Eres el Peregrino Número

martes, 12 de julio de 2016

BARCIA Y BARCEL.LINA (VALDÉS, ASTURIAS)


Un amplio manto verde es el paisaje que contemplamos de la costa valdesana en Barcia, viniendo de Canero o Caneiru, camino llano desde el que se divisa el cerano mar.


Sus  barrios se extienden casi linealmente ante el frente costero. Todo este frente costero está plagado literalmente de playas y ensenadas que no podemos ver desde aquí pese a su proximidad, destacando las de Los Molinos, La Polea y Portizuelos.


Nosotros, por prados y huertas, nos acercamos al barrio El Monte. A lo lejos reconocemos ya los edificios de Luarca/L.luarca, la capital de este concejo de Valdés.


Al norte, los demás barrios de Barcia: La Cruz, El Regatín, El Flancu, L.leixán...

                                                  

Pasamos junto a una parcela cerrada.


Y el Camino continúa a lo largo de los prados...


Barcia ey el mar...


Barcia y el Camino.


Delicias del paisaje...


Sendas camineras de gran belleza marinera.


El Camino se acerca a las casas.


Al oeste, las alturas de los cordales costeros, El Picu la Venta y La Cogol.la, ante los primeros lugares de la aldea de Barcia que vamos a recorrer.


El suelo empieza a estar asfaltado a partir de estas primeras cosas.


Atención a los cruces de caminos y su señalización.


Nos dirigimos  a aquella casa...



Barrio de El Monte. Y al fondo La Montaña, zona suroccidental del concejo de Valdés.


Avvanzamos junto a las casas.


Extensas fincas abiertas a ambos lados del Camino.


Setos y prados.


Concas en tapias y fachadas.


Quintanas valdesanas.


Las Escuelas dan nombre a otro de los barrios de Barcia.


El Camino sigue, indicado


Hortensias.


Hortensias y rosales en el Camino y sus veredas.


Peregina al barrio El Pontigo.


El Pontigo.


Aquí está una fuenta: El Pulgo.


Paramos a beber.



No muy lejos divisamos la iglesia parroquial.

                                          


Aquí está el viejo lavadero, restaurado.


Seguimos nuestro periplo.


Pasamos entre más casas de Bsrcia.


Al sur El Picu la Cabra, de 415 metros de altura.


Llegamos a un barrio de revelador nombre caminero: El Cruceiro. Al fondo divisamos la iglesia.


Una continuidad de viviendas, quintanas, hórreos, paneras, huertas, cruces y fincas configura nuestro paseo por Barcia.


El Pradón, área recreativa donde se instala la carpa de las fiestas.



Iglesia parroquial de San Esteban de Barcia, donde s evenera una talla románica del siglo XIII de la Virgen de la Leche.


Pasamos pues ante la iglesia.


El Pradón y las quintanas de Barcia...


Buena arquitectura popular.


Imperan ya plenamente los tejados de pizarra.


Sigue el Camino...


Atención, desvío a la derecha junto a este hórreo.


Concha xacobea y suelo artística y cuidadamente enlosado.


Sendero y jardines.


Fachada de piedra.


Murias.


A la sombra de la enramada.


Sigue el camino enlosado.


Losas de pizarra.


Abundancia de conchas xacobeas.


Así llegamos a otrobarrio de Barcia con topónimo plenamente vinculado al Camino: Hospital.


Hospital, solar del histórico Hospital de Peregrinos de Barcia, términos donados por Alfonso VIII a Suero Bermúdez y por Fernando II a la Orden de Santiago en el año 1181, a quien perteneció hasta el siglo XVII. Hay noticias de un peregrino muerto en el lugar en 1479.


Hierba empacada en los campos de pasto.


Otro lugar de Barcia: La Madalena.


Bajada al arroyo de La Madalena.


Puente sobre el río, aquí dejamos la parroquia de Barcia para entrar en la de Luarca/L.luarca, la capital del concejo


Barcia ha quedado atrás: subimos por la cuesta de Mingón


Estamos en la aldea de Barcellina.



El terreno sigue siendo muy llano.


Avanzamos por aquí con paso resuleto y alegre.


Una larga recta nos llevará al cruce de La Castellana, en el que seguimos de frente por la carretera del Faro.



Grandes extensiones de maizales.


Quinta de La Searila, con su muro almenado y su capilla del Carmen.



Pasamos junto a la capilla del Carmen.


Virgen del Carmen.


Llegamos a la esplendorosa Villa Cristina, construida en 1882, paisaje de casas indianas que, alternando con las viviendas tradicionales y las nuevas urbanizaciones, se sucenden en este entorno de transición entre lo rural, lo residencial y lo urbano.

Se sabe que se hizo en 1.882 por la fecha de la verja, obra atribuida a Juan Miguel de la Guardia. Se trata de una casa en estilo neorenacentista comprada nada más acabarse por Macario Fernández y Cristina Pérez, de ahí su nombre, pasando tiempo después a propiedad de José Trelles Anciola.





Una panera solitaria en estos prados.


Llegamos a Vil.lar, donde nos desvuamos a la izquierda por este camino.


Y seguimos de frente junto a esta casa.


En un cruce las señales nos advierten del desvío a la izquierda por si queremos ir al albergue de peregrinos de Almuña, un tanto alejado de aquí, a unos dos kilómetros...


El Camino sigue de frente junto a un pequeño parque delante de Villa La Argentina.


Villa La Argentina, hotel que fue quinta indiana con capilla del Carmen, construida en 1899 por Juan Miguel de la Guardia para Manuel García Fernández, emigrante a Argentina, nieto de José García Cepeda, líder guerrillero de la francesada, apodado El Pachorro por su tranquilidad y estoicisimo al ser condenado a muerte, valores que le sirvieron para poder fugarse justo en la víspera de su fusilamiento, siendo desde entonces llamado así por su pachorra o serenidad.


Manuel García era hijo de labradores en este barrio de Vil.lar, campesinos con buenas posesiones y bien situados, quien emigró a Argentina en 1873 animado por un hermano suyo que ya lo había hecho.


En Argentina Miguel pasó a trabajar en una tienda pero pronto quiso tener su propio negocio en Córdoba (la Córdoba argentina naturalmente) y abrió una confitería, marchando luego a San Miguel de Tucumán abriendo un almacén de cigarrería y una libería, exportando poco después fruta a gran escala, lo que le familiarizó con el campo argentino montando una azucarera, consituyendo con su hermano la empresa "García Fernández Hermanos" y luego Ingenio Bella Vista. Volvía cada poco a este su pueblo y por ello quiso construir esta mansión estilo ecléctico.


Pasamos ante la capilla


La ruta sigue en llano a la derecha de la quinta, junto al bar de Los Jardines de Mirasol.


Pasamos frente Casa Joselón.


Otra antigua quinta.


Vamos hacia El Camín de la Pateta.


Arrabales de la villa luarquesa.


Casas de la carretera.



Campos llanísimos.


Buen Camino.


Quintana y jardines.


Allí al fondo saldremos de nuevo a la carretera del faro.


Cuidadísimos jardines.


Al fondo, en la carretera del faro, está el Hospital-Asilo fundado por los indianos en 1899.


Edificios de pisos advierten nuestra entrada en el núcleo urbano junto a la cafetería El Mirador, iniciándose un pequeño descenso por el barrio de viviendas de Torrealtina.


Torrealtina y a la derecha el Colegio José García Fernández.



A continuación un desvío a la izquierda sigue en descenso por la calle de La Carril, donde casi todos los peregrinos suelen detenerse, solo sea un instante, para admirar una bella estampa de la concha de Luarca/L.luarca, con el puerto de pescadores enfrente, La Pequeña Venecia, como en su momento la llamó algún viajero italiano de tiempos pasados...