Eres el Peregrino Número

martes, 21 de febrero de 2017

DEL ALBERGUE DE LA ISLA A COLUNGA POR TRESPANDU Y EL FOYU: A LA VISTA DE GÜERRES Y SAN XUAN DE DUZ (ASTURIAS)

Güerres desde el camino de La Isla a Colunga
Albergue de peregrinos de La Isla
 Los peregrinos que, viniendo de La Espasa en Caravia, entran en el concejo de Colunga, tienen la oportunidad de escoger entre ir directamente a la villa colunguesa, capital del concejo, o desviarse hacia La Isla, pueblo de hermosas playas y servicios turísticos, donde hay alojamientos y albergue de peregrinos, en la antigua escuela, a la salida de la población. Una vez allí los peregrinos, para ir a Colunga capital, no necesitan volver atrás sino que pueden seguir ruta por los campos de La Mazanilla y Trespandu, al sur del vecino pueblo de Güerres o Huerres
 

Para ello, en este cruce al lado de la escuela, en Les Quintanes, seguiremos de frente en dirección oeste


A nuestra derecha y detrás del albergue están las antiguas casas de los maestros


El camino es llano y recto. A nuestra derecha están los viejos edificios de la Colonia escolar


La Colonia Escolar de La Isla fue fundada en 1927 y fue una precursora de los nuevos métodos de enseñanza, se creó por suscripción popular con la ayuda de instituciones familiares y de la Diputación Provincial. Acogía estancias veraniegas de niños y niñas de familias humildes


Esta Colonia de La Isla evitó la masificación de otras instituciones similares existentes en España y albergó un pequeño número de niños y niñas, creando un ambiente familiar alejado de los hospicios al uso existentes por aquel entonces


Se conservan los edificios pero su estado es calamitoso y lamentable


La Colonia Escolar de la Isla languidece en el olvido


Edificios de titularidad pública desaprovechados y en situación de lamentable abandono


Pasamos un chalet: San Miguel


Praderías a la izquierda


Casa de portalón y fachada de hiedra a la derecha


Casa de corredor


Seguimos adelante hacia Los Sabugos



Luego va El Celleru


Nos llama la atención este escudo de cemento, con lapas o llámpares


Los cercanos acantilados y pedreros fueron secularmente zona aprovechada para pesca y marisqueo por la vecindad


Nos dirigimos a El Cuetu


Pero en este cruce en vez de ir a las casas nos desviaremos a la derecha


Por los campos de La Güelga


Hay algunas parcelas, como la de La Casina


La Casina


Otra parcela


Al fondo el mar: por allí pasa la Senda de los Acantilados de Güerres, más larga pero que, saliendo también del albergue, puede llevarnos directamente a este pueblo y luego enlazar con este camino en El Foyu, antes de Colunga


Entradas a las fincas


El camino es hermoso y bueno de caminar


Al fondo se ven unas casas


En este cruce vamos a la izquierda


Senda de tierra y de hierba


Al sur el Puertu Sueve, visto desde los prados de La Raposera


Murallas pétreas y picachos de Les Peñes del Maladín, El Cuetu La Múa, El Cantu La Salgar, El Picu Los Cuervos, La Collada, Brañamayor y El Picu Tiegu, entre otros


Pero la serranía está dominada por el Picu Pienzu, que con sus 1161 metros de altura es uno de los mayores desniveles del mundo entre una altitud y la mar, coronado por su enorme cruz, perfectamente visible en días claros. La Cruz de Pienzu refleja los rayos del sol siempre que la niebla y las nubes lo permiten, tiene unos diez metros de altura y se instaló en 1954 gracias a la colaboración y esfuerzo de muchos habitantes de los pueblos situados en torno al Sueve. Fue una donación de los hermanos Victorero de Llastres, para sustituir a otras más antiguas, de madera (la primera puesta en 1915 y la segunda en 1929), también donadas por ellos, pero que sucumbían ante los temporales. Estos cuatro hermanos, Agustín, Ángel, Antonio y Francisco Victorero fueron emigrantes en México e inventores de la famosa máquina de liar cigarrillos "Victoria"


Oteando las alturas del Sueve, aparte del Pienzu también podemos ver otros cumales, como es el caso del Picu Mirueñu (1136 m), el Fontanielles (1054 m), La Palombera (1031 m) , o La Salgar (1005 m), entre otros, a lo largo de los 12 kilómetros de extensión que comprende de parte a parte esta cordillera desde L'Altu La Llama a El Fitu, una docena de kilómetros que pueden admirarse enteramente desde aquí. El Sueve fue uno de los últimos reductos de los caballos autóctonos, los famosos asturcones, algunos de los cuales, precisamente, vemos a lo lejos, pastando en aquella llana pradería


Los asturianos le deben al asturcón su "entrada en la Historia", en el sentido clásico del término, cuando ya hay fuentes escritas que informan de esta tierra y de sus gentes. La primera vez que se menciona directamente lo "astur" en un escrito es en una referencia a este caballo. Ochenta y seis años antes de Cristo y medio siglo primero que las legiones de Augusto irrumpiesen en el corazón de Asturias, un texto romano, la De ratione dicendi ad Herennium habla del asturcón como un caballo de las "montañas de los astures", el pueblo que lo domesticaba y tenía como propio, aún fuera del dominio de Roma.


El asturcón era ya entonces un animal totémico por excelencia, símbolo de fuerza y poder, fruto de la larga evolución de esta especie, el caballo, que apareció en la tierra en la Era Terciaria y de la que que existen evidencias que empezó a domesticarse hace entre 5.500 y 6.000 años en las llanuras del actual Kazajistán. Es por tanto el astucón descendiente directo de una estirpe de caballos salvajes emparentados con los que vinieron de las estepas de Eurasia, Siberia y Mongolia, ya desde la prehistoria, dando origen a grandes pueblos de jinetes, como los escitas. El caballo asturcón, por sus características era apreciado ya desde tiempo inmemorial para el trabajo y la domesticación, en la tierra de los astures. Sus restos han sido hallados en las excavaciones del castro de La Campa Torres y de ellos se sabe que eran empleados con este fin, no descartándose usos también alimenticios, e incluso religiosos. Al analizarse sus huesos se vió que eran caballos viejos y domésticos, sus lesiones en las patas delanteras demostraron que se trató de animales de monta (al  soportar el peso en ellas, no en las traseras, como hacen los de tiro). Apareciendo en algunos señales de descarnamiento en individuos de menos de cinco años, que es lo que delata un uso alimentiricio o de ritos de sacrficio, usuales en las culturas antiguas. El propio término "poni", "el poni" asturcón", caballo pequeño, guarda relación con la diosa celta Epona, divinidad de la caballería y orden ecuestre. 


Y al igual que para el trabajo, valía para la guerra, no solamente para los enfrentamientos internos por la posesión de tierras, sino también en conflictos exteriores. Las crónicas resalatan que ya los emisarios del general cartaginés Aníbal  habían llegado a las para ellos apartadas tierras  de los astures con la idea de enrolar mercenarios que les ayudasen a cruzar la peligrosa travesía de los Alpes, mercenarios a caballo con los que pudiesen acometer el paso rápido al norte de Italia en sus interminables y endémicas guerras contra los romanos. Siglos después, cuando fueron los romanos quienes se presentaron a la conquista de cántabros y astures, llamados por el oro y los deseos de triunfos de su emperador, empeñado en doblagar a los últimos pueblos de la Península que se le resistían, los asturcones también habrían de jugar su papel en esta lucha desigual. Los cronistas romanos comentan lo que hoy definiríamos como terror sicológico del ataque de la caballería enemiga a las bien formadas legiones del César Augusto, el espanto de un ataque astur o cántabro a caballo, tanto en terreno abierto como en el monte, causando que flaqueasen las defensas de las cohortes con su soldados de a pie, la infantería, poco avezados a la guerra en este entorno tan hostil y contra este enemigo. Era especialmente temida la maniobra del  Círculo Cantábrico, en la que los jinetes atacan dando vueltas en círculos con sus caballos al galope, lanzando una jabalina contra el enemigo y cubriéndose después con el escudo mientras se deja paso al siguiente, que repite la operación y así sucesivamente, desmoralizando al contrario, quien escapaba en desbandada. Así y después de diez años de guerra y el empleo de seis legiones con infinidad de tropas auxiliares, precisándose la presencia del propio César Octavio Augusto, el cual hubo de venir en persona para intentar poner final a una desastrosa campaña, los astures ly os cántabros quedan bajo dominio de Roma. La Legio I Augusta sufrió el humillante castigo de no poder llevar más ese nombre por cobardía ante el enemigo, al llegar a desarrollar sus legionarios un miedo supersticioso a la invencibilidad el enemigo

Como tantas veces se repite en la historia, una de las posibles salidas para un pueblo vencido es ponerse al servicio del vencedor. Las cohortes de caballería astur, que tanto pánico llegaron a provocar en los romanos , pasaron ahora a su servicio en las fronteras más inseguras del Imperio: desde la Muralla de Adriano al norte de la actual  Inglaterra (campamento de Cilurnum), frente a los pictos, hasta la línea del Rhin frente a los germanos o la Dacia (Rumanía), fueron algunos de sus destinos

Los autores de la antiguedad quedaron impresionados y por lo tanto, ellos mismos impresionaron a sus lectores, con sus halagos al caballo astucón, tal y como nos comenta el escritor José Havel en sus artículos: el poeta Virgilio habla del "pulcherrimus astur". Plinio El Viejo, destacadísimo observador de su tiempo y antiguo procurador de la provincia Tarraconense habla de los asturcones como caballos "de talla menor, no tienen una marcha como la normal, su paso es cómodo, gracias al movimiento simultáneo de las patas de un mismo lado. Los naturales enseñan a sus caballos a andar de andadura". Llama la atención otro autor, Eranio Liciano, que dice que en las fiestas de Antioquía del año 167  a.C. el rey Antíoco IV Epífanes montaba un asturcón...lo que desmostraría que ya era conocido y valorado desde mucho atrás por el oriente helenístico. De todas maneras, debió llegó a ser tan preciado que en Roma "asturcón" sirvió para denominar toda una serie de caballos distintos pero de características similares, de ahí el oficio de "asturconarius" que aparece alguna vez citado y de ahí también que llegase a ser todo un símbolo de poder y ostentación al que ni el mismo Nerón se resistió,  pues también poseía uno. El cónsul Silvio Itálico glosa en "Púnica", uno de sus poemas, al asturcón; también Marcial  "que galopa pequeño de estatura al son del compás". "Caballo Ambulator"  le califica el Corpus Glossarum Latinarum

Siglos después, durante el Reino de Asturias. otras crónicas informan que la caballería sería la mejor garantía para defender las fronteras de las continuas invasiones musulmanas, así como para "devolver los golpes" y facer rápidas incursiones muy al interior de Al-Andalus, como la que llevó a la conquista de Lisboa en el año 797-98 por las tropas de Alfonso II El Casto.


Pero aparte de la guerra y las glosas clásicas, el asturcón fue compañero de trabajo de muchas familias campesinas asturianas en su quehacer diario, animal fuerte y musculoso, sufrido, con mucho pelo y patas resistentes para meterse en lugares escarpados, o para largas travesías. Fue caballo de tiro, importantísimo para las faenas de la casería, para tirar del carro, como montura, o para labrar la tierra. Pero también fuera de Asturias se le cita en el texto irlandés "Twoo Bokes of the Histories of Ireland", en el que se plasma la anécdota de un noble que quiso comprar uno en el siglo XV sin restultados, pese a lo mucho que iba a pagar por él. Algunos asturcones aparecen en París en el siglo XIX, empleados para el tiro de carruajes pequeños

La mecanización del mundo rural y al igual que ocurrió con otras especies, casi hizo desaparecer al asturcón en pocas décadas, muchos fueron muertos en la guerra civil para conseguir alimento. Después de extrañas tentativas para cruzarlo con otras razas, sin criterio, incluso de hablo de sacrificar para carne a los últimos ejemplares (unos cuarenta en los años 70), algunas personas entendieron que esta situación era inmerecida. Varios ganaderos conservaron alguna yeguada y la Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza (ANA), intervino en el tema muy positivamente. Se creó la Asociación de Criadores del Asturcón y se empezaron a recabar importantes apoyos, tomando las instituciones cartas en el asunto al declararlo "raza autóctona de Asturias de protección especial". Hoy en día hay cerca de tres mil, no solo en Asturias, que es donde se halla a inmensa mayoría, sino también en criaderos de León, Cantabria o Palencia, e incluso de Madrid o Almería. Existen grandes expertos de doma y varios asturcones han ganado ya campeonatos de España de equitación en distintas especialidades. Todo ello parece garantizar en principio la supervivencia del caballo y que el asturcón siga acompañándonos por los caminos de la historia, tal y como lleva haciendo desde hace milenios, desde que los asturianos son asturianos

Un poco más allá de estos campos divisamos el pueblo de Bueñu, por donde pasa, en dirección también a Colunga, el camino oficial, que no se dirige al albergue de La Isla sino que sigue directo


El Palacio de Bueñu y al fondo la iglesia de Santiago de Gobiendes, monumento del Arte Asturiano prerrománico


Santiago de Gobiendes, arriba en la distancia...


El Pienzu es pico de resonancias mitológicas, allí se posa el nuberu o genio asturiano de las nubes, desharrapado y barbudo, con sombrero destartalado, dispuesto a lanzar trombas de agua o granizo sobre tierras y cosechas, si no se le aplaca...

                                                "Sentáu nel Picu Pienzu
                                                 mirando taba un nuberu
                                                 qu'esconxuró'l señor cura
                                                 antes que llegara al eru"

Vamos ahora por los campos de Chavida y Mazanilla, viendo al oeste el monte de La Villeda, donde hay indicios de la existencia de un castro astur, antiquísimo, guardián de costa y caminos, hoy tragado por las plantaciones de eucaliptos


Al fondo vemos el Palacio de La Loja, de principios del siglo XVII y que cuenta con casona, cuadras, panera y diversas dependencias que incluyen una capilla propia. Una buena referencia histórica y visual pues nos encaminamos hacia ella, pasaremos al lado mismo de su finca


Un sendero delicioso


La Villeda al oeste


Más allá de La Loja vemos los montes que separan Colunga de Villaviciosa


Fincas y pastizales


La Villeda


A lo lejos empezamos a ver Güerres, ya en la parroquia de San Xuan de Duz


En la Edad Media aparece documentado como Orres, luego como Huerres y Güerres, topónimo oficial en la actualidad


En el lugar existieron torres defensivas


El Camino va en dirección a Güerres


Y a La Villeda


Paso de ganado...


Güerres más cerca


El pueblo es atravesado por el camino que viene de los acantilados


Vemos sus barrios y lugares extendidos en la ladera del monte


Y en el valle


Pero salvo que queramos ir a Güerres a tomar algo en su popupar bar Caleya, el chigre del pueblo, nos desviaremos antes de llegar a él a la izquierda


Caminamos en dirección sur


Con el Sueve de frente


Vamos al Palacio de La Loja, como hemos dicho


En este cruce, a la derecha


Deliciosa campiña


Fincas muy llanas


Algunas flechas jalonan el recorrido, pero muy pocas y casi borradas


El palacio y su finca al fondo


En La Loja vivía la familia Montoto, Luis Montoto, su esposa Concepción y su hijo Tomás Montoto, grandes benefactores de Colunga, quienes crearon la Fundación Montoto, en 1907, construyendo la Escuela de Loreto o Colegio de La Concepción y San Luis, el Asilo de Colunga y la nueva iglesia de San Xuan de Duz a lo largo de los años siguientes


Pasamos al lado del muro de la quinta


Y vamos ahora en dirección oeste


Tramo en ocasiones con charcos y barro


Volvemos a ver Güerres


Ahora desde el sur


Seto silvestre a la derecha y tapia a la izquierda


Un poco de sombra


Campos abiertos. A la derecha las casas de La Ordoña y al fondo San Telmo, el Monte la Salú


Estupenda vista de Güerres


Barrios que se desparraman desde la falda del monte al valle



Nos acercamos a Trespandu, un grupo de casas en el Camino


Casas y hórreos


Buena senda...


Casas, cuadras y fincas


 Aquí hay un cruce, nosotros para ir a Colunga seguimos por el camino, ahora asfaltado, de la izquierda. Si quisiésemos ir a Güerres romaríamos el de la derecha


Así camos acercándonos a las últimas casas


Una bonita quintana asturiana


Casas de galería y corredor...


Quedan a nuestra derecha


Salimos así de Trespandu, junto al hórreo


Y seguimos en ruta a Colunga


Paisaje de la parroquia de San Xuan de Duz, con la iglesia al fondo


El templo es de principios del siglo XX pero está construido sobre otro más antiguo, con restos románicos medievales


Su origen podría estar en un viejo y pequeño monasterio que dependía del de San Pelayo de Oviedo/Uviéu


Cruce de caminos en La Corredoria: seguimos por el de la derecha


Túnel vegetal


Un hórreo tras el muro y seto de una finca


Una casa: ya vemos al fondo los arrabales de Colunga


Y en este cruce, con la iglesia de San Xuan de Duz al fondo, vamos a la izquierda. Aquí viene a la derecha el camino que, luego de hacer la Senda de los acantilados de Güerres, atraviesa ese pueblo y viene hacia aquí


 A la derecha, ya a nuestras espaldas, El Foyu, donde hay hotel y por donde viene a enlazarse con este el camino de Güerres


Nosotros vamos a la izquierda en dirección a Colunga, pasando muy cerca del cementerio


Caminando entre fincas


 San Xuan de Duz a la derecha


Llegamos a unas casas: La Cruz



Invernaderos y viviendas...


Junto a la iglesia la Casa Rectoral. El pueblo atrás...


Los Llanos, entrando en la villa de Colunga



La gasolinera, junto a la carretera N-632


Avanzamos hacia aquel cruce de caminos, en el que iremos a la derecha. A la derecha nos llamarán la atención unas casas o chalets de época, de planta baja, se trata del llamado Asilo de Colunga


Fue fundado en el año 1929 por inciativa de la familia Montoto


Son elegantes viviendas bellamente restauradas


Incluso con jardines


En el cruce como hemos dicho, iremos a la derecha, pero antes veremos una imagen en este castaño: La Castañar de La Espina


Hay aquí la imagen de una santa, la Virgen de Loreto


Imagen de piedra con una interesante historia que ahora pasaremos a explicar, pues su santuario está cerca y significa mucho para la historia de Colunga


Desde el castaño y la imagen tomamos el camino que pasa enfrete de la finca del asilo


Y seguimos adelante


Allí al fondo a la izquierda, por donde pasa el camino que viene de La Espasa por Bueñu, está el barrio de Loreto


Llamado así por la capilla de esta santa, que vemos desde aquí (a la derecha de la foto). El santuario  de Nuestra Señora de Loreto fue fundado en 1633, a decir de la historia por la promesa de un náufrago veneciano, Joseph de Misso no muy lejos de La Castañar de Espina, castaño que acabamos de ver con una imagen de la Virgen que rememora la que se cuenta apareció tras partirlo un rayo, o bien la que colocó el propio náufrago nada más salvarse tras encomendarse a Ella


El naufragio de produjo en los acantilados de Güerres y según la tradición Joseph de Misso se encomendó a la Virgen María, cuya imagen llevaba una medalla, la cual era réplica de la venerada en la Santa Casa de Loreto donde nació y vivió la Virgen, donde recibió el aviso de su maternidad divina por el Arcangel Gabriel y donde vivió con San José y Jesús, casa que se hallaba en Tierra Santa pero que fue llevada a Loreto, Italia, en la baja Edad Media, ante el avance musulmán en el territorio dominado por los cruzados. La La casa fue a Italia transportada por iniciativa de la familia Angeli, gobernadores de Épiro y pronto su culto, pues se construyó a su lado un templo, se extendió por toda la cristiandad


A su salvadora llegada a Colunga sobreviviendo del naufragio Joseph de Misso se encomendó a la piadosa vida del hospitalero del hospital de peregrinos de Santa Ana, del que pronto hablaremos y a la construcción de este nuevo santuario. El historiador Braulio Vigón guardaba el documento que lo explicaba:" ...Joseph de Misso, de nación italiana, de la señoría Venecia, morador y ospitalario en el hospital de la villa de Colunga, principado de Asturias y Obispado de Oviedo, de más de treinta a esta parte fundó y edificó una ermita advocación de NTRA. Sra. De Loreto en el valle y en los términos de Llanos, feligresía de dicha villa de Colunga..."


Hoy en día es una de las renombradísimas romerías de la villa de Colunga


En este cruce seguiremos de frente hacia aquellas casas


El Camín de Les Xuaques


Entrecuetos. Pasamos detrás de alguna quinta...



Luego pasamos por la parte de atrás de La Escuela los Baberos, con su capilla


Son las antiguas Escuelas Cristianas de primera enseñanza, fundadas en 1908 por Luis Montoto Covián y su esposa, María de la Concepción Hernández Alonso, político abogado y benefactor de Colunga, así como escritor en asturiano. Fue Alcalde y Juez Municipal además de representate de Distrito. Para administrarlas creó la Fundación Montoto


La capilla


Seguimos en El Camín de les Xuaques


Espléndida mansión al fondo...


Más quintas y chalets


Ya vemos la iglesia de Colunga en la lejanía


El centro de Colunga más cerca


Fincas y edificios


Fauna rural...


Espléndido chalet de época a nuestra derecha



Paisaje rural y residencial


Pequeña bajada


Viviendas unifamiliares y jardines



Ya nos aproximamos al cruce con la avenida principal que atraviesa Colunga, donde nos uniremos al camino que viene de Loreto y Bueñu


Palmeras de las quintas indianas


El Llagar y La Bodeguina, zona de bares y sidrerías, con la iglesia al fondo. Arteria comercial


El Camino subirá luego por la Calle Real cerca de La Torre, el edificio a la izquierda de la igleisa


A la izquierda el Chalet Francés, donde nos unimos al camino que viende de Bueñu y Loreto para atravesar la villa de Colunga