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domingo, 12 de marzo de 2023

LA CASTAÑAR D'ESPINA, EL ÁRBOL SAGRADO DE COLUNGA: LA VIRGEN DE LORETO, EL NÁUFRAGO HOSPITALERO, LOS ASILOS Y EL COLEGIO DE "LOS BABEROS" (ASTURIAS)


La Castañar d'Espina

Esta es La Castañar d'Espina verdadero árbol totémico a la entrada de Colunga viniendo de Güerres y Trespandu, dos caminos, alternativos al oficial, que parten del albergue de peregrinos de La Isla en La Colonia, el primero por la Ruta de los acantilados, y el segundo, más corto y directo, por la histórica senda jacobita junto a la recuperada capilla de Santa Catalina de Alejandría

De sus leyendas una está especialmente ligada a las peregrinaciones, pues se dice que bajo ella pasó su primera noche el náufrago veneciano Joseph de Misso, único superviviente de su barco, hundido frente a los citados acantilados de Güerres hacia 1630 y que, en agradecimiento por haber sido salvado y curado, se quedó en Colunga como hospitalero del Hospital de Santa Ana, sito en el casco histórico de la población y del que se conserva su capilla

Nuestra Señora de Loreto desde La Castañar d'Espina

Joseph de Misso se había encomendado a la Virgen María de Loreto, pues de ella portaba una imagen, posiblemente una medalla, en el trance del trágico naufragio, por lo que con el tiempo se consagraría en fundar un santuario a ella dedicado, situado muy cerca de aquí, junto con su correspondiente cofradía, el de Nuestra Señora de Loreto, que con el tiempo pasaría a ser tan importante que no pocas veces se la tiene por patrona de Colunga (realmente son La Inmaculada y San Cristóbal), el cual puede verse desde aquí y por el que sí pasa el Camín Real o Camín de Santiago, procedente este de La Isla por Güeñu y Cobián

Este agradecido hospitalero donó además al nuevo templo una talla en madera policromada, destruida en la Guerra Civil, pero que, gracias a las fotos de una feligresa, se le hicieron las oportunas réplicas, una esta, colocada en el tronco de este emblemático castaño o, como aquí se dice, castañar

Paisaje de San Xuan de la Duz saliendo de Trespandu

Las rutas de Trespandu y Güerres desde los acantilados se unen a unos 500 metros poco más o menos al este de La Castañar d'Encina, entre El Foyu y La Corredoria, dando vista a la iglesia parroquial de San Xuan de la Duz, la iglesia parroquial de San Xuan de Duz, parroquia que engloba a los pueblos de San Xuan, Güerres y La Poledura, es la referencia visual que ambos caminos tienen desde poco antes de converger


Su gran tamaño y altura, sobre todo la de su torre-campanario, aunque su cimborrio sobre el crucero es casi tan alto, la hacen totalmente reconocible desde la lejanía


Las dos rutas salen a la Carretera Güerres, a escasos metros una de otra. Pero cierto es que tan pronto los caminos tienden a unirse también pueden volver a separarse seguidamente: una opción es la de ir a la derecha, hacia la iglesia, para luego acercarnos al centro de la villa capital del concejo por El Camín del Cuetín. La otra, a la que dedicamos esta entrada, es ir a la izquierda, hacia La Castañar d'Espina


Esta es la gran ería de Los Llanos, donde la curva realiza una pronunciada curva, junto a las fincas de La Corredoria, ya citada en 1448 con este nombre del convento ovetense de San Pelayo, con propiedades e intereses en estos lugares "la faça de la Corredoria"


Foto de invierno, con los prados muy verdes, un poco más a la izquierda, en Fontecha, "Fuente de Fontecha" en los legajos del mismo año de Les Pelayes


Al sur, el Sueve o El Puertu, también llamado El Puertu Sueve y, en algunas cartas de navegación, el Monte Carrandi, topónimo ya más discutido pero del que también existen valedores, una sierra alta, con cumbres máximas que pasan de los 1.000 metros de altura, como el Picu Pienzu (1.161 m ó 1.160 y 1.159, según las fuentes), no demasiado habituales tan cerca del mar


Como contraste, en cambio, nuestro camino a Colunga va a ser muy llano, por eso esto se llama Los Llanos, y así continuará siendo después, por el valle del Ríu Llobones, antes de acometer la subida a Conyéu y Beldréu, seguida de la bajada a Pernús y de nuevo subida a La Llera, una montaña rusa que nos llevará al concejo de Villaviciosa por Priesca


Antes, el cementerio estaba más a la derecha, más allá aún de la actual iglesia, en Santianes, barrio de San Xuan y cabeza de la parroquia, "Santi Yuanes" en 1579 según transcriben los escritos monacales de Santa María de Villamayor, en Piloña


La antigua iglesia también estaba allí, en San Xuan, así como la escuela y la casa rectoral, la iglesia nueva se construyó en este lugar en 1924, buscando estar más cerca de Güerres, el pueblo más habitado de la parroquia, pero sin alejarla demasiado de su solar primitivo


Las actuales carreteras no existían, y los vecinos de Güerres, aunque contaban con capilla propia, la mencionada de Santa Catalina de Alejandría, habían de ir a San Xuan a oficios religiosos como los de los entierros, con el cortejo fúnebre y los ataúdes con los difuntos portados a hombros, por el dificultoso trayecto del Camín de Mirantes. Por ello hubo allí un oratorio de Ánimas, La Capilla Mirantes, donde solía detenerse la comitiva a rezar un responso, así como cualquier viandante, y echar alguna limosna en su cepillo


El Camín de Mirantes viene de Güerres por El Valle, ladera sur de La Villeda (141 m), monte castreño por excelencia, donde se ha localizado un asentamiento defensivo prerromano, con fosos y parapetos, rodeado de leyendas sobre sus antiguos pobladores y los pretendidos tesoros que albergaban las entrañas de la montaña, no en vano hay una gruta muy importante, La Cuevona, que fue refugio de los vecinos cuando se guardaban de los bombardeos de la Guerra Civil. En ella, décadas antes, el historiador y estudioso de las costumbres de Asturias, Braulio Vigón Casquero, afirmaría incluso haber encontrado huesos de mamut


Desde antiguo fue un monte comunal, ahora infestado de ocalitos que han afectado muy seriamente a las estructuras del castro, pero antes fue un patatal, donde se cosechaban "les patates del castru", siendo llamado por los vecinos El Castru del Foyu porque, según información recogida por la investigadora Josefina Pis Sánchez en su Toponimia de La Duz"los amos del terrenu yeren los propietarios de la finca de Güerres que llamen El Foyu", situada justo a sus pies


Ahí está ahora el Hotel El Foyu, pero hace tiempo fue un renombrado restaurante-parrilla, está en un altozano rodeado de una extensa finca cuyos muros fueron hechos, se dice también, con las piedras acarreadas de las construcciones que habría en el castro, murallas, cabañas, etc. Era normal que, hasta no hace relativamente demasiado tiempo en términos históricos, cualquier construcción antigua, castros, torres y murallas, fuesen empleados como canteras al no existir aún la sensibilidad actual hacia la historia y el patrimonio. El nombre viene de la existencia de un gran hoyo o foyu


Abajo, al otro lado del muro y más allá del parking, hay actualmente bar y restaurante en La Panera del Foyu


La parroquia de San Xuan de la Duz se extiende por el sur hasta El Cuetu, en los mismos arrabales de la villa de Colunga, es más, tradicionalmente se señala que La Castañar d'Espina señala el lugar en el que confluyen estas dos parroquias más las de La Isla y Gobiendes, existiendo una leyenda al respecto que contaremos al llegar allí


Y estas son las casas de La Cruz, justo antes de El Cuetu Espina. Esta es una foto de invierno, con el maíz aún no plantado y el intenso verdor de los prados


El maíz actualmente se planta como forraje para el ganado, no como antes, para el consumo humano del cereal, molido y hecho pan (borona o boroña). El manejo de sus ingentes cosechas requería mucha mano de obra, por lo que la vecindad iba de casa en casa, turnándose, ayudando aquí y allá en esas tareas comunitarias


Muchos trabajos comunales se organizaban aquí, en la iglesia, cuyo componente social trascendía incluso al devocional. Eran las reuniones a conceyu abiertu tras la misa dominical, donde además circulaban noticias y se tomaban decisiones, reforzando la entidad e identidad parroquial, una organización administrativa, además de religiosa, cuyos orígenes efectivos se retrotraen al siglo XII pero que son en realidad mucho más antiguos, pensemos sino en el Parroquial Suevo del siglo VI, basado sin duda en una organización anterior romana y esta a su vez en otra prerromana de gens y gentilitas


Todos los rituales litúrgicos asientan ese espíritu comunitario de la parroquia como unidad vecinal, aún en sus lugares más apartados, pues las hay realmente grandes. El bautismo anuncia el nacimiento, la comunión la entrada plena en la comunidad, las mismas son reuniones piadosas pero también juntas semanales ordinarias donde se pedía que, al menos, fuese una persona por familia, aunque estuviesen muy lejos (a veces con el ganado en las brañas)


Las fiestas, patronales, sacramentales son romerías en las que la juventud alterna, ronda y se conoce. También se rivaliza con otras parroquias o entre los pueblos dentro de la misma; los amoríos se fraguarán en matrimonios, los matrimonios darán hijos, con el tiempo los mayores fallecerán y se enterrarán en el interior del templo o en el camposanto, juntos aunque con lugares preferentes también después de la muerte


Aún después del fallecimiento, ahí serás recordado por tus descendientes en el camposanto y oficios de Difuntos, pasando literalmente a la posteridad, verdaderamente todo un esquema de socialización que fue, durante siglos, por no decir milenios, imperecedero


Por ello, cualquier cambio que trastoque ese orden socio-espiritual que tan fuertes lazos anuda, ha de hacerse con mucho tacto pues puede llegar a ser convulso, ello abarca desde la unión, división, creación o disolución de parroquias, así como el paso de algunos pueblos o lugares de unas a otras, a la ubicación de la iglesia (antes sobre todo que se hiciesen cementerios exteriores y más alejados), con todo lo que ello conllevaba, como fue este el caso, al acercarla a Güerres y al lado de la nueva carretera local que también comunica con el cementerio nuevo


Dentro de San Xuan de la Duz el núcleo más alejado es el de La Poledura, alguna de cuyas casas reconocemos en lontananza bajo el monte La Guarida y Rasa de San Telmo, orientado al sur y al otro lado del valle formado por El Ríu Lliberdón, Colunga o Rozaya al desembocar en La Playa la Griega, antes comunicado con este lado del río por Santianes (la parroquia aparece como Santianes del Mar en 1329 en los documentos de San Pelayo)



Fue construida en 1924 con las aportaciones de la familia Montoto Hernández, en concreto Luis Montoto Cobián, su esposa Concepción Hernández Alfonso, su hijo Tomás Montoto y la  esposa de este, María del Carmen Isant, tal y como reza una lápida inscrita sobre su portada principal, bajo la torre-campanario. El conjunto está impregnado del gusto Modernista imperante en los años 1920 pero con toques netamente asturianos como las columnas del pórtico, que asemejan pegollos de hórreo, al igual que las del piso superior de la torre del campanario


Además de la iglesia, Don Luis Montoto Cobián, político y escritor, nacido en la villa de Colunga en 1836, auspició más obras e iniciativas en este concejo del que llegó a ser alcalde, como El Colegio de los Frailes, muy poco más allá de La Castañar d'Espina, por el que vamos a pasar, auténtica institución colunguesa


La Cruz, un topónimo que puede hacer referencia a una cruz caminera, muy habituales antaño, a una encrucijada o a ambos, pues los cruces de caminos eran lugares muy dados a sacralizar por sus muy especiales connotaciones de lugar de paso, cruce y tránsito


En la distancia y al sur de Colunga reconocemos el Monte Pedrada (301 m), Les Pedroses (333 m) y más atrás y a la izquierda El Cuertu Argüeri (411 m), sobre el valle del Ríu Lliberdón y paso natural al del Piloña por el Altu la Llama y Borines


Cartel indicador del lugar, junto a una casa, mirando a la entrada desde Colunga


Los Llanos, a la derecha, más allá del seto de la primera casa, en la ladera de El Cuetu, empezamos a ver Los Asilos, otra de las fundaciones de la familia de Luis Montoto Cobián, en concreto de su nuera doña Carmen Isant Cortada, aunque no pocas veces se la atribuyen a él


Vista al norte de nuevo hacia San Xuan, la iglesia parroquial, La Villeda y San Telmo. Se especula que la Duz puede ser "la dulce", como en topónimos estilo Aguaduz, siendo la palabra duce propia del asturiano y, como doce en gallego, equivalente a dulce. Sin embargo parece tener que ver con un antiguo posesor, la tierra de Docius o Duccius, nombre latino, tal vez en tiempo de Roma o en el alto medievo


En San Xuan de la Duz, es preciso recordarlo y tenerlo presente, nació en 1939 el gran maestro y escritor José Antonio Fidalgo, erudito investigador, gran divulgador y Cronista Oficial de Colunga cuyas obras son fuente recurrente de información para este blog y por ello recomendamos encarecidamente. Aparte de libros impresos, publicaciones y centenares de artículos y trabajos, podemos seguirlas de manera amena y continua en las páginas de Les histories de Fidalgo y Cronistas Oficiales


A la derecha de la iglesia vemos el barrio de La Quintana d'Arriba, con su fila de casas populares restauradas, alguna dedicada al turismo rural. No llegamos a ver El Palaciu, o Palaciu los Pablos, por los descendientes de D. Pablo Pérez, situado justo detrás de la iglesia


Pero sí vemos la finca Ordoña, en la ladera sur-occidental de La Villeda, pertenecía a El Palaciu y estaba rodeada por una muralla de piedra. Realmente esta es la parte alta, en un cueto o altozano, la de abajo es llana. Cuando empezó a urbanizarse, dice Josefina Pis Sanchéz, empezó a popularizarse llamarla con el artículo, La Ordoña. En 1740, en el Libro de fábrica de la iglesia se lee la frase: "heria de los llanos de abajo que llaman ordoñe"


En primer término, La Retoral o Retoral Nueva vino acá de Santianes, junto con la iglesia, en 1924, emplazándose también al lado de la carretera. Uno de los párrocos más recordados por Fidalgo es don Valentín Gorostiaga Curieses, Licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Ciencias Bíblicas


Destaca en su fachada su puerta de arco de medio punto, con una cruz sobre la clave. Su cubierta es a cuatro aguas


Desde San Xuan, por La Riestra, un camino va a La Playa la Griega, El Caleyón o Camín de La Miyar. En ese arenal, tres malhechores asesinaron a un vecino de Mondoñedo en 1750, capturados y trasladados a Oviedo/Uviéu, fueron allí ahorcados y luego cortadas sus cabezas para ser devueltas al lugar del crimen, siendo expuestas sobre unas picas, para escarnio


Casualidades de la historia, también fueron decapitados, pero a tiros y en la Guerra Civil, las figuras de dos ángeles orantes a ambos lados de la torre. campanario situados sobre el tejado del pórtico. Sí se le restituyó la mano en cambio, arrancada de la misma manera, a la escultura del patrón, San Juan Bautista, sita sobre un pedestal un poco más arriba y en la pared delantera, sobre una ventana picuda encima de la portada. Un tejadillo protege la imagen y luego, sobre este, vemos un reloj de sol, antes del cuarto de las campanas, en el piso más alto, una "torre-campanario terminada en un hórreo", dice Fidalgo


De frente y al fondo de esta Carretera Güerres vemos ya La Castañar d'Espina, a su derecha y un poco más arriba dos altas palmeras se yerguen sobre Los Asilos, muy cerca ya del Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, llamados popularmente los baberos por su hábito, institución esta sí fundada por Luis Montoto Cobián, que aún no vemos pero que pronto conoceremos


A la izquierda, las instalaciones de la Estación de Servicio Los Llanos, junto a la carretera general. Según leemos en el trabajo dedicado por el investigador Inaciu Hevia Llavona a la Parroquia de Gobiendes, esos terrenos pertenecen administrativa a esta parroquia colunguesa y son Los Llanos d'Abaxu, al norte del pueblo de Coceña


Enfrente de ella, y al otro lado de la N-632, están el Polideportivo Los Llanos, donde se celebra todos los años la multitudinaria Feria de les Fabes, y a su derecha el Colegio Público Braulio Vigón, construido en 1971 sustituyendo al de la Fundación Montoto, o Colegio de los Frailes, inaugurado en 1908 y que conoceremos enseguida, el cual ya había pasado no obstante a ser escuelas públicas con maestros nacionales desde la marcha de los Hermanos La Salle en 1946


Un dato muy importante es que, justo al otro lado, discurre el Camín Real, el Camino de Santiago oficial. Poco más allá es El Trigal, topónimo que delata antiguas plantaciones de trigo, y el monte de Casa Pumaralbín. Más allá Cuetu Quemáu (181 m) y en la distancia de nuevo El Monte Pedrada y Les Pedroses. Si nos fijamos, más allá de los tejados del colegio destacan los carteles azules de la Autovía del Cantábrico (A-8)


Y es que delante de nosotros ya tenemos también La Castañar d'Espina, símbolo de la historia de Colunga y de las peregrinaciones por esta villa y concejo, el árbol del náufrago que se hizo hospitalero y arraigó el culto local a la Virgen de Loreto. Tradicionalmente, y según "una creencia quizás más mítica que real", dice Hevia Llavona, dicho viejo castaño, grande y de espeso tronco y largas ramas, es el hito divisorio en el que se unen las parroquias de Gobiendes, La Isla (La Isla'l Moral), Colunga y esta de San Xuan de la Duz


A la derecha, Los Asilos, proyecto de la Asociación Femenina, fundada en 1927 por la esposa de don Tomás Montoto, doña Carmen Isant Cortada, siendo estas instalaciones inauguradas en 1928. La asociación benéfica se denominó Unión Social Católica de Colunga, acogiéndose al patrocinio de la Virgen Milagrosa. Como bien dice Fidalgo, por supuesto que su marido y su suegro estaban "ayudando en la sombra", pero el protagonismo es de la asociación, que después pasó a llamarse Fundación Montoto


Más allá de Los Llanos y los montes de Pumaralbín, esta vecina parroquia de Gobiendes llega al Sueve, Puertu Sueve o El Puertu Sueve, ocupando la mayor parte del terreno colungués de la serranía, que se extiende por esta su ladera norte. A la derecha vemos el Picu Fontanielles (1.063 m), sobre el Altu la Llama a su derecha, su límite occidental. Más a la izquierda es el Picu Mirueñu (1.137 m), la segunda cota del Puertu, ya enteramente en términos del concejo de Parres, seguidamente Les Corripes (1.114 m), este sí ya marcando la frontera, como a su izquierda el ya citado Picu Pienzu, al que siguen, en dirección este, El Picu la Govieta (1.025 m) y El Cuetu'l Sellón (1.027 m)


La línea de cotas máximas remata con El Picu Babú (929 m). Dice Hevia Llavona que es común que se les llame tanto picos como cuetos e incluso con su topónimo diferenciador a secas, El Pienzu, Les Corripes, Fontanielles, etc. Por nuestra parte siempre advertimos que, según la guía o mapa que consultemos, las alturas varían, existiendo además ciertas confusiones de ubicación, la más destacada la del Picu Fontanielles con sus tres cimas, que han ocasionado que, al menos desde los años 1990, en los mapas del Instituto Geográfico Nacional se plasme como Peñalichar, extendiéndose el término a partir de entonces


De La Castañar d'Espina a la derecha son los prados de El Cuetu Espina, abreviadamente El Cuetu, en los que están Los Asilos, llamados así, en plural, por no ser un sólo edificio, sino varios. Esta iniciativa, como explica muy bien José Antonio Fidalgo, no se fraguó de la noche a la mañana, ni mucho menos. Las causas arrancan mucho antes, entre los años 1891 y 1912 se aprobaron leyes, reglamentos y reales decretos muy severos contra la mendicidad, especialmente el Real Decreto del 8 de junio de ese último años, en el que además se "invita a las personas caritativas para que contribuyan con sus donativos mensuales" y sugiere a la prensa que estimule la caridad pública y la celebración de eventos, desde funciones teatrales, a tómbolas, festivales y cuestaciones para atender fines benéficos"


Esto motivó que ye en ese 1912 un grupo de colungueses, a iniciativa del alcalde Tomás Montoto Rivero, fundase una asociación benéfica a tal fin, una especie de entidad de socorro para proporcionar alimento, ropa, medicinas o alojamiento a los más desfavorecidos. Vemos además que en aquel momento las élites llevaban tiempo preocupadas por el fuerte surgir de movimientos políticos y sindicales que no atendían al orden social establecido, por lo que tendieron a ocuparse de la cuestión desde un punto de vista paternalista-conservador, netamente religioso-caritativo, que al menos garantizase la paz social y fuese un antídoto antirrevolucionario, el gran temor del momento en despachos y cancillerías prácticamente a nivel mundial pero especialmente en los países más industrializados


Pero como suele pasar "las cosas de palacio van despacio", no es hasta el 1 de junio de 1924, vuelve a decirnos Fidalgo, cuando se crea la Unión Social Católica, en asamblea celebrada en la Escuela Nacional de Niñas de Colunga, con el lema "Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo" y con el objetivo de "socorrer a todos los necesitados del concejo y poner en práctica las obras de misericordia"


Se creó a la vez una Junta Directiva de la que eran presidentes honorarios el alcalde Tomás Montoto y el párroco de Colunga, don Silvestre Piñera, ejerciendo de Presidenta Dª Carmen Isant Cortada, esposa de Tomás Montoto (había también vicepresidentes, secretarios, tesorero y vocales, creándose además juntas en las parroquias, donde la presidencia solía ostentarla el párroco o persona de relevancia


El 18 de julio de 1924 se aprobaron los estatutos de la sociedad, aprobados el 1 de agosto siguiente por el Gobernador Civil, don José Massa, y seguidamente, a 31 de octubre, por el obispo don Juan Bautista Luis y Pérez, quedando inscrita en el Libro Registro de Asociaciones a fecha 5 de septiembre de 1925. Eran 17 los socios fundadores con cuota anual no inferior a 250 pesetas, y 287 los numerarios, con cuota mensual de 0,25 pesetas, "coste estimado de una comida y cena para los acogidos"



En sesión del 5 de noviembre de 1925 se acordó comprar estos terrenos de El Cuetu o Cuetu Espìna a su propietario, don Luis González, que pedía por ellos 2.000 pesetas, consiguiéndose una rebaja de 500 pesetas, según se desprende de la cantidad de la compra efectiva, a fecha 25 de ese mes, adquiriéndose otras parcelas colindantes, en diciembre de ese año y en marzo de 1926 por un precio de 750 pesetas


Se proyectó hacer un acogedor proyecto de cuatro albergues cuyas parcelas se destinarían a huerto y jardín, teniendo cada casa huerto y jardín, cada uno con cocina, baño y dormitorio, según experiencia del pintor colungués Víctor Martínez, junto con Juan Vigil y Tomás Montoto, encargándose el proyecto a los prestigiosos arquitectos Lomas y Manchobas. Se le añadió además un quinto pabellón, destinado a los servicios centralizados de cocina, comedor y enfermería 


Se quería con ello evitar cualquier hacinamiento ni nada que se asemejase a los grandes, fríos y lúgubres edificios de caridad existentes en otros lugares, muy impersonales, sino hacer casi una pequeña aldea en la que los alojados pudiesen disfrutar de su intimidad y libertad en un entorno realmente apacible y de manera independiente


Las instalaciones fueron inauguradas el 28 de agosto de 1928 con la presencia destacada de autoridades, el mencionado obispo de la diócesis, el Presidente de la Diputación Sr. Pumariño, el Gobernador Civil Sr. Caballero, el Alcalde de Colunga Sr. Vigil, el ahora diputado Sr. Montoto, los párrocos de Colunga y de San Xuan de la Duz (en cuyos términos están Los Asilos, recordémoslo), Junta Directiva de la USC y numeroso y nutrido público


A cada uno de estos pabellones se le puso un nombre vinculado a sus benefactores: uno era el de San José, en memoria de José Caravia Montoto y donado por doña Vicenta Caravia; otro el de los Santos Mártires Cosme y Damián, homenaje a doña Vicente Caveda Isla y donado por sus sobrinos, el de la Cruz de la Victoria, donación de la entonces Diputación Provincial de Oviedo; el de la Purísima Concepción, este dado por don Luis Montoto Cobián en honor de su mujer doña Concepción Hernández; y el de la Virgen Milagrosa, el Pabellón Central, este inaugurado a posteriori, el 27 de noviembre de 1929, donado por don Tomás Montoto Rivero en recuerdo de don José Montoto, doña Concepción Hernández, don Luis Montoto y doña Carmen Isant


De los cuatro albergues destinados a residentes había espacio para cuatro por casa hasta un total de 16, pero ya a 2 de febrero de 1928, es decir, cinco meses antes de la inauguración, ya había en la mesa más de veinte solicitudes, tres de Carrandi, tres de Lliberdón, una de San Xuan de la Duz, tres de La Isla, tres de Sales, una de Llue, cinco de Gobiendes, una de La Riera y tres de Llastres. La atención y cuidado de los acogidos estuvo al cargo de Generosa Pérez


Los Asilos fueron construidos pues mirando al luminoso sur, al Puertu Sueve y sobre la carretera, el Camín Real y este, el Camín de les Xuaques, a la derecha de La Castañar d'Espina, por el que optaremos seguir para cercarnos plácidamente al Colegio de los Frailes o de los Baberos, y de allí al centro de la villa, aunque también podríamos ir por la carretera, a partir de aquí travesía urbana y con aceras a ambos lados


Cuenta la leyenda que en La Castañar d'Espina cayó un rayo que dictó "sentencia divina e inapelable", comenta también José Antonio Fidalgo Sánchez, sobre el litigio de lindes que enfrentaba a las cuatro parroquias que aquí convergen, al partir su tronco en cuatro "ramas troncales", las cuales aún subsisten desde el siglo XVI, y que delimitan la parte del árbol que es de cada parroquia, la del norte a San Xuan de la Duz, la del este a La Isla, la del sur-sureste a Gobiendes y la del oeste a Colunga


Ciertamente y aunque sea o no leyenda la divisoria parroquial confluyente en este castaño-hito, esa división sería la lógica según la posición de cada parroquia, independientemente de ramas, rayos y centellas. Existen leyendas más o menos similares en árboles, piedras y otros elementos prominentes del terreno en otros lugares, y lo cierto es que muchas veces marcan verdaderamente rayas y fronteras seculares (derechos comunales, de pastos, cultivos, bosques, leña, aguas, etc. 


La otra leyenda ya la hemos adelantado al principio, pero vamos a extendernos un poco más sobre ella, era hacia 1630 cuando el náufrago italiano-veneciano Joseph de Misso, pasa aquí su primera noche tras el desastre, en el que había rogado el amparo a una imagen, seguramente una medalla de la Virgen María de la llamada Casa de Loreto, localidad italiana donde se dice llegó, milagrosamente la casa natal de la Virgen María, transportada por ángeles desde Palestina, escapando de la dominación turca durante las Cruzadas


Curado y ayudado por los frailes, Joseph de Misso se quedaría en Colunga como hospitalero del Hospital de Santa Ana, a manera de agradecimiento a su tras traumático y trágico avatar, atendiendo a pobres y peregrinos. Al mismo tiempo se consagró a honrar a su salvadora y auspició la fundación de la Cofradía de Nuestra Señora de Loreto, junto con la construcción de una capilla a ella dedicada


Si bien cierto es que siempre cuesta discernir en estos casos qué es leyenda, realidad o tradición piadosa, se conserva lo que se dice es la copia del documento original de fundación del santuario, allá por 1663, el cual había sido propiedad del citado erudito Braulio Vigón, en el que puede leerse lo siguiente
"... Joseph de Misso, de nación italiana, de la señoría Venecia, morador y ospitalario en el hospital de la villa de Colunga, principado de Asturias y Obispado de Oviedo, de más de treinta a esta parte fundó y edificó una ermita advocación de NTRA. Sra. De Loreto en el valle y en los términos de Llanos, feligresía de dicha villa de Colunga..."
Hay no obstante cierta confusión de fechas, pues el investigador Jorge Hevia Sierra comenta en su artículo La Virgen de Loreto, dentro de la página de la Asociación de Amigos del  Concejo de Colunga lo siguiente:
"La construcción de la ermita actual pudo iniciarse en 1633 o en 1663 (...). El párroco de Colunga en 1633 menciona ya la Ermita, mientras que el acta de fundación de la Cofradía de Nuestra Señora de Loreto habla de 1663."

Joseph de Misso donaría una talla de madera policromada a la capilla de Loreto, santuario que podemos ver desde El Camín de les Xuaques, llamada cariñosamente la Romanina o la Virgen Romanina por su procedencia italiana y a la que enseguida se le hizo una hermana mayor, más grande, de las de vestir, para las procesiones y actos litúrgicos


Una tradición afirma que la talla primera la habría colocado aquí, en La Castañar d'Espina de su primera noche colunguesa. Otra tradición dice que estaba enterrada y que en 1908 un rayo la desenterró, siendo llevada a la capilla. Fuera como fuese lo cierto es que en su capilla estaba, cuando fue destruida, como la grande, durante la Guerra Civil. Luego, y gracias a las fotos conservadas, tras la contienda se hicieron réplicas, una de ellas, de la pequeña y de piedra, se colocó aquí, "entre las cuatro ramas troncales de La Castañar", en 1953, obra del artista colungués Leopoldo Fernández, Poldo el Marmolista. Así nos lo cuenta José Antonio Fidalgo en Virgen de Loreto en Colunga, comienza el novenario:
"Pues, señor; allá en tiempos de 1630 naufragó un barco italiano en las proximidades de la costa colunguesa.

Uno de los marineros, Joseph de Misso, devoto de la Virgen de Loreto, prometio, si salía salvo del trance, fomentar el culto a María bajo esa advocación lauretana.

Sano y salvo alcanzó los acantilados de Huerres y, físicamente agotado, buscó descanso y refugio en un castaño, cercano a Colunga, ubicado en la zona de Espina.

Ese árbol, aún vivo y lozano, es nuestro emblemático CASTAÑAR DE ESPINA.

Misso se hizo hospitalero en el Hospital de Peregrinos de Santa Ana y en 1660, con ayuda de sacerdotes locales y personas devotas, funda la Cofradía de Nuestra Señora de Loreto. Cofradía que fue perdiendo vitalidad a lo largo de los años hasta que en 1880 un entusiasta grupo de personas muy influyentes la renueva y ahí sigue plena de entusiasmo y vida.

La primera imagen lauretana venerada en Colunga era una pequeña talla en madera policromada, con cierto estilo bizantino, que los colungueses bautizaron como «la Romanina».

Después se construyó otra, con armazón de madera para ser vestida, que era la que procesionaba al inicio del novenario y el día de la fiesta mayor.

Ambas imágenes, por el aquel de la iconoclastia tan frecuente durante la guerra civil (1936), fueron destruidas. La actual Romanina (la de la Capilla y la de la Castañar) son talla en piedra, de «Poldo el marmolista»; la imagen que procesiona es donación de la familia de don Alfredo Lueje y las imágenes y restauración de la Capilla se deben a la generosidad de la familia Vigón.

Hoy viernes, la imagen lauretana hará su tradicional procesión Capilla-Castañar de Espina- Iglesia Parroquial. Como es tradición lo hará sobre calles y caminos engalanados con flores, espadañas, hinojo…; tarea que año tras año corre a cargo de las familias Valle Conlledo, Pis Gancedo, Castaño Rivero y Alonso Fidalgo… Sí, una procesión que para los colungueses es historia y es devoción mariana.

¡Oiga! Y si hay misa y procesión, ¿no habrá «mesa» para celebrarlo?

Pues sí. Verán, vamos a trabajar poco y preparar algo muy sabroso.

Corten en dos mitades triangulares un pan de molde (de sandwich) y pásenlas por sartén o plancha engrasada con mantequilla. Cuando estén doradas, las retiran y reservan.

Aparte, en sartén con poco aceite, doren ligeramente unos medallones de hígado (foie) fresco de pato o de oca. Coloquen un medallón sobre cada triángulo de pan y bañen muy ligeramente con mermelada de frambuesa, de grosella o de fresa «aduterada» con unas gotitas de vino Pedro Ximénez.

Ya verán cómo terminan cantando el estribillo de nuestro himno lauretano.

«Danos, danos, la gloria, María, Reina y Madre de Loreto»

Afirma la tradición cristiana que la Santa Casa de Loreto fue donde nació la Virgen María, donde recibió el Anuncio de la Encarnación del Hijo de Dios y donde vivió con Jesús y San José. Sobre su milagrosa traslación a Italia (previamente a Dalmacia) existen varias versiones parecidas. tomamos esta del artículo Virgen de Loreto de la Wikipedia:
"Esta advocación mariana se originó en una tradición del siglo XIII, que nos cuenta que la Santa Casa donde nació la Virgen María, en donde recibió el Anuncio de la Encarnación del Hijo de Dios y en donde vivió con Jesús y san José, fue trasladada en el año 1291 desde Nazaret a Tarseto (en DalmaciaCroacia), para ser protegida y resguardada de todo peligro, porque Palestina había sido invadida por los mamelucos. En el año 1191 los cruzados habían conquistado la ciudad de Acre, renombrándola como San Juan de Acre, y desde allí gobernaron Palestina hasta 1291
Según cuenta la historia, los ángeles llevaron la Casa cruzando el mar Mediterráneo y el mar Adriático, y la depositaron en Dalmacia. Los pobladores, al verla, no se explicaban cómo había llegado allí, pero supieron que era la Santa Casa cuando la Virgen se apareció a un sacerdote que se encontraba muy enfermo y le contó que esa era la de Nazaret. El sacerdote se sanó inmediatamente y contó la historia a todo el pueblo. Dentro de la Casa había un altar, y en él, una estatuilla de cedro de la Virgen María que tenía al Niño Jesús. 
Tres años más tarde, el 10 de diciembre de 1294, la Santa Casa fue nuevamente trasladada a la ribera opuesta del Adriático, a Italia, entre un bosque de laureles. De allí el nombre de Loreto (del latín Lauretum: lugar poblado de laureles). 
Todos los habitantes del lugar fueron a ver la Casa, y se postraron ante la imagen de madera de la Virgen María y el Niño; pero otros iban para asaltar a los peregrinos, y por ese motivo, tras ocho meses, la Casa dejó el bosque y fue situada por los ángeles en una colina propiedad de los Condes Stéfano y Simeón Raineldi. Pero ellos discutieron sobre quién era el dueño de la casa y nuevamente fue trasladada a un monte de piedras cercano a la vía principal que llevaba a Recanati. En ese lugar ha permanecido hasta el presente. 
El Santuario de la Virgen de Loreto se levantó en el siglo XIV. En su interior se encuentra la Santa Casa. Desde entonces Loreto se ha convertido en un extraordinario centro de peregrinación. Los muros de la basílica con los años se fueron llenando de títulos y advocaciones a la Virgen, lo que dio lugar a las "Letanías Lauretanas", que comenzaron a rezarse por primera vez allí y que fueron aprobadas por el papa Clemente VIII en 1601. 
La imagen de nuestra Señora de Loreto está en el interior de la Casa, tiene la túnica tradicional decorativa. El color oscuro de la imagen representa a la estatua original de madera, que con los siglos se oscureció con el hollín de las lámparas del aceite que se usaba en la capilla"

Aquella primera imagen de la Virgen de Loreto a cuya réplica de su medalla se encomendó Joseph de Misso al naufragar, pereció en un incendio en 1921, pero fue inmediatamente restituida. Como toda leyenda e independientemente de nuestras ideas y creencias, es posible que el traslado de la que se tiene por casa de la Virgen María en Tierra Santa sí se hubiese efectuado, como el de otras reliquias que corrían peligro, para salvarlas de su destrucción en las guerras santas de la época de los cruzados:
"La casa de la Virgen estaba formada por tres paredes adosadas a una cueva excavada en la roca (que se encuentra en la Basílica de la Anunciación de Nazaret). La tradición popular dice que en la noche entre el 9 y 10 de diciembre de 1294, las piedras de la casa de Nazaret fueron transportadas por ángeles por el aire, y por eso la Virgen de Loreto es Patrona de los aviadores. De hecho, algunos estudios[encontraron documentos que han confirmado que fue transportada por mar en buques de las cruzadas. Después de la expulsión de los musulmanes de Tierra Santa por los cristianos, un miembro de la familia Angeli, los gobernantes de Epiro, estaba interesado en salvar la Santa Casa de la destrucción, por lo que fue transportada primero a Trsat en la actual Croacia, en 1291, luego a Ancona en 1293 y finalmente a Loreto, el 10 de diciembre de 1294."

Un apartado del que se han hecho especiales estudios es el dedicado a las varias imágenes de la Romanina que se fueron haciendo a lo largo del tiempo, en la página de la Asociación de Amigos del Concejo de Colunga el investigador Jorge Hevia Sierra, basándose en el libro Nuestra Señora de Loreto, publicado por su cofradía en el año 2000, informa que, según los archivos parroquiales, en 1881 es donada otra imagen de la Virgen de Loreto, esta por Juan Manuel Pérez de Colunga, vecino de Bilbao y natural de Colunga, hecha en Italia. Luego llegarían las de la posguerra, ya en los años 1940, con la de Francisco Lueje y su mujer, hecha en los Talleres de Feliciano Ruiz de Vitoria:
"Por último, tras la quema en 1936 de la imagen de madera que se suponía trajo José de Misso, Leopoldo Fernández “Poldo” talló en piedra una réplica exacta que es la que se encuentra en la parte exterior de la capilla. Además, tomando esta última como modelo, fundió otra imagen en yeso.

Por tanto, tenemos constancia histórica de varias estatuas de la Virgen: la original o “Romanina”, la donada por Pérez Poladura en 1881, la donada por los Sres. Lueje en 1940 o 1949 (hay dudas sobre el año concreto) y las de Poldo Fernández (una en piedra y otra en yeso). Lamentablemente no sabemos exactamente cuál es la que fue víctima del fuego en 1936 (se supone la original) ni tampoco la que actualmente luce su graciosa figura en el interior de la capilla."

En mayo de 2021 llegaba a la parroquial de San Cristóbal de Colunga una talla más de la Romanina, obra del artista colungués, Doctor en Bellas Artes por la Universidad de Valencia y miembro de de la Cofradía Nuestra Señora de Loreto de Colunga, Francisco Blanco-Moreno Pérez, policromada en castaño de Lliberdón, madera que había permanecido "20 años secando y serenado", siendo donada por el padre del autor, Francisco Blanco-Moreno Lueje, según informa Búscolu, el portal de noticias del Oriente de Asturias. Se añadía de esta manera entonces una nueva imagen pequeña (Romanina) a la de las Les tres Romanines anteriores, de las que también escribe José Antonio Fidalgo:
"La primera imagen que se ofreció al culto de sus fieles -hablamos del siglo XVII , año de fundación de la Cofradía- era una talla de pequeño tamaño ,en madera policromada, de estilo bizantino y con gorro frigio.- Años después esta imagen fue «acompañada» con otra de gran tamaño, de las llamadas «de vestir», que era la que procesionaba durante su fiesta. A la primera, por su «aspecto clásico» y considerado el origen italiano de su promotor, se la llamó cariñosamente con el apodo de «LA ROMANINA». 
Las dos imágenes -«la Romanina» y la «de vestir»- fueron «desaparecidas» cuando la guerra civil de 1936-1939. 
Pues señor… 
Había en Colunga una mujer devota de la Virgen lauretana, María Dolores Granda, que conservaba alguna fotografía (en blanco y negro) de La Romanina y recordaba con bastante detalle la policromía de su talla. Y había también en Colunga un marmolista, Leopoldo Fernández, persona con grandes habilidades para la escultura. ¡Para qué más! 
POLDO, que así conocimos a don Leopoldo, esculpió en escayola una escultura muy similar a la antigua Romanina (tamaño y forma) y siguiendo las indicaciones de María Dolores la decoró con el mayor detalle posible que recordara a la antigua imagen. Es la actual ROMANINA que se venera en la Capilla de Loreto. 
Pero no quedó ahí la cosa. Poldo, además de la imagen policromada, talló otra en piedra que se muestra en una hornacina en la parte exterior frontal de la Capilla. Y por si fuera poco, talló una tercera que se colocó -y ahí sigue- en el centro de la CASTAÑAR DE ESPINA, viejo árbol que sirvió de primer refugio y descanso al bueno de Joseph de Misso."

Y tras visitar a la Virgen de Loreto, la del náufrago-hospitalero Joseph de Misso y patrona de Colunga, a la buena sombra de La Castañar d'Espina, Tomamos, como anunciábamos, El Camín de Les Xuaques, al pie del Cuetu Espina y dando vista a Los Asilos


Muchos conductores, que entran y salen de Colunga y ven estos pabellones desde la carretera, piensan se trata de una colonia de chalets más que un conjunto de acogida, la Residencia Unión Social Católica. En Búscolu, y a fecha 16-10-2007, José Ramón Cueva escribe de este lugar lo siguiente:
"Yo conocí aquellas instalaciones hace ya bastantes años, consistentes en un local común y varias casitas distribuidas en las cercanías del pueblo, amuebladas con sencillez, con todos los servicios necesarios, sin que les faltase nada, integrándose en un conjunto alegre y de un gran colorido, que sin duda ha servido, a lo largo de todos estos años, para que muchas personas -matrimonios, viudas y viudos, ancianos solitarios- vivieran su vejez y su olvido en compañía unos de otros, sin exigírseles nada, ninguna compensación, a cambio de esas atenciones. Y de esos cuidados...

Fue a mediados de los años cincuenta del siglo pasado cuando, en compañía de unos amigos de Avilés -Michel Olamendi, Luis Álvarez Campa y dos ingenieros ingleses contratados para la instalación de la siderúrgica avilesina, que se alojaban en el hotel Serrana-, acudimos a Colunga desde Arriondas, atravesando el Sueve en un jeep que tenían los ingleses a su servicio. A la entrada de Colunga nos detuvimos para contemplar aquel hermoso conjunto de casitas situadas no lejos de la carretera, a cuyas puertas vanos ancianos y ancianas se hallaban sentados tomando el sol y charlando animadamente. Acaso los más sorprendidos fueron los ingleses, que no podían imaginar que en la España de aquellos años, en la que faltaban tantas cosas, existiera una instalación tan moderna y tan alegre para la atención y el cuidado de nuestros ancianos".

Según leemos en las páginas del sector, es esta una residencia privada "de tipo Cuidados de rehabilitación, geriátricos y paliativos". Años atrás, el 23 de agosto de 1984, escribe José Antonio Fidalgo en La Nueva España el artículo El asilo de Colunga, una institución distinta, informando de cómo era su funcionamiento poro aquel entonces dentro del apartado El asilo hoy:
"Actualmente la institución acoge a 22 residentes: 10 hombres y 12 mujeres. Solamente hay un matrimonio, aunque existen posibilidades para más, pues se dispone de una casa especialmente construida a ese fin. Los ancianos son atendidos por una encargada, Covadonga Martínez; una cocinera, Enedina García; y una asistenta, Irma García. 

La mayoría de los ancianos pueden valerse por sí mismos: Limpian su casa y colaboran en pequeñas faenas domésticas. Quizá la más veterana sea Rosa, una anciana ciega y muda, que está en la casa desde 1953. La mayoría son del concejo de Colunga, pero también los hay de Oviedo -la Diputación tenía contratadas 8 plazas-, de Villaviciosa y de otros Ayuntamientos. 

El presupuesto es alto, pero gracias a los donativos y a las propias aportaciones de los residentes, casi todos pensionistas, pueden cubrirse gastos. 

La ancianidad es un mundo de anécdotas, de algunas podría escribirse un libro. Y también un mundo de sinceridad, de humor casi infantil, de recuerdos"

"En el asilo nun falta ná, tién hasta horru", según nos dicen, y es verdad, lo vemos allá arriba, en lo alto casi de El Cuetu Espina. El cronista Fidalgo, en el citado artículo pasa, de la actualidad de aquel tiempo a resumir su historia y trascendencia:
"... una institución fundada hace cincuenta y seis años pero con un concepto, entonces muy avanzado, sobre lo que debe ser una residencia de la tercera edad. Situado en el lugar conocido como «Cueto Espina», el asilo está integrado por cuatro casas con apartamentos individuales y parcelas destinadas a huerto y jardín. La mayoría de los ancianos limpian su casa y colaboran en pequeñas faenas domésticas, sintiéndose así cómodos y casi como en su propia casa. 
La historia comienza allá por la década de los veinte cuando se promulgó la ley que prohibía la mendicidad. A impulsos de nobles sentimientos, y con el fin de socorrer a todos los mendigos y necesitados del concejo, un grupo de señoras tomó la iniciativa de acogerse a la ley de Asociaciones de 1887 y crear la que desde entonces se denomina «Unión Social Católica» de Colunga."

1924 fue un año clave, pues se puso todo en marcha de forma práctica a partir del 1 de junio, y luego, ya en el acta de constitución firmada el 20 del mes siguiente, se plasma el plan para hacer aquí el asilo hospital para los más necesitados del concejo "cuando los recursos lo permitan"
"En esta sesión se detallan las cantidades suscritas mensualmente por las diversas parroquias, colectas y donativos recaudados, que cifran un total de 400 socios y una cantidad de 1.009,95 pesetas. 

Actuó como presidente el arcipreste-párroco de Colunga, Silvestre Piñera Zarracina y la junta rectora de la asociación designó como cargos importantes los siguientes: presidenta, Carmen Isant; secretaria, Regina Miyar, y tesorera, Loreto Vigón. 

Entre los acuerdos económicos adoptados en la citada reunión destacan: fijar en 0,25 pesetas la cuota mínima para el socio de número; hacer un ensayo de cocina para alimentar de 15 a 20 pobres, dándoles una comida al mediodía por 0,25 pesetas".

A la derecha del segundo edificio, en medio de la foto, está la capilla de la residencia. Más allá una colada delata el de los usos generales. Ya antes de la construcción de estas dependencias había comenzado "la ilusionada actividad de la asociación", escribe Fidalgo:
"En el año 1925 se logra repartir entre los pobres del concejo la cantidad de 16.968,70 pesetas; y en 1926, la de 15.470,20 pesetas; dinero que, en aquella época, era de una cuantía extraordinaria. Piénsese que con 120 pesetas  -según se asegura en el punto décimo del acta número 50, de fecha 6 de septiembre de 1928- se compraron: una gallina, tres pollos, café, azúcar, vino, galletas y un jamón. 

Pues bien, después de estos repartos tal fue la gran labor caritativa de las gentes colunguesas  -aún quedaban un remanente de 12,800 pesetas, lo que permitió abordar la parte más difícil de los objetivos de la institución: la construcción de un asilo hospital que permitiese a los necesitados encontrar «alivio a sus dolencias y disponer de un hogar decoroso los que lleguen a la vejez desamparados y sin medios de procurarse el cotidiano sustento»

Caminando por El Camín de les Xuaques nos fijamos en la disposición de las estructuras, la ladera del Cuetu Espina fue aprovechada para hacerlas escalonadas y que ninguna le haga sombra a otra, que todas reciban los rayos del sol durante todo el día:
"El criterio que sirvió de guía a este proyecto fue «el dotar a cada asilado de una vivienda independiente, provista de todas las comodidades indispensables, evitando en lo posible toda sensación de reclusión». Constituyeron el comité de construcción Víctor Martínez, Juan Vigil y Tomás Montoto. La confección del proyecto corrió a cargo de los arquitectos Lomas y Manchobas. 
Se adquirieron los terrenos adecuados en uno de los parajes más pintorescos de Colunga -el «Cueto de Espina»— por un valor de 5.000 pesetas, y en él se levantaron cuatro casitas con «sendas parcelas destinadas a huerto o jardín», provistas de cocina, dormitorio y cuarto de aseo, «donde puedan vivir con libertad e independencia 16 asilados, 4 en cada edificio, cuidando ellos mismos, si pueden, de su respectiva casita». Actualmente son siete las casas destinadas a ese fin y veintidós el número de acogidos.  
La bendición e inauguración de estos locales tuvo lugar el 26 de agosto de 1928. El obispo, los gobernadores civil y militar, el presidente de la Diputación y un numeroso grupo de diputados asistieron al acto."

Al fondo, muy cerca, vemos la clara fachada este del Colegio de los Frailes, con su tejado a dos aguas, justo a la izquierda de la torre de la luz, y hacia donde nos acercamos paso a paso. Dice de él también Fidalgo
"La enseñanza primaria, en general bien atendida en las parroquias colunguesas, se limitaba a conocimientos básicos impartidos por un maestro o maestra que concentraba a todo el alumnado en una sola aula.

Para dar solución a este problema - hablo de Colunga- Don Luis Montoto y su esposa doña Concepción Hernández, matrimonio adinerado y benefactor, fundaron en 1908 el Colegio de La Inmaculada y San Luis, conocido en el concejo como "El Colegio de los Frailes", regido por religiosos de la Congregación de Hermanos de la Doctrina Cristiana, popularmente denominados "baberos".

En este Centro, modelo en su actividad, se impartían enseñanzas por grupos de edades y siempre de acuerdo con la capacidad educativa de cada etapa. La enseñanza, gratuita, era subvencionada por un capital y sus intereses donado por don Luis Montoto y su esposa. Dinero que, a su vez, se destinaba a cubrir las propias necesidades de la Comunidad de religiosos".

Y a la derecha, la entrada a la residencia. Según José Antonio Fidalgo, durante la guerra "afortunadamente nada faltó al asilo" pese a los convulsos y muy terribles acontecimientos de la contienda, que se prolongaron durante la posguerra y su racionamiento. Ya casi pasada esta tiempo hubo de celebrar sus primeros 25 años de existencia:
"Nunca faltaron personas generosas que supieron -muchas veces de forma anónima- «echar una mano» en los malo s momentos. Todavía se conserva la tarjeta que un caritativo vecino de Oviedo, cuyo nombre no conozco y no me es permitido revelar, adjuntó a un valioso donativo: «Muchas gracias por ofrecerme la ocasión de colaborar en su obra». Toda una lección de solidaridad.

El 26 de agosto de 1953 se celebran solemnemente las bodas de plata de la institución. Tiene lugar una misa de campaña oficiada por el entonces párroco de San Juan de Duz, Valentín Gorostiaga, y a ella asisten un numeroso grupo de autoridades y colungueses. Allí estaban el arzobispo Lauzurica, el general Vigón, la presidenta Carmen Isant y muchos, muchísimos asistentes."

Alguna señal o símbolo permitiría identificar alguno de estos inmuebles residenciales, por ejemplo, aquí, el de arriba, tiene que ser el de la Cruz de la Victoria, donado por la Diputación


Y es que efectivamente, el escudo de Asturias, la Cruz de la Victoria, nos lo descubre


Vemos un poco a la izquierda y a no mucha distancia, el barrio de Loreto, que toma este nombre de la capilla de la Virgen, santuario que también reconocemos desde aquí. El Camín de les Xuaques formaba parte del trayecto procesional de sus fiestas y romerías, a mediados de julio, que discurre desde el santuario de la Virgen Lauretiana a La Castañar d'Espina y la iglesia parroquial de San Cristóbal, en buena parte engalanado con alfombras florales hechas por el vecindario, un recorrido así descrito en Les histories de Fidalgo:
"Al atardecer se "sacaba" , muy adornada con flores, la Virgen y se iniciaba un primer recorrido procesional desde la Ermita hasta la Castañar de Espina.- Abría marcha el Pendón-Guía parroquial , seguido de la Cruz Procesional y ciriales ; detrás gaiteros y tamborileros, a continuación el Estandarte de la Cofradía y, cerrando la comitiva, la Imagen de la Virgen, sacerdotes, autoridades y personas devotas con hábitos penitenciales y velas encendidas. El público asistente se distribuía en dos filas : mujeres a la derecha, varones a la izquierda.- El párroco, con traje talar, alba y capa pluvial presidia el cortejo ; don Francisco, coadjutor-organista, con traje talar, sobrepelliz y bonete, dirigía con potente voz el rezo del Rosario. 
Al llegar a Espina se detenía la procesión y se rezaba, en latín, la "Salve,Regina..." ; seguidamente se continuaba por el camino del Asilo-Les Xuaques entonando las Letanías de María (en latín), dejando algún intervalo para cantar algún himno mariano .- Ya en la Iglesia, el rezo de la Novena cerraba los cultos.-"

Dice José Antonio Fidalgo que la tradición colunguesa "impone" el rito por el que, al comienzo de la novena de la Virgen de Loreto, la imagen grande visita en procesión a la pequeña Romanina de La Castañar d'Espina, siendo luego llevada a parroquial de San Cristóbal el Real. Una poesía anónima, publicada en el programa de fiestas de 1956, narra así este encuentro de las dos imágenes: 

Ya se acerca Loreto, ya llega el día
que Colunga festeja con alegría.
Hizo antes la novena de la Santina
que fue a ver a su prima "La Romanina". 
En procesión alegre cantando van
por el caminu llanu p´hacia San Xuan;
y al llegar al castañu, ya centenariu,
descansen un pocu ; sigue´l Rosariu. 
La voz de don Francisco, ¡qué bien entona!;
responden les muyeres con voz chillona;
y armen los rapazos su algarabía
al contestar al cura la letanía.- 
Al marchar diz la Virgen (cara guapina)
:¡Hasta el añu que viene, querida prima!
Dame pena dexate siempre al serenu,
lo mismo cuando xela que si ta buenu,
sin tener más abrigu que cuatro fueyes,
y yo más calentina baxu les teyes...

Lo mismo que el Año Santo Compostelano, existe también la tradición jubilar del Año Santo Lauretano. Esta es la historia de estas festividades y jubileos de la entrada Ermita de Nuestra Señora de Loreto (Colunga) en Wikipedia, que resume los estudios y descripciones al respecto de José Antonio Fidalgo:
"La festividad mayor es el día de la Visitación de la Virgen María a su prima santa Isabel que en aquella época se celebraba el 2 de julio y luego pasó a celebrarse el 31 de mayo. Cuando era Papa Alejandro VII y Obispo de Oviedo Diego Riquelme y Quirós, lo que ocurrió entre los años 1661 y 1665, se constituyó la Fundación de la Cofradía de Ntra. Sra. de Loreto, a ejemplo de otras Cofradías que ya existían por Asturias en aquella época. El 6 de mayo de 1663 figura como fecha de la firma de los primeros estatutos de la Cofradía y se solicitó a Roma la concesión de indulgencias para los devotos que venerasen a la Virgen en su ermita de la Loreto de Colunga.

El papa Urbano VII concedió el 8 de agosto el privilegio de jubileo plenísimo a los devotos que acudiesen desde las primeras horas del 1 de julio hasta el atardecer del día siguiente, cumpliendo con las condiciones acostumbradas previstas por la Iglesia.

La Iglesia concede indulgencia ordinaria «el día de la Presentación de la Virgen, y la Natividad, el 8 de septiembre y el día 16 de septiembre que el día de San Cipriano y para cada uno de los sábados del año haya altar privilegiado que se saque ánima del purgatorio con cada misa que en cada altar se dijere, y en esta conformidad se juntaron y sentaron los cofrades por cofradías para honra y gloria de Nuestro Señor y su Santísima Madre los siguientes, que se sentaron ante Notario Apostólico, que fue de manera siguiente:...» y se enumeran a muchas personas importantes de la época, entre los que figuran los curas de santa Úrsula de Carrandi, el presbítero de Toribio de Argüero, el cura de Colunga, el cura de San Juan de Duz, el Capitán Diego Alonso Covián , Joseph de Misso, fundador. Todo esto está firmado por el Capitán Diego Alonso de Covián de la siguiente forma: «En testimonio de verdad. Diego de Covián.» Sin mebargo, poco o nada se sabe de la cofradía desde su fundación hasta bien entrado el siglo XIX.

El «Día Grande» de las fiestas se recuerda cómo llegó la imagen románica a Colunga tal y como se indicó en el apartado correspondiente. Empieza la jornada con el pasacalles tradicional previo a la Misa solemne que tiene lugar en la iglesia de San Cristóbal. Los colungueses llevan tres ramos que son bendecidos durante la ceremonia y una vez finalizada comienza la procesión que preside la Virgen de Loreto que procesiona en último lugar y delante, los niños con el ramo y tras ellos los otros dos ramos de lo adultos. Todos los ramos van adornados con los «roscos de pan» y los «bollos preñaos».

Año Santo Lauretano, que como el Xacobeo, también tuvo su prolongación papal durante los tiempos del "virus maligno" Covid 19. De esta forma publica la noticia Cope Ribadesella a fecha 2 de julio de 2021:
"Hace dos años el Papa Francisco decretó con su autoridad el que la memoria libre  de la Virgen de Loreto, Patrona de Colunga (Asturias), se inscribiera en el Calendario Romano el día 10 de diciembre. Tras ello se designó el año 2020 como jubilar de Ntra. Sra. de Loreto, determinando los lugares donde se podía ganar la indulgencia plenaria.

Con motivo de la pandemia, el Santo Padre ha prolongado el Año Santo Lauretano hasta diciembre de 2021. Con esta designación se invistieron varios templos de la cristiandad donde se podía ganar la indulgencia plenaria, un acto por el que se suprimen plenamente los pecados cometidos y confesados hasta ese momento.

Ante esto desde la Parroquia de Colunga y la Cofradía de Ntra. Sra. de Loreto se realizaron los trámites ante la Santa Sede para que la iglesia parroquial de San Cristóbal el Real, en la capital del concejo, se agregase al Santuario Pontificio de la Casa Madre de Loreto. Esto lleva implícito que la iglesia de San Cristóbal se agrega a los otros lugares de culto donde se puede ganar dicha indulgencia plenaria."

Rondando el último tercio del siglo XIX, esta devoción y romería atravesaban un momento de gran decadencia, hasta que en 1881 y por iniciativa del párroco colungués don Francisco Allonca, ayudado por varias personalidades locales y vecinos en general, se recuperó esta fiesta mariana, que fue manteniéndose con éxito salvo el dramático paréntesis de la Guerra Civil


Esta foto de invierno, con los árboles del campo de la capilla sin hojas, nos permite ver mejor la estructura del edificio, estilo barroco popular, una nave, pórtico, sacristía, dos capillas laterales y cabecera cuadrada. El pórtico está guardado por un muro de piedra de poca altura y una escalinata de acceso al templo. El techo del mismo presenta caída a tres aguas, con tejado de amplio alero que se sostiene frontalmente sobre cuatro columnas, con una barandilla de barrotes de madera que cierran este cabildo


Las paredes o paños exteriores están enfoscados, es decir, revestidos por una capa de mortero. Pintados de pintura blanca y adornados con zócalo gris. Las esquinas y los cercos de las ventanas son de piedra para embellecer su sencilla estructura. Las capillas laterales repiten el mismo esquema de la nave principal, de tejado a dos aguas y rematadas con bolas. pero dispuestas perpendicularmente a ella. La cabecera de la nave es cuadrada, cubierta en el interior con bóveda de crucería de estilo gótico


He aquí otra de las entradas a Los Asilos, casi al final de su finca. Coincidiendo con las bodas de plata, en el número 142 del Boletín Parroquial, fecha agosto de 1953, se publicó con la firma de A. L. la poesía ¡Piedad para los ancianos! y dedicada a los residentes:
Piedad para los viejos. 
Piedad para los pobres
desvalidos que vagan abrumados de frío
con el rostro bañado de lágrimas salobres
el organismo endeble y el corazón vacío. 

Ellos muestran sus carnes por el traje raído, 
ellos van tiritando por falta de calor. 
Son pájaros errantes que no tienen su nido 
seres abandonados con gesto de dolor
Piedad para esos viejos arbustos ya tronchados
por el viento glacial de la injusticia humana 
piedad para esos brotes que fueron arrancados 
sin ninguna piedad de la materna rama. 

Derramad vuestras almas, cual ánforas de amores 
sobre esas tristes vidas saturadas de hiel
y con honda ternura mitigad sus dolores 
volcando entre sus llagas un bálsamo de miel

Dado que el profesor y cronista Fidalgo Sánchez es detallista y gastrónomo, de ninguna manera podía faltar el menú de aquellos 25 años...
"Los actos conmemorativos del 25 aniversario terminaron con una comida en la Cabaña del Mar, donde se sirvieron entremeses, merluza a la primavera, ternera a la flor, mantecado, fruta, vinos, café y copa"

Y así, a aquellos 25 siguieron otros 25, transcurriendo todo un medio siglo hasta las bodas de oro, año 1978, ya en plena Transición:
"Sigue el asilo su andadura Y llega al cincuentenario de su fundación. Se celebra con un emotivo acto, al que asisten el gobernador civil, alcalde, junta directiva —presidida a partir del fallecimiento de Carmen Isant por Carmen Montoto Cuervo- y un nutrido grupo de vecinos y veraneantes, entusiastas todos de la obra. Los residentes son obsequiados con una merienda campestre donde confraternizan autoridades, asilados y asistentes al acto. 

Se aprovecha la ocasión para actualizar los recibos de los socios, consiguiéndose suscripciones que remontan la cifra de 250.000 pesetas anuales. 

Téngase en cuenta que, en esa fecha, los gastos mensuales andaban ya por las 130.000 pesetas en el verano y por las 180.000 pesetas en el invierno. Actualmente son mayores"

Resalta en su artículo el escritor, profesor y cronista los donativos recibidos a nivel popular de todos los pueblos del concejo, como los del carro de José Ramón Vallín Vega, alcalde pedáneo de Gobiendes, en el que traía "carraos de patates, fabes y coses pal asilo" y era ya por entonces residente en él, o el pescado de Llastres:
"Covadonga Martínez, encargada, asegura que en estos cuatro últimos años no fue necesario comprar pescado nunca. Los marineros lastrinos se encargaron de suministrarlo. Comentario aparte merece también la aportación de la gente de la emigración, sobre todo la colonia argentina, siempre pendiente de las necesidades existentes y dispuesta a prestar su colaboración para resolverlas". 

Dejamos atrás Los Asilos y nos encaminamos seguidamente a nuestro próximo hito caminero vinculado al patrimonio de Colunga, el Colegio de los Frailes o de los baberos, fundado en 1907 por don Luis Montoto Covián y su mujer doña Concha (Inmaculada Concepción), con solar familiar en la Casa de Loja, de la que tanto hemos hablado en nuestros itinerarios entre La Isla y Güerres


Se hicieron cargo de su administración y enseñanza los Hermanos de la Doctrina Cristiana, orden religiosa creada en 1684 del canónigo de Reims (Francia) San Juan Bautista de la Salle (Jean-Baptiste de La Salle), razón por la que también se les llama Hermanos de la Salle y, popularmente, reiteramos, Los Baberos, por esta prenda en su hábito, ideado también por su fundador, y a la que también se le llama rabat

San Juan Bautista de La Salle  http://www.lasalle.org/ClipArt/Color/JBDLS.jpg

De origen francés, esta orden religiosa alcanzó gran notoriedad por la eficacia de sus sistemas en enseñanza para la época, por lo que se extenderían  por otros países, como España, en este caso en plena época de la Restauración borbónica, cuando al finalizar la I República y llamarse del exilio al Alfonso XII surgían un nuevo esplendor de las órdenes religiosas, centrándose ahora en fines benéficos, asistenciales y educativos. Su atuendo, inusual hasta la fecha en el país, llamaba poderosamente la atención. En El hábito y el babero, de la página de La Salle, leemos al respecto esta explicación relativa a estas prendas:
"El hábito y el babero los pensó San Juan Bautista de La Salle cuando fundó a los Hermanos. Juan Bautista pensó en una vestimenta muy sencilla, parecida a la gente sencilla de su tiempo, pero que sirviera para identificar a aquellos que la llevaban puesta. 
Este traje lo usan los Hermanos desde 1684. Hoy, las modas han cambiado, pero aún así, hay Hermanos que todavía llevan este hábito. Hasta 1965 lo llevaban todos, y a partir de esta fecha se permitió que los Hermanos pudieran vestir como cualquier otra persona. En países donde hace mucho calor, como la India, se usa de color blanco. Aunque se parece a una sotana como las que usan los sacerdotes, no tiene los mismos botones ni tiene el mismo formato. 
Como curiosidad deciros que además del hábito negro y el cuello blanco o babero, que también se llama rabat, los Hermanos también tenían una capa que se llamaba manteo y un gorro que se llamaba solideo, muy parecido al que usan el Papa y los obispos, pero de color negro, que se llama así porque, por respeto, solo se retira delante De Dios (en latín, soli Deo)."

La familia benefactora que auspició la Fundación Montoto, compró en el año 1905 una finca de una hectárea en el barrio de Loreto, entre el Camín de les Xuaques y la carretera (aún faltaba para que la llamasen N-632) que sustituía al Camín Real y a este como las vías principales de entrada y salida de Colunga por el este, relegándolas ya a vías locales, vecinales y pecuarias. Aquí empezaría a construirse el Colegio de la Inmaculada y San Luis, santos del matrimonio fundador


Tres años después, en 1908, el colegio ya estaba en funcionamiento, aportando bastante calidad a la enseñanza pues, si bien ya había escuelas públicas en todos los pueblos, un sólo profesor estaba a cargo de clases, a veces muy grandes pues había mucha más gente viviendo de forma permanente en las zonas rurales que ahora, y las familias solían tener bastantes hijos. Escribe del problema Enrique Granda en Viviendo en Colunga:
"... un solo profesor debería atender a escolares de 6 años hasta los catorce, mientras enseñaban a leer a los más pequeños los mayores no tenían quien los enseñaran otros temas, esa era la diferencia de ir al colegio ó a la escuela.
En el colegio un profesor se ocupaba de los niños de 6 a 9 años, en la primera clase, el siguiente grado se ocupaba de los niños de 10 a 12 años y en el tercer grado iban los de 13, 14 y 15 años; todos los niños estaban siempre con el mismo profesor y asignaturas más iguales. Esa era la diferencia del colegio con las escuelas públicas".

La infancia de don José Antonio Fidalgo transcurrió precisamente entre ambas instituciones, el colegio y Los Asilos. De esta forma lo devela en entre vista que le hace para La Nueva España el periodista Javier Cuervo:
"–Mi tía trabajaba como sirvienta en la Unión Social Católica de Colunga, el asilo, y me llevó con ella. Desde los dos meses me crié a su cuidado y al de veinte ancianos, con lo que tuve ocho o diez padres y quince o veinte madres. Se peleaban por cambiarme y por cuidarme. Cuando empecé a la escuela, Salvadora, una residente, me llevaba de la mano. Me crié feliz.

–Escuela.

–La maestra era doña Aurora, abuela del corredor de rallyes Esteban Vallín, cariñosa y gran pedagoga porque llevaba una escuela mixta para alumnos de 5 a 15 años. A los 6 años me llevaron a los hermanos del colegio de la Doctrina Cristiana, "los baberos", en Colunga. Allí padecí una mastoiditis.

–¿Qué es eso?

–Una infección de oído por la que me ingresaron casi para morir. Hoy son tres inyecciones de antibióticos, pero entonces se curaba por trepanación del hueso temporal. Quedé sordo del oído izquierdo. Me operaron en el Hospital de Jove –que no estaba en Jove sino en un convento de monjas al lado de La Guía– a formón y martillo y cauterizando con nitrato de plata. Me anestesiaron con cloroformo. Era así entonces. Lloraría a voz en grito, pero no tengo recuerdo ni trauma. Estábamos niños y ancianos, y volví a ser el juguete de la sala durante seis meses. Hice la primera comunión con la cabeza vendada y un trajecín. Cuando volví al colegio los frailes marcharon y la fundación Montoto siguió como colegio público. Estuve muy vinculado a la familia Montoto toda mi vida"

A nuestra derecha Entrecuetos, lugar de expansión urbana, residencial de baja densidad, de la villa de Colunga, urbanizaciones de chalets y viviendas unifamiliares con terreno

 
El nombre de Entrecuetos obedece a su situación, entre El Cuetu Espina y El Cuetín


Figura Entrecuetos como parte de la parroquia de San Xuan de la Duz. Josefina Pis Sánchez localiza para su trabajo toponímico de esta parroquia su mención en los documentos del ovetense monasterio de San Pelayo en 1329: "... yo he aver devo en Vuerres e Entrecuetos, que ye enna felegressia de Santiannes del Mar". Y en 1448, "ero de Entrecuetos"


Antes del histórico colegio hay unas grandes naves de piedra, antiguas, en la finca colindante, cuya casa, estilo de época y con aire indiano, veíamos desde más atrás, con entrada desde la carretera


Por su apariencia tienen aspecto de haber sido cuadras, cocheras, caballerizas, tenada o henar...


Llama especialmente la atención este edificio de muy llamativa estructura. Hemos de tener presente que fue Loreto barrio especialmente industrioso, con fraguas y talleres de carros


Y ya pasamos al Colegio de los Frailes, quienes lo regentaron hasta la posguerra, "cuando los frailes, ante la  imposibilidad de subsistencia, marcharon de Colunga y el Colegio pasó a ser de carácter público, dirigido por maestros nacionales", dice Fidalgo. A la vez, Enrique Granda transmite sus memorias:
"Yo, Enrique Granda Olivar, de Luces, empecé a ese colegio, con nueve años, en 1940 (nací el 18 de octubre de 1931), estuve 6 años, ya que el colegio se cerró en septiembre de 1.946, pasé por las tres clases que anteriormente indiqué estuve en la primera con el profesor Isidoro, a quién sus alumnos, dada su figura, lo apodaron como “Taponcio”; estuve dos años también con el hno. José; todos ellos eran además de muy eficaces en la enseñanza, también en el trato, jamás tenían un mal gesto, estuve así mismo dos años con el hno. Benito, un gran profesor con el que nos gustaba ir al colegio, aunque solo fuera solo por estar bajo su enseñanza y el buen clima ambiental de aquella aula.
A esta aula solo íbamos dos años los alumnos que hubieran adquirido en las aulas anteriores un buen nivel y siguieran (siempre que la situación familiar lo permitiera) con ganas de seguir formándose, pues allí ya estudiábamos contabilidad por partida doble con los libros de comercio como el Diario, el Libro Mayor, el Libro de Balances, todos ellos escritos en letra gótica y redondilla, yo aún conservo aquellos libros después de tantos años. 
También estudiábamos el código mercantil, álgebra, trigonometría, francés, historia y geografía. 
En todo el colegio había unos 150 alumnos, pero a estos últimos cursos solo llegamos unos 20, salíamos muy preparados, ya que todos, los 20, se colocaron en muy buenos puestos de trabajo".

Esta es su parte posterior, la que mira al norte, pero ya aparecen algunas de sus características estructurales a destacar, en primer lugar su volumen, planta y pisos: base rectangular, dos alturas, más una tercera estancia en el ático del tejado a dos aguas, en cuya parte delantera, orientada al sur, veremos dos buhardillas. Los fundadores contaron con la colaboración de Braulio Vigón, que además de ser un destacado erudito de la historia asturiana era un importante empresario con fuertes lazos con los emigrantes asturianos de ultramar, gestor de fondos de las juntas de fomento, Argentina, Cuba y México, logrando por este medio varias aportaciones desde Buenos Aires, y también pero menores, de emigrantes en Cuba y México


Adosada a esta fachada norte hay una pequeña capilla, con espadaña del campanario de un vano rematada con bolas y cruz. El tejado es a tres aguas y una chimenea parece un añadido posterior, tal vez motivado por la instalación de una caldera, nos figuramos


Un alto muro separa el colegio del Camín de les Xuaques. Al otro extremo de su finca reparamos en el frontón, aquí fue donde se inició en este deporte quien llegaría a ser nada menos que Presidente de la Federación Española de Pelota Vasca, el empresario Alberto Cortina Rodríguez, colungués nacido en Carrandena, parroquia de Lliberdón, en 1931, quien así lo recordaba, para entrevista de Cuca Alonso en La Nueva España publicada el 14-4-2008:
"En Colunga, en el Colegio de La Salle había un frontón y era el deporte que despertaba más entusiasmo. Es una práctica dura y difícil y, al contrario que el fútbol, que le das un balón a un chaval y éste se las arregla, la pelota vasca precisa de un profesor durante mucho tiempo. Aparte, las instalaciones son caras, y el material también, por ser artesano. Al Mundial van doce especialidades de pelota vasca: pala, remonte, cesta punta, trinquete... Pero la madre de todas es la mano"

Aunque la veamos aparentemente cerrada, la puerta suele estar abierta, por lo que es una buena oportunidad para recorrer la finca y conocer el exterior del edificio. En Los colegios de La Salle en Asturias durante el primer tercio del siglo XX, su autor, el profesor Enrique Gudín de la Lama, expone lo siguiente:
"El modelo educativo de los Hermanos de La Salle parece contradecir -a primera vista- la concepción tópica que ha sido difundida sobre la enseñanza religiosa: dirigida a las clases pudientes, con medios más que sobrados, pero de escasa calidad pedagógica (...)

En España lo habitual fue que los Hermanos se hiciesen cargo de colegios o escuelas dependientes de Fundaciones o empresas. La materialidad de los edificios y enseres pertenecía a la Fundación o a la empresa y los Hermanos se encargaban de la enseñanza a cambio de un sueldo. Menos frecuente -aunque también se dio- fue el establecimiento de un colegio de pago, o un internado mediante el que se costeaba la enseñanza de una escuela gratuita aneja y se contribuía a costear los gastos generales del Instituto."

Abrimos pues y entramos. Gudín de la Lama nos dice que "además de las cofradías y congregaciones orientadas a los alumnos del colegio, cuyas actividades estaban destinadas al fomento de la piedad en los alumnos, el colegio estaba abierto los domingos por la tarde a los alumnos y exalumnos en lo que se llamaba el Patronato" y así, lugares como la biblioteca, los juegos de salón y el patio estaban a disposición de los que quisiesen asistir para pasar la tarde


De esta manera, y aunque no se diese una relación de amistad personal con los Hermanos, el hacer del colegio un lugar de socialización, de encuentro y juego, sí contribuía al cariño por la institución, y además se estrechaban lazos entre los escolinos, algunos ya para toda la vida:
"... el Patronato fue únicamente un punto de partida. Una actividad extraescolar que se realizó a comienzos de siglo a partir de la cual fueron surgiendo algunas Asociaciones de Antiguos alumnos. 

Habitualmente, para llegar a constituir las Asociaciones de Antiguos Alumnos, era necesaria una labor previa de trato con ellos que permitiese ir formando un núcleo del que saldría después la base de la asociación. 

Las maneras que existían para no perder el contacto con los alumnos podían ser variadas, desde una petición de ayuda -como en el caso de Colunga y de algún otro colegio- para el colegio, hasta la organización de una asamblea anual de antiguos alumnos que permitiese el reencuentro y la confraternización  

De una forma u otra, el contacto con los antiguos alumnos procuraba mantenerse y lo normales que acabase cuajando en la correspondiente Asociación de Antiguos Alumnos. De hecho fue así como sucedió en los colegios asturianos. Los dos rasgos básicos que constituyeron esas asociaciones fueron: por una parte, el planteamiento de tener una identidad propia y peculiar como asociaciones de antiguos alumnos de La Salle, y por otra, el fin formativo y religioso, en torno al que se planteaban buena parte de las actividades".

De frente a la puerta trasera por la que hemos entrado, la capilla, con sillares de piedra en las esquinas, su estructura recuerda a las ermitas dieciochescas y las bolas al estilo herreriano. Dentro del horario escolar había prácticas religiosas prefijadas con bastante exactitud. Si bien había unas reglas generales para los colegios de la orden, su puesta en práctica podría varias según épocas y lugares, pero valgan estas explicaciones de de La Lama para hacernos una idea
"La jornada se abría en el aula con una oración breve que iba seguida de la reflexión: breve plática de unos 5 ó 6 minutos en la que se exponía una idea sencilla que luego se escribía en la pizarra, y quedaba expuesta todo el día. Por la tarde, un examen corto en la oración de la noche y les recordaba la reflexión matinal. Cada media hora, apenas sonaba el reloj, el encargado interrumpía cualquier lección, explicación o ejercicio con un ¡Acordémonos de que estamos en la santa presencia de Dios!"

Una única ventana lateral, orientada al este, arroja luz natural al interior, no existiendo portada ni acceso directo desde el exterior. Mucho antes de establecerse en Colunga, los Hermanos intentaron en otros colegios que sus alumnos fuesen a misa en la iglesia local todos los días, pero dado que comprobaron que no siempre era factible, se estableció que se rezase en clase, por todos los alumnos, tres decenas del Rosario. y al final del día se impartía el Catecismo, una lección de al menos media hora y "de una hora las vísperas de asueto por todo el día, y de hora y media los domingos y fiestas. Ante la imposibilidad de mantener a veces alguno de estos tiempos, el Instituto resolvió en 1928 aplicar la fórmula del total: cuatro horas y media semanales, que cada centro distribuiría como pudiese". Las Reglas Comunes decían al respecto:
"Esta lección ha sido siempre la más cuidada por el Hermano, la de preparación más larga, la de mayor responsabilidad... Explicar el evangelio, la Historia sagrada, los tiempos litúrgicos, los misterios de la fe, la verdadera devoción, el compromiso cristiano, etc. Todo un programa previo se establecía al comiendo del curso, y un ciclo para los años que se supone va a transcurrir en la escuela el grueso del alumnado"

En la planta alta estaban las habitaciones de los frailes, que tras su marcha en 1946 pasaron a ser residencia del cura párroco de Colunga y después también de los maestros nacionales que comenzaron a partir del curso siguiente. Abajo estaban las aulas de las clases y alguna que otra dependencia. Volvamos ahora aquí a las memorias de Enrique Granda:
"En todo el colegio había unos 150 alumnos, pero a estos últimos cursos solo llegamos unos 20, salíamos muy preparados, ya que todos, los 20, se colocaron en muy buenos puestos de trabajo.
Por los logros conseguidos en este colegio merecía la pena acudir diariamente, los profesores eran excelentes, yo nunca vi a un profesor pegar ó zarandear a un alumno. Nos daban un boletín con las notas todas las semanas, premiando a los primeros con regaliz; recuerdo el premio que me dieron el último día, fue un diploma de honor por haber llegado siempre a la hora (en todo el año solo falté una vez). 
Estos frailes tenían una cosa buena: si tenían que dejar un chico castigado por alguna razón, invitaban al resto de la clase a quedarse; el que quisiera; y así hacían los deberes del día siguiente ayudándoles ellos mismos, los profesores, el trato era muy refinado. En la última clase solo una vez vi ponerse serio al hno. Benito. 
Íbamos, andando de los concejos de Colunga y Caravia, yo que iba desde Luces eran 7 km. para ir y otros tantos para volver; en los inviernos salíamos de casa de noche y volvíamos igualmente ya anochecido".

Jugar a la pelota en el frontón era una de las actividades deportivas usuales en este colegio, pero la educación abarcaba otras disciplinas, dentro y fuera del horario lectivo, complementarias y extraescolares, sigue explicando Gudín de la Lama:
"Disponiendo los colegios de unos espacios y unas instalaciones en una época y en unas poblaciones en las que la geografía urbana industrial no contemplaba espacios ni lugares para los juegos y diversiones infantiles, no resultaba extraño que los alumnos acudiesen con complacencia a las actividades que se podían organizar en el colegio los días festivos o fuera del horario. Las que más éxito tuvieron en los colegios asturianos fueron el canto -se organizaron coros en varios de los colegios-, el teatro -solían hacerse representaciones en fiestas importantes como Navidad o fin de curso- y el cine, que se implantó en los colegios de la Hullera Española en la década de los veinte. El paseo, los jueves, y las excursiones de final de curso, fueron también otras actividades extraescolares - o circumescolares que realizaron los Hermanos"

Haciendo un inciso, lo cierto es que ya desde principios del siglo XIX se tienen noticias del juego de la pelota vasca en Asturias, pues con la incipiente Revolución Industrial y además, a finales del siglo XVIII, con el traslado de las estratégicas fábricas de armas sitas en la amenazada frontera vasconavarra con Francia a Trubia a causa de la Guerra del Rosellón, se habían establecido numerosas familias vascas. En la sección La Cancha, también de La Nueva España, leemos lo siguiente el 13-2-2012:
"Los primeros datos que tenemos del juego de la Pelota datan de primeros de siglo XIX, existían frontones como el de Jove y el Vista Alegre, en este último jugaban jugadores vascos a chistera (herramienta parecida a la cesta) lo que indica que había una gran afición a este deporte en la ciudad de Gijón".

Desde el frontón accederemos a la parte delantera del colegio, pasando bajo su fachada oeste y, a la derecha, este edificio de sus dependencias auxiliares, alargado y de una sola planta, con tejado a dos aguas. Dice Enrique Granda que "En el colegio, antes de la guerra civil daban de comer a los niños que venían de lejos, los de los pueblos de Sales, La Riera, Coceña, San Juan, Güerres; los de Colunga comían en sus respectivas casas". Pero a él, que empezó las clases en 1940, al comienzo mismo de las penurias de los años más duros de la posguerra, ya le tocó llevar lo que buenamente pudiese en su cesto o esporta:
"Los alumnos de más lejos, llevábamos una esporta con todos libros, una botella con leche y una torta de maíz, “una rosca”, y ,si ponía la gallina, también un huevo cocido, colgábamos las cestas en unos ganchos que había en el cobertizo, la verdad es que pocas veces comíamos el huevo, otro chico que tenía tanta “fame” como nosotros pedía permiso al profesor para ir al servicio y andaba registrando les esportes y nos teníamos que resignar a comer solo la leche y la rosca, la verdad es que por la noche llegábamos a casa con el cansancio de andar 14 km (7+7) y ya no podíamos con los calzones".

Y ahí tenemos la finca, que llega a la misma carretera, como ya dijimos, donde hay una artística verja de cierre con el portón del acceso principal, por donde entraban los alumnos:
"Desde casa al colegio íbamos en madreñas (no había para comprar botas), si veíamos que amanecía sin nubes las guardábamos detrás de una sebe, y al volver, si llovía, cogíamos las alpargatas en la mano hasta llegar a ellas y calzarlas para que no vieran en casa que las habíamos guardado".

Espléndida vista del Sueve al sur. Este es el magnífico paisaje que se contempla desde la fachada principal del colegio y sus jardines, con las casas del barrio de Loreto enfrente. Entre ellas hay un chalet de 1901, donde predomina el estilo francés, también otra de estilo montañés y una casona de indiano


Justo detrás de este grupo pasa el Camín Real, el Camino de Santiago oficial, rumbo a la capilla de Nuestra Señora de Loreto y con el que nos uniremos no muy lejos de aquí, ya en el centro urbano. En el blog Viviendo en Colunga y publicada por Carmen del Valle, Menchu, hay una vívida memoria de algunas historias del barrio:
"... recuerdo había negocios tales como dos fraguas: la de Juaco y la de Luciano; en en la de Luciano se hacían carros de esos que tiraban de él vacas y en la de Juaco solo se trabajaba el hierro. Ésta desapareció hace ya como sesenta años, pero me acuerdo de él como si fuera ayer.
Siempre fue un barrio muy cultural; veréis, que yo recuerde, existía el colegio de los frailes -que estaba enfrente de donde está hoy la gasolinera en Los Llanos-, y un poco antes de llegar también estuvieron los frailes en lo que hoy es la Fundación Montoto (fue la escuela nacional mixta), hasta que hicieron también frente la gasolinera el colegio actual. Yo empecé mi andadura académica en un colegio que había en el campo de Loreto regentado por monjas. La pena fue que solo pude ir dos años, pues se marcharon.  
Entonces me llevaron a una clase particular, en la que nos enseñaba una maestra que se llamaba Evangelina  -la de Coto-,hasta que llegó la hora de empezar el bachiller, con tanta suerte, que en la casa de Arsenio abrieron una academia dónde nos daba clase junto a su esposa, Don Antonio, muy querido por todos sus alumnos, ja, ja, ja. Y ya esta bien de tanto estudio...
También viví cómo Gonzalo (el de Sales) trabajaba la madera. Era un gran carpintero. Así como en el garaje Alonso se arreglaban todo tipo de vehículos y también los vendían. 
También en Loreto había -y sigue habiendo- el asilo (Unión Social Católica) de donde yo tengo muy buenos recuerdos, pues la cocinera era mi tía Amparo y pasé entre los "asilaos" muchas horas de mi vida muy felices. No lo olvidaré nunca. Era como mi casa".

Son las casas de la Avenida de Asturias, nombre del tramo de la N-632 que atraviesa la zona oriental del casco urbano de Colunga


Más al este-sureste, campos y arboledas de Coceña, parroquia de Gobiendes, La Iría Casa Amador, La Roza, atravesada por la Autovía del Cantábrico, y La Fazona o Los Llanos d'Arriba, lindantes con términos de La Isla y San Xuan de la Duz


Y aquí tenemos la soberbia fachada principal del Colegio de La Inmaculada y San Luis, Fundación Montoto, donde admiramos su estética Modernista, estilo Eclecticismo, construido en mampostería enlucida, su bien, en las esquinas de esta fachada principal, como en las de la capilla, se emplea piedra de sillería, de arenisca


Todos sus vanos son perfectamente simétricos. El eje de simetría lo marca la puerta principal, en medio de la fachada, de arco rebajado y con escalera de acceso de dos tramos y decorativa barandilla de forja. Encima de dicha entrada reparamos en un balcón-galería de madera, pero dispuesto sobre una repisa moldurada de piedra rebajada, según descripción del Catálogo de Recursos históricos y artísticos del concejo de Colunga


La ordenación de los huecos en la fachada principal presenta cinco ventanas geminadas en la planta baja y en la alta seis con adorno en piedra también de arenisca. A la derecha de la principal hay otra puerta, esta si verja a la entrada, acceso directo a la capilla


Más arriba, coronando la calle central de la fachada que constituye su eje de simetría, el cuerpo del reloj y la campana, con remate curvo y aletas de decorativo zócalo de bolas. La campana se asienta en una estructura de hierro forjado 


Don Luis Montoto Cobián, que fue alcalde de Colunga y juez municipal, además de representante de su distrito en la antigua Diputación Provincial, fue condecorado en febrero de 1909 por el Gobierno con la Orden de Alfonso XII, mientras su mujer doña Concepción recibió la cruz sencilla de la misma Orden


Sobre la puerta, una placa con sus nombres, colocada con motivo de las bodas de plata del colegio honra su memoria


Este colegio era exclusivamente masculino, en el barrio de Loreto estaba el de las monjas Esclavas del Inmaculado Corazón de María, una Pía Unión fundada en 1950 por la Madre Pilar, a donde iban niñas y niños, un "centro de enseñanza mixta, muy acreditado en Colunga", nos informa José Antonio Fidalgo. 


Ese colegio estaba al otro lado de la capilla de la Virgen de Loreto y algunas de las seis monjas que formaban la comunidad regentaron durante un corto periodo Los Asilos. Entre los años 1950-1960 las monjas se marcharon a Covadonga a ejercer otros servicios religiosos y la casa chalet del colegio pasó a ser residencia propiedad del notario José Manuel Iglesias. Lo veremos parcialmente desde un poco más adelante, cuando volvamos al Camín de les Xuaques


Ahí está El Campu Loreto, campo de romerías y parque donde paran a descansar plácidamente en sus bancos y a la sombra de los árboles los peregrinos que, siguiendo el Camino oficial, entran en Colunga. Más acá, una barandilla sobre el muro encima de la carretera es un bello balcón desde el que se divisa la fachada de este colegio, al igual que las de otras casonas y chalets de sus inmediaciones


Si nos fijamos podremos llegar a ver desde aquí, o al menos a intuir, la hornacina, en la fachada delantera y sobre el pórtico, con otra de las tallas de piedra de la Romanina obra de Leopoldo Fernández, Poldo


Fachada a la que también volvemos a mirar nosotros mientras repasamos las historias que nos cuentan los antiguos alumnos, como Enrique Granda, que nos dice en Viviendo en Colunga que, aquellos alumnos, llegados a los 15 años, que por su preparación y aplicación destacasen, podían hacer un curso más, saliendo con 16:
"... con alto grado de preparación con posibilidad de una buena colocación para llevar una contabilidad por partida doble, todo se escribía con letra redondilla y gótica.

Voy a intentar acordarme de los apellidos de los alumnos de los pueblos del concejo de Colunga y Caravia y que me disculpen los que omita; la edad ya me pasa factura y me va faltando la memoria.

De Lastres, iban: Granda, Cuesta, Caravia, González; de Luces: Álvarez, Moro, Cristóbal, Álvarez, etc; de La Isla: Felgueres; de Carrandi: Monato, Cinivo; de Gobiendes: 3 hijos de Xico; de La Riera: Fidalgo, los 5 hermanos Caride; de Sales, iban: Ordieres, Cueli, Bueno, 2 Vallina; de Huerres: Argüero; de San Juan: los Collado; de La Poledura: Sanchez, Collado y Argüero; de Libardón: los Cortina; de Caravia: los hermanos Acerete. De Colunga, iban: Alvarez, Cueli, Salamanca, Cueto, también Angel, nieto de Salomón; el abuelo  arreglaba paragüas y  cacharros de cocina, en un pequeño local en una calle estrecha que sube por la derecha de la tienda de fotografía de Junco, al llegar al final, se entraba a su taller por una puerta muy bajina, el padre de “El Colillo”, que era su apodo, trabajaba de pintor.

Éramos unos 120"

El monumental edificio está emplazado en una explanada hecha en el terreno de esta ladera, a manera de gran pedestal, a la que se sube por esta escalera entre muros y columnas de picudo remate piramidal. Son doce peldaños, nos parece contar, con rellano en medio, entre las columnas


Dos altísimas palmeras contribuyen a esta sensación de grandeza y majestuosidad del edificio. Por aquí era donde se colocaban alumnos y profesores para hacer todos juntos las preceptivas fotos de grupo de cada curso. En la actualidad lo hacen los antiguos alumnos, en sus reuniones periódicas, una entidad asociativa promovida por esta institución. Este era su funcionamiento antiguamente, al menos hasta la guerra, según Enrique Gudín de la Lama:
"Las actividades que se desarrollaban en las Asociaciones abarcaban campos variados. Se mantuvo la costumbre -que tenían las congregaciones de alumnos- de celebrar cuatro fiestas a lo largo del año: San José, San Juan Bautista de La Salle, Ntra. Sra. de Covadonga y la Inmaculada. En esos días confesaban y comulgaban todos los socios corporativamente. Con los años, alguna de las Asociaciones se planteó que incluso fuese corporativa la asistencia a la misa dominical. 

Para cubrir el aspecto formativo en los locales de las asociaciones había una buena biblioteca, en la que también podían consultarse revistas y periódicos. Las exhortaciones doctrinales que se daban al principio a los asociados, acabaron concretándose en la fórmula del Círculo de Estudio. 

También se procuraba que no todo fuesen actividades piadosas, junto con la biblioteca, se intentaba que los locales de las Asociaciones dispusiesen de juegos de mesa, un pequeño bar y, cuando fuese posible, radio. El teatro -puesta en escena de obras- y el cine fueron otras actividades que se hicieron. Lo mismo que el deporte y las excursiones. 

Un importante cambio de planteamientos en las Asociaciones de Antiguos Alumnos de La Salle tuvo lugar en la década de los veinte. Pío XI desde su llegada al Pontificado había propugnado un nuevo modelo de Acción Católica que se fue concretando durante la tercera década de siglo. Y que dio lugar, desde el punto de vista organizativo, a unas estructuras jerárquicas claras que permitían un control más eficaz de esa Acción Católica. Por otra parte, la llegada en 1921 a la sede episcopal de Oviedo de Juan Bautista Luis y Pérez, supuso un impulso grande de las iniciativas de Acción Católica en la diócesis"

En 1910, dentro del proceso de secularización liberal y regeneracionista del gobierno de José Canalejas, plasmado en la Real Orden del 30 de mayo (publicada en la Gaceta al día siguiente) que anunciaba "...la reducción por procedimientos adecuados del excesivo número de Ordenes y Congregaciones religiosas en España y su sujeción a normas, conforme a su naturaleza y a las prerrogativas del Poder público", fue interpretada literalmente por el entonces Gobernador Civil de Oviedo, que ordenó "la suspensión de las Escuelas Cristianas establecidas en Asturias",  llegando a armarse tal revuelo que, tras las consultas preceptivas a Madrid, inmediatamente se dio marcha atrás. Escribe Enrique Gudín de La Lama: 
"La polémica periodística se desató enseguida entre los diarios confesionales El Carbayón y El Principado y el secularizador El Noroeste. El cierre de los colegios se había debido a un exceso de celo del Gobernador, y cuando esa medida se conoció en Madrid se entabló una larga comunicación telegráfica entre el Subsecretario del ministerio de Gobernación y el Gobernador en la que se fueron aclarando los distintos puntos del conflicto. Después de varias alusiones al exceso de celo y la necesidad de tacto y prudencia, el Subsecretario le indicaba al Gobernador cuáles debían ser las normas de actuación (...)

A la vista del telegrama, el Gobernador comenzó a hacer gestiones para que el asunto retrocediese a la situación anterior. Los colegios fueron incluidos en el Libro General de Asociaciones del Gobierno Civil con fecha 12-VII-1910. Quedaba patente, pues, que la política del Gobierno era más de gestos que de realizaciones."


Posteriormente, durante la República, la Guerra Civil y la posguerra se sucedieron toda una serie de desgracias que llevaron a la marcha de los frailes de Colunga. Si bien las consecuencias de la Revolución de Asturias fueron más trágicas en los colegios de la orden en las cuencas mineras, especialmente en el de Nuestra Señora de Covadonga de Hulleras de Turón, con ocho Hermanos de La Salle fusilados y un Pasionista, durante la guerra del 36 los odios desatados llevaron al asesinato de Tomás Montoto Rivero, alcalde de Colunga y diputado, hijo de Luis Montoto Cobián (este fallecido de muerte natural en su solar de la Casa de Loja en 1932) y de su primera esposa Leocadia Rivero


Y aún quedaba la durísima posguerra, cuando acabada la contienda fratricida se reanudaron las clases los Hermanos decidieron establecer una cuota, "muy pequeña, y sólo para quienes pudieran sufragarla", informa Fidalgo, quien calcula se establecía en unas 10 pesetas al mes


Decía Enrique Granda que ya se habrían suprimido las comidas a los alumnos de pueblos distantes, pero la solución empeoró gravemente en 1945 con el aislamiento exterior del régimen de Franco. Tanto es así que la fundación estaba literalmente en la pobreza, precisando de la colaboración vecinal para poder comer con la aportación de productos del campo. En 1946 solicitaron un nuevo aumento de la cuota mensual, lo que fue el desencadenante de su desaparición de Colunga:
"Esa solicitud de ayuda fue "bien vista" por algunas familias, pero no por otras (quizá mal aconsejadas) que propusieron transformar el Colegio en una especie de Centro Graduado de Enseñanzas Empresariales subvencionado por "quién corresponda".

Los "frailes" (su superior era el Hno. Benito) se marcharon, el proyectado Centro Graduado fracasó, y el Colegio, tras las oportunas gestiones administrativas, pasó a ser un COLEGIO PÚBLICO MASCULINO"

Esos duros episodios finales se marcaron en el recuerdo de Enrique Granda, quien relata, como "muestra del celo y buen hacer de estos profesores", cómo estuvieron ejerciendo al máximo su profesión hasta los mismos exámenes finales:
"En 1.946, último curso de este colegio, la fundación estaba presidida por seis personas de Colunga, ya mayores y con estudios, eran: D. Benito, militar retirado con grado de coronel, D. Perfecto Cortina,  D. Arsenio Gancedo, el párroco D. José, apodado “ Rucateyes”,  Vicente Cueto y Mª Josefa Cortina; estas personas presenciaban los exámenes finales, en ese año uno de ellos se iba a ausentar unos días y anticiparon una semana los exámenes, al terminar el hno Benito, el director, nos dice que las vacaciones serán, como debían ser, una semana después y en esa semana nos hizo aprender memorizando todos los partidos Judiciales de España, son 500, yo aún los recuerdo".


Efectivamente, y aunque no exclusivo de ellos, la memorización de conocimientos era una de las características del sistema de enseñanza imperante, nos explica Gudín: 
"En cuanto al propio sistema educativo. Hoy se pueden considerar como factores negativos la utilización del memorismo -las lecciones recitadas a primera hora de la jornada- y cara a la motivación interna del alumno la utilización de la reprensión pública como uno de los medios de castigo. Por lo demás, el castigo corporal estaba prohibido, y aunque alguna vez se utilizase, el hecho de que fuese algo extraordinario debía favorecer la consideración positiva que los alumnos tenían de los profesores

En cuanto a las cualidades positivas del sistema de enseñanza, figura en primer lugar la capacidad de motivación de los alumnos, en lo estrictamente académico y también en lo humano. El hecho de que el trabajo diario fuese reconocido individualmente -cuaderno a cuaderno- con la anotación correspondiente; el envío de boletines a casa semanalmente; la posibilidad de que el trabajo en el aula pudiese servir para la exposición escolar, eran motivaciones externas importantes. Además, debía servir como motivación interna el hecho de que los baremos comunicados a los padres y conocidos por los compañeros no fuesen únicamente los académicos, sino también aspectos como la actitud en clase, la puntualidad, etc."

"... el sistema educativo de los Hermanos no era estrictamente competitivo. De ahí que se procurasen valorar otras aptitudes del alumno, como era el trabajo diario, la atención en clase, la conducta y la aplicación. Además, se procuraba integrar a todos los alumnos en la clase a través de una serie de encargos (...)

Otro sistema de motivación era la utilización de vales que tenían un valor diverso según su color: aumento de notas, redención de castigos, posibilidad de contar con una tarde para jugar al fútbol, etc. Se procuraba además que los premios no fuesen exclusivamente para recompensar las buenas notas sino que se intentaba que revirtiesen sobre los progresos realizados por cada alumno".


Pero transcurrido 1946 todo aquello ya era historia, en 1947 la nueva etapa docente fue inaugurada, con datos también de Fidalgo, por los maestros nacionales don Juan y don Eugenio, para los más pequeños, " don Manuel, para los medianos" y "don Luis y don Pantaleón", para los mayores, mientras, el párroco de Gobiendes, Don Custodio, fue provisionalmente el director del colegio


Colegio de la antigua Fundación Montoto, que en 1971, como hemos dicho, fue sustituido por uno nuevo en Los Llanos, el Braulio Vigón, aplicándose la concentración escolar respecto a las escuelas rurales públicas, cuyos edificios, algunos de interés histórico y arquitectónico (sobre todo los de fundación indiana) fueron abandonándose en su mayor parte, a veces con otros cometidos y a veces arruinándose


Y así, visitado este histórico colegio colungués y repasando su historia, regresamos a nuestra andadura por el Camín de les Xuaques, andurriales estos por El Cuetu a Entrecuetos y El Cuetín


El alto muro del colegio tiene su continuidad en el de uno de los chalets montañeses del Camino, del que asoma un poco su clásica torre esquinada de planta cuadrada y pararrayos, más allá de la tapia y tejado del hórreo. Es la casa de Fermín Vigón, hijo de Braulio Vigón


Más a la derecha, Entreviñes, topónimo que deja entrever la existencia de antiguos cultivos vinícolas, sin duda muy antiguos pues únicamente queda su memoria la toponimia. Aparte de la zona suroccidental, con los concejos del vino de la Tierra de Cangas, la famosa Denominación de Origen Protegida Cangas, las antiguas áreas vitivinícolas asturianas fueron desapareciendo, en favor de la sidra, entre la Edad Media y el siglo XIX


A nuestra izquierda Villa Lydia, donde el Camín de les Xuaques empieza un poco de bajada. Formaba este también parte del trayecto habitual de las procesiones de la Virgen de Loreto



A la derecha otro de estos preciosos chalets montañeses, la casa que construyó Poldo el Marmolista, Leopoldo Fernández, de quien hemos hablado antes, el artista de las tallas de la Romanina, con su clásica torre esquinada tan característica de este estilo. Desde aquí divisamos ya el centro urbano de Colunga, la capital del concejo


En medio, asoma entre los tejados de las casas la altísima torre-campanario de la iglesia parroquial de San Cristóbal El Real, construida en 1881 para sustituir a la antigua, situada más allá y más arriba, en lo alto del casco antiguo, donde permanece el cementerio


La iglesia primitiva era románica y de ella se encontraron algunas ménsulas y capiteles en la capilla del citado camposanto. Su cambio de ubicación se produce en un aumento de población y extensión de la villa de Colunga, experimentado en las últimas décadas del siglo XIX. Lucas María de Palacios fue el arquitecto diocesano que diseñó el actual templo


Más a la derecha, por Entreviñes y El Camín del Cuetín se dirigen, directos a la iglesia de San Cristóbal El Real, aquellos peregrinos que hayan decidido, desde El Foyu, tomar el camino hacia la iglesia de San Xuan de la Duz, parroquia en cuyos términos están esos lugares. En Entreviñes, al lado del actual hotel-restaurante de este nombre, estuvo el Molín de los Paulos, molino eléctrico de Prudencio El Molineru


A lo lejos, vemos de nuevo los montes de La Poledura, el núcleo más occidental de esa parroquia, a escasos metros de la Playa la Griega. Son los altos de La Guarida y La Fontanina, ya mencionados, todo ello ahora más conocido como San Telmo o Rasa de San Telmo, donde los ocalitos nos ocultan para del paisaje de esa planicie costera, donde está el famoso Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), el popularmente llamado Museo de los Dinosaurios, que da a conocer los yacimientos jurásicos asturianos, algunos en esa misma playa y que se extienden por esta parte de la costa, desde la desembocadura del Sella a Tazones Les Mariñes de Villaviciosa


No llegamos a ver su enorme estructura en forma de icnita o pisada de uno de esos grandes saurios. El eucaliptal era antes un campo de manzanilla, nos dice Josefina Pis Sánchez, donde estaba la llamada Cabana'l Milagru, no sabemos si obedeciendo su nombre a alguna tradición milagrera relacionada con la capilla de San Telmo que da nombre al lugar


Bajamos pasando junto al chalet montañés. Hoy en día, en nuestros parámetros actuales, es posible que no llamásemos chalet a estas construcciones, sino a lo mejor emplearíamos palacio, palacete, torre, mansión o incluso casona, tenga o no escudos, pero fue como se denominaron en su época, pasando al habla popular e incluso a la toponimia, con sus diferentes transcripciones


La palabra chalet es de origen suizo-francófono y en su origen eran cabañas de pastores alpinos, luego cierto tipo de casas de campo y luego se extendió por Europa para denominar a estos edificios que, dentro de múltiples formas, gustos y estilos, eran en gran parte quintas de recreo y casas vacacionales de las clases elevadas, en Asturias principalmente indianos, burguesía industrial y profesionales (médicos, artistas, abogados, etc.) de notable éxito


Otra de las características de este estilo, también denominado regionalista montañés, pues se basaba en ciertas soluciones artísticas y arquitectónicos de los siglos XVII y XVIII en La Montaña (Cantabria), son los grandes aleros de los tejados. Esta es la descripción de este modelo en la Bilbaopedia:
"El Regionalismo fue una corriente arquitectónica surgida en España a principios del siglo XX, dentro de una tendencia más amplia definida como Arquitectura Nacional, que propugnaba una búsqueda y resurrección de los estilos históricos españoles así como la recuperación y reutilización de las arquitecturas vernáculas. En el caso del denominado Regionalismo Montañés las referencias se centraron en los grandes palacios montañeses de los siglos XVII y XVIII con introducción de elementos pertenecientes a la arquitectura popular o rural. Torreones, amplios aleros horizontales, pináculos, balconadas de madera o portalones eran algunos de sus elementos constructivos más reconocibles."

Uno de sus grandes impulsores fue el arquitecto cántabro Leonardo Rucabado. Como precedente, ha de decirse que desde hacía siglos los canteros trasmeranos habían logrado gran fama en toda la península, incluyendo Portugal, lo que influyó en el prestigio de estos modelos y sus divulgadores. Por entonces hubo otros modelos regionalistas, basados en arquitecturas vernáculas, en Galicia, Andalucía, Valencia, Cataluña (Modernismo catalán) y otros lugares, como Latinoamérica. leemos en Arquitectura Regionalista, de Wikipedia:
"La idea era la de plasmar arquitectónicamente la esencia artística de las regiones. Uno de sus promotores iniciales fue el arquitecto e historiador de la arquitectura Vicente Lampérez y Romea, presidente de la Academia de Arquitectos Españoles. Surge como rechazo al modernismo arquitectónico. La acepción tuvo diferente difusión en las regiones españolas. En cada caso se adoptan estilos populares arquitectónicos, bien sea inspirándose en la estética lugareña o regional (bien sea en el estilo constructivo como en la ornamentación), bien sea mediante el empleo de los materiales constructivos. La Exposición Universal de París de 1900 expuso en el Pabellón Español (diseñado por José Urioste) lo que sería un primer intento nacional de marcar una tendencia estilística.​ Dando lugar a un neoplateresco inspirado en elementos constructivos de palacios salmantinos.

Alcanza su punto álgido en la exposiciones internacionales de 1929: la exposición Iberoamericana de Sevilla, y la internacional de Barcelona. El primero dio lugar a un ensalzamiento del regionalismo historicista en Andalucía, así como de otras regiones españolas."

Hermosos azulejos talaveranos en este porche porticado en esquina, con un arco de medio punto mirando al sur y otro carpanel al este. Tanto el exterior como el interior estos palacetes eran cuidados al máximo detalle, incluyendo el mobiliario, siempre dependiendo de las preferencias del dueño de acuerdo con el arquitecto correspondiente y, por supuesto, del presupuesto disponible


Huertas se extienden cuesta abajo dando vista a la Avenida de Asturias, donde cercanos al centro empezamos a ver bloques de pisos. Abajo, en medio de la foto, Villa Eva, junto a la clínica de Cristina Pulgar, esta ya en la avenida, mirando al Edificio Loreto, el alto primero de la izquierda

 
A su derecha está el bloque de pisos en el que abría sus puertas la famosa sala de fiestas Purmar, en un bajo situado en la calle de atrás, donde ahora hay un supermercado y por donde pasa el Camino de Santiago oficial tras dejar atrás Loreto, cerca ya de su confluencia con este Camín de les Xuaques


Más a la izquierda hemos de fijarnos, entre los árboles, en unas casas del Campu Loreto, cerca de donde estuvo el taller de Adolfo El Xirgu, hijo de Prudencio el del Molín de los Paulos, dedicado a la venta de maquinaria agrícola y llagares de sidra


La del fondo es la que fue el Colegio de las Esclavas del Inmaculado Corazón de María, de la que hablamos anteriormente, entre las dos baja el Camino de Santiago. Más antiguamente existió un colegio de monjas dominicas en el barrio de Sorriberu, donde estudió el famoso médico nutricionista colungués Dr. Francisco Grande Covián


A nuestra derecha seguimos admirando toda la hermosa estructura del chalet montañés del Camín de les Xuaques. En Asturias el estilo se puso de moda especialmente durante las tres primeras décadas del siglo XX, aunque hay algunos modelos de posguerra. Sobre un esquema tradicional montañés de tejados a cuatro aguas y grandes voladizos se alternan elementos de todo tipo


La torre presenta arcos de medio punto y son a destacar también los artísticos bordes de buena parte de los vanos de sus fachadas


Entre otros detalles podemos reseñar la ventana trífora entre columnas y la ventana octogonal situadas en el piso alto de la fachada sur


Pero sobre todo lo que más llama la atención suele ser este balconcillo circular en la esquina de dicha planta superior y bajo la torre cuadrada, con una rebaja hecha en la misma la cual nos recuerda a las que encontramos en las esquinas de algunas casas populares, pero en su planta baja (facilitando el tránsito en los cruces de caminos). A los lados hay dos ventanas, más pequeñas que las demás


En la planta baja de la fachada oeste descubrimos otra ventana octogonal. Fijémonos ahora en el caserón que hay al fondo, más allá del hórreo, en Piedrallada


Son dos viviendas simétricas, los números 24 y 26 del Camín del Cuetín dos dos pisos mas ático, sitas al lado del antiguo cuartel de la Guardia Civil y de las urbanizaciones de El Cuetu y El Cuetín, algunos de cuyos tejados reconocemos detrás


Tanto por delante del gran caserón, Carretera Coto y Piedrallada, como por detrás, el Camín del Cuetín, los peregrinos procedentes de la iglesia San Xuan de la Duz que hayan escogido ese camino desde el cruce de El Foyu, pueden acercarse al centro de la población

 
"La señorial villa de Colunga recibe con hospitalidad a quien pasea por sus calles y plazas desde tiempos inmemoriales", leemos en la página turística del concejo, "en las que destacan sus antiguas ermitas, casas palaciegas y casonas modernistas"


Prados de Piedrallada y El Cuetín en inverno, intensamente verdes. Resalta incluso el color de los limones del limonar delante del horru

 
Les Xuaques, a la izquierda fila de casas unifamiliares con terreno, a la derecha y en medio de una gran finca, otro tipo de chalet de época


Larga escalera en ángulo, acceso a la planta principal, con un gran balcón mirador orientado al sur, con tejado sostenido sobre columnas, y grandes ventanas en esa fachada, Más pequeñas las de abajo, en el sótano, tres de ellas, las de debajo del mirador, con vano de arco de medio punto


Aquí acaba ya la bajada y caminamos en llano, entre las casas de Les Xuaques, estas ya construidas entre los siglos XX y XXI, las de la izquierda con un pequeño terreno a manera de jardín


Más allá de la tapia de la finca, un hórreo de corredor en la calle Piedrallada. Al fondo, la torre esquinada revela la ubicación de otra casa estilo montañés, esa en El Camín del Cuetín, junto a la que pasa el oro camino


Desde su núcleo medieval originario en una colina sobre el río Lliberdón, la población fue ganando paulatinamente sus vegas y extendiéndose a lo largo de los caminos de acceso hacia aquella puebla fundada por Alfonso X El Sabio unos años antes de 1278, que es cuando aparece mencionada por primera vez en un documento


A la izquierda, la Avenida de Asturias, donde están los Talleres de Fernando, donde antes fue la vinatería de Gaspar, que luego llevaron César Naredo y Carmina: nosotros seguimos de frente calle adelante siempre por El Camín de les Xuaques


Nuevas construcciones en esta zona de expansión urbanística al este de la villa, que, allá por el año 2010, aún con el boom inmobiliario de la primera década del siglo XXI patente y latente, fue descrita como "Hermosa y apacible pero demográficamente declinante" en el artículo ¡Qué callada quietud! de Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez, del Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial (CeCodet) de Colunga para la serie Viejas y nuevas polas de La Nueva España:
"Colunga es villa costera de rasa. En Asturias, las villas costeras se dividen entre aquellas que miran al mar y las que, en su proximidad, buscan los paisajes más amables de la rasa. Colunga es de las segundas y eso la ha llevado a repartir la cabecera del concejo con su vecino Lastres, que centraliza la relación del concejo con el mar.

Así, la hermosa y apacible villa de rasa compone una pequeña capital municipal que, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sostuvo un reducido pero continuado crecimiento que se agotó en el cambio de siglo y hoy se acompasa el declinar demográfico y el envejecimiento de su municipio. Lento declinar de un territorio anclado en la nostalgia y la atmósfera de quietud, sólo rota en los puentes y fechas señaladas del veraneo tradicional. Como Bill Murray en el «Día de la marmota», la villa parece amanecer siempre en el mismo día desde hace demasiadas décadas."

En aquel contexto de 2010 aún no se cumplía una década de la inauguración del tramo de la Autovía del Cantábrico por el concejo (aún faltarían años para se completada más al oriente) algo que habría nuevas expectativas al acercar a estas villas al Área metropolitana del centro de Asturias, además de al Gran Bilbao:
"...la mejora de las comunicaciones parece haber sorprendido a Colunga en una situación tal de envejecimiento, escaso dinamismo social y falta de expectativas que están lastrando su futuro a corto plazo. Demasiado largo estancamiento para la belleza, localización y oportunidades del lugar. El turismo estival, corriente clásica pero demasiado débil en intensidad, no dio paso a una transformación radical de la actividad económica local, de forma que, a fines del siglo XX, el concejo se caracterizaba como un territorio rural de especialización mixta primaria-terciaria, con unos flujos turísticos menores que los de sus concejos vecinos. Pese a este corte tradicional de la villa, el sector terciario ocupa en la capital a casi el setenta por ciento de los trabajadores y parece crecer levemente en los últimos años, en paralelo al desplome de la pesca y la ganadería."

Ciertamente, el urbanismo es un elemento clave y, bien llevado, de gran potencial, pero a la vez fuente de grandes tensiones y más en lugares transitados y turísticos. Sólo hace falta hacer un breve repaso por cualquier hemeroteca digital y ya solo con los titulares hacernos un resumen de lo acontecido de entonces para acá, desde modificaciones de planes urbanísticos rechazados a simplificación de trámites e incluso mociones de censura:
"Colunga acerca a la rasa costera los relieves montañosos del Sueve en un paisaje humanizado de gran atractivo. El concejo no sigue la evolución positiva de otros de la marina oriental, en una llamativa tardanza en abrazar el crecimiento divergente de sus vecinos, con una mejoría en sus indicadores, salvo Caravia. Colunga mantiene tendencias más propias del interior rural que de la marina, pero tiene recursos objetivos para el cambio de tendencia."

Nuevas construcciones en la calle, conjunto de viviendas adosadas. Otro artículo de esta serie de Viejas y nuevas Polas, el de Marcos Palicio, hace hincapié en el sector turístico como potencial económico, titulándolo Dinosaurios en la licuadora, refiriéndose al muy visitado Museo del Jurásico de Asturias, al que antes nos hemos referido (recordemos siempre el contexto, año 2010):
"Cuando Colunga despierte, el dinosaurio todavía estará allí. Deformando el cuento de Augusto Monterroso, algún vecino viene a decir que esta villa durmiente le debe honores mejores a sus símbolos. La sospecha de que el jurásico puede dar más jugo flota en este lugar pisado por dinosaurios, entorno urbano de rasa costera que adorna hoteles y restaurantes con huellas «tridáctilas» y que al decir de sus habitantes tiene puesto el despertador para levantarse a exprimir mejor éste y otros yacimientos de riqueza. El millón de visitantes del Museo Jurásico de Asturias, encaramado desde hace seis años en la rasa de San Telmo, entre Colunga y Lastres, informa sobre la vitalidad y vigencia del símbolo; los «destellos de apatía» que algún vecino percibe en la capital del concejo atemperan el optimismo. A este lado del Sueve, a mitad de camino entre la sierra y el mar, se invoca la potencialidad del sector «cultural-turístico» como faro de un futuro que tiene asegurada la campaña de publicidad desde el jurásico, pero que también está obligado a sortear alguna barrera «estructural». Y al bajar a la calle, al pasear Colunga entre bares, hoteles y sidrerías agrupadas de dos en dos y una oferta comercial básica con «un poco de todo», hay quien echa en falta infraestructuras mejor preparadas, más iniciativa empresarial singular y establecimientos más capaces: algún hotel donde pueda pasar la noche una excursión completa, un restaurante «para dar de comer a más de cincuenta personas»...

Colunga tiene tirón y en la pasada Semana Santa, según el Alcalde, Rogelio Pando, el «mejor resultado turístico del oriente», pero también, todavía, recorrido para pedirse un esfuerzo adicional. Tal vez no haya perdido su fama bien ganada de lugar «de estancia cómoda y agradable donde el visitante se encuentra a gusto», interviene José Antonio Fidalgo, cronista oficial del concejo. Pero a él y al secretario de la Asociación Colunguesa de TurismoJosé Luis Cueli, también les parece que la localidad está en disposición de explotar más el poder desestacionalizador del museo más visitado de Asturias y de diversificar actividad para retener aquí a esa población que ha decaído levemente en el resumen de lo que va de siglo"

Hermosa casa en ángulo con vistosa y gran galería acristalada a nuestra izquierda. Este elemento logró gran aceptación con la expansión de la fabricación industrial del vidrio en Asturias, a partir sobre todo de 1880


El pequeño espacio de la delantera de la vivienda está cerrado por artística verja, que da paso a un viejo muro de piedra, en la siguiente


Son las casas del vértice formado por la calle con la Avenida de Asturias, que está al otro lado de las mismas, donde se ubica el Hotel El Fitu, frecuentado por peregrinos


Algunas ventanas que dan vista al Camino muestran coloristas flores muy vistosas sobre estos pequeños pero coquetos espacios cerrados entre las fachadas y la calle, haciendo realidad lo de "magnífica villa, aseada, cuidada, interesante" del artículo de Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez 


Hay también pequeños jardines y más artísticos cierres en estas bucólicas etapas por el corazón de la comarca de la sidra, concejos de Colunga y Villaviciosa, como define estos caminos y su entorno el gran erudito, historiador y guía de los caminos de Santiago, Antón Pombo


Otra galería, saliente, sobre la calle, en la planta alta del edificio de la izquierda. A la derecha el Bar Loreto, uno de los establecimientos colungueses que participa en la famosa Semana de les Fabes


Entre el bar y sus terrazas empieza un suave descenso hasta la avenida. Antes estaba aquí otra reconocida sidrería, El Llagar. Seguidamente había otro bar, La Bodeguina


Al fondo volvemos a ver la torre de la iglesia de San Cristóbal El Real, donde está el cruce con la carretera a la Playa la Griega y Llastres, lugares también muy concurridos en verano


Delante de ella un gran pórtico o cabildo. A su izquierda, calle San Antonio arriba, está el edificio de Casa Vallespín, ya en la Plaza del Ayuntamiento, también llamado La Torre o Casa la Torre, estilo entre historicista y montañés construido a mediados del siglo XX


En la Avenida de Asturias nos unimos al Camino de Santiago, que sale a la izquierda procedente del Campu Loreto. Un poco más adelante, en frente a El Parque, llega a la iglesia el otro camino desde El Foyu y San Xuan, ahí confluyen todos esos ramales


El Camino se Santiago sale a la avenida por la acera de la izquierda, la del Chalet Francés, hermoso palacio y quinta ajardinada cerrada con verja, poblada de flores y plantas, arbustos y árboles exóticos y ornamentales, entre ellos palmeras


El Chalet Francés o Xalé Francés, es así llamado por el estilo francés de sus elementos, destacando sus numerosas buhardillas y el tejado de escamas de cinc, construido en 1901 dentro de una típica impronta indiana, pues fue para el emigrante a Chile Manuel Montes Ruidíaz, y donde vivió a su regreso


Otro chalet de época, el de su hermano Maximino, desapareció para hacer bloques de pisos. Ambos tuvieron en Santiago de Chile el negocio de telas La Gran Vía


Los dos caminos, siendo ya uno, se encaminan pues hacia la iglesia, por el Café La Esquina, para de allí continuar a la izquierda y, por la Casa de los Grande Cobián (donde se dice se hospedó Carlos de Flandes -luego I de España y V de Alemania-), dirigirnos a la Calle Real para ir a la capilla de Santa Ana, que fue del antiguo hospital de peregrinos de Colunga














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