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jueves, 4 de mayo de 2023

PERNÚS (COLUNGA, ASTURIAS) LOS "CASTROS GEMELOS", LA IGLESIA DE SAN PEDRO Y LAS ESCUELAS, LOS CESTEROS, CASA MIYAR Y SAN GONZALO DE CABRAFRÍU: CAMINO DE LA VEGA

Pernús, bajando desde Los Terreros, a lo lejos La Llera

En medio de un precioso valle de ensueño, rodeado de montañas, en el paso de Colunga a Villaviciosa y "al oeste de Casablanca" (¡la Casablanca colunguesa, no de la Bogart e Ingrid Bergman!), Pernús, pueblo cabeza de esta parroquia homónima, cuyas casas y lugares se extienden por los caminos que aprovechan este pasillo natural formado por la vega donde se unen los arroyos de La Riega'l Bustín y La Riega Rozanes, que nace en los montes de la izquierda, bajo Villascusa

Pernús es un pequeño grupo de casas concentradas en la misma vega, donde confluyen los caminos que comunican los diferentes pueblos y lugares de la parroquia. Su nombre parece ser el antropónimo de un antiguo posesor tardorromano o altomedieval, Pernosius, apareciendo mencionado en uno de esos documentos del siglo XII, aunque fechados en 921, del Liber Testamentorum del obispo Pelayo, como "uillan que dicitur Pernus", mientras que en 1385, en otro documento obispal, este del Libro Becerro del prelado Gutierre de Toledo, se refleja como "San Pedro de Pernós"

En el año 1090 figura esta villa de Pernús como posesión de magnate local Fortes Sanxiz, quien la dona a la Iglesia ovetense incluyendo seis siervos moros, posibles cautivos de guerra. Este texto, testamento en el sentido de de disposición (no de últimas voluntades), es auténtico aunque fue incluido en el citado Liber Testamentorum del obispo Pelayo, famoso por sus interpolaciones, y dice así:

"facio cartulam testamenti de villa mea propia nomine Pernus in Asturias territorio Colunga secus flumen Gordon, cum omnibus hedificiis qui sunt in ea et cum sex mauros in ea"

La iglesia parroquial, de origen medieval, fue reedificada totalmente en 1772, consta de nave única y y cabecera cuadrada abovedadas. Una viga que separaba el interior del templo, similar a las que existían en el occidente astur para separación de clases sociales, en ese caso vaqueiros trashumantes, fue atribuida a esta misma razón por el erudito Bernardo Acevedo y Huelves, pero se piensa pudo ser, precisamente, para separar a los descendientes, ya cristianizados, de aquellos siervos moros de los demás vecinos

De Pernús vemos salir (izquierda de la foto) la carretera CL-1 que es aquí la sucesora del antiguo Camín Real, es el lugar de El Llovéu, donde hay fuente y molino, por donde se llega al barrio de La Vega, oculto por el boscaje

Desde La Vega, entre plantaciones de eucaliptos, se sube a La Llera, el pueblo y parroquia más occidentales de Colunga en el trazado oficial del Camino de Santiago del Norte, tanto es así que alguno de cuyos barrios están ya en el concejo de Villaviciosa

A lo lejos, también infectado de ocalitos, El Picu Fariu (339 m)m un topónimo que se repite en muchos montes pues son como un faro (esto es fariu), que sería de orientación, a veces literalmente un faro, de los antiguos, en los que la luz eran fogatas, sirviendo como referencia visual tanto para rutas marítimas como terrestres

En medio del caserío puede que lleguemos a reconocer el templo parroquial de San Antolín de La Llera, antigua iglesia de asilo en cuyos libros de difuntos se registra el fallecimiento, en 1763, del soldado-peregrino francés Pedro Josef Brune, quien llegó enfermo cuando "iba en Romería para Santiago"

Tal y como vemos, el eje viario de Pernús a La Llera constituye un pasillo natural del valle a la montaña, empleado de antiguo, el cual da entrada al oeste a Priesca y el valle del Ríu Sebrayu, que desemboca en la Ría de Villaviciosa, la cual veremos al llegar al final de la cuesta, en Muñones, poco más allá de La Llera, ya en términos villaviciosinos

Dominando el collado de La Llera y el valle de Pernús, El Picu la Cerra (302 m), otro topónimo también harto frecuente en la montaña, "del latín cirrum", informa el filólogo y toponomista Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, literalmente "mechón de cabellos" y "cresta, moño, penacho, rizo", que explicaría metafóricamente el asturiano cerru y el castellano cerro. En asturiano el femenino cerra viene a hacer de aumentativo



Más a la derecha, El Cantu la Vara (256 m), estribaciones orientales de Cualmayor (325 m), cotas estas entre las que discurre la frontera concejil, "Un cantu en asturiano es un alto más o menos prominente respecto al entorno", señala otro erudito del tema, Julio Concepción Álvarez, Xulio, en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana, del prerromano kant (roca, piedra, montaña), mientras que vara, en su acepción montañera, se refiere a lugares acuosos, de la raíz indoeuropea var-r, esta "aplicada a nombres de arroyos y ríos más pequeños". De la misma opinión es García Arias cuando dice que estamos ante "Una palabra claramente indoeuropea, presente en el sánscrito VAR, agua", mientras que sobre cantu apunta lo siguiente:

"Además de ‘piedra’ la palabra asturiana cantu significa ‘arista’, ‘cima, o arista elevada común a las dos laderas de la misma elevación del terreno, que convergen pero pertenecen a distinto valle’. Términos derivados serían cantexu ‘picacho’, can tollada ‘caída estrepitosa’, etc. El refranero generalizó el dichu popular pelos Santos, la nieve pelos cantos en clara referencia a que las primeras nieves aparecían al principio de noviembre.

La filiación etimológica de esta palabra, quizá indoeuropea, parece estar en relación con la raíz presente en cándanu alusiva al color blanquecino. El problema reside en que bajo la expresión cantu pueden haber confluido diversos términos de orígenes distintos como la palabra probablemente céltica CANTUS ‘banda de la llanta’, ‘círculo’ transmitida a través del latín, y quizá otra de origen prerromano, KANTHO ‘ángulo, borde, esquina’, que cree haberse encontrado en la península en primitivos nombres de persona. De hecho es posible que se haya llegado a la confusión entre cantu ‘piedra’ y cantu ‘borde’ debido a la frecuencia de la piedra blanca en el lomo de las montañas"



Por aquí baja La Riega Pernús, que nace al sur del Beldréu, según informa la Enciclopedia del Paisaje de Asturias"y tras dirigirse hacia la capital de la parroquia y cruzarla, recibe por la izquierda las aguas de la riega de Rozanes y la riega de Bustín". Este paisaje ha inspirado al insigne erudito caminero, peregrino, historiador, escritor, guía y hospitalero Antón Pombo a decir de este trayecto lo siguiente en su famosísima Guía del Camino de Santiago. Camino Norte, tantas veces reeditada y reactualizada:

"El adjetivo bucólico le viene bien a esta etapa que discurre por el corazón de la comarca turística de la Sidra, de la que forman parte los concejos de Colunga y Villaviciosa. Valles fértiles y húmedos, ocupados por pumaradas y bosques de castaños, alimentan los lagares y fábricas de sidra, la bebida asturiana por excelencia..."

Por este Camino bajaban a la escuela de Pernús los escolinos de los pueblos de Beldréu, El Conyéu, Pis y otros lugares de las aldeas más orientales de la parroquia, así como los feligreses a los actos litúrgicos de la parroquial de San Pedro, donde se celebraba además el conceyu abiertu antiguamente, la junta vecinal para tratar asuntos del común, de ahí que la parroquia en Asturias, al igual que en Galicia y otros lugares del mundo, trascienda totalmente a lo meramente espiritual, como tantas veces recordamos y recordaremos haciendo camino...

Por la izquierda, bajaban y subían los vecinos de otro importante barrio de Pernús, Villascusa o Villaescusa, en lo alto del monte y que no llegamos a ver bien desde aquí, cuyas historias y curiosidades podemos conocer de la mano de Adolfo Iglesias Bada en su blog Cosas de Villaescusa, Colunga y más, que recomendamos encarecidamente

De todas maneras, Villaescusa, aún perteneciendo a Pernús y por lo tanto a Colunga, está en lo religioso adscrita a Santa Eugenia o Santoxenia los Pandos, en Villaviciosa, parroquia vecina con la que tiene secularmente muy buena comunicación, inmediatez y relación pues no en vano pasa por ahí otro importante e histórico camino entre ambos concejos

Los escolinos de Villascusa, que cuentan, dentro de todos los de la parroquia, ya veteranos, con su propia asociación, sí que bajaban a Pernús, y lo hacían por La Muezca, en lo alto del monte, y por Miravete, esta casa abajo a la izquierda de la foto, donde vivían Belarmino y Delfina, cuando llovía con un "sacu de capiellu" (saco a manera de capucha) y madreñes (zuecos). Escribe Iglesias Bada en Villascusa y Pernús nos años 50 y 60 del pasáu siglu XX:

"La principal relación de la xente de Villascusa con Pernús era la escuela, hasta que se realizo la concentración escolar, nos últimos años de la década de los 70, tolos nacíos en Villascusa asistimos a les clases que s'impartíen na escuela de Pernús, meyor dichu nes  escueles de Pernús, pos había dos escueles, una de nenos y otra de nenes, coles sos correspondientes viviendes pa los maestros. 

Por esta carretera pasaba, y sigue pasando los jueves, un autobús de línea para recoger gente que va al mercado de Colunga, que se celebra en ese día, pero aquellos que tuviesen que ir más lejos habían de desplazarse desde Pernús a Cabrafríu, en la ladera oeste del Monte Llobones, para ir a El Chisquillo, en la N-632, donde paraba el ALSA

En Pernús se acudía también al Molín de la Molinera de Miyar, un molino eléctrico al que se llevaba a moler el grano cuando, con la seca del verano, los molinos hidráulicos de ríos y regueros tenían dificultades para moler

Aquí tenemos otra hermosa vista de Miravete y La Muezca, la bajada, o subida, de Villaescusa. Esos vecinos, dada su situación, también tenían la posibilidad de tomar el Coche de Amador en Puente Agüera, en Pivierda, un poco más al sur, autobús de línea que luego sería Autocares Costa Verde, de esta manera lo narra Adolfo Iglesias Bada en Primer viaxe a Uviéu d'un rapaz de Villaescusa:

"Nesti relatu cuento de forma resumía les experiencies d'un rapaz de Villaescusa cuando fixo'l so primer viaxe dende Villaescusa a Uviéu cuando tenia nueve ó diez años.

Esto sucedió nos últimos años de la década de los cincuenta del pasáu sieglu XX, n'aquella época la xente de los pueblos viaxaba mas bien pocu, pos estos y en concretu Villaescusa taben bastante aislaos, yá que pa dir dende Villaescusa a Uviéu ó Xixón podía echase tou el día, como vamos ver mas alantre nesti relatu.

La vida d'esti rapaz en Villaescusa trascurría de forma bastante monótona, diariamente asistía a les clases que se impartían na Escuela Pública de Pernús y dempués de tornar de la escuela ayudaba en casa no que podía, bien curiando les vaques, diendo por agua a la fonte, ó faciendo cualesquier otru llabor que tuviera al so alcance. 
Una tardi que taba col so padre atropando la pación esti díxo-y, dientro d'unos dis tengo que dir a Uviéu y pensé que a lo meyor gustaríate dir conmigo, el rapaz aína contésto-y, que sí, que-y gustaría dir con él, darréu empezó a pregunta-y a so padre coses del futuru viaxe, ¿papa onde esta Uviéu?, ¿papa en que vamos dir a Uviéu?, el so padre díxo-y que Uviéu yera una ciudá bien grande y que taba bien lejos, que'l día del viaxe tendríen que madrugar enforma, que tendríen que baxar caminando dende Villaescusa hasta el Puente Agüera, ellí cogerían el coche de llínea que los llevaría hasta Infiestu, onde cogerían el tren que los llevaría hasta Uviéu. 
Los díes que pasaren ente l'anunciu del viaxe y la realización del mesmu fueren un continuo imaxinar per parte del rapaz sobre como sería'l viaxe, como seria'l tren, que'l nunca había vistu, como seria Uviéu, en fin que aquello superábalu y yera pa él una gran aventura. 
Al fin llegó'l día del viaxe, y como el so padre le dixera, llevantáronse bien tempranu, cuando salieron de casa tovía no había amanecíu, baxaron caminando dende Villaescusa hasta'l Roblón pel camín que pasaba pe La Llosa Villaescusa, El Colláu, el Parea Caliente, La Indiana, El Prau Roscu, hasta llegar al Roblón y dende ellí pasando pel Vicenton, hasta el Puente Agüera, cuando llegaron empezaba a amanecer, ellí esperaron a que llegara'l coche d'Amador (mas tardi Autocares Costa Verde) que facíen la ruta Colunga-Infiestu, tomaron el coche de llínea y pocu a pocu y parando en tolos pueblos pa recoyer xente  llevólos  hasta Infiestu 
Una vez en Infiestu fueren corriendo a la estación del tren, pos tenían el tiempu xustu, na estación al rapaz llámo-y munchu l'atención un home con gorra que taba detrás d'una pequena ventana, yera'l que despachaba los billetes, coyeron los billetes y de siguío pasaron al anden onde taben les víes poles que tenia que venir el tren, tando ellí esperando'l rapaz comenzó a sentir un gran ruíu, miró y vio venir daqué bien grande echando fumu negru y xiblando, la so primer reacción fui garrase al so padre y pregunta-y  “¿que ye eso papa?”  “¿Qué ye eso papa?”, el so padre asélolu y díxo-y que aquello yera'l tren, cuando llego párose y padre y fíu xubieronse al tren, al poco tiempu xiblo de nuevu y volvio a entamar la marcha escontra Uviéu, aína entro nel vagón otru home con gorra y uniforme, que dicía “billetes por favor", "billetes por favor” el rapaz pensaba que yera un guardia pero'l so padre díxo-y que yera'l revisor cuando llego a onde taben ellos cogio los sos billetes y con una especie d'alicates que llevaba na mano fíxo-yos un furacu, pal rapaz tou aquello yera dafechu nuevu y desconocíu, llego un momentu que non sabia si seria realidá ó taría suañando. 
Dempués de dos hores de viaxe, al fin llegaron a Uviéu, baxaron del tren y salieron de la estación, pal rapaz aquello si que yera nuevu, tanta xente, los coches, los edificios les cais, los guardias que dirixíen el tráficu, en fin una aventura total pa el. 
Lo primeru que fixeron foi dir al Institutu Nacional de Previsión INP, onde'l so padre tenía que facer unes xestiones, les cuales yeren el motivu del viaxe, l'edificiu del INP taba y ta na plaza'l Carbayón, güei ye la sede central del SESPA, Servicios Sanitarios del Principáu d'Asturies. 
Cuando'l so padre termino de facer les xestiones nel INP, fueron al Campu de San Francisco, pal rapaz aquello yera un paisaxe munchu mas conociu pos había árboles, fontes y prau, coses que-y yeren munchu mas familiares, recuerda que nel Campu de San Francisco, pudo ver por primera vez un osu, yera la osa Petra, que vivía nuna xaula dientro del Campu de San Francisco, el so padre díxo-y que antes la osa Petra tenia un compañeru que se llamaba Perico, pero que se morriera facia pocu tiempu, tambien recuerda que ellí tuvo viendo una gran xaula con munches especies de páxaros y tamién vio por primer vez los pavos reales, un d'ellos dio-y un terrible plasmu cuando cerca del esplegó la so cola y empezó a glayar con fuerza

Hacia la una y media de la tardi regresaren a la estación del tren, nel chigre de dicha estación tuvieren comiendo algo y a les trés de la tardi garraron el tren pa facer el viaxe de regresu escontra Infiestu, a onde llegaren alredor de los cinco de la tardi y dende ellí nel coche d'Amador hasta'l Puente Agüera a onde llegaren alredor de les siete de la tardi, doce hores dempués de partir, dende Agüera y dempués d'una pequena parada nel chigre de Ricardo, empezaren a xubir caminando escontra Villaescusa, utilizándo'l mesmu camin qu'a la ida, cuando llegaren a casa ya era noche cerrada. 

Mas o menos d'esta forma trascurrió el primer viaxe d'esti rapaz dende Villaescusa a Uviéu, toa una aventura pa el, de la que guarda bones alcordances. 

Trescurríos unos años, esti rapaz, como tantos otros d'aquellos años, abandono Villaescusa el pueblu onde había nacíu y treslládose a vivir precisamente a Uviéu onde afitaría la so residencia y onde trascurriría la so vida personal y profesional hasta'l día de güei."

Villascusa o Villaescusa es un topónimo que se repite varias veces en la geografía española para pueblos, villas y municipios, etimológicamente se discute su significado a partir del latín excusam, El investigador José Luis Gutiérrez Cebrecos realiza estos apuntes en Toponimia campurriana de la página Cuadernos de Campoo:

"..."Villa" en este caso, como no va acompañada de un nombre antiguo de persona, significará "población, pueblo".

En cuanto al significado de "escusa", un autor supone que procede del latín excursa "fuera del camino", con lo que Villaescusa significaría "villa apartada". Eso es mucho suponer, pues, aparte de que la forma castellana hubiese sido escosa, sus significados documentados son otros (en general, "escurrida"). Otros autores piensan en "excusa", es decir, "villa excusada de ciertos impuestos" (al igual que las llamadas Villafranca).

Aquí el error es de tipo morfológico, pues excuso nunca fue part. pas. de "excusar" y los participios latinos excusus o excussus pertenecen a otros verbos (excudere o excutere, respectivamente) con otros significados aún menos adecuados; el único part. pas. de excusare es excusatus. Luego hay que desechar tales etimologías.

En realidad no hay que esforzarse mucho para averiguar el verdadero significado de "escuso", ya que se trata de una palabra que figura en los diccionarios (aunque más bien pertenece al castellano antiguo) y cuya historia es conocida. "Escuso" significa "escondido, oculto" y procede del latín tardío absconsus (latín clásico absconditus); es decir, tiene el mismo origen que "recóndito". La evolución fonética es la siguiente: El part. pas. del antiguo "asconder" fue ascoso y luego ascuso; de ahí, por influjo del frecuente prefijo es-, escuso. De este participio se formó el verbo escusar, de donde el nuevo part. pas. "escusado" 

La Riega'l Bustín baja a la derecha de la casa de Miravete, topónimo no infrecuente en Asturias, que parece decir "mira y vete" y siempre está relacionado con lugares de gran visibilidad, del que explica García Arias lo siguiente:

"Con el significado de ‘observatorio’ parece pervivir en el dominio ástur lo que tal vez es un deverbal del verbo mirar, esto es, la palabra mira ‘montón de piedras en un montículo que sirve de observación u orientación’. Probablemente está presente también en MIRA VALLIS > Miravalles y Miravalles, sin duda verdaderos lugares de observación o atalayas. Miravete, El Miravete, Miraveche podrían ser compuestos de los imperativos de mirar + diminutivo -ete, o de mirar e ir, deformado en el último caso mira (y) vete —> mira - veche."

A  arriba La Muezca designa a una hendidura del terreno, tal vez referida a esta riega y, a su derecha, a otra más, la de La Riega Rozanes. En lo alto están La Fuente Vieya y la Fuente los Acebos. Ahí en La Muezca vemos bien el camino de Villascusa, que marcó asimismo un recuerdo imborrable en la memoria de Adolfo Iglesias Bada y así nos lo transmite en su blog:

"La Muezca ye una casería qu'esta asitiada al norte de Villaescusa nun de los caminos que d'antiguo comunicaben Villaescusa con Pernús, cuando yo era nenu y vivía en Villaescusa, pasaba con cierta frecuencia por La Muezca, pos pasaba per ellí una senda qu'utilizábamos los neños y neñes de Villaescusa p'asistir a les clases que s'impartíen nes Escueles Publiques de Pernús.

Naquellos yá lexanos tiempos vivíen na Muezca Santiago Manjón y la so muyer Primitiva Sánchez (Tiva), xuntu con dos de los sos fíos, Ramón y Maria Belen, Santiago y Tiva teníen otros dos fios, Benjamin y Jesús, que yá entonces  habian dexau La Muezca y residían en la Republica Dominicana.

Ramón Manjón casose en Collía, un pueblu del conceyu de Parres, con Julia Fernández y abandono  dellos años La Muezca, durante estos años llevaron la casería, Maria Belen y el so home, que creo recordar que se llamaba Pepe, esti home cuando vieno a vivir a La Muezca nun conocía prácticamente nada del trabayu del campu, pero a pesar d'ello adatose perfeutamente y xuntu cola so muyer llevaron la casería durante unos cuantos años. D'esta dómina recuerdo que delles persones de Villaescusa solíamos dir pela tardi-nueche hasta La Muezca pa echar unes partíes de cartes y pasar el ratu.

Mas alantre, Maria Belén y el so home abandonaron La Muezca pa vivir en Xixón, tornando a La Muezca Ramón, que xunto cola so muyer Julia fixeronse cargu de la caseria.

Ramón Manjón ye bien conocíu nos ambientes ganaderos pola so afición a participar en munches de les feries, muestres  y concursos de ganáu que se celebren por toa Asturies, presentando lotes de los sos animales, ganando en munches ocasiones destacaos premios y galardones.

Ramón, tamién ye un gran conocedor del Puertu Sueve, del que conózz como naide tolos sos rincones, dende los 9 años que xubió al Sueve per primer vez hasta los nuesos díes, recorriolu en innumberables ocasiones, yá que siempre tuvo ellí vaques, yegües y cabres.

Nel añu 2015 Ramón, fui nombrau como Pastor Mayor del Sueve, galardón que concede L'Asociación de Criadores de Caballos Asturcones (ACAS) y que-y lu entregaren na Fiesta del Asturcón, na Mayada de Espineres nel mes d'agostu d'esi añu.

Na actualidá Ramòn y Julia siguen viviendo en La Muezca y colaborando nos trabayos de la casería, anque la mayor carga de trabayu recai nel so fíu Carlos."

Serpentea el Camino por la falda sur del Monte Llobones o Llovones, topónimo que recuerda la antigua presencia de la especie en estos lugares

Llamativa fila de cipreses en una finca, justo a la altura de la siguiente curva, de un vivo color verde oscuro

Setos silvestres, matossebies o sebes, de zarzas y arbustos, es el bocage que crece en estas veredas, separando la carretera de los prados colindantes

Antaño, y todavía hoy en día en no pocas ocasiones, se organizaban sestaferies o sextaferies (sexta-feria -día), jornada dedicada a trabajos comunales, sobre todo mantenimiento de caminos. Así nos lo explica Iglesias Bada, aplicándolo a Villascusa pero que es extensible a toda la parroquia de Pernús:

"La Sextaferia yera una contribución obligada de tolos vecinos d'un pueblu ó aldea emprestada en foma de trabayos a la comunidá, de los que d'una u otra manera todos salíen beneficiaos, celebrábase xeneralmente los vienres y nella reparábense caminos, fontes, bebederos, cortábense les sebies de les finques que daben escontra los caminos públicos, podabense ó cortabense dellos árboles qu'estorbaben y realizábase cualesquier otru trabayu que fora necesariu pa caltener lo mas axeitáu posible'l pueblu y les sos víes de comunicación que yeren los caminos.

En Villaescusa l'encargáu de llamar a Sextaferia yera l'alcalde de barriu, que yera un vecín del pueblu qu'ostentaba nel mesmu la representación del alcalde del conceyu, nesti casu del alcalde de Colunga. Solía axuntase col restu de los vecinos p'alcordar que trabayos yeren más prioritarios y una vez  alcordaos acometelos na próxima Sextaferia.

L'alcalde de barriu yera tamién l'encargáu de curiar y caltener en perfectu estau les  ferramientes que s'usaben na Sextaferia, que solíen ser  propiedá del pueblu ó del conceyu, estes ferramientes yeren dellos picos y pales, les maces y los pistolos, garabatos, rastrillos, fesorises, focetes, hachos, guadañes, etc. etc.

El día de Sextaferia, a les nueve la mañana, tolos vecinos, diben escontra la casa del alcalde de barriu, ellí cada unu coyía una ó delles ferramientes y dende ellí toos xuntos dirixinse a facer los trabayos alcordaos pa esi día

La Sestaferia como cosa reglada y obligada quedo abolía fai abondo tiempo, no obstante na actualida, los vecinos de dellos pueblos, ó llugares cuando ye necesariu realizar dellos trabayos de meyora ó adecentamientu de los mesmos, entamen de forma voluntaria una Sestaferia y ente toos facen los trabayos en beneficiu de toos."

Pernús en el valle, a la izquierda vemos ahora el edificio de las antiguas escuelas, actualmente centro social vecinal, tenía aula para niños y aula para niñas y casas de los maestros, recuerda también Adolfo Iglesias Bada:

"Na mio dómina, (últimos años de la década de los 50 y primeros de la década de los 60 del pasáu sieglu XX) la escuela de nenes taba al cargu de una maestra que se llamaba Dña. Josefina, que era muy quería y respetada por tola xente de la zona pola so forma d'impartir les clases y pol so tratu bonable al empar que respetuosu con toos.

De la escuela de nenos a la que yo asistí, alcuerdome del mio primer maestru que se llamaba D. Gregorio, yo era pequenu y alcuerdome qu'él falaba a voces,  ó a mi paecíamelo, polo que yo tenía-y muchu miéu,  mas tardi fui sustituíu por otru maestru que se llamaba D. Manuel, que tuvo bien pocu tiempu, hasta que llego D. Raimundo Tejeiro, esti tuvo en Pernús dellos cursos y ye del que meyor alcordanza tengo pos era un maestru que tenia verdaderu interés en que los nenos adquirieren conocencies y él,  implicábase nello.

Pa dir dende Villascusa a Pernús, había bien malos caminos y pel inviernu poníense intransitables pa nenos de 7, 8 ó 9 años, por ello había unes sendes que diben de prau en prau, una por La Muezca y La Tura, otra pel  Bustiu y otra per Miravete."

El cogollín del pueblo, a la derecha de la iglesia: entre las casas sigue el Camino, que vemos salir (encima de la foto) a La Vega por El Llovéu, donde hay una antigua fuente, a la que se accede por un sendero al lado de la carretera

El precedente poblacional de Pernús lo tenemos ante nosotros, pues en estas laderas bajo Villascusa hay dos castros: el de La Tura, encima de Pernús, y Miravete, de los que hallamos relación en la página ArqueoAstur de Eduardo Pérez Fernádez

El de La Tura está justo encima de Pernús (fijémonos abajo en las escuelas), identificado y catalogado por la arqueóloga Gema Adán Álvarez e incluido en 1992 en la Carta Arqueológica de los concejos de Colunga y Caravia, pasando posteriormente también al Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) en diciembre de 2013


La Tura, topónimo que tal vez tenga que ver con fuente o agua (como Astura), pues está entre las riegas de El Bustín o El Bustiu y Rozanes. Ahí hay una casa, donde vivían María y Nemesio, al paso de otro de los antiguos caminos entre Villascusa y Pernús. Adolfo Iglesias Bada también cita a Santiago Manjón, Tiva Sánchez y a Benjamín, Ramón y Jesús Manjón Sánchez 


El castro de Miravete, de cuya casa ya hemos hablado, fue también verificado por Gema Adán e inventariado en 1992 en la citada carta arqueológica de Colunga y Caravia, siguiendo los mismos pasos que el de La Tura, pues fue inventariado en el IPCA también en la misma fecha de diciembre de 2013


No es demasiado habitual la presencia de dos castros tan cercanos y dentro de la misma parroquia, si bien según se va indagando aparecen decenas más casi de año en año, y en el caso de Colunga es numeroso su legado castreño, pendiente de estudios y prospecciones arqueológicas. También es interesante encuestar a los mayores por su existe alguna noticia o leyenda sobre ellos, que es lo habitual, aunque se vayan perdiendo, por lo que urge su recopilación


Entre Miravete y La Tura está El Bustiu, "por El Bustiu también pasaba una senda que usábamos algunos niños de Villa escusa para ir a la escuela, allí vivían Ramón, Elena y sus hijos Rubén y Mª Jesús", escribe Iglesias Bada

Preciosa pumarada a nuestra izquierda, en este prado recién segado, ladera abajo. "Recibe el nombre de pernusiana una variedad de manzana de color amarillo, pequeña, muy dulce, extendida por esta región", leemos en la Gran Enciclopedia Asturiana ( tomo 11, voz Pernús)

El verdor de la primavera contrasta con el más pálido, agostado y a veces pardo, de mediados del verano. Abajo, en la riega, donde hay más humedad, el verde resplandece más intensamente, hermosos contrastes del paisaje bucólico de esta etapa, como acertadamente lo define Antón Pombo

Sin embargo antiguamente, en tiempos de los peregrinos históricos, la belleza del paisaje tenía un concepto diferente, el de la dureza o bonanza de su orografía y la existencia de lugares de acogida, hospitales (en en antiguo sentido de hospedaje de romeros de este término), ventas, posadas o similares. Muy interesante en este sentido esta lectura de la Xacopedia, voz naturaleza:

"Las penalidades que a los caminantes históricos les ocasionaba la naturaleza sin aditivos, que obligaba a grandes esfuerzos de supervivencia, no estimulaba precisamente los sentidos para una percepción positiva del medio físico. Para el peregrino medieval y de los siglos posteriores el entorno era, como casi todo, un concepto utilitario: resultaba bueno en función de si ayudaba o no en el viaje
Si en la actualidad se valora de forma positiva la naturaleza incluso en condiciones extremas durante la ruta y se acepta el padecimiento momentáneo como parte de la experiencia del Camino -siempre habrá la oportunidad de una ducha y un reparador descanso al final del día-, el peregrino histórico tenía una visión de esta cuestión completamente distinta. Incluso caminantes tan animosos y dispuestos a disfrutar del viaje y de cualquiera de sus oportunidades como el italiano Nicola Albani (s. XVIII) observan y valoran el entorno natural en función sobre todo de sus dificultades: “Tuve que hacer una subida de cuatro millas por una montaña tan horrible que incluso las caballerías se habrían cansado.” Así se refiere Albani al hoy considerado espectacular entorno del Camino Francés en el límite entre León y Galicia. 
Los relatos conservados reservan sobre todo las muestras de admiración y disfrute del entorno -aunque también reciba críticas- para los espacios urbanos, los grandes edificios y, en alguna ocasión, el mar. En el medio urbano el peregrino tenía la posibilidad real de recibir ayuda, alimentos y calor humano. Y estos eran valores supremos en ruta. También aparecen algunas consideraciones positivas cuando la naturaleza se combina con el tiempo agradable para caminar. Poco más."


No era pues el Camino la excursión más o menos larga que hacemos hoy en día, "todos sabían que muchos no habían vuelto jamás del Camino a la remota" Galicia, seguimos leyendo en la Xacopedia, . Sin ir más lejos, en la siguiente parroquia pasado Pernús, La Llera, ya hemos dicho fallecía en 1763 el peregrino francés Pedro Josef Brune, por ello "toda Europa está llena de los testamentos que los jacobeos dispusieron para la buena encomienda del alma, bienes y familia, determinando incluso como ser enterrado en caso de morir en el Camino". Incluso los artesanos solían ceder sus aprendices a la partida y existen disposiciones, como la de la catedral francesa de Metz, que llegó a limitar la peregrinación de sus canónigos "a una sola vez por año y a fijar su ausencia un máximo de diez semanas. De ahí que los clérigos se desplacen generalmente en caballerías"


Final de la bajada dando vista a las escuelas y La Tura, donde está uno de los "castros gemelos de Pernús", como los denomina el Gran Atlas del Principado de Asturias, parte del rico patrimonio castreño colungués que hacen del concejo un "enclave importante respecto al contexto general de la cultura castreña en la zona oriental de Asturias"


A la derecha de las escuelas está la iglesia parroquial, San Pedro de Pernús, reedificación dieciochesca sobre un templo anterior, medieval, alguno de cuyos elementos fueron reaprovechados y se conservan, mismamente al exterior


Destaca, ya en la distancia, la gran cabecera cuadrada donde está el altar, una verdadera torre con tejado a cuatro aguas. La nave es claramente rectangular, con tejado a dos aguas. Tiene además una buena espadaña. Su orientación es con la cabecera mirando al este y la delantera al oeste, como los templos medievales


Este santuario, estilo barroco popular, padeció como tantos otros las destrucciones de la Guerra Civil, siendo reedificado posteriormente, si bien luego no pasó por ninguna restauración notable hasta el año 2015, siendo celebrado el final de esta obra en la fiesta sacramental de agosto, tal y como señala en su artículo al respecto el redactor P. Martínez en noticia para La Nueva España del 1-9-2015:
"La iglesia de San Pedro de Pernús, en Colunga, está irreconocible tras la reforma integral que la parroquia y los vecinos han financiado y que el pasado sábado se estrenó durante la fiesta de la Sacramental. Fue un día de recuperaciones, ya que este festejo se dejó de celebrar hace casi una década.
Los trabajos duraron seis meses y costaron unos 25.000 euros. Abordaron desde la fábrica de la iglesia, la estructura y el tejado, hasta la pintura interior y exterior, las humedades, los suelos y los retablos, enumeró el párroco local, Gaspar Muñiz. Mejoras como la pintura exterior son de las que más se notan, pues no se realizaban en el templo parroquial desde antes de la Guerra Civil. 
La iglesia de San Pedro de Pernús, en Colunga, está irreconocible tras la reforma integral que la parroquia y los vecinos han financiado y que el pasado sábado se estrenó durante la fiesta de la Sacramental. Fue un día de recuperaciones, ya que este festejo se dejó de celebrar hace casi una década. 
Los trabajos duraron seis meses y costaron unos 25.000 euros. Abordaron desde la fábrica de la iglesia, la estructura y el tejado, hasta la pintura interior y exterior, las humedades, los suelos y los retablos, enumeró el párroco local, Gaspar Muñiz. Mejoras como la pintura exterior son de las que más se notan, pues no se realizaban en el templo parroquial desde antes de la Guerra Civil. 
Los vecinos quedaron, apuntó Muñiz, "muy contentos", incluso más de lo que el religioso esperaba. En señal de agradecimiento hacia los donantes que han hecho posible la obra, el sábado se distribuyó una fotografía de la Virgen del Rosario, copia de la que el fotógrafo Junco tomó a la imagen. Como hubo colaboradores que no pudieron asistir a la inauguración, se les entregará durante la fiesta del Rosario."

Y es que, aunque la advocación del santuario es San Pedro, la gran romería de Pernús es la del Rosario de octubre, con "gran costillada, banda de gaitas y verbena", que suele celebrarse en la explanada situada a su izquierda, entre la iglesia y las escuelas, donde está la portada sur, actualmente su acceso principal, donde veremos su pórtico al pasar, pues aquí dejamos la CL-1 y tomamos a la izquierda el Camín de la Iglesia, trazado del viejo camín real, para dirigirnos a ella



El Camino baja levemente a esta vaguada y luego hace un poco de cuesta ascendente a la sombra de los árboles en la subida al promontorio en el que se alza el santuario, en base a su trazado se hizo en 1970 la carretera que une Pernús con Villascusa "una obra de indianos", en concreto los emigrantes Laureano y Antonio Carús Pando, de los que escribe también Iglesias Bada:
"Los Indianos, eran emigrantes asturianos, que durante los primeros años del pasado siglo XX emigraron a América y allí algunos hicieron fortuna, muchos de ellos cuando regresaban a sus lugares de origen solían construir una gran casa donde residían, la típica casona de indianos, otros solo regresaban de visita y continuaban viviendo en los países que los acogieron al marchar, pero todos ellos se caracterizaban por no olvidar sus raíces y realizaban a su costa obras de mejora en sus pueblos y aldeas entre las que podemos destacar, iglesias, escuelas, caminos, lavaderos, fuentes, etc.

La construcción de la carretera que une el pueblo de Villaescusa con Pernús también es una de estas obras de Indianos, quizás la última o de las últimas obras de esta envergadura acometidas por Indianos en el concejo de Colunga. A principios de los años sesenta del pasado siglo Villaescusa al igual que otros muchos pueblos del concejo de Colunga y de Asturias en general, carecían de carretera, siendo sus únicas vías de acceso los caminos de siempre.

Fue durante esta década de los años 60 cuando se fueron abriendo carreteras a muchos pueblos, unas veces eran los ayuntamientos los que hacían estas carreteras, otras la diputación y muchas veces eran los propios vecinos los que mejorando los caminos de acceso permitían la llegada de los coches a sus pueblos corriendo con todos o parte de los gastos, En Villaescusa también se comenzó a pensar en hacer una carretera que uniera el pueblo bien con el pueblo de Pernùs, bien con El Puente Agüera, o directamente utilizando el camino que une a Villaescusa con Colunga, a tal efecto se realizaron diversas solicitudes tanto al Ayuntamiento de Colunga, como a la Diputación Provincial sin que ninguna de ellas llegara a feliz término.

A finales de esta década llego a conocimiento de D. Laureano y D. Antonio Carus Pando, esta problemática,  D. Laureano y  D. Antonio, eran emigrantes ó hijos de emigrantes asturianos oriundos del concejo de Caravia, y tenían parientes en Villaescusa, concretamente en La Capilla, residían en Méjico, donde gestionaban múltiples negocios entre ellos una gran cadena de hoteles, entre los que destacaban los hoteles Veracruz y Diligencias en la ciudad de Veracruz (Méjico). Una vez conocida por D. Laureano y D. Antonio la situación de Villaescusa y las grandes dificultades de acceso que presentaba, se ofrecieron para construir a su costa una carretera que uniera al pueblo con el resto del concejo, a tal efecto y puesto que ellos vivían en Méjico, procedieron a nombrar una persona que sería su representante y quien junto con una comisión de vecinos de Villaescusa, se encargaría de elegir la mejor ruta posible para la carretera, así como de realizar todos los trámites legales para la construcción de la misma. 

De esta manera, en el año 1970, una vez decidida la ruta y con todos los permisos necesarios se comenzó su construcción, una gran pala retroexcavadora comenzó en Pernús abriéndose paso hacia Villaescusa, después de varios meses de trabajo llego hasta Villaescusa dejando tras de sí la caja de la carretera hecha, posteriormente se procedió a echar una gruesa capa de grava, y después una maquina apisonadora procedió al compactado de la misma dando por concluida su construcción en el año 1971. 

Poco después de terminada la carretera D. Laureano y D. Antonio Carús Pando también corrieron con los gastos del abastecimiento de agua al pueblo de Villaescusa.
En el año 1975, los vecinos de Villaescusa agradecidos, erigieron un pequeño monolito junto a la capilla del pueblo en memoria y recuerdo de D. Laureano y D. Antonio Carús Pando, por las obras de mejora que a su costa y desinteresadamente realizaron en el pueblo, las cuales contribuyeron de forma notable a su bienestar y progreso."

A nuestra derecha, en medio del valle y al pie del Cantu la Vara, hay unas casas, son las del camino de Pernús a Campufríu y El Chisquillo, por donde hemos dicho se iba caminando si se quería coger la línea del ALSA. Ahí está Casa Miyar, otra importante obra indiana, de la que hablaremos enseguida, cuando pasemos La Riega'l Bustín, más allá de la iglesia


Si nos fijamos, una palmera delata esa mansión que fue de José Miyar Llera, nacido en ese su solar en 1829, emigrante a Cuba, donde "fizo L'Habana" como se solía decir, es decir, hizo fortuna en La Habana, y al regresar reformó aquí la antigua casa familiar. Sus restos, como los de buena parte de sus familiares, reposan en este cementerio de Pernús


Al pie del Camino, La Riega Pernús, si bien a veces también se le llama popularmente así a La Riega Bustín, lo que da lugar a cierta confusión, como vamos a comprobar


En El Camín de la Iglesia, el texu, tejo, hermoso y totémico árbol que sacraliza lugares de culto ancestral desde tiempos inmemoriales


Y es que el tejo simboliza la tríada de vida, muerte y eternidad. La vida eterna por su longevidad de varios siglos o, incluso, a veces milenios (hay ejemplares de más de 1.000 años). También es metáfora de la vida en sí misma por su hoja perenne y siempre verde, así como de la muerte por la alta toxicidad de algunos de sus componentes, con los que se elaboraban tanto venenos para matar como alucinógenos para "traspasar el umbral", la misma palabra tóxico viene de su nombre científico, Taxus baccata


Se trata de un árbol que ya aparece cincelado en antiguas estelas funerarias de los pueblos autóctonos prerromanos, junto con el caballo, simbolizando el paso al otro mundo. Su sacralidad estaba tan arraigada continuó con el cristianismo, siendo plantado en los campos de las iglesias o en sus inmediaciones, existiendo la costumbre en algunos cementerios (Abamia) de cubrir de ramitas las tumbas en tierra. La costumbre de plantar texos en el entorno de espacios sacros, tras siglos de declive, se ha recuperado de un tiempo a esta parte


La pequeña y corta cuesta termina al llegar a la iglesia, pasando al lado de la sacristía, anexa a la monumental cabecera cuadrada


En lo alto de la cabecera, bajo el saliente del tejado, una pequeña cruz labrada en piedra se dice que es uno los elementos medievales que han llegado a nosotros de la iglesia anterior


Otro lo tenemos aquí, en la esquina de la sacristía, también un tanto oculto bajo el alerón del tejado y que puede pasarnos desapercibido al pasar a no ser que estemos atentos


En un capitel, de motivo vegetal en forma de hojas, que más que románico recuerda el estilo de los del Arte Asturiano (prerrománico)


Seguidamente a la gran cabecera, en línea con la sacristía, va el pórtico, que presenta sus tres columnas, sosteniendo el tejado, dispuestas sobre un murete


El pórtico va adosado al costado sur la nave rectangular y cobija la portada meridional, es lugar de socialización al entrar o salir de misas y liturgias, además de espacio de reunión y deliberación, a veces estipulado consetudinariamente, el conceyu abiertu


Por ello en muchos casos, las primeras escuelas estuvieron en estos pórticos y, de la misma manera que los mayores de todos los pueblos y lugares de las parroquias se reunían aquí para hablar y decidir, los niños lo hacían para recibir clases. Reparemos ahora en la ventana de la sacristía más cercana a este pórtico, pues sobre ella y también un poco tapado por el alero, hay otro detalle del edificio medieval


Otro capitel, en forma de palma, que también recuerda al románico y al prerrománico


Los pórticos suelen ser espacios fríos y abiertos, propensos a catarros, y aunque algunos se cerraron para continuar con su cometido de escuelas y reuniones (los salones parroquiales, que en ocasiones tuvieron hasta escenario y cine), se decidió construir edificios escolares dedicados a la enseñanza, como es este el caso, y también al lado o muy cerca de la iglesia


El de la izquierda es el de la escuela propiamente dicha, cuya fachada y entrada principal mira al sur, hacia El Prau Pidal, donde los críos iban a grillos


Con la concentración escolar, el edificio dejó de ser centro de enseñanza y, como en tantos casos, pasó a ser local vecinal. Los antiguos alumnos están agrupados en Escolinos y Amigos de las Antiguas Escuelas Públicas de Pernús que celebran una reunión anual muy animada, de ella escribe también Adolfo Iglesias Bada en Anécdotas de las escuelas de Pernús, publicado el 28-8-2028, poco antes de una de esas reuniones...
"Ya falta poco para que los que fuimos a clase a las antiguas Escuelas Publicas de Pernús nos reunamos para celebrar nuestro segundo encuentro anual, que tendrá lugar el próximo día 1 de septiembre, con este motivo voy a recordar unas anécdotas o aventuras, vividas en tiempos de D. Gregorio que fue mi primer maestro.

D. Gregorio era muy amigo de aquello de que,  ----"la letra con sangre entra"---- y él lo ponía en practica continuamente, yo en aquella época era pequeño y aunque tengo que decir que a mi nunca me pego, yo le tenia muchísimo miedo por las voces que daba continuamente y las palizas a mis compañeros mayores incluido a su propio hijo.

Tengo que decir que algunos de mis compañeros mayores eran bastante cafres y no se lo ponían nada fácil, continuamente le estaban provocando y le hacían muchas "putadas", incluso sabiendo que mas tarde iban a llevar unos palos, yo creo que pensaban que como lo de llevar palos era una cosa habitual y la mayoría de las  veces sin ningún motivo, al menos que alguna vez si lo hubiese.

Recuerdo que en una ocasión fueron a pescar pescardos al río que viene desde Beldréu y pescaron una anguila, como no sabían muy bien que hacer con ella, no se les ocurrió mejor cosa que coger una pecera vacía que el maestro tenia encima de su mesa, llenarla de agua y meter en ella la anguila, ni que decir tiene que cuando el maestro la vio monto en cólera y ya empezó el follón, empezó a gritar y preguntar, ¿quién ha sido? ¿quién ha hecho esto?, como nadie se inculpo empezó a repartir palos a todos  y les obligo a devolver la anguila al río, los mas pequeños asistíamos a esto atemorizados, yo al menos.

En otra ocasión, a la hora del recreo fueron a coger grillos al "prau pidal", los trajeron para la escuela, los metieron en los viejos tinteros, y los dejaron por los pupitres y las ventanas, cuando regresamos a clase después del recreo, salió una "güeyada" de sol y los grillos empezaron a cantar dentro de  la escuela, otra vez se armo la de "coyer", el maestro encendido dando voces y a palo limpio detrás de los supuestos culpables, que naturalmente no se dejaban coger fácilmente, y andaban por toda la clase hasta que el maestro se calmaba. 

Era bastante frecuente que hubiera una pelotera a la hora de entrar a clase después de comer, el maestro abría la puerta de la escuela y gritaba  ----"adentro"----, los mas pequeños entrabamos como corderinos pero algunos de los mayores le contestaban desde el pórtico de la iglesia ----"la burra de Mento come cemento"---- y por supuesto no entraban, D. Gregorio se encabritaba y gritaba de nuevo ----"he dicho que adentro"---- y otra vez le contestaban, ----"la burra de Mento come cemento",---- entonces, cogía el palo y salia a buscarlos pero ellos escapaban por detrás de la iglesia, corrían mas que él y no podía meterlos para la escuela, a veces tenia que bajar su mujer, que se llamaba Elisa y entre los dos conseguían que entraran y después ya se sabe paliza al canto.

El próximo día 1 de septiembre nos reuniremos y recordaremos estas y otras anécdotas de aquellos tiempos cuando íbamos a la escuela, que aunque en muchos aspectos y vistos desde hoy, eran bastante penosos, también tenían cosas buenas,  cosas que estoy seguro que nos prestará mucho recordar."

Don Gregorio seguramente viviría a la derecha, en las casas de los maestros, pues solían tener vivienda para la maestra de las niñas y para el maestro de los niños. La de las niñas, años atrás, se llamaba Josefina y "vino con unos tíos sacerdotes", según leemos en el blog Viviendo en Colunga y firmado por Mari Carmen. Ahora, rehabilitadas, son viviendas particulares. Más recuerdos de este y otros maestros y maestras los sigue contando Adolfo Iglesias Bada en su blog, como en esta entrada por título Cómo era un día en las escuelas públicas de Pernús visto por un rapaz de Villaescusa:
"A las Escuelas Públicas de Pernús asistíamos los niños y niñas de la parroquia formada por los pueblos de Pernús, Beldréu, El Conyéu, La Corraliega, La Vega, La Tura, El Bustiu, Arriondi, La Viesca, La Venta, La Teya, El Ablaneu y Villaescusa. 
Había dos aulas, una para niños y otra para niñas, en la de niños que es la que yo mas conozco, había varias hileras de pupitres, en cada uno se sentaban dos alumnos, enfrente estaba la mesa del maestro, y detrás en la pared un retrato de Franco y un crucifijo, en la pared de la izquierda estaba el encerado y en la pared de detrás había dos mapas de España, uno político y otro físico, además de un mapamundi. 
En mi época, la escuela de niñas  estaba  a cargo de una maestra que se llamaba Dña. Josefina, que era muy querida y respetada  por su manera de impartir las clases, así como por su trato amable a la vez que respetuoso con todos. Dña. Josefina, aun vive, las alumnas que asistieron a sus clases guardan muy buenos recuerdos y algunas se mantienen en contacto con ella. 
En aquellos años, por la escuela de niños pasaron varios maestros, el primero que yo recuerdo se llamaba D. Gregorio, decian que era buen maestro pero yo no tengo buen recuerdo de el, yo era pequeño y el reñía, hablaba a voces y amenazaba con un palo, yo era muy nervioso y lo pasaba verdaderamente mal. Fue sustituido por otro maestro que se llamaba D.Manuel, que estuvo poco tiempo en Pernús. Finalmente llego un maestro que se llamaba D. Raimundo Tejeiro, este estuvo en Pernús varios cursos y es del que mejor recuerdo tengo, tenia verdadero interés en que los alumnos  adquirieran conocimientos y el se implicaba en ello.         
La verdad es que visto desde hoy, la asistencia a clase sobre todo de los que vivíamos mas lejos como era mi caso, que vivía en Villaescusa, era un verdadero sacrificio, las clases comenzaban a las 9 de la mañana así que para llegar a tiempo había que salir de casa como muy tarde a las 8:15, esto en pleno invierno era al amanecer, bajábamos hasta Pernús por caminos y sendas bastante intransitables, llenos de charcos y barro y soportando las inclemencias del tiempo, lluvia,  viento y frío el calzado que llevábamos generalmente eran “les madreñes” íbamos cargados con la mochila donde llevábamos el material escolar, y una espuerta con la comida pues teníamos que llevar la comida porque no daba tiempo a venir a comer a casa, a veces llegábamos con los pies mojados y aguantábamos la mojadura todo el día. 
Como digo la clase comenzaba a las 9:00 y duraba hasta las 12:00 con un periodo de ½ hora para el recreo, durante el recreo los niños jugábamos al futbol, al escondite o al cascayu y las niñas jugaban al corro o a saltar la comba, a las 12:00 terminaba la jornada de mañana, los que vivían cerca iban a comer a casa, los que íbamos de mas lejos comíamos la comida que llevábamos sentados en el pórtico de la iglesia o si hacia buen tiempo íbamos a comer al “prau pidal”. 
A las 14:00 comenzaba de nuevo las clases, de un tirón hasta  las 16:00 horas que era cuando terminaba la jornada lectiva, después de un rato de juegos en la plazuela volvíamos a casa por los mismos caminos que a la ida, luego había que terminar las tareas que no se habían acabado en clase y después en muchos casos ayudar en casa en lo que buenamente podíamos. 
Más o menos de esta manera transcurría un día en Las Escuelas Publicas de Pernús en aquellos ya lejanos años, como se puede comprobar nada que ver con como se hace ahora, los que puedan leer esto y hayan ido a estas escuelas seguramente se identificaran con todo esto."


Volviendo a la iglesia hemos de decir que en la sacristía se conserva, inscrita la fecha de construcción del actual templo 1772, mientras que en la espadaña del campanario aparece la de 1883, lo que revela que es una obra posterior


La iglesia se construyó sobre otra anterior, del siglo XIII, que sería sin duda románica y tal vez con algún elemento prerrománico a juzgar por algunos detalles que hemos visto. Ese templo vendría a estar en la actual nave del edificio


Desde esta explanada del Campu la Iglesia, ahora asfaltada y donde se celebran las fiestas, tenemos una hermosa vista de Pernús, con la citada Casa Miyar y su palmera, así como la vega de La Riega'l Bustín o Ríu Pernús, la del episodio de la anguila que citaba Bada. A la izquierda un panel, al lado de unos bancos, informa de la historia y características del santuario


El panel presenta su vinculación al Camino de Santiago con los correspondientes símbolos y anagramas institucionales y de organismos culturales y jacobeos 


Presenta texto explicativo, también para ciegos


Templo pues del barroco tardío popular, llaman la atención sus numerosas ventanas de este su lado sur, de idéntico tamaño y adinteladas con recerco de sillar, tres en la nave, dos en la cabecera y tres en la sacristía. El pórtico presenta dos entradas, vamos a acercarnos a la de la derecha, que es la que da acceso directo a la portada sur


Portada de arco de medio punto que es, como hemos dicho, la más utilizada en nuestros días


Fijémonos en una inscripción arriba, en el arco, en la que se lee: 
"Rebus in adversis periodus adesto patronos el coeli pate a sumus aula Petre"

Existe otra en una puerta interior, la que comunica la capilla mayor con la sacristía
"eclesia haec est sumpt as edificata plorum. Quom populos divo consecratiste petro, Una fuit pretas conctis labor omnibus idem. Omnibus ergo peles prospera concta petro"

Y este es el retablo actual que sustituye al anterior, posiblemente barroco, destruido en la Guerra Civil


El pórtico es de suelo de losas de piedra y tiene banco corrido también de piedra. Las columnas son del orden toscano, estos pórticos solían acoger antaño también a los peregrinos que se les hacía tarde y les sorprendía la noche en el Camino, más de una vez nos ha tocado a nosotros dormir en alguno de estos cabildos


En la pared, una placa recuerda la visita a Pernús del arzobispo Monseñor Fray Jesús Sanz Montes el 3 de marzo de 2018


El otro acceso al pórtico mira al Camino, que continúa de frente hacia las casas, bajo los prados de La Tura, donde está el otro castro. A lo lejos, El Picu la Cerra, ya en Villaviciosa


Pasamos ahora a ver la gran fachada oeste, de estilo historicista y también con portada de arco de medio punto. Arriba, la espadaña es de dos cuerpos, la apreciaremos mejor a cierta distancia


Abajo, el arco de la portada muestra una filigrana en zigzag que recuerda, esquemáticamente, las de los modelos románicos


 En la clave se muestra el símbolo papal con la mitra pontificia


Justo encima, un óculo en forma de estrella o sol, óculo estrellado, se le suele llamar artísticamente. Más arriba, línea de imposta apoyada en mensulillas 


Y un detalle en forma de dientes de sierra en el arranque de la espadaña


Salimos del campo de la iglesia y seguimos camino bajo La Tura y con El Picu la Cerra en lontananza


Por en medio el collado de La Llera, a donde vamos a subir para pasar a Villaviciosa por Priesca


Al sur El Cantu la Vara, con las casas de Padernia en su falda sur, a lo lejos, la tierra de Paterno dice su nombre, un antiguo posesor, como en el caso de Pernús y tantos otros


Según salimos de ella, seguimos admirando el soberbio porte de la iglesia, su construcción o reedificación en el siglo XVIII parece tuvo que ver con el aumento de la población y coincidiría con ciertos cambios en la liturgia y, por supuesto, modelos artísticos y arquitectónicos imperantes. Más o menos a partir de entonces se construyeron capillas en cada pueblo de la parroquia, pero las misas mayores y conceyos seguían siendo en la parroquial 


Atrás nos ha quedado también las escuelas, una buena recopilación de fotos de antiguos escolinos y escolines lo encontraremos también en el recitado blog de Adolfo Iglesias Bada Cosas de Villascusa, Colunga y más, que plasmados aquí:

Escolares en las Escuela Publica de Pernús entre los años 1955 y 1965 del pasado siglo XX

Hace aproximadamente un par de meses realice a través de Facebook una petición solicitando fotografías de los escolares que asistíamos a las Escuelas Publicas de Pernús entre los años 1957 y 1964, que es el periodo en el que yo mismo asistí también a las citadas escuelas.

El objetivo de la petición no era otro que tratar de recopilar estas fotografías de entonces que pudieran existir, para, a traves de este blog, que habla de Villaescusa y Colunga, publicarlas y ponerlas al alcance de todos los que fuimos a estas escuelas en aquella época, para poder verlas y recordar a compañeros y compañeras de aquellos ya lejanos tiempos.

La respuesta a la petición no ha sido demasiado abundante, lo que seguramente quiere decir que, o bien hay pocas fotografiaras de aquella época, o que las que hay están en manos de personas que no manejan demasiado bien Internet o las Redes Sociales, no obstante tres personas se han puesto en contacto conmigo y me han enviado sus fotografías.

Elena Lopez Collado, hija de Mª Dolores la de la Casanueva ,(Villaescusa), me envió varias fotografías tomadas en Pernús alrededor de 1955, en ellas se pueden ver gente de Villaescusa, de Pernús, de Beldréu y del Conyéu, son todas caras muy conocidas por mi, pero quitando los de Villaescusa no soy capaz de ponerles nombre.

Mª Aurora Alvarez Toyos, de La Venta me envió dos fotografías tomadas en Pernús a principio de los años 60, estas son mas de mi época y en ellas y con la ayuda de Mª Aurora, identifico a mucha mas gente.

Maricarmen Balbin de Pernús también me envió tres fotografías, en la primera vemos a la maestra Dña. Josefina Lopez Caunedo rodeada de sus alumnas delante de las Escuelas de Pernús, en otra vemos a los escolares de Pernús de excursión en Covadonga y en la tercera vemos a los niños y niñas con el cura y otras personas que yo creo que serian madres o catequistas.

Gracias a Elena, a Mª Aurora y a Maricarmen, podemos disfrutar de estas fotografías que espero que gusten a los seguidores de esta pagina, a los que vivimos aquella época y fuimos a estas escuelas nos traerán sin duda buenos recuerdos, pues las vivencias y experiencias vividas en esas edades son las que perduran en la memoria y no se olvidan nunca.

FOTOS DE ELENA LOPEZ COLLADO
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A la izquierda de la maestra Dña. Josefina Lopez Caunedo, vemos a Merce la de Villaescusa, en la fila delantera, la tercera empezando por la izquierda, Mª Dolores la de la Casanueva (Villaescusa), y la ultima de la fila su hermana Elena, las demás son todas caras muy conocidas pero no soy capaz de ponerles nombre.


En esta foto podemos ver a Elena la de la Casanueva, a Mary la de Celso y a Laude ó su hermana Maricarmen de La Royu. alrededor del año 1955.


Niñas y niños asistentes a las Escuelas Publicas de Pernus en el curso 1954-1955 con el cura y algunas madres o catequistas..

FOTOS DE Mª AURORA ALVAREZ TOYOS
PINCHAR SOBRE ELLAS PARA VERLAS AMPLIADAS


Mary Carmen  y Pili Balbin de Pernús,  Pili de Beldréu,  María 
Luisa García, de Beldréu, Angelita Cueto, Maria Aurora la de Constante de Beldreu, Mercedes y Clementina de La Tura, Mª Aurora  de La Venta, Marta del Ablaneu, Choni y Angelines de La casa Blanca, Ana Mari del Conyeu, Conchita la de Los Tarreros, Maria Jesús Miyar, Maria Jesús La del Bustiu,  Pili la del Arroyu,  Mina la de Pis,  Margarita la de Beldreu, Maruja la de Bucial, Ludy la del camineru, la maestra era Dña. Josefina López Caunedo..


Juan Carlos, Mary Carmen y Pili Balbin, Pili y Manolo Garcia Bada,(mis primos) de Beldréu. María Luisa García ( la del cesteru) de Beldréu, Angelin y Angelita Cueto, Maria Aurora y Luis los de Constante de Beldreu, Mercedes y Clementina de La Tura, M Aurora y José Ängel de La Venta, Marta y  Pepe del Ablaneu, Choni y Angelines de La casa Blanca, Ana Mari del Conyeu, Conchita la de Los Terreros, Maria Jesús Miyar, Maria Jesús La del Bustiu, Manuel el de La Teya, Gabriel el de Arriondi, Manolo el de La Viesca, Luis el de Villaescusa,  José Manuel el de Silverio,  Toñi el de La Vega, Pili la del Arroyu,  Mina la de Pis,  Margarita la de Beldreu, Maruja la de Bucial, Ludy la del camineru, la maestra era Dña. Josefina López Caunedo y el maestro, no estoy seguro, pero creo que se llamaba Don Manuel, el cura es el de Carrandi que entonces también llevaba la parroquia de Pernús.

FOTOS DE MARICARMEN BALBIN RODRIGUEZ
PINCHAR SOBRE ELLAS PARA VERLAS AMPLIADAS


El maestro D. Gregorio y la maestra Dña. Josefina rodeados de sus alumnos delanta de las Escuelas de Pernús. entre mucha gente de la zona, vemos a Mª Dolores, a su hermana Elena y a Merce de Villaescusa, esta foto debe de ser de mediados de los años 50.


Escolares de Pernús de excursion a Covadonga, en esta foto me cuesta mucho reconocer a la gente, solamente creo reconocer a los padres de Maricarmen Balbin, segundo y tercera por la izquierda, pero no estoy del todo seguro.


Esta foto es la misma que una de Elena Lopez Collado, en ella vemos a escolares de Pernús con el cura y madres o catequistas.

Mi cartilla de escolaridad en la Escuela Publica de Pernús


Pernús fue tierra de renombrados cesteros, hacedores de cestos para todos usos y menesteres, principalmente productos del campo y de la mar pero también para acarrear todo tipo de mercancía y materiales, incluso de construcción. Una vecina, Mari Carmen que ya citábamos en las escuelas, habla de ellos también en el blog Viviendo en Colunga:
"Antes había mucha gente; hoy día muy poco y muy mayores. Todos vivíamos de la ganadería. También había una familia que les llamaban "los cesteros". Eran unos artesanos muy buenos que compaginaban el ganado y el hacer cestos. Otros emigraban a la Argentina o a otras partes en busca de un futuro mejor."


Por el mismo blog nos enteramos por otra vecina, Maruja, que uno de ellos era Falo, El Cesteru de Bucial, hijo, nieto y hermano de cesteros procedentes de Mier, Peñamellera Baja (El Valle Baju), de donde era nacido su padre, Francisco:
"Este llegó al concejo de Colunga como tantos otros, de pueblo en pueblo, buscando un futuro mejor, aportando lo que sabían. Según la demanda de trabajo, eran  los días de estancia. Los vecinos necesitaban  cestos, o que les remendasen alguno estropeado, le proporcionaban los palos al cesteru; éste cobraba sólo el trabajo. Francisco, en Beldréu, conoció a Pilar. Se casaron y tuvieron seis hijos: una niña y cinco niños. Uno de éstos, sólo llegó a la edad ocho o nueve años. Falleció en un fatal accidente en el pueblo: estaba un carru cargáu de madera, no estaba bien que conteáu o frenáu y cayó sobre el crío.

César y Falo, fueron los que compaginaron el trabajo del campo, con el de hacer cestos. Javier se dedicó más a fondo a la ganadería. José María trabajaba en la mina de Piepotru, dónde falleció a la edad de 42 años debido aun accidente laboral, (un derrabe  mineral de Espatoflúor). A esta familia la desgracia les persiguió constantemente. Anita es la que sobrevivió a todos. Tiene 91 años y es una mujer trabajadora con gran habilidad para las labores: tejer a ganchillo, punto de cruz, etc. Es simpática, con muy buen carácter y optimista.                                                                 

Antes en las aldeas, los cestos se usaban para recoger todo tipo de cosecha; los había de varias medidas y formas: de galipu, de a copinfaxineros o (carreteros), de oricial, las saresas para el pan, les macones, etc.                                                                                                                                    

Recuerdo ver a Falo ir escoger y cortar la madera de avellano. No todo el avellano valía. Después amagüestar los palos, para poder abrirlos a la mitad ir sacando las láminas. Éstas tenían el mismo grosor. Luego, raserales (pulirlas) y una vez hecho todo esto, se empezaba a tejer dando la forma al cestu. Para todo esto se necesita fuerza y buen pulso en las manos,  gustar, y tener un buen dote de paciencia. Quedan pocos cesteros. Ahora se hacen por entretenimiento. Paco, mi cuñado, los empezó a hacer una vez jubilado. Es el único de de toda la familia que sigue la saga  familiar."
            

Pasamos aquí La Riega'l Bustín o Ríu Pernús, donde Bada díce se iba a pescardos, tipo de pez pequeño en general o cría de pez, se llaman así también a ciertas especies fluviales que se comen las crías de las truchas. En la actualidad aquella rica fauna piscícola está muy mermada en los ríos y en los arroyuelos casi ha desparecido


Vieja torre de la luz, debe ser de las instaladas cuando César Balbín Toyos, otro indiano de Pernús, este de la aldea de Beldréu, sufragó el tendido eléctrico a lo largo de esta carretera desde Villaviciosa


Otro César Balbín, este "César Balbín Fernández, de Pernús" lo hallamos en el mismo blog Viviendo en Colunga hallamos como autor de esta poesía "escrita en los 90 desde Argentina"




Desde la cuesta tenemos otra magnífica vista de la iglesia, esta ubicación en lo alto de un pequeño cueto y la cercanía de dos castros a una distancia equidistante nos hace inevitable pensar en la cristianización de un nemeton o santuario natural prerromano, quien sabe. Esta es la iglesia de la villa que el falso documento del Liber Testamentorum (s. XII) fecha dos siglos antes (año 921) entre Colunga y Maliayo (Villaviciosa), que dice así:
"...inter colungan et Maliaio... per villam que dicitur Pernus, et in Pernus ecclesiam Sancti Petri"

Por abajo, el hilo de agua de la riega discurre tapado por hierbas, ortigas y demás plantas. Al otro lado del Monte Llobones se unirá a La Riega Castiellu y formará El Ríu Llobones, abriéndose a su paso el gran valle de Sales, que se extiende hasta la villa de Colunga y que hemos atravesado de este a oeste al sur de Sales  para venir a Pernús tras subir a El Conyéu y Beldréu


Como nota curiosa a la vez que terrible, Alfredo Iglesias Bada cuenta que su abuelo, Constantino Iglesias Llera, fue detenido por sus ideas y haber sido alcalde del barrio de Villascusa durante la república cuando las tropas nacionales tomaron Asturias. A pesar de no haber ninguna denuncia de nadie contra él (incluso llegó a proteger gente refugiada en el pueblo y logró parar la quema la iglesia de Santoxenia los Pandos -a la que, recordamos, pertenece eclesiásticamente ese pueblo de Pernús) "el que hacía de fiscal pidió que por ser afín a la república fuera condenado a ir diariamente caminando desde Villaviciosa hasta Colunga cargado con un saco de 50 kilos de arena durante 30 días, petición que al final no prosperó y al no haber otros cargos contra él le dejaron en libertad"

¡Para que luego nos quejemos que es duro el Camino!


Citando ahora algo más agradable deseamos recomendar la estupenda descripción que hace de esta etapa entre Colunga y Villaviciosa el montañero y senderista J.f. Camina, acompañada de buenas fotos, en su blog Camino del Norte a El Salvador (de Unquera a Oviedo en ocho días), donde dice:
"Entramos en Penús y pasamos delante de su vieja iglesia, la cual tiene su origen hacia el siglo XIII con reedificación en el XVIII. Tiene una interesante espadaña con una cruz de piedra en lo más alto de la misma."

Efectivamente desde aquí sí contemplamos en toda su plenitud la espadaña del campanario la iglesia en sus dos pisos, sus florones y otras filigranas decorativas, rematada en frontón triangular y cruz


A la izquierda de la iglesia el tan mencioando Monte Llobones (207 m), por cuya ladera sur, a la derecha, hemos venido bajando desde Los Tarreros, a la salida Beldréu. "Es zona de pastos y monte bajo, con manchas de repoblaciones de eucaliptos", dice de él la Enciclopedia del Paisaje de Asturias


Hermosas hortensias crecen en la vieja muria de La Retoral, la antigua casa rectoral vivienda que fue del párroco de Pernús, que parece llevar tiempo abandonada. Su estructura es bastante antigua, incluso con escalera lateral de piedra, que comunica directamente con el piso alto el propiamente dedicado a vivienda, con cuartos, despacho parroquial, etc.,  pero está seriamente reformada, lo que fue el antiguo corredor entre cortafuegos, por ejemplo, fue cerrado y se abrieron cuatro grandes ventanales


Aquí vivió Don Secundino López, que era párroco de Pernús en 1928, representando a esta parroquia cuando el concejo de Colunga se consagró a Sagrado Corazón de Jesús el 12 de marzo de 1928, en acto solemne celebrado en la parroquial de San Cristóbal de la villa de Colunga y presidido por el obispo de la diócesis, D. Juan Bautista Luis, asistiendo autoridades locales y más de 5.000 asistentes que abarrotaron la plaza



D. Secundino López participaría posteriormente en la peregrinación a pie a Covadonga realizada con motivo del regreso a Asturias de la imagen de la Santina tras la Guerra Civil, el 6 de julio de 1939. Así lo explica Francisco Rozada Martínez, Cronista Oficial de Parres, en Arriondas.com el 28-8-2014 con motivo del 75 aniversario de aquel acontecimiento:
"A las seis de la mañana tuvo lugar una hora santa a cargo del vicario de Benavente, canónigo de Covadonga, Sr. Ordóñez. Varias misas más celebradas por los sacerdotes de las parroquias del concejo se sucedieron hasta las nueve. A las diez llegaron las peregrinaciones de Colunga y Caravia, formadas por más de un millar de personas; habían salido andando a las tres de la madrugada desde sus pueblos. Venían acompañados por: 
El párroco de Cue, don José Arboleya; el de Gobiendes, don Custodio; el de Caravia, don Joaquín Iglesias; el cura de Lastres, don Hipólito Rebollar; párroco de Colunga, don José Cabo; el de San Juan de Duz, don Eulogio Caride; el de Pernús, don Secundino López; el Ayuntamiento de Caravia en pleno, juez municipal, profesores de Valdediós y jefes locales del Movimiento."

Una gata, pues si tiene tres colores se dice que es gata, y además parece preñada, se nos queda mirando al verla caminar hacia ella frente a La Retoral. Al fondo Casa Miyar, nuestra siguiente referencia


La escalera de La Retoral, arriba debió haber una terraza o similar, cerrada en su tiempo de manera casi idéntica al corredor


Hay aquí cuatro buenas ventanas, las dos centrales más grandes que las laterales. Al fondo, mirando al sur, a Casa Miyar, hay otra más. Abajo, portal de acceso a la cuadra y almacén de leña


La cuadra, de piedra, con la tenada o henar arriba. Al fondo, en el valle, detrás de Casa Miyar, La Riega'l Bustín o de Pernús y La Riega Rozanes se unen para que más adelante, uniéndose seguidamente con La Riega Castiellu, formen El Ríu Llobones, que dará sus aguas el Ríu Rozaya o Lliberdón, al Norte de Colunga y poco antes de su desembocadura en el mar, en La Playa la Griega


El valle está flanqueado por el Monte Llobones y El Cantu la Vara, pero nosotros no lo seguiremos, sino que, en este cruce, iremos a la izquierda, volviendo así a la carretera local CL-1


Desde aquí, parada del autobús de los jueves al mercáu de Colunga, tenemos una vista espléndida del Cantu la Vara y de la arboleda que constituye la vegetación ribereña de La Riega Rozones o Riega la Vega


Y también, por supuesto, de Casa Miyar y de toda la quintana a su alrededor, en medio de la llanura, plantada de maíz, que vemos crecido según avanza el verano


 Aquí nació, en 1829. José L'Indianu, José Antonio Miyar Llera, quien a su regreso reformaría la antigua casona familiar, blasonada, con cuadras, tenada, panera (procedente de Breceña, Villaviciosa) y extensa finca regada por estas riegas o arroyos que confluyen en Pernús


José Antonio Miyar Llera, que ya había emigrado a Cuba cuando se casó en 1859 con Segunda Ruiz Valle, natural de La Riera (Colunga), tuvo con ella seis hijos y tres hijas, de los que uno, Luis, fue alcalde de Colunga antes de la Guerra Civil, y otro, Germán, párroco de Cecea, en Nava


La casa, ya reformada por José Antonio, fue heredada por otro de sus hijos, Salustiano Miyar Ruiz, aquí nacido en 1867 y casado con Petra Venta Tuero, nacida en Pandu, Villaviciosa. En el magnífico blog Casonas de Indianos conoceremos la historia de esta saga familiar:
"El matrimonio tuvo 7 hijos varones José Ramón “Pepe” (1.901-1.978), Eladio (Sacerdote 1.904-1.981), Julio (1.908-1980), Rafael (1.909-1.989), Emilio (1.911-1.990), Bernardo (1.912-1.937) y Salustiano (1.915-2.001) y 3 hijas Clementina (1.900-1.961), Mª Carmen (1.906-1.994) y Mª Luisa (1.917-1.989). José Ramón (Pepe), Rafael (Falo) y Julio también emigraron a Cuba como su abuelo."

Pepe trabajó en los almacenes Fin de siglo de La Habana, llegando a ser uno de los socios del negocio, mientras que Rafael, Falo, y Julio trabajaron un tiempo con él. De otra hermana, María del Carmen, se conserva esta reseña de su fiesta de puesta de largo, al cumplir los quince años, publicada en el Diario de la Marina el 19 de julio de 1955


José Ramón, Pepe, se casó con la cubana Blanca Vega Castro, marchando de Cuba a los Estados Unidos, murió en Madrid nada más llegar de un viaje de regreso a España. Esta es la trayectoria de los demás hermanos:
"Emilio se casó con Armandina Villar Álvarez teniendo dos hijos Bernardo y Luis. Mª Luisa lo estuvo con el dentista de Colunga Pedro Fernández Herranz con quien tuvo dos hijas Mª Luisa y Mª del Carmen. Salustiano se casó con Teresa Lueje García de Sietes (Villaviciosa) siendo padres de cinco hijas: María Rosa, María del Carmen, María Teresa, María Jesús y Ana María. Eladio Miyar fue el primer responsable de Nuestra Señora de Fátima en su calidad de párroco de Jove (Gijón). Bernardo falleció en combate en la guerra civil en Cármenes (León) el 22 de febrero de 1.937"

Y este es el escudo de la casona, con tres corazones y casco o yelmo mirando a la izquierda


Los herederos de Casa Miyar, que eran muchos, se pusieron de acuerdo y la casona fue vendida, no perteneciendo ya a la familia


Aquí, un mojón suele estar casi siempre bastante tapado por las hierbas que crecen en la vereda


Esta es una foto de primavera, con el maíz aún por plantar y el campo sin roturar


Desde aquí podremos apreciar mejor el conjunto, con la panera traída de Breceña, un pueblo también célebre para las peregrinaciones, en ese caso sino las de la célebre Travesía Andariega Xixón-Cuadonga/Gijón-Covadonga


Detrás de la panera está La Casona del Fraile, hotel rural, que figura en la famosa Guía Gronze de los caminos de Santiago y puede ser una buena alternativa para pernoctar aquellos peregrinos que deseen un poco de intimidad


Más a lo lejos divisamos la casería de Cuetuscucha, que pertenece a la parroquia colunguesa de Llue, situada justo al norte de Pernús


Es posible casi reconocer la la carretera N-632 y, encima de ella y entre los árboles algunos barrios más de esa parroquia, como los de La Fontaniella y San Antonio, en el camino a La Venta'l Probe, que fue también histórica vía caminera entre Colunga y Villaviciosa. De ella leemos en El Camino de Santiago pro Asturias. Topoguía 2. Ruta de la Costa (coordinado por María Josefa Sanz) uno de sus autores, Víctor Manuel Rodríguez Villar:
"Otros romeros, sin embargo, a la salida de Colunga optaban por seguir un itinerario alternativo que llevaba por Sales y Lue a la Venta del Pobre, para entrars después en Villaviciosa. Vía secundaria que estaba recorriendo el "caminante" de nacionalidad francesa Antonio de Ríos en el verano de 1749, cuando le asaltó la muerte en San Vicente de Llue"
No solía por entonces haber ningún tipo de registro de paso de peregrinos como el que actualmente se hace en albergues y demás alojamientos, pues además se confundían en la pléyade de pobres, vagabundos, transeúntes, trotamundos e incluso pícaros que pululaban por los caminos de entonces, salvo eso sí, cuando fallecían, pues pasaban a los Libros de Difuntos, además si se comprobaba su condición romera las cofradías piadosas solían hacerles un solemne funeral, a veces incluso con misa cantada y oficiado por varios sacerdotes


Como otro dato curioso, La Venta'l Probe, en el barrio de Castiellu de Llue, donde hay otro castro astur, y se unen secularmente  los caminos y carreteras de Colunga y Llastres, está al otro lado del Cantu la Vara, topónimo que tiene tiene un homólogo igual en un lugar de Riosa, dando nombre a un famoso intérprete de canción asturiana, José Antonio González, El Cantu la Vara


De frente al Camino, el otro monte que flanquea el paso de La Llera, El Picu la Cerra. A nuestra izquierda Casa Balbín, otro hermoso caserón de Pernús


Podemos comprobar que también aquí hubo un corredor entre cortafuegos que fue cerrado en su momento. Para soportar el meso se añadió una columna en medio de la antoxana, zaguán o delantera, donde hay dos puertas, una, la de la derecha, sería propiamente la de la vivienda, la de la izquierda podría haber sido la del llagar, o cuadras, caballerizas, etc., al ser más grande


Fijémonos en las argollas a ambos lados, que servían para atar las caballerías. Arriba una fecha y a la derecha, en la pared, que se ha dejado en piedra vista de mampostería, un escudo


La fecha, año 1913, cicnelada artísticamente y luego pintada en negro


El escudo, el de los Balbín, apellido muy común en esta zona del concejo, del que en Genealogía podemos leer que es "de origen asturiano, de Colunga. Armas en campo de plata, un árbol de sinople y cuatro lanzas con banderolas, apoyadas en su copa: en cada cantón del jefe, una espuela pulida de acero"


Pernús, La Cerra, Cualmayor, camino de La Vega hacia La Llera, todo ello ante la vista de los peregrinos e inmortalizado por las coplas populares tal que esta:
Para naranxes Caravia, 
para sal Ribadesella, 
para sardines en Llastres 
y para Llinu la Llera. 
Para rozu Cualmayor, 
para felenchu La Cerra, 
para coríos Seloriu, 
para barbaes Santa Mera.

 

Para escribanos Colunga, 
para vaques en La Riera, 
pa folleros en Pernús, 
pa barrancos La Vega

El llinu de La Llera es el lino que antaño se plantaba allí para hacer tejidos, en aquellos tiempos en los que la ropa, como el pan, se elaboraba en casa. El rozu de Cualmayor (monte detrás del Cantu la Vara) son plantas silvestres que se siegan o arrancan (rozan) para limpiar campos y ser aprovechadas como estru para hacerla mullida o cama del ganado. Los felenchos de La Cerra, o felechos, son los helechos, que allí crecen. Los coríos de Seloriu (Villaviciosa) son patos pero también puede referirse a cormoranes. Les barbaes de Santa Mera (Villaviciosa) son un pescado, mientras que los escribanos de Colunga se refieren a ser la capital administrativa y les vaques de La Riera a sus reputadas caserías. Por su parte, los barrancos de La Vega, a donde nos dirigimos, pueden ser una alusión a estar ubicada esa aldea entre las laderas de ambos montes, El Picu la Cerra y El Cantu la Vara...


Y los folleros de Pernús son lugares de barro, lodazales, sin duda referidos a estas vegas del valle, bien regadas por dos riegues que se van a hacer una poco más allá de Casa Miyar


Muy importante mirar ahora hacia Casa Miyar, en concreto detrás de ella, a la ladera oeste-suroeste del Monte Llobones, pues ahí llegaremos a reconocer la antigua casería de Cabrafríu, curioso topónimo-zoónimo, por donde va el antiguo camino que une Pernús con El Chisquillo, el que se empleaba "pa dir garrar el bus" a la carretera general, como decíamos hace un momento. Escribe de él también García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:
"La reciella ‘conjunto de ganado menor’ no aparece en nuestros inventarios toponímicos aunque sea término documentado en la Edad Media. Sí lo hace el castrón, el carneru pero no el corderu. Otros animales domésticos como las cabras sí están presentes en los nombres de pueblos.

Del latín CAPRAM ‘cabra’ (EM) aparecen continuadores en la toponimia menor y posiblemente, con incrementación de algún sufijo, en los nombres de población como:

CAPRALEM > Cabral, Cabrales.

CAPR¯ILEM (EM) —> Cabriles (Si).

CAPR¯ARIAM (EM) > La Cabrera (Go).

CAPRITTUM + suf. —> El Cabritón (Vv), La Cabritera.

Con referencia fitonímica encontramos Cabrafigal  pues ha de interpretarse desde el apelativo cabrafigal ‘cabrahigal’. Probablemente en el mismo sentido ha de entenderse El Cabrafríu (Colunga), Cabrafríu (Villaviciosa), aunque ahora con influjo de fríu sobre figu."

En Cabrafríu, justo detrás del tejado de planta cuadrada de la torre de Casa Miyar, es posible reconozcamos una pequeña espadaña de campanario, es la de la capilla de San Gonzalo, peculiar advocación del Beato Gonzalo de Amarante, nacido en Portugal en 1186 y que, aunque beatificado por Pío IV, nunca llegó a ser canonizado pero se le llama santo, fue además peregrino, y es que "Se sabe muy poco de la vida de este popular santo", según leemos en Wikipedia:
​"Perteneció a una extensa familia noble y desde pequeño, prácticamente desde el bautismo, se sintió atraído por la religión, dándose cuenta el arzobispo de Braga, quien lo tomó como aprendiz y lo preparó para el sacerdocio.

Lo aceptaron los frailes dominicos, siendo rector de la orden del obispo en San Pelagio.

Fue de peregrino a los catorce años a Palestina y Roma, y a su retorno, por múltiples cambios y problemas con su sobrino se retiró en Amarante a vivir de manera solitaria, dedicándose a la evangelización.

Poco a poco, una grave enfermedad fue deteriorando su salud, hasta fallecer el 10 de enero de 1260, por lo que su santo se celebra en ese día​

En 1560 el papa Pío IV lo beatificó. Su canonización nunca se concretó pero de igual forma es llamado santo, celebrándose su fiesta el 10 de enero, día de su fallecimiento. Curiosamente, abierto su sepulcro, fue encontrado absolutamente vacío.

Es invocado como casamentero de solteronas y en los casos de infertilidad, también es patrón de almirantazgo de marina"

Existe no obstante otro San Gonzalo más cercano geográficamente y próximo culturalmente en otro lugar de la costa cantábrica, en A Mariña lucense, de gran devoción popular y llamado O Bispo Santo, pero que tampoco lo es oficialmente, se trata del mítico obispo y abad del monasterio de San Martiño de Mondoñedo (antecesor unos kilómetros más al norte del Mondoñedo actual) en Foz, que lo mismo conjuraba la tormenta para desarbolar las invasoras naves vikingas que hacía manar milagrosamente agua de nuevas fuentes. Nunca ha sido oficialmente canonizado pero se ha aprobado su culto popular, si bien en su biografía predomina la leyenda, incluso se ha especulado la existencia de dos personajes con ese nombre, un supuesto obispo y un monje. Gonzalo de Mondoñedo o Gundisalvus, Sea como fuere la tradición los a unido... así escribe de ello Manuel Herrera en Rincones de la Mariña:
"Gonzalo o Gundisalvus (1040?-1108) fue un clérigo gallego, obispo de la diócesis de Mondoñedo. Rigió la sede mindoniense, entonces con sede en San Martiño de Mondoñedo, desde el año 1070 hasta su muerte e inició la construcción de la iglesia románica de San Martiño. Aunque no ha sido canonizado oficialmente, al poco de morir comenzó a ser venerado como santo por el pueblo: alrededor de su figura se formó un inmemorial culto popular y se le han atribuido muchos milagros acaecidos durante su vida y ante su tumba. Tiene culto local y su festividad se celebra el 25 de noviembre.  
Se confunde con San Gonzalo, el Obispo Santo, pero su historicidad es discutida, ya que los datos sobre el obispo Gonzalo real, del siglo XI, no coinciden con la supuesta invasión normanda que el santo obispo, según cuenta la leyenda, evitó con sus oraciones al hundir todos los barcos, menos uno, para que pudiera dar noticia del prodigio; ya que estos hechos solo podían haber ocurrido en el siglo IX o X. En todo caso, se puede tratar de una leyenda atribuida posteriormente al obispo real, que contribuiría a su veneración. Otra leyenda que se le supone es la de la fuente de la Zapata 
A la muerte de Gonzalo fue enterrado en San Martiño de Mondoñedo, en un sepulcro pétreo cerrado con tres llaves que custodian el obispo de la diócesis, el cabildo de la catedral mindoniense y el párroco de San Martiño de Mondoñedo"

¿Quién y por qué habría traído este singular culto a San Gonzalo a Pernús?, ¿y cual de los dos "santos que no son santos" sería?, vendría por loas caminos del mar, tan próximos y rápidos, o por los de tierra?, ¿tendría vinculación con las rutas de peregrinaciones?, ahí quedan las preguntas...


Al lado del Camino, en la vivienda reformada de otra antigua casería o casa de labranza, están los Apartamentos Pernús, otra suerte de alojamientos, si bien estos normalmente para estancias más prolongadas


Luego de la casa, el hórreo. Justo detrás pasa La Riega Rozanes que viene de La Vega, barrio o aldea al oeste de Pernús, por lo que también recibe el nombre de La Riega la Vega


Salimos de Pernús hacia La Vega dando vista a las praderías de La Tura, donde está el otro castro de Pernús, laderas que caen hacia el valle que forma esta riega


Una entrada a la entrada de El Llovéu, un hermoso paraje al pie de la carretera, donde hay una fuente y  que podremos visitar en un corto desvío, su topónimo, como Llobones, tal vez tenga que ver con llobos, por lo que si fuese así el caso sería más adecuado escribirlo con b


El Camino sigue de frente, por la carretera, pero si estamos bien de tiempo y fuerzas podremos acercarnos a explorar este sendero a El Llovéu y su fuente


El camino está bien trillado y no tiene pérdida, primeramente encontramos una nave muy grande, entre la espesura


Los árboles crecen en la orilla de La Riega Rozanes o La Riega la Vega, donde la exuberante vegetación puede ocultarnos una muy antigua construcción


Se trata de lo que parece un antiguo molino del que apenas debe quedar ni memoria. En Pernús se sabía de la existencia de un molino eléctrico, el de la Molinera Miyar, del que hablábamos al principio, y antaño muchos vecinos de Pernús subían a Villaescusa al Molín de Vitorina, que era de rabilar, es decir, de mover a mano, y no era harinero sino de desergar, es decir, seaparar o romper la cáscara de la escanda, que antaño se plantaba por estos contornos, pues también iban a él vecinos de Lliberdón y Santoxenia, también se le llamaba molín de pisónmolín de pisar y molín de rabilar


El escasísimo caudal de agua de estos arroyos de Pernús no haría viable el funcionamiento de molinos salvo en contadas ocasiones, cuando llovía abundantemente, este tememos sería el motivo de su pronto abandono. Sería este de El Llovéu uno de los dos molinos harineros que recoge existen el Pernús el famoso Diccionario de Madoz de 1845-1850


Un murete hacia a la vez de canal de La Riega Rozanes y de camino hacia la cercana Fuente'l Llovéu, unos escasos metros más allá


La fuente tiene depósito y grifo, por lo que parece aprovechar un manantial que nace más arriba. Con un palé se ha hecho un rellano de tablas sobre los regodones o cantos rodados de la ribera permitiendo acercarnos mejor a ella


El escritor Xavier Eguiguren, en su recorrido literario por el Camino de Santiago del Norte Viajes sin boleto I Camino de Santiago de la Costa. Etapa III, se inspira en esta fuente y en la fecha del testamento de Fortes Sanxiz (el de los siervos moros), para recrear el paso de un peregrino por este lugar:
"Pernús, concejo de Colunga, año de Nuestro Señor de 1090. La sed ha secado la piel del anciano penitente. Porta un bordón que más que pinchar el suelo, serpentea el camino; de él cuelga una calabaza de intestinos secos. El enjuto cuerpo del peregrino de sombrero de ala ancha, de penitencia y alma secas, perecerá si no bebe agua en la Fuente de Llovéu"

Bajo el palé unos ladrillos revelan anteriores intentos de hacer un suelo estable pero que a la vez no dañe este bucólico, empleamos una vez más la palabra de Antón Pombo para esta etapa, y mágico lugar, de cuentu xanes, dice la Xacopedia:
"Manantiales y fuentes, donde se han concitado todo tipo de maravillas y hechos excepcionales, han acompañado a lo largo de la historia el paso de los peregrinos, para los que, además, el agua formaba parte cotidiana de un duro deambular donde la calidad o virtudes salutíferas de las fuentes y manantiales eran vitales para su propio devenir en la peregrinación, configurando un espacio donde el líquido esencial era, más que en ninguna otra parte, auténtica fuente de vida [fons vitae]Es así como la veneración de esas fuentes y manantiales por los pueblos primitivos llega, muchas veces cristianizada, hasta nuestros mismos días."

El musgo va cubriendo la pared del depósito de esta fontana. Refiriéndose a Pernús, en el libro-guía de Los Caminos del Norte, de La Nueva España, refiriéndose a Pernús, también citan aquella fecha de la donación de Fortes Sanxiz y a esta fuente:
"Esta población colunguesa, ya mencionada en un documento de 1090, nos ofrece matar la sed en la fuente del Llovéu, que encontramos en la reanudación, al retornar a la CL-1 en una entrada a mano derecha."

Pese a estar al pie del Camino, no existe desde El Llovéu salida directa a la carretera salvo por el sendero por el que hemos venido, por lo que para continuar hacia La Vega habremos de dar marcha atrás


Volvemos pues a la carretera CL-1 y salimos de Pernús para encaminarnos a esa otra aldea de la parroquia y emprender a continuación la dura cuesta a La Llera


Explanada maderera para apilar tronco de ocalitos. La Fuente'l Llovéu  está justo un poco más atrás y más abajo, a la sombra del arbolado


Siguiendo la orografía de esta ladera, la carretera va haciendo curvas en este corto tramo, de apenas 300 metros, entre Pernús y La Vega


Vega de La Riega Rozanes que le da nombra el lugar y donde hay alguna preciosa pradería


También en la falda del monte de la derecha, al sur de El Praón y El Cantu la Vara. Alguien ha dejado la segadora en el prado para continuar con la labor más tarde


Realmente por aquí ya estamos subiendo, si bien muy levemente. Veremos La Vega después de la siguiente curva


No hay mucho tráfico, ni siquiera en verano (salvo por alguna fiesta o similar), pero la carretera, pese a haber sido arreglada, no tiene vereda para caminantes, por lo que tenemos que ir con cuidado, pues también pasan tractores, algunos enormes, remolques, camiones de ganado o cubas de leche y de agua, y en ocasiones (los dichos jueves de mercáu o el transporte escolar) autobuses


Como acabamos de decir, ya en la curva divisamos los tejados de las primeras casas de La Vega


La Vega, pequeña pero coqueta llanura ribereña que da vista al Picu la Cerra y donde las casas se extienden en el pequeño espacio entre el Camino y La Riega Rozanes, que cruza la pisa que comunica con Les Cases del Praón, monte arriba a la derecha


En La Vega hay un conjunto de hórreos de gran importancia, especialmente una panera, datada en el siglo XVII, que vemos detrás de las casas de la derecha. Es del siglo XVII, se sabe por la fecha de una inscripción labrada en la madera que dice:
«Este orio mando hacer Bis del Rivero y Maria de la Llera, su mujer. Año de 1675»

En el maravilloso blog  Asturgeographic de lamadreñacaleyera, se hace un buen reportaje fotográfico de Pernús y pueden verse a todo detalle estas y otras inscripciones y dibujos de la panera, un cuélebre, una llave, una cruz y un pájaro, filigranas todas ellas de marcado simbolismo alegórico. También La Voz de Asturias le dedica unas buenas instantáneas en su edición del 1-5-2021, así como una buena mención dentro del artículo Once Joyas del enorme patrimonio de hórreos y paneras de Asturias, al detalle:
"Situada en Vega de Pernús, en Colunga, es una de las primeras paneras construidas en Asturias en el siglo XVII, a las que se conoce como paneras de Maliayo. Es una de las mejores también por las inscripciones que se conservan encima de las puertas. «Este orio mando hacer Bis del Rivero y Maria de la Llera, su mujer. Año de 1675», se puede leer en la más destacada, que es además la primera inscripción en la que aparece mencionada una mujer como propietaria de un hórreo o panera.

También son interesantes los cuatro símbolos que aparecen tallados en la madera: una llave, un ave, una cruz y una culebra. La llave significaba que el dueño era quien tenía la llave, es decir, que vivía enfrente de la panera. Usar un ave como símbolo decorativo es muy frecuente en este tipo de construcciones, sobre todo en las del siglo XVII. La cruz se tallaba porque gran parte de estas construcciones pertenecían a la Iglesia. Y la culebra era un símbolo de protección que advertía a quien se osara entrar a robar en la panera porque en la época también se les tenía respeto."

Y esta es una foto de la vega de La Vega, valga la redundancia, cubierta por el maizal, como también debió ser antaño. Sin embargo ahora se planta como forrajera, no para aprovechar el grano y luego hacer el pan de maíz, la boroña o borona, tras molerlo en el molino


Se requería el trabajo de mucha gente, pues la labor de deshojar, les panoyes (mazorcas) una a una, y luego enrriestrar (atarlas entre sí) con las pocas hojas que solían dejarse para esta operación, era inmensa, por eso la vecindad se ayudaba acudiendo de casa en casa a prestarse ayuda mutua, era la célebre esfoyaza, donde la labor se amenizaba con dichos, cantares, cuentos, historias e incluso, los más mozos, con no pocas picardías. Era común llevar algún músico, a veces un violinista ciego, pandereteres, un gaiteru (normalmente ya era un lujo para buenas caserías), o simplemente dando palmas o utilizando cualquier percusión, "hasta unos palos o una lata" para hacer música más o menos espontaneamente


Dependiendo del tamaño de la cosecha, del clima y del número de participantes, la esfoyaza podía hacerse en un cuarto estilo almacén más o menos grande de la planta baja de las casas, en un portalón o antoxana, bajo hórreos y paneras o mismamente al exterior. Solía hacerse un convite que a veces coincidiría con la temporada de castañes, de la matanza incluso, y de otros productos de temporada (otoño), la garulla


Les riestres de panoyes, a veces de gran peso y tamaño, se colocaban con mucho cuidado (se consideraba una vergüenza que rompiesen) a secar colgando de los gabitos o ganchos de madera, hechos de palo y a modo de escarpias, colocados en les colondres o tablas que componen la pared de estos hórreos (en su construcción original no se empleaban clavos), que se cubrían totalmente de ellas, guardándose luego en el interior, aislado de los roedores, pues estos graneros se sostienen en el aire sobre pegollos o pilares


La panera mismamente, nació como evolución natural del hórreo en tamaño, para albergar las grandes cosechas de este cereal traído de América y que se plantó con rotundo éxito en el siglo XVII. Más tarde y para esta función de colgar más y más panoyes se hicieron corredores en muchas paneras y hórreos (no en todas, estos por ejemplo no) y en las casas que empezaban atener planta alta, como es el caso de este grupo (una de ellas lo cerró en algún momento. También de las cuadras o de cualquier ingenio al exterior


Más adelante, la coincidencia de varios factores acabó con la cultura cerealística de grano panificable. Por un lado el campo asturiano, como gran parte del de la cornisa cantábrica, se especializó en el ganado, vacuno sobre todo, para suministrar a los grandes y crecientes núcleos urbanos e industriales de carne y sobre todo leche, por lo que muchos antiguos campos de cultivo pasaron a ser prados de pasto y siega


Por otro lado y a pesar del éxodo rural acaecido sobre todo pasada la posguerra, la mecanización del campo auspició una mejora de las comunicaciones, ensanchando, allanando y más tarde asfaltando caminos para que los tractores, camiones y demás maquinaria y vehículos, pudiesen acceder sin problema a los pueblos y las fincas. A la vez, con ellos, llegaba a bastante buen precio el tan preciado pan blanco de las tahonas de las villas, diario y blando, por lo que se prefirió aprovechar el terreno de su cultivo bien para hierba para el ganado, o bien para hortalizas de consumo propio o venta en mercados locales o también de las villas y ciudades


Esto provocó la caída en desuso de los hórreos y las paneras, de forma paulatina pero muy rápida a la vez, si bien algunos están cuidados protegidos son decenas los que desaparecen de año en año, normalmente derrumbándose de puro abandono. Se estudia implantar alguna solución que evite este desastre para el patrimonio histórico-etnográfico asturiano pero no parece darse con la receta adecuada


Mismamente las casas también han cambiado, se han vuelto más funcionales en el sentido de vivienda pues pocas son ya netamente campesinas, y las que lo son ya tienen, por ejemplo, el ganado en naves fuera de la estructura de la casa. Tanto las que se hacen nuevas como las antiguas restauradas tienden a esta solución en los más de los casos, eliminando a veces los corredores, integrando las cuadras en la vivienda, haciendo jardines de los antiguos huertos, etc.


Algunos invernaderos y viveros, no obstante, ciertos cultivos frutales (sobre todo manzanos de sidra) y varios huertos aquí y allá, mantienen los usos agrícolas más o menos tradicionales del agro astur


Esta, por ejemplo, es una casona muy antigua, reformada y ampliada varias veces, la más importante a mediados del siglo XIX, según veremos en el dintel de la puerta principal, debajo del corredor, magnífico, que conserva preciosamente


Está en el cruce que va a Les Cases del Praón y frente a ella para también la línea del autobús de los jueves. Si deseásemos, por ejemplo, ir a ver la panera, tomaríamos el camino de la derecha para luego volver aquí


Y es que el Camino sigue de frente, bajo el corredor, entre cortafuegos, que salvan, lo mismo que abajo en la entada, este espacio, de las inclemencias meteorológicas que vengan del este y oeste. Lo explican muy bien, en su trabajo El Corredor en las casas asturianas, Florencio Cobo Arias, Miguel Cores Rambaud y Matilde Zarracina Valcarce:
"El corredor se desarrolla a lo largo de toda la fachada principal de la casa, cerrándose sus laterales por la prolongación de los muros piñones, en los que encajan o apoyan las carreras sustentantes de aquél Estos muros, denominados cortafuegos, protegen lateralmente del viento y de la lluvia tanto el zaguán como el corredor. Se consigue con esta composición una lectura similar a la que proporciona el corredor sobre machones; en ambos casos toda la fachada es un espacio de transición entre el exterior y el interior."

Y es que, según dicen estos autores, el corredor de madera es un elemento que se encuentra reiterativamente en casas repartidas por toda la región asturiana: por su ubicación. disposición y diseño son posibles múltiples alternativas en la composición de fachada de las viviendas y servicios que adoptan esta solución constructiva:
"Situados generalmente en el piso alto de la fachada principal y orientados al S. o al E., manifiestan de distintas maneras la diafanidad o el hermetismo de las viviendas en que se ubican. Será un espacio diáfano cuando mantiene toda su pureza constructiva, sin ningún tipo de cerramiento; será un espacio hermético cuando se cierran con diversos materiales ligeros partes de su estructura, potenciándose entonces sus cualidades como elemento «protector» o «captante» ante los factores climáticos. Su plurifuncionalidad es grande en todos los casos, al prolongar o complementar tanto el espacio interno de la vivienda como el externo a ella; así la sala ve ampliado su espacio a través del corredor, que mantiene aunque sólo sea estacionalmente. la misma cualidad social que aquella. siendo punto de reunión familiar o vecinal en las tardes de verano u otoño. Esta continuación del espacio interno resulta aún más evidente cuando en uno o en los dos extremos del corredor se habilitan espacios de vivienda. 

La prolongación y complemento del espacio externo se evidencia en el corredor por su carácter de servicio. como lugar donde se pon en a secar o madurar diversos productos de consumo y en el que se tiende la ropa al resguardo de las frecuentes lluvias."

Sobre la puerta, en el dintel de piedra, una leyenda, REDIFICOSE AÑO D 1856, que delata que esta casa estaba sobre otra más antigua


A la izquierda, al otro lado de la carretera, un detalle, la caseta'l perru, parece que hace tiempo sin inquilino


Seguidamente a la derecha una casa nueva, donde antes había una cuadra y una parcela de terreno. A la izquierda otra casa, reformada y a sus lados dos caminos, el primero sube a La Muezca, el segundo a Villaescusa por La Venta, L'Ablanéu y La Capilla
 

A nuestra derecha y más al fondo, cerca de la riega, otra bonita casa de corredor entre cortafuegos. Un burrín pasta apaciblemente en el prado situado delante. Está convenientemente atado para que no salga a la carretera


Dejamos a la izquierda el desvío a La Venta y seguimos carretera adelante


Pasamos, casi sin darnos cuenta, sobre La Riega Rozanes, que nacida monte arriba bajo La Capilla y L'Ablanu, discurre por aquí bajo la carretera para continuar detrás de las casas de La Vega


Concha y flecha amarilla en un muro de contención, confirmando el Camino. Por arriba sube el camino a La Venta


Por abajo vemos La Riega Rozanes, canalizada. Parece se utilizó como bebederu o abrevadero para el ganado. Es posible que antaño estuviera al nivel del vejo Camino


En estas aldeas, tranquilas pero a la vez muy próximas a las playas y la autovía, cercanas a las ciudades y grandes áreas urbanas del centro de Asturias, se ha incrementado mucho la demanda de segundas residencias, viviendas turísticas y demás casas de temporada


Así estaba el lugar hace un tiempo, cuadra, tenada y tal vez llagar de sidra esbarrumbándose, cayendo, desmoronándose y cubriéndose de vegetación, símbolo del final de las tradicionales labores agropecuarias del campo asturiano en este lugar


Así está ahora. La Autovía del Cantábrico les ha dado inmediatez también a la enorme metrópoli del llamado Gran Bilbao, y por supuesto mayor proximidad a toda la meseta, incluyendo naturalmente Madrid. De centro de Asturias y de esas otras ciudades (a donde además marcharon buena parte de los vecinos de antaño a partir de los años 1960-1970 y posteriores) proceden la mayor parte de los residentes eventuales, sobre todo veraniegos


Humedales y frescas umbrías de La Riega Rozanes y otra vez la casa de corredor que veíamos antes, con su terreno de verde césped alrededor y su fachada occidental


Después de las últimas casas, una curva muy cerrada a la derecha y entre frondoso arbolado y viesca: máxima atención al salir de La Vega


Aquí empieza la subida a La Llera, y con ella las continuas vueltas y revueltas de la carretera, para ganar altura


Aquí ya tenemos una verdadera rampa, bastante recta y directa. Calculamos que será aproximadamente un kilómetro de subida para llegar a las primeras casas de La Llera y algo más para llegar al verdadero final de la cuesta, una vez rebasado su barrio de La Llastra, ya en Villaviciosa


Es esta la ladera norte de La Cerra, el pasillo natural entre este monte y los de El Cantu la Vara y Cualmayor, a nuestra derecha


La vegetación tiendo a formar un túnel vegetal con árboles de ciertas especies, imperando los castaños al borde de la carretera


Estos tramos a la sombra son gratificantes si nos toca subir a pleno sol, pudiendo detenernos a descansar, respirar aire puro, recuperando el aliento y disfrutando el entorno


Metidos en estas arboledas el paisajes, mayormente, se encuentra al este, detrás de nosotros, es decir, los tramos de Camino que acabamos de dejar atrás


Abajo asoman los tejados de algunas casas de La Vega. En la distancia el collado de La Capillina, donde está el oratorio de ánimas de este nombre, que vimos al lado del Camino, una vez dejado atrás el cruce de Beldréu


En medio de la foto Los Terreros y la bajada a la iglesia de San Pedro de Pernús por la ladera sur del Monte Llobones. De la iglesia llegamos a ver, abajo, su espadaña y parte de su fachada barroca


Arriba algunas de las casas de Beldréu, sobre La Riega Pernús y más a lo lejos el extremo oriental y más próximo al mar de la Sierra del Fitu


Destaca allí El Picu La Gobia o El Cantiellu (538 m), a la derecha de la foto. Más abajo y a su izquierda la sierra se desparrama literalmente sobre el mar entre las parroquias riosellanas de Vega y Berbes: El Picu Miradoriu, (247 m), el Monte Corquiéu, Les Llanaes de la Caxigosa, etc.


Proseguimos el ascenso bajo los arboles en flor de la primavera y llegando al kilómetro 1 de la CL-1


Lleva esta peregrina una mochila bastante grande y bien llena y cargada, sin duda ha de estar en plena forma pues sube a muy buen ritmo a pesar de ello


Las flechas de confirmación, insistimos, son muy necesaria aunque en trayectos como este, sin cruces ni desvíos, parezcan innecesarias. Tranquilizan al peregrino pues, si se andan en torno a los 100 metros sin ver ninguna, se teme se ha despistado y ha dejado atrás alguna encrucijada, por lo que bienvenidas sean


Otra cosa, eso también es verdad, es esa exageración señalética , en sobreabundancia y tamaño, a veces incluyendo anuncios, que se ve ocasionalmente en algunos lugares sin que haya mayor necesidad, tal que fuese la incorporación o salida de una autopista, afeando el entorno con su contaminación estética y visual


Aquí viene otra buena cuesta recta y en ascenso directo desde la cual llegaremos a ver ya los tejados de las casas de La Llera, el pueblo y parroquia más occidentales del concejo de Colunga en el Camino Norte, de pequeño tamaño y con algunos de sus barrios o lugares, el ya mencionado de La Llastra y los de El Cantu y La Cabañona, ya en Villaviciosa


La Llera es un topónimo muy abundante, en origen describe "una pradera llana junto al río, con abundante piedra suelta en la superficie y en el subsuelo, pero la voz llera se aplica por semejanza a toda 'piedra suelta, cascayal, pedregal, lleráu,' de piedra menuda desgajada de los altos calizos por la erosión", nos dice Julio Concepción en su tantas veces mencionado Diccionario toponímico de la montaña asturiana


Las primeras casas asoman prado arriba más allá de la pumarada, donde hay también un pequeño texu. La etimología de La Llera suele buscarse en el celta lar (suelo) una raíz indoeuropea que daría en latín glaream (cascajal), si bien en nuestros días poco o nada hace revelar la existencia antaño de esos cascajares o cascayales


Sin duda tantos siglos, o milenios, de aprovechamiento agrícola y ganadero en La Llera transformaron aquella cantera natural o pedregal en un fértil collado y paso abierto entre las montañas que hacen de frontera entre estos concejos


A la derecha, las plantaciones de ocalitos ocupan toda la falda sur del Cantu la Vara en las inmediaciones de Padernia, por abajo, es el profundo valle tupido de vegetación de una riega que nace al pie de La Llera y da su escasa agua a la de Rozanes en a Vega


La cuesta no parece ofrecer tregua y además hemos dejado de ver, momentáneamente, las casas del pueblo


Hermoso castañéu a nuestra derecha pero impenetrable dada su tupida vegetación. En la cuneta crece al helecho. A la izquierda prados de siega y pasto, cierres de alambre y estacas y una línea de teléfonos señalan que estamos acercándonos a zona poblada


Pero subimos y subimos, la ascensión parece interminable y eso que en ningún momento llegaremos no a los 200 metros de altura, pero al ser tan rotunda y pendiente se antoja muy dura, y más sobre asfalto


El asfalto, al menos, vamos a dejarlo ya: empezamos a ver desde aquí la pista de tierra que, entre filas de árboles, asciende por el último trecho de cuesta antes de llegar al pueblo de La Llera y su histórica iglesia de asilo de San Antolín, joya del arte y de la historia, antesala de la de San Salvador de Priesca, insigne muestra del Arte Asturiano final, justo antes de la llegada del románico, que también vamos a conocer


Esa pista, de tierra rojiza, seguiría el trazado del antiguo Camín Real por el que andaban los peregrinos de antaño, al menos buena parte de ellos, pues como hemos visto, existieron otras rutas para pasar a Villaviciosa, por La Venta'l Probe y por Villaescusa


Las señales jacobitas nos advierten aquí que dejemos la carretera la carretera para tomar este ramal a la izquierda, el cual pasa también al pie de unas huertas


Pequeña parroquia (1,5 km²) y con muy pocos vecinos (en torno a la decena) pese a tener sus términos entre dos concejos, La Llera guarda sin embargo algunos muy importantes tesoros del Camino, entre los que podríamos mencionar, además de su templo parroquial, también el Palaciu de Corralón o la memoria del célebre Cantor de La Llera, que acompañaba las misas solemnes, de ello y mucho más hablamos en la entrada de blog que le dedicamos en nuestro recorrido por el Camino de Santiago del Norte o de la Costa









































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