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sábado, 3 de octubre de 2015

EL BARRIO DE JUDERÍAS, LOS HUEVOS A SANTA CLARA Y "LOS GATOS DEL FORNU": HACIA LAS CALLES DEL ENSANCHE (OVIEDO/UVIÉU ASTURIAS)

Placa en el lugar en el que estaban las juderías de Oviedo/Uviéu, antiguo barrio de Socastiello, al lado de la puerta de la muralla de ese nombre, hoy Plaza Juan XXIII y por donde pasa el Camino.
Torre de la catedral de Oviedo/Uviéu desde la calle Mon
Una ciudad donde se guardaron las reliquias de la cristiandad, los tesoros de una Jerusalén perdida, escapando de los mismos invasores que dos veces la tomaron por asalto cuando apenas había nacido como capital de un pequeño reino.

Monsacro o La Madalena. Sobre la capital astur.
Reliquias custodiadas, primero de la fundación de su catedral, por misteriosos monjes-guerreros en un monte, el Monsacro, donde antes de venerarse a Santiago y a La Magdalena se vislumbran cultos a Taranis y a divinidades solares, todo ello bajo las alturas de una cordillera aún más impresionante, en la que los altos picos ocultan sus cimas entre las nubes: el Aramo, topónimo también relacionado con milenarias divinidades célticas en estos confines cercanos al fin del mundo, pues a los pies de estos cordales pasan las rutas que se dirigen a Fisterra, el final de la tierra. Este es el lugar en el que comienza nuestro Camino, El Camino Primitivo, el primer Camino de Santiago de la historia, y esta ciudad es Oviedo/Uviéu.

Catedral de San Salvador. Oviedo/Uviéu. En medio de la ciudad.
Al pie de su catedral, entonces prerrománica y aún sin sus torres ni partes románicas ni góticas ,dió comienzo, allá por el siglo IX, la epopeya del Camino de Santiago.

La catedral y la estatua del rey Alfonso II El Casto.
Aquí, en el ahora denominado propiamente Camino Primitivo, cuentan la historia y la tradición que salió el primer peregrino de Santiago, el rey Alfonso II El Casto, a verificar el hallazgo de la tumba del Apóstol al otro extremo de sus dominios, en la actual Compostela.

Alfonso II El Casto
Independientemente de peregrinaciones anteriores, pues el propio obispo Teodomiro fue allá a hacer comprobaciones antes que nadie, llamado por los prodigios narrados por el ermitaño Pelayo, e independientemente también que el mismo rey fuese quien peregrinase o fuese algún séquito de representantes, lo cierto que en esos momentos, entre la segunda y tercera décadas de la centuria del año 800, se revela tan extraordinario acontecimiento por el orbe cristiano, comenzando las primeras peregrinaciones, promovidas por el monarca, quien ordenó erigir un primer santuario apostólico en en lugar y así lo dictó en sus documentos, aparte de las interpretaciones que se dieron a aquellos tan determinantes avatares que condicionaron la historia de Europa.


La salida original y antigua de lo que fue la ciudad-intramuros, siguiendo el camino tradicional, va de la Plaza de la Catedral o de Alfonso II El Casto a la actual calle San Juan, entre los palacios de Valdecarzana y de Camposagrado.

Calle San Juan, a la izquierda de la foto, entre los palacios de Valdecarzana y de Camposagrado
Calle San Juan, Palacio de Valdecarzana a la derecha y de Camposagrado a la izquierda
Por allí saldría de las antiguas y en este tramo desaparecidas murallas por la Puerta de Socastiello (bajo el castillo de Alfonso III), donde estuvo la alberguería de Santiago de los Hortelanos, desde el siglo XVI Hospital de Santiago, fundación dedicada a la atención a los peregrinos.



Una placa recuerda el sitio que fue emplazamiento de la fortaleza o castiello, de ahí el nombre del lugar, donde el rey Alfonso III El Magno tuvo su fortaleza, tal vez edificada sobre baluartes anteriores, romanos o castros prerromanos, antecedentes de la fundación conocida de la ciudad por los monjes Máximo y Fromista en el año 781 como solar del convento de San Vicente. Otra placa recuerda al barrio judio de Socastiello, que aquí existió en la Edad Media.


La presencia de los judíos se registra en la ciudad desde el año 1046, cuando se cita en un documento a María conversa. Se trata de una judía convertida al cristianismo que sin duda pertenecería a una comunidad asentada en esta ciudad elegida más de 200 años atrás como nueva capital por Alfonso II El Casto. Las relaciones de judíos y cristianos frecuentemente estuvieron sujetas a prolemas. Poco después, en el Concilio de Coyanza celebrado en Oviedo /Uvién en el año 1050 se disponen penas para los cristianos "que coman con judíos". Desde negarles la comunión durante un año, como castigo a los nobles, como a penas de cien azotes, castigo estipulado para el pueblo llano. A pesar de todo la comunidad judía crece y son frecuentes sus nombres en la diplomática de la época, así hasta llegar al siglo XIII cuando era común su presencia por toda la ciudad. Alguno, como Mari Xave llega a ocupar cargos importantes en el concejo pero, poco después empezarían a aplicarse las disposiciones restrictivas imperantes en Castilla para con ellos, su convivencia con los no judíos y sus oficios, reordenándolos en un barrio judío, este de Socastiello. Seguirían con sus funciones pero cada vez con más restricciones. No parece que las disposiciones antijudías se aplicasen mucho hasta que el enérgico obispo Gutierre de Toledo dicta tal serie de prohibiciones que dan a entender una previa convivencia bastante intensa entre judíos y no judíos. La culminación del proceso llegaría con el acta de expulsión de los Reyes Católicos de 1499.


Hoy en día nada queda de aquel barrio de juderías de la capital asturiana salvo las crónicas documentales y la placa que lo recuerda.


Simbólicamente, la escultura Amigos, de Santiago de Santiago (alguna de cuyas obras veremos en Santiago), preside lo que ahora es la Plaza Juan XXIII. Detrás, en la Plaza Porlier, estuvo el mencionado castillo real de Alfonso III El Magno.


Siguiendo las conchas doradas del suelo cruzaríamos la calle Jovellanos.

La ciudad y las conchas xacobeas.

Allí podríamos deleitarnos con las maravillas de la repostería ovetense: los carbayones, apodo de los habitantes de la ciudad por causa de un gran carbayón o roble grande que había en la calle Uría, arteria que comunicaba la población antigua con la Estación del Norte y que se derribó tras larga polémica en 1879 alegándose molestias al tránsito. Se trata de una dulcísima especialidad hecha con una masa de hojaldre de tres pliegues, rellena de una mezcla de yema de huevo, coñac o vino dulce, almendra molida y cubierta con un almíbar de azúcar, canela, agua y zumo de limón, dicho someramente. Además de carbayones, podemos disfrutar vista y paladar con otras exquisisteces.


¡Que ricura!


Una vez desayunados nos levantamos a empezar el ansiado Camino.


Y pasaríamos en la calle La Luna al lado del Colegio Dolores Medio.


Arcos y ventanas mirando a los primeros metros del Camino.


Después seguiríamos la larga recta de la calle Covadonga, pasando junto al histórico convento de Santa Clara, de origen medieval pero muy reformado en el siglo XVIII y aún más para su actual utilidad como sede de la Agencia Tributaria, pues fue desamortizado en el XIX. El Camino pasa exactamente a la derecha de la foto.


Aquí tendremos la oportunidad de admirar una de sus partes más antiguas, edificio de dos plantas con hermosa fachada, columnas, imagen de la santa y soportales de arcos de medio punto.


No deja de ser una buena oportunidad, pues aunque el santuario está extinguido aquí está la santa, para ponerle los huevos a Santa Clara y que el buen tiempo impere y nos acompañe en nuestra peregrinación.


En el año 1503, cuatro años depués de su expulsión de España, un documento señalaba que en las cercanías del Campo de Santa Clara había estado el cementerio judío.


Historias de Santa Clara, apenas empezado el Camino.


Toda esta zona es conocida como El Ensanche. Se trata den ensanche decimonónico común a tantas villas y ciudades. Se creó al ir edificándose los terrenos entre la ciudad histórica y la estación del ferrocarril a partir de su inauguración en 1879. Antiguamente, siglos ha, existieron disposiciones que obligaban a tener los hornos de pan fuera de la ciudad para evitar incendios como los aquí acontecidos en algún peridodo de la historia. En torno a esos hornos siempre había gente que, aprovechando la concurrencia a la búsqueda de calor y comida, era asidua y practicamente pasaba la vida en torno a los hornos y su ambiente, creándose lo que hoy llamaríamos una cierta "fauna urbana" o... periurbana en este caso. Además de gente y exactamente por las mismas razones, visitaba los hornos y sus inmediaciones una gran legión de gatos. Esta fue la razón por la que, antes de carbayones, a los ovetenses les llamasen los gatos del fornu.

Los Gatos del Fornu. Tan presentes como siempre, antes ante los hornos, ahora ante la buena gastronomía de la ciudad
Lo cierto es que alguno sigue pululando por la zona. Hace poco un grupo de música ha recuperado la histórica denominación.



Hacia las calles Covadonga y Melquíades Álvarez es todo una gran arteria comercial, como la mayor parte del entramado urbano de centro de la ciudad.


Tanto aquí como por toda la ciudad se encuentra abundante oferta de comercios, hostelería y alojamientos de todo tiempo, además, naturalmente, del albergue de peregrinos El Salvador (calle Leopoldo Alas 20).
 

Aceras en la calle.


Edificios notables y bullicio de ciudad.


Algo más allá, entre las plazas y edificios urbanos del "Ensanche" o parte de la ciudad ganada a los campos circundantes en el siglo XIX, tenemos la iglesia de San Juan El Real, de grandioso porte y quizás por ello llamada precisamente la Catedral del Ensanche, edificio de 1912-15, estilo neorrománico, construido sobre otro más antiguo. En él se casaron Francisco Franco y Carmen Polo en 1923, cuando a él aún se le conocía popularmente en la ciudad como El Comandantín.


La Catedral del Ensanche. Apenas hemos empezado a caminar y ya pasamos revista a algunos episodios determinantes de la historia.


Tiendas y comercios.


Santuario y Camino.


Se prosigue por Melquíades Álvarez para cruzar la calle Uría, hecha para comunicar la ciudad antigua con la Estación del Norte, alrededor de la que se fue articulando El Ensanche. El Camino seguirá a la derecha junto a la capilla aquí existente, capilla y convento de las Siervas de Jesús, pero antes estimamos preciso explicar un poco lo que estamos viendo.


Se trata de edificios de destacada arquitectura urbana de entre los siglos XIX y XX. Allí,no lejos de la Estación del Norte y enfrente del paso de peatones están las casas del Cuitu, de 1917 (enfrente del paso de peatones).


El Ciutu y su impresionante arquitectura urbana.


Arte y arquitectura, esencia de la capital asturiana, esencia del Camino, ya en sus primerísimos metros.


Maravilla de maravillas.


El Cuitu y calle Uría.


Destaca también la cúpula de Melquíades Álvarez esquina a Uría, bajo la que pasamos. La vemos mejor cuando la dejamos atrás. El Camino viene a la izquierda de la foto.


Nos gusta.


Las conchas en el suelo nos cruzar la calle Uría.


 Doradas conchas amigas.


Y así se hace hora de continuar ruta y seguir al otro lado por la calle Independencia, junto a la mencionada capilla de las Siervas de Jesús.


Allí vamos. Ojo al tráfico imperante muchos días.


Luego a mano derecha tomamos el viaducto Marquina, que pasa sobre la Avenida de Santander.


Viaducto que nos ofrece esta vista, ante la Estación del Norte.


La Estación del Norte, inaugurada el 23 de julio de 1873 y que en torno a ella configuró la ciudad nueva.


Atrás asoman las cimas del Monte Naranco, por sus laderas occidentales discurrirá el Camino.


Atras asoma otro lugar emblemático de la capital asturiana: La Losa.


Y llegamos a La Losa, suelo construido sobre el nudo ferroviario para aprovechar estos terrenos que antes constituían una insalvable tinchera que dividía a la ciudad.


 Aquí tenemos la estatua Hombre sobre Delfín de Salvador Dalí, hecha por el autor en 1974 e inaugurada aquí en 1999. En ella Dalí plasma su visión sobre el Mediterráneo y la mitología clásica.


Desde La Losa iremos  a la calle Argañosa, con la idea ya de salir del casco urbano de la capital de Asturias.


L'Argañosa, un barrio con un antiguo topónimo, cuando esto eran las afueras de la ciudad vieja, los campos exteriores, los arrabales. Parece derivar de argayu o terrenos inestables, literalmente desprendimientos. Quien lo diría, ahora uno de los barrios ovetenses más populosos.


Calle Argañosa, el Camino viene bajando, a la izquierda.


Y sigue cuesta abajo.


Aún en el casco urbano de Oviedo/ Uviéu pero saliendo ya del centro, tras un buen tramo cuesta abajo por la calle Argañosa y dejar atrás la zona del Ensanche, un mojón con la célebre concha jacobea azul y amarilla, al igual que un mapa de la primera estapa de la ruta, nos advierten que hemos llegado al apeadero del tren en Lavapiés o Llavapiés, por donde cruzaremos las vías gracias a una pasarela peatonal entre las casas de ambas márgenes.


En Llavapiés, antiguamente, el regato que nacía arriba en la falda del Monte Naranco, al pasar por el lugar, servía para que se lavaran los pies viajeros y caminantes que entraban o salían de la ciudad (de ahí el topónimo). También en los años de la peste había guardias que vigilaban este estratégico acceso para dar la vuelta a quien sospechasen podía padecer la enfermedad.


 Después de Llavapiés y siguiendo la calle Alfonso I, nuevas urbanizaciones se extienden por lo que, como suele decirse en Asturias: "hasta hai bien poco too yeren praos". Es la zona de La Florida, donde, de un tiempo acá, se edificó casi toda una ciudad entera. Flechas en farolas y mojones en las aceras nos indican como ir saliendo de este entramado urbano rumbo a Paniceres.