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viernes, 31 de enero de 2014

LA CASA NATAL DE JOVELLANOS Y EL HOSPITAL DE CORRAXOS O PEREGRINOS POBRES EN CIMAVILLA (GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS):

Plaza de Jovellanos y Casa Natal de Jovellanos. A su izquierda la Capilla de los Remedios, que fue del Hospital de Corraxos o peregrinos pobres y a la izquierda de la foto la Casa del Forno, primer sede del Instituto Jovellanos y actual sidrería.
Cimavilla
Luego de recorrer la fachada marítima de Gijón/Xixón por la concha de su Playa de San Lorenzo o San Llorienzo, podemos encaminarnos, dentro del corazón y casco viejo de la villa y ciudad en el barrio de Cimavilla, a la Plaza de Jovellanos.

El Campo Valdés, acceso al corazón de Cimavilla, barrio alto y antiguo de Gijón/Xixón
Subiendo así al centro de Cimavilla, origen de la villa y ciudad, desde el Campo Valdés, visitando lugares fundamentales para la historia gijonesa y de las peregrinaciones a lo largo del camino costero de Santiago, hoy en día denominado Camino Norte o de la Costa.

Busto de José Miguel Caso González y capilla de la Virgen de Guadalupe, acceso a la Plaza de Jovellanos
 Así, junto al busto del gran profesor jovellanista José Miguel Caso González subiremos, dando vista a la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, actualmente del Colegio Santo Ángel, y que fue del Palacio de los Valdés, que da nombre a este campo, para llegar a la Plaza de Jovellanos.


José Miguel Caso González nos guía y orienta como gran profesor, pues la mayoría de su trabajo estuvo centrado en el siglo XVIII español y muy especialmente en la figura de Gaspar Melchor de Jovellanos, con la publicación de sus Obras Completas, así como numerosos artículos, libros y publicaciones sobre la biografía, la época, las ideas, los proyectos y la memoria del ilustrado asturiano del que tanto contribuyó a estudiar y dar a conocer a toda la opinión pública, en trabajos tanto divulgativos como eruditos, pudiendo decirse que gracias a José Miguel Caso el jovellanismo cobra nueva fuerza, un impulso que le hace llegar al siglo XXI con la misma vitalidad e innovación que tuviera para los contemporáneos de Don Gaspar. El busto, en bronce, es obra de Juan Martínez Rionda y fue instalado el 18 de diciembre de 1996, inaugurándose dos días después.


Vemos primeramente el recrecido de ladrillos practicado en la muralla romano-medieval destruida en el asedio de 1395 durante las guerras trastamaristas que ocasionaron la desaparición de la ciudad vieja. A la izquierda estaba la puerta principal así como la Torre del Reloj, todo ello recreado hace unos años.


 Ahora ya estamos en la hermosa de Plaza de Jovellanos, empedrada y soleyera, con su histórico conjunto de edificios relacionados con el prócer xixonés. Ahora suele ser, como todas las plazas ilustres de Cimavilla, "templo sidrero" de ocio y diversión, conformando un espacio alegre y festivo gran parte de los días, aunque otros, más calmosos, puede recorrerse en un sugerente silencio. Domina la escena la Casa Natal de Jovellanos, actual museo cuya visita es absolutamente recomendable.


Edificada por los antepasados del ilustrado gijonés en el siglo XV, cuando se reconstruyó la ciudad, comenzó siendo nada más una torre, agrandada posteriormente.


Todo empezó con la construcción de la primitiva casa o torre vieja por Juan García de Jove, a finales del siglo XV, en unos terrenos que fueron cedidos a su abuelo Laso de la Vega por el rey Enrique III de Trastámara y donde estuvo el alcázar del conde don Alfonso Enríquez (protagonistas de la guerra y asedio de 1395).


En 1525 Gregorio García de Jove amplía aquella primer torre-mansión en unos trabajos que duran hasta 1548, siendo la casona de los Jove-Labandera y Jove-Llanos, configurándola como un típico palacio señorial asturiano con sus dos torres y cuerpo central con planta alta.


Aún en la mitad del siglo XVIII el padre de Gaspar Melchor de Jovellanos, Francisco Gregorio, reformó sus dependencias, con largos pasillos y 21 habitaciones.


Aquí nació Gaspar Melchor de Jovellanos, hijo de esta larga estirpe, el 5 de enero de 1744. En 1790 su hermano Francisco de Paula le cedió, para que estableciese su residencia, las habitaciones del segundo piso de la torre nueva, adaptadas por este a partir de 1793 según sus necesidades, despacho, dormitorio y habitación para su secretario José Acebedo Villaroel.


Años más tarde, tras ser Ministro de Gracia y Justicia, Jovellanos regresó y, habiendo muerto su hermano, ocupó las habitaciones del piso principal de esta torre, con salón y cuarto de chimenea para animadas veladas y tertulias, lecturas y partidas de cartas, adornándolas con buenos cuadros y complementos.


Enfrente, justo a su izquierda y formando el ángulo de la plaza, está la Casa del Forno, en la actualidad hotel y sidrería. Su nombre parece derivar de la existencia pretérita del horno de la casona, pues era propiedad también de los Jovellanos; aquí vivieron las madres Agustinas Recoletas mientras se hacía su convento (luego fábrica de tabacos), entre 1668 y 1679.


Más de cien años después, en 1794, funda en ella Jovellanos una de sus máximas ilusiones: el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía, del que fue su primera sede.


Ahora en el subsuelo de la sidrería que ocupa la planta baja pueden verse los cimientos de las primitivas murallas de la vieja ciudad, los cuales se extienden también, parte recrecidos con ladrillos y parte dejados tal cual, a lo largo de esta plaza, tras su descubrimiento durante unas obras en un inmueble en 1982 y excavados bajo la dirección de Carmen Fernández Ochoa hasta 1992.
 

Estamos a un paso de la que fue la puerta principal (izquierda de la foto, de torres cuadradas), a la sombra de la siempre presente Torre del Reloj, que desde sus alturas, domina la escena.


La plaza es un lugar concurrido y alegre, donde la sidrería dispone sus terrazas.


Pero por momentos es también un lugar de tranquilidad, paz y sosiego...



Pegada a la Casa Natal de Jovellanos hemos de conocer la Capilla los Remedios, corazón de uno de los dos barrios en los que se divide Cimavilla (el otro es el de La Soledad, también con su capilla), fue sede del Gremio de Labrantes y Mamposteros y en ella están los restos de Jovellanos, quien fue inhumado en el cementerio de La Veiga (Puerto de Vega, Navia) donde falleció cuando regresaba a Asturias tras las invasiones napoleónicas, en 1811.

Interior de la Capilla los Remedios. Los restos de Jovellanos se hallan en el sepulcro de la derecha
 En 1815 su cuerpo es traído a Xixón, siendo enterrado en el desaparecido cementerio de La Visitación, donde estuvo hasta 1842, cuando fue trasladado al interior de la iglesia de San Pedro. El día 1 de septiembre de 1936, estando el templo como consecuencia de la guerra civil, Emilio Robles Muñiz, Pachín de Melás se presentó en el Ayuntamiento pidiendo ver al alcalde Avelino González Mallada, de quien era amigo, siendo autorizado a ir al santuario con dos municipales a sacar estos restos, llevados a un aula de la Escuela de Comercio o Altos Estudios Mercantiles, permaneciendo allí hasta agosto de 1937, fecha en la que fueron conducidos al Instituto Jovellanos,  para posteriormente ser depositados en esta capilla al lado de la que fuera su casa en 1940.


La Capilla los Remedios se levantó en el año 1600 en base a otra anterior arruinada poco antes, en 1598, la cual pertenecía al antiguo Hospital de Corraxos, algo parecido a lo que hoy en día sería un albergue de transeúntes, relacionado primeramente con los peregrinos que iban a Santiago por el Camín Real de la Costa, pero destinado al final tanto a ellos como a personas necesitadas, mendigos y vagabundos.


Ciertamente existieron en la época muchos pícaros y "peregrinos profesionales" que se buscaban la vida así, pidiendo limosna por los caminos, de villa en villa y albergándose en estos hospitales, donde al menos por una noche tenían derecho a cama, lumbre y algo de comida. Término este el de hospital que en este contexto tendría más que ver con "hospedar" que lo que hoy entendemos como centro sanitario, aunque es verdad que podían disponer de alguna cura y cuidados los lisiados o enfermos.


Por su parte corraxos es un término que aglutinaba a peregrinos, pobres y mendigos, a los que se socorría con limosnas que daba el Ayuntamiento o Casa de la Villa, tal y como aparece certificado en varias actas, para que así pudiesen seguir camino.


Ahora donde estuvo el hospital hay un restaurante, pues hemos de resaltar que toda Cimavilla es un gran espacio de ocio, con sidrerías, casas de comidas, pubs, no faltando lugares para dar cuenta de los manjares de la tierra, carnes, pescados, mariscos, potes, postres y un largo etc. así como comercios y talleres de artesanía asturiana y tiendas de recuerdos.


Entre la torre vieja de la casa de los Jovellanos y esta capilla había un solar que fue edificado en los años 1846-54 por iniciativa de Gaspar González de Cienfuegos-Jovellanos, haciendo aquí una casa de vecindad, añadida a posteriori, en el año 1921, a dicha torre vieja, dividiéndose la casa entre los herederos de José González de Cienfuegos Jovellanos por aquel entonces: una sería la torre vieja con su añadido y otra la torre nueva con el cuerpo central, adquirida por el Ayuntamiento en 1943 y donde se efectuaron intervenciones desde 1968 para fundar el Museo Casa Natal de Jovellanos, inaugurado el 6 de agosto de 1971, con salas dedicadas al gran ilustrado, el dormitorio y enseres, objetos relacionados con su vida y obra, al igual que la salita; otras son salas de pintura asturiana de los siglos XIX y XX, así como piezas de buenos escultores, todo fruto de donaciones entre las que destacan las de Carmen y Severo Ochoa, con obras de Dalí y Goya, la familia Paquet, el pintor Ninanor Piñole, o Lledó Suárez, entre otros.


Es sede del Foro Jovellanos, otra de las entidades que se esfuerzan en transmitir la obra, el pensamiento y el espíritu de este asturiano insigne. Por supuesto se organizan visitas guiadas, actividades y todo tipo de exposiciones.


Dejamos atrás la Casa Natal de Jovellanos y la Capilla los Remedios.


Pasamos frente la Casa de Nava, de principios del siglo XVIII


Construida para el Vizconde de Campo Grande es ahora sede de diversas entidades municipales.



Y aquí tenemos la Residencia albergue universitario al pie de la famosa Torre del Reloj, reconstruida prácticamente en su totalidad en 1989 dentro del plan de rehabilitación general de Cimavilla y de la recuperación de la antigua muralla romana, inaugurándose en 1995 el centro de interpretación, sede del archivo municipal y exposición permanente de la Historia local.

 
La torre primitiva se erigió en 1572 sobre el cimiento de una torre romana-medieval donde estaba una de las puertas de la fortificación. Primeramente fue ayuntamiento, hasta 1680, y luego cárcel, disponía de un reloj que daba la hora a la población, con un relojero responsable de su perfecto funcionamiento, fue derribada en 1911, tras el traslado de los presos a la nueva cárcel de El Coto dos años antes, saliendo todos de aquí en comitiva, a pie y encadenados, con una bolsa con sus enseres y algunos hasta con los gatos con los que convivían a manera de mascota, atravesando la ciudad y saliendo a despedirles, como si fuesen de viaje, sus amigos y familiares, mientras iban camino de inaugurar las nuevas dependencias carcelarias.


Ahora, la actual Torre del Reloj luce en  sus piedras un llamativo color rosado que llama la atención por su intenso cromatismo, cuestión esa por la que alguien la ha llamado La Pantera Rosa de Cimavilla. Por su parte la Residencia Universitaria es una opción que escogen para hospedarse en el centro urbano de la ciudad algunos peregrinos. Gijón/Xixón tiene como ciudad turística numerosísimos alojamientos, hoteles, pensiones, algún albergue privado... pero en espera de un albergue de peregrinos público, si se desea este tipo de hospedaje muchos romeros han de ir al albergue juvenil del Palacio de San Andrés de Cornellana, a cuatro kilómetros de aquí, en el barrio de Contrueces y sensiblemente apartado del Camino, aunque bien comunicado por la línea de autobuses urbanos de Emtusa


Antiguos cronistas quisieron ver en la construcción más primitiva, la torre anterior al siglo XVI, parte del castillo en el que pretendidamente se asentó Pelayo tras expulsar de aquí al gobernador bereber Munuza, una tradición legendaria pero que parece ser la razón por la que este rey está representado en el escudo de Xixón, por lo menos desde 1649 que se sepa, y aunque su dibujo tuvo grandes variaciones en todos estos siglos, la figura de Pelayo sigue siendo protagonista absoluta del blasón de ciudad y concejo.


 Al pie de la del reloj se ha recrecido una de las torres de la puerta de la desaparecida muralla.


Alberto Álvarez Peña recoge en su libro Mitos de Xixón la historia de Xuan de la Torta, que buscó durante años un tesoro guardado por un xigante que se dice estaba bajo esta torre, el xigante salía a las doce de la noche de San Xuan a respirar aire fresco, momento en el que había que preguntarle por el tesoro. Un día lo consiguió, eran monedas y joyas de oro (los eruditos dicen que allí guardó la condesa Isabel sus pertenencias al salir de la ciudad sitiada por Enrique de Trastámara en 1395), las cuales vendió en Madrid, y su familia fue de las más ricas de la ciudad en el siglo XIX.


Si el peregrino se hospeda en la ciudad o dispone de tiempo, un recorrido hasta L'Atalaya o zona alta del Cerro de Santa Catalina sobre la que se asienta Cimavilla le permitirá admirar toda la ciudad desde este promontorio donde se conservan las antiguas defensas militares, así como conocer todas las callejuelas y lugares del "barrio alto", Cimavilla, origen de Gijón/Xixón, capital de la Costa Verde. Fundada por los cilúrnigos (en celta "caldereros"), gente astur de la gentilidad de los luggoni desplazados de su antiguo castro de La Campa Torres, encima de El Musel. La población fue amurallada ya en época romana y, tras unos siglos oscuros, resurgió en la baja Edad Media con la Carta Puebla de Alfonso X El Sabio en 1270, para más tarde caer bajo la órbita señorial que provocó su destrucción en 1395, volviendo a repoblarse en décadas posteriores y, tras muchos episodios históricos, llegar a ser el emplazamiento del gran puerto de Asturias planificado y construido entre los siglos XIX-XX, tranformándose con la industrialización en la ciudad más poblada del Principado con algo más de 277.000 habitantes empadronados.


La ciudad desde L'Atalaya.


Los cañones de La Casa les Pieces.


La Casa les Pieces.


Dique de Santa Catalina y Punta Liquerique...


Mirando al mar


Elogio del Horizonte de Eduardo Chillida.


Al fondo La Campa Torres, El Musel y El Muselón...


Defensas costeras.


La Campa Torres y Puerto del Musel.



Velero en el mar...


Antiguo emplazamiento de baterías.


La playa.


Visitemos o no más lugares del casco antiguo tomaremos como referencia La Torre del Reloj para continuar camino.


Bajamos para la calle Recoletas, donde está la Casa los Ramírez de Jove, del siglo XVI. De frente volveríamos a la Plaza Mayor pero vamos a ir a la derecha.


Dejamos atrás la casona y Recoletas...


Y entre sidrerías y terrazas saldremos a La Plaza del Marqués y al muelle, actual puerto deportivo y pasando a la otra parte del itsmo de Cimavilla, por donde continuará el Camino.