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lunes, 20 de junio de 2016

LA PONTE CAYÉS: EL PASO DEL NORA Y LA ENTRADA EN LLANERA (ASTURIAS) LA CATEDRALINA, CAMPIELLO Y EL ALTO LA ERMITA

La Ponte Cayés sobre el Nora, al fondo La Cuesta Naranco

El Camino de Santiago del Norte pasa de la parroquia ovetense de Villaperi a la de Cayés, en Llanera, cruzando El Río Nora en La Ponte Cayés, viejo puente de piedra del que existe certeza documental escrita desde el siglo XIII pero cuya existencia revela ser muy anterior, acaso de época romana, sobre un vado fluvial mucho más antiguo, en uno de los caminos principales entre la costa y en interior, cercano al solar de la mítica civitas de Lucus Asturum, unos pocos kilómetros más al norte y en el mismo concejo de Llanera, centro administrativo romano en el territorio de la actual Asturias central, poblado por los astures luggones


El puente que ha llegado a nuestros días es muy diferente al original, pues fue muchas veces reconstruido y reformado. La estructura actual se basaría en la del siglo XVI, la última gran reforma antes que, un par de siglos después, el camino principal pasase a ser la nueva Carretera Real o Carretera de Castilla, que pasa un poco más al este, por Llugones y La Corredoria. No obstante siguió teniendo sucesivas intervenciones, hasta ahora las más importantes, las acometidas en él en la posguerra


En la actualidad, el histórico Camino, por el que se iba antaño tanto al puerto de Gijón/Xixón, como al de Avilés, es una vía local de más bien escaso tráfico en comparación con la carretera general, pero tampoco desdeñable, pues además del de los vehículos de los residentes circula, mucha atención, el relacionado con las cercanas canteras del Naranco

Cruzando La Ponte Cayés en dirección a Llanera

Esta es ahora y desde la recuperación y señalización del Camino de Santiago en los años 1990, la ruta empleada por los peregrinos que desde la Santa Ovetensis deciden continuar regresando a la costa poniendo rumbo a la villa y puerto avilesinos

El río Nora en La Ponte Cayés, paso a Llanera

Al cruzar el Puente, en la ribera llanerense, vemos El Molín de La Ponte, viejo molino que trabajaba con la fuerza motriz del curso fluvial y llamado de esta manera por estar al lado de La Ponte, núcleo de población que tomó el nombre del puente y cuyas casas se disponen a ambos lados, por lo que unas están en Oviedo/Uviéu y otras en Llanera


Este antiguo molino harinero fue restaurado en 1997 pero su fábrica actual es del siglo XVIII, con dos pisos (casa-molino). Se sabe que esta presa afectó seriamente en 1522 a la estructura del puente, junto con las continuas riadas, lo que haría necesaria una de sus sucesivas reparaciones-reconstrucciones


Su origen debe ser muy antiguo pues la presa que llevaba el agua para que trabajase su maquinaria es del siglo XII, sabiéndose de actividad molinera ininterrumpida aquí desde el medievo, si bien la que hay actualmente es de 1887, leemos en el libro Llanera de Ramón Rodríguez Álvarez, de la serie Asturias concejo a concejo del Real Instituto de Estudios Asturianos y publicado en 2007:
"Tiene planta rectangular con puerta adintelada y cubierta a dos aguas. Hecho en mampostería, emplea el sillar en la puerta adintelada, esquinas y en los arcos bajo los que discurre el agua. Conserva su maquinaria en buen estado"


Al otro lado, nos aguarda La Capilla la Ponte, construida en el siglo XVII en estilo barroco, que fue los Díaz Caneja, cuya casa palacio veremos a la izquierda, al, pasar al otro lado. Además, "hubo un par de robles centenarios que, según la voz oral, no abrazaban cinco hombres, desguazado por las motosierras en la década de los ochenta", nos informa el filólogo y profesor Xulio Concepción Suárez en su estudio La toponimia de Llanera: un conceyu en el tiempu


En la actualidad La Ponte es paso seguro de vehículos, si bien solo uno de cada vez, no habiendo espacio para que dos turismos puedan cruzarse, por lo que el peregrino, andarín o bicigrino, ha de extremar las precauciones al caminar por él, si bien tampoco ha lugar a que los coches circulen demasiado rápido en este tramo


El Río Nora ante nosotros, además del puente, Xulio Concepción nos dice que por la presa se podía cruzar el río cuando este estaba bajo, existiendo asimismo también una lancha y zonas de baños:
"Es el río principal que separa por el sur Llanera del concejo de Oviedo. A él vierten sus aguas varios arroyos que discurren por las citadas parroquias. Tal vez, Nora se remonte ya al preindoeuropeo, *N-R- (corriente de agua), el río importante en su tiempo: pesca en invierno, comunicaciones, transporte… El río Nora fue importante en su tiempo para toda la redonda; por ejemplo, tenía varias zonas de baños, a donde acudían las gentes de los alrededores a bañarse en verano. Así, en Cayés algunas eran más peligrosas, como El Camparanón. El Camparonín era menos peligroso, se bañaban hasta los más pequeños. En La Vega, las muyeres hacían en este tramo la colada sobre el río, y aprovechaban también para bañarse. 

En El Puente Cayés, había un remanso, no sólo para bañarse, sino que hasta tuvo una lancha para cruzar. Otra zona destacada de baños era El Molinón, en Guyame, San Cucao, donde todavía se conservan dos molinos."

Sobre los pozos de El Camparón y El Camparonín, Xulio Concepción manifiesta que son dos topónimos especialmente significativos, dando noticia de que hubo no uno sino dos molinos:
"Son dos zonas del río Nora distinguidas por el nombre para describir las circunstancias de las aguas para bañarse. Los sufijos (aumentativo y diminutivo) reflejan lo bueno y lo malo: más peligroso, El Camparanón; nada peligroso, El Camparonín, en el que se bañaban hasta los más pequeños. Es la lengua al servicio del pueblo: dos campos (lat. CAMPUM), pero muy distintos para los usuarios. Los nombres avisan también, para ello los pusieron los pobladores precedentes en el tiempo, que tal vez hayan experimentado los peligros del río en esos tramos." 

El río Nora, al bordear el Monte Naranco, forma la frontera del concejo de Oviedo/Uviéu por su mitad superior, de este a norte y oeste, por eso su territorio era en la Edad Media llamado "de Nora a Nora". En estos parajes se descubrió en el año 2001 una cueva prehistórica, La Torca L'Arroyu, con material neolítico tal como piedras pulimentadas y cerámica. En Geoarqueología de los procesos de vertiente holocenos en la cueva de Torca l’Arroyu (Llanera, Asturias, España), los arqueólogos y especialistas J. F. Jordá Pardo, R. Estrada García, J. S. Mestres Torres, J. Yravedra Sainz de los Terreros y C. Marín Suárez, nos cuentan así del lugar y sus hallazgos:
"Torca l’Arroyu fue descubierta durante la construcción de la nueva red de saneamiento de Llanera (Asturias, España). Es una pequeña cueva desarrollada en las calizas y margas del Cretácico superior rellena por sedimentos cuyo techo presenta una abertura tipo torca. El depósito tiene forma de cono cuyo vértice se encuentra bajo la torca y está formado por capas inclinadas depositadas a partir de los arrastres producidos en la ladera exterior. En estos niveles se recogieron materiales arqueológicos, restos óseos y fragmentos carbonosos. (...)

 Las dataciones de los huesos asociados a materiales arqueológicos nos indican la existencia en la ladera exterior de un asentamiento humano holoceno, cuyos materiales fueron arrastrados por la ladera y depositados en la cueva en una fecha posterior, como consecuencia del desarrollo de un incendio, proceso este que se repitió años después como atestigua la fecha más reciente. Las fechas 14C fueron sometidas a calibración dendrocronológica y comparadas con las de otros yacimientos cantábricos de similar cronología."

Desde que, pasando de Villaviciosa a Sariegu en La Campa, bajábamos cerca de sus fuentes en Puente Ñora, cerca de Valvidares, hemos seguido el curso de este río, más o menos cerca, hasta llegar hasta aquí. Forma el gran valle central asturiano y ofrece desde la más remota noche de los tiempos un paso franco y natural, enlazado con el río Piloña, entre el oriente y el centro de Asturias. Aquí lo dejamos nosotros, de la misma manera que los peregrinos del Camino Primitivo lo cruzarán y dejarán no mucho más al oeste, una vez pasado el Monte Naranco, cuyas estribaciones septentrionales vemos a la izquierda, en otro puente histórico, La Ponte Gallegos, por donde pasarán de Oviedo/Uviéu a Les Regueres


Y esta es nuestra entrada en el concejo de Les Regueres, con la Capilla la  Ponte a la derecha, en la umbría del arbolado, también llamada Capilla del Palaciu  por la casona de los Campomanes-Díaz-Maldonado, que tenemos a la izquierda, construido como la capilla del siglo XVII, aunque con profundas reformas posteriores


Frente a la capilla, y una vez cruzado el puente, tenemos una bifurcación, en la que el Camino seguirá todo de frente la cuesta de Campiello, actual Carretera de Cayés (LL-11)


Esta capilla barroca, bajo la advocación de la Virgen de la Ponte o Virgen del Puente, hizo las veces de panteón familiar, desde aquí nos parece tener planta cuadrada pero realmente es rectangular, alargada hacia atrás y de nave única. Los árboles nos ocultan asimismo su presbiterio, de menor anchura, así como su sacristía, sita un poco más atrás en este lado derecho o de la epístola


Fijémonos en que, como tantas veces pasa, las sucesivas capas de asfalto para reparar la carretera han dejado la capilla a un nivel sensiblemente más bajo que el Camino. En La Ponte, cementerio de nobles, Paula Tamargo redacta para La Nueva España del 16-3-2023 este artículo en el que nos informa de su interior, que suele ser difícil de ver al estar cerrada permanentemente, guiada por el citado Ramón Rodríguez Álvarez, el autor del libro Llanera del RIDEA:
"La iglesia de La Ponte, en Cayés, es uno de los elementos más singulares del patrimonio de Llanera por muchos motivos, entre ellos su peculiar diseño de planta cuadrada y estilo barroco. Pero es su interior el que guarda las pistas del pasado esplendoroso de la familia que la ordenó construir: algunos de sus miembros reposan en tumbas dentro del templo y es uno de los enterramientos el que resulta más espectacular por su hermosa factura y por contar con un impresionante escudo de armas sobre el sepulcro. 
La iglesia, del siglo XVII, es en realidad una capilla-panteón y fue Francisco Díaz de Campomanes y Cienfuegos quien ordenó edificarla para su familia frente a la casa que tenían en Cayés. En el suelo del ábside del templo hay varias sepulturas aunque en muy mal estado de conservación y ahora difíciles de apreciar pues sobre el piso hay restos de escombros de un derrumbe. 
Pero lo que destaca dentro de la iglesia es el sepulcro empotrado bajo arcosolio, fechado en 1738 y construido por el maestro de cantería Gregorio de la Roza, según explica Ramón Rodríguez, director del Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea) en su libro sobre el concejo de Llanera. Esta tumba, hermosa aún pese a su mal estado de conservación, la atribuye Rodríguez a miembros de la rama Campomanes Maldonado de esta familia.

"La casa de Campomanes fue fundada en 1610 por don Juan de Illanes, dignidad del cabildo de la Catedral de Oviedo para su hermana doña María de Illanes, casada con Francisco Díaz de Campomanes, señor de la casa de la Torre de Barrios de Luna (León) en cuya iglesia parroquial se conserva un sepulcro con las mismas armas que tienen sus descendientes en la capilla de La Ponte de Cayés", explica Rodríguez en su trabajo. 
El escudo de armas del sepulcro de Llanera es uno de los elementos que mejor se conserva del conjunto y constituye una pieza digna de ver, aunque la capilla es de propiedad privada y por ello no accesible al interior, aunque sí puede verse desde el exterior, ya que está justo al lado de la carretera. Son sus nuevos dueños -la propiedad la adquirieron hace poco tiempo- los que han rehabilitado el tejado del templo para frenar el deterioro del inmueble."

La fachada principal tiene dos niveles, en el inferior está la puerta de acceso, adintelada, con sendos vanos adintelados a cada lado, ventanas que han quedado al nivel del pavimento. Arriba, una hornacina estaría destinada a albergar una imagen religiosa



En el año 2013 otra periodista, Ruth Arias, publica para otro periódico, El Comercio, que Cultura ordena la reconstrucción de La Ponte Cayés, a fecha 1 de mayo:
«La reconstrucción de la cubierta, previo amarre y consolidación de la coronación de los muros». Esa obra es el mínimo que la Consejería de Cultura exige a los propietarios de la capilla de La Ponte, la actual marquesa de Santa Cruz de Marcenado. El requerimiento pide al Ayuntamiento de Llanera que ordene «el cumplimiento del deber de conservación» de la capilla, un edificio incluido dentro del Catálogo urbanístico de protección integral, y marca unas actuaciones prioritarias. Entre ellas, la elaboración en un plazo de tres meses de un documento técnico sobre la seguridad estructural del edificio que estudie cuáles son las causas de los daños de las fachadas Oeste y Sur, así como la limpieza del interior y de la vegetación «que coloniza los muros». 
La maleza impide prácticamente la entrada al edificio, cuya puerta ha quedado situada además a un nivel inferior al de la carretera. El inmueble presenta humedades desde hace años, y la techumbre se derrumbó hace alrededor de año y medio. Los daños, ni siquiera han podido ser evaluados, ya que cuando el pasado verano un técnico de la consejería acudió a hacer una inspección, no pudo acceder. 
La asociación de vecinos de Cayés pedía entonces que se instase a la propiedad a ejecutar los arreglos, y Cultura ha terminado por darle la razón y realizar el requerimiento. Pero el interés de la consejería va incluso más allá, y estudiará la posibilidad de incluir, no sólo la capilla, sino también otras construcciones como el palacio de los Díaz Campomanes, el puente y el molino de Cayés en el Inventario de Patrimonio Cultural de Asturias «dado el interés del conjunto de elementos que se sitúan en la vía complementaria del Camino de Santiago, de gran tránsito de peregrinos que se dirigen de Oviedo a Avilés». 
Por otra parte, Cultura también traslada al Ayuntamiento de Llanera «la preocupación por los daños que en el conjunto pudiera producir el tránsito intensivo de vehículos pesados». Los camiones atraviesan el puente y pasan al lado de la capilla, por lo que exige una evaluación de posibles daños. Otro tanto para los vecinos de Cayés."


Enfrente de la capilla hay una bifurcación, el Camino como hemos dicho sigue de frente, pasando junto El Palaciu, justo después del cruce, muy reformado en 1836, pero antes, a la izquierda, está El Camín del Molín, que pasa frente a la Casa'l Molín, vinculada al Molín de la Ponte


Allí hay una empalizada con un rellano que es un hermoso mirador desde el que podremos contemplar frontalmente el puente y ver sus arcos y estructura


Hay igualmente un panel con un texto explicativo de la etapa del Camino de Santiago de Oviedo/Uviéu a Avilés


En esta placa tenemos un mapa con al itinerario a seguir: el Camino de Santiago atraviesa el concejo de sur a norte por su mitad, yendo desde aquí a Posada, su capital, para luego subir a La Miranda o Alto la Miranda y seguidamente bajar al valle de Solís, en Corvera, paso directo hacia Avilés


La Ponte Cayés es un puente de dos arcos, uno mayor que otro y casi ocultos por la vegetación, documentado desde el año 1267 pero cuya estructura actual es del siglo XVI. Por él pasaba el secular camino antiguo de Avilés, anterior a la carretera y recuperado ahora como senda xacobea


En 1270 el puente ya aparece mencionado en la Carta Puebla que Alfonso X El Sabio concede al concejo de Siero, realizándosele una profunda reparación a finales del siglo XV, cuando llegó a peligrar su integridad por causa del paso continuo de carros, el cual se prohibió y evitó colocando una gran piedra en medio, compartimos la historia de La Ponte que nos ofrece la Wikipedia:
"Tiene origen medieval aunque a lo largo de su vida ha sufrido varias reparaciones y reconstrucciones. De su fábrica medieval no queda ningún resto, siendo su traza actual del siglo XVI. «La ponte» de Cayés es mencionada en la carta-puebla otorgada Alfonso X el Sabio al concejo de Siero, en 1270. Alrededor de finales del siglo XV se realizó una intervención para reparar los daños causados por el tránsito de carros, que fue prohibido. Para ello se colocó una piedra de gran tamaño en medio de él.​ Por el puente pasaba el camino real que comunicaba la ciudad de Oviedo con la villa de Avilés y su puerto, a través de Llanera y Corvera, siendo una de las principales vía de comunicación de Asturias. En el siglo XVI el puente sufrió diversas reparaciones debido a las riadas del Nora, que en 1522 se vio agravada por la presa del molino​ y la de 1552, en que perdió uno de sus seis pilares. Posteriormente hubo otras intervenciones en los siglos XIX y XX, tras la Guerra Civil. Actualmente tiene dos arcos de diferente tamaño, estando el central, de mayor tamaño y sobre el cauce del río, reconstruido con hormigón armado."

Ahí  tenemos el gran arco central y la tupida vegetación de las alisedas ribereñas, a las que Ramón Rodríguez Álvarez les dedica todo un apartado de su libro Llanera de Asturias concejo a concejo:
"... alisedas ribereñas, que se ubican en las riberas del río Nora y sus afluentes y se asientan en suelos ricos en bases. Además del aliso (Alnus glutinosa), están presentes los fresnos (Frasinus excelsior), carbayos (Quercus robur), olmos (Ulmus glabra) y sauces arbóreos (Salix alba y Salis fragilis). Abundan los arbustos, como la zarza (Rubus ulmifolius), el avellano (Corylus avellana), el saúco (Sambucus nigra), el laurel (Laurel nobilis) o el cornejo (Cornus sanguinea), y el sotobosque es muy diverso, Entre las plantas más llamativas de estos medios podemos citar el zubón, suelda o sanatodo (Hypericum androsaenum), de grandes flores amarillas y frutos tipo baya, muy utilizados por la medicina popular y, sobre todo, a lo largo del Nora, las alisedas incorporan una rara y llamativa planta de grandes flores azules, el acónito o matalobos lusitano (Aconitus napellus subps. lusitanicum), siendo este territorio de Asturias donde se conoce esta planta. La orla arbustiva más típica de estos bosques de ribera son las saucedas de salguera negra (Saliz antrocinerea), y en algunos tramos del Nora es posible contemplar, por delante de las alisedas, las saucedas blancas ribereñas (Salix alba). Una gran parte de los terrenos de la vega del Nora, cuya potencialidad corresponde a bosques ribereños de alisos, ha sido transformada por el hombre en prados que ofrecen la ventaja de producir hierba fresca en verano, cuando en los asentados en la ladera la producción puede llegar a paralizarse por la escasa disponibilidad hídrica del suelo. Estos bosques de ribera están protegidos por ley, ya que figuran como hábitat prioritario en el Anexo I de la Directiva 92/43 de la Unión Europea, relativa a la conservación de hábitats naturales y de la fauna y flora silvestre de Europa".

Después de ver el puente retomamos el Camino, dejando a nuestra izquerda El Camín de la Ponte y continuando por la Carretera Cayés LL-11, dando vista a El Palaciu o casa de los Díaz Campomanes, linaje oriundo de Barrios de Luna, al norte de León, asentado en Asturias por matrimonio de María de Illanes, dueña de esta casa, y Francisco Díaz Campomanes


La casa actual fue reedificada sobre la antigua en 1836 y es la de la izquierda de las dos anexas, de dos pisos y buhardilla. En abril de 2023 se daba la noticia que Patrimonio había dado el visto bueno a su restauración para hacer un hotel con apartamentos. La casa de la derecha fue el bar El Palacio que abrió sus puertas en 1955 y cerró en la década de 1990, del que nos informa el historiador Chema Martínez en su trabajo Bares tienda en Llanera 2ª parte:
"En La Ponte de Cayés, adosado a la derecha del palacio, noble edificio reedificado en 1836, y hoy día todo el conjunto propiedad de ciudadanos chinos. Difícil precisar sus inicios, que se suponen sobre 1955, cuando se recuerda a Baltasar Fernández, natural de Fitoria y su mujer Mercedes Peláez Martínez, de Cayés, al frente del mismo. Posteriormente estaría al frente Pepe el Cubano también conocido como Pepe Rogelio, de Villaperi y en otro momento, Manuel Seijas y su  mujer María, a quienes siguió uno de sus hijos. 

Terminó su actividad en la década de 1990. Un mostrador de madera frente a la puerta de entrada, una puerta de acceso al piso de arriba tras el mostrador, y algunas mesas del mismo material donde se servían menús y se jugaba a las cartas, son los recuerdos que perduran en los mayores del lugar. Era tradicional jugarse una botella de sidra en las partidas de bolos en la bolera de cuatreada que tenía delante del edificio"

El Camino, aquí carretera local, sube todo recto un buen tramo al lado del viejo muro de la casa, al que habremos de ir bien pegados pues, como podemos comprobar, no existe arcén y apenas una estrecha franja de cuneta


Recalcamos que, aunque el tráfico no es tan intenso, ni mucho menos, como el de las carreteras generales, no es inapreciable ni ocasional tampoco, e incluye el paso de camiones, pues no olvidemos la cercanía a las canteras del Naranco ni a dos de los grandes polígonos industriales de Asturias, Silvota y Asipo, que son además de los pioneros


Este trayecto por carretera se prolonga unos 600 metros, hasta llegar al campo de la iglesia parroquial de Cayés, al otro lado de los árboles del fondo, donde tomaremos un ramal a la izquierda que nos subirá a las casas del pueblo de Campiello


Si bien es un trayecto por asfalto y en el que hay que ir bastante pendientes de los coches que puedan venir, el entorno es muy agradable, de arboledas, campiña y matorrales ribereños, según nos despedimos del Nora, aunque no aún de su gran valle y cuenca fluvial


Subiendo recto y en rampa, aunque suavemente, el Camino gana altura mientras sigue, a nuestra izquierda, el largo muro de El Palaciu, cubierto de vegetación


Los árboles señalan nuestra proximidad a la iglesia parroquial y a la subida a Campiello, pero también la inmediatez de una curva cerrada a la izquierda, sin visibilidad


Bien arrimados seguimos subiendo especialmente atentos en este lugar, La Viña, un topónimo que delata antiguos cultivos vinícolas de los que no queda ni memoria, reflejado en la Carta paleolítica de Cayés, del erudito Emilio Marcos Vallaure (año 1965), que podemos ver en las páginas 64 y 65 del libro Llanera de Ramón Rodríguez Álvarez


El muro se cubre de helechos y, como podemos comprobar, no hay espacio entre la calzada y la tapia


Seguidamente viene otro trecho recto, con mejor visibilidad. A la derecha, oculta entre los árboles, está La Fuente'l Merín, cercana al río, una a las que antaño se acudía a por agua, antes de que, felizmente, se dispusiese de ella en todas las casas, "fuente con agua muy buena subiendo de La Ponte hacia El Postiellu, hoy contaminada por el río Nora", nos dice Xulio Concepción, así como que etimológicamente tiene que ver con el ganado merino (ovejas procedentes de Extremadura, en tiempos de trashumancia). Tampoco se descarta un diminutivo de Merus o Meronius, antiguo posesor de una villae agrícola tardorromana o altomedieval de ser así, de la misma manera de Cayés era la villa de Caius y Villaperi la villa de Petrus, "Más dudoso aquí el adjetivo MERUS (claro, transparente) aplicado a veces a ríos, parajes soleados…"


Cruce de caminos y llegamos a Campiello, uno de los barrios de esta parroquia de Cayés y diminutivo de 'campo', del que Xulio Concepción nos da noticia en su trabajo:
"Barrio más alto de la parroquia, en el que sobrevive un texu centenario. En el lugar de La Ermita se dice que hubo capilla, aunque no quedan vestigios; aquí se mayaba el trigo o la erga, el pan, para separar el grano de la poxa (la cascarilla), antes de aventarlo (limpiarlo lanzándolo al viento con la estrategia especial de las muyeres). Había varias erías: Cafernández, Los Eros, Las Viñas…" 

Aquí, ante el polideportivo, hay una bifurcación, en la que seguimos por la derecha, subiendo y rectos


Aquí está el azulejo con la concha y la flecha que nos lo indica. En el artículo De La Ponte a Villar, el tramo jacobeo de Llanera que conecta del Camino Primitivo y el de la Costa, la periodista  Sara Arias publica en La Nueva España del 13-10-2023, este resumen del itinerario jacobita por el concejo, con interesantes datos:
"El tramo del Camino de Santiago que discurre por Llanera atraviesa el municipio de Sur a Norte en un recorrido considerable, de algo más de diez kilómetros, no excesivamente duro, pues discurre en llano buena parte del trayecto, si bien cuenta con algunas subidas que requieren esfuerzo. Realizarlo puede llevar entre hora y media y dos horas de tiempo, aunque todo depende del ritmo que se lleve y si se hacen paradas o no para descansar o disfrutar de las panorámicas y el patrimonio que va saliendo al paso. Lo ideal es organizar una escapada de un día al concejo para pasar la mañana y la tarde, pararse a comer en un área recreativa y poder aprovechar y conocer bien lo que esta ruta ofrece al visitante.
El itinerario parte de la zona de La Ponte, en Cayés, un punto en el que ya hay mucho para ver. El puente sobre el río Nora, la capilla del siglo XVII vinculada a la Casa de los Díaz de Campomanes que se sitúa justo en frente y el Molín de la Ponte, rehabilitado y que se considera el más antiguo de Asturias. 
"Clasificado tradicionalmente como edificación documentada en el año 1267, sin embargo se ha podido localizar una cita anterior donde figura incluido en el Libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo en la donación efectuada por el rey Ordoño II, el 8 de agosto del año 921", figura en el expediente de la consejería de Cultura sobre este elemento que forma parte del conjunto de La Ponte. 
"Clasificado tradicionalmente como edificación documentada en el año 1267, sin embargo se ha podido localizar una cita anterior donde figura incluido en el Libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo en la donación efectuada por el rey Ordoño II, el 8 de agosto del año 921", figura en el expediente de la consejería de Cultura sobre este elemento que forma parte del conjunto de La Ponte. 
Dejamos atrás este lugar y subimos en dirección a Campiello, donde hay un área recreativa. Frente a ella, la iglesia de San Martín. La ruta sigue pasando el antiguo lavadero de Cayés en dirección a Ables. Son numerosas a lo largo de trayecto las conchas de cerámica que indican la dirección correcta, así que hay pocas opciones de pérdida. 
Dejamos atrás este lugar y subimos en dirección a Campiello, donde hay un área recreativa. Frente a ella, la iglesia de San Martín. La ruta sigue pasando el antiguo lavadero de Cayés en dirección a Ables. Son numerosas a lo largo de trayecto las conchas de cerámica que indican la dirección correcta, así que hay pocas opciones de pérdida. 
Por esta zona, el caminante irá viendo panorámicas de Ables, Severies, el monte La Cogolla, Posada o Santu Firme. Siguiendo el camino se llega a Posada, capital del concejo, donde, en caso de ser un peregrino, se puede sellar la credencial en la oficina de turismo.

A Posada se llega por la zona de El Cruce. Luego la ruta jacobea se dirige por la Avenida en Oviedo para encarar la subida a Santu Firme por las calles Carrión y Quintana. Retomando la carretera y, bordeando la ladera del Monte Santu Firme, el recorrido va hasta el Alto de la Miranda. "Se continúa por la carretera local LL-9, cruzando para ello unas vías de ferrocarril y tomando el camino que cruza el río de Villar. Se entra desde aquí en el concejo de Corvera por los pueblos de La Sota y Solís", describe el itinerario la información municipal que pone en este punto el fin del Camino en Llanera al enlazar ya con los tramos de la comarca de Avilés."

A la derecha la Casa Luciano Arroyo, con piso alto, corredor y palmera en su parcela. Más a la derecha vemos la iglesia parroquial, dedicada a San Martín y llamada La Catedralina tras su construcción, sustituyendo al templo anterior, entre finales de la década de 1920 y principios de la de 1930, por iniciativa del entonces párroco, Manuel Antuña


Al fondo, acabando este tramo de cuesta, vemos el castañéu o bosque de castaños que constituyen el área recreativa allí existente, un buen lugar sin duda para hacer un alto y reposar de esta cuesta de La Ponte y antes de subir a lo más alto de Campiello


El nombre de la casa con azulejos, donde destaca que hace el nº1 de Campiello a efectos postales


Al pie del área recreativa hay una curva, aunque con algo más de visibilidad que la anterior, si bien los árboles pueden ocultarnos los vehículos que vienen


La concha nos confirma que hemos de seguir de frente y cuesta arriba en este cruce, siempre por la carretera, dejando a la izquierda El Camín de Pustiello


No obstante, al empezar la curva ya podríamos meternos a la izquierda por el área recreativa y tomar el ramal que sube al núcleo principal de Campiello. Nosotros vamos a seguir de frente para ir a ver La Catedralina, siguiendo la señalización oficial


Aquí es donde ya podríamos desviarnos y entrar en el área recreativa, donde hay varios bancos y mesas


Y acto seguido también, tomar en esta bifurcación el ramal a la izquierda, que es un atajo que sube al lavadero de Campiello, donde enlazaríamos con el camino que sube de la iglesia cruzando la carretera


Pero, como hemos dicho, queremos ver La Catedralina, por lo que continuamos unos metros más por la LL-11 o Carretera de Cayés y pasamos delante de esta casa...


Justo después de la casa hay una marquesina de autobús y un camino que sube, es el señalizado y el que vamos a emplear


Pero antes, recalcamos, vamos a acercarnos a La Catedralina, a la derecha, cruzando en un lugar con buena visibilidad en ambas direcciones


La marquesina a nuestra izquierda; a ambos lados de la carretera hay un rellano, donde para el autobús



La iglesia de San Martín de Cayés no está en el mismo Camino sino a la derecha al fondo de un campo arbolado, por lo que es fácil que incluso nos pase desapercibida...



La entrada a la iglesia está un poco más arriba, justo pasando una caseta y a la derecha, enfrente del Camino, que sube a la izquierda


Un portón cierra el paso y un camino atraviesa este prado que fue campo de romerías


Ni siquiera desde aquí se llega a ver bien la iglesia, camuflada entre los árboles, aunque la torre, así como el camposanto a su izquierda (al norte, como es usual), delata su posición


 Así es Cayés, la parroquia de la "catedralina", titula para La Nueva España del 2-5-2022 Paula Tamargo su reportaje sobre este lugar de Llanera, donde nos explica la historia de este templo en base a los artículos que publicaba el desaparecido diario Región:
"Tiene la iglesia de San Martín de Cayés, en Llanera, una historia que algunos vecinos aún recuerdan pese al tiempo transcurrido desde que se produjo. En unos años hará un siglo que el entonces párroco, Manuel Antuña, puso todo su empeño en remodelar el templo dotándolo de una hermosa torre y en convertir su entorno en un bonito paraje que destacase en la localidad. Lo consiguió, porque el lugar, arreglado gracias a cuantiosas donaciones del propio cura, los vecinos y otros benefactores, sigue llamando hoy la atención del visitante. 
El detalle de las obras realizadas, cómo se pagaron y el afán del cura por sacar adelante el proyecto de mejora de la iglesia se puede leer en una de las páginas del desaparecido diario Región de fecha 29 de enero de 1931. “Existe beneplácito de los vecinos de la parroquia de San Martín de Cayés hacia su querido párroco don Manuel M. Antuña por su loable entusiasmo en favor de la Casa de Dios, que en la actualidad se halla como una ‘catedralina”, se lee en la crónica periodística, que así apoda al templo por los numerosos arreglos que se hacen en el plazo de pocos años. 
Los benefactores que hicieron posible convertir una humilde iglesia en una de mayor porte, arreglar y reparar el cementerio anexo y embellecer todo el conjunto son siempre los mismos: los vecinos, las donaciones de las empresas pujantes entonces en la zona y el cura, que siempre ponía lo que faltaba para llegar al total o, si acaso, aportaba por delante cantidades íntegras para algunos trabajos. 
El plan del “virtuoso” sacerdote, tal y como le califica la crónica periodística, se inició en septiembre de 1925, con la obra del nuevo presbiterio. El importe fue de 5.706, 45 de las antiguas pesetas, “habiendo contribuido para estas obras don Juan Álvarez Quintana, que en paz descanse, con 2.000 pesetas”, la “suscripción de los vecinos y alguna limosna de particulares 866 pesetas y 15 céntimos, el párroco con 2.850,30 pesetas”. Por su parte, “la Fábrica de Coruño dio las maderas, el techo, bóvedas, ventanas, puertas y andamios, más un carpintero unos cuantos días” y “la Fábrica Guisasola todo el ladrillo que se empleó y sufragó los gastos de decorado interior de dicho presbiterio”. 
Las mejoras siguieron en septiembre de 1929, con la ampliación del cementerio anexo. El coste fue de 3.149,9 de las antiguas pesetas. “Contribuyeron varios vecinos a razón de 50 pesetas por cada sepultura propia adquirida (...), contando entre estos a la Fábrica de Coruño, que adquirió la propiedad de diez sepulturas. La Fábrica de Guisasola dio el ladrillo y la teja para el depósito de cadáveres (...)”. 
Según el relato periodístico, el 12 de mayo de 1930 se terminaron asimismo los trabajos de construcción de la torre nueva de la iglesia, que incluyó la compra de una campana de 505 kilos de peso. “Costearon estas obras la Fábrica de Coruño, que prestó parte de la madera para el andamio, algunos sacos de cemento, unos hierros para sostener la campana y un obrero dos días para colocar esta y el pararrayos. La Fábrica de los Señores Guisasola Hermanos dio cientos de ladrillos y, el resto del importe, 9.634,64 pesetas, lo abonó el párroco”, se cuenta en Región. 
El 20 de junio de 1930 se terminaron las obras de ampliación del campo de la iglesia. Costaron 3.008 pesetas que pagó íntegramente el cura. Y el 22 de diciembre de ese año se terminó el camino que, partiendo del campo de la iglesia, terminaba en la rectoral. “Contribuyen a la obra de esta carretera la Fábrica de Coruño, que dio más de 20 kilos de pólvora, que arregló repetidamente las herramientas, dio la gandinga que cubrió la carretera y la transportaron en carros los vecinos del barrio de Campillo. El resto del importe, 966,50 pesetas, a que ascendió la mano de obra, fue abonado por el párroco”, se recoge en el artículo de prensa. 
El templo y su entorno sigue siendo hoy uno de los atractivos de la parroquia..."

La torre-campanario es de inspiración historicista, tan en boga por entonces, esta es por su parte la descripción del templo que realiza Rodríguez Álvarez en su libro sobre el concejo
"La iglesia parroquial de Cayés, cuyo santo titular es San Martín, tiene la estructura y distribución propias de las iglesias rurales asturianas de los siglos XVIII y XIX, aunque ha sido modificada en el XX. Es de una sola nave, con coro de fábrica y crucero marcado en la planta, cabecera pentagonal, así como sacristía adosada al lado de la Epístola. El pórtico lateral está cerrado y tiene a los pies una torre, del siglo XX, de estilo historicista, diseñada por José Crabiffosse"

La iglesia y su campo en verano, un estudio completo de su historia nos lo ofrece el investigador Alfredo Rodríguez Iglesias, historiador del Arte, en su blog Llanera: patrimonio y curiosidades:
"El aspecto actual de la iglesia parroquial de Cayés, dedicada a San Martín, lo debe todo a los años finales de la década de los años 20 del siglo pasado, cuando el párroco Manuel M. Antuña puso su empeño y dedicación a mejorar tanto el edificio como el cementerio anexo, dándole un nuevo aspecto a la construcción, tal y como podemos apreciar (...)
Antes de eso, la primera noticia relacionada con este templo que localizamos en la prensa, concretamente en el periódico La Época el 28 de febrero de 1850, es la del nombramiento De Francisco Álvarez Nava como párroco de Cayés, iglesia que en 1866 recibirá la ingrata visita de los ladrones, quienes se llevaron las joyas de la iglesia, sin que la noticia aparecida en el rotativo La Esperanza el 1 de octubre de ese año, de más detalles al respecto. 
La prensa será la fuente de información fundamental para seguir las sucesivas obras llevadas a cabo en la parroquial, con un primer punto de atención en el año 1915, en el cual sabemos, gracias a la Revista Asturias, que están próximas a su finalización las obras en el templo, sin que se nos proporcione información adicional, así que no podemos saber el alcance de las mismas.

Las obras más en serio parece que dieron comienzo, o al menos esa era la intención, en el año 1923, cuando el corresponsal de La Voz de Asturias, informa de la realización de «obras de alguna importancia en la iglesia parroquial de Cayés, a fin de dar cumplimiento a una cláusula testamentaria de D. Juan Álvarez Quintanal», obras a las que también contribuirán los vecinos de la parroquia con el fin de «dar más amplitud a dichas obras con lo que ganará mucho en esbeltez».

Será el diario Región el 29 de enero de 1931, quien nos dejará un listado detallado de las obras llevadas a cabo bajo la dirección del párroco Antuña, durante el quinquenio anterior. Obras que habían dado comienzo en 1925 dotando a la iglesia de un nuevo presbiterio, obra que superó ligeramente las 5.700 pts de la época, de las cuales 2.000 salieron del testamento de Juan Álvarez Quintanal, y el propio párroco aportará poco más de 2.800 pts. El resto del dinero se obtuvo por medio de limosnas y aportaciones de particulares

La Fábrica de Explosivos facilitó la madera para el techo, la bóveda, ventanas, puerta y andamios, además de pagar al carpintero. Por su parte, Cerámicas Guisasola aportó todo el ladrillo necesario y corrió con los gastos del decorado interior del nuevo presbiterio. 
Cuatro años después, en 1929, se concluyeron las obras del cementerio, iniciadas un año antes, por un importe de 3.149,99 pts., sufragadas con el aporte de 50 pts por parte de cada vecino que tuviera una sepultura en propiedad en el campo santo, entre los que se encontraba Cerámicas Guisasola al adquirir una decena de sepulturas, además de aportar el ladrillo y la teja para el depósito de cadáveres y el adorno del montante del muro de cierre. El terreno para hacer la ampliación, se obtuvo por medio de una donación realizada por la esposa de Javier Cavanilles. 
El 16 de septiembre de 1929 se dio inicio a la obra de la torre de ladrillo y cemento, que vio su finalización el 12 de mayo de 1930, completada con la adquisición de una campana de media tonelada de peso, obras en las que de nuevo la implicación de la fábrica de Coruño fue determinante, cediendo la madera para el andamiaje, y los elementos necesarios para elevar la campana a su ubicación definitiva, junto con la colocación del pararrayos. Por su parte, Guisasola aportó otra vez ladrillos y 9.634,61 pts necesarias para cumplir con el presupuesto de la obra.

El 20 de junio de 1930 las obras del campanario fueron finalizadas. Sin embargo, la actividad constructiva del párroco no se detuvo ahí, sino que procedió a la compra de dos días de bueyes de terreno, con el fin de dotar a la iglesia de un campo que le diera más prestancia al edificio. Un campo delimitado con un muro en el que se abrió una zona de entrada, y cuyo coste total, cifrado en 3.008,20 pts salieron, según el diario Región, del propio bolsillo del párroco. 

Item más. en diciembre de ese año finalizaron las obras del camino que unía la iglesia con la casa parroquial, de nuevo gracias a la inestimable ayuda de la Fábrica de Explosivos, que proporcionó la pólvora necesaria y el material para el firme, que fue transportado por los vecinos del barrio de Campiello, en sus carros. La cantidad económica de 966,50 pts restante, de nuevo fue aportada por el sacerdote.

En agosto de ese año, se estaban culminando las obras de la nueva capilla del Santo Cristo con la que se dotó al templo, así como la ampliación de la sacristía, que culminarían una remodelación total del templo que habían costado más de 20.000 pts de la época, en total. 

Ya en el siglo XXI, concretamente en diciembre de 2003, la estructura de buena parte de la techumbre no aguantó más y se produjo un hundimiento, afortunadamente, en un momento en el que no había ninguna persona en su interior, que obligó a trasladar el culto durante un largo periodo de tiempo hasta que se puedo solucionar el problema y volver a abrirla al culto."



Ahora sí, ya cruzamos, siguiendo las señales jacobitas, y dejamos la Carretera Cayés para continuar subiendo a lo más alto de Campiello, el Alto la Ermita


Al otro lado, más conchas y flechas confirman el camino a seguir


Es El Camín de Campiello, que tiene un buen repecho, el cual podemos dividir en dos partes 


El primero, un poco más arriba, donde está el lavadero


Hay un cruce y un rellano en el que aparcan los coches de quienes se acercan al área recreativa, situada a la izquierda


Es sin duda una excelente parada, en un 'escalón' ancho y llano de la cuesta al Alto la Ermita, con buenas vistas hacia el sur


Al sur-suroeste vemos las estribaciones occidentales del Naranco y su boscosa ladera. En primer término, las casas de Pustiello, aquí en Cayés, al pie de Campiello


Aquí tenemos una placa con información del concejo destinada especialmente a los peregrinos, una una foto panorámica en la parte superior del paisaje que vamos a encontrarnos al llegar al Alto la Ermita, la gran llanura que le da nombre, Abajo, a la izquierda, otra foto es de la fiesta de Los Exconxuraos (realmente 'esconxuraos'), festejo medieval que conmemora la rebelión vecinal acontecida en 1408 contra el señorío del obispo ovetense al que pertenecía el territorio. A la derecha el anagrama que identifica a los establecimientos donde los peregrinos pueden sellar su credencial. Más a la derecha teléfonos útiles y código escáner. Abajo información sobre contenedores y reciclaje a lo largo de la ruta xacobea llanerense



Un corru, donde antaño se guardaban las castañas


Paneles explicativos sobre el árbol del castaño, especie imperante en este castañéu


Un buen reportaje fotográfico del lugar lo encontramos en El área recreativa de Campiello, en Llanera, un paraíso entre castañosde La Nueva España del 22-2-2022





En cuanto al lavadero, este fue restaurado en 2010 como elemento del patrimonio local que, si bien ya no está en uso desde que llegó el agua corriente en las casas, guarda el testimonio histórico de los tiempos en los que se acudía a hacer la colada desde las antiguas caserías del barrio, así como a por agua y a dar de beber al ganado



En él, una concha y una flecha amarilla nos señalan continuar por el segundo trecho en cuesta, hasta las casas


También aquí hay un banco para sentarse, en una pequeña explanada. A veces las mujeres esperaban su turno, si el lavadero estaba lleno, constituyendo un importante espacio de socialización, se contaban noticias, se cantaba, las niñas, que acompañaban a sus madres o abuelas, jugaban...


La construcción de estos lavaderos constituyó además en tiempos un gran avance, pues antes de ellos había que bajar a lavar al río, a remansos, o en las presas y canales de los molinos, de rodillas en las piedras y restregando la ropa en ellas


Este sería el bebederu o abrevadero, hoy en día seco, como la balsa del lavadero. La fuente propiamente dicha mana al otro lado de este monolito 



En él, una placa de bronce informa de su restauración en 2010


El lavadero es de cubierta de madera a teyavana, es decir, de teja sin revestimiento interior, suelta sobre su estructura de vigas, a una sola vertiente. Se sostiene sobre pared de ladrillos en ángulo recto y dos columnas también de madera



La fuente, de agua potable, sigue utilizándose ocasionalmente pues cogen agua paseantes y peregrinos, dando servicio al área recreativa. Dispone de un caño tipo grifo, abajo en el sumidero se llenaban les ferraes o recipientes para el agua, así como bidones, calderos, botellas, hoy en día se llenan las cantimploras. A la derecha y pegado a la pared hay un banco corrido muy ancho en el que se colocaban la ropa y los enseres de las lavaderas


Y en este ángulo, hecho en pendiente, era donde se lavaba y se aclaraba la ropa, luego se ponía a secar en los campos de la redonda


Cuando llueve, es un buen refugio bajo el que cobijarse y esperar a que amaine para seguir camino al Alto la Ermita


Los prados en verano, recién segados y agostados por el sol. De momento la incesante cuesta no parece demostrar que hemos entrado en un concejo que se llama Llanera, pero pronto comprobaremos la razón del topónimo


Hay muchas casas nuevas, otras más antiguas han sido reformadas al desaparecer las caserías; como tantas zonas rurales, de campesinas han pasado a ser residenciales


Pero siguen viéndose hórreos, si bien muchos han desaparecido al finalizar su uso como graneros, donde se almacenaba el cereal, antaño muy cultivado, principalmente maíz y más anteriormente trigo, centeno y escanda, para luego moler el grano en los molinos del Nora y hacer el pan en casa


Los campos de cultivo pasaron a especializarse en prados de pasto y siega para el ganado vacuno dada la gran demanda de lácteos en los crecientes núcleos urbanos, pero siempre quedó sitio para huertos de autoconsumo cuyo excedente se vendía en tiendas y mercados


El maíz aún se planta, aunque como forraje o, como en este caso, para que suba por él la planta trepadora de les fabes.


Y esta es la razón por la que se ven riestres de panoyes colgando de los corredores de algunos hórreos y casas, como este. Ocasionalmente y para momentos especiales también se elabora alguna boroña o pan de maíz. Al fondo una construcción de piedra nos llama la atención: El Palaciu Cadaxe o La Casona


Es un robusto caserón, tal vez en origen una torre o casa-fuerte medieval, pero cuya actual fábrica con cuerpo central y sendas torres laterales correspondería a los siglos XVII-XIX. Esta estructura es muy habitual en los palacios asturianos, tanto rurales como urbanos, de esa época. Leemos de él en el libro Llanera:
"En Cadaxe (Cayés) se conserva una construcción denominada El Palacio, cuya fábrica actual podría fecharse  entre los siglos XVII y XIX. Tiene forma de U, con brazos desiguales que enmarcan un patio cerrado por murete y portilla. En el brazo más largo se encuentra la parte más vieja, que parece corresponder a una antigua torre de probable origen medieval, con vanos escasos, pequeños y asimétricos. El resto del edificio parece más moderno, pero en todo caso anterior al siglo XIX. Al patio se abren varias puertas y un corredor en el piso. El otro brazo, ancho y menos profundo, dispone de vanos de mayores dimensiones y mejor ordenados. La fachada lateral es más regular y en el piso tiene ventanas cuadradas. Los vanos de la fachada posterior son de pequeño tamaño y posición asimétrica. En este palacio había un escudo, hoy en paradero desconocido, que podría pertenecer a la familia Gayo. El edificio, tal como hoy lo conocemos, con dos cuerpos elevados en alzado, patio abierto y corredor interior, sigue los esquemas arquitectónicos utilizados en Asturias para la construcción de casonas rurales barrocas."


Otra descripción bastante similar es la que nos ofrece el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos:
"...antigua torre solariega de considerables dimensiones y estructura compleja. La parte sur, con una irregular distribución y característica escasez de vanos, podría corresponder a una primitiva torre, con pequeño cuerpo adosado (anterior al siglo XVII). El resto de la construcción, con corredor de madera actual y patio de entrada, sería más reciente (con todo, anterior al XIX) y en sus lienzos ya se advierten vanos de mayores dimensiones dispuestos con más orden. El conjunto actual, con fachada principal hacia el oeste, dos cuerpos elevados en alzado, con patio abierto y corredor interior en ángulo recto, no difiere demasiado de los esquemas aplicados en otras casonas de tipo rural a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Su carácter popular es evidente, y también su antigüedad. Caso de coincidir con la denominación popular (el Palacio) con la utilizada por Sarandeses en su obra sobre heráldica asturiana, esta casona tendría un escudo, hoy no localizable, que podría arrojar información sobre su origen".

Sobre la familia Gayo o Gallo, a la que se atribuye, si bien no con plena certeza, la fundación de la casona, en Apellidos asturianos se afirma tuvieron solar en esta parroquia, mientras que Xulio Concepción cuenta que El Palaciu "se dice que fue solar de los Gallos, pero sin seguridad de documentos"


Cadaxe es el barrio de Cayés situado a la derecha de Campiello y con el que, en la práctica, viene a constituir un solo núcleo y cuya etimología explica Xulio Concepción, "Tal vez CASA de AXIUS‟, Axilia, Acxius (antropónimos latinos documentados en otras lenguas también). La posesión de Axius, un feudo o villa rústica entre otras".


Estos son los lugares de El Texu y Les Peñuques, paso, como El Palaciu, de Campiello a Cadaxe, donde existe el topónimo El Camín Real, acaso un ramal que desde La Ponte Cayés se dirigía a Lucus Asturum (Llugo) y de allí a Gijón Xixón, a la vez que al gijonés castro de Noega (La Campa Torres), otro paso antiguo del Nora sería, aguas arriba y muy cerca de aquí, El Puente Vieyu, entre Llaviada (Villaperi) y El Carbayu (Llugones, Siero)


El Camino tiene aquí un fuerte recuesto, haca un poco de curva a la derecha y sigue subiendo


Llegamos a este cruce y seguimos subiendo hacia el Alto la Ermita en lo alto de Campiello. Fijémonos en les muries o viejos muretes de piedras, algunos muy antiguos, otros reforzados con cemento u hormigón



Las casas de arriba señalan el final de esta corta pero empinada ascensión


Aquí a la izquierda es un buen lugar para hacer un alto y contemplar el paisaje


Al sur tenemos una precisa vista de la ladera septentrional del Monte Naranco o La Cuesta Naranco, con su línea de cumbres: de izquierda a derecha El Picu les Vaques (509 m), El Pozu l'Agua o Picu la Miliciana (509 m), La Rasa (628 m) El Picu'l Paisanu (637 m -máxima altitud-), El Cantu la Caleyina (536 m) y La Peña Llampaya (561 m)



Ahí abajo tenemos en primer plano el lavadero de Campiello y les castañales del área recreativa. Más allá, por la ladera occidental del monte baja a Llaviada (Villaperi) el Camino, que ha salido del casco urbano ovetense por El Pontón de Vaqueros, subiendo a Cuyences. Desde Llaviada desciende a Poyana para ganar La Ponte Cayés y el paso del Nora en El Pedregal


En Poyana hemos pasado muy cerca de la cantera del Orgaleyu y otras que llevan tiempo afectando muy seriamente a la montaña. Antes de llegar a Poyana pasábamos el puente sobre la línea férrea que enlaza dichas con el ferrocarril de Renfe en Llugones


Testimonios de actividad minera los hay en el Monte Naranco desde el siglo XVII, pero la minería a gran escala llega en el XIX para la extracción de hierro con destina a la Fábrica de Mieres, una de las primeras empresas siderúrgicas asturianas, con destino a sus altos hornos. La actividad de las canteras es muy anterior, pues con la piedra del monte se construyeron numerosos edificios de la ciudad desde muy antiguo, al igual que se extraía cal de la piedra caliza, en los hornos construidos a tal efecto, los caleros. El tren de las minas de hierro empezó a funcionar en 1880


Si bien la minería ha desaparecido, las canteras han aumentado drásticamente desde la creación de la gran empresa siderúrgica Ensidesa a mediados del siglo XX, actualmente ArcelorMittal. Un amplio estudio de este impacto aparece en la revista Ería del año 2015 con el titulo Transformaciones paisajísticas derivadas del procesode industrialización en el Área Central de Asturias y firmado por López del Vallado, del que extraemos lo siguiente:
"La cantera de Ensidesa se abre en la parte baja de la zona central de la parroquia de Villaperi y se va extendiendo hacia el oeste-suroeste. Las instalaciones de machaqueo, clasificación y expedición se sitúan en El Llugarín; el valle de la Guañal, más alto y distante, será el vertedero de escombros. Más tarde, las excavaciones irán avanzando hacia el camino vecinal centenario de Oviedo a Llanera por La Vara y Folgueras, que será el límite máximo de la concesión actual. Entre 1964 y 1968 se exploró el terreno y se instalaron las infraestructuras necesarias para la explotación. Ensidesa compró terrenos, como la inmensa posesión de Los Prados, La Quinta, en cuyas construcciones tuvo un tiempo las oficinas de la explotación, pero también expropió en gran escala. En 1968 el Consejo de Ministros declaró la urgencia de expropiar un gran número de fincas y en 1970 acordó reconocer a Ensidesa el derecho a acogerse a los beneficios de la le y el de ocupación urgente de ciento ocho fincas expropiadas (más adelante habrá más expropiaciones). En 1969 o 1970 comenzaron las obras para un ferrocarril, inaugurado en 1974, para trasladar la piedra de la cantera del Naranco hasta la estación de Lugones y, desde ahí, a Trasona, Poago y la cementera de Tudela-Veguín en el concejo de Oviedo. Este ferrocarril, para cuya construcción también se expropiaron terrenos a ambos lados del río Nora, en las parroquias de Villaperi y Lugones"


El 27 de mayo de 2013 el escritor Alberto Carlos Polledo Arias publicaba en el diario La Nueva España el artículo Canteras: la agonía del Naranco, en el que, entre otras cosas, manifestaba lo siguiente:
"Aunque para los habitantes de la capital estas explotaciones pasan casi desapercibidas, en cuanto nos asomamos a los límites con el concejo de Llanera podemos observar el desmesurado impacto visual que producen. Degradación paisajística que podemos empezar a considerar, por los años en funcionamiento y las ampliaciones concedidas, como una constante histórica. (...)
En la cara norte del Naranco estamos asistiendo a un impacto ambiental y paisajístico que está alcanzando la categoría de irreversible, porque no existe una planificación física del espacio, ni una propuesta de política territorial coherente y comprometida con la defensa y conservación de la naturaleza. Su entorno morfológico no admite más agresiones porque de oeste a este, entre Brañes y Lugones, las canteras lo han convertido en un panorama lunar..."


Se reconocen bien en la distancia las montañas de materiales extraídos de las canteras, así como su actividad e instalaciones, al igual que las grandes cicatrices dejadas en la montaña, tal que aquí, en la cantera del Orgaleyu. En la Enciclopedia del paisaje de Asturias dicen por su parte que "La caliza de la vertiente norte es explotada en varias canteras iniciadas por la antigua Ensidesa, produciendo un enorme impacto ambiental"


Pese a la oposición existente lo cierto es que las concesiones de ampliación de estas canteras no han parado de producirse, afectando a núcleos poblados, acuíferos, espacios naturales y áreas arqueológicas, como los varios castros astures localizados en las parroquias ovetenses de Brañes y Villaperi



La relación del Naranco con la piedra de sus rocosas entrañas viene tan de antiguo que incluso existe una leyenda mitológica sobre su formación, sería la tumba de "un gigante llamado Noraco que reinaba en Asturias y que fue enterrado allí. Al morir, los habitantes habrían echado tantas piedras sobre su tumba que habrían formado un monte", leemos en la Enciclopedia de Oviedo, que también nos aporta su origen real y geológico:
"La formación del monte se produjo durante los periodos herciniano y alpino, en el primero se formó la parte más elevada del Naranco y durante el periodo alpino se plegaron los estratos del cretáceo formando la ladera meridional."

Más cicatrices en La Cuesta Naranco, estas en la parte de la parroquia de Brañes, topónimo que revela sus pretéritos usos pastoriles en esas estribaciones noroccidentales del Naranco


Más allá de La Peña Llampaya, se tiene como extremo occidental de la montaña El Cantu l'Árbol (497 m), en la parte conocida como Sierra de Llubrió. Al otro lado del Naranco, por Paniceres, Llampaxuga y Lloriana discurre el Camino Primitivo, para cruzar el Nora en La Ponte Gallegos, como ya hemos dicho



Continuamos la subida, los últimos metros ya de este ascenso, en partes, desde La Ponte Cayés a Campiello, con las casas del Camín de les Peñuques, entre Campiello y Cadaxe, prado arriba a nuestra derecha. En el pueblo hubo dos chigres, de los que nos habla también Chema Martínez:
"Bar el Chaquetu (1917-1937) 

En Campiello, Cayés, conocido también como Casa Manuel de Carmen, fue fundado por Manuel Cuervo Fernández (1878-1948), natural de Cadage, abierto aproximadamente en 1917 y cerrado durante la Guerra Civil. Manuel enviudó muy joven y le ayudó en el bar su hija Josefa Cuervo García (1904-1988), nacida en la casa de Campiello y tiempo después, tras casarse en 1926, también el marido de ésta, José González García, (1902-1953), natural de Villaperi. Era el típico chigre de pueblo, probablemente también con algo de tienda, que ocupaba la parte delantera de un edifi cio de dos plantas que, sin rastro del bar, aún está en pie. A la parte derecha del edificio y unos metros separada de éste, estaba la bolera de cuatreada."

"Casa Nati (1956-1962) 
Para algunos, también conocido como El Fondín, estaba ubicado en Campiello y fueron sus fundadores el matrimonio formado por José Álvarez Heres, (1928- 2008) Pepe Riaño, natural del barrio de Riaño en Villaperi y Natividad Álvarez Álvarez (1932-2016), nacida en Castiello, Brañes. 

La mayor dedicación al bar corría a cargo de Nati, pues José, conocido como Pepe Riaño por el lugar de nacimiento, era carpintero, profesión que desarrolló en varias fi rmas comerciales, tenía estudios de artes y ofi cios, hacía tallas en madera algunas de las cuáles pueden observarse hoy día en diferentes establecimientos hosteleros por Llanera, e incluso impartió clases sobre madera en actividades organizadas por el Ayuntamiento llanerense. 

En los pocos años de actividad que tuvo, hay quien cree recordar que despachaba también comestibles y su hija tiene oído que los callos que salían de la cocina de Nati eran popularmente muy apreciados." 


Con El Camín de les Peñuques nos cruzaremos ahora, acabando la cuesta, es nuestra llegada al Alto la Ermita y a la gran llanura de Llanera


Llegando arriba, en dicho cruce y al lado de la casa de piedra de la derecha , tenemos otro buen mirador para contemplar el valle


Por eso, antes de seguir, vamos a hacer aquí un alto para contemplar el paisaje unos instantes


Primeramente y debajo de nosotros, las casas de Campiello que hemos dejado atrás subiendo desde la iglesia


Entre ellas vemos el ábside o cabecera pentagonal de dicha iglesia, con la entrada al cementerio. Poco más allá son los bosques ribereños del Nora, por la zona de El Requexón y La Cebera o L'Acebera (de acebos)


En la lejanía, de nuevo Llaviada, del latín lapidem, 'piedra', otro topónimo referido al subsuelo pétreo del Naranco. A lo lejos vemos un poco del casco urbano ovetense por la zona de La Corredoria


Más allá la sucesión de serranías que, desde la también ovetense parroquia de San Esteban, separan los valles del Nora, el Nalón y el Caudal, con La Grandota el primer término, luego El Picu Areneru (616 m), donde se ven otras canteras, las de Tudela Veguín; El Picaxu o L'Escobín (708 m) y El Picu Gúa (658 m), en la frontera con Mieres


Más a lo lejos y en días claros se reconocen los picos más altos de la Cordillera Cantábrica, entre Payares y el Alto Aller, como los 2.014 m del Picu Tres Conceyos. los 2.043 del Picu los Pisones o Camparón, los 2.191 del Cuetu los Barriales o los 2. 124 m de L'Estorbín de Valverde (2.123 m), en la divisoria con León


Por ahí entran en Asturias desde la meseta muchos viejos caminos que se emplearon por todo tipo de viajeros, incluyendo pastores trashumantes, arrieros y peregrinos, hasta que fueron sustituidos por carreteras. Varios han sido recuperados como senderos de largo y pequeño recorrido y rutas xacobeas, como el GR-100 Vía de la Plata, el Camino del Salvador, el Camino de Santiago Allerano y varios más



También la Vía Carisa, por donde irrumpieron las legiones del legado de Augusto, Publio Carisio, durante la conquista romana del territorio astur entre los años 29 y 19 a.C. y con el que se han querido relacionar otros topónimos similares, como el lugar de La Carisa, en La Corredoria, si bien puede ser cualquier otro Carisius



Más a la izquierda asoma un poco de Llugones, en Siero, población que conserva el nombre de los astures luggones (hijos de Lug) que poblaban estos parajes y, arriba en lo alto, El Picu la Grandota (508 m), uno de los muchos yacimientos castreños localizados en torno al valle



Se reconocen bien parte de los barrios más occidentales de Oviedo/Uviéu de Ventanielles y La Tenderina a Colloto/Cualloto. Monte arriba discurre la Ruta de las Peregrinaciones GR-105, recuperando un viejo camino que, por las sierras de La Paranza y La Grandota, llegaba, y llega, a la capital asturiana procedente de valle del Nalón


El GR 105 no obstante no enlaza con el valle del Nalón sino que se dirige de La Covadonga ovetense, barrio de la parroquia de San Esteban o San Esteban de les Cruces, a la Covadonga canguesa, la Cueva de la Santina, enlazando con otro que va allá partiendo de Mieres, el GR 105.1 en las inmediaciones del Picu la Grandota (508 m)


La loma de La Grandota enlaza con la de La Paranza y forma una sola serranía sobre la que discurre que viejo camino señalizado ahora como camino a Covadonga, divisándose al sur más picachos de la Cordillera Cantábrica hasta El Puertu Braña o San Isidro


Más cerca, en La Grandota, El Picu Suanu (487 m), en La Paranza y, al fondo, peñas del Alto Nalón, de Llaviana a Casu y Sobrescobiu


Destaca allí especialmente Peña Mea (1.557 m), entre Llaviana y Aller, muy fácil de reconocer por su forma piramidal y numerosos pequeños picachos en sus laderas


Más a la izquierda tenemos El Picu Cogollu (1.226 m), El Picu l'Arcu (1.598 m),  La Peña Rosques (1.196 m) y otras alturas de Sobrescobiu y Casu, en el Alto Nalón y Parque Natural de Redes


En lontananza y entre el valle del Nalón por el sur y los del Nora y el Piloña por el norte, se alza la sierra de Peñamayor, son su forma alomada que destaca en el horizonte



Su cota más alta es La Triguera (1.295 m), aunque su prolongación septentrional, El Tarnu (1.123 m), a la izquierda, forma un peñasco fácil de distinguir y que le da su peculiar forma a la montaña


Peñamayor se llama además a toda la serie de estribaciones que enlazan con la sierra de Ques, en Piloña, llegando la vista hasta los Picos de Europa que, no obstante, suelen preferir ocultarse muchas veces entre las nubes, como es este el caso


Esta es una foto con las nubes disipadas, en invierno, cuando en días claros suelen verse muy bien Los Picos, sobre todo el Cornión o macizo occidental, también llamado La Peñe, con los 2.596 metros de La Peñesanta o Peña Santa y otros dosmiles, aunque también puede verse bien parte del macizo central o de Los Urrieles


Y más al oeste el macizo oriental o Andara, ya casi todo él en tierras cántabras


Sobre las arboledas del Nora se yerguen las chimeneas de la antigua empresa de Cerámicas Guisasola, fundada en 1868 y pionera en la industrialización del valle


Ya acabada la cuesta y como hemos dicho, enlazamos con El Camín de les Peñuques y seguimos a la izquierda, ya en el Alto de la Ermita, cuyo topónimo revela la antigua existencia de un pequeño santuario, como nos cuenta Xulio Concepción:
"Campiello (Cayés). Barrio más alto de la parroquia, en el que sobrevive un texu centenario. En el lugar de La Ermita se dice que hubo capilla, aunque no quedan vestigios; aquí se mayaba el trigo o la erga, el pan, para separar el grano de la poxa (la cascarilla), antes de aventarlo (limpiarlo lanzándolo al viento con la estrategia especial de las muyeres). Había varias erías: Cafernández, Los Eros, Las Viñas…" 

Ya prácticamente llaneando continuamos junto al muro que cierra esta finca, la de Casa Alejo, que vemos al fondo


Concha (elemento identificativo) y flecha (elemento direccional) en su sitio, bien la la vista


El Camino, encajado entre sendos muros, sube ahora suavemente unos metros más


Ahora, cruce y a la derecha


Pasada la casa del balcón otra bifurcación, y en ella iremos a la izquierda


Tomamos aquí El Camín de los Eros


También aquí, en el muro de hormigón, concha y flechas, que nos encaminan hacia aquel grupo de abetos


Y ahora, saliendo de Campiello, ya entenderemos porqué Llanera se llama Llanera...


Su gran llanura central, circundada por suaves montañas, no demasiado altas, como, por ejemplo, al oeste, la Sierra les Areñes, parroquias de Bonielles y Ferroñes, cuya cota más alta es de 451 m


Bifurcación y a la derecha, todo de frente. Aquí, Los Eros, son prados y tierras de cultivo, un topónimo bien explicado por Xulio Concepción: 
"Del latín AGROS (campos, tierras laborables). Son lugares soleados, más bien secanos, propos del cereal sobre todo, pues así la paja no crece demasiado ni cae con el orbayu de San Juan. Si, además, tenían agua corriente de río, permitían otros sembrados que los puramente cerealísticos"

Una gran llanura que se extiende al norte del Nora, prolongación del gran valle central asturiano que este forma hacia el norte, donde limita con los cordales prelitorales que dan paso a la franja costera y, hacia el occidente, tiene su continuidad en las suaves lomas y colinas del vecino concejo de Les Regueres. Solo muy al oeste la citada Sierra de Areñes y, seguidamente, la Sierra de Bufarán, con La Degollada y El Pedrosu, cierran al occidente este gran valle del Nora y sus afluentes


Nos dirigimos ahora a la casería de La Vana, en Andorcio, pueblo de la vecina parroquia de Ables, que pasó al nomenclátor, por su parecido, como La Habana, la capital cubana. De allí nos dirigiremos a Posada, la capital de Llanera, en la parroquia de Bonielles, donde empezaremos a subir a La Miranda, siguiendo la ruta a Avilés








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