Eres el Peregrino Número

lunes, 24 de febrero de 2014

LUARCA/L.LUARCA (ASTURIAS): LA PEQUEÑA VENECIA DE UN VIAJERO ITALIANO, LUIGI SALANDRA

Luarca/L.luarca desde el Camino, bajando por la calle La Carril
Bajando al centro de la villa luarquesa por la calle La Carril
Viniendo de Barcia y Barcel.lina, el Camino de Santiago del Norte entra en el casco urbano de Luarca/L.luarca, capital del extenso concejo de Valdés, por el barrio de Torrealtina. Allí, a la altura del Colegio José García Fernández, el antiguo Camín Real de la Costa baja a la izquierda al centro histórico por la calle La Carril, admirando una inolvidable panorámica de la villa y puerto


La calle, adoquinada, nos ofrece unas impresionantes vistas de los barrios de pescadores y del núcleo comercial, así como las playas, la rasa marina y, a lo lejos, el barrio de El Chano, por donde continúa el Camino


No son pocos los peregrinos los que realizan un alto en este lugar, absortos en el paisaje, antes de iniciar la bajada al corazón del casco urbano


Ante nosotros, al otro lado del puerto y en la desembocadura del río Negro, tenemos el barrio de La Pescadería, al pie de El Chano (la llanada costera sita encima) y al lado de las playas urbanas al pie de los acantilados. Se trata de uno de los barrios más antiguos de la población.


Desde aquí admiramos también el barrio de pescadores de Cambaral enfrente, al igual que L'Atalaya. Cambaral es otro de los barrios originarios luarqueses


La calle, en este tramo, es un verdadero mirador, por el que, según vamos bajando, podemos contemplar tan magnífico paisaje, arrimados a la acera y paseo de la derecha


A la izquierda las viviendas de Torrealtina, mirando al mar


Vamos pues bajando pues por la calle La Carril hacia el centro urbano mientras admiramos los rincones y lugares esta villa marinera, La Villa Blanca de la Costa Verde, según era denominada en los lemas turísticos


El Cambaral, el puerto y La Pescadería. Las playas y El Chano, tal y como se ven desde La Carril


La villa de Luarca o L.luarca fue oficialmente constituida por disposición del rey Alfonso X El Sabio con Carta Puebla otorgada el 29 de mayo del año 1270, carta de fundación que libraba a los habitantes de los abusos de la nobleza guerrera y terrateniente, feudal, que dominaba el territorio


De esta manera unos fueros especiales amparaban a la población, mayoritariamente pescadora y marinera que celebraba sus mercados, acogía artesanos, mercaderes y comerciantes y solo rendía tributos al monarca en unos momentos en los que los reyes afianzaban su protagonismo en base a estas fundaciones, despues de siglos supeditados a los vaivenes políticos de la nobleza y el alto clero


Antes de ello, los habitantes del actual concejo habían solicitado amparo del monarca "porque los homes de la tierra de Valdés se nos embiaron a querellar muchas veces que rescebían muchos males y muchos tuertos de caballeros y escuderos y de otros homes malfechores que les robaban e les tomaban lo suyo sin su placer y pidieronnos merced que les diésemos un logar que toviésemos por bien en que poblasen y les otorgasemos nuestros realengos"


Así el lugar escogido para esta nueva puebla o pola es este, Luarca/L.luarca, una población preexistente y que como tal aparece ya mencionada en textos más antiguos (desde el año 912) como un lugar, el granero, de la parroquia de Santiago de Arriba, donde ya había un asentamiento anterior citado en la misma Carta Puebla como puerto pesquero y ballenero. El enclave será pronto el centro administrativo de su entorno, la tierra de Valdés, instituyéndose en concejo.


La villa luarquesa no obstante, no tardará en librar pleitos y enfrentamientos con los poderes señoriales de antaño, sus en torno a mil habitantes sufrirán penas de excomunión por parte del obispo de Oviedo/Uviéu al acogerse a sus fueros vecinos del coto de Lavio, vasallos del prelado y en 1300 el rey Fernando IV dispone que Valdés respete la jurisdicción de la Mitra, la iglesia asturiana, dueña por entonces de buena parte del territorio circundante.



Nacida y crecida sin murallas, Luarca/L.luarca dispondrá sus barrios en torno a esta concha y abrigo natural, con sus casas escalonadas ladera abajo hacia el puerto


En 1338 tenía ya el alfolí o derecho al comercio de sal y entre los siglos XIV y XV se registra una importante actividad comercial, tanto marítima como terrestre, al estar la villa emplazada en este viejo Camín Real de la Costa por el que discurrían multitud de peregrinos a Santiago, razón esta por la que se fundó en 1440 un hospital de peregrinos


Cambaral: al fondo vemos la famosa Mesa de los Mareantes, de la que pronto habremos de hablar, antiguo e histórico gremio marinero que dio a la población momentos de gran esplendor cuando, aparte de puerto pescador y ballenero era este también puerto estratégico y comercial


Un verdadero anfiteatro, un escenario ante el Cantábrico que aquí se recoge en esta bella ensenada


Bloques de viviendas mirando a un lado al Camino y al otro a la concha con los muelles y playas


Barrios populares de raigambre marinera


Pasamos al pie de las casas de la calle


La calle sigue en descenso. No es de las más transitadas pero suele tener cierto tráfico


Entre casa y casa volvemos a tener estupendas vistas de Cambaral y los barrios que caen hacia el paseo portuario, con sus diques, escolleras y lanchas amarradas, la patrullera, la cofradía de pescadores y los arenales de La Playa L.luarca y La Playa la Mar Chica


Largas filas de viviendas


 Casas altas y estrechas en este tramo. Al fondo edificios más nuevos, con grandes galerías acristaladas


Bloque de viviendas


 Vuelve a ensancharse un poco la acera y un lienzo de muro cual paseo-mirador vuelve a darnos unas hermosas perspectivas luarquesas


Cambaral, barrio de pescadores.


El puerto y las lanchas de pesca, con la cofradía de pescadores


En la cofradía hay un mural de azulejo con la reproducción del situado en la Mesa de los Mareantes


Allí se ve a los marinos de antaño en su mesa, discerniendo asuntos del común


Las lanchas de vivísimo colores...


Al oeste a lo lejos La Playa Salinas, La Punta la Cetárea, Castiel  y La Punta Muyeres


Un lugar perfecto para hacer fotografías y para detenerse a embelesarnos con tan espectacular entorno marino


Bajando hacia el centro vemos, en medio de las casas y a escasa distancia de la cofradía la iglesia parroquial, con su torre campanario, templo dedicado a Santa Eulalia


El Hospital de Peregrinos de Luarca/L.luarca, capital del extenso concejo de Valdés, estuvo situado en el número 10 de la actual calle de Carlos Lobo, próxima a la iglesia, de la que hay noticias del siglo X, reedificada totalmente en 1879 en el mismo lugar que la anterior, muy cerca del puerto


El hospital de peregrinos fue fundado en el año 1440 por Alfonso González Rico, quien donó unas casas allí situadas. Por los Libros de Difuntos sabemos que acudían a esta fundación peregrinos asturianos y españoles en general, además de numerosos extranjeros, como el francés Santiago Labierri y la alemana Ana María Clarina, esta acompañada de su esposo y ambos a mediados del siglo XVIII


Arriba en lo alto está, en El Chano la capilla de San Roque y San Martín, a cuya izquierda sube el Camino, saliendo de la población


La capilla fue trasladada a esta atalaya en 1916, pues antes estaba en la Plaza Nueva, hoy de Alfonso X El Sabio. Es del siglo XVII, estilo barroco popular


 Merece la pena, cuando salgamos de Luarca/L.luarca, desviarnos un momento unos metros por la senda que va hacia ella y los miradores sobre muelles y playas, pues este promontorio es otro gran balcón natural que nos deleitará con sus maravillosos panoramas...


Escriben de Luarca/L.luarca a lo largo del tiempo diversos caminantes y viajeros, como Antonio de Lalaing en 1502 o el peregrino veneciano Bartolomé Fontana, entre los primeros


Más datos da Antoine Jouvin, resaltando que "este lugar es muy conocido por peregrinos y viajeros"


En noviembre de 1726 se aloja en el hospital de peregrinos Guillermo Marnier, afirmando que durmieron en buenas camas, habiendo ocho lechos y estando presidida la sala por una imagen de Santiago a caballo (hoy en día en la iglesia de Villapedre, en Navia).


Otros viajeros, no peregrinos, fueron el francés Jean Pierre Racq y el ingeniero italiano Luigi Salandra, quien se alojó con un criado y un guía en una posada de la calle de la iglesia, dando impresiontes muy positivas de la cama, la comida y el alojamiento, así como de la propia población, donde realizó diversas compras en sus comercios


Luigi escribió en su Viaje por España en 1797 que Luarca es para él como una pequeña Venecia, al pasar el río junto a las casas, mencionando sus puentes, uno de ellos llamado de los Peregrinos (por el que enseguida pasaremos), así como varias pasarelas entre las viviendas de las orillas


Otro importante e interesante viajero fue el predicador protestante y difusor de la Biblia George Borrow, de quien también sabemos, por su libro The Bible in Spain or the Journey, Adventures, and Imprisonment of an Englishman in an Attempt to Circulate the Scriptures in the Peninsula, publicado en Londres en 1848, que también se hospedó en la misma fonda que Salandra, póxima al hospital de peregrinos, la Fonda de Cuerdas


Un delicioso paseo por el paisaje, el paisanaje y la historia luarquesa...


Caminando bajo los tendederos de los que cuelga la colada


La villa desde la barandilla...


La iglesia tiene, además de historia, leyendas, aconteceres legendarios relacionados con los vikingos y berberiscos que asolaron estas costas. A su derecha el Puente del Beso también tiene que ver con ellas


 Pero no adelantemos acontecimientos, cada cosa a su tiempo


De momento sigamos bajando por la calle La Carril, viendo toda esta magnífica ensenada, puerto natural desde la más remota noche de los tiempos...


Puerto pesquero y puerto deportivo...


Abajo abren sus puertas comercios y hostelería


Bifurcación: nosotros seguimos bajando a la derecha por la adoquinada rúa, aquí llamada calle Puerta la Villa


Las conchas confirman siempre la dirección a seguir


Asomándonos siempre al muro


Brillan al sol, como plata a veces, los oscuros tejados de pizarra


Y las casas, mayoritariamente blancas o de colores muy claros, se asoman al puerto


En la lejanía, sobre Cambaral y más allá de la Mesa de los Mareantes, en L'Atalaya o La Telaya, divisamos ahora la ermita de la Virgen de la Blanca, con una no menos interesante historia de la que también enseguida hablaremos


Hermosura y sentimiento


Paso a paso sigue la bajada...


Atención, la calle se estrecha en este recodo


Balcones sobre los tejados...


Casas a ambos lados. Estos barrios son los que crecieron más allá del originario núcleo medieval, a partir de la expansión urbana del siglo XVIII


Las aceras también se estrechan aquí al máximo...


 Al fondo, cruce de calles, en el que iremos a la derecha, continuando el descenso


Alegre caminar cuesta abajo...


Este es el cruce de la calle Puerta la Villa con la de Párroco Infanzón. Nosotros seguimos de frente a la derecha, por la calle de Olavarrieta


Inscripción en una fachada...


Sigue la bajada...


Atentos siempre a las conchas


La calle Olavarrieta, antiguamente de La Zapatería, dedicada a este gremio, forma parte de los barrios que salieron más allá del viejo centro luarqués del medievo. Abajo hay un monumento excepcional: el Palacio del Marqués de Ferrera


Se trata de un conjunto de edificios erigidos entre los siglos XV y XVIII y unidos por el famoso Arco Bayón, que comunica sobre la vieja calle La Zapatería las dos partes del palacio, una a cada lado de la calle


El Arco Bayón debe su nombre al Sr. Bayón, quien siendo mayordomo y administrador de los Marqueses de Ferrera, dueños del palacio, escapó despavorido a caballo disparando contra este arco para abrirse paso ante las iras populares cuando en 1836, dentro de los acontecimientos de la Primera Guerra Carlista, las tropas del General Gómez ocuparon la población. Esta es la parte de atrás del palacio dieciochesco, hecho durante la expansión urbana de la época, de la que hemos hablado


A la derecha está la capilla palacial


Nosotros nos dirigimos a pasar bajo el Arco Bayón


Ahora a la izquierda es la parte más antigua del palacio, el cual empezó siendo una torre del siglo XIII, llamada del Merino o representante del poder real, en aquellos años (1270) en el que el rey Alfonso X El Sabio concedió Carta Puebla a esta villa, haciendo de ella el centro urbano, social y comercial de la tierra de Valdés, con fueros y derechos para sus pobladores, principalmente comerciantes, artesanos y marineros


Este edificio, sucesor de la torre vieja, es de los siglos XV-XVI, conserva su puerta de arco de medio punto y es actualmente biblioteca y Casa de Cultura


Al otro lado es el palacio dieciochesco, con sus balconadas

Vista del palacio desde la calle San Martín
Tiene fachada blasonada y enfrente un jardín, La Moral, por las moras de las zarzas que allí crecían sobre las rocas, por eso se le conoce también como Palacio de La Moral


No cesa la bajada, aunque ya va tocando a su fin: a la derecha podemos ir a la iglesia y al puerto, el Camino sigue a la izquierda


Bifurcación y a la izquierda


Casas y escaleras


El Camino se estrecha


 Atentos siempre a las conchas


Las escaleras, cuesta abajo, siguiendo el trazado del antiguo Camín Real


Pero atención: muy pronto nos desviaremos a la izquierda


Justo aquí


Por esta callejuela


Saliendo a la pequeña Plaza de los Huevos y al Puente de los Peregrinos (al fondo)


Cruzamos la plaza y salimos al Paseo del Pilarín


Y seguidamente nos disponemos a cruzar el río Negro por El Puente de los Peregrinos, paso del milenario Camín Real sobre el río Negro, ya en el centro de la villa. Es este uno de los puentes que merecieron el calificativo de Pequeña Venecia para Luarca/L.luarca por parte del italiano Luigi Salandra.


Una vez llegados aquí podemos seguir inmediatamente de frente o dedicar unos instantes a conocer Luarca/L.luarca, su puerto y barrios populares. Lo estimamos poco menos que IMPRESCINDIBLE, máxime si nos hospedamos aquí y tenemos un poco de tiempo para hacerlo. Merece la pena:

RECORRIDO POR LUARCA/L.LUARCA: DEL PUENTE DE LOS PEREGRINOS AL PUERTO Y EL CAMBARAL:


Ya desde El Puente de los Peregrinos vemos a la derecha el ayuntamiento con la Plaza de Alfonso X el Sabio, frente a otro de los siete puentes de la villa. Si deseamos dirigirnos hacia el puerto por el Paseo de Pilarín antes de proseguir viaje y recorrer la villa blanca de la costa verde podemos empezar ya aquí mismo.


Plaza de Alfonso X El sabio, con su Quiosco de la Música, de principios del siglo XX, y edificio del Ayuntamiento de Valdés, obra de 1912 del arquitecto Manuel del Busto.


Blasón de la corona castellana en la Plaza de Alfonso X El Sabio, antes llamada La Plaza Nueva, recordando los antiguos fueros reales que protegieron y ampararon la población.


Monolito que rememora la concesión real de la Carta Puebla de Valdés en 1270, obra de José García Galana de 1955, con la corona real castellana.


Busto en honor de Ramón Fernández Asenjo (1854-1919), indiano y filántropo benefactor de su concejo, del que fue alcade. También llegó a diputado.


Mirando a la plaza, la Casa de los Marqueses de Gamoneda, comprada en 1909 par ser la Oficina de Turismo, se trata de una casona blasonada del siglo XVIII en la que vivió Juan Antonio Pérez Gamoneda y Casos Villademoros, primer marqués de Gamoneda, secretario del rey título Carlos III de España, quien le concedió este título. También es conocida como la Fonda del Cocinero.


Vistas de la plaza desde el Ayuntamiento.



Vista desde la Plaza de Alfonso X El Sabio de la ribera derecha del río Negro, por donde podemos dirigirnos hacia la iglesia, el puerto y el barrio del Cambaral.


Allí tenemos el Puente del Beso, desembocadura del río Negro con el barrio de La Pescadería a la izquierda y de frente ante el barrio de pescadores de Cambaral, el cual según la tradición debe su nombre a un pirata berberisco que fue apresado en una batalla marítima contra los luarqueses.
 

Preso en la villa, Cambaral fue curado a escondidas por la hija del señor del lugar. Ella lo visitaba en su lúgubre mazmorra y los dos se enamoraron. Pasados los días y con Cambaral recuperado los amantes emprendieron la huida pero ya sobre aviso el señor de Luarca, logró detenerlos en este puente.


Los enamorados, viendo imposible la escapatoria, se fundieron en un beso mientras el amo del lugar, herido en lo más hondo ante aquella muestra de amor de su hija con un pirata, de un solo tajo cortó la cabeza de ambos a un tiempo, cabezas que en un eterno beso se hundieron en las aguas del río Negro, quedándole para siempre al puente el nombre del Puente del Beso.


Aunque bien es verdad que todas las leyendas tienen un trasfondo real y se sabe de incursiones de vikingos, berberiscos, piratas, corsarios, etc. el topónimo Cambaral viene directamente de la palabra asturiana cámbaru, camarón, crustáceo marino, por lo que Cambaral sería lugar de cámbaros... pero el Puente del Beso mantiene su legendaria, romántica y dramática historia.


El Camino pasa, por la ribera derecha, hacia la iglesia, a la izquierda de la foto, en la explanada de La L.lera.


La primera mención conocida de la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Luarca/L.luarca es del año 912, aunque de aquel santuario antiguo nada parece haber llegado a nuestros dias, pues fue totalmente reedificada a finales del siglo XVIII y reconstruida en 1879 a cargo de  los vecinos, ayudados por aportaciones del Estado y de los Menéndez de Luarca. Tiene pórtico de 1913 y en su interior buenos retablos barrocos. Aquí cerca estuvo el hospital de peregrinos, del que hablamos hace un momento.


La iglesia  tiene su particular leyenda, según la cual en la torre del que sería un templo más antiguo viviría El Gaviluetu, hijo de una sirena y de un jefe vikingo, quien, abandonado por su madre, consumida por la pena tras la marcha de su amado, sería transportado por unas gaviotas (gaviluetas) hasta aquí, las cuales con sus graznidos despertaron a párroco, sacristán y vecinos, quien se hicieron cargo del pequeño, criándolo hasta hacer de él un guerrero que marchó a la guerra "contra el moro" y llegaría a casarse con una infanta portuguesa. Existen romances sobre el tema.


"Fuerte Gaviluetu,
venido del mar,
con una infantina
casó en Portugal.
La niña era blanca
y era verde el mar;
la niña tenía
color de coral
y los ojos verdes
como el verde mar..."

La presencia nutrida y continua de gentes venidas de otros lugares en estos puertos costeros, muchas veces asentados en las poblaciones, pudo ser la causa de estas leyendas y romances



Al lado de la iglesia el puerto y cofradía de pescadores. La pujanza luarquesa fue tal que ya en el año 1399 se constata la existencia de una judería en la puebla de Valdés, con un documento que habla de Abrahan Camano, judío y vecino del lugar.


Recorremos el puerto. Al fondo Cambaral y La Mesa, hacia donde nos dirigimos.


Este puerto fue antaño ballenero y comercial, que vio incrementado su crecimiento cuando el rey Alfonso IX le concedió en 1338 con el alfolí de la sal, centro receptor y distribuidor de sal, única manera efectiva hasta entonces de conservar alimentos e importante elemento de transacción financiera, de ahí la palabra salario. La sal se traía vía marítima desde el puerto francés de La Rochela (La Rochelle) y desde aquí se distribuía a mercados y poblaciones dependientes de este alfolí.


Por aquel entonces buena parte de las capturas se salaban y se enviaban a Castilla, aparte de buena parte de Asturias. La caza de la ballena estuvio vigente hasta la extinción práctica de los grandes cetáceos de estas costas en el siglo XVIII.


Actualmente el paseo costero es lugar de gran animación, principalmente en verano y fiestas, al que abren sus puertas numerosos negocios hosteleros. Antaño prosperaron industrias de salazones, astilleros y a partir del siglo XIX de conserveras, manteniendo entonces una gran vinculación comercial con Vizcaya, Cataluña, Galicia, Polonia, Rusia y América Española.


Colorista estampa del puerto y villa.



Estamos en el Paseo de la Barbacana.


Abigarrada formación de barcas pesqueras.


El Muelle.


La Cofradía.


Cambaral.


En el Paseo del Muelle, con el barrio de La Pescadería al fondo y arriba El Chano con la capilla de San Roque y San Martín.


Capilla de San Roque y San Martín, en lo alto.


Paseo del Muelle y barrio de Cambaral, donde tomaremos prontamente la carretera del Faro.


Vista del muelle de Luarca/L.luarca desde la subida a Cambaral. Al fondo reconocemos, en bajada, la calle La Carril, por donde entramos en la población.


Vistas desde El Cambaral.


Hermosura de paisaje marinero.




Vamos así dando vuelta a toda la concha...


Rampa del puerto, con la iglesia al fondo.


Desembocadura del río Negro, La Pescadería, El Chano y las playas.



Al fondo La Playa Salinas, aquí abajo la calle La Figalona, con el dique de entrada a puerto.


Y este es el Faro de Luarca/L.luarca, construido en 1862 en La Punta'l Focicón, con casa del farero. está construido sobre una fortificación anterior.


Del faro, a la izquierda de la foto, venimos a L'Atalaya, donde está la ermita de la Virgen de la Blanca, que domina los mares desde Cabo Busto hasta aquí. El templo pudiera ser sucesor de otro del siglo XIII rehecho en el XVII y reformado varias veces siendo restaurado en 1961. En L'Atalaya se disponían los atalayeros o vigilantes del mar, siempre atentos a la presencia de ballenas para dar rápido aviso e ir raudos a su caza.


Hay un retablo barroco de Jesús Nazareno.


Destaca también el conjunto gótico (siglo XIV) de la Virgen de la Blanca, con Santa Ana, la Virgen y el Niño.




Detrás de la ermita al este vemos La Punta L'Enguilu y El Cabo Busto.


El Cabo Busto.


Otra playa, aquí mismo, Las Arreas, bajo el barrio de Carrasqueo. Playa de mal acceso y desembocadura de aguas residuales. Tiene un plan de rehabilitación pues está en teoría en un Paisaje Protegido.


Y ahora llegamos a un lugar excepcional, La Mesa de los Mareantes, que conoceremos antes de volver de regreso al Camino en el Puente de los Peregrinos.