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jueves, 16 de enero de 2025

NOREÑA Y ARGÜELLES EN EL CAMINO DE SANTIAGO EN ASTURIAS (5) A LA IGLESIA DE SANTA MARÍA Y EL CASTILLO POR LES CASES DE LOS ZAPATEROS

Santa María de Noreña (s. XVI), construida sobre un templo anterior

Esta es la iglesia parroquial de Santa María de Noreña, situada prácticamente a la salida de la población para los peregrinos que, desde su centro histórico y por el solar de sus antiguos Hospitales de Arriba y de Abajo, se dirigen a la Sancta Ovetensis. Construida en el siglo XVI sobre un templo anterior románico, su enorme torre del campanario parece emular un torreón medieval, acaso como el del desaparecido Castillo de Noreña, que durante siglos estuvo casi enfrente, símbolo del poder feudal de los antiguos condes, del cual fueron desposeídos tras las guerras trastamaristas acabando el siglo XIV, pasando el título y demás prebendas a los obispos de la diócesis ovetense en premio a su fidelidad a la Corona en dicha contienda

Los obispos fueron condes de Noreña de manera efectiva hasta la supresión del régimen señorial y los señoríos en 1827, aunque siguieron ostentando tal título de manera honorífica hasta las reformas eclesiásticas de mediados del siglo XX que supusieron su definitiva extinción en 1951. No obstante, este título ayudó a la confirmación de Noreña como concejo independiente respecto a Siero en 1833 y por eso se llama hoy en día Villa Condal a su capital

Por la calle de la Iglesia, dejando atrás la calle o Paseo de Fray Ramón (Fray Ramón Martínez Vigil, uno de los antiguos condes-obispos de Noreña), que fue la antigua calle del Hospital (por los mencionados hospitales de Arriba y Abajo o de Nuestra Señora del Rosario y de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián), emprendemos la suave bajada que nos lleva a la parroquial de Santa María de Noreña, pasando junto a la Fuente los Peces  y al lado del Parque de los Arbolinos, donde estuvieron las antiguas Escuelas Municipales Unitarias, fundadas en 1925 en terrenos donados por los indianos benefactores Silvestre Rionda Fernández y Joaquín Fernández Rionda


La Fuente los Peces fue construida en 1959 siendo alcalde Alejandro Ortea Nachón, todo un emblema en esta población ya que, como dice el cronista oficial noreñense Miguel A. Fuente Calleja en La Nueva España del 26-2-2019, conmemorando su 60 aniversario, "Noreña no se caracteriza precisamente por su abundancia de fuentes. Las que existen son enganches a la red y ninguna brote natural."

La fuente recibe su nombre por aparecer representados en su frontal dos peces con sendos caños en sus bocas de las que mana el agua, que cae en un sumidero cerrado por murete a manera de pequeño estanque

Aquí empieza la calle de la Iglesia, las conchas del Camino de Santiago nos orientan por la dirección correcta y nos confirman que vamos por el buen camino, viendo a la izquierda el Colegio Nuestra Señora de Covadonga, construido en 1976 sobre otro más antiguo, cuyo precedente es el de la Inmaculada Concepción, inaugurado en 1904, conocido como Colegio Notre-Dame d'Anglet, "comunidad religiosa Siervas de María que tenía su Casa Central en Anglet. Francia", nos dice el erudito investigador noreñense José Manuel Fanjul Cabeza en su libro Noreña entrañable

Aquellas 'monjas francesas' como se las conocía, fueron apreciadas por sus métodos de enseñanza y por su coro de niñas, germen de portentosas voces, se fueron e 1931 y al año siguiente llegaron las religiosas de la Sagrada Familia, que en 1945 se fueron para, en 1946, establecerse aquí las Amantes de Jesús e Hijas de María Inmaculada, que luego pasaron a ser Hijas de la Madre de la Iglesia, fundadoras de este colegio 

En la fachada se muestra el blasón de la antigua casona solariega de Eulalia Rodríguez Busto, más conocida como Doña Laína, quien donó los terrenos para aquel primer colegio de 1904 


El colegio ocupa una gran superficie calle adelante, esta era la antigua Carretera Noreña-Oviedo, construida por la antigua Diputación en la década de 1840, "para enlazar con la nueva carretera de Pola de Siero a Oviedo", nos dice Fanjul Cabeza en su Noreña entrañable


El asturianista Fermín Canella explica que para hacerla se emplearon piedras del antiguo Castillo de Noreña, dentro de la costumbre de la época de considerar a esas viejas construcciones como canteras públicas, no existiendo o apenas aún consideración por el patrimonio histórico y monumental, lo mismo se hizo cuando se construyó el cementerio en 1814


Largas filas de casas se extienden a ambos lados, esta nueva carretera transformó este tramo del anterior camín real, empleado secularmente, e hizo desaparecer el siguiente, al paso del , como veremos al seguir más allá de la iglesia


Según datos que nos aporta Fanjul en su libro, las obras de esta carretera comenzaron el 23 de junio de 1802 con este 'presupuesto':
"...se hizo a costa de un cuarto de libra baca y carnero y otro en cuartillo de vino en concesión Real. Se tomaron 3.300 reales que dio Don Santos López Carraceda con los intereses de 4 por ziento. Costó la carretera 40.300 reales. Fueron comisionados Don Joseph Argüelles Meres, Alcalde mayor, Don Menendo de Llanes y Don Diego Escalera"

Las carreteras permitían el paso de carros, los caminos reales no siempre ni mucho menos, solían ser recorridos, además de por viandantes, entre ellos peregrinos, por caballerías, siendo especialmente importantes las recuas de mulas de los arrieros, los grandes transportistas de la antigüedad


Eran también frecuentes las migraciones estacionales de pastores trashumantes y artesanos ambulantes, entre ellos los célebres zapateros de Noreña, gremio durante siglos importantísimo. Dice del origen del gremio el historiador Juan Uría Maqua:
"Desde fines del siglo XV o principios del XVI tenemos ya formado un ayuntamiento pero sin alfoz o término municipal, y esta falta de tierra... va determinar precisamente la vocación artesanal de los vecinos de la villa desde época muy temprana, al igual que el ahogo que supuso el cerco de Siero les llevó a buscar mercados en el exterior."

Las casas se suceden escalonadamente cuesta abajo a ambos lados de la calle, muchas viviendas han sido totalmente reformadas y buena parte de ellas se han rehecho nuevas. En este tramo de salida del casco urbano apenas hay bajos comerciales, y los que hay mayormente cerrados


Fanjul también nos dice que el antiguo camín real empezaba a ser ensanchado y allanado para el paso de carros pero la tarea se abandonó en favor de la nueva carretera:
"A finales del s. XVIII se intentó habilitar para rueda, ensanchándolo, para poder enlazarlo con la carretera que el Ayuntamiento de Siero estaba construyendo entre La Pola y Oviedo. Este camino se abandonó al construirse la actual carretera a La Revuelta del Coche en la década de 1840"

Esta es la ruta que vamos a seguir nosotros siguiendo la señalización existente, para enlazar en Fonciello, concejo de Siero, con la ruta que va por El Berrón y Los Campones, si bien existe otro camino histórico hacia el puente 'romano' de Colloto/Cualloto a partir de Argüelles del que hablaremos en su momento, reseñado en este Informe emitido en el año 1754 por Antonio Llanes, juez por el estado noble del concejo de Siero que nos presenta Fanjul Cabeza de esta manera:
"Se describen en él las obras que precisan realizar en el Antiguo Camino Real que va desde Granda a Pola de Siero cruzando por el llamado Pico Sierra, Bobes y antigua iglesia de San Martín de La Barreda que estaba junto al actual cementerio parroquial, entre las llamadas Venta Blanca y Venta del Cristo de la Barreda, lo que citan entre otros autores Fausto Vigil, Dolores Alonso Cabeza y Pedro Pisa Menéndez.

Es de reseñar que aunque en tal informe no consta explícitamente descrito que el camino pase por la Villa Condal al dirigirse a Pola de Siero, tal Juez, como encargado por el regente de la Audiencia de Oviedo de la composición y reparos de los caminos reales del Concejo de Siero, vive en Noreña, como consta en el Auto del 22-V-1754:
"En la villa de Noreña, ynclusa en el Concejo de Siero, y casas de habitación que en ella tiene el señor Joseph Antonio Llanes …”

es con el camino proyectado construir. En efecto manifestó este arquitecto su juicioso descernimiento en el desempeño de su cargo delineando los parages por donde debía tener su dirección, señalando y poniendo estacas que encaminasen las líneas, pòr el sitio que llaman Pico de Sierra, que es el Camino antiguo, en el que existen a distancias proporcionadas dos ventas fabricadas de tiempo inmemorial, nombradas la una la Blanca y la otra la del Cristo, entre las que media una Iglesia Parroquial con el título de San Miguel de la Barreda, cuio termino ò hería de este nombre se extiende por más de dos leguas, sin otras casas, techos ni abrigo, que las dos referidas Ventas para el aloxamiento y descanso de los pasajeros, y el socorro de la Parroquia interemedia para cumplir con el precepto de oir misa los días festivos. Y es assi que siendo la dirección dada a dicha carretera por el Arquitecto Reguera Gonzalez la mas ventajosa al Publico por la solidez del terreno; la más aceptable à los viageros por la disposición de pernoctar en las ventas; la menos costosa porque a corto trecho tropieza con la otra igual carretera que va à la villa de Noreña, y la mas benefiosa a los dueños de tierras, por el poco o ningun perjuicio que recibirían en su construcción, sin embargo de estas y otras preferentes cualidades, que por su notoriedad merecen el aprecio comun de todos los hombres instruidose imparciales, sucede en el día, que prevaleciendo la eficaz persuasión poderosa y particular interres de algunos Regidores del mismo Concejo, lograron que sin noticia, audiencia ni citación del vecindario de la Parroquia de Granda mi parte se mudasen las líneas y variase la dirección de la carretera trazada por el expresado Arquitecto, enderezandola arbitrariamente por una heria que es la mas fértil y abundante en frutos de cuantos sitios y tierras labrantías comprenden los tres lugares del mencionado camino, … "

La calle puede tener bastante tráfico en ocasiones, pues además de ser acceso al casco urbano por La Revuelta'l Coche y su enlace con la N-634, comunicación con la capital asturiana, está aquí al lado el Polígono Industrial de La Barreda, atravesado por la Avenida de Oviedo, alternativa al desaparecido tramo de camín real entre Noreña y Argüelles que nos propone Fanjul, como enseguida vamos a ver


A la derecha cruzamos la calle Naranjo de Bulnes, luego la calle El Castrillón y llegamos a Les Cases de los Zapateros, elemento único del patrimonio y memoria de los antiguos zapateros de Noreña que llevan tiempo amenazando venirse abajo en cada vez más grave situación, pese a los múltiples proyectos existentes para ellas, incluyendo las de albergue de peregrinos


Les Cases de los Zapateros fueron construidas por iniciativa del Doctor Dionisio Cuesta Olay, médico y político, quien vivía en una quinta cercana, allá por 1860, luego adquiridas hacia 1915 por el indiano  benefactor Pedro Alonso para viviendas de zapateros, artesanía que, recalcamos e insistimos tantísimo auge tuvo en el pasado en Noreña, al menos desde su primera referencia en 1587 y hasta su decadencia en el siglo XX (a la vez que despegaba la industria chacinera) y desaparición tras la Guerra Civil. De ellos dice Luis Javier del Valle Vega en su blog Dendecagüelu:
"Históricamente desde tiempos inmemoriales  el sustento económico del concejo estuvo en dos gremios, el de zapateros y el de chacineros. El primero estuvo presente hasta la década de los cuarenta en el siglo XX, llegando a coexistir más de 350 talleres artesanos. Actividad documentada desde el siglo XV, apareciendo en el catastro del Marqués de Ensenada en el año 1751 en Noreña más de 200 zapateros, 56 carpinteros, 34 curtidores y 14 sastres.
Importante gremio que inspiró a diferentes escritores, como a Ramón Pérez de Ayala en su novela “Belarmino y Apolônio”, o a Armando Palacio Valdés en “Novela de un novelista”.


En la Torre del Reloj de Noreña, a la que le dedicamos una entrada de blog, existe una Exposición Permanente dedicada a este histórico gremio de la que este es su díptico informativo


Aquella su primera referencia escrita conservada, fechada en 1587 y guardada en el Tomo 1º del Inventario del Ayuntamiento de Noreña, en una consulta por el obispo/conde de Noreña, cuando su población sería de 50 a 60 vecinos se dice que "…no había entre ellos ningún trato ni comercio sino algunos zapateros de obra grosera que azen zapatos para venderlos en los lugares realengos circunvecinos, donde pagan el alcabala que adeudan."


Otro documento unas tres décadas y pico después, da a entender que ya eran una hermandad bastante poderosa, pues se trata de un acta del 5 de julio de 1628 de la Junta General del Principado en la que se trata sobre los perjuicios que causaba a la ciudad de Oviedo/Uviéu que estos artesanos del calzado no acudiesen a sus mercados como hacían antaño y que hubiese que ir a Noreña a comprarles los zapatos:
"El señor Bernabé de Vixil representó a la Junta la carestía de las cosas (...) y en particular la falta y daño que se siguía a esta ciudad en no venir a los mercados los çapateros de Noreña con la obra como acostumbraban, retirándose a venderla a sus casas a excesivos precios y trocándola a mentenimientos con los que cessaba el comercio y valor de las alcabalas en esta ciudad"

En 1751 el Catastro del Marqués de Ensenada señala la existencia en Noreña de 66 maestros zapateros también curtidores, 5 maestros zapateros que no curtían, 107 oficiales zapateros y 33 aprendices. Sería además a finales de ese siglo XVIII cuando hallásemos las primeras referencias escritas a la calidad de las carnes y embutidos de Noreña, germen de una industria chacinera y conservera que alcanzaría un notable auge desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Fermín Canella cuenta esta anécdota acontecida en la corte...

“El Rey Carlos III dijo un día al Arzobispo Marcos de Llanes: 
‐ Me contó el Conde (Floridablanca) que tu pueblo es una insignificante aldea de Asturias. Cierto, contestó el Prelado; pero no lo será tanto, cuando tiene 200 zapateros.   
‐ Poca geografía Asturiana sabe mi Secretario, replicó el Monarca.   
Éste manifestó el dato de los 200 zapateros al Conde Florida Blanca, el cual expuso al Rey que tantos eran los vecinos de Noreña como discípulos contaba en ella San Crispín.   
Carlos III, cuando despidió al Arzobispo, le dijo con sorna:   
‐ Procura que con tantos zapateros en tu pueblo no anden descalzos tus diocesanos. 
Así sucedió en efecto, porque aquel santo varón, dechado de caridad, dio todo cuanto tuvo a los pobres de su archidiócesis.”

En el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo del 16-1836, en plena Guerra Carlista, se registra "El día 8 de este mes salio de esta ciudad una remesa de de 4758 pares de zapatos ... Acopio que pertenecía a la contrata que tienen celebrado los maestros del arte de Noreña para construir tres mil pares de zapatos mensuales trabajados con perfección, de buen material y claveteados", los cuales estaban destinados al ejército isabelino. Mientras que en el Diccionario de Madoz, publicado entre 1845 y 1850, se lee en el apartado dedicado a Noreña:

“Industria y Comercio: la agricultura, fábricas de curtidos y zapatería; consisten las principales operaciones comerciales en la estracción (sic) de curtidos y zapatos para surtido de la capital y otros puntos de la provincia, y aún de la inmediata León.”


En El último vestigio de la Noreña zapatera, de Franco Torre para La Nueva España del 31-5-2005, se cuenta que "Fala y Encarna Blanco, hijas del zapatero "Bartolín", son testigos del deterioro de las singulares casas de los artesanos que ahora el Principado ordena proteger", siendo estas pues por entonces las últimas inquilinas. A principios de ese mismo mes se publicaba en el Boletín Oficial del Estado que "se declara bien de interés cultural, con la categoría de vía histórica, la ruta vinculada al Camino de Santiago en el concejo de Noreña", siendo entonces cuando surge la idea de hacer aquí un albergue de peregrinos, según recoge esta noticia de El Comercio del 6 de junio siguiente, firmada por S. Rodríguez Noriega, relativa a la colocación de una placa en recuerdo del hospital de peregrinos local:

"Desde ayer una placa de bronce recuerda «lo que significó el Camino de Santiago en Noreña». El pasado 15 de mayo el Boletín Oficial del Principado declaró como Bien de Interés Cultural, con categoría de Vía Histórica, la ruta al Camino que pasa por la localidad. 
A propuesta del cronista oficial de la villa, Miguel Ángel Fuente, y con el apoyo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego se encargó la placa al escultor Iglesias Luelmo. Su ubicación no podía ser otra que el lugar donde se edificó el hospital, gracias a la donación del matrimonio formado por don Gabriel de Lorenzana y doña Clara Argüelles, señores de Miraflores en 1593, para «que socorriese a pobres y peregrinos, facilitándoles agua, lumbre, sal y cama con sergón de hojas de maíz o de paja, lo cual garantizaba el descanso necesario del caminante», como recordó el cronista oficial. El edificio, del que se conservan parte de sus cimientos tras la placa descubierta, se encontraba anexo a la capilla de Nuestra Señora del Rosario. El presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego, Manuel Jesús Samartino, instó a «acoger y tratar bien a los peregrinos porque ellos son el altavoz de las bondades que se pueden encontrar en Noreña porque ellos serán los que le den la verdadera oficialidad al Camino» 
Construcción de un albergue 

El regidor en funciones, César Movilla, destacó que con la oficialidad se «salda una deuda pendiente con Noreña» y aseguró que queda mucho trabajo por hacer para que la villa sea protagonista en las guías internacionales sobre el Camino. Por último, propuso que el siguiente paso sea la construcción de un albergue para peregrinos y sugirió las casas de los zapateros como posible ubicación."

Pero pasan los años y también en El Comercio llega la noticia, fechada el 16-10-2019, que dice El futuro de las Casas de los Zapateros de Noreña se dilata, que firma Pablo Nosti:

"La posibilidad de adquirir las Casas de los Zapateros tendrá que esperar. Así lo confirmó la alcaldesa de Noreña, Amparo Antuña, que prefiere tener el tema bien atado antes de someterlo a votación. «Es una cuestión que hay que preparar bien, no se puede aprobar ... por aprobar», indicó. Y recordó: «Es cierto que una moción no se tiene obligación de cumplirla, pero ya de llevarla a Pleno que sea por algo». 
La moción de Conceyu Abiertu, que pretendía que se sometiera a votación el pasado 26 de septiembre, no llegó a tiempo para la sesión. Ahora, la urgencia de otros asuntos municipales podrían volver a interponerse. «Seguro que Pablo -edil de Conceyu- lo entenderá, es lo más razonable si queremos cumplir con los plazos», aventuró la regidora, que espera que la buena sintonía entre ambos partidos continúe. 
Según Antuña, lo pertinente será realizar un estudio previo, un informe técnico y hablar con los propietarios del inmueble para «tener las cosas claras ». Sin embargo, de momento, el consistorio se encuentra volcado con las ordenanzas, los presupuestos y las subvenciones de las asociaciones, según enumeró. «Sobre todo habría que hablar antes con los propietarios porque a lo mejor no la quieren vender», incidió la alcaldesa, que sí aseguró que «se estudiará, pero con tiempo y tranquilidad». (...) 
La adquisición de este edificio histórico tiene como objetivo, según la agrupación de electores, «la salvación» del inmueble. Lo que entienden pasa por su adquisición para «asegurar su supervivencia». La moción sugiere además convertir el edificio «a corto plazo» en una instalación municipal, para lo cual proponen «buscar financiación en instancias superiores en función de su finalidad». Algunos posibles destinos para el inmueble son, por ejemplo, un albergue como parte del Camino de Santiago que pasa por Noreña, un museo etnográfico «que ponga en valor la cultura local», un hotel de asociaciones o un espacio de coworking."


En aquella fecha habían pasado ya seis años desde que José Antonio Fanjul Cabeza diese la voz de alarma ante la situación de deterioro de estas viviendas y así lo recogía Franco Torre en La Nueva España del 24-9-2013:
"El estudioso de la historia de Noreña José Manuel Fanjul ha solicitado a la Dirección General de Patrimonio que aplique algún tipo de protección, de manera urgente, al conjunto de cuatro viviendas unifamiliares de la calle de la iglesia conocidas como las casas de zapateros. 
Fanjul, cuyas gestiones fueron claves para que Patrimonio rectificase la exclusión de Noreña del trazado oficial del Camino de Santiago, plantea precisamente esta rectificación de la ruta jacobea para propiciar la protección del conjunto arquitectónico, de gran singularidad, ya que considera viable su inclusión dentro del entorno de protección de las rutas jacobeas. Como alternativa a esta medida, Fanjul plantea que Patrimonio incluya directamente el inmueble en el Inventario Cultural de Asturias y le otorgue una protección preventiva de diez años. 
Según explica Fanjul, el conjunto fue edificado en torno a 1860 por el doctor Dionisio Cuesta Olay. A principios del siglo XX, se instalaron en las viviendas unos zapateros, de ahí su denominación popular. 
La singularidad estilística de este inmueble y sus vínculos con la artesanía del zapato, de gran relevancia histórica en la Villa Condal, han motivado varios intentos por proteger el conjunto. De hecho, en el proyecto de Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) se planteaba otorgar al conjunto de una protección estructural, aunque el rechazo plenario al documento impidió de paso que el inmueble pasase a figurar en el catálogo municipal de inmuebles protegidos. En paralelo, los propietarios del conjunto solicitaron, ya en el verano de 2010, la declaración de ruina del inmueble, deshabitado desde 2009."

Nos gustaría que, cuando pasaseis por aquí, este conjunto ya estuviese restaurado y con un uso práctico, pero lamentablemente los años pasan y el estado de deterioro avanza irremisiblemente



Las formas de los vanos con sus enmarcaciones en estas casas son tal vez el elemento que las haga especialmente singulares artística y arquitectónicamente, como históricamente lo es su uso como casas-taller de los zapateros en un momento en que se auguraba ya su decadencia ante la producción industrial de calzado y otros condicionantes. Sobre la historia de estas casas y las de su promotor, el doctor Cuesta Olay, explica lo siguiente Fanjul Cabeza en su libro:
"D. Dionisio vivió en su casa señorial de Noreña que hoy ha desaparecido en la Calle de la Iglesia donde pudo dedicar a clínica la primera de las cuatro viviendas que hizo construir junto a la misma ya que se comunicaba por la antojana. Estas viviendas fueron compradas a sus herederos por Pedro Alonso para arrendarlas a bajo precio a familias modestas de zapateros de 1914 a 1916. Figuran en el Registro de la propiedad como cuatro fincas independientes; lo que parece destacar la teoría de que hubieran sido construidas, inicialmente, para ser un hospital ya que tampoco existe constancia de que D. Pedro hubiera realizado modificación algunas en tales fincas para hacerlas habitables."

Es llamativo que, paralelamente a la decadencia de los zapateros, que se prolongaría hasta la posguerrra, la industria cárnica-chacinera experimentase su gran auge a partir de finales del XIX, como tomándole el relevo, en el Diccionario geográfico y estadístico de Asturias de José González Aguirre, de 1897, se plasma así la situación de ambas industrias a las puertas del cambio de siglo:
"Es Noreña una población eminentemente industrial y puede asegurarse que es la más laboriosa de toda la provincia, á pesar de ser la laboriosidad condición peculiar del pueblo asturiano. En Noreña no hay aristocracia ni mendicidad; casi puede afirmarse que allí está en inmensa mayoría de clase media, pero es una clase media de abolengo artesano. Dos industrias principales constituyen la vida de esta población, la zapatería y la matazón, salazón y embutidos. Son pocas las casas en que no se ejerza una de estas dos industrias, aconteciendo el ejercerse en muchas ambas á la vez, es decir, alternando, puesto que la de salazón y embutidos es propia de los meses de invierno. Durante los meses de primavera y verano y parte del otoño los hombres trabajan en el calzado y las mujeres son las encargadas de recorrer consecutivamente los mercados de casi toda la provincia en la forma siguiente: los lunes se distribuyen entre Sama, Infiesto y Avilés; los martes aprovechan las que han ido a Sama y Nava el mercado de la Pola de Siero, que reviste el carácter de verdadera feria; los miércoles concurren á los de Grado y Villaviciosa; los jueves aprovechan el de Oviedo y suelen ir hasta Pravia no pocas de las que asisten el miércoles á Grado; los viernes suelen descansar para aprovechar el sábado en Gijón y el domingo en Oviedo y Grado y este mismo movimiento que se advierte durante el verano con la industria zapatera, se repite durante el invierno con la de salazón y embutidos: puede decirse que Noreña hace zapatos para la mitad de la provincia y que surte también á esa misma de tocino, cecina, chorizos y morcillas; exportando de estos embutidos gran cantidad para el resto de España y sus posesiones americanas. No podemos precisar el número de zapatos de todas clases que allí se fabrican durante el año, pero sí se puede asegurar que es fabuloso. En cuanto á la matazón podemos apuntar un dato que da clara idea de su importancia. En el invierno de 1893 á 94 se beneficiaron en aquella v. 15.000 cerdos y 5.000 terneras. Así se explica que allí hasta el artesano más modesto es propietario de la casa que habita y que disfruten de relativas comodidades hasta los que viven de solo un jornal dentro del taller."

Unos años después, en 1904, es el noreñense Alejandro Rodríguez Bustelo quien escribe en Las industrias de Noreña este dato:
"En el año 1903 las tres industrias principales eran: las matanzas de cerdos y terneros: 15.000 cabezas; elaboración de embutidos: 240.000 Kg; y la fabricación de calzado: 15.000 pares. Las mujeres eran las encargadas de dar salida a toda la producción acudiendo en grupos de 10 ó 15 mujeres, cargadas con sus maniegas, a todos los mercados de la provincia; desde Pravia a Ribadesella y desde Laviana a Gijón. Eran realmente infatigables; al hacer un alto en su caravana aún tenían humor para formar un pequeño baile, al sin de "Dale la vuelta Pepe."

Aunque el gremio ya auguraba su decadencia, la máxima producción de zapatos en Noreña fueron los 150.000 del año 1903, unos 3.000 pares a la semana, llegando a existir hasta 350 zapateros, pero la competencia con otros fabricantes más industrializados y de otras partes de España iría dando al traste con la prosperidad de antaño


Aunque ya en 1920 el zapatero Justo Rodríguez Fernández fundó una fábrica en Noreña para la fabricación de calzado a precios más competitivos, el gremio terminó por desaparecer ante la mayor industrialización de otros zapateros españoles y era la industria chacinera la que triunfaba definitivamente en Noreña. En 1938, caído el Frente Norte pero con la Guerra Civil aún librándose en otros frentes la producción se había reducido a 6.000 pares, en 1944 a 5.000 y así hasta desaparecer, si bien su memoria se ha recuperado con sus descendientes y la citada Exposición Permanente Zapateros de Noreña en la Torre del Reloj. Esta es la noticia de su inauguración, titulada Los zapateros volverán a invadir Noreña de historia, publicada por Juan Vega para El Comercio del 31-8-2019:
"La tradicional figura del zapatero nunca abandonará Noreña. A partir próximo 6 de septiembre se podrá disfrutar de una exposición permanente en la Torre del Reloj que narrará todos los detalles de las vidas de estos artesanos. 
La historiadora e hija de uno de los últimos zapateros del concejo, Fernanda Valdés, se mostró muy ilusionada con la apertura de este pequeño museo: «Hace años había más de 350 zapateros en Noreña, es algo que está dentro de nosotros y la apertura de la exposición permanente es una gran noticia para todos los noreñenses».

La muestra contará con tres pisos de la torre dedicados al gremio. En la primera altura se explicará la geografía y la historia que recoge los primeros documentos de la industria artesanal de Noreña, que data del siglo XVI. También se podrá encontrar información sobre los gremios que existieron y su manera de trabajar. En el segundo piso se podrá ver una recreación de un taller. En este punto la historiadora, hizo especial hincapié en la importancia de la mujer: «Ellas eran las que cosían el material e iban a los mercados mientras el zapatero se quedaba en casa trabajando». El último piso se centrará en la cultura y se proyectarán pequeños vídeos sobre las familias zapateras."


Como hemos visto, estas casas no se hicieron inicialmente para familias zapateras pero fueron luego sus viviendas; si tuvieron aquí su taller las habrían habilitado individualmente más o menos como nos cuenta los historiadores e investigadores Juan Uría Ríu,"(...) el taller estaba instalado en una habitación de la propia vivienda, en el centro de la cual estaba el mesu, una mesa larga y baja sobre la cual se encontraban los utensilios de trabajo" y José Manuel Feito nos informa en La artesanía popular asturiana que:
"En torno a esta mesa se sentaban los zapateros con tayuelas, banquetas pequeñas y bajas, de tres pies. El padre hacía de patrono y era el maestro cortador. La madre efectuaba el cosido. Los hijos de más edad trabajaban como oficiales; los menores se iniciaban en el apredizaje del oficio empezando como simples mutiles o aprendices, que eso significaba esa palabra en su argot, coincidiendo, igual que en algunas otras, con el bron de los caldereros. Era raro encontrar un taller en el que trabajaran personas ajenas al círculo familiar. Todo el trabajo se hacía a mano. La primera máquina de coser que llegó a la villa se utilizó para pespuntear y fue en el año 1784

La producción se vendía en meses de verano por ferias y mercados. Se vendía calzado de Noreña por las ferias de Santiago en Grado, los jueves y domingos en El Fontán de Oviedo, y en Gijón los domingos en la Plaza del Ayuntamiento"

Esta calle de la Iglesia, y antes el camín real verían el trasiego de zapateros durante generaciones, como también explica Feito, 
"Eran las mujeres quienes se encargaban del transporte y de la venta. En invierno salían muchos zapateros de Noreña para ejercer su profesión en otras provincias, principalmente en León y Palencia, donde algunos terminaron finalmente fijando su residencia". 

Muchos jóvenes zapateros aprovechaban esta migración para ganar el dinero necesario para casarse, o según la expresión popular "ganar para la capa", ya que esta prenda se tenía por imprescindible por prestigio social para celebrar la boda. Su patrono era San Crispín



Calle abajo a la izquierda están los alojamientos de El Rincón del Condado, frente al solar en el que estuvo la actualmente desparecida casa natal y quinta del Dr. Cuesta, que luego pasó a los Menéndez, "con los que no existía relación familiar y, después, en el año 1980, declarada su ruina, fue adquirida por los constructores Cabeza Rodríguez", leemos en Noreña entrañable


Y ya tenemos aquí ante nosotros la iglesia parroquial de Santa María de Noreña, por esta calle plasma sus recuerdos A.R. B en La Unión, año 1904:
"Parece que estoy viendo como un grupo de 10 ó 12 mujeres, cargadas con sendas maniegas –(goxas) llenas de género, se van por la calle de la iglesia abajo con dirección a Grado á una feria, alegres y contentas como si fueran á una romería, y cuando en el largo trayecto que tienen que recorrer, hace alto esta pequeña caravana, en vez de sentarse á descansar lo que hacen es formar un pequeño baile y al son de «Dale la vuelta Pepe» regocijarse y distraerse, para luego continuar su trayecto hasta llegar á la villa"

Añadida a la iglesia están la casa rectoral con sus jardines, cerrados con verja, reconstruida entre 1943 y 1944 siendo párroco Don Dionisio y con proyecto del arquitecto Enrique Rodríguez Bustelo


La estructura del templo que ha llegado a nuestros días obedece a la profunda reforma gótico-tardía con influencia renacentista debida reconstrucción total del templo promovida por el conde-obispo Gonzalo de Solórzano, quien ejerció su mandato entre 1570 y 1582, sobre un más antiguo edificio medieval de estilo románico, donde había sido enterrado el también obispo de Oviedo y conde de Noreña Diego Ramírez de Guzmán en 1441


En La construcción de la iglesia parroquial de Noreña (1591-1563), de  José Manuel Rodríguez Hevia y José Manuel Fanjul Cabeza, artículo publicado en el porfolio de las fiestas del Ecce-Homo del año 2009 y que se basa en buena parte en la otra del párroco R. Cuervo Álvarez  Antigüedades de Noreña. La Iglesia Parroquial (Boletín Parroquial, La Cruz. Números 24 y 27. Noreña, 7-12-1924 y 18-1-1925), se nos dice así:
"Está suficientemente probada la existencia de un templo anterior al actual, emplazado en el mismo lugar, probablemente románico, como ya señaló en su día García Chico , al aparecer ya mencionado, en varias donaciones al Monasterio de San Pelayo de Oviedo entre 1305 y 1472 , y también posteriormente en documentos de la Catedral: Libro del Prior (Apeo de 1493) y Acuerdos Capitulares (entierro en su capilla mayor de los obispos Diego Ramirez de Guzmán, en 1441, y de Gonzalo de Solórzano, en 1581). Así mismo figura citado en algunos documentos de familias nobles de la villa de Noreña, como en el testamento de Gonzalo de Argüelles el Viejo, de 1540, conservado actualmente en el Archivo del Marqués de Santa Cruz de Marcenado, en el que dispone ser enterrado en la iglesia de la antedicha villa y pide a sus hijos que construyan una capilla en ella para tal fin.

La idea de reformar y ampliar el primitivo templo surge de los propios obispos de Oviedo, Condes de Noreña desde 1383, para contar con una edificación religiosa lo suficientemente digna y capaz donde acoger sus restos, como bien señala Soto Boullosa5 . Concretamente del Obispo Gonzalo de Solórzano, quien en 1580, poco antes de fallecer, lega una partida de dinero destinada a la ampliación de la capilla mayor. Pero, por motivos que desconocemos, las obras no dan comienzo hasta 1591, con el pontificado del Obispo Diego Aponte de Quiñones."

Se da la circunstancia, leemos en su biografía de la Real Academia de la Historia, que Solórzano murió a causa del trama de la desamortización de Felipe II, que "le produjo tal disgusto que a su consecuencia falleció". Muerto aquí en su palacio noreñense, donde los obispos pasaban largas temporadas, fue enterrado en esta iglesia cuya construcción auspició, sin embargo, "un criado suyocura de San Miguel de Lada, Langreo (Asturias), clandestinamente lo llevó a su parroquia. Descubierto el hurto, el nuevo obispo de Oviedo, fray Francisco de Orantes y Villena, mandó depositarlo en la catedral. En 1582, al fin, se le trasladó, según los deseos del difunto, a su villa natal. Esta es la versión que nos ofrece Ahora Fanjul Cabeza de lo acontecido:
"Cuando falleció este obispo "en su Condado de Noreña", siguiendo sus disposiciones fue enterrado en esta iglesia; cosa que no aceptó el párroco de San Miguel de Lada, Langreo, por lo que hurtó el cadáver con la ayuda de sus feligreses, causando gran ruido y escándalo en la Diócesis. Los restos del Obispo tras ser recuperados fueron depositarlos provisionalmente en la Capilla Mayor de la Catedral de Oviedo y, en 1582, trasladados definitivamente , con la pompa y solemnidad que requería a la sazón un señor obispo, a "Torralba, su país natal, donde fundó una capilla con seis capellanes ..."

Como era lo habitual en la arquitectura eclesiástica las obras comenzaron por la capilla mayor, es decir, el ábside o cabecera y la nave central, encargada por Diego Ramírez de Guzmán al maestro Toribio González:
"La construcción de la nueva capilla mayor y de las capillas colaterales (crucero), dio comienzo en los primeros meses de 1591, según se desprende de un acuerdo de compañía establecido, en febrero de dicho año, por los autores de sus trazas, Felipe de Hano y Diego de Villa, para repartirse varias obras de cantería. Estos maestros, oriundos de Trasmiera (Cantabria) se habían afincado en Oviedo hacia 1585 y gozaban de gran prestigio en toda la región, donde contaban con una amplia clientela, entre ella la mitra ovetense.

Por los artículos de referido párroco Ramón Cuervo,9 sabemos que las capillas colaterales se edificaron sobre la antigua capilla mayor y que la actual capilla mayor se construyó en terrenos del viejo cementerio, situado justo detrás de la iglesia, lo que nos hace pensar en una ampliación de ésta hacia el Este, por la cabecera. También sabemos por este mismo párroco que las obras no fueron ejecutadas por los propios tracistas, sino por el maestro cantero Toribio Gutierrez, seguramente por traspaso de los anteriores, algo muy común en la época entre los maestros de cantería ocupados en muchas obras. Desconocemos la procedencia de este maestro. Podría tratarse de un cantero y carpintero del Valle de San Vicente activo en Oviedo, o de un trasmerano, residente en Saldaña y actuante en Palencia y Cantabria."

Fijémonos en la flecha amarilla que nos indica el Camino pintada en el pórtico por este su lado norte, cuya construcción original, en 1701, dio por acabadas las obras, las cuales sufrieron un serio contratiempo durante la centuria anterior


Y es que en 1640, con el conde-obispo Antonio de Valdés Herrera (1636-1642), se encargó al maestro montañés Fernando de la Huerta la construcción de las naves laterales, trabajo aún pendiente, pero ocurrió el desastre, pues al hacerlas se derrumbaron los muros de la nave central, quedando únicamente en pie la nave mayor y la sacristía, quedando en quiebra el maestro constructor en 1644. Por voluntad del prelado se procedió a la restauración de forma inmediata, para lo que se dedicaron a sufragarla bienes y censos de la iglesia y de las cofradías de los Mártires San Crispín y San Crispiniano y del Hospital de Abajo o de Nuestra Señora del Rosario, de pobres y peregrinos:
"En 1640, durante el pontificado del obispo Antonio Valdés Herrera, se hace necesaria la ampliación de la iglesia a tres naves, tal como la vemos en la actualidad, y también la construcción de una torre a sus pies. Para ello se encargan sus trazas al maestro cantero de Suesa (Cantabria), afincado en Oviedo, Fernando de la Huerta, muy activo en Asturias por estos años. De la Huerta había dirigido obras de gran importancia en Oviedo, como la Capilla de los Vigiles de la Catedral, y por entonces tenía a su cargo la obra del Santuario de Contrueces en Gijón. Comienza las obras ese mismo año, pero su intervención no fue muy afortunada, al derrumbarse un año después los muros del cuerpo central, quedando en pié únicamente la capilla mayor, las colaterales y la sacristía. A causa de ello, el Obispado pone pleito al citado maestro, quien se vio obligado a devolver una buena parte de la cantidad adelantada para las obras.

La reconstrucción comenzó de inmediato, según se deduce de un Auto de Visita de 29 de Setiembre de 1641, recogido por Ramón Cuervo en uno de sus artículos sobre la iglesia y también por el historiador local Higinio Monte en su obra “Apuntes sobre Noreña” 13. Duró mucho tiempo, al tener que ser sufragada principalmente por los vecinos de la villa condal y coincidir su ejecución con las obras de construcción de la torre. Suponemos que se llevaría a cabo por otros destacados maestros de cantería, también afincados en Oviedo, siguiendo las trazas de De la Huerta, ya que en toda ella se apercibe claramente la sobriedad montañesa propia de este maestro, puente entre el purismo herreriano y el primer barroco en Asturias. El párroco Ramón Cuervo, señala que estas obras de reconstrucción se terminaron en 1663 y que fueron rematadas por los canteros Pedro y Simón Rodríguez Lafano junto con el carpintero Andrés Suárez."

Las obras se reanudaron en 1663 con el obispo Diego Riquelme de Quirós, completadas con la terminación de la bóveda, en las que se invirtieron 12.721 reales. A la vez y con el mismo obispo se acometieron las obras de la capilla del mencionado hospital de pobres y peregrinos, hecha por entonces. Este prelado también auspició importantes trabajos en la catedral del Salvador, su sede ovetense


La voluminosa torre fue hecha por el maestro Bernabé Velasco entre 1649 y 1663, a quien se pagó, en partes, una suma de 20.329 reales en total, así como 250 reales por cubrirla al carpintero Andrés Suárez, quien también enmaderó la iglesia por 1.950 reales. La torre original se dice medía 30 metros de altura, por lo que sería algo más alta que la actual, fruto de la reconstrucción de la Guerra Civil, cuando fue incendiada como tantas otras en 1936, derrumbándose tres años después, dice Fanjul y como nos cuenta también Wikipedia:
"Tras la Guerra Civil precisó ser restaurada ya que, según cuenta Enrique Rodríguez Bustelo:​ había sufrido graves desperfectos al formar una gran hoguera en su interior, donde las llamas ocasionaron la destrucción de sus retablos barrocos con las imágenes y el archivo parroquial el 25 de agosto de 1936. La estructura abovedada de la iglesia evitó su destrucción total, resultando con partes muy calcinadas y totalmente destruida la Sacristía y casa Rectoral. Pese a que en los años 1934-1935 fue denunciado el estado ruinoso de la torre, el incendio destruyó el entramado de vigas del interior de la torre por lo que, desgraciadamente, el 4 de febrero de 1939, se derrumbó totalmente; arrastrando con ella la fachada principal de la iglesia. En este estado, la iglesia fue ocupada por gitanos con sus carros y caballos, y en ella cocinaban y hacían su vida. La restauración urgente de los defectos de cimentación de la iglesia y los ocasionados en la fachada por el derrumbe de la torre, fueron realizados gracias a Justo Rodríguez Fernández, lo que evitó la pérdida de este edificio singular. La torre de la iglesia no se reconstruyó hasta diez años después, época en la que se hicieron diversas obras siendo párroco Alfredo Barral
Al poder regresar el párroco por haber finalizado la Guerra Civil, las misas y funciones religiosas hubieron de celebrarse en el Palacio-Residencia del Dr. Dionisio Cuesta Olay,​ situado frente a la iglesia, durante el corto tiempo que se precisó para rehabilitar la Capilla del Colegio de Religiosas de la Sagrada Familia. Estas habían sido desalojadas de dicho colegio y tuvieron que residir en este palacio."

A la vez que la construcción del edificio, se hacían retablos y se emprendían otras obras, como la colocación de las campanas, consagradas en 1726. En la web del Ayuntamiento de Noreña nos describen así esta parroquial:
"Templo de carácter monumental, muestra del poder e influencia que tuvo la iglesia y su máximo representante en Asturias, el Obispo de Oviedo y Conde de Noreña. Está ubicado sobre otro de época románica, según un documento de 1441 que menciona el  entierro del Obispo de Oviedo y Conde de Noreña Diego Rodríguez de Guzmán en dicho templo. 
En el último tercio del siglo XVI, a iniciativa de los obispos de Oviedo, se inicia la construcción del nuevo templo, costeado también con ayuda de los vecinos. 
En el año 1936 la iglesia sufrió un incendio y en 1939 se produjo el derrumbamiento de la torre y parte de la fachada principal. Será el arquitecto Enrique Rodríguez Bustelo quién, conservando los aspectos más importantes de la antigua edificación, reedifique un nuevo pórtico, el baptisterio, el coro y la majestuosa torre-campanario. 
El influjo renacentista queda patente en su exterior, predominando las líneas rectas, muros desnudos de decoración que refuerzan la sobriedad del edificio. En su interior destaca la amplitud de su espacio dividido en tres naves de igual altura y separadas por dos grandes arcadas apoyadas sobre pilares. La cubrición se efectúa por medio de bóvedas de crucería de gran variedad y riqueza."

Sin duda lo que nos llamará la atención al pasar junto a ella será, además de su poderosa estructura y torre, el mencionado pórtico, también grande para una parroquial, y es que también aquí se hace presente la impronta de los condes-obispos para con este templo aledaño a su palacio


Entre sus arcos, un detalle a destacar en esta columna delante de su portada septentrional


La concha del Camino de Santiago, cuya posición no implica necesariamente dirección, en contra de la creencia ampliamente extendida, sino que solamente indica el paso del Camino, ya que es la flecha amarilla, que aquí no tenemos, el único símbolo plena e inequívocamente direccional, tal y como podemos comprobar en las Directrices para la Señalización del Camino de Santiago del Consejo Jacobeo:
"El emblema de la concha se creó con la intención de identificar un símbolo con el Camino de Santiago. En su origen, tiene un significado orientativo, de posición, no necesariamente direccional. Representa la convergencia de rutas que desde distintos lugares conducen a un punto, siempre en el oeste. No se creó, por tanto, como indicador de dirección, sino como símbolo del Camino, si bien podría ser usada con ambos fines (posición y dirección) en casos puntuales como en el entorno de Bienes declarados por su interés cultural o en Conjuntos Históricos, donde se podrá sustituir el cartel indicador por una concha en suelo, a fin de minimizar el impacto de la cartelería. 

El Consejo Jacobeo recomienda que el emblema de la concha se utilice como símbolo identificativos del Camino de Santiago y aconseja que su representación, proporciones y colores, así como su utilización se ajusten a las indicaciones contenidas en el Manual de Uso publicado por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo en 1989. (...)

Flecha amarilla

Este símbolo tiene un valor incuestionable como elemento indicador de dirección en el Camino de Santiago, por lo que se recomienda su utilización preferente, con el diseño y medidas contenidas en la Nota de Servicio 1/2008 de la Dirección General de Carreteras, y con el siguiente significado de su orientación:

Flecha vertical hacia arriba: indica el destino que se quiere alcanzar continuando por la misma calle (en la ciudad) o camino y, en general, las direcciones de frente o dirección propia. 

Flecha horizontal hacia la izquierda o inclinada 45º hacia la izquierda y hacia arriba: indica el destino que se quiere alcanzar girando hacia la izquierda. 

 Flecha horizontal hacia la derecha o inclinada 45º hacia la derecha y hacia arriba: indica el destino que se quiere alcanzar girando hacia la derecha."

Y adentro, en la pared norte y al lado de la puerta, una placa


Placa de la Santa Misión del año 1955 o Misión Blanca, celebrada durante aquel año por el párroco Don Alfredo Barral, cuando se cerró este pórtico con toldos. El mismo religioso, que ejerció entre 1946 y 1973 en Noreña, promovió la reconstrucción de la torre-campanario, la restauración de la rectoral y la sacristía, construyéndose el baptisterio, el púlpito y la plaza de la iglesia, que veremos ahora


El cementerio fue además urbanizado y se construyó en 1952 este nuevo pórtico, bajo el que entraríamos así si fuésemos caminando por la acera de la izquierda. Al mismo tiempo enlosó la iglesia y se reformó la ermita del Ecce-Homo, al norte de la población, solar de la renombrada romería septembrina noreñense y fiesta mayor


Si acaso nos sorprende un aguacero, este grande y acogedor pórtico será sin duda un muy buen refugio, fue restaurado en 2016 tras que un camión chocase contra esta su esquina de la derecha, donde ahora baja una rampa. Observemos el suelo de bancos rodados y el muro de arcos ciegos de la pared de la iglesia, con sus bancos corridos entre los arcos


Desde el pórtico nos dirigimos ahora a la "Maciza torre cuadrada a los pies que abre tres arcos en su piso inferior por los que se accede a la puerta principal", como dice el historiador Luis Antonio Alías en El Camino de Santiago en Asturias. Itinerarios. Ante ella, la explanada de la Plaza de la Iglesia


"Debido a los años que transcurrieron para su reconstrucción su arquitectura es una mezcla del estilo renacentista y del gótico tardío", nos explica José Manuel Fanjul Cabeza en su versión web de Noreña entrañable, refiriéndose al prolongado periodo de trabajos, siglos XVI y hasta principios de XVIII, que transcurrieron entre la erección de su capilla mayor y nave central y su culminación


Posteriormente, la otra gran reconstrucción de la posguerra se realizó en dos fases, una entre 1940 y 1944 y la siguiente entre 1948 y 1950, con el arquitecto Enrique Rodríguez Bustelo, resultando una torre de 29,56 metros de altura, leemos en Noreña entrañable en versión libro (p. 87), lo que resulta como hemos dicho algo menor que los 30 metros que la antigua


No obstante, en la versión web, se nos dan estos otros datos en sentido opuesto: "Altura de la torre: 25,83 m (22,83 m hasta la cornisa+ 3 m cubierta). La que existía anteriormente "era algo más baja y achatada". Aparte de ello, José Manuel Rodríguez Hevia y José Manuel Fanjul Cabeza describen de esta manera su construcción original:
"En 1649, cuando la fachada principal de la iglesia se estaba construyendo, comenzó a levantarse la torre. Ésta, según Ramón Cuervo,15 fue construida por el maestro Bernabé Velasco, del que el mismo párroco desconoce domicilio y procedencia. No tenemos conocimiento de la existencia de maestros de cantería con tal nombre por estos años en Asturias, ni tampoco en las demás regiones de España donde trabajaron los maestros cántabros, pero sí con el de Bartolomé, lo que nos hace pensar en un error en la transcripción del nombre del maestro de los documentos parroquiales, en los que debía de figurar escrito en abreviatura. Al figurar así, Ramón Cuervo pudo interpretar Bernabé en vez de Bartolomé, por lo que podría tratarse del maestro trasmerano Bartolomé de Velasco, activo en Oviedo desde 1647 y padre del también maestro cantero Melchor de Velasco, junto con el que trabajó en varias ocasiones. Bartolomé de Velasco trazó y dirigió mucha obra por toda Asturias, llegando a alcanzar gran prestigio a mediados del s. XVII, lo que le llevó a ocupar el cargo de Maestro Fontanero de la ciudad de Oviedo entre 1647 y 1658.

Al carecer de documentación sobre la construcción de la torre, desconocemos si su maestro constructor la levantó siguiendo sus propias trazas o si, por el contrario, se guio por las dadas por De la Huerta en 1640. Cinco años después de iniciarse las obras de esta torre, el Monasterio de San Pelayo de Oviedo contrató con Bartolomé y Melchor de Velasco la traza y hechura de la torre de su iglesia, la cual guarda cierta similitud, en su estructura, con esta de Noreña, siendo la primera de menores proporciones. Esta similitud tan patente entre ambas torres podría llevarnos a pensar en Bartolomé de Velasco como el tracista y constructor de la torre de la iglesia de Noreña. 

El mismo Ramón Cuervo nos dice en su artículo sobre la torre que ésta tardó varios años en construirse, debido a la envergadura de las obras y a la falta de recursos. Por su parte, Higinio Monte señala que quedó totalmente terminada en 1663. En 1930 fue declarada en ruina, debido a problemas de cimentación, derrumbándose nueve años después. Entre 1939 y 1950 se reconstruyó, según proyecto del arquitecto noreñense Enrique Rodríguez Bustelo.

Con la construcción de la torre quedan prácticamente finalizadas las obras básicas de reforma y ampliación de la iglesia. 

Desde este año de terminación de las obras de la torre hasta la actualidad, esta Iglesia Parroquial de Noreña sufrió más reformas y ampliaciones e incluso restauraciones, todas ellas tendentes, como las anteriores, a su mejora y conservación, las más importantes a comienzos del s. XVIII (construcción de un pórtico en 1702, sustituido en 1952 por el actual) y tras su incendio en la Guerra Civil de 1936, que no vamos a explicar aquí por no ser objeto del presente artículo, pero que, dada su envergadura, bien merecen otro estudio."

Y por uno de los tres arcos existentes bajo la torre nos acercamos a la portada principal, de "moldura de oreja, pilastra, frontón y pináculos", dice también Alías


Hemos de decir que, hasta la construcción de nuevos cementerios exteriores por disposiciones de higiene, los enterramientos se efectuaban, en todas las iglesias, dentro de ellas o en su camposanto más inmediato. En 1924 aún se conservaba el pavimento de losas divididas en sepulturas y, en un Auto de Visita o inspección fechado en 1600 se recoge que en lo que era la "capilla vieja y ahora queda en el arco de entrada de la mejora que se hizo, se sepultó un Obispo deste Obispado..."


El cementerio exterior, situado unos metros más al oeste, por donde iba el camín real, se hizo en 1814 y, según el historiador Higinio Monte Cuesta en Apuntes sobre Noreña "la piedra utilizada provenía de las derruidas murallas del Castillo que existía entre la Iglesia y el puente", tal y como se hacía con las carreteras


Este espacio porticado bajo la torre que guarda la portada presenta la solución gótica de arcos de crucería para la bóveda, tal y como se hace en las naves del interior


Detalle de la clave del arco, con una flor o estrella hexapétala, motivo simbólico-ornamental-religioso existente en las representaciones artísticas desde la remota antigüedad


La portada es de estilo clásico, adintelada y con frontón triangular, acroteras o remates en forma de bolas a ambos lados. Sobre ella, una hornacina guarda la imagen de Santa María, patrona titular de la iglesia


En medio del frontón triangular hay otra hexapétala, esta entre dos círculos


Encontramos una completa descripción del significado de este motivo en la web de Sos del Rey Católico:
"La flor de seis pétalos, también llamada rosácea, roseta hexapétala o hexafolia, ruedecilla céltica o flor galana, es una figura geométrica trazada a compás. Se confecciona sobre una circunferencia, dividiendo el perímetro de esta en seis partes iguales, y tomando el radio de la circunferencia se trazan seis semicircunferencias, dando como resultado una figura que recuerda a una rueda con seis ejes, de ahí su nombre de ruedecilla.  
Las primeras representaciones de este símbolo se plasmaban de esta forma, con la circunferencia exterior; posteriormente se omite el perímetro circular y, de este modo, parece una flor con seis pétalos. 
Es un símbolo muy repetido en la historia del arte europeo ya desde la edad de bronce, pudiéndose encontrar en España con mucha frecuencia por toda la zona norte y en muchas iglesias románicas del Alto Aragón. 
Representada por diferentes pueblos y civilizaciones, posee también distintos significados. Hay quienes la vinculan a ciclos lunares, y otros la han usado como símbolo de la reencarnación, de ahí su presencia en muchos monumentos funerarios o en estelas funerarias, pero de lo que no hay apenas dudas es que se trata de una representación solar. 
En este sentido, el punto en el centro del círculo, sea rueda o flor, desde una época muy antigua, se ha tomado como la figura del sol, por ser el “corazón del Mundo”, y de esta forma ha permanecido hasta nuestros días, como un signo astrológico y astronómico del sol, por lo que muchos arqueólogos atribuyen a la rueda o la roseta hexapétala un significado exclusivamente solar, cuando en realidad tiene un significado mucho más profundo, ignorando que el sol en el Centro del Mundo es el Principio Divino. 
Bien en forma de rueda, bien en forma de flor,  en ambas acepciones nos remiten al simbolismo del centro del universo, puesto que, según René Guénon, aunque en la forma de flor no aparece trazado el perímetro exterior hay que considerarla como inscrita en una circunferencia que delimita su contorno. El Centro es el punto de partida de todas las cosas, el origen, el Principio, el Ser puro. De Él, por su irradiación, se producen todas las cosas, y el espacio producido con su irradiación es el conjunto de todos los seres y de todos los estados de Existencia que constituyen la manifestación universal. 
Asimismo, si el centro es el punto de partida, también lo es de llegada: todo ha salido de El y todo debe regresar a El, puesto que sin El, todas las cosas no podrían subsistir, debiendo tener un vínculo permanente, figurado por los radios de la rueda o los pétalos de la flor, con un recorrido de ida y vuelta, en un ciclo constante de acción y cambio al que todos estamos sujetos. 
Para muchas otras personas, y en la aceptación popular, este tipo de representaciones tienen un fin protector, similar al lauburu o religada, motivo por el que suelen aparecer en las fachadas de las casas con el objeto de ahuyentar los malos espíritus, habiéndose heredado esta creencia de los antiguos pueblos prerromanos, en concreto de los celtas, pudiéndose encontrar en los dinteles de las puertas, ventanas y balcones, muebles, aperos de labranza, y objetos cotidianos.
Algunas civilizaciones y pueblos conquistadores representaban esta flor con cinco o con siete pétalos teniendo, metafísicamente hablando, el mismo significado que la hexapétala .Varias rosetas multipétalas, juntas y solapadas unas con otras, forman la flor de la vida, motivo empleado desde la antiguedad y en todo el mundo como patrón ornamental, y muy usado en el arte gótico, dando origen a los clásicos rosetones."

La hornacina aconchada y Santa María, imagen de la Virgen en actitud de oración


Fijémonos en el suelo, de cantos rodados, como él pórtico, así como motivos geométricos tetrapétalos y circulares


Tras la destrucción de los retablos e imágenes en 1936, se compraron en 1948 otros, procedentes de la iglesia vallisoletana de San Pedro de Torrelobatón, los cuales fueron restaurados. Este es el retablo mayor, atribuido al escultor primeramente al escultor Adrián Álvarez, si bien después se confirmó la autoría de Juan de Juni 

Retablo mayor. José Manuel Fanjul Cabeza CC BY-SA 3.0

Presenta banco, dos cuerpos y ático y está pensado para albergar pinturas, no imágenes, con seis grandes cuadros, así descrito por el especialista en Historia del Arte Juan José Martín González:
"Consta  de banco, dos cuerpos y ático. Es un retablo pensado par exhibir pintura, pues lleva seis grandes lienzos. En el banco se dispone de forma apaisada el lavatorio de los pies por Cristo y la Sagrada Cena. En el primer cuerpo figuran la vocación de San Pedro y las lágrimas del apóstol tras la negación de Cristo. En el segundo cuerpo van la liberación de San Pedro por un ángel y su crucifixión. Han sido eliminados de la arquitectura las hornacinas para alojamiento de las esculturas, de suerte que se sitúan en el frente de las pilastras que separan los lienzos, tapando una parte de éstos. En el cuerpo primero se hallan los evangelistas; en el segundo los Doctores Máximos. Una hornacina central, que abarca los dos cuerpos, aloja el santo titular. A los lados se sitúa un adorno de frutas, en forma de subiente, que tiene arranque en dos niños situados en el ático. En éste destaca una gran portada, en que tienen amplio acomodo las esculturas de Cristo crucificado, la Virgen y San Juan."

Retablo barroco del Sagrado Corazón, hecho entre 1732 y 1740, la imagen fue adquirida en 1942 en los talleres de arte de Félix Granda de Madrid


Retablo de la Purísima, en la nave colateral del lado del evangelio, con sus "excelentes ornamentaciones llenas de elementos decorativos de acento barroco, revestido de panes de oro", según dice Esteban García Chico en Documentos para la historia del arte en Castilla


En la parte opuesto, el de la Virgen del Carmen es idéntico y se hizo en 1951 en Santiago de Compostela, costando 30.000 pesetas. La imagen de la patrona es obra del escultor Catapuz y fue adquirida en los de Félix Granda en 1942 por el Apostolado de la Oración de esta parroquia por 5.000 pesetas


El retablo de la Virgen de la Salud procede de la desaparecida iglesia de San Juan de Tamariz de Campos en Valladolid, entonces eclesiásticamente en la diócesis de Palencia


Volviendo afuera, con las reconstrucciones de la posguerra se colocó en medio de la Plaza de la Iglesia un crucero de granito, en lo que se invirtieron 74.000 pesetas


Y también se allanó con relleno y se cubrió con una capa de aglomerado asfáltico, así como un muro de piedra con barandilla de hierro separándolo de la calle

Justo enfrente de la parroquial se hallaba el Castillo de Noreña, del que nada se conserva pero fue
símbolo de la historia del antiguo condado. Se supone fue mandado levantar por el poderoso magnate feudal Rodrigo Álvarez de las Asturias, quien heredó esta tierra de sus antepasados, separándola definitivamente de Siero, aunque recibiendo de sus antecesores poder y encomiendas sobre gran parte de Asturias, que ellos a la vez recibieron como administradores o encomenderos de las posesiones del monasterio de San Vicente en la capital astur. No sabiéndose no obstante a ciencia cierta quien fue el primer señor de Noreña y los avatares concretos de su sentimiento independencia frente a Siero pese a estar en su mismo centro

Rodrigo Álvarez de las Asturias falleció en 1333 y, pese a que tenía dos hijos bastardos, estos no heredaron los extensos dominios de su padre sino que lo hizo su ahijado Enrique de Trastámara, hijo extramatrimonial del rey Alfonso XI a quien Rodrigo favoreció en sus guerras y disputas y por lo que fue obsequiado por el monarca con numerosos bienes, además de con este ahijamiento

Enrique heredaría el título de Conde y Señor de Noreña, valiéndose de sus plazas asturianas para sublevarse contra el nuevo monarca Pedro I El Cruel. A su vez su hijo bastardo Alfonso Enríquez, el siguiente Conde, haría también lo mismo contra  Juan I de Castilla y Enrique III, disputándoles el trono castellano, pero sin tanta fortuna, siéndole confiscados título y señorío en las Cortes de Segovia de 1383, los cuales pasarían a los obispos ovetenses, pues el arzobispo Gutierre de Toledo fue aliado de sus oponentes. El título de conde sería entonces ostentado por los obispos de la diócesis, más como cargo simbólico que provisto de verdadero reconocimiento oficial, hasta 1951, fecha en que se prohibió que estos portasen títulos nobiliarios civiles

Grabado decimonónico. José Manuel Fanjul Cabeza CC BY.SA 3.0

En lo relativo al castillo, perdió su valor bélico y fue abandonándose, pese a que aún en 1522 fue cárcel. En el siglo XVIII ya se habían caído al río torre y lienzos de muralla y todavía estaba parte en pie en el siglo XIX, antes de su completa desaparición. Pese a que se conoce su ubicación no han podido saberse su planta ni alzado pues solo se conserva algún dibujo de las ruinas


Saliendo del campo de la iglesia volvemos a pasar al pie de la monumental y majestuosa torre de la iglesia de Santa María, volviendo a la ruta, mientras recordamos aquella frase del novelista Armando Palacio Valdés que dice que "No hay carretera ni camino vecinal en Asturias que no se hollada por los zapatos de Noreña"


Salimos de frente al Instituto de Bachillerato, uno de sus dos edificios, pues el otro es el antiguo Centro de Formación Profesional Camilo Alonso Vega, en el barrio de Riegos, fusionados ambos en el curso 1995-1996


Este, el Instituto de Bachillerato, es el más antiguo, inaugurado par el curso 1963-1064 como filial masculina del Instituto Alfonso II de Oviedo/Uviéu, "Años más tarde se vio la necesidad de  crear una Sección Filial Femenina y posteriormente ambas filiales se convirtieron en Extensión Delegada del  Instituto de Pola de Siero.  Tras cuatro años de cierre, abre sus puertas durante el curso 1980-81 como Instituto independiente", leemos en la web Instituto de Noreña


El Centro de Formación Profesional se creó en 1972 en Riegos, al otro extremo de Noreña, en antiguos campos y lodazales en la ribera del río, gestionado al Principio por la Organización Sindical de la época e incorporado en 1973 a la Formación Profesional Reglada, pasando en 1975 a depender de la Presidencia del Gobierno y seguidamente al Ministerio de Trabajo:
"Por último, se convierte en Instituto de Formación Profesional bajo las directrices del Ministerio de Educación y en él se imparte la Reforma Educativa y las Reformas de la LOGSE  a título experimental, siendo uno de los centros pioneros de España. Como consecuencia  durante el curso 1992-93 deja de ser un Centro de FP para convertirse  en Instituto de Educación Secundaria Obligatoria. Paralelamente, en 1994  el Instituto de Bachillerato empieza a impartir enseñanzas del 2º Ciclo de ESO. 
Finalmente durante el curso 1995-96 se produjo la fusión de ambos Centros para convertirse en el actual IES de Noreña. Desde entonces somos un único Instituto con dos edificios: 
-El situado en la calle La Iglesia, donde se imparten enseñanzas de 1º y 2º de ESO. Funciona como un centro educativo en el que el alumnado comienza la transición de la Escuela al Instituto de una manera más tranquila y gradual. 
-El situado en el Edificio de Los Riegos. Allí se imparten 3º y 4º de ESO, 1º y 2º de Bachillerato así como los Ciclos formativos de Grado medio, Grado superior y Formación básica. Además de aulas y talleres se encuentran en él  Secretaría, Dirección y Jefatura de Estudios. 
El ámbito geográfico de actuación educativa del Instituto comprende la villa de Noreña, la localidad de El Berrón y las parroquias rurales de San Martín de Anes, Argüelles, Santa Marina, Tiñana, Hevia y Meres -todas ellas del concejo de Siero-, así como la Felguera-Celles."

Saliendo de la Plaza de la Iglesia podemos seguir por la acera de la izquierda pues en la siguiente bifurcación, pasado el instituto, iremos también a la izquierda


Justo antes de la bifurcación hallaremos un gran panel explicativo de otra ruta de peregrinaciones, el Camín de los Santuarios que desde la Sancta Ovetensis se dirige a Covadonga y Santo Toribio de Liébana


Desde la Plaza de Alfonso II El Casto o de la Catedral coincide pues durante un buen trecho, hasta Marcenao, en Siero, con el Camino de Santiago, pero a la inversa, empleando además este ramal noreñense en vez de el de El Berrón


Aquí tenemos un mapa con el recorrido que, en Arenas de Cabrales, se divide en dos, uno enlaza con el Camino Lebaniego en Cades y otro va por los Picos de Europa vía Sotres


Textos explicativos y descriptivos del Camín de los Santuarios en general y a su paso por Noreña


Mapa del Camino en Noreña; en medio se ve bien la iglesia de Santa María, donde estamos nosotros, y, a la izquierda, la de Argüelles, en Siero, hacia la que nos dirigimos


Llagamos ahora a una bifurcación muy importante y, en medio, la Casa Alfonso Cabeza, "ampliamente reformada en 1944, según proyecto del General del Cuerpo de Ingenieros Manuel Alonso Cabeza", nos dice Fanjul, en su libro Noreña entrañable


Nosotros vamos a ir a la izquierda, tomando la Avenida de Oviedo, pero el Camín Real iba justo a la derecha de la casa, cruzando la actual calle Calvario por el paso de cebra: es El Camín de les Viñes, al lado del cementerio, el cual sería la ruta original, donde estaba La Venta la Cocina, pero aunque se conserva la caja de la histórica senda y hay derecho de servidumbre de paso por las fincas, se ha perdido El Puente del Rebollar abajo en El Ríu Noreña, siendo prácticamente impracticable en nuestros días, por lo que seguiremos por la izquierda, la ruta más aproximada y directa hacia Argüelles: la Avenida de Oviedo


Aquí estuvo la Sidrería la Iglesia, fundada en 1977 por Ovidio Castaño, al que sucedieron sus hijos Julio y Emilia Castaño Cuesta, cerrando el negocio el 25-8-2018

La avenida, recta y larga, cuenta cuenta con buenas aceras a ambos lados de la calzada y por ella vamos saliendo del casco urbano de la Villa Condal, predominando en el entorno las viviendas unifamiliares con terreno, algunas tipo chalet

Esta vía, también carretera NO-1 suele tener bastante tráfico los días de semana pues es uno de los principales accesos a Noreña y comunica con el cercano polígono industrial de La Barreda, que empezamos a ver al fondo, y por el que caminaremos unos metros antes de tomar la senda por la campiña de Argüelles que nos llevará a su iglesia parroquial de San Martín

Mirando atrás, veremos la fachada meridional de la casa de los Alonso Cabeza, en cuyo bajo, reformado, estuvo la sidrería

La carretera pasa unos metros más al sur pues que el antiguo camín real, que sería testigo del paso de los romeros de las peregrinaciones históricas, al ser el camino principal al oeste de la población, comunicación con la capital asturiana, hasta la construcción de esta vía, la cual evidentemente fue reformada muchas veces

La arboleda del fondo delata el curso del Ríu Noreña, sobre el que pasaremos enseguida por el puente de la carretera. Más a la derecha estaba antaño el citado Puente del Rebollar hoy desaparecido, en el lugar de Solaiglesia, por lo que también aparece citado con ese nombre, que es como decir 'debajo de la iglesia', en la documentación de la época, en el que se dice "puente que es madera y sirve para de a pié y a caballo pasar a la ciudad de Oviedo y otras ciudades", y del que dice Fanjul Cabeza en A Santiago por Noreña:

"...principal vía de comunicación de la villa hacia el oeste del municipio, es decir hacia la capital del Principado, al tiempo que nos ha permitido encontrar referencias al camino real que nos ocupa. Se representa en el mismo el emplazamiento del castillo, la iglesia parroquial y el “Antiguo Camino Real a Oviedo” con el puente desaparecido y que nadie recuerda. Fue publicado en el artículo «El Castillo o Casa Fuerte de Noreña». Álbum de Noreña del año 1957, hoy llamado Porfolio y en el Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de 1960. (...) tal camino iba por la margen izquierda del río Noreña."

En los años 1759 y 1793 se registran más documentos que hacen referencia a reparaciones en dicho puente pues estos ríos, apenas riachuelos en verano, se tornaban en furiosas riadas con las lluvias del invierno arrollando todo a su paso y anegando los campos de vegas y riberas. Uno de ellos es este acta conservada en el Archivo Municipal de Noreña:

“En las Casas del Ayuntamiento de esta villa de Noreña dia veinticinco de Mayo año de mil setecientos noventa y tres a efecto de proporcionar la venta de dos porciones de campo y heredad que se hallan dentro y fuera de la Barreda, en el término llamado de Junto al Puente del Rebollar para con su importe reparar y hacer el nuevo puente que se hizo a la salida de esta villa, para hir a la Ciudad de Oviedo y otras partes y proseguir la principiada carretera que va por aquella parte hasta incorporarse con otra principiada con el Concejo de Siero que sigue igual vereda: cuyas dos piezas son de la villa, por sentencia ganada contra Juan de la Pañeda de esta vecindad que pretendió apropiárselas sin embargo de estar cedidas a esta villa, al mismo fin se juntaron por ante mí el escribano el Sr. Don Bartolomé Rubio de Canteli Teniente de Alcalde Mayor Don Josef Rodrigo Rato Segundo Rexidor, D.n Josef Calleja Procurador Noble, D.n Manuel Polledo Miranda Diputado y D.n Gabriel Fombona Procurador Personero, los dos últimos por el común de esta vecindad, sin haber concurrido el rexidor decano ni otro de dichos diputados por su actual ausencia de la villa previo el competente convocatorio. Y así juntos los presentes vocales, uniformemente acordaron se efectuase dicha venta para los supradichos fines: Comisionando su ejecución a dicho Procurador Noble, que con los demás yndividuos de este Ayuntamiento ajustadas las Piezas con el corton que salga otorgara de ellas a fabor de este la correspondiente escritura de venta = Asimismo acordaron se Notifique al Juan de Pañeda, no arranque corte ni use de los álamos ni Paleras plantados en la Pieza del campo que está a la orilla del río vajo las penas que le estan impuestas en el Pleito que sobre el Particular siguió contra él la villa por el superior tribunal de este Principado con que dieron este acuerdo por fenecido: y lo firmaron de que yo escribano doy fe. (Doc. 12) Fdo.: Bartolome Rubio de Canteli, José Rato, Manuel Polledo, José Callexa, Gabriel Fombona.”

Foto: José Manuel Fanjul Cabeza en El Camino de Santiago por Noreña

En este mapa con los puentes y caminos antiguos que confluían en Noreña, con el de El Rebollar (lugar de rebollos, especie de robles), vemos el trazado, en azul) del Camín Francés o Camín Real que atravesaba Noreña de este a oeste y que es el que básicamente empleamos nosotros


Y aquí, con puntos amarillos, la alternativa propuesta propuesta por Fanjul ante la imposibilidad práctica de seguir el Camino Francés original al desaparecer dicho puente: seguir unos metros por la Avenida de Oviedo hasta el antiguo Matadero de Noreña para encaminarnos a la iglesia de Argüelles:
"Desde la Plaza de La Cruz hasta la Iglesia Parroquial, el camino va por la Calle de los Condes –que hoy integran la Plaza de La Constitución y la Calle Dr. Cuesta Olay (citada como Calle Arriba desde tiempo inmemorial)-, o bien por lo que fueron Plaza y Carretera del Hospital, que hoy corresponden al Paseo y Calle de Fray Ramón. 41 Ambas rutas bordean el solar del Hospital de Pobres y Peregrinos -hoy jardín de La Playina- y se enlazan en la Plaza de Eulalia Busto para seguir por la calle de la Iglesia para seguir por la cara N de la Parroquial de la villa. Aunque el camino real sigue por la Calle de Les Viñes y cruza el río tras bordear y dejar a su izquierda la antigua finca de La Torre (en referencia al Castillo), en Solaiglesia (sin cruzar el regatu de La Reguera), falta el puente de El Rebollar y no se puede continuar el camino, pese a persistir la calzada del Camino Real en la margen opuesta, como ha sido referido
Como ruta alternativa del camino desde la Iglesia de Noreña a la de San Martín de Argüelles se puede seguir la ruta (Fig.4. Punteado amarillo) por Avenida de Oviedo, dotada de aceras, y el camino asfaltado que conduce a la Iglesia Parroquial de Argüelles, enlazando con el antiguo camino Real."

El Puente del Rebollar dejó de repararse cuando se construyó la nueva carretera y se abandonó el camín real o francés, seguimos leyendo el informe de José Manuel Fanjul Cabeza:

"La construcción de la nueva carretera por Calle de la Iglesia y Avenida de Oviedo con su puente ocasionó el abandono del Antiguo Camino Real a Oviedo en el que desapareció el puente de El Rebollar. Consta en el “Expediente de Remate de la carretera de La Barreda. (1836-37):

“ … . En una hoja suelta del expediente se cita «Noreña. Caminos: Expediente promovido por el Ayuntamiento en solicitud de permiso para disponer de 1.930 reales para el reparo de la calzada desde las casas de Miraflores a la carretera de Siero, etc.»”.

El antiguo camino real se continuó utilizando gracias a las piedras pasaderas que allí existieron para vadear el río, atravesando el actual polígono industrial de La Barreda hacia Argüelles por la calzada que aún se conserva. Fue abandonado en tiempos recientes (±1960) debido a las obras de Saneamiento realizadas por la Confederación Hidrográfica del Norte y está cortado a nivel de la finca del Matadero Central de Asturias. Pese a ello la recuperación de este antiguo camino real parece fácil puesto que existió un proyecto para crear un paseo fluvial entre Riegos y Argüelles, utilizando este tramo del camino."

Una antigua disposición dice que "En 23 de junio de 1802, se comenzó a trabajar en la carretera de Oviedo, … Costó la carretera 40.300 reales. Fueron comisionados Don Joseph Argüelles Meres, Alcalde mayor, Don Menendo de Llanes y Don Diego Escalera", esa carretera enlazaba con "La construcción de la carretera de La Barreda desde Pola de Siero al Pontón de Santa Marta (Futura N634)" como señala Fanjul, así como que "la inició el Ayuntamiento de Siero el año 1793, estuvo abandonada hasta 1827, por lo no se concluyó hasta 1829"

Fincas con prados y frutales en esta fértil vega de El Rebollar y Solaiglesia, regada por el río y  cercanas al discurrir del antiguo Camino, el cual dice Fanjul no sería tampoco difícil de recuperar. Nosotros lo hemos seguido y hemos pasado, pero aunque hemos mencionado que en principio hay derecho de paso ello implica mojarse los pies, apartar algunas zarzas y demás vegetación y atravesar fincas particulares con ganado, por lo que no es nada recomendable

¿Dio Noreña nombre al río o dio el río nombre a Noreña?, en principio y como uno de los más importantes afluentes del Nora, que forma este gran valle central asturiano, se pensaría en una especie de diminutivo del mismo como propuesta etimológica, esto es, de Nora a Noreña, un hidrónimo prerromano referido a corrientes de agua, como tantos otros, que daría lugar al asturiano nora o ñora (el río es también llamado Ñora) con el significado de acequia y similares

Sin embargo aparece en la documentación antigua el nombre de Norenus, lo que daría pensar también en la existencia de un posesor así llamado que dio nombre a estos lugares en época tardorromana o altomedieval, como era usual. De todas maneras, en este caso, no es incompatible la dualidad hidrónimo-antropónimo, como explica el filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia Asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos:

"Un topónimo de gran interés en este contexto es Noreña, nom bre de una villa y concejo del centro de Asturias, a orillas del río Noreña7 y próxima al Ñora que viene desde Sariegu. A simple vista parece que tiene que haber algún tipo de relación entre Noreña (que debería ser *Ñoreña con ulterior disimilación de palatales) y Ñora pero la cosa es más compleja cuando advertimos que NORENUS es antropónimo documentado en la época romana en Sotu Cangues, unos cuantos kilóme tros al oriente y que, stricto sensu, podría justificar adecuadamente la evolución fónica desde una *(VILLA) NORENIA. Podríamos, entonces, estar ante una antigua *(VILLAM) NORENIAM ‘casería de Noreno’ pero incluso sería admisible pensar que NORENUS pudo recibir el nombre indígena por ser ribereño de algún río Nora, o incluso que Noreña no sea sino un *NORA ENNA ‘el río nora’. 
Con esta perspectiva epigráfica parece que no resul ta fácil ver en nuestros topónimos una interpretación que avale el origen árabe de Nora, pero tampoco es aconsejable intentar interpretarlo al margen del citado apelativo que pervive en nuestra lengua donde nora o ñora tiene la acepción de ‘ace quia’. 
Por comparación con Noreña encontramos su diminutivo en términos de Siero en una heredad documentada en la Edad Media como “Norenniella” que, en nuestra opinión, ha de entenderse como origen del actual apellido “Norniella” 

Toda esta zona se llama La Vega, como corresponde a esta parte, bastante llana, en el paso del río, a la que le seguirá una suave cuesta por el Polígono de La Barreda, antiguo 'lugar de barro', como dice su nombre, el cual forma parte de la gran amalgama de áreas industriales, comerciales y de ocio que se extienden valle adelante desde Siero y Sariegu a Llanera, el corazón de los que algunos sociólogos, geógrafos, etc., dan en llamar área metropolitana, Ciudad Astur y demás denominaciones que, aunque no oficiales, intentan poner nombre a este fenómeno urbanístico en el que alternan en un continuum núcleos urbanos, zonas residenciales, enclaves rurales (menguantes), parques empresariales, tecnológicos, grandes centros comerciales y otras entidades

Una barandilla y un cartel anuncian que pasamos sobre el río, que por otra parte y como tantas veces ocurre, podría pasarnos desapercibido, oculto por la vegetación ribereña y su umbría


El río nace en Puente Ñora, concejo de Sariegu, pasando nosotros muy cerca de su nacimiento al caminar de La Campa a Figares. Luego el Camino de Santiago oficial se separa de él aunque nunca lo tiene demasiado lejos


Dado que forma varios meandros volveremos a cruzarlo en Colloto/Cualloto y, después de la Sancta Ovetensis, tanto si vamos por el Camino Primitivo como por el Camino Norte, lo volveremos a cruzar; por La Ponte Gallegos en el primer caso y por La Ponte Cayés en el segundo

En La Vega, pasado el río, seguimos todo recto, acera adelante y sin pérdida posible, hacia La Barreda por La Güertona o La Huertona, donde está la nave de La Noreñense, una de las grandes empresas cárnicas-conserveras de la Villa Condal, fundada en el año 1966

En este polígono está también El Castromocho, cuya nave vemos nada más pasar el río, célebre empresa de autobuses fundada en 1963 en base a otra treinta años anterior, a cargo la línea Noreña-Oviedo en un momento en el que los transportes por carretera ya volvían a hacer, con los vehículos a motor, competencia al ferrocarril en cuanto a transportes de viajeros y mercancías. Esta es su historia, sacada de su página web:

"El Castromocho nace como Sociedad Anónima en Noviembre del año 63 buscando una configuración de empresa de futuro y como continuación de la empresa familiar fundada por Julian Reguero Triana en 1930 y dedicada al transporte de viajeros y mercancías.

Su nombre proviene de Castromocho, pequeña localidad Palentina que vio nacer a este joven pastor de ovejas con carácter incansable y emprendedor que en los años veinte emigró a tierras Asturianas para labrarse un futuro mejor repartiendo mernacías con un carro y un caballo.

Junto con la explotación de una concesión de Línea Regular de Viajeros entre Noreña y Oviedo por Lugones, también fue pionera en la prestación de servicios de autocar a la cada vez mayor ola de emigrantes españoles en Europa de los años 60 y en la cada vez más pujante realidad turística en España, con un plantel de vehículos y empleados orgullo de la empresa y sus clientes, crece a lo largo de los años para situarse como empresa de referencia a nivel tanto regional como nacional.

En su día fue parte importante en la puesta en marcha de Viajes MARSOL, una de las mayores operadoras de costas de España y a través de esta colaboración cubre una gran parte del litoral español, desde Costa Brava a Valencia y hasta Andalucía, así como Portugal y Galicia.

Es en Marzo de 1.987 cuando, por motivos operativos, se separan las dos actividades constituyéndose otra sociedad  dedicada exclusivamente al mundo del almacenaje y distribución de mercancías, Transportes Castroastur S.L.

A día de hoy es una empresa dirigida por la tercera generación de la familia de D. Julián Reguero Triana en la que todo el capital está en manos de la misma."


La Noreñense, que ocupa una gran extensión, está justo a continuación. Si bien la industria cárnica noreñense tiene sus raíces en los siglos XVIII y XIX en base a ancestrales tradiciones de elaboración de embutidos y demás productos de la matanza, esta empresa nace en 1966 cuando se perfeccionan los métodos de enlatado de plato preparados, tecnología muy novedosa por entonces, aplicándola en dos productos estrella, los callos y la fabada. Empezaron en una pequeña nave de la calle de la Iglesia y luego se trasladaron aquí; así continúa su historia tal y como la vemos en su página web:
"Tres años después, en febrero de 1969, se fundó de manera oficial la empresa Productos Noreñenses con dos socios al frente. Durante la época de los años 70, la marca contaba con una plantilla de 14 trabajadores y fue incorporando nuevas referencias de cocido, manos de cerdo y lomo. Con la llegada de los años 80, la fábrica experimentó un proceso de modernización y ampliación de sus instalaciones. 
De este modo, afianzó su apuesta por los platos preparados, lo que le permitió adentrase a nuevos mercados nacionales e internacionales. Durante la década de los 90 se produjo una nueva ampliación de la fábrica, momento en el que se lanzó la línea gourmet de la compañía, El Yantar de Pepe. En el año 2016 se produjo un punto de inflexión en la historia de Productos Noreñense y pasó a integrarse dentro de Grupo Alimentario IAN. Adicionalmente a su gama de productos y marcas propias y de entidades terceras, se lanzó la gama de platos preparados en lata con marca Carretilla. Actualmente en esta planta elaboramos una amplia gama de platos preparados enlatados, con base de cerdo, pollo, vacuno, pescado, vegetal y legumbres que distribuimos principalmente en el mercado nacional."


A la derecha, en estos espacios libres de La Vega, podremos ver, durante el verano, este gran maizal, planta no cultivada ahora para hacer la boroña o pan de maíz en casa, sino como planta forrajera. Estos terrenos fueron el germen del actual polígono, según nos cuenta Pablo Portilla Quiñones y Cuesta en La Huertona, artículo publicado en el porfolio de las fiestas del Ecce-Homo del año 2004:

"Dice Higinio Monte Cuesta en sus “Apuntes sobre Noreña” que “los pueblos, a semejanza de los individuos, suelen ignorar los primeros momentos de su existencia”. Algo así nos ocurre con “La Huertona”. No sabemos cuando se fijaron por primera vez los límites de esta finca de más de 24 “días de bueyes”. No sabemos cuando se construyó en ella la casa, la cuadra o el lagar. Tampoco cuando se plantaron los más de trescientos manzanos que llegó a tener. Pero hay cosas que si sabemos y de esas vamos a hablar.

El Dr. D. Dionisio Cuesta Olay, que da nombre a la popularmente conocida como calle d’Arriba, nació en Noreña en el año 1833 y, durante la segunda mitad del siglo XIX, fue el propietario de “La Huertona”. Comenzó a ejercer la medicina en la villa que le vio nacer hasta que, al morir su mujer, Modesta Fernández1 , en torno a 1876. Se trasladó a vivir a Oviedo, ciudad de la que llegó a ser Alcalde en funciones. Anteriormente había sido diputado provincial representando a Noreña y más tarde sería diputado en las Cortes Constituyentes de la Primera República y Vicepresidente de la Diputación Provincial asturiana. Cuenta Amaro Monte que el Dr. Cuesta visitaba Noreña con bastante frecuencia haciendo el viaje desde Oviedo en coche de caballos y le salían al paso vecinos para rogarle que visitase a algún enfermo. D. Dionisio realizaba la visita con el mayor esmero y gran afectuosidad y al preguntarle lo que le debían, contestaba: “Nada; ya pagarán los que puedan hacerlo” Era tan grande su prestigio como médico que hasta la Reina Isabel solicitó sus servicios, lo que le llevó a París dónde estaba exiliada la Familia Real. Quizás Flórez Estrada, en sus paseos por los alrededores de Noreña, se acercó algún día hasta “La Huertona” y encontró allí al Dr. Cuesta, todavía adolescente, y pudieron hablar y así se fueron forjando en un jovencísimo Dionisio los ideales liberales y republicanos. Dicen las crónicas de la época que con independencia de su ideología política el Dr. Cuesta Olay era católico ferviente y nunca dejó de cumplir sus deberes religiosos. Nos lo imaginamos subiendo hasta la capilla de la Soledad para rezar ante la imagen del Ecce-Homo que manos sacrílegas destruirían en 1901 incendiando la ermita.

En 1906, al morir el Dr. Cuesta Olay, su hijo José hereda “La Huertona”. José Cuesta Fernández nació en Noreña probablemente en 1871. Licenciado en Derecho en 1898, dos años más tarde se incorpora al Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo del que cuarenta años después llegaría a ser Decano. En 1909 es elegido concejal en el Ayuntamiento de Oviedo, cargo que irá renovando ininterrumpidamente en sucesivas elecciones hasta 1924, llegando durante estos años a ocupar el puesto de Alcalde en tres ocasiones. Fue Gobernador Civil de Palencia y más tarde de Burgos hasta que en 1929 es elegido Presidente de la Diputación asturiana. José era un hombre dinámico, emprendedor y lleno de iniciativas y, desde sus primeros años como concejal, se había preocupado siempre porque Oviedo tuviera buenos festejos tanto en la Ascensión como en San Mateo, por lo que en 1949 le ofrecen y acepta la Presidencia de la Sociedad Ovetense de Festejos. En palabras de Higinio Monte, D. José contaba en Noreña con numerosos amigos que le querían entrañablemente y gozaban con su agradable conversación, salpicada de fino humor, y su carácter alegre, comunicativo, afable, optimista y franco; por lo que no es de extrañar que por “La Huertona” durante esos años pasasen a conversar y beber sidra, elaborada en el lagar con seis toneles que había en la finca, muchas de las personas que hoy dan nombre a calles de nuestra villa condal: Camilo Alonso Vega, Justo Rodríguez Fernández, Pedro Alonso Bobes o, entre otros, Ramón Pérez de Ayala, escritor íntimamente unido a Noreña y que en su novela “La pata de la raposa” cita “El huertón de Cuesta”. Probablemente todos ellos hayan estado en alguna ocasión ante la imagen del Ecce-Homo que fue quemada en 1936.

Al morir José, en 1950, hereda la finca su hija Modesta que, junto con su marido Evaristo y sus siete hijos, llegaban cada año a Noreña a finales de junio y permanecían en la villa condal hasta justo después de las fiestas del Ecce-Homo. Acudían con gran devoción a la Iglesia el domingo de la fiesta para participar después en la procesión de retorno del Ecce-Homo a su ermita. En ocasiones les acompañaría Samuel Fernández-Miranda, Vicario General de la Diócesis, tío de Evaristo y que compartió destino varios años con el sacerdote noreñense Amaro Alonso en Covadonga. 

En 1964 la familia vende “La Huertona” que pasa a manos de la avícola de Atilano Sampedro que será su propietario hasta que a finales de la década de los 80, una vez parcelada la finca, la vende originándose así el actual polígono industrial de Noreña en el cual todavía hoy podemos ver como una de las empresas allí instaladas mantiene el nombre de la “La Huertona”. 

Dice Salvador de Madariaga que todo hombre, grande o pequeño, es suma de miles de antepasados y, por consiguiente, resumen, de todo el pueblo en cuyo seno viene a la vida. Deseo, pues, que las generaciones venideras de noreñenses sepan seguir los pasos iniciados por sus antepasados (algunos citados en este artículo) y que en los momentos de desanimo sepan, al igual que hicieron ellos, encontrar ante el Ecce-Homo las fuerzas suficientes para continuar el camino y ser hombres de provecho como ellos lo fueron." 

Una tapia no muy alta nos separa del maizal y, como hemos dicho, tras cruzar el río viene un poco de cuesta arriba en rampa, no demasiado acusada, por la que avanzamos con buen paso por la acera adelante

Si bien el paso por polígonos industriales no es sin duda uno de los trayectos más apetecidos por los peregrinos y demás caminantes, también ellos forman parte del Camino y tienen su historia, como bien estamos viendo

Estas fotos son un domingo por la mañana, con la Avenida de Oviedo casi sin tráfico, ni que decir tiene que un día laborable el trasiego de vehículos es mucho mayor. Por suerte esta ancha acera nos permite avanzar sin peligro

La gasolinera o estación de servicio, a la izquierda. La venida sigue recta y subiendo, no es una cuesta pronunciada, insistimos, pero sí algo prolongada, como podemos comprobar. A nuestra derecha, la entrada a Embutidos Villaverde, otra industria cárnica noreñense, fundada en 1982 por Faustino Prada t María Coto en un edificio del barrio noreñense de El Rebollín, cercano a la Torre del Reloj


En 1997, con la empresa consolidada y en crecimiento, se trasladan a una nave de este polígono, elaborando exquisitos chorizos, morcillas, llacones, pancetas, fabadas y compangos asturianos para preparar en su gama de exquisiteces y excelencias gastronómicas

Estos cipreses cierran la finca del Matadero Central de Asturias, cuyas instalaciones empezaremos a ver mejor unos metros más adelante, fundado a finales de la década de 1960

Son, de momento, las últimas naves de este polígono, que no obstante tiene bastante espacio de crecimiento por La Barreda arriba hasta la carretera N-634 por La Terrona y hacia La Revuelta'l Coche, al oeste de El Berrón

Ahí vemos la nave del matadero, que fue inaugurado como nave-frigorífico por Junqueras Bobes S.A. (FRIJUNSA), convertida en el matadero de mayor importancia de Asturias, que reinició su actividad en enero de 2017 tras una prolongada crisis en la que la antigua dirección cerró las instalaciones en 2014 tras 48 años de historia

Paisaje de El Praón, con el matadero a la izquierda, Embutidos Villaverde a la derecha y, al fondo, las casas de Quintanal y La Cuesta, ya en términos de Argüelles, en Siero

Justo por allí abajo, al pie de las casas, iba el Camín Real o Camín Francés rumbo a la iglesia de Argüelles tras cruzar el Puente del Rebollar

La entrada al matadero, con el portón cerrado un domingo, en días de trabajo suele haber bastante trajín de entrada y salida de camiones. La carne y el carné, titulaba Marcos Palicio su artículo dedicado a Noreña en la serie de La Nueva España titulada Asturias. Nuevas y viejas polas, allá por el año 2011, donde se divulgaban las potencialidades de las villas asturianas:

"Los versos de Pepín Quevedo -«Ai, animalín de Dios / quien te desprecia m'inrita...»- defienden al gochu de la maledicencia. El «animalín» es de bronce y mira hacia arriba sentado sobre los cuartos traseros en un rincón del paseo de Fray Ramón, entre el Ayuntamiento de Noreña y el quiosco de la música, sobre la peana donde las estrofas de Quevedo explican por qué este homenaje popular al cerdo. El monumento y el arranque del poema dan fe de cuánto ha importado siempre la carne de porcino en la Villa Condal. El animal totémico, base alimenticia de las cerca de treinta industrias cárnicas que hoy siguen dando cuerda a Noreña, es aquí esta bestia rentable de la que no se desperdicia nada, a la que habrá quien le encuentre un paralelismo inmediato con esta villa de la que también, vendrá a decir algún vecino, puede aprovecharse todo. La «chicha» de este lugar es su colocación estratégica en todo el centro de Ciudad Astur y la facilidad de sus comunicaciones con los núcleos esenciales de la región; el intangible de la tranquilidad, el valor palpable de alguna vivienda a precios asequibles y, al final, resumiendo, la disponibilidad de «todos los servicios de la gran ciudad con el encanto de un pueblo pequeño». El eslogan, acuñado por Alfonso Pascual García, presidente de la Unión de Comerciantes de Noreña y de la Orden del Sabadiego, contiene el repaso a la combinación de factores que tiene la culpa del estallido que no ha permitido que Noreña dejase de incrementar su población desde los pocos más de 4.200 habitantes del primer año de este siglo a los 5.387 del último dato de 2010, la cota más alta de la historia. 
Hay restos evidentes en el paisaje. La evolución ha dejado su rastro en el centro comercial y urbano, en el plano que mezcla lo que fue esta villa con lo que quiere llegar a ser. Lo fabril con lo residencial, los bloques nuevos y los adosados con una vieja curtidora en desuso y varias industrias chacineras a pleno rendimiento. En el barrio de La Mata, por ejemplo, cinco chalés pareados de factura reciente colindan con una casa tradicional asturiana y, unos metros más abajo, también con una fábrica de embutidos de ventanas humeantes. La capital del concejo más pequeño de Asturias -apenas cinco kilómetros cuadrados- es también la del cuarto por densidad de población tras Avilés, Gijón y Oviedo y ha ganado terreno a su antiguo entorno agrario. Ha crecido en altura hasta convertirse en esta villa muy urbana con extenso aledaño residencial y acomoda su caserío compacto a las suaves pendientes que suben desde la vega del río que lleva su nombre. Sólo doce concejos asturianos, y éste es uno de ellos, han incrementado su población en las dos últimas décadas. Únicamente siete municipios, y también Noreña está en la lista, alcanzaron en 2010 su máximo histórico de población. El concejo, geográficamente un «archipiélago» embutido a trozos dentro del territorio de Siero, es por su demografía muy poco más que su villa capital, y su villa capital este enclave en expansión, prototípico de la emergencia de los nudos demográficos del área central asturiana en lo que va de siglo XXI. El alcalde noreñense, el socialista César Movilla, se enorgullece de que haya sido el suyo «uno de los concejos más jóvenes de Asturias» y de que todavía tenga ahora «250 niños menores de 3 años». Su Ayuntamiento, atomizado desde las últimas elecciones en siete grupos políticos con representación municipal, trata de avanzar en el desarrollo de un plan general de ordenación que sustituya a las normas subsidiarias «obsoletas» de 1988 y garantice 1.455 viviendas nuevas, refuerce la función residencial y profundice en la expansión de la villa, particularmente hacia el Norte -la zona de la avenida de Gijón y el entorno de la ermita del Ecce Homo- y el Oeste -La Reguera, la salida hacia La Belga...-. Pese al daño evidente de la crisis del ladrillo, la programación urbanística enfoca por ahí y hasta las inversiones en saneamiento, finaliza Movilla, están programadas para asistir a una población que seguirá creciendo: «El nuevo colector de La Reguera, por ejemplo, está preparado para que viertan a él unas 3.000 personas». 
Tal vez haya detrás del fenómeno una clave geográfica y otra económica, regida aquella por la centralidad y ésta por la certeza de que «para una familia los números salen evidentemente mejor en Noreña que en una gran ciudad», pero a José Severino Monte, empresario chacinero y ex presidente de la Asociación de Industrias Cárnicas de Asturias, aún se le antoja largo el recorrido para aprovechar la múltiple potencialidad de esta villa con poco desperdicio. Él responde así de una tesis con cierto eco en la villa, la percepción de que la auténtica gran locomotora de la localidad es el vigor de su tejido social, la certeza de que su progreso podría agrandarse si además las instituciones, con el Ayuntamiento delante, cumpliesen más a menudo su misión de motores auxiliares y generadores de fuerzas vertebradoras y cohesivas. «Hay una falta de confianza del pueblo en sus instituciones», detecta Monte, «y de voluntad de los políticos por hacer cosas» que al final, aquí y ahora, desemboca en la sensación de que Noreña, sentencia Alfonso Pascual, «funciona muy bien, pero gracias al esfuerzo particular de sus asociaciones». Avanza, dice, a empellones de sus cerca de treinta colectivos de distinta índole que echan en falta una fuerza de enlace y, al decir de algunos de sus directivos, más apoyos y atenciones que dinero y subvenciones. 
«El Ayuntamiento», remata Miguel Ángel Fuente, cronista oficial del concejo, «tendría que aprovechar el potencial cultural de esas asociaciones, coordinarlas», «aprovecharse de nosotros» en la visión más directa de Hugo Córdoba, componente del colectivo juvenil «Naurenia». Monte sostiene que esa actitud integradora del ímpetu social «fomentaría el comercio, la industria y la hostelería en la villa», que son a su entender las llaves del futuro inmediato, y colaboraría en la recuperación de la confianza que los administrados han perdido aquí en sus instituciones. Si concretan hablarán de un polideportivo «sobresaturado», de un campo de fútbol de hierba sintética que nunca llegó a ser por errores en la tramitación, de una feria cárnica promovida en solitario por la Orden del Sabadiego que duró dos años y expiró y de todo lo que aquí se organiza con «el esfuerzo personal» del Orfeón Condal, de las bandas de gaitas y de música, de la cofradía del Ecce Homo, la asociación cultural «Contigo», los clubes deportivos y las treinta agrupaciones. Tantas que Noreña «funcionaría con ayuntamiento o sin él», afirma María Eugenia Suárez, directiva de «Contigo», un colectivo que por vocación y «por independencia» vive sin subvenciones públicas y tiene doce años, setenta componentes y entre sus activos una bienal de pintura, una conferencia al mes, 3.000 euros de un fondo solidario anual -«este año han sido 4.000»- y tres libros editados sobre Noreña, camino de un cuarto que analizará la vida en el concejo en los años setenta del siglo pasado. Desde 1988, corre paralelo el «movimiento continuo» de la actividad que patrocina la Orden del Sabadiego, en el repaso rápido la fiesta del picadillo de abril, la del gochu, la vigésima cuarta edición de los premios «Villa y condado de Noreña», el mercado tradicional del pasado fin de semana o la Semana del Cocido que empieza la próxima. El Alcalde asume los hechos probados, el entramado social elevado a «una de las palancas fundamentales para el desarrollo del municipio», pero a la vez también cierta dificultad para poner de acuerdo a todos, «cada uno con su autonomía total». No obstante, y aunque la situación política del Ayuntamiento se define en su juicio «complicada», «podría ser una buena herramienta de conexión un Consejo de Desarrollo Local que propusimos en la legislatura pasada y que podría servir para aglutinar a las asociaciones». 
En esa potencia del músculo social se apoya algún noreñense para justificar la lejanía del peligro de la ciudad dormitorio impersonal, hecha con habitantes circunstanciales de paso que no la usan más que para dormir. «No es el caso aquí», atestigua Fuente, incapaz de ver en Noreña el riesgo de disolución de la identidad que aqueja a otras localidades con una expansión urbana similar a ésta. «La gente vive su vida en la villa» y hasta algunos que se mudaron desde otros lugares, precisa Luis García Huergo, empresario de conservas cárnicas y presidente del Condal, «son ahora caballeros de la Orden del Sabadiego, directivos del Condal, miembros activos del orfeón o de la banda de música... Habrá pocos municipios de este tamaño que tengan todo eso». En esa identidad preservada está el cimiento indispensable, enlaza, para que Noreña no pierda ni la carne ni el carné, ahí las bases para el porvenir de una villa viva, capital de un concejo en el pelotón de cabeza de la renta disponible en Asturias y remolcado a medias por las dos fuerzas que configuran a un lado el empuje del comercio y el sector servicios y al otro la persistencia de su industria cárnica frente a los embates de la crisis. En la distribución del empleo por sectores, más de la mitad de los casi 2.000 trabajadores registrados por Sadei en 2009 se dedicaban a los servicios. Por detrás, la prevalencia de la manufactura de la carne se reflejaba en un 21,5 por ciento de los empleos totales encuadrados en la industria alimentaria. 
Exportaciones y fusiones en la receta de la carne contra la crisis 
Aquella «Cenciella» industriosa que rebautizó Ramón Pérez de Ayala es también, aún, la «villa gastronómica y chacinera» que Camilo José Cela retrató en su escrito de agradecimiento tras ser nombrado en 1994 caballero de la Orden del Sabadiego. Noreña es eso todavía, a pesar de todo. El plano urbano, salpicado de factorías de carne, embutidos y derivados, no va a dejar mentir a José Severino Monte cuando define el «peso relevante» del sector cárnico como «un pilar» en Noreña pese a su situación «muy complicada» en la vanguardia de la crisis económica, demasiado expuesto al desplome del consumo por la propia configuración del producto. 
El empresario chacinero calibra la importancia del sector en la localidad recontando más de treinta empresas vivas «entre las fábricas y algún mayorista», pero también sus vulnerabilidades ante un mercado en crisis que ya se ha cobrado algunas compañías, afirma. Según el último dato publicado por Sadei, la manufactura agroalimentaria aún daba de comer en 2009 a más de cuatrocientas familias en la capital cárnica de Asturias. Al decir de Severino Monte, mantener ese empleo a flote va a costar si no hay ayudas ahora que la crisis arrecia, que cae el consumo interior y la primera alternativa lógica es el extranjero. «La única manera de conservar los puestos de trabajo es», afirma, «buscar mercados fuera de España. ¿Cómo vamos a conseguirlo -se pregunta- si los presupuestos a la exportación se reducen, si sabemos que no es lo mismo vender en Madrid que en Moscú y las transacciones van lentas porque no encontramos los canales o el apoyo necesarios?» La falta de respuesta inmediata conduce a un resultado en el que «las empresas van aguantando hasta que no pueden más, pero ya las hay que se venden, se liquidan, e incluso algunas que están cerrando». 
La situación deja en el aire la sensación de que «el sector cárnico podría ser el revulsivo de esta crisis» en esta villa que además de a sus empresas da sede al matadero central de Asturias, el más grande de la región; a la Escuela de tecnología de la Carne y a la Asociación de Investigación de Industrias Cárnicas del Principado. Ante el fallo del apoyo a la exportación, el sector añade otra alternativa «para coger inercia» y evitar los quebrantos de la crisis: «Fusionar empresas». «Si dejamos de ser fuertes de cara a la distribución, a los clientes, ésa podría ser una solución para reducir costes y estructura, para ser más competitivos y buscar nuevos mercados, siempre sabiendo que para fusionarse va a hacer falta ceder por las dos partes y tener mentalidad». 
La emprendedora ha fallado poco en Noreña, esta pequeña villa que se hizo a sí misma sustituyendo paulatinamente la querencia por la fabricación artesanal de calzado por esta inclinación hacia la industria cárnica. El origen es sencillo, físico, relatado en su día por el historiador noreñense Juan Uría Maqua: como en este concejo estrecho no había suficiente tierra de labor, la necesidad hizo virtud y despertó «la vocación artesanal de los vecinos de la villa desde época muy temprana». Desde entonces y ya casi para siempre. Da fe un vistazo al callejero de hoy, por ejemplo a la calle que recuerda la vocación emprendedora de Manuel Rionda, indiano noreñense reconvertido en magnate de la producción de azúcar en Cuba y Estados Unidos, empresario floreciente cuya descendencia ha traído el imperio hasta hoy y es ejemplo remoto, al decir de algún vecino, del espíritu comercial que de algún modo siempre ha estado aquí y debe seguir remolcando la localidad. 
En la villa que Rionda abandonó en 1870, el futuro pende hoy del tirón de la fabricación y la venta, su parte de la industria y su sector comercial deben seguir siendo la base al decir de algunos de los que viven aquí el presente desde dentro. El porvenir, avanzará José Severino Monte, continúa prendido de la potencia múltiple que sean capaces de adquirir en la Villa Condal «la industria, la hostelería, el comercio y el turismo». Para conseguirlo, no obstante, ya no basta la voluntad. Hacen falta motores auxiliares, otra vez ayudas externas, de nuevo el empujón municipal. Aparcada la vieja aspiración de un polígono agroalimentario, avanza al ralentí el «desarrollo definitivo del área industrial de La Barreda» que el alcalde noreñense expone entre sus prioridades y que tiene en proyecto «330.000 metros cuadrados fundamentales», al decir de César Movilla, «para el asentamiento de empresas y la creación de puestos de trabajo; esenciales también para sacar a algunas de las factorías cárnicas del casco urbano de Noreña» y evitar al mismo tiempo la huida de empresas del concejo. De momento, el regidor también levanta el dedo inmediatamente cuando oye hablar del proyecto del Gobierno regional de auspiciar un matadero central de Asturias. «Si en algún sitio habría que ubicarlo», afirma, «debería ser en Noreña». 
La oportunidad de un turismo distinto 
Hay un indicador antes de entrar a Noreña que dirige hacia una fábrica de embutidos fundada, dice el cartel, en 1908. Viene a decir que aquí pesa la carne y desde siempre se come y se hace y se vende todo lo que venga del cerdo. Pero no sólo. Unos metros hacia dentro, otro panel incorpora las direcciones hacia varios hoteles y un centro de recepción de visitantes. También importa la buena preparación de esta villa para un tipo de turismo atemporal, que puede vivir a resguardo de la fuerte estacionalidad del sector en el resto de la región y que tiene, al decir de algún habitante de la villa, recorrido y materia prima para dar de comer en Noreña. Miguel Ángel Fuente, cronista oficial del concejo, se refiere al turismo religioso -«la procesión del Ecce Homo es una de las mayores manifestaciones piadosas de Asturias»- y al gastronómico, otra vez al cerdo, al embutido autóctono -el sabadiego- y a toda la carne que se puede comer en Noreña aunque no estemos, como ahora, en plena Semana del cocido. El turismo importaría aquí, corrige Fuente, si «tuviese la promoción debida», si no cargase también con su cruz. Si no se hubiese reducido la subvención municipal a la Cofradía de Jesús Nazareno de 500 a 150 euros, dando pie a una intensa polémica. O si hubiese más interés por las sinergias entre los sectores fuertes de la villa, apunta Fuente, tal vez con un museo de la artesanía chacinera. 
El Alcalde, mientras tanto, acepta la potencialidad de un sector que tiene puestas algunas bases en uno de los municipios de Asturias con más plazas de alojamiento turístico por habitante, 300 para menos de 5.500, cinco hoteles y siendo el más pequeño y el menos poblado la cuarta parte de los establecimientos disponibles en la Comarca del Nora. César Movilla insta aquí a la suma de esfuerzos con Siero y Llanera en pos de objetivos comunes y avanza que «la mancomunidad debe ser una herramienta que nos ayude a impulsar juntos nuestro potencial turístico, nada desdeñable en esta zona con un notable patrimonio cultural y, sobre todo, una ubicación en el centro de la región que debemos aprovechar».

El Matadero Central de Asturias se extiende también por una gran superficie de terreno, tras pasar frente a su portón de entrada subiremos aún unos metros más, los últimos ya del Camino de Santiago en el concejo de Noreña

A nuestra derecha, la cada del Bar El Matadero, situado dentro de sus instalaciones y cuya entrada está un poco más arriba aún, al final del vallado

Aquí, dando vista a El Peralín, dejaremos la Avenida de Oviedo o carretera NO-1 para tomar el ramal que sale a la derecha, al final del vallado del matadero

Y es que en este camino dejaremos Noreña para entrar en la parroquia de Argüelles, concejo de Siero, reconociendo ya muy cerca su iglesia parroquial de San Martín, advocación muy vinculada a las peregrinaciones que revela también su relación histórica con el Camino











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