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domingo, 21 de diciembre de 2014

LA PESCADERÍA, EL AYUNTAMIENTO, EL CAMPO VALDÉS Y LA IGLESIA DE SAN PEDRO CON EL ANTIGUO BALNEARIO "LA CANTÁBRICA" (GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS)

Colegio San Lorenzo, capilla de San Llorienzo de la Tierra, torre de los Jove-Hevia, antigua pescadería y Rampla de la Pescadería o Escalera 2, parte posterior del Ayuntamiento, Campo Valdés con antiguo palacio (actual Colegio Santo Ángel e iglesia de San Pedro
En nuestro periplo por la fachada marítima del Paseo del Muro frente a la Playa de San Lorenzo o San Llorienzo nos acercamos desde los Jardines del Náutico al barrio alto o antiguo de Gijón/Xixón, el de Cimavilla, teniendo ya a la vista diversos edificios, lugares y monumentos notables.


Llegados desde el Náutico veímaos el Colegio San Lorenzo y la Torre de los Jove-Hevia, frente a la Escalera 2 o Rampla de la Pescadería, que es el edificio que tenemos a continuación y hacia el que nos dirigimos.


Antigua Pescadería Municipal, ahora dependencias municipales, con sus grandes ventanales, los arcos de su entrada, las columnas y escalera, obra proyectada en por Miguel García de la Cruz en 1922 y reformada en 1927, construyéndose entre 1928-30 con mostradores para unas 25 vendedoras que disponían de su propio puesto, dotado de mostrador para vender pescado al peso y "marisco mayor", es decir, bugre y langosta.


Ellas abonaban una renta mensual a un arrendador que también pagaba a su vez al Ayuntamiento y que conseguía este arriendo en pública subasta, según datos de Borja Álvarez e Ignacio Biaín en su Guía histórica y natural de la costa de Gijón, quienes también nos dicen que fuera del mercado había otras 150 pescaderas más pero sin puestos, con pescados enteros y mariscos menores que no podían vender al peso, no en vano era este el lugar donde se emplazaban antes Les Tiendes del Aire, guardadas con toldos del airón de El Muro.


 Dionisio Viña en Nordestes, nordestinos y nordestazos  nos adjunta nombres y apodos de pescaderas que antaño vendieron en este histórico y entrañable edificio de la pescadería, como Aurora la Cotolla, Mercedes la Recompusa, la Ricopelo, la Santina, Ángeles la Tarabica, Flora la Gallinera, Flora la Sapia, Ángeles la Perrina, Carola y Asunción Les Guapites, la Güeyona, Julia la Tazonera, Ángeles la Crespa, Antonia la Tuerta, Natalia la Moscala, la Pajarera, Vicenta Satanás o Adela Lao...



También hubo un mercado, El Mercáu del Adobu, de 1897, así llamado por vender principalmente carne de gochu, mercado que fue sustituido por esta pescadería, la cual se construyó para darle el relevo a otra más antigua que no reunía las condiciones necesarias, del año 1860 y que arrojaba los vertidos a la misma playa.


Desde La Pescadería nos dirigimos acto seguido al Ayuntamiento, cuyo edificio vemos por la parte de atrás.


Entre pescadería y Ayuntamiento nos meteremos a ver "la parte de alante": La Plaza Mayor.



Venimos pues desde El Muro a la Plaza Mayor para ver su fachada principal.


El Ayuntamiento empezó a construrise en 1858 según proyecto del arquitecto Andrés Coello, terminándose en 1865, se trata del lugar en el que estuvo el solar de Casa José María Rato donde, en unas viviendas tiradas en 1778, aparecieron enterramientos del tiempo de los romanos. Antes el Ayuntamiento era una reunión o conceyu abiertu que sabemos en el año 1500 se celebraba frente al hórreo del licenciado Ramírez, junto a la torre vieja del que sería El Palacio del Marqués, luego pasaría a la Torre del Reloj y también estuvo en la actual Casa del Chino y en la Plaza de La Soledad. Incluso se sospechaba que pudo haber estado alguna vez en la casona blasonada que es la actual sede de la Fundación Alvargonzález, pero no parece para nada seguro.
 

 Lo que sí es cierto es que la inmediatamente anterior a esta Casa Consistorial se encontraba, desde finales del siglo XVII, en un edificio que estaría justo enfrente del actual, al otro lado de esta Plaza Mayor, que como tal no existía, pero sí la de la Constitución, cuyo número 2 era la direccion de aquel Ayuntamiento "antecesor", en un local de paredes de mapostería sito entre la calle Trinidad, Valladolid y Veintisiete de Diciembre (de aquella Salsipuedes) donde hoy día se levanta el edificio que alberga los despachos municipales de ingeniería.


Aquel antiguo y pequeño inmueble desagradó tanto al gobernador civil Antonio de la Escosura cuando lo conoció que se puso de acuerdo para construir uno nuevo con el entonces alcalde Zoilo García Sala, negociando con el propietario del solar cercano, el mencionado José María Rato, para adquirir su casa y terrenos: allí se haría esta nueva Plaza Mayor y este nuevo Ayuntamiento, realizado en estilo neoclásico, no sin ciertos cambios, vicisitudes y problemas, tanto con el contratista como con los materiales, inconvenientes que se prolongaron hasta años después de su apertura, incluyendo los asuntos con los pagos, el encaje de las piezas, quejas vecinales, la normativa del uso de las escupideras, el color de las escaleras y el pasamanos, inauguraciones pospuestas, bailes suspendidos y hasta un incendio al estallar los voladores guardados para las fiestas, quemándose entre otros, un retrato de Jovellanos, componiendo todo ello un sinfín de anécdotas originadas antes, durante y después de su inauguración en agosto de 1865.


Tiene un piso bajo porticado (durante breve tiempo tamién lo estuvo la fachada que mira a la playa, después cerrada) y una estructura muy similar a otros ayuntamietnos asturianos erigidos en aquel período.


El edificio pasó por diferentes cambios, como el del salón de sesiones del arquitecto Luis García Bellido, las reformas en la techumbre y el despacho del alcalde, del arquitecto municipal Miguel García de la Cruz, quien haría en 1921 un proyecto para una tercer planta que nunca llegó a materializarse.


En 1953 Álvarez sala interviene en el salón de sesiones y caja de la escalera principal. La última reforma efectuada por los arquitectos Uría y Estébanez, inaugurada en 2002, acondicionó totalmente su interior. No nos olvidemos del reloj, pues hasta 1863, en plenos trabajos de aquel primer edificio, no surge la idea de su necesidad, encargándolo, previo presupuesto, a la casa Niot, en París.


Además del Ayuntamiento, la Plaza Mayor está porticada en otros de sus ángulos, con más dependencias municipales.


Otra zona no está porticada pero la cierran diferentes, edificios entre los que destacamos el Hotel Asturias, uno de los escenarios de la película Volver a Empezar de José Luis Garci.



A toda la plaza se asoman oficinas, cafés, sidrerías, tiendas de recuerdos... es asimismo escenario de fiestas y mercados, saludos, pregones recepciones, bodas y actos oficiales, también de manifestaciones y protestas populares, la primera registrada la del célebre Pulgarín en 1873, cuando apedreó la Casa Consistorial al proclamarse la Primera República Española mientras cantaba himnos con estrofas anticlericales, pese a ser quien pedía ofrendas y limosnas por las las Ánimas del Purgatorio, todos los domingos por la mañana a la puerta de La Colegiata (donde según el relato de Víctor Labrada estaba en ese emocionante día de la proclamación) o en la de la iglesia de San Pedro.


Al final, al acabársele los regodones que cogía al palpu, arrojó  los cepos de madera con las imágenes de los santos y las limosnas por una ventana sin cristales del Ayuntamiento. Un primer donativo, el de las Ánimas del Purgatorio, para el nuevo alcalde republicano que vendría al día siguiente. Diferente fue el caso de Teresina Pucheru, narrado por el mismo autor, que bendecía todos los años el Ayuntamiento, el lunes después del Domingo de ramos, con su puchero de agua bendita y su ramín de lloréu, dando vueltas a la Casa Consistorial mientras asperxaba, salpicaba con esos utensilios las paredes, recitando aquel ancestral conjuro... "fuera sapos, fuera ratos, fuera toda comezón que aquí está el agua bendita y el Ramu de la Pasión", pues decía que era necesario para que los asuntos públicos fuesen por buen camino.


Antiguamente, nos dice Luis Argüelles, hace más de cien años, se celebraba en la Playa Mayor el mercado de "cosas menudas", colocándose los puestos bajo los arcos de la misma y también debajo de toldos armados en toda su extensión, acudiendo entre otros muchos los afamados zapateros de Noreña, que apilaban su mercancía en montones, zapatos nuevos y usados, de segunda mano o para remendar; las parejas de botas y zapatos estaban atados por los cordones y había que sacarlos de aquel balagar. Valían hacia 1870 unos diecisiete reales y medio pero la norma era regatear, tanto aquí como con los que vendían ropa nueva y vieja, clavos, potes y tarteres, aceiteras, faroles y todo tipo de cacharrería. Después, como sucesoras de aquellos mercados, vinieron Les Tiendes del Aire, situadas, como El Mercáu del Adobu, en el terreno de lo que después sería la Pescadería Municipal.


 En la Plaza Mayor estuvo instalado asimismo el famoso Entoldado que la cubría gran parte del verano en los tiempos de la Transición democrática, donde actuaron tantos grupos y sobre todo destacados cantautores, en esta plaza que, según las corrientes políticas de cada momento sería llamada de diferentes modos y maneras, como Plaza del Ayuntamiento, Plaza de la Constitución, Plaza de la República, Plaza de la Villa, La Plaza...


Bajo los soportales de los edificios de la Plaza Mayor hay salida hacia el arranque de San Bernardo, la secular comunicación entre Cimavilla y Baxovilla, antiguo solar de la capilla de los monjes bernardos, que desapareció hace mucho y que estaba hacia el número 61.




Asimismo, dos túneles o pasadizos la comunican con La Plaza'l Marqués, paso hacia El Muelle o La Barquera, y con las calles 27 de diciembre, Valladolid y Trinidad.


Allí saldríamos al otro lado del itsmo de Cimavilla y seguiríamos directamente ruta por el otro lado del paseo marítimo y de la ciudad, pero los peregrinos y viajeros con ansias de conocer agradecerán realizar un corto y gratificante recorrido por una parte muy singular del barrio alto, hacia el Campo Valdés, la iglesia de San Pedro y el antiguo Hospital de Corraxos o peregrinos pobres.


Para ello salimos al Campo Valdés pasando entre el Hotel Asturias y el Ayuntamiento.


Para ello, desde el Hotel Asturias volvemos a la parte de atrás del Ayuntamiento y al Paseo del Muro.


Y ya salimos al paseo marítimo viendo la iglesia de San Pedro y el Campo Valdés, llamado de esta manera porque encima de la cimentación de la vieja muralla romano-medival se construirían en 1570 el Palacio de los Valdés y la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe.

 
Vemos asomar estos edificios desde la famosa estatua de Augusto y El Senado.

 
El palacio con dos torres, cuerpo central y capilla anexa se construyó por iniciativa de don Pedro Valdés, Almirante de la Escuadra de las Indias, que combatió en la Armada Invencible y de su hijo Fernando de Valdés, capitán y regidor perpetuo de Gijón/Xixón, quienes también participaron en la construcción del santuario de Contrueces.


Salvo el escudo de los Valdés-Salas de la capilla su fachada no presenta mayormente ornamentaciones.

 
La fachada es lisa, excepto las piedras nobles en esquinera y enmarcaciones de puertas y ventanas.


 Tiene dos torres simétricas almenadas de planta cuadrada y un cuerpo central, con patio interior. Su construcción se atribuye a la mano de Juan de Cerejedo el Viejo pero el remate estaría a cargo del florentino Juan Battista Portiguiani, quien acudiría a las obras de El Escorial, en tiempos de Felipe II, donde conocería al Iquisidor General, el asturiano Valdés-Salas y esa sería la razón de su presencia aquí, confiriéndole al conjunto una traza netamente renacentista.


La Capilla de Guadalupe está pegada a la torre del oeste, presentando un frontón con escudo solariego y fachada decorada con "almohadillado", un clásico labrado de las juntas de la cara vista de la piedra, muy del gusto del renacimiento. Entre los años 1822 y 1844 fue la primer fábrica de tabacos, después aduana y a partir de 1878 el Colegio Santo Ángel.


Del terreno que se extiende ante él y que llega a la iglesia, el Campo Valdés, las primeras noticias que así lo mencionan son de 1654, aunque parece ser que no contó con árboles hasta algo después, cuando olmos, álamos y fresnos fueron sus especies primigenias.


Luego los tilos sustituyeron a los negrillos enfermos, conforme también nos dice en sus obras el investigador Francisco Javier Granda Álvarez.


Ser lugar de tránsito hacia la iglesia de San Pedro y estar resguardado de los vientos del noroeste le hicieron uno de los más populares paseos de Xixón, bodas y ceremonias se dan cita en este campo no demasiado alterado en su composición más esencial, con su gran explanada e hileras de árboles, bancos para sentarse, jardines...


Y la simpar y hermosa vista de la concha desde El Viacrucis...


El Náutico desde Campo Valdés.


El Martillo de Capua.


Via Crucis y fachada marítima.


El Via Crucis del Campo Valdés, donde el cronista Joaquín Alonso Bonet se Inspiró para su novela El Calvario de Piedra.


Hubo una urbanización de este entorno en 1967 y una intervención, que causó temor y cierta oposición entre la vecindad pues veía peligrar el lugar, durante las excavaciones en las termas romanas, en los años 90, la cual le dio su actual configuración, dando por zanjado aquel asunto.


Llegamos a la estatua a Augusto, obra de bronce que representa a este emperador bajo cuyo mandato y presencia personal Roma conquistó el territorio cántabro-astur entre los años 29-19 a.C. hecha por el escultor Francisco González Marías.


Se colocó en este lugar en 1995, tras las excavaciones arqueológicas e inauguración del museo de las termas, pues anteriormente estaba en la antigua entrada a las mismas, junto al muro del Colegio Santo Ángel.


Se trata de una réplica a otra estatua existente en Tarragona que a la vez es copia al parecer de una efigie hallada en Roma. Como casi todas las estatuas de la ciudad, tiene su particular historia: fue bastante aceptada cuando vino en 1970 pues se la prefería estéticamente a la Madre del Emigrante, instalada en aquellas fechas, no obstante siempre fue objeto de burlas y chanzas, en su brazo extendido le colgaban macetas o calderos y la mayestática figura  imperial, que cuando su cabeza se corona con gaviotas, palomas y sus cagayones, ofrece pábulo para el humor de las caricaturas de las viñetas gráficas, no faltando algún escritor con retranca como Milio Rodríguez Cueto, que la ha comparado con dedicarle un monumento a George Bush en Bagdag dentro de 2000 años.


Justo detrás de la augusta efigie se encuentra, como no podía ser de otra manera, El Senado, conjunto de bancos dispuestos en forma circular donde se entablan animadas tertulias espontáneas populares, de ahí su nombre.


El Senado... vacío


Dos llegaron a sentarse al Senado.

 
Es en este tramo de costa donde parece ser estuvo el puerto de la ciudad vieja, del que nada se conserva, y donde a mediados del siglo XVII empieza a levantarse un paredón para defender el lugar de las furias del mar, naciendo así el primer antecedente de El Muro.


Caminando por el Campo Valdés y antes de la iglesia de San Pedro llegaremos a la entrada del Museo de las Termas Romanas.


Termas romanas, descubiertas casualmente por el dibujante Nemesio Martínez en 1903 durante unas obras de alcantarillado, realizándose luego excavaciones bajo la dirección de Calixto Alvargonzález, con la colaboración de Julio Somoza y Alejandro Alvargonzález, quienes hicieron la memoria y plano de los hallazgos.


En 1938, tras la destrucción de la iglesia, las termas volvieron a quedar a la vista y fueron estudiadas por García y Bellido, abriéndose una sala al público en los años sesenta, pero hasta 1990 no se reemprende el trabajo y tras aquella campaña arqueológica se abre el actual Museo de las Termas Romanas, otro de los centros museísticos visitables en este recorrido, donde podemos ver y conocer sus diferentes partes y dependencias, edificadas entre los siglos I-IV d.C. como pueden ser su antiguo vestíbulo o apodyterium, comunicado con el baño caliente o caldarium y su hypocaustum o sistema de calefacción, la habitación templada o tepidarium, la piscina o frigidarium de baños fríos, todo ello espacios interconectados.


Hacia el año 130 se abren unas nuevas salas que podrían ser, además de para baños, para gimnasios o centros de encuentros y reuniones. Existe buena decoración de pinturas murales y se conoce todo el sistema de caldeamiento de las estancias, con tubos que desde el suelo subían por las paredes.


En el museo se exponen maquetas que reconstruyen la estructura original de las termas y también información y restos de otros períodos, como cuando pasó a ser necrópolis tras la caída del Imperio, o los muchos bolaños hallados en el lugar, grandes bolas de piedra disparadas por las bombardas en el trágico asedio de 1395 durante las guerras trastamaristas que destruyó la villa medieval.


Destaca ante nosotros la iglesia de San Pedro, la que fue primer parroquial de la villa y reconstruida tras la guerra civil.


El templo antiguo se reedificó a su vez después de otro desastre, como fue la destrucción de la ciudad medieval en el asedio de 1395, tardando muchísimo en terminarse. Las obras arrancaron hacia 1410 pero algunos autores sospechan de la autenticidad del escrito que lo revela. Hay quien ve una fundación algo posterior pero también que pueda estar encima de un santuario más anterior, dedicado a San Salvador y destruido en el asedio que acabó con la ciudad vieja, e incluso que, al estar encima de las termas romanas, su más antiguo antecesor fuese construido sobre un lugar de culto precristiano. Sea como sea los primeros documentos fiables son de pasado el año 1.500 y entre los años 1600 y 1646 sabemos que todavía estaba trabajándose en la torre, siendo destruido en la guerra civil de 1936, pero antes Emilio Robles Muñiz Pachín de Melás pudo sacar y salvar de su interior los restos del preclaro ilustrado hijo de esta ciudad Gaspar Melchor de Jovellanos. Se trataba en aquel entonces de un edificio gótico con elementos posteriores, principalmente renacentistas.


El templo actual fue construido entre 1945 y 1955, según proyecto de Francisco y Federico Somolinos


Recuerda a la iglesia anterior en su alta torre y el pórtico neoclásico pero otra buena parte de sus elementos, bóvedas, capillas, ventanas, capiteles...se inspiran en el Arte Asturiano del prerrománico, así como en el románico


Junto a la iglesia de San Pedro las losas trazan el lugar en el que se halla, bajo tierra, el cimiento de las viejas murallas destruidas en el citado asedio de 1395.



Aquí tras su ábside semicircular una explanada se abre ante la famosa Escalera 0, comienzo del paseo de El Muro.


Paseo el cual vemos en su totalidad desde este emplazamiento.



Toda la fachada marítima del centro de la ciudad: La Escalerona


El Náutico.


Todo el Paseo del Muro.


 L'Arena.


El Piles...


Fantástico paisaje de esta gran ensenada gijones desde la Escalera 0, ahí tras el ábside de la iglesia de San Pedro.


Paisaje marítimo que abarca hasta El Rinconín y El Cervigón.


Más allá de El Cewrvigón Peñarrubia y El Cabo San Llorienzo Y en su extremo La Fontica.


La Fontica o Isla la Tortuga, asentamiento de la desaparecida capilla de San Llorienzo de la Mar, a donde iban antaño las procesiones marineras desde la de San Llorienzo de la Tierra, junto a la torre de los Jove-Hevia, que veíamos hace un momento.




Son numerosísimos los paseantes de El Muro, y aquí se apostan también los pescadores de caña, cerca de la placa que rememora la antigua ubicación en el lugar del balneario La Cantábrica, un grande y largo edificio inaugurado en 1892 con planta alta de corredor y escaleras hacia el xigal o pequeña cala de rocas, pedreru y regodones de piedras redondeadas como resultado de la erosión, los clásicos cantos rodados, donde había casetes d'a perrina para los aficionado a los "baños de ola", según Victor Labrada, quien nos dice que a La Cantábrica se entraba por una puerta casi pegada a la trasera de la iglesia vieja, y que las gentes del barrio se encontraban muy orgullosas con este balneario al que acudían las madres con sus hijos, y hasta los curas.


Estaban las casetas baratas pero también disponía de habitaciones de lujo y una cuesta a la sombra de una parra era el acceso a la casa del bañeru. Uno de sus lemas fue: "Se curan todas la enfermedades, como en Alemania, por medio del agua", símbolo de aquellos tiempos en los que se prescribían las facultades de las zambullidas marinas de los popularísimos baños de carquexa por sus propiedades medicinales.


En 1920 sería adquirido por el Real Club Astur de Regatas, que vemos aquí preciosamente, desde las terrazas y edificios centrales hasta las piscinas, donde estaba el balneario, club del cual se inauguró en 1922 el pabellón, embellecido por Juan Morán y en 1930 fue Manuel del Busto el encargado de darle más empaque con nuevos añadidos.  El club, aunque fundado en 1911 en el Casino de Xixón del Paseo de Begoña, intentó primeramente adquirir los terrenos para su sede en la antigua aduana, que se dedicaron finalmente a rula de pescado, habiendo entonces de instalarse momentáneamente en la calle Corrida hasta que apareciese un espacio más cercano al mar. Por fin se compraron en 1913 estos terrenos al pie de la antigua Batería de San Pedro, otra de las defensas artilladas de la ciudad y que aquí se ubicaba, azceptando entonces el rey Alfonso XIII ser su Presidente de Honor, participando en las regatas de los años 1912 y 1913. Luego sus terrenos se ampliaron en 1920 con el solar este balneario de La Cantábrica.


El Real Club Astur de Regatas, destruido en la guerra civil, se reconstruyó en 1942 con planos de los arquitectos Francisco y Federico Somolinos, siguiendo criterios del estilo racionalista, edificio aterrazado el de este nuevo pabellón de inspiración náutica que imita los existentes en San sebastián y Vigo. Los vestuarios, abajo, son anteriores al conflicto.


Damos pues la vuelta a la iglesia de San Pedro...



Unos muros de piedra nos recuerdan que aquí estuvo antiguamente el cementerio viejo de Xixón, de de La Visitación, anterior al de El Sucu, en Ciares, desaparecido al inaugurarse este último en 1876. Mirando a la Iglesia de San Pedro, hacia la que nos dirigimos, está la Residencia de la 3ª edad de Cimavilla, antigua Casa Rectoral, donde ejerce su labor un activo voluntariado de unos 30 hombres y mujeres premiados por su trabajo con el galardón que todos los años otorgan el santuario parroquial y su asociación de amigos.



Cuando era rectoral había cine y teatro, iniciativa del que fuese párroco de San Pedro entre 1899 y 1936 Ramón Piquero, además de la enseñanza del catecismo, pues el edificio se levantó a instancias suyas. Fue fundador de las Escuelas Cristianas San Eutiquio y llamado El cura los probes. Su costumbre de acompañar algunas misas con los cánticos de los alumnos y de los feligreses, a dos coros fue la razón, según nos afirman algunos célebres vecinos, que Cimavilla fuese tierra de grandes cantores, como bien dice la canción.


 Al Arciprieste Ramón Piquero esta dedicada precisamente la plaza que se extiende entre la residencia y la iglesia, dando con los muros del Colegio Santo Ángel, donde nos cruzaríamos con la calle Les Maestrines, las tres hermanas maestras de la Escuela Les Pegañes, Mercedes, Carmen y Adela González Valdés, donde ejercieron la docencia, hasta 1955, para los hijos y las hijas de las gentes de Cimavilla.


Por su parte la antigua Casa Rectoral es un hermoso edificio de varias plantas construido en los años veinte del pasado siglo, con varias dependencias anexas que se le fueron añadiendo para sus nuevas funciones. Sus detalles artísticos y arquitectónicos presentan influencia revival, imitando la arquitectura de la antiguedad.


Pasando de nuevo por el Campo Valdés y siguiendo el muro del Colegio Santo Ángel (a la izquerda de la foto) continuamos ruta.


Allí volveremos al antigu Palacio de los Valdés.


Pasamos nuevamente enfrente de la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe.


Y procuramos fijarnos, al otro lado de la calle, en el busto dedicado a José Miguel Caso González, el gran profesor jovellanista.


Entre el busto y la capilla Guadalupe continuamos hacia el corazón de Cimavilla.


Pasamos a la recrecida muralla romano medieval de la ciudad, bajo la Torre del Reloj.


Y llegamos a La Plaza Jovellanos, donde hallaremos la Casa Natal de Jovellanos y su primer instituto.


Allí, la capilla de los Remedios, donde reposan los restos del ilustrado, fue santuario del desaparecido Hospital de Corraxos, el de los peregrinos más pobres y desvalidos, que aquí existió hasta el siglo XIX.


Texto basado en el libro: