Eres el Peregrino Número

viernes, 22 de agosto de 2014

LA FLORIDA Y PANICERES: EL CAMINO PRIMITIVO SALE DEL CASCO URBANO DE LA CAPITAL ASTURIANA


Parque Camino de Santiago: de La Florida a Paniceres bajo el Monte Naranco
Desvío desde la calle Argañosa al apeadero y a La Florida
Procedente de la Catedral de San Salvador en sus primeros metros el Camino Primitivo atraviesa de este a oeste el casco urbano de la ciudad de Oviedo/Uviéu, capital de Asturias, y así, por el lugar donde se encontraba la Puerta de Socastiello sale del casco antiguo por el antiguo Convento de Santa Clara para recorrer El Ensanche, la ciudad que se extendió desde finales del siglo XIX hacia el oeste, hacia la Estación del Norte, cruzando la calle Uría y llegando por las inmediaciones de Llamaquique a La Argañosa, antigua aldea rural que creció al amparo del ferrocarril integrándose en la urbe ovetense. Aquí, en esta calle Argañosa, nos desviamos a la derecha en Lavapiés o Llavapiés, para cruzar por una pasarela la línea ferroviaria y llegar a La Florida, barrio de reciente creación al oeste de la capital, en terrenos que antes fueron praderías, por cuyo vericueto de calles sale el Camino a Paniceres, en un entorno plenamente rural, donde hubo una malatería o albergue de leprosos, una de las dos que existieron en los arrabales de esta ciudad


Aquí, en esta explanada peatonal, cortada al tráfico de vehículos, ya vemos la pasarela sobre la vía férrea


Antes de subir las escaleras reparamos a mano derecha en este mapa que nos indica la salida hacia las aldeas del extrarradio


Esta es la salida desde La Florida hacia Paniceres. Verdaderamente pasa más abajo del centro de los núcleos de Villamorsén y Llampaya, siendo más recto el trazado a Llampaxuga, para luego ir a Lloriana y Fabarín curzando el Nora en La Ponte Gallegos y entrando en el concejo de Les Regueres en dirección a Grado/Grau


Aquí también hallamos el mojón caminero con su flecha amarilla. Hemos de recordar que, tanto para las Directrices de Señalización del Consejo Jacobeo como para la señalización del Camino del Ministerio de Fomento la posición de la concha es identificativa pero NO NECESARIAMENTE DIRECCIONAL, esto es, te dice que esto es el Camino pero la dirección ha de ser confirmada por las flechas amarillas


Subimos así las escaleras de la pasarela


A la derecha los edificios de La Florida


Al oeste a la derecha de la foto vemos los edificios de Les Campes, núcleo urbano al sur de la aldea de este nombre, formado por varias caserías como Casarín, Llampaza, El Cantu, Casa la Laxa, Casa'l Chobu o Casa Bayetes


Este lugar se llama Lavapiés o Llavapiés. Antaño un arroyo que nace en el Naranco era empleado aquí para lavarse las gentes que entraban en la capital cuando todo esto eran campos y huertas, de ahí el topónimo, citado por primera vez el día 17 de junio de 1516 para el arreglo de un camino "que va de Paniceres desde encima de abaies", esto es en la actual calle de Alfonso I El Católico que vemos justo enfrente, yendo a La Florida


Este paraje estaba especialmente relacionado con la cercana Malatería de San Lázaro de Paniceres, una de las dos que existieron en las inmediaciones de Oviedo/Uviéu. La otra, también vinculada con esta, era la de San Lázaro de Cervielles, después de Entrecaminos, al norte de la ciudad, al lado de la que pasaban los peregrinos que venían de León por el Camino de San Salvador.


Aunque era la enfermedad más temida de la antigüedad, no todos los afectados de lepra tenían la enfermedad realmente, pero así diagnosticaban en la Edad Media a enfermos con llagas en la piel en general, eso podría explicar que, pese a existir severas disposiciones de aislamiento, estas no siempre se aplicasen, y menos con rigor, aunque a veces llegó a apostarse aquí un control de trásnisto, pues existía temor al contagio, así como con las epidemias de peste, vigilándose especialmente por ello este paso con guardias especiales en 1681


Ante los edificios de La Florida llegamos a la calle Alfonso I El Católico


Aquí nos cruzamos con la calle Bermudo I El Diácono e iremos a la derecha


La calle sube un poco


Hacia el este se extiende Vallobín, todo un mismo entramado urbano donde antaño había prados y caserías, unido a La Florida, La Argañosa, Ciudad Naranco...


Aquí cruzamos el paso de peatones a la izquierda


 Y tomamos la calle José María Fernández Buelta


Seguimos unos metros por esta acera


Y aquí cruzamos la calle


Subimos de frente por la calle Illas


Este barrio de La Florida es parte de la más reciente expansión urbana de Oviedo/Uviéu en la zona oeste de la ciudad


Cruzamos la calle Gozón


Y seguimos por este edificio de soportales de la calle Illas. Fijémonos en las flechas amarillas en la base de las farolas


Aquí cruzamos la calle Illas


Y ya estamos en el Paseo de La Florida


La Florida es un topónimo que se repite mucho en Asturias, su origen es evidente pues esto fueron hasta no hace mucho fértiles pastizales


Más soportales


Antes estaban por aquí los campos de El Praón, El Prau Grande, El Monticu, El Prau Colunga, Los Praos de Cabal, Los Praos de Méndez, El Pascón...


Sigamos las flechas


Cruzamos la calle Carreño


A nuestra derecha El Monticu, donde está el Hospital Monte Naranco, fundado en 1947  para enfermos de tuberculosis en un lugar que por aquel entonces estaba rodeado de pinares, que era lo que se pedía para el tratamiento de la enfermedad, soliendo ingresar a veces familias enteras pues era muy contagiosa. De entonces acá ha evolucionado como un moderno centro sanitario y de alguna manera viene ser un sucesor de la antigua tradición hospitalaria de este lugar del Camino


Cruzamos y seguimos por el Paseo de La Florida


Las calles son muy anchas al igual que las aceras, los edificios son altos pero bastante apartados unos de otros


Hay algunos bares y supermercado, pero es más zona residencial que comercial. Los bajos suelen ser los comentados soportales


Aquí alguna flecha nos indica cruzar a la derecha, pero otras nos indican seguir por la acera. Vamos a seguir entonces estas segundas, yendo hacia la farola a la izquierda


 A la derecha la  Plaza del Arzobispo Carlos Osoro Sierra, donde hay una escultura


Maternidad en La Florida, inaugurada en el año 2010. Es una copia en tamaño grande de la escultura La Encarna con chiquilín de Sebastián Miranda, hecha tras adquirir el Ayuntamiento los derechos de autor sobre la misma. Existe otra más en la calle Uría


Cruzamos la calle Cudillero, yendo luego por la acera a la derecha, hacia la siguiente farola


Y desde ella a los árboles del fondo


Vamos a cruzar ahora el Paseo de La Florida


Por el paso de peatones, viendo al fondo el Centro de Estudios La Florida


Aquí está el monumento de la primera peregrinación a Compostela del monarca astur Alfonso II El Casto, el origen del Camino Primitivo y de todos los caminos a Santiago


Es obra de la escultora Pilar F. Carballedo y representa a Santiago Peregrino, fue inaugurada el 3 de octubre del año 2009


Un mojón del Camino con una flecha amarilla nos indica proseguir


Estamos en la calle Cudillero


Llegamos a un cruce en zona peatonal


Tras este banco, iremos a la izquierda


Ahí hay otro mojón con concha y flecha


E información de la siguiente etapa


Flecha y mojón


Estamos en el Parque Camino de Santiago, zona verde de La Florida


Placa de su inauguracuón


El parque se extiende como parte de un cinturón verde en torno a la ciudad


Bajo La Peña Llampaya (561 m) y El Cantu Caleyines  (572 m), estribaciones occidentales del Monte Naranco,  se desparraman los pueblos de la parroquia de Naranco, El Campón, El Cai, Ules...


Vamos rampa abajo, todo recto, junto al polideportivo


Admirando el parque


 A la derecha zona de ejercicios


Aquí vamos a la derecha


Estamos en la calle Cudillero


Otro mojón caminero


Al norte, en el Monte Naranco, el Alto la Rasa (622 m) y a su derecha El Cantu Borbotón (604 m)


Y a la derecha El Picu Paisanu (637 m), el más alto de esta sierra


Sobre él se ve una alta estatua


Es el Sagrado Corazón, obra de 1980 de Gerardo Zaragoza y  Rafael Rodríguez Urrusti y diseñada por García Lomas


La gran escultura es de Gerardo Zaragoza mientras Urrusti hizo una gran Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, que tiene en su base y no vemos desde aquí. Para hacer el montaje se contó con el también escultor José Antonio Nava Iglesias


La idea había partido en 1950 del padre Vega y Ramonita Beltrán apoyados por el rector de la Universidad de Oviedo Sabino Álvarez Gendín, además de diversas personalidades, con la idea de emular al de Río de Janeiro, si bien se tardó casi dos décadas desde que se colocó la primera piedra el 21 de junio de 1963 hasta la inauguración el 5 de julio de 1963


Bajo El Cantu Borbotón y La Rasa, laderas de Fontanines, vemos el edificio del Centro Asturiano de Oviedo, inaugurado en 1928 si bien la asociación nació en La Habana, de la emigración asturiana, en 1886 donde, tras encontrar sede en el Casino Español, que adquirieron, su principal preocupación fue aportar fondos para fundar un sanatorio para emigrantes retornados en Asturias, pero un incendio destruyó su sede cubana y los esfuerzos se centraron en reconstruirla antes de abordar otra iniciativa


Por fin en noviembre de 1927 se pudo reabrir la sede cubana y en 1928 se compraron estos terrenos en la falda del Naranco para hacer el sanatorio, que iban a ser doce edificios de los que se levantaron dos. Programada la inauguración el 12 de octubre de 1934 coincidió con la Revolución de Asturias, por lo que hubo que posponerla al 31 de agosto de 1935. Pero menos de un año después todo saltaba por los aires, la Guerra Civil con el largo Asedio de Oviedo destruyeron las instalaciones. Tras tres décadas de abandono en las que se plantea incluso vender los terrenos se retoma la idea en 1965, si bien como centro cultural y deportivo, llegando a ser una importantísima institución ovetense


Admirando las faldas del Naranco, monte totémico con sus castros astures y villas romanas, además de los monumentos del Arte Asturiano, seguimos por la calle de Soto del Barco


Y en este ángulo tomamos la calle Muros de Nalón


Otro hermoso paseo ante los edificios de La Florida y con la sebe o seto silvestre a la derecha


Ahora nos desviamos a la derecha, viendo a lo lejos El Pando, donde hay vestigios de un castro astur localizado por el gran investigador asturiano José Manuel González y Fernández Vallés


Nosotros seguimos a la derecha por la calle Navia


El paisaje cambia. Los bloques de pisos dan paso a la campiña asturiana


Cruzamos la calle


Y poco después dejamos la calle a la izquierda en El Pontón de Riello, donde hay un pequeño puente sobre el río Boo, con el que funcionaron varios molinos


Tomando este camino adoquinado


Estamos en la zona de transición de lo urbano a lo rural


Subimos poco a poco


Y aquí salimos a la carretera de Paniceres, parroquia ovetense de Naranco


Seguimos subiendo, la primer cuesta del Camino Primitivo, la cuesta a Paniceres


Prados de siega y pasto


Curva a la izquierda. No suele haber tráfico pero la visibilidad no es mucha y no hay arcén peatonal. Extrememos la precaución


Abajo a la izquierda quedó La Florida. Más a lo lejos Buenavista, un lugar que no aparece mencionado hasta mediados del siglo XIX si bien puede ser fácilmente que estuviese englobado en Llamaquique, siendo entonces una aldea más del extrarradio con treinta y ocho habitantes y diez edificios, siendo fácil que fuese zona de paseos y hubiese ventas de arrieros. Allí se construyó el Hospital-Manicomio y la residencia de los jesuitas


Ya en 1926 los arquitectos Anasagasti y Sol planearon un crecimiento ordenado de la ciudad, pero no sería hasta la posguerra cuando se aplicase el Plan Gamazo que preveía hacer un ensanche lujoso, llamándose entonces Buenavista a un gran sector de Llamaquique e iniciándose la urbanización de la zona en la década de 1950. En 1967 se inicia la construcción del Polígono de Buenavista en la zona más cercana al Campo San Francisco y Uría. Más arriba es El Cristo, campus universitario donde estuvo la villa romana de Paraxuga y, en lo alto, los depósitos de agua. Abajo el Parque del Oeste y Olivares, otro núcleo rural transformado en residencial, lugares de La Cruz, La Cuesta, El Cotariellu, La Campa, El Casal, La Frialdad, La Torre y La Vallina


Y allí El Monte Farones, el hotel La Gruta (bajo el edificio alto y a su derecha la carretera N-634 y el Alto de Buenavista


Más al oeste la parroquia de Santa Marina de Piedramuelle y sus barrios y aldea. A lo lejos las alturas del Aramo, medio ocultas por las nubes



Bajo nosotros la zona urbana de Les Campes


Otra vista de La Florida, a nuestras espaldas, con la calle Navia en primer término


Al lado del Hopsital Monte Naranco, en El Monticu, asoma un poco el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, cuyo pionero fue Adolfo Fernández-Vega, quien tras formarse en París como oftalmólogo abrió consulta en 1886


Como hemos dicho la tradición hospitalaria de estos lugares es muy antigua. Aquí antaño se levantaba la Quinta Méndez, mandada hacer por los Sánchez-Vigo con lo que fueron antaño los bienes de aquella malatería, albergue-hospital de leprosos de San Lázaro, de la que escribe José Ramón Tolivar Faes en su libro Hospitales de leprosos en Asturias durante las edades Media y Moderna diciendo:

"A la salida de Oviedo por el antiguo camino de Galicia que seguía la falda del Naranco, se fundó esta malatería probablemente hacia la misma época en que aparece la de Cervielles a la entrada de la ciudad por el Camino de León¨. El lugar de Paniceres, que hallamos documentado desde el año 1055, se encuentra a unos cuatro kilómetros del centro de la capital, desviado algo al norte del Camino de Galicia, después de haber pasado el arroyo de Lavapiés, cuyo nombre parece tan relacionado con las peregrinaciones como el del río Gafo, al pie de la malatería de Cervielles, lo está con la lepra y los leprosos"


No se sabe quien ni cuando fundó la leprosería  pero ya en el 1266 debía tener buena fama pues es beneficiada en testamento por el arcediano don Fernando Alfonso, así como el canónigo Don Bartolomé en 1275, el chantre Don Arias Pérez en 1280, Pedro Díaz de Nava en 1289, Rodrigo Álvarez de las Asturias en 1331 o Fernando Álvarez Valdés en 1348 entre otros, ya que, tanto para la alta nobleza como reyes y estamentos eclesiásticos, la protección de las malaterías se tenía por uno de los actos supremos de caridad cristiana ante una de las enfermedades más temidas de la antigedad, la lepra y todo lo con ella relacionada, la pelagra, el mal de la rosa, el mal de San Lázaro, patrón de los malatos, junto con La Magdalena, bajo cuya advocación eran fundadas. Así en 1505 Martín de Uceda deja 200 maravedís para redimir cautivos, otro tanto para la malatería de Entrecaminos (antes Cervielles) y 150 para esta de Paniceres. En 1575 es Bartolomé Camuño quien deja cincuenta reales a cada una de las leproserías


Existía además una gran armonía entre las dos malaterías ovetenses aunque esta era de patronato eclesiástico y la de Entrecaminos pasó a la ciudad, pues hasta canjeaban enfermos y se sabía que entraban bastante libremente por la calles de la ciudad. Solían muchos malatos hacer una vida más o menos integrada en la sociedad, iban a ferias y mercados o comían a la mesa de algunos vecinos que los acogían en momentos de penurias, cuando el hospital no se podía hacer cargo de ellos, dándose casos incluso de casamientos con personas sanas


Bien es verdad, recalcamos, que muchos males de la piel que se consideraban lepra no lo eran, por lo que el miedo al contagio, aunque existía, no debió ser demasiado grave salvo en ciertos momentos de verdadera endemia que originaron miedos y crueles rechazos, cosa que aconteció en alguna ocasión como en la disposición, como cuando en 1274 el Concejo de Oviedo estableció muy severas medidas para que los leprosos, entre los que había sin duda personas aquejadas por otras enfermedades que no eran lepra pero se tenían como tales y, que como era común, deambulaban con cierta libertad, no pasasen al interior de la ciudad... "sinon for el dia de la cruz ata el mediodia, et el malato que en otro tiempo y entrara enna villa por la primera primera vez sáquenlo a aguillonadas (golpes a manera de pinchazo) de la villa, et por la segunda vez que lo batan  (golpear repetidas veces) et por la tercera que lo quemen" . Nunca debieron de ser del todo siempre aplicadas estas salvajes órdenes pues, tal y como acontecía en otros lugares, existían andado el tiempo requerimientos al juez de alguna de las leproserías para que, como en 1543 "no consienta que ningún malato de su término aquí ande ni esté, especialmente un mozo de Lanera e Arango: que se notifique a los malatos que se vayan dentro de tercero día so pena de cient azotes". Todavía en fecha tan tardía como 1737, no mucho antes de su clausura, el Ayuntamiento recuerda a los malatos la "prohibición de salir por las noches a pedir limosna, como solían hacerlo



La relación de las malaterías con los caminos de peregrinación es más que reveladora, no dejando de haber estudiosos que sospechan que algunos hospitales de peregrinos (recuérdese que el término hospital en este contexto tiene más que ver con "posada para peregrinos y pobres" que con el actual significado de "sanatorio") se hubiesen por así decirlo especializado en estos afectados, ya que en muchos de ellos, más o además que peregrinos, circulaba toda una serie de vagabundos, desocupados, enfermos, desamparados, pobres y pícaros, que no hemos de olvidarlo, puede decirse que eran los que más viajaban entre las clases populares, buscando manutención, más como modo de supervivencia que como auténtico acto de peregrinación. Pero no por ello hemos de despreciarlo o tenerlo a menos, también ellos, o sobremanera ellos, son un elemento fundamental de la historia del Camino de Santiago


Así en el Catastro del Marqués de la Ensenada sabemos que otras fuentes de ingresos eran, al menos hacia 1750, la participación en el diezmo de la "parroquia de Paniceres", a cuyo cura correspondían dieciséis de cada treinta partes, percibiendo las otras catorce el otro hospital



Entre mediados y finales del siglo XVIII, al disminuir notablemente la enfermedad y cambiarse los ideales médico-sanitarios también con la Ilustración, los bienes de las malaterías, símbolo asimismo del Antiguo Régimen, pasaron al recién fundado Real Hospicio De Oviedo, así 1751 la de Entrecaminos pasó a depender de él, llegando a denunciar sarcásticamente el Marqués de Camposagrado que "la Malatería de San Lázaro no sirve más que de alvergar Sarnosos que los Médicos baptizan con lepra"



 De esta manera en 1757 las dos malaterías ovetenses tenían ya un solo administrador, Anselmo Miranda. Luego se llevarían a los malatos que aún habría al Real Hospicio y
con el tiempo esos terrenos fueron primero arrendados y por fin subastados a particulares en 1805, incluyendo "los materiales que están existentes de la Iglesia de San Lázaro de Paniceres y su sitio"



Se hicieron con estos bienes los Méndez-Vigo pagando por ellos 136.000 reales en vales reales y 17.000 en metálico. Luego en el siglo XIX, en alguna de las fincas entre Paniceres y Llavapiés esta familia edificó una quinta destruida en el Sitio de Oviedo, en cuya capilla había alguna imagen de la desaparecida iglesia de San Lázaro de Paniceres. Años después, labrando estas tierras, apareció una talla labrada procedente de la antigua malatería


Al sur contemplamos al sur, absortos, la impresionante mole de piedra caliza gris del Aramo con sus altos picachos, Gamonal, Gamoniteiru, y los altos de L'Angliru, mítica meta ciclista que se ha hecho famosa a nivel internacional.


Un poco más bajo, es el Monsacro o La Madalena, una montaña que parece sacada de un tratado de alquimia por su forma emergente entre los valles de La Ribera, Morcín y Riosa, al sur de la capital asturiana. No es estraño que fuese un monte sacro, sagrado, desde la más remota noche de los tiempos: tiene un aspecto piramidal y en su cima, quizás con unos prismáticos, podamos reconocer sus dos capillas, dedicadas a Santiago y a María Magdalena, antecesoras de la catedral de San Salvador en la custodia de las reliquias de la Cámara Santa, procedentes de Jerusalén y de las más veneradas de la Cristiandad


Llegamos ahora a uno de los lugares de Paniceres, La Trapa


La carretera baja un poco a la izquierda de la palmera


Este es el cruce de la carretera que va a Ules. Nosotros seguimos por abajo a la izquierda, en la llamada Avenida Alfonso Molina, cuyo nombre procede de un bar a la derecha, La Trapa, centro de reuniones, tertulias e iniciativas vecinales donde se creó la Peña la Trapa por parte de 25 amigos y vecinos, organizando viajes, comidas y fiestas. Allí un vecino llamado Alfonso amenizaba las veladas de la Peña La Trapa con sus canciones, por eso se le añadió Molina como mote seguido al nombre en referencia al cantautor Antonio Molina


Sus amigos instalaron esta placa en el cruce y luego tal denominación pasó a ser oficial en el callejero


Esta placa fue instalada por el consistorio. La idea ha sido repetida con otro residente en Paniceres: José fernándesz El Cuco


En el siguiente cruce seguimos de frente, bajando


Al lado de estas casas de la Avenida de Alfonso Molina.


Siguiendo un poco más de bajada


Y saliendo de La Trapa


Cruce y subimos de frente, con La Braña al fondo


Allí arriba La Peña Llampaya sigue sirviéndonos de referencia para ver cuanto vamos avanzando en estor primeros metros de caminata por los pueblos ovetenses, desde los que vemos la ciudad, en una simbiósis de lo urbano y lo rural. La gran ladera sur es llamada La Cuesta


Atentos a flechas y mojones


Campos regados por El Regatu d'Ules, con Les Campes abajo y la ciudad a la izquierda, que va quedando atrás


Arboleda en La Viesca, que significa precisamente bosque



A los lados de la casa de la derecha vemos dos estadios de fútbol



A la derecha es el nuevo Carlos Tartiere del Real Oviedo, inaugurado en el año 2000 para sustituir al anterior


El antiguo Carlos Tartiere se encuentra donde se haría el malogrado Palacio de Congresos, llamado La Ñocla (buey de mar), o El Centollu por su forma, obra de Santiago Calatrava que no cumplió las espectativas arquitectónicas, pues fallaron algunos de sus componentes fundamentales, ni de precio, que se desorbitó con sobrecostes, creando gran polémica ciudadana y pleitos juduciales. Abajo, a la izquierda de la citada casa, es el Campo Hermanos Llana



Vemos de nuevo los edificios de la zona de Bellavista y Olivares


Les Campes y Santa Marina de Piedramuelle


Xatu o ternero.


Excelentes rebaños de vaques roxes


Prados de El Pando


El Pando, vieja casería


Campo y ciudad


En el cruce seguimos recto


Este es el mojón con su flecha correspondiente


Hemos llegado a La Braña


Nombre del lugar y concha xacobea en una fachada


Hay un poco de bajada


Y en esta bifurcación seguimos bajando a la izquierda
 

Dejamos a la derecha el cruce a La Pachuca


Y seguimos por este plácido tramo de carretera local


Con El Pando a la izquierda, solar de un antiquísimo castro astur


Pasamos al lado de esta casa


El guardián de la hacienda... El Gallu la Quintana.


En la rosaleda...


Seto bien podado y plantación de fabes


Por allí van los peregrinos


La Cuesta les Campes


Y más arriba La Peña Llampaya, La Rasa, La Caleyina... arriba en lo alto


Maizal recién plantado. Por allí baja El Regatu Matarrumio


Arroyo que pasa a nuestra izquierda, nacido en La Cuesta del Naranco


El arroyo entre la vegetación


Subimos un poco y llegamos a un cruce


Aquí vamos a la izquierda


Tomando el camino de Villamar


Atención a estas señales



Esta es nuestra ruta


A la izquierda ahora La Braña


Pasamos entre los prados y bosquetes


Siempre bajo La Peña Llampaya y su rocoso peñascal que destaca sobre campos y bosques a nuestra derecha


El Naranco, monte totémico por excelencia. Tierra de xanas y encantadas, de leyendas, de castros astures, villas romanas y palacios de reyes asturianos, también de búnkeres y trincheras de la guerra civil, crueles asedios de una feroz contienda


Nos miran con atención


A la izquierda, en El Pando, el bosque oculta el milenario castro


De frente huertas e invernaderos


Encrucijada: vamos a ir a la derecha


Como siempre flecha y mojón


Y empezamos a subir en El Caleyu


Hermosura de campos camineros


Al sur, las montañas del Aramo, con su máxima altura en El Picu Gamoniteiru (1.791 m), grandiosa mole pétrea que se alza entre los concejos de Lena/L.lena, Mieres, Morcín y Riosa, a la izquierda y los de Santo Adriano, Proaza y Quirós a la derecha


La cuesta es muy suave y nos permite admirar un hermoso paisaje hacia Villamar, en la parroquia de San Claudio o San Cloyo


Paisaje de la parroquia de San Claudio o San Cloyo


A nuestra izquierda abajo Llampaza y Caserín, parroquia de Naranco


 Piedramuelle a lo lejos, al sur


Subimos un poco más por esta pista


 En un cruce pasamos junto a una vieja casa de labranza, con sus muros de piedra


Un precioso paisaje nada más salir de la urbe ovetense


Setos silvestres


Cruce y de frente


Otro cruce y también de frente


Subimos un poco más


Villamar, más cerca, la villa de Marius



Nos adentramos en la sombra de la arboleda


Bajo los castaños sube el Camino


Un paraje maravilloso


Por esta empinada cuesta


Sol en el ramaje


Sigue la cuestuda pista hormigonada



Concha caminera



El Caleyu, al sur de El Carbayón, parroquia de Naranco


Gran pradería


Más vistas de Villamar y su entorno... La Lloral, Tresllames, Les Maces...


Villamar y San Claudio/San Cloyo. Al otro lado de la colina está Trubia, otro gran núcleo industrial y urbano del concejo con la Fábrica de Armas de Trubia, que no vemos desde aquí, fundada a finales del siglo XVIII por la necesidad de apartar la producción de la frontera con la Francia revolucionaria


Llegamos a una bifurcación y bajamos a la izquierda


Tal y como nos señala el mojón


Cruce y a la derecha


 Un magnígfico paisaje rural


Finca de La Muria


Ante nosotros La Peña Llampaya


Con su rocosa cima


Nos apartamos de núcleos poblados, estamos en medio de los prados



Villamorsén, al pie de La Peña Llampaya


Caballos


Caserías


Quintanas y hórreos


Del valle del Nora al de Nalón y al del Trubia, del Naranco al Aramo y al Monsacro... todo eso abarcamos con la vista.


Villamar extiende su caserío por los prados que vemos desde aquí, dividido en diferentes barrios o lugares, La Cai d'Allá en primer términio, La Cai d'Acá un poco después, estando entre ellos  la capilla de Santo Domingo de Guzmán, La Torre, Solatorre y, más al sur, La Vinada



Un poco más al sur, San Claudio/San Cloyo, cabeza de la parroquia, reconocible por sus edificios de pisos rodeados de caseríos, barrios y lugares de La Lloral, La Barrosa, La Cabaña, Cida, Cimavilla, Cotayón, La Cruz, La Granxa, Las Eras, La Llama, Les Maces, Omedo, Rivero, San Roque, Villaverde...


Más allá va la carretera N-634


El Monsacro a lo lejos


Pasamos bajo otra arboleda


Cruce y a la derecha


Pasamos bajo estos árboles


Y al oeste ya se abre ante nosotros un nuevo paisaje, el de los altos de L'Escampleru, ya en el vecino concejo de Les Regueres, sobre el valle del Nora


Grandes helechales


Ya vemos el siguiente pueblo al que va a llegar el Camino: Llampaxuga. A la derecha el Camino dirigiéndose allá


Llampaxuga pertenece a la parroquia de Lloriana, al oeste del concejo de Oviedo/Uviéu


Más allá es la sierra de El Picu Pedrouzu y La Degollada, donde estuvo largos meses detenido el frente en la guerra civil, el llamado "pasillo de Grao" que comunicó la capital asediada con las columnas del bando nacional


Iniciamos una bajada


Por ahí baja El Regueru Ponteo. A la izquierda las aldeas de El Valle, Oteruelo, Villaverde y Cotayón, parroquia de San Claudio/San Cloyo


Al oeste Quexu, sobre el valle del Nora, en Les Regueres


Y nos disponemos a entrar en la parroquia de Lloriana por Llampaxuga, un buen lugar para hacer una primer parada en estos primerísimos kilómetros del Camino Primitivo.