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| A Fonsagrada desde el Chao de Folais |
Y efectivamente, 'los lobos nunca bajan a A Fonsagrada, porque tienen que subir', eso es lo que se cuenta de esta villa, que a sus 952 metros de altitud, es la capital de concello más alta de Galicia, la primera que recibe al peregrino que ha entrado desde Asturias y la más importante en cuanto a población y servicios hasta Lugo en el Camino Primitivo. Por ello es un excelente final de etapa para muchos romeiros, con abundantes albergues, público y privados, así como otros alojamientos, tiendas y comercios, reputada hostelería y excelente gastronomía local, farmacia, centro de salud, correos, cajeros y entidades bancarias, Guardia Civil, etc. Aunque su tremenda cuesta desde Paradanova es un final de etapa duro y apoteósico tras una etapa muy montañera por A Serra do Acevo y A Serra de Follabal
| Un peregrino contempla la cuesta 'del Silencio' desde el Alto de Paradanova |
Dicha cuesta algunos dieron en llamarla 'del Silencio' porque se dice que nadie puede hablar ni 'decir ni mu' para no perder aliento de lo cansadísimo que se va y de lo exigente que es esta 'ascensión' que nos recuerda que, aunque se haya dejado atrás Asturias, las etapas más montañeras del Camino Primitivo, su característica suprema, donde radican su dureza y su gran belleza, aún no se han acabado
| Capilla de Santa Cruz de Paradanova y al fondo a la izquierda A Fonsagrada |
Así, desde los 843 metros sobre el nivel del mar de Paradanova se pasa a los 952 de media de A Fonsagrada en un trayecto de un kilómetro, aunque realmente la cuesta en sí es realmente medio kilómetro escaso, pues la primera parte del trayecto es en llano
A la salida de Paradanova se encuentra la famosa bifurcación entre el camino hacia A Fonsagrada (izquierda) y el que va a A Proba de Burón (derecha), ambos rutas oficiales, aunque la segunda es muy escasamente transitada ante la casi absoluta carencia de servicios hasta la fecha: fue la ruta hacia la antigua capital de A Terra de Burón hasta 1836, que contó en sus tiempos de esplendor hasta con tres hospitales para los peregrinos y otro para los leprosos
Dos mojones nos indican cada dirección, siendo el de la izquierda el que nos indica la ruta por A Fonsagrada, que es la que plasmamos en esta entrada de blog
En él se nos indica que por este camino fonsagradino son diez kilómetros con ciento cuarenta y cinco metros hasta la reunión con el buronés (kilómetro y pico más largo) en la capilla del antiguo Real Hospital de Santiago de Motouto, en lo alto de A Serra do Hospital y antes de la bajada a Paradavella, a un paso ya del vecino concello de Baleira. También nos dice, en la plaquita pequeña, que nos quedan ciento cincuenta kilómetros con ochocientos veintidós metros hasta el famoso Kilómetro Cero en la Praza do Obradoiro de Santiago de Compostela
Tomamos pues la ruta de A Fonsagrada. Prestemos atención pues no poca gente se despista aquí y sigue de frente, hacia A Proba de Burón (ruta a la que también le dedicamos la oportuna entrada de blog)
Este es el Camín da Granxa, llamado así por dirigirse al núcleo de ese nombre, perteneciente como Paradanova a la parroquia fonsagradina de Suarna. Estamos en la zona del gallego oriental donde los diminutivos son en ín en vez de en iño ('camiño') del gallego estándar y más extendido
Estamos además en la cabecera del valle del río Arime, que nace un poco más abajo, cerrado por A Serra de Follabal al este y por el Monte da Rebordela y el Monte Calvín al sur
Las casas que tenemos de frente pertenecen al barrio de Os Chaos, por donde puede entrarse también al casco urbano de A Fonsagrada, a partir del collado del Monte do Marmoiral donde el camino de A Proba de Burón empieza a bajar. Allí hay un cruce señalizado que nos ofrece esta posibilidad
Por ello, aquellas personas que se 'despisten' y suban por el camino de la derecha en Paradanova tendrán la oportunidad de seguir hasta el centro de A Fonsagrada por el barrio de Os Chaos, en concreto por la rúa Burón, enlazando con esta vía fonsagradina en el Cruceiro da Fonsagrada, sito enfrente de los Xulgados, en la unión con la rúa da Penela muy cerca de la antigua Casa do Concello y de la iglesia de Santa María
Os Chaos 'los llanos', es una zona de expansión urbana al norte de la población. Allí estaba el albergue Os Chaos, que últimamente figuraba como cerrado. En esa zona se construyó en la década de 1950 el campo de fútbol del primer equipo local, el Fonsagrada F.C., patrocinado por el médico Manuel de las Heras y los propietarios de los terrenos, la familia Fernández Peñamaría. Nos lo cuentan el el grupo Amigos de Fonsagrada con la firma de José María y el título Etapa Gloriosa (1956-1967):, artículo del que extraemos lo siguiente:
"Durante la primera etapa de este periodo el equipo fonsagradino estuvo presidido por el médico don Manuel de las Heras: el primer presidente de la Sociedad Fonsagrada FC., durante cuyo mandato se construyó el campo de fútbol de Os Chaos en unos terrenos situados en la zona norte de la villa propiedad de los hermanos Fernández Peñamaría (Os Figueiro). A partir de agosto de 1961 el club Fonsagrada FC pasó a estar presidido por Julio Salvador Gómez Fernández (Julito de Habilitado), quien iba a permanecer al frente del Fonsagrada FC hasta el año 1968, cuando desaparece la sociedad fundadora del equipo y cuando el terreno de Os Chaos pasa a ser propiedad del Ayuntamiento".
El equipo de esta irrepetible época entrenado por Fauste, un portero con un destacado curriculum profesional en las filas del Atlético Madrid y del Lugo, contaba con una excelente plantilla integrada sólo por jugadores locales; a saber: Armando - Maño, Quico do Torto, Castaño, Ovidio Castosa - Ruquito, los hermanos Sergio, José Manuel y Hortensio Saavedra, Manolín de Choa - Parrolín (el gran goleador), Castelao, Rafa, Fidel, los hermanos Rellán (Tino, Pepe y Tomás), Requejo, Evaristo, Ovidio da Pita, Leonardo Curiel etc."
Y ante nosotros, la cuesta del 'Silencio' que, aparte del nombre que le ha puesto algún peregrino por lo que ya comentamos, sin duda tendrá el suyo local y autóctono. Esta cuesta llega al casco urbano a la altura de los edificios que hay en medio de la foto, en concreto frente al cuartel de la Guardia Civil, tapado por una plantación de eucaliptos, en la Avenida de Asturias, tramo urbano de la carretera LU-701
Más antiguamente el Camino se sabe iba un poco más al sur, llegando directamente a A Fonte Sacra, la fuente sagrada que dio nombre a A Fonsagrada, la cual se encuentra entre los edificios que hay al extremo meridional de la villa, a la derecha de A Copa da Auga, la 'copa del agua', el depósito del suministro del agua corriente, que es la construcción que más sobresale de la población
Poco más arriba de A Fonte Sacra se encuentra, como veremos haciendo camino, la iglesia parroquial de Santa María da Fonsagrada, cristianizando muy posiblemente un lugar de parada caminera y de culto a las aguas en la antigua Fontem Albei, que es como se viene identificando en el Itinerario de Antonino (siglo III) a una mansio o estación de parada romana en la antigua vía Lucus Asturum-Lucus Augusti, antecesora del camino interior de Asturias a Galicia, actual Camino Primitivo
Lo que parece indudable es que la existencia de esa fuente, cuyo nombre y leyendas así lo delatan, fue esencial para el emplazamiento de una población en un privilegiado promontorio en el paso entre Asturias y Galicia, la cual se disputó el paso principal de arrieros, peregrinos y demás viajeros con A Proba de Burón llegada la Edad Media, dado que ofrecía un atajo, no demasiado grande, poco más de un kilómetro, como hemos visto, pero sí en considerable esfuerzo, y es que, una vez llegados arriba, a la fuente, ya no había necesidad de bajar otra vez al valle sino que se continuaba directamente hacia A Serra do Hospital, sin la fragosidad del subir, bajar y volver a subir del trayecto por A Proba de Burón
A tenor de los hallazgos encontrados en las inmediaciones, mámoas o medorras y castros, como pudimos comprobar a lo largo del itinerario, ya desde la Prehistoria se emplearía el paso natural que ofrece la cresta alomada de A Serra de Follabal en los tránsitos este-oeste por estos valles y serranías de las inmediaciones del Alto do Acevo. Los romanos la adaptarían para comunicar la 'ciudad perdida' astur de Lucus Asturum, su centro administrativo en territorio de los astures luggoni (Conventus Asturicensis), con el de los galaicos lucenses: Lucus Augusti, la ciudad de Lugo (Conventus Lucensis), ambos fundaciones romanas en el entorno de antiguos castros
Esta ruta enlazaba asimismo con la gran capital astur de Asturica Augusta (Astorga) y servía como gran eje de comunicación, control del paso de gentes y mercancías, vigilancia y comercialización de la gran comarca aurífera del noroeste peninsular, que sufragaba los fastos imperiales desde que Augusto basase la economía romana en el patrón oro en plena campaña de conquista del territorio (años 29 a 19 a.C,), por eso se la dio en llamar la 'Autovía del Oro'
Con la cristianización, en algunas de esas villae se localizaron los primeros grupos de creyentes de la nueva fe, traída por las vías de comunicación, tal que esta. Algunas se debieron de transformar en monasterios o enclaves de ellos dependientes y, caído el Imperio Romano, diferentes instituciones monásticas aparecen como dueñas y administradores del territorio, con sus donaciones de reyes y magnates, aunque había una importante presencia de fidalgos locales, hasta que, llegada la baja Edad Media, la vieja Terra de Burón pasa, por los avatares de las fidelidades a determinadas dinastías que se disputaban el trono castellano, a los Trastámara, luego también condes de Lemos y, posteriormente, en 1480, a sus aliados, los condes de Altamira, título por ellos creado en 1455. Nos lo cuenta así fonsaweb en su Historia da Fonsagrada:
"Durante la Edad Media, a diferencia de otras zonas de Galicia donde predominaban las instituciones eclesiásticas, los *hidalgos* rurales (pequeña nobleza) eran los principales perceptores de rentas en estas tierras.
Este siglo estuvo marcado por las revueltas irmandiñas, en las que la población local se alzó contra los impuestos abusivos; sin embargo, en la práctica cambió poco la situación... Durante los días de las revueltas irmandiñas, las gentes de Navia y Burón fueron lideradas por Don Pedro Osorio, hijo del antiguo conde de Trastámara y hermano del marqués de Astorga.
En 1458, Inés de Guzmán, señora del concejo, vendió los derechos administrativos y fiscales al conde de Lemos, Don Pedro Osorio, por 500.000 maravedíes.
Pedro Álvarez Osorio, adelantado mayor del rey, combatió la revuelta de las Hermandades —conocidas como los *irmandiños*— a finales del siglo XV. Fue una figura destacada en las cortes de Juan II (1405-1454) y Enrique IV (1454-1474) de Castilla y León. Cultivó la poesía y recibió los títulos de conde de Trastámara (4 de febrero de 1445) y conde de Lemos (26 de junio de 1456); este último llevaba aparejada la dignidad de Grande de España.
1480: Este señorío pasó de la Casa de Lemos a la de la condesa de Altamira, doña Urraca Moscoso. La Casa de Altamira era una de las más importantes de Galicia en aquella época; administraba el municipio mediante un juez o *merino* (magistrado) nombrado por ella misma, gobernando las tierras de Burón hasta principios del siglo XIX, a excepción de los *cotos* (jurisdicciones privadas) de O Padrón, regido por la encomienda de Portomarín; Carballido, vinculado al monasterio de Villanueva de Oscos; y los *cotos* de Lamas de Moreira y Bustarvelle, pertenecientes a familias particulares.
1480–1485: Los habitantes de Burón entablaron un pleito contra doña Urraca, alegando que esta imponía tributos excesivos. En 1490, la Real Chancillería de Valladolid dictó una sentencia que les obligaba a pagar 12.000 maravedíes anuales, prestar un día de servicio al año en la fortaleza de Pobra de Burón, acudir a la llamada a la guerra cuando fueran convocados y realizar diversas entregas de ganado. Este fallo fue confirmado por los Reyes Católicos mediante una provisión ejecutoria que obligaba al municipio a efectuar el pago.
Con este litigio, doña Urraca pretendía resarcirse de las pérdidas sufridas durante la rebelión irmandiña, en la que habían participado unos 10.000 hombres de Burón y Navia —encabezados por Pedro Osorio—, destruyendo la fortaleza que posteriormente hubo de ser reconstruida".
Efectivamente, los sucesivos señores de Burón prefirieron establecerse en un lugar menos expuesto a los cuatro vientos y las nieves abajo, en el valle, en A Proba de Burón, fundada ya hacia 1200 por el rey-peregrino Alfonso IX como manera de crear centros urbanos dependientes de la Corona y libres del vasallaje eclesiástico o señorial, favoreciendo a la vez esta ruta interior hacia Galicia y Santiago desde Asturias, como establecería en otras disposiciones de las que hemos hablado a menudo en nuestro tránsito por tierras asturianas
Así desde Paradanova, el itinerario principal se iría hacia A Proba de Burón, donde estaba A Fortaleza, el castillo de los condes de Altamira, señores de A Terra de Burón, y en lo referente al Camino, se fundarían hasta tres hospitales de acogida de peregrinos, el de la Santísima Trinidad, fundado hacia 1338, el de la Reina y el de Santiago, mencionados en un testamento de 1384. Pero A Fonsagrada seguía ofreciendo un paso más directo para quienes no necesitasen ir obligatoriamente por A Fonsagrada a través del llamado desde el siglo XIII "Camino d'Ovedo"
Entre esos viajeros que no necesariamente tendrían que pasar por A Proba de Burón se encontrarían no pocos peregrinos, que emplearían, como los demás transeúntes esta vía desde siempre, aunque documentadamente desde el siglo XIII. Para compensar el nutrido elenco de hospitales de romeiros buroneses, existieron en A Fonsagrada uno o dos refugios para caminantes jacobitas, uno pegado a la capilla que luego sería iglesia de Santa María da Fonsagrada y otro enfrente, en la rúa de Ron, aunque no estamos ciertos de si se tratase en realidad del mismo, de un traslado de ubicación, o serían realmente dos, al mismo tiempo o en épocas diferentes
Lo que sí sabemos es que desde aquí habrían de oírse las campanas del de la rúa Ron, que tocaban "en los días de niebla densa para que los peregrinos no se perdiesen", como dice la Xacopedia, haciéndose además fuego en este hospital jacobita para guiarlos, se entiende que de noche. Ese hospital habría existido hasta el siglo XVIII, y tuvo que ser sustituido por otra fundación, pues en esa centuria y en la siguiente este era ya el trayecto más empleado, entrando A Proba de Burón en decadencia
No nos costaría imaginar que acaso el toque de campanas atrajese hacia A Fonsagrada a viajeros y peregrinos que no pasarían por A Proba de Burón, cuyas campanas, en el caso de que se tocasen, que posiblemente sí, no se oirían desde este valle, sierra de por medio. Fuese como fuese, la prosperidad de A Fonsagrada, unido a los vaivenes políticos de su tiempo, hicieron que se suprimiese la entidad de A Terra de Burón y pasase a ser el concello de A Fonsagrada en 1835-1836 (época de desamortizaciones y guerras carlistas), quedando A Proba de Burón relegada a ser una de las parroquias fonsagradinas. Más adelante, en 1928, se aprobaría la escisión del concello de Negueira, que pasaría a ser posteriormente, en 1929, de Negueira de Muñiz en honor a José Antonio Muñiz Álvarez, emigrante benefactor que auspició la creación de este nuevo concello
No demasiado tiempo después, la construcción de las nuevas carreteras a Lugo y a Asturias pasando por A Fonsagrada dejaron aún más apartada a la histórica Proba, como también relegaron a los viejos caminos como este a vías pecuarias o, en el mejor de los casos, a caminos secundarios de comunicación local, cuando no los hicieron directamente desaparecer, al menos en muchos tramos
Llegamos ahora a la Fonte de Paradanova o del Camín da Granxa, donde paran muchos peregrinos que se han quedado sin agua y ven que aún aguarda una cuesta morrocotuda antes de entrar en la villa
Ha sido hace ya tiempo recuperada y rehabilitada por una escuela taller y dispone de cubierta a dos aguas, sostenida por cuatro pilares o postes de madera, que es otro excelente refugio improvisado además de un espacio de humedad y frescor
El agua, procedente de un manantial, mana de una canaleta de piedra colocada en un murete también de piedra, y cae sobre un estanque que canaliza luego el agua subterráneamente hacia los prados al otro lado del Camino, yendo de ahí al río
Si no tenemos la cantimplora a mano hay que echarse a tierra totalmente para beber y, para llenarla, postrarse o arrodillarse, recordándonos la ovetense de El Fontán, con sus dichos, coplas e historias al respecto
Seguimos ruta pues por el Camín da Granxa, de momento siempre en llano hasta donde llega la vista. Es fácil que, aunque vayamos mayormente sin apuros ni prisas, impuestas o autoimpuestas, nos devore un tanto la impaciencia por llegar, solo sea ya por subir de una vez la temida cuesta
La pista es ancha, pues, aunque no asfaltada, se acondicionó para el paso de vehículos, aquí reconocemos que con razón pues comunica, valle abajo, los núcleos poblados de A Granxa y Os Fornos da Cal antes mencionados, si bien este segundo tiene también acceso asfaltado por la cuesta hacia A Fonsagrada, enlazando arriba con la carretera LU-721
No solo este, sino todo el trayecto a partir de nuestra entrada en Galicia, constituye un "tránsito se caracteriza por ese semblante de firmes alicatados", como dice el investigador de los viejos caminos Víctor Guerra en su libro Viajeros de Bordón por el Camino Primitivo, la aventura peregrina de dos hermanos, en el que dice de este tramo: "Al final, alrededor de las 5 de la tarde alcanzo la venteada villa de Fonsagrada. Los últimos repechos, como el denominado del Silencio, me hacen sudar, notando que voy deshidratado". Es por lo tanto mejor no confiarse y llenar de agua la cantimplora en la fuente que hemos dejado atrás, aunque parezca que estamos casi catando los caldos fonsagradinos en sus renombradas tascas y cafés
El repecho del Silencio empieza poco después de pasados estos árboles que tenemos delante, aunque todavía o vemos su arranque. Hemos de estar atentos para no seguir de frente hacia A Granxa. Si acaso lo hacemos y nos pasamos mucho, tal vez sea mejor subir desde Os Fornos local por el camino vecinal asfaltado del que antes hablábamos
No llegamos a ver el río Arime pero, en medio del valle una línea de arbolado ribereño delata su curso. A la izquierda, el largo espolón meridional de A Serra de Follabal cierra el valle hacia el sur a partir del Alto de Paradanova
Más al sur subía hacia A Fonsagrada, y de allí bajaba a A Proba de Burón y seguía hacia la costa, una de las viejas rutas norte-sur entre los 'puertos húmedos' del litoral y los 'puertos secos de la Cordillera'. Venía de Astorga, era también muy antigua, fue empleada por los famosos arrieros maragatos y, como el antiguo Camino d'Ovedo, configuró el crecimiento de ambas poblaciones. En Arrieiros por A Fonsagrada, artículo del erudito investigador Gurmesindo Rego Fernández para La Voz de Galicia del 9-8-2019, se nos habla de ellos:
"Antes del transporte en vehículos de motor, la salida de productos del interior al mar, procedentes de la comarca del Bierzo y zonas cercanas, y la entrada de productos del mar, o transportados a través del mar, hasta el interior podía hacerse por diversas vías de comunicación, o rutas, de las que nos vamos a referir a la que iría por Ambasmestas, puerto del Portelo (Ancares), Pontes de Gatín, Navia de Suarna, Fonsagrada, Puebla de Burón, Carballido, Pontenova y llegaría al mar en Porto, Vegadeo. Puede uno imaginar mulas y carros transportando vino, sal, minerales y otros productos por esta vía de comunicación y de abastecimiento.
Como huellas nos queda la tradición, los caminos, los puentes, la estructura de los pueblos y la toponimia, en ausencia de documentos, que posiblemente existen. En Doiras, comarca de los Ancares, persiste la tradición de que los arrieros pasaban por allí y por el puerto del Portelo. En Fonsagrada se oían, hace algunas décadas, conversaciones sobre arrieros. Los Maragatos (comarca de Astorga) acudían a las ferias de Fonsagrada a vender sus productos. En Vilamayor del Trobo, se hablaba de tiempos en los se traía sal desde el núcleo comercial de Pontenova y se llevaba allí, a vender, carbón vegetal, pieles y otros productos.
El camino se puede identificar en algunos tramos, por su orientación, anchura, paredes laterales, muros y lastras de piedra de gran tamaño en algunos sitios; gran parte ya está enterrado bajo asfalto y en algunos tramos ha desaparecido, o es intransitable por la maleza.
La ruta cruzaría el río Navia por el gran puente medieval de Navia de Suarna, en el que hay quien ve restos de un antiguo puente romano y pasada la sierra de Louxas cruzaría el río Lamas. Antes de Fonsagrada hay un pequeño núcleo rural llamado A Porteliña, nombre que tiene un curioso paralelismo con el del mencionado Portelo y que podría aludir a sitio de paso o control.
La Fonsagrada primitiva tenía el eje central en el sentido de esta vía, en torno a la cual seguramente se fueron construyendo casas con fines comerciales; la fuente que da nombre a la villa estaba en esta ruta; la iglesia y el antiguo ayuntamiento tienen la entrada por esta calle, que también pasa por la plaza de la villa. Algo similar ocurre en Puebla de Burón, donde el camino pasa al lado de la muralla de la antigua Fortaleza y lo mismo ocurre en Maderne, donde había dos cantinas en el camino, que también pasa por la iglesia.
Cruzaría el río Rodil por el puente que lleva su nombre; un puente bien construido, con pretiles conservados, elevado en su parte media, parecido a un puente romano, que se suele denominar como “Ponte de Pedra”, “Ponte do Rodil” y a la que alguien llamaba “Ponte Romana”.
En lo alto de la sierra de Carballido está la Pasada de Lodos que podía ser un punto de paso y muy cerca está la “Cruz da Graña”, una cruz que tiene la imagen de Cristo por una cara y la de Sta. Bárbara por la otra. Esta cruz, como otras, parece indicar un punto de paso importante, un cruce de caminos, una conmemoración o puede ser un símbolo al amparo de caminantes. La cruz gira sobre un pedestal de piedra y la tradición cuenta que se cambiaba de orientación como señal de haber pasado por allí alguna vez".
Bucólico paisaje verde y mayormente llano de la campiña fonsagradina en este valle que ya enseguida va a da paso a la 'cuesta del Silencio' tan renombrada como temida
Ahí empieza el 'silencioso' repecho, por donde vemos subir a un peregrino. Observemos el mojón jacobita a su izquierda
Atentos pues, a la bifurcación que tenemos en ese lugar y no la pasemos de largo. Aunque el mojón está bien visible, un despiste lo tiene cualquiera
Aunque aún no hayamos empezado ni a subir, es fácil que, con el cansancio acumulado, nos parezca que este último kilómetro se alarga y estira como un chicle
El haber estado viendo, tan aparentemente próxima, la villa fonsagradina ya desde A Serra do Acevo, Fonfría y Barbeitos, nos distorsiona un poco la dimensión de distancia y tiempo, como seguramente nos habrá ocurrido en otros lugares ya, como la etapa a Grandas de Salime, en Asturias, por ejemplo, y como es posible nos pase también camino de Lugo
Pasamos junto a unos comederos de ganado y ya antes del cruce nos parece que empieza un poco de cuesta
El monolito indicador se ve bien, pero es verdad que, si acaso pasamos desapercibidamente, no nos fijemos en él
Y aquí, justo donde empieza un tramo de asfalto, tomamos el camino de la derecha
Según el monolito estamos a 154, 395 metros de la Praza do Obradoiro. La cifra van bajando poco a poco...
Y aquí tenemos la tan cacareada cuesta del Silencio que, al principio, parece bastante directa pero corta y asumible, viendo allí arriba los edificios de Os Chaos
Pero la cuesta es algo más larga que eso, pues se dirigirá a la izquierda, subiendo con el mismo ímpetu, en dirección a la plantación de eucaliptos que se yergue en lo alto, pero aún allí no habremos llegado arriba del todo
Al pie de los bloques de pisos, tapada por los árboles, va la carretera LU-701 que, en su tramo urbano, insistimos, es la Avenida de Asturias, a la que vamos a salir unos cuantos metros más a la izquierda
Pasamos primeramente y a pleno sol entre unas fincas y subimos todo recto en buena rampa que gana altura muy rápidamente pero con considerable esfuerzo para nuestras sufridas piernas y sufrido cuerpo en general
Una parte positiva es que gran parte de la ascensión se hacer por lugares arbolados, que nos proporcionarán bastante sombra y lugares apetecibles para hacer un alto y descansar recuperando fuerzas y resuello
La caja caminera se hace profunda, delatando su antigüedad, adentrándonos en el arbolado, que en este primer trecho crece linealmente separando el Camino de las fincas colindantes
La caja del Camino se hace más profunda, como una trinchera, y sus paredes laterales más altas ya que una persona. Esta es la sensación de silencio con la que algunos han bautizado este célebre recuesto
A partir de aquí perdemos además de vista los edificios de A Fonsagrada, por lo que nuestras referencias visuales disminuyen y nos hacemos menos idea del tramo que pueda quedar para terminar la cuesta
Los musgos y helechos crecen en las piedras de las zonas más umbrías, viejos muretes que cubre la vegetación
Como contraprestación al duro esfuerzo el entorno es bello y absolutamente montaraz e intensamente verde
El paisaje se vuelve introspectivo, eso sí, viendo apenas lo que tenemos unos metros de frente, encajados en este profundo surco caminero que se mete en la foresta
Los carbayos se yerguen altos sobre el borde del rocoso y terroso muro de la caja del Camino, que sube y sube...
Así, cuando en la que sería la siguiente etapa, subamos la no menos famosa Costa do Sapo 'cuesta del sapo' no podremos decir que no estábamos preparados y que nos constituye una sorpresa
La sensación de silencio pues, se incrementa, encajados entre estos muros que parecen haber sido abiertos a pico y cincel en la misma roca
A pesar de este sobreesfuerzo final, se sube bastante bien, sudores y fatiga aparte, y algunos dolores posiblemente también
Un peregrino dándolo todo en pleno repecho, sin duda con ganas de llegar ya en la que ha sido indudablemente una jornada agotadora. Hora es ya de la recompensa
Nos acercamos a la plantación de eucaliptos, que era una referencia que veíamos desde abajo. Al ser especies de crecimiento rápido destinadas a la industria papelera, los eucaliptales son una referencia cambiante y, donde hoy hay unos ejemplares muy altos y visibles, mañana puede haber una rasa pelada o unos nuevos retoños creciendo
A nuestra izquierda, prado abajo, vemos ahora los árboles a cuya sombra acabamos de pasar. Al este y al otro lado del valle es el Alto de Paradanova (933 m)
Canaleta de drenaje de aguas sobrantes de la lluvia hecha de louxas de pizarra adheridas con cemento, de las muchas que hemos visto a lo largo de esta 'alicatada senda'
Mágica umbría del castiñeiral y de la carballeira en lo más tupido de este bosque de cuento de meigas
En algún momento, acaso aparezca un hueco para ver el paisaje como en una ventana, tal que aquí, con Paradanova al lado de la carretera y el arranque del Camín da Granxa. Poco más arriba está el bosquete por el que llegamos a través de la ladera septentrional del Alto de Paradanova. A lo lejos es el Monte de Barbeitos (955 m) a la derecha y, a la izquierda, el Pico da Medorra (942 m)
Volvemos a esta senda de luces y sombras, sol y penumbra en la que, verdaderamente, impera el silencio
Salvo que oigamos las voces o conversaciones de peregrinos cercanos, que tampoco, pues como se dice, han de reservar el aire para acometer la cuesta del Silencio, prácticamente no oímos nada más, salvo el viento en las ramas de los árboles o el trinar de los pájaros, cuando así se tercia
La pista siempre es ancha y está bien trillada y definida, sin pérdida, pero estemos siempre, siempre atentos a cualquier flecha, mojón o señal que pueda aparecer
Estamos en un paraje lleno además de frescor natural que mitiga los rigores del fuerte repecho
Saliendo de lo más tupido de esta fraga de bosque autóctono, llegamos a un lugar un poco más abierto y soleado, pero sin cesar de subir
Aquí hay una bifurcación, en la que seguiremos a la derecha por el camino principal, donde el Camino hace una larga curva a la derecha, hacia los eucaliptos, que veíamos hace un momento tan cercanos
Nos informa que nos encontramos a ciento cincuenta y tres kilómetros y novecientos metros de la Praza do Obradorio
Aunque no vemos las casas, están ya muy próximas, por lo que ánimo y adelante en este repecho final... o casi
Enlazamos con otro camino y avanzamos con ahínco, en la medida de nuestras fuerzas, otro trecho largo y recto en subida sin tregua
Los carballos en las veredas, junto con zarzas, arbustos y helechos, forman una auténtica muralla vegetal a cada lado
Formidable el repecho, verdadera prueba de resistencia física y psicológica a las puertas de A Fonsagrada
Y es que las fuerzas y ánimos flaquean cuando subimos y subimos y vemos que no aparecen las casas de la villa. En estos casos lo mejor es no desalentarse, descansar unos minutos, beber o comer algo si nos apetece y, muy pronto, con alegrías renovadas, todo se ve de otro color
Poco más allá, donde está aquel peregrino, que acaba de detenerse, se acabó la cuesta del Silencio y distinguimos, al fondo, una fachada y unas ventanas: son los edificios de Os Chaos, hemos llegado al casco urbano de A Fonsagrada
Es un buen lugar para detenerse a la sombra, asimilar el cambio del entorno, recuperar aliento una vez más y, seguidamente dirigirnos hacia el lugar de pernocta o a tomar algo, que casi seguro que no necesitaremos
También se espera, cómo no, por los compañeros que hayan quedado atrás, para continuar todos juntos por el periplo urbano. Un cartel nos advierte que estamos en la LU-701 que, recordamos una vez más, es aquí la Avenida de Asturias
Señal también de tránsito de peatones: llegamos al asfalto
El Camino sigue a la izquierda por la Avenida de Asturias y puede continuarse por ella todo recto hasta la iglesia parroquial de Santa María. Las señales jacobitas nos orientan hacia ella también, pero por la rúa de Penela, que sale a unos metros de aquí a la derecha de la que hablaremos al llegar a ella
Abajo, en el valle del río de Arime, vemos A Granxa y Os Fornos da Cal, hacia donde sigue el camino vecinal que dejamos para tomar la cuesta del Silencio
Cierra el valle la prolongación más septentrional de A Serra de Follabal, en el Teso de Trasvilar. Al otro lado se encuentra San Martín de Suarna, cabeza de la parroquia. Más a lo lejos, A Serra de Liñares cierra por el este el valle del Suarna, del que son tributarios todos estos ríos y es a la vez afluente del Navia
Al otro lado, lo más adecuado acaso sea cruzar, con precaución, allá donde la Avenida de Asturias se cruza con la rúa Os Chaos, pues hay aceras y un mojón jacobita
Mojón que se ha colocado de manera bastante original, empotrado en una llamativa pared de piedra con una con una artística composición de hormigón en forma de cuadro, al pie del prado bajo la nave de Saneamientos Avelino, una de la empresas con solera fonsagradina
Ya que acabamos de entrar en el casco urbano no está de mas saber la distancia que nos aguarda hasta la Praza do Obradoiro: 153, 680 kilómetros
Aquí se ha habilitado un espacio con un bloque de granito que es una excelente parada para descansar y luego continuar por la urbe. Dos árboles proporcionarán buena sombra nada más crezcan un poco más
La construcción de las nuevas carreteras a Asturias y a Lugo hizo que el eje principal de la población se estableciese a ambos lados de esta Avenida de Asturias y de su continuadora la Avenida de Galicia, siendo esta la gran travesía comercial en la actualidad, desplazando a al antigua Rua Maior, por donde iba, desde la iglesia y A Fonte Sacra, el viejo Camino
Lo cierto es que lo más adecuado es sin duda ir por la acera, pero es obligado decir que por el arcén tenemos unas extraordinarias vistas desde la barandilla de estos primeros kilómetros del Camino Primitivo en Galicia, de las que pueden disfrutar esta pareja de peregrinos
El Alto de Paradanova destaca en primer término, llegando la vista hasta A Serra do Acevo
El valle del río Arime en su cabecera y nacimiento, por donde hemos venido desde Paradanova, viéndose muy bien el Camín de Granxa
Y en la lejanía y a la derecha, uno a continuación de otro, tenemos A Pena de Silvela (977 m) con el Monte de Picois (993 m) detrás y después el Pico da Cendadella (1.048 m), bien visible con su penedo y con el Monte Chao Grande a su izquierda (1.016 m), en el paso del Camino entre Cabreira y Fonfría,
Pero lo que más destaca es la larga loma de A Serra do Acevo con su parque eólico, entre cuyas cimas de Pedras Apañadas (1.202 m) y el Pico Cuia (1.109 m) hemos entrado en Galicia desde Asturias por el Camín Grande y empezábamos a ver A Fonsagrada antes de bajar al mesón de la Casa do Acebo, al que luego hemos subido al Chao de Folais (1.056 m), desde donde hemos tenido otra hermosa vista de A Fonsagrada, como luego tendríamos desde Fonfría
Más cerca, más a la izquierda y más allá del Alto da Paradanova es el Monte de Penoucos (999 m), por donde bajábamos de Fonfría a Barbeitos. Luego seguíamos hacia Silvela, subiendo varios collados de A Serra de Follabal por su crestería para llegar a Paradanova
Y aquí tenemos Paradanova y su encrucijada, con el Camín da Granxa en primer término. El Camino ha venido bajando entre los árboles hasta la capilla de la Santa Cruz y se bifurca
A la izquierda y tras pasar bajo la carretera sube hacia el Monte do Marmoiral el camino hacia A Proba de Burón
En lontananza y al NE se siguen divisando las altas serranías de Asturias, como las de Carondio y Gargalóis y, visibles en días claros como hoy, A Serra de Buspol y, muy al este, el mítico puerto de El Palo con El Picu Panchón (1.410 m), en Allande, más reconocibles todos al sol de la tarde
Y este es el Kilómetro Cero de la carretera LU-701 que comunica A Fonsagrada con el Alto do Acevo y en Asturias es la AS-12. A partir de aquí sería la LU-530, carretera de Lugo o da Fonsagrada, según quien lo diga y desde donde. Las tres formaron parte de la antigua comarcal C-630 Pravia-Lugo. Fijémonos en la flecha amarilla del poste de la señal, indicándonos que vamos por el camino correcto
Subimos en suave rampa. El paisaje urbano de la villa más importante hasta la ciudad de Lugo siguiendo el Camino Primitivo, contrasta con el de montañas, valles, pinares y fragas desde nuestra salida de Grandas de Salime
Si vamos por la acera izquierda nos encontraremos con este mural dedicado al paso del Camino de Santiago por A Fonsagrada y otros hitos del trayecto jacobita hasta la ciudad de Lugo
Aquí vemos la entrada por O Acebo y Cabreira. Se han pintado sierras, valles, colinas, las nieblas formando mares de nubes y, en grande, la cercanía a otros concellos, asturianos y gallegos
Padrón, y una cascada, fervenza o seimeira
Brañela, un río y Pedrafitelas. Los picachos de la Cordillera, así como las montañas del Alto Navia siguen presentes al fondo
Montouto y el dolmen de Pedras Dereitas, cercano a las ruinas del Real Hospital de Santiago de Montouto y a su rehabilitada capilla
Y la ciudad de Lugo, representada por su muralla romana, en concreto aparece su torre de A Mosqueira, la única que conserva parte de su piso superior. A la derecha un último cartel señala el rumbo a Santiago de Compostela
Continuamos por la Avenida de Asturias fonsagradina adentrándonos en el casco urbano. Fijémonos al fondo y detrás de las casas en A Copa da Auga, una referencia visual que hemos tenido desde que vimos A Fonsagrada por primera vez desde A Serra do Acevo
La calle sigue subiendo y hace un poco de curva a la derecha, concentrándose a partir de aquí bastantes bajos comerciales con todo tipo de negocios, tiendas y talleres
No vamos a hacer una guía comercial local, porque sería prolijo, pero podemos nombrar algunos negocios y servicios que pueden ser de especial interés, empezando por el Albergue-Pensión Casa Cuartel, unos pocos metros más arriba del cruce con la rúa da Penela, a la derecha, por donde sigue el Camino de Santiago. Con motivo de su apertura, el corresponsal de La Voz de Galicia Suso Varela le dedica el artículo De casa cuartel a casa de peregrinos en A Fonsagrada, publicado el 5-8-2020:
"A los hermanos Roberto y Gerardo López Fernández se les podía aplicar aquel dicho de que «a cabeza non para». Hace dos años, después de comprobar día tras días en su Café Bar Demetrio, como crecía el bum de peregrinos que hacían el Camino Primitivo, decidieron dar un paso más en su trayectoria como hosteleros en A Fonsagrada, iniciada en el 2001 con un disco-bar en el que se juntaron numerosos jóvenes de la comarca.«No 2004, cando collemos o Demetrio, pasaba como moito tres peregrinos cada dous meses, pero con anos, chegou un momento no que xa tivemos que abrir ás seis da mañá e dar sesenta almorzos diarios para eles, co que nos demos conta de que había demanda de albergues», explica Roberto.Comenzaron así a buscar opciones de compra para ofrecer un hotel-albergue que diera respuesta a las demandas que iban conociendo cada año de los peregrinos, especialmente extranjeros, muy habituales de esta ruta primitiva. «Faláronos de que a casa cuartel da Garda Civil estaba en venta e pareceunos o lugar idóneo, ao estar cerca do noso bar e na avenida central da vila».Por el camino se han dejado entorno a 400.000 euros de inversión, con alguna pequeña ayuda de la Administración. La reforma del edificio les llevó dos años, en la que trabajaron profesionales vinculados con A Fonsagrada: albañiles, carpinteros, electricistas, fontaneros, pintores... «Todo o que se poda deixar no pobo sempre é bo», explica Roberto, quien no disimula que iniciativas turísticas y empresariales como la suya o las de compañeros hosteleros de A Fonsagrada son vitales para el mantenimiento de empleo y de población en la comarca de la montaña lucense. «Sempre contratamos xente da zona e sempre que podemos mercamos a provedores próximos a nós», reflexiona Roberto López.Los hermanos lo tenían todo listo para abrir a finales de esta primavera pero por el medio se les cruzó el coronavirus, que además de paralizar parte del remate final de las obras, genera dudas sobre el futuro del negocio y del Camino. Finalmente abrieron el pasado julio y aunque pensaban que este año estaba perdido, las reservas llegaron desde el primer momento y confían en el Xacobeo 2021 y en el auge continuo que tiene la ruta primitiva.«Todo o que tiñamos planificado na cabeza rachouse por culpa da pandemia, pero seguro que volveremos á vella normalidade. De momento, en algo máis dunha semana xa temos o 80 % completo para agosto», reflexiona este veterano hostelero, que con 23 años abrió el disco-bar, mientras que hermano tenía 17. Precisamente esa experiencia será su fuerza: «Levamos desde o 2001 traballando codo con codo e a estas alturas sabemos responder».Un edificio que comenzó a construirse en 1936Por la casa cuartel de A Fonsagrada pasaron decenas de familias de toda España. Comenzó a construirse en 1936 y se terminó en 1941. Fue la casa de la Guardia Civil hasta el 2004, que usó en régimen de alquiler porque los propietarios era la familia Ochoa.El edificio ya se construyó con amplitud de espacios, con ocho pabellones-viviendas. En la planta baja había dos viviendas y la zona de cuartel. Y luego otros dos pisos en el primero, el segundo y el bajo cubierta. «Pasou moita xente porque na Fonsagrada chegou a haber unha brigada e ademais no pasado século as familias eran numerosas», explica Roberto López, quien recuerda como los niños de las familias de los guardias jugaban en el gran patio que había en la parte trasera del cuartel.Fue un vecino de los hermanos López Fernández el que les avisó de que los propietarios de la casa cuartel —los Ochoa, afincados en Madrid— tenían intención de vender el edificio ya que los costes de mantenimiento eran elevados.Ahora, cogerá nueva vida un edificio tan emblemático en la villa fonsagradina. Se denominará Pensión-Albergue Casa Cuartel, haciendo referencia a que tiene una parte de hotel y otra de albergue tradicional con literas, además de mantener vivo el destino para el que fue construido durante la Guerra Civil. Este lugar fue uno de los puntos neurálgicos de la crisis de 1992 por el proyecto de comarcalización que intentó hacer la Xunta de Fraga. Ante su fachada se manifestaron los fonsagradinos.Un negocio que se suma a otros que aprovechan el bum del Camino PrimitivoLos hermanos López Fernández reformaron la casa cuartel para ofrecer una parte de hotel, otra de albergue y una cafetería que dé servicios solo a los clientes del negocio. Tiene un espacio dedicado a literas, con 20 plazas; una habitación individual para personas con discapacidad; y seis habitaciones dobles. En el futuro, si todo va bien, tienen preparada una segunda fase, que incluiría entre ocho y nueve habitaciones más.Por culpa del covid-19 han tenido que adaptarse al protocolo de apertura de albergues y así ofrecer garantías sanitarias y de seguridad a sus clientes. Cuentan con una página web y las reservas se podrán hacer por los portales especializados, aunque en estos momentos es obligatoria la cita previa, tal y como manda la Xunta por el coronavirus.Roberto y Gerardo señalan que en el Bar Demetrio, que regentan desde el 2004, han visto la progresión y lo que les interesa a los peregrinos, y constataron que a pesar de que compañeros fonsagradinos fueron abriendo albergues y hoteles (Padrón, Cantábrico, Os Chaos, el público de la Xunta...) eran insuficientes las plazas ante el incremento notable de caminantes. «Hai vinte anos un peregrino era visto como algo raro na Fonsagrada e hoxe son necesarios para a nosa economía».Unos 18.000 peregrinos oficialesSegún las últimas estadísticas que maneja la Oficina del Peregrino del Cabildo Compostelano la cifra de peregrinos del Camino Primitivo es de unos 18.000, pero la recientemente creada asociación de empresarios de esta ruta cifra en algo más de 30.000 las personas que recorren la senda primitiva. Y el espacio de crecimiento es muy amplio, con crecimientos que ronda el 20 %.Más de la mitad de los peregrinos parten de Oviedo, al ser una ruta más corta que otras, pero A Fonsagrada también es elegida por numerosos peregrinos como lugar de salida, o al menos, desde El Acebo, en la frontera entre Asturias y Galicia, con lo que el Camino de Santiago tiene cada vez más protagonismo en la vida económica y social de la villa fonsagradina.«Ademais dáse a particularidade de que máis da metade dos peregrinos son estranxeiros», señala Roberto. Desde la asociación de empresarios del Camino Primitivo indican que suelen ser peregrinos de un alto nivel económico y que demandan servicios más allá de una simple litera".
Tres años y pico después, con el negocio más que consolidado, vuelve a ser La Voz de Galicia, con las firmas de M. Guntín y M. Fernández, la que publica, a fecha 25-11-2023, este nuevo artículo:
"Roberto y Gerardo López Fernández son hermanos, pero también empresarios con un proyecto común. Son los responsables de la Casa Cuartel de A Fonsagrada, reconvertida en albergue de peregrinos y, a la vez, en hotel.
La Casa Cuartel de este concello de montaña funcionó hasta el año 2004. Pasaron 14 años hasta que Roberto y Gerardo se fijaron en ella y decidieron apostar por un negocio en común. Además, decidieron conservar el nombre: «Parecíanos que o mellor nome era o que xa tiña, e funcionou como casa cuartel toda a vida», explican.Ambos hermanos nacieron en Barcelona, como muchos hijos de emigrantes, pero regresaron de niños. Aunque Roberto estudió peluquería -su abuela regentaba el negocio de A Fonsagrada-,se decidió por la hostelería y apostó junto a Gerardo por emprender. Además, ya regentaban una cafetería en el pueblo, que fue también la que les dio la idea de abrir un albergue: «Viamos que o Camiño de Santiago iba a máis, surxiu a oportunidade de mercar esa casa e, aínda que ao principio nos tiraba para atrás porque a rehabilitación era importante, ao final lanzámonos. E aquí estamos, moi contentos».
El proceso de creación
Hicieron falta dos años de pico y pala para poner en marcha el complejo, pero ambos empresarios siempre tuvieron claro que harían una reforma respetuosa con la vivienda. El albergue abrió sus puertas en verano 2020, durante la pandemia de coronavirus: «Imaxina o que foi, traballar o primeiro ano en plena pandemia», precisa Héctor. Sin embargo, en cuanto aflojaron las restricciones el negocio empezó a despegar. Y hasta hoy.
La Casa Cuartel empezó a funcionar con seis habitaciones de hotel, que ahora se han convertido en 15 por el aumento de la demanda de habitaciones privadas. Además, suma 20 plazas de albergue repartidas en dos estancias distintas. La reciente ampliación ha permitido aumentar espacios y seguir una línea que tienen clara estos dos hermanos: primar la calidad. «Ao contrario que outros sitios, no albergue ofrecemos sábanas de tela e nada de papel, además de calefacción, aire acondicionado, xel de ducha, toallas...», aseguran.
Servicio integral para peregrinos
Es tal el «boom» del Camino, que tanto Gerardo como Roberto piensan ya en la próxima ampliación. Para ello, han comprado otra vivienda anexa que reformarán. «Buscamos ofrecer un servizo integral ao peregrino e aos huéspedes en xeral, xa que tamén temos moito turista nacional. En canto aos peregrinos, son máis ben estranxeiros». Este nuevo espacio tendrá cafetería y las literas se trasladarán también.
La intención es ampliar las plazas hasta 40 y que cada estancia tenga su propio baño. Asimismo, piensan ya en la lavandería interna y en crear otra zona de ocio para el descanso de los camimantes. Ya en la zona exterior, harán un lugar que funcionará como taller, para los peregrinos que lleguen a bicicleta y sufran alguna avería. Además, tendrán sitio para guardarlas. «Todo é para facilitarlles o Camiño», explican.
El negocio va viento en popa y buena prueba de ello es que durante la temporada, el albergue se llenó a diario. En el complejo trabajan un total de siete personas".
Un poco más adelante y a mano izquierda está el Supermercado Farruquiño, que forma parte de una red de supermercados rurales inaugurada en 2016 en Burela
Un poco más arriba estaba el Bar Villalba, que tenía pensión, aunque últimamente figuraba como cerrado, pero ha abierto, cerca ya de la iglesia, la pensión y apartamentos de Casa Patorno
Aquí dejamos la transitada Avenida de Asturias y, siguiendo las flechas y conchas del Camino de Santiago, tomaremos a la derecha la rúa da Penela. Recordemos que por ambas calles podríamos seguir hacia A Praza de España, a donde nos dirigimos
Pero vamos a seguir por esta señalización que acaso siga el Camino antiguo, anterior a la construcción de la carretera
Un caserón muy antiguo a nuestra izquierda, con fachada de piedra sin revocar. Penela es diminutivo de pena, 'peña' y tal vez haga referencia a algún afloramiento rocoso que hubiera existido anteriormente
Estamos en una calle más tranquila y sin tanto tránsito, en la que seguimos con pequeñas cuestas, acercándonos a los 952 metros de altitud media de A Fonsagrada
La calzada está asfaltada aunque algún corto tramo está empedrado, con las aceras, al mismo nivel de la rúa y hechas de losetas de piedra. La cuesta se acaba al cruzarnos con la rúa Rois, una de las que comunican con el barrio de Os Chaos, donde se encuentra la pulpería O Candal, una de las afamadas de A Fonsagrada, de las que acude a ellas hasta gente de León y de Asturias a dar cuenta de su suculento pulpo y otros manjares.
| Pulpo y pimientos de Padrón en O Candal |
Fue fundada en 2007 en origen a otra anterior, A Caldeira, fundado en 1954, que encontraremos a nuestro paso unos metros más adelante. Nos cuenta esta historia en el periódico El Progreso del 7-12-2024 su corresponsal la periodista Silvia Iglesia, citando al famoso dibujante y humorista gráfico Forges, Antonio Fraguas de Pablo, de hondas raíces familiares fonsagradinas:
"Decía Forges que la cocina gallega, toda ella, es lo más moderno que puede haber en la cocina moderna. Aludía con sus palabras al origen, a la tierra de su padre, al butelo, que es el rey de A Montaña como él mismo llamó, pero aquella reflexión se metía de lleno en el mismo mar que llega también a A Fonsagrada.
Porque allí en lo alto no todo es cocido ni pastel. El pulpo á feira sabe bien y quien lo sabe bien son los centenares de comensales de la vecina Asturias que cada fin de semana suben a un bus para cruzar la frontera y degustarlo en los dos establecimientos por excelencia de la localidad: Caldeira y O Candal.
Dicen en este último que "o que vén repite". Tanto que alguno, como Ceferino Álvarez, va camino de los 30 años. Sugirió en el año 96, siendo cura de San Claudio, muy cerca de Oviedo, hacer un viaje a su tierra natal con la excusa de que sus nuevos vecinos probaran el pulpo de A Fonsagrada.
Daba así pie a iniciar una cita hecha tradición de la mano de la asociación de amas de casa. Este año cumplieron ya. Peregrinaron en octubre a la Meca del pulpo en A Montaña, 62 personas entre las que había "unas diez nuevas, las demás repitieron todas", cuenta el fonsagradino, que con once años se fue al seminario ovetense.
Centenares de raciones de pulpo cada fin de semana
Ellos son unos de tantos. José Fraga, que regenta el Caldeira con Ana Belén Fernández, cifra en unas 300 las raciones de pulpo que da en un fin de semana de otoño o de invierno, a excursionistas procedentes de todo el Principado atraídos por el "prezo e a calidade".
Y menciona grupos de Villaviciosa, Siero, Oviedo, Gijón, Avilés, El Berrón ou Llanes. Incluso de Hospital de Órbigo y Páramo del Sil, ya en León.
Fraga, que es de As Pontes pero asentado en A Fonsagrada, donde dirigió una parrillada en Os Chaos, reconoce que la afluencia de excursiones desciende en verano, pero se compensa con la llegada de peregrinos del Camino Primitivo, visitantes y, cada vez más, senderistas y amantes del deporte. Y por supuesto, la Foliada: "Iso é un desfase de xente", dice.
Caso parecido es el de O Candal, cuyas riendas tomaron Inés López y su familia hace dos años. "Podería dicir que máis do 90% da nosa clientela vén en autocar as fins de semana", explica la también cocinera, "sobre todo no inverno, no outono e na primavera".
Ambos locales, con más de un centenar de plazas cada uno, tienen mucho más que pulpo en sus cartas, pero ¿quién le va a quitar protagonismo al rey del mar?
"Ten sempre tirón", cuenta José Fraga, quien saca pecho también del salpicón de marisco y rape, las almejas "a rebosar" y el bacalao. "Metín un pouco de mar na Montaña", añade".
La calle es llamada así en honor al médico Manuel Rois Pérez de la Peña, doctor en medicina y cirugía que ejerció en la marina civil y como médico de la emigración antes de asentarse en A Fonsagrada, trabajando a mediados del siglo XX como médico titular en esta villa, donde fue muy querido. Escribe de él José García en Amigos de Fonsagrada:
"Calle dedicada al médico don Manuel Rois Pérez de la Peña. En su curriculum como doctor en medicina y cirugía consta que desempeñó esa profesión en la marina civil (1935) y como médico de la Emigración; en junio de 1950 tomó posesión en la Jefatura Provincial de Sanidad de Lugo y en la década de los años cincuenta del pasado siglo ejerció como médico en la villa fonsagradina, donde estaba avecindado; en febrero de 1956 fue nombrado médico titular del segundo distrito del Ayuntamiento de Fonsagrada
En marzo de 2015 se inauguró en A Fonsagrada una residencia geriátrica (Residencial Rois) en un edificio adquirido con los fondos de la Fundación Manuel ROIS de la PEÑA, quien, a su fallecimiento, había legado su herencia para la creación de un ASILO PARA ANCIANOS DESAMPARADOS DE LA VILLA DE FONSAGRADA.
Don Manuel ROIS de la PEÑA falleció en Lugo el 16 de febrero de 1965 y por expreso deseo suyo sus restos fueron enterrados en el panteón familiar del cementerio fonsagradino".
Efectivamente, promovió la creación de fondos benéficos para adquirir la residencia de mayores, que no fue inaugurada oficialmente hasta 2015, medio siglo después de su fallecimiento, aunque los primeros ingresos no se produjeron hasta un lustro después. El 4-7-205, una década antes de la inauguración citada, La Voz de Galicia publicaba el artículo Rois de la Peña, personaje único, recordando al doctor, quien recibía un homenaje por parte de los jubilados pese a que su empeño aún no había fructificado. Un buen momento para conocer algo más de su biografía:
"Justo 40 años después de su fallecimiento, aún sigue sin cumplirse el deseo del médico fonsagradino Manuel Rois de la Peña , que dejó una considerable fortuna para construir un asilo destinado a los ancianos desamparados del municipio y de todo el partido judicial, si las plazas disponibles lo permitían. La residencia está parcialmente levantada, pero el dinero se acabó y aún se necesita una importante inversión. Esa circunstancia se escapó de las posibilidades del benefactor, persona muy previsora que dejó todo muy bien definido y delimitado. Por ello, su mérito es el mismo que si el servicio estuviese en pleno funcionamiento, y así lo quisieron hacer constar los miembros de la asociación de jubilados, que le rindieron un homenaje el domingo para evitar el olvido y mantener vivo su nombre. La presidenta de la agrupación, Marina Rifón Cabarcos , habló de su vida y obra muy detalladamente, no sólo porque mantuvo una gran amistad con él sino porque también se documentó, consultando incluso el testamento. La presidenta evitó censurar a los organismos y a las personas que contribuyeron a que se llegase a la actual situación, pero sí constató que, pese a los cuantiosos bienes heredados a partir de 1967, los jubilados siguen sin disponer de la residencia. Marina Rifón aportó numerosos datos biográficos de Rois de la Peña, nacido en el seno de una familia de Paradavella que tenía propiedades en casi todas las parroquias. Era el mayor de cinco hermanos, todos titulados universitarios, que ejerció de médico en Carballido y en la Marina civil. Vivió en la mayor de las austeridades, decisión que no fue comprendida por sus coetáneos, algunos de los cuáles lo tacharon de usurero. Vestía e incluso comía mal y, por supuesto, no tenía gastos considerados suntuosos. Sin embargo, tras su muerte, a los 66 años, se comprobó que de usurero, nada. Hizo testamento a los 49 dejándolo todo para causas sociales y tuvo la precaución de que las propiedades quedasen totalmente desligadas de las de sus familiares, para simplificar las cosas. Según afirmó la presidenta de la asociación, era extremadamente educado, muy culto y gran conversador, religioso y obsesionado por los pobres. Incluso rechazaba llamar «caseros» a los trabajadores de sus propiedades. Estableció que los patronos de la fundación serían el alcalde, el juez, el notario, el registrador y el cura. Aunque Marina no lo dijo, se deduce que ser autoridad y persona de fiar no equivale a ser buen administrador".
Atentos a los azulejos cerámicos de la concha y la flecha, que nos indica continuar, ya en llano, por la rúa da Penela adelante. No obstante, reparamos al pasar, a la izquierda, en unas escaleras de piedra, las de la rúa Forxa, callejón que hace referencia a la existencia de una antigua fragua de ferreiros, oficio muy extendido por toda la comarca
La rúa da Penela hace un poco de curva a la izquierda, un trazado que, en una zona hoy día urbana, donde tiende a predominar la estructura de calles rectas, obedecería al paso del antiguo Camino
Antes de la edificación del actual barrio de Os Chaos esta zona sería el extremo norte de la población y tampoco habría sin duda alguna tantas casas como ahora y de traza urbana
Pero a la vez tendría que haber sido el acceso principal por el oeste hasta la construcción de las carreteras, luego que, por alguna razón, se desplazase hasta aquí el camino que subía directamente a la Fonte Sacra y la iglesia de Santa María da Fonsagrada
Este antiguo camino principal por la zona este enlazaría unos metros más adelante con el del norte, que comunicaba A Fonsagarda con A Proba de Burón, el cual sería el seguido por los arrieros maragatos para ganar posteriormente la costa, y por el que regresarían luego a su tierra
A nuestra izquierda, otra de las entradas de la rúa Forxa, seguimos avanzando todo recto hasta la confluencia de la rúa da Penela con la rúa Burón
Y llegamos a la confluencia entre la rúa da Penela y la rúa de Burón, un lugar muy importante pues hizo las veces de puerta de la ciudad para los caminos de entrada y salida de la población por el este y por el norte, con la costa y con el interior hacia Asturias, cuando A Fonsagrada ya debía de estar ganándole la partida del principal eje y encrucijada viaria a A Proba de Burón
Es entonces cuando se produciría un crecimiento urbano en este dirección, siendo testigo de aquella época, en la calle Penela, el edificio de los Xulgados, los juzgados de A Fonsagrada, del siglo XVIII aunque sometido a sucesivas restauraciones mejoras y reformas, el cual se construyó cuando la población crecía, relegando ya a A Proba de Burón, y se extendía por aquí, en pleno extrarradio por entonces. A Fonsagrada es cabeza del partido judicial al que pertenecen, además de este concello, los de Negueira de Muñiz, Baleira, Ribeira de Piquín y Navia de Suarna
Elemento de la condición caminera, de entrada, salida y cruce de vías, es el Cruceiro da Fonsagrada, que recibe a los peregrinos en pleno centro urbano actual, construido justo en la confluencia del Camino d'Ovedo de los antiguos documentos (que prosigue hacia Lugo) y el de A Proba de Burón, representados ambos, recalcamos, por esta rúa da Penela el primero y por la rúa de Burón el segundo
Muy posiblemente todas estas casas en la 'Y' formada por estas rúas estén hechas o reformadas sobre otras más antiguas, llamando poderosamente la atención la que se encuentra justo en la base del triángulo adoquinado formado en el suelo en esta unión de calles y caminos
Hemos de decir que la rúa de Burón comunica además también con el barrio de Os Chaos: por aquí pueden llegar los peregrinos que, escogiendo en Paradanova el camino de A Proba de Burón, se hayan dado cuenta en el collado del Monte do Marmoiral, que han estado a punto de pasar A Fonsagrada de largo, advirtiéndoles las señales de la posibilidad de entrar por aquí en la villa, sin necesidad de regresar atrás. Por eso se anuncia en esta calle la Pensión Casa Manolo, otro lugar de pernocta para muchos peregrinos y templo de la gastronomía fonsagradina en esta empresa familiar de honda raigambre local. Leemos en la web de su restaurante:
"... recomendamos el caldo gallego, los callos con garbanzos o el pulpo al estilo feria (pulpo a feira). De segundo plato la carne de la zona como el cordero, o la carne de ternera, la caza como el jabalí o el corzo y el butelo (embutido típico de la zona a base de costilla de cerdo, pieles, adobado con pimentón, sal y ajo y embutido en una tripa de cerdo que se cuelga y se cura sobre 15 días con leña de roble). De postre la famosa tarta de Fonsagrada (de almendras), o nuestros postres caseros. Ofrecemos menú vegetariano, vegano y celiaco".
Y aquí en el cruceiro se unen estos que fueron tan importantes caminos que quedaron relegados al hacerse las primeras carreteras a finales del siglo XIX. Es importante imaginarnos el trasiego de gentes habido por aquí hasta entonces, cuando A Fonsagrada ya funcionaba como centro neurálgico de A Terra de Burón antes aún de ser declarada capital del nuevo concello
Pastores de la trashumancia, ganaderos y tratantes y gentes de las aldeas próximas, y no tan próximas, acudiendo a los mercados, a vender y a comprar productos. El mercado de A Fonsagrada, que se celebraba en A Praza (campo de la iglesia de Santa María) empezó a celebrarse a mediados del siglo XVIII, muy posiblemente trayéndose o relegando al de A Proba de Burón, ya en decadencia. En Maragatos en A Fonsagrada, excelente artículo del erudito investigador Manuel Curiel para Maragatos de Lugo, se explica de manera impecable:
"En A Fonsagrada es alrededor de 1750 cuando se inician los mercados todos los sábados de mes, en los que se comerciaba con centeno, trigo, habas, manteca, castañas, sal, pescado y paños de Castilla. Además cada año hay la feria de Nuestra Señora de Septiembre, que dura cuatro o cinco días (el día 7, primer día feriado, era conocido como el día de las mantas, con compradores y vendedores de Castilla y Asturias, con diversos géneros y telas, caballos, mulas y otros tipo de ganados, así como plateros de la ciudad de Mondoñedo). También se celebran ferias el 20 de enero (San Sebastián), el 25 de marzo, el 25 de abril (San Marcos), el 16 de mayo (la Ascensión), el 4 de junio (Corpus y Santa Sabela), el 15 de agosto, el 21 de septiembre (San Mateo) y el 8 de noviembre. Eran también famosas las ferias que se celebraban en el contorno: En Padrón (la feria de San Mateo) y San Cibrán da Trapa, el 14 de septiembre, y en Lamas de Moreira también llegaron a celebrarse ferias el día 1 de cada mes. En el año 1845 era famosa una fábrica de manteca en Pobra de Burón y varios telares.
La población se fue incrementando a través de los años, y la gente sentía la necesidad de concentarse en los núcleos urbanos para efectuar las compras y vender a la vez otros productos. Todo ello derivado de la falta de vías y medios de comunicación (ya que la infinidad de ferias existentes no tendrían razón de ser si esas circunstancias de dispersión y vías de comunicacion fuesen distintas) y más tarde del proceso emigratorio. En los tiempos actuales la población rural está sufriendo un retroceso galopante motivado por el bajo índice de natalidad y por la emigración interior. Esta situación influirá en el futuro y en el sentido de las ferias y mercados, ya que prácticamente van desapareciedno y pasan a convertirse en citas gastronómicas. A Fonsagrada llegó a tener en 1900, 17.302 habitantes; en 1930, 15.807; en 1950, 13.925; en 1981, 9.392, y en la actualidad no alcanza los 4.000.
En realidad a la actual comarca de la Maragatería se le llamaba antiguamente La Somoza (Sub-Montia), o lo que es lo mismo, debajo del monte. Será a partir del siglo XVI cuando a los arrieros empiece a llamárseles "maragatos". Maragatos serían, por tanto, los arrieros de la comarca de La Somoza, que se dedicaban a dicha actividad. Los maragatos o habitantes de la Magaratería han conservado costumbres propias, gastronomía, arquitectura popular, música y vestimenta, que son las principales manifestaciones culturales de este pueblo, practicaban la endogamia y vivian aislados de otras comunidades de la la zona. Una comarca muy abrupta y escabrosa, poco dada a la agricultura, pudo motivar que los habitantes de la zona escogieran el camino del comercio como forma de vida, dando lugar a una de las actividades por las que son conocidos: los "arrieros" (o transportadores de mercancías). El comercio se realizaba entre Galicia y Castilla, y en sus comienzos los salazones eran la principal fuente de comercio. Al principio eran "recueros", es decir usaban recuas de mulas para el transporte, pero luego empezarian a usar carromatos tirados por mulas y empezaron a ser llamados "arrieros".
Los maragatos y sus carretas iban por Ambasmestas, puerto del Portelo (Ancares), Pontes de Gatín, Navia de Suarna, Fonsagrada, Puebla de Burón, Carballido, Pontenova y llegarían al mar en Porto, Vegadeo. Puede uno imaginar mulas y carros transportando vino, sal, minerales y otros productos por esta vía de comunicación y de abastecimiento. Como huellas nos quedan la tradición, los caminos, los puentes, la estructura de los pueblos y la toponimia, en ausencia de documentos que posiblemente existen. En Doiras, comarca de los Ancares, persiste la tradición de que los arrieros pasaban por allí y por el puerto del Portelo. En Fonsagrada se oían, hace algunas décadas, conversaciones sobre arrieros. Los Maragatos (comarca de Astorga) acudían a las ferias de Fonsagrada a vender sus productos. En Vilamayor del Trobo se hablaba de tiempos en los se traía sal desde el núcleo comercial de Pontenova, y se llevaban allí a vender carbón vegetal, pieles y otros productos.
La ruta cruzaría el río por el gran puente medieval de Navia de Suarna, en el que hay quien ve restos de un antiguo puente romano, y pasada la sierra de Louxas cruzaría el río Lamas. La Fonsagrada primitiva tenía un eje central en torno a la cual seguramente se fueron construyendo casas con fines comerciales. La fuente que da nombre a la villa estaba en esta ruta, la iglesia y el antiguo ayuntamiento tienen la entrada por esta calle, que también pasa por la plaza de la villa. Algo similar ocurre en Puebla de Burón, donde el camino pasa al lado de la muralla de la antigua fortaleza, y lo mismo ocurre en Maderne, donde había dos cantinas en el camino, que también pasa por la iglesia. Cruzaría el río Rodil por el puente que lleva su nombre. En lo alto de la sierra de Carballido está la Pasada de Lodos, que podía ser un punto de paso, y muy cerca está la “Cruz da Graña”, una cruz que tiene la imagen de Cristo por una cara y la de Santa Bárbara por la otra. Esta cruz, como otras, parece indicar un punto de paso importante, un cruce de caminos, una conmemoración, o puede ser un símbolo al amparo de caminantes. La cruz gira sobre un pedestal de piedra, y la tradición cuenta que se cambiaba de orientación como señal de haber pasado por allí alguna vez.
Los maragatos utilizarón para su comercio las antiguas vías romanas, sobre todo la que lleva de Astorga a Braga (Lugo), y desde aquí por la Vía de la Plata continua hacia Madrid. También sus vías serían parte integrante del Camino de Santiago. A lo largo del tiempo cambiaron sus rutas según el comercio, pero prácticamente viajaban entre el norte de España, Galicia, Asturias, Cantabria y las ciudades de Castilla la Vieja. Su comercio principal eran el pescado y el carbón del norte, para transportarlos al sur, donde era cambiado por embutidos, productos de matanza y productos de secano y sal, que a su vez eran transportados al norte. Esta actividad se mantuvo hasta la llegada del ferrocarril, que les obligó a cambiar las costumbres y a establecerse en puntos fijos de Madrid y La Coruña con el fin de continuar con sus negocios.
Eran famosos por la manera en que protegían sus cargamentos, y se les consideraba transportistas más seguros y a quienes se les podía confiar mercancías de gran valor. Los maragatos, aparte de ser arrieros, se dedicaban a la agricultura y al cuidado de las recuas de mulas, necesarias para su trabajo. También se dedicaban a la actividad textil. La arriería, como símbolo de un pueblo ancestral, emerge de la magia de otro mundo recóndito y maldito. Es la pasión que queda de un recuerdo, y late en la memoria de los hombres. La tierra de los maragatos está llena de infinitos senderos que rememoran la devoción de unos seres que, por ser viajeros y emigrantes, hurgaron sus destinos en la tierra para buscar anhelo y hallar las viejas rutas que terminan donde el silencio llega.
Paradavella, a 20 kilómetros de A Fonsagrada, siempre fue un nudo de comunicaciones para los arrieros, ya antes de construirse la carretera de Lugo a Fonsagrada, debido al paso del Camino Real. En realidad la carretera siguió el trazado del camino desde Lugo hasta Pravia de Asturias (215 kilómetros). Por este Camino Real se transportaban todas las mercancías que se distribuían por esta parte de la provincia de Lugo, y que procedían de Castilla, de los puertos de La Coruña y Vigo y del resto de la costa de Galicia. A mediados del siglo XVIII (1750), Paradavella, con 75 habitantes, tenía dos importantes casas dedicadas a la venta de mercancías, la del Retiro y la de la Calzada. Aún mas recientemente, en 1970, Paradavella contaba con cuatro tiendas de ultramarinos, las cuatro con bar, y una de ellas con estanco y otra con ferretería, un comercio de telas, un herrero, un telar, un almacén de abonos y sal, así como dos sastres.
En A Fonsagrada, a mediados del siglo XX, eran conocidos dos arrieros que vivían en la villa. El señor Turia (así era conocido) había venido de Cuba, y vivía en la que posteriormente pasaría a ser "casa de Curiel", y realizaba todos los días la caminata hasta Paradavella, de 40 kilómetros ida y vuelta, a un almacén de sal. El otro, Aniceto “do Hospitaleiro”, realizaba dos viajes diarios desde Fonsagrada a los molinos de Rosario, sitos en San Pedro de Neiro, diez kilómetros ida y vuelta, con un peso de 25 kilogramos y la particularidad de que apenas veía. A Aniceto le sonrió la vida, aunque fue por poco tiempo, cuando consiguió entrar a forma parte de la familia de la O.N.C.E. en Lugo. Yo conocí y traté a ambos.
A principios del pasado siglo dos arrieros procedentes de la comarca de la Maragatería leonesa eligieron las tierras buronesas, estableciendo en la villa fonsagradina su lugar de residencia, así como sendos negocios dedicados básicamente al comercio de vinos y de ultramarinos en general. Se trataba de dos cuñados oriundos del pueblo de Pradorrey-Brazuelo, muy próximo a la ciudad de Astorga: Uno de estos pioneros fue Víctor García Rodríguez, casado con Ramona García Barrio, un matrimonio que ya figuraba en un Directorio del partido judicial de Fonsagrada en el año 1911 como afincado en la Villa, regentando una “abacería” donde se vendía vino, cereales y ultramarinos en general.
Con el transcurso de los años y hasta hace poco tiempo, la “Casa de Víctor”estaba dedicada al comercio del vino y de otros productos de ese ramo (coloniales, ultramarinos, etc.). Durante muchos años también funcionó como fonda; el establecimiento estaba dotado además con un espacio en su zona de tienda para degustar queso castellano, sardinas de lata, y un buen pan del país: exquisitas viandas acompañadas de un vino razonablemente aceptable procedente del Bierzo leonés. Víctor García y su esposa Ramona tuvieron tres hijos quienes, igualmente, mantuvieron su residencia en A Fonsagrada con sus familias respectivas: Jesusa García García casada con Fernando Paz (del comercio). Jesusa y Carmen (una “sobrina” de su marido) regentaron una fonda situada en un buen edificio sito en la Avenida de Galicia, en cuyos bajos Fernando Paz se ocupaba de un negocio o taller de aparatos de radio y electricidad. Colindante con ese inmueble se encontraba el domicilio de la segunda hija del matrimonio de Víctor: María García García, casada con un tratante de ganado llamado José Pérez “O Chato”, oriundo de Asturias (Pola de Allande). Francisco García García, “Paco de Víctor”, casado con María Lopez Núñez, fue el que continuó con el negocio familiar, regentado por su única hija. A “Paco de Víctor”, siempre alegre y bromista, se le recuerda en su despacho de la tienda con enormes cristales de gafas, y conduciendo su camión por las calles de la villa, en el que nunca faltaba un leal guardián: un gran perro melenudo de fiera apariencia pero bondadoso como su amo.
El segundo de esos maragatos que se estableció en la Villa a principios del pasado siglo fue Isidro García Barrio, un personaje muy respetado por la honradez y la seriedad de las que hacía gala como persona y como comerciante. El periódico “O Tío Pepe”, editado en la villa por la familia Peñamaría, compartía igual opinión de “Don Isidro”, a quien se refirió al menos en dos ocasiones: una para alabarle por sus virtudes y en otra para informar de un cambio de domicilio que realizó ese año de 1913, de la casa de Correos -posiblemente la actual casa de Engracia- a otra en la misma calle que había pertenecido a Justiniano Rosón. Isidro García Barrio contrajo matrimonio con una buronesa perteciente a la influyente familia “Farruquín” llamada Emérita Díaz Vega, con quien no tuvo descendencia directa. Esta señora era hija de José Díaz Díaz, comerciante y político conservador, que estuvo al frente del Ayuntamiento de Fonsagrada en diversas ocasiones, incluida la última etapa de su vida durante la dictadura de Primo de Rivera. Isidro García Barrio, al carecer de descendientes propios, optó por prohijar a un sobrino, llamado Isidro García Pérez, quien en la década de los años treinta, ya se había trasladado a la villa, donde contrajo matrimonio en esa época con otra señorita buronesa de familia “bien”, llamada Inés Díaz Núñez, con quien tendría un único hijo: Isidro García Díaz, el heredero del gran emporio comercial construido por sus antecesores. Desgraciadamente, Inés Díaz falleció en 1941 en plena juventud, con 32 años. Con posterioridad, Isidro García Pérez contraería un segundo matrimonio con una hermana de su primera esposa, llamada Filomena Díaz Núñez, con quien no tuvo descendencia alguna. Isidro García Pérez, natural de Pradorrey (Astorga), hijo de Manuel García Barrio, era un arriero que visitaba regularmente las tierras de Burón. Este arriero y su esposa, Joaquina Pérez, tuvieron cinco hijos, tres de los cuales terminaron instalándose en la villa fonsagradina, de igual manera que lo hizo una sobrina de nombre Ramona García, quién contraería matrimonio en Fonsagrada con un buronés llamado Hermógenes López Méndez, “oficial habilitado del Juzgado Comarcal de Fonsagrada”, con quien tuvo tres hijos que todavía figuran en la memoria reciente de la Villa: José Benito (funcionario municipal), Isidro (policía municipal) y Hermógenes, "Nene" (emigrado a Francia).
El emporio comercial de la “casa de Isidro” alcanzó su máximo esplendor en los años 50 y 60 del pasado siglo, abarcando muchos frentes: en particular, el negocio del vino, abonos minerales, piensos, coloniales y todos los productos estancados del monopolio estatal: tabaco, papel sellado del Estado, sellos de Correos... (tenía la concesión "subalterna" para la distribución de esos productos a los estancos de la comarca). Los otros dos hermanos de Isidro García Pérez que se afincaron en A Fonsagrada después del fallecimiento de su primera esposa fueron Emérita y José.
Emérita García Pérez, quien tras el segundo matrimonio de su hermano se independizaría al casarse con Amadeo Paredes Álvarez. Este matrimonio iba a regentar dos importantes negocios en nuestra villa: uno de ultramarinos y taberna/fonda, bajo la supervisión del marido, y un floreciente comercio de tejidos, al frente del cual iba a estar Emérita, y un hijo del matrimonio llamado José, un emprendedor y gran comerciante. Este matrimonio tuvo otros dos hijos: María Genoveva (maestra) y Emérita Paredes G. (funcionaria del Ministerio de Hacienda).
José García Pérez, quien tras colaborar durante unos años con su hermano Isidro también se independizó al casarse con Matilde Losada Mirón, oriunda de una pequeña aldea cercana a Samos por donde discurre el Camino de Santiago, había sido "prohijado" a los 12 años por su tío, Manuel Losada, y por Flora de Candahido, su esposa, quienes por esos años regentaban en la villa una peluquería, "A Barbeira" (nombre con el que fue y es conocida esta familia). El matrimonio García Losada regentaría un pequeño comercio de ropa y calzado, y traería a este mundo cuatro hijos: Manuel (Lolo), fallecido en 1972, Matilde (funcionara del Ayuntamiento de Lugo), Antonio y Jose (funcionario del Estado) García Losada".
El Cruceiro da Fonsagrada se remata en cruz sobre capitel con motivos vegetales en forma de hojas. En en el reverso de la cruz, mirando a los peregrinos que llegan por cualquiera de los dos caminos
Debajo, en la base del cruceiro, la imagen de una custodia podría representar, pensamos, al Santo Sacramento de Lugo, que se encuentra en su catedral de Santa María, centro de peregrinación y devociones
Y aquí vemos la preciosa casa de galería que tanto llama la atención a los romeiros, conformando con este hermoso conjunto en tan histórica y emblemática encrucijada. Visto ahora de frente, ahí tenemos la rúa de Penela a la derecha, por donde acabamos de llegar
Y a la izquierda, la Pensión Casa Manolo se encuentra cercana pero no la vemos desde aquí. Los peregrinos que, desde A Fonsagrada deseen hacer la ruta por A Proba de Burón, podrían hacerla a partir de este cruce: Sin necesidad de regresar al Monte do Marmoiral, podrían dejar, pasando Casa Manolo, esta rúa de Burón y tomar el camino a A Proba de Burón (no confundir con la rúa Burón, son dos calles diferentes), enlazando cuesta abajo con la ruta oficial. Recomendamos en ese caso llevar un mapa pues no es un ramal señalizado
La rúa Burón es la que tomamos nosotros ahora, dejando la rúa da Penela, para continuar hacia A Praza, pasando antes por varios sitios interesantes por varios motivos, prácticos e históricos, una suma de ambos
De frente al cruceiro y a la derecha de la calle, haciendo esquina con una callejuela lateral, tenemos la panadería O Pan de Iría, de pan artesano, empanadas, pasteles y pastas, etc., así como cafetería
Su nombre es el de la hija de sus fundadores, Tamara Álvarez y Javier Gómez, que la abrieron en 2015 en base a otra panadería anterior. De ellos escribe Manuel Fernández para La Voz de Galicia del 14-5-2019:
"El próximo 4 de julio se cumplirán cuatro años desde la puesta en marcha de la panadería de Tamara Álvarez Castelao (Los Oscos, 1986) y su marido. Quizás lo celebren con una de sus tartas, que actualmente triunfan en A Fonsagrada, donde está el negocio. Son las que llevan fotos comestibles que van impresas en papel de azúcar. Desde el momento en el que el cliente tiene la opción de encargar la tarta que le guste y ponerle la foto que desea, las posibilidades son infinitas. Las que triunfan son las que llevan la foto de enamorados, pero no se quedan atrás las de padres, de madres, de abuelos... Hay incluso quien encarga que incorporen la foto de la aldea en la que vive. Alguna comisión de fiestas las utilizó para invitar a los vecinos.
Tamara Álvarez reconoce que muchos de sus clientes se sorprendieron al ver algunas de las tartas. No falta quien pregunte son cierta curiosidad: «E como che mando a foto para poñela aí?». Este tipo de producto dulce comenzó a popularizarse en la zona desde que en la panadería hicieron una para Julio Fernández Rodríguez, el fonsagradino residente en Barcelona que preside de Filmax Entertainment.
En el negocio de Tamara, que lleva por nombre O Pan de Iria, en honor a la hija de ocho años de la pareja de empresarios, también elaboran el pastel de A Fonsagrada, otro de los productos estrella y con gran demanda, sobre todo en vacaciones ,cuando regresan quienes están fuera todo el año. Lleva almendras, bizcocho, natillas, mantequilla y algunos ingredientes más.
De los hornos de este negocio fonsagradino también salen unas roscas que tienen gran tradición en la comarca fonsagradina porque son el regalo que han de hacer los padrinos a los ahijados en Semana Santa. Este producto tiene una hechura similar a los roscones de Reyes. Tamara Álvarez y su esposo residían en Ribadeo y allí decidieron montar la panadería en A Fonsagrada. «Coñeciamos a zona e gustábanos a montaña, por iso decidimos establecer o negocio aquí», asegura la responsable. Ni ella ni su esposo tenían vinculación con el sector; pero pronto entraron en la dinámica, y actualmente los vehículos que efectúan el reparto del pan recorren cientos de kilómetros al día, ya que llegan hasta las zonas asturianas de Los Oscos y Grandas de Salime, además de toda la comarca fonsagradina. Dependiendo de la época del año, tienen que hacer varias fornadas por noche».
Además de diferentes tipos de pan, de los hornos del establecimiento salen también, a diario, varios tipos de empanadas. Una de las más novedosas es la de tocino, chorizo y sardinas. Las hay también de tocino, chorizo y manzana y de zamburiñas con bonito. La harina que utilizan en la panadería es gallega. La sirve una empresa molinera de la provincia de Pontevedra".
A la izquierda y a continuación de los juzgados está la famosa pulpería A Caldeira, fundada como hemos dicho antes, hablando de O Candal, en 1954, cuando los hermanos Ramona y Alfredo Alfonso colocaron un caldero de cobre a la puerta y se pusieron a cocer el pulpo, siendo durante mucho tiempo la única pulpería de A Fonsagrada, que ha pasado por sucesivas fases en todos estos años. Lo relata así, para el periódico El Progreso del 7-12-2024, Silvia Iglesia:
"El pulpo, que es ahora uno más —también lo hay en otros locales en los que el protagonista es el cocido—, fue cosa poco menos que revolucionaria en su momento.
Fueron Ramona Alfonso y su hermano Alfredo los pioneros, allá por 1954, en hacerlo insignia. Cogieron un local, le pusieron un caldero de cobre en la puerta y, tajo va y tajo viene, se convirtieron en un estandarte del cefalópodo regado con aceite de oliva, sal y pimentón.
No ofrecían mucho más, si tal algo de merluza en salsa.
Y durante décadas, el Caldeira, el nombre que cuelga de la fachada 70 años después, fue la única pulpería per se de A Fonsagrada.
Ramona fue pulpeira y maestra de otras pulpeiras. A ella le había enseñado su madre, que por aquel entonces iba por las ferias, y ella se encargó de prestar su saber primero a Chelo y luego a Ana Belén, la fonsagradina que desde 2007 es, segundo José Fraga, "a alma" del Caldeira.
Estos tomaron el relevo de Chelo y Arsenio, que cocinaron con maestría durante 15 años para insuflar fama al buen comer que ya habían dejado sembrado Ramona y Alfredo.
Fue en 2006 cuando Chelo y Arsenio duplicaron la oferta pulpeira de A Fonsagrada y abrieron O Candal y ella, poseedora del conocimiento y de los trucos, esos que no se pueden contar, le enseñó a Inés, la actual cocinera. Mientras, en el Caldeira, Ana Belén bebía del saber de la propia Ramona.
Asustado tres veces, con reposo de unos 15 minutos, mejor elaborado en agua de otras cocciones... Son mil las normas no escritas para la elaboración del pulpo y una la que manda sobre todas: "Se tes boa materia prima, xa está", dicen en O Candal y en el Caldeira".
Decía el gran Álvaro Cunqueiro que “el gallego es muy pulpeiro”, y debe ser cierto porque en Galicia es relativamente fácil encontrar buen pulpo, como es el caso del que sirven en el restaurante Caldeira.
El pulpo á feira en Galicia es mucho más popular en las zonas de interior que en la costa. Aunque este dato pueda sonar sorprendente, tiene sentido ya que el pulpo era uno de los pocos productos de mar que se podía transportar en buen estado fácilmente a zonas de interior, alejadas de la costa. Mientras que los vascos secaban y salaban el bacalao, que también llegaba a los pueblos de interior, los gallegos secaban el pulpo.
A Fonsagrada es uno de esos lugares de interior conocidos por el pulpo a los que la gente viaja solo para ir a comer. Villa lucense situada a menos de veinte kilómetros de la frontera con Asturias, muchos dicen que es el agua -además del buen hacer de los cocineros- lo que hace que el pulpo que preparan allí esté tan bueno.
En el restaurante Caldeira el ambiente es una mezcla de foráneos, peregrinos y vecinos de la villa. El restaurante está dividido en dos pisos, en el de abajo se pueden ver a muchos saboreando una tapa de pulpo con un vino en la barra y también hay algunas mesas, mientras que el piso de arriba es comedor.
En esta pulpería que presume de comida casera hay tapas, raciones y también comida para llevar. La estrella del menú por supuesto es el pulpo á feira, que allí sirven en un plato de madera con aceite, sal y pimentón. También se puede pedir con cachelos –patatas cocidas-. Merece la pena pararse a saborear el pan de hogaza y seguir el consejo de Cunqueiro, que decía que “el pulpo se come con un buen pedazo de pan para rebañar en el plato”.
Además de pulpo la carta tiene otras opciones, como calamares, costillas, chuletas, zamburiñas, pimientos de Padrón… La comida es casera y la preparación es simple y clásica. El vino que recomienda la casa es el Ribeiro. En el apartado de postres hay que probar el requesón con miel o el flan casero, ambos están buenísimos. En verano se recomienda reservar para evitar tener que esperar, aunque a veces la espera compensa, en la barra siempre se escuchan las mejores historias".
Ya que estamos en zona de pulperías y, a la vez, caminando por sendas que fueron de peregrinos y de arrieiros maragatos, se atribuye a estos la invención del pulpo (o 'polbo') á feira, llamado así por las ferias a las que acudían estos comerciantes. Escribe de ello David A. Fernández en el Blog del tamboritero maragato:
"El pulpo es unos de los platos estandarte de la cocina gallega, pero el origen de su receta puede encontrarse en tierras de maragatas . Los griegos consideraban el pulpo como uno de los más excelsos manjares del oceano y así lo representaban en sus mosaicos y pinturas, luego, cuando Roma llegó a Hispania, entre las muchas delicias que salían de las costas cantábricas con destino al Cesar, junto a los salmones y las lampreas, también viajaban pulpos secos para deleite de los más acomodados patricios.
Es difícil concretar como se comía entonces ya que no hay recetas puntuales y seguramente Egis de Rodas, el único cocinero legendario capaz de cocinar perfectamente todos los pescados, tendría alguna fórmula magistral, lo que si podemos asegurar es que no lo hacía a la gallega ya que el pimentón no se conoció en Europa hasta el siglo XVII.
Una receta que da idea de las atrocidades que se hacían con estos animalitos antes de popularizarse los ajís criollos en el viejo continente, es la que describe Ruperto de Nola a principios del XVI. En ella nos habla del proceso de ablandado y cocción, algo casi ritual, y luego nos aconseja acompañarlo con una salsa de perejil y rociado con zumo de naranja. Más adelante en otra receta, esta vez una escudilla y hecho potaje, lo cocina con un sofrito de cebolla, miel, especias “y su agro de vinagre”.
Pero quizás la historia más curiosa es que el popular “Pulpo a Feira” estandarte de la gastronomía gallega, en realidad no es un plato gallego si no maragato. Cuando en España se decubrió que el pimentón servía para conservar la matanza, Galicia se revolucionó y durante los meses estivales había una caravana continua de recuas de arrieros maragatos que traían el milagroso conservante por la ruta de la plata desde la lejana Extremadura, y con él, otro preciado tesoro, el aceite de oliva.
Los maragatos adquirían casi de balde el pulpo seco que los gallegos despreciaban y en su deambular lo rehidrataban y mezclaban con el aceite de oliva y el pimentón extremeños con los que comerciaban. Tiempo después, los gallegos empezaron a apreciar el invento y lo incorporaron como condumio de sus fiestas, ferias y romerías, otorgándole la denominación de «polbo á feira» o pulpo á feira.
Diferencia entre pulpo a la gallega y pulpo a feira:
Pese a que ambas recetas puedan parecer la misma son diferentes. La versión «a feira» solo consta de pulpo cocido, sal gorda, pimentón y aceite de oliva crudo. En el caso de la variante «a la gallega» se acompaña el pulpo de patata cocida, y una salsa de ajo arriero (qué casualidad) hecha a partir de un refrito de ajo, pimentón y sal fina que se vierte sobre el pulpo y las patatas".
A Fonsagrada, si bien su grandiosa feria de producto local es la del butelo (castellano botillo), embutido del cerdo propio de la zona, lleva la fama por el pulpo. De él y de su relación con las rutas de peregrinación y arriería incide también el escritor y periodista Sergi Ramis en La Vanguardia del 31-10-2024:
"No hay plato más gallego que el pulpo (con permiso de la empanada y los pimientos del Padrón). Sin embargo, los investigadores de la gastronomía afirman sin temor a la lapidación que esta aclamada tapa no tiene su origen en Galicia sino en la Maragatería leonesa. Y, en concreto, en el ingenio de sus arrieros.
Siglos atrás, los viajantes maragatos eran los principales encargados de conectar las mercancías entre el sur de la península Ibérica y los puertos gallegos. Subían así por la antigua Vía de la Plata el aceite de oliva andaluz o el pimentón extremeño, que vendían al llegar a término. Muy a menudo, en su viaje de regreso, cargaban pulpos secados al sol, que se utilizaban como moneda. Al rehidratarlos y mezclarlos con el oro líquido y el aromático polvito consiguieron tan sabroso plato. Que es genial por su sencillez, y que es tan adorado que las capacidades de producción del mar gallego han sido sobrepasadas.
Ahora que el pulpo hervido es un manjar bastante caro, solo el 10% del que se engulle procede del Atlántico gallego. En buena parte ha sido pescado en aguas marroquís, saharauis y mauritanas.
El nombre (polbo á feira, en gallego) vendría precisamente de las ferias agrícolas en que pescadores y arrieros se mezclarían para comerciar. Y, para más inri, ni siquiera sería en un puerto de mar donde se habría inventado la práctica de repartirlo masivamente, sino en los monasterios de interior, según afirman en la Ribeira Sacra. En concreto, en el monasterio de Oseira, en Orense, la única provincia gallega que no tiene litoral. Habría sido el aristócrata Diego Arias quien inició la costumbre de distribuir pulpo entre la población a principios del siglo XII. Al ingresar en un convento, debió renunciar a todos sus bienes materiales, incluidas las ingentes cantidades de pulpo seco que los marineros de las Rías Baixas debían entregarle como impuesto. Así que se organizaron unas fiestas en las que el cefalópodo se rehidrataba, aderezaba y repartía entre la población.
La liturgia que rodea al pulpo á feira se considera inamovible: el marisco debe ser “asustado” es decir, sumergido en agua hirviendo en sucesivas tandas de un minuto para que quede blando; se tiene que cocinar en olla de cobre; cortarse con tijeras en rodajas de un centímetro de grosor; y colocarse en un plato de madera previamente embadurnado con su jugo.
Los modernos investigadores de la nutrición y la gastronomía desmontan muchos de esos tópicos. Incluso hay cocineros de prestigio que consideran que el “susto” no es necesario. Y sí que es imprescindible, sin embargo, haber congelado el pulpo durante los tres días previos a su preparación. Así, el hielo que se infiltra en sus fibras las rompe y torna la carne más amorosa.
En la fachada litoral de Nápoles y multitud de puertos pesqueros griegos todavía se ve a los marineros atizando una tunda de miedo a los pulpos antes de llevarlos a la subasta. Es otra técnica que permite ablandar las fibras sin necesidad de congelar la carne. Pero la verdad es que la visión resulta dolorosa, amén de cansadísima para el sicario ocasional, que debe doblar el espinazo y estar un buen rato golpeando al pulpo contra las rocas como si manejara un látigo.
En cuanto a las ollas de cobre, al parecer se impusieron en determinado momento histórico porque son más ligeras y fáciles de transportar que las de hierro. Ahora se utilizan recipientes de acero inoxidable que dan los mismos resultados y son más fáciles de lavar. La superstición, pues, de que hay que echar una moneda de cobre en el fondo de la olla para que el pulpo quede bueno no tiene base científica. Como mucho, puede resultar un poco repugnante a algunos comensales.
El carácter interior del pulpo á feira se refuerza al conocer que algunas de las pulperías más prestigiosas de Galicia se hallan al pie del camino de Santiago. De hecho, una tradición muy extendida entre los peregrinos es pegarse un buen hartón de este plato –y aligerar así sus carteras de forma alarmante– en la localidad de Melide.
El pulpo se sirve en unos platos redondos de madera con los bordes levantados. Se trata de que los jugos no se pierdan por el costado. Pero el material es muy absorbente, así que parece que hay que bañarlo antes con aceite o con el caldo de la cocción para que se impermeabilice. Se desconoce por qué no puede servirse el pulpo en otros soportes. También deben ensartarse varios palillos en la carne. Al parecer, ni el uso de los dedos ni el de los tenedores puede aceptarse tampoco como parte del protocolo.
Queda el asunto espinoso de la adición de patatas. Si aparecen, ya no se trata de pulpo á feira sino de pulpo a la gallega, aseguran los más puntillosos. Hay quien dice que eso es una majadería. Sin embargo, todo el mundo coincide en que el tubérculo debe haber sido partido en cachelos, es decir, a cachos grandes. Pero nuevamente aparecen disidencias entre los que afirman que deben ser hervidas aparte y los que dicen que dónde vas a parar, que sumergidas en el caldo de cocción del pulpo adquieren mejor sabor.
Lo que debería ser una preparación de una simpleza lindante con lo infantil (hervir el pulpo y regarlo con aceite de oliva, sal gorda y pimentón), se convierte en una discusión bizantina. Por si no hubiera suficiente: nada de pimentón ahumado, que altera el sabor de la preparación. Debe ser dulce o picante.
Ante la sencillez de la receta, hay quien la prepara en casa y luego se queja de que no sabe igual que en el restaurante. Los cocineros profesionales destapan la razón: en sus locales se utiliza a lo largo de la jornada la misma agua para cocinar muchos pulpos, lo que incide en que el caldo sea más sabroso conforme pasan las horas.
Si usted es de los que se emocionan al saborear un pulpo á feira, no es recomendable la lectura del libro El alma de los pulpos, de la mundialmente famosa naturalista Sy Montgomery. En él, la documentalista alemana nos enternece (sin necesidad de sumergirnos en agua hirviente) acerca de la inteligencia de los pulpos. Y asegura que son animales que tienen prolactina en las lágrimas, igual que los humanos. Es una hormona que distingue el llanto de pena o alegría del provocado por un agente químico. Para llorar".
De o polbo, sus recetas, historias, características, debates y curiosidades vamos a seguir hablando, según vayamos adentrándonos en Galicia, como ahora nos adentramos en A Fonsagrada por A Rúa de Burón, donde un buzón nos recuerda que estamos en una villa que tiene oficina de Correos (Avenida de Galicia 66), uno de los servicios que suelen emplear los peregrinos para, por ejemplo, enviar cosas a casa
Atendiendo a las flechas y conchas indicadoras, seguimos recto por la rúa Burón, viendo ya al fondo la nave y pórtico de la iglesia parroquial de Santa María da Fonsagrada, en A Praza, A Praza de España, a la que saldremos enseguida tras cruzar por el lugar donde confluyen esta rúa, la Avenida de Asturias y la Avenida de Galicia
A tenor de algunos detalles algunas de estas casas han de ser de un origen bastante antiguo, tal que este hueco hornacina, poco más arriba del nivel del suelo, tallado en una piedra en forma de arco de medio punto y abocinado, posiblemente un antiguo respiradero de un sótano. Que no se nos olvide preguntar la próxima vez que pasemos por aquí...
Seguidamente está Casa Peré, en cuyo bajo abre el estanco, siendo además suministrador del gas butano. Fundado por Pedro Viadé Turón empezando el siglo XX, de su historia y la de la familia de los fundadores nos escribe también Jose García en Amigos de Fonsagrada:
"En las últimas fechas la prensa regional se ha hecho eco de la jubilación de Pedro Viadé (a) Pirulo después de haber trabajado durante 50 años en el negocio familiar de ultramarinos que su abuelo Pedro Viadé Turón había fundado en la villa fonsagradina a principios del pasado siglo.
Pedro Viadé Turón figuraba ya en 1923 entre los mayores contribuyentes del municipio de Fonsagrada, desempeñando además durante un largo periodo de tiempo (1930 – 1936) el cargo de Alcalde “en funciones” del Ayuntamiento.
Su hijo Pedro Viadé Fernández (a) “Pedrito de Peré, sería el encargado de dirigir el negocio familiar en la década de los años 50 del pasado siglo, ampliando la oferta comercial a la distribución de gas butano y a la venta de tabaco y de otros efectos estancados (estanco)
Durante gran parte de su vida intervino en la política local fonsagradina como concejal del ayuntamiento e incluso como alcalde en funciones en los años 60 y 70.
Referencia periodística de una cena homenaje ofrecida a Pedro Viadé Fernández por sus amigos fonsagradinos en cuyo transcurso le fue entregado un VOLANTE DE ORO por su "excelencia como probador de vehículos - automóviles"
"Pedrito de Peré" fue un personaje muy estimado por todo el vecindario de la villa fonsagradina y de su municipio.
Tras el fallecimiento de “Pedrito de Peré, el negocio familiar pasó a estar regentado por su hijo Pedro Viadé, a quien ahora le ha llegado el momento de disfrutar de una prolongada y muy merecida jubilación en compañía de sus familiares y de sus numerosos amigos fonsagradinos.
PEDRO VIADÉ (a) Pirulo, igual manera que su padre, está considerado por los fonsagradinos como UN AFABLE, QUERIDO Y RESPETADO VECINO
SALUD Y LARGA VIDA".
A la izquierda tenemos el edificio de la Casa do Concello antigua, construida como vivienda en el año 1845-1846, una década después de que A Fonsagrada fuese declarada capital del nuevo concello de su nombre, postergando definitivamente a A Proba de Burón, y dos antes de que pasase por la escisión de seis de sus parroquias: Barcela, Marentes, Ouviaño, Río do Porto, San Pedro de Ernes y Negueira, que formarían el nuevo concello o Ayuntamiento Constitucional, como se decía entonces, de Negueira, al que prontamente se añade de Muñiz por la razón antes mencionada
Se dice es la casa consistorial más antigua de la provincia de Lugo a excepción del de la propia capital (del siglo XVIII), si bien no fue sede municipal hasta 1920, añadiéndosele posteriormente la torre-campanario con relojes en la que se ostenta el escudo. Dispone de tras puertas en la planta baja y tres artísticos balcones salientes en el piso que delatan su origen como casa particular más que como consistorio
Sus dependencias fueron trasladadas en 2013 a un edificio mucho más grande y adaptado a las necesidades actuales. En 2025 se realizó una rehabilitación integral y reforma interior encargada a Firm Arquitects para fundar aquí el Centro Cultural Forges, dedicado a este genial artista gráfico celebérrimo por sus viñetas y característicos personajes. Leemos en la propia web del centro:
"El Centro Cultural Forges nace como un homenaje permanente al humorista gráfico que marcó varias generaciones con una mirada única: humana, crítica, cercana y profundamente comprometida.
Aunque Forges nació en Madrid (1942), sus raíces están en la comarca lucense de A Fonsagrada y Barcelona. Esa conexión emocional lo acompañó toda su vida y convirtió A Fonsagrada en un rincón muy especial de su imaginario creativo. Este espacio reúne su trayectoria, sus personajes, sus series emblemáticas y la huella que dejó –y sigue dejando– en nuestra cultura".
La torre del reloj la torre con el escudo, que suponemos pueda ser una versión antigua, pues el oficial actual se aprobó en 2005
Alrededor de él se lee AYUNTAMIENTO CONSTITUCIONAL FONSAGRADA y, debajo, la fecha de 1926, seis años después del traslado aquí del Ayuntamiento, por lo que suponemos la torre se haría hacia esta fecha
"Treinta años después, en A Fonsagrada nadie ha olvidado la revuelta que se desató a finales de noviembre del año 1991. La historia más negra de esta comarca de montaña se vivió en apenas unos meses y es que los altercados acabaron con personas lesionadas, detenidas e incluso imputadas. Fueron muchos días de encierro, que no terminaron hasta casi un año después. El mismo Forges remitió entonces un comunicado para apoyar a los manifestantes. Decenas de copias permanecieron expuestas en los muros de las dependencias municipales.
Aquel 29 de noviembre, hace ya tres décadas, vecinos y ediles se concentraron en el Concello para exigir la cabecera de comarca. En los últimos días habían comprobado cómo el servicio de Extensión Agraria pertenecía ya a Becerreá. Las disputas por la capitalidad coparon incluso las fiestas navideñas. En Nochebuena, más de 500 personas se congregaron en la casa consistorial y en sus inmediaciones hasta las primeras horas de la mañana. Por aquellos días, varios coches con megafonía recorrían los 455 kilómetros cuadrados de extensión del municipio para exponer a los vecinos sus reivindicaciones, así como los avances de la protesta. En 1991, este concello estaba habitado por más de 6.500 personas, frente a las poco más de 3.000 que alberga hoy.
EL ALCALDE PROTAGONISTA
Uno de los protagonistas de la protesta fue Mario Arias Mon. Entonces era el alcalde. Sin embargo, en medio de su segundo mandato los vecinos se enteraron de que estaba previsto que el municipio dejase de ser cabecera de comarca. Empezó entonces una organización que terminó con cientos de vecinos encerrados en el consistorio. Al principio el alcalde los apoyó y es que Arias Mon sí estuvo presente aquel 29 de noviembre. Pero un buen día decidió pedir el desalojo de los protestantes y tramitar denuncias por sedición. La actitud del regidor derivó en una protesta sin precedentes en la historia de la democracia lucense. Mon llegó a necesitar protección de la Guardia Civil y los agentes fueron, en una ocasión, los que pararon los golpes mientras que Arias Mon se resguardaba en un coche patrulla. Mientras, los vecinos lo bombardeaban con huevos.
Los altercados en esta villa se prolongaron durante casi un año. El ayuntamiento estuvo custodiado por la Benemérita y el malestar vecinal en A Fonsagrada duró varios meses, aunque algunos aseguran que las redecillas continúan a día de hoy.
El 11 de diciembre de 1991, en A Fonsagrada solo abrió la farmacia de guardia. Una huelga general fue secundada de forma mayoritaria por los vecinos. La villa se paralizó, y los protestantes hicieron suyas las calles para seguir manifestándose.
LA LLEGADA DE LOS ANTIDISTURBIOS
A mediados del mes de enero, antidisturbios de León cargaron contra los vecinos de A Fonsagrada y tiraron a patadas la puerta del ayuntamiento. La localidad se convirtió en campo de batalla al aparecer los agentes, que fueron recibidos con abucheos, pitidos e insultos. Hubo disparos de fogueo al aire y pelotas de goma. El desalojo y la fuerte carga fueron ordenados por el gobernador civil, que atendía así a una solicitud formulada por Mario Arias Mon, que presentó una denuncia, basada en la ocupación de las dependencias municipales. Llegó hasta el juzgado de Fonsagrada a través de un texto firmado por el regidor, que una semana atrás había enviado un escrito a la coordinadora para solicitarle que dejase abiertas al público las oficinas del ayuntamiento. Según informaron algunos vecinos, la casa del alcalde se encontraba custodiada por dos agentes.
En enero de 1992, A Fonsagrada se trasladó a San Caetano. Más de 2.500 personas se manifestaron para solicitar la cabecera de comarca, la del área de extensión agraria y la jefatura del servicio de extensión de incendios. Cuarenta autobuses llegaron a Santiago para hacer sonar los silbatos.
¿El ansiado final? Por el momento, Becerreá sigue siendo cabecera de comarca, y A Fonsagrada se quedó sin sus ansiadas demandas.
La revuelta fue secundada por cientos de fonsagradinos, que no dudaron en hacer frente al alcalde para defender los intereses de su pueblo. Uno de los protagonistas es, precisamente, primo del viejo alcalde. Juan Carlos Álvarez Mon fue integrante de la coordinadora y recuerda con ilusión lo acontecido en A Fonsagrada hace 30 años. «Vivímolo tamén con incerteza; cantos máis paus nos daban, máis nos sobrepoñiamos», sentencia convencido. Asimismo, admite que el tiempo otorga una perspectiva diferente, pero si algo ha sacado en claro de las reyertas es que «o poder emborracha á xente que non está preparada». Álvarez Mon cree que lo acontecido por aquel entonces influyó directamente en el deterioro de la comarca fonsagradina. «Vendéronnos, nunha palabra». Pero para este manifestante, lo ocurrido hace tres décadas se gestó durante un largo tiempo y propició la continuidad del caciquismo rural que, a su parecer, se palpó en la zona durante muchos años.
«Vendérennos, nunha palabra»
Sobre las manifestaciones, Juan Carlos Álvarez recuerda su condena a 14 meses de cárcel, además de la inhabilitación para ejercer cargos públicos y la privación del sufragio universal. Afortunadamente, no llegó a entrar en prisión al no superar el tiempo mínimo establecido cuando el condenado no tiene antecedentes. Sin embargo, si algo tiene claro es que «tomaría as mesmas decisións. Conseguimos darlles un golpe de atención, e temos a sensación de que gañamos, xa que os conseguimos quitar da alcaldía. Sen embargo e por desgraza, a día de hoxe A Fonsagrada segue sendo a gran esquecida das administracións», sentencia.
«Non foi algo traumático»
Xulio Fernández López fue portavoz de la asamblea de vecinos durante las revueltas y edil de Terra Galega. Para él, lo sucedido fue positivo y sirvió para situar en el mapa A Fonsagrada. «Á larga fixéronse cousas que, de non ter acontecido aquilo, non se houberan feito. Non o recordo como algo traumático, pero si é certo que se puideron evitar certos escenarios de violencia porque nós non iamos contra a policía», sentencia Fernández".
Compartimos textos y fotos de aquellos episodios de resistencia desde la misma web del Centro Cultural Forges, de imprescindible visita para quien se acerca a A Fonsagrada:
"El edificio que hoy acoge el Centro Cultural Forges en A Fonsagrada es, en sí mismo, un símbolo del pulso vital de la comunidad local. Construido hacia el año 1846 como vivienda, pronto se convirtió en una pieza central de la vida pública del municipio. En 1920, el inmueble pasó a ser la Casa Consistorial, uso que mantuvo hasta julio de 2013, albergando durante más de 90 años la sede del gobierno local.
Sus muros han sido testigo de los debates, las decisiones y las luchas que han marcado la historia reciente de A Fonsagrada. Y fue precisamente en este edificio donde se vivió uno de los episodios más intensos de movilización ciudadana en la comarca: la revuelta vecinal de 1991-1992, que marcaría a fuego la memoria colectiva local.
nadie ha olvidado la revuelta que estalló el 29 de noviembre de 1991, cuando vecinos y ediles se encerraron en el Concello para defender la cabecera de comarca. La noticia de que servicios esenciales, como la Extensión Agraria, se trasladaban a Becerreá, hizo saltar todas las alarmas. Comenzó entonces una movilización masiva que implicó a miles de vecinos en concentraciones, huelgas generales, encierros y manifestaciones históricas. Las protestas incluso coparon las fiestas navideñas de aquel año.
Durante meses, A Fonsagrada vivió una auténtica efervescencia social: megafonía recorriendo aldeas, más de 500 personas reunidas en Nochebuena, una villa paralizada el 11 de diciembre, enfrentamientos con antidisturbios enviados desde León, detenciones, cargas policiales, e incluso penas de prisión e inhabilitación para varios manifestantes.
A pesar de no alcanzar todas sus demandas, los vecinos lograron un impacto mediático sin precedentes en la historia reciente de Galicia, dejando una huella imborrable en la comarca".
Y es entonces cuando Forges muestra su inequívoco apoyo y, como tal se recoge y explica en el apartado especialmente dedicado a este acontecimiento y titulado Tinta solidaria desde la raíz, el cual también se recoge en la web del centro cultural fonsagradino que lleva su nombre y estimamos muy oportuno compartir:
"Fue en este contexto de resistencia colectiva cuando Antonio Fraguas “Forges” decidió implicarse. Su apoyo fue más que simbólico: remitió un comunicado solidario con los manifestantes que se convirtió en emblema de la protesta.
Esta conexión entre el edificio, el pueblo y Forges articula el discurso del Centro Cultural: un espacio de memoria, creatividad y compromiso social, fiel al espíritu de su figura central.
Tras dejar de ser la sede del ayuntamiento en 2013, el edificio inicia una nueva etapa como espacio dedicado a la cultura y al pensamiento crítico. Para la transformación se ha concebido un proyecto sostenible, integrador y respetuoso con la memoria histórica del lugar.
El diseño actual, que fue seleccionado por la Bienal Española de Arquitectura, conserva el alma del inmueble y reinterpreta sus espacios para convertirlo en un punto de encuentro para vecinos, peregrinos, visitantes y amantes del humor gráfico".
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| Foto: Centro Cultural Forges |
Por supuesto, esto ha de ir acompañado de nuestra visita al Centro Cultural Forges, recorriendo sus salas y magnífico espacio expositivo, que nos adentrarán en la figura del artista, su obra y su compromiso con A Fonsagrada, la tierra de sus ancestros, su tierra:
"El Centro Cultural Forges, que también alberga la Oficina de Información Turística, ofrece un itinerario dinámico y accesible a lo largo de sus más de 200 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas, del edificio que un día fue Casa Consistorial.
A través de sus distintas secciones: De «Antonio Fraguas de Pablo» a «Forges», uno de los grandes humoristas gráficos de España; El mundo de Forges, un estilo personal que se distingue a 15 metros; Grandes obras para la historia; Premios y reconocimientos y A Fonsagrada, eterna ilustrada; y por medio de viñetas, libros, fotografías, objetos personales y recursos interactivos, el visitante conocerá su universo creativo y una mirada crítica, comprometida y profundamente humana. Un recorrido por sus grandes obras y sus personajes más célebres que demuestran cómo el humor puede ayudarnos a comprender la realidad.
Además, cuenta con una sala polivalente para eventos y exposiciones temporales".
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| Foto: Centro Cultural Forges |
Y este es el cartel de la inauguración oficial del centro, basado en sus personajes y su particular retranca:
"Forges dedicó numerosas viñetas –algunas muy conocidas– a la tierra de su familia, convirtiéndose en un altavoz humorístico de sus reivindicaciones.
En 2007 publicó la serie A Fonsagrada, eterna olvidada, donde retrataba con ironía afectuosa la situación del municipio y pedía atención institucional".
Especialmente conocido es su cartel de la renombrada Feira do Butelo, del que este es el dibujo base...
"Más allá de la crítica social, Forges también fue un gran altavoz del patrimonio local, especialmente del butelo, al que dedicó viñetas, palabras e incluso un cartel para la Feira do Butelo. Además, colaboró de forma altruista en numerosos carteles de fiestas y celebraciones del municipio: ilustró las fiestas locales de 1987, la Festa do Emigrante de 2008 o el congreso “Ensinantes de Ciencias de Galicia” en 2001, entre otros".
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| Foto: Centro Cultural Forges |
Más de sus viñetas reivindicativas, siempre en favor de A Fonsagrada
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| Foto: Centro Cultural Forges |
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| Foto: Centro Cultural Forges |
Y así, tal y como hace Forges en esta foto, seguimos camino por la rúa Burón adelante, recomendando además, como no podía ser de otra manera, entrar en su página oficial Siempreforges y compartir este extracto de su biografía en Wikipedia:
"Antonio Fraguas de Pablo (Madrid, 17 de enero de 1942-Madrid, 22 de febrero de 2018), más conocido como Forges, fue un humorista gráfico español.
De padre gallego, el escritor y periodista Antonio Fraguas Saavedra, y madre catalana, María Ascensión de Pablo López, fue bautizado con el nombre Rafael Antonio Benito Fraguas de Pablo, y pasó su infancia en una amplia familia en la que fue el segundo de nueve hermanos: María, Enrique, Berta, Isabel, María José, Rafael, José María y Paloma.
Fue un mal estudiante pero un gran lector de Richmal Crompton y sus libros sobre Guillermo el Travieso (Guillermo Brown). Cursó en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid sus primeros años escolares, y los primeros cursos de bachillerato en los Sagrados Corazones. En 1956 a sus catorce años comienza a trabajar como técnico de telecine en Televisión Española (TVE) y como mezclador de imagen desde 1962. Abandonó la plantilla de TVE siendo coordinador de Estudio en 1973 para dedicarse profesionalmente al humor gráfico. Había publicado su primer dibujo en 1964 en el diario Pueblo, de la mano de Jesús Hermida, y luego pasó a Informaciones. Jesús de la Serna le encomendó el chiste editorial. Realizó el servicio militar como furriel de artillería, y se casó con Pilar Garrido Cendoya[1] y tuvo tres hijas y un hijo; en 1970 comienza a colaborar en Diez Minutos y trabaja en las revistas de humor Hermano Lobo, Por Favor y El Jueves, y en los semanarios Sábado Gráfico, Interviú, Lecturas, etc. Desde 1981 publicaba el chiste editorial en Diario 16 y posteriormente en El Mundo, pero dejó este periódico después de haber sido uno de sus siete fundadores, y en 1995 pasó a firmar el chiste editorial de El País.
En 1992 apareció su novela Doce de Babilonia. Forges se revelaba como un novelista bastante sólido y ordenado, aunque quizá pecando de excesiva dependencia del humor gráfico en el planteamiento "gamberro" de sus rasgos humorísticos. Ambientada en una imaginaria Babilonia, narra las vicisitudes de un grupo de sabios, los doce Akadémikos, a quienes persigue el Sumo Sacerdote de la ciudad, Okrom, por el odio que este sujeto tiene a cualquier avance técnico, cultural o científico. La protección que el rey Nabucodonosor les dispensa no es suficiente para librarles de la persecución. Ideológicamente muy simple en sus planteamientos, incurre voluntariamente en anacronismos a fin de presentar la historia como una eterna lucha entre el Odio y el Amor, el Terror y el Humor.
Dirigió dos películas (País, S.A., 1975 y El bengador Gusticiero y su pastelera madre, 1977) y cuatro series de humor en televisión, El Muliñandupelicascarabajo (1968), Nosotros (1969) y 24 horas aquí (1976), en TVE; y Deforme semanal (1991), en Telemadrid con su hermano José María. En radio participó en programas como Protagonistas de Luis del Olmo y La ventana de Javier Sardá y Gemma Nierga, y antes de su fallecimiento lo hacía en No es un día cualquiera, de RNE, con Pepa Fernández. En 2014 presentó y dirigió el programa de televisión Pecadores impequeibols en La 2 de TVE.
Falleció el 22 de febrero de 2018 a los setenta y seis años de edad en el hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid, a causa de un cáncer de páncreas.[
Su nombre artístico consiste en la traducción al idioma catalán de su primer apellido, Fraguas. Como humorista utilizaba unos muy personales bocadillos de gruesa línea negra, y un estilizado lenguaje extraído directamente de la calle. «Inventor» de palabras y modismos léxicos (gensanta, stupendo, bocata, firulillo, esborcio, jobreído, gürtélido, tontolcool, etc.), tuvo un oído sensible al lenguaje popular. Gráficamente creó, asimismo, el taco o palabra malsonante tachada en los textos de sus dibujos, consiguiendo una expresión léxica atenuada para algunos de sus personajes de acendrado lenguaje coloquial popular.
En su obra ocupa un lugar fundamental el costumbrismo y la crítica social. Su fuerte fue la visión ácida de las situaciones de la vida cotidiana, a veces con segundos planos significativos, y con frecuencia reclama contexto. Forges creó toda una extensa iconografía de personajes y situaciones cómicas que refleja la idiosincrasia y la sociología de la España contemporánea:
Mariano, un burgués frustrado casado con una gordísima mujer llamada Concha, que representa a la represiva conciencia.Los náufragos en una isla aburrida que tienen que combatir la soledad con una hipertrofia de la fantasía.Los Blasillos que representan la España rural y eterna.Las viejas que conjugan informática y paletez.Los oficinistas cabreados.El matrimonio sepultado en una cama inmensa y sexualmente frustrado.El jefe potentado y gilipollas.El yuppi americanizado e idiota.El niñato pijo e imbécil.El alienado por el fútbol.El oficinista cabreado y subversivo.El descolgado que cierra bares.El pretensor de ventanilla.El enclaustrado en el búnker.El funcionario profundo.El político corrupto.El potentado reaccionario.
Una parte sustancial de su obra la constituyen los álbumes sobre historia de España en cómic, como Historia de Aquí, Los forrenta años e Historia Forgesporánea, y sus manuales de Informática para torpes, así como algunos ciclos temáticos que llevó de exposición por España, como los chistes protagonizados por Don Quijote y Sancho Panza. Afirmaba que en España no hace falta inspiración para ser humorista. En 2007 intervino en el libro homenaje a Uderzo (actual autor de Astérix y Obélix), con motivo de su octogésimo cumpleaños, álbum en el que treinta artistas del cómic mundial dibujaron aventuras de los mencionados personajes con sus respectivos estilos.
En 2008 propuso a instituciones españolas la posibilidad de lograr el apoyo de los humoristas gráficos de todo el mundo a los Objetivos del Milenio de la ONU, propuesta que se presentó oficialmente en el Instituto Cervantes de Nueva York en octubre del dicho año, con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo el patrocinio del Gobierno y el apoyo técnico de la Agencia EFE de España, mostrando a los medios de comunicación acreditados ante el alto organismo internacional un DVD conteniendo el compromiso explícito de apoyo a la difusión de los referidos Objetivos del Milenio, de algunos de los principales humoristas gráficos iberoamericanos, como acción inicial coordinada del proyecto.
En 2012, y a propuesta del claustro académico de la Universidad de Alcalá de Henares, fue nombrado director técnico del Instituto Quevedo del Humor, primer centro específico universitario fundado en España de estudios sobre el humor en todas sus facetas.
En diciembre de 2018 la Biblioteca Nacional de España (BNE) recibió el legado de su obra entregada por sus familiares, cumpliendo el deseo que el propio Forges expresó en marzo de 2016 cuando declaraba que estaba dispuesto a entregar todos sus dibujos a la Biblioteca Nacional. Posteriormente, en diciembre de 2019, la BNE recibió una segunda entrega compuesta por más de 29.000 dibujos originales que habían sido publicados en El País, Jano, Interviú, o en algunas de sus obras como Forgescedario, Los forrenta años, Historia forgesporánea, Historia de aquí o Megatorpe.
Galardones
Antonio Fraguas «Forges», que nunca quiso ser miembro de ningún jurado, y que nunca se presentó ni personalmente ni por terceros a ningún concurso ni galardón, poseía varios premios para los que no se necesita postularse, como el Premio a la Libertad de Expresión de la Unión de Periodistas de España; también era Colegiado de Honor del Colegio de Periodistas de Cataluña y estaba en posesión de la Creu de Sant Jordi, máxima condecoración catalana.
Era Premio Antonio de Sancha (2001), de los editores madrileños, y Premio Internacional de Humor Gat Perich. El 7 de diciembre de 2007, el Consejo de Ministros de España le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. En noviembre de 2009, la Asociación de Libreros le concede el Premio Leyenda, por su defensa constante de la lectura y los libros a través de sus dibujos. En abril de 2011, el Consejo de Ministros de España le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Así mismo, recibe el galardón Onda Mediterránea 2011. En diciembre del mismo año, recoge el premio Emilio Castelar, en la especialidad de Eficacia Comunicativa, de los periodistas gaditanos. En mayo de 2012 recibe el Premio de la FAO, por la difusión en sus dibujos del problema alimentario en el mundo. También en 2012 recibe el galardón de Socio de Honor del Orfeón burgalés, por la reiterada aparición de dicha institución en sus chistes, y el Premio Notario del Humor concedido por la Universidad de Alicante.
En 2013, la fundación Rodolfo Benito Samaniego, de Alcalá de Henares, le otorga el Premio a la Convivencia, Paz y Libertad. En octubre de este mismo año, recibe la distinción Liber Press, junto a Joan Manuel Serrat y Eduardo Punset, en Gerona. En diciembre de 2013 recibió el Premio Nacional de Periodismo Pedro Antonio de Alarcón en su duodécima edición, en reconocimiento a su trayectoria. En 2014 es galardonado con el Premio Artemio Precioso por su labor en defensa del medio ambiente. Con motivo de sus cincuenta años de ejercicio de la profesión, se editó un cupón de la ONCE y una hoja de sellos de Correos con dibujos suyos, y es nombrado doctor honoris causa por la Universidad Miguel Hernández de Elche. En noviembre del mismo año se le concede, por unanimidad del jurado, el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos. El 28 de enero de 2016 fue nombrado también doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá.
En 2021 se inaugura una glorieta con un monumento en su honor en Alcalá de Henares. El 17 de enero de 2022 Google celebró el 80 aniversario de Forges con un "doodle"
Obras
1974 — Comiciclos (cómic).1974 — Forges 3 (humor gráfico).1976 — Los Forrenta años (40 años de franquismo) (cómic).1978 — La Consti (la Constitución de 1978 al alcance de cualquier lector) (cómic).1979 — Forges 4 (humor gráfico).1980 — Historia de Aquí (cómic).1980 — Forgescedario (libros de dibujos de la A a la J).1982 — Forges 5 (dibujos).1982 — Los Wordiales '82 (cómic).1984 — Historia Forgesporánea (cómic).1985 — Los Manuales de Crisp & Son (cómic).1992 — Doce de Babilonia (novela).1992–2007 — Informática para torpes, con el superhéroe Megatorpe (ilustraciones de 81 tomos).1996 — Colección La Neurona Feliz (6 tomos de dibujos).2003 — Números pares, impares e idiotas con Juan José Millás.2004 — Humor del Día (humor gráfico).2005 — Arte de am@r (humor gráfico).2006 — «La Guerra Incivil», la Guerra Civil española en cómic, de la serie Historia de Aquí.2006 — El ambiente siempre está en medio, con Joaquín Araujo.2010 - Ilustra La Posguerra vista por una particular y su marido, de Pilar Garrido Cendoya.2011 - Con Alfonso Azpiri, inicia colección de terror-humor, 1.er. tomo 'DRÁCULA'2011 - Ilustra 'Polvo eres', de Nieves Concostrina.2012 - 2.º Tomo de la colección terror-humor con Azpiri: 'EL MONSTRUO DE FRANKENSTEIN'2013 - Ilustrador del libro de Pilar Garrido DEL GUATEQUE AL ALTAR2013 - 3.er Tomo de la colección terror-humor con Azpiri: EL FANTASMA DE CANTERVILLE2014 - Coloreitor, libro de coloreo contra el estrés.2014 - Publica El libro (de los 50 años) de Forges, conmemorativo de su medio siglo de profesión.2015 - Los más de la Historia de Aquí, en tres tomos, Ed. Espasa"
Subimos una pequeña rampa antes de llegar al cruce con la Avenida de Asturias y la Avenida de Galicia, la carretera de Lugo, con A Praza enfrente y la iglesia parroquial de Santa María da Fonsagrada, "hermosa iglesia barroca de los siglos XVI y XVII", leemos en Terras de Burón., cuyo robusto ábside y contrafuertes destaca, como su cabildo, según nos vamos acercando
A la izquierda, en la esquina con la Avenida de Asturias, la terraza del Café Bar Club, ideal para tomar algo y tapear, parada siempre de numerosos peregrinos
Al fondo, empezamos a ver A Fonte Sacra, a la que iremos cruzando de frente, por la rúa Fonte. A su derecha sube el Camino al otro lado de la iglesia, donde se encuentra el Albergue-Pensión Cantábrico, en la rúa Ron, donde habría estado el antiguo hospital de peregrinos
El Camino sigue de frente pues hacia A Fonte Sacra para luego seguir hacia la Rúa Maior para seguir ruta, o la de San Roque para ir al albergue público. Sin embargo, los peregrinos, al acabar su caminata, o casi (los que vayan a O Piñeiral), suelen desperdigarse para dirigirse hacia estos albergues y otros alojamientos de la zona, hacer compras, comer algo, etc.
Frente a la iglesia, en los bajos de una hermosa fila de casas con impresionantes galerías blancas, se encuentran por ejemplo la Farmacia de Manuel Ángel Barreira Fernández y el Autoservicio Lastra
A la derecha, en la Avenida de Galicia, está la Farmacia Peñamaría, digna de conocer por su bien conservado estilo de botica de época, allí donde se concentra buena parte de la hostelería y comercio de la población, en plena carretera de Lugo, donde a principios de 1912 el semanario El Eco de Burón anunciaba la llegada, para el mes de junio del servicio de automóviles de Balbino Fernández Boado, con el que se podría ir a la capital lucense y volver en el día, una gran novedad, pues en el carruaje de caballos se tardaban tres:
"Va a ser un hecho, al fin. La salida de esta villa será a las seis de la mañana, para llegar a Lugo a las nueve. Y saldrá de Lugo a las tres de la tarde, en viaje de regreso (...). Ahora se podrá hacer el viaje en un día, con bastante tiempo para despachar cualquier negocio. Lo cual, como fácilmente se comprenderá, no es poco, ahorrando tiempo y gastos"
(Recogido por Vanesa Bran para El Progreso del 28-6-2018)
La iglesia de Santa María da Fonsagrada es conocida también por sus misas del peregrino (atención a los horarios) y en su interior se albergan hermosos retablos e imaginería, pudiendo contemplarse preciosas vidrieras además de, sobre la portada, una imagen en piedra de la santa patrona, Santa María, con el Niño.
Cruzamos pues hacia la rúa Fonte y por detrás de su ábside nos encaminamos hacia A Fonte Sacra, en el mismo origen de A Fonsagrada y puerta que fue de la población más antigua en el acceso del viejo Camino que subía, por allí, directamente del valle


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