Eres el Peregrino Número

domingo, 4 de octubre de 2015

DE VALSERA AL RÍO ANDAYÓN: CAMPOS Y BOSQUES DE LES REGUERES (ASTURIAS)

Paisaje de Les Regueres desde Valsera.
Nuestra Señora de Fátima en Valsera
Desde la capilla de la Virgen de Fátima, en Valsera, los peregrinos del Camino Primitivo se disponen a cruzar  la carretera AS-234 para seguir ruta por este pueblo reguerano, al que llegamos desde L'Escampleru, a unos 12 kilómetros de Oviedo/Uviéu, la capital asturiana y por lo tanto, primerísimos kilómetros de este Camino Primitivo de Santiago.


Justo a la derecha del Camino está La Casona, palación blasonado de los Valsera, ya citados en este solar por el historiador Tirso de Avilés en el siglo XVI.


Blasón de La Casona.


Enfrente de La Casona hay un cruce. El Camino sigue a la izquierda.


Hacemos caso a las señales.


Y pasamos frente a estas casas.


Casas de gran portalón.


Esencia de la arquitectura popular asturiana.


Al lado del Camino un hórreo.


Al otro lado otro hórreo.


Desde el que seguimos viendo La Casona.
 

Reflejos del sol en las telarañas de pegollu y pegollera. Piezas que constituyen los pilares.



Por aquí saldremos del pueblo de Valsera junto a la tapia de la quinta de La Casona, El Palacio Valsera, a la sombra de los castaños.

Saliendo de Valsera.

El Camino baja a la derecha.


Ahora vamos a disfrutar de pronto con un paisaje diferente, de huertas que dan paso al valle abierto y soleyeru, claro y soleado, que se extiende al pie de las pequeñas peñas de El Forcón, El Pedréu, Los Tres Picos y La Peña L'Aila. Atravesando esta fértil vaguada de prados de pasto.


Nos embelesa el paisaje.


Hacia allí vamos bajando.


 Un camino muy agradable y dichoso de caminar...


Verdor intensísimo.


El Camino entre los campos abiertos de Les Regueres.

Maravilla del paisaje reguerano.

En esta vega de ensueño, caballos...


Potros y yeguas.


Pastando...



Seguimos andando, y vemos los cierres de fincas y alambradas. Casi siempre esto es señal que nos acercamos a zona poblada.


Caminamos junto a esta finca.


Allí al fondo se ve una casa...


Es La Rabaza, pero antes de llegar a ella nos desviamos a la izquierda, justo donde hay un texu o tejo, árbol totémico de la antigüedad, símbolo de la vida, la muerte y la eternidad. La vida por estar siempre verde al ser de hoja perenne. La muerte por la alta toxicidad de sus componentes, de los que se extaían venenos y sustancias alucinógenas, muerte vista tanto en el plano físico como en el mental de pasar a otro estado de consciencia en comunicación, o eso se pensaba, con fuerzas o presencias del más allá, no siendo extraño pues que con la cristianización siempre estuviese al lado de las iglesias o santuarios, aparte de crecer, claro está, plantado enfrente de casas o nacido de manera silvestre. La eternidad es por su alta longevidad, hasta de bastantes siglos en no pocos casos.


 Atención siempre a las señales del Camino...


Poco a poco vamos a ir metiéndonos en el bosque mientras el Camino deja atrás La Rabaza.


La Rabaza. Al norte El Picu Ruedes.


Más allá de la muria o murete de piedras, pastos y más bosques que caen hacia el estrecho valle del río Andayón.


El bosque es un castañéu, esto es un castañar o castañeda, donde predominan los castaños, aunque también hay otras especies arbóreas autóctonas.


Suelo de tierra y piedra.


El castañar se torna solitario y sombrío, pero extremadamente bello.


Por eso en Asturias la expresión "dar voces en castañéu" equivale al castellano "predicar en el desierto".


Las ramas y hojas filtran los rayos del sol cual celosía de la naturaleza.


Este cruce es muy importante: a la derecha se baja al río Andayón y la Cueva Oscura, antigua caverna prehistórica, además de subir al pueblo de Ania. Pero nosotros seguimos por la pista de la izquierda, la que sube un poco.


Haciendo camino.


Un trayecto muy agradable.

Ania, allí otro lado del río y del bosque, en el monte de enfrente.
 Maravilloso bosque de castañales, espineres, carbayos... encantos de xanas, ninfas asturianas de este bosque atlántico donde también encontraremos álamos y fresnos en el que, por un capricho de la ecología, existen partes catalogadas como "bosque mediterráneo" de encinas y boj, todo ello bajo el pueblo de Ania, que tenemos justo enfrente de nosotros, riberas pobladas desde la prehistoria.


Allí tenemos La Cueva La Oscura donde las civilizaciones del paleolítico dejaron sus pinturas y grabados, aún faltaban entonces milenos para que los astures se fortificasen en las alturas de El Castiello, primitivas fortificaciones castreñas en estas legendarias sendas sagradas.


La primer referencia documental del cultivo de vid en Asturias se refiere a este pueblo de Ania en el año 857 y, si bien se trata de una falsificación del siglo XI, delata la relación de estas tierras con la viña y el vino, hace muchos siglos, relación y producción que se intenta recuperar a nivel particular, el Vino de Les Regueres.


 La verdad es que el caminar por aquí es un regalo para la vista y para todos los demás sentidos.


Buen Camino...


Musgo en las piedras...


Bajamos muy poco a poco, junto a las fincas donde hay caballos que se acercan al vernos pasar.


Luego andamos al lado de esta pradería con frutales y peñascos, rocas que afloran sobre el verde del prado, siempre a la vista del pueblo de Ania.


Ania y el profundo valle del río Andayón a sus piés.


Allí vamos cuesta abajo ahora.


Más castañales o castaños cuando llegamos a Picarín...


Picarín, otra casa solitaria, con hórreo, cerca de la ribera. Estamos cerca del Molín de Quilo, molino harinero del río Andayón que trabajaba con dos molares y que puede visitarse siempre que hayamos concertado visita previa.


El Molín de Quilo, restaurado, está a solo unos metros del Camino, aunque cuesta abajo.


Podemos asomarnos a la puerta.


Y desde los ventanucos ver el interior, con toda la maquinaria y elementos para el noble trabajo de la molienda.


En el exterior una muela pone su nombre.

Subimos pues otra vez a Picarín

La pista aquí ya se vuelve incluso apta para vehículos y avanzamos por terreno llano y firme para llegar hasta el río.


Vista atrás hacia Picarín y Ania.


Y ya estamos en el río Andayón, un nombre resultón para una tierra por la que circulan de continuo tantos y tantos andayones, andariegos, andarines.

Hito de piedras hecho por los peregrinos en el paso del río Andayón
Río, vino y pueblos glosados por las canciones populares regueranas: "Santuyano ta nun llano, Valsera ta nuna vera, Andayón nun rincón, echa vino tabernera, saca fariñes Manuela, y el que quiera cuatro palos, que salga a la carretera".


Cruzamos el puente sobre el río Andayón.


Y subimos al lado de una cantera.


Vemos desde lo alto ahora el panorama del valle: Pumeda al sur.


Y Picarín al norte.


Luego de un tramo cuestudo llegamos a un área de descanso. Estamos en Premoñu, otro lugar fundamental en nuestra ruta y en la historia de las peregrinaciones, no solo ya a Santiago, sino incluso a Jerusalén. Otro hito del Camino Primitivo digno de ser conocido.