los monjes Máximo y Fromista, si bien parece ser sobre algún establecimiento anterior mucho más antiguo.



Las aceras son anchas y los barrios populosos.


Los balcones y la catedral.



También nos llamarán la atención, a nuestro lado, una sucesión de quintas con jardines, abandonadas y cubiertas de vegetación, existentes a la derecha y ante las filas de edificios de La Tenderina Alta. Y es que Más atrás se sitúa la Fábrica de Armas Santa Bárbara. La histórica Fábrica de Armas de Oviedo se instaló aquí en 1857, viniendo de El Fontán, tras confiscarse el monasterio de Santa María de La Vega, que tuvo aquí su solar, convento de monjas benedictinas fundado en el año 1153 en terrenos propiedad de Alfonso VII El Emperador. Tras una larga vida monástica, las religiosas fueron trasladadas al monasterio de San Pelayo mientras los edificios monacales eran demolidos totalmente para la construcción de la nueva factoría de armamento, que llegó a tener una prestigiosa fábrica de aprendices. Se conservaron eso sí diversos elementos medievales que pasaron a exponerse en el Museo Arqueológico, otros fueron reaprovechados con el tiempo, al consagrarse en las instalaciones fabriles una capilla dedicada a Santa Bárbara en 1926.

Más quintas junto a la fábrica de armas, cuando esta era zona rural de las afueras de Oviedo/Uviéu.



Y ya estamos en la Ronda Sur, tránsito que cruzamos para adentrarnos en el centro de la ciudad. Estamos en la Plaza del Campo de la Vega, lindando al sur con el Campo de los Patos. Por aquí iremos subiendo hacia la catedral...