| Puesta de sol vista desde Os Chaos (A Fonsagrada). El astro rey se oculta tras A Serra de Meira |
En muchos caminos pueden admirarse unas espectaculares puestas de sol que constituyen un gran aliciente para contemplarlas, serenamente al final del día, desde magníficos promontorios. Muchos peregrinos conocen y saben de las más famosas, en costas como la de A Morte en Galicia, con el sol ocultándose en el mar hasta desaparecer en el Cabo de Fisterra, Muxía, Touriñán y otros enclaves. También hay impresionantes atardeceres en las llanuras de las mesetas castellanas y leonesas pero, asimismo, existen puestas de sol admirables en enclaves de montaña, como es A Fonsagrada en el Camino Primitivo, desde donde está sacada esta fotografía, en concreto desde la rúa Burón en el barrio de Os Chaos, un enlace entre el Camino por A Fonsagrada y el que se dirige hacia A Proba de Burón, separados ambos en la bifurcación de Paradanova
| A Fonsagrada desde A Serra do Acevo, con A Serra do Hospital y el Pico do Muradal al oeste |
La ubicación de A Fonsagrada en una montaña a unos 950 metros de altitud media, con maravillosas panorámicas tanto al este como al oeste, nos permiten disfrutar tanto de encantadores amaneceres, como el de esta foto, con mares de nubes en los valles adyacentes, como de atardeceres con sus puestas de sol, solpor en gallego y sunset en inglés, estas mirando al oeste, hacia las sierras del Hospital, Muradal, Monte de Vaubello y otras que forman una gran dorsal que, extendida de sur al norte, separan las cuencas fluviales de los ríos Navia y Eo
| Os Chaos y el Pico do Muradal (1.108 m) |
En el barrio de Os Chaos, la Avenida de Asturias, por la que llega al casco urbano el camino que ha subido desde Paradanova por la 'cuesta del silencio', ofrece amplísimos paisajes hacia el este mientras, al otro lado de los edificios del barrio, zona de expansión urbana al norte de la villa, la rúa Burón nos ofrece inolvidables estampas hacia el oeste, entre ellas las puestas de sol
La rúa Burón es además un enlace entre el camino hacia A Proba de Burón, que pasa al norte de Os Chaos, con el camino de A Fonsagrada, el más empleado con diferencia por los peregrinos pese a ser los dos rutas oficiales a Santiago: enlazando ambos el el Cruceiro da Fonsagrada, frente a los Xulgados, donde se cruzan la rúa Burón y la rúa da Penela, muy cerca de la antigua Casa do Concello y actual Centro Cultural Forges, a escasos metros de la iglesia parroquial de Santa María y A Fonte Sacra
Igualmente, desde la rúa Burón pare el camino antiguo que baja a A Proba, el cual enlaza con la ruta buronesa unos metros cuesta abajo. No está señalizado pero es una buena opción para quienes, pernoctando y avituallándose en A Fonsagrada, deseen realizar la ruta buronesa, a la que le dedicamos las oportunas entradas de blog
| Bifurcación de Paradanova: a la izquierda se va a A Fonsagrada y a la derecha a A Proba de Burón |
No es nada difícil equivocarse, en la bifurcación de Paradanova, de camino y, en vez de ir a A Fonsagrada por la izquierda, tomar la ruta de a Proba de Burón por la derecha, máxime si tenemos en cuenta que fue también el trayecto señalizado hace años también para entrar en A Fonsagrada. Al darse cuenta del error, a veces bastante cuesta arriba por las laderas del Monte do Marmoiral, muchos peregrinos dan la vuelta apresuradamente para retomar la ruta fonsagradina. Realmente NO es necesario dar la vuelta, pues una vez llegados arriba al final de la cuesta, puede entrarse en A Fonsagrada por el barrio de Os Chaos
Aquí se acaba la cuesta que sube desde Paradanova siguiendo la ruta buronesa. Cruzando este camino asfaltado hay una pista que inicia la bajada al valle del río da Proba y, siguiéndolo a la izquierda se entra en A Fonsagrada por el barrio de Os Chaos
Es el llamado Camiño Xestoso, pues comunica A Fonsagrada con el pueblo de Xestoso de Baxo, sito algo más al norte y más allá de la cima del Monte do Marmoiral, que dejamos atrás a nuestra izquierda
Esta encrucijada se encuentra en un collado entre dicho Monte do Marmoiral y Os Chaos, barrio fonsagradino al que nos dirigimos nosotros ahora
A este mismo lugar pueden volver, si pernoctan el a Fonsagrada, quienes quieran hacer la ruta por A Proba de Burón, aunque también pueden, repetimos, tomar desde la rúa Burón el antiguo camino desde A Fonsagrada a A Proba, de cuyo comienzo advertiremos al llegar a él
La distancia dice la señalética que es kilómetro y medio, que estimamos sería en realidad hasta la antigua Casa do Concello o hasta la iglesia de Santa María, pues la entrada al casco urbano por Os Chaos es de poco más de 200 metros, al otro lado de los árboles que vemos al fondo
Un hermoso castiñeiro, fotografiado en el esplendor del verano, se yergue sobre el Camiño Xestoso. A la izquierda la foresta forma una densa barrera vegetal
Y a la izquierda, se extiende el muro de una gran finca. No vemos aún los edificios de Os Chaos, pese a su proximidad, ocultos por la espesa fronda que cierra la finca del Instituto Fontem Albei, cuyo nombre plasma la denominación de A Fonsagrada en el célebre Itinerario de Antonino, que escrito en el siglo III plasmaba las vías romanas de aquel entonces
Fontem Albei formaba parte de la vía Lucus Asturum-Lucus Augusti, a la que se considera predecesora del Camino Real de Galicia, Camino Francés de Asturias, Camino d'Ovedo y cuantos nombres, locales y generales, se emplearon para denominar al ahora conocido como Camino Primitivo, principal ruta entre Asturias y Galicia por el interior hasta la construcción de las primeras carreteras a finales del siglo XIX
Este primer recuesto llega al cruce con el Camiño Marmoiral, en el que iremos a la derecha, donde continuaremos subiendo
Casi oculto por una hilera de árboles está el edificio del citado Instituto Fontem Albei, a la entrada de este barrio de Os Chaos
La cuesta es llevadera pero bastante prolongada, nada comparado con las subidas y bajadas que se encontró el peregrino que viene normalmente de O Castro o Grandas de Salime, pero que, en lo que suele ser el final de una jornada dura y exigente, constituye un último reto de aguante y esfuerzo antes de parar en A Fonsagrada
La carretera local o camino vecinal asfaltado es ancha y no suele tener más tráfico que el de los residentes, aunque entre él hay que incluir camiones madereros, forestales y de ganado y tractores y maquinaria agrícola
Seguimos en el Camiño Xestoso y a la izquierda siguen también las arboledas que cierran la finca del Instituto Fontem Albei
El Camino sigue después todo recto en buena rampa. Al fondo empezamos a ver los tejados de algunas casas
Sebes o setos silvestres flanquean el Camino en este tramo el repecho cuando llegamos al piñeiral
Primeramente hay a la derecha un par de naves o cobertizos en un rellano que es un promontorio natural hacia el oeste
Tendremos mejores vistas no obstante desde un poco más arriba, por lo que avanzamos un poco más en esta subida
Aquí hay un poco de bifurcación: realmente es indistinto ir por la derecha o por la izquierda, pero para tener algo de más amplia perspectiva iremos por el ramal de la izquierda, que sube un poco más
Este es el comienzo de la rúa Burón al fondo, empezamos a ver los edificios de Os Chaos, acabando ya la cuesta, de ahí el nombre del barrio, que en castellano sería 'los llanos'
Echamos el freno un instante para contemplar y fotografiar, al oeste A Serra do Hospital por la parte de a Lagoa Seca o A Lagúa Seca (1.108 m), por donde sube desde A Proba de Burón y A Bastida el camino buronés
A la derecha está el Pico do Muradal (1.109 m). La existencia en él antaño de una estación de los servicios antiincendios que llevaba su nombre, la cual se trasladó a A Lagoa Seca sin cambiar de denominación, provocó que se generalizase el equívoco de llamar a todo el Muradal, como veremos en no pocas publicaciones, guías y documentación diversa. El parque eólico que ha hollado su cima, sin embargo, sí es llamado de A Lagoa Seca
Al pie del Pico do Muradal está el Teso das Medorras ('altozano de los túmulos' podríamos decir), donde empieza el parque eólico del Monte de Vaubello. Un poco más abajo están el Alto de Xestoso (932 m) y el pueblo de Xestoso de Riba: por ambos sigue la cuesta que de a Proba de Burón sube a lo más alto de esta serranía
Poco antes de Xestoso de Riba, la ruta buronesa tiene un tramo relativamente llano tras subir hacia los altos de Pivial (859 m) y el Chao de Pruída (882 m)
La bajada a A Proba de Burón desde el collado entre Os Chaos y el Monte do Marmoiral pasa poco más allá de las plantaciones de pinos y eucaliptos que vemos cuesta abajo, dando vista a A Lomba Roxina (802 m) y el Chao de María Ancres
No llegamos a ver A Proba de Burón, en lo más profundo del valle del río da Proba, pero sí la aldea de Peizais, en el Alto do Vento (817 m), en el antiguo camino de Meira. A lo lejos vemos el monte Ouviaña (898 m) y Pena Armada (842 m). A lo lejos, desperezándose de las nubes de la mañana, que aún ocultan su campa cimera, reconocemos A Serra de Meira
Vamos pues acabando la cuesta en esta entrada al barrio de Os Chaos al comienzo de la rúa Burón, nombre de la antigua Terra de Burón, extenso territorio que abarcaría los actuales concellos de A Fonsagrada, Negueira de Muñiz y una de las parroquias de Ribeira de Piquín
Un cuarto de siglo después, con el crecimiento de A Fonsagrada y la decadencia de A Proba de Burón, se produce el cambio de capital y su traslado a esta villa, que ya prosperaba desde mediados del siglo XVIII con su mercado semanal y el trasiego de gentes en estos caminos de peregrinación y arriería
El nuevo concello sería llamado como su nueva capital, aunque vería en 1928 cómo seis de sus parroquias se independizaban para fundar el de Negueira, nombre de una de ellas, que al año siguiente pasa a ser Negueira de Muñiz en agradecimiento a su benefactor, el indiano José Antonio Muñiz Álvarez, quien catalizó y fraguó la reivindicación vecinal de tener concello propio. En 1969, la parroquia fonsagradina de Os Baos, que fue parte de la Terra de Burón, pasó al concello de Ribeira de Piquín
Como se ha dicho, la construcción de las nuevas carreteras a Lugo y a Asturias favorecieron aún más a A Fonsagrada y relegaron a A Proba de Burón a una mayor marginalidad respecto a las nuevas vías de comunicación. Este barrio de Os Chaos creció a partir de la Avenida de Asturias, que pasa más allá de los edificios de la izquierda, y los antiguos caminos a Xestoso de Baxo y A Proba de Burón
Enlazamos con el camino del que nos hemos separado en la anterior bifurcación y empezamos a ver, parcialmente, algo del centro de A Fonsagrada, bajo A Copa da Auga, 'la copa del auga', el depósito de suministro de la población, con su multitud de antenas
Estos son algunos edificios de la Avenida de Galicia, tramo urbano de la carretera de Lugo (actual LU-530), cuya inauguración, en diciembre de 1894, transformó el trazado urbano con un nuevo eje viario que posteriormente tendría su prolongación en la Avenida de Asturias
En este cruce de caminos seguiremos recto y de frente, siempre por la rúa Burón, que ya no dejaremos hasta llegar a A Praza o Praza de España, su confluencia con las avenidas de Galicia y Asturias ante la iglesia de Santa María da Fonsagrada
Los de la izquierda son los edificios de la rúa Rois, donde está el centro de salud. La calle es llamada así en honor al médico Manuel Rois Pérez de la Peña, doctor en Medicina y Cirugía que ejerció en la marina civil y como médico de la emigración antes de asentarse en A Fonsagrada, trabajando a mediados del siglo XX como médico titular en esta villa, donde fue muy querido. Escribe de él José García en Amigos de Fonsagrada:
"Calle dedicada al médico don Manuel Rois Pérez de la Peña. En su curriculum como doctor en medicina y cirugía consta que desempeñó esa profesión en la marina civil (1935) y como médico de la Emigración; en junio de 1950 tomó posesión en la Jefatura Provincial de Sanidad de Lugo y en la década de los años cincuenta del pasado siglo ejerció como médico en la villa fonsagradina, donde estaba avecindado; en febrero de 1956 fue nombrado médico titular del segundo distrito del Ayuntamiento de Fonsagrada
En marzo de 2015 se inauguró en A Fonsagrada una residencia geriátrica (Residencial Rois) en un edificio adquirido con los fondos de la Fundación Manuel ROIS de la PEÑA, quien, a su fallecimiento, había legado su herencia para la creación de un ASILO PARA ANCIANOS DESAMPARADOS DE LA VILLA DE FONSAGRADA.
Don Manuel ROIS de la PEÑA falleció en Lugo el 16 de febrero de 1965 y por expreso deseo suyo sus restos fueron enterrados en el panteón familiar del cementerio fonsagradino".
Efectivamente, promovió la creación de fondos benéficos para adquirir la residencia de mayores, que no fue inaugurada oficialmente hasta 2015, medio siglo después de su fallecimiento, aunque los primeros ingresos no se produjeron hasta un lustro después. El 4-7-205, una década antes de la inauguración citada, La Voz de Galicia publicaba el artículo Rois de la Peña, personaje único, recordando al doctor, quien recibía un homenaje por parte de los jubilados pese a que su empeño aún no había fructificado. Un buen momento para conocer algo más de su biografía:
"Justo 40 años después de su fallecimiento, aún sigue sin cumplirse el deseo del médico fonsagradino Manuel Rois de la Peña , que dejó una considerable fortuna para construir un asilo destinado a los ancianos desamparados del municipio y de todo el partido judicial, si las plazas disponibles lo permitían. La residencia está parcialmente levantada, pero el dinero se acabó y aún se necesita una importante inversión. Esa circunstancia se escapó de las posibilidades del benefactor, persona muy previsora que dejó todo muy bien definido y delimitado. Por ello, su mérito es el mismo que si el servicio estuviese en pleno funcionamiento, y así lo quisieron hacer constar los miembros de la asociación de jubilados, que le rindieron un homenaje el domingo para evitar el olvido y mantener vivo su nombre. La presidenta de la agrupación, Marina Rifón Cabarcos , habló de su vida y obra muy detalladamente, no sólo porque mantuvo una gran amistad con él sino porque también se documentó, consultando incluso el testamento. La presidenta evitó censurar a los organismos y a las personas que contribuyeron a que se llegase a la actual situación, pero sí constató que, pese a los cuantiosos bienes heredados a partir de 1967, los jubilados siguen sin disponer de la residencia. Marina Rifón aportó numerosos datos biográficos de Rois de la Peña, nacido en el seno de una familia de Paradavella que tenía propiedades en casi todas las parroquias. Era el mayor de cinco hermanos, todos titulados universitarios, que ejerció de médico en Carballido y en la Marina civil. Vivió en la mayor de las austeridades, decisión que no fue comprendida por sus coetáneos, algunos de los cuáles lo tacharon de usurero. Vestía e incluso comía mal y, por supuesto, no tenía gastos considerados suntuosos. Sin embargo, tras su muerte, a los 66 años, se comprobó que de usurero, nada. Hizo testamento a los 49 dejándolo todo para causas sociales y tuvo la precaución de que las propiedades quedasen totalmente desligadas de las de sus familiares, para simplificar las cosas. Según afirmó la presidenta de la asociación, era extremadamente educado, muy culto y gran conversador, religioso y obsesionado por los pobres. Incluso rechazaba llamar «caseros» a los trabajadores de sus propiedades. Estableció que los patronos de la fundación serían el alcalde, el juez, el notario, el registrador y el cura. Aunque Marina no lo dijo, se deduce que ser autoridad y persona de fiar no equivale a ser buen administrador".
Hermosa vista al sur de la parte posterior de los edificios de la Avenida de Galicia, la cual se trazó a lo largo de la nueva carretera de Lugo con una reordenación urbana aprobada ya desde poco antes de su apertura, desplazando como hemos señalado la vía principal desde la antigua Rúa Maior (paso del Camino), a la nueva vía de comunicación
La nueva carretera de Lugo se demoró largas décadas desde su primera aprobación de proyecto hasta que se hizo realidad. Nos cuenta de ello muy amenamente José García en la web Amigos de A Fonsagrada con el artículo El trayecto Lugo-Fonsagrada cuando era un "camino vecinal de primer orden":
"Con anterioridad a la construcción de la carretera Lugo - A Fonsagrada en su actual trazado, ambas poblaciones estaban comunicadas por un camino vecinal de primer orden que discurría por: Castroverde, Cádavo, Fontaneira, Degolada, Hospital (Montouto), Padrón y Fonsagrada.
Según una Circular del Gobierno Provincial de Lugo de julio de 1850, además de este camino vecinal, la villa Fonsagrada también contaba con otros dos ramales de igual categoría que llegaban a los límites de la provincia de Asturias en Acebo y Couso da Trapa por Silvela, desde cuyo punto se separaban: el primero por Fonfría y el segundo por las inmediaciones de Barbeitos.
Posiblemente, este segundo camino vecinal entre Fonsagrada y el Acebo pasando por Fonfría, sea el mismo al que se alude en la publicación “Itinerario Descriptivo Militar de España” con datos obtenidos entre 1866 y 1868, donde se contemplaba la existencia de un camino vecinal desde Lugo a Oviedo, por Fonsagrada, Grandas de Salime, Cangas de Tineo, Cornellana y Trubia (de 200,5 km.)
Lugo – Fonsagrada: carretera de tercer orden
En diciembre de 1866 se publicó el proyecto de construcción de la primera sección de la carretera de tercer orden de Lugo al confín de la provincia de Oviedo por Fonsagrada. Según ese proyecto, dicha carretera iba a discurrir por los puntos de la Chanca, Carballido de Arriba, Bascuas, Romeán, Castroverde, Vilalle, montes del Cádavo, por la meseta de la Vaqueriza, a fondear por los montes de Feiria, volviendo a bajar por la divisoria del Eo y el Neira, para subir al alto de la Fontaneira, cortando los estribos de Matanzas y el de Trabeiros, punto de paso forzado en esta cordillera hasta Fonsagrada
Diez años más tarde, el Plan General de Carreteras de 1877, incluía en su programación la construcción de una CARRETERA DE TERCER ORDEN para cubrir el trayecto Lugo a Ouviaño, por Castroverde y Fonsagrada.
El pueblo de Ouviaño en los planes de carreteras de lo siglo XIX y de gran parte del XX había sido elegido el gran nudo de las comunicaciones viarias entre Lugo, Asturias, la costa lucense y el Bierzo leonés. En ese mismo, en el citado Plan de Carreteras de 1877, también preveía la construcción de dos carreteras de tercero orden entre Vegadeo a Ouviaño por Grandas de Salime; y otra de Ouviaño a Sarria por Cervantes de Becerreá.
La construcción de la carretera de tercer orden: Lugo - Fonsagrada
Inicio: En abril de 1875, la Comisión de Fomento de la Diputación lucense admitía el retraso en que se encuentra la carretera del Estado denominada de Lugo al confín de la provincia de Oviedo cuyo estado de abandono en que la tiene el contratista D. Tomás de Ayala está causando inmesos perjuicios al público. En septiembre de ese año, referido el contratista Ayala insertaba en la prensa provincial una oferta de trabajo para peones, canteros y machacadores de piedra, si bien el inicio de las obras no se produjo hasta dos años más tarte con el tramo que va desde la Estación del Ferrocarril hasta el arroyo de la Chanca (este primer tramo finalizaría en mayo de 1880)
La construcción: la construcción de la carretera de Lugo - A Fonsagrada se prolongó durante un largo periodo de tiempo, ralentizándose especialmente las obras a partir del Cádavo, como así lo denunció el diario El Regional de Lugo en su edición del sábado 29 de agosto de 1885:
Las relaciones comerciales entre la villa de Fonsagrada y esta capital (Lugo) y el mejor servicio público demandan un arreglo en el camino que media entre ambos pueblos y especialmente entre La Lastra y Paradavella, en tanto no termine la histórica carretera que lleva el nombre de Lugo – Ouviaño y que pasa de 12 años en construcción
La reparación que pedimos no necesita razonamientos: entre la Lastra y Paradavella es imposible casi el tráfico con particularidad para la conducción de géneros y de cargas; próxima la concurrida feria de Burón sería conveniente hacer un arreglo en el camino antiguo que cortó e inutilizó la carretera para permitir el tránsito siquiera los días de feria.
De esta breve crónica se infiere que la carretera Lugo – Fonsagrada tardó en concluirse cerca de veinte años, un periodo extraordinariamente largo durante el cual el transporte de viajeros y de mercancías, en la mayor parte de ese trayecto, tuvo que seguir realzándose mediante carros y carruajes por el antiguo camino vecinal de tercer orden.
Concretamente, el transporte de viajeros, mercancías, bagajes y correo ambas poblaciones hasta bien entrado el siglo XX, se efectuaba mediante carruajes (viajeros), carros (mercancías) y caballerías (correo)
La Casa Arrieta de Lugo hasta la aparición de los vehículos a motor, ofrecía un servicio alterno de carruajes destinado al transporte de viajeros con salida de Lugo los días pares a las 5 de la mañana con los siguientes precios a Fonsagrada 24 reales; al Cádavo, 12, a Castroverde 8, y a San Payo 6
Fin de la obra: A principios de diciembre de 1894 se dio por finalizada la construcción de tan ansiada carretera cuya entrada al pueblo fonsagradino iba a realizarse por el actual acceso (carretera de debajo del muro); por tal motivo, en mayo de 1893 el ayuntamiento fonsagradino anticipándose al final de la obra, sacó a subasta las obras de ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo con el fin de que partiendo del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño (esta calle del Campo – actual Rosalía de Castro – se iniciaba “en la parte superior del pueblo” – calle Mayor -, desde donde partía la anterior vía de acceso a la Villa).
Por otra parte, la construcción de la travesía Fonsagrada (actuales calles Galicia y Asturias) para prolongación hacia Asturias (carretera Fonsagrada – La Garganta) salió a subasta en 1894 y el inicio de las obras se llevó a cabo en 1895".
A principios de 1912 el semanario El Eco de Burón anunciaba la llegada, para el mes de junio del servicio de automóviles de Balbino Fernández Boado, con el que se podría ir a la capital lucense y volver en el día, una gran novedad, pues en el carruaje de caballos se tardaban tres:
"Va a ser un hecho, al fin. La salida de esta villa será a las seis de la mañana, para llegar a Lugo a las nueve. Y saldrá de Lugo a las tres de la tarde, en viaje de regreso (...). Ahora se podrá hacer el viaje en un día, con bastante tiempo para despachar cualquier negocio. Lo cual, como fácilmente se comprenderá, no es poco, ahorrando tiempo y gastos"
(Recogido por Vanesa Bran para el periódico El Progreso del 28-6-2018)
La Avenida de Galicia hace un ángulo recto siguiendo la orografía del terreno. Estas son las casas de la rúa Carrapita, detrás de las que se halla el actual Campo da Feira. El antiguo, a la salida de la población, fue urbanizado con la nueva carretera, nos explica, también José García, en La urbanización de la calle del Campo-Campo de la Feria y Alameda de Fonsagrada:
"La actual calle Rosalía de Castro de A Fonsagrada, llamada en otro tiempo Falangista Cedrón y en sus orígenes calle del Campo, es la vía urbana que enlaza la avenida de Galicia y la calle Mayor por el Pico del Pueblo; hasta bien entrado el pasado siglo gran parte de ese terreno se utilizaba como campo de feria y ocasionalmente como cancha de fútbol, aunque es probable que en las proximidades de la calle Mayor ya existiesen algunas casas (la actual casa de “Isidro” y la de “José María de Alberto”), así como alguna otra pequeña edificación propiedad de la familia Pedrosa (el hotel Tibidabo y los terrenos donde años más tarde construirían sus viviendas y sus negocios las familias de Pacios, Torre y Benjamín de Bautista).
Los orígenes históricos de la calle del Campo se remontan a la última década del siglo XIX, al finalizarse la construcción de la carretera de Lugo a Fonsagrada que fue dotada con una nueva entrada a la villa a través de un tramo que discurría, como ocurre en la actualidad, paralelo al muro de la alameda desde As Rodas hasta alcanzar la avenida de Galicia
Sin embargo, el antecedente más antiguo de la calle del Campo se remonta al año 1884 cuando el ayuntamiento aprobó un gasto de 87 pesetas como pago de los honorarios a un arquitecto por la elaboración de un proyecto para la nivelación de la calle del Campo. Con posterioridad, tras ser declarada de utilidad pública la actuación a realizar en esa zona, salió a subasta la ejecución de la obra consistente en el ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo que partiendo de la calle pública (calle Mayor) del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño. La obra sería adjudicada por 2.600 pesetas a un próspero empresario y futuro alcalde del ayuntamiento fonsagradino: José Díaz Díaz (“Farruquín”) quien, por cierto, era propietario de una de las pocas casas existentes en esa calle (tras el fallecimiento de José Díaz, esa casa pasaría a ser propiedad de la familia Isidro García)
Desde el año 1902, el trazado de la antigua calle del Campo coincide con el que tiene la actual calle de Rosalía de Castro, ya que en esa fecha el Gobierno Civil autorizó al ayuntamiento la ejecución de un proyecto de reforma de la calle que partiendo del Campo de la Feria en la carretera de Lugo a Ouviaño y pasando por la casa de José Díaz, empalme con otra de la misma villa. En ese contexto de obras y de reformas, el Ayuntamiento tuvo que recurrir a contadas expropiaciones y a determinadas actuaciones sobre propiedades particulares para conseguir la alineación de la nueva calle (entre otros propietarios afectados figuraron Fernando Díaz de Vilapiñol, Pedro Robledo de Fonsagrada, Pedro Couso, Manuel Carrín de Meira y el ya citado José Díaz)
Desde principios del pasado siglo, el ayuntamiento tenía previsto construir en esa zona del campo de la feria unas edificaciones destinadas a sede de las escuelas municipales y a vivienda de los maestros, llegando, Incluso en junio de 1905 a publicarse una subasta para la realización de esta excelente obra pública con un presupuesto con 43.232 pesetas de la época. Por razones desconocidas, esta obra se quedó en un proyecto, que no se vería realizado hasta principios de los años 60 del pasado siglo, cuando un importante espacio de esa calle fue objeto de una relevante actuación urbanística, al construirse en ese lugar tres edificios destinados a escuelas de niños y niñas, una casa vivienda de los maestros y un centro médico de muy corto recorrido temporal (sede del actual Museo Comarcal)
Por lo que se refiere a las construcciones particulares existentes a principios de siglo en lo que hoy es la calle Rosalía de Castro, según se aprecia en alguna fotografía de la época, además de la casa con fachada pintada en blanco propiedad de la familia de “Aniceto do Campo”, no existían otras viviendas; las dos primeras edificaciones que se construyeron en esa zona, enfrente del campo de la feria, fueron dos que todavía se mantienen pie en la actualidad: la de Justiniano Rozas y otra la de un tal Severino Pastur Arango (la futura casa de “Gabriel”). Estas casas fueron construidas alrededor de 1911; la casa de Rosón – Rozas además de constituir el domicilio familiar de esta familia, en su planta baja se ubicaba un comercio y una oficina de cobro/recaudación de contribuciones; por lo que respecta a la casa de Severino Pastur, en ese edificio estuvo funcionando durante un tiempo el Hotel Comercio, donde el diputado Portela Valladares celebró una de sus victorias electorales.
En la zona intermedia de la calle del Campo (enfrente del único solar que queda en la zona) durante un gran periodo de tiempo existió una edificación de planta baja donde en los años 20 tenía su garaje y domicilio social una empresa de transporte denominada LA ALIANZA BURONESA SA, con posterioridad ese garaje pasaría a ser utilizado por otra empresa de transporte de viajeros (Clemente Piñeiro) y por último sería utilizado como taller mecánico (Cabana). En las inmediaciones de ese garaje también se ubicaba una pequeña construcción donde estaba instalada la báscula municipal. En la actualidad todo ese espacio lo ocupa un gran inmueble de viviendas propiedad de la familia Ortiz de Galisteo Pérez.
LA ALAMEDA – PARQUE GIL M. PORTELA
Este terreno dedicado a parque debió ser habilitado como tal espacio hacía el año 1911 ya que en ese año es cuando el Ayuntamiento adquiere 100 árboles para plantar en el campo de la feria de esta villa.
Es más que probable que esos árboles fueron plantados en ese mismo año por los niños del pueblo coincidiendo con la festividad del Día del Árbol. En esa época ya estaba destinado en A Fonsagrada el insigne maestro Don Gil M Portela Soto, a quien sus antiguos alumnos liderados por el alcalde Benjamín Álvarez “Villabol” y por el doctor Fernández Boado “Badila”, le dedicaron el parque y un busto suyo ubicado a la entrada de la alameda".
En la Avenida de Galicia se concentran buena parte del comercio y de la hostelería de la villa. Algunos de los primeros comercios los abrieron comerciantes de arrieros maragatos que, tras generaciones ejerciendo su oficio deambulante, decidieron asentarse en las poblaciones en mayor trasiego y crecimiento que jalonaban sus rutas, amparados por las nuevas carreteras y los cambios en las transacciones comerciales que conllevó su puesta en marcha. En Familias maragatas en A Fonsagrada José García nos deleita también con esta relación:
"A principios del pasado siglo dos arrieros maragatos oriundos del ayuntamiento de Brazuelo (Astorga) eligieron las tierras buronesas para establecer en A Fonsagrada sendos negocios dedicados al comercio de vinos y de ultramarinos en general.
El primero de esos pioneros fue Víctor García Rodríguez, quien, según un directorio del partido judicial de Fonsagrada en 1911 ya estaba afincado en A Fonsagrada al frente de una “abacería” dedicada a la venta de vino, cereales y ultramarinos en general; el establecimiento estaba dotado además con un espacio de para degustar queso castellano, sardinas de lata y un buen pan del país, esto es, unas exquisitas viandas acompañadas de un vino razonablemente aceptable procedente del Bierzo leonés.
Publicidad El Progreso de Lugo
Víctor García y su esposa Ramona García Barrio tuvieron tres hijos quienes, igualmente, conservaron su residencia en A Fonsagrada con sus familias respectivas, a saber:
Ø Jesusa García García casada con Fernando Paz (del comercio); el matrimonio regentó durante muchos años una fonda situada en un buen edificio sito en la avda de Galicia, en cuyos bajos Fernando Paz se entretenía con un taller de aparatos electrónicos. Este matrimonio tuvo dos hijas (Victoria y Celina) quienes terminarían fijando su residencia en Barcelona.
Ø María García García casada con un tratante de ganado, llamado José Pérez Garrido (a) O CHATO, oriundo de Asturias (Pola de Allande). A este matrimonio le sobrevivió un hijo (“Pepín do Chato”). Otro hijo de este matrimonio de nombre Francisco había fallecido en 1949 cuando era un niño de corta de edad, arrollado por un autocar en las inmediaciones de su vivienda
Ø Francisco García García (a) PACO DE VÍCTOR, casado con María López Núñez. Paco de Víctor y su esposa fueron los que continuaron con el negocio familiar, que hasta hace poco tiempo ha permanecido abierto regentado por su única hija. Quienes ya vamos siendo mayores, todavía recordamos a Paco de Víctor, siempre alegre y coñón, conduciendo su camión por las calles de la villa en el que nunca faltaba un leal guardián: un gran perro melenudo de fiera apariencia, pero bondadoso como lo era su amo
Publicidad del periódico La Montaña de Fonsagrada.- Año 1920
El segundo de esos maragatos que se estableció en la Villa a principios del pasado siglo fue Isidro García Barrio, un personaje muy respetado por la honradez y la seriedad de las que hacía gala como persona y como comerciante. El periódico O Tío Pepe compartía igual opinión de “Don Isidro”, a quien se refirió, al menos, en dos ocasiones: una para alabarle por sus virtudes y en otra para informar de un cambio de domicilio que realizó ese año de 1913: de la casa de Correos -posiblemente la actual casa de Engracia- a otra en la misma calle que había pertenecido a Justiniano Rosón -posiblemente la casa colindante con la de Rellán, que todavía sigue perteneciendo a la última heredera de esta familia.
Isidro García Barrio contrajo matrimonio con una buronesa perteciente a la influyente familia “Farruquin”, llamada Emérita Díaz Vega, con quien no tuvo descendencia directa como veremos seguidamente. Esta señora era hija de José Díaz Díaz, comerciante y político conservador, que estuvo al frente del Ayuntamiento de Fonsagrada en diversas ocasiones, incluida la última etapa de su vida durante la dictadura del General Primo de Rivera.
Isidro García Barrio, al carecer de descendientes propios, prohijó a un sobrino, llamado Isidro García Pérez, quien en la década de los años treinta, ya se había trasladado a nuestra villa, en donde contrajo matrimonio con otra señorita de familia “bien”, llamada Inés Díaz Núñez, con quien tendría un único hijo: Isidro García Díaz, el heredero del gran emporio comercial construido por sus antecesores. Desgraciadamente, Inés Díaz falleció en 1941 en plena juventud con 32 años. Con posterioridad, Isidro García Pérez contraería un segundo matrimonio con una hermana de su primera esposa, llamada Filomena Díaz Núñez, con quien no tuvo descendencia.
Isidro García Pérez, natural de Pradorrey/Astorga, era hijo de Manuel García Barrio, un arriero que visitaba regularmente las tierras de Burón. Este arriero y su esposa, Joaquina Pérez, tuvieron cinco hijos, tres de los cuales terminaron instalándose en la Villa fonsagradina, de igual manera que lo hizo una sobrina de nombre Ramona García, quién contraería matrimonio en Fonsagrada con un buronés llamado Hermógenes López Méndez, “oficial habilitado del Juzgado Comarcal de Fonsagrada”, con quien tuvo tres hijos que todavía figuran en la memoria reciente de la Villa: José Benito (funcionario municipal), Isidro (policía municipal) y Hermógenes (a) Nene (emigrado a Francia).
El emporio comercial de la casa de Isidro alcanzó su máximo esplendor en los años 50 y 60 del pasado siglo, abarcando muchos frentes: en particular, el negocio del vino, abonos minerales, piensos, coloniales y todos los productos estacandos del monopolio estatal: tabaco, papel sellado del Estado, sellos de Correos, etc.
Los otros dos hermanos de Isidro García Pérez que se afincaron en A Fonsagrada después del fallecimiento de su primera esposa, fueron:
- Emérita García Pérez quien, tras el segundo matrimonio de su hermano, se independizaría al casarse con Amadeo Paredes Álvarez. Este matrimonio iba a regentar dos negocios en nuestra villa: uno de ultramarinos y taberna/fonda, regentado por Amadeo y otro, un floreciente comercio de tejidos, al frente del cual iba a estar Emérita y un hijo del matrimonio llamado José, un emprendedor y gran comerciante. Este matrimonio tuvo otros dos hijos: María Genoveva (maestra) y Emérita Paredes. (funcionaria del Ministerio de Hacienda)
- José García Pérez quien tras colaborar durante unos pocos años con su hermano Isidro, también se independizó al casarse con Matilde Losada Mirón, oriunda de una pequeña aldea cercana a Samos por donde discurre el Camino de Santiago; Matilde había sido "prohijada" a los 12 años por su tío, Manuel Losada y por Flora de Candahido, su esposa, quienes por esos años regentaban en la villa una tienda de ropa y una peluquería ( A BARBEIRA, nombre con el que es conocida esta familia). El matrimonio García Losada regentarían un pequeño comercio de ropa y calzado y traerían a este mundo cuatro hijos: Manuel (Lolo), Matilde, Antonio y José García Losada, quien es el que firma esta publicación, escrita como homenaje a todos los maragatos fonsagradinos".
Más abajo, oculto entre los árboles, está el Camping A Fonsagrada, paso de la carretera LU-740 que es el actual acceso rodado principal entre A Fonsagrada y A Proba de Burón. Más cerca, donde están estos cobertizos en primer término, es el camino antiguo, que pueden emplear quienes desde A Fonsagrada sigan la vía buronesa
A continuación es la loma del Chao do Padrón, al norte del pueblo de ese nombre, que fue un enclave perteneciente a la Orden de Malta, en origen de San Juan de Jerusalén (los sanjuanistas), dependiente de su Encomienda de Portomarín, una de las cinco que tuvo en Galicia esta orden hospitalaria, con rama militar desde las cruzadas, que a partir de su Hospital de San Juan Bautista de Jerusalén se extendió por todos los caminos de peregrinación de la cristiandad
Divisamos más al oeste las casas de Veiga, en Vilardongo (arriba a la izquierda de la foto), por donde va el Camino que ha salido de O Padrón rumbo a Pedrafitelas y Montouto, subiendo a A Serra do Hospital, con sus parques eólicos
Ahí vemos el collado de Pedras Dereitas, nombre del dolmen prehistórico allí situado, solar del Real Hospital de Santiago de Montouto, donde se unen los caminos fonsagradino y buronés y se inicia la bajada a Paradavella, que también fue posesión sanjuanista
El Real Hospital de Santiago de Montouto, fue fundado en 1698 por el rey Carlos II para acogida de peregrinos, especialmente en invierno. Sustituía a su vez a otro anterior existente más arriba, junto al menhir de Pedra Labrada, muy cerca de la cima de A Lagoa Seca o A Lagúaseca, en plena vía buronesa
La vía buronesa sube, como hemos dicho, por el Alto de Xestoso y Xestoso, en la parroquia fonsagradina de A Bastida, otro antiguo enclave sanjuanista, por donde empieza la cuesta a la sierra que arranca de A Proba de Burón
La Encomienda de Portomarín, que gobernaba estas dependencias de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, desde 1530 Orden del Malta, fue otorgada a los sanjuanistas por el rey Fernando II en 1158. Si estos cotos fueron de la Orden en un principio, su presencia sería anterior a la misma fundación de la puebla de A Proba de Burón
La presencia de la Orden de Malta se mantuvo hasta la Desamortización de Mendizábal de 1836, cuando sus posesiones pasaron al Estado y fueron subastadas en 1841, todo ello poco después del cambio de capitalidad desde A Proba de Burón a A Fonsagrada
La antigua iglesia sanjuanista de San Miguel da Bastida, que estaba cerca de A Proba, quedó ruinada y abandonada, siendo construida una nueva no en el mismo lugar sino en Xestoso de Riba, aunque el Camino, en su ruta buronesa, no pasa por ella sino algo más arriba, pues a partir de las dos primeras casas del pueblo (a la derecha en la foto), sube directo al Alto de Xestoso, dando vista al Pico do Muradal
Y hacia el norte se alarga la extensa loma del Monte de Vaubello, también con su parque eólico, aunque desde aquí vemos dos, pues si nos fijamos, hay dos líneas paralelas de aerogeneradores: los de atrás son los de la loma de Leituego, un poco más al este
La cresta de la sierra es de una altura similar en toda su extensión, destacando el Pico As Peniñas (864 m)
Aquí nos percatamos de la diferencia orográfica de las dos rutas: la de A Proba de Burón tiene una gran bajada al valle seguida de una fuerte y prolongada subida a la Serra do Hospital por Xestoso de Riba hacia A Lagoa Seca. La de A Fonsagrada no baja y, además, sube más escalonadamente
Una foto desde este mismo lugar más avanzado el verano. Como ya decíamos antes, la rúa Burón es un verdadero mirador hacia el oeste
El camino buronés sube de A Proba a Xestoso de Riba entre los campos de Pivial (859 m) y el Chao de Pruída (882 m). Por esa zona, en el Chao da Fonte Nova, estuvo la malatería de San Lázaro da Bastida, hospital de leprosos del que vecinos como Antonio Fernández, Paradiñas, conocieron la capilla, con seis casitas de malatos, "con una puerta estrecha y una ventanita, muy triste". Hoy en día en el paisaje cada vez imperan más los eucaliptos
En ningún momento llegamos a ver A Proba de Burón, cuando se fundó sin duda se buscó un lugar de clima más benigno que las alturas de la antigua Fontem Albei, a unos doscientos cincuenta metros menos de cota y en medio de un fértil valle, pero parece esa ventaja se volvió en su contra
Además de tener que bajar para volver a subir en el camino de Asturias a Galicia y viceversa, al depender de los caminos que pasan por las montañas circundantes para su comunicación, cuando estos quedaban cerrados por la nieve, A Proba, aunque no estuviera nevada, también quedaba aislada
Los arrieros maragatos empleaban la ruta hacia la costa pasando tanto por A Fonsagrada como por A Proba de Burón, nos cuenta de ello el investigador Manuel Curiel en Maragatos en A Fonsagrada, de su blog Maragatos de Lugo, artículo del que compartimos lo siguiente:
"Los maragatos y sus carretas iban por Ambasmestas, puerto del Portelo (Ancares), Pontes de Gatín, Navia de Suarna, Fonsagrada, Puebla de Burón, Carballido, Pontenova y llegarían al mar en Porto, Vegadeo. Puede uno imaginar mulas y carros transportando vino, sal, minerales y otros productos por esta vía de comunicación y de abastecimiento. Como huellas nos quedan la tradición, los caminos, los puentes, la estructura de los pueblos y la toponimia, en ausencia de documentos que posiblemente existen. En Doiras, comarca de los Ancares, persiste la tradición de que los arrieros pasaban por allí y por el puerto del Portelo. En Fonsagrada se oían, hace algunas décadas, conversaciones sobre arrieros. Los Maragatos (comarca de Astorga) acudían a las ferias de Fonsagrada a vender sus productos. En Vilamayor del Trobo se hablaba de tiempos en los se traía sal desde el núcleo comercial de Pontenova, y se llevaban allí a vender carbón vegetal, pieles y otros productos.La ruta cruzaría el río por el gran puente medieval de Navia de Suarna, en el que hay quien ve restos de un antiguo puente romano, y pasada la sierra de Louxas cruzaría el río Lamas. La Fonsagrada primitiva tenía un eje central en torno a la cual seguramente se fueron construyendo casas con fines comerciales. La fuente que da nombre a la villa estaba en esta ruta, la iglesia y el antiguo ayuntamiento tienen la entrada por esta calle, que también pasa por la plaza de la villa. Algo similar ocurre en Puebla de Burón, donde el camino pasa al lado de la muralla de la antigua fortaleza, y lo mismo ocurre en Maderne, donde había dos cantinas en el camino, que también pasa por la iglesia. Cruzaría el río Rodil por el puente que lleva su nombre. En lo alto de la sierra de Carballido está la Pasada de Lodos, que podía ser un punto de paso, y muy cerca está la “Cruz da Graña”, una cruz que tiene la imagen de Cristo por una cara y la de Santa Bárbara por la otra. Esta cruz, como otras, parece indicar un punto de paso importante, un cruce de caminos, una conmemoración, o puede ser un símbolo al amparo de caminantes. La cruz gira sobre un pedestal de piedra, y la tradición cuenta que se cambiaba de orientación como señal de haber pasado por allí alguna vez.Los maragatos utilizarón para su comercio las antiguas vías romanas, sobre todo la que lleva de Astorga a Braga (Lugo), y desde aquí por la Vía de la Plata continua hacia Madrid. También sus vías serían parte integrante del Camino de Santiago. A lo largo del tiempo cambiaron sus rutas según el comercio, pero prácticamente viajaban entre el norte de España, Galicia, Asturias, Cantabria y las ciudades de Castilla la Vieja. Su comercio principal eran el pescado y el carbón del norte, para transportarlos al sur, donde era cambiado por embutidos, productos de matanza y productos de secano y sal, que a su vez eran transportados al norte. Esta actividad se mantuvo hasta la llegada del ferrocarril, que les obligó a cambiar las costumbres y a establecerse en puntos fijos de Madrid y La Coruña con el fin de continuar con sus negocios".
Es desde esta rúa Ron desde donde podemos contemplar los maravillosos atardeceres de A Fonsagrada, el sunset o solpor. Es un verdadero espectáculo ver al sol ocultándose en el horizonte, en este caso, tras A Serra de Meira
Aunque no está del todo despejado, se asiste al sublime acontecimiento tan cotidiano como singular. Merece la pena, si pernoctamos en A Fonsagrada, ver el ocaso desde lugares como este
Dado que nos encontramos en lo alto de una montaña -por eso se dice que 'a A Fonsagrada nunca han bajado los lobos, porque tienen que subir'- disfrutamos de esta inolvidable estampa fonsagradina de los últimos rayos del astro rey iluminando los campos y serranías, que se van sumiendo en la penumbra que anuncia ya la muy cercana noche
En los Caminos de Santiago adquiere especial relevancia observar este fenómeno, por cuanto significa del sol en rotación señalando el rumbo oeste, hacia donde nos dirigimos nosotros. Sol al que, en noches despejadas, sucede la Vía Láctea marcando el rumbo hacia occidente, como nos informa bien y ampliamente la Xacopedia:
"En las noches despejadas destaca en el cielo la franja blanquecina de uno de sus brazos en aparente dirección este-oeste, la misma que la seguida por el Camino Francés a Santiago. Por este motivo se le conoce popularmente en distintos lugares de Europa, y en diferentes idiomas, como “Camino de Santiago”, al que a su vez se alude también como “camino de las estrellas”. Fueron los peregrinos los que difundieron esta denominación.
Es en la visión del emperador franco-alemán Carlomagno incluida en el Liber Sancti Iacobi (s. XII) donde primero se habla de la Vía Láctea como el “camino de estrellas” que lleva, en dirección al extremo occidental, a la tumba de Santiago. En el texto es el propio Apóstol quien lo muestra. El emperador franco-alemán era un gran amante de la astronomía, según relata Eginhardo en su Vita Karoli Magni. Posible conocedor de esta afición, el desconocido autor -o autores- del relato carolingio del Liber Sancti Iacobi la utilizaría para dar sentido y mayor trascendencia al famoso pasaje. Puede también que estuviese apelando a una relación -camino estrellado/camino de Santiago- ya fijada en el imaginario popular.
Es innegable la sólida relación entre la Ruta Jacobea y la Vía Láctea: esta era el camino original que llevaba al sepulcro apostólico, y siguiéndola, se establecía el camino terrenal. La ruta estrellada conectaría así con el parecer de quienes sostienen que la franja de la Vía Láctea, por sus características y su fuerte y enigmática presencia nocturna, generó un itinerario -real o simbólico- de raíces antiquísimas que textos como el Liber Sancti Iacobi no harían más que reinterpretar y cristianizar.
Fueron los romanos, que a su vez lo tomaron de los griegos, los que dieron a la Vía Láctea el nombre que ha llegado hasta nosotros, al identificarlo con un camino de tono blanquecino formado por la leche escapada del pezón de la diosa Hera. Su impactante intensidad luminosa y su forma alargada, como un camino, despertó la imaginación y las preguntas de cuantos la observaban cada noche despejada en el nítido firmamento de la antigüedad. En realidad, lo que entendían, desde su visión mítico-religiosa, por una vía sagrada es uno de los brazos de la espiral que forma nuestra galaxia. Una gran parte de los cien mil millones de estrellas que contiene se concentran en sus brazos. Lo hacen con tal intensidad que se confunden con una luminosa línea blanquecina resaltando sobre el fondo oscuro del firmamento. Nuestra estrella, el Sol, está también en uno de estos brazos -sigue en discusión su número-, llamado Orión o Local, situado a su vez entre los de Sagitario y Perseo.
La Vía Láctea parece moverse de forma casi imperceptible en dirección este-oeste, como el propio Camino de Santiago, motivo por el que su identificación con esta ruta tomó forma pronto en el imaginario medieval europeo. En realidad su posición varía en función de la época del año y, además, no todos los peregrinos medievales seguían con claridad el camino en sentido este-oeste. Esto solo sucedía con evidencia en el itinerario a través del norte de España, pero no a su paso por Francia, donde la dirección más habitual para los caminantes procedentes del norte del continente solía ser la sur-suroeste.
El astrónomo compostelano José Ángel Docobo afirma que “es justo antes del amanecer del verano, periodo con más peregrinos haciendo a ruta, cuando la Vía Láctea se sitúa exactamente en sentido este-oeste marcando, a quienes hacen el Camino Francés, la dirección a tomar para llegar al sepulcro del Apóstol. Su posición en el cielo varía no sólo por la noche, sino también de una época a otra”.
Al margen de la lógica científica actual, la Vía Láctea medieval fue interpretada en esencia como un camino hacia Occidente, y su iluminada línea sobre el cielo resultaba una compañía para el peregrino medieval; este la interpretaba como una senda marcada en el firmamento por el propio apóstol Santiago, que desde ella lo orientaba y acompañaba hasta su sepulcro. Resultaba un sentimiento muy intenso por las noches, cuando el peregrino se enfrentaba a la soledad y el abandono nocturnos. Como ha señalado Robert Plötz, “La Via Peregrinalis a Santiago pudiera tener su proyección cósmica en la ‘Vía Láctea’, en el Iter Stellarum”.
La identificación de la Vía Láctea con el Camino de Santiago, constatada al menos desde el siglo XII, tiene múltiples interpretaciones, pero lo que resulta evidente es su dimensión europea. En los brazos de nuestra galaxia han visto las gentes que se dirigían a Santiago sus propias almas. Y también las de sus antepasados. Estas se han vinculado en algún caso, como sucede en Galicia por influencia del santuario de Santo André de Teixido, con las almas en pena que se dirigen a realizar el Camino, por no haberlo hecho en vida.
En gran parte de España -Aragón, La Rioja, Castilla y León, etc.- todavía se alude en tono coloquial a la Vía Láctea como Camino de Santiago, especialmente en el medio rural. Lo mismo sucede en otros países de fuerte tradición jacobea como Alemania y Francia. El escritor galo Alphonse Daudet (1840-1897) en sus Lettres de mon moulin escribe: “Mirad, justamente encima de nosotros, el Camino de Santiago”.
Se detecta también esta denominación en países como Hungría, Eslovenia, Italia, etc. Ya en el siglo XIII el italiano Giovanni Balbus (Génova) denomina en su Catholicon seu summa a la Vía Láctea como “Via Sancti Iacobi”; en Sicilia se le llama “La Escalera de Santiago”. Son sólo algunos ejemplos. En algún caso también se vincula con otros santuarios, como sucede en Turquía, donde se conoce como “Camino de los Peregrinos”.
Como es sabido, la Vía Láctea no sólo resulta mágica y enigmática para los caminantes jacobeos. A lo largo de la existencia humana ha sido objeto de culto y admiración en las más diversas culturas. Dos son las relaciones principales: los ríos y las serpientes. A través de estos dos elementos totémicos la Vía Láctea se convierte en un camino de enlace entre la tierra y el cielo, entre lo efímero y lo sagrado, entre una vida y la otra.
Los indios relacionan en sus orígenes su río sagrado, el Ganges, con la Vía Láctea. Los antiguos egipcios la vinculaban al Nilo, que tras hacer fértiles las tierras, se elevaba al cielo para regar también la morada de los dioses. Para los chinos este rastro de luz en el cielo era el camino de las almas hacia el otro mundo, a través del río celeste. A parecida conclusión llegaron los japoneses.
En esta línea, los pueblos antiguos llegados al Occidente veían en la Vía Láctea la guía hacia la isla de los muertos, en una ruta que concluía para los humanos en el lugar donde comenzaba lo que los romanos llamaron el mare tenebrosum. Los vikingos la interpretaban también como el camino seguido por el alma de los muertos. Por sus propias características, el Camino de Santiago ha sido visto por los iniciáticos como una ruta vinculada en sus orígenes remotos a la Vía Láctea, por eso para ellos es, en esencia, la ruta de las estrellas y han buscado en la toponimia occidental relaciones que reforzasen sus tesis; es el caso del topónimo Galicia, que interpretan como procedente del griego ‘galaxia’ [lácteo], Vía Láctea.
Para el peregrino actual, conocedor del sentido científico de nuestra galaxia, la magia permanece, las relaciones se renuevan. Como dijo el periodista y escritor brasileño Sérgio Reis, “el Camino de Santiago, en verdad, está marcado en la tierra y el cielo”. Lo está en su trascendencia y en los símbolos que lo caracterizan".
Se han visto en ello reminiscencias de cultos solares y estelares que, junto con otras antiquísimas tradiciones, hicieron del Camino de Santiago el llamado Camino de las Estrellas, la primera y más cercana, el sol, continuamos leyendo en la Xacopedia:
"Su origen está en la equiparación del Camino de Santiago con la línea blanquecina de estrellas que forman el brazo de la Vía Láctea visible desde la Tierra y que, como la Ruta Jacobea, parece estar orientado en la dirección este-oeste.
Su uso se detecta desde al menos el siglo XII, como la senda que orientaba y guiaba a los peregrinos por las noches. Es el popular iter stellarum ‘itinerario o ruta de las estrellas’. La primera vez que lo encontramos por escrito es en el libro IV del Codex Calixtinus, en esta misma centuria, en el famoso pasaje literario en el que el emperador franco-alemán Carlo-magno medita de noche al aire libre: “Y enseguida vio en el cielo un camino de estrellas que empezaba en el mar de Frisia y, extendiéndose entre Alemania e Italia, entre la Galia y Aquitania, pasaba directamente por Gascuña, Vasconia, Navarra y España hasta Galicia, en donde entonces se ocultaba, desconocido, el cuerpo de Santiago”.
El emperador pensó durante mucho tiempo cuál sería su significado, hasta que una noche se le apareció Santiago en sueños y lo sacó de dudas: el camino de estrellas que veía en el cielo era el que lleva a su sepulcro, y le pide que lo libere para que vayan a él peregrinando “todos los pueblos, de mar a mar”. Es sabido que en muchas partes de España y Europa se conocía desde la Edad Media aquella enigmática línea blanquecina nocturna como ‘Camino de Santiago’. Su meta era Compostela y su fin natural, Fisterra, el punto a partir del cual concluía la tierra conocida.
Se vincula esta expresión, en un segundo nivel, con el hecho de que el mítico descubrimiento del sepulcro de Santiago, en la tercera década del siglo IX, se produjo gracias a unas milagrosas estrellas que revelaron su posición. El Calixtinus vincula también la ruta estrellada con los peregrinos, a los que eleva hasta las estrellas del cielo, donde está la patria celestial. En uno de los poemas del libro I se alude a Santiago llevado a su vez hasta las estrellas del cielo por Jesús.
Desde el renacimiento contemporáneo de la Ruta Jacobea, el camino de estrellas (iter stellarum) se ha utilizado en numerosas ocasiones como eficaz reclamo promocional. También se le han concedido connotaciones exotéricas: la estrella es símbolo de los alquimistas y estos tienen en el Camino de Santiago uno de sus itinerarios iniciáticos".
Posiblemente, la puesta de sol más conocida y concurrida de los caminos de Santiago sea la del Cabo de Fisterra, el 'finis terrae', final de la tierra y, por tanto, del mundo conocido para los antiguos europeos y solar del templo del Ara Solis o altar del sol. Pero en el Camino Primitivo existen unos cuantos lugares donde observarla que, si bien no tienen mar, nos transmiten sensaciones que nada tienen que envidiar a la del promontorio fisterrano, explican asimismo en la Xacopedia:
"Los mitos y leyendas de la Costa da Morte, Galicia, sitúan el ara solis -el altar del sol- en el promontorio del cabo Fisterra, en el extremo noroeste de la comunidad gallega. Se trataría de un santuario precristiano dedicado al sol en el extremo occidental de la tierra conocida donde se ocultaba, sobrecogedor y con proporciones gigantescas, cada tarde.
Se ha relacionado el significado de este ara solis -el culto al sol en el espacio donde se creía que era visto por última vez y comenzaba el gran misterio, quizá el mundo de los muertos o la isla de la eterna juventud- con la inmemorial costumbre de muchos peregrinos de prolongar el Camino de Santiago, una vez llegados a Compostela, hasta Fisterra. Para las gentes medievales, la tierra extrema, donde todo lo conocido finalizaba, tenía que ser de necesidad un espacio para respetar, impresionante, misterioso y mágico. Una vez llegados a Santiago, el viaje a Fisterra sólo suponía un añadido más a la larga peregrinación desde cualquier punto de Europa. Es posible que varios de estos peregrinos medievales pudiesen todavía contemplar los restos del viejo altar pagano.
El ara solis del Finis Terrae galaico, posiblemente un monumento de influencias griegas, estaría formado, según algunos estudiosos, por cuatro columnas y una cúpula. No se conservan restos ni testimonios directos, mas sí una tradición continuada a través de los siglos que reforzaría la posibilidad de su existencia, dada la fortísima carga simbólica del lugar. Según las viejas creencias, sólo en el promontorio de Fisterra se ocultaba definitivamente el sol y concluía la ruta de las estrellas, la ruta solar, la Vía Láctea. Era imposible seguir o ver más allá. Resultaba una cuestión existencial para los más remotos habitantes europeos y para los más antiguos peregrinos, puede que también -de otra forma- para los actuales. Por eso se entiende la lógica del ara solis.
Se ha considerado la posibilidad de que sobre este remoto altar pagano se levantase la posterior ermita del peregrino San Guillerme, también desaparecida y ubicada en el cercano monte Facho. Se ha propuesto asimismo su ubicación en la propia punta del cabo Fisterra, donde hoy se alza el hotel O Semáforo. La tradición local lo que dice es que lo destruyó el apóstol Santiago arrojándolo monte abajo durante su predicación por este extremo occidental. Sin embargo, en la popularísima Leyenda áurea, del italiano Jacoppo de Varazze (s. XIII), se sostiene que hasta este emplazamiento pagano envió la reina Lupa a los discípulos de Santiago para que consultasen a Régulus, sumo sacerdote del ara solis, sobre el entierro del Apóstol en Compostela. En fin, ventanas abiertas a la leyenda como abierta a la especulación está la propia historia del ara solis de Fisterra".
Ciertamente, las costas, desde las que se divisa el sol 'sumergirse' en el océano, son los parajes más señalados para las puestas de sol jacobitas, pero también existen parajes evocadores del atardecer en el interior, siendo de ellos bastante conocidos los de las llanuras castellanas y leonesas, sobre todo, pero también en el Camino Primitivo puede presenciarse este portento del paisaje y la naturaleza, he aquí la prueba, A Fonsagrada, no en el confín del Camino pero sí en la puerta de Galicia
Existen otros lugares de imponentes puestas de sol en el Camino Primitivo, incluso en una zona tan montañosa como el famoso puerto de El Palo en Allande (Asturias), pero también en el Alto da Vacariza, entre Baleira y Castroverde y a la vista de la ciudad de Lugo, o asimismo la Serra do Careón, en el paso de tierras lucenses a coruñesas por la Terra de Melide, entre otros, ofrecen estos encantadores atardeceres, como mostramos en las oportunas entradas de blog
Pero los anteriores, a diferencia de este, se encuentran en parajes despoblados y apartados de las poblaciones, no siendo por lo tanto óptimos para ser disfrutados por los peregrinos, a no ser que vivaqueen, pues para el atardecer lo normal es que hayan dando fin a su jornada andarina horas antes ya, y estén a buen recaudo en el albergue o dando una vuelta por su población de pernocta
Por eso A Fonsagrada, y en concreto esta rúa Burón, sin edificios ni arboledas enfrente, es un escenario magnífico para extasiarnos con el soberbio panorama de ver cómo el sol desaparece en el horizonte, en este caso de A Serra de Meira, como hemos dicho, al noroeste
El sol ya se ha ocultado, evocación ancestral del final de la vida para el comienzo de otra, el renacer espiritual o la resurrección física, una de tantas alegorías que nos proporciona el Camino de Santiago, el atardecer y el amanecer, el principio y el fin, alfa y omega, dice igualmente la Xacopedia...
"La peregrinación es una marcha tanto mística como física para alcanzar una meta relacionada con el conocimiento de Dios, de uno mismo y de las demás cosas, después de superar las pruebas iniciáticas que se le presenten en el Camino al que lo realiza. La peregrinación conlleva esfuerzo, fatiga, penalidades y peligros, pero permite vivir una aventura existencial de iniciación, un viaje de superación del propio yo, en la búsqueda de la participación de lo divino".
Y estas son unas fotos avanzando por Os Chaos camino del centro de A Fonsagrada. Todo este trecho de la rúa Burón a lo largo de la parede de piedras a la derecha es un estupendo balcón-mirador hacia occidente y hacia los edificios del cogollo fonsagradino
Dentro de los anales de la historia local, hemos de decir que en Os Chaos estuvo el campo de fútbol del Fonsagrada F.C en su Etapa gloriosa (1956-1967), como la llama José García en Amigos de A Fonsagrada:
"Durante la primera etapa de este periodo el equipo fonsagradino estuvo presidido por el médico don Manuel de las Heras: el primer presidente de la Sociedad Fonsagrada FC., durante cuyo mandato se construyó el campo de fútbol de Os Chaos en unos terrenos situados en la zona norte de la villa propiedad de los hermanos Fernández Peñamaría (Os Figueiro). A partir de agosto de 1961 el club Fonsagrada FC pasó a estar presidido por Julio Salvador Gómez Fernández (Julito de Habilitado), quien iba a permanecer al frente del Fonsagrada FC hasta el año 1968, cuando desaparece la sociedad fundadora del equipo y cuando el terreno de Os Chaos pasa a ser propiedad del Ayuntamiento.
El equipo de esta irrepetible época entrenado por Fauste, un portero con un destacado curriculum profesional en las filas del Atlético Madrid y del Lugo, contaba con una excelente plantilla integrada sólo por jugadores locales; a saber: Armando - Maño, Quico do Torto, Castaño, Ovidio Castosa - Ruquito, los hermanos Sergio, José Manuel y Hortensio Saavedra, Manolín de Choa - Parrolín (el gran goleador), Castelao, Rafa, Fidel, los hermanos Rellán (Tino, Pepe y Tomás), Requejo, Evaristo, Ovidio da Pita, Leonardo Curiel etc.
La etapa de mayor esplendor deportivo del Fonsagrada FC, fue la comprendida entre los años 1957 y el 1962. Durante ese periodo, el equipo fonsagradino se enfrentó durante los periodos estivales con un gran número de equipos de la provincia (Sarria, Ribadeo, Foz, Navia de Suarna, Becerreá, Castroverde, Meira, Pontenova, Sporting Lucense); de Asturias (Grandas de Salime, Vegadeo, Santallés de Oscos, Boal, Pola de Allande); entre sus habituales rivales se encontraban además otros equipos modestos de la ciudad de Lugo.
Sin lugar a dudas, la mejor temporada en cuanto a resultados deportivos del Fonsagrada FC fue la de 1962, que se saldó con una espectacular racha de victorias contra rivales de extraordinario potencial futbolístico; entre ellos, el equipo local de Pola de Allande, al que derrotó tras un frenético encuentro que se saldó con un 4 a 6; el equipo fonsagradino se había renovado en parte, figurando en la alineación inicial: Caleiro, Aniceto (Anicetín do Campo), Fidel, Lamelas, Selelo, Julín, Leonardo, Justi y un tal Manolito (el gran goleador Parrolín de Choa). Durante ese verano, también se enfrentaría en dos ocasiones al equipo de Grandas de Salime, al que derrotó en ambas ocasiones; en el segundo de estos encuentros figuraba algún debutante en su formación habitual: Evaristo, Sampedro, y un jovencísimo “Canito” (familia González Lagarón)
El último partido de ese verano de 1962 se celebró en Os Chaos el día 9 de septiembre (ferias anuales), enfrentándose al siempre poderoso equipo de Vegadeo al que derrotó por un contundente 4 a 1; tres de los goles fueron marcados por un enorme Leonardo Curiel “en una demostración de sus grandes condiciones y de cómo debe ser un interior”; el cuarto tanto lo consiguió Fidel en un espléndido cabezazo. Si hacemos caso al cronista del encuentro, el Fonsagrada FC durante los últimos doce meses sólo había perdido un partido".
Edificios de Os Chaos al sol de la tarde. Desde ellos, como desde aquí, podemos disfrutar de las puestas de sol de esta magnífica atalaya. En relación al antiguo estadio del Fonsagrada F.C. cuenta más curiosidades José García en A Fonsagrada en la década de los cincuenta (siglo XX):
"Por lo que hace referencia a la promoción del deporte, los grandes objetivos que perseguía la sociedad deportiva pasaban por impulsar la práctica del deporte en general, aunque, en buena lógica, el objetivo prioritario lo constituyó la construcción de un ¨campo de deportes¨ idóneo para la práctica del fútbol (un “estadio” con medidas reglamentarias, cierre perimetral, casetas para árbitros y equipos, etc.), que vendría a sustituir a otros espacios de la villa utilizados para tal fin: campo da Feira, Campo do Mesón y Horta das Carreiras.
El nuevo campo de deporte de nombre Os Chaos se construyó en unos terrenos situados en la zona norte del pueblo, propiedad de los hermanos Figueiro y su “bendición e inauguración” se llevó a cabo el día 9 de septiembre de 1956 con ocasión de un partido de fútbol contra el Becerreá, equipo con el que el Fonsagrada FC siempre mantuvo una grande, aunque sana, rivalidad deportiva.
Cuando se inauguró el campo de deportes, éste todavía se encontraba en obras y no disponía ni de la valla de ladrillos ni de las casetas/vestuarios; a tal fin en 1957, el ayuntamiento presidido por el alcalde Fonteiriz le concedió una subvención de 2.500 pesetas para continuar con las citadas obras, que no debieron concluir hasta finales del año 1959.
Hasta la construcción del campo de Os Chaos, el equipo de Fonsagrada celebraba los encuentros en el campo da Feira o en el del Mesón, concluyendo esa etapa en septiembre de 1956, con un partido contra el Becerreá FC. La formación que presentó en esta ocasión el Fonsagrada FC estaba integrada por: Isaac, Quico, Sergio Saavedra, Emeterio, Ovidio (Ruquito). Maño, Castaño I y II, Ron, Saavedra II, Requejo".
Y es que, como tantas veces ocurre, siempre parece que hay una última franja despejada para que Lorenzo nos salude y nos recuerde que saldrá a nuestro encuentro al día siguiente
El sol y las margaritas, planta que se asemeja al astro-rey por su forma y colores, cuyos pétalos surgiendo de su centro, intensamente amarillo, parecen los rayos solares saliendo del núcleo. La misma flor gusta de lugares bien soleados y a plena luz, como estas alturas de A Fonsagrada
En Camino de Santiago: las mejores 15 puestas de sol, el gran erudito escritor, historiador y maestro peregrino Antón Pombo nos ofrece este top de atardeceres en el que incluye el fonsagradino en la web de Guía Gronze del 29-9-2023:
"Los peregrinos somos unos seres privilegiados, pues entre otros muchos beneficios, sanos para la mente y el cuerpo, aprendemos a redescubrir los pequeños o grandes placeres —como en la famosa novela de Torrente Ballester podemos expresar gozos— de la vida. Uno de ellos, que por cotidiano no deja de constituir un espectáculo sublime, y además, esto es importante recalcarlo, gratuito, es la puesta de sol.
En la ruta jacobea, como en otros itinerarios de senderismo en los que lo natural cobra un nuevo sentido, el ocaso está cargado de lecturas más allá de la estética o meramente contemplativa, y adquiere un valor simbólico vinculado al término del itinerario, manida metáfora de la existencia humana, en los promontorios del antiguo fin del mundo. Es allí donde los peregrinos acuden, practicando un ritual milenario que se ha reactivado en el presente y con sus códigos interpretativos, a contemplar un crepúsculo que, en el océano, posee valores más rotundos que en la tierra.
Sin embargo no es necesario llegar al finis terrae para admirar hermosas puestas de sol. A lo largo de los diferentes caminos de Santiago, cuando las condiciones meteorológicas son favorables, a poder ser con presencia de algunas nubes que, sin ocultar el astro rey, aporten contrastes y plástica al espectáculo (justo después de un aguacero o temporal, cuando los claros se abren en el cielo, pueden resultar grandiosas), se nos brindarán reiteradas ocasiones para disfrutarlas. Solos o en compañía, en esos momentos mágicos, muchas veces inolvidables, aprenderemos a valorar las cosas sencillas que a menudo pasan desapercibidas, y con ello a centrarnos en lo esencial de la vida.
En base a nuestra experiencia, que sin duda podrá ser completada por los seguidores de Gronze, asimismo invitamos a enviarnos sus sugerencias y fotos, vamos a seleccionar algunas de las puestas de sol más especiales por su encuadre, belleza, simbolismo, etc.
Antes de ir al listado hemos de tener en cuenta una circunstancia: que todas estas puestas de sol están en finales de etapa habituales, ya que los peregrinos normalmente no tenemos la oportunidad de disfrutar una puesta de sol en, pongamos por caso, la cumbre del Pirineo (a no ser Somport), o en un despoblado en medio del páramo. Obviamente, quien ese día haya llegado tarde al alojamiento, o quien duerma por su cuenta en el campo, sí.
1. FISTERRA
Poco se puede añadir a lo que en su día escribió el historiador romano Lucio Anneo Floro (fines del s. I d.C.), que al relatar la llegada a Gallaecia de las legiones romanas de Décimo Junio Bruto (137 a.C.), relata que ascendieron a un monte sobre el océano, que algunos sin mucho fundamento identifican con el cabo Fisterra, y contemplaron, con terror sacrílego, el sol desaparecer en el horizonte bajo las aguas. De hecho, y desde la Prehistoria hasta el Medievo, este fue un lugar sagrado del que todavía sabemos poco, uno de los promontorios del occidente en los que los cultos astrales, y los vinculados con la fertilidad, estuvieron presentes hasta bien entrada la Edad Moderna.
Si bien hoy sabemos que el mundo no es plano (no todos), y que más allá de este supuesto final hay otros continentes, lo cual unido a unas nociones básicas de física y astronomía nos permite comprender los fenómenos naturales con una visión menos supersticiosa, la contemplación de este ocaso, con el rocoso islote Centolo en primer plano y los elevados acantilados que se prolongan hasta la punta dos Coídos, sobrecoge al más pintado.
El cabo de Fisterra está en posesión, sin duda, de la puesta de sol más famosa y ansiada del Camino, colofón simbólico de la aventura y libro en el que cada cual aprende una lección diferente, siempre enriquecedora.
La visión alternativa, en perfecta orientación hacia poniente (el cabo se dispone hacia el sur), nos la proporciona la playa de Mar de Fóra. Se trata de un espacio alternativo para los iniciados donde, a menudo, se practican neo ritos que entroncan con los ancestrales. Sentados en la arena, con el cabo da Nave en lontananza al norte: ¡sublime!
2. MUXÍA
Si en Fisterra contemplamos el crepúsculo desde una considerable altura (el faro se sitúa a 143 m sobre el nivel del mar), en Muxía podemos hacerlo desde el monte da Cruz, una posibilidad poco conocida, pero lo más habitual es situarse en el atrio del santuario de Nosa Señora da Barca o junto a las piedras santas, las de Abalar y Os Cadrís, próximas al mar.
Hablamos de otro teatro o espacio sacro, milagroso, en el que la litolatría se asocia a la impetración de la fecundidad, por lo tanto de un ritual persistente en el tiempo, quizá ya desde el Neolítico, y posiblemente de un lugar de peregrinaje precristiano.
Tanto la visión del sol sumergirse en este tramo de la Costa da Morte como las tonalidades que aporta a la fachada del santuario mariano, con las olas rompiendo muy cerca e impregnándonos de salitre, convierten este lugar en otro de los favoritos de los peregrinos, y además con un acceso más corto y fácil que el que conduce al faro de Fisterra.
3. LIRES
Muchos peregrinos parten la etapa entre Fisterra y Muxía, o viceversa, y se paran en Lires, un pequeño paraíso del concello de Cee que cuenta con la ría, en realidad estuario, más pequeña de Galicia.
En los últimos tiempos se ha puesto en valor la puesta de sol de Lires, que no se obtiene en su mejor encuadre desde la localidad, sino en la playa, donde existe un bar cuya terraza suele estar repleta en verano.
Nuestro consejo, como habitante de la zona, es que subamos un poco por el monte inmediato a la playa y el mar, en el Mellón de Lires, y que contemplemos el panorama con los promontorios que se suceden hasta Fisterra a la vista. Nos sentiremos como en un solitario parque natural, sin nadie alrededor, en comunión con la naturaleza y los ciclos cotidianos del planeta Tierra.
4. ARRÉS
No todo van a ser espectáculos junto al mar. Entre los de tierra adentro, y promovida cada día por los hospitaleros del albergue, ha adquirido merecida fama la puesta de sol de Arrés (Camino Francés por Aragón). Desde el espolón de la escarpada colina en la que por motivos defensivos tuvo asiento la modesta localidad, se contempla una soberbia línea de fuga en la Canal de Berdún, indicándonos a la vez la ruta ribereña del río Aragón que nos conducirá las jornadas posteriores hasta Ruesta, Undués y Sangüesa. Campos de cereal, y bosquetes que han poblado la cola del embalse de Yesa, ponen el contrapunto a las villas medievales, entre ellas la de Berdún, encaramadas en altozanos.
5. TIERRA DE CAMPOS
Es difícil, en la meseta castellana atravesada por el Camino Francés, fijar un punto para la selección. En realidad pueden ser múltiples, y aquí la ceremonia alcanza su cénit en la dimensión espacial de la planitud, lo que propicia que el cielo semeje gigantesco y parezca querer aplastarnos, y que las nubes y los reflejos del tramonto, como dicen los italianos, superen a cualquier tentativa pre-fotográfica, a lo Constable, de captar esta magia lumínica.
Tal vez podríamos citar los campos de trigo de Palencia desde cualquiera de sus localidades emblemáticas, y mejor, a poder ser, en pequeñas poblaciones.
6. FONCEBADÓN
Otro «clásico» sunset, como lo llaman en inglés, ya que las alturas proporcionan perspectiva, y alargan un instante en el reloj la ocultación del sol. Aunque sin la fuerza de Arrés, los peregrinos suelen reunirse también en Foncebadón para admirar el espectáculo en la dirección del Bierzo y Galicia.
Evidentemente, si se sube a la vecina Cruz de Ferro podrá conseguirse una de las imágenes más icónicas del Camino Francés en un contraluz fantástico, pero lo habitual es que los peregrinos pasen junto a ella al amanecer.
7. O CEBREIRO
Nueva cumbre emblemática, la puerta de Galicia, en este remedo del Montsalvat cunqueiriano con su particular Grial. Será preciso subir a la loma inmediata al albergue público, o contentarse con los reflejos que tiñen de tonos dorados el valle del Valcarce. Las viejas montañas del macizo Galaico, entre Ancares y Courel, aportan solemnidad a este anticipo del fin del mundo.
8. LISBOA
Hemos pensado en el Camino Portugués y nos hemos quedado con el inicio del Central, una puesta de sol urbana cien por cien, emplazados en alguno de los sugerentes miradores de la ciudad hacia el delicioso estuario del Tejo al final del cual, más allá del puente 25 de Abril, se intuye el mar. La torre de Belém podría ser otro punto perfecto para ello.
A nosotros nos encandila asistir al sol por, como lo denominan lusos y gallegos, desde el mítico mirador de São Pedro de Alcântara, no tanto para cegarnos con la contemplación del sol como para percibir los bellos reflejos que genera sobre los barrios históricos de Alfama, Mouraria, Castelo y Sé, con el Tejo discurriendo plácido a sus pies.
9. A GUARDA
Quien recorra el Camino Portugués de la Costa tiene una cita ineludible, en A Guarda, para disfrutar de un ocaso, el sonnenuntergang germano, de película. Desde el puerto resulta bello, pero el nivel se torna grandioso si por ventura hemos subido a la hora exacta al Monte de Santa Tegra. Baste decir que desde el monte, a la vista del estuario del Miño, Caminha, A Guarda y gran parte de la costa portuguesa desde Porto, se divisa una de las mejores puestas de sol de Galicia.
10. A CORUÑA
Inicio del ramal menos recorrido del Camino Inglés, admirar la dormición del sol en un encuadre que incluya la torre de Hércules, así desde la caracola situada en Punta Herminia, o entre los 12 neo-menhires de Manolo Paz, con el faro más antiguo del mundo proyectando sus primeras ráfagas de luz, nos retrotraerá a la mitología grecorromana y céltica evocando a Hércules, Gerión, Breogán o Ith.
11. PONTEDEUME
En el ramal del Camino Inglés de Ferrol nos hemos quedado con esta villa, situada en la ría formada por el río Eume. Desde el puente por el que la hemos atravesado, podremos conseguir una hermosa visión tras el puente metálico, recién restaurado, del ferrocarril. Otra alternativa es dirigirse al arenal de A Madalena, en Cabanas, ahora en medio del pinar que ocupa las dunas con los contrastes que ello proporciona.
12. A FONSAGRADA
Sería el equivalente, en el Camino Primitivo, de O Cebreiro, aunque más que en la población, el mejor y más solitario belvedere para extasiarnos sería Hospital de Montouto, donde permanecen las ruinas de la alberguería de peregrinos.
13. RIBADESELLA
El Camino Norte está repleto de lugares fantásticos para contemplar una buena puesta de sol, ya que en su trazado es posible combinar montes arbolados, promontorios, calas, acantilados, playas, islotes y el omnipresente Cantábrico. Elegimos Ribadesella por sus múltiples posibilidades, aunque nuestro punto de observación favorito es la ermita de la Guía, en el monte Corberu.
14. SALAMANCA
A la Vía de la Plata le ocurre lo mismo que al Camino Francés, pues está llena de lugares de paso propicios para un buen soleil couchant, como lo denominan los franceses. Si bien el puente romano, mejor desde la orilla opuesta del Tormes para contemplar las torres y cúpulas de la catedral y la Clerecía en contraste sobre el fondo anaranjado es una posibilidad irresistible, encontramos más poético, sin apartarnos del albergue de peregrinos, asistir a la función desde el mirador del Huerto de Calixto y Melibea.
15. SANTIAGO DE COMPOSTELA
Para concluir nos vamos a Santiago, donde no es preceptivo reunirse en un lugar específico para asistir a la muerte del astro rey, aquí la celebración va por otros derroteros. La ciudad, rodeada de colinas, no ofrece grandes posibilidades, pero sí sus inmediaciones: tanto el Monte do Gozo, antes de la llegada, como la aldea de Sarela de Abaixo, en la partida por el Camino de Fisterra y a 10 minutos a pie de la Carballeira de San Lourenzo. Desde este segundo lugar, seréis privilegiados al admirar la fachada del Obradoiro arder, figuradamente, y el sol huir hacia Fisterra".
Según nos acercamos al centro urbano vamos encontrando más casas, unas unifamiliares y otras de vecindad
Y ahí tenemos A Copa da Auga dominando el panorama, la construcción más alta de la villa y colocada en la zona más alta de la población, en un promontorio a unos 964 metros de altitud sobre el nivel del mar. Se encuentra prácticamente encima de la Rúa Maior, secular paso del Camino y antigua rúa principal, como su nombre indica, hasta la construcción de la carretera de Lugo
La copa del agua se ve desde muchísimos kilómetros alrededor, pero es que toda la villa se ve también desde muy lejos al estar en lo alto de esta montaña; no en vano es la capital de concello más alta de Galicia, y del concello más grande además, a pesar de la comentada secesión de Ribeira de Piquín en 1928
No vemos desde aquí la pulpería, que se encuentra mirando al dicha calle, al otro lado de este edificio, pero sí un gran cartel que la anuncia. Fue fundada en 2007 en origen a otra anterior, A Caldeira, abierta en 1954, que encontraremos a nuestro paso unos metros más adelante
Nos cuenta esta historia en el periódico El Progreso del 7-12-2024 su corresponsal la periodista Silvia Iglesia, citando al famoso dibujante y humorista gráfico Forges, Antonio Fraguas de Pablo, de hondas raíces familiares fonsagradinas y especial vinculación con A Fonsagrada:
Una tradición secular afirma que fueron los arrieiros maragatos quienes popularizaron el pulpo á Feira, pues era un producto en sus tiempos poco apreciado y lo compraban a buen precio, preparándolo como la popular carne a la maragata, cociéndolo y sazonándolo con aceite y pimentón, dos de los productos con los que más comerciaban. Al hacerlo en ferias para su consumo propio enseguida empezó a ganar adeptos, de ahí que se le llame pulpo, o polbo, á Feira
"Decía Forges que la cocina gallega, toda ella, es lo más moderno que puede haber en la cocina moderna. Aludía con sus palabras al origen, a la tierra de su padre, al butelo, que es el rey de A Montaña como él mismo llamó, pero aquella reflexión se metía de lleno en el mismo mar que llega también a A Fonsagrada.
Porque allí en lo alto no todo es cocido ni pastel. El pulpo á feira sabe bien y quien lo sabe bien son los centenares de comensales de la vecina Asturias que cada fin de semana suben a un bus para cruzar la frontera y degustarlo en los dos establecimientos por excelencia de la localidad: Caldeira y O Candal.
Dicen en este último que "o que vén repite". Tanto que alguno, como Ceferino Álvarez, va camino de los 30 años. Sugirió en el año 96, siendo cura de San Claudio, muy cerca de Oviedo, hacer un viaje a su tierra natal con la excusa de que sus nuevos vecinos probaran el pulpo de A Fonsagrada.
Daba así pie a iniciar una cita hecha tradición de la mano de la asociación de amas de casa. Este año cumplieron ya. Peregrinaron en octubre a la Meca del pulpo en A Montaña, 62 personas entre las que había "unas diez nuevas, las demás repitieron todas", cuenta el fonsagradino, que con once años se fue al seminario ovetense.
Centenares de raciones de pulpo cada fin de semana
Ellos son unos de tantos. José Fraga, que regenta el Caldeira con Ana Belén Fernández, cifra en unas 300 las raciones de pulpo que da en un fin de semana de otoño o de invierno, a excursionistas procedentes de todo el Principado atraídos por el "prezo e a calidade".
Y menciona grupos de Villaviciosa, Siero, Oviedo, Gijón, Avilés, El Berrón ou Llanes. Incluso de Hospital de Órbigo y Páramo del Sil, ya en León.
Fraga, que es de As Pontes pero asentado en A Fonsagrada, donde dirigió una parrillada en Os Chaos, reconoce que la afluencia de excursiones desciende en verano, pero se compensa con la llegada de peregrinos del Camino Primitivo, visitantes y, cada vez más, senderistas y amantes del deporte. Y por supuesto, la Foliada: "Iso é un desfase de xente", dice.
Caso parecido es el de O Candal, cuyas riendas tomaron Inés López y su familia hace dos años. "Podería dicir que máis do 90% da nosa clientela vén en autocar as fins de semana", explica la también cocinera, "sobre todo no inverno, no outono e na primavera".
Ambos locales, con más de un centenar de plazas cada uno, tienen mucho más que pulpo en sus cartas, pero ¿quién le va a quitar protagonismo al rey del mar?
"Ten sempre tirón", cuenta José Fraga, quien saca pecho también del salpicón de marisco y rape, las almejas "a rebosar" y el bacalao. "Metín un pouco de mar na Montaña", añade".
Una tradición secular afirma que fueron los arrieiros maragatos quienes popularizaron el pulpo á Feira, pues era un producto en sus tiempos poco apreciado y lo compraban a buen precio, preparándolo como la popular carne a la maragata, cociéndolo y sazonándolo con aceite y pimentón, dos de los productos con los que más comerciaban. Al hacerlo en ferias para su consumo propio enseguida empezó a ganar adeptos, de ahí que se le llame pulpo, o polbo, á Feira
De todas maneras otro producto local de gran renombre es el butelo o botelo 'botillo', con renombrada Feira do Butelo anualmente, en febrero. En la web Vagamundos nos lo presentan así:
"El Butelo es un tipo de embutido elaborado artesanalmente, a base de carne y costilla de cerdo, con la sabiduría que heredan los habitantes de esta comarca. Se suele servir acompañado del también tradicional cocido, compuesto por varios tipos de carne de cerdo, garbanzos, verdura y patatas".
Aunque no lo vemos bien, prado abajo, donde vemos unas estacas de alambradas cerrando el prado, vemos el viejo camino de Burón, el que seguirían, yendo y viniendo hacia la costa y de vuelta a Astorga y la meseta, aquellos arrieros maragatos que tanta historia dejaron en Galicia y en concreto en A Fonsagrada y su concello y comarca. Volvemos a la lectura de Maragatos en A Fonsagrada de Manuel Curiel:
"En A Fonsagrada es alrededor de 1750 cuando se inician los mercados todos los sábados de mes, en los que se comerciaba con centeno, trigo, habas, manteca, castañas, sal, pescado y paños de Castilla. Además cada año hay la feria de Nuestra Señora de Septiembre, que dura cuatro o cinco días (el día 7, primer día feriado, era conocido como el día de las mantas, con compradores y vendedores de Castilla y Asturias, con diversos géneros y telas, caballos, mulas y otros tipo de ganados, así como plateros de la ciudad de Mondoñedo). También se celebran ferias el 20 de enero (San Sebastián), el 25 de marzo, el 25 de abril (San Marcos), el 16 de mayo (la Ascensión), el 4 de junio (Corpus y Santa Sabela), el 15 de agosto, el 21 de septiembre (San Mateo) y el 8 de noviembre. Eran también famosas las ferias que se celebraban en el contorno: En Padrón (la feria de San Mateo) y San Cibrán da Trapa, el 14 de septiembre, y en Lamas de Moreira también llegaron a celebrarse ferias el día 1 de cada mes. En el año 1845 era famosa una fábrica de manteca en Pobra de Burón y varios telares.
La población se fue incrementando a través de los años, y la gente sentía la necesidad de concentarse en los núcleos urbanos para efectuar las compras y vender a la vez otros productos. Todo ello derivado de la falta de vías y medios de comunicación (ya que la infinidad de ferias existentes no tendrían razón de ser si esas circunstancias de dispersión y vías de comunicacion fuesen distintas) y más tarde del proceso emigratorio. En los tiempos actuales la población rural está sufriendo un retroceso galopante motivado por el bajo índice de natalidad y por la emigración interior. Esta situación influirá en el futuro y en el sentido de las ferias y mercados, ya que prácticamente van desapareciedno y pasan a convertirse en citas gastronómicas. A Fonsagrada llegó a tener en 1900, 17.302 habitantes; en 1930, 15.807; en 1950, 13.925; en 1981, 9.392, y en la actualidad no alcanza los 4.000. (...)
Eran famosos por la manera en que protegían sus cargamentos, y se les consideraba transportistas más seguros y a quienes se les podía confiar mercancías de gran valor. Los maragatos, aparte de ser arrieros, se dedicaban a la agricultura y al cuidado de las recuas de mulas, necesarias para su trabajo. También se dedicaban a la actividad textil. La arriería, como símbolo de un pueblo ancestral, emerge de la magia de otro mundo recóndito y maldito. Es la pasión que queda de un recuerdo, y late en la memoria de los hombres. La tierra de los maragatos está llena de infinitos senderos que rememoran la devoción de unos seres que, por ser viajeros y emigrantes, hurgaron sus destinos en la tierra para buscar anhelo y hallar las viejas rutas que terminan donde el silencio llega.
Paradavella, a 20 kilómetros de A Fonsagrada, siempre fue un nudo de comunicaciones para los arrieros, ya antes de construirse la carretera de Lugo a Fonsagrada, debido al paso del Camino Real. En realidad la carretera siguió el trazado del camino desde Lugo hasta Pravia de Asturias (215 kilómetros). Por este Camino Real se transportaban todas las mercancías que se distribuían por esta parte de la provincia de Lugo, y que procedían de Castilla, de los puertos de La Coruña y Vigo y del resto de la costa de Galicia. A mediados del siglo XVIII (1750), Paradavella, con 75 habitantes, tenía dos importantes casas dedicadas a la venta de mercancías, la del Retiro y la de la Calzada. Aún mas recientemente, en 1970, Paradavella contaba con cuatro tiendas de ultramarinos, las cuatro con bar, y una de ellas con estanco y otra con ferretería, un comercio de telas, un herrero, un telar, un almacén de abonos y sal, así como dos sastres.
En A Fonsagrada, a mediados del siglo XX, eran conocidos dos arrieros que vivían en la villa. El señor Turia (así era conocido) había venido de Cuba, y vivía en la que posteriormente pasaría a ser "casa de Curiel", y realizaba todos los días la caminata hasta Paradavella, de 40 kilómetros ida y vuelta, a un almacén de sal. El otro, Aniceto “do Hospitaleiro”, realizaba dos viajes diarios desde Fonsagrada a los molinos de Rosario, sitos en San Pedro de Neiro, diez kilómetros ida y vuelta, con un peso de 25 kilogramos y la particularidad de que apenas veía. A Aniceto le sonrió la vida, aunque fue por poco tiempo, cuando consiguió entrar a forma parte de la familia de la O.N.C.E. en Lugo. Yo conocí y traté a ambos.
A principios del pasado siglo dos arrieros procedentes de la comarca de la Maragatería leonesa eligieron las tierras buronesas, estableciendo en la villa fonsagradina su lugar de residencia, así como sendos negocios dedicados básicamente al comercio de vinos y de ultramarinos en general. Se trataba de dos cuñados oriundos del pueblo de Pradorrey-Brazuelo, muy próximo a la ciudad de Astorga: Uno de estos pioneros fue Víctor García Rodríguez, casado con Ramona García Barrio, un matrimonio que ya figuraba en un Directorio del partido judicial de Fonsagrada en el año 1911 como afincado en la Villa, regentando una “abacería” donde se vendía vino, cereales y ultramarinos en general.
Con el transcurso de los años y hasta hace poco tiempo, la “Casa de Víctor”estaba dedicada al comercio del vino y de otros productos de ese ramo (coloniales, ultramarinos, etc.). Durante muchos años también funcionó como fonda; el establecimiento estaba dotado además con un espacio en su zona de tienda para degustar queso castellano, sardinas de lata, y un buen pan del país: exquisitas viandas acompañadas de un vino razonablemente aceptable procedente del Bierzo leonés. Víctor García y su esposa Ramona tuvieron tres hijos quienes, igualmente, mantuvieron su residencia en A Fonsagrada con sus familias respectivas: Jesusa García García casada con Fernando Paz (del comercio). Jesusa y Carmen (una “sobrina” de su marido) regentaron una fonda situada en un buen edificio sito en la Avenida de Galicia, en cuyos bajos Fernando Paz se ocupaba de un negocio o taller de aparatos de radio y electricidad. Colindante con ese inmueble se encontraba el domicilio de la segunda hija del matrimonio de Víctor: María García García, casada con un tratante de ganado llamado José Pérez “O Chato”, oriundo de Asturias (Pola de Allande). Francisco García García, “Paco de Víctor”, casado con María Lopez Núñez, fue el que continuó con el negocio familiar, regentado por su única hija. A “Paco de Víctor”, siempre alegre y bromista, se le recuerda en su despacho de la tienda con enormes cristales de gafas, y conduciendo su camión por las calles de la villa, en el que nunca faltaba un leal guardián: un gran perro melenudo de fiera apariencia pero bondadoso como su amo.
El segundo de esos maragatos que se estableció en la Villa a principios del pasado siglo fue Isidro García Barrio, un personaje muy respetado por la honradez y la seriedad de las que hacía gala como persona y como comerciante. El periódico “O Tío Pepe”, editado en la villa por la familia Peñamaría, compartía igual opinión de “Don Isidro”, a quien se refirió al menos en dos ocasiones: una para alabarle por sus virtudes y en otra para informar de un cambio de domicilio que realizó ese año de 1913, de la casa de Correos -posiblemente la actual casa de Engracia- a otra en la misma calle que había pertenecido a Justiniano Rosón. Isidro García Barrio contrajo matrimonio con una buronesa perteciente a la influyente familia “Farruquín” llamada Emérita Díaz Vega, con quien no tuvo descendencia directa. Esta señora era hija de José Díaz Díaz, comerciante y político conservador, que estuvo al frente del Ayuntamiento de Fonsagrada en diversas ocasiones, incluida la última etapa de su vida durante la dictadura de Primo de Rivera. Isidro García Barrio, al carecer de descendientes propios, optó por prohijar a un sobrino, llamado Isidro García Pérez, quien en la década de los años treinta, ya se había trasladado a la villa, donde contrajo matrimonio en esa época con otra señorita buronesa de familia “bien”, llamada Inés Díaz Núñez, con quien tendría un único hijo: Isidro García Díaz, el heredero del gran emporio comercial construido por sus antecesores. Desgraciadamente, Inés Díaz falleció en 1941 en plena juventud, con 32 años. Con posterioridad, Isidro García Pérez contraería un segundo matrimonio con una hermana de su primera esposa, llamada Filomena Díaz Núñez, con quien no tuvo descendencia alguna. Isidro García Pérez, natural de Pradorrey (Astorga), hijo de Manuel García Barrio, era un arriero que visitaba regularmente las tierras de Burón. Este arriero y su esposa, Joaquina Pérez, tuvieron cinco hijos, tres de los cuales terminaron instalándose en la villa fonsagradina, de igual manera que lo hizo una sobrina de nombre Ramona García, quién contraería matrimonio en Fonsagrada con un buronés llamado Hermógenes López Méndez, “oficial habilitado del Juzgado Comarcal de Fonsagrada”, con quien tuvo tres hijos que todavía figuran en la memoria reciente de la Villa: José Benito (funcionario municipal), Isidro (policía municipal) y Hermógenes, "Nene" (emigrado a Francia).
El emporio comercial de la “casa de Isidro” alcanzó su máximo esplendor en los años 50 y 60 del pasado siglo, abarcando muchos frentes: en particular, el negocio del vino, abonos minerales, piensos, coloniales y todos los productos estancados del monopolio estatal: tabaco, papel sellado del Estado, sellos de Correos... (tenía la concesión "subalterna" para la distribución de esos productos a los estancos de la comarca). Los otros dos hermanos de Isidro García Pérez que se afincaron en A Fonsagrada despues del fallecimiento de su primera esposa fueron Emérita y José.
Emérita García Pérez, quien tras el segundo matrimonio de su hermano se independizaría al casarse con Amadeo Paredes Álvarez. Este matrimonio iba a regentar dos importantes negocios en nuestra villa: uno de ultramarinos y taberna/fonda, bajo la supervisión del marido, y un floreciente comercio de tejidos, al frente del cual iba a estar Emérita, y un hijo del matrimonio llamado José, un emprendedor y gran comerciante. Este matrimonio tuvo otros dos hijos: María Genoveva (maestra) y Emérita Paredes G. (funcionaria del Ministerio de Hacienda).
José García Pérez, quien tras colaborar durante unos años con su hermano Isidro también se independizó al casarse con Matilde Losada Mirón, oriunda de una pequeña aldea cercana a Samos por donde discurre el Camino de Santiago, había sido "prohijado" a los 12 años por su tío, Manuel Losada, y por Flora de Candahido, su esposa, quienes por esos años regentaban en la villa una peluquería, "A Barbeira" (nombre con el que fue y es conocida esta familia). El matrimonio García Losada regentaría un pequeño comercio de ropa y calzado, y traería a este mundo cuatro hijos: Manuel (Lolo), fallecido en 1972, Matilde (funcionara del Ayuntamiento de Lugo), Antonio y Jose (funcionario del Estado) García Losada".
Volvemos a tener una buena vista hacia el oeste de A Serra do Hospital y el collado de Pedras Dereitas donde se asienta el Real Hospital de Santiago de Montouto, lugar que Antón Pombo nos recomienda dentro de las quince mejores puestas de sol de los caminos de Santiago, si bien lejos de cualquier alojamiento, a no ser las ruinas del propio hospital o el suelo del pequeño pórtico de la capilla de Santiago allí existente. A su izquierda es el Parque Eólico da Carba y, poco más abajo, las casas de Veiga, en Vilardongo, en la subida a Pedrafitelas, paso del camino fonsagradino
Xestoso de Riba y El Pico do Muradal; a media altura entre ambos está el Teso das Medorras. Un teso, del latín tensum, 'tenso', es un altozano o pendiente, mientas que las medorras son las mámoas, denominaciones gallegas ambas para los túmulos o necrópolis tumulares megalíticas prehistóricas, tan abundantes en estos cordales
Y el inmenso parque eólico del Monte de Vaubello, sobre los pueblos de Mourisco y de Pacios, en la parroquia fonsagradina de este nombre
El entorno rural-residencial de la rúa Burón se va haciendo más urbano a cada paso que damos. A nuestra izquierda seguimos viendo el edificio de la celebérrima pulpería O Candal. A Fonsagrada presume de pulpo es el titular con el que anunciaba su apertura La Voz de Galicia el 14-3-2007:
"Los reconocidos restauradores de A Fonsagrada Arsenio y Chelo acaban de abrir una pulpería en la villa de la montaña lucense, de nombre O Candal. Convidaron a todos sus clientes, amigos y vecinos a la apertura del establecimiento. Acudió numeroso público de la comarca y también de los concellos limítrofes de Asturias, donde es muy habitual que vengan a A Fonsagrada para degustar el pulpo".
Doce años más tarde y para el mismo periódico, son los corresponsales M. Fernáneez y Xosé Carreira quienes publican, a fecha 27-5-2019, el artículo titulado Los asturianos van de excursión a A Fonsagrada para comer el pulpo, abundando en el fenómeno de las autocaradas de gentes que llegan de Asturias continuamente a saborear el preciado y rico manjar:
"Desde hace una larga temporada, una pulpería fonsagradina, O Candal, cuelga algunos sábados el cartel de no hay sitio debido a que sus raciones se hicieron famosas en Asturias. Es habitual que al establecimiento lleguen los fines de semana varios autocares de excursionistas que, además de visitar la zona aprovecha para degustar el cefalópodo.
Chelo López cumplirá pronto los 30 años como pulpeira, doce en el actual local «A nosa clientela de Asturias dinos que o polbo de aquí ten outro sabor diferente», dice la hostelera. Cuenta que fue un cura fonsagradino, que ejerce en Asturias, el que hizo el descubrimiento. Comenzó a correr la voz y ahora en el local tienen que prestar atención especial a la agenda que ya empieza a estar completa para los próximos sábados.
«Agora mesmo, o 90% da nosa clientela provén de Asturias. En algunhas épocas do ano xa non podemos admitir excursións durante as fins de semana porque temos que garantir un bo servizo en todo momento», expresó.
¿Y de dónde viene al pulpo que se come en esta Fonsagrada sin mar? La duda la despeja la pulpeira: «De Canarias y Marruecos». Podría ser también de los caladeros mauritanos, pero a Chelo no le agrada especialmente su textura y, en definitiva, su sabor. El gallego, añade, escasea y es complicado conseguirlo en las cantidades que el establecimiento necesita para dar abasto a la demanda.
La preparación que llevan a cabo en O Candal no tiene grandes secretos. Chelo López cree que el comensal que se decante por este producto no debe mezclarlo con otros platos. En la carta, por ejemplo, no hay ni churrasco ni otro tipo de carnes. «Iso garante que se vaia cocendo o polbo e logo servindo na mesa. Non é requente nin tampouco do día anterior. Cocido e servido, esa é unha das razóns polas que gusta o noso produto. A maiores, tamén somos, moi estritos á hora de mercar as distintas partidas. Xa non é a primeira vez que, ao non reunir as características que nós establecemos, solicitamos ao distribuidor que viñera recollelo. Non pedimos prezos, pedimos calidade», contó la pulpera.
Otro aspecto que incide en el éxito es que, por lo general, los clientes repiten y en el local van conociendo poco a poco sus gustos. «En moitos casos xa sei como o queren. Uns máis duro; outros, máis brando. Tamén hai que saber quen quer picante ou doce; con máis ou menos aceite que, por certo, ten que ser de calidade», apuntó la hostelera.
En la carta hay raciones de croquetas, calamares, merluza y también ensaladas, además de algunos postres. Y poco más, porque el pulpo es protagonista. Lo sirven todo el año y lo acompañan con vinos gallegos y algunos riojas y riberas. No hay por qué beber vino, dice la pulpera. Existe la creencia de que no sienta bien pero, asegura, que eso eran antes cuando el pulpo se cocía deshidratado, captaba el agua que se tomaba y podía causar pesadez de estómago. Ahora hay quien lo toma con cola y otras bebidas".
Y este es el mismo lugar a la luz de la tarde, la de los mágicos atardeceres de A Fonsagrada, villa de la que la Xacopedia nos dice que tiene una población en torno a los 1.100 habitantes y una altura media de 952 metros "A 158 km de Santiago. Es la primera población dotada con todo tipo de servicios desde la entrada del Camino en tierras gallegas", a lo que añade pinceladas de su historia caminera:
"La historia de A Fonsagrada parece remontarse a antes del siglo IV como estación de un itinerario romano entre Asturias y Lugo (Vía Ovetum-Lucus-Iria) que continuaba viejos caminos existentes en tiempos prehistóricos. Por lo que respecta a su desarrollo y crecimiento en la época medieval, está muy ligado al Camino Primitivo. Ya desde finales del siglo XII existe documentación sobre el paso de peregrinos por esta localidad, aunque los estudiosos jacobeos aseguran que el trazado original es el que discurre por A Proba de Burón, capital del municipio hasta finales del siglo XIX. A partir del XVIII esta localidad queda apartada del Camino Real galaico-asturiano y sufre una pérdida de entidad que influye positivamente en el desarrollo de A Fonsagrada, que asumirá la capitalidad municipal, lo que repercutió en el número de viajeros que en épocas sucesivas peregrinaron por este núcleo de población.
La fuente sagrada
Otro elemento que vincula esta localidad con el Camino es la fons sacrata (fuente santa), situada al pie de la iglesia local, en el centro de la población. Es un símbolo emblemático del que posiblemente provenga el topónimo Fonsagrada y alrededor del que se cree que ya antes del paso de peregrinaje se realizaban rituales purificadores de antigüedad incierta. Dentro de las leyendas cristianas, se le atribuyó relación con el Apóstol, quien durante su supuesto paso en predicación por el territorio, convirtió el agua de la fuente en leche fresca para que una viuda que lo había atendido hospitalariamente tuviese alimento para sus hijos, que pasaban frío y hambre en medio de un duro invierno. Otra tradición reza que la Virgen se le apareció a una peregrina que venía muy cansada y enferma, y le mandó beber agua de la misma fuente, tras lo que la mujer se curó.
Es destacable por su relevancia para la asistencia al peregrino la notable presencia que tuvo la Orden de San Juan de Jerusalén en la Diócesis de Lugo y, en concreto, en la comarca de A Fonsagrada. No se acierta a establecer la fecha en la que se expandió por estas tierras, pero se cree que se mantuvieron hasta mediados del siglo XIX. En concreto, en A Fonsagrada consta que estaban presentes en parroquias como O Padrón (San Xoán), A Bastida (San Miguel), Paradavella (San Xoán), A Allonca (Santa María) y Fonfría (Santa María Madanela).
Al margen de esta comunidad, se conoce la existencia de un albergue de peregrinos hasta mediados del siglo XVIII en la calle Ron donde se dice que hacían fuego y tocaban la campana en los días de niebla densa para que los peregrinos no se perdiesen.
A Fonsagrada, como hemos dicho, cuenta con variados servicios para el peregrino. En todo caso, debe mencionarse el albergue público, gestionado por la Xunta y dedicado al sacerdote Ramón Rodríguez Mondelo (1938-2017). Mondelo fue durante décadas párroco local e impulsor pionero del Camino y de la acogida a los peregrinos en la zona fonsagradina".
Es muy hermosa también la estampa de los prados de Os Chaos que caen hacia el valle con las fragas de bosque autóctono que cubren la ladera al pie de los edificios de la Avenida de Galicia. Desde las ventanas de los cafés, bares y confiterías de la avenida hay también espectaculares vistas hacia el oeste, atardeceres incluidos
Al oeste está la larguísima loma de A Serra do Hospital, con A Lagoa Seca, que forma parte, con A Serra do Muradal y Monte de Vaubello, de la dorsal que, extendida de sur a norte, separa las cuencas fluviales de los ríos Navia y Eo
Vemos la subida, escalonada y relativamente suave, salvo el último repecho, hacia el collado de Pedras Dereitas en A Serra do Hospital. El camino buronés llega a él bajando desde más arriba, desde el lugar en el que estaba el Hospital Vello en Pena Labrada
Vemos a la vez la larga subida que, tras la prolongada bajada a A Proba de Burón, hace el camino buronés, un trayecto un poco más largo que el fonsagradino, un kilómetro y pico aproximadamente, que no es una gran diferencia pero que, unido a este abrupto itinerario, fue determinante para la preferencia que hubo por el Camino de A Fonsagrada
La práctica ausencia de servicios es además un hándicap para la vía buronesa, como se lamenta por ejemplo el peregrino, periodista e historiador, erudito divulgador de patrimonio de los caminos jacobitas Antón Pombo en su artículo Camino Primitivo: la variante de A Proba de Burón, publicado en Guía Gronze del 29-12-2020, cuando se pregunta ¿Qué sería necesario para que la variante de Burón fuese más popular?:
"1. Antes que nada, que se señalizara y potenciara el enlace que existe desde A Fonsagrada, pues se puede alcanzar sin dificultad la ruta alternativa sin necesidad de regresar a Paradanova. Basta con tomar, junto a la Pensión Casa Manolo, el titulado como Camiño da Proba, bonita pista de tierra en la que desemboca el procedente de Paradanova antes de cruzar la carretera LU-740.
2. Quizá tendría que modificarse la descripción que Turismo de Galicia hace, en el cartelón situado en Paradanova, de las dos variantes, calificando la de A Fonsagrada de dificultad Media, y la de «Burón», de Alta, que tampoco es para tanto, pues la de la primera nos parece realmente baja, y la de la segunda podríamos dejarla en media.
También los divulgadores tendríamos que recomendar esta ruta a quien prefiera los caminos de monte, silenciosos y solitarios, pues no cabe duda de que esta podría ser su mejor carta de presentación frente a una ruta, la inferior, «más domesticada».
Y todo ello sin olvidar la historicidad de una vía que atravesaba la que fue capital de la Terra do Burón, y antes que A Fonsagrada fuera la capital del municipio, contando con los hospitales medievales da Santa Trindade, da Reina, Santiago y San Lázaro, casi nada.
3. Otro problema es la ausencia de servicios. No es un tramo largo, cierto, pero si hubiese un albergue en A Proba de Burón otro gallo cantaría, o al menos un bar que destacase por su buen trato a los peregrinos".
Es sin duda una ruta para caminantes un tanto experimentados, veteranos y, sobre todo, mínimamente avituallados que puedan prescindir de unos kilómetros sin bares ni tiendas. Aún así la pernocta en A Fonsagrada la noche antes se hace prácticamente imprescindible. Antón Pombo hace también, empezando su artículo, unas consideraciones generales en este aspecto:
"Regresamos al Camino Primitivo para plantearnos, como lo hicimos recientemente en A Gudiña o en Borres, una pregunta: ¿por qué casi nadie elige la alternativa septentrional la Proba do Burón?
Aquí la respuesta no tiene que ver con la distancia, ya que si desde la bifurcación situada en Paradanova, por la vía de A Fonsagrada son 10,145 km hasta Hospital de Montouto, a través de la de A Proba de Burón son 11,288, o sea, poco más de 1 km. Si la variante meridional gozara de predicamento pocos tendrían inconveniente en añadir esos 10-15 minutos a la marcha.
¿Se trata acaso de un problema relacionado con la orografía o la dureza del itinerario? Pues tampoco, ya que si bien hay algo más de cuesta por A Proba, siendo preciso bajar hasta el valle en el que se asiente el núcleo para retomar luego la cota de la sierra do Hospital, entre los 900 y los 1.087 m de altura, no existe una gran diferencia con la ruta meridional, que discurre entre los 850 y los 975 m.
A priori, además, la ruta septentrional de A Proba parecería tener más atractivo que la que prosigue en paralelo a la carretera LU-530, debiendo cruzarla varias veces.
¿Entonces, cuáles son los motivos de la deserción?
Pues bien, en primer lugar la rutina consolidada de las etapas y la oferta de los servicios, ya que en el Camino Primitivo, y menos en esta zona montañosa, no resulta tan fácil improvisar como en, por ejemplo, el Camino Francés o el Camino Norte.
A Fonsagrada se ha convertido en un fin de etapa fijo para la mayoría de peregrinos que, a su vez, han pasado la noche anterior en Grandas de Salime: 25,2 km, una distancia asequible y normal. Por dicho motivo, la oferta de alojamiento se ha multiplicado en los últimos años, y ahora la localidad ya cuenta con un excelente albergue público y otros tres privados, el último inaugurado este mismo año (Casa Cuartel). Al ser capital de concello, con una población que ronda los 1.100 habitantes, dispone además de todo tipo de servicios para el peregrino.
Asimismo, pasado A Fonsagrada, los peregrinos encontramos otro albergue-pensión próximo al camino, con bar-restaurante, en O Piñeiral, a 3,5 km de la villa".
Otro gran entusiasta de esta vía buronesa es Raúl Fernando Gómez Armenta, extraordinario divulgador de las rutas jacobeas (Senderos de la Sabiduría y Senderos Jacobeos) quien, también en la Guía Gronze y a fecha 14-8-2026, publica sus emocionadas impresiones cuando la conoció en A Proba de Burón y el Hospital de Montouto: caminar por la memoria olvidada del Camino Primitivo. Una variante histórica, que compartimos en su totalidad:
"He recorrido el Camino Primitivo en varias ocasiones. Y, sin embargo, hasta hace muy poco había una parte de su historia que permanecía fuera de mi experiencia como peregrino.
Esta vez, al llegar a A Fonsagrada, decidí abandonar por unas horas el itinerario más habitual y buscar aquel otro camino que, desde Paradanova, se dirige hacia A Pobra de Burón para alcanzar posteriormente el Hospital de Montouto.Lo que encontré fue mucho más que una variante.Encontré un camino antiguo.Un camino de montaña, silencioso, exigente, en algunos momentos áspero, pero extraordinariamente bello. Y, sobre todo, encontré un territorio en el que todavía parece posible escuchar el eco de aquellos peregrinos que durante siglos atravesaron estas montañas camino de Santiago.
Porque A Pobra de Burón no es una variante moderna del Camino Primitivo. Es, en realidad, uno de sus itinerarios históricos.
La propia documentación de delimitación del Camino Primitivo elaborada por la Xunta de Galicia distingue expresamente los dos trazados entre Paradanova y el Hospital de Montouto: el que pasa por A Fonsagrada y el que lo hace por A Pobra de Burón. Y señala que este último era el camino tradicional denominado Camín de Ovedo.
A Pobra de Burón, la villa que fue capital de estas montañas
Para comprender este camino hay que detenerse en A Pobra de Burón.
Hoy puede parecer un pequeño núcleo rural perdido en las montañas lucenses. Pero durante siglos desempeñó un papel muy distinto.
A Pobra de Burón fue la capital del antiguo territorio y municipio de Burón hasta el siglo XIX. La documentación histórica sitúa su fundación en el contexto de la política de creación de pueblas desarrollada por Alfonso IX, aunque la propia documentación patrimonial advierte de que no conocemos con absoluta certeza el momento exacto de su creación.
Lo que sí sabemos es que ya en la segunda mitad del siglo XIII A Pobra de Burón aparece estrechamente relacionada con el camino que venía de Oviedo.
Y esto es fundamental.
No estamos ante una población que casualmente quedó al lado del Camino. La población y el camino formaron parte de una misma realidad histórica.
Por aquí pasaban caminantes, comerciantes, viajeros y peregrinos que atravesaban las montañas entre Asturias, Lugo y Compostela.
La investigación histórica ha documentado incluso que en el siglo XIII aparece la referencia al “camino que ven d'Ovedo”, mientras que la documentación de la Xunta recoge que el itinerario procedente de Paradanova pasaba por A Pobra y posteriormente por San Miguel da Bastida antes de alcanzar Montouto.
Una villa de peregrinos y hospitales
Quizá uno de los aspectos más sorprendentes de A Pobra de Burón sea su relación con la hospitalidad medieval.
La villa llegó a contar con varias instituciones hospitalarias destinadas a la atención de peregrinos y caminantes.
La documentación histórica menciona el Hospital de la Santa Trinidad, el Hospital de la Reina, el Hospital de Santiago y la malatería u Hospital de San Lázaro.
No es un dato menor.
Cuando encontramos varios hospitales vinculados a una población medieval situada en un itinerario jacobeo, estamos ante una evidencia muy poderosa de que el tránsito de personas por aquel lugar tuvo una importancia considerable.
Uno de ellos, el Hospital de la Santa Trinidad, está documentado ya en el siglo XIV. En 1378 sus fundadores revocaron el poder otorgado para nombrar hospitaleros, y años después aparece documentada la voluntad de que sus bienes siguieran destinados a garantizar la hospitalidad de los caminantes y romeros.
Incluso el testamento de un hidalgo de Burón, Alvar Alfonso, permite conocer la existencia de varios de estos establecimientos y su relación con los peregrinos.
Por tanto, cuando hoy descendemos desde A Fonsagrada hacia A Pobra de Burón no estamos simplemente haciendo una excursión por el valle.
Estamos recorriendo un territorio hospitalario medieval.
El paisaje: primero bajar para después volver a subir
Y aquí aparece una de las razones por las que esta variante ha quedado relegada.
Hay que pagar un precio físico para recorrerla.
Desde A Fonsagrada el camino pierde altura rápidamente en dirección al valle de A Pobra de Burón. El peregrino abandona la posición elevada de la villa y se introduce en un paisaje completamente diferente.
Pero precisamente ese descenso es uno de los grandes atractivos de la ruta.
El camino se va encajando entre robles, castaños, muros de piedra seca, helechos y vegetación atlántica, hasta alcanzar el valle donde aparece A Pobra.
La documentación oficial de la Xunta describe especialmente el tramo anterior a la villa como una congostra de gran interés paisajístico, entre bosques de carballos y bidueiros, antes de abrirse el paisaje hacia el valle de Burón.
Es uno de esos caminos en los que el paisaje no se contempla solamente.
Se atraviesa.
Se huele.
Se escucha.
Se toca.
La piedra de los muros, el barro después de la lluvia, las hojas, la sombra de los árboles y, de vez en cuando, esa sensación tan propia del Camino Primitivo de estar caminando por un lugar en el que el tiempo parece haberse quedado detenido.
A Pobra aparece en el valle
Y entonces aparece la antigua villa.
A Pobra de Burón se encuentra en una posición estratégica dentro del valle, dominada por los restos de su antigua fortaleza.
La torre y fortaleza de Burón son testimonio de la importancia política que llegó a adquirir el lugar. La documentación medieval y bajomedieval demuestra la existencia de una estructura fortificada y de una población organizada, con sus propias autoridades y conflictos jurisdiccionales.
También permanece la iglesia de Santa María Magdalena, de origen medieval, junto a otros elementos de arquitectura tradicional.
Pero quizá lo más emocionante para el peregrino actual sea contemplar todo esto intentando imaginar la villa cuando constituía la capital del territorio.
Entonces resulta más fácil comprender por qué este camino tuvo tanta importancia.
Y después de Burón comienza la verdadera prueba
Desde A Pobra comienza otro camino.
Hay que volver a ganar altura.
Y aquí comprendí perfectamente por qué este itinerario fue perdiendo protagonismo.
La subida hacia la sierra es constante y en determinados puntos exigente. El peregrino vuelve a abandonar el valle para recuperar progresivamente las cotas de montaña.
Pero la dureza tiene su recompensa.
La Xunta describe cómo, después de abandonar Burón, el camino asciende hasta alcanzar los altos de Xestoso y Carballal y continúa por la ladera de la Serra do Hospital antes de dirigirse hacia Montouto.
El paisaje vuelve a cambiar.
Los bosques dejan paso progresivamente a espacios más abiertos. Las perspectivas se amplían y aparecen las grandes panorámicas de las montañas de Burón.
En algunos puntos uno tiene la sensación de caminar por una auténtica balconada natural.
Y entonces aparece otro elemento característico del paisaje contemporáneo: los aerogeneradores.
Son una presencia moderna sobre unas montañas que, sin embargo, conservan una estructura paisajística antiquísima.
Montouto: cuando el Camino necesitaba un hospital
Después de la ascensión aparece uno de los lugares más fascinantes de este itinerario: el Hospital de Santiago de Montouto.
Hoy vemos ruinas.
Pero durante siglos aquello fue mucho más que unas piedras.
Fue refugio.
Fue hospital.
Fue lugar de acogida.
Fue, probablemente, una cuestión de supervivencia.
El Hospital Real de Santiago de Montouto fue fundado por iniciativa del rey Pedro I de Castilla en 1357, en un lugar especialmente duro para quienes atravesaban estas montañas. La documentación de la Xunta confirma la fundación regia y la relación directa del hospital con el Camino.
Y hay algo que me parece especialmente significativo.
El hospital no se construyó aquí por casualidad.
Se construyó porque los peregrinos necesitaban ayuda en este tramo de montaña.
Frío.
Nieve.
Viento.
Niebla.
Hambre.
Cansancio.
Heridas.
En invierno, alcanzar Montouto podía marcar la diferencia entre continuar el viaje o quedar atrapado en la sierra.
El hospital que cambió de lugar
Una de las historias más interesantes de Montouto es que el hospital que hoy contemplamos no ocupa exactamente el emplazamiento de la primera fundación.
El primitivo Hospital Real se encontraba en otro punto, relacionado con la antigua ruta que llegaba desde A Pobra de Burón.
Posteriormente, en 1698, se construyó un nuevo hospital en un emplazamiento considerado más apropiado para atender a los peregrinos. La documentación patrimonial de la Xunta recoge incluso el testimonio de un vecino que explica que aquel año se había construido el nuevo Hospital Real “en parte más a propósito para los pasajeros y peregrinos”.
La construcción quedó vinculada a las dos ramas del Camino que finalmente confluyen en Montouto.
Es decir:
Montouto no era solamente un hospital al lado del Camino.
Era el lugar donde los dos caminos se encontraban.
El que llegaba por A Fonsagrada.
Y el que llegaba por A Pobra de Burón.
Una hospitalidad pensada para el invierno
Hay un detalle histórico que me parece extraordinariamente revelador.
Una cédula de Carlos II de finales del siglo XVII establecía las obligaciones del hospital respecto a los peregrinos.
La finalidad era muy concreta: acogerlos y atenderlos, especialmente en las durísimas condiciones del invierno.
La documentación relacionada con el hospital habla de la obligación de recoger a los peregrinos y de proporcionarles refugio, y otras fuentes conservan la referencia a las campanas que debían ayudar a orientar a quienes atravesaban la montaña en noches de oscuridad y mal tiempo.
Cuando uno está allí y contempla las montañas, comprende perfectamente la razón de aquellas disposiciones.
Hoy llevamos teléfono móvil, GPS, ropa técnica, impermeable, mapas digitales y previsiones meteorológicas.
El peregrino medieval tenía sus piernas.
Su bordón.
Su fe.
Y, en determinadas noches, quizá el sonido lejano de una campana.
Un hospital junto a un monumento mucho más antiguo
Pero Montouto guarda otra sorpresa.
Junto al hospital se encuentra el dolmen de As Pedras Dereitas, perteneciente al paisaje megalítico de estas montañas.
Y aquí se produce una de esas maravillosas superposiciones históricas que tanto abundan en el Camino de Santiago.
Un monumento funerario prehistórico.
Un antiguo camino.
Un hospital medieval.
Una capilla.
Y peregrinos contemporáneos.
Todo en el mismo lugar.
El dolmen nos recuerda que el paisaje que hoy recorremos como peregrinos ya había sido considerado especial miles de años antes de que existiera el Camino de Santiago. La propia información turística oficial de Galicia integra el hospital y el dolmen dentro de este conjunto patrimonial.
Es difícil encontrar una mejor metáfora de lo que es el Camino: una sucesión de caminos sobre caminos.
¿Por qué desapareció esta ruta?
Esta es quizá la pregunta que más me hice mientras caminaba.
Si el itinerario por A Pobra de Burón es histórico, si atravesaba la antigua capital del territorio, si tenía hospitales y si finalmente confluía con el otro camino en Montouto...
¿Por qué hoy lo conoce tan poca gente?
La respuesta tiene varias causas.
Una de ellas fue la creciente importancia de A Fonsagrada como núcleo de población y centro administrativo.
La otra fue la comodidad.
El trazado por A Fonsagrada terminó consolidándose porque permitía mantener al peregrino en una cota relativamente elevada y ofrecía servicios de alojamiento, alimentación y asistencia.
La propia documentación histórica recoge que el camino por Fonsagrada resultaba más corto, aunque también podía verse afectado por la nieve y presentaba sus propias dificultades.
Con el tiempo, la antigua ruta por Burón fue quedando en segundo plano.
Y el cambio administrativo terminó de reforzar la situación.
En 1835, A Fonsagrada sustituyó a A Pobra de Burón como capital del municipio.
La geografía política acabó modificando también la geografía del Camino.
Una ruta para quien quiera caminar con la historia
Después de haberla recorrido, creo que esta variante merece ser contemplada de una manera diferente.
No recomendaría hacerla simplemente porque sea "otra opción".
La recomendaría precisamente porque es historia.
Porque permite comprender que el Camino Primitivo no ha sido nunca una única línea trazada sobre un mapa.
Ha sido una red de caminos, atajos, variantes y alternativas que fueron cambiando con el tiempo según las necesidades de los peregrinos, las condiciones del terreno, la existencia de hospitales, la evolución de las poblaciones y hasta los cambios políticos y administrativos.
La variante de A Pobra de Burón conserva una extraordinaria autenticidad precisamente porque no parece diseñada para el peregrino contemporáneo.
No busca agradarnos.
No busca facilitarnos el camino.
Nos obliga a bajar.
Y después nos obliga a subir.
Nos lleva por bosques.
Nos introduce en una antigua villa.
Nos enfrenta con sus ruinas.
Nos conduce hacia una sierra.
Y finalmente nos entrega Montouto.
Una ruta exigente, pero extraordinariamente bella
Hay que advertirlo: no es un recorrido para quien busque comodidad.
El descenso desde A Fonsagrada hacia A Pobra se hace notar en las piernas, y la posterior subida hacia Montouto exige un esfuerzo considerable.
Pero la dificultad forma parte de su encanto.
Una ruta histórica no debería medirse solamente en kilómetros.
Hay caminos que se recorren con los pies.
Y hay caminos que, además, se recorren con la memoria.
Este es uno de ellos.
Las panorámicas abiertas desde las alturas, los bosques de robles y castaños, los caminos encajados entre muros, las aldeas, los restos de la fortaleza de Burón, los viejos caminos de piedra y finalmente el conjunto de Montouto convierten esta variante en una de las experiencias paisajísticas e históricas más interesantes de este sector del Camino Primitivo.
La Xunta de Galicia reconoce expresamente el tramo Paradanova-A Pobra-Montouto como parte del trazado histórico del Camino Primitivo y destaca tanto su valor patrimonial como paisajístico.
Una invitación a caminar por el Camino que casi olvidamos
Cuando llegué a Montouto y contemplé las ruinas del hospital, pensé en todos aquellos peregrinos que llegaron hasta aquí muchos siglos antes.
Quizá llegaron agotados.
Quizá mojados.
Quizá con los pies heridos.
Quizá rezando para encontrar refugio antes de que cayese la noche.
Y allí estaba el hospital.
Una casa en medio de la montaña.
Una puerta abierta.
Un fuego.
Una cama.
Una sopa caliente.
Y probablemente alguien dispuesto a recibirlos.
Hoy quedan las piedras.
Pero las piedras cuentan.
Cuentan que por aquí pasó mucha gente.
Cuentan que A Pobra de Burón fue una villa importante.
Cuentan que hubo hospitales.
Cuentan que el rey Pedro I quiso proteger a los peregrinos.
Cuentan que Carlos II volvió a ordenar que se atendiese a quienes atravesaban estas montañas.
Y cuentan, sobre todo, que el Camino Primitivo fue mucho más complejo de lo que hoy vemos en nuestros mapas y guías.
Por eso creo que merece la pena recuperar esta variante.
No para competir con el itinerario de A Fonsagrada.
Sino para completarlo.
Porque después de caminar por A Pobra de Burón uno comprende que el Camino Primitivo no termina de entenderse hasta que se conocen sus caminos olvidados.
Y este, el que une A Pobra de Burón con el Hospital de Montouto, es uno de ellos.
Un camino duro.
Un camino hermoso.
Un camino histórico.
Y, sobre todo, un camino que todavía tiene algo que decirnos.
Quizá por eso, cuando uno abandona Montouto y continúa hacia Santiago, ya no siente que está caminando por una simple variante.
Siente que acaba de recuperar un pequeño fragmento de la memoria del Camino.
Ultreia et Suseia. Buenos Caminos y Buenos Vientos
Raúl-Fernando Gómez Armenta
Senderos de la Sabiduría y Senderos Jacobeos"
A Copa da Auga: "Lleguemos por donde lleguemos, A Fonsagrada se distingue desde la distancia, estirada sobre su otero, por "a copa da auga" o copa de agua, ese depósito que permite el suministro de agua local librando alturas... dicen que "A Fonsagrada nunca baixan los lobos porque teñen que subir"... y no es para menos", como nos dicen en la web Photoperiplo, mientras que Miguel Barrero en La Voz de Galicia lo describe como "un depósito que sobresale por encima de los tejados y hace que el perfil de la villa resulte inconfundible desde la lejanía".
Además del pequeño hospital-refugio de la iglesia de Santa María da Fonsagrada y rúa Ron otro elemento vinculado a los antiguos caminantes y viajeros, peregrinos o no, es, en la Rúa Maior, la Casa do Mesón, por donde se salía de A Fonsagrada rumbo a O Padrón. Se encuentra al pie de la Copa da Auga y pasaremos junto a ella siguiendo el Camino señalizado por el casco urbano
Los tejados de louxa de pizarra son los característicos de toda esta zona de Galicia hasta las cercanías de A Serra do Careón antes referida, al igual que lo son en buena parte del occidente de Asturias. Más o menos coincide con la gran veta aurífera explotada desde la Prehistoria, pero más intensamente tras la conquista romana, en la que la vía Lucus Asturum-Lucus Augusti, antecesora del ahora llamado Camino Primitivo, fue su eje viario más importante, una verdadera "autopista del oro"
Casas unifamiliares en la rúa Burón y bloques de pisos en la rúa Rois de la Peña: ambas discurren paralelas hacia el centro de A Fonsagrada. Tras una etapa de cuestas arriba y abajo desde Grandas de Salime o desde Castro este trayecto llano es un agradable paseo de entrada en la villa
Luego llegó a haber hasta tres entradas señalizadas. En la actualidad la oficial es la de Paradanova por el Camín da Granxa a la 'cuesta del silencio', Avenida de Asturias y rúa da Penela, a la que saldremos al llegar a las casas del fondo
Realmente el camino más antiguo era el que subía un poco más allá, directo a la Fonte Sacra que dio nombre a la población y a la iglesia de Santa María da Fonsagrada, donde estuvo, o en la rúa Ron, el antiguo refugio de peregrinos, mencionado en documentos dieciochescos
Fijémonos en este tejado de louxas, las cuales cubren también la chimenea. Observemos la solución empleada para la cumbrera
A continuación de esta casa a la derecha arranca el antiguo camino de A Proba de Burón, ya varias veces mencionado y comentado. Tampoco está señalizado pero no ofrece mayor pérdida: unos metros más abajo llega al camino buronés oficial poco antes de cruzar la carretera LU-740 y llegar al valle del río da Proba. El camino está asfaltado y más abajo es una pista de zahorra. En La memoria del valle de Burón, Gumersindo Rego relata para El Progreso del 17-9-2010 cómo eran antiguamente este y todos:
"Los caminos eran profundos, con rocas muy desgastadas por las ruedas de los carros, actualmente sepultados bajo hormigón o asfalto; tenían tramos de barrizal con olor a fango y estiércol que requerían saltar de piedra en piedra para recorrerlos sin enfangarse, lo que pocas veces se conseguía. Enardecía contemplar el poder y el esfuerzo de las vacas tirando de pesados carros y oír el fuerte sonido de sus ejes".
Bloques de la rúa Rois de la Peña, que se extiende a lo largo de toda la cresta cimera de Os Chaos, con vistas a A Serra do Hospital al oeste y a A Serra do Acevo al este, desde cuyo puerto ya los veíamos aún antes de entrar en Galicia
Donde se unen las rúa Burón y el viejo camino de A Proba se forma un rellano triangular en plena bifurcación. En el siglo XVIII, con los mercados de gran concurrencia maragata, se constata un primer crecimiento de A Fonsagrada en esta dirección. En la centuria siguiente lo hará por las carreteras de Asturias (Avenida de Asturias) y de Lugo (Avenida de Galicia) y, en el siglo XX, seguirá a lo largo de ambas y, avanzada su segunda mitad, por la zona alta y más llana de Os Chaos
El profundo valle del río da Proba no nos deja ver la antigua capital buronesa, aunque sí los fuertes repechos desde ella a la Serra do Hospital por A Bastida, uno de los varios enclaves sanjuanistas en la antigua Terra de Burón. Con ellos y sus rentas se mantenía la Orden de Malta en su doble función, la hospitalaria en las rutas de peregrinación y la guerrera conteniendo el avance turco. Sus diversos nombres: de Jerusalén, de Rodas, de Malta... revelan dónde estaba el frente de contención contra los ejércitos de la Sublime Puerta
En la actualidad, el mayor avance aquí constatado es el de los eucaliptos para las fábricas de celulosa y el de los eólicos, 'los molinos de viento del siglo XXI' como hay quien los ha querido llamar evocadoramente
Desde aquí aumenta el número y densidad de casas y la rúa Burón se hace ya plenamente urbana, aunque siempre cercana a las campiñas y fragas al pie de la población
También empiezan sendos tramos de acera, uno a cada lado de la calle
En nuestros días, y con más albergues y pensiones, Casa Manolo sigue siendo lugar de parada y fonda para los peregrinos. Aquí podemos llegar tanto por Os Chaos siguiendo la rúa Burón como por el Camino oficial que pasa a escasos metros, poco más allá de las casas del fondo
"Como entrantes le recomendamos el caldo gallego, los callos con garbanzos o el pulpo al estilo feria (pulpo a feira). De segundo plato la carne de la zona como el cordero, o la carne de ternera, la caza como el jabalí o el corzo y el butelo (embutido típico de la zona a base de costilla de cerdo, pieles, adobado con pimentón, sal y ajo y embutido en una tripa de cerdo que se cuelga y se cura sobre 15 días con leña de roble). De postre la famosa tarta de Fonsagrada (de almendras), o nuestros postres caseros. Ofrecemos menu vegetariano, vegano y celiaco".
Una parcela sin edificar entre la rúa Burón y la rúa Rois de la Peña donde está, a esta altura el Disco Pub Devaneo, histórico bar musical y de copas fonsagradino, de cuya reapertura cuenta Silvia Iglesia para El Progreso del 3-12-2025:
"El disco pub Devaneo de A Fonsagrada vuelve a tener sus puertas abiertas tras varios meses cerrado y después de que la pareja formada por Lorenzo García, vecino de As Pozas, en O Trobo, a pocos kilómetros del núcleo fonsagradino, y Ruth Alcántara, vecina de la localidad, se hayan lanzado a darle una nueva vida al establecimiento, conservando su esencia de siempre.
Ubicado en la Rúa Rois de la Peña —en la misma calle que otro pub que abre de forma puntual a lo largo del año—, el nuevo Devaneo aspira a convertirse en un espacio de referencia de fiesta en el municipio. "Daba rabia que viñese xente comer ou cear á Fonsagrada e que non houbese moita variedade para tomar unha copa despois", cuenta Lorenzo García sobre la motivación que le llevó a él y a su pareja a dar el paso.
García trabaja durante nueve meses del año en la extinción de incendios forestales, a través de un contrato como fijo-discontinuo, por lo que la incertidumbre sobre qué hacer en los tres meses restantes empujó al fonsagradino a regresar al ocio nocturno, un ambiente al que ya se había dedicado como DJ. Esa faceta, asegura, la conserva ahora en su propia apuesta, combinándola "cun pouco de todo: recollendo vasos, servindo...". Por su parte, Ruth es camarera en una cafetería, por lo que no le es ajeno el sector.
Su impulsor explica así que la previsión es abrir todos los viernes y los sábados a partir de las 23.30 horas y que las caras visibles serán las suyas propias, si bien no descartan ampliar la plantilla en caso de necesidad.
Tras la concurrida inauguración, celebrada el pasado día 29 y que contó con la presencia del alcalde, Carlos López, el próximo fin de semana vivirá un arranque por todo lo alto, al coincidir con la X Foliada da Fonsagrada.
En cuanto a la música, García reconoce que "vai habela de todo tipo" y que en su lista "non faltarán as novidades que estean de moda" además de mostrarse "abertos a suxestións". Con su local confía en "darlle vida ao pobo, tanto para os que veñen como para os veciños" y ofrecer un lugar de esparcimiento, también durante la noche".
A la derecha hay otra parcela sin edificar y bastante arbolada, con portón de tejadillo a dos aguas
Luego las casas se suceden a la derecha de la calle hasta enlazar con la rúa da Penela
En la planta baja vemos dos grandes ojos pintados en dos discos de madera, sobre las ventanas a ambos lados de la puerta

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