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lunes, 1 de agosto de 2022

LA CUESTA NIEMBRU: DANDO VISTA A LOS PICOS DE EUROPA (LLANES, ASTURIAS)


Los Picos de Europa desde La Cuesta Niembru antes de bajar a San Antolín

Esta es una fantástica vista de Los Picos de Europa a principios de primavera, tal y como se divisan desde lo alto de La Cuesta Niembru, cuestudo tramo del Camino Norte entre Niembru y su ría y San Antolín y su estuario y playa: son en concreto las estribaciones del Cornión, lo que técnicamente en términos geológicos y montañeros suele denominarse el Macizo Occidental, que podríamos decir es el que está encima justamente del santuario de Covadonga/Cuadonga, otro gran centro de peregrinaciones. La máxima altitud es Peñasanta o La Peñesanta (2.596 m) que con respecto al Macizo Central o Los Urrieles, suele compararse en el dicho popular...

Altos son los picos Urrieles
altos son, qué maravilla
más alta é La Peñe Santa
que se ve toda Castilla

De todas maneras las cotas más altas están realmente en Los Urrieles, que no llegamos a ver desde aquí, con varios picos que pasan de los 2.600m. Los vimos en cambio desde varios lugares del Camino Norte en Cantabria, como pueden ser los accesos a San Vicente de la Barquera bajando al Puente la Maza por La Revilla o por Oyambre


Esta es una imagen del Cornión más nevado y en pleno invierno. El topónimo Picos de Europa llama poderosamente la atención, etimológicamente para unos por ser las primeras peñas de Europa que los marineros divisaban desde la distancia al volver de América, para otros por los peregrinos europeos que las veían y comparaban con los Alpes, algunos por los romanos, que vieron en ellas el escenario mitológico del Rapto de Europa, secuestrada por Zeus, nada de ello parece sostenerse demostradamente. Sus habitantes las conocen simplemente por Los Picos

Los textos más antiguos conocidos referidos a estas montañas, si bien no llamándolas de Europa, están en el Periplo Massaliota de la famosa Ora Marítima de Rufo Festo Avieno, escrita en el siglo IV pero basándose en un texto muy anterior del VI a. C. Las alusiones al Mons Vindius, (Monte Vindio), de los textos clásicos alusivos a las guerras contra cántabros y astures, pueden o referirse a este o a otros parajes de la Cordillera Cantábrica, que llegó a conocerse como Pirineos o Pirineos Cantábricos en épocas pasadas

En las crónicas asturianas aparecen topónimos de lugares concretos, Liébana, Auseva, Amosa (Amuesa) pero no uno concreto para todo el macizo. Empezando el siglo XII el Obispo Pelayo se refiere a Permensa Pelaggi para el entorno de Covadonga, los Picos de Cornión o macizo occidental, lo que coincide con las crónicas musulmanas de la Peña de Pelayo,  y Alfonso X El Sabio en su Libro de la Montería escribiría del "... pie de la Peña, desde Fuente de Eva..." (Fuente Dé)

No sería hasta 1530 cuando el historiador y humanista siciliano Lucio Marineo Sículo las llame Rupes Europae en su obra De rebus Hispaniae memorabilibus escrita en Alcalá de Henaresal que seguirían en 1572 el cronista de Felipe II Ambrosio de Morales con su Viaje Santo, donde las nombra como Montañas de Europa, seguido luego por Las Fundaciones del historiador Fray Prudencio de Sandoval en 1601, con las Peñas o Sierras de Europa y así hasta nuestros días, si bien la primera vez que se escribe exactamente tal y como lo conocemos hoy día, Picos de Europa, no sería hasta  el Diccionario Geográfico e Histórico de Asturias de Martínez Marina. por el año 1800

La Venta y El Valle, saliendo de Niembru

Para subir El Llanu la Cuesta o La Cuesta Niembru salimos del pueblo de este nombre en dirección oeste bordeando la finca La Venta y dirigiéndonos al barrio de El Valle, un grupo de casas al lado del viejo Camín Real que aquí fue ensanchado y asfaltado posteriormente como vía de comunicación local

Al sur y en paralelo, la carretera LLN-11, que comunica con Barru por un lado y Posada por otro, sustituyó hace tiempo al milenario camino de peregrinación, trashumancia y arriería

El Valle está, lógicamente, en un valle, pequeño pero que forma un corredor natural que se extiende de este a oeste, desde el estuario portuario de El Vau, la ría de Niembru o de Barru, hacia Posada, acceso a otra ría, la de San Antolín, paso del Ríu Beón en su desembocadura a la altura del viejo monasterio de esta advocación y en la playa de este nombre

Una buena referencia geográfica y visual es, al oeste, La Cabeza Benzúa (724 m), cuya peculiar forma se reconoce en la distancia. A su derecha el Colláu del Tornu la separa de la Sierra de Santianes y a su izquierda asoman los picachos de La Peñe Cuanda (468 m) y del Picu Cantobraos (409 m)

Al otro lado de la carretera los bosques de La Llera ocultan un gran complejo de cavernas de origen kárstico, unas 40, algunas yacimientos arqueológicos rupestres de suma importancia que delatan un importante presencia humana desde la remota prehistoria, aprovechando esta franja litoral que forma un gran paso terrestre entre las sierras costeras y la orilla del mar, entonces algo más al norte

Esas grutas se extienden desde Niembru hasta Bricia y Posada y forman parte de los grandes fenómenos geológicos que caracterizan al territorio de Llanes. Las más importantes dentro del punto de vista arqueológico serían El Cuetu la Mina (cultura Aziliense -11.800 a 8.700 a.C.-), La Riera (Solutrense, Magdaleniense, Aziliense y Asturiense, o sea, varios periodos históricos y culturales muy prolongados en el tiempo), El Tebellín, con sus pinturas claviformes de color rojo y La Cuevona (Aziliense, Magdaleniense Superior y Medio, Solutrense Superior y Auriñacense)

Las profundas cavidades kársticas caracterizan también en interior de La Peñe Llabres, cuya máxima cota está en La Becerrera o Cabeza Brañueta (694 m). Ahí se han explorado hasta 14 kilómetros de galerías subterráneas con sus ríos, simas, estalagmitas y estalactitas, y aún se dice queda muchísimo por descubrir

Algo más cerca está la Cueva de Jonfría o H.onfría, también pronunciada con hache aspirada pero que el Conde de la Vega del Sella, Ricardo Duque de Estrada y Martínez de Morentín, primer gran estudioso de su yacimiento, plasmó como Fonfría y de esta forma se catalogó arqueológicamente desde entonces

Se trata de una cueva con dos entradas donde apareció un conchero del Asturiense y Magdaleniense inferior, culturas de recolectores que perfeccionaron sus técnicas marisqueras hasta tal punto que los concheros son los grandes montones de las conchas de moluscos (lapas, ostras, bígaros, etc.) por los que destacan y se descubren sus asentamientos, en los que suele hallarse su herramienta, el pico asturiense

A lo lejos, a la izquierda de La Peñe Llabres, vemos El Picu los Resquilones (669 m), parte occidental de La Peñe Villa que enlaza con la Sierra del Cuera por el Altu la Tornería

El Cuera y su sistema de sierras paralelas, en primer término Mañanga y El Texéu y arriba la línea de cumbres cuya máxima altitud es La Cabeza Turbina (1.315 m), el más alto de la sierra. Entre ellos está, encerrado, en profundo Valle Viangu, llamado por los pastores del Cuera La Vega Viangu

Continuamos entre los muros de estas fincas por El Valle, bajo Sobrepeña y dejando atrás La Venta, hacia aquel grupo de casas extendidas entre el Camino y la carretera

Monte arriba es el monte llamado El Llanu, El Llanu Niembru, La Cuesta, Los Llanos, o La Cuesta Niembru. Nosotros vamos a subir a él pero no aquí, sino más adelante, bordeando su ladera sin llegar a la cima para bajar seguidamente a San Antolín, siguiendo el trazado original del Camín Real de la Costa más o menos conservado

El Camino es llano, está asfaltado pero es agradable de caminar, no suele tener tráfico y aunque prosigue más adelante pronto se tornará de tierra y piedra, más o menos domesticado, como se suele decir, pues se le ha apisonado el firme y se ha echado una capa de grijo o zahorra

El Camino de Santiago, como en otras sendas históricas, sigue lo que vendría siendo el trazado del Camino original o su más aproximado y transitable, independientemente que esté asfaltado o no, máxime desde que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Su encanto reside en conocer por donde iban los peregrinos (y los no peregrinos, pues eran las vías que había, que hubo durante milenios) más que si se parece más o menos a un sendero montañero o a una pista finlandesa, que también los hay, pues el Camino es variado

No es pues, aunque en ocasiones lo parezca o coincida, una ruta senderista al uso, no necesariamente pasa por los sitios más pintorescos, aunque muchas veces sí, sino que busca las veredas jacobitas de los viejos caminos reales (del reino, públicos), que solían basarse en los trayectos más cortos, transitables e inmediatos. El concepto de belleza paisajística en siglos pasados se basaba más en la dureza, rapidez o facilidad del tránsito entre un lugar a otro que en otros parámetros estéticos, aunque en ocasiones se manifestaban el los escritos de viajeros y peregrinos

Es más las costas no eran siempre tenidas por lugares eminentemente bellos por muchos viajeros. Aún empezando el siglo XIX algún viajero que recorrió estos lares hablaba de la monotonía del mar azul. Se valoraba más por ejemplo el paisaje del interior, es el caso del francés Alexandre de Laborde, quien recorrería este Camino a principios de dicha centuria, escribiendo:

"No es fácil dar una idea de los peligros de semejante camino, que no se puede andar más que a pie o a caballo. Pero a pesar de sus alturas peligrosas y profundos barrancos, se halla a cada paso la riqueza de la vegetación más fresca y vigorosa. Las cimas de las montañas están cubiertas de nieve, mientras que sus bases llenas de bosques de rosas, y de todas las flores de la primavera, adornan aún durante el invierno aquellos deliciosos valles. Encuéntranse a cada paso aguas limpias y sanas, manantiales, cascadas y fuentes; y la reunión de tantos objetos agradables, encanta al viajero fatigado de la estéril vista de las rocas, y de la uniformidad del color que presenta el océano"

No sería hasta pocas décadas después, en ese mismo siglo XIX, cuando se extendiese el aprecio por el mar como fuente de salubridad y de paso como encanto del paisaje gracias a los avances médicos tras las guerras napoleónicas y epidemias subsiguientes. Aunque hay relatos anteriores que ensalzan el mar, a veces lo hacen más como vía rápida de comunicación que como entorno idílico, las costas, playas en concreto, eran vistas como lugares insalubres a los que iban a parar, río abajo, las basuras de las poblaciones. Espacios solamente frecuentados por pescadores, muchas veces tenidos por inseguros, flancos propicios a desembarcos corsarios en las endémicas guerras que asolaron Europa, al contrabando y a veces habitados por seres mitológicos malignos con los que no era agradable tropezarse

Como hemos dicho, no sería hasta el siglo XIX, cuando están hechas algunas de estas casas de aire entre labriego, indiano y residencial, cuando la medicina descubrió las virtudes salutíferas y curativas del agua del mar, poniéndose de moda, al principio entre reyes y magnates con sus séquitos, los baños en el Cantábrico, comenzando el turismo de playa y la pasión por los arenales tal y como ahora lo entendemos, pero esto fue paulatino. Aún en 1882 el geógrafo e historiador Manuel de Foronda, que también recorrió esta ruta pero en sentido inverso, camino de Celoriu, parece extasiarse más con la belleza de la campiña con la de la marina, pese a compartir espacio

"Ya damos vista a Celorio, rodeado de su frondosa arboleda, que hace de las inmediaciones del famoso monasterio un pequeño paraíso; tan hermosos, apacibles y melancólicos lugares son los agrestes lugares y casi impenetrables bosques de frutales y arbustos que le circundan"

En nuestros días se ha habilitado una senda costera por el litoral asturiano que, aunque más larga, pasa más cerca del mar. Es considerablemente más larga y sinuosa pues en su caso persigue más emplear los senderos más cercanos al mar, siguiendo su sinuosa geografía, que seguir ningún trazado histórico, aunque también a veces coincidan, incluyendo el Camino Norte, por eso no pocos peregrinos la emplean, sobre todo en el caso del concejo Llanes a partir de Santisute y hasta Buelna o incluso la misma villa de Llanes, para evitar ciertos penosos tránsitos por el arcén dela carretera N-634. Entre Barru y Niembru hemos coincidido con ella por la acera LL-11, pero aquí sigue por arriba, por El Llanu, más arriba de estas casas tradicionales que se revela fueron transformadas por algún indiano, como era costumbre

Ruinas en El Valle. Este trayecto de Celoriu a San Antolín se halla enmarcado dentro de un itinerario entre dos monasterios sumamente importantes que marcaron su impronta dentro de la historia llanisca y del oriente de Asturias, el benedictino de San Salvador de Celoriu, que ya hemos dejado atrás, y el también benito pero de los reformadores cistercienses de San Antolín de Beón o Bedón, hacia el que nos dirigimos

El profesor y cronista Miguel Ángel Fuente Calleja relata sus impresiones de parte de este tramo, en concreto entre Celoriu y Niembru hasta el lugar de La Fábrica, donde empezaremos a subir La Cuesta. Se trata de una muy amena lectura publicada en El Comercio el 30-7-2011, que describe lugares y personajes y es un compendio del recorrido que como hemos dicho hemos dejado atrás:

"El peregrino había pernoctado en Celorio en lo que había sido hogar benedictino con alberguería, y en otro tiempo, importante centro de estudios, hoy perteneciente a la Compañía de Jesús. Al salir del convento y en la misma plaza observa la inmensa 'hoguera'-eucalipto gigante- plantada por los mozos del pueblo siguiendo las instrucciones y normas del vecino ya difunto Esteban Llaca quien manejaba las cuerdas y los bueyes de arrastre como nadie. Dejamos a nuestra derecha la playa de La Palombina, poco concurrida en ese día que más que veraniego parecía otoñal. Saludamos al escritor José Manuel Vilabella que cargado de periódicos se va a tomar un café a La Rotonda donde le espera Rosita, la propietaria, con ganas de comentar EL COMERCIO.

Tras dejar atrás la ería de Alsedú, antiguamente con laguna incluida, llegamos al Borizu y pasamos delante del restaurante del mismo nombre propiedad de la familia Oves Cué, hijos de Antonio, personaje celoriano ya desaparecido que ejerció de albañil, de enterrador, de recolector de ocle y de varios oficios más. Me aseguran que en El Borizu, preparan los mejores cachopos -por sabor y por tamaño- de toda la comarca oriental, pero habrá que probarlos en mejor ocasión. Continuamos camino y saludamos a Juanita Rodríguez, cultivadora de hortalizas en los invernaderos cercanos a la playa de Troenzo y nos suministra un par de manzanas de reineta que guardamos en la mochila. A pocos metros ya divisamos Barro y las múltiples edificaciones que crecieron en los últimos años. Uno recuerda con cierta nostalgia de juventud, la discoteca El Balandro encima mismo de la playa, edificio que aún se mantiene sin actividad alguna. En el trayecto, hay tiempo para pensar muchas cosas y en muchos recuerdos. Casas con palmeras con aires indianos y donde se mezcla el turismo con el mundo rural. Llegamos al cruce que indica hacia Balmori, hacia Celoriu o hacia Niembro. Continuamos hacia la derecha y divisamos la ensenada, el lugar más fotografiado de toda la costa asturiana con la iglesia Nª Sª de los Dolores bañándose en aguas cantábricas, lugar asimismo, conjuntamente con el cementerio, reflejado en varias películas de José Luis Garci o Gonzalo Suárez y hasta en anuncios publicitarios.

Bordeando la ensenada, tenemos a nuestra izquierda una fuente con placa dedicada a algún alcalde en 1957 y que el peregrino lamenta verla inutilizada a pesar de las mejoras realizadas en la zona, obras que aún no están finalizadas, así que quizás -algún día- la fuente vuelva a manar. Pasamos por encima del río Calabrés y tras dejar atrás un molino restaurado sus aguas están a punto de mezclarse con otras saladas, río que trae sus aguas desde el mítico y bélico Mazucu en plena sierra del Cuera, y tras pasar cerca de algún arenero, va depositando sus partículas por Lledías y Quintana. Tras pasar el puente encontramos la capillina de Ánimas o del "Santín" con imágenes en su interior de la Virgen del Carmen y de San Roque, así como una placa con texto anónimo que hace reflexionar al peregrino:

'Yo tuve lo que gasté,

pero tengo lo que di.

Sufro por lo que negué

y lo que gané perdí'.

Junto a la fachada izquierda de la ermita las veneras y flechas amarillas señalizadoras del Camino de Santiago, indican hacia un camino empedrado, pero en este caso continuamos por la carretera. Dejamos en plena curva y a nuestra derecha, la iglesia que ya citamos y a lo lejos vemos chalezón de emigrante exitoso y de posibles mexicanos, finca que contiene varias esculturas. Una de ellas nos recuerda a otra de Salvador Dalí que está ubicada en la losa de Renfe en Oviedo.

Vemos cercanas las casas de Niembro colgando de la montaña y que tal parecen formar parte de un belén navideño cuando aparecen las primeras luces al atardecer tras la puesta de sol en Torimbia. En la misma recta, hay una pequeña casita habitada por dos hermanos muy peculiares: Manolo y Venancio Cobielles, conocidos como los Pichirichi, otrora auténticos lobos de mar y ahora, quizás, los únicos especialistas en buscar xorra aprovechando la marea baja en la ría del Bao. Dos veleros con bandera francesa están anclados en medio de la dársena.

Niembro fue durante los siglos XVI y XVII importante puerto desde donde partían con destino a Inglaterra barcos cargados con toneladas de avellanas, claro que eran otros tiempos antes de que abandonásemos las plantaciones de este fruto oleaginoso. Hacemos parada breve en La Parrera ya que traemos recuerdos personales del radiofonista Carlos Herrera para la familia Obeso pues hace dos o tres años haciendo su Camino, probó las alubias verdinas con marisco en esta casa y aún suspira por ellas ante los miles de oyentes de Onda Cero. Carlos - al contrario que el general Mc. Arthur que prometió volver y no volvió, Carlos si que lo hará y pronto porque es hombre de palabra.

A poco más de seiscientos metros encontramos el bar-tienda de nombre mexicano Tlaxcala, establecimiento donde recala cada mes de agosto el ex-ministro Rubalcaba. Nos aprovisionamos de agua y enfilamos cuesta arriba la recta que nos saca de este precioso pueblo, con cuidadas huertas a ambas márgenes, limoneros repletos de frutos, higueras miguelinas y berzas en abundancia. Saludamos a Don Gustavo Bueno que pasea junto a su esposa enfundado en su gabardina por aquello de vaya yo caliente y ríase la gente y en lo alto, damos un respiro a las piernas y contemplamos durante unos minutos el paisaje con la sierra despejada. Un poco más adelante, una cerámica en completo abandono y aún con los ladrillos de la última hornada perfectamente apilados, nos da muestras de la importancia de los tejeros en la zona y lo abandonado que está el patrimonio industrial. Nos acordamos de la xíriga y del amigo Miguel Concha Sampedro de El Sablón, fallecido en el pasado abril y que con doce años comenzó su andadura como tejero. Efectivamente, en el Camino hay tiempo para pensar en muchas cosas y para acordarse de los amigos y como diría Wenceslao Fernández Flórez, curando al viento y al sol las impurezas del espíritu"

A la sombra de una higuera, el camino parece se estrecha un poco entre una casa y lo que debió ser su cuadra. Antiguamente, cuando no había coches, estos era muy habitual. No obstante aquí acaba ya enseguida la vía asfaltada

La casa, a la izquierda, cierra un pequeño espacio en su delantera, corrada, corralada  o antoxana, con un portón para que no se meta ningún coche.

Tiene forma de torre y ha sido dejada con su piedra de mampostería a la vista en sus fachadas

Es de planta cuadrada y tejado a cuatro aguas, denota ser muy antigua, siendo altamente probable que sus tejas y ladrillos (en el ventanuco de la izquierda) procediesen de la cercana teyera de Francisco Pontón, que estuvo trabajando hasta la década de 1960 entre Niembru y Bricia. Anteriormente y según el célebre Catastro de Ensenada hubo en Niembru dos tejeras (que era como se denominaba hasta hace poco a las cerámicas), una vecinal y otra particular

En la esquina de la casa, una concha-azulejo no sindica seguir de frente en la siguiente bifurcación


Otra hermosa higuera: a la izquierda iríamos a la carretera, donde se ha habilitado una senda peatonal, pero nosotros continuaremos apartados del tráfico, tomando el ramal de la derecha y siguiendo la señalización del viejo camín real

En la ladera del monte y para asentar el terreno, se han hecho robustos paredones de rocas superpuestas


Estos terrenos se han parcelado y vallado y se han construido en ellos algunas casas


Precioso campo de frutales. Justo aquí se acaba el asfalto y comienza una pista de zahorra


Pasamos junto a una casa y salimos de esta zona de nuevas parcelaciones dirigiéndonos a las arboledas de El Valle


De frente, en las praderías llanas al pie de la cuesta y a la izquierda del Camino, unos invernaderos. Fueron antaño famosas las patatas de Niembru, según nos informa la Gran Enciclopedia Asturiana, y aunque el agro asturiano, como gran parte del norteño, se especializó, sobre todo pasada la posguerra, en prados de pasto y siega para ganado de carne y leche como suministro a las crecientes áreas urbanas e industriales, la agricultura está muy patente


Esta es una foto del mismo lugar, en primavera y con el Camino aún por domesticar, sin su capa de zahorra


Estamos muy cerca de la carretera, saldremos a ella un poco más allá, cerca de La Fábrica, la antigua teyera


Más al sur La Peñe Llabres sigue asomando sobre los bosques de Salgaréu y Las Matas, que ocultan tantos enclaves arqueológicos plagados de leyendas...


Un precioso y totémico roblón sobre el Camino...


El Camino antes de su domesticación...


El Camino después de ser desbravado. De frente los invernaderos, donde se cultivan frutas y hortalizas para el mercado


La carretera, con su senda peatonal, siempre muy próxima. Suelen emplearla mucho los veraneantes que desde Bricia, Posada y otros lugares donde tengan sus moradas vacacionales, se acercan a las playas


La peculiar forma de La Peñe Llabres, con su Paredón calizo que visto desde aquí se nos antoja casi vertical y su muesca a la izquierda, acceso directo para los pastores y montañeros que ascienden desde Lledías. Allí se esconde un pequeño poljé o valle ciego, El Joyu o H.oyu Peyín, una de las clásicas depresiones kársticas que forman parte del rico patrimonio en formaciones naturales de bellos caprichos geológicos que forman parte de esta tierra


El Camino recorre mismamente el borde de la llanura en el espacio que la separa de la ladera de la montaña. En los viejos caminos además de buscarse más o menos los trayectos más directos dentro de lo posible, se buscaba afectar en su trazado lo menos posible a las vitales tierras cultivables


Otro precioso roble. En el caso de los peregrinos no necesariamente emplearían siempre una ruta principal y lo más directa a su santuario de romería, Santiago u otros, irían buscando los servicios de acogida destinados a ellos más conveniente, los hospitales de peregrinos normalmente, los mejores en villas de más o menos relevancia, las cuales fueron fundándose sobre todo a lo largo de la Edad Media, a la vez que muchos monasterios, también con sus servicios propios de acogida, así como otras instituciones. Según se fundasen o entrasen en decadencia por alguna razón el flujo de peregrinos podría varias a otros lugares, de ahí los diferentes caminos y sus variantes


Un vallado cierra también estos invernaderos. Al pasar junto a ellos es cuando nos percatamos de su tamaño


Aprovechan todo el espacio de esta finca entre la carretera y el Camino, que ahora hace una curva a la izquierda a la sombra de un pequeño robledal


Robledal, y también castañal, que proporciona buena sombra en este trecho. En días de playa es normal encontrar coches aparcados al frescor de estas veredas, evitando las aglomeraciones de los parkings de pago inmediatos a los arenales, aunque haya que caminar un poco para ir y volver... 


Bifurcación: el camino de la derecha es la entrada a una finca. Nosotros seguimos por la pista principal la de la izquierda, no tiene pérdida

Aquí es donde salimos a la carretera, al Norte de las Matas y muy cerca de La Fábrica

El mojón xacobeo está al otro lado, fijémonos en él


Tomamos pues la tan citada senda peatonal de Niembru, separada de la carretera por baranda y guardarraíl, la cual dejaremos enseguida, en la siguiente curva

Y aquí está La Cuesta Niembru en todo su esplendor, prados y bosquetes que se extienden por la falda de la montaña hasta casi la cima, que es llana y forman una gran planicie o meseta donde hay una laguna, El Llau. Dejemos que nos lo cuente la Enciclopedia del Paisaje de Asturias:

"Cuesta localizada al norte de los pueblos de Bricia y Quintana y al oeste del de Niembru. Su parte alta, por la que se puede caminar muy bien, se llama El Llanu la Cuesta (así le llaman en Bricia), El Llanu o El Llanu Niembru. La cima alcanza unos 135 metros de altura. En El Llanu la Cuesta se encuentra El Llau, una charquina que acoge eventualmente, sobre todo en invierno, diversas aves acuáticas. Es un lugar desde donde se divisa un hermoso paisaje sobre los valles llaniscos; también se pueden contemplar diversas antenas de telecomunicaciones instaladas en el extremo oriental de El Llanu"


Formando parte del Paisaje Protegido de la Costa Oriental, esta vertiente sur dice dicha enciclopedia que está repoblándose espontáneamente de abedules:
"pero por el contrario la ladera norte se está erosionando a causa de las frecuentes quemas relacionadas con el pastoreo de cabras"
Parte de La Cuesta pertenece a Niembru (parroquia de Barru) y a Bricia (parroquia de Posada)


Llegamos al lugar de La Fábrica donde un muro cierra una gran quinta. Esta vía peatonal se hizo con las obras de ensanche de la LLN-11 entre Celoriu, Barru, Niembru y Bricia, efectuadas entre los años 2009 y 2011 con un presupuesto de casi dos millones de Euros. Esta carretera era un gran riesgo para los peatones y también para los coches, especialmente en este lugar de curvas cerradas


Como se explica en la noticia de la marcha de los trabajos, publicada por El Comercio el 28-2-11, se trata de una carretera que además comunica con la Autovía del Cantábrico y es acceso a las playas, campings, hoteles, restaurantes, etc. por lo que la construcción de esta acera era un asunto vital al tratarse además de la vía que coincide con el Camino de Santiago, que en Barro representa "un goteo diario de más de cien peregrinos durante la primavera y el verano"


Esta es en concreto una de las peligrosas curvas de La Fábrica que habían aconsejado esta solución. Leemos en dicha noticia, firmada por el corresponsal en Llanes, Guillermo Suárez:
"... La Fábrica, un lugar con dos curvas muy «cerradas y peligrosas» a la entrada de Niembro desde la localidad de Bricia.

En ese lugar se produjeron en los últimos quince días dos accidentes por alcance. En los dos siniestros se vieron involucrados cuatro coches y «tres de ellos fueron declarados siniestro total», según comenta Manuel Gutiérrez Rondo, propietario de uno de los coches, un Peugeot 309, que «terminó en el desguace». Opina Manuel Gutiérrez que en esa zona «habría que ensanchar la carretera» y sostiene que se trata de un tramo «muy peligroso, con una especie de atracción fatal, porque los conductores que circulan en ambos sentidos tienden a cerrarse a su izquierda». Otros vecinos manifiestan que esa curva tiene «el peralte cambiado» y la solución pasaría por darle «cinco centímetros más de altura con el aglomerado». Para otros, el problema quedaría resuelto «respetando la obligación de circular a 50».

El topónimo La Fábrica tiene que ver con la relevancia industrial que llegó a tener esta parte de Llanes tan cercana a Posada, que prácticamente se convirtió en una villa capaz de competir con la capital del concejo, de la que sigue siendo su segundo núcleo de población pese a no estar en la misma costa. Una prosperidad que tuvo su origen en La Vega Santiagu, un prado llano donde se crea un mercado popular en el siglo XIX en términos al sur de Bricia, antigua parroquia de Valdellera, lo cual, añadido a la llegada del ferrocarril en 1906, hace que nazca una población de relevancia en torno al mercado, primeramente llamado La Vega y luego Posada por el apellido de los antiguos señores del lugar, con casona del siglo XV en la llamada Posada la Vieja

En nuestros días hay un bello espacio ajardinado en el que abre sus puertas, al fondo y a la entrada de la quinta, la Pensión Toranda. A lo lejos seguimos contemplando las estribaciones de La Peñe Llabres 


Y estas son las sucesivas curvas peligrosas que motivaron, entre otras causas, el ensanchamiento de ´la carretera, que conllevaría la de esta vereda peatonal, una solución que estimamos un buen ejemplo para tantos y tantos puntos negros del Camino Norte

Aunque por el Camino no llegaremos a ella, estimamos muy oportuno comentar algo de la cercana teyera de Francisco Pontón, de la que muy posiblemente habrán salido las tejas y los ladrillos de La Fábrica, la cual se encuentra situada justo al otro lado de la próxima curva y cuyos edificios están desmoronándose. Realmente mejor que transcribirlo nosotros mejor compartirlo del blog de la artista Margarita Alonso Saiz, donde publica Arqueología industrial en Llanes: el caso de las tejeras:

"En la carretera de Bricia a Niembro pueden verse los restos de lo que fue la tejera de Francisco Pontón, de la familia que era propietaria en Posada del cine “Pontbal”. Esta tejera, que creo que dejó de funcionar a principios de los años 60, es un buen ejemplo de la arqueología industrial que todavía queda en pie en Llanes, al igual que la tejera de San Miguel, en Ardisana. ¿Os la imagináis reconstruida y llena de vida como factoría de arte: un espacio en el que artistas plásticos pudieran producir y exhibir sus obras? Se recuperaría así, al mismo tiempo, un bien patrimonial que está íntimamente unido a la historia del concejo llanisco.  Creo que soñar no cuesta nada… 

He buscado algún precedente en relación con esto, y encontré la rehabilitación de la tejera de Palencia para reutilización como centro cultural de ferias, exposiciones y congresos, según proyecto de Francisco Mangado Beloqui. Nacido en Estella (Navarra), este arquitecto es el autor del proyecto de ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, en Oviedo, terminado de ejecutar en 2015. 
Del Catastro del Marqués de la Ensenada, por cierto, se desprende que en el siglo XVIII había en Niembro dos tejeras, al menos: una, explotada en común por los vecinos; y otra de propiedad particular"  

Y aquí en La Fábrica, en plena curva y dando vista ya a la entrada a la Pensión Toranda, dejamos la LLN-11 y su senda peatonal para empezar a subir La Cuesta Niembru por El Camín del Mar, pues siguiendo el trazado, más o menos conservado, al menos en su trayecto original, del antiguo Camín Real de la Costa, nos llevará a la misma Playa de San Antolín luego de pasar junto al monasterio de esta advocación y cruzar la desembocadura del Ríu Beón 

Prestemos atención al mojón con la concha y en este caso con su pertinente flecha amarilla direccional que nos indica tomar esta senda. A veces puede estar semioculto por la vegetación y pasársenos desapercibido


También aquí en El Camín del Mar el suelo ha sido apisonado y cubierto de zahorra, otro ejemplo de la famosa domesticación que a veces se ejerce sobre estas rutas


Esta es una foto del mismo lugar pero a principios de la primavera, con los setos muy podados y el Camino aún sin su correspondiente capa de zahorra. Es posible se conservase algo de su antiguo empedrado


Al principio subimos suavemente a la sombra de robles y castaños que crecen en la margen izquierda, entre el Camino y la carretera y hasta en lugar L'Arrobu, donde trabajaba la antigua tejera, cuyas casas veremos desde más arriba


A pesar de los trabajos de adecuación efectuados aún se nota la profundidad de la caja caminera del Camín del Mar, lo que demuestra su antigüedad


Así se veía esta vieja caja del histórico camino antes de que este fuese desbravado

A nuestra derecha se extienden camperas hasta lo alto de El Llanu, con 135 metros de altura en su cota máxima, donde una densa mata de arbolado nos oculta el borde de la aplanada cima, a modo de meseta, que le da nombre. Unos invernaderos, casi en lo alto, son los de El Foro, plantación de arándanos ecológicos bajo cuya casa e instalaciones vamos a pasar llegando aproximadamente alamitad dela cuesta

Otra franja de árboles divide en dos esta herbosa y hermosa falda sur a lo largo de un socavón rocoso natural a media ladera. Ahí están gran parte de los citados abedules auto-repoblados. Más arriba, en lo alto de esta sierra plana, está la laguna de El Llau  

El Foro parece que sin duda hace referencia a un antiguo sistema de arrendamiento de terrenos imperante antes de la Desamortización. Serían tierras monacales que en un principio se explotaban directamente desde los monasterios pero pronto estos se dieron cuenta que les rentaba más establecer estos contratos normalmente en condiciones muy ventajosas para ellos. Desaparecieron definitivamente con las reformas liberales del siglo XIX y las tierras pasaron a particulares, aunque, como suele suceder, se conserva su topónimo


Prados de diente y de guadaña, es decir, para pasto del ganado y para hierba para ensilar, vacas que son el fundamento de una muy importante industria láctea cuya más célebre representación sean las diferentes y muy muy numerosas variedades de quesos existentes en Asturias, en concreto en Llanes en torno a unas ocho, siendo la más cercana por proximidad la de la Quesería Bedón, situada en Frieras, al oeste de Posada y en la vega del río de ese nombre que pronto vamos a cruzar. Sólo esta ya elabora tres variedades queseras excepcionales: Bedón Vaca, Bedón Cabra y Bedón Mezcla


En el Camino, una buena mata de robles, castaños y abedules forma un encantador bosque lineal a lo largo de él


También por supuesto aparecerán los omnipresentes ocalitos, que constituirán la especie principal cuando lleguemos a lo más alto de La Cuesta


A la derecha, si pasamos en verano veremos crecer un buen maizal. El maíz, traído de América en el siglo XVII, llegó a conseguir gran implantación en poco tiempo y llegó a constituir la base de la alimentación al ser en muchas partes el principal cereal panificable


En la actualidad se emplea prácticamente en exclusividad como planta forrajera, en nuestros días solamente suele hacerse pan de maíz, la borona o boroña, ocasionalmente y para alguna fiesta o encargo especial. Más arriba, a la derecha de los invernaderos, reconoceremos las plantaciones de los arándanos ecológicos de El Foro


El maizal aprovecha este terreno bien comunicado al lado del Camino y en el que este forma un ángulo recto en una muy pronunciada curva a la derecha en la que sigue subiendo al pie del bosque de ejemplares arbóreos autóctonos que le proporciona buena sombra


Los árboles, junto con el seto silvestre de zarzales y otras plantas, conforman un verdadero muro vegetal a manera de bocage a lo largo del cuestudo trayecto


Inmediatamente, viene otra curva cerrada, esta vez a la izquierda, para seguir ganando altura


Es muy posible que no nos demos cuenta, pasando la curva, que estamos pasando sobre un viejo puente que tiene su interés. Lo veremos si nos metemos, con cuidado, un poco a la derecha, saliendo ligeramente del Camino


Es un pequeño puente, puentín o ponticu, hecho de piedra y cuyo ojo conforma un arco de medio punto. Tiene visos de ser de cierta antigüedad. Sabemos que en los siglos XVIII y XIX gran parte de estos milenarios caminos reales fueron acondicionados para el paso de carros y, sobre todo, carruajes estilo diligencias para establecer las primeras líneas regulares de pasajeros


Hasta entonces y salvo tramos muy concretos, estas sendas milenarias sólo eran hábiles como caminos de herradura, es decir, de caballerías y de recuas de mulas de los arrieros, los grandes transportistas de la antigüedad, aparte por supuesto de los caminantes. Varias ventas y fondas jalonaban el recorrido para su descanso y el de los demás viajeros


En invierno suele formarse una pequeña charca en el manantial que aquí aflora, esta sería la razón de su construcción, salvando esta acuosa hondonada para permitir el paso de carruajes


No obstante, aquellos viajes eran una verdadera calamidad, en cuestas pronunciadas, como puede ser esta, los pasajeros solían tener que apearse para que la diligencia pudiese subir, o bajar, sin problemas por el peso. Ahí tenemos el testimonio del prócer ilustrado gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos, que pasó por esos caminos del oriente de Asturias en 1791, escribiendo en sus Diarios de su dureza "sólo transitable a pie"


Un viejo depósito de agua al borde del Camino aprovecharía el manantial para hacer la primera traída de agua corriente a las casas, en torno a las décadas de 1950 y 1960. Suele estar casi cubierto de maleza y es difícil de reconocer entre los árboles


En invierno, con menos hojas, es más fácil de ver en este selvático paraje a nuestra izquierda


A nuestra derecha otra pradería se extiende ladera arriba hasta una plantación de ocalitos. El Camino avanza todo recto en un largo repecho que ya no culminará hasta que lleguemos a lo más alto, justo antes de iniciar un pronunciado descenso a San Antolín


Un  muro cubierto de yedra y musgo esta también testimonio del primitivo camín real (real, del reino, es decir, público) y que nos acercamos a lugar poblado: El Foro


Las ocalitales también pueden ser una referencia: cuando lleguemos a ellas prácticamente habremos acabado de subir. De todas maneras, las continuas talas de estas especies arbóreas de crecimiento rápido destinadas a la fabricación de celulosa hacen que el entorno pueda cambiar con rapidez y casi de un día para otro y lo que hoy es una enorme plantación mañana sea una rasa pelada


A la izquierda, en algunos claros entre los árboles, tal vez podamos ver el paisaje que se extiende hacia el sur, el antiguo valle de Valdellera

Aquí abajo está la llanura de La Vega, al norte de Bricia, ocupado en nuestros días casi en su totalidad por la gran estación de servicio que lleva su nombre pues pasa la Autovía del Cantábrico y ahí están sus enlaces con la LLN-11, acceso directo a Posada por un lado y a las playas de Niembru y Barru por otro. Al fondo vemos de nuevo la formidable silueta caliza de La Peñe Llabres, sobre Lledías


El Camino sube sin tregua, recto, directo y en rampa, luego llegará de inmediato el aún más precipitado y rápido descenso al Ríu Beón, lo que constituirá sin duda un notable esfuerzo pero a la vez sano ejercicio para nuestras piernas, que aunque ya estarán más o menos acostumbradas a las subidas y bajadas del Camino Norte, tal vez se resientan un poco dada la relativa tregua que llevamos desde Llanes en ese aspecto


Llegando a El Foro reconoceremos entre el ramaje unas naves industriales, es el Agar-Llanes, planta de tratamiento del ocle o algas marinas de arrastre que se recogen secularmente en estas costas. Antaño, y aún hoy, empleadas como abono para los campos, son parte y fundamento de una industria química específica destinada a prepararlas para sus múltiples usos


Descubierto además como ingrediente de los grandes chefs para sus platos y especialidades, el ocle o agar-agar ha pasado a ser llamado el oro rojo de la alta cocina, como lo describe Álvaro Fuente en su artículo al respecto para El Mundo del 19-11-2018:
"Amanece soleado en Barro, Llanes. Estamos en una de las playas más concurridas del oriente de Asturias durante la época estival, pero que con la llegada del otoño cambia a los bañistas por cuadrillas de vecinos con tractores. Los lugareños esperan desde la arena que el mar vaya acercando a la costa las balsas de algas. Es un fenómeno habitual que ocurre estacionalmente entre el otoño y el invierno a partir de las mareas vivas de San Agustín. Desde hace siglos, el mar Cantábrico arroja las toneladas de plantas marinas que tiñen de rojo gran parte del litoral cantábrico
Estas algas de arribazón, denominadas así porque son arrancadas por el mar durante los temporales, y que luego las corrientes y vientos se encargan de depositar en las costas, son conocidas en Asturias como ocle. Tradicionalmente, se habían usado como abono para campos y huertas... hasta que su uso en diversas industrias como la de la alimentación, la medicina o la cosmética ha impulsado una carrera por su recogida al por mayor, convirtiéndola en una importante fuente de empleo y riqueza en la comarca. 
Sinónimo de una forma de vida, sostenible y con un impacto ambiental reducido, el oro rojoha pasado así de ser una actividad puntual a tener una importancia fundamental en la economía local que se lleva a cabo de manera regulada y profesional. Supone uno de los principales sustentos económicos de decenas de familias en un concejo muy afectado por el desempleo y por los trabajos vinculados a la temporada turística"

En 1866, el escritor articulista Juan de Llano Ponte, tan obsesionado con el asunto de las comunicaciones asturianas que firmaba como Juan de las Carreteras, plasmó sus impresiones del paisaje se se le ofrecía en estas veredas durante el viaje que hizo al oriente asturiano, escribiendo unas frases que vienen a resumir también este tramo que hemos visto hasta ahora:
"El camino de la costa por esta parte... está circundado ora de espesos bosques, ya de praderías y pumaradas y por término de este conjunto las restantes sábanas del valle se hallan tapizadas con el tallo del maíz"

Bosques, prados, pumaradas y maizales alternan hoy como ayer en este mismo itinerario, si bien el paisaje ha variado mucho. Llegamos de esta manera al cruce de El Foro, en lo que viene a ser la mitad de la subida de La Cuesta, donde quien fuera cronista de Llanes, el escritor José Ignacio Gracia Noriega, nos dice que "por Bricia Posada se asoma a la mar de Niembro" y más anteriormente, en el Real Apeo del Concejo de Llanes de 1713, recogido por el erudito Fermín Canella en el libro Historia de Llanes y su concejo, se decía:
«que dentro de los términos de dicho lugar hay parte de la cuesta de Niembro, como corta de la riega de el Cor a la fuente de Salgaredo, que es donde se dividen los términos de los dos lugares de Niembro y Bricia»

Llegamos pues la encrucijada de El Foro, donde al pie de una castañalona nos cruzamos con la pista hormigonada que comunica la casa con la carretera.


El Camino la cruza y sigue de frente, pero aquí hay un rellano que nos permite pararnos un momento a la sombra antes de emprender la segunda parte de esta ascensión y su consiguiente bajada directa a San Antolín montaña abajo prácticamente sin tregua


Desde esta encrucijada además vamos a tener destacadas vistas de Valdellera y sus montañas, además, bajo la castañal o castañu tenemos varias señales y detalles a los que merece prestar un instante de anteción

Destaca al fondo el disco rojo que prohibe la circulación por El Camín del Mar de todo tipo de vehículos salvo los agrícolas autorizados, pues arriba hay algunas fincas, además de las reseñadas plantaciones de ocalitos

Por supuesto en el suelo y en primer término está el tan necesario hito xacobeo con concha y flecha que siempre es una alegría encontrarse, pero además al pie mismo del tronco del recio castaño hay un bonito hórreo en miniatura

Es de los de corredor, planta cuadrada y tejado a cuatro aguas. Los peregrinos depositan piedras y ofrendas, colocan alguna estampa o escriben frases, como si fuese un oratorio. También se dejan avisos y en el tronco se ofertan alojamientos en lugares más o menos cercanos, por lo que el lugar también funciona como oficina de información o tablón de anuncios

Velemos por su integridad, no se nos ocurra dejar basuras, detritus, latas, botellas, ropas usadas y botas viejas, tal y como por desgracia abunda en no pocos lugares, haciéndose de ellos un cuchitril

Y este es el panel que anuncia que estamos a las puertas de la plantación ecológica de El Foro, con su especialidad en arándanos

Ahí tenemos la casa, como hemos dicho puede visitarse e incluso recoger nosotros mismos la fruta de la plantación. Suele estar abierto en temporada veraniega y esta es su información de horarios y características, sacada de su propia página, que estimamos puede ser muy útil a las personas interesadas:

"Antes de ir a la Playa o si lo prefieres por la tarde después de un maravilloso día en las hermosas calas de Llanes, puedes pasar a visitar nuestra Plantación Ecológica y reponer fuerzas recogiendo tus propios arándanos.

Una breve explicación y esta superfruta hará las delicias de niños y mayores, paseando entre los arboles y disfrutando del paisaje.

Y si te animas, podrás llevar también todos los productos que tenemos a la venta, mermeladas con o sin azúcar, zumo concentrado de arándanos, las famosas Fresas de Niembro, todo ello certificado como producto ecológico con el sello del COPAE.

Estamos abiertos del 18 de Junio al 30 de Septiembre. Horarios de 11,00 a 13,00 y de 16,00 a 19,00. Es necesario reservar al 659904053"

Y ahora y volviendo la vista al sur vemos la entrada la planta de Agar-Llanes desde la LLN-11, con otra maravillosa vista de La Peñe Llabres con sus alturas de Brañueta o Becerrera (693 m) y Llabres (682 m). Casi nos parece reconocer alguna de las sendas montañeras y pastoriles que suben desde Lledías 

Por El Colláu la Prida La Peñe Llabres enlaza con Los Resquilones conformando la parte más occidental de La Peña Villa. En Los Resquilones destacan los picos de La Cotariella (579 m) La Corona Cantiellu (667 m) y Los Cabriteros (543 m), si bien nombres y altitudes pueden varias según las fuentes

Y aquí La Vega y El Pedroju, donde Bricia se extiende hacia La Cuesta haciendo de límite con Niembru. Bricia es parte de la parroquia de Posada pero se considera una entidad poblacional aparte y no un arrabal o barrio de su núcleo urbano."Bricia es un pueblo como tal, no un mero barrio de Posada", se llegó a manifestar públicamente por parte de los vecinos cuando en 2015 se planteó uno de aquellos malogrados planes de ordenación urbana de Llanes, al que se plantearon alegaciones que temían acabasen por diluir su entidad e identidad, entre ellos las edificaciones en bloque, que llegaron a denominar la Muralla China de Bricia

Más cerca y más abajo, al pie de esta misma ladera, las casas de L'Arrubu, al lado de las que estuvo la tan citada tejera de Francisco Puente. Y es que como dice también Gracia Noriega, estamos en la tierra de los tejeros o tamargos, de antigua tradición ambulante y jerga propia, la xíriga, que como el mansolea de los zapateros de Pimiango, de los que hemos hablado, o el bron de los caldereros de Avilés, de los que hablaremos, se empleaba para hablar entre ellos sin que los demás se enterasen de lo que estaban diciendo. De la xíriga habla y explica el cronista y escritor José Ignacio Gracia Noriega, apuntando que puedo llegar a ser, mismamente, idioma carcelario en México entre los emigrantes menos afortunados: 

"La palabra está en relación evidente con jerga, vocablo castellano que significa lenguaje raro y oscuro. La xíriga es lengua especial, en cuanto lengua de un oficio. Frente a los dialectos, que tienen cada uno su fonética, su gramática, su léxico, las [140] lenguas especiales se caracterizan por tener tan sólo un vocabulario distinto del de la lengua general (su gramática y pronunciación son las de ésta). En nuestro caso, la lengua general, o lengua básica, de los hablantes de la xíriga es el dialecto asturiano oriental (o bable oriental)».

La xíriga se compone de voces bables y probablemente vascas, de derivaciones del castellano (papelosu, periódico; ferrosa, herramienta de hierro, &c.), de metátesis («drape», padre; «drucu», crudo; «drope», pobre, &c.), e incluso de curiosas asociaciones como «valencia», que vale por «luna», seguramente por lo de «la luna de Valencia».

Los tejeros llevaban una dura vida durante su emigración estacional (de finales de la primavera a comienzos del otoño), que, en ocasiones, era el prólogo a la emigración más larga, a América, y preferentemente a Méjico, como refiere en su novela «Allorales» Andrés Peláez Cueto, que fue tejero e indiano, y como hicieron muchos de los naturales de Los Callejos, que empezaron como «tamargos» y que acabaron haciendo grandes fortunas en Méjico. Lo mismo que los zapateros errantes de Pimiango, que empleaban el «mansolea» durante sus desplazamientos, los «tamargos» utilizaban la «xíriga» para que no los entendiera el «man» (el dueño de la tejera, o los «ñurrios» –curas–, o los «pelaguxos» –guardias civiles–, que se suponía que eran «petes»; pero por la cuenta que les traía, algunos hablaban la «xíriga» mejor que los propios «tamargos»). Los propietarios de comercios en México exigían a sus dependientes que «verbearan» la «xíriga», para así poder expresarse libremente delante de las «velardas» de sus clientes; y es, según tengo entendido, la lengua oficial de la cárcel de México, D.F"

Sin duda, este camín real, como otros muchos caminos principales, fue empelado por ellos cuando, agrupados en cuadrillas, se juntaban en cuadrillas que recorrían Asturias, León, Castilla, Cantabria y País Vasco, donde se dedicaban a su oficio de fabricación de ladrillos y tejas, hasta que a la llegada del otoño regresaban a sus casas. José Manuel Feito, uno de sus grandes estudiosos, escribe en su libro La artesanía popular asturiana:

"La vida de los tamargos era durísima. Era un gremio trashumante como el de los caldereros o zapateros. Unidos en cuadrillas y a las órdenes de un amo, se desplazaban por toda la provincia y aun fuera de ella, desde mayor hasta San Miguel, es decir prácticamente los meses del estío

Los instrumentos eran muy elementales también, debiendo suplir las deficiencias con el esfuerzo de trabajo agotador. La gente de compadecía de ellos (...)

La inquina entre amos y obreros era bien patente. La explotación, con raras excepciones por parte de aquellos que no perdían ocasión para humillar y explotar a los tamargos, y el odio de éstos tantas veces reprimido y sólo expresado en este lenguaje cabalístico, era en este gremio el pan nuestro de cada día"

Desde El Foro reemprendemos la marcha y acometemos la segunda parte de La Cuesta Niembru por El Camín del Mar, viendo cada vez más cerca los ocalitos que constituyen la cota más alta a la que vamos a llegar, para luego prácticamente precipitarnos pista abajo al otro lado de la montaña


Castaños, abedules y robles guardan el testimonio de aquellos grandes bosques autóctonos que imperaban antiguamente en estos parajes. En el libro dedicado a Llanes y Ribadedeva de la colección Asturias concejo a concejo del Real Instituto de Estudios Asturianos exponen la razón:
"La castañal y el robledal se han visto sometidos a talas sucesivas al ocupar aquellos suelos más aptos para las actividades agropecuarias, En detrimento de estos bosques se ha desarrollado la pradera"

Dos columnas solitarias son el testimonio que queda en pie de la portilla o cancela que hubo aquí cuando el prado en ladera a nuestra derecha tuvo algún cierre seguramente de estacas y alambradas, tiempo ha


Lo recto del trazado del Camín Real de la Costa en esta cuesta, El Camín del Mar, donde únicamente hace, más que curvas ángulos, en sólo aquellos lugares que no queda otro remedio, nos recuerda la forma en la que se hacían las calzadas romanas, e inevitablemente nos ponemos a pensar en la famosa Vía de Agripa que según algunos autores, y basándose en la famosa obra cosmográfica del Anónimo de Rávena (siglo VII, hacia 670) y en otros estudios, recorrería la cornisa cantábrica durante la Roma Imperial


Esta calzada o vía, aquí tan evidentemente rectilínea, aprovecharía otros caminos más antiguos aún, prehistóricos mismamente, basados en los pasos naturales que quedarían abiertos en la orografía tras los últimos grandes cambios geográficos acontecidos tras la última glaciación (Würm) hace unos 110.000 años y hasta el último posglacial (Holoceno) unos 12.000 años atrás y por supuesto todos los movimientos tectónicos, sísmicos y demás supuestos, incluyendo los fenómenos climáticos de las glaciaciones que configuraron la Cordillera Cantábrica y la moldearon hasta darle la configuración actual


Los animales herbívoros, en manadas, tal vez fuesen los primeros en tantear estos pasos buscando nuevos pastos según el clima, la estación y el agotamiento de los anteriores. Ellos serían seguidos a corta distancia por los carnívoros y en esto aparecerían tras todos ellos los primeros humanos cazadores y recolectores. En el larguísimo periodo prehistórico, que comprende cientos de miles de años, el gran pasillo de esta franja costera entre la cordillera y el mar parece relativamente bastante transitado desde el Neandertal y aún más atrás, y así continuaría siendo a partir de entonces y hasta nuestros días


Justo antes de paso de aquellas sociedades al Neolítico de agricultores y ganaderos, las culturas solutrenses, magdalenienses y el famoso Asturiense se diseminaron por este bastante bien comunicado litoral hasta que llegaron las primeras gentes que traían nuevos usos económicos, sociales y religiosos de un modo de vida basado en la agricultura, la ganadería, la fundición de los primeros metales y las prácticas funerarias de la inhumación en túmulos, tan abundantes en estas montañas


Entrando en el periodo protohistórico, todos ellos empelarían estos caminos, unos principales y otros secundarios, que luego serían vigilados desde castros y atalayas por las civilizaciones de la Edad del Hierro, cuando se asientan relaciones comerciales costeras tanto de caminos de mar como de tierra con la navegación de cabotaje, no sólo a través del Mar Cantábrico sino a lo largo del orbe atlántico europeo


Y en esto llegaron los romanos y con ellos una reestructuración viaria basada en todo lo expuesto anteriormente. Ahí es donde aparece la Vía de Agripa cantábrica y por supuesto Marco Vipsanio Agripa, cónsul al que se debe su nombre, encargado por Octavio, el futuro emperador Augusto, la administración de la por entonces aún recién conquistada Galia. Para ello Agripa emprende primeramente una nueva red de caminos que mejorando los anteriores, permitiese los rápidos desplazamientos de funcionarios imperiales, tropas, mercancías, correos, etc. Sería una red radial que, partiendo en dirección a los cuatro puntos cardinales (Mar del Norte, Mediterráneo, Atlántico y río Rhin), saldrían de la más importante ciudad Romana en Galia, Lugdunum, fundada en el año 43 a.C. por el militar y cónsul Lucio Munacio Planco sobre el castro galo de Lug(o)dunun, literalmente en celta el Castro de Lug, el dios de la luz. Posteriormente Lugdunum sería la capital de la Galia Lugduniense y es la actual ciudad de Lyon


No se sabe muy bien cuándo concretamente comenzaron las obras de las que se llamaron Via Agripa, que en realidad eran cuatro como vimos, desde la ciudad de Lugdunum, pero según los historiadores fue entre el 39 a.C y el 13 a.C. Es decir, casi coincidiría con la conquista por parte de Roma de los últimos pueblos de la Península Ibéria que se les resistían, los cántabros y los astures (entre el 29 a.C. al 19 a. C.), lo que permitiría prolongar una de ellas, la que de Lugdunum se dirigía al Atlántico por Saintes (Mediolanum Santonum) en Aquitania, por toda la franja cantábrica hacia la antigua Galicia, donde se trazarían las vías plasmadas en el Itinerario de Antonino (siglo III), enlazándose toda la red con vías como las de Lucus Augusti (Lugo), Astúrica Augusta (Astorga), Bracara Augusta (Braga), etc.etc.etc.


Tal vez no sea casualidad que la misma flota romana de Aquitania y el propio Agripa participasen en la conquista del territorio cántabro-astur ante la férrea resistencia encontrada La flota se entiende desembarcó además precisamente en estas playas llaniscas y Agripa llegó a quitarle a la Legio I Augusta su augusto sobrenombre como castigo), sea como sea la Vía de Agripa se prolongó por estas tierras litorales que también fueron teatro de operaciones con presencia directa del cónsul. 


Sea como fuese aquellos caminos tantas veces milenarios que durante la romanización pasaron a ser vías y calzadas serían el fundamento de los caminos reales o del reino, en el sentido de públicos, desde la Edad Media, y serían, con sus ramales, variantes, enlaces, cambios y nuevos trazados, las comunicaciones terrestres imperantes hasta la llegada del ferrocarril y de las carreteras como hoy las entendemos, que en muchos casos se muestran coincidentes con aquellos en no pocos tramos y por supuesto siempre empleando este mismo pasillo natural geográfico, como también haría la autovía, solo que esta ya sorteando los peores pasos mediante inmensos viaductos, como pronto veremos


No todos los historiadores se ponen de acuerdo en el trazado, trascendencia y hasta en la veracidad de esta Via de Agripa a lo largo la costa bañada por el Cantábrico, pero el paso documentado de peregrinos por aquí en el siglo XIII, cuando tras las penurias altomedievales se reabren plenamente muchas rutas y se permite e incluso alienta una cierta libertad en el tránsito de gentes, se hace patente en un momento en el que las nacientes pueblas aforadas por los reyes, como Llanes, gozaban de ciertos derechos de celebración de mercados, puertos francos y asentamiento de nuevos vecinos, artesanos, mercaderes, funcionarios, religiosos, etc., creándose las primeras instituciones de beneficencia para acoger a pobres, desvalidos y romeros jacobitas y a otros santuarios., los famosos hospitales de peregrinos, que emplearías esta misma gran vía del norte, basada en la Vía de Agripa

 
En el maravilloso y pionero libro de las sendas xacobeas asturianas El Camino de Santiago por Asturias. Topoguía 2. Ruta de la Costa, una de sus autoras, Yolanda Viniegra Pacheco, dice así al respecto de este precedente dela vía romana antecesora del que ahora llamamos el Camino Norte de Santiago:
"... existe la sospecha de un antecedente en época romana para ese camino. Nos referimos a la vía que desde Brigantia (La Coruña) a Osasaron (Oyarzum o Irun) cruzaba previsiblemente el margen costero asturiano, resultando admisible, de ser así, su coincidencia, al menos en parte, con el camino que aquí nos ocupa"

En tiempos de los romanos, "a lo largo de sus largos caminos", se establecieron unas paradas de carácter público y a cargo del Estado para viajeros de cierta relevancia, las mansio. Quienes en aquella época viajaban, en su sentido parecido al actual del término, eran fundamentalmente altos funcionarios militares o civiles y grandes mercaderes y demás gentes de negocios, administración, comunicaciones etc., los cuales necesitarían un lugar así para descansar, ellos su séquito y acompañantes


Junto con las mansio estaban las mutatio, algo parecido a las actuales áreas de servicio, lugares para el descanso, relevo y atención de los caballos, arreglo de carros y monturas, etc. y las caupona, que serían como unas mansio baratas o más modestas, de carácter privado, en las que también se proporcionaba bebida, comida y diversión. Estos establecimientos serían los antecesores de las posadas, paradores, ventas, estaciones de servicio y todo tipo de negocios y establecimientos en ruta. Las ventas camineras y alberguerías semejantes se sabe proliferaron grandemente desde la Edad Media hasta en algunos casos algo entrado el siglo XX, sustituidas o transformadas definitivamente por hoteles, pensiones, albergues y demás alojamientos


Se sabe que una de esas ventas estuvo aquí en La Cuesta, a la cual se da por desaparecida en el libro-guía arriba reseñado, pero en el que se dice que "tan sólo ha sobrevivido de ella su recuerdo, en forma de evocador topónimo". Este evocador topónimo lo localizamos aquí, L'Amilladeru o L'Amelladeru, un estratégico llano en plena cuesta, donde hay una casa, en este momento deshabitada pero no abandonada, pues hay animales domésticos y cierta actividad pecuaria


L'Amilladeru es un topónimo emparentado con otros similares que encontramos por los caminos de peregrinación, todos procedentes del latín humillatorium, que por evolución fonética ha dado lugar a numerosas palabras en las lenguas romances con el significado de humilladero, lugar de oración o de parada devocional en los caminos, a manera de pequeño santuario o espacio por alguna razón con especial relevancia espiritual. En Toponimia Asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, el especialista y erudito Xosé Lluis García Arias dice al respecto:
"Etimológicamente *HUMILIATORIUM está en relación con el latín de la baja época HUMILIARE (EM) > amiyar ‘bajar, descender’ que en la terminología cultural cristiana se generalizó, sin duda, con un contenido próximo al del cultismo humillar.

Si el lugar donde se rezaba podía ser un amiya(d)oriu más o menos recogido, en ocasiones podía ocurrir que lugares al aire libre, quizá por tradición, quizá simplemente motivado por ser sitios desde donde se divisaba una iglesia o santuario, pudieron ser también parajes de oración en los caminos"

En el ámbito xacobeo estos lugares están bien representados por el muy conocido y gallego milladoiro, buscando en la Xacopedia, enciclopedia más especializada en el ámbito concreto jacobita, se especifica ampliamente esta definición de humilladero en relación a los caminos de Santiago:
"Nombre del montículo de pequeñas piedras de diversa dimensión situado en determinados puntos de los Caminos de Santiago. Los humilladeros tienen un origen variable, relacionado casi siempre con motivos espirituales y antiguas señalizaciones de itinerarios. Se encontraban desde tiempos remotos, anteriores a la propia Ruta Jacobea, en las más diversas vías, siempre en lugares de especial significación.

En el Camino de Santiago tienen una presencia todavía viva por estar vinculados a un trayecto de peregrinación, lo que refuerza su simbología y facilita su pervivencia en el mundo actual. Los dos humilladeros más conocidos del Camino a lo largo de la historia han sido la Cruz de Ferro, en el monte leonés de Irago -es el más grande y famoso de Europa-, y el situado en el Monte do Gozo, primer punto desde el que los peregrinos del Camino Francés divisan Santiago. Por desgracia, sólo se conserva el primero.

Hubo, no obstante, otros muchos humilladeros significativos a lo largo de todas las rutas, especialmente en la entrada del Camino del Sudeste en Galicia, en el Camino Primitivo y en los accesos por los Pirineos. En algún caso se repite la denominación de cruz de hierro. En cada una de las entradas históricas a Santiago, todas coincidentes con el paso de alguna ruta de peregrinación, había un milladoiro o amilladoiro -así se conoce en gallego-. Sucedía los mismo en los accesos a otras poblaciones del Camino.

La práctica de la peregrinación dio lugar a otros humilladeros famosos en otras rutas sacras. Los más significativos y emocionales estaban situados habitualmente en los puntos en los que por primera vez se divisaba la ciudad o santuario de destino. Coincidían en gran medida con los “montes del gozo” que, como el compostelano o el existente en Oviedo, facilitaban esta contemplación tan anhelada"

Efectivamente y como en el caso de las ventas, muchísimos humilladeros han desaparecido pero se conserva su memoria de forma perenne en la toponimia. De sus definiciones y características continúa informándonos la Xacopedia:
"El Diccionario de la lengua española (2001) define el término como un “lugar devoto que suele haber a las entradas o salidas de los pueblos y junto a los caminos, con una cruz o imagen”. Sin embargo, esta definición resulta insuficiente, tanto si nos fijamos en lo que significa para los peregrinos jacobeos, como si profundizamos en sus orígenes remotos, que los tiene. 
Detengámonos primero en este segundo punto. Es indudable que el nacimiento de estos lugares se pierde en el tiempo. Son propios de diversas civilizaciones antiguas y obedecen a fines difusos, pero más o menos coincidentes. Ejemplos los encontramos en casi todo el mundo. En el Tibet son frecuentes y su lejano origen es fundamentalmente espiritual. Las pequeñas piedras o guijarros podrían representar el mundo, surgido de un huevo, según algunas culturales ancestrales.

Es asimismo muy interesante la relación de estos espacios sacralizados o de importancia trascendental, con los caminos que pasan por puertos de montaña y demás lances de cierta dificultad, como podría ser este el caso en una importante cuesta:
"Se vinculan también con una idea protectora ante el hecho de lograr sobrevivir a los puertos de montaña más difíciles. Es lo que los tibetanos llaman el “castillo de los guerreros”, una representación de los genios guerreros de las montañas, cuya ayuda se implora o agradece. La pequeña piedra simbolizaría esa protección y, al mismo tiempo, la perdurabilidad del espíritu del viajero en aquel inhóspito y supremo entorno, como una forma de manifestar su victoria ante las dificultades, un modo de aprehender y humanizar el lugar. Por supuesto, en su versión material eran una manera de señalización de los lugares de paso más complejos o significativos" 

Y siguiendo con esta muy interesante explicación de la enciclopedia jacobita poro antonomasia, se revelan en los humilladeros rituales de cultos y creencias precristianas:
"Más próximos en el tiempo y el entorno cultural están los humilladeros europeos. Se les ha vinculado con el culto a Hermes, dios griego de los caminos y los viajeros, a quienes protegía. Era también el dios guiador de las almas al más allá, en pura y doble conexión, por tanto, con cualquier itinerario sagrado. No hay que olvidar la tradición occidental de los espíritus de los muertos que pueblan los caminos. Con la expansión romana, Hermes se convierte en el dios Mercurio. Desde ese momento los humilladeros existentes, lugares rituales de encrucijada, se citarán como “montes de Mercurio” o “mercuriales”. La Cruz de Ferro, encrucijada de montaña entre el noroeste peninsular y la meseta castellano-leonesa, se ha vinculado con esta procedencia precristiana. 
El idioma español todavía conserva el término ‘morcuero’ [del latín mercurius ‘dios Mercurio’]. Los diccionarios lo traducen como “montón de piedras que se pone como señal en un límite” o incluso “como un montón de piedras en honor al dios Mercurio”, y es que esta costumbre pagana existió en España. Todavía en el siglo VI San Martín Dumiense, obispo de Braga y considerado evangelizador del noroeste peninsular, criticaba la costumbre galaica de levantar montones de piedra en los caminos como ofrenda al dios Mercurio. Se cita también el humilladero con el término ‘majano’, que significa “montón de piedras habitualmente para señalar un camino”. 

Entonces, como tantísimos símbolos precristianos, si bien en un primer momento pudieron ser criticados, dado que su carga simbólica, emocional, religiosa, etc. era tan fuerte, así como su trascendencia social, se optaría por la medida más práctica de asimilarlos:

"Como en tantos otros casos, el cristianismo, en una acción más de sincretismo religioso, conservó la significación trascendente de estos lugares, pero los reconvirtió a las nuevas creencias. El signo más visible de esta mutación fue la colocación de cruces en estos lugares. Los principales incorporaron una cruz en su cima o inmediaciones; el caso más evidente vuelve a ser la Cruz de Ferro. 
Como han apuntado algunos autores, el cristianismo pudo adaptar la praxis de los humilladeros paganos a su propia línea argumental: el día del Juicio Final hablarán las piedras -señala la Biblia- y en este sentido, ellas testificarán el viaje del peregrino y las salutíferas penalidades que pasó en su camino. Cada uno de los guijarros y pequeñas piedras simboliza el alma de un peregrino en marcha. En otros puntos, menos inhóspitos y de menor intensidad emocional, el humilladero acabó desapareciendo sustituido por un crucero"

Según pasamos, los animales, únicos al parecer habitantes permanentes de L'Amilladeru suelen asomarse a vernos, curiosos. Es posible, en el caso de los gatos que no sólo estén acostumbrados al paso de peregrinos sino a que estos les den comida o hagan caricias

A diferencia de los perros los gatos no gustan de seguir a los peregrinos y por eso no existe el riesgo, que tantísimos disgustos ha ocasionado y ocasiona, de los canes que abandonan la casa y luego, a veces transcurridos muchos kilómetros, no han encontrado el camino de vuelta, con todas sus funestas consecuencias, abandono, atropellos, etc.etc.etc.

De todas maneras y por norma NO deberíamos dar nunca comida a ningún animal por muchas razones entre las que tal vez podríamos destacar dos: muchas cosas que nosotros comemos con naturalidad ellos no las asimilan bien y puede ocasionarles graves trastornos e incluso la muerte, máxime si tenemos encuentra que nuestra alimentación cada vez se basa más en lo procesado. Otra es que en muchas ocasiones ni ellos mismos lo comen y lo ahí arrojado entre en putrefacción y se convierte en foco de infecciones

Los numerosos gatos que pueblan el lugar nos traen a la memoria aquel dicho jacobita... "en el Camino Francés dan gato por res"


Y otro es el de "ave de paso garrotazo", aunque este más referido a los propios peregrinos de las peregrinaciones históricas víctimas de la picaresca


Por supuesto ni que decir tiene que no se nos ocurra jamás molestar ni lo más mínimo a ningún animal, doméstico o no, dejémoslos en paz. Los primeros además tienen dueño y a los segundos hay que dejarlos especialmente tranquilos por nuestro propio bien. Recordamos además a San Francisco de Asís, otro peregrino jacobeo por excelencia, y su cariño por los animales


Estamos tal vez en el Santo Domingo de la Calzada del Camino Norte, por esta nutrida presencia alípeda y gallinácea tan vinculada también a esa leyenda de peregrinos

Salimos de otro de tantos lugares que tiene mil historias que contar, y tan directamente vinculadas al Camino que daría hasta pena de marcharse, pero volvemos al tomar palo y mochila y seguimos ascendiendo por La Cuesta Niembru, una de tantas nemetobrigas europeas, la fortaleza sagrada o del bosque sagrado, como este que impera en nuestro caminar por El Camín del Mar


Tras estos breves metros llaneando por L'Amilladeru vuelve la rampa ascendente camino arriba, pero de nuevo a la sombra de abedules, robles y castañales, haciéndose entonces más llevadera


El mismo lugar en una foto tal y como lo ven los peregrinos del invierno, para que nos percatemos del cambio


La proximidad de la ocalital, de todas maneras, viene a anunciar nuestra proximidad al final del último repecho...


Bifurcación y todo de frente, seguimos subiendo


El mismo lugar en invierno. Démonos cuenta cómo puede cambiar el paisaje de una estación a otra...


El mojón, eso sí, es el mismo, a veces más a la vista y a veces menos


Pero llegamos a los eucaliptos y como hemos dicho la cuesta se va acabando, otra cosa es que cuando vengamos estén así, más grandes, más pequeños, talados, crecidos o replantados. Es lo que tienen estos monocultivos


Enlazamos con otro camino y seguimos subiendo por la pista que es ahora el Camino, pero la cuesta va suavizándose y ya vemos a la izquierda los prados de la majada que hay al final de este ascenso de La Cuesta Niembru


Paisaje de braña, ahora con una gran nave para cuando toca estabular el ganado que pace en estos puertos y con cuya leche luego se elaborarán buenos quesos


A la izquierda veremos parcialmente Bricia y Posada, en la antigua parroquia de Valdellera, a donde también pertenecen Posada la Vieja, origen de la población, Turanzas, Lledías, Quintana y Piedra, pueblos todos ellos al pie de La Peñe Llabres, y cuyo terreno era, según el Diccionario de Madoz (1845-1850):
"...llano, fértil y ameno, y por consiguiente la situación de esta parroquia es de las más deliciosas de la provincia. Sus principales productos son maíz, manzanas, liabas, castañas y patatas; también se cosecha buen trigo y toda clase de frutas; hay ganado vacuno, de cerda y lanar, y pesca de truchas y angulas en el río Bedón"

Posada, cabeza de la parroquia homónima, a 8,5 kilómetros al oeste de la capital del concejo, alcanzó gran notoriedad hasta ser la segunda población de Llanes en número de habitantes, gracias a su mercado de los viernes en La Vega Santiago donde fue configurándose un importante núcleo urbano en terrenos que en origen fueron de Bricia, pueblo alguna de cuyas casas vemos aquí abajo a la izquierda un poco más cerca.  En Posada de Llanes. Entre el mar y las montañas, nos explican cómo nació la nueva población:
"Un alto en el camino es una pousa o posa, del latín PAUSAM ‘pausa’, lo mismo que una posada se genera en PAUSATAM, participio del verbo PAUSARE ‘cesar’, ‘reposar’ responsable del asturiano posar.

La formación de este núcleo urbano, en terrenos de Bricia, se produjo a partir de la segunda mitad del S. XIX a consecuencia de que los terrenos rurales de la Vega de Santiago Valdellera, fueran elegidos para sede del mercado semanal que comenzó a celebrarse los viernes. Más tarde se convirtieron en la de Plaza de Parres Piñera, configurando un espacio pronto densificado, la «Nueva Posada».

La presión de las entidades de población que formaban la antigua parroquia de Posada, la tenacidad de los vecinos y el apoyo de los indianos de sucesivas generaciones estuvieron complementadas con las constantes gestiones de apoyo realizas por D. José de Parres Piñera y también de Posada Herrera"


El mercado se celebraba en realidad desde 1795 pero no fue oficialmente reconocido hasta 1862, existiendo una feria ganadera muy importante dedicada a Santa Lucía documentada desde el siglo XVI y celebrada junto a la ermita de esta advocación, la cual fue trasladada en 1863 junto con el mercado a su nueva ubicación en la citada Vega Santiago, en torno a la que se configuró el nuevo núcleo urbano:
"Por acuerdo del Ayto. de Llanes se había aprobado en 1862 la creación del mercado semanal en Posada celebrándose el primero de ellos el viernes 19 de diciembre de ese mismo año. 
Los vecinos de los pueblos que integraban el valle (Quintana, Bricia, Turanzas, Piedra y Lledías) habían luchado por este beneficio exponiendo además sus dificultades de abastecimiento por la distancia que les separaba de Llanes. Aportaron para empezar la construcción de seis barracones a sus expensas para albergar a los vendedores. 
Se eligió como lugar del mercado un sitio que careciera de tradición, un sitio nuevo, equidistante de los cinco pueblos anteriores y donde fuera fácil a los vecinos acudir con ganados y manufacturas, siendo obligatoria al principio la concurrencia y el compromiso de todos, para lograr un despegue y fama del mercado que era la base del éxito y la continuidad. A este mismo sitio se trasladaron las ferias de Santiago y Sta. Lucía desde 1863"


El núcleo de la llamada Posada la Vieja lo constituyen edificios notables como El Torrexón, de finales del siglo XIV, el Palacio Posada Cortés, cuyo origen está en un torreón medieval al que se hizo este palacio anexo en el siglo XVI. Una institución de importancia, el colegio Don Orione, fue fundado con capital indiano. Gran promotor de numerosas obras en la localidad fue José Parres Piñera, que tiene ahí una estatua erigida en 1893, obra de Cipriano Felgueras. Entre esas obras están la propia plaza, la reforma de la iglesia y la de las escuelas
"El mercado actuó como factor dinamizador que obligó primero a trazar caminos alrededor del solar que se configuró con forma de triángulo. Los caminos serán luego calles, que a su vez fueron ocupando casas y tiendas. Luego la calle se convertirá en la carretera a Robellada y Meré y a sus márgenes las casas comenzarán a bajar hasta la otra carretera, la nueva de Llanes a Ribadesella. 
Ya en 1867 se habían realizado algunas obras para que pudieran pasar carros y algún coche por la carretera que une Posada con la Robellada de Onís. El contrato se firmará en 1877 para arreglarla como carretera de tercer orden. El estudio previo se le encargó al ayudante de obras públicas, Mariano Colubi; Ramón y José Pellico Labra, Ramón Rojo, Antonio Vega y José Parres Piñera depositaron un fondo de 6.000 reales y se hizo el contrato en julio de 1877 
La expansión reciente de Posada, también ha ido por estos dos ejes que prácticamente se siguen extendiendo en la actualidad. A lo largo del último tercio del XIX se va configurando una entidad urbana plena con la instalación de una botica, estafeta de correos y varios comercios que se fueron asentando a lo largo de los años siguientes. 
Se configura primero una zona comercial que se hace cada vez más estable, y aunque el mercado se limitaba a un día a la semana, el resto de los servicios y transacciones eran permanentes" 
La notaría (R.D. 31 de diciembre 1866), estanco, tiendas de comestibles, de bebidas, fondas, hornos de pan, zapatería, sastrerías y cerrajerías fueron rodeando la futura plaza y las calles inmediatas que se formaron entre 1870 y 1895

La iglesia parroquial, advocación de Santa María de Posada, se encuentra en un cerro elevado sobre La Vega Santiago, y su capilla mayor sería la parte más antigua, del siglo XVI. La fiesta mayor se celebra en honor a Santiago el 25 de julio y en ello ha querido verse alguna tradición jacobita, si bien el camín real, el principal al menos, pasaría por donde vamos nosotros, al norte de la parroquia y en dirección al monasterio junto al mar. Gracia Noriega también escribe de Posada:
"El río más importante de la parroquia es el Calabres, que desemboca en Niembro, después de ir algunos tramos por debajo de tierra, como otro Guadiana, y que da considerables disgustos a los vecinos de Posada a causa de las inundaciones que provoca, a poca lluvia que caiga. 
Pero Posada, dominada por su iglesia, es población grande e industriosa, de aspecto urbano, con su plaza principal, en la cual la estatua del patricio Parres Piñera parece vigilar los precios del mercado que se celebra allí a sus pies, todos los viernes; y hacia Posada la Vieja hay buenos palacios y huertas amenas. La feria de Santa Lucía gozó de fama en toda la provincia, y la describe con detalles coloristas Antonio Fernández Martínez, en 1892: «La iglesia de Posada, en lo alto del pequeño cerro cuya falda roza el camino, parece presidir el ferial. Más abajo del templo y a la izquierda, la casa-escuela está rodeada de ganado; a la derecha, otro respetable ganado sembrado de cabezas humanas y, entre los dos, la carretera seguía recta para elevarse un poco más allá, como si quisiera preparar el salto del río San Antolín a favor de la pendiente rápida. La luz del sol, velada por una cortina de nubes, caía pálidamente sobre la escena, a la cual prestaban animación los rumores de mil conversaciones en alta voz, los mugidos de las vacas, el cascabeleo producido por el ir y venir de los coches, el relincho de los caballos, las voces de algún aldeano para tranquilizar a su res, que, aburrida de tantas horas de quietud, corneaba a la vecina por entretenerse en algo... Ruidos y notas que se mezclaban formando un murmullo confuso y propagándose con intensidad, gracias a la calma de la tarde y al inmenso tornavoz de las nubes que ocultaban el azulado espacio». 
Posada abarca la Vega y Posada la Vieja, y aunque hay cierta actividad industrial (serrerías y alguna tejera: aquí empieza propiamente la zona de los tejeros o «tamargos»), es sobre todo una localidad dedicada al comercio. «La importancia de esta demarcación radica en los mercados que se celebran los viernes –escribe Emilio Pola–. En él se dan cita los vecinos de numerosos poblados que acuden para hacer sus transacciones comerciales en la próspera Posada, donde, por otra parte, hay múltiples comercios de diversos ramos y excelentemente surtidos». Asimismo, Posada está bien comunicada por carretera y por ferrocarril, aunque el lamentable estado de la carretera no sea el adecuado para lugar de esta importancia"

De aquí era nacida, en concreto en 1623 y en las tierras del Cuera pertenecientes a Posada, la famosísima Ana María García, La Llobera, de la que tanto hemos hablado en nuestras andanzas por Llanes, mujer que quedó huérfana de padres de muy niña y deambuló en manos de diversos familiares hasta que con 20 años entabló amistad con Catalina González, del pueblo de Bricia, famosa bruxa que le enseñaría ciertas artes y sortilegios, de entre los que sería conocida especialmente por su capacidad de encantar a los lobos


Tiempo después, en 1648, acompañando a unos vaqueiros trashumantes de Los Argüellos en sus andanzas por las cañadas reales, llegó a Toledo, donde fue denunciada por una dama, que conocedora de sus artes diabólicos, los empleó como excusa por una cuestión que era en realidad de celos causados por los amoríos con uno de aquellos zagales, por lo que fue procesada por la Inquisición. Tras un acto de abjurar de sus creencias y una estancia de unos meses en un convento para ser reeducada en la fe, la historia le pierde el rastro 


Asoman un poco a nuestros pies los tejados de Bricia, de donde era su maestra Catalina González. El topónimo del pueblo parece estar relacionado con la planta del brezo, nombre de origen céltico con numerosas variantes en los idiomas celtas, romances y germánicos, llegando a ser incluso antropónimo, nombre tanto de un santo, San Bricio de Tours, como de un "arquetipo del diablo cristiano", como dice Jean Markale, el guerrero de las sagas irlandesas, Briciu o Bricriu, el del famoso Festín de Briciu, que siembra la discordia entre los presentes


Bricia tiene especial relevancia porque su fiesta de Nuestra Señora de la Paz, a mediados de enero, es de las primeras romerías de Llanes y de todo el oriente asturiano. Se celebra en La Vega Tomasa y entre muchos alicientes y como en tantos pueblos llaniscos, se levanta la espectacular Joguera o H.oguera, gran tronco de ocalito (antes era de álamo) en el prau de la romería

El Camino ya acaba la cuesta y prácticamente tiende ya a llanear. El brezo que da nombre a Bricia, a santos y diablos, crece, como el toxu o cotoya por la vereda derecha, mientras a la izquierda un vallado desplegado en estacas separa esta majada o finca ganadera del Camino

Bifurcación y de frente: al final de la finca y tras los árboles que vemos enfrente, comienza la gran bajada al profundo valle del Ríu Beón en su desembocadura: hacia allí nos encaminamos

A lo lejos, volvemos a reconocer La Cabeza Benzúa, célebre por ser escenario de una de las carreras de montaña más antiguas de España, la subida a Benzúa, celebrada desde 1997 coincidiendo con las fiestas de San Julián en Los Carriles a principios de agosto, por eso se canta en El Pericote aquello de...

San Xulián de los Carriles que tas cerca de d'Ardisana

Axúntate al de Porrúa qu'él que cueye las castañas

 Y es que las fiestas de San Julián y Santa Basilisa de Porrúa son también de las primerísimas de Llanes, en enero, aún época de castañas

A su izquierda El Picu Cuanda, del que también hemos hablado saliendo de Niembru, domina la entrada al Valle de Ardisana, acceso natural desde la costa al Valle del Güeña por los puertos de La Peñe Ibéu

El topónimo Cuenda, como las palabras cuendia, cuenya, cueña, etc. es un paso de camino entre peñas, del latín condita (oculta, escondida), como nos dice el filólogo Xulio Concepción en su libro Diccionario toponímico de la montaña asturiana

Mucho más cerca otro monte llamado La Cuesta (201 m), que para diferenciarlo de este y otros se le dice a veces La Cuesta Sabina. Guarda por el este el cauce del Ríu Beón cuando empieza a formar su ría

 A sus pies, en Turancias o Turanzas, pueblo dela parroquia de Posada del que asoma alguna casa a la izquierda, nació Bernabé Ruenes Santoveña, Bernabé, quien llegó a ser considerado el último bandolero, prófugo de la justicia en la posguerra tras una muy violenta discusión con un superior en el servicio militar, se echó al monte y se ganó la vida perpetrando robos atracos y secuestros hasta que según unos en 1957 falleció agónicamente tras ser herido en un tiroteo con la Guardia Civil y según otros emigró a Venezuela. Gracia Noriega le dedicó varias semblanzas, si bien le hace natural del cercano Lledías, y da noticia de otro asalto, el de la tejera de Serronda, en la carretera de Posada:

"... donde el famoso bandolero Bernabé atracó a un indiano que acababa de llegar de Méjico con «haiga» y pesos (aquellos pesos que equivalían a 6 ptas. cada uno, ¡tiempos aquellos!). Bernabé era un mozo de Lledias, que hacía la «mili» en el cuartel de Simancas, de Gijón, y que un día, por lo que fuera, le rompió un «mauser» a un sargento en la cabeza. Como en aquellos años de postguerra las leyes militares eran duras (tanto por romperle la cabeza a un sargento como por romper un mosquetón), Bernabé se echó al monte, y así vivió muchos años atracando indianos y escapando de la guardia civil, cuando la guardia civil no escapaba de él. Luego se dijo que un compañero le había matado en Colunga, para evitarle los sufrimientos de una enfermedad ósea, con un porrillo de tallar piedra, y que estaba enterrado debajo de un hórreo, y hace dos o tres años corrió insistentemente el rumor de que se había hecho la cirugía estética y había vuelto de Venezuela para pasar las Navidades en su tierra, como si fuera un indiano de aquellos que atracaba"

No se trataba de un maquis ni parece haber tenido contactos con los últimos guerrilleros republicanos de la cordillera, sino un huido que prefirió esconderse y delinquir que rendir cuentas ante un férreo tribunal miliar. Su figura real es imposible separarla de las fantasías y leyendas creadas en torno a él pero básicamente podemos decir que se trataba efectivamente de un último bandolero, pues actuaba como los del siglo XIX, sólo que en plena posguerra española. Uno de los golpes de mano más importantes que dio en Llanes fue el secuestro de quien con los años sería el escritor Héctor Vázquez Azpiri en su finca familiar de La Boriza, suceso del que hablamos cuando pasábamos por allí y recorríamos su península para ver la célebre Cabeza de Cristo

Y atrás a lo lejos y cerrando por el sur el valle de Ardisana tenemos La Peñe Ibéu (869 m), entre los conceyos de Llanes y Onís, cota máxima de esta crestería que como hemos dicho da paso al otro lado al valle del Güeña, por donde van algunas de las rutas de peregrinación desde la costa a Covadonga y a Santo Toribio de Liébana


Zona eminentemente pastoril, una de sus más bellas majadas es La Vega Ibéu, pero también están las de Las Llanas, La Vega Seaos, donde La Peñe Ibeos enlaza con La Cueste Tebia (756 m), La Cueva Rumbaos, L'Espadañal y La Trapa. Tradicionalmente eran pastos de primavera y otoño, pero se sabe de pastores que permanecían allá arriba también todo el verano. Una carretera, la AS-115, sube a su izquierda arrancando de Posada y comunica con Cabrales por H.ortigueru u Ortiguero. En ella, a la salida de Posada, el bar Casa Alejo, de Emilio Muñoz Valle, fue un gran difusor del estudio de la cultura de los tejeros o tamargos y de su jerga gremial, la xíriga. Hemos de volver a consultar a Gracia Noriega:
«Casa Alejo». Es un bar de planta baja, con ruedas de carros adosadas a las paredes, donde se conserva en su pureza y con su rudo son, la «xíriga», habla gremial de los «tamargos» o tejeros de la comarca. En este establecimiento lo mismo se puede tomar «gorrumbu du» (buen caldo), que «ubiu con sustanciusu» (pan con chorizo), que «ubiu con estañol» (pan con queso), que «ubiu con araguía» (pan con carne), que «ubiu con trabíncula de urdiu» (pan con jamón), regándolo con un «cascosu» (botella) de «yayo»(vino) o «xagardua» (sidra; aunque es poco sidrera esta gente del Oriente de Asturias, dejando el néctar de la [139] manzana para las gentes de las cuencas mineras cuando vienen en plan dominguero a pasar el fin de semana, pegando voces); o se puede contemplar una colección de tejas antiguas, una de ellas firmada, que data del siglo XIII, o una impresionante colección de papel moneda, en la que encontramos billetes que emitía Pancho Villa; o ver la televisión por antena parabólica; o leer en un cartelón titulado «Los bayuqueros de Casa Alejo», en el que se rima lo que sigue, a ver quién adivina lo que quiere decir: 
Llerguen para zancañeros y cortubos 
xida racha, xida, 
xidu agún en que la maga xida 
exbatió a Xodín 
xida racha zarra 
¡xiclu ñan chupidín!
Pues se trata, ni más ni menos, de una felicitación de Navidad, aunque al «pete» (el que no habla la xíriga), le suene raro"

Pero dejamos para el final lo que seguramente sería el principio: al menos con un día de buena visibilidad a donde primero mirarían nuestros ojos sería sin duda al soberbio espectáculo que constituyen las formidables peñas de clarísima roca caliza, en esta foto cubiertas de nieve, de los Picos de Europa, en concreto y como dijimos al principio su macizo occidental: El Cornión, con picachos que pasan generosamente bien de los dos mil metros, tal que aquí La Peñe Santa (2.546 m), La Torre Santa María (2.496 m), Los Traviesos (2.385 m), Piedras Lluengas (2.294 m), El Picu los Cabrones (2.287 m) y tantos otros

Prado abajo, asoman algunos tejados de Posada la Vieja, apelativo que como neologismo sirvió para separarlo de Posada a secas, la nueva población construida en La Vega o La Vega Santiago. Un poco más allá está Turancias con su llanura de L'Agüera Turancias y a lo lejos Rusecu, parroquia de Vibañu, en la ladera occidental de La Peñe Llabres, que como El Colláu Ecena (318 m) un poco más arriba, conforman este sector oeste de La Peñe Villa

 Una franja inferior de Los Picos no cubierta de nieve es lo que tradicionalmente se denominaba por vecinos y pastores El Puertu, ahora más conocido como Montaña de Covadonga

En ese primer nivel no nevado, picos como La Cabeza Salgaréu (1.135 m) o La Cabeza Camba (1.111 m), cierran por el sur la maravillosa Vega Comeya, al lado de los conocidos Lagos de Covadonga (Enol y Ercina). Más allá estarían La Porra d'Enol (1.279 m), El Mosquital (1.284 m), El Picu Llucía (1.338 m), Brañasotres (1.335 m) y El Cantu Ceñal (1.460 m). Más arriba y nevado El Picu Cotalba (2.026 m) con su muy reconocible forma piramidal, la primera gran cumbre del Cornión por el oeste, desde cuya cima los montañeros divisan una espectacular panorámica, especialmente a sus pies, en vertiginosa sima sobre el profundo Valle de Angón, en Amieva, valle llamado el Corazón verde de los Picos de Europa. En la página montañera Mendikat describen una ascensión al Cotalba:

"El Pico Cotalba (2026 m) es una cumbre bastante popular, por su sencillo acceso desde los preciosos Lagos de Covadonga y su cercanía al espectacular Mirador de Ordiales. La cercanía del refugio de Vega Redonda (1420 m) hace incluso que pueda realizarse junto con otras ascensiones o paseos por la zona. Los montañeros podrán incluso combinarlo, en la misma excursión, con la algo más difícil ascensión al cercano Requexón (2170 m) si bien, el recorrido directo por cresta desde su cima hasta el Cotalba (2026 m), a través de la Horcada Vaquera y los Tres Poyones (2089 m), es catalogado como PD- en descenso, por lo que podría requerir incluso un rápel para los menos habituados"

Efectivamente, el refugio de Vegarredonda es una muy buena base de operaciones para acceder a este y otros picos del Cornión. Majada pastoril a 1.400 metros de altitud, aunque ya sin la presencia permanente de pastores como había antaño, el refugio fue construido en 1987 para sustituir a otro situado más arriba, donde están las cabañas, que había sido polvorín durante la Guerra Civil

A la izquierda de Cotalba tenemos La Torre la Canal Vaquera, conformando un importante paso de montaña a las brañas, de ahí su nombre, y seguidamente el picacho de Los Tres Poyones (2.090 m), del latín podium, lugar elevado de difícil acceso, de donde viene a la vez el verbo empoar tan empleado en tiempos por los pastores, "quedar atrapado entre brañas y riscos sin salida" 

Los Tres Poyones dan paso a su vez a su izquierda a El Porru Requexón (2.170 m), célebre por la cumbre redondeada que le da nombre, un gran porru o cumbre redonda, que forma un requexu, esto es, un ángulo o rincón formado por dos paredes que se encuentran. Señala la frontera entre Cangues/Cangas de Onís con Amieva y de él leemos en la Enciclopedia del paisaje de Asturias:

"...emplazado entre dos amplias horcadas: la jorcada del Requexón, por el norte, que hace derivar hacia el oeste el desarrollo del porru y lo desvertebra del cordal de Los Tres Poyones; y la jorcada de Les Merines, al sureste, que lo separa de las cumbres de Cebolleda. La vertiente norte  se presenta como una muralla vertical con 200 m de desplome sobre el jou de El Requexón, y aunque el ascenso por ella es muy difícil, hay una vía  abierta que aprovecha las fracturas de la roca. Los accesos más oportunos a su cumbre parten de las horcadas que se mencionaron, desde las vertientes este y oeste respectivamente"

Justo debajo del Porru Requexón, un triángulo no nevado Es El Cuetu Llagu, que como La Porra L'Altiquera, El Porru Bolu, El Porru La Mazada, Los Argaos y todo este circo de montañas es muy visible desde la subida a Vegarredonda, situada exactamente más abajo aún, viéndose perfectamente la cuesta de Llampacimera, estrecha y muy pronunciada, en forma de canal, encajada entre El Porru Bolu y los Argaos, resto de una antigua lengua glaciar

Y a la izquierda de El Porru Requexón y siguiendo la línea de cumbres tenemos Las Torres de Cebolleda (2.429 m), en la parte más alta de Los Argaos y seguidamente aquí están las reinas del Cornión: en medio de la foto es La Torre de Santa María (2.476 m) y a su izquierda Peñasanta o La Peñesanta (2.546 m) 

La Torre Santa María, la segunda más alta pues del Cornión, de "mole gigantesca" la califica la Enciclopedia del paisaje de Asturias, desarrollándose de norte a sur con la Aguja de Enol (2.362 m) como "brújula natural" y encima de Las Barrabastrosas. Al este La Torre Santa María se yergue sobre el Jou o H.ou (con hache aspirada, gran hondonada kárstica, plural h.oyos, h.oos o h.ogos, nunca "jous" y menos pronunciar "yous", error muy extendido), el Jou los Asturianos y la boca del Jou Santu. Al otro lado está el neveru (nieves perpetuas) de La Cemba Vieya, otro resto de los glaciares que cubrieron Los Picos de Europa, no sólo en la prehistoria sino incluso durante la poco conocida Pequeña Edad del Hielo. De la historia de sus ascensiones leemos en Wikipedia:

"La primera ascensión conocida fue realizada el 19 de septiembre de 1891 por los franceses Paul Labrouche y Saint Saud siguiendo la vía conocida como "La Grieta Rubia" en la pared sur de la montaña y considerada hoy la vía normal para acceder a la cumbre, junto con la conocida como "El Corredor del Marqués" de similar dificultad en la cara norte. La vía de "El Corredor del Marqués" fue escalada por primera vez el 4 de octubre de 1907 por Gregorio Pérez Demaría "El Cainejo" y Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós, Marqués de Villaviciosa, primeros escaladores en subir al Pico Urriellu o Naranjo de Bulnes.

La ruta de aproximación normal a la vía de la "La Grieta Rubia" comienza en el Lago Enol a 1080 m y continua a través de Pandecarmen y el refugio de Vegarredonda hasta llegar a la Horcada de Santa María, donde se da vista al impresionante Jou Santo y punto en el que comienza la ascensión final. La vía es una trepada de 120 metros de desnivel con pasos de II grado y algún paso de III- aislado. (PD Sup).

Además de las mencionadas, existen alrededor de doce vías de dificultad variable para ascender esta emblemática cumbre.

Desde la cima se tiene una perfecta panorámica de los Urrieles, destacando el Torrecerredo (2650 metros) en el centro de los mismos. También se da vista a la imponente cara norte de la Torre Santa, techo del Cornión con sus 2596 metros de altitud"

A la izquierda de la Torre Santa María y hasta La Peñesanta se reconoce otra continuidad de cumbres, alguna con varias cimas o cotas y sus correspondientes pasos o jorcadas/h.orcadas intermedias: La Torre les Tres Maríes (2.416 m) o Torres del Torcu (2.451 m), La Torre Enmediu (2.460 m) y La Torre La H.orcada (2.447 m)

Y esta es la reinona del Cornión, La Peñesanta, un conjunto de peñascos que dominan ampliamente El Cornión y que se divisan desde muchísimos kilómetros de distancia a norte, sur y occidente, desde alta mar por un lado a la meseta por el otro y la sierras del occidente astur al oeste. Al este son más altos bastantes picos de Los Urrieles pero la estampa de La Peñesanta es muy visible, totémica y emblemática, sin contestación a su rápida identificación. Nos agrada mucho compartir su apasionante historia alpinística con las primeras ascensiones, también de Mendikat:

"La primera ascensión a la montaña fue desarrollada por el Conde Saint-Saud acompañado por Vicente Marcos "Vicentón", de Los Llanos de Valdeón, y François Bernat-Salles, guía de Gavarnie (el mismo que escaló el Couloir de Gaube). Este noble, enamorados de los Picos, le dió el apodo de el "Cervino de Asturias". Sin embargo, más "Cervínico" es el Picu Urriellu..., pero entonces, siguiendo con las (poco razonables) comparaciones alpinas, la Peña Santa sería el Eiger de los Picos…

El padre de Don Pedro Pidal, el vencedor del Naranjo del Bulnes, dice que llegó a la cumbre en 1.887 acompañado por Roberto Frasnelli, tras una peligrosa ascensión que jamás ha sido confirmada.

El 4 de agosto de 1892, la expedición de Saint Saud acomete la ascensión por la Cara Norte, presuntamente por la vía de Llambriales. Labrouche escribe en la cima: "Estamos en el lugar al que el hombre no había llegado jamás y del que se dice que sobre su sagrada torre hay una fuente que mana eternamente... y que no existe. ¿No es un sacrilegio estar donde estamos?".

Posteriormente sería "El Cainejo", el primer ascensionista del Picu Urriellu (2519 m) el que llegaría a la cumbre por la Canal Estrecha. Comprueba la ascensión del conde y el 3 de agosto de 1.904 guía a Don Pedro Pidal a la Torre de Santa María (2478 m) y luego hasta la cima de la Peña Santa (2598 m). Sólo dos días después esta cordada conseguiría ascender al célebre Urriellu, al Naranjo de Bulnes.

La Peña Santa posee sus itinerarios más sencillos entorno a la Cara Norte y la arista Oeste, que dominan una gran depresión de aspecto ciertamente lunar que es el Hou Santu (2076 m). Los itinerarios más simples por este lado son de tercer grado (A.D.). La pared Sur es la más impresionante y alberga las vías de escalada más prestigiosas y largas. Destaca en esta vertiente la ruta Sur Directa (D.sup).

El primer accidente mortal en la peña fue en 1974, cuando tres escaladores culminaron la ascensión por la Canal del Pájaro Negro. Uno de ellos (Hernán Llasos - Nani) resultó fulminado por un rayo. En su memoria queda la vía, originalmente denominada Marisi, en la cara SE del Picu Urriellu, bautizada desde el fatal desenlace como "Nani"

La Torre de Santa María es también llamada en las guías de montaña Peña Santa de Enol o Torre Santa de Enol, lo que ha motivado que a la otra se le añada de Castilla para diferenciarla (estando en realidad en León, lo que causa también polémica). Para complicar aún más la cosa a La Peñesanta o Peñasanta se la da en llamar también Torre Santa. En realidad se trata de topónimos reinventados en base a los primeros montañeros que exploraron Los Picos, cuyos errores o reinterpretaciones de los nombres populares de los pastores se han venido transmitiendo durante más de un siglo, como bien dicen numerosos estudiosos como Francisco Ballesteros Villar en su libro Pastores y majadas del Cornión o el espeleólogo y gran amante de estas montañas Xosé Lluis del Río, que en Aproximación a la Toponimia de los Picos d'Europa dice:

"Por lo general, la toponimia de los Picos d'Europa ha sido maltratada (como no podía ser menos) por la práctica totalidad de los autores que de un modo u otro se han acercado al conocimiento de algún aspecto de estas montañas. Y por ello el conocimiento de los nombres de lugar de los Picos es, hoy en día parcial y, en muchos casos, incorrecto: los errores se han ido acumulando de unos autores a otros hasta el punto de ser aceptados por una gran mayoría y se van reproduciendo de una obra a otra sin ningún sentido crítico"

Y más abajo de La Peñesanta o Peña Santa, La Torre la Canal Parda (2.353 m). Los topónimos Peñesanta, Torre Santa María en estas dos cumbres cimeras, que además están sobre el Jou Santu aluden a una cristianización de ancestrales cultos a las montañas como lugares donde moran las divinidades

Es muy interesante saber que, según apunta en su trabajo toponímico Xosé Lluis del Río en realidad los lugareños de los conceyos más inmediatos conocen a todo El Cornión como La Peñe Santa y sería más lejos cuando se emplea El Cornión:

"El Macizo Occidental es conocido como Los Picos del Cornión en Piloña y Caravia, tierras natales, respectivamente, de José Ramón Lueje y Aurelio de Llano. Es por ello por lo que pasó a la bibliografía como El Cornión y de esa forma se ha popularizado.8 No obstante, en Cabrales, Onís y Sayambre se conoce a este macizo con el nombre de La Peña (o Peñe) Santa. 

El Macizo Central es conocido como Los Urrieles o también como Los Picos d'Urrieles. Los pescadores de Llanes lo conocen con el nombre de Urriel. 

 Existe un cantar popular que dice: 

"¡Altos son los Picos d'Urrieles

 altos son, qué maravilla! 

Más alta é La Peña Santa, 

que se ve toda Castilla". 

En Onís y Cangues d'Onís se dice "Picos d'Urriellu"; antaño se decía "Picos d'Orriellu" y en Caín "Picos Urriellos". Esta alternancia entre Urrieles y Orriellos está documentada, sobre todo en obras antiguas y también en algunos testimonios de carácter oral"

Volviendo a tomar como referencia El Picu Cotalba, miraremos ahora a su derecha la zona de Ordiales, célebre por su mirador, también con impresionantes vistas pues se alza vertiginosamente sobre una altísima pared vertical que cae al otro lado también sobre el citado Valle de Angón, en Amieva, formado por El Ríu Dobra, así como Los Beyos y gran parte de las cumbres de la zona centro-occidental asturiana en días muy despejados. Se accede a Ordiales también por Vegarredonda, y a esta a su vez desde Covadonga y Los Lagos. Ahí puede decirse que acaba el camino a este tan visitado mirador donde fue enterrado el alpinista pionero y promotor en 1918 de la declaración del Parque Nacional de los picos de Europa, el primero de España, Pedro Pidal, el Marqués de Villaviciosa y donde hay otro refugio de montaña, el Refugio de Ordiales

Más a la derecha y sobre Ordiales está la Sierra les Tucaes (1.667 m), entre El Picu L'Armada (1,675 m), y la majada de Los Redondos (1.500 m). Redondos o redondas es como se llama a las peñas suaves y romas que permiten el asentamiento de brañas y el pastoreo, mientras que tuca alude a formas cónicas, como las de estos picos. Armada por su parte alude a trampas para animales silvestres, lobos normalmente, que tanto abundaron antaño, algún tipo de cerco o empalizada como el chorco conservado en Valdeón. No es descartable que tenga que ver también con armadura y similares, estructuras de madera para cruzar un río o despeñadero o facilitar el paso, separando una senda del precipicio por ejemplo, como una barandilla

Más cerca vemos como entre las montañas labra su profundo curso del desfiladero del Ríu las Cabras, que es como se llama al Bedón en su curso alto. Aún más arriba y desde su nacimiento en la Vega de Tebrandies, recibe los nombres de Muñombreru y El Cerezu. Escribe también de él, cómo no, y muy bien, Gracia Noriega:

"Es el más caudaloso del concejo, «sin serlo mucho», como acota Fernando Carrera, y su curso es de 12 kilómetros. Nace en la sierra de Escapa, en Cabrales, y sirve de límite a los Valles de Posada y San Jorge; en Rales toma el nombre de río Bedón, y entra en la mar por la playa de San Antolín de Bedón, como si fuera un veraneante, junto a los muros benedictinos del monasterio"

Y así, con La Cuesta Sabina al oeste y más allá La Cabeza Benzúa, nos encaminamos a los "benedictinos muros" de San Antolín de Bedón, dejando atrás esta braña junto a la caminamos muy placenteramente en llano tras dejar atrás La Cuesta

Estamos en el extremo occidental del monte El Llanu, a cuya cota más altano hemos llegado a subir, pues el Camino bordea su meseteña planicie por la ladera sur y, ya a partir de aquí, por la oeste


Aquí hay una encrucijada: a la derecha es la pista que comunica con la mencionada meseta de El Llanu, la laguna de El Llau y de ahí a la Playa Torimbia: nosotros seguimos de frente, hacia los ocalitos


El Camino fue amplísimamente ensanchado para que pudiesen subir y bajar los camiones con la maquinaria precisa para instalar dichas antenas y que ahora puedan hacerlo los correspondientes vehículos de mantenimiento


Como bien nos señala el mojón, estamos al principio de la tan anunciada bajada del Camín del Mar al paso del Ríu Beón para seguir su estuario desde el monasterio hasta su desmbocadura en el mar


Y así, en apenas dos zancadas, pasamos de ver la alta montaña de Los picos de Europa a ver el Mar Cantábrico a nuestros pies, grande y sublime contraste de paisajes ante La Punta Rocinera, al otro lado de la Playa de San Antolín, hacia la que nos dirigimos, no sin antes visitar ese antiguo cenobio cisterciense...
 






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