| El menhir de Pena Labrada y el Camino en A Lagoa Seca (A Serra do Hospital) |
Este es menhir de Pena Labrada, hito del Camino de varios milenios de antigüedad, monumento megalítico del monte de A Lagoa Seca, al oeste de A Fonsagrada que, acaso relacionado con ancestrales rutas pastoriles, límites de pastos y de territorios, así como con los numerosos campos de medorras, necrópolis de túmulos prehistóricos, marca y señala la senda desde muchísimo antes del culto jacobita, cuando en vez de plantaciones de pinos habría aquí camperas ganaderas y boscaje de montaña, del que aún quedan algunas fragas autóctonas en torno a este que fue el viejo itinerario de A Proba de Burón, hoy en día apenas transitado por los peregrinos, que prefieren el más concurrido y conocido de A Fonsagrada
Las plantaciones de piñeiros, aunque respetaron el menhir (si bien fue cambiado de ubicación unos metros), hicieron desaparecer algunas de esas medorras y también los restos del que fue el primer Real Hospital de Santiago de Montouto, fundado en este lugar de A Serra do Hospital para acoger peregrinos jacobitas, especialmente en invierno, en 1357 por el propio rey Pedro I de Castilla y al que se llegaba tras subir desde A Proba de Burón por A Bastida y Xestoso de Riba
El hospital -en el sentido más de refugio de caridad que de sanatorio, aunque algunas curas y remedios siempre había-, fue refundado 1698 por Carlos II de Habsburgo, pero no en este lugar sino un par de kilómetros escasos más al sur, a menor altura y donde esta vía buronesa enlaza con la fonsagradina, muchísimo más transitada, que ya por entonces parecía estar prefiriéndose por los peregrinos y demás viajeros, dado que es un poco más corta y, sobre todo evita los grandes subeybajas del camino por A Proba de Burón
| Carretera LU-P-1906, a la que salimos poco antes de llegar a Pena Labrada |
Este trayecto del viejo Camino es, en nuestros días, casi todo él una pista ganadera y forestal desde A Bastida y Xestoso de Riba hasta la llegada la carretera local LU-P-1906, la cual seguiremos unos metros en un de los pocos trechos llanos que hay desde A Proba de Burón hasta Pena Labrada, que viene a ser la cota más alta de esta subida, cerca de los 1.107 metros de altura de la cima de A Lagoa Seca o A Lagúaseca, parte como hemos dicho de esta Serra do Hospital que se extiende de norte a sur al oeste del concello de A Fonsagrada
Esta carretera LU-P-1906 comunica la carretera de Lugo (LU-530) con los ramales que, desde ella, van a pueblos como Xestoso de Riba, Mourisco, Pacios y otras aldeas y parroquias de esta zona de A Fonsagrada, siendo además uno de los accesos al vecino concello de Ribeira de Piquín
Es uno de los pocos trayectos llanos, pero también de los escasos asfaltados, de este camino buronés, ruta oficial del Camino Primitivo de Santiago pero muy poco concurrida en comparación con la que va por A Fonsagrada, mucho más conocida. Ahí tenemos uno de los hito camineros jacobitas que jalonan e indican el recorrido
Esta carretera parte de la carretera de Lugo (LU-530) en Pedrafitelas, a dos kilómetros de aquí, por donde pasa el camino fonsagradino. Aún hoy en día hay vecinos que, como me ha pasado a mí alguna de las veces que hice esta ruta, si ven a un peregrino andando por aquí, se detienen a preguntarle si se ha perdido, y es que, efectivamente, más de uno había tomado el camino que no pretendía en la bifurcación de Paradanova, donde se separan el ramal que va a A Fonsagrada y este, el de A Proba de Burón
La LU-P-1906 es una carretera de más bien muy poco tráfico, el de los residentes básicamente, pero no por ello hemos de dejar de estar atentos. Los conductores no están tan acostumbrados al paso de peregrinos por aquí como por la otra ruta, la fonsagradina
Estemos pendientes pues, a los pocos pasos carretera adelante la vamos a dejar, cruzándola, para tomar el sendero de hierba que sale al otro lado y sube a Pena Ladra
Hay un mojón que nos indica tomar este camino, que empieza en fuerte repecho, cuando estamos a algo menos de tres kilómetros de la confluencia de las rutas buronesa y fonsagradina en el solar actual del Real Hospital de Santiago de Montouto, el refundado por Carlos II El Hechizado, el último de los Austrias, en 1698
Se resuelve que, desde la bifurcación de Paradanova, la longitud total del trayecto por A Proba de Burón, que es este que estamos siguiendo, el de 11,288 kilómetros, mientras que por A Fonsagrada son kilómetro y pico menos, una diferencia poco notable en sí misma y sobre el papel, pero que acompañada de la orografía del trayecto buronés, con formidable bajada al valle del río da Proba y posterior larguísima ascensión a Pena Labrada, hicieron que esta senda, pese a su historia, quedase relegada frente a la ruta fonsagradina"He recorrido el Camino Primitivo en varias ocasiones. Y, sin embargo, hasta hace muy poco había una parte de su historia que permanecía fuera de mi experiencia como peregrino.
Esta vez, al llegar a A Fonsagrada, decidí abandonar por unas horas el itinerario más habitual y buscar aquel otro camino que, desde Paradanova, se dirige hacia A Pobra de Burón para alcanzar posteriormente el Hospital de Montouto.Lo que encontré fue mucho más que una variante.Encontré un camino antiguo.Un camino de montaña, silencioso, exigente, en algunos momentos áspero, pero extraordinariamente bello. Y, sobre todo, encontré un territorio en el que todavía parece posible escuchar el eco de aquellos peregrinos que durante siglos atravesaron estas montañas camino de Santiago.
Porque A Pobra de Burón no es una variante moderna del Camino Primitivo. Es, en realidad, uno de sus itinerarios históricos.
La propia documentación de delimitación del Camino Primitivo elaborada por la Xunta de Galicia distingue expresamente los dos trazados entre Paradanova y el Hospital de Montouto: el que pasa por A Fonsagrada y el que lo hace por A Pobra de Burón. Y señala que este último era el camino tradicional denominado Camín de Ovedo.
A Pobra de Burón, la villa que fue capital de estas montañas
Para comprender este camino hay que detenerse en A Pobra de Burón.
Hoy puede parecer un pequeño núcleo rural perdido en las montañas lucenses. Pero durante siglos desempeñó un papel muy distinto.
A Pobra de Burón fue la capital del antiguo territorio y municipio de Burón hasta el siglo XIX. La documentación histórica sitúa su fundación en el contexto de la política de creación de pueblas desarrollada por Alfonso IX, aunque la propia documentación patrimonial advierte de que no conocemos con absoluta certeza el momento exacto de su creación.
Lo que sí sabemos es que ya en la segunda mitad del siglo XIII A Pobra de Burón aparece estrechamente relacionada con el camino que venía de Oviedo.
Y esto es fundamental.
No estamos ante una población que casualmente quedó al lado del Camino. La población y el camino formaron parte de una misma realidad histórica.
Por aquí pasaban caminantes, comerciantes, viajeros y peregrinos que atravesaban las montañas entre Asturias, Lugo y Compostela.
La investigación histórica ha documentado incluso que en el siglo XIII aparece la referencia al “camino que ven d'Ovedo”, mientras que la documentación de la Xunta recoge que el itinerario procedente de Paradanova pasaba por A Pobra y posteriormente por San Miguel da Bastida antes de alcanzar Montouto.
Una villa de peregrinos y hospitales
Quizá uno de los aspectos más sorprendentes de A Pobra de Burón sea su relación con la hospitalidad medieval.
La villa llegó a contar con varias instituciones hospitalarias destinadas a la atención de peregrinos y caminantes.
La documentación histórica menciona el Hospital de la Santa Trinidad, el Hospital de la Reina, el Hospital de Santiago y la malatería u Hospital de San Lázaro.
No es un dato menor.
Cuando encontramos varios hospitales vinculados a una población medieval situada en un itinerario jacobeo, estamos ante una evidencia muy poderosa de que el tránsito de personas por aquel lugar tuvo una importancia considerable.
Uno de ellos, el Hospital de la Santa Trinidad, está documentado ya en el siglo XIV. En 1378 sus fundadores revocaron el poder otorgado para nombrar hospitaleros, y años después aparece documentada la voluntad de que sus bienes siguieran destinados a garantizar la hospitalidad de los caminantes y romeros.
Incluso el testamento de un hidalgo de Burón, Alvar Alfonso, permite conocer la existencia de varios de estos establecimientos y su relación con los peregrinos.
Por tanto, cuando hoy descendemos desde A Fonsagrada hacia A Pobra de Burón no estamos simplemente haciendo una excursión por el valle.
Estamos recorriendo un territorio hospitalario medieval.
El paisaje: primero bajar para después volver a subir
Y aquí aparece una de las razones por las que esta variante ha quedado relegada.
Hay que pagar un precio físico para recorrerla.
Desde A Fonsagrada el camino pierde altura rápidamente en dirección al valle de A Pobra de Burón. El peregrino abandona la posición elevada de la villa y se introduce en un paisaje completamente diferente.
Pero precisamente ese descenso es uno de los grandes atractivos de la ruta.
El camino se va encajando entre robles, castaños, muros de piedra seca, helechos y vegetación atlántica, hasta alcanzar el valle donde aparece A Pobra.
La documentación oficial de la Xunta describe especialmente el tramo anterior a la villa como una congostra de gran interés paisajístico, entre bosques de carballos y bidueiros, antes de abrirse el paisaje hacia el valle de Burón.
Es uno de esos caminos en los que el paisaje no se contempla solamente.
Se atraviesa.
Se huele.
Se escucha.
Se toca.
La piedra de los muros, el barro después de la lluvia, las hojas, la sombra de los árboles y, de vez en cuando, esa sensación tan propia del Camino Primitivo de estar caminando por un lugar en el que el tiempo parece haberse quedado detenido.
A Pobra aparece en el valle
Y entonces aparece la antigua villa.
A Pobra de Burón se encuentra en una posición estratégica dentro del valle, dominada por los restos de su antigua fortaleza.
La torre y fortaleza de Burón son testimonio de la importancia política que llegó a adquirir el lugar. La documentación medieval y bajomedieval demuestra la existencia de una estructura fortificada y de una población organizada, con sus propias autoridades y conflictos jurisdiccionales.
También permanece la iglesia de Santa María Magdalena, de origen medieval, junto a otros elementos de arquitectura tradicional.
Pero quizá lo más emocionante para el peregrino actual sea contemplar todo esto intentando imaginar la villa cuando constituía la capital del territorio.
Entonces resulta más fácil comprender por qué este camino tuvo tanta importancia.
Y después de Burón comienza la verdadera prueba
Desde A Pobra comienza otro camino.
Hay que volver a ganar altura.
Y aquí comprendí perfectamente por qué este itinerario fue perdiendo protagonismo.
La subida hacia la sierra es constante y en determinados puntos exigente. El peregrino vuelve a abandonar el valle para recuperar progresivamente las cotas de montaña.
Pero la dureza tiene su recompensa.
La Xunta describe cómo, después de abandonar Burón, el camino asciende hasta alcanzar los altos de Xestoso y Carballal y continúa por la ladera de la Serra do Hospital antes de dirigirse hacia Montouto.
El paisaje vuelve a cambiar.
Los bosques dejan paso progresivamente a espacios más abiertos. Las perspectivas se amplían y aparecen las grandes panorámicas de las montañas de Burón.
En algunos puntos uno tiene la sensación de caminar por una auténtica balconada natural.
Y entonces aparece otro elemento característico del paisaje contemporáneo: los aerogeneradores.
Son una presencia moderna sobre unas montañas que, sin embargo, conservan una estructura paisajística antiquísima.
Montouto: cuando el Camino necesitaba un hospital
Después de la ascensión aparece uno de los lugares más fascinantes de este itinerario: el Hospital de Santiago de Montouto.
Hoy vemos ruinas.
Pero durante siglos aquello fue mucho más que unas piedras.
Fue refugio.
Fue hospital.
Fue lugar de acogida.
Fue, probablemente, una cuestión de supervivencia.
El Hospital Real de Santiago de Montouto fue fundado por iniciativa del rey Pedro I de Castilla en 1357, en un lugar especialmente duro para quienes atravesaban estas montañas. La documentación de la Xunta confirma la fundación regia y la relación directa del hospital con el Camino.
Y hay algo que me parece especialmente significativo.
El hospital no se construyó aquí por casualidad.
Se construyó porque los peregrinos necesitaban ayuda en este tramo de montaña.
Frío.
Nieve.
Viento.
Niebla.
Hambre.
Cansancio.
Heridas.
En invierno, alcanzar Montouto podía marcar la diferencia entre continuar el viaje o quedar atrapado en la sierra.
El hospital que cambió de lugar
Una de las historias más interesantes de Montouto es que el hospital que hoy contemplamos no ocupa exactamente el emplazamiento de la primera fundación.
El primitivo Hospital Real se encontraba en otro punto, relacionado con la antigua ruta que llegaba desde A Pobra de Burón.
Posteriormente, en 1698, se construyó un nuevo hospital en un emplazamiento considerado más apropiado para atender a los peregrinos. La documentación patrimonial de la Xunta recoge incluso el testimonio de un vecino que explica que aquel año se había construido el nuevo Hospital Real “en parte más a propósito para los pasajeros y peregrinos”.
La construcción quedó vinculada a las dos ramas del Camino que finalmente confluyen en Montouto.
Es decir:
Montouto no era solamente un hospital al lado del Camino.
Era el lugar donde los dos caminos se encontraban.
El que llegaba por A Fonsagrada.
Y el que llegaba por A Pobra de Burón.
Una hospitalidad pensada para el invierno
Hay un detalle histórico que me parece extraordinariamente revelador.
Una cédula de Carlos II de finales del siglo XVII establecía las obligaciones del hospital respecto a los peregrinos.
La finalidad era muy concreta: acogerlos y atenderlos, especialmente en las durísimas condiciones del invierno.
La documentación relacionada con el hospital habla de la obligación de recoger a los peregrinos y de proporcionarles refugio, y otras fuentes conservan la referencia a las campanas que debían ayudar a orientar a quienes atravesaban la montaña en noches de oscuridad y mal tiempo.
Cuando uno está allí y contempla las montañas, comprende perfectamente la razón de aquellas disposiciones.
Hoy llevamos teléfono móvil, GPS, ropa técnica, impermeable, mapas digitales y previsiones meteorológicas.
El peregrino medieval tenía sus piernas.
Su bordón.
Su fe.
Y, en determinadas noches, quizá el sonido lejano de una campana.
Un hospital junto a un monumento mucho más antiguo
Pero Montouto guarda otra sorpresa.
Junto al hospital se encuentra el dolmen de As Pedras Dereitas, perteneciente al paisaje megalítico de estas montañas.
Y aquí se produce una de esas maravillosas superposiciones históricas que tanto abundan en el Camino de Santiago.
Un monumento funerario prehistórico.
Un antiguo camino.
Un hospital medieval.
Una capilla.
Y peregrinos contemporáneos.
Todo en el mismo lugar.
El dolmen nos recuerda que el paisaje que hoy recorremos como peregrinos ya había sido considerado especial miles de años antes de que existiera el Camino de Santiago. La propia información turística oficial de Galicia integra el hospital y el dolmen dentro de este conjunto patrimonial.
Es difícil encontrar una mejor metáfora de lo que es el Camino: una sucesión de caminos sobre caminos.
¿Por qué desapareció esta ruta?
Esta es quizá la pregunta que más me hice mientras caminaba.
Si el itinerario por A Pobra de Burón es histórico, si atravesaba la antigua capital del territorio, si tenía hospitales y si finalmente confluía con el otro camino en Montouto...
¿Por qué hoy lo conoce tan poca gente?
La respuesta tiene varias causas.
Una de ellas fue la creciente importancia de A Fonsagrada como núcleo de población y centro administrativo.
La otra fue la comodidad.
El trazado por A Fonsagrada terminó consolidándose porque permitía mantener al peregrino en una cota relativamente elevada y ofrecía servicios de alojamiento, alimentación y asistencia.
La propia documentación histórica recoge que el camino por Fonsagrada resultaba más corto, aunque también podía verse afectado por la nieve y presentaba sus propias dificultades.
Con el tiempo, la antigua ruta por Burón fue quedando en segundo plano.
Y el cambio administrativo terminó de reforzar la situación.
En 1835, A Fonsagrada sustituyó a A Pobra de Burón como capital del municipio.
La geografía política acabó modificando también la geografía del Camino.
Una ruta para quien quiera caminar con la historia
Después de haberla recorrido, creo que esta variante merece ser contemplada de una manera diferente.
No recomendaría hacerla simplemente porque sea "otra opción".
La recomendaría precisamente porque es historia.
Porque permite comprender que el Camino Primitivo no ha sido nunca una única línea trazada sobre un mapa.
Ha sido una red de caminos, atajos, variantes y alternativas que fueron cambiando con el tiempo según las necesidades de los peregrinos, las condiciones del terreno, la existencia de hospitales, la evolución de las poblaciones y hasta los cambios políticos y administrativos.
La variante de A Pobra de Burón conserva una extraordinaria autenticidad precisamente porque no parece diseñada para el peregrino contemporáneo.
No busca agradarnos.
No busca facilitarnos el camino.
Nos obliga a bajar.
Y después nos obliga a subir.
Nos lleva por bosques.
Nos introduce en una antigua villa.
Nos enfrenta con sus ruinas.
Nos conduce hacia una sierra.
Y finalmente nos entrega Montouto.
Una ruta exigente, pero extraordinariamente bella
Hay que advertirlo: no es un recorrido para quien busque comodidad.
El descenso desde A Fonsagrada hacia A Pobra se hace notar en las piernas, y la posterior subida hacia Montouto exige un esfuerzo considerable.
Pero la dificultad forma parte de su encanto.
Una ruta histórica no debería medirse solamente en kilómetros.
Hay caminos que se recorren con los pies.
Y hay caminos que, además, se recorren con la memoria.
Este es uno de ellos.
Las panorámicas abiertas desde las alturas, los bosques de robles y castaños, los caminos encajados entre muros, las aldeas, los restos de la fortaleza de Burón, los viejos caminos de piedra y finalmente el conjunto de Montouto convierten esta variante en una de las experiencias paisajísticas e históricas más interesantes de este sector del Camino Primitivo.
La Xunta de Galicia reconoce expresamente el tramo Paradanova-A Pobra-Montouto como parte del trazado histórico del Camino Primitivo y destaca tanto su valor patrimonial como paisajístico.
Una invitación a caminar por el Camino que casi olvidamos
Cuando llegué a Montouto y contemplé las ruinas del hospital, pensé en todos aquellos peregrinos que llegaron hasta aquí muchos siglos antes.
Quizá llegaron agotados.
Quizá mojados.
Quizá con los pies heridos.
Quizá rezando para encontrar refugio antes de que cayese la noche.
Y allí estaba el hospital.
Una casa en medio de la montaña.
Una puerta abierta.
Un fuego.
Una cama.
Una sopa caliente.
Y probablemente alguien dispuesto a recibirlos.
Hoy quedan las piedras.
Pero las piedras cuentan.
Cuentan que por aquí pasó mucha gente.
Cuentan que A Pobra de Burón fue una villa importante.
Cuentan que hubo hospitales.
Cuentan que el rey Pedro I quiso proteger a los peregrinos.
Cuentan que Carlos II volvió a ordenar que se atendiese a quienes atravesaban estas montañas.
Y cuentan, sobre todo, que el Camino Primitivo fue mucho más complejo de lo que hoy vemos en nuestros mapas y guías.
Por eso creo que merece la pena recuperar esta variante.
No para competir con el itinerario de A Fonsagrada.
Sino para completarlo.
Porque después de caminar por A Pobra de Burón uno comprende que el Camino Primitivo no termina de entenderse hasta que se conocen sus caminos olvidados.
Y este, el que une A Pobra de Burón con el Hospital de Montouto, es uno de ellos.
Un camino duro.
Un camino hermoso.
Un camino histórico.
Y, sobre todo, un camino que todavía tiene algo que decirnos.
Quizá por eso, cuando uno abandona Montouto y continúa hacia Santiago, ya no siente que está caminando por una simple variante.
Siente que acaba de recuperar un pequeño fragmento de la memoria del Camino.
Ultreia et Suseia. Buenos Caminos y Buenos Vientos
Raúl-Fernando Gómez Armenta
Senderos de la Sabiduría y Senderos Jacobeos".
"1. Antes que nada, que se señalizara y potenciara el enlace que existe desde A Fonsagrada, pues se puede alcanzar sin dificultad la ruta alternativa sin necesidad de regresar a Paradanova. Basta con tomar, junto a la Pensión Casa Manolo, el titulado como Camiño da Proba, bonita pista de tierra en la que desemboca el procedente de Paradanova antes de cruzar la carretera LU-740.
2. Quizá tendría que modificarse la descripción que Turismo de Galicia hace, en el cartelón situado en Paradanova, de las dos variantes, calificando la de A Fonsagrada de dificultad Media, y la de «Burón», de Alta, que tampoco es para tanto, pues la de la primera nos parece realmente baja, y la de la segunda podríamos dejarla en media.
También los divulgadores tendríamos que recomendar esta ruta a quien prefiera los caminos de monte, silenciosos y solitarios, pues no cabe duda de que esta podría ser su mejor carta de presentación frente a una ruta, la inferior, «más domesticada».
Y todo ello sin olvidar la historicidad de una vía que atravesaba la que fue capital de la Terra do Burón, y antes que A Fonsagrada fuera la capital del municipio, contando con los hospitales medievales da Santa Trindade, da Reina, Santiago y San Lázaro, casi nada.
3. Otro problema es la ausencia de servicios. No es un tramo largo, cierto, pero si hubiese un albergue en A Proba de Burón otro gallo cantaría, o al menos un bar que destacase por su buen trato a los peregrinos".
De las cuatro o cinco veces que la hice solamente me encontré a dos peregrinos: uno se había 'perdido' y daba la vuelta a A Fonsagrada desde A Proba de Burón y otro, otra, pues era peregrina, sí hacía la ruta por querer conocerla. Las veces que los vecinos me preguntaron si me había perdido o que adonde iba fueron unas cuantas más
"Regresamos al Camino Primitivo para plantearnos, como lo hicimos recientemente en A Gudiña o en Borres, una pregunta: ¿por qué casi nadie elige la alternativa septentrional la Proba do Burón?
Aquí la respuesta no tiene que ver con la distancia, ya que si desde la bifurcación situada en Paradanova, por la vía de A Fonsagrada son 10,145 km hasta Hospital de Montouto, a través de la de A Proba de Burón son 11,288, o sea, poco más de 1 km. Si la variante meridional gozara de predicamento pocos tendrían inconveniente en añadir esos 10-15 minutos a la marcha.
¿Se trata acaso de un problema relacionado con la orografía o la dureza del itinerario? Pues tampoco, ya que si bien hay algo más de cuesta por A Proba, siendo preciso bajar hasta el valle en el que se asiente el núcleo para retomar luego la cota de la sierra do Hospital, entre los 900 y los 1.087 m de altura, no existe una gran diferencia con la ruta meridional, que discurre entre los 850 y los 975 m.
A priori, además, la ruta septentrional de A Proba parecería tener más atractivo que la que prosigue en paralelo a la carretera LU-530, debiendo cruzarla varias veces.
¿Entonces, cuáles son los motivos de la deserción?
Pues bien, en primer lugar la rutina consolidada de las etapas y la oferta de los servicios, ya que en el Camino Primitivo, y menos en esta zona montañosa, no resulta tan fácil improvisar como en, por ejemplo, el Camino Francés o el Camino Norte.
A Fonsagrada se ha convertido en un fin de etapa fijo para la mayoría de peregrinos que, a su vez, han pasado la noche anterior en Grandas de Salime: 25,2 km, una distancia asequible y normal. Por dicho motivo, la oferta de alojamiento se ha multiplicado en los últimos años, y ahora la localidad ya cuenta con un excelente albergue público y otros tres privados, el último inaugurado este mismo año (Casa Cuartel). Al ser capital de concello, con una población que ronda los 1.100 habitantes, dispone además de todo tipo de servicios para el peregrino.
Asimismo, pasado A Fonsagrada, los peregrinos encontramos otro albergue-pensión próximo al camino, con bar-restaurante, en O Piñeiral, a 3,5 km de la villa".
No es nada a lo que ya no esté más que avezado el peregrino del Camino Primitivo, pero con el cansancio acumulado desde las etapas anteriores, muy montañeras y muy exigente, todas las fatigas se suman
Cuesta que, de momento, aquí no para en este fuerte recuesto recto y muy empinado que asciende muy abrupta y rápidamente
Hermosas flores rojas brotan de un árbol cuando el verano empieza a anunciar la cercanía del otoño. A pesar de los sudores siempre hay tiempo para admirar cada detalle que nos proporciona la naturaleza
Y sigue con él el verdor de este precioso tapiz natural por el que andamos. Estos senderos montañeros nos demuestran que aún bien metidos en Galicia las abruptas serranías aún no han cesado en el Camino Primitivo, todavía falta una jornada al menos para ganar la chaira lucense, que no es tan llana tampoco cuando se hace caminando
Seguimos pues en la montaña de A Fonsagrada, su concello y comarca, que abarca también a Baleira y Negueira de Muñiz
En este tramo más al sol el verdor del césped está más ocre y agostado, pero el Camino sigue siendo bellamente herboso
Una magnífica estampa que abarca desde Xestoso de Riba, aquí abajo a nuestros pies, hasta A Fonsagrada, que es lo que más se ve, pero que, en días claros, nos permite divisar incluso el ya bastante lejano puerto de El Palo, en Asturias, hito emblemático del Camino
Un poco más bajo que El Palo se ve otro hito caminero, El Pico Buspol (1.120 m), otro hito geográfico y caminero, pues a su izquierda, tras subir desde A Mesa, se emprende la gran bajada al Salto de Salime por Buspol, en el 'gran cañón' del Navia, en Asturias. Más cerca y en tierras gallegas y fonsagradinas es el Monte de Penoucos, bajo el que hemos pasado, viniendo de Fonfría hacia Barbeitos, llegando a A Fonsagrada por Silvela y Paradanova
A la izquierda de A Fonsagrada, barrio de Os Chaos, está el Monte do Marmoiral (935 m), entre él y las casas de dicho barrio está el collado al que la ruta buronesa ha subido desde Paradanova
Muy posiblemente, cuando se decidió fundar A Proba de Burón como puebla de realengo dependiente de la Corona, centro de un extenso territorio, Burón, se buscó un lugar de clima más benigno en lo profundo del valle que evitase las fragosidades de las alturas circundantes. Pero lo que parecía una ventaja se transformó en inconveniente con las sucesivas diferencias de nivel de subidas y bajadas constantes
Por eso una orden hospitalaria como la de San Juan de Jerusalén, a partir de 1530 Orden de Malta, tuvo en O Padrón una de sus posesiones, dependiente de su Encomienda de Portomarín, una de las cinco que tuvieron en Galicia. De la misma manera, tuvieron un hospital de peregrinos en Fonfría, donde atendían a los peregrinos nada más bajar de A Serra do Acevo, que vemos a lo lejos, por donde hemos entrado en Galicia
La cota más alta de dicha sierra es Pedras Apañadas (1.202 m), nombre como también se conoce a todo ese cordal. Se dice que el nombre podría deberse a la antigua existencia de un milladoiro o hito de piedras depositadas por los peregrinos según ancestral tradición, pero también podría deberse a los dólmenes de las medorras allí localizadas, a un castro, a las minas de oro de época romana que se han descubierto o a formaciones rocosas naturales
Precisamente en Os Chaos se encuentra el Instituto Fontem Albei que ostenta el nombre que recibe A Fonsagrada en esa obra que recopila las rutas del Imperio Romano. Sea como fuese se sabe que ya en el siglo XVIII la ruta fonsagradina era la más empleada y por ello se empezaron a celebrar mercados en la creciente población todos los sábados del mes, dado que ahí además la ruta interior entre Asturias y Galicia se cruza con la que viene de Astorga hacia la costa, muy empleada por los arrieros maragatos, muchos de los cuales se asentaron en esta villa que le arrebató la capitalidad a A Proba de Burón en 1834
Más a la derecha y más cerca, A Serra do Acevo nos dio paso a Galicia por el puerto de su mismo nombre, donde fuimos recibidos en el Mesón do Acebo antes de pasar por las colinas del Chao de Folais hacia Cabreira camino de Fonfría, donde los sanjuanistas tuvieron su hospital de peregrinos. Allí, en el Monte da Cendadella, aparecen posibles restos de un fuerte romano que vigilaría tanto la antigua vía prehistórica que dio origen a la Lucus Asturum-Lucus Augusti como a los castros galaicos cercanos
Del paisaje extrospectivo de lejanos horizontes hemos pasado en un instante al más introspectivo del pinar con sus diferentes sensaciones
La cuesta se suaviza o eso nos parece y la senda es tan ancha que hace además el papel de cortafuegos
Pequeños surcos cruzan el Camino cada cierto trecho: canalizan las aguas sobrantes de las lluvias y el deshielo, evitando que arroyen por el suelo de la senda y la destrocen
"También conocido como el Marco de Pena Labrada. Situado a la entrada de Montouto, además de servir como hito fronterizo, señalaba la proximidad del hospital de peregrinos fundado por Pedro I «el Cruel» en 1357 —que posteriormente fue trasladado a un emplazamiento más bajo a finales del siglo XVII—. Hace años fue retirado de su ubicación original. Parcialmente mutilado, alcanza una altura aproximada de 2,50 metros. Dada su cercanía a un campo de mámoas (túmulos funerarios), es probable que marcara la ubicación de la necrópolis megalítica".
Se entiende que si "fue trasladado a un emplazamiento más bajo a finales del siglo XVII", este estaría efectivamente más arriba, y 'más arriba' entendemos ha de ser donde se acaba la cuesta, unos metros más adelante. Por aquí habría estado el Real Hospital de Santiago de Montouto que fundó Pedro I de Castilla en 1357
"El conocido Hospital de Peregrinos de Montouto está situado en la sierra que da nombre al complejo, a los pies del monte O Muradal, en el concello lucense de A Fonsagrada. Estuvo habitado hasta mediados del siglo XX y funcionó como albergue que salvaguardaba la salud de los peregrinos durante las heladas que sacuden estos montes de Lugo cada invierno. Desde aquí, el Camino Primitivo emprende un descenso irregular hacia la Praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela. Del Hospital de Montouto, que está a menos de nueve kilómetros del núcleo fonsagradino, sobresalen las ruinas que permiten entender cómo funcionó en tiempos el complejo.
Sin embargo, esta no es la ubicación original del hospital, un secreto que solo conocen estudiosos e interesados en la historia de la comarca fonsagradina como Gumersindo Rego y Gervasio López Portela. Ambos se remiten a las fuentes que les permitieron dar con la localización original del albergue. «Felipe Mera foi un mestre que xa avisou de que o Hospital de Montouto non era o que coñecíamos e apuntaba a outra ubicación, situada a menos dun kilómetro en liña recta. Dirixímonos a ela e atopamos releves difíciles de explicar e outros restos», aseguran.
Las fechas clave
Son los testimonios y la documentación que han podido recabar lo que les ha permitido entender la historia y conocer de primera mano todos los misterios: «O vello hospital comezou a funcionar no século XIII e estivo en activo ata o ano 1650, que é cando se comezou a facer o novo, o que coñecemos todos. Estreouse no século XVII e funcionou ata mediados do XX», relatan.
¿Y por qué se construyó un albergue nuevo si ya había otro en funcionamiento? La respuesta es compleja, pero la completan entre Gumersindo y Gervasio: «Arruinouse».
Sin embargo, del hospital original solo quedan los restos de una habitación y, bajo lupa, puede vislumbrarse un viejo muro. El esqueleto de la construcción, hecho además con una piedra que por aquel entonces no predominaba en esta zona de montaña, desapareció a mediados del siglo pasado. «Aplicouse un plan de repoboación na zona que fixo que tirasen con todo. Sepultouse baixo terra para facer unha plantación de pinos». Estos árboles siguen, a día de hoy, cubriendo la mayor parte de la ladera en la que se asentó el Hospital de Montouto original, un lugar que pudo haber sido elegido por tener agua de fácil acceso.
Sin embargo, nada recuerda la edificación del siglo XIII. Ni placas, ni indicadores ni senderos. «Polos documentos que puidemos conseguir soubemos que había unha casa grande, dúas capelas, tres cuadras e ata hórreo», explican Gumersindo y Gervasio".
Vamos pues a llamar a este el Hospital Vello 'viejo' en relación al que conocemos actualmente, al que denominaremos Hospital Novo, situado efectivamente algo menos de un kilómetro más allá y Camino adelante, aunque a la hora de caminar para llegar a él nos parecerá algo más distante
Incidimos también en tener presente que estamos en las cercanías de la cumbre de A Lagoa Seca (1.108 m), que se tiene como parte de A Serra do Hospital. Sin embargo, a causa del cambio de ubicación aquí de una estación antiincendios en el verdadero Pico do Muradal, de altura similar y situado un par de kilómetros más al norte, se generalizó llamar Muradal a esta sierra erróneamente
Los líquenes cubren la piedra del menhir, en la que aparentemente no se ven señales de marcas ni inscripciones, aunque un estudio pormenorizado podría discernirlo más rotundamente. No deja de ser llamativo que en el emplazamiento del Hospital Novo exista otro monumento megalítico, el dolmen de As Pedras Dereitas
Del Hospital Vello nos dice la Xacopedia que "los orígenes del recinto están en el año 1357, cuando lo manda fundar el rey Pedro I el Cruel. El texto especifica que se crea en este alto y complicado escenario para ayudar a los peregrinos “que van a Santiago”, especialmente en invierno, por sus fuertes vientos y nevadas"
"La localización del hospital varió con el paso de los siglos desplazándose de su emplazamiento original, en 1698 bajo el reinado de Carlos II, cerca del menhir de Peña Labrada a su situación actual al lado del Dolmen de Montouto. Todavía es posible encontrar algún cazador de reliquias en las inmediaciones del hospital viejo buscando (saqueando) restos arqueológicos como monedas antiguas de metales preciosos. Aunque no se ha encontrado documentación que justifique la nueva ubicación, parece que se trató de mover el antiguo a un emplazamiento nuevo que unen las dos variantes del "Camino primitivo", el que viene de la Puebla de Burón y el que viene de El Padrón. En la ubicación original sólo daba servicio al primero, que fue perdiendo popularidad ya que el segundo camino fue abierto a posteriori y era más corto y frecuentado".
"El edificio del antiguo hospital está escondido en un bosque de pinos y son pocos los que conocen su ubicación exacta, ya que apenas parece quedar un pequeño lienzo, si bien una cata arqueológica podría ofrecer más información".
Salimos a un claro en el piñeiral, donde tenemos dos estupendas referencias mirando más allá de las copas de los pinos que tenemos enfrente, tanto a derecha como a izquierda
Pronto tendremos a la vista el Hospital Novo, el Real Hospital de Santiago de Montouto, refundado por Carlos II en 1698 en un nuevo emplazamiento
Afloramientos rocosos al lado de la pista y rampa abajo
A la izquierda, brezales y penedos con A Serra de Liñares al fondo la ya lejana, pero bien visible, Cordillera Cantábrica en su extremo por Ibias, Navia de Suarna y Os Ancares
La cota más alta del camino procedente de A Fonsagrada tiene en el collado su cota más alta, 1.025 metros, mientras que nosotros hemos llegado cerca de los 1.100 metros de altitud
A su derecha, entre los árboles, está el Hospital Vello, el Real Hospital de Santiago de Montouto que conocen los peregrinos o, al menos, los que no pasan de largo y siguen. En el campo de la ermita, que celebra romería el 25 de julio, Día de Santiago y de Galicia, se unen las dos rutas e inician, de frente, la bajada a Paradanova. A lo lejos reconocemos alguna de las casas de A Lastra, a las que llegaremos por A Costa do Sapo antes de subir al Alto da Fontaneira (934 m) por Penedo Apertado, en las faldas del Pico da Fontaneira (1.003 m). Más al oeste los eólicos son los de A Serra da Vacariza, Baqueriza o Vaqueriza, desde donde veremos la ciudad de Lugo
"A la celebración de esta romería acudía gente de todas partes, por el disfrute de ver como los gaiteros y los bailadores de la zona hacían fiesta.Desde que murió Emilio do Pando no se volvió a hacer. Ahora las nuevas generaciones quieren recuperarla. Para los interesados aquí os queda un link de su página de Facebook: https://www.facebook.com/Romar%C3%ADa-de-Montouto-847968285540735/"
"El maestro en tocar gaita y trompa de A Fonsagrada Emilio Pérez Álvarez, conocido popularmente como Emilio do Pando, apelativo del lugar en el que nació de la parroquia de Cuiñas, falleció ayer a los 85 años de edad. Nació en el seno de una familia de diez hermanos, de la que era el más pequeño y la tradición musical es heredada, ya que tanto su padre como uno de sus hermanos tocaban la trompa. El funeral se celebrará hoy, sábado, a las 16.00 horas en Porteriña y el entierro será en O Pando.
De formación autodidacta, Emilio do Pando fue un gran colaborador del Museo Etnográfico de su localidad, además de formar parte de la directiva y fundar en el año 1979 la formación Antaruxas e Sorteiros. Además fue impulsor de la creación de varias formaciones musicales.
En la parte final de su carrera fue invitado a participar en numerosos conciertos con grupos tan reconocidos como Luar na Lubre o Milladoiro. Participó con su paisano Herminio Villaverde en el disco La Voz Antigua en 1980. También tuvo relación con el cine al participar en la película Tiera de Fuego, grabada en parte en a Fonsagrada y en la que participaron, entre otros, Uxía Blanco, Nancho Novo o Ornella Mutti".
Sus restos no se ven demasiado bien desde aquí, 'camuflados' entre los zarzales y arbolado a la derecha de la capilla. Dado que mucha gente iba andando o en caballería no pocos empleaban este camino antiguo para atajar. Leemos al respecto también en la Wikipedia:
"Los vecinos del lugar recuerdan que el hospital aún disponía de un hospitalero a mitad del siglo XX, que residía sin vivir alquiler bajo la obligación de dar hospitalidad a los peregrinos. No hay constancia del año exacto de clausura, si bien cuando se instaura la romería de Santiago se le hace una restauración de mantenimiento para evitar la ruina total, lo que hace pensar que el hospital pudo quedar en desuso poco después de la guerra civil española".
"Citada también como Mariana de Austria. De origen alemán (Düsseldorf 1667-Guadalajara 1740), esta famosa, influyente y polémica reina consorte española (1689-1700) es la más conocida peregrina de cuantas llegaron a Santiago a través del Camino Inglés. Se conservan varias crónicas del viaje.
Tras casarse en 1689 por poderes en Neoburgo (Baviera) con el monarca español Carlos II el Hechizado -fue su segunda esposa-, viajó por mar a España en abril del año siguiente para realizar la boda en persona con el monarca, que se iba a celebrar en mayo en Valladolid. Antes de partir del puerto holandés de Flessinga, Mariana manifestó su deseo de aprovechar el viaje para peregrinar a Santiago de Compostela, algo que Carlos II celebró enviándole desde España un rosario para la ocasión.
La reina llegó al puerto de Mugardos, en la ría de Ferrol, debido a un temporal que desvió el barco del destino previsto, que era A Coruña. Por tierra viajó hasta esta ciudad, donde se celebraron grandes fiestas en su honor. Como muestra de agradecimiento a los coruñeses, los monarcas donaron posteriormente a la colegiata de Santa María do Campo un arca eucarística de plata (1691) y una custodia (1695). Ambas obras pueden contemplarse actualmente en su museo. Después de tres días en A Coruña, Mariana partió hacia Compostela por el Camino Inglés. Era un itinerario que muchos peregrinos anónimos de su misma nacionalidad, llegados en barco, habían seguido antes que ella. Aunque la suya no fue precisamente una peregrinación anónima; baste decir que salió de A Coruña con un séquito de 1.500 personas.
En Compostela también recibieron a la reina Mariana sin reparar en gastos, como nunca antes se había hecho con peregrino alguno, si nos atenemos a las crónicas de la visita. Además, se le obsequió con alguna de las mejores piezas del tesoro catedralicio. La reina, que respondió con varias ofrendas al Apóstol, permaneció en la ciudad desde el 16 al 19 de abril. Lo hizo en medio de una expectación popular sin precedentes, con la ciudad engalanada e iluminada de noche con antorchas y animando su estancia con festejos y representaciones teatrales, entre ellas la de la vida de Santiago el Mayor.
La peregrinación de Mariana dejó en Santiago otro recuerdo perenne: el día 18, mientras asistía a la misa en la catedral, el botafumeiro, puesto en funcionamiento en su honor, se desprendió con gran estruendo cayendo cerca de ella. Según las crónicas, milagrosamente no causó ningún daño personal. Al día siguiente Mariana y su séquito partieron camino de Valladolid.
El esfuerzo que las autoridades compostelanas pusieron en agradar a la reina germano-española no sirvió, sin embargo, para hacer más fluidas las relaciones de los monarcas con la Iglesia de Santiago y su apostólico sepulcro. Durante el siglo XVIII y gran parte del XIX ninguno de ellos sintió la necesidad de peregrinar a Compostela, todo un símbolo de la progresiva pérdida de influencia de la Iglesia santiaguesa y del desplazamiento del poder hacia el centro y el sur de España".
Se dice que Mariana de Austria avivaría los pavores de su marido al auspiciar los exorcismos a su hechizado marido, pero eso ya sería otra historia, como también la de la primera mujer de Carlos II, María Luisa de Orleans, devota peregrina por los santuarios de la cristiandad en un infructuoso y desesperado intento por quedarse embarazada, algo que tampoco consiguió su segunda esposa. Eso y los vaivenes políticos y geopolíticos de la época causarían la Guerra de Sucesión Española, el cambio de dinastía y muchas cosas más, no solamente a nivel español, sino también europeo y mundial
Independientemente de la realidad o fantasía de la noticia, se entrevé que las antiguas instituciones hospitalarias de acogida de peregrinos que aún funcionaban en el siglo XIX evolucionaban hacia otros cometidos, más parecidos al sentido sanitario actual de un hospital que al de alojamiento de pobres y de romeros
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| La Bella Otero. Foto de Jean Reutlinger |
"Hija de una madre soltera y muy pobre (Carmen Otero Iglesias, 1844-1903) apenas tuvo acceso a una educación académica. Tuvo cinco hermanos: Gumersindo, Valentín, Adolfo y Francisco. El 6 de julio de 1879, a los diez años, fue violada por Venancio Romero "Conainas", zapatero del pueblo, a causa de lo cual quedó estéril y huyó de casa unos meses después para no volver nunca más a su pueblo natal, Valga. Tras la fuga decidió usar su segundo nombre: Carolina, en lugar del primero Agustina.
Trabajó en una compañía de cómicos ambulantes portugueses. Al dejar la compañía se vio obligada a ejercer oficios muy humildes para salir adelante, como trabajar de criada doméstica, bailar en locales de la más diversa índole, e incluso llegar a ejercer la prostitución.
En 1888 conoció en Barcelona a un banquero llamado Ernest Jurgens que la quiso promocionar como bailarina por Francia y la llevó a Marsella, aunque enseguida empezó a promocionarse a sí misma hasta llegar a ser una bailarina conocida en toda Francia como La Bella Otero. En la promoción enfatizaba su origen español (muy exótico en Francia por entonces) y se presentaba artísticamente como andaluza y de origen gitano. La construcción del personaje artístico de Otero está tan llena de mitos que incluso han perdurado hasta nuestros días, habiendo biógrafos que sitúan su nacimiento en Cádiz, hija de una gitana, tal y como ella afirmaba en su autobiografía.
Realizó giras por todo el mundo como bailarina exótica y actriz, consiguiendo fama internacional. Se sabe que actuó en Nueva York en 1890, además de visitar otros países como Argentina, Cuba y Rusia, coincidiendo en este último con Rasputín. Otero actuó durante muchos años en París en el Folies Bergère, donde era la estrella y en el Cirque d'Été, convirtiéndose en una de las primeras artistas españolas conocida internacionalmente.
Otero no era una bailarina profesional y su arte era más instintivo que técnico. Sus danzas eran una mezcla de estilos flamenco, fandangos o danzas exóticas. También era una cantante competente y tenía calidad como actriz. Representó Carmen de Bizet y piezas teatrales como Nuit de Nöel.
Carrera artística
En 1888 conoció en Barcelona a un banquero llamado Ernest Jurgens que la quiso promocionar como bailarina por Francia y la llevó a Marsella, aunque enseguida empezó a promocionarse a sí misma hasta llegar a ser una bailarina conocida en toda Francia como La Bella Otero. En la promoción enfatizaba su origen español (muy exótico en Francia por entonces) y se presentaba artísticamente como andaluza y de origen gitano. La construcción del personaje artístico de Otero está tan llena de mitos que incluso han perdurado hasta nuestros días, habiendo biógrafos que sitúan su nacimiento en Cádiz, hija de una gitana, tal y como ella afirmaba en su autobiografía.
Realizó giras por todo el mundo como bailarina exótica y actriz, consiguiendo fama internacional. Se sabe que actuó en Nueva York en 1890, además de visitar otros países como Argentina, Cuba y Rusia, coincidiendo en este último con Rasputín. Otero actuó durante muchos años en París en el Folies Bergère, donde era la estrella y en el Cirque d'Été, convirtiéndose en una de las primeras artistas españolas conocida internacionalmente.
Otero no era una bailarina profesional y su arte era más instintivo que técnico. Sus danzas eran una mezcla de estilos flamenco, fandangos o danzas exóticas. También era una cantante competente y tenía calidad como actriz. Representó Carmen de Bizet y piezas teatrales como Nuit de Nöel.
Carrera como cortesana
A pesar de sus éxitos profesionales, Otero había conseguido ascender en el mundo artístico prostituyéndose y haciéndose amante de hombres influyentes. No era una práctica extraña que las artistas ejercieran de cortesanas para aumentar sus ingresos. En la Belle Époque era habitual y los hombres que podían pagar las astronómicas sumas que cobraban estas cortesanas conseguían prestigio. Otero era una de las más famosas y cotizadas de la alta sociedad parisina. Fue amante, entre otros, de Guillermo II de Alemania, Nicolás I de Montenegro, Leopoldo II de Bélgica, Alfonso XIII de España, Eduardo VII del Reino Unido, y los grandes duques Pedro y Nicolás de Rusia; con Aristide Briand mantuvo una relación entrañable que duró hasta la muerte del político. Otero llegó a reunir una fabulosa fortuna que, debido a la ludopatía que padecía, fue dilapidando en los casinos de Montecarlo y Niza.
Fallecimiento
Retirada de los escenarios en 1910, se estableció en Niza, donde vivió hasta su muerte en 1965 totalmente arruinada y sola. Vivía de una pensión que le pasaba el Casino de Montecarlo en agradecimiento por los millones de francos que en él dejara.[3] Nunca se casó.
Falleció de un infarto fulminante en su humilde departamento el 12 de abril de 1965, con noventa y seis años. A su entierro solo asistieron varios crupieres y el gerente del Casino de Montecarlo para despedirla.
De su vida se han escrito varias biografías y se han hecho películas y series para la televisión. Debido a que Otero inventó parte de su pasado para ocultar hechos como su violación o sus orígenes extremadamente humildes, muchas biografías, películas u otros trabajos en torno a su persona tienen datos inexactos y hechos que nunca sucedieron de verdad.
Reconocimientos
En el año 2003, en un parque de su municipio natal, se inauguró una escultura de bronce en su honor obra del escultor Camilo Rodríguez Vidal. También en Valga, desde 2004, se celebra la Muestra de la Camelia Bella Otero. La última planta del Museo de la Historia de Valga está dedicada a su trayectoria, así como un edificio anexo donde que se ha rehabilitado como una casa tradicional gallega y que estaría vinculado a la infancia de la artista".
"Tanto las ruinas de este viejo hospital de peregrinos y viajeros como su entorno están entre los más despejados, sobrecogedores y solitarios de cualquiera de las rutas jacobeas, un espacio privilegiado sólo levemente alterado desde mediados de la primera década del siglo XXI por un parque eólico que no respetó su fuerte simbología jacobea. Los orígenes del lugar se pierden en el tiempo, como recuerda el dolmen de As Pedras Dereitas, contiguo al viejo hospital y que ha sobrevivido hasta el presente".
Entre la desaparición del Hospital Vello y la construcción y puesta en servicio del Hospital Novo, pasaron unos cuarenta años durante los cuales hizo de albergue provisional una casa de este pueblo, la cual sigue habitada. Vivían en ella dos hermanos que hacían de hospitaleros y trabajaban la tierra, existiendo documentación al respecto, según los historiadores Gurmesindo Rego y Gervasio López Portela antes citados
Un hito caminero marcado especialmente por los hitos pétreos de Pedrafitelas, monumento megalítico "que se ha venido utilizando modernamente como un limitador administrativo de aldeas, pero se cree que pudo haber sido un enterramiento o un hito en el camino a través de la sierra para los antiguos viandantes", nos dicen en la Wikipedia
"Conserva cuatro ortostatos de grandes dimensiones, el más grande de los cuales mide 1,30 m de ancho por 1,90 m de altura y 40 cm de grosor. Carece de túmulo".
En medio tenemos un aljibe con canalización en todas direcciones para llevar el agua de lluvia a regar los huertos de rodeaban el edificio hospitalario y que eran de su propiedad y para su mantenimiento. Se dice que los peregrinos se detenían a lavarse, al menos los pies, antes de entrar en el hospital. La tradición local dice que se echaba sal en el agua para desinfectar las piernas cansadas
"En las montañas de A Fonsagrada, las ruinas del Hospital de Montouto recuerdan un tiempo en que atravesar el Camino Primitivo podía significar perderse bajo la nieve. No era un hospital como los actuales, sino un refugio levantado para recibir a peregrinos, pobres y caminantes en uno de los tramos más duros del viaje a Santiago.
Hoy permanecen muros de piedra, una pequeña capilla y un dolmen mucho más antiguo que el propio Camino. Cuando la niebla desciende sobre la sierra, las tres épocas parecen ocupar el mismo lugar: la de los muertos prehistóricos, la de los peregrinos medievales y la de quienes ahora atraviesan un paisaje casi vacío.
El conjunto se encuentra en el municipio lucense de A Fonsagrada, sobre un collado de la sierra de Montouto y dentro del recorrido del Camino Primitivo. Queda entre A Fonsagrada y O Cádavo, en una etapa de montaña expuesta a la lluvia, el viento y los cambios rápidos de tiempo.
Se llega caminando por el trazado jacobeo. El lugar no debe entenderse como una atracción cerrada ni como unas ruinas preparadas para explorarlas por dentro. El interés está en contemplar el conjunto, leer el paisaje y continuar sin trepar sobre los muros ni alterar el dolmen.
Un refugio contra la nieve y el abandono
Los hospitales medievales del Camino ofrecían techo, alimento y auxilio. En una tierra poco poblada y castigada por el invierno, esa hospitalidad podía separar la supervivencia de la muerte. Montouto nació para cubrir precisamente ese vacío.
El cambio de emplazamiento permitió situarlo donde convergían variantes históricas del Camino. Las dependencias se organizaban alrededor de las necesidades más elementales: descanso, cobijo y asistencia. No hacía falta una arquitectura monumental. Bastaban muros capaces de contener el frío y una presencia humana que mantuviera encendido el refugio.
Cuando el tránsito disminuyó y las nuevas comunicaciones transformaron la comarca, el hospital perdió su función. El abandono no llegó mediante una catástrofe, sino por la desaparición lenta de la necesidad que lo había creado.
El dolmen estaba allí antes del Camino
Junto al hospital se encuentra el dolmen de Montouto, integrado en una necrópolis megalítica. Su presencia recuerda que el collado ya tenía significado miles de años antes de que los peregrinos cristianos cruzaran la sierra.
No puede afirmarse que el Camino Primitivo reproduzca deliberadamente una ruta sagrada prehistórica. Sin embargo, la proximidad entre el monumento funerario, el refugio y la capilla convierte el paraje en una superposición excepcional de memorias. Cada época dejó su propia forma de enfrentarse al viaje, la muerte y la incertidumbre.
Historias de caminantes perdidos
La montaña alimenta relatos sobre viajeros desorientados, luces vistas en la niebla y voces que parecían guiar a quienes se apartaban del sendero. Son motivos habituales en la tradición oral de los caminos y no existen pruebas que permitan atribuirlos a sucesos concretos de Montouto.
La explicación más sencilla resulta suficientemente inquietante. Con visibilidad reducida, el viento deforma los sonidos; una silueta de piedra puede parecer una persona y unos pocos metros bastan para perder la referencia del sendero. La leyenda comienza donde la orientación falla.
Hipótesis del cartógrafo
Montouto no inquieta porque allí tenga que ocurrir algo inexplicable. Inquieta porque revela lo frágil que fue siempre el viajero. El hospital se levantó como respuesta práctica a un miedo concreto: quedar solo, enfermo o atrapado por la nieve lejos de cualquier población.
Mi hipótesis es que las ruinas conservan la forma de ese miedo. El techo ha desaparecido, pero la razón por la que existió continúa siendo comprensible cada vez que la niebla borra la siguiente curva del camino".
"El viento penetra entre los muros de piedra que conforman el acceso al antiguo hospital de peregrinos de A Fonsagrada, el albergue de Montouto. Allí, en una sierra a más de mil metros de altitud, el frío apremia, pero las paredes confieren un resguardo apañado, fruto de una construcción del siglo XVII —la ubicación original aún entraña una serie de enigmas y se remonta al XIV, que fue cuando se cambió por motivos estratégicos— diseñada especialmente para salvaguardar la salud de los caminantes durante las heladas que se suceden cada invierno en esta zona de montaña. Aquí, en la provincia de Lugo, el Camino Primitivo emprende un descenso irregular y embarrado hacia Compostela.
Al lado del viejo hospital, que está a menos de nueve kilómetros de A Fonsagrada, lo primero que se puede ver es una ermita moderna dedicada al apóstol Santiago. A su derecha está el dolmen de As Pedras Dereitas, parte de una necrópolis megalítica. (...)
Después, para llegar a las ruinas del sanatorio hay que caminar por una vía de piedra. (...) En realidad, parte del hospital está caído y no es posible entrar en las construcciones que forman el conjunto, pero la magia del lugar reside en la combinación que forman la luz, las piedras y el paisaje de montaña. Allí, solo se escucha de fondo el sonido de los molinos, instalados en lo alto.
El hospital de Montouto estuvo activo hasta principios del siglo XX y tenía distintas dependencias que acogían a los caminantes que intentaban llegar a Santiago de Compostela.
Durante su funcionamiento, hay escritos que recogen que las campanas del hospital sonaban por las noches para guiar a los peregrinos y establecen también que todo aquel que llegara debía ser tratado y cuidado.
Ahora, el enclave natural en el que se encuentra y la historia que envuelve al monumento invitan a una visita. Además, hasta el lugar no llegan los coches por el mal estado de la pista, así que no queda más remedio que echar a andar y dejarse envolver por el Camino Primitivo".
Sería este murete pues su 'recinto amurallado', pues si bien cuando se hizo el hospital actual ya había acabado la inestable época feudal de guerras civiles y revueltas irmandiñas, eso no quiere decir que acechasen posibles peligros en los que, cualquier edificio de piedra, y más enclavado como este en un acceso y collado tan importante, era proclive a ser empleado como improvisado parapeto o fortaleza
Aparte del secular problema del bandolerismo, no hemos de olvidar que las cercanas costas gallegas siempre fueron proclives al desembarco de tropas enemigas y la piratería, así como las guerras endémicas contra potencias navales como Inglaterra, Francia y Holanda muy frecuentes. Si a ello le sumamos que estamos en caminos de paso entre Asturias y Galicia, con ramales a la costa y la meseta vía León, no debe escapársenos la posición estratégica del lugar
Saliendo de nuevo al exterior, el empedrado llega a donde el canal hace una 'T', llevando el agua a los prados, antiguas tierras de labor, situados delante y detrás del hospital



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