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martes, 22 de septiembre de 2015

PEDRAFITELAS Y MONTOUTO (A FONSAGRADA, GALICIA) LA LEYENDA DE 'LA BELLA OTERO' EN EL HOSPITAL DE PEREGRINOS DEL 'REY EXORCIZADO': ¿UN MITO DE LA 'BELLE EPOQUE' EN EL CAMINO?

Camino de Pedrafitelas y Montouto. Al fondo A Serra do Hospital

Subiendo desde Vilardongo, al oeste de A Fonsagrada, el Camino atraviesa un enorme pastizal al aproximarse a las aldeas de Pedrafitelas y Montouto, donde empieza el repecho final hacia A Serra do Hospital, llamada así por ser el solar del histórico Real Hospital de Santiago de Montouto, de patronato real, como su nombre indica, fundado en 1698 en tiempos del rey Carlos II en el collado de dicha sierra donde confluyen los dos caminos oficiales de Santiago en este concello de A Fonsagrada: este que ha pasado por la capital del concello, la villa de A Fonsagrada, y el que pasa por la antigua, A Proba de Burón


Dicho hospital de peregrinos sustituía al antiguo, situado más al norte y más alto, sierra arriba y en plena vía buronesa, sin duda cuando era esa la ruta más empleada, fundado en 1367 por Pedro I de Castilla, para unos El Cruel y para otros El Justiciero, es posible que sobre un establecimiento anterior, documentado en 1232 como las "Tiendas de Montouto", acaso por estar hechas de materiales menos duraderos, como lonas o telas semejantes


A Proba de Burón había sido fundada poco antes, se supone que hacia 1200 y por un rey-peregrino que favoreció notablemente en bastantes disposiciones a esta ruta interior entre Asturias y Galicia, Alfonso IX, como centro administrativo y de gobierno de la extensa Terra de Burón y dependiente directamente de la Corona, de ahí la vinculación regia del Real Hospital de Santiago de Montouto, con fundación de Pedro I, la cual mantuvo posteriormente (Carlos II), pese a que el territorio volvería a caer en la órbita señorial con los Trastámara y los condes de Altamira


Vemos la nave de la Ganadería Villaverde, en Pedrafitelas y, al fondo, Montouto, no el hospital sino el pueblo de este nombre, del latín montem altum 'monte alto', donde arrancan las últimas cuestas hacia el Real Hospital de Santiago, en cuya capilla, de advocación jacobita, se unen este Camino, el de A Fonsagrada, con el de A Proba de Burón


El haber desplazado el nuevo hospital de peregrinos (en servicio hasta la posguerra civil nada menos) desde su emplazamiento original al nuevo se da por seguro que se debió a la preferencia, ya por entonces manifiesta, del uso de la vía fonsagradina por peregrinos, arrieiros y viajeros en general, buscando un lugar en el que ambas rutas, que se separaron en Paradanova, poco antes de A Fonsagrada, vuelven a reunirse


La ruta fonsagradina, acaso la de la antigua vía Lucus Asturum-Lucus Augusti del Itinerario de Antonino (s. III), del que se asume que la parada de Fontem Albei en él reflejada es la actual A Fonsagrada, es, además de un poco más corta, más directa, sube menos y más escalonadamente y, muy importante dentro de ello, es que no ha de bajar al valle del río da Proba para volver a ascender, apresurada y prolongadamente, hasta casi las cimas de A Serra do Hospital (1.107 m)


Es más, la ruta desde A Proba de Burón sube aún más alta que el collado solar del Real Hospital de Santiago de Montouto, al que ha de bajar por la ladera que vemos allí a mitad de la sierra, la de A Lagoa Seca o A Lagúa Seca. Esta fragosidad hizo decaer dicha ruta, provocar la decadencia de A Proba de Burón y favorecer la de A Fonsagrada, a la que se trasladó la capitalidad de la Terra de Burón en 1835, cambiando incluso el nombre del nuevo concello, o Ayuntamiento Constitucional, como se decía por entonces, al de su nueva capital


Junto con ello, por supuesto, las iniciativas vecinales de la creciente villa fonsagradina, encauzadas por las familias Pasarín y Peñamaría, así como la situación política del momento, en plena Guerra Carlista y a punto de aplicarse lo más intenso de las desamortizaciones eclesiásticas y civiles, favorecieron este cambio de capital. Pero para ello fue esencial la decadencia de una villa en beneficio de otra a causa de un Camino... este


A nuestra derecha nace el Rego dos Fornos, que forma un pequeño y profundo valle, cerrado al norte por la loma de Brañela, braña o majada, como su nombre indica, de la parroquia fonsagradina de A Bastida, donde están Casa de Minguxo y Casa de Xancín (una tradición local dice que hubo paso de peregrinos por allí). Más a lo lejos sube hacia A Serra do Hospital el camino que viene de A Proba de Burón, el cual es también ruta jacobea oficial pero muy poco empleada, tanto por ser algo más dura y larga -aunque esto último poco más de un kilómetro-, como por prácticamente carecer de servicios (ni tiendas ni bares ni alojamientos salvo los apartamentos rurales de la Casa da Bastida, saliendo de A Proba)


Loma abajo divisamos las casas de Xestoso de Riba (sobre el lomo de la vaca), por donde sube dicha vía buronesa, siempre en constante ascenso desde A Proba. Allí se trasladó la iglesia de San Miguel da Bastida tras la ruina de la antigua parroquial en las inmediaciones de A Casa da Bastida -bastante más abajo-, fundación que fue de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, luego Orden de Rodas y Orden de Malta, quienes tenían numerosas posesiones en territorio gallego, y en concreto en la antigua Terra de Burón, actual concello de A Fonsagrada, casi todas en sus caminos principales, incluyendo el buronés y el fonsagradino


La subida desde A Proba de Burón por A Bastida se realiza entre el monte Pivial (859 m) y el Chao da Pruída (889 m). Poco más abajo, en el Chao da Fonte, estaba el Hospital de San Lázaro da Bastida, dedicado a malatos y leprosos, del que uno de nuestros informantes, Antonio Fernández Rodríguez, Paradiñas (de A Proba de Burón), conoció su capilla y seis celdas de leprosos, cada una con su propia puerta, estrecha, y una pequeña ventana, pues vivían en régimen de semiaislamiento, siendo su tratamiento las curas con el agua de la fuente que daba nombre al lugar


En A Proba de Burón llegó a haber hasta tres hospitales de peregrinos, lo que demuestra la tremenda importancia que tuvo la villa cuando son mencionados documentalmente por primera vez, como nos indica la Xacopedia:
"Fue uno de los núcleos medievales más significativos en el Camino Primitivo y como tránsito de la ruta de peregrinación referida como “Camino d´Ovedo” se constata documentalmente desde el siglo XIII. Se guardan documentos también de la existencia de tres hospitales vinculados al Camino de Santiago: el de la Santísima Trinidad -fundado hacia el 1338-, el de la Reina y el de Santiago -mencionados en un testamento de 1384- en los que los peregrinos solían buscar cobijo".

Pese a que la decadencia de A Proba de Burón se acusó notablemente en el siglo XVIII, cuando ya la ruta preferida era la fonsagradina, la pérdida de la capitalidad en 1835 supuso un impacto fortísimo. Incluso hoy en día, los pocos peregrinos que hacen esa ruta (una delicia para quienes gusten de caminos no transitados) suelen pernoctar y avituallarse en A Fonsagrada ante la carencia de servicios antes mencionada. Suelen ser caminantes más o menos experimentados, entusiastas del Camino, que ya conocer la vía por A Fonsagrada y vienen para descubrir esta


Otro dato interesante en cuanto a los antiguos hospitales de la sierra es que, entre el ocaso del antiguo y la construcción del nuevo pasan unos 40 años en los que unos particulares, hermanos, ofrecen servicio hospitalario en su casa del pueblo de Montouto, es decir, en plena ruta fonsagradina y, aunque cercano, un tanto a desmano (habrían de bajar un buen trecho para volver a subirlo al día siguiente) para quienes iban por el trayecto buronés, posiblemente ya mucho menos utilizado por entonces


Pedrafitelas, que pertenece a la parroquia fonsagradina de Vieiro, debería su nombre a piedras-hito, posiblemente dolménicas, como las de Pena Labrada, junto a la que se hizo el primer Real Hospital de Santiago de Montouto, como las de Pedras Dereitas, las cuales, además de estar relacionadas con las numerosas necrópolis megalíticas existentes, marcarían límites de pastos (trasladados a las actuales fronteras parroquiales y municipales) y jalonarían caminos como este, de indudable origen prehistórico, si bien mejorados con la romanización y durante el medievo


Fueron los principales caminos hasta la construcción de las actuales carreteras (a Lugo y a Asturias en el caso de A Fonsagrada) a finales del siglo XIX


El Camino, tras un poco de bajada, llanea junto a la finca de la nave de la Ganadería Villaverde, junto a la que acabamos de pasar. Al fondo, entre los pinos, subiremos a Montouto. Más lejos y al sur es el Parque Eólico da Carba, en la loma meridional de A Serra do Hospital, que se extiende de norte a sur formando una larga dorsal


Pasamos junto al portón de acceso a la nave ganadera y seguimos de frente por esta gran explanada


Otra ventaja que ofrecía la ruta fonsagradina es que la subida, tras el primer gran repecho desde Paradanova a la villa, tiende a subir más suave y escalonadamente durante su itinerario, alternando cuestas con rellanos que ofrecen cierta tregua en la ascensión al puerto


La ruta buronesa, tras una subida similar un poco más al sur, entre el Monte do Marmoiral y Os Chaos, baja rotundamente al valle del río da Proba, atraviesa la población -con su pequeña subida- y ya sale prontamente en formidable y continuo ascenso hacia casi la misma cima de la sierra


Enlazamos con la pista de hormigón de acceso directo a la nave y seguimos a la derecha, siempre en llano


Las casas de Pedrafitelas están realmente unos metros más abajo y no pasamos por ellas. Por lo que las veremos desde arriba, desde el Camino, rumbo a Montouto


Las más cercanas a nosotros son las que están en la carretera de Lugo (LU-530), justo donde se cruza con la LU-P-1906 a Ribeira de Piquín, carretera local que vamos a cruzar enseguida


Empezando a bajar por esta pista ya vemos de frente dicha carretera. A partir de ella iniciaremos la subida al pueblo de Montouto y, acto seguido, al Real Hospital...


Esta etapa, que los peregrinos suelen acabar en O Cádavo (Baleira) o Castroverde pues, en tanto alguien no inaugure otra cosa son las siguientes poblaciones con alojamientos (entre ellos albergues públicos y privados), va a mostrarnos que el haber pasado de Asturias y Galicia no ha puesto fin a las jornadas más 'montañeras' del Camino Primitivo


No serán, es cierto, las ascensiones y descensos de los puertos más abruptos que hemos dejado atrás, pero cuestas como A Costa do Sapo, el Alto da Fontaneira o A Serra da Vacariza no mucho les tienen que envidiar. Luego ya, el trayecto a Lugo, no es que sea totalmente llano, pero bastante más sí, y con cuestas, pero ya de menos desniveles


En cuanto a bajadas, la del Real Hospital de Santiago de Montouto hacia Paradavella tampoco está nada mal. Allí tenían los sanjuanistas u Orden de Malta otra de sus dependencias, como la tuvieron en A Bastida y, saliendo de A Fonsagrada, la de O Padrón, por donde hemos pasado. Tal parece no querían ni un camino sin una de sus fundaciones, dependientes todas ellas de la Encomienda de Portomarín, una de las cinco que tuvieron en Galicia


La Orden tuvo su origen en una fundación hospitalaria bajo la advocación de San Juan en Jerusalén que, con las Cruzadas, creó su rama militar. Además de su vertiente bélica haciendo frente a la expansión otomana siguió su función hospitalaria por los diferentes caminos de peregrinación de la cristiandad y muy especialmente en los que van a Santiago. Decayendo como las propias peregrinaciones con la Reforma de Lutero, aún vivió momentos de esplendor en las centurias siguientes hasta la confiscación paulatina de sus bienes a principios del siglo XIX, culminada con la Desamortización de Mendizábal en 1836


Atención pues en este lugar, donde vamos a cruzar primeramente la carretera: fijémonos al fondo en el mojón y el cobertizo


Seguidamente hay una bifurcación: seguimos de frente tal y como indica el monolito jacobita


Una flecha, aunque muy gastada y borrada en la pared del tendejón, confirma el rumbo que hemos de tomar


Y aquí empezamos las cuestas, primero a Montouto y luego al hospital de su nombre. El mojón nos indica que estamos a poco más de 147 kilómetros de la Praza do Obradoiro, frente a la catedral de Santiago de Compostela, donde se encuentra el Kilómetro Cero del Camino...


El viejo Camino fue 'alicatado' con hormigón y capa de zahorra en 2019 dentro de una polémica actuación de la que nos hemos hecho eco en la entrada de blog dedicada a Vilardongo, el tramo anterior


La cuesta es suave y la subida no será del todo constante sino también escalonada, una de las ventajas de la ruta fonsagradina, como hemos dicho, que la impusieron a la buronesa


Abajo a nuestra izquierda, dos de las casas de Pedrafitelas, las del cruce de carreteras, que hace un momento veíamos desde la explanada de la Ganadería Villaverde, De frente vemos las estribaciones del Pico Rebolín (898 m), llegando la vista hasta los picachos de la Cordillera Cantábrica y montes de Os Ancares, entre Galicia, Asturias y León


En el bosque comparten espacio especies autóctonas con plantaciones de pino radiata foráneo, pues el pino silvestre o pino albar se considera extinguido


El pino radiata introducido a partir de la posguerra, sobre todo en antiguos montes y pastos comunales ha desaparecido también en grandes cantidades a causa de la infección masiva del hongo de las bandas roja y marrón, que obligaron a la tala general de muchos piñeirales, pues afecta a su madera y, por tanto, a su precio


Carballos, castiñeiros y otros configuran la masa arbórea autóctona en este tramo. La reintroducción del pino autóctono silvestre es una de las alternativas planteadas pues es resistente a esta plaga de hongos pero su lento crecimiento desincentiva a los agricultores. Otras son la vuelta a los antiguos pastizales y la plantación de eucaliptos o de castaños madereros


Aunque más atrás hemos visto cambios drásticos en el paisaje al desaparecer los enormes pinares del paisaje, este entorno en principio se mantienen tal cual. No obstante según evolucione esta problemática continuaremos viéndolo así o no


La cuesta se hace más pendiente y más dura según avanzamos por este bosquete


Y salimos a una zona sin árboles antes de volver a entrar en otro trecho de espesura


A la derecha se ven los desmontes efectuados en su momento para ensanchar el Camino y hacer de él esta pista forestal. Ladera abajo a la izquierda crece el brezal


Estas son las laderas de As Romeas, donde nace el rego de este nombre, un hidrónimo que podría evocar aparentemente a romeras en el sentido de peregrinas, o a romerías como peregrinaciones, a romeiros (plantas), a romo 'liso y no punzante' o vayamos a saber a qué razones filológicas


Más abajo un pinar  crece sobre la carretera, viendo al otro lado del valle la loma de O Rebolín, que lo cierra por el sur


Vamos a subir un poco más pues desde un poco más arriba tendremos mucha mejor vista


Aquí abajo, alguna de las casas de Pedrafitelas situadas ladera abajo de la carretera. Ahí están Casa de Aníbal y Casa de Frade



La carretera, en una de sus pronunciadas hasta el Alto de Cerredo (960 m), al extremo sur de A Serra do Hospital, que la LU-530 bordea por esta su ladera oriental, por la meridional y por la occidental hacia Paradavella, realizando un gran rodeo


Un poco más arriba llegamos al final de este primer tramo de subida


Hay aquí un rellano y en él, en una vereda de suelo de losetas de piedra, una mesa con bancos, de madera (antes había dos)


Es posible que cuando vengáis, a no ser que las hayan repuesto, no quede ninguna, pues esta se está desmoronando. Aún así es un hermoso mirador con magnificas vistas


De frente a nosotros, la loma del Cueto Rebolín, sobre el valle del río das Romeas. Más a la derecha es el Monte do Carballal (802 m)


El Cueto Rebolín llega a los 898 metros en su cota de mayor altitud. Más allá están en Teso de Perulledo (858) y el Monte Cuíñas (802 m). En la distancia está a Serra de Liñares a la izquierda, al fondo A Serra de Cuías (902 m). En lontananza y entre las brumas es A Serra de Valcárce con el Pico Redondela (1.215 m) en Ibias (Asturias)


Abajo la LU-530 y Pedrafitelas, en la ladera, desde la carretera al camino al valle


Las casas de la carretera, una de ellas Casa José, también conocida como A Cantina, que tuvo bar y tienda


A lo lejos, al este, A Serra do Acevo, por donde hemos pasado de Asturias a Galicia ente el Pico Cuia (1.109 m) y Pedras Apañadas (1.202 m) por el Camín Grande, donde empezábamos a ver A Fonsagrada y donde estaba el Hospital de Cuia, aún en términos asturianos pero patronazgo de los condes de Altamira, señores de A Terra de Burón, con castillo en A Proba


Muy al este, la Sierra del Valledor en Allande (Asturias), al sur de El Palo, enseña sus picos más altos sobre las brumas y el mar de nubes que cubre el 'gran cañón' del Navia


Un efecto que se extiende también a sus afluentes, como el Suarna. Poco más allá está el vecino de Negueira de Muñiz, compuesto por seis parroquias que se escindieron de A Fonsagrada en 1928 y que tomaron el nombre de la pricipal. Al año siguiente pasa a denominarse Negueira de Muñiz en honor de José Antonio Muñiz Álvarez en honor del benefactor que auspició la independencia municipal


La evaporación de enormes cantidades de agua del embalse del Salto de Salime, condensadas al atardecer y que, con el sol van disipándose a lo largo de las mañanas, refugiándose primeramente en los valles, aunque según la evolución térmica el mar de nubes puede volver a las cumbres y desparramarse como si fuera agua...


Pasada el área de descanso, o lo que queda de ella empezamos a bajar. A la derecha crece una espesa fraga de arbolado autóctono


A la izquierda, uz o brezo; poco más abajo nos metemos en la fraga. El Camino sigue siendo pista ancha y alicatada. No tiene pérdida


El Camino pierde altura un tanto rápidamente, lo que nos hace recordar que todo lo que bajamos lo vamos a tener que subir, y más, para llegar a Montouto


Curva a la izquierda, entre los árboles, que forman, sobre todo a la derecha, un tupido muro vegetal


Un poco más adelante, curva a la derecha sin dejar de bajar


En estos rellanos suelen hacer parada muchas veces los peregrinos. El Camino continúa bajando aún un poco más


Llegando casi a la carretera, que hace un momento veíamos bastante abajo, la bajada se suaviza al llegar a unas torres eléctricas. A lo lejos vemos A Serra de Foncuberta y, más al sur, el Pico Aradela (809 m) y el Restelo (961 m)


Curva a la derecha y empezamos a llanear al llegar a las torres de la luz


Fijémonos a la izquierda en lo cerca que estamos de la LU-530, si bien a un nivel un poco más alto


La plaquita del mojón nos indica que estamos a 146,884 kilómetros de la Praza do Obradoiro


Seguimos llaneando un poco más y el Camino hace curva a la derecha. Al oeste volvemos a ver la falda oriental de A Serra do Hospital


Una de las canaletas de aguas sobrantes de las lluvias que jalonan el Camino


El Camino va haciendo un giro completo bordeando la sinuosa falda de la montaña en este tramo


De nuevo nos adentramos en zonas de espeso arbolado, aunque la pista, siempre ancha, está en todo momento expedita


El Camino, además sigue en llano, aunque pronto empezarán las cuestas hasta Montouto, primero, y el collado del histórico hospital de su nombre, después


Estamos en las inmediaciones del Valín do Gato. Monte arriba y entre los piñeirales más cercanos a la cima discurre la vía buronesa, a punto ya de bajar al Real Hospital de Santiago de Montouto y unirse a este nuestro camino


A nuestra izquierda, al oeste, vemos las casas de Montouto y el collado del hospital, así como el Parque Eólico de A Carba, a la izquierda


Por poco, no vemos los últimos repechos al Real Hospital, ni por muy poco tampoco su restaurada capilla de Santiago, a unos metros al sur de él, que es el lugar exacto en el que se unen las dos rutas. Construida de nueva planta después del famoso Xacobeo'93 que supuso la recuperación de las rutas jacobitas y la consolidación de las ruinas del hospital, se celebra el 25 de julio la romería del Apóstol. La antigua capilla se encontraba integrada dentro de las dependencias del hospital


A Carba, estribaciones sureñas de A Serra do Hospital que se extienden de norte a sur a partir del collado, conforma en su extremo norte un penedo de 1.078 metros de altura que es su cota cimera. Hacia el sur una serie de cumbres seguidas tienen una altitud ligeramente menor


Más abajo y más al sur, en su extremo meridional el Alto de Cerredo llega a los 982 metros. Poco más abajo la carretera que lo bordea llega a los 960 metros, como hemos dicho


Nos adentramos ahora en un tramo más umbrío de estas frondas camineras


Una zona en la que parece que los piñeirales se han salvado de la corta, al menos el día que hicimos esta fotos


Hierbas y helechos crecen a su sombra, estamos en un tramo de muy agradable frescor


El Camino avanza llano y recto a la sombra de los pinos, aún no han empezado las cuestas de Montouto


A un trecho arbolado le sigue otro algo más claro. Ya sabemos que esta percepción del paisaje más inmediato o introspectivo cambia en épocas de talas de pinos


El Camino hace ahora una curva cerrada a la izquierda y en ángulo recto


Aquí se ha empedrado el suelo en una zona en la que antaño solían formarse grandes barrizales y charcos 'hasta la rodilla'


Otro pequeño y artístico canalillo de aguas de las lluvia


Una pasadela o bloque de piedra a manera de puente es una buena opción si corre el agua o lo vemos húmedo, pues la piedra lisa, mojada o con moho, del canalete, puede ser propensa a resbalones


El trecho empedrado, con piedras que tienden al cuadrado estilo adoquines, más una banda de bloques alargados a la derecha, sigue durante unos cuantos metros más


Frondosa helechal a la derecha, formando una intrincada selva en la ladera


Vieja parede o murete de piedras con varias capas de musgos sobre ella


El Muro se hace algo más alta en este lugar y sin duda corresponde a los tiempos del viejo Camino, el cual siguió usándose hasta mucho después de hecha la carretera, dadas las noticias que del Hospital de Santiago de Montouto nos da la Wikipedia:
"Los vecinos del lugar recuerdan que el hospital aún disponía de un hospitalero a mitad del siglo XX, que residía sin vivir alquiler bajo la obligación de dar hospitalidad a los peregrinos. No hay constancia del año exacto de clausura, si bien cuando se instaura la romería de Santiago se le hace una restauración de mantenimiento para evitar la ruina total, lo que hace pensar que el hospital pudo quedar en desuso poco después de la guerra civil española".

Acabando el muro el Camino zigzaguea y sube levemente: empieza la cuesta al pueblo de Montotuto


Esto parece a la vez 'puente y canal', pues un arroyo pasa debajo de él a la vez que, por su forma, lo canaliza en las crecidas. Es un afluente del río das Romeas, del que antes hablábamos y de su posible relación toponímica con romerías o romeras en el sentido de peregrinaciones a Santiago


Al poco de empezar a subir, el Camino, algo más estrecho ahora, hace una curva cerrada a la izquierda y empieza a ganar altura rápidamente


Por ahí sube, entre árboles y selváticas frondosidades


Vuelve a ensancharse un poco en la cuesta. Más bloques de piedra encajados en el suelo asientan el terreno


Otra subida recta de tierra piedra


Naturalmente, los caminos antiguos no eran así en origen. En su artículo sobre los hormigonados de los Caminos de Santiago tan abundantes en gran parte del Camino Primitivo en A Fonsagrada, el erudito historiador jacobita Antón Pombo dice así en la web de la Guía Gronze del 16-11-2018:
"A raíz del debate suscitado en las redes sociales, donde la mayoría de los opinantes condena la actuación, sintiendo dolor e indignación por el daño causado a un patrimonio común, no ha faltado quien crea que este tipo de intervención es similar a la que hacían los romanos para mantener sus vías, aunque aquellas, no lo olvidemos, estaban concebidas para el paso de carros y cabalgaduras con carga, no solo de peatones. En efecto, la visión y puesta en valor de las calzadas descarnadas, caso de que existieran los enlosados, es algo más propio del Romanticismo en adelante, y la capa de rodadura sobre las piedras estaba formada por lo que más tarde se ha denominado macadán. Pero este sistema constructivo no incluía cemento Portland, ni áridos artificiales, sino naturales de diferente grosor".

En algunos momentos, incluso afloran a la superficie tramos de roca viva, como puede verse en los caminos antiguos que han perdido su empedrado original y la estructura del mismo


A nuestra izquierda hay un despeñadero, si bien cerrado de exuberante vegetación 


A veces, algunas piedras forman como unos peldaños que nos ayudan a pisar bien en la subida. Eso sí, fijémonos no poner el pie en las que estén sueltas


Otro buen tramo de roca a la vista surgiendo entre la tierra. A los lados crece bien fuerte la hierba


Hierba que a veces toma el Camino, formando un bello y mullido tapete natural


El Camino se hace senda de tierra y la cuesta parece que se hace más liviana en este castañar


Castañar y pinar, porque volvemos a encontrarnos bastantes pinos. Algunos altísimos


Pinos y demás arbolado, junto con el sotobosque, disimulan la abrupta pendiente que hay a la izquierda


Otro hermoso murete, muy largo, Algunas hojas lanceoladas en el suelo delatan que hay también algunos eucaliptos


Más raíces aflorando de la tierra. Cuidado no tropecemos en ella. A la derecha hay otro murete. Este camino debió ser bastante ancho y permitir el paso de carros


Recordemos que la mayor parte de los caminos antiguos eran llamados de 'herradura' pues solamente eran aptos para caballerías, aparte de caminantes, se entiende, de ahí las recuas de mulas de los arrieros, los grandes transportistas de antaño


Hacia el siglo XVIII, e incluso algo antes se sabe que muchos se arreglaron para permitir el paso de carruajes y carros más grandes, como es posible que sucediese aquí a causa del Real Hospital de Santiago de Montouto y del paso del camino a Lugo


Cuando, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, se hicieron las primeras carreteras, el tráfico de carros, carretas, carruajes, e incluso caballerías y viandantes, se fue hacia ellas, quedando estas antiguas sendas como vías pecuarias, aunque algunas, como esta, que constituían un atajo, siguieron empleándose más tiempo


Hemos salido del bosque al acercarnos al pueblo de Montouto. Bajo nosotros vemos ahora la cabecera del valle del Rego de Lagos, cerrado al sur por el Alto de Cerredo, del latín cirrum 'rizo, moño, cresta', aplicado a la orografía del terreno, aunque también puede deberse a un tipo de hierba dura y resistente propia de terrenos rocosos


Sucesión de valles, colinas y sierras que caen hacia el Navia y, en la distancia "una Cordillera Cantábrica que nos ha venido acompañando desde Guipuzkoa, y que ahora concluye", escribe también Antón Pombo para su famosa Guía del Camino de Santiago. Camino Norte


El sendero sube ligero hacia los prados antesala de Montouto, aldea que pertenece a la parroquia de O Padrón, al igual que Vilardongo, pero no así Pedrafitelas, que hemos dejado atrás y que ya hemos dicho que pertenece a la de Vieiro


Lo primero que vemos en una nave de ganado, un tanto voluminosa y que se divida desde la distancia. Luego le siguen tres casas: Casa de Aniceto, Casa de Boudín y Casa de Ovidio


Más abajo, en la carretera y que no vemos desde aquí, queda la Casa de Baixo


Otra parede de piedra hace las veces de mure contención del terreno para evitar corrimientos que corten al Camino


Zona de charcos, tal vez por algún manantial. A la derecha un antiguo desmoronamiento del terreno en esta pared terrosa


Llegando a la nave, si hacemos un alto podremos disfrutar de excelentes vistas


Tras la loma por la que hemos venido, subiendo desde Vilardongo, vemos los edificios de A Fonsagrada, aunque Pedrafitelas, en cambio, queda oculta aquí cerca y más abajo por los bosques que acabamos de atravesar


Y a lo lejos y al este A Serra do Acevo. Paso a paso nos vamos alejando de Asturias. Un poco más abajo es A Serra de Liñares


En lontananza, son las sierras de Gallardo y de Vilar pero los picachos más altos son los de la zona de El Valledor, en Asturias


Y, una vez más, las sublimes cumbres de la Cordillera Cantábrica hacia Ibias, Degaña y Ancares


Y otra hermosa vista del Cueto Rebolín y los prados y bosquetes de su loma y laderas


La carretera LU-503 en los bosques entre Pedrafitelas y Montouto


Y en la carretera, ahora sí vemos A Casa de Baixo, la que está más abajo, como su nombre indica, del pueblo de Montouto. A lo lejos es A Serra de Louxas


Al entrar en Montouto la senda se ha hecho calle, ancha y hormigonada, con las casas y cuadras a la izquierda


A la derecha, pared vertical de tierra resultado del desmonte efectuado para ensanchar la calle. Bajo ella, el surco canalizador de las aguas sobrantes


Vamos calle arriba subiendo poco a poco junto a las casas. Una de estas habría sido la que sirvió de hospedaje de peregrinos entre la desaparición del Real Hospital de Santiago de Montouto medieval y la construcción del nuevo junto a Pedras Dereitas. En Misteros y certezas de la ubicación original del hospital de peregrinos de A Fonsagrada, artículo publicado en La Voz de Galicia del 25-1-2024, M. Guntín y M. Fernández indagan, con la opinión de varios investigadores, sobre su ubicación anterior:
"El conocido Hospital de Peregrinos de Montouto está situado en la sierra que da nombre al complejo, a los pies del monte O Muradal, en el concello lucense de A Fonsagrada. Estuvo habitado hasta mediados del siglo XX y funcionó como albergue que salvaguardaba la salud de los peregrinos durante las heladas que sacuden estos montes de Lugo cada invierno. Desde aquí, el Camino Primitivo emprende un descenso irregular hacia la Praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela. Del Hospital de Montouto, que está a menos de nueve kilómetros del núcleo fonsagradino, sobresalen las ruinas que permiten entender cómo funcionó en tiempos el complejo. 
Sin embargo, esta no es la ubicación original del hospital, un secreto que solo conocen estudiosos e interesados en la historia de la comarca fonsagradina como Gumersindo Rego y Gervasio López Portela. Ambos se remiten a las fuentes que les permitieron dar con la localización original del albergue. «Felipe Mera foi un mestre que xa avisou de que o Hospital de Montouto non era o que coñecíamos e apuntaba a outra ubicación, situada a menos dun kilómetro en liña recta. Dirixímonos a ela e atopamos releves difíciles de explicar e outros restos», aseguran. 
Las fechas clave 
Son los testimonios y la documentación que han podido recabar lo que les ha permitido entender la historia y conocer de primera mano todos los misterios: «O vello hospital comezou a funcionar no século XIII e estivo en activo ata o ano 1650, que é cando se comezou a facer o novo, o que coñecemos todos. Estreouse no século XVII e funcionou ata mediados do XX», relatan. 
¿Y por qué se construyó un albergue nuevo si ya había otro en funcionamiento? La respuesta es compleja, pero la completan entre Gumersindo y Gervasio: «Arruinouse». 
Sin embargo, del hospital original solo quedan los restos de una habitación y, bajo lupa, puede vislumbrarse un viejo muro. El esqueleto de la construcción, hecho además con una piedra que por aquel entonces no predominaba en esta zona de montaña, desapareció a mediados del siglo pasado. «Aplicouse un plan de repoboación na zona que fixo que tirasen con todo. Sepultouse baixo terra para facer unha plantación de pinos». Estos árboles siguen, a día de hoy, cubriendo la mayor parte de la ladera en la que se asentó el Hospital de Montouto original, un lugar que pudo haber sido elegido por tener agua de fácil acceso. 
Sin embargo, nada recuerda la edificación del siglo XIII. Ni placas, ni indicadores ni senderos. «Polos documentos que puidemos conseguir soubemos que había unha casa grande, dúas capelas, tres cuadras e ata hórreo», explican Gumersindo y Gervasio. 

Dos hermanos hospitaleros 

Entre que el viejo hospital cayó en desgracia y empezó a funcionar el que se conserva actualmente, pasaron unos 40 años. «Durante esas décadas estivo facendo de albergue unha casa que hai no pobo de Montouto, e que a día de hoxe está habitada. Foi un lugar provisional, no que había dous irmáns que alí vivían e que actuaban de hospitaleiros e tamén traballaban as terras. Consérvanse documentos sobre todo isto», dicen los intelectuales. 
Por ahora, todavía queda gente que recuerda a los antiguos habitantes del «nuevo» hospital, que se inauguró en 1699, cogiendo el relevo a la casa del pueblo que ejerció su función de forma provisional y a la antigua construcción, que se hundió en el pasado hasta desaparecer bajo tierra y ser hoy, un lugar desconocido hasta para los vecinos de A Fonsagrada"

El que aquel antiguo refugio 'provisional' estuviese aquí, en Montouto, y no en alguna aldea de la ruta Buronesa, como Xestoso de Riba, da a entender que la ruta por A Fonsagrada ya debía de ser, con diferencia, la más empleada. Luego, la construcción del nuevo Real Hospital en lo alto del collado de Pedras Dereitas y no en el alto del dolmen de Pedras Labradas, sobre el anterior, es absolutamente revelador


En la entrada que a Montouto le dedica la Wikipedia se baraja la posibilidad de que el origen del pueblo sería el de un asentamiento medieval al servicio del hospital de peregrinos, si bien en ese caso no sería del actual sino del antiguo, el de Penalabrada, también relativamente próximo. También se cuenta de una reubicación de los habitantes de un castro "origen del Hospital (lugar de cobijo) con cierto aislamiento de los inseguros caminos tras la caída de Roma, en busca de terrenos con más pastos y con más agua"


El Camino, como hemos dicho, sigue un paso natural ancestral empleado desde la Prehistoria, como avalarían los túmulos o medorras y los dólmenes referidos:
"La construcción del nuevo Hospital coincide geográficamente con un dolmen, el llamado dolmen de Montouto, y el antiguo no se halla muy lejos del menhir de Pena o Peña Labrada, lo cual refuerza la asociación primitiva del Camino de Santiago con una ruta de peregrinación precristiana. 
Todavía conservan una función actual los dólmenes, que es la de servir de hitos para identificar los límites entre las aldeas".

Bifurcación y a la derecha: seguimos subiendo rumbo ya a la última casa de Montouto en el Camino, siempre cuesta arriba de momento. Al fondo seguimos viendo el parque eólico de A Carba, del prerromano karb 'roca, piedra', la cual evolucionaría a lugar de ramaje o matorral propio de los penedos o parajes escarpados y, al ganarse el terreno para pastos, 'zona de pastizal abierto'. En nuestros días en el collado existen todas esas singularidades: hay pastizal, hay monta bajo y hay peñas


Independientemente de otros orígenes, Montouto es un pueblo de secular tradición ganadera cuyos escasos habitantes aprovechaban estos pastizales de montaña, acaso desde el Neolítico, como atestiguan las recitadas medorras, cuando se dominan las artes de la ganadería y la agricultura


Hermosa casa de gran cubierta de louxas. La orografía y clima del terreno inclinaría más a los pobladores de Montouto a la ganadería que a la agricultura, pero antaño había cultivos imprescindibles: los cereales, pues el pan se hacía en casa


Posteriormente, la especialización del campo gallego, como el asturiano y otro, en la producción láctea y cárnica para la creciente demanda de las también crecientes ciudades hizo desaparecer prácticamente los cultivos cerealísticos (y con ellos su cultura del pan y de los molinos) en favor del aprovechamiento del terreno para pastos y forrajeras, así como en algunos casos para cultivos hortofrutícolas con demanda en los mercados de villas y ciudades


Continuamos rampa arriba. En no pocas guías y artículos se dice que Tanto Montouto como el antiguo hospital se peregrinos se encuentran en el Pico Muradal o en sus estribaciones, aunque este se encuentra bastante más al norte. Realmente esto es A Serra do Hospital pero, al reubicarse a finales del siglo XX la estación de vigilancia antiincendios sita en dicho pico al de A Lagua Seca, en esta misma sierra, conservó esta su nombre de Muradal, y así pasó a ser conocido "sobre todo entre la gente joven y de mediana edad, no así entre los más mayores"


Antigua fuente, lavadero y bebedoiro o abrevadero. La existencia de fuentes de agua potable era esencial para el asentamiento de la población, como la que existe también arriba, incluso con un sistema de depósito-estanque y canalización hacia la calle del Real Hospital


Ya hemos dejado atrás las casas y llegamos a una zona de huertas y frutales


La cuesta se acaba y empieza un corto tramo llano que da vista al oeste a la última subida hasta el collado de Pedras Dereitas


A nuestra izquierda, huertas e invernaderos. Un poco más abajo vemos uno de los caminos que comunican las casas de Montouto con la carretera. "La aldea se divide en dos partes, Montouto de Abaixo y Montouto de Arriba, si bien se entienden como un único núcleo", afirman asimismo en Wikipedia


Vista atrás, con A Fonsagrada en la distancia, al este y, en primer término, el cueto, verde de pastos, al que hemos subido desde Vilardongo para llegar a Pedrafitelas


Andamos pues un trecho relativamente llano, acercándonos a una bifurcación


Al llegar a este cobertizo, tanto por instinto, pues sabemos que hay que subir y que abajo está la carretera, como por una mala interpretación de la concha y flecha de azulejo pegada en la pared, no pocos peregrinos siguen de frente y subiendo, cuando hay que bajar a la izquierda, por el camino asfaltado


Parece que el camino de la derecha, de tierra, es el que iba al emplazamiento del antiguo hospital medieval, cerca de la cima de A Lagoa Seca pero, insistimos, nosotros seguimos a la izquierda


Ahí está, en un poste, la siguiente señal que nos lo confirma: llegamos a otro de los caminos de comunicación de Montouto con la LU-530 y seguimos a la derecha


El Camino, asfaltado, baja ahora suavemente y en recto en dirección a la carretera, efectivamente, pero no llegaremos a ella pues tomaremos un desvío más allá de aquellos árboles del fondo


Ya sabemos que lo que bajamos lo tendremos que subir otra vez y más, pero incluso la subida final hacia el collado no será directa y continua sino también escalonada


Un precioso penedo a nuestra izquierda cierra, formando un pequeño desfiladero, el naciente valle del río das Romeas, que nace al sur de A Lagoa Seca, en plena Serra do Hospital


Abajo, en la carretera, vemos otra de las casas 'de baixo'. Dos son únicamente las viviendas de Montouto en la LU-530. Más allá vemos el camino que comunica dicha carretera con las aldeas de Pedrouzo, O Rebolín, A Fontecova y Pacios do Rebolín, en la parroquia de Vieiro


Andamos unos metros más cuesta abajo y a la sombra de la arboleda que crece en la banda izquierda


Atentos, pues justo ahí, antes de llegar a la carretera, tomaremos el desvío que nos llevará al Real Hospital de Santiago de Montouto


Y aquel es el mojón que nos señala tomarlo en este lugar, yendo a la derecha


Se acaba el asfalto y empieza, llana, una pista de zahorra


Y leemos que estamos a ciento cuarenta y cinco kilómetros con setecientos cuarenta y cinco metros de la mítica Praza do Obradoiro


Avanzamos en llano unos metros más y el Camino hace curva a la derecha


De frente las camperas del collado, ya sobre nosotros, con el Parque Eólico da Carba que ha profanado, como el de A Lagoa Seca, esta hospitalaria serranía


Diversos enclaves se escapaban a la jurisdicción directa del conde de Altamira que dominaba la Terra de Burón, al menos teóricamente, pues el enclave del Real Hospital era de patronazgo real y, por lo tanto vinculado directamente a la Corona, que sería un equivalente, salvando las distancias, a lo que hoy es el Estado


A la vez, otros pequeños cotos, pero distribuidos estratégicamente, eran dependencias sanjuanistas (Orden de Malta), tanto en el camino buronés como en el fonsagradino, como antes y como después de la separación y reunión de ambos



Camino buronés que pasa no mucho más arriba de aquel penedo que forma un espolón en lo alto. Como vemos una vez más, dicha ruta subía hasta una cota aún un tanto más elevada que el propio hospital de Montouto de Carlos II, al que por Real Cédula exige en 1699 "la obligación de recoger y tratar a los pobres peregrinos que llegaren a él con todo amor y piedad"


Por estos parajes, los romeiros de antaño, ya en parte aliviados tras pasar el pueblo de Montouto, oirían tocar la campana del hospital, que se tocaba "para que sirva de guía a los peregrinos y pasajeros y no perezcan en la obscuridad y rigor del tiempo, y el Hospital haga buenas lumbres para que se enjuguen los pobres y no entren mojados en las camas", pedía también Carlos II, El Hechizado, rey atormentado por creencias brujeriles de ahí su apodo


Además de por esta importante fundación hospitalaria, la vinculación de Carlos II con la ruta jacobea viene dada por su mujer o, mejor dicho, futura segunda mujer, Mariana de Neoburgo quien, aprovechando su viaje a España para casarse con él, peregrinó a Santiago. La Xacopedia también da cuenta de esta interesante historia:
"Citada también como Mariana de Austria. De origen alemán (Düsseldorf 1667-Guadalajara 1740), esta famosa, influyente y polémica reina consorte española (1689-1700) es la más conocida peregrina de cuantas llegaron a Santiago a través del Camino Inglés. Se conservan varias crónicas del viaje. 
Tras casarse en 1689 por poderes en Neoburgo (Baviera) con el monarca español Carlos II el Hechizado -fue su segunda esposa-, viajó por mar a España en abril del año siguiente para realizar la boda en persona con el monarca, que se iba a celebrar en mayo en Valladolid. Antes de partir del puerto holandés de Flessinga, Mariana manifestó su deseo de aprovechar el viaje para peregrinar a Santiago de Compostela, algo que Carlos II celebró enviándole desde España un rosario para la ocasión. 
La reina llegó al puerto de Mugardos, en la ría de Ferrol, debido a un temporal que desvió el barco del destino previsto, que era A Coruña. Por tierra viajó hasta esta ciudad, donde se celebraron grandes fiestas en su honor. Como muestra de agradecimiento a los coruñeses, los monarcas donaron posteriormente a la colegiata de Santa María do Campo un arca eucarística de plata (1691) y una custodia (1695). Ambas obras pueden contemplarse actualmente en su museo. Después de tres días en A Coruña, Mariana partió hacia Compostela por el Camino Inglés. Era un itinerario que muchos peregrinos anónimos de su misma nacionalidad, llegados en barco, habían seguido antes que ella. Aunque la suya no fue precisamente una peregrinación anónima; baste decir que salió de A Coruña con un séquito de 1.500 personas. 
 
En Compostela también recibieron a la reina Mariana sin reparar en gastos, como nunca antes se había hecho con peregrino alguno, si nos atenemos a las crónicas de la visita. Además, se le obsequió con alguna de las mejores piezas del tesoro catedralicio. La reina, que respondió con varias ofrendas al Apóstol, permaneció en la ciudad desde el 16 al 19 de abril. Lo hizo en medio de una expectación popular sin precedentes, con la ciudad engalanada e iluminada de noche con antorchas y animando su estancia con festejos y representaciones teatrales, entre ellas la de la vida de Santiago el Mayor. 
La peregrinación de Mariana dejó en Santiago otro recuerdo perenne: el día 18, mientras asistía a la misa en la catedral, el botafumeiro, puesto en funcionamiento en su honor, se desprendió con gran estruendo cayendo cerca de ella. Según las crónicas, milagrosamente no causó ningún daño personal. Al día siguiente Mariana y su séquito partieron camino de Valladolid. 
El esfuerzo que las autoridades compostelanas pusieron en agradar a la reina germano-española no sirvió, sin embargo, para hacer más fluidas las relaciones de los monarcas con la Iglesia de Santiago y su apostólico sepulcro. Durante el siglo XVIII y gran parte del XIX ninguno de ellos sintió la necesidad de peregrinar a Compostela, todo un símbolo de la progresiva pérdida de influencia de la Iglesia santiaguesa y del desplazamiento del poder hacia el centro y el sur de España".

Se dice que Mariana de Austria avivaría los pavores de su marido al auspiciar los exorcismos a su hechizado marido, pero eso ya sería otra historia, como también la de la primera mujer de Carlos II, María Luisa de Orleans, devota peregrina por los santuarios de la cristiandad en un infructuoso y desesperado intento por quedarse embarazada, algo que tampoco consiguió su segunda esposa. Eso y los vaivenes políticos y geopolíticos de la época causarían la Guerra de Sucesión Española, el cambio de dinastía y muchas cosas más, no solamente a nivel español, sino también europeo y mundial


Ya que hablamos de personalidades vinculadas con el Camino de manera directa o indirecta, y en concreto con el hospital de Montouto podríamos referirnos a la leyenda, en absoluto verificada, según la cual La Bella Otero, o Agustina Carolina del Carmen Otero Iglesias, pontevedresa de Valga y famosísima "bailarina, cantante, actriz y cortesana española afincada en Francia y uno de los personajes más destacados de la Belle Époque francesa en los círculos artísticos y la vida galante de París", como explica Wikipedia, "cuando aún era una niña y fue violada, fue atendida en ese hospital y duró varios veces en recuperación internada allí"


Independientemente de la realidad o fantasía de la noticia, se entrevé que las antiguas instituciones hospitalarias de acogida de peregrinos que aún funcionaban en el siglo XIX evolucionaban hacia otros cometidos, más parecidos al sentido sanitario actual de un hospital que al de alojamiento de pobres y de romeros

La Bella Otero fotografiada por Léopold-Émile Reutlinger

De esta corta y parca en datos leyenda de La Bella Otero de niña en Montouto hallamos diferentes referencias en unas cuantas fuentes pero, verdadera o falsa, sin aportar más información, al menos que yo sepa, que lo anteriormente dicho. Sí es verdad que sus vicisitudes en la infancia pasaron por este horrible episodio de la violación y posterior fuga de su casa y que, al inventar ella misma parte de su pasado para ocultarlo, las conjeturas concretas sobre ese periodo de su vida no son fiables. Compartimos buena parte de lo que también nos explica de su biografía la Wikipedia:
"Hija de una madre soltera y muy pobre (Carmen Otero Iglesias, 1844-1903) apenas tuvo acceso a una educación académica. Tuvo cinco hermanos: Gumersindo, Valentín, Adolfo y Francisco. El 6 de julio de 1879, a los diez años, fue violada por Venancio Romero "Conainas", zapatero del pueblo, a causa de lo cual quedó estéril y huyó de casa unos meses después para no volver nunca más a su pueblo natal, Valga. Tras la fuga decidió usar su segundo nombre: Carolina, en lugar del primero Agustina. 
Trabajó en una compañía de cómicos ambulantes portugueses. Al dejar la compañía se vio obligada a ejercer oficios muy humildes para salir adelante, como trabajar de criada doméstica, bailar en locales de la más diversa índole, e incluso llegar a ejercer la prostitución. 
En 1888 conoció en Barcelona a un banquero llamado Ernest Jurgens que la quiso promocionar como bailarina por Francia y la llevó a Marsella, aunque enseguida empezó a promocionarse a sí misma hasta llegar a ser una bailarina conocida en toda Francia como La Bella Otero. En la promoción enfatizaba su origen español (muy exótico en Francia por entonces) y se presentaba artísticamente como andaluza y de origen gitano. La construcción del personaje artístico de Otero está tan llena de mitos que incluso han perdurado hasta nuestros días, habiendo biógrafos que sitúan su nacimiento en Cádiz, hija de una gitana, tal y como ella afirmaba en su autobiografía. 
Realizó giras por todo el mundo como bailarina exótica y actriz, consiguiendo fama internacional. Se sabe que actuó en Nueva York en 1890, además de visitar otros países como Argentina, Cuba y Rusia, coincidiendo en este último con Rasputín. Otero actuó durante muchos años en París en el Folies Bergère, donde era la estrella y en el Cirque d'Été, convirtiéndose en una de las primeras artistas españolas conocida internacionalmente. 
Otero no era una bailarina profesional y su arte era más instintivo que técnico. Sus danzas eran una mezcla de estilos flamenco, fandangos o danzas exóticas. También era una cantante competente y tenía calidad como actriz. Representó Carmen de Bizet y piezas teatrales como Nuit de Nöel. 
Carrera artística 
En 1888 conoció en Barcelona a un banquero llamado Ernest Jurgens que la quiso promocionar como bailarina por Francia y la llevó a Marsella, aunque enseguida empezó a promocionarse a sí misma hasta llegar a ser una bailarina conocida en toda Francia como La Bella Otero. En la promoción enfatizaba su origen español (muy exótico en Francia por entonces) y se presentaba artísticamente como andaluza y de origen gitano. La construcción del personaje artístico de Otero está tan llena de mitos que incluso han perdurado hasta nuestros días, habiendo biógrafos que sitúan su nacimiento en Cádiz, hija de una gitana, tal y como ella afirmaba en su autobiografía. 
Realizó giras por todo el mundo como bailarina exótica y actriz, consiguiendo fama internacional. Se sabe que actuó en Nueva York en 1890, además de visitar otros países como Argentina, Cuba y Rusia, coincidiendo en este último con Rasputín. Otero actuó durante muchos años en París en el Folies Bergère, donde era la estrella y en el Cirque d'Été, convirtiéndose en una de las primeras artistas españolas conocida internacionalmente. 
Otero no era una bailarina profesional y su arte era más instintivo que técnico. Sus danzas eran una mezcla de estilos flamenco, fandangos o danzas exóticas. También era una cantante competente y tenía calidad como actriz. Representó Carmen de Bizet y piezas teatrales como Nuit de Nöel. 
Carrera como cortesana 
A pesar de sus éxitos profesionales, Otero había conseguido ascender en el mundo artístico prostituyéndose y haciéndose amante de hombres influyentes. No era una práctica extraña que las artistas ejercieran de cortesanas para aumentar sus ingresos. En la Belle Époque era habitual y los hombres que podían pagar las astronómicas sumas que cobraban estas cortesanas conseguían prestigio. Otero era una de las más famosas y cotizadas de la alta sociedad parisina. Fue amante, entre otros, de Guillermo II de Alemania, Nicolás I de Montenegro, Leopoldo II de Bélgica, Alfonso XIII de España, Eduardo VII del Reino Unido, y los grandes duques Pedro y Nicolás de Rusia; con Aristide Briand mantuvo una relación entrañable que duró hasta la muerte del político. Otero llegó a reunir una fabulosa fortuna que, debido a la ludopatía que padecía, fue dilapidando en los casinos de Montecarlo y Niza. 
Fallecimiento 
Retirada de los escenarios en 1910, se estableció en Niza, donde vivió hasta su muerte en 1965 totalmente arruinada y sola. Vivía de una pensión que le pasaba el Casino de Montecarlo en agradecimiento por los millones de francos que en él dejara.[3] Nunca se casó. 
Falleció de un infarto fulminante en su humilde departamento el 12 de abril de 1965, con noventa y seis años. A su entierro solo asistieron varios crupieres y el gerente del Casino de Montecarlo para despedirla. 
De su vida se han escrito varias biografías y se han hecho películas y series para la televisión. Debido a que Otero inventó parte de su pasado para ocultar hechos como su violación o sus orígenes extremadamente humildes, muchas biografías, películas u otros trabajos en torno a su persona tienen datos inexactos y hechos que nunca sucedieron de verdad. 
Reconocimientos 
En el año 2003, en un parque de su municipio natal, se inauguró una escultura de bronce en su honor obra del escultor Camilo Rodríguez Vidal. También en Valga, desde 2004, se celebra la Muestra de la Camelia Bella Otero. La última planta del Museo de la Historia de Valga está dedicada a su trayectoria, así como un edificio anexo donde que se ha rehabilitado como una casa tradicional gallega y que estaría vinculado a la infancia de la artista".

Quede pues como una de tantas nebulosas mitológicas de las que tanto abundan en el Camino, hasta que encontremos nuevos datos que corroboren o rechacen que por estos mismos senderos caminó uno de los grandes mitos exponentes de la célebre Belle époque francesa, el amplio periodo de relativa paz entre el final de la Guerra Franco-Prusiana y la Primera Guerra Mundial

El Camino hace una curva muy cerrada a la izquierda y pasa, posiblemente sin que nos demos cuenta, sobre el río das Romeas ya varias veces citado


Río que baja oculto, o casi, entre la vegetación y pasa debajo de la carretera, siguiendo al pie del penedo del camino a O Rebolín que antes veíamos saliendo del pueblo de Montouto


Llegando a este mojón, empieza una cuesta, en recto


En el mojón, la distancia a Santiago de Compostela, metro a metro...


Al fondo, el penedo o peñasco, espolón de la loma de O Rebolín, separa esta cabecera del valle del río das Romeas de la del Rego de Lagos, que nace al pie del Real Hospital de Santiago de Montouto, refundado por un rey hechizado y acaso refugio de calamidades de La Bella Otero de la Belle Époque en su infancia-adolescencia


El río das Romeas forma aquí una profunda trinchera. Un poco más arriba vemos el Camino, por donde acabamos de pasar


Camino llano hasta pasar sobre el río...


Que se hace cuesto ahora, acometiendo a la sombra de estos árboles los últimos metros al viejo hospital real de Santiago de Montouto, de contradictorias noticias, pues prontamente, según avanzaba el siglo XVIII, cae en decadencia, advirtiendo en 1761 el hospitalero Francisco López que "No se puede habitar ni sirve de refugio a ningún transeúnte", y dice la Xacopedia que "el recinto recibe incluso acusaciones de acoger a ladrones, bandidos y todo tipo de indeseables"


Pero por aquí aún subiría gente en camino, peregrinos o no, hasta la posguerra, pues el filólogo Ricardo Polín da noticias hasta del último de sus hospitaleros, al menos que se conozca: "El último pasar por ser el popular Tío Manuel, quien acabó sus días pidiendo limosna para mantener la numerosa prole con la que contaba"


Ahora sí que tenemos una serie de buenas rampas en las que ganamos altura rápidamente y pagando nuestro tributo en esfuerzos y fatigas


De todas maneras, insistimos, no son ya aquellas quebradas de las sierras del occidente astur, aunque para el sufrido peregrino, con muchos trayectos exigentes ya a sus espaldas, todo sacrifico es considerable


De todas maneras y pese al cansancio acumulado esto no deja de ser para nosotros hoy en día una agradabilísima excursión de montaña baja-media en contraposición a las sensaciones de los peregrinos de antiguamente, como plasma de nuevo la Xacopedia:
"Tanto las ruinas de este viejo hospital de peregrinos y viajeros como su entorno están entre los más despejados, sobrecogedores y solitarios de cualquiera de las rutas jacobeas, un espacio privilegiado sólo levemente alterado desde mediados de la primera década del siglo XXI por un parque eólico que no respetó su fuerte simbología jacobea. Los orígenes del lugar se pierden en el tiempo, como recuerda el dolmen de As Pedras Dereitas, contiguo al viejo hospital y que ha sobrevivido hasta el presente".

Era "un tiempo en que atravesar el Camino Primitivo podía significar perderse bajo la nieve. No era un hospital como los actuales, sino un refugio levantado para recibir a peregrinos, pobres y caminantes en uno de los tramos más duros del viaje a Santiago", evoca del viejo hospital la web viajera El mapa oscuro


Una línea de postes telefónicos, de madera, como los antiguos, y no de hormigón, sin duda para no causar más impacto visual en el Camino, jalona el trayecto


Casi llaneamos cuando, en esta bifurcación, tomamos el ramal que sigue recto y de frente


Hacemos caso al mojón que así nos lo indica y señala


Pasamos junto a una plantación de eucaliptos -otra cosa es que, cuando vengáis, siga así o haya sido talada, como especie industrial y de crecimiento rápido que es-, mientras el Camino sube, ahora más livianamente, ladera arriba


A la derecha, brezos y castañares, al fondo en la montaña pinares


Unos metros más adelante otro de los postes de madera de la línea telefónica, que también nos sirven de referencia caminera


Monte allá arriba baja la vía buronesa, el Camino que, con sus continuas y formidables 'montañas rusas' desde Paradavella, ha llegado a lo alto de A Serra do Hospital en prolongado y largo ascenso. Pronto nos encontraremos con ello en el Real Hospital de Santiago de Montouto, fundado por primera vez por un rey cruel y justiciero a un tiempo -depende quién cuente su historia-, refundado por un monarca exorcizado, nacido para refugio de pobres y peregrinos y que, quiere la tenue línea que separa la realidad de la fantasía, acogió a una niña que llegaría a ser uno de los mitos de la historia Europea en la alegre Belle Époque...




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