| Vega de Rey (Veiga), con Berrugoso y el Alto de Campiello de frente. A lo lejos El Picu Mul.leirosu |
Tras los frondosos bosques de La Sierra Villaluz los peregrinos llegan a un tramo de carretera (TI-3 o carretera del Espín), por la que bajan suavemente a Vega de Rey (Veiga), pueblo de la parroquia tinetense de Samartín de Semproniana desde el que damos vista, de frente, a Berrugoso o Verrugosu, por donde subiremos al Alto de Campiello (623 m) donde existe una necrópolis tumular megalítica de unos 4.000 años de antigüedad, testimonio de paso de gentes por estas sendas desde la misma prehistoria
Más a lo lejos la loma de La Espina y Los Carbayales con El Picón (756), encima del pueblo de Borres o Bourres, por donde seguirá el Camino. Pero lo que más destaca en la lejanía es el totémico Picu Mul.leirosu (1.253 m), separado por el collado de La Chana Fontón de Pena Mosca o Penamosca (1.081 m), a su derecha
De igual manera, el Camino por el que andamos, aquí carretera, recordamos, separa la cuenca del Narcea, del que nacen aquí algunos de sus afluentes, prados abajo a la izquierda, de la cuenca del Ese Esva, hacia donde van los que nacen en la vertiente de la derecha
En Fonfaraón destaca El Picu Caborno (1.107 m), a la derecha, por donde sube, desde las inmediaciones de Samblismo (a la derecha de la foto), la famosa Ruta de los Hospitales, la cual llega, por el Alto del Hospital (1.219 m), hasta cerca del Picu Cimeiro (1.236 m -en medio de la foto)
Más a la izquierda, la Ruta de los Hospitales llega al puerto de El Palo (1.147 m), donde se une a la otra ruta oficial, la que desde Samblismo se dirige a Allande por la parte baja de Fonfaraón en sus faldas del este, pueblos de La Mortera, Colinas, Porciles y Chavadoira. El Palo se reconoce por estar al pie del Picu Panchón (1.411 m), a la izquierda de Fonfaraón
Aquí cerca, un poco más allá de Vega de Rey, vemos el pueblo de Villajulián o Villaxulián, un poco al sur de Campiello, con la extensa loma de Los Cuetos y sus praderías, la cual separa las cabeceras de los pequeños valles del Regueiru'l Chamazar, que nace aquí abajo, y del Villaverde, que pasa al otro lado. A continuación y a la izquierda es el Alto la Cierva (689 m). Más allá otras serranías son las de La Sierra Calcabo (a la derecha), El Picu la Cuesta (834 m) a su izquierda y El Picu Corona (908 m), en la divisoria con Allande. Más a la derecha, El Picu Formigueira (1.029 m), está sobre Chavadoira, paso del Camino a La Puela/Pola de Allande, y se encuentra en el extremo sureste de La Sierra Fonfaraón, dando vista al Picu Panchón ya mencionado, al lado de El Palo y sobre el valle del Nisón, que tiene a su izquierda el Picu Mosqueiru (1.396 m)
Más al sur y a la izquierda es El Buñu, otro muy largo monte alomado sito asimismo en la frontera con Allande y cuya máxima cota son 898 m). Por ahí iba otra antigua ruta, empleada también por los peregrinos de antaño pero que no es actualmente Camino de Santiago oficial, a la que el historiador tinetense Rafael Lorenzo designa como El Camino de Mirallo al hablar sobre ella en su libro Tineo en la senda compostelana. Una tercera iba aún más allá, la Senda Rierana de la Barca, que ha seguido riberas y montes en torno al Narcea
"Alguno de sus vecinos cree que el nombre viene por la presencia en sus tierras del Monarca asturiano Fernando (¿II?), y que quiso recordar a sus vasallos que estas tierras eran de su potestad, de ahí su nombre que ahora también los carteles indicadores lo transcriben en la lengua vernácula La Veiga'l Rei. En esta localidad existe una ermita dedicada a San Remigio, de construcción rústica"
En días claros pueden reconocerse bien los picos más altos de este sector de la Cordillera, hacia Cangas del Narcea, Ibias y Degaña, destacando El Cuetu Arbas (2.007 m)
A nuestros efectos, nuestras referencias camineras más inmediatas son las citadas sierras de Fonfaraón y El Palo; al llegar aquí los peregrinos suelen decidir, si no lo han hecho ya, cuál de las dos rutas tomar, siendo un factor determinante la situación meteorológica y lo despejado que se vea el monte
La tradición legendaria afirma que por aquí pasó un rey a hacerles probar con un subterfugio a sus pobladores que estas tierras eran de su propiedad y patrimonio. La historia popular explica que el monarca se presentó a caballo ante los vecinos, se posó de su montura, cogió un puñado de tierra con la mano y, mostrándola a la concurrencia preguntó: "¿de quien es esta tierra?"... una estratagema para que los interpelados dijesen que era de él, tomando una parte, la tierra que tenía en su mano, por el todo, la tierra del pueblo en general
Por supuesto, se trata de una leyenda, lo que no quiere decir que no guarde relación con sucesos tan veraces como los continuos pleitos que tuvieron los monasterios cercanos con la Puebla de Tineo para discernir qué tierras eran de ellos y cuáles de realengo. En 1178 se registra que el rey Fernando II donaría al monasterio de San Vicente de Oviedo su realengo de Tineo, denominado "Vallongo y Vega de Rey". No olvidemos tampoco que el propio Alfonso IX estuvo aquí en 1216, poco después de fundar dicha puebla, amparada por fueros reales, para asentar claramente los términos de unos y otros...
Dado que, ya a finales de esa misma centuria, la debilidad de los reyes posteriores hicieron que la puebla y sus tierras volvieran a caer en la órbita señorial feudal, en este caso de los Quiñones, a quienes se les dio y quitó, por lo que pleitearon por ellas hasta avanzado el siglo XVI, la memoria popular recrease estas leyendas sobre la propiedad que se atribuían del lugar los diferentes poderes... con los vecinos siempre en medio, como moneda de cambio. Nos lo cuenta el corresponsal del periódico La Nueva España D. Álvarez en El bautizo real de Vega de Rey:
"Cuenta la leyenda que Vega de Rey, en Tineo, debe su nombre a la visita de un rey. Hasta ese momento el pueblo siempre había sido denominado por sus moradores como Vega, algo que no le debió gustar al monarca que hasta allí se acercó, puesto que al preguntar a sus habitantes por el nombre del lugar lo rebautizó con el topónimo actual. Esta historia ha pasado de generación en generación en Vega de Rey, y José Manuel Fernández recuerda haberla escuchado en numerosas ocasiones a su padre, quien llegó a cumplir los 100 años.
Vega de Rey comparte espacio con su pueblo vecino, Villaluz, y es la carretera TI-3 la que hace de límite fronterizo entre ambos núcleos, que también están divididos parroquialmente, ya que Villaluz pertenece a Obona, mientras que Vega de Rey es de la parroquia de San Martín de Semproniana.
No obstante, es más lo que les une que lo que les separa. Ambos pueblos forman parte del Camino de Santiago. Los peregrinos entran por Villaluz guiados desde Obona, más en concreto desde el monasterio de Santa María la Real, y se incorporan a la carretera que les conducirá hasta Campiello. En esta etapa, que comienzan en Tineo, los caminantes no se encuentran hasta Campiello con ningún lugar donde poder reponer fuerzas, por eso muchas veces los vecinos deben actuar como hospitaleros y ofrecerles algo de beber. "La gente es solidaria y si nos piden algo de beber o recargar agua no tienen problema", explica José Manuel Fernández, que está encantado viendo pasar al lado de su casa cada día caras nuevas que muchas veces se paran a darle conversación y rompen con la monotonía de la vida en el pueblo.
Una vida que gira en torno a la ganadería. Hace unos años, en todas las casas había un rebaño de vacas de producción de leche; ahora son cuatro las que continúan a pleno rendimiento, más una que está en el proceso de cierre por jubilación. "Los pueblos se acaban, cada vez hay menos ganaderías, pero es que las que quedan son tan grandes que necesitan el terreno que antes administrábamos entre todos", explica Edelmira Álvarez, ya jubilada. La concentración parcelaria llegó a la zona hace más de una década y los vecinos piensan que contribuyó al crecimiento de las ganaderías, aunque otros consideran que llegó "cuando la gente ya estaba desmoralizada para continuar".
Como suele ser habitual en la zona rural, el pueblo ha perdido densidad de población y ha pasado de contar con unos 150 habitantes, hace unas décadas, a ser ahora unos 40, aunque los fines de semana la cifra repunta con el regreso de los jóvenes a casa.
Además, entre la treintena de viviendas de Vega de Rey también se esconde un pequeño bar tienda que sigue funcionando y que saca a los vecinos de un apuro, al tener en sus estanterías productos de primera necesidad. Otro lugar emblemático es su escuela, que pertenece al colegio rural de Gera-Cuarto de los Valles, y que permaneció abierta hasta este curso, cuando cerró por falta de matrícula. Detrás de la escuela se encuentra otro de los puntos importantes: en medio de un pequeño campo se alza la coqueta capilla de San Remigio, en honor de quien se celebra una fiesta a finales de agosto."
Sin embargo, también podríamos estar ante una variante de 'río', como los varios que aquí nacen, como plantea el filólogo Ángel Llamazares Sanjuan en Rey, reina y términos convexos en la toponimia leonesa, que publica en la revista Lletres Asturianes, del que compartimos lo siguiente:
"La forma latinizada y sonorizada, en genitivo, regi(<regu<rEku) era bastante usada para la determinación de ciertos lugares, en construcciones sintéticas del tipo pratum regi >prado del reguero, saltum regi > soto del reguero, pontem regi > puente del reguero, etc. Esta forma regi'> rege se confundió tempranamente, porsimilitud de significantes, con el genitivo regis (<rex, regis 'rey')."
En medio del pueblo están la casa-escuela, de 1929, así como una capilla dedicada a San Remigio (de Reims) y San Verísimo. Más al sur vemos Pelontre, que "estuvo, en el medievo, dividida en cuatro partes, y tras el reparto, algunos siervos se casaron con mujeres de realengo, dando lugar a familias de conmixtos", nos dice el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos. Los conmixtos eran a la vez vasallos del reino y del monasterio
Un poco más al sur es Vivente, sobre la unión de los ríos Villaverde y Porciles, donde se encuentra la ermita de San Juan, bajo el monte La Pasá (594 m). Un poco más al sur sigue hacia Allande el Camino de Mirallo
Ante nosotros, campos de Las Veigas y Las Pedrosas en Berrugoso/Verrugosu, plantados de maizales y, más arriba, en Alto de Campiello, con La Espina de Borres/Bourres en lontananza y, a lo lejos, El Picu Mul.leirosu, al que el escritor tinetense Xuan Bello le dedica este verso, Nel Mul.leirosu, publicado en su obra El llibru vieyu de 1994:
Conocí un pastor en monte, na costera del Picu Mul.leirosu
hai una montonera d'años. Yo yera un novatín inda
pero llevaba de la mano la soledá. Alcuérdome que me dixo
que pel hibierno na cabana, cabe'l fueu, había vagar abondo
pa pensar na vida. Pienso agora nes manes del pastor, engarabíes
pol fríu de munchos iviernos, caleciéndose al amor del llar.
Cierra los güeyos y ve como s'aparten les imáxenes del día
en viniendo otres, duces o terribles, d'otru tiempu, que lu acompañen.
Ye un bierzu coloráu, que fixera so padre pa él, que yera un nen;
ve una casa que quema, que quema y depués, más tarde,
ve'l mundu convertise n'andamios y carpinteiros que xiplen, allegres,
Adios muchachos; ve bueis xuncíos; ve homes segar
praos de nublina; ve un barcu, ta viendo'l mar y la ciudá de L'Habana
y l'amanecerín del 2 de marzu de 1940; ente los rescualdos
mira la bataya de l'Ebru, caballos al avance, aquellos soldaos alemanes
en Tinéu, alredor d'una pipa vino, cantando un cantar mui triste.
Hai munchos años conocí un pastor, hai munchos años. Dicíame
que pel iviernu, na cabana, había bien de tiempu pa pensar na vida.
Yo yera un novatín inda, pero llevábame de la mano la soledá.
Esta carretera no tiene arcenes, acera ni vereda peatonal, pero al menos, a la izquierda una estrecha franja de cuneta nos ofrece un mínimo de cierta seguridad si vemos algún coche viniendo de frente en esta curva cerrada a la que llegamos ahora
Si bien no suele haber demasiado tráfico el paso de vehículos, coches de vecinos, taxis con peregrinos y su equipaje, tractores, camiones de ganado, recogida de leche, etc., es bastante constante. El usual que podamos oír el ruido del motor antes de que lo veamos
No queremos olvidar que de este pueblo es el famoso Joker ganadero Asier Colado, "actor profesional y ganadero de leche. Cursó estudios en la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD), en Gijón, y ahora compagina su trabajo como actor profesional con la actividad en la ganadería familiar de Casa Lucaria, en el pueblo de Vega de Rey. Tiene 28 años y dice que aún busca la fórmula para equilibrar dos actividades muy exigentes, escribe el corresponsal Eduardo Lagar en su entrevista para el diario La Nueva España titulado El joker se hace ganadero de leche en Tineo, publicado el 8-8-2023:
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| Foto: La Nueva España |
"Para el reportaje accedió a vestirse del Joker, uno de sus personajes preferidos, y recorrer la cuadra con ese baile guasón que vimos al actor Joaquin Phoenix en la película sobre el archienemigo de Batman. Las vacas, a lo suyo.
–El Joker es un personaje que me recuerda ese desorden cósmico que vives cuando dices: ‘Quiero que las cosas salgan así’. Y, de repente, dice la vida: ‘No, te lo voy a poner asá’. Y te lo cambia totalmente. Pues el Joker es ese que mira la vida un poco desde fuera, es un fluir, es un ‘me río de la vida’, un ‘me da igual’, un ‘estoy triste, estoy enfadado, con miedo, con ternura, estoy con un montón de emociones, pero yo luego me pongo una máscara y lo falsifico todo como quiero’. Ves que el Joker se descojona pero, debajo, está esa mentalidad perversa y psicópata, que tiene todo planeado.
–Espero que con eso último no se identifique.
–Noooooo.
Habla Asier Colado Álvarez, tinetense de 28 años. Para posar con sus vacas se ha vestido muy minuciosamente como uno de sus personajes preferidos, el Joker, ese archienemigo que nació en los cómics de Batman tras caerse en una sopa de productos químicos. Asier es una mezcla que parece imposible: es actor profesional y es ganadero profesional. Es tanto lo uno como lo otro. (Ojo, hay otro archienemigo de Batman que vendría al caso, ‘Dos Caras’). Asier vive y trabaja en la ganadería familiar de leche ubicada en Vega de Rey. Así se cuenta:
"Mi casa se llama Casa Lucaria y eso es porque mi tres veces tatarabuela se llamaba Leocadia y de ahí fue derivando el apodo familiar. Mi padres son ganaderos, lo mismo que mis abuelos paternos. Siempre digo que nunca tuve una idea clara en la vida, pero mi bisabuelo, cuando yo tenía un año de edad, ya le contaba mi abuela: ‘Por cómo mira este chico, tiene mucha personalidad’. Algo veía él. Siempre fui así un poco graciosote, también tímido. Tengo esa dualidad".
"Estudié el Bachillerato de Ciencias y Tecnología: Matemáticas, Biología, Física y Química… Pero en el último año empezó a entrarme esa faceta artística a partir de unos vídeo de broma que hicimos. En vez de ‘La tienda en casa’ era ‘La cuadra en casa’, una especie de tele-sketches. Y entonces ahí fue cuando llegó un panfleto de la Escuela de Superior de Arte Dramático de Gijón, lo leí, vi que era igual que una carrera, me gustó y me matriculé. Nunca lo había ni barajado. Como estaba aquí en la ganadería iba con la idea de hacer ingeniero agrícola o ingeniero forestal".
"Acabé Arte Dramático en febrero de 2019. Luego me fui a hacer un curso al Teatro Cervantes de Londres. Encontré trabajo de camarero en un restaurante mexicano. Estuve seis meses, lo que me dejó el virus. En marzo de 2020 tuve que escapar. Era inviable, con seiscientas libras al mes no te daban ni para costearte la habitación".
Cuando volví a Tineo, venía de una gran ciudad futurista donde todo se pagaban con el móvil y, de repente, llegar a confinarme aquí fue una maravilla. Y también empecé a trabajar en la ganadería y me enamoré de la casa. Me enamoré de donde estaba. Qué ironía que me tuviera que ir a conocer el otro extremo de la vida para venirme aquí a la calma y descubrir que es el sitio donde quiero estar. Caminar por la naturaleza y que no me moleste nadie y no tener un jefe que te diga lo que hay que hacer o cuándo libras. Tengo un invernadero con unas tomateras que ya son más altas que yo, pasan los dos metros de altura. Mejores tomates, en ningún sitio. O los fréjoles, o las fresas, o los cerdos, o las gallinas sueltas por el corral. ¿Dónde como yo igual si voy a la ciudad? ¿Dónde llevo una vida saludable de verdad?"
"Antes de marchar a Londres yo ya había estado en una compañía de teatro de aquí, La Westia Producciones. Durante la pandemia estuvimos ensayando por videoconferencia una obra que se llama ‘Abre el ojo’ de Francisco Rojas Zorrilla, a la que le queríamos dar un rollo steam punk muy moderno, todo lleno de tuercas, muy robotizado. Para darle una vuelta de tuerca, valga la redundancia. Estrenamos el 19 de febrero de 2021 en el Teatro Jovellanos. Tengo un recuerdo increíble de aquel día. Luego hicimos gira, la representamos once veces".
"Todavía no sé si acabaré dedicándome a la ganadería o a la actuación. Estoy todavía intentando buscar esa fórmula de equilibrio, esa ecuación. Que es difícil, ya te digo, porque todos sabemos que la ganadería es un trabajo ‘veinticuatro siete’ Pero sigo haciendo cosas, salgo en el último vídeo que la cantante Edurne grabó con Noah en Las Caldas, es una canción que se llama ‘Mejores momentos’ y está dirigido por Juan Ewan, que fue del ‘Sueño del Morfeo’".
"Estoy buscando ese equilibrio. La verdad es que, según pasa el tiempo, sí que te pesa un poco la casa, el meirazo (una tradición muy arraigada en el Suroccidente asturiano por la que el primogénito de la familia, como es el caso de Asier, es el responsable de seguir adelante con el caserío). Es una carga, digamos, espiritual. En casa vivimos tres generaciones. Mis abuelos piensan de una manera, mis padres de otra y yo pienso de otra. Y, encima, esas tres generaciones están en continuo cambio de mentalidad porque vamos adaptándonos a los tiempos".
"En el caso de mis abuelos lo que esperan es encuentre una pareja ideal, casarme, que venga para aquí, tener hijos y continuar con la casa. Pero, claro, a qué mujer ahora mismo engañas, entre comillas, para que venga aquí a quedarse cuando la gente está huyendo del pueblo a la ciudad. No quieren un trabajo que sea ‘veinticuatro siete’. La gente quiere tener vacaciones, poder salir de fiesta y no tener que levantarse al día siguiente. Y estoy en la mitad de todo ese cambio".
En un día normal en la ganadería, en el que no haya historias, como que te venga el podólogo a hacer el preventivo de las vacas, por ejemplo, el trabajo es llevadero. Generalmente, la rutina diaria no es mala. Sobre las 8 de la tarde acabas, en dos pasos ya estoy en casa. Me veo una película, una serie... O salgo por Tineo. Tenemos robots de ordeño y cambiaron las cosas. El otro día, eran las nueve, mi abuelo ya había cenado y me decía que era pronto para irse a la cama. Y yo le dije: pues ir a dar una vuelta. Y, oye, se le iluminó algo y se fueron a pasear y venían que se reían solos. No se lo creían. Cuándo en la vida de ellos, en esa etapa de posguerra que pasaron aquí, se les ocurría parar de trabajar y marchar a dar una vuelta. Ellos sí que estaban esclavizados aquí."
En su libro Tineo en la senda compostelana, Rafael Lorenzo da a entender que la ruta jacobita original no iba por la carretera sino por el pueblo. "Por la extensa vega se camina ahora hacia Villajulián por intrincado camino a veces muy encharcado por intrincados tramos que suben y bajan entre las tierras de labor y los pinos abundantes, saltando pequeños regatos o en ocasiones por praderas que han borrado la huella jacobea", dice
La apertura de las actuales carreteras a finales del siglo XIX ocasionó que la red caminera anterior desapareciese como ruta principal, quedando para monte, pradería o como vía de servicio a la fincas (vía pecuaria), si bien en ocasiones y según tramos las nuevas carreteras aprovecharon algunos trechos
El Camino serpentea y sigue perdiendo altura ante los campos de Las Veigas y Las Pedrosas plantados de maíz y con La Sierra Fonfaraón en la distancia, asomando sus cotas cimeras
Estamos en uno de esos tramos, tan frecuentes en los caminos de Santiago, en lo que el caminar por suelo duro y sufrido, de asfalto, puede verse compensando por la delicia de su paisaje
Y ahí tenemos la cuesta de Berrugoso o Verrugosu, cuyo nombre hace referencia a la cuesta y elevación en la que se encuentra, según García Arias:
"El significado etimológico del latín VERRUCAM es el de ‘altura’, ‘otero’, ‘altura escarpada de un monte’ y justifica el apelativo verruga a la vez que explica cumplidamente los topónimos Berruga, La Berruga, A Berruga, Las Berrugas. En Berrugosu encontramos el mismo elemento adjetivado con un sufijo abundativo, VERRUCO¯SUM"
Hermoso paisaje de la campiña tinetense hasta Fonfaraón, el Alto la Cierta y el monte El Buñu, términos de la antigua Semproniana o Villa Semproniana, la 'casería de Sempronio'. "En el Libro Registro de Corias, hay una referencia a la villa de Sempronius que adquirió la condesa Mumadompna del monasterio a cambio de la de Villanova", informan en el Diccionario geográfico de Asturias
Y también de Sobrado o Sobráu, 'la parte de arriba', el superatum latino, paisaje todo él de suaves colinas que separan los pequeños valles formados por los afluentes del Narcea que nacen en esta zona. Existió un 'monasterio de San Esteban', cuyas posesiones llegaban a las poblaciones bajo La Sierra Fonfaraón, si bien el documento que lo cita, fechado en 912 y en el que se cita al rey Fruela II, puede ser una de las interpolaciones efectuadas dos siglos después en el Liber Testamentorum del obispo Pelayo
Villajulián o Villaxulián con las naves ganaderas de la Ganadería Pericón, entre otras, famosa por ser de las primeras que introdujo el ordeño automático. Lugar de leyendas, en el Archivo de la Tradición Oral de Asturias encontramos esta referencia, resultado de una amplia entrevista a una vecina:
Villajulián / Vil.laxulián (Tineo / Tinéu).
Entrevista a Magina Rodríguez Feito, 96 años (2000).
Antes había muitos milagros. Ahora non hai ninguno. Porque lu que pasóu antes, ahora yá nun val. Ahora puéneste a falar ya nun te dejan: – ¡Tú calla! ¡Tú nun sabes! Ya digo you: "Pues entós you nun tengo nada que decire, tengo que callar, porque lu d’ahora nun lo sei ya lu d’antes nun val…"
Grabaciones realizadas:
—Testimonio autobiográfico: (la niñez y la escuela).
— Testimonio autobiográfico: (juventud y noviazgo).
— Testimonio autobiográfico: (vida cotidiana antes de la guerra civil).
— Testimonio autobiográfico: (vivencias de la guerra civil).
— Testimonio autobiográfico: (la vida cotidiana en la posguerra).
— Testimonio autobiográfico: (los trabajos del campo).
—Leyenda sobre la Cueva l’Ayalga.
—Leyenda de tesoros: Forasteros encuentran juego de bolos de oro.
—Caso de mal ojo: vecina del pueblo echa mal ojo a una vaca de la familia.
—Procedimiento y conjuro contra el mal de ojo.
—Procedimiento y conjuro contra el "arizu" de las ovejas.
—Cuarteta suelta: El ama del cura / tenía un raposo, / era blanco ya prieto / ya’l culo cardoso.
—Suceso paranormal: una tía de la informante ve a dos segadores segando de noche, al día siguiente no hay nada segado.
—Romance burlesco: El cura pide chocolate.
—Cuarteta suelta: Aquí está la buena siega / aquí está el buen segar / aquí están las buenas mozas / falta quién las cortejar.
—Procedimiento y conjuro contra la tormenta.
—Cuartetas sueltas.
—Cantares de cencerrada.
—Diálogo jocoso (en verso) entre dos novios.
—Oración de la salve (versión popular).
—Oraciones populares para entrar y salir de misa.
—Sobre los "guilandeiros".
—Travesura del diablo burlón.
—Travesura del diablo en forma de carnero.
—Travesura del diablo en forma de caballo.
—Luces misteriosas en el Alto de Forcayao: aparecen por la noche como recuerdo de un crimen pasional ocurrido en ese lugar.
—Premonición de muerte: olor a cera.
—Los mandamientos del "probe".
TESTIMONIO SELECCIONADO:
LOS “MANDAMIENTOS DEL PROBE”:
El primero, anda el probe por el suelo;
el segundo, anda el probe por el mundo;
el tercero, no comer carne de vaca ni de carnero;
el cuarto, andar más hambriento que harto;
el quinto, ni beber vino blanco ni tinto;
el sexto, el que non trai un saco tien que traer un cesto.
Estos mandamientos se comprenden en dos:
matar pulgas y pioyos y pedir por l’amor de Dios."
Allí al sur y más allá de Vivente, 'la casería de Viventius', divisamos ahora La Sierra la Cuesta, cuya cota máxima es El Picu la Braña (686 m)
Llegamos ahora a una curva bastante cerrada a la izquierda, arrimémonos bien contra esta casa, Casa Vinas, otra importante casería
Y es que, pasada esta mata de hortensias, hay frente a ella un espacioso rellano que nos permite avanzar seguros y sin peligro
Eso sí, el perro guardián nos ladra cuando pasamos por la otra entrada, la que va a la nave de ganado. Observemos toda la maquinaria y materiales en la explanada
La vista se nos va hacia La Sierra Fonfaraón que, en un día tan espléndido, sin duda ofrecerá espectaculares vistas, desde el Mar Cantábrico a los puertos de la Cordillera y desde Peña Ubiña y el Aramo (nos dicen que a veces incluso los Picos de Europa) a Galicia
Este lugar es conocido como La Marquesina porque, como vemos, hay una marquesina de autobús en el cruce que tenemos enfrente
Esta de la derecha sería la última casa de Vega de Rey (Veiga) en el Camino
Cruzamos el cruce de La Marquesina y seguimos de frente sin desviarnos de esta carretera TI-3 hacia Berrogoso/Verrugosu
A falta de otro lugar, parece se ha optado por pintar una flecha amarilla en el contenedor de enfrente. El mojón jacobita, al pie de la señal, a penas se ve, 'tragado' por el seto
El Alto la Cierva, "se alza entre Sobrado y Sangoñedo, separando las cuencas de los ríos Villaverde y de Porciles", nos dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias. Ambos ríos o regueiros nacen en la falda de Fonfaraón. Más en la distancia la planicie de El Buñu lo hace fácilmente reconocible. Por su extremo sur va la carretera AS-217, abierta hacia 1880 y que se convirtió en la principal vía hacia Allande, relegando a los antiguos caminos
"Casería de la parroquia de Obona (Tineo), situada a 600 m de altitud, al borde de la carretera TI-3 y distante 10,5 km de la villa capital del concejo. Cuenta con una población de 4 habitantes", es la información que nos ofrece de Berrogoso/Verrugosu el Diccionario geográfico de Asturias, según datos del ya lejano año 1998
La cuneta de hormigón de aguas sobrantes de las lluvias ofrece también un estrecho margen, aunque cuidado al poner el pie en ella si deseamos arrimarnos al pasar un vehículo, a veces conservan humedad, crían musgo y, con su ligera pendiente, pueden ser resbalosa
La cuesta es muy suave pero todo esfuerzo lleva su dureza, máxime para los peregrinos, que ya llevan unos cuantos kilómetros a sus espaldas
Peregrinos por la izquierda, caminando metidos ya en la cuneta. Al llegar a las casas sigue la rampa, ahora con un poco más de visibilidad antes de llegar arriba
Al pasar por aquí, quien más quien menos sabe o intuye nuestra cercanía a Campiello, donde quien más quien menos hará parada para tomar algo y descansar. Unos para seguir ruta y otros para pernoctar. Quien no lo hace allí seguramente lo hará en alguno de los pueblos siguientes, todos o casi todos con albergue o incluso bar y albergue
Reiteramos: no es una gran cuesta pero si, además del cansancio acumulado, toca subirla pegando en ella bien el sol del verano llegado el medio día, llevará también su esfuerzo
Un par de casas, a la derecha, tienen ciertas trazas urbanas, o de arquitectura indiana, fechadas ambas a principios del siglo XX
A la izquierda, un gran cobertizo y una también gran panera, sin pegollos, dispuesta sobre bodega, un espacio que solía emplearse como almacén de aperos pero que podría ser también vivienda, cuadra, cochera, taller, etc. etc. etc.
Llamativas flores, vistosamente rojas, crecen en este lugar
La siguiente ya es la última casa de Berrogoso o Verrugosu, con grandes portones en la planta baja un pequeño lavadero al lado
Un hermoso roble proyecta también aquí su fresca sombra sobre la carretera y la vereda
Y ahí tenemos el verde promontorio del Alto de Campiello; al otro lado está el pueblo, con sus albergues, tiendas, bares, pensión, bolera
Los campos presentan una hermosa gama de verdes según sean de hierba o de maíz, así como el color tierra en las hazas roturadas, componiendo una bella y cromática estampa
Al oeste volvemos a ver la emblemática figura del Picu Mul.leirosu, "el accidente más singular dentro de la sierra de Fonfaraón, elevando su cima a la altura de 1.253 m", como nos describen en la Enciclopedia del paisaje de Asturias. Y a su lado Pena Mosca, cuya cima "alcanza los 1084 m y queda ubicado en las proximidades de Ceceda y Recorba, entre los montes de La Solana y de Raboiro"
Por esta loma en primer término la carretera TI-3 hace una curva y sube recta a la izquierda hacia el Alto de Campiello y su necrópolis tumular, la cual forma parte en realidad de una serie de campos de túmulos que se extienden por buena parte de toda esta área y otras muchas, sobre todo en cumbres y serranías, pero también en estas camperas en las que se separan las cuencas de los ríos Narcea y Ese-Esva
A la izquierda del Alto de Campiello volvemos a ver El Picu Caborno y El Picu Cimeiro con el Alto del Hospital, paso de la Ruta de los Hospitales, que discurre por allí a unos 1.200 metros de altura
Sobre el Camino que discurre por abajo, que comprende las bajadas y posteriores subidas de los valles de los ríos La Mortera, Villaverde, Porciles y, para acabar, el último gran descenso al valle del río Nisón para ganar la capital allandesa, el "perfil de la etapa se puede calificar, sin ambages, como rompepiernas, sobre todo si seguimos todos los atajos por la ruta balizada, más sugestivos que la carretera, pero siempre más duros, atravesados por impetuosos regatos que deben ser cruzados sobre piedras, y a veces con barro, ¡toda una aventura!". Y es que en la dureza del Camino Primitivo radica su suprema belleza
Del latín tendere, 'tender, desplegar', la palabra tienda, aquí en plural, Las Tiendas, puede ser un topónimo vinculado tanto a antiguos establecimientos de venta o comercios como a enclave de establecimiento provisional de población, con la otra acepción de 'tienda', pues recordemos que estamos además en zonas de trashumancia de los vaqueiros de alzada
Maizal abajo, una línea de arbolado delata el nacimiento y curso del Regueiru Chamazar. El Camino a Campiello "no ofrece ninguna pérdida, pues se trata de recorrer la TI-3, que no tiene arcén, aunque tampoco tiene mucho tráfico", destaca el escritor y peregrino Víctor Guerra en su libro Los caminos a la catedral de Oviedo
Empieza aquí una vistosamente larga línea de chantas o chantos, lajas de piedras hincadas que separan la carretera de estos campos de Las Pedrosas plantados de maíz
La geología pizarrosa de la zona favorece que las rocas presenten pronunciados estratos de los que es fácil conseguir estas losas que, hincadas o chantadas en vertical, sirven como cierre y lindero entre fincas o entre estas y los caminos y las carreteras, como es este el caso
También pueden ponerse en horizontal, haciendo murias o muretes, sirviendo incluso para hacer cubiertas de cabañas. Ya hemos visto alguna y seguiremos viendo más hasta bien entrados en Galicia
En una de estas grandes losas se ha pintado una flecha amarilla pues, si bien el trayecto no habría de dar mayor problema de pérdida, el encontrarnos con algunas marcas jacobitas confirma que vamos en la dirección correcta
Desde aquí tenemos una impresionante vista de las montañas del Alto Narcea, en el suroccidente asturiano; de entre todas ellas acaso destaque especialmente una que, no por ser la más alta, puede ser la más impresionante, se trata de Monte la Fana (a la izquierda de la foto), en La Sierra la Cabra
En él se encuentra La Pena la Fana (1.426 m), reconocible por su larga inmensa hendidura, una fana o argayu, corrimiento y desprendimiento de tierras y rocas en su abrupta ladera, la llamada Fana Xinestaza o Genestaza, cuya roca clara se ve como un faro pese a la lejanía
A diferencia de otras formaciones similares, esta no es producto de la ruina montium o procedimiento extractivo aurífero romano sino una formación natural aunque, como suele suceder, siempre hay una leyenda, en este caso que la hizo el propio diablo arrastrando a su madre por los pelos, un dantesco panorama muy alejado de la realidad, por supuesto, ya discernida por el ingeniero de minas Guillermo Schulz cuando la visitó a mediados del siglo XIX, escribiendo así de ella en su Atlas geológico y topográfico de Asturias publicado en 1858, en el que se dice que "dan a esta clase de accidentes en las montañas de cuarcita, el nombre genérico de fana, especialmente cuando el revenimiento es muy grande", añadiendo esta explicación descriptiva:
"... a tres leguas al sur de la villa de Tineo, cuyo primer desgaje ocurrió a fines del siglo pasado y habiéndose agrandado sucesivamente en los tempporales de lluvia, es hoy la mayor y más asombrosa de Asturias, y concluirá en los siglos venideros con cortar hondamente en dos la elevada sierra de la Cabra, en cuya ladera occidental se halla este hundimiento, y ha cortado ya más de la mitad del espesor o anco de dicha sierra, tiñendo de blanco con sus arenas en tiempo de lluvia el agua del río Genesztaza que corre por su pie."
Y es que su roca de cuarcita es tan resquebrajada y deleznable que no puede sostenerse en las rápidas laderas de su respectiva montaña y donde, ayudada su poca coherencia por una resudación especial del terreno, se ha desgajado parte de la montaña y sigue agrandándose paulatinamente el revenimiento desde el pie hasta la cumbre de la sierra, presentando semejante ruina un aspecto en alto grado imponente, máxime cuando el observador la ve desde algún cerro enfrente y del lado del sol por entre las ráfagas de nubes o niebla", sigue diciendo Schulz
La Sierra la Cabra sirve de divisoria entre los concejos de Miranda (Belmonte), Somiedo y Tineo/Tinéu y cierra por el este el valle del río Xinestaza, en la parroquia tinetense de Tineo, la cual forma una cuña administrativa tinetense entre Miranda y Cangas del Narcea que se alarga hasta por el sur hacer frontera con Somiedo
Bien alta es La Serrantina, con los 1.675 m del Picu la Pachagosa y los 1.611 m del Alto Ferreirúa, los 1.666 m de El Piensu o los 1.624 m del Picu Castiechu. Más cerca y más abajo es el boscoso monte de La Cuesta
Y llega otro largo tramo recto hasta más allá de las casas de Las Tiendas, cuando la carretera hará el gran ángulo de 90º subiendo a la izquierda
Dejamos la entrada a la finca de los chantos y seguimos siempre recto y de siempre, sin salirnos de la carretera, insistimos
Es un paisaje singular, de campos abiertos, producto de las concentraciones parcelarias acometidas a partir de la década de 1960
"Casería de la parroquia de Obona (Tineo), emplazada a 587 m de altitud en la carretera TI-3 (de Piedratecha a la AS-19). Su distancia a Tineo es de 8 km y cuenta con 2 habitantes" es la información del lugar que nos ofrece el Diccionario geográfico de Asturias con datos, recordamos, de 1998
A la derecha vemos una gran nave de vacas de leche
Los grandes fardos de hierba empacada forman parte del paisaje ganadero de la campiña. Empezamos ahora de nuevo a subir, otra cuesta a pleno sol, que castiga bien en verano
Aquí es donde la carretera hace el pronunciado giro, en acusado ángulo de 90º, al que nos referíamos antes
Un mojón a la derecha nos indica a continuar por la carretera; algunos peregrinos suben por la pista que empieza junto a él, llegan al pinar, por donde discurre el camino a Sabadel, y siguen a la izquierda, pero es un desvío que constituye un sobreesfuerzo innecesario
Básicamente se trataba de grandes estructuras de tierra y piedras que albergaban en su interior una cámara funeraria o dolmen, donde se realizaban las inhumaciones. Se calcula pueden tener entre 4.000 y 5.000 años de antigüedad. Leamos lo que de ellos nos cuenta, dentro del contexto de todos los localizados en este concejo, el Gran Atlas del Principado de Asturias:
"Las estructuras tumulares son abundantísimas en esta zona, siendo Tineo el concejo asturiano que cuenta con un mayor número de túmulos y campos tumulares en los mapas de dispersión realizados a partir de las catalogaciones llevadas a cabo hasta el momento. Dichas estructuras funerarias reciben el nombre de cutruyo o cuturuyo (los que parecen cuetos) o covayos (algunos de los saqueados). Resultaría demasiado prolijo mencionar aquí todas sus localizaciones, resultado, fundamentalmente, de la labor prospectiva de L. Tenreiro, F. Bouza-Brey y, sobre todo, J. M. González, a las que hay que añadir las nuevas identificaciones conseguidas por nuevos inventarios. Cabe, si acaso, mencionar la necrópolis tumular de Campiello, quizás la más conocida, donde se realizaron excavaciones arqueológicas sistemáticas."
Más abajo, entre la espesura, El Regueiru Chamazar se une al Samartín y al Veiga, sumándose al Porciles más abajo de La Sierra Sebrán, en Xera o Gera, que es luego afluente del Narcea
Más a la izquierda, La Sierra Cortina y, muy a lo lejos, La Fana Xinestaza sigue 'brillando' al sol de la tarde
No nos extraña que roquedo casi blanco haya sido una referencia legendaria desde siempre
Las Tiendas y la zona más alta de La Sierra Cortina (811 m) por donde baja La TI-3 desde La Venta Piedratecha por La Fayona
La gran nave de la ganadería de Casa Patrón, en Las Tiendas; luego van las boscosas riberas del Regueiru Villapró. Prado arriba las casas de La Carretera en Villaluz y, en lo más alto, El Picu las Pinanquinas (862 m), por donde bajamos a La Venta Piedratecha procedentes del Picu Puliares (933 m)
Es la bajada del Alto Guardia, en las cimas de La Sierra, llamada Sierra de Tineo o Grullomayor, a la que subimos desde la capital del concejo
En medio de la foto vemos La Calea Riba, en Villaluz, a donde llegábamos desde el monasterio de Santa María la Real de Oubona, pueblo del que vemos su parte alta, La Calea Riba, bajo El Picu'l Cuernu (872 m)
Más a la izquierda y más al norte está Murias, por donde existía un viejo camino hacia la costa que iba primeramente hacia el monasterio de San Miguel de Bárcena (Bárzana). Fue empleado por muchos peregrinos pero en la actualidad no es ruta jacobea oficial
Dicho camino se conserva y va seguidamente a Villatriz, de donde se dice era oriunda la madre de Adelgaster, el mítico más que real fundador del monasterio de Santa María la Real y, de allí, a Francos, topónimo vinculado a la presencia de asentamientos francos, como se denominaba no solamente a los actuales franceses sino a centroeuropeos en general
Y aquí tenemos esta buena rampa, pensemos que, al otro lado, ya veremos el pueblo de Campiello, la 'tierra prometida', con sus bares, albergues y comercios, donde prácticamente todo el mundo se detiene, momentáneamente o ya para dar fin a una intensa jornada andariega
Una línea de postes y alambrada cierra la finca del maizal, a nuestra izquierda. Según nos acerquemos a Campiello es posible nos encontremos con algo más de tráfico pues, aunque pueblo pequeño, es de significativa relevancia y actividad
Bifurcación con un camino de servicio a las fincas, seguimos de frente, ya con los túmulos del Alto de Campiello a un paso. "Existen docenas de estas construcciones, algunas bien conservadas, y de varios tipos, en los montes de la sierra de Cabra, en La Curiscada, en Fonfaraón, en la sierra de Bustellán, en Tamallanes, Borres, Campiello, Berrugoso, Forcallao y otros", nos dice la Gran Enciclopedia Asturiana
El mojón, aunque casi oculto, sigue cumpliendo su función a la perfección: ahí tenemos enseguida el final de la subida
"De túmulos prehistóricos se tiene en Tineo una larga muestra; suelen denominarse cuturuyos o covayus, y están formados por tierra y piedras sueltas, generalmente pequeñas, formando una elevación de poco más de 1 metro, hasta cinco o más; en el medio conservan un murete circular de sostenimiento y, en muchos casos con lajas o piezas de gran tamaño, formando la cámara mortuoria; el diámetro de estos túmulos oscila entre los 10 y los 20 y aún más metros", continúa informando la Gran Enciclopedia Asturiana. Sin embargo estos de Campiello apenas conservan parte de su forma y un pozo de saqueo, como veremos al acercarnos
Estuvieron siempre a expensas de buscadores de tesoros, pues aparte de historias y leyendas sobre las supuestas riquezas en ellos custodiadas por seres mitológicos, lo cierto es que se hacían ofrendas a los difuntos, encontrándose numerosos objetos votivos, hachas de piedra, puntas de flechas, utensilios diversos y adornos, figurando entre ellos objetos de bronce y oro, pues aquellos pueblos ya dominaban el arte de la metalurgia
El "oficio" de buscador de tesoros, ayalguero o chalgueiro, pervivió hasta nuestros días. Ahora son los arqueólogos quienes investigan estas necrópolis de la que hay aún tantísimas que apenas han sido siquiera catalogadas en su totalidad, mucho menos las excavadas científicamente. En su estudio Notas sobre los Túmulos de Campiello (Tineo) y su Edad Postdolménica, los eruditos Francisco Jordá Cerdá, Elías García Domínguez y Jesús Aguadé nos cuentan así:
"Hace algunos años el pequeño equipo de trabajo del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación Provincial de Asturias inició unas excavaciones en la necrópolis tumular de Campiello (Tineo), que se limitaron a plantear los distintos aspectos que la cultura de los túmulos ofrece. Desgraciadamente, aquel pequeño equipo se desintegró a consecuencia de la dispersión, por diversas causas, de sus componentes. En espera de poder continuar aquellos trabajos ha ido pasando el tiempo sin que estas notas vieran la luz, pero creemos que ha llegado el momento de que demos a conocer sin más dilaciones los resultados que obtuvimos durante aquellos días en la esperanza de que puedan ser proseguidos por otros investigadores, que se dediquen a estas culturas que integran la época que podría llamarse «edad oscura» de la prehistoria asturiana. De hecho todo el período que corresponde al neolítico y edades metálicas es todavía en Asturias un vasto problema sin más que unos escasos y valiosísimos datos. Durante muchos años se habló de dólmenes asturianos sin conocer más de los que pueden contarse con los dedos de la mano y como si verdaderamente no hubiese más dólmenes en la provincia, y se habló, por otra parte, de túmulos y dólmenes indiscriminadamente, como si cada túmulo incluyese un dolmen de jacto, y se acudió a los túmulos del occidente asturiano buscando sepulturas de inhumación, atribuyendo la ausencia de huesos a las violaciones posteriores y la presencia de cenizas al aprovechamiento del pozo central como refugio de pastores. En estas notas hemos tratado de exponer simplemente lo poco que encontramos y mediante su análisis intentar situarlo dentro de una secuencia cronológico-temporal. Las muestras de carbón que recogimos in situ se extraviaron, por lo que la datación de los túmulos nos queda sin resolver. Esta será la tarea inmediata de futuros trabajos y mientras llegan sus resultados vamos a exponer los nuestros..."
Y en el apartado Los túmulos asturianos. Características y distribución geográfica, explican ampliamente estas estructuras:
"Los túmulos reciben diversas denominaciones de acuerdo con la región asturiana en que se encuentran. En la parte oriental se les llama coteros, en tanto que en la central reciben el nombre de arca, pero en la zona occidental existe una mayor variedad en su denominación, así, en la comarca de Tineo se denomina covallo al túmulo saqueado y cuturullo o cutrullo a otros que parecen pequeños cuetos, y todavía más al occidente se emplea la palabra maáorna, derivada del gallego medorra, para designar a los túmulos.Son montículos de tierra o piedras, de forma cónica achatada, cuyo diámetro oscila entre los 6 y 25 m. Se les encuentra agrupados en número variable, por lo que reciben el nombre de necrópolis tumulares o de campos de túmulos y por lo general se hallan situados sobre las sierras planas de la orografía astur, o en altiplanicies que aún en día son utilizadas como pastizales de invierno. Su altura sobre el nivel delmmar varía entre los 200 y 1.000 m.Todos los túmulos que conocemos, hasta el momento, son sencillos, sin que hayamos encontrado tipos dobles o superpuestos, como ocurre en algunas partes de Europa, siendo siempre circular o de «campana», sin que se haga visible la zanja periférica que es normal en los túmulos europeos. Su estructura interior nos es desconocida, ya que han sido muy pocos los excavados y de estos poseemos muy pocos datos acerca de su excavación. Además, podemos decir que no hay un solo túmulo que no haya sido violado y saqueado en su parte central, de modo que ésta nunca se encuentra intacta, por lo que su excavación resulta dificultosa en extremo. De lo poco conocido se trasluce una cierta abundancia de cistas rudimentarias hechas con lajas verticales, o bien losetas superpuestas formando un pequeño muro, de forma cuadrangular, pentagonal o circular, irregularmente dispuesta, que en algunos casos recuerda a una estructura megalítica en pequeño; en algunos túmulos se encuentra solamente una losa, siempre fuera de su sitio, que debía de cubrir un hueco excavado en el suelo. En otros casos no existen losas, ni piedras de ningún tipo.Los ajuares de los túmulos son muy escasos, cosa que puede obedecer a los saqueos o una mala excavación, y consisten en hachas de piedra pulimentada, de sección rectangular o aplanada, algún cincel de sección oval y forma alargada, cuchillos de sílex, alguna punta de flecha y piezas excepcionales como la laminilla de oro de Boal o la piedra en forma de dos esferoides unidos que procedía de Oles.De estos monumentos prehistóricos se han ocupado diversos investigadores, en especial J. Fernández Menéndez, Pedro Alejandrino García Martínez, José Manuel González Fernández Valles y Fermín Bouza Brey. De sus trabajos se saca en consecuencia que los campos de túmulos son muy abundantes, habiéndose señalado más de veinte necrópolis con cerca de 300 túmulos, aunque de seguro su número es mayor, ya que la investigación no ha hecho más que empezar. Por el momento parecen más abundantes en el centro y occidente de Asturias, especialmente en los concejos de Allande, Boal y Tineo, aunque también es verdad que estas comarcas han sido las más exploradas.Los campos de túmulos se extienden también por Galicia y norte de Portugal, en donde se les conoce, generalmente, con el nombre de mámoas. También han sido señalados en la provincia de León y parecen penetrar en la de Santander. Además de los túmulos se han señalado, en el occidente astur, unas construcciones en piedra, denominadas «coros» o «corros», de forma circular, que se encuentran cercanos a campos de túmulos, con los que posiblemente tengan relación, aunque el hecho de que no haya sido excavado ningún corro y no existir ajuares, dificulta la atribución..."
Lo dicho, sino no se nos advierte con una placa o panel informativo de su existencia, este legado ancestral pasa totalmente desapercibido, como aquí ocurre
En este mapa, estos investigadores apuntan los túmulos localizados en esta área, no solamente en el Alto de Campiello propiamente dicho, sino en los núcleos más cercanos, localizando un total de 22. Se concentran llamativamente cercanos al Camino, lo que delata que estaríamos, como hemos dicho, en una ruta prehistórica que aprovecha el pasillo natural entre cuencas fluviales:
"La divisoria de las cuencas de los ríos Barcena y Gera formada por una serie de altiplanicies por la que discurre la carretera local de Piedra Techa a El Espín, al oeste de la cual continúa la provincial de Luarca a Pola de Allande, en los kilómetros 46 a 49. Al norte del km. 49 y entre éste y el pueblo de Santiago de Cerredo se eleva otra pequeña sierra plana, alineada de SW a NE, que forma el límite de esta necrópolis. Aquí se encuentran cuatro túmulos (fig. 2), agrupados dos a dos en los extremos de la elevación, a unos 750 m. de altitud. Un poco al NE de los túmulos 3 y 4 se encuentra un grupo de rocas con un pequeño desfiladero al que se refieren cierto número de «leyendas» locales y donde según algunos existen ciertos grabados rupestres que no hemos podido localizar.Siguiendo hacia oriente se desciende a la carretera que va siguiendo ya una altitud casi uniforme de 600 m. Antes de llegar a El Espín se encuentran siete túmulos, números 5 a 11, formando los cuatro últimos una agrupación; son los más destruidos y de los 8 y 9 sólo se conserva la huella exterior de la circunferencia.El grupo inmediato es el de Campiello: 7 túmulos más, mejor conservados aparentemente que el resto del conjunto. El número 12 es llamado por los naturales «cueto Campana» y ha sido violado y removido por los buscadores de tesoros un número indeterminado de veces; al parecer el amontonamiento estaba formado por piedras de regular tamaño y en su centro debió de existir posiblemente una cámara de grandes proporciones a juzgar por el aspecto del pozo central. Por su tamaño es el mayor de todo el conjunto y su situación es algo más elevada que la de los inmediatos. También sobre este monumento se han acumulado leyendas, siendo del grupo de Campiello el más destrozado. El n.° 17, al otro lado de la carretera, aparece seccionado por la trinchera de ésta.El n.° 19 se halla a la vista del camino que conduce a San Martín de Semproniana, (en donde se encuentran restos de un antiguo camino posiblemente romano), a pocos metros del lugar de Villajulián. Es el más bajo de situación, a unos 550 m. El n.° 20 se encuentra también aislado. Los dos últimos, 21 y 22, se encuentran inmediatos al caserío de El Berrugoso, el primero de ellos fue cortado por la trinchera de la carretera hace ya muchos años y en aquella ocasión se encontró un hacha-cincel votiva semejante a las halladas por nosotros en el túmulo 16, según nos informó el peón caminero. Su paradero actual se desconoce y es el único hallazgo del que tenemos noticia anterior a nuestros trabajos.La mayoría de estos túmulos tienen un diámetro de 15 a 20 m. siendo más pequeños los del grupo de El Espín y los mayores el de «cueto Campana» y los cuatro primeros, que se encuentran entre Borres y Santiago de Cerredo, que también parecen estar formados por un amontonamiento de piedras.El conjunto de la necrópolis se completaría con los destruidos por los trabajos de repoblación forestal al norte de la carretera de Luarca a Pola de Allande, en una amplia curva que uniría el grupo de la sierra de Borres con El Espín, y probablemente se extendería por las zonas roturadas de Fresno y las tierras bajas del oriente de Campiello".
Siguiendo la numeración de estos historiadores, a la izquierda mismo de la carretera se encuentran los túmulos números 18 y 16, seguidos más allá por el 14, el 13 y el 12, el llamado El Cueto Campana, el más alto y prominente
En su trabajo podremos conocer los trabajos efectuados en algunos de ellos, en concreto en estos primeros, con gráficos y textos:
"El túmulo n.° 18 se encuentra situado aproximadamente al NE del n.° 16, distando sus centros unos 31 m. Es un túmulo algo mayor, y hacia el borde septentrional era imposible distinguir su contorno, a causa de la inclinación del terreno hacia el mismo lado; comparativamente su altura era algo menor y el pozo central de saqueo considerablemente más ancho, de casi 4 m. de diámetro, y visiblemente mejor centrado que el del anterior, si acaso, a primera vista, algo desviado hacia el oeste.
Se marcó, pues un rectángulo central, dejando el pozo dentro y al oeste, y sobre dicho rectángulo se amplió el área a excavar siguiendo esta vez el eje surnorte, alargándolo más hacia esta última parte para encontrar el límite del túmulo (fig. 6). La primera fase de la exploración y la segunda (excavación de la capa vegetal y limpieza del pozo) fueron semejantes a las seguidas en el n.° 16; para esta segunda fase se comenzó también por la parte más baja, en este caso el extremo norte de la zanja, dejando a la vista la superficie del amontonamiento y el límite del mismo por el mismo lado. No apareció ninguna huella de la zanja o canal que limitaba el túmulo n.° 16. Por su parte el vaciado del pozo reveló que la excavación había llegado al suelo, y probablemente había rebajado unos centímetros de él, a causa probablemente de la confusión producida por el aspecto propio del terreno pizarroso, que siempre presenta piedras sueltas en superficie que en ocasiones parecen colocadas (esta hipótesis no es la única: acaso el pozo coincidió con uno de los huecos practicados en el suelo del túmulo, mas no parece verosímil); el pozo difería además del que había en el n.° 16 en que los materiales extraídos habían servido después para rellenarlo de nuevo, explicando así el que exteriormente pareciese poco profundo, y presentando una verdadera estratigrafía, que fue registrada (fig. 7, a y b), y un cierto número de piedras planas que hicieron pensar en un principio si no habría destruido aquel saqueo una posible cista; después se vio que no correspondían al suelo removido.
La excavación del relleno de amontonamiento se reveló también notablemente más compleja, no un relleno uniforme y homogéneo sobre el suelo natural, sino frecuentes cambios de tierras y de coloración, con todos los componentes, que hemos tratado de reproducir en la figura 7, a. A la vista del gráfico se advierte:1.° Relleno propiamente dicho, que a su vez comprende tierras arcillosas y arenosas de tipo semejante al relleno único del túmulo n.° 16, más otras partes de tierra negra, y sobre todo zonas de coloración vivísimas entre naranja y bermellón; y en este relleno grandes trozos de madera carbonizada, que se han proyectado verticalmente en la figura 7, b. Estos troncos parecían guardar una cierta alineación radical hacia el centro del túmulo y, generalmente, se encontraban dispuestos horizontalmente, pero con visible irregularidad.2 ° Estructura formada por un conglomerado irregular de pequeñas piedras aglomeradas con arcilla tostada; en algunas partes este aglomerado estaba cubierto por arcilla sola, de la misma coloración, que en algunas partes se hacía gris, formando al parecer una suerte de anillo tosco (fig. 7, b). A unos 3 m. al norte del centro del pozo se encontró un hacha de corte semicircular, aplanada (fig. 10, 1). Estaba colocada verticalmente en medio de la arcilla. Limpiando finalmente el suelo de la parte central aparecieron dos hoyos excavados en el suelo, rellenos de carbones vegetales, tierra suelta y pequeños trozos de pizarra, hasta los 40 cm. de profundidad, desde el nivel del suelo natural, uno de los cuales aparece en la sección D-C practicada a la altura del metro 0, de este a oeste; tampoco en estos pozos se encontraron otros elementos que los citados.La excavación continuó abriendo a lo largo de la zanja un corte longitudinal que mostrase la disposición de este relleno de piedra y arcilla, que se desmontó con todo cuidado sin que se presentasen otros datos: se corroboró en cambio, que el aglomerado descansaba directamente sobre la pizarra del suelo."
A la derecha pues, se encuentran los túmulos 17, el más cercano a la calzada, y 15; el primero parece haberse visto bastante afectado por el ensanche de la carretera efectuado en su momento
Su corona se distingue, eso sí, bastante bien; desde aquí se divisa un panorama que abarca una gran parte del concejo, con La Sierra Fonfaraón al oeste. Se ha dado en pensar si estas necrópolis marcaban rutas, deslindaban pastos, cultivos y, con ellos, fronteras tribales y, además, tenían algo que ver con la posición respecto a los astros
Son de todas maneras elucubraciones más o menos acertadas y con más o menos fundamento. Nosotros nos ceñimos a las conclusiones plantadas por estos profesores en este su estudio, el cual comienza así:
"Los datos obtenidos en estas excavaciones no tienen otro valor que el de una simple orientación para investigaciones posteriores. En este sentido y pensando en futuros trabajos séanos permitido exponer una serie de observaciones surgidas al tratar de ordenar los datos obtenidos en nuestro trabajo y de relacionarlos con los encontrados en otros túmulos que también fueron excavados. No es necesario insistir en la provisionalidad de todas estas sugerencias.La estructura de todos estos túmulos no es uniforme, y aún en ejemplares de un mismo conjunto y absolutamente inmediatos se observan peculiaridades individuales bien marcadas, siendo desde luego por completo improcedente toda generalización con la escasez de elementos que poseemos. Por otra parte, la excavación de un túmulo será completa sólo cuando efectivamente se haya removido el túmulo entero y en el caso de Campiello nos hemos limitado a un área reducida. Tal procedimiento nos permite suponer con bastante fundamento cómo son algunos túmulos, pero no saber rigurosamente cómo son en su totalidad."
Estamos en un lugar prominente, no tan elevado como las serranías al occidente pero sí de un gran campo visual en todas direcciones, viéndose valles, montes y las antiguas cañadas pastoriles que por todos ellos discurren
El tema de los enterramientos en túmulos es sumamente interesante, puede decirse que prácticamente todas las culturas del mundo tuvieron en alguna fase de su historia este ritual, incluyendo las mismas pirámides y mismamente hasta los panteones de nuestros días
Uno de los túmulos con el campo bien segado, que nos permite tal vez apreciar mejor su forma. Desde aquí se veían otras muchísimas necrópolis esparcidas por estas montañas y colinas y, sin duda, poblados, estables o nómadas y trashumantes, dadas las características del poblamiento ganadero secular de estos parajes
Es pues este uno de los muchos ejemplos que demuestran que estas sendas jacobeas fueron caminos prehistóricos y pasos naturales desde la más remota noche de los tiempos, y vieron el transcurrir de culturas y civilizaciones mucho antes que se descubriese el sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela
Estos son los resultados de los túmulos aquí excavados y estudiados, en los que se pudieron observar elementos comunes como diferencias evidentes. De su resumen extraemos lo siguiente:
"a) El tipo es circular, de diámetro más que mediano, con una media que oscila entre los 15 y 18 metros, y comparables a los llamados de campana o bellbarrows. El n.° 16 presenta la zanja a su alrededor, que pudo haber servido simplemente para marcar el perímetro y acaso para fijarlo por medio de piedras o troncos clavados verticalmente, lo que en todo caso debería comprobarse; es posible que precisamente en el tramo cortado por la zanja se hubiesen destruido cualquiera de estos elementos. El túmulo n.° 18 parece, por el contrario, haberse amontonado sin más sobre el suelo, aunque también pudiera hallarse huella de zanja periférica en la parte intacta.b) El relleno o amontonamiento es en ambos de finas arcillas terrosas y arenosas, siendo su coloración variada y con abundancia de partes. carbonizadas; en el n.° 18 se presentan restos bien conservados de troncos quemados que no siempre están en relación con la tierra cenicienta negra, de lo que se desprende que estas zonas corresponden a cremaciones anteriores a la erección del monumento, más bien que a la hipotética pira funeraria. En este relleno falta casi por completo la piedra y desde luego no tiene carácter estructural, el aglomerado del n.° 18 (pequeñas pizarras amalgamadas con arcillastostadas) pertenece a.c) el enterramiento propiamente dicho. En efecto, existe en ambos una parte central limpia de piedra, donde se encuentran los hoyos practicados en el suelo que contienen tierra carbonizada, restos de carbón vegetal y piedras sueltas. A su alrededor se extienden, aunque distribuidos de forma desemejante, los mismos elementos en los dos túmulos; una zona superficial donde se encuentran las ofrendas; un cambio de coloración del terreno, que en el n.° 16 aparece con poca claridad, aunque acaso en conjunto formase también una especie de anillo (fig. 5, c); y por último, dentro de él, la presencia de pequeñas piedras que en el n.° 16 forman simplemente un piso horizontal, y en el n.° 18 una masa amorfa que llega hasta el suelo. (...)Nos encontramos, pues, que entre los tipos de túmulos existen unos que parece enlazar por su estructura arquitectónica con las formas dolménicas y que posiblemente derivan de ellas, mientras que en otros túmulos desaparece la cámara propiamente dicha, que es substituida por un hueco excavado en el suelo, cubierto o no por una lona o capa de piedras, más o menos ordenadas. Sin embargo, el problema fundamental no reside en la mayor o menor relación de la estructura de los túmulos con la de los dólmenes, sino en que como hemos ido señalando reiteradamente a través de estas líneas, en ningún túmulo se han encontrado restos de huesos humanos, y por el contrario en todos ellos se nos habla de tierra de aspecto ceniciento, de carbones, etc., es decir, que nos encontramos en presencia de un cambio de rito funerario: de la inhumación dolménica y megalítica se ha pasado a la incineración tumular, pues como verdaderas incineraciones hay que considerar los restos de hogueras y tierras cenicientas encontradas en los túmulos."
Hermosa vista de Campiello, desde el alto, con El Freisno, L'Espín, Borres/Bourres y Sanblismo en la distancia pero ya muy próximos. Pronto emprenderemos la ruta hacia El Palo, por cualquiera de las dos rutas existentes, pero antes, sin duda, disfrutaremos de un reconfortante y merecido descanso...

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