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jueves, 24 de septiembre de 2026

EL CAMINO POR A PROBA DE BURÓN -y 5 (GALICIA) EL MENHIR DE PENA LABRADA Y A LAGOA SECA: EL HOSPITAL VELLO Y EL HOSPITAL NOVO DE SANTIAGO DE MONTOUTO


El menhir de Pena Labrada y el Camino en A Lagoa Seca (A Serra do Hospital)

Este es menhir de Pena Labrada, hito del Camino de varios milenios de antigüedad, monumento megalítico del monte de A Lagoa Seca, al oeste de A Fonsagrada que, acaso relacionado con ancestrales rutas pastoriles, límites de pastos y de territorios, así como con los numerosos campos de medorras, necrópolis de túmulos prehistóricos, marca y señala la senda desde muchísimo antes del culto jacobita, cuando en vez de plantaciones de pinos habría aquí camperas ganaderas y boscaje de montaña, del que aún quedan algunas fragas autóctonas en torno a este que fue el viejo itinerario de A Proba de Burón, hoy en día apenas transitado por los peregrinos, que prefieren el más concurrido y conocido de A Fonsagrada

Las plantaciones de piñeiros, aunque respetaron el menhir (si bien fue cambiado de ubicación unos metros), hicieron desaparecer algunas de esas medorras y también los restos del que fue el primer Real Hospital de Santiago de Montouto, fundado en este lugar de A Serra do Hospital para acoger peregrinos jacobitas, especialmente en invierno, en 1357 por el propio rey Pedro I de Castilla y al que se llegaba tras subir desde A Proba de Burón por A Bastida y Xestoso de Riba

El hospital -en el sentido más de refugio de caridad que de sanatorio, aunque algunas curas y remedios siempre había-, fue refundado 1698 por Carlos II de Habsburgo, pero no en este lugar sino un par de kilómetros escasos más al sur, a menor altura y donde esta vía buronesa enlaza con la fonsagradina, muchísimo más transitada, que ya por entonces parecía estar prefiriéndose por los peregrinos y demás viajeros, dado que es un poco más corta y, sobre todo evita los grandes subeybajas del camino por A Proba de Burón

Carretera LU-P-1906, a la que salimos poco antes de llegar a Pena Labrada

Este trayecto del viejo Camino es, en nuestros días, casi todo él una pista ganadera y forestal desde A Bastida y Xestoso de Riba hasta la llegada la carretera local LU-P-1906, la cual seguiremos unos metros en un de los pocos trechos llanos que hay desde A Proba de Burón hasta Pena Labrada, que viene a ser la cota más alta de esta subida, cerca de los 1.107 metros de altura de la cima de A Lagoa Seca o A Lagúaseca, parte como hemos dicho de esta Serra do Hospital que se extiende de norte a sur al oeste del concello de A Fonsagrada

Esta carretera LU-P-1906 comunica la carretera de Lugo (LU-530) con los ramales que, desde ella, van a pueblos como Xestoso de Riba, Mourisco, Pacios y otras aldeas y parroquias de esta zona de A Fonsagrada, siendo además uno de los accesos al vecino concello de Ribeira de Piquín

Es uno de los pocos trayectos llanos, pero también de los escasos asfaltados, de este camino buronés, ruta oficial del Camino Primitivo de Santiago pero muy poco concurrida en comparación con la que va por A Fonsagrada, mucho más conocida. Ahí tenemos uno de los hito camineros jacobitas que jalonan e indican el recorrido

Esta carretera parte de la carretera de Lugo (LU-530) en Pedrafitelas, a dos kilómetros de aquí, por donde pasa el camino fonsagradino. Aún hoy en día hay vecinos que, como me ha pasado a mí alguna de las veces que hice esta ruta, si ven a un peregrino andando por aquí, se detienen a preguntarle si se ha perdido, y es que, efectivamente, más de uno había tomado el camino que no pretendía en la bifurcación de Paradanova, donde se separan el ramal que va a A Fonsagrada y este, el de A Proba de Burón

La LU-P-1906 es una carretera de más bien muy poco tráfico, el de los residentes básicamente, pero no por ello hemos de dejar de estar atentos. Los conductores no están tan acostumbrados al paso de peregrinos por aquí como por la otra ruta, la fonsagradina

Estemos pendientes pues, a los pocos pasos carretera adelante la vamos a dejar, cruzándola, para tomar el sendero de hierba que sale al otro lado y sube a Pena Ladra

Hay un mojón que nos indica tomar este camino, que empieza en fuerte repecho, cuando estamos a algo menos de tres kilómetros de la confluencia de las rutas buronesa y fonsagradina en el solar actual del Real Hospital de Santiago de Montouto, el refundado por Carlos II El Hechizado, el último de los Austrias, en 1698

Se resuelve que, desde la bifurcación de Paradanova, la longitud total del trayecto por A Proba de Burón, que es este que estamos siguiendo, el de 11,288 kilómetros, mientras que por A Fonsagrada son kilómetro y pico menos, una diferencia poco notable en sí misma y sobre el papel, pero que acompañada de la orografía del trayecto buronés, con formidable bajada al valle del río da Proba y posterior larguísima ascensión a Pena Labrada, hicieron que esta senda, pese a su historia, quedase relegada frente a la ruta fonsagradina


La placa del mojón nos indica que estamos a 146 kilómetros y 789 metros de la Praza  do Obradoiro frente a la catedral de Santiago de Compostela, donde se encuentra el Kilómetro Cero del Camino de Santiago


Empezamos con un fuerte recuesto que se prolongará unos cuantos metros, ganando altura rápidamente 


Pese a que en A Proba de Burón hubo hasta tres hospitales de peregrinos en el siglo XIV al final pesó más el menos abrupto, pese a la subida inicial, trayecto fonsagradino, que ya en el siglo XVIII era el más empleado, por peregrinos y viajeros en general


Hermoso suelo de hierba recién segada, una encantadora excepción a la abundancia de sendas alicatadas y 'domesticadas' a lo largo de esta y otras rutas de peregrinación


Puede decirse que la mayoría de los peregrinos que hacen esta ruta son 'veteranos' que ya conocen la fonsagradina pero no quieren perderse esta otra vía histórica que, pese a que siempre estuvo señalizada de manera oficial, sigue siendo una gran desconocida para la mayor parte de los romeiros


Gran entusiasta de esta vía buronesa es Raúl Fernando Gómez Armenta, extraordinario divulgador de las rutas jacobeas (Senderos de la Sabiduría y Senderos Jacobeos) quien, en la famosa Guía Gronze y a fecha 14-8-2026, publica sus emocionadas impresiones cuando la conoció en A Proba de Burón y el Hospital de Montouto: caminar por la memoria olvidada del Camino Primitivo. Una variante histórica, que compartimos en su totalidad:

"He recorrido el Camino Primitivo en varias ocasiones. Y, sin embargo, hasta hace muy poco había una parte de su historia que permanecía fuera de mi experiencia como peregrino. 
Esta vez, al llegar a A Fonsagrada, decidí abandonar por unas horas el itinerario más habitual y buscar aquel otro camino que, desde Paradanova, se dirige hacia A Pobra de Burón para alcanzar posteriormente el Hospital de Montouto.Lo que encontré fue mucho más que una variante.Encontré un camino antiguo.Un camino de montaña, silencioso, exigente, en algunos momentos áspero, pero extraordinariamente bello. Y, sobre todo, encontré un territorio en el que todavía parece posible escuchar el eco de aquellos peregrinos que durante siglos atravesaron estas montañas camino de Santiago. 
Porque A Pobra de Burón no es una variante moderna del Camino Primitivo. Es, en realidad, uno de sus itinerarios históricos. 
La propia documentación de delimitación del Camino Primitivo elaborada por la Xunta de Galicia distingue expresamente los dos trazados entre Paradanova y el Hospital de Montouto: el que pasa por A Fonsagrada y el que lo hace por A Pobra de Burón. Y señala que este último era el camino tradicional denominado Camín de Ovedo. 
A Pobra de Burón, la villa que fue capital de estas montañas 
Para comprender este camino hay que detenerse en A Pobra de Burón. 
Hoy puede parecer un pequeño núcleo rural perdido en las montañas lucenses. Pero durante siglos desempeñó un papel muy distinto. 
A Pobra de Burón fue la capital del antiguo territorio y municipio de Burón hasta el siglo XIX. La documentación histórica sitúa su fundación en el contexto de la política de creación de pueblas desarrollada por Alfonso IX, aunque la propia documentación patrimonial advierte de que no conocemos con absoluta certeza el momento exacto de su creación. 
Lo que sí sabemos es que ya en la segunda mitad del siglo XIII A Pobra de Burón aparece estrechamente relacionada con el camino que venía de Oviedo. 
Y esto es fundamental. 
No estamos ante una población que casualmente quedó al lado del Camino. La población y el camino formaron parte de una misma realidad histórica. 
Por aquí pasaban caminantes, comerciantes, viajeros y peregrinos que atravesaban las montañas entre Asturias, Lugo y Compostela. 
La investigación histórica ha documentado incluso que en el siglo XIII aparece la referencia al “camino que ven d'Ovedo”, mientras que la documentación de la Xunta recoge que el itinerario procedente de Paradanova pasaba por A Pobra y posteriormente por San Miguel da Bastida antes de alcanzar Montouto. 
Una villa de peregrinos y hospitales 
Quizá uno de los aspectos más sorprendentes de A Pobra de Burón sea su relación con la hospitalidad medieval. 
La villa llegó a contar con varias instituciones hospitalarias destinadas a la atención de peregrinos y caminantes. 
La documentación histórica menciona el Hospital de la Santa Trinidad, el Hospital de la Reina, el Hospital de Santiago y la malatería u Hospital de San Lázaro. 
No es un dato menor. 
Cuando encontramos varios hospitales vinculados a una población medieval situada en un itinerario jacobeo, estamos ante una evidencia muy poderosa de que el tránsito de personas por aquel lugar tuvo una importancia considerable. 
Uno de ellos, el Hospital de la Santa Trinidad, está documentado ya en el siglo XIV. En 1378 sus fundadores revocaron el poder otorgado para nombrar hospitaleros, y años después aparece documentada la voluntad de que sus bienes siguieran destinados a garantizar la hospitalidad de los caminantes y romeros. 
Incluso el testamento de un hidalgo de Burón, Alvar Alfonso, permite conocer la existencia de varios de estos establecimientos y su relación con los peregrinos. 
Por tanto, cuando hoy descendemos desde A Fonsagrada hacia A Pobra de Burón no estamos simplemente haciendo una excursión por el valle. 
Estamos recorriendo un territorio hospitalario medieval. 
El paisaje: primero bajar para después volver a subir 
Y aquí aparece una de las razones por las que esta variante ha quedado relegada. 
Hay que pagar un precio físico para recorrerla. 
Desde A Fonsagrada el camino pierde altura rápidamente en dirección al valle de A Pobra de Burón. El peregrino abandona la posición elevada de la villa y se introduce en un paisaje completamente diferente. 
Pero precisamente ese descenso es uno de los grandes atractivos de la ruta. 
El camino se va encajando entre robles, castaños, muros de piedra seca, helechos y vegetación atlántica, hasta alcanzar el valle donde aparece A Pobra. 
La documentación oficial de la Xunta describe especialmente el tramo anterior a la villa como una congostra de gran interés paisajístico, entre bosques de carballos y bidueiros, antes de abrirse el paisaje hacia el valle de Burón. 
Es uno de esos caminos en los que el paisaje no se contempla solamente. 
Se atraviesa. 
Se huele. 
Se escucha. 
Se toca. 
La piedra de los muros, el barro después de la lluvia, las hojas, la sombra de los árboles y, de vez en cuando, esa sensación tan propia del Camino Primitivo de estar caminando por un lugar en el que el tiempo parece haberse quedado detenido. 
A Pobra aparece en el valle 
Y entonces aparece la antigua villa. 
A Pobra de Burón se encuentra en una posición estratégica dentro del valle, dominada por los restos de su antigua fortaleza. 
La torre y fortaleza de Burón son testimonio de la importancia política que llegó a adquirir el lugar. La documentación medieval y bajomedieval demuestra la existencia de una estructura fortificada y de una población organizada, con sus propias autoridades y conflictos jurisdiccionales. 
También permanece la iglesia de Santa María Magdalena, de origen medieval, junto a otros elementos de arquitectura tradicional. 
Pero quizá lo más emocionante para el peregrino actual sea contemplar todo esto intentando imaginar la villa cuando constituía la capital del territorio. 
Entonces resulta más fácil comprender por qué este camino tuvo tanta importancia. 
Y después de Burón comienza la verdadera prueba 
Desde A Pobra comienza otro camino. 
Hay que volver a ganar altura. 
Y aquí comprendí perfectamente por qué este itinerario fue perdiendo protagonismo. 
La subida hacia la sierra es constante y en determinados puntos exigente. El peregrino vuelve a abandonar el valle para recuperar progresivamente las cotas de montaña. 
Pero la dureza tiene su recompensa. 
La Xunta describe cómo, después de abandonar Burón, el camino asciende hasta alcanzar los altos de Xestoso y Carballal y continúa por la ladera de la Serra do Hospital antes de dirigirse hacia Montouto. 
El paisaje vuelve a cambiar. 
Los bosques dejan paso progresivamente a espacios más abiertos. Las perspectivas se amplían y aparecen las grandes panorámicas de las montañas de Burón. 
En algunos puntos uno tiene la sensación de caminar por una auténtica balconada natural. 
Y entonces aparece otro elemento característico del paisaje contemporáneo: los aerogeneradores. 
Son una presencia moderna sobre unas montañas que, sin embargo, conservan una estructura paisajística antiquísima. 
Montouto: cuando el Camino necesitaba un hospital 
Después de la ascensión aparece uno de los lugares más fascinantes de este itinerario: el Hospital de Santiago de Montouto. 
Hoy vemos ruinas. 
Pero durante siglos aquello fue mucho más que unas piedras. 
Fue refugio. 
Fue hospital. 
Fue lugar de acogida. 
Fue, probablemente, una cuestión de supervivencia. 
El Hospital Real de Santiago de Montouto fue fundado por iniciativa del rey Pedro I de Castilla en 1357, en un lugar especialmente duro para quienes atravesaban estas montañas. La documentación de la Xunta confirma la fundación regia y la relación directa del hospital con el Camino. 
Y hay algo que me parece especialmente significativo. 
El hospital no se construyó aquí por casualidad. 
Se construyó porque los peregrinos necesitaban ayuda en este tramo de montaña. 
Frío. 
Nieve. 
Viento. 
Niebla. 
Hambre. 
Cansancio. 
Heridas. 
En invierno, alcanzar Montouto podía marcar la diferencia entre continuar el viaje o quedar atrapado en la sierra. 
El hospital que cambió de lugar 
Una de las historias más interesantes de Montouto es que el hospital que hoy contemplamos no ocupa exactamente el emplazamiento de la primera fundación. 
El primitivo Hospital Real se encontraba en otro punto, relacionado con la antigua ruta que llegaba desde A Pobra de Burón. 
Posteriormente, en 1698, se construyó un nuevo hospital en un emplazamiento considerado más apropiado para atender a los peregrinos. La documentación patrimonial de la Xunta recoge incluso el testimonio de un vecino que explica que aquel año se había construido el nuevo Hospital Real “en parte más a propósito para los pasajeros y peregrinos”. 
La construcción quedó vinculada a las dos ramas del Camino que finalmente confluyen en Montouto. 
Es decir: 
Montouto no era solamente un hospital al lado del Camino. 
Era el lugar donde los dos caminos se encontraban. 
El que llegaba por A Fonsagrada. 
Y el que llegaba por A Pobra de Burón. 
Una hospitalidad pensada para el invierno 
Hay un detalle histórico que me parece extraordinariamente revelador. 
Una cédula de Carlos II de finales del siglo XVII establecía las obligaciones del hospital respecto a los peregrinos. 
La finalidad era muy concreta: acogerlos y atenderlos, especialmente en las durísimas condiciones del invierno. 
La documentación relacionada con el hospital habla de la obligación de recoger a los peregrinos y de proporcionarles refugio, y otras fuentes conservan la referencia a las campanas que debían ayudar a orientar a quienes atravesaban la montaña en noches de oscuridad y mal tiempo. 
Cuando uno está allí y contempla las montañas, comprende perfectamente la razón de aquellas disposiciones. 
Hoy llevamos teléfono móvil, GPS, ropa técnica, impermeable, mapas digitales y previsiones meteorológicas. 
El peregrino medieval tenía sus piernas. 
Su bordón. 
Su fe. 
Y, en determinadas noches, quizá el sonido lejano de una campana. 
Un hospital junto a un monumento mucho más antiguo 
Pero Montouto guarda otra sorpresa. 
Junto al hospital se encuentra el dolmen de As Pedras Dereitas, perteneciente al paisaje megalítico de estas montañas. 
Y aquí se produce una de esas maravillosas superposiciones históricas que tanto abundan en el Camino de Santiago. 
Un monumento funerario prehistórico. 
Un antiguo camino. 
Un hospital medieval. 
Una capilla. 
Y peregrinos contemporáneos. 
Todo en el mismo lugar. 
El dolmen nos recuerda que el paisaje que hoy recorremos como peregrinos ya había sido considerado especial miles de años antes de que existiera el Camino de Santiago. La propia información turística oficial de Galicia integra el hospital y el dolmen dentro de este conjunto patrimonial. 
Es difícil encontrar una mejor metáfora de lo que es el Camino: una sucesión de caminos sobre caminos. 
¿Por qué desapareció esta ruta? 
Esta es quizá la pregunta que más me hice mientras caminaba. 
Si el itinerario por A Pobra de Burón es histórico, si atravesaba la antigua capital del territorio, si tenía hospitales y si finalmente confluía con el otro camino en Montouto... 
¿Por qué hoy lo conoce tan poca gente? 
La respuesta tiene varias causas. 
Una de ellas fue la creciente importancia de A Fonsagrada como núcleo de población y centro administrativo. 
La otra fue la comodidad. 
El trazado por A Fonsagrada terminó consolidándose porque permitía mantener al peregrino en una cota relativamente elevada y ofrecía servicios de alojamiento, alimentación y asistencia. 
La propia documentación histórica recoge que el camino por Fonsagrada resultaba más corto, aunque también podía verse afectado por la nieve y presentaba sus propias dificultades. 
Con el tiempo, la antigua ruta por Burón fue quedando en segundo plano. 
Y el cambio administrativo terminó de reforzar la situación. 
En 1835, A Fonsagrada sustituyó a A Pobra de Burón como capital del municipio. 
La geografía política acabó modificando también la geografía del Camino. 
Una ruta para quien quiera caminar con la historia 
Después de haberla recorrido, creo que esta variante merece ser contemplada de una manera diferente. 
No recomendaría hacerla simplemente porque sea "otra opción". 
La recomendaría precisamente porque es historia. 
Porque permite comprender que el Camino Primitivo no ha sido nunca una única línea trazada sobre un mapa. 
Ha sido una red de caminos, atajos, variantes y alternativas que fueron cambiando con el tiempo según las necesidades de los peregrinos, las condiciones del terreno, la existencia de hospitales, la evolución de las poblaciones y hasta los cambios políticos y administrativos. 
La variante de A Pobra de Burón conserva una extraordinaria autenticidad precisamente porque no parece diseñada para el peregrino contemporáneo. 
No busca agradarnos. 
No busca facilitarnos el camino. 
Nos obliga a bajar. 
Y después nos obliga a subir. 
Nos lleva por bosques. 
Nos introduce en una antigua villa. 
Nos enfrenta con sus ruinas. 
Nos conduce hacia una sierra. 
Y finalmente nos entrega Montouto. 
Una ruta exigente, pero extraordinariamente bella 
Hay que advertirlo: no es un recorrido para quien busque comodidad. 
El descenso desde A Fonsagrada hacia A Pobra se hace notar en las piernas, y la posterior subida hacia Montouto exige un esfuerzo considerable. 
Pero la dificultad forma parte de su encanto. 
Una ruta histórica no debería medirse solamente en kilómetros. 
Hay caminos que se recorren con los pies. 
Y hay caminos que, además, se recorren con la memoria. 
Este es uno de ellos. 
Las panorámicas abiertas desde las alturas, los bosques de robles y castaños, los caminos encajados entre muros, las aldeas, los restos de la fortaleza de Burón, los viejos caminos de piedra y finalmente el conjunto de Montouto convierten esta variante en una de las experiencias paisajísticas e históricas más interesantes de este sector del Camino Primitivo. 
La Xunta de Galicia reconoce expresamente el tramo Paradanova-A Pobra-Montouto como parte del trazado histórico del Camino Primitivo y destaca tanto su valor patrimonial como paisajístico. 
Una invitación a caminar por el Camino que casi olvidamos 
Cuando llegué a Montouto y contemplé las ruinas del hospital, pensé en todos aquellos peregrinos que llegaron hasta aquí muchos siglos antes. 
Quizá llegaron agotados. 
Quizá mojados. 
Quizá con los pies heridos. 
Quizá rezando para encontrar refugio antes de que cayese la noche. 
Y allí estaba el hospital. 
Una casa en medio de la montaña. 
Una puerta abierta. 
Un fuego. 
Una cama. 
Una sopa caliente. 
Y probablemente alguien dispuesto a recibirlos. 
Hoy quedan las piedras. 
Pero las piedras cuentan. 
Cuentan que por aquí pasó mucha gente. 
Cuentan que A Pobra de Burón fue una villa importante. 
Cuentan que hubo hospitales. 
Cuentan que el rey Pedro I quiso proteger a los peregrinos. 
Cuentan que Carlos II volvió a ordenar que se atendiese a quienes atravesaban estas montañas. 
Y cuentan, sobre todo, que el Camino Primitivo fue mucho más complejo de lo que hoy vemos en nuestros mapas y guías. 
Por eso creo que merece la pena recuperar esta variante. 
No para competir con el itinerario de A Fonsagrada. 
Sino para completarlo. 
Porque después de caminar por A Pobra de Burón uno comprende que el Camino Primitivo no termina de entenderse hasta que se conocen sus caminos olvidados. 
Y este, el que une A Pobra de Burón con el Hospital de Montouto, es uno de ellos. 
Un camino duro. 
Un camino hermoso. 
Un camino histórico. 
Y, sobre todo, un camino que todavía tiene algo que decirnos. 
Quizá por eso, cuando uno abandona Montouto y continúa hacia Santiago, ya no siente que está caminando por una simple variante. 
Siente que acaba de recuperar un pequeño fragmento de la memoria del Camino. 
Ultreia et Suseia. Buenos Caminos y Buenos Vientos 
Raúl-Fernando Gómez Armenta 
Senderos de la Sabiduría y Senderos Jacobeos".

Hagamos la ruta fonsagradina o la buronesa es prácticamente ineludible hacer noche el día antes en A Fonsagrada, dada la práctica ausencia de servicios en A Proba de Burón, como se lamenta por ejemplo el peregrino, periodista e historiador, erudito divulgador de patrimonio de los caminos jacobitas Antón Pombo en su artículo Camino Primitivo: la variante de A Proba de Burón, publicado en Guía Gronze del 29-12-2020, cuando se pregunta ¿Qué sería necesario para que la variante de Burón fuese más popular?:

"1. Antes que nada, que se señalizara y potenciara el enlace que existe desde A Fonsagrada, pues se puede alcanzar sin dificultad la ruta alternativa sin necesidad de regresar a Paradanova. Basta con tomar, junto a la Pensión Casa Manolo, el titulado como Camiño da Proba, bonita pista de tierra en la que desemboca el procedente de Paradanova antes de cruzar la carretera LU-740. 
2. Quizá tendría que modificarse la descripción que Turismo de Galicia hace, en el cartelón situado en Paradanova, de las dos variantes, calificando la de A Fonsagrada de dificultad Media, y la de «Burón», de Alta, que tampoco es para tanto, pues la de la primera nos parece realmente baja, y la de la segunda podríamos dejarla en media. 
También los divulgadores tendríamos que recomendar esta ruta a quien prefiera los caminos de monte, silenciosos y solitarios, pues no cabe duda de que esta podría ser su mejor carta de presentación frente a una ruta, la inferior, «más domesticada». 
Y todo ello sin olvidar la historicidad de una vía que atravesaba la que fue capital de la Terra do Burón, y antes que A Fonsagrada fuera la capital del municipio, contando con los hospitales medievales da Santa Trindade, da Reina, Santiago y San Lázaro, casi nada. 
3. Otro problema es la ausencia de servicios. No es un tramo largo, cierto, pero si hubiese un albergue en A Proba de Burón otro gallo cantaría, o al menos un bar que destacase por su buen trato a los peregrinos".

Es una verdadera sorpresa el que un ramal de un Camino de Santiago tan conocido y recorrido como el Primitivo tenga una ausencia tal de peregrinos casi total como es este el caso


De las cuatro o cinco veces que la hice solamente me encontré a dos peregrinos: uno se había 'perdido' y daba la vuelta a A Fonsagrada desde A Proba de Burón y otro, otra, pues era peregrina, sí hacía la ruta por querer conocerla. Las veces que los vecinos me preguntaron si me había perdido o que adonde iba fueron unas cuantas más


No, no es un camino para quienes gusten de rutan concurridas y necesiten ver gente, especialmente coincidiendo con otros peregrinos; es un trayecto para los que buscan sendas jacobitas solitarias y escasa o nada transitadas. Seguimos leyendo a Antón Pombo:
"Regresamos al Camino Primitivo para plantearnos, como lo hicimos recientemente en A Gudiña o en Borres, una pregunta: ¿por qué casi nadie elige la alternativa septentrional la Proba do Burón? 
Aquí la respuesta no tiene que ver con la distancia, ya que si desde la bifurcación situada en Paradanova, por la vía de A Fonsagrada son 10,145 km hasta Hospital de Montouto, a través de la de A Proba de Burón son 11,288, o sea, poco más de 1 km. Si la variante meridional gozara de predicamento pocos tendrían inconveniente en añadir esos 10-15 minutos a la marcha.

¿Se trata acaso de un problema relacionado con la orografía o la dureza del itinerario? Pues tampoco, ya que si bien hay algo más de cuesta por A Proba, siendo preciso bajar hasta el valle en el que se asiente el núcleo para retomar luego la cota de la sierra do Hospital, entre los 900 y los 1.087 m de altura, no existe una gran diferencia con la ruta meridional, que discurre entre los 850 y los 975 m. 
A priori, además, la ruta septentrional de A Proba parecería tener más atractivo que la que prosigue en paralelo a la carretera LU-530, debiendo cruzarla varias veces.   
¿Entonces, cuáles son los motivos de la deserción?  
Pues bien, en primer lugar la rutina consolidada de las etapas y la oferta de los servicios, ya que en el Camino Primitivo, y menos en esta zona montañosa, no resulta tan fácil improvisar como en, por ejemplo, el Camino Francés o el Camino Norte.  
A Fonsagrada se ha convertido en un fin de etapa fijo para la mayoría de peregrinos que, a su vez, han pasado la noche anterior en Grandas de Salime: 25,2 km, una distancia asequible y normal. Por dicho motivo, la oferta de alojamiento se ha multiplicado en los últimos años, y ahora la localidad ya cuenta con un excelente albergue público y otros tres privados, el último inaugurado este mismo año (Casa Cuartel). Al ser capital de concello, con una población que ronda los 1.100 habitantes, dispone además de todo tipo de servicios para el peregrino.  
Asimismo, pasado A Fonsagrada, los peregrinos encontramos otro albergue-pensión próximo al camino, con bar-restaurante, en O Piñeiral, a 3,5 km de la villa".

El Camino, siempre herboso y en cuesta, sigue implacable. Entre el valle del río da Proba, a unos 650 metros de altura, hasta Pena Labrada hay un desnivel de más de cuatrocientos metros de altitud. Una cuesta más que considerable


Esta gran subida, tras haber bajado de los 911 metros del collado del Monte do Marmoiral hasta A Proba de Burón y, primeramente, haber subido desde Paradanova al collado, hicieron de la ruta por A Proba de Burón una gran 'montaña rusa' que debió de contar a la hora de preferirse la ruta fonsagradina, en la que se sube primeramente pero ya no hay que bajar al valle para volver a subir, y subir y subir


No es nada a lo que ya no esté más que avezado el peregrino del Camino Primitivo, pero con el cansancio acumulado desde las etapas anteriores, muy montañeras y muy exigente, todas las fatigas se suman


Este tramo buronés forma parte además de una etapa que suelen los peregrinos acabar en O Cádavo, capital del concello de Baleira donde tenemos algunas subidas más y verdaderamente importantes, como la 'temida' Costa do Sapo en A Lastra, seguida del Alto da Fontaneira, sin duda la más destacada, aparte de esta, por supuesto


Cuesta que, de momento, aquí no para en este fuerte recuesto recto y muy empinado que asciende muy abrupta y rápidamente


Hermosas flores rojas brotan de un árbol cuando el verano empieza a anunciar la cercanía del otoño. A pesar de los sudores siempre hay tiempo para admirar cada detalle que nos proporciona la naturaleza


Insistimos, un inolvidable sendero verde que contrasta con las alicatadas pistas que caracterizan tantos tramos de Camino


Un espeso sotobosque crece bajo los árboles y en las veredas, con brezos, helechos y zarzales


Cada vez que parece que la cuesta se acaba, llegados al que suponíamos era el final del repecho, vemos que que este continúa y sigue y sigue


Y sigue con él el verdor de este precioso tapiz natural por el que andamos. Estos senderos montañeros nos demuestran que aún bien metidos en Galicia las abruptas serranías aún no han cesado en el Camino Primitivo, todavía falta una jornada al menos para ganar la chaira lucense, que no es tan llana tampoco cuando se hace caminando


Seguimos pues en la montaña de A Fonsagrada, su concello y comarca, que abarca también a Baleira y Negueira de Muñiz


En este tramo más al sol el verdor del césped está más ocre y agostado, pero el Camino sigue siendo bellamente herboso


En este trecho sin árboles a la izquierda, al menos sin árboles el día que hicimos esta foto tendremos excelentes vistas hacia el este


Una magnífica estampa que abarca desde Xestoso de Riba, aquí abajo a nuestros pies, hasta A Fonsagrada, que es lo que más se ve, pero que, en días claros, nos permite divisar incluso el ya bastante lejano puerto de El Palo, en Asturias, hito emblemático del Camino


El Palo (arriba a la izquierda en la foto) puede reconocerse bien por el Picu Panchón (1.411 m) justo encima y a su derecha. Ahí se unen la famosa Ruta de los Hospitales con la que viene de La Puela/Pola de Allande por La Ferreirada y La Reigada, en el valle del río Nisón


Un poco más bajo que El Palo se ve otro hito caminero, El Pico Buspol (1.120 m), otro hito geográfico y caminero, pues a su izquierda, tras subir desde A Mesa, se emprende la gran bajada al Salto de Salime por Buspol, en el 'gran cañón' del Navia, en Asturias. Más cerca y en tierras gallegas y fonsagradinas es el Monte de Penoucos, bajo el que hemos pasado, viniendo de Fonfría hacia Barbeitos, llegando a A Fonsagrada por Silvela y Paradanova


A la izquierda de A Fonsagrada, barrio de Os Chaos, está el Monte do Marmoiral (935 m), entre él y las casas de dicho barrio está el collado al que la ruta buronesa ha subido desde Paradanova


En ese mismo collado, donde hay dos naves y el Camino pasa entre ambas: allí mismo empieza la larga bajada al valle del río da Proba, donde se asienta A Proba de Burón, que no podemos ver desde aquí


Muy posiblemente, cuando se decidió fundar A Proba de Burón como puebla de realengo dependiente de la Corona, centro de un extenso territorio, Burón, se buscó un lugar de clima más benigno en lo profundo del valle que evitase las fragosidades de las alturas circundantes. Pero lo que parecía una ventaja se transformó en inconveniente con las sucesivas diferencias de nivel de subidas y bajadas constantes


En cambio, A Fonsagrada, a partir de la primera fuerte cuesta a partir de la bifurcación de Paradanova, ya no tiene la bajada al valle para tener que volver a subir, sino que sube, escalonadamente, a A Serra do Hospital, con lo que, aparte de ser un trayecto un poco más corto, evita los subeybajas de la ruta buronesa


Saliendo de A Fonsagrada sí hay una pequeña bajada hacia O Padrón, pero luego el Camino ya llanea bastante hacia la sucesión de cuestas y rellanos de Vilardongo, Pedrafitelas y Montouto


Por eso una orden hospitalaria como la de San Juan de Jerusalén, a partir de 1530 Orden de Malta, tuvo en O Padrón una de sus posesiones, dependiente de su Encomienda de Portomarín, una de las cinco que tuvieron en Galicia. De la misma manera, tuvieron un hospital de peregrinos en Fonfría, donde atendían a los peregrinos nada más bajar de A Serra do Acevo, que vemos a lo lejos, por donde hemos entrado en Galicia


La cota más alta de dicha sierra es Pedras Apañadas (1.202 m), nombre como también se conoce a todo ese cordal. Se dice que el nombre podría deberse a la antigua existencia de un milladoiro o hito de piedras depositadas por los peregrinos según ancestral tradición, pero también podría deberse a los dólmenes de las medorras allí localizadas, a un castro, a las minas de oro de época romana que se han descubierto o a formaciones rocosas naturales


En la sierra estaba el Hospital de Cuia o Cuiña, el último de Asturias metros antes de entrar en Galicia, desparecido, como el primero de Montotuto, al removerse el terreno para plantar pinos destinados a las fábricas de celulosa. Perteneció al conde de Altamira, linaje al que pasó el dominio sobre la Terra de Burón en 1480, después de que en el siglo anterior cayese en el vasallaje señorial de los Trastámara


En A Fonsagrada se sabe existió un hospital-refugio de peregrinos adosado a la iglesia de Santa María, al lado de la Fonte Sacra que dio nombre a la población. Situándolo otros en la rúa Ron. Aquí habría estado la Fontem Albei del Itinerario de Antonio del siglo III en la vía Lucus Asturum-Lucus Augusti que se supone fue el precedente del Camino Real de Galicia, Camino Francés de Asturias, Camino d'Ovedo y cuantos nombres, generales y locales, se emplearon para el que ahora conocemos como Camino Primitivo


Precisamente en Os Chaos se encuentra el Instituto Fontem Albei que ostenta el nombre que recibe A Fonsagrada en esa obra que recopila las rutas del Imperio Romano. Sea como fuese se sabe que ya en el siglo XVIII la ruta fonsagradina era la más empleada y por ello se empezaron a celebrar mercados en la creciente población todos los sábados del mes, dado que ahí además la ruta interior entre Asturias y Galicia se cruza con la que viene de Astorga hacia la costa, muy empleada por los arrieros maragatos, muchos de los cuales se asentaron en esta villa que le arrebató la capitalidad a A Proba de Burón en 1834


Más tarde, cuando las nuevas carreteras a Lugo y a Asturias se hicieron a finales del siglo XIX, estas pasaron por A Fonsagrada, provocando un mayor crecimiento urbano, mientras que se relegaba aún más a A Proba de Burón, que pasó a ser una de las parroquias del concello, que pasaría a llamarse como su nueva capital


Más allá del collado entre Os Chaos y el Monte do Marmoiral divisamos A Serra de Invernal y, arriba, la larga loma de A Serra da Costa, continuidad del Pico Buspol hacia el norte, en cuyo extremo se encuentra El Pico Vallongo (1.082), sobre él asoman en lontananza las cumbres del Pico da Freita (1.204 m), La Marta (1.167 m) y otras al norte de El Palo, por donde llega a ese puerto la Ruta de los Hospitales, donde destaca El Pico Cimeiro (1.292 m) en La Sierra de Fonfaraón. En esas alturas en torno a El Palo es donde los peregrinos han empezado a ver Galicia


Más al norte de El Palo y Fonfaraón están El Picu Mul.leirosu (1.255 m), las sierras de Muriellos (1.003 m), Carondio (1.222 m), Prao Roque con Os Gargalois (1.265 m) y otras de las que separan, formando una dorsal de norte a sur, las cuencas fluviales de los ríos Narcea y Navia. Las alturas pueden variar algunos metros según la fuente empleada en cada momento


Más a la derecha y más cerca, A Serra do Acevo nos dio paso a Galicia por el puerto de su mismo nombre, donde fuimos recibidos en el Mesón do Acebo antes de pasar por las colinas del Chao de Folais hacia Cabreira camino de Fonfría, donde los sanjuanistas tuvieron su hospital de peregrinos. Allí, en el Monte da Cendadella, aparecen posibles restos de un fuerte romano que vigilaría tanto la antigua vía prehistórica que dio origen a la Lucus Asturum-Lucus Augusti como a los castros galaicos cercanos


La sucesión de campos, montes, colinas, montañas, sierras y picos de la Cordillera se extiende hacia el este y sureste hasta donde llega la vista. Aquí abajo son los prados de Os Fornos, al oeste de Brañela. Seguidamente vemos los de Vilardongo y Pedrafitelas, paso del camino fonsagradino. Seguidamente es la colina descendente del Monte Calvín o Coto da Pedreira (927 m), al sur de A Fonsagrada, seguido de las estribaciones más septentrionales de A Serra de Liñares hacia el Monte Coto (898 m). En la lejanía y al sur de Pedras Apañadas están A Serra de Cuías (940 m) paso al concejo asturiano de Ibias, A Serra de Busto y, mucho más allá, algunos picachos de la Cordillera


Es el extremo occidental de la Cordillera Cantábrica que, los peregrinos venidos desde más lejos, ya se encontraron en Guipúzcoa y que aquí llega a su fin. Hay sierras como la de Valcarce, con El Pico Redondela (1.215 m), la de Barreiro con A Pena de Tuña (1.181 m), A Serra de Surcio (1.456 m), El Cheilón (1.464 m), o A Serra de Campuliares con El Cinso (1.727 m)


Es el paso a Os Ancares, unión de Galicia, Asturias y León al este de Navia de Suarna. Ahí destacaríamos el Pico de Cuíña (1.992 m), A Serra Bruteira (1.812 m), Pena Longa (1.896 m) o El Pico de Lagos (1.857 m). Un experto montañero podría señalarnos muchas más cumbres...


Contemplar el espléndido paisaje es una buena excusa para hacer un alto y reposar de nuestra larga e intensa ascensión, pero nos ponemos en marcha y continuamos camino piñeiral arriba


Llegamos a un rellano en un cruce de caminos y seguimos de frente y en recto


Allí tenemos el mojón que nos indica la dirección correcta, que es seguir subiendo sin tregua


Se ven los surcos formados por las rodadas de los vehículos forestales pero solo muy ocasionalmente veremos alguno cuando toca el tiempo de las talas


Avanzamos por el mullido sendero de suelo de hierba muy cómodamente a pesar del esfuerzo que supone la subida


Del paisaje extrospectivo de lejanos horizontes hemos pasado en un instante al más introspectivo del pinar con sus diferentes sensaciones


La cuesta se suaviza o eso nos parece y la senda es tan ancha que hace además el papel de cortafuegos


Pero, más suave o más dura, el Camino sigue cuesta arriba atravesando el bosque


Pequeños surcos cruzan el Camino cada cierto trecho: canalizan las aguas sobrantes de las lluvias y el deshielo, evitando que arroyen por el suelo de la senda y la destrocen


Podemos figurarnos la dificultad de los pasos de montaña en invierno para los peregrinos de antaño y la razón de que fuesen los mismos reyes los patrocinadores del hospital, u hospitales, aquí fundados


Hemos de tener presente que, coincidiendo con la época de las 'peregrinaciones históricas' se produjo la llamada Pequeña Glaciación o Pequeña Edad del Hielo en la zona del Atlántico Norte, con temperaturas más bajas e inviernos sumamente rigurosos. Un periodo que los autores sitúan en líneas generales entre los siglos XIV y XIX aproximadamente y, concretando aún más, entre los años 1200 a 1890, si bien según lugares estas fechas varían


Otro canalillo para las aguas sobrantes de lluvias y deshielos. Hemos de tener en cuenta que, sobre todo en el paso de algunos puertos, llegó a haber caminos de verano y caminos de invierno: los primeros buscaban más las sombras del valle y acometían de manera más directa la subida a los altos. Los de invierno buscaban, aunque parezca contraproducente, subir a lugares menos boscosos y más secos, si bien es verdad que más expuestos a nevadas y demás inclemencias


Unos trescientos metros más abajo de estos puertos, A Proba de Burón estaba, por supuesto, más libre de nieves y de nieblas, pero al pasar por estas mismas montañas sus caminos de acceso hacia Asturias, Lugo y Castilla, cuando nevaba quedaban sus accesos tan cortados como los de A Fonsagrada, con lo que otra de sus ventajas quedaba anulada


Esta es la zona donde habría estado el primer Real Hospital de Santiago de Montouto fundado hacia 1357 por Pedro I de Castilla, posiblemente sobre el anterior refugio de las Tiendas de Montouto, mencionado un siglo y cuarto antes (documento de 1232), en el Camino de ven d'Ovedo, como se le llama en un escrito del año 1265


Nada aparentemente parece delatar el lugar en el que estaba dicho hospital pues al plantarse los pinos removieron lo que quedaba de sus cimientos. Únicamente el menhir de Pena Labrada ('piedra labrada' como su nombre indica), que ha conjurado el paso del tiempo milagrosamente, señala que se encontraba justo por aquí, en lo que sería el lugar más alto del Camino


Si bien tampoco el menhir estaba en origen en este mismo sitio exactamente, como ya hemos dicho al principio. De su ubicación primigenia, de la que se entresaca la del hospital, vamos a tratar ahora, llegando al final de esta larga cuesta desde la carretera


Está formado por una gran piedra en forma de pilar colocada en vertical a la que en algún momento se aseguró poniéndole otra más de apoyo a los pies. Xabier Moure la llama Pedrafita de Pedrafitelas por su proximidad al pueblo de este nombre, topónimo vinculado a la existencia de 'piedras hincadas'. Compartimos parte de su ficha en Patrimonio Galego:
"También conocido como el Marco de Pena Labrada. Situado a la entrada de Montouto, además de servir como hito fronterizo, señalaba la proximidad del hospital de peregrinos fundado por Pedro I «el Cruel» en 1357 —que posteriormente fue trasladado a un emplazamiento más bajo a finales del siglo XVII—. Hace años fue retirado de su ubicación original. Parcialmente mutilado, alcanza una altura aproximada de 2,50 metros. Dada su cercanía a un campo de mámoas (túmulos funerarios), es probable que marcara la ubicación de la necrópolis megalítica".

Se entiende que si "fue trasladado a un emplazamiento más bajo a finales del siglo XVII", este estaría efectivamente más arriba, y 'más arriba' entendemos ha de ser donde se acaba la cuesta, unos metros más adelante. Por aquí habría estado el Real Hospital de Santiago de Montouto que fundó Pedro I de Castilla en 1357


En Misterios y certezas sobre la ubicación original del hospital de peregrinos de A Fonsagrada, los periodistas de la Voz de Galicia M. Guntín y M. Fernández publican, a fecha 25-1-2024, acerca de sus pesquisas para localizarlo de la mano de los eruditos historiadores Gurmesindo Rego y Gervasio López Portela:
"El conocido Hospital de Peregrinos de Montouto está situado en la sierra que da nombre al complejo, a los pies del monte O Muradal, en el concello lucense de A Fonsagrada. Estuvo habitado hasta mediados del siglo XX y funcionó como albergue que salvaguardaba la salud de los peregrinos durante las heladas que sacuden estos montes de Lugo cada invierno. Desde aquí, el Camino Primitivo emprende un descenso irregular hacia la Praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela. Del Hospital de Montouto, que está a menos de nueve kilómetros del núcleo fonsagradino, sobresalen las ruinas que permiten entender cómo funcionó en tiempos el complejo. 
Sin embargo, esta no es la ubicación original del hospital, un secreto que solo conocen estudiosos e interesados en la historia de la comarca fonsagradina como Gumersindo Rego y Gervasio López Portela. Ambos se remiten a las fuentes que les permitieron dar con la localización original del albergue. «Felipe Mera foi un mestre que xa avisou de que o Hospital de Montouto non era o que coñecíamos e apuntaba a outra ubicación, situada a menos dun kilómetro en liña recta. Dirixímonos a ela e atopamos releves difíciles de explicar e outros restos», aseguran. 
Las fechas clave 
Son los testimonios y la documentación que han podido recabar lo que les ha permitido entender la historia y conocer de primera mano todos los misterios: «O vello hospital comezou a funcionar no século XIII e estivo en activo ata o ano 1650, que é cando se comezou a facer o novo, o que coñecemos todos. Estreouse no século XVII e funcionou ata mediados do XX», relatan. 
¿Y por qué se construyó un albergue nuevo si ya había otro en funcionamiento? La respuesta es compleja, pero la completan entre Gumersindo y Gervasio: «Arruinouse». 
Sin embargo, del hospital original solo quedan los restos de una habitación y, bajo lupa, puede vislumbrarse un viejo muro. El esqueleto de la construcción, hecho además con una piedra que por aquel entonces no predominaba en esta zona de montaña, desapareció a mediados del siglo pasado. «Aplicouse un plan de repoboación na zona que fixo que tirasen con todo. Sepultouse baixo terra para facer unha plantación de pinos». Estos árboles siguen, a día de hoy, cubriendo la mayor parte de la ladera en la que se asentó el Hospital de Montouto original, un lugar que pudo haber sido elegido por tener agua de fácil acceso. 
Sin embargo, nada recuerda la edificación del siglo XIII. Ni placas, ni indicadores ni senderos. «Polos documentos que puidemos conseguir soubemos que había unha casa grande, dúas capelas, tres cuadras e ata hórreo», explican Gumersindo y Gervasio".

Vamos pues a llamar a este el Hospital Vello 'viejo' en relación al que conocemos actualmente, al que denominaremos Hospital Novo, situado efectivamente algo menos de un kilómetro más allá y Camino adelante, aunque a la hora de caminar para llegar a él nos parecerá algo más distante


Incidimos también en tener presente que estamos en las cercanías de la cumbre de A Lagoa Seca (1.108 m), que se tiene como parte de A Serra do Hospital. Sin embargo, a causa del cambio de ubicación aquí de una estación antiincendios en el verdadero Pico do Muradal, de altura similar y situado un par de kilómetros más al norte, se generalizó llamar Muradal a esta sierra erróneamente


Los líquenes cubren la piedra del menhir, en la que aparentemente no se ven señales de marcas ni inscripciones, aunque un estudio pormenorizado podría discernirlo más rotundamente. No deja de ser llamativo que en el emplazamiento del Hospital Novo exista otro monumento megalítico, el dolmen de As Pedras Dereitas


Del Hospital Vello nos dice la Xacopedia que "los orígenes del recinto están en el año 1357, cuando lo manda fundar el rey Pedro I el Cruel. El texto especifica que se crea en este alto y complicado escenario para ayudar a los peregrinos “que van a Santiago”, especialmente en invierno, por sus fuertes vientos y nevadas"


Ahí tenemos una de las referencias a los crudos inviernos en estos puertos de la sierra que fue llamada del Hospital por este establecimiento de acogida piadosa y de fundación -y refundación- regia, si bien algunos textos señalan que estuvo bajo la égida de los condes de Altamira, dueños de este señorío


Sobre el cambio de localización y sus razones abunda asimismo la Wikipedia, añadiendo que es este además un paraje en el que gustan de actual los buscadores de tesoros:
"La localización del hospital varió con el paso de los siglos desplazándose de su emplazamiento original, en 1698 bajo el reinado de Carlos II, cerca del menhir de Peña Labrada a su situación actual al lado del Dolmen de Montouto. Todavía es posible encontrar algún cazador de reliquias en las inmediaciones del hospital viejo buscando (saqueando) restos arqueológicos como monedas antiguas de metales preciosos. Aunque no se ha encontrado documentación que justifique la nueva ubicación, parece que se trató de mover el antiguo a un emplazamiento nuevo que unen las dos variantes del "Camino primitivo", el que viene de la Puebla de Burón y el que viene de El Padrón. En la ubicación original sólo daba servicio al primero, que fue perdiendo popularidad ya que el segundo camino fue abierto a posteriori y era más corto y frecuentado".

Llegado a lo más alto, el Camino llanea, llega a una encrucijada y sigue de frente y en recto, pasando el 'desconocido' solar del Hospital Vello:
"El edificio del antiguo hospital está escondido en un bosque de pinos y son pocos los que conocen su ubicación exacta, ya que apenas parece quedar un pequeño lienzo, si bien una cata arqueológica podría ofrecer más información".

La plantación de pinos es evidente que transformó radicalmente el entorno, por lo que nos preguntamos si también provocaría el cambio del trazado caminero antiguo, aunque solo fuera parcialmente


El mojón confirma la ruta a seguir. El Camino ya es aquí una pista de zahorra que atraviesa el piñeiral


Y, de momento siempre en recto, empieza a bajar, al principio casi imperceptiblemente


Además de los piñeiros hay algunos árboles autóctonos, arbustos, brezos y retamas o xestas


La cuneta a la derecha presenta un surco, también para las aguas sobrantes. Aquí se nota ya algo más la cuesta abajo


Y vuelve el suelo de tierra y de verde hierba en una zona más fresca y al ser de mayor umbría


Tras las cuestas, este suave descenso constituye todo un bello paseo por el pinar, donde crecen profusamente los helechos


Enlazamos con otro camino y seguimos todo de frente y bajando por el piñeiral


Pasado el cruce caminero, ahí está el hito jacobita que nos disipa toda toda sobre la dirección a seguir


Llega otro tramo recto, pero este ya en descenso. No pararemos de bajar realmente hasta llegar al Hospital Novo, situado como hemos dicho a menor altura que el Vello...


Luego, un poco de curva a la izquierda. Insistimos en que es muy posible que todo este trayecto lo hagamos en total soledad, algo que lo mismo entusiasma a unos que asusta a otros


Y es que, paso regular de peregrinos no lo veremos realmente, y dependiendo de la época, más o menos, hasta llegar al Hospital Novo


Y así, el Camino, aquí pista forestal, zigzaguea entre los pinos mientras seguimos perdiendo altura paso a paso


Vuelve la zahorra en el suelo a la vista mientras avanzamos en dirección sur-suroeste


El descenso se va haciendo un tanto más acusado, por lo que tras subir y ahora bajar, el juego de piernas sin duda se resiente en estas 'montañas rusas', habituales de todas maneras en la mayor parte del Camino Primitivo


Un arqueólogo podría decirnos si estos afloramientos rocosos que jalonan el Camino son formaciones naturales o responden a algunas de las mámoas o medorras 'túmulos' de las necrópolis megalíticas localizadas en estas sierras, la cuales quedaron tan afectadas por las plantaciones de pinos


Sugerentes formas y posiciones avivan nuestra imaginación, máxime ahora que hemos visto el menhir de Pena Labrada y nos acercamos al de Pedras Dereitas, 'de Hospital Vello a Hospital Novo'


Otra formación de llamativa forma y naturaleza a este lado del Camino


Seguimos bajando en continuado descenso piñeiral abajo. Un buen entrenamiento también para la importante bajada que, desde el Hospital Novo, nos llevará a Paradavella, enclave sanjuanista que también fue dentro de sus posesiones de Burón dependientes de la Encomienda de Portomarín, otorgada por el rey Fernando II en 1158


Si desde los casi 1.100 metros de altitud a los que estuvimos en Pena Ladra y los 1.025 metros del Hospital Vello ya hay cierta diferencia de altura, bajar a Paradavella, a unos cuatro kilómetros de aquí y a 690 de altitud media puede darnos una idea del importante descenso que nos aguarda. Lo dicho, un buen trabajo para nuestras piernas


La placidez del paisaje, tanto el cercano como el lejano, cuando a este lo vemos, contrarresta las durezas del Camino Primitivo, que tiene en ellas su característica en cuanto a esfuerzo pero también en cuanto a belleza


Salimos a un claro en el piñeiral, donde tenemos dos estupendas referencias mirando más allá de las copas de los pinos que tenemos enfrente, tanto a derecha como a izquierda


A la derecha, estos son los aerogeneradores del Parque Eólico da Lagoa Seca, montaña mal llamada del Muradal por el cambio topográfico-administrativo antes explicado


A la izquierda y más al sur son los aerogeneradores del Parque Eólico da Carba, en la vertiente más meridional de A Serra do Hospital, con penedos que llegan a los 1.076 metros de altitud


Justo al pie del primer aerogenerador de la derecha se encuentra el collado en el que se unen el camino buronés y el fonsagradino, solar del Hospital Novo, que aún no podemos ver desde aquí, tapado por los árboles


Más al sur y más abajo está el Monte de Cerredo (982 m), donde se encuentra la Subestación Eléctrica da Fonsagrada y la carretera bordea A Serra do Hospital por el alto de ese nombre (960 m). A lo lejos sur divisamos el Pico de Barreiros (818 m) en A Serra das Pandas, El Restrelo (1.003 m) en los montes de este nombre y al extremo oriental de A Serra das Pandas


Aquí abajo, es la zona del Valín do Gato, entre Pedrafitelas y Montouto


Según continuamos bajando perdemos momentáneamente de vista el Parque Eólico da Carba, que se va ocultando detrás de otro piñeiral


Pronto tendremos a la vista el Hospital Novo, el Real Hospital de Santiago de Montouto, refundado por Carlos II en 1698 en un nuevo emplazamiento


Afloramientos rocosos al lado de la pista y rampa abajo


A la izquierda, brezales y penedos con A Serra de Liñares al fondo la ya lejana, pero bien visible, Cordillera Cantábrica en su extremo por Ibias, Navia de Suarna y Os Ancares


Referencia geográfica y visual que seguiremos viendo, cada vez que miremos atrás, al este, aún cuando nos adentremos más en Galicia camino de la ciudad de Lugo


Y nos adentramos otra vez más en el piñeiral, donde nuevamente se produce el cambio del paisaje extrospectivo al introspectivo en un instante


Ahora empezamos a bajar bastante suavemente hasta llanear


Andamos por un hermoso vergel de luces y sombras en el que las ramas de los pinos forman una intrincada celosía natural


Algunos helechos crecen tan altos como una persona o más. El sotobosque forma a los lados una infranqueable barrera vegetal


Salimos del pinar a una zona de más prados, arbustos y bosque bajo, donde el Camino sigue todo de frente y continúa en llano hasta la que será la bajada final hacia el Hospital Novo


El Parque Eólico da Carba sigue siendo nuestra referencia más inmediata. Al final de estos prados sube el camino fonsagradino, con el que enseguida vamos a enlazar


Zarzas y retamas en la vereda. Viejas estacas de antiguas alambradas revelan los usos ganaderos de estas fincas


Llegamos a un rellano con pocos árboles per abundantes sebes y arbustos alrededor, donde nos cruzamos con la pista que comunica toda la cresta de la sierra y da servicio al parque eólico


De frente, los eólicos de A Lagoa Seca. Como hemos dicho el Camino pasa muy cerca de los 1008 metros de altitud de su cima


Salimos pues a esta pista y nos dirigimos a la izquierda. Fijémonos en el mojón que tenemos enfrente, que puede quedar 'disimulado' por la sombra del arbusto


El Camino continúa todo en llano, bien trillado y sin pérdida alguna posible con el Parque Eólico da Carba desde ahora siempre a la vista


Aquí tenemos el mojón jacobita, con su flecha y concha


Y el Parque Eólico da Carva, con sus penedos y praderías. La ruta fonsagradina sube entre los pinares que vemos allí abajo. Ya estamos muy cerca de unirnos a ella


Por muy poco no vemos aún la capilla de Santiago, construida tras el famoso Xacobeo'93 al lado de las ruinas del Hospital Novo, exactamente en el lugar en el que se unen ambas rutas


Por aquí abajo nace el río das Romeas, topónimo que puede tener con las romeras o peregrinas que llegaban al Hospital Novo por ambos caminos, aunque también pueden referirse a la planta del romero


No vemos desde aquí el pueblo de Montouto, del latín montem altum 'monte alto' o similar pero sí lo divisaremos un poco más adelante. Está unos metros más abajo de los pinos de la izquierda


Sí reconocemos de nuevo entre los árboles la Subestación Eléctrica de A Fonsagrada en el Alto de Cerredo. Al fondo vemos también el Restrelo


A Serra de Louxas se extiende a la izquierda. Más a lo lejos son los montes de Os Ancares por la zona de concello de Cervantes, donde destacan A Pena do Santo (1.403 m) y A Pena de Cubelos (1.223 m)


Paisajes de la Cordillera y el Alto Navia en lontananza, al sur, que siempre nos encandilan. Representan que estamos llegando al fin de las etapas más montañeras del Camino Primitivo, aunque comprobaremos que aún no han cesado y nos aguardan algunos retos antes de ganar la chaira lucense


Avanzamos en recto y en llano por la falda meridional de A Lagoa Seca, así llamada por la existencia en esta serranía de una laguna 'seca' que, no obstante su nombre, fue el suministro de agua potable a la villa de A Fonsagrada hasta que se rompió su presa


Los peregrinos 'fonsagradinos' llegan al Hospital Novo subiendo mientras nosotros lo hacemos bajando, pero ello se debe que esta vía buronesa llega a una cota bastante más elevada en el Hospital Vello, tal y como hemos dicho


La cota más alta del camino procedente de A Fonsagrada tiene en el collado su cota más alta, 1.025 metros, mientras que nosotros hemos llegado cerca de los 1.100 metros de altitud


La extensa loma de A Serra de Louxas destaca, bien visible, al sur, con las sierras de Os Ancares dominando el horizonte en todo momento


Su cota cimera es el Alto de Louxas (923 m), pero toda su cresta tiene una altura más o menos similar, haciendo de frontera entre A Fonsagrada y Navia de Suarna


Por ahí está también el Monte Campo da Cuadra (909 m). Fijémonos en la profundidad de estos valles, que forman verdaderos cañones


Todo este tramo de Camino forma un verdadero balcón natural hacia el sur, del que disfrutamos según avanzamos hacia el ya muy cercano Hospital Novo...


Miramos a ver si, entre los árboles, vemos a los peregrinos del camino fonsagradino subiendo desde el pueblo de Montouto, pues su ruta va por ahí abajo...


Y A Serra de Louxas, que cierra por el sur el gran valle del río de Lamas y sus afluentes, tributario del Navia


A nuestros pies hay otros montes como el Cueto Rebollín (898 m), el Teso de Perulledo (858 m), el Monte de Cuíñas (803 m), el monte do Vilarón (792 m), el Monte do Rubial (787 m) y el extremo meridional de A Serra de Liñares. A lo lejos A Serra de Cuías y, ya de nuevo dominando como siempre la escena, los puertos y picachos de la Cordillera Cantábrica


La larga loma de A Serra de Liñares se extiende se norte a sur desde las inmediaciones de A Fonsagrada hasta el 'cañón del Navia'. En la distancia, la Sierra del Valledor, con sus canchales pétreos resultado de la erosión y las cicatrices de la minería del oro romana resaltan en la distancia y  A Serra de Cazarnoso, con el Pico da Golada (1.425 m) forma parte del Parque Natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias (Asturias) y da paso a los montes de Muniellos


Hay ahora una ligera cuesta antes de empezar la bajada final hacia el Hospital Novo, que seguimos sin ver aún desde el Camino


Los eólicos constituyen una buena orientación visual para conocer hacia dónde nos encaminamos por estos vericuetos de A Serra do Hospital


Bifurcación y a la derecha: aquí empieza dicha 'bajada final' hacia las ruinas del hospital, que no es sino apenas el comienzo del gran descenso que nos queda para llegar a Paradanova, el siguiente pueblo del Camino


El Parque Eólico da Carba ahora está justo de frente a nosotros. Su característica forma de 'casco de barco' invertido la hace reconocible desde la lejanía


Brezos y retamas han ocupado toda la finca de la derecha, la de la izquierda es un pastizal. Es un momento emocionante este de acercarnos a la confluencia de ambos caminos


Conocer esta vía buronesa es, a nuestro entender, muy recomendable para aquellos peregrinos asiduos de los caminos que, principalmente si ya son conocedores de la ruta fonsagradina y han hecho el Primitivo y otros caminos, deseen encontrarse con trayectos más 'desconocidos' y solitarios pese a ser rutas jacobeas oficiales, algo cada vez más extraño e infrecuente, al menos en los caminos jacobitas más conocidos


La pista de zahorra hace una curva cerrada a la derecha para ir perdiendo altura más rápidamente. Al oeste se anuncian 'nuevos horizontes' y nuevos paisajes en la ruta a Lugo


Bajo nosotros, entre los árboles, la carretera de Lugo (LU-530), abierta a finales del siglo XIX, bordea esta estribaciones meridionales de A Serra do Hospital


Por ahí sigue, hacia el norte, toda la loma de A Serra de Liñares con Pedras Apañadas en la lejanía


Un poco más cerca vemos (a la izquierda de la foto), algunas casas del barrio de As Rodas de A Fonsagrada


As Rodas y el Monte da Rebordela (964 m) al sur de la villa. Al fondo los eólicos de Pedras Apañadas o Serra do Acevo llegan al Pico Cuia (1.109 m). Vemos parte del Pico Buspol y, en lo más alto, El Picu Panchón, que nos dice que a sus pies está El Palo


Como hemos dicho, poniendo rumbo oeste nuevos paisajes se anuncian al peregrino, como el de A Serra da Lastra, frontera de los concellos de A Fonsagrada y de Baleira, hacia el que nos dirigimos


Destacan, de izquierda a derecha, el Pico do Formigueiro (939 m), el Pico da Reboleira (964 m) y Os Penedos Oscuros (1.055 m). A sus pies se encuentra Paradavella; aunque no vemos el pueblo desde aquí sí que atisbamos el fuerte descenso que nos aguarda para llegar a él


Sobre nosotros, los penedos y eólicos de A Lagoa Seca en su extremo meridional, con cota de altitud de 1.068 metros


La pista baja en recto por esta falda sur de la montaña, con A Serra da Lastra ante nosotros. Más al oeste asoma un poco de A Serra da Ferradura, frontera de Baleira con Castroverde


Y ahora sí que vemos el collado donde se unen las rutas buronesa y fonsagradina, con la capilla de Santiago, confluencia de ambas, en medio y en lo más alto


A su derecha, entre los árboles, está el Hospital Vello, el Real Hospital de Santiago de Montouto que conocen los peregrinos o, al menos, los que no pasan de largo y siguen. En el campo de la ermita, que celebra romería el 25 de julio, Día de Santiago y de Galicia, se unen las dos rutas e inician, de frente, la bajada a Paradanova. A lo lejos reconocemos alguna de las casas de A Lastra, a las que llegaremos por A Costa do Sapo antes de subir al Alto da Fontaneira (934 m) por Penedo Apertado, en las faldas del Pico da Fontaneira (1.003 m). Más al oeste los eólicos son los de A Serra da Vacariza, Baqueriza o Vaqueriza, desde donde veremos la ciudad de Lugo


Aquí vemos la pista por la que suben a la capilla de Santiago los peregrinos que vienen de A Fonsagrada. En la curva hay muy buenas vistas de la población


Aquí, la celebración de A Romaría de Montouto, fue recuperada por el célebre músico popular, gaiteiro y tocador de trompa, arpa de boca o birimabo Emilio do Pando junto al párroco, y también gaiteiro, Arximiro Fernández, en base a una fiesta anterior que hacía mucho que había dejado de celebrarse, tal y como leemos en Emilio de Pando. 'Leenda viva' a fecha 17-6-2019:
"A la celebración de esta romería acudía gente de todas partes, por el disfrute de ver como los gaiteros y los bailadores de la zona hacían fiesta.

Desde que murió Emilio do Pando no se volvió a hacer. Ahora las nuevas generaciones quieren recuperarla. Para los interesados aquí os queda un link de su página de Facebook: https://www.facebook.com/Romar%C3%ADa-de-Montouto-847968285540735/"

Compartimos también este artículo periodístico que nos ofrece la página de Emilio do Pando: 'Lenda viva' con la firma de Pardo de Vera (se han recortado fecha y nombre del periódico y no lo sabemos ubicar). Asimismo, y de La Voz de Galicia del 1-7-2017 plasmamos la noticia de su fallecimiento donde, a manera de obituario, se resume su biografía musical:
"El maestro en tocar gaita y trompa de A Fonsagrada Emilio Pérez Álvarez, conocido popularmente como Emilio do Pando, apelativo del lugar en el que nació de la parroquia de Cuiñas, falleció ayer a los 85 años de edad. Nació en el seno de una familia de diez hermanos, de la que era el más pequeño y la tradición musical es heredada, ya que tanto su padre como uno de sus hermanos tocaban la trompa. El funeral se celebrará hoy, sábado, a las 16.00 horas en Porteriña y el entierro será en O Pando. 
De formación autodidacta, Emilio do Pando fue un gran colaborador del Museo Etnográfico de su localidad, además de formar parte de la directiva y fundar en el año 1979 la formación Antaruxas e Sorteiros. Además fue impulsor de la creación de varias formaciones musicales. 
En la parte final de su carrera fue invitado a participar en numerosos conciertos con grupos tan reconocidos como Luar na Lubre o Milladoiro. Participó con su paisano Herminio Villaverde en el disco La Voz Antigua en 1980. También tuvo relación con el cine al participar en la película Tiera de Fuego, grabada en parte en a Fonsagrada y en la que participaron, entre otros, Uxía Blanco, Nancho Novo o Ornella Mutti".

Aunque en el mapa y sobre el papel el Hospital Novo y el Hospital Vello están muy cerca uno del otro, esta distancia para un peregrino, andando y en invierno, era una monstruosidad, por lo que no se explica otra razón para hacer el nuevo en este lugar que la ruta fonsagradina ya era muy utilizada, seguramente mucho más que la buronesa


El estar a una menor altura quizás la salvase más también, aunque solo un poco, de la cota más alta de nieblas y nieves de esta sierra. Esas decenas de metros de diferencia pueden ser muy importantes en un momento dado


Los peregrinos y demás viajeros que escogían la más corta, directa y llevadera ruta fonsagradina sí que pasaban lejos del antiguo emplazamiento del Hospital Vello, como hemos podio comprobar, por lo que, hasta que no se hizo este del collado, seguramente pasarían de largo


Hasta que se hizo la carretera de Lugo, inaugurada en diciembre de 1894, este era el camino principal por el interior entre Asturias y Galicia. De todas maneras, dado que este collado supone un atajo muy considerable respecto al enorme rodeo que hace la carretera para bordear A Serra do Hospital, el hospital, aunque muy desvencijado, siguió en uso hasta al menos la posguerra civil


Sus restos no se ven demasiado bien desde aquí, 'camuflados' entre los zarzales y arbolado a la derecha de la capilla. Dado que mucha gente iba andando o en caballería no pocos empleaban este camino antiguo para atajar. Leemos al respecto también en la Wikipedia:
"Los vecinos del lugar recuerdan que el hospital aún disponía de un hospitalero a mitad del siglo XX, que residía sin vivir alquiler bajo la obligación de dar hospitalidad a los peregrinos. No hay constancia del año exacto de clausura, si bien cuando se instaura la romería de Santiago se le hace una restauración de mantenimiento para evitar la ruina total, lo que hace pensar que el hospital pudo quedar en desuso poco después de la guerra civil española".

En cuanto a su refundación aquí por Carlos II, es el mismo rey quien por Real Cédula exige de él en 1699 "la obligación de recoger y tratar a los pobres peregrinos que llegaren a él con todo amor y piedad"


Por estos parajes, los romeiros de antaño, ya en parte aliviados tras pasar el pueblo de Montouto, oirían tocar la campana del hospital, que se tocaba "para que sirva de guía a los peregrinos y pasajeros y no perezcan en la obscuridad y rigor del tiempo, y el Hospital haga buenas lumbres para que se enjuguen los pobres y no entren mojados en las camas", pedía también Carlos II, El Hechizado, rey atormentado por creencias brujeriles, de ahí su apodo


Además de por esta importante fundación hospitalaria, la vinculación de Carlos II con la ruta jacobea viene dada por su mujer o, mejor dicho, 'futura segunda mujer', Mariana de Neoburgo quien, aprovechando su viaje a España para casarse con él, peregrinó a Santiago. La Xacopedia también da cuenta de esta interesante historia:
"Citada también como Mariana de Austria. De origen alemán (Düsseldorf 1667-Guadalajara 1740), esta famosa, influyente y polémica reina consorte española (1689-1700) es la más conocida peregrina de cuantas llegaron a Santiago a través del Camino Inglés. Se conservan varias crónicas del viaje. 
Tras casarse en 1689 por poderes en Neoburgo (Baviera) con el monarca español Carlos II el Hechizado -fue su segunda esposa-, viajó por mar a España en abril del año siguiente para realizar la boda en persona con el monarca, que se iba a celebrar en mayo en Valladolid. Antes de partir del puerto holandés de Flessinga, Mariana manifestó su deseo de aprovechar el viaje para peregrinar a Santiago de Compostela, algo que Carlos II celebró enviándole desde España un rosario para la ocasión. 
La reina llegó al puerto de Mugardos, en la ría de Ferrol, debido a un temporal que desvió el barco del destino previsto, que era A Coruña. Por tierra viajó hasta esta ciudad, donde se celebraron grandes fiestas en su honor. Como muestra de agradecimiento a los coruñeses, los monarcas donaron posteriormente a la colegiata de Santa María do Campo un arca eucarística de plata (1691) y una custodia (1695). Ambas obras pueden contemplarse actualmente en su museo. Después de tres días en A Coruña, Mariana partió hacia Compostela por el Camino Inglés. Era un itinerario que muchos peregrinos anónimos de su misma nacionalidad, llegados en barco, habían seguido antes que ella. Aunque la suya no fue precisamente una peregrinación anónima; baste decir que salió de A Coruña con un séquito de 1.500 personas. 
 
En Compostela también recibieron a la reina Mariana sin reparar en gastos, como nunca antes se había hecho con peregrino alguno, si nos atenemos a las crónicas de la visita. Además, se le obsequió con alguna de las mejores piezas del tesoro catedralicio. La reina, que respondió con varias ofrendas al Apóstol, permaneció en la ciudad desde el 16 al 19 de abril. Lo hizo en medio de una expectación popular sin precedentes, con la ciudad engalanada e iluminada de noche con antorchas y animando su estancia con festejos y representaciones teatrales, entre ellas la de la vida de Santiago el Mayor. 
La peregrinación de Mariana dejó en Santiago otro recuerdo perenne: el día 18, mientras asistía a la misa en la catedral, el botafumeiro, puesto en funcionamiento en su honor, se desprendió con gran estruendo cayendo cerca de ella. Según las crónicas, milagrosamente no causó ningún daño personal. Al día siguiente Mariana y su séquito partieron camino de Valladolid. 
El esfuerzo que las autoridades compostelanas pusieron en agradar a la reina germano-española no sirvió, sin embargo, para hacer más fluidas las relaciones de los monarcas con la Iglesia de Santiago y su apostólico sepulcro. Durante el siglo XVIII y gran parte del XIX ninguno de ellos sintió la necesidad de peregrinar a Compostela, todo un símbolo de la progresiva pérdida de influencia de la Iglesia santiaguesa y del desplazamiento del poder hacia el centro y el sur de España".

Se dice que Mariana de Austria avivaría los pavores de su marido al auspiciar los exorcismos a su hechizado marido, pero eso ya sería otra historia, como también la de la primera mujer de Carlos II, María Luisa de Orleans, devota peregrina por los santuarios de la cristiandad en un infructuoso y desesperado intento por quedarse embarazada, algo que tampoco consiguió su segunda esposa. Eso y los vaivenes políticos y geopolíticos de la época causarían la Guerra de Sucesión Española, el cambio de dinastía y muchas cosas más, no solamente a nivel español, sino también europeo y mundial


Ya que hablamos de personalidades vinculadas con el Camino de manera directa o indirecta, y en concreto con el hospital de Montouto podríamos referirnos a la leyenda, en absoluto verificada, según la cual La Bella Otero, o Agustina Carolina del Carmen Otero Iglesias, pontevedresa de Valga y famosísima "bailarina, cantante, actriz y cortesana española afincada en Francia y uno de los personajes más destacados de la Belle Époque francesa en los círculos artísticos y la vida galante de París", como explica Wikipedia, "cuando aún era una niña y fue violada, fue atendida en ese hospital y duró varios veces en recuperación internada allí"


Independientemente de la realidad o fantasía de la noticia, se entrevé que las antiguas instituciones hospitalarias de acogida de peregrinos que aún funcionaban en el siglo XIX evolucionaban hacia otros cometidos, más parecidos al sentido sanitario actual de un hospital que al de alojamiento de pobres y de romeros


De esta corta y parca en datos leyenda de La Bella Otero de niña en Montouto hallamos diferentes referencias en unas cuantas fuentes pero, verdadera o falsa, sin aportar más información, al menos que yo sepa, que lo anteriormente dicho

La Bella Otero. Foto de Jean Reutlinger

Sí es verdad que sus vicisitudes en la infancia pasaron por este horrible episodio de la violación y posterior fuga de su casa y que, al inventar ella misma parte de su pasado para ocultarlo, las conjeturas concretas sobre ese periodo de su vida no son fiables. Compartimos buena parte de lo que también nos explica de su biografía la Wikipedia:
"Hija de una madre soltera y muy pobre (Carmen Otero Iglesias, 1844-1903) apenas tuvo acceso a una educación académica. Tuvo cinco hermanos: Gumersindo, Valentín, Adolfo y Francisco. El 6 de julio de 1879, a los diez años, fue violada por Venancio Romero "Conainas", zapatero del pueblo, a causa de lo cual quedó estéril y huyó de casa unos meses después para no volver nunca más a su pueblo natal, Valga. Tras la fuga decidió usar su segundo nombre: Carolina, en lugar del primero Agustina. 
Trabajó en una compañía de cómicos ambulantes portugueses. Al dejar la compañía se vio obligada a ejercer oficios muy humildes para salir adelante, como trabajar de criada doméstica, bailar en locales de la más diversa índole, e incluso llegar a ejercer la prostitución. 
En 1888 conoció en Barcelona a un banquero llamado Ernest Jurgens que la quiso promocionar como bailarina por Francia y la llevó a Marsella, aunque enseguida empezó a promocionarse a sí misma hasta llegar a ser una bailarina conocida en toda Francia como La Bella Otero. En la promoción enfatizaba su origen español (muy exótico en Francia por entonces) y se presentaba artísticamente como andaluza y de origen gitano. La construcción del personaje artístico de Otero está tan llena de mitos que incluso han perdurado hasta nuestros días, habiendo biógrafos que sitúan su nacimiento en Cádiz, hija de una gitana, tal y como ella afirmaba en su autobiografía. 
Realizó giras por todo el mundo como bailarina exótica y actriz, consiguiendo fama internacional. Se sabe que actuó en Nueva York en 1890, además de visitar otros países como Argentina, Cuba y Rusia, coincidiendo en este último con Rasputín. Otero actuó durante muchos años en París en el Folies Bergère, donde era la estrella y en el Cirque d'Été, convirtiéndose en una de las primeras artistas españolas conocida internacionalmente. 
Otero no era una bailarina profesional y su arte era más instintivo que técnico. Sus danzas eran una mezcla de estilos flamenco, fandangos o danzas exóticas. También era una cantante competente y tenía calidad como actriz. Representó Carmen de Bizet y piezas teatrales como Nuit de Nöel. 
Carrera artística 
En 1888 conoció en Barcelona a un banquero llamado Ernest Jurgens que la quiso promocionar como bailarina por Francia y la llevó a Marsella, aunque enseguida empezó a promocionarse a sí misma hasta llegar a ser una bailarina conocida en toda Francia como La Bella Otero. En la promoción enfatizaba su origen español (muy exótico en Francia por entonces) y se presentaba artísticamente como andaluza y de origen gitano. La construcción del personaje artístico de Otero está tan llena de mitos que incluso han perdurado hasta nuestros días, habiendo biógrafos que sitúan su nacimiento en Cádiz, hija de una gitana, tal y como ella afirmaba en su autobiografía. 
Realizó giras por todo el mundo como bailarina exótica y actriz, consiguiendo fama internacional. Se sabe que actuó en Nueva York en 1890, además de visitar otros países como Argentina, Cuba y Rusia, coincidiendo en este último con Rasputín. Otero actuó durante muchos años en París en el Folies Bergère, donde era la estrella y en el Cirque d'Été, convirtiéndose en una de las primeras artistas españolas conocida internacionalmente. 
Otero no era una bailarina profesional y su arte era más instintivo que técnico. Sus danzas eran una mezcla de estilos flamenco, fandangos o danzas exóticas. También era una cantante competente y tenía calidad como actriz. Representó Carmen de Bizet y piezas teatrales como Nuit de Nöel. 
Carrera como cortesana 
A pesar de sus éxitos profesionales, Otero había conseguido ascender en el mundo artístico prostituyéndose y haciéndose amante de hombres influyentes. No era una práctica extraña que las artistas ejercieran de cortesanas para aumentar sus ingresos. En la Belle Époque era habitual y los hombres que podían pagar las astronómicas sumas que cobraban estas cortesanas conseguían prestigio. Otero era una de las más famosas y cotizadas de la alta sociedad parisina. Fue amante, entre otros, de Guillermo II de Alemania, Nicolás I de Montenegro, Leopoldo II de Bélgica, Alfonso XIII de España, Eduardo VII del Reino Unido, y los grandes duques Pedro y Nicolás de Rusia; con Aristide Briand mantuvo una relación entrañable que duró hasta la muerte del político. Otero llegó a reunir una fabulosa fortuna que, debido a la ludopatía que padecía, fue dilapidando en los casinos de Montecarlo y Niza. 
Fallecimiento 
Retirada de los escenarios en 1910, se estableció en Niza, donde vivió hasta su muerte en 1965 totalmente arruinada y sola. Vivía de una pensión que le pasaba el Casino de Montecarlo en agradecimiento por los millones de francos que en él dejara.[3] Nunca se casó. 
Falleció de un infarto fulminante en su humilde departamento el 12 de abril de 1965, con noventa y seis años. A su entierro solo asistieron varios crupieres y el gerente del Casino de Montecarlo para despedirla. 
De su vida se han escrito varias biografías y se han hecho películas y series para la televisión. Debido a que Otero inventó parte de su pasado para ocultar hechos como su violación o sus orígenes extremadamente humildes, muchas biografías, películas u otros trabajos en torno a su persona tienen datos inexactos y hechos que nunca sucedieron de verdad. 
Reconocimientos 
En el año 2003, en un parque de su municipio natal, se inauguró una escultura de bronce en su honor obra del escultor Camilo Rodríguez Vidal. También en Valga, desde 2004, se celebra la Muestra de la Camelia Bella Otero. La última planta del Museo de la Historia de Valga está dedicada a su trayectoria, así como un edificio anexo donde que se ha rehabilitado como una casa tradicional gallega y que estaría vinculado a la infancia de la artista".

Quede pues como una de tantas nebulosas mitológicas de las que tanto abundan en el Camino, hasta que encontremos nuevos datos que corroboren o rechacen que por estos mismos senderos caminó uno de los grandes mitos exponentes de la célebre Belle époque francesa, el amplio periodo de relativa paz entre el final de la Guerra Franco-Prusiana y la Primera Guerra Mundial


Bajamos cómodamente por esta senda no perdiéndonos detalle de lo que vemos, repasando a la vez su historia... y su particular leyenda


Nos adentramos en una pequeña arboleda que crecen entre las fincas, donde el Camino va a hacer un poco de curva a la izquierda


Un hermoso recodo del Camino, pisando hierba a esta buena sombra del arbolado


Giro a la izquierda bien señalado por el mojón con su concha y flecha


Y también por la placa kilométrica con la distancia a la Praza do Obradoiro


Acabamos de bajar de los 145 kilómetros: 144,993 exactamente


Salimos del bosquete y empieza otro tramo, recto y llano con el Parque Eólico da Carba de frente a nosotros, la capilla de Santiago de Montouto y la unión de caminos. Volvemos a leer la Xacopedia: 
"Tanto las ruinas de este viejo hospital de peregrinos y viajeros como su entorno están entre los más despejados, sobrecogedores y solitarios de cualquiera de las rutas jacobeas, un espacio privilegiado sólo levemente alterado desde mediados de la primera década del siglo XXI por un parque eólico que no respetó su fuerte simbología jacobea. Los orígenes del lugar se pierden en el tiempo, como recuerda el dolmen de As Pedras Dereitas, contiguo al viejo hospital y que ha sobrevivido hasta el presente".

Sobre el Real Hospital de Santiago de Montouto, no era este, ni mucho menos "el primer hospital que se encontraban los peregrinos al entrar en Galicia", ni mucho menos, como muchas veces se ve escrito en algunos artículos y guías. Si el de Cuia consideramos que aún estaba en Asturias, si bien casi en la frontera, hemo sabido que el primero era el de Fonfría, propiedad de la Orden de Malta, en origen de San Juan de Jerusalén


En A Proba de Burón supimos hasta de tres: "el de la Santísima Trinidad -fundado hacia el 1338-, el de la Reina y el de Santiago -mencionados en un testamento de 1384- en los que los peregrinos solían buscar cobijo", nos dice la Xacopedia, mientras que en A Fonsagrada nos cuenta que "se conoce la existencia de un albergue de peregrinos hasta mediados del siglo XVIII en la calle Ron donde se dice que hacían fuego y tocaban la campana en los días de niebla densa para que los peregrinos no se perdiesen"


Junto con ellos habría existido un elenco de posadas, mesones y posadas camineras, como la Casa do Mesón de A Fonsagrada y las que dieron origen a topónimos como Paradanova o Paradavella, entre otras, atenderían a arrieros y demás viajeros de estos caminos, siendo susceptibles de ser usadas también por los peregrinos para comer, proveerse y pernoctar


Pese a su refundación por parte de Carlos II, es decir, por la misma Corona en su máximo representante, no tardó el Real Hospital de Santiago de Montouto en caer en decadencia, pues el hospitalero Francisco López denunciaba en 1761 que "No se puede habitar ni sirve para ningún pobre peregrino ni transeúnte". Poco después se denuncia que nada más sirve que para acoger "ladrones, bandidos y todo tipo de indeseables", nos dice asimismo la Xacopedia


Estas serían razones de sobra para que la propia parroquia de A Fonsagrada se hiciera cargo del hospital de peregrinos en 1771, prolongándose su existencia y servicio un siglo y medio más, siendo su último hospitalero conocido "el popular Tío Manuel, quien acabó sus días pidiendo limosna para poder mantener la numerosa prole con la que contaba", apunta el historiador Ricardo Polín


Ahí abajo, a la sombra de los pinos que crecen junto al camino fonsagradino, nace el Rego de Lagos, que sigue cuesta abajo entre la foresta a dar sus aguas al río Ranside, más allá de Montouto


Fijándonos bien, ahora podremos ver parcialmente la aldea de Montouto, por donde suben hacia el hospital del mismo nombre los romeiros de la ruta fonsagradina


Entre la desaparición del Hospital Vello y la construcción y puesta en servicio del Hospital Novo, pasaron unos cuarenta años durante los cuales hizo de albergue provisional una casa de este pueblo, la cual sigue habitada. Vivían en ella dos hermanos que hacían de hospitaleros y trabajaban la tierra, existiendo documentación al respecto, según los historiadores Gurmesindo Rego y Gervasio López Portela antes citados


En la década de 1990 se consolidaron las ruinas del Hospital Novo cara al Xacobeo'93, que quien esto escribe conoció en agosto de aquel año. Luego también se hizo la actual capilla de Santiago unos metros más allá, en la encrucijada


El hospital tuvo su propia capilla dedicada a Santiago dentro de sus instalaciones, las actuales ruinas, que incluían cuatro pequeños edificios unidos y cubiertos de palla y louxas de pizarra, como era lo habitual. Había dormitorios, hospedería, cocina y cuadras


El siguiente hospital de peregrinos del que se tienen noticias estaba el el pueblo de A Fontaneira, al otro lado del pico y alto de ese nombre, que vemos al oeste a lo lejos


Más allá los peregrinos de antaño dispondrían de sucesivos establecimientos hospitalarios en Castroverde, Gondar y la misma ciudad de Lugo, a un par de jornadas o tres desde aquí andando, donde había varios


Junto con ellos, recalcamos, había mesones y posadas en varios pueblos del recorrido, como el de Paradavella, el de O Cádavo, capital de Baleira, los de Castroverde, el Mesón de Fraiás en Pipe, el Mesón da Pallota con su posada, a la entrada de Gondar (y del concello de Lugo) y varios más


Un poco más abajo sí que veremos bien, a la izquierda del Camino y en medio del prado detrás del Real Hospital de Santiago de Montouto el dolmen de Pedras Dereitas, que aquí tenemos con la capilla de Santiago al fondo y que, como el de Pena Labrada, además de señalar necrópolis megalíticas de túmulos, mámoas o medorras, tan abundantes en estos contornos, parecen marcar rutas ancestrales y servir de divisoria secular de territorios


Un hito caminero marcado especialmente por los hitos pétreos de Pedrafitelas, monumento megalítico "que se ha venido utilizando modernamente como un limitador administrativo de aldeas, pero se cree que pudo haber sido un enterramiento o un hito en el camino a través de la sierra para los antiguos viandantes", nos dicen en la Wikipedia


Por ello, cuando la Xacopedia nos informa sobre la historia del hospital, nos dice que "Los orígenes del lugar se pierden en el tiempo, como recuerda el dolmen de As Pedras Dereitas, contiguo al viejo hospital y que ha sobrevivido hasta el presente". En Fonsaweb nos ofrecen de él estos precisos datos:
"Conserva cuatro ortostatos de grandes dimensiones, el más grande de los cuales mide 1,30 m de ancho por 1,90 m de altura y 40 cm de grosor. Carece de túmulo".

Es un monumento megalítico "que se ha venido utilizando modernamente como un limitador administrativo de aldeas, pero se cree que pudo haber sido un enterramiento o un hito en el camino a través de la sierra para los antiguos viandantes", nos dicen en la Wikipedia


Ricardo Polín explica en O Camiño Primitivo de Santiago (separata de la revista Lvcensia nº 6, año 1993) que el hospital se encuentra en un campo de mámoas 'túmulos', aquí más llamados medorras, "de gran valor arqueológico (tal vez una docena) sobresaliendo un buen ejemplar de dolmen por el este"


Este collado significa además el paso geográfico de la cuenca fluvial del Navia a la del Eo, que separa A Serra do Hospital y otras sierras que se extienden hacia el norte


Si bien el Hospital Novo de Santiago de Montouto se construyó donde confluyen ruta buronesa y ruta fonsagradina, su ubicación, disposición y esta que se tiene por su entrada principal se orientan hacia los caminantes que llegan, como nosotros, de A Proba de Burón, lo que querría decir que esa ruta aún no habría sido aún plenamente relegada por la fonsagradina, algo que se confirmaría avanzando el siglo XVIII


En medio tenemos un aljibe con canalización en todas direcciones para llevar el agua de lluvia a regar los huertos de rodeaban el edificio hospitalario y que eran de su propiedad y para su mantenimiento. Se dice que los peregrinos se detenían a lavarse, al menos los pies, antes de entrar en el hospital. La tradición local dice que se echaba sal en el agua para desinfectar las piernas cansadas


Forma una pequeña piscina, de paredes pétreas pero no muy altas, pues apenas llegan a la rodilla de una persona. Tiene una curiosa forma de hexágono, lo que sin duda agradará a los amantes de la numerología, la geometría y lo cabalístico, si bien cierto es que se trata de una solución bastante empleada en construcciones de este tipo. Aunque la mayoría de las fuentes bautismales históricas son octogonales (que simbolizan el "octavo día" o la Resurrección), el hexágono se utilizó con frecuencia en la arquitectura bizantina y medieval para diseñar estanques y fuentes sagradas


En la historia de la arquitectura religiosa las construcciones de estanques y piscinas hexagonales podían tener un fuerte componente místico. Por ejemplo, en el códice medieval De Balneis Puteolanis de Pietro da Éboli (siglo XIII) se muestra entre sus ilustraciones el balneum sulphatra de Pozzuoli en Nápoles, donde las mujeres se sumergían en un estanque hexagonal de aguas termales, dada la creencia médica y espiritual según la cual la geometría del hexágono y las propiedades del agua devolvían la fertilidad


En este caso, la fertilidad, de haberse buscado ese simbolismo o alegoría, sería hacia los campos del hospital, regados con este agua por su red de canalización. Aunque la mayoría de las fuentes bautismales históricas son octogonales (que simbolizan el "octavo día" o la Resurrección), el hexágono se utilizó con frecuencia en la arquitectura bizantina y medieval para diseñar estanques y fuentes sagradas


En cuanto a la capilla del hospital, Uría Ríu da cuenta de dos ermitas, del apóstol Santiago y de San Lorenzo, localizadas "en el camino real que va de Asturias a Santiago, lo que quiere decir que no habría solo uno sino dos santuarios". La capilla del hospital, dedicada indiscutidamente a Santiago, Ricardo Polín la localiza según entramos a la derecha, como podemos ver en el mapa que adjunta en su trabajo:

Fuente: Ricardo Polín en O Camiño Primitivo de Santiago (revista Lvcensia nº 6, año 1993)

Aquí vemos en este plano la entrada a la que nos dirigimos ahora, A Paradavella, que vemos a la derecha. Con la capilla a continuación, también a su derecha

Fuente: Xacopedia

La Xacopedia nos ofrece en cambio esta otra opinión, la capilla se encuentra justo al otro extremo, en la entrada por A Proba de Burón


Llegamos a la cabaña en la que polín ubica cuadras y la Xacopedia un cuarto sin especificar delante se la antigua capilla, que estaría según su plano en la parte posterior. En la web El mapa oscuro y firmado por El Cartógrafo Oscuro leemos la entrada El Hospital de Montouto: ruinas y niebla en el Camino Primitivo...
"En las montañas de A Fonsagrada, las ruinas del Hospital de Montouto recuerdan un tiempo en que atravesar el Camino Primitivo podía significar perderse bajo la nieve. No era un hospital como los actuales, sino un refugio levantado para recibir a peregrinos, pobres y caminantes en uno de los tramos más duros del viaje a Santiago. 
Hoy permanecen muros de piedra, una pequeña capilla y un dolmen mucho más antiguo que el propio Camino. Cuando la niebla desciende sobre la sierra, las tres épocas parecen ocupar el mismo lugar: la de los muertos prehistóricos, la de los peregrinos medievales y la de quienes ahora atraviesan un paisaje casi vacío. 
El conjunto se encuentra en el municipio lucense de A Fonsagrada, sobre un collado de la sierra de Montouto y dentro del recorrido del Camino Primitivo. Queda entre A Fonsagrada y O Cádavo, en una etapa de montaña expuesta a la lluvia, el viento y los cambios rápidos de tiempo. 
Se llega caminando por el trazado jacobeo. El lugar no debe entenderse como una atracción cerrada ni como unas ruinas preparadas para explorarlas por dentro. El interés está en contemplar el conjunto, leer el paisaje y continuar sin trepar sobre los muros ni alterar el dolmen. 
Un refugio contra la nieve y el abandono 
Los hospitales medievales del Camino ofrecían techo, alimento y auxilio. En una tierra poco poblada y castigada por el invierno, esa hospitalidad podía separar la supervivencia de la muerte. Montouto nació para cubrir precisamente ese vacío. 
El cambio de emplazamiento permitió situarlo donde convergían variantes históricas del Camino. Las dependencias se organizaban alrededor de las necesidades más elementales: descanso, cobijo y asistencia. No hacía falta una arquitectura monumental. Bastaban muros capaces de contener el frío y una presencia humana que mantuviera encendido el refugio. 
Cuando el tránsito disminuyó y las nuevas comunicaciones transformaron la comarca, el hospital perdió su función. El abandono no llegó mediante una catástrofe, sino por la desaparición lenta de la necesidad que lo había creado. 
El dolmen estaba allí antes del Camino 
Junto al hospital se encuentra el dolmen de Montouto, integrado en una necrópolis megalítica. Su presencia recuerda que el collado ya tenía significado miles de años antes de que los peregrinos cristianos cruzaran la sierra. 
No puede afirmarse que el Camino Primitivo reproduzca deliberadamente una ruta sagrada prehistórica. Sin embargo, la proximidad entre el monumento funerario, el refugio y la capilla convierte el paraje en una superposición excepcional de memorias. Cada época dejó su propia forma de enfrentarse al viaje, la muerte y la incertidumbre. 
Historias de caminantes perdidos 
La montaña alimenta relatos sobre viajeros desorientados, luces vistas en la niebla y voces que parecían guiar a quienes se apartaban del sendero. Son motivos habituales en la tradición oral de los caminos y no existen pruebas que permitan atribuirlos a sucesos concretos de Montouto. 
La explicación más sencilla resulta suficientemente inquietante. Con visibilidad reducida, el viento deforma los sonidos; una silueta de piedra puede parecer una persona y unos pocos metros bastan para perder la referencia del sendero. La leyenda comienza donde la orientación falla. 
Hipótesis del cartógrafo 
Montouto no inquieta porque allí tenga que ocurrir algo inexplicable. Inquieta porque revela lo frágil que fue siempre el viajero. El hospital se levantó como respuesta práctica a un miedo concreto: quedar solo, enfermo o atrapado por la nieve lejos de cualquier población. 
Mi hipótesis es que las ruinas conservan la forma de ese miedo. El techo ha desaparecido, pero la razón por la que existió continúa siendo comprensible cada vez que la niebla borra la siguiente curva del camino".

A partir del estanque empieza la calle empedrada que  entra en las ruinas del antiguo complejo hospitalario. Por ella sigue el canal que viene del aljibe


A la derecha, prados de Os Oteiros, donde estaban parte de las antiguas huertas. Divisamos el gran tobogán que baja al valle del Rego de Rieiro. A su izquierda baja el Camino de Santiago rumbo a Paradavella


A la derecha, una parede de piedras tiene unas cuantas salientes y, empotradas en ellas, a manera de asientos: "varios bancos sobresalen de los muros y permiten imaginar a las decenas de caminantes que esperaban apoyados sobre la roca para ser atendidos", escribe María Guntín para La Voz de Galicia en Un hospital de peregrinos del siglo XVII, artículo publicado el 12-2-2021:
"El viento penetra entre los muros de piedra que conforman el acceso al antiguo hospital de peregrinos de A Fonsagrada, el albergue de Montouto. Allí, en una sierra a más de mil metros de altitud, el frío apremia, pero las paredes confieren un resguardo apañado, fruto de una construcción del siglo XVII —la ubicación original aún entraña una serie de enigmas y se remonta al XIV, que fue cuando se cambió por motivos estratégicos— diseñada especialmente para salvaguardar la salud de los caminantes durante las heladas que se suceden cada invierno en esta zona de montaña. Aquí, en la provincia de Lugo, el Camino Primitivo emprende un descenso irregular y embarrado hacia Compostela. 
Al lado del viejo hospital, que está a menos de nueve kilómetros de A Fonsagrada, lo primero que se puede ver es una ermita moderna dedicada al apóstol Santiago. A su derecha está el dolmen de As Pedras Dereitas, parte de una necrópolis megalítica. (...) 
Después, para llegar a las ruinas del sanatorio hay que caminar por una vía de piedra. (...) En realidad, parte del hospital está caído y no es posible entrar en las construcciones que forman el conjunto, pero la magia del lugar reside en la combinación que forman la luz, las piedras y el paisaje de montaña. Allí, solo se escucha de fondo el sonido de los molinos, instalados en lo alto. 
El hospital de Montouto estuvo activo hasta principios del siglo XX y tenía distintas dependencias que acogían a los caminantes que intentaban llegar a Santiago de Compostela. 
Durante su funcionamiento, hay escritos que recogen que las campanas del hospital sonaban por las noches para guiar a los peregrinos y establecen también que todo aquel que llegara debía ser tratado y cuidado. 
Ahora, el enclave natural en el que se encuentra y la historia que envuelve al monumento invitan a una visita. Además, hasta el lugar no llegan los coches por el mal estado de la pista, así que no queda más remedio que echar a andar y dejarse envolver por el Camino Primitivo".

Sería este murete pues su 'recinto amurallado', pues si bien cuando se hizo el hospital actual ya había acabado la inestable época feudal de guerras civiles y revueltas irmandiñas, eso no quiere decir que acechasen posibles peligros en los que, cualquier edificio de piedra, y más enclavado como este en un acceso y collado tan importante, era proclive a ser empleado como improvisado parapeto o fortaleza


Aparte del secular problema del bandolerismo, no hemos de olvidar que las cercanas costas gallegas siempre fueron proclives al desembarco de tropas enemigas y la piratería, así como las guerras endémicas contra potencias navales como Inglaterra, Francia y Holanda muy frecuentes. Si a ello le sumamos que estamos en caminos de paso entre Asturias y Galicia, con ramales a la costa y la meseta vía León, no debe escapársenos la posición estratégica del lugar


Esta zona fue teatro de operaciones guerrilleras contra los franceses a partir de 1809, en partidas organizadas por el Cura de Freixo, Juan Martínez Villaverde, quien luego también levantó a los tradicionalistas locales durante la primera carlistada o guerra carlista. En ese mismo año las tropas napoleónicas al mando del mariscal Soult persiguieron por este camino a las del brigadier general inglés Sir John Moore, incendiando A Fontaneira con su hospital de peregrinos


Los planos de Ricardo Polín  y de la Xacopedia coinciden en que, al lado de la actual cabaña, estaba el pasillo de entrada a la cocina, con una cuadra al fondo para Polín y la capilla de Santiago para la Wikipedia. A continuación habría dos cuartos de dormir separados por pared intermedia y, detrás y al lado de la cocina, la hospedería-enfermería


Fijémonos cómo, del canal principal que recorre la rúa a la larga, sale otro a la derecha hacia el prado de la izquierda. El agua pasa por un huequecillo hecho en el muro


Detrás del dormitorio de la derecha, la hospedería tendría puerta al habitáculo en el que Ricardo Polín localiza la capilla y la Xacopedia una corte o cuadra, en la esquina sureste del conjunto


"Se eximió a los colonos que vivían en este lugar, de pagar cualquier tributo, pero en contrapartida debían limpiar el camino de nieve para garantizar el buen tránsito de los peregrinos", nos dicen en la entrada dedicada a Montouto en Adarve Granadino


Yendo a la salida, muy posiblemente este sería un espacio porticado, a los lados hay un par de estancias de uso no del todo definido pero que acogerían un porche


A la izquierda, pero a continuación de esta primera, Ricardo Polín ubica la capilla, mientras que la Xacopedia señala una corte o cuadra


Saliendo de nuevo al exterior, el empedrado llega a donde el canal hace una 'T', llevando el agua a los prados, antiguas tierras de labor, situados delante y detrás del hospital


De frente ya, el campo de romerías de la capilla de Santiago. Detrás de ella veríamos acabar la cuesta de Montouto a los peregrinos del camino fonsagradino: aquí se unen las dos rutas


El mojón señala la ruta hacia Paradavella, donde el Camino, siendo ya uno sigue a la derecha, donde empezará la bajada por Os Oteiros desde este histórico Real Hospital de Santiago de Montouto, fundado por un monarca al que llamaron desde justiciero a cruel y refundado por un rey hechizado...




















































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