| Capilla del Carmen y Casa de Linera |
"El linaje de los Álvarez de Linera se asienta a mediados del siglo XVI en Grandas de Salime, en el solar de Grandalés, desde donde fueron extendiendo sus posesiones e influencia a Pesoz, Illano y Vegadeo. Muchos de sus miembros ocuparon cargos municipales y judiciales, lo que explica la variedad de productores de la documentación, y se dedicaron a administrar las rentas de su patrimonio y al comercio, sobre todo a partir del último tercio del XIX. La estirpe, de la que permanecen los apellidos en ramas familiares de Pesoz y Vegadeo, se extingue en Grandas de Salime al fallecer a mediados de la década de 1970 la última representante de la misma, María de Linera.
El origen del archivo se halla en la segunda mitad del siglo XVI, cuando el linaje de los Álvarez de Linera se asienta en el solar de Grandalés. La continuidad cronológica que se advierte en la documentación, sugiere que ésta no cambió de lugar a lo largo de los años y fue transmitiéndose de padres a hijos. El archivo se orientó al servicio familiar para su uso en litigios, cobro de rentas, control contable y de posesiones y trasmisiones testamentarias, lo que sin duda influyó en su permanencia en el mismo inmueble a lo largo de los siglos. Se desconoce cualquier otro dato de la historia archivística, si bien consta por boca del informante que a medidos del siglo XX parte de la documentación fue trasladada a Oviedo y a Madrid por un familiar.
El fondo documental resulta interesante para el estudio del linaje hidalgo de los Álvarez de Linera e incluso para conocer la evolución histórica y económica de parte de la comarca, con especial referencia a los Concejos de Grandas de Salime y Pesoz. Los tipos documentales principales de que se compone el fondo son : escrituras de compraventa (44 u. 1707-1919), testamentos (35 u. 1625-1920), cartas y ejecutorias de hidalguía, documentación judicial (24 u. 1755-1933) y fundaciones de Capellanías y Obras Pías (8 u. 1738-1857). Precisamente, esta última serie permite obtener información sobre el Hospital de Grandas de Salime, ligado a la ruta jacobea a lo largo del XVIII, y sobre varias ermitas del concejo. Hay, además, 2 tomos de respuestas particulares del Catastro de Ensenada de Grandas de Salime".
"El Carmen es la fiesta de la devoción, de las gentes que salen de sus casas de madrugada y pasan las horas en torno a la iglesia o santuario esperando el momento de la oferta que han de cumplir durante la misa, en la procesión o en la ofrenda del ramo:-Todos te pedimos,¡oh Virgen del Carmen!,que en vida y en muerteno nos desampares"
La portada de la capilla es de arco de medio punto y en el frontal que mira al Camino de la pared derecha del pórtico hay una gran cruz de madera
Desde aquí tenemos una hermosa vista hacia el este. Bajo nosotros están los barrios de El Carmen y El Vilar y, cuesta abajo, la cañada de El Rigueirón, que separa los montes de El Coto Grandas a la derecha y As Campas a la izquierda, por cuyas laderas subimos a Grandas desde El Salto de Salime. A lo lejos vemos A Serra da Costa o de Buspol, desde cuyo collado de Os Coriscos, como hemos dicho, iniciamos la bajada al embalse del Navia
El Pico Buspol, con sus 1.121 metros de altitud y el parque eólico de su serranía siguen siendo una buena referencia visual y geográfica en nuestro itinerario. En la ladera vemos Vilar de Buspol
Los caballos blancos en el Camino siempre nos recuerdan al famoso caballo blanco de Santiago del acertijo popular "de qué color era el caballo blanco de Santiago", del que nos habla la Xacopedia":
Es una de tantas adivinanzas que llevan implícita la respuesta, según explica el académico Xesús Ferro Ruibal. Se utiliza para comprobar si el interlocutor presta atención. Sólo alguien muy despistado no sabría decir de qué color es el caballo blanco de Santiago. De este tipo de adivinanzas hay docenas y docenas, pero esta es, sin duda, la más conocida".
"Otra cuestión es por qué el caballo de Santiago es blanco. Ese es un tema más complejo. Américo Castro, uno de los grandes historiadores del siglo XX, sostenía que en las batallas de los reyes hispanos contra los musulmanes aparecieron luchando, de forma milagrosa, a favor de los cristianos Santiago y San Millán -no sólo Santiago- y que los dos montaban caballos blancos. En el altar mayor de San Martiño Pinario, en Compostela, se observa que en lo alto, a la derecha y a la izquierda, hay dos santos montados en caballos blancos: uno es el apóstol Santiago y otro San Millán, fraile que los benedictinos consideran suyo. Los dos luchan contra los musulmanes.
Américo Castro explica que también en la antigua Roma, en batallas decisivas, habían aparecido milagrosamente los Dióscuros, Cástor y Pólux, hijos de Zeus / Júpiter, luchando a favor de los romanos y montando sendos caballos blancos. Zeus (griego), Júpiter romano, es el dios del rayo y del trueno; de hecho, los antiguos le llamaban Júpiter Tonante y lo curioso es que Jesús en el Evangelio (Marcos 9,17) a Santiago y a su hermano Juan les llama Boanerges que precisamente significa ‘hijos del Trueno’. Aquí Américo Castro cierra su razonamiento; probablemente el culto a Santiago, iniciado en el siglo IX, es la cristianización de uno anterior dedicado a los Dióscuros. Américo Castro, en la explicación del origen del sepulcro de Santiago, va mucho más atrás que otros y no se queda en Prisciliano (siglo IV). Por lo tanto, el caballo blanco viene a representar un elemento inseparable del luchador venerado, ya desde antiguo, por eso la pregunta sobre su color contiene la redundancia en el propio enunciado.
En diversos milagros contenidos en el Códice Calixtino se hace referencia también a la aparición de Santiago Apóstol a lomos del caballo blanco, siempre para socorrer a aquellos que imploran su ayuda y, a continuación, les pide que emprendan el Camino de Santiago, como agradecimiento. Así, el caballo blanco aparece mencionado en los milagros IV, XV y XVI.
En el brazo meridional del crucero de la catedral de Santiago se encuentra la representación más antigua conocida del Apóstol a caballo, espada en mano y portando el estandarte de alférez de la milicia, partícipe de la victoria de las tropas cristianas frente al Islam en la célebre y legendaria batalla de Clavijo (La Rioja). Se trata de un tímpano de piedra realizado en el primer tercio del siglo XIII. La imagen del Apóstol sobre un caballo al galope no se volverá a representar hasta 1326, año en que aparece en una miniatura del Tumbo B compostelano. Con el tiempo, se convertirá en la iconografía española más difundida del Apóstol.
En la Primera Crónica General, cuando se relata la batalla de Clavijo, aparece citado también el caballo blanco:
“Et sepas por uerdad que tu uençras cras en la mannana con el ayuda de Dios a todos estos moros que te agora tienen cercado. Et digote que tomaran y muerte muchos de los tuyos, a los que esta apareiada la gloria de dios et la su folgança que siempre durara. Et por que non dubdes nada en esto que te yo digo ueer medes cras andar y en la lid en un cauallo blanco con una senna blanca, et gran espada reluzient en la mano. Et uos luego por la grand mannana confessaruos edes de todos uuestros peccados muy bien, et recibredes el cuerpo et la sangre de Nuestro Sennor Dios et nuestro Saluador; et pues que esto ouieredes fecho, non dubdedes nada de yr ferir en la hueste de los barbaros, llamando ‘Dios, ayuda, et sant Yague!’, ca ciertamientre sepas que todos los metredes a espada et los mataredes.”
"Dos jóvenes amigas, una de ellas hija de emigrantes asturianos, reabren un tostadero de café en Grandas de Salime para comercializar la producción de los cafetales que plantó el abuelo de una de ellas en el pueblo de El Chícaro, en la zona andina de Venezuela.
En esta taza de café hay muchos ciclos que se completan, muchos sabores de ida y vuelta. Está la historia de un emigrante de Grandas de Salime que emigró a Venezuela en busca de un futuro mejor hace medio siglo y cuya hija emprende en Asturias la misma aventura vital. Pero también tiene el entrañable ahora de la historia de dos amigas que se conocieron cuando tenían diez años en el Colegio Alemán de Caracas y ahora, después de dar algunas vueltas por el mundo, cada una por su lado, han confluido en Gijón para tostar y comercializar el café que hace cien años empezó a plantar el abuelo de una de ellas en el pueblo andino de El Chícaro, en el estado venezolano de Táchira.Eloísa García Patiño y Adriana Machuca son esas dos amigas que están detrás de Café El Chícaro, una nueva marca que se incorpora al sector cafetero regional, que en Asturias cuenta con marcas de referencia nacional y una larga tradición. Pero lo suyo es diferente: importan, tuestan y comercializan el café que proviene de sus propios cafetales, el fruto que plantó en las primeras décadas del siglo el abuelo de Eloísa en el pueblo que da nombre a la marca.Eloísa continúa cerrando el ciclo de este relato hasta llegar a la actualidad: “En 2008, mis padres pensaron que como tenían unos cafetales en Venezuela podían rentabilizarlos. Así que buscaron la manera de sacar la producción de allí y traerla a España. Entonces montaron un tostadero en Grandas de Salime. A mi padre siempre le tiró el pueblo y, aparte, hace falta mover aquella zona un poco, que tiene la fábrica de quesos (Tres Oscos) y poco más. Grandas se está quedando despoblado. Cuando yo iba de pequeña, porque iba todos los veranos, había muchísimos niños. Y cuando yo fui con mi hijo de tres años, había una sola niña en el parque en invierno. Y me dice la madre: es que yo quedo como asustada de ver otro niño”. Sigue el relato cafetero: “Entonces, bueno, empezaron a traer el café en verde y a tostarlo en Grandes de Salime. Y, la verdad, es que se vendió mucho en la zona, sobre todo. Pero luego empezaron a tener problemas en Venezuela para sacar el café y también a mi madre, quedó encargada de todo porque mi padre seguía en Venezuela, se le complicó todo un poco y acabaron dejando de traer café. Una pena porque, en realidad, llegó a haber una cafetería acá en Gijón, en el Mercado del Sur, y se servía ya el café por toda Asturias”.De aquella, Eloísa, que entonces tenía 14 años, había vuelto a Asturias con su madre y su hermano pequeño. El tostadero de El Chícaro cerró en Grandas de Salime y adiós al café que venía de Venezuela.Pero todo vuelve. Hace año y medio, Eloísa empezó a darle vueltas a la cabeza sobre la posibilidad de recuperar la marca, el tueste y la venta del café en Asturias de la producción familia. “Pero para mí era un poco complicado empezarlo todo yo sola, aparte de que entonces ya tenía un niño pequeño”, explica. El niño se llama Víctor y ahora Eloísa está esperando otro, que se llamará Olivier. Su padre es francés, de ahí el nombre.Por entonces Adriana Machuca, que es ingeniera mecánica, vivía en China. “Cuando yo vivía en China. Eloísa me vino a visitar y ya ahí hablamos de hacer algún emprendimiento. En el 2022, en diciembre, yo vine de paso por acá y ahí surgió con su padre y con ella la idea de por qué no retomar el proyecto del café”, relata. Así que, con ayuda de la familia, trajeron un contenedor de café “y empezamos a tostar ahora, recién hace unos meses”, explica Adriana. Ahora están empezando a extender de nuevo la marca. Asisten a ferias, acuden a vender a las cafeterías, tiendas... “y luego también por internet”, explica Eloísa. Saben que compiten con empresas cafeteras de mucha mayor entidad, que priman con la instalación de equipos a la hostelería que les compra. “Pero la principal ventaja que tiene nuestro café es que es ‘de principio a fin’, digamos. Hay muy poco café que tú puedas tomar y lo puedas comprar a la persona que pone la semilla, que lo cosecha, que lo envía, que lo muele, que lo tuesta y que lo empaqueta. Ahí está el valor más distintivo que tiene, además de ser de Venezuela”, explica Eloísa.Adriana, que está iniciándose en el negocio cafetero, pasó recientemente siete meses en Venezuela “aprendiendo con los tíos de Eloísa”. La cosa marcha. “De hecho, ya compramos café a las fincas de alrededor”, apunta Eloísa. “También nos gusta el hecho de que estamos ayudando un poco a la comunidad de la zona, porque allí estaba un poco decaído el tema de la producción de café porque era complicado exportarlo”, explica. “Entonces nosotros estamos empleando lo que se llama ‘el beneficio del café’. Mi padre les adelanta a los pequeños agricultores el dinero para que ellos pudieran contratar mano de obra para la recogida del café y luego ellos nos llevan el café a nosotros. Hay muchos pequeños agricultores alrededor, en la misma zona. Así, con ese modo cooperativa, luego ya viene todo el café a la finca y se procesa toda la cosecha por igual”. El proyecto contribuye a revitalizar la economía en una zona donde, en el contexto del declive económico venezolano, no destaca precisamente entre las más ricas. “La verdad es que en esa zona de Los Andes, donde está la familia de mi madre, ahí lo tienen más complicado”, apunta Eloísa.Adriana se ha instalado en Gijón después de haber recorrido mundo. Vivió en Argentina, en Francia, en China… Su madre es peruana emigrada a Venezuela, lo mismo que ella también dejó después su país, especialmente azotado por la emigración. La vida, para Adriana, tiene mucho de ciclo migratorio. “Nosotras lo mencionamos alguna vez. El padre de Eloísa emigró de España porque hubo una situación acá tan compleja que muchísima gente viajó para allá. Y ahora estamos nosotras como en el regreso. Hay un montón de gente que se viene para acá. Lo mismo hizo mi madre, que es peruana. Hubo un montón de peruanos en Venezuela, lo mismo que ahora hay un montón de venezolanos en Perú. Nosotras somos parte de ese ciclo”.
A nuestra izquierda, el valle del Rigueirón, con sus verdes veigas, pasa bajo El Coto Grandas (689 m), con su gran bosque autóctono de abedules, castaños, carbayos y otras especies, además de una de las repoblaciones de pinares que se hicieron en el concejo tras la construcción del embalse de Salime, intentando paliar la pérdida de población, no solamente de los trabajadores y sus familias, sino de muchos vecinos que perdieron sus tierras en el valle del Navia, las más fértiles, sumergidas por las aguas
Bajada a El Vilar y a lo lejos otra vista de A Serra da Costa o de Buspol. A la izquierda el monte As Campas (691 m), también plantado de pinares. Muy en la distancia y en el extremo septentrional de la Serra da Costa reconocemos El Pico Vallongo (1.082 m), que fue una de nuestras referencias visuales a partir del puerto de El Palo y que ya ha quedado muy atrás
Y seguimos la cuesta prado adelante, orientándonos por el surco de los pascualinos (pequeños tractores agrícolas) y las pisadas de los peregrinos
Mirando atrás, nos vamos despidiéndonos de la villa de Grandas, la última capital de concejo asturiana antes de entrar en Galicia. Abajo a la derecha están el Centro de Salud, área de autocaravanas, polideportivo, Colegio Público El Salvador y Piscina Municipal, con el Parque Joaquín Vaquero Palacios, dedicado al arquitecto que dio forma al Salto de Salime
Con Picovilar ante nosotros la cuesta se hace más dura y recta campera arriba, y a pleno sol ya desde la mañana
Es el banco "a Elvira", hecho de madera, con buen respaldo y reposabrazos. También se han plantado un par de carbayos que, cuando crezcan, proyectarán sobre él buena sombra
Junto con el elemento práctico y funcional existe aquí el elemento artístico, representado por esta tetrapétala o tetrasquel...
Picovilar es como decir 'el pico' o 'lo más alto' o 'más arriba' de El Vilar, el barrio de Grandas, etimológicamente del latín villarem, adjetivo "con que se aludía a un conjunto de dependencias de una VILLA o establecimiento para la explotación agrícola" dice el erudito filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, que además "debió aludir a diferentes dependencias rurales dependientes de una villa o similares a ella y, a su vez, también origen de un nuevo pueblo".
Pensemos que en la alta Edad Media un monasterio no era en la mayor parte de los casos un gran cenobio, sino una muy pequeña comunidad, a veces incluso familiar, que acogida a un culto explotaba y administraba el territorio, muchas veces continuidad de como lo hacía una villae
Hojas de avellano, cuyas ramas dan algo de sombra al Camino y, al lado de la casa, varios frutales. "No faltan en todas las aldeas y caseríos pequeños lotes de frutales, entre los que destacan los perales y manzanos, higueras y cerezos, que contribuyen a enriquecer y hermosear la campiña", explican en la Gran Enciclopedia Asturiana
Pasamos entre el poste telefónico y la torre de la luz y seguimos subiendo pasando ya enfrente de la casa de Picovilar
Constituyó sin duda un eje de comunicaciones esencial en la gran zona aurífera asturgalaica, de ahí que se la llame la 'autopista del oro' y habría de ser un precedente del Camín Real hacia Galicia del medievo y posteriormente, el principal camino por el interior de Asturias hacia tierras gallegas hasta la construcción de las primeras carreteras bien avanzado ya el siglo XIX
Grandas y Salime se constituyeron como concejos independientes por separado desde su origen, cuando con la desamortización de Felipe II, dejaron de pertenecer a la mitra ovetense y pasaron a la Corona, siendo sus términos comprados por los propios vecinos el 5 de marzo de 1584, aunque en el caso de Grandas ya habían aprobado ordenanzas propias el 20 de julio del año anterior. Ambos concejos, con importantes cambios en su extensión, se unificaron en 1836 con la integración del de Salime en Grandas, naciendo el de Grandas de Salime
La cuesta de Picovilar se acaba aquí, en esta bifurcación en la que seguiremos a la izquierda, caminando al pie de la carretera AS-12 en su kilómetro 1, donde está la nave de Mecánicas de Salime S.L., bajo A Loma de Grandas
Pese a nuestra inmediatez a la carretera, avanzamos casi ajenos a ella por esta hermosa frondosidad de avellanos y castañares, donde el Camino, senda de tierra y de hierba, llanea o hace pequeñas cuestas
Los helechos de las veredas y demás vegetación casi ocultan las señales, además de las sombras y la umbría, no nos despistemos
Venir desde más atrás, desde A Mesa o desde Berducedo implica, aparte de perderse los alicientes de Grandas de Salime, un sobreesfuerzo muy considerable pese a la cortedad del trayecto hasta Castro, donde está el siguiente albergue
"Pero para correr y ahogarme de prisas tengo once meses y medio más al año", nos decía un peregrino hace tiempo, por lo que también es palpable quien tiene otra filosofía y piensa que el Camino, además de 'caminar' en sí mismo, tiene otras gracias, virtudes y alicientes "que es una pena perderse ya que estamos aquí"
Una vieja muria de piedras cubierta de musgo delata la antigüedad de esta senda, bastante ancha y bien trillada por los caminantes, en la que la hojarasca se amontona en las veredas
"Como especies indígenas predominan los castaños, los robles, los abedules, las hayas, los acebos y otras que también en los concejos vecinos son abundantes", explica la Gran Enciclopedia Asturiana
Nunca crece o apenas la hierba en este estrecho surco de tierra, que es por donde más pisan los peregrinos. Hemos pasado sin darnos cuenta sobre el arroyo de El Rigueirón, que nace en Vilabolle, al sur del Pico A Bornela
Paisaje de la cabecera del valle del Rigueirón o Regueiro de Grandas con los montes de El Couso, El Carbayo y Pigransa. Al fondo están Penas Longas. El Coto Grandas y, a lo lejos, al este, otra vista de A Serra da Costa o de Buspol
En primer término, el Polígono Industrial El Couso, el del Café El Chícaro, del que leemos en su web:
"Desde las montañas de Venezuela hasta el corazón de Asturias, Café El Chícaro nace del encuentro entre dos mundos. Somos una marca de café artesanal que honra el origen, el saber hacer y la identidad cultural. Cada taza es un símbolo vivo de un café que tiene raíces.
Café El Chícaro nace del encuentro entre dos territorios con carácter: las montañas de Venezuela, donde cultivamos café 100% Arábica a más de 1200 metros de altura, y Asturias, donde lo tostamos de forma artesanal con el cuidado que merece cada grano.
En fincas como Hacienda La Esperanza, con más de un siglo de historia, el café se recoge a mano, con respeto por la tierra y por quienes la trabajan. Al llegar a nuestro tostadero en el norte de España, cada lote es tratado como único: seguimos un proceso lento y preciso que conserva su esencia y realza su complejidad.
Así unimos tradición cafetera con saber hacer, origen con oficio. Nuestro café no es solo un producto: es una historia que empieza en la tierra y termina en tu taza.
En las montañas del Táchira, en los Andes venezolanos, late el corazón de nuestra familia desde hace más de un siglo. La Hacienda La Esperanza, construida en 1895 y adquirida por nuestro abuelo en 1914, ha sido el escenario donde generación tras generación hemos cultivado café con esmero y dedicación.
A más de 1.100 metros de altitud, en un paisaje que respira tradición y esfuerzo, nacen nuestros granos de café 100% arábica. Allí, cada cosecha es fruto del trabajo de nuestra gente, de la tierra fértil y del tiempo que parece detenerse entre cafetales.
En 2005, este sueño familiar viajó por primera vez desde Venezuela hasta Asturias. El café verde de nuestras fincas llegó a Grandas de Salime, uniendo dos mundos de montaña: los Andes y la tierra natal de nuestro padre. Así nació Café El Chícaro, con el propósito de compartir un café distinto, cargado de historia, sabor y raíces.
Hoy, más de un siglo después del inicio de este camino, hemos retomado el legado de nuestra familia. Desde Asturias, continuamos tostando con cuidado el café que cultivamos en Venezuela, manteniendo vivo el vínculo entre las dos orillas del Atlántico.
Café El Chícaro no es solo café: es memoria, es origen y es compromiso con quienes hacen posible que cada taza cuente una historia".
A lo lejos, Penedo Gordo, estribaciones meridionales de A Serra da Costa, con la foz o desfiladero del río del Couto a su derecha y al fondo el Cordal de Berducedo en las cercanías del venerado santuario mariano de Bedramón, de gran tradición romera. En la lejanía reconocemos El Pico Orúa o Ouría (1.369 m), en la sierra de su nombre, que forma pare de la del Valledor, topónimo todos ellos relacionados con el oro, que se explotó desde la edad de los metales pero con especial intensidad durante los primeros dos siglos de dominación romana
Al llegar al Alto do Acevo y pasar la frontera con Galicia pasará a ser la LU-701, con la que coincidiremos varias veces hasta llegar a A Fonsagrada. Posteriormente será la LU-530 hasta llegar a Lugo
El hito jacobita confirma que tomamos el rumbo correcto y el cartel de la carretera que hemos llegado a A Farrapa, núcleo que pertenece a la parroquia de Grandas aunque fuera de la villa
Etimológicamente el topónimo viene de farra, de far, farris, que es una modalidad de trigo o escanda, aunque no referido posiblemente a plantaciones de este cereal, sino a un usos metafórico de la voz en base al diminutivo- despectivo farrapa 'cosa muy blanda', de ahí farrapes 'papillas de harina' o 'gachas de maíz' y farrapos 'harapos', como dice García Arias
"En asturiano las farrapas son 'farinas de maíz'. Por otra parte, esfarrapar es 'desgarrar, destrozar, deshacer completamente algo'. Y farraspá es una 'nevada grande' que coge por sorpresa. Tal vez se trate de un uso metafórico de la voz, aplicada a una tierra 'llena de pizarras que se deshacen en las tormentas y torrenteras propias de aquellos altos, como si de farinas se tratara"
Al llugarín d'Escanlareschámanai montaña fría,malhaya el agua que corre¡qué buenas rapazas cría!
Allí, en las cercanías de El Carbayo, se dividen los caminos a Escanlares y a El Couso, topónimo este muy caminero, del latín cursum 'carrera, curso'. Escanlares por su parte acaso tenga que ver con la escanda o 'trigo de montaña'
Crece la hierba pero se pasa bien, aunque sea en fila india, y empezamos a subir, aunque al principio casi imperceptiblemente
Aquí sí se acaba el guardarraíl y podemos cruzar con más seguridad, pero atentos a la entrada y salida de vehículos
Cuzamos la marquesina para seguir por la AS-12, donde vemos la nave de Industrias Lácteas Monteverde, donde se hace el famoso Queso Tres Oscos,, concejos de los que son vecinos los tres socios fundadores en 1970, de ahí su nombre
La marquesina es un buen lugar para sentarse a descansar un instante o para refugiarnos del solo o de la tormenta. Ahora sí que tendremos que caminar un tramo, hasta la fábrica de quesos, saliendo a la carretera
Es en Penafonte donde dejaremos la carretera que tomamos en Xestoselo para iniciar el gran repecho al Alto do Acebo por las laderas de El Zarro o Monte do Zarro (1.022 m), fácil de reconocer por loa aerogeneradores de su cumbre. Después se sube por el Monte da Curiscada a la crestería de A Serra do Acevo, que culminamos un poco a la izquierda del Pico Cuia (1.108 m), entre los eólicos del fondo. En esa zona el Camino es llamado El Camín Grande y hubo un hospital de peregrinos, el último de Asturias. Más a la izquierda y fuera del Camino está Pedras Apañadas (1.202 m), el más alto de la sierra, reconocible por su gran cortafuegos
Más bajo y más cerca reconocemos las praderías de El Coto (721 m) con algunas casas de Nogueiróu, parroquia de Grandas, aldea famosa por su patrimonio histórico artístico de iglesia y casonas barrocas
Prácticamente no tenemos arcén, solamente una pequeña franja que toma la vegetación según seguimos caminando por la curva
A la derecha, una de las casas de A Farrapa, con la maqueta de un hórreo a la entrada, sobre un pedestal
Otra hermosa vista de Valdacampa con A Costa da Farrapa. El topónimo Costa, especialmente abundante, no tiene que ver con litoral alguno sino con 'cuesta'
Dejamos a la derecha el ramal que sube a las casas de A Farrapa y seguimos de frente carretera adelante. La curva sigue teniendo poca visibilidad
"La recogida diaria de materia prima directamente del ganadero a la fábrica se realiza en la zona de Los Oscos, Grandas de Salime, Pesoz y Pola de Allande.
La leche se procesa en unas modernas instalaciones ubicadas en Grandas de Salime.
Todo el proceso de fabricación se encuentra totalmente automatizado y controlado informáticamente. Los activos recientemente estrenados sorprenden a cuantos tienen ocasión de visitarlos por su modernidad, ya que cuentan con los últimos avances tecnológicos existentes en el mercado y con soluciones diseñadas a la medida realmente innovadoras".
"Este queso, elaborado desde épocas medievales en Villanueva de Oscos, pues así lo confirman diversos documentos del monasterio benedictino de Villanueva de Oscos, que consigue mantener su elaboración gracias al tesón de algunos artesanos y a una industria de la zona, Industrias Lácteas Monteverde, que, siguiendo los pasos de la elaboración tradicional, recuperan un producto que había desaparecido".
"Enrique, uno de los fundadores, es originario de una diminuta aldea en la comarca de Los Oscos, un rincónolvidado en el que no se conocía otra vida que no estuviera basada en la economía de subsistencia de cada familia. Cuando era un niño, la vida le brindó una oportunidad que terminaría cambiando su destino: pasar una temporada estudiando en Gijón.
En cuanto puso un pie en la ciudad, quedó asombrado por el estilo de vida, la riqueza y las abismales diferencias que existían entre su remota aldea natal y aquel lugar lleno de promesas. Desde entonces, no pudo sacarse de su cabeza la preocupación por las personas que se quedaron atrás, en su pueblo, luchando con la falta de oportunidades y las pocas perspectivas de mejora.
Este hombre, si de algo era consciente en aquel momento, era de la riqueza natural y la pureza de los recursos que su tierra natal ofrecía. Con esto en mente, sumado a la preocupación por el futuro de la región, se unió a otros tres socios (Paco, José Antonio y Abilio) que compartían la misma pasión y visión. Juntos decidieron crear una empresa con un propósito claro: aprovechar estos recursos naturales de altísimo valor para tratar de mejorar la calidad de vida de las personas de la región.
Entre todos los tesoros que su comarca ofrecía, la leche de las vacas destacaba por encima de todo. Así, con tan solo 20 vacas para comenzar, se aventuraron a elaborar queso de la única manera que conocían: siguiendo la receta tradicional que se había transmitido de generación en generación desde que en el s. XII los monjes del Monasterio de Villanueva de Oscos la trajeran a la región.
Así comenzó el viaje de nuestra empresa, con la historia de un niño de la comarca de Los Oscos que soñó en grande, se aferró a sus raíces y con amor por su tierra, convirtió el queso de oscos en un símbolo de esperanza y prosperidad para su gente".
Han sido colocadas dos grandes rocas que evitan el paso de vehículos por esta vereda, franja verde en la que se han plantado varios árboles
"El cachopo “L’Auténticu”, del restaurante La Cantina de Villalegre de Avilés, ha sido reconocido como el Mejor Cachopo de España 2026 en el Salón Gourmets de Madrid, uno de los principales eventos gastronómicos del país.
Elaborado con Ternera Asturiana IGP, jamón de Tineo, Queso Tres Oscos tierno y una crema casera siguiendo una receta tradicional, el cachopo ganador ha destacado por su equilibrio, sabor y ejecución.
Además, el segundo clasificado del certamen, presentado por el Restaurante Bar d’momento de Granada, también contaba con Queso Tres Oscos tierno en su elaboración, reforzando la presencia de la marca en las propuestas mejor valoradas por el jurado.
Este reconocimiento se suma a una trayectoria reciente en la que Queso Tres Oscos ha estado presente en algunos de los mejores cachopos de España, formando parte de las recetas ganadoras en las ediciones de 2022, 2025 y 2026.
Para la compañía, este tipo de hitos ponen en valor el papel del producto en la cocina profesional, donde la calidad de la materia prima, la regularidad y el comportamiento en cocina son determinantes en el resultado final.
Desde Queso Tres Oscos, queremos trasladar nuestra enhorabuena a los equipos de La Cantina de Villalegre y D’momento por el trabajo realizado y por situar el cachopo asturiano entre las referencias gastronómicas más destacadas del país.
Elaborado en la alta montaña del occidente de Asturias desde hace más de 55 años, Queso Tres Oscos continúa formando parte de recetas que destacan por su sabor, su autenticidad y su conexión con el origen".
Una señal nos advierte que tenemos que cruzarla en este lugar. Fijémonos que tiene la denominación antigua, AS-28, desaparecida en 2017, como hemos dicho
Lo mejor será seguir de frente sin cruzar, pues al menos a la derecha tenemos algo de sitio para caminar
La señal nos informa que estamos saliendo del núcleo de A Farrapa
Se ven bastante bien y tendría porqué despistarse nadie y seguir de frente carretera adelante, peligrosamente
A continuación es el Pico Busbeirón (1.285 m), concejo de Allande, donde se unen A Serra de Vilar y a Serra de Gallardo, con los picos de los puertos de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias en el horizonte
El prado de la izquierda llega hasta la carretera, de la que cada vez nos alejamos más
No hay demasiados lugares donde poner señales pero con seguir la senda pisada en el prado no hay mayor problema
Volvemos a ver al oeste A Serra do Acevo, el tan cercano paso a Galicia, con su parque eólico, grandes molinos de viento blancos que destacan a kilómetros de distancia
Pero pronto nuevos paisajes se abren ante nosotros: hacia el norte-noroeste son los montes de A Bustela (718 m), El Chao de Barredo (728 m) y El Lombón da Coba, que caen sobre el valle del río Augüeira y sus cimas señalan la frontera con el vecino concejo de San Martín de Oscos/Samartín d'Ozcos
Es en este lugar donde empezamos a bajar poco a poco por esta campera que forma parte de las estribaciones meridionales del Pico Bornela, cerca del Chao da Serra y su necrópolis tumular
En la bajada, salimos del brezal y por los prados de Os Chaos y Xuntacasa seguimos bajando suavemente hacia Cereixeira, del latín cerasium 'cereza', señal que en tiempos habría en el lugar abundantes cerezos o cereixales
Las más de las casas de Cereixeira se asientan en una pequeña llanura al sur de la cuenca y valle del río Augüeira y sus afluentes. Ahí vemos la carretera AS-12 y el cruce con un tramo de la antigua comarcal, a donde llegaremos nosotros pasando junta la antigua tienda-bar de Casa Federico y en dirección a La Parrilla, la antaño famosa casa de comidas del pueblo (justo enfrente de la unión de ambas vías, segunda casa por la izquierda
Por otro bello paisaje entre praderías y bosquetes llegaríamos a Malneira y, sin pisar tampoco la carretera, continuaríamos por bellos parajes arbolados camino de Castro. Al fondo es el monte de A Cernada o A Celada (812 m), en la Serra de Trabada, a cuyos pies el río de Riodecabalos da sus aguas al Augüeira
Y ahí tenemos Castro, cuyo albergue abrió sus puertas como albergue juvenil en 1990, es decir, tres años antes del célebre Xacobeo'93 que supuso la promoción del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, luego más llamado Camino Primitivo. Un poco más allá y cercano al Camino se encuentra el castro del Chao Samartín. Al fondo es el monte Lombreiros (834 m), también en la Serra de Trabada. Mucho más al oeste están los altos de As Penas das Fontes (961 m), en la frontera con Galicia y cerca del Alto do Acevo
El Albergue de Castro, con sus instalaciones, es la casa de piedra de dos plantas que vemos en esta foto a la izquierda, a donde el Camino en una corta cuesta al salir de los bosques por donde llega de Malneira. Las casas de la derecha constituyen el barrio de As Bobias
No tardaremos en llegar a Padraira, solar de una histórica malatería u hospital de leprosos, el Hospital de San Lázaro de Padraira, extinguido en el siglo XVIII y junto al que pasará el Camino, un poco apartado de la carretera y de las casas, justo por encima, por los bosques de la ladera, en línea recta de derecha a izquierda, bajo los peñascos o penedos del Monte de Padraira, cuyas picudas formas se ven desde muy lejos y llaman la atención
Es la largada loma de Pena Longa (814 m) y As Lamas (821 m), por cuya ladera sigue el camino hacia Xestoselo y Penafonte. El antiguo lazareto se encuentra realmente algo más al sur, en los bosques de la izquierda de esta foto
Son los últimos kilómetros asturianos del Camino Primitivo, aproximadamente unos diez hasta la frontera autonómica y unos veintitrés hasta A Fonsagrada
Un encantador paisaje intensamente verde que divisamos camino de Cereixeira por Casa Galeguín









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