Eres el Peregrino Número

martes, 25 de febrero de 2014

EL SANTO CRISTO DEL CAMINO: LA MORADA DEL ERMITAÑO EN LA ANTESALA DE LA VILLA DE LLANES (ASTURIAS)

Ermita del Santo Cristo del Camino en Llanes
Subiendo a La Jorcada
Dejamos en nuestro itinerario xacobeo por tierras llaniscas San Roque L'Acebal y prontamente el sufrido asfalto, aunque para ello no tengamos más remedio que subir la no menos sufrida cuesta al collado de La H.orcada ("h." transcripción fonética de la hache aspirada) o La Jorcada, tras desviarnos a la derecha por una pista ancha y terrera bajo un puente de la autovía, siguiendo así el itinerario a Llanes, la capital concejil.


El premio es una vista completa de la larguísima serranía del Cuera de este a oeste, así como los pueblos que están bajo sus faldas y a nuestros pies, como La Galguera, no olvidando La Peña Soberrón, enclave de otro de los legendarios castillos de la Tierra de Aguilar


Una vez coronada la cumbre, la ermita del Santo Cristo del Camino o de la H.orcada nos ofrece un lugar idóneo para el descanso en su campo arbolado, donde se alza un tejo o texu, árbol sagrado desde la más remota noche de los tiempos.


El tejo y la capilla


Este santuario se reedificó en 1559 por don Pedro Sánchez de Llanes, arciprieste y beneficiado de la villa.


En su interior se custodia una imagen tenida por milagrosa de Cristo Crucificado...
 


Se encuentra la ermita en un apacible campo arbolado entre las lomas de los altos de Cué y de L'Arquera, topónimo que tiene que ver este con la presencia de arcas o sepulcros megalíticos (túmulos).


Sobre el primitivo santuario el llanisco D. Pedro Diaz Escandón, Dean de Guadalajara en Nueva España, hizo reedificar y ampliar este santuario con un grandioso atrio mirando al sur, provisto de bancos para sentarse peregrinos, viajeros y devotos del Cristo


Muy cerca están las ruinas de la Casa del Ermitaño, quien se ocupaba del mantenimiento y cuidado del lugar y disponía de huertas y frutales, viviendo de ello y de las limosnas de los fieles. Hoy como ayer los peregrinos se toman un descanso en este paraje tan tranquilo y mágico


El lugar fue incautado por el Estado y esta es su situación actual



Tuvo la ermita también especial devoción por parte de los emigrantes, quienes solían visitarla para orar al Cristo del Camino antes de embarcar o al regresar de ultramar, una tradición que ya seguían desde tiempo atrás quienes iban a la milicia o los artesanos ambulantes tejeros o teyeros del concejo de Llanes
 .

Buena prueba de ello son las poesías Amor patrio y La Fé dedicadas al Cristo del Camino por el emigrante a México Salvador de la Fuente, poeta ciego natural del llanisco pueblo de Tresgrandas y publicadas en el periódico El Oriente de Asturias en 1868 y 1885 respectivamente.
AMOR PATRIO.
 
Memoria del histórico
Y renombrado Auseva,
En cuya humilde cueva
Radiante apareció,

La Madre de Dios fúlgida
Que cual celeste rayo,
El brazo de Pelayo,
Al triunfo encaminó.

Memoria dulce y plácida
Del santo amor profundo
Que el sér que me dió al mundo
En mí depositó;
Recuerdo de las lágrimas
Que torpe y fiero un día,
Con bárbara osadía
Mi marcha le arrancó.

Si bondadosa intérprete
Trasmites el acento,
El pobre pensamiento
Del bardo baladí,
Dile a mi pueblo hispánico
Que siempre me es querido;
Dile que no le olvido
Cual no te olvido a tí.

Si allá bajo la bóbeda
Del Cristo del Camino,
Tu lábio purpurino
Elevas al Señor,
Coloca entre el purísimo
Fervor de tu alabanza,
La flor de mi esperanza,
La fé del trovador.
 
LA FE

Ante esa vanidad y necio orgullo
Que al mundo de las ciencias acompaña,
Vivir quiero, y morir al dulce arrullo
De la brisa del mar, que a Llanes baña.

Allí no encontraré regios tapices
Ni mi planta hollará la rica alfombra,
Que huellan corrompidas meretrices
De crímenes y vicios a la sombra.

Allí en vez de escuchar la voz del sabio
Que omite para Dios toda alabanza,
Escucharé del campesino labio
Himnos de fé, de amor y de esperanza.

Y me dará su arrullo la paloma;
Su blando susurrar el arroyuelo:
La rosa y el clavel su suave aroma:
Su afecto el labrador; su paz el Cielo.

Y al pasar por el rústico santuario
Do me hizo conocer la madre mía

Al Dios que en una cruz sobre el Calvario
La culpa de los hombres redimía.

Ante su imágen caeré de hinojos
Rogándole con férvido deseo,
Nó que dé luz a mis nublados ojos:
Sí que ilumine el alma del ateo. 

 

Hasta aquí llega también la senda costera subiendo desde La Boriza a lo largo de este monte, La Cuesta o La Cuesta Cué, ruta empleada por algunos peregrinos que quieren evitar ciertos tramos de carretera, si bien, aunque pasa por las playas y cercanía total a la costa es más larga y no sigue el recorrido histórico del Camino de Santiago a través del más que milenario Camín Real de la Costa...


Aquí enlazan ambos caminos


 Salimos pues de la ermita del Cristo del Camino...
Baja el Camino a Llanes a la derecha de la ermita
 Aquí comienza la bajada 
Nos llama la atención una inscripción en una piedra a la derecha

Al lado de una cruz grabada en una roca, iniciamos un fuerte descenso.

Roca con cruz grabada en el Camino

Pronunciada bajada a la sombra del bosque y camino encajonado por altas márgenes de tierra, roca y raíces...


Observemos a la izquierda la señalización de la senda costera, que en este trecho coincide con el Camino


Continúa el descenso...


Las ramas y hojas difuminan la luz solar como una verdadera celosía natural



Más señalización senderista


Senda señalizada para quienes suben a la capilla desde la villa llanisca...


Aquí nos detenemos...


Pues... maravilla de maravillas, ya tenemos ante nuestros ojos los tejados de Llanes, capital del concejo...


Y el amplio horizonte marino.


Fue Llanes una de las principales villas asturianas en el medievo. Su puerto comerciaba con toda la Europa Atlántica


Vista hacia el oeste, por donde prosigue el Camino luego de atravesar Llanes
 

Llegamos a las casas de La Jorcada. Véase la flecha amarilla en la señal de tráfico que corta el paso a vehículos para subir al santuario


Fauna doméstica


Fincas ganaderas y caballares... ¿el caballo blanco de Santiago?. La figura del caballo blanco es común a varias religiones y está presente en la mitología.


 Otro caballo en el Camino, pero este blanco y marrón.



Ruta a Llanes


Por allí continuamos


Bello paisaje caminero


Verdes pastizales que anteceden al núcleo urbano de Llanes.


Bosques y pastizales...


Campos de El Cantón y L'Arquera


 Al oeste las picudas montañas de La Cuesta'l Caballu y La Muezca. Abajo distinguimos los edificios del extrarradio de Llanes



Va acabando el descenso...


Murete de piedra que cierra la finca


Unas viejas ruinas cubiertas de yedra florida...


Vaquerías...



Campos de siega y roquedos...


Hermosas camperas. Poco más allá está el mar...


Estamos a un paso ya del casco urbano. Empieza allá en aquellos tejados del fondo


Tramo firme y llano bajo el castaño...


 La Casa Vieya. Más ruinas asomando en los prados, más allá de los helechos del Camino...


La Casa Vieya y Mañín


Unas casas al fondo...


 La Portilla o La Portiella, arrabal de Llanes, con varias casas notablemente restauradas. Vemos el anuncio del albergue privado allí existente: La Portilla


 Calle Gabriel Sotres Somohano. Las farolas y placas callejeras revelan que estamos entrando en zona netamente urbana




Pasamos junto a estas viviendas de traza más rural


Con sus corredores, galerías, cortaguegos...


Campos de ovejas. Transición entre lo urbano y lo rural a la entrada de la villa de Llanes...