Eres el Peregrino Número

miércoles, 7 de mayo de 2014

ARANCÉS Y EL PITU: EL LEGADO DE LOS SELGAS, "EL VERSALLES ASTURIANO" (CUDILLERO/CUIDEIRU, ASTURIAS)


Estatua del Palacio Selgas. El Pitu, Cudillero/Cuideiru
Río Aguilar y paso del puente. Del concejo de Muros de Nalón al de Cudillero/Cuideiru
El concejo de Cudillero o Cuideiru fue parte antaño, como el de Muros, del que fuera extensísimo territorio Pravia, la Pravia de Allende, una tierra que se extendía desde los valles interiores asturianos del alto Nalón y Narcea hasta la costa centro-occidental, de hecho el paso del río Aguilar, también llamado Ricabu y aguas arriba El Regueiru Selvira, se hace prácticamente en la confluencia con los concejos de Pravia y Muros, bajo las estribaciones del Monte Gamonéu. Por este Camino precisamente veninos de la capital de este concejo de Muros de Nalón


Tras pasar el puente, así son nuestros primeros metros por el concejo de Cudillero/Cuideiru: boscosos. El concejo, alcanzada definitivamente la independencia municipal al mismo tiempo que Soto del Barco/Sotu'l Barcu (29 de diciembre de 1836), se adopta la denominación de la que pasaría a ser la capital municipal, centro económico y social que aglutinó a la comarca al amparo de su importante puerto pesquero.


Tras pasar el puente y en nuestros primeros metros por el concejo de Cudillero/Cuideiru el Camino da una vuelta a la derecha


Y empieza a subir, por el bosque. Estamos en términos de la parroquia de Piñera


Tras bajar al valle toca subir a la rasa costera


Hay restos de viejo empedrado


Los hitos del Camino confirman nuestro buen rumbo


Curva a la izquierda


La subida se suaviza un poco


Aunque aún nos aguarda otro trecho en ascenso para llegar arriba


Tojos, helechos y espineras


La ruta no tiene mayormente pérdida


En lo alto las masas de eucaliptos de El Llano


Por allí sube la carretera que de Muros baja a la Playa d'Aguilar y luego sube a Arancés


Nosotros también vamos hacia Arancés, pero por este otro camino, que ahora se interna en la eucaliptal


Allí hay otro mojón xacobeo...


Buen Camino...


Altísimos troncos de la ocalital


Y entre ellos y en ramaje veremos el mar


Allí desemboca el río Aguilar


Río que forma este profundo valle límite de concejos


Mar de Aguilar



Pinos y árboles autóctonos comparten a veces espacio con los omnipresentes eucaliptos


Curva a la izquierda


Subiendo reconocemos unas casas en lo alto de la enrramada


Casas de Arancés


Seguimos subiendo


Una buena cuesta...


Miramos atrás


Y vemos las rocas de Campufríu, a la izquierda de la de Aguilar, separada de esta por el río


Cuando se cortan los eucaliptos el paisaje cambia y lo que hoy es un sombrío bosque mañana puede ser una rasa pelada...


 Hacia allí vamos


Comenzamos un trecho llano


Curva a la derecha


Hojas caídas de eucalipto, con su característica forma lanceolada


Los arbustos autóctonos crecen incluso en las grietas de la pared de la roca que conforma la caja del Camino


Bifurcación: vamos por el ramal de la izquierda, el principal, que aún sube un poco


La pista es ancha y está bien trillada y pisada


Largo trayecto por el bosque...


La senda se torna más llana...


Hojarasca en las veredas de los lados


En la plenitud del boscaje...


Pared del camino, cubierta de helechos


Ya en lo alto...


A nuestra izquierda hay praderías


Vemos unas casas al fondo: La Vana


 Un signo de "civilización", pasamos ahora bajo un puente del ferrocarril


Grafiti xacobeo...


Peregrinos en camino...


Salimos al otro lado...


El paisaje tiende a abrirse un poco


Más cerca de La Vana y Arancés...


Bajo las casas pasa el trazado ferroviario por un túnel


Rodadas de tractores


Flechas del Camino...


En la plenitud del bosque encantado...


El bosque animado


Más signos de "civilización": una carretera local


Atendemos a las señales


Y nos dirigimos a la derecha



El Camino en el pueblo


Pasamos bajo las casas



La Vana, una aldea de esta parroquia de Piñera


Campos y casas


Pasamos al lado de los Apartamentos Cudillero, que tienen oferta para los peregrinos


Antigua muria de piedra...


Veredas ajardinadas


Trayecto llano y recto


El pueblo y el mar


Paisajes de la rasa costera


Chalets rurales


Cochas en los muros de piedra


Un cenador...


Y tras él una espléndida quinta


Las antiguas caserías van transformándose también a los nuevos usos residenciales imperantes en la zona


Avanzamos por el camino de verdes campos y fincas


Paisajes del Mar en Arancés


Arancés, con nuevas vistas del Mar Cantábrico, luciendo a lo lejos la isla La Deva en todo su esplendor, ante los acantilados de Peñablanca y al fondo los del Cabu Peñes, con otra lejana isla enfrente: La Erbosa


La Deva, La Erbosa y El Cabu Peñes


Islas y cabos del Cantábrico. La Isla la Deva, la segunda isla en extensión del Cantábrico. Su nombre, similar al de numerosos topónimos europeos, hace referencia a la antigua diosa celta de la naturaleza, simbolizada principalmente en las aguas


A los críos se les decía que los niños "venían de La Deva" (como cuando se dice que vienen de París), mientras que las niñas "venían de El Rebeón", peñasco del que hablaremos en nuestro posterior periplo por este hermoso concejo de Cudillero/Cuideiru


El Camino en Arancés


Siguen las conchas, siguen las flechas


Siempre de frente, al fondo, a las casas de la izquierda


Las Candelas...


Cruce en El Bohio, segurimos de frente


Trisquel en Casa Favila


Concha del Camino, flecha del destino...


Llegamos a El Pitu, otro de los barrios de la parroquia de Piñera y puerta de la villa y puerto de Cudillero/Cuideiru, capital del concejo


Hermosa quintana con panera, conjunto bellamente restaurado


Al fondo ya reconocemos un edificio singular, las Escuelas Selgas


Hacia ellas nos dirigimos


Una casa con su quintana antes de llegar a las escuelas


Salimos a este importante cruce, en el que iremos al fondo, a la derecha


El camino es llano y está asfaltado, en línea recta, hasta llegar a El Pitu, en la parroquia de Piñera, por donde vamos a salir a la carretera (CU-2) que se dirige a la capital municipal. Aquí tenemos un importantísimo conjunto monumental, histórico y artístico, legado de los hermanos Selgas


De frente al cruce podemos asomarnos a contemplar y admirar esta encantadora y restaurada quintana asturiana


El Camino pone sus conchas ante ella...


Es hora de ver y sentir por fin el "Legado de los Selgas", grandes benefactores, mecenas y filántropos en el sentido más romántico, histórica y artísticamente, de la palabra, legado que veremos mismamente, en el mismo Camino, y que este nos regala y ofrece


Aquí en el cruce lo primero que veremos son las Escuelas Selgas, enorme y bien cuidado edificio, fundación de estos tan recordados benefactores que fueron los recordados hermanos Selgas, donde los niños, además de ser atendidos y alimentados, recibían una educación muy avanzada para la época


Las Escuelas Selgas fueron fundadas por el gran benefactor Fortunato de Selgas al lado mismo de su palacio. Inauguradas el 5 de enero de 1915 pronunció en su magnífico discurso de fundación...
 

"Cumpliendo los deseos de mis hermanos don Ezequiel y doña Francisca de Albuerne y los míos propios, fundé y organicé estas Escuelas Selgas para instrucción y educación de los niños y niñas de la parroquia de Santa María de Piñera, dotando sus aulas de los docentes y con el capital y rentas necesarios para su sostenimiento a fin de que los que aquí reciban enseñanza adquieran los medios necesarios a su mejor porvenir y tengan siempre un testimonio del afecto de mi familia por estos pueblos"


Encontramos en su jardín el monumento dedicado a los hermanos Selgas, Francisca, Ezequiel y Fortunato, este de relevante trayectoria cultural


Fortunato de Selgas y Albuerne, historiador y arqueólogo, nació en 1838 en Cudillero/Cuideiru, estudió en la Facultad de Filosofía de la Universidad Central, en el Instituto de Oviedo y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Oviedo., licenciado en Derecho Civil y Canónico en 1864, colaborando ya en publicaciones con artículos de investigación histórica, Escribio además poesía en asturiano y en castellano, fue Director del Museo de Reproducciones Artísticas, Rector de la Universidad de Oviedo y cronista de esa ciudad. Perteneció a la Academia de la Historia, a la de Bellas Artes de San Fernando y a la de Ciencias Históricas de Toledo


Fortunato descubrió las pinturas murales de la iglesia de Santuyano en la capital asturiana y se hizo cargo de su reconstrucción. Publicó numerosos estudios sobre Historia y Patrimonio de Asturias pero rechazó otros títulos más vanidosos como la iniciativa de proponer su nombramiento como "Conde de Selgas" que patrocinaron los ayuntamientos de Cudillero/Cuideiru y Muros y la Diputación Provincial de Asturias,


Fortunato Selgas falleció en Madrid en 1921 y ocho años más tarde se inauguro este monumento a inicativa de Ángel Álvarez Menéndez, marido de Elvira Bravo, Hija Predilecta de Cudillero por su trabajo en pos de su folklore y tradiciones, así como del tradicional sermón de L'Amuravela con el que arrancan las fiestas de San Pedro en la villa pixueta


En el monumento su hermana: Francisca de Albuerne


Y su hermano Ezequiel, el más dado a los negocios, llegó en 1852 al puesto de consejero de la Compañía General Iris, encargada de construir carreteras, haciendo una pequeña fortuna que le permitió establecerse con casa de banca en Madrid, a donde marchó después Fortunato, que gracias a su hermano se formó en Arte, Pintura, Escultura e Historia, inquietudes que darían fruto muy pronto


Los hermanos Selgas fueron los tres supervivientes de una descendencia de siete. Sus padres, Juan de Selgas y Josefa de Albuerne, nacieron en Cudillero/Cuideiru


Fortunato de Selgas se ayudó del de aquella rector de la Universidad de Oviedo, Fermín Canella, los estatutos de estas escuelas, incluyendo el horario escolar. Los alumnos podían acudir independientemente de su condición económica familiar. Había libros, comedor y cine


No se sabe a ciencia cierta qué fortuna gastó fortunato en este loable empeño que se hizo realidad


Nacidas como fundación de beneficiencia docente particular las escuelas siempre tuvieron alumnos. En 1986 pasaron a ser colegio público y en 1995 instituto


Pero las Escuelas Selgas son apenas el principio de una apasionante historia de historia, sociedad y filantropía que vamos a conocer, siempre dentro de los difíciles parámetros socioeconómicos del siglo XIX y de sus novedosas y rupturistas concepciones del mundo que, enmarcadas siempre en su contexto, preveían un cambio social más allá de la rígida cosmovisión secular que veía el mundo como un universo de clases estancas, casi por nacimiento, hacia el acceso al bienestar y la cultura. El peregrino sensible, antes de ir "a mayores" se tomará un respiro en El Centro, un merecido descanso antes de continuar ruta


Hora de un más que merecido descanso, pues el Legado de los Selgas aún nos aguarda en su total plenitud


Tertulia en El Centro, ante las escuelas


Y una partida al entretenido y apasionante Juego de la Rana


Se trata de una evolución de juegos de precisión y puntería existentes desde tiempo inmemorial en diversas partes del mundo, se le atribuyen diversos y variopintos orígenes, forma parte, pese a su sencillez y aparente simplicidad, fichas que hay que meter en diferentes huecos, el principal la boca de la rana, del acervo cultural más ancestral de los pueblos del mundo, la memoria inmaterial, vinculado expresamente, en el caso de Asturias, con los bares o chigres 


Y... como hemos dicho, tras la tertulia y los juegos, nuevos "legados de los Selgas nos aguardan"


Desde las escuelas nos aproximamos a La Quinta, La Quinta Selgas o Palacio de los Selgas, "el Versalles asturiano", construido entre 1870-95. Los hermanos Selgas hicieron edificar esta maravilla con mansión, jardines engalanados por numerosas estatuas y estanque, finca de árboles exóticos y pabellones, albergando todo ello innumerables tesoros artísticos que pueden visitarse, pues está gestionado por la Fundación Selgas-Fagalde.


La fantástica fachada del portón presenta bajorelieves neoclásicos.


Querubines.


Busto de inspiración grecolatina.


Este es el cuidado jardín del palacio, del que sus obras comenzaron con la compra de la finca en 1870, y de las que las primeras realizadas fueron las del llamado Chalet, que fue vivienda familiar entre los años 1880 y 1895. Más tarde vendrían La Granja y El Parque. 25 años tardó en construirse integramente.


Hay un espléndido jardín con numerosas estatuas de seres de la mitología clásica. Palacio, jardines, pabellones, residencia de invitados son algunas de sus dependencias. El arquitecto, además de Fortunato, fue Vicente Lamperez, pues este firmó los planos al carecer Fortunato del título oficial, viniendo aquí a trabajar los mejores profesionales de Europa: ebanistas, jardineros, parquetistas. Todo el conjunto, incluyendo el interior de la mansión, es un auténtico museo. Los jardines son expléndidos y La Quinta cuenta con árboles magníficos y exóticos entre multitud de especies vegetales. La entrada principal es un larguísimo espacio ajardinado con estanque, lleno de estatuas.


Un cuidadísimo jardín de inspiración francesa. De ahí le viene El Versalles Asturiano.


Parece ser que la primer idea fue de Fortunato. Ezequiel iba encargándose de conseguir lños materiales asesorándose con marchantes y comerciantes de arte, viajando por Europa, Bélgica y Francia principalmente, donde quedó totalmente prendado del Palacio de Versalles.


Fortunato mientras tanto proyectaba los edificios, consiguiendo importantes piezas históricas y arqueológicas a la vez que investiga en el arte e historia de Asturias publicando varios estudios y convirtiéndose en una figura fundamental de la cultura asturiana.


El palacete tiene tres pisos y semisótano. Las dos plantas principales albergan los salones, comedor y los dormitorios principales y el gabinete. El piso alto estaba destinado al servicio.


Se accede por escalinata.


Abundantes estatuas neoclásicas.


Hasta el perro.


Paseo, bancos, estatuas y setos


Historia del Camino: el legado de los Selgas


Nos vamos del palacio, pero solo momentáneamente, pues regresamos al Camino.


La carretera que se dirige a la capital del concejo


Maravillosas quintas


Bellísimos jardines


Más arquitectura majestuosa


Alojamientos turísticos


Vamos ahora hacia el cuartel de la Guardia Civil y la espectacular iglesia-panteón de Jesús Nazareno, los dos edificios diseñados también por Fortunato de Selgas


La espectacular maravilla que podremos visitar


Se construyó entre los siglos XIX y XX y fue inaugurada en 1914 por la Princesa de Asturias la Infanta Isabel de Borbón y Borbón


Espléndidos jardines, con la figura, de espaldas ahora, de Jesús Nazareno, patrón del santuario


Admiramos el bello campo del santuario desde el Camino, a la sombra de una buena fila de eucaliptos.


El Camino son también sensaciones. Aquí pueden percibirse, más allá de las palabras...


Majestuosa arquitectura


El romanticismo del siglo XIX y principios del XX se hace patente en toda su majestuosidad y plenitud


Paso a paso disfrutamos de cada momento que nos acercamos...


Las palmeras y el santuario de las dos torres, muy usual en la arquitectura de la época...


Entrada al campo del santuario y cuartel de la Guardia Civil


Ángeles del Camino


Ángeles a la entrada.


Y allá sobre la portada Santa María con el Niño


Deseamos entrar


Altas torres. La portada imita el arte románico del siglo XII


Pero lo más importante está en el interior, en la cripta, donde está el panteón familiar. Allí está el altar de la iglesia de Santianes de Pravia, erigida por el rey Silo en el siglo VIII dentro del estilo del Arte Asturiano. Fue comprado por Fortunato de Selgas por 25 pesetas en una taberna de Pravia donde se empleaba como mesa.


Largo paseo con bancos.


Allí está la estatua de Jesús Nazareno que veíamos antes según veíamos, más allá de la verja


Mirando hacia la iglesia.


Y el cuartel de la Guardia Civil...


Emoción del peregrino


Salimos nuevamente al Camino...


Y justo enfrente, al otro lado de la carretera,  tenemos otra de las entradas a La Quinta Selgas


Flanqueada por babilónicos leones


Leones alados...


Gesto desafiante.


Otra vista del palacio y sus jardines.


Más estatuas.



Así, ensimismados en la contemplación de tan magnífico patrimonio continuamos ruta


Seguimos andando por el pueblo de El Pitu


Así, ensimismados en la contemplación de tan magnífico patrimonio, marchamos en dirección a la villa de Cuideiru/Cudillero pero no llegamos a ella, nos desviamos a mano izquierda al llegar a un dejando El Pitu. No obstante muchos peregrinos se desplazan, pues apenas nos separa quí de ella un kilómetro, hacia esta villa pixueta pues bien merece la pena. Se trata de uno de los más bellos rincones del Cantábrico, puerto de pescadores y buena gastronomía que tuvo además, históricamente, hospital de peregrinos. Es también una buena oportunidad para alojarse y conocer la población


A la izquierda del cruce tomamos el camino que va a La Vallina


Pasamos a la derecha de estas casas


Así nos lo indican conchas y flechas


Seguimos en la parroquia de Piñera


En este cruce segumos de frente, hacia el fondo


Pasando delante de estas casas...


El Camino, llano, pierde el asfalto.


En la lejanía vemos el viaducto de la Autovía del Cantábrico y arriba en El Campu Santana.


El Campu Santana, en lo alto del monte de Santana de Montarés, con su blanca ermita que destaca en la cima, paraje de enorme devoción romera, multitudinaria fiesta el 26 de Julio, cuando miles de romeros suben a su cima.


Vamos caminando por la parroquia de Piñera.