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sábado, 1 de febrero de 2014

SAN ANTOLÍN DE BEÓN O BEDÓN: LA MEDIEVAL SOBRIEDAD CISTERCIENSE EN LOS ARENALES DE LLANES (ASTURIAS)


Antriguo monasterio de San Antolín de Bedón o Beón. Iglesia románica y edificios dieciochescos.
El Camino que viene de Niembru llega a la entrada del conjunto monástico
Haciendo Camino por tierras llaniscas, nos encontramos, bajando por la cuesta que viene de Barru y Niembru, y saliendo a la carretera AS-263 con el histórico y lamentablemente arruinado monasterio de San Antolín de Beón o Bedón,  con su iglesia románica entre edificios hoy en ruinas, estos del siglo XVIII, todo ello en medio de una amplia vega.

Entrada al monasterio desde el Camino.
Podemos entrar a visitarlo, al menos exteriormente, pues el acceso se realiza por un paso existente justo donde la pista acaba su descenso y llega a la carretera.


Señalización del monasterio.


 A primera vista la parte antigua del monasterio aparece casi tapada por otras construccionesposteriores a la fundación medieval


A lo largo de esta campera accedemos al viejo monasterio. Vemos primeramente las dependencias dieciochescas arruinadas tras la Desamortización de Mendizábal.


 Así llegamos al templo medieval. Un problema burocrático existente desde su desamortización en el siglo XIX sobre quien es realmente su posesor ha hecho muy difícil recuperar el conjunto monacal, donde se han realizado muy pocas intervenciones hasta el momento.


Es común ver caballos pastando en el campo de la iglesia, evocadora estampa que no obstante no deja de ser un ejemplo de los problemas de los que hacemos mención.


Las arruinadas dependencias monacales. Edificios del siglo XVIII


Recordemos que en aquella época medieval un monasterio era mucho más que un lugar de retiro y oración: era una gran empresa de explotación agropecuaria, organización social y administración y dominio del territorio, con propiedades, rentas y vasallos, de ahí su enorme influencia sobre el territorio, fundados en las proximidades de las más transitadas vías de comunicación de la época, como es el caso del Camín Real de la Costa, verdadera "autopista" de la antiguedad, paso continuo de viajeros y mercancías, por donde discurre, por él y por sus ramales, el Camino de Santiago.


Al igual que en el caso del monasterio de San Salvador de Celoriu, que ya veíamos antes de llegar a Barru y Niembru, al de San Antolín de Beón se le atribuye su fundación a la nobleza local llanisca, aunque en este caso no existen documentos que lo atestigüen, a no ser las sepulturas existentes en su interior de las familias llaniscas de los Aguilar y los Posada, así como algunas inscripciones de la capilla mayor relacionadas con una reedificación o refundación del santuario en el siglo XII.


Otro dato existente es legendario y atribuye al conde Munio Rodríguez Can, hijo de Rodrigo Álvarez de las Asturias, señor de la tierra de Aguilar, la fundación del convento en el siglo XI tras su arrepentimiento por haber dado muerte a una joven a la que pretendía y a su pareja en una capilla dedicada a San Antolín aquí situada.


Sea como fuese lo cierto es que la actual iglesia monacal fue edificada a caballo entre los siglos XII-XIII sobre una construcción anterior, del siglo XI y contemporánea del conde.


Se trata de un románico de estética cisterciense, reformadores de la Orden Benedictina que promulgaban la vuelta a los ideales de sobriedad y pobreza, de ahí que los arcos de las portadas, sur y oeste, pese a ser de formidable aspecto, de varios arcos ojivales con sus capiteles y columnas, carezcan de decoración, no así los canecillos del saliente de los alerones que, a manera de tejadillos, se disponen sobre ellos, estos sí profusamente labrados con diferentes motivos y escenas, figuras humanas, de animales, bajorelieves de montería o filigranas geométricas.


Esta es la portada oeste, con sus arcos, uno de ellos someramente tallado, columnas con fustes, bases y capiteles sin decoración, lisos. Arriba los canecillos sí están cincelados con múltiples motivos.


Abundan las figuras humanas... caza del jabalí.


Mujer con niño en brazos.


Elementos muy gastados...


Mujer y lobo o perro.


Otro animal a su izquierda.


Quizás un león o un oso...


Danzarines o contorsionistas.


 A su izquierda una escena de caza...


Motivos geométricos.


Un ave que asemeja una garza.


Más figuras zoomorfas.


Tal vez un mono.


Pasamos ahora a la portada sur, donde se repite el modelo de la portada oeste, sobriamente esculpida salvo en los canecillos.


Se revelan más gastados pero también se reconocen figuras humanas y de animales...





Magnífica portada tardorrománica, prácticamente gótica


La majestuosidad del edificio se acrecienta con el triple ábside semicircular en la parte del altar, uno grande y dos pequeños ábdsides uno a cada lado, también sin ornamentos esculpidos en la piedra de sus detalles y elementos.


Otra narración que aseguraba que aquí traían los cistercienses a sus monjes díscolos de otros monasterios de Europa carece asimismo de documentos fidedignos que la demuestren. La carencia de información documental va siguiendo en siglos posteriores, apuntando el cronista Ambrosio de Morales en su visita al lugar la creencia extendida que fue cenobio amparado por los Estrada y los Aguilar. Es entonces en el siglo XVI cuando va apareciendo documentación, pero relacionada con las protestas vecinales por las costumbres licenciosas imperantes, solicitando los representantes del concejo de Llanes a la Santa Sede que se enmendase este problema, tal y como se hizo al incorporar el convento a la obediencia de la Congregación de Valladolid en 1531, siendo unido no mucho después, en 1544, al de Celoriu, quedando entonces San Antolín como priorato atendido por un monje que dependía del abad de San Salvador de Celoriu, según bula del Papa Paulo III.
 

 En 1822 con las medidas desamortizadoras fueron puestos a la venta todos sus bienes a excepción del templo y se autorizó su demolición, siendo esta decisión revocada en 1855 por la oposición de la Comisión de Monumentos de Asturias y la intervención del obispo Ignacio Díaz-Caneja. Hubo una primer restauración en 1955 con Luis Menéndez Pidal y, dentro de un vacío legal sobre su exacta titulariad que llega a nuestros días, se hizo otra, más polémica, entre los años 1998-99.


Las otras dependencias adyacentes son en la actualidad empleadas como cuadra para los caballos que apaciblemente pacen en estas vegas de El Ríu Beón, próximo a su desembocadura en la famosa Playa de San Antolín.



Regresando al Camino dejamos el monasterio y salimos al paso peatonal habilitado al lado de la carretera AS-263 para ir a la playa


Desde el paseo peatonal tenemos también una formidable vista del cenobio en medio de esta amplia vega, bajo el monte de Piedras Lluengas


Piedras Lluengas, La Riega del Carbón y a la derecha El Llanu Niembru...


Esencia del paisaje y de la historia


Pasamos el río Beón o Bedón, justo antes de su desembocadura en la Playa San Antolín


El picudo monte de Piedras Lluengas


El río divide en dos la playa. Este es el acceso a la parte oriental, la más agreste y preferida por los surfistas


Conchas de Santiago en San Antolín...


Seguimos el largo paseo...


Subiendo un poco al lado del túnel del ferrocarril


La desembocadura y la playa


Piedras Lluengas




Más al oeste a lo lejos La Punta Pistaña


La Playa de San Antolín es la más grande de Llanes, guardada al este por La Punta Pistaña, razón por la cual del río hacia elle es llamada precisamente La Playa Pistaña, bajo el cónico monte de Piedrasblancas, que domina este entorno


La Playa Y Punta Pistaña...


El río forma un meandro al llegar al mar. La desembocadura como tal muchas veces parece "cortada" o apenas sin cauce, pues el río se filtra al mar entre las arenas y los regodones...


La senda peatonal se abre a un gran paseo de aceras al pasar por la parte oriental de la playa, la preferida por los bañistas


Es un excelente mirador sobre esta concha guardada al oeste por La Punta La Dehesa


En este lugar hay algún chiringuito playero y es donde ese cabo rocoso forma una oquedad natural, El H.uracu, por donde entran las olas del mar, siendo espectacular en días de tormenta


El H.uracu con galerna o tormenta


Oleaje golpeando las rocas calizas y pasando por El H.uracu (pronunciar con hache aspirada)



El H.uracu en bajamar y mar en calma...


Una impresionante oquedad natural


 La playa es por lo tanto muy visitada, no solo en verano...


Se acaba la ancha acera


Y sigue el paseo por esta vereda


Bajando entre la vía del tren y la carretera AS-263 que, a su izquierda y arriba tiene la Autovía del Cantábrico (A-8)


El Camino sigue ahora unos metros el arcén de la carretera general, dejando a la derecha la entrada a la playa al lado del chiringuito


Siguiendo el arcén también dejamos a nuestra derecha el camino a la Playa de Gulpiyuri, un verdadero "lago salado" cerrado al mar por una colina rocosa pero comunicada con este subterráneamente. Si el peregrino no tiene demasiada prisa puede visitarla pues merece la pena


Unos metros más de arcén y curva a la izquierda


 Pasaremos así bajo los viaductos de la A-8


Subiendo un poco veremos a nuestra izquierda la caseta del Consorcio de Aguas


Y a la derecha un taller


Pronto dejamos el sufrido arcén para desviarnos a la izquierda


Siguiendo ahora el Camino que pasa a la izquierda de la urbanización La Pontiga, ramal que se dirige al pueblo de Naves, cabeza de esta parroquia


El Camino junto a La Pontiga


 Aquí hay un pequeño parque


Mesas de las meriendas...


 Zona de juegos...


Y al fondo, más allá del camposanto, vemos el centro del pueblo de Naves, antigua dependencia monacal de San Antolín que se constituyó como parroquia independiente a principios del siglo XIX, llegando a tener ayuntamiento propio en el Trienio Liberal (1820-23). Recordemos que la singularidad de la parroquia rural en Asturias, Galicia, y otros lugares del mundo, hacen de ella una entidad no solamente religiosa sino también civil a efectos de agrupación social y vecinal, de ahí su importancia para la organización del territorio


Pasamos entre los muros de cierra de unas fincas


Y ya llegamos a la iglesia y a la hermosa plaza de Naves, donde podremos hacer un alto si lo deseamos, descansando de nuestea larga caminata