| La Torre desde la calle La Luna |
En la unión de la Travesía de la Torre, por donde el Camino de Santiago viene desde el antiguo convento de San Francisco, y la calle de La Luna, una de las que podemos utilizar para retomar el Camino subiendo desde el centro urbano (Plaza del Ayuntamiento, Palacio de Merás y Plaza las Campas en Fondosdevilla), se alza La Torre, torreón circular que da nombre a la primera vía, llamada de Tineo por la población y por ser el origen de la Casa de Tineo o de los García de Tineo, palacio blasonado bajomedieval, renacentista y barroco cuya fachada principal mira al otro lado, hacia la calle Mayor
Esta torre se dice es del siglo XIII, por lo que podría ser contemporánea de la fundación de la Puebla de Tinegio por Alfonso IX hacia 1214, o pertenecer "incluso a una época muy anterior -las torres circulares suelen considerarse más antiguas que las cuadradas-", como dicen en el Gran Atlas del Principado de Asturias. Sin embargo, como veremos, el historiador José Luis Avello Álvarez, la considera hecha a la vez que la parte más antigua del palacio, en 1520, si bien con criterios arcaizantes arraigados "a los últimos años de la Edad Media", como afirma en su libro Las torres señoriales de la baja Edad Media asturiana
Independientemente de todo ello, La Torre es la única fortificación guarda el testimonio de los años de crecimiento de la antigua puebla, dado que la otra gran fortaleza tinetense, El Castillo de Tineo, en la Plaza las Campas, desapareció demolido su torreón en 1912, habiendo antes desaparecido su muralla circundante
Aquí, la fachada posterior del Palacio de los García de Tineo, que mira a la calle la Luna, por la que vamos a subir fue ampliamente reformada al transformarse esta casona en la Casa de Cultura Conde de Campomanes tras muchos años de abandono. No obstante, su fachada principal se conserva maravillosamente restaurada, y como tal la vimos cuando bajábamos de Picosdevilla o barrio alto a Fondosdevilla o barrio bajo de la villa por la calle Mayor desde el antiguo convento franciscano tinetense
| Travesía de la Torre y, al fondo, antiguo convento de San Francisco, actual parroquial de San Pedro |
Los peregrinos que, desde el antiguo convento de San Francisco del Monte se acercan al centro urbano tras bajar de San Roque por El Paseo de los Frailes a Fondosdevilla, no suelen bajar a ver La Torre para luego volver a la calle Mayor y seguir trayecto hacia el Ayuntamiento, Palacio de Merás y allá donde vayan a pernoctar, a hacer compras o parar para tomar algo y conocer la población; pero al salir, retomando el Camino, que por aquí sale de la villa hacia el barrio de La Fonte a La Fuente, sí pueden hacerlo sin necesidad de desviarse mucho si suben por esta calle La Luna
| Restos del Hospital Mater Christi |
Al mismo tiempo, y poco más abajo, lo que queda del histórico Hospital Mater Christi que durante siglos albergó a los peregrinos de tiempos pasados en esta villa, también puede visitarse justo antes de llegar a La Torre al subir, si no lo hemos hecho al bajar por dicha calle Mayor...
Desde el Palacio de Merás y Las Campas, hacia donde hemos bajado por la calle Mayor para conocer el casco histórico de la villa, volvemos cuesta arriba al pie de sus dos grandes torres y soberbia fachada principal blasonada con los escudos de la estirpe de los Merás, que tuvo aquí su solar tras la compra efectuada por García Fernández de la Plaza, alférez de Carlos I, de la antigua casona de los Quiñones en 1525 con la fortuna conseguida tras dar muerte al pirata Barbarroja
Luego sus herederos, su hermana Aldonza con su marido Sancho García de Merás, la reformaron hasta conseguir un aspecto ya muy aproximado al del palacio actual y empezó a conocerse como el palacio de esta estirpe, el cual fue cambiando de dueños, tal y como recogemos en la entrada de blog a él dedicada y en él se hicieron varias viviendas y negocios, hasta que el empresario Benjamín Alba lo adquirió inaugurando este magnífico hotel y restaurante en 2008 que, además y desde 2015, cuenta con albergue de peregrinos. En Los secretos del 'tesoro' en Tineo de Fernández de la Plaza, el militar asturiano que le cortó la cabeza al pirata Barbarroja, Alicia Vallina resume esta historia para el periódico El Mundo del 6-9-2025, al cumplirse los 500 años del palacio:
"El pirata otomano Aroudj Barbarroja llevaba años asediando la ciudad argelina de Tremecén, plaza bajo protección de la corona de Castilla. Poco efectiva en principio: fueron muchas las ocasiones en las que la dinastía local pidió ayuda al emperador Carlos I hasta que, finalmente, la ciudad terminó cayendo, el monarca derrotado y asesinados cientos de hombres, mujeres y niños.
Así está escrito en la historia: ante la desesperada situación que se estaba viviendo en Tremecén, hoy un importante centro regional cerca de la frontera con Marruecos, los hijos del rey caído marcharon a la corte vallisoletana para exigir al emperador ayuda inmediata frente al despiadado opresor otomano. Era el verano de 1518 y Carlos I aprobó entonces la marcha de un ejército de miles de hombres armados para socorrer a la ciudad. Entre ellos un asturiano valeroso, natural de Tineo: García Fernández de la Plaza. La aventura le valió más de un susto. A punto estuvo de morir en varios lances defendiendo la ciudad argelina de Bugía y más tarde la de Tremecén, hasta que consiguió hacerse con esta última. En esa batalla dio muerte a Khidr, uno de los hermanos del famoso Barbarroja, también temido por su crueldad.
Al ver el corsario que la situación en la ciudad era ya insostenible y que la victoria de las tropas enemigas era inevitable, emprendió la huida junto a una treintena de leales. Fernández de la Plaza no había llegado a Argelia desde Tineo para dejarle escapar. Le persiguió. Le acorraló finalmente en un corral de cabras. Ya allí, tras un combate a muerte con la espada, el asturiano logró abatirle decapitándole de un mandoblazo, envolvió su cabeza en una aljuba de color carmesí y regresó a la Península con honores. El propio emperador le concedió los títulos de capitán y noble y le ofreció ser gobernador general de Argelia. No quiso. Deseaba volver a Tineo.
La hazaña forma hoy parte del escudo de la localidad, que en su cuartela superior derecha muestra la cabeza de Barbarroja sobre un campo de gules, tocada con la media luna sobre el alfanje que le dio muerte, rodeada de otras cuatro cabezas de turcos con el lema Omnia vincit virtus -La virtud todo lo vence-, emblema concedido por la reina Juana de Castilla y por su hijo Carlos I.
La hazaña lograda por García Fernández de la Plaza le reportó ingentes beneficios económicos y, con el botín obtenido, terminó por adquirir el palacio de Merás, propiedad por aquel entonces de la importante familia leonesa de los Quiñones, condes de Luna. Como recoge el historiador y cronista asturiano Senén González en su obra titulada Origen y descendencia de la ilustre casa de Merás, García Fernández de la Plaza murió sin descendencia por lo que todos sus bienes, incluido el palacio, fueron heredados por su hermana Aldonza, esposa de Sancho García de Merás.
Ubicado a pocos pasos del edificio donde el general Rafael del Riego invitó al levantamiento, el 4 de octubre de 1820, el palacio de Merás, una de las joyas arquitectónicas más relevantes de toda la geografía nacional, cumple ahora 500 años. El edificio, organizado como un cuadrado en torno a un patio central con torres en los extremos de la fachada, se dispone en un piso inferior abierto por arcos y sostenido por catorce columnas toscanas de mármol blanco traídas, por mar, desde las canteras de Carmona (Sevilla) hasta San Esteban de Pravia y luego trasladadas a Tineo por carros tirados por bueyes.
Allí vivió García Fernández de la Plaza y fue un lugar importante de reuniones y celebraciones de la hidalguía asturiana (el propio general Rafael del Riego solía visitarlo con frecuencia). El edificio fue expoliado durante la ocupación francesa de España a comienzos del siglo XIX y en las guerras carlistas. Incluso su ala derecha fue sede del primer casino que se creó en Tineo, además de ayuntamiento de la localidad y hasta cuartel de las fuerzas nacionales durante la Guerra Civil española. Actualmente, el imponente edificio, localizado en el centro de la villa asturiana, ha sido restaurado gracias al empresario asturiano Benjamín Alba. Él cumplió en 2007 el sueño de su padre Valentín: lo adquirió, lo restauró por completo y lo convirtió en un hotel de cuatro estrellas y en un albergue de peregrinos del Camino de Santiago
Alba, hijo predilecto de Tineo y un enamorado de su tierra, del patrimonio y de la ruta apostólica, siempre tuvo la idea, junto a su fallecida esposa, Marta Rodríguez, de crear en el palacio "un albergue como el que nos gustaría encontrarnos en nuestros peregrinajes", pues de su mano recorrió hasta 25 veces el Camino. De hecho, este viajero infatigable, en recuerdo de su mujer, llegó a realizar el trayecto desde Roma a Santiago de Compostela en apenas tres meses.
Benjamín reconoce que el palacio es su "niña bonita, la más mimada y a la que entrega todo", pero en el que ha tenido que hacer una enorme inversión para lograr mantenerlo en pie. "La propiedad se la repartían dos familias, pero ninguno era descendiente de los Merás, ya que estos habían vendido el palacio en 1895. El acuerdo resultó sencillo porque pagamos lo que nos pedían. En un principio pensamos en habilitarlo para vivienda de la familia y dejar allí la colección de antigüedades de mi padre, pero el proyecto era desproporcionado económicamente y fue entonces cuando surgió la idea de convertirlo en hotel", narra el empresario.
De hecho, en el piso inferior del edificio, se encuentra ubicado el Museo Valentín Alba, formado por más de 1.200 bienes culturales que el progenitor del empresario reunió en vida. "Era un gran amante de las antigüedades y, poco a poco, se fue aficionando hasta llegar a ser un gran experto. Consiguió reunir una colección importante con algunas piezas de gran valor, únicas. Hay relojes, armas, instrumentos musicales... Mi padre se murió con la historia de cada pieza en su cabeza. Esto era su pasión".
Hoy, el palacio de Merás es un lugar de visita obligada, además de ser paso obligado de peregrinos en dirección a Santiago. Un paraje único que, 500 años después, sigue manteniendo entre sus muros la esencia de la historia del tinetense que dio muerte a Barbarroja, el pirata más temido de la historia".
Aquí dejamos la calle Pío Cuervo y seguimos de frente por la de Benito Reyero, ambos insignes maestros, el segundo fundador del Colegio Cervantes en esta villa en 1946. Hay varios edificios de época con balcones y miradores acristalados, magníficamente rehabilitados
A nuestra derecha dejamos la Plaza del Ayuntamiento, edificio consistorial del que también nos hemos ocupado en la entrada de blog del Palacio de Merás. A su izquierda está la calle Mayor, por donde hemos bajado al centro urbano desde Fondosdevilla y la parroquial de San Pedro, antiguo convento franciscano
Entre la calle Mayor y esta calle Benito Reyero se encuentra, haciendo esquina, la Farmacia Lomba y, aquí a nuestra izquierda, saliendo de la calle Pío Cuervo, la Perfumería Don Aire, esta calle, junto con la Plaza del Ayuntamiento, es la continuidad de la carretera de La Espina, actual AS-217a, cuya apertura en la segunda mitad del siglo XIX supuso el abandono del viejo Camín Real o Camín Francés como principal vía de comunicación
Las conchas en el suelo pueden orientarnos. Arriba a lo lejos vemos las laderas de La Sierra, también llamada Sierra Grullomayor, Busmayor y otras, por donde empieza a subir el Camino de Santiago, antiguo Camín Real o Camín Francés, saliendo del casco urbano
"A esta tienda de confección de señora y caballero, paquetería y calzados así como sastrería y muebles, abierta desde la década de los treinta, le ha llegado la jubilación.
En los últimos años, ha sido José Antonio Martínez de la Hoz, Pepe, quien la regentó de cara al público. En años anteriores fue un trabajo de los tres hermanos: Manolo (fallecido), Luis y Pepe.
Pepe dice que ya está bien, que tiene edad sobrada para retirarse y que él, y sus hermanos, cumplieron.
Esta tienda fue el buque insignia de esta familia y gracias a ella, y al mucho trabajo, consiguieron ampliar el abanico de negocios. Inmuebles, discotecas, un pequeño hotel han sido los frutos de tantos años de dedicación. Los avatares de la vida han propiciado que este negocio tenga que cerrar.
Fue Manuel M. Marcos quien allá por la década de los treinta del siglo pasado lo abrió. Emigrante en Cuba regresó a Tineo en busca de novia y la encontró. Ya no se marchó. La guerra civil hizo de él un huido temporal y cuando las cosas se calmaron regresó al negocio, que ya no abandonaría hasta su fallecimiento. Su mujer e hijos continuaron al frente.
Pepe el de Las Novedades, dejó el mundo universitario para dedicarse al negocio familiar. Desde 1971 ha sido su vida.
Está muy satisfecho de lo que han logrado entre los hermanos. No lo está menos de la despedida de la gente. No es para menos. Su clientela es la de toda la vida. No les han fallado. Es más, para ellos la crisis ha sido cosa de los dos últimos años.
Los tres - Isaac, Manolo y Pepe - lamentan tener que cerrar. Los años se les han echado encima trabajando, como siempre. Tienen un poco de tristeza. Ven como el pueblo va languideciendo y recuerdan aquellos tiempos en los que empezaron y la villa rezumaba vida."
Por aquella época, o poco antes, el mismo periódico publicaba la serie Asturias. Viejas y nuevas polas, dedicando varios capítulos a esta que fue la Puebla de Tinegio, uno de ellos es el firmado por Fermín Rodríguez y Rafael Menéndez que, titulado Villa de altura, nos ofrece, con los datos poblacionales, sociales y estructurales de entonces, una visión general de esta capital de concejo:
"La villa de Tineo se emplaza en las alturas de la meseta de su nombre, en una localización sorprendente que huye de las tierras llanas y busca acomodo, como puede, en las pindias laderas que caen desde la sierra hacia el curso del Narcea, mirando siempre hacia el Sur. El borde norte de la meseta, visto desde Tineo, es una rampa en cuya base se encuentra la villa. La arista es suficiente para resguardarla de las humedades que ascienden desde la mar valdesana por la escarpada ladera septentrional. Muchas veces allí se quedan, mientras que, a sotavento, Tineo tiene días luminosos y con otro aire. Distintos también a los de Cangas, la villa hermana y baja, encajada en el profundo surco que ha labrado el Narcea y en la que no son infrecuentes los días de niebla, en los que río y valle angosto permiten el embolsamiento de una masa de aire frío y húmedo, mientras que arriba, superada la inversión térmica, parece que Tineo tiene otro clima local, contraste acusado que facilita la cura del buen embutido, base de una de las actividades industriosas de la localidad.
Tineo es capital de un extenso concejo-comarca que se extiende sobre un territorio de compleja orografía. Sus redes de influencia se localizan en el interior de la comarca vaqueira, el país de las brañas. Ha crecido como centro y referencia urbana de un pequeño mundo, relativamente aislado por las malas comunicaciones. El aislamiento ha hecho que el concejo se haya volcado sobre sí mismo, creando un ambiente laborioso, con una fuerte iniciativa local para emprender.
Es también villa de camino, cruzada por el primitivo Camino de Santiago, que desde La Espina y El Crucero alcanza el campo de San Roque y se desploma desde el Picu la Villa hasta Fondos de Villa, dando a la pola caminera ese perfil topográfico tan característico y original. La carretera de La Espina a Pola de Allande ofreció un nuevo eje de crecimiento que orientó el desarrollo urbano del siglo XX, junto al más directo del Rodical en la comunicación con Cangas. Urbanizaciones y equipamientos buscan acomodo en los escasos rellanos.
Una villa de 3.700 habitantes, capital de un concejo de 11.000, pero cuyo territorio, extenso y complejo, alberga diversas unidades y expectativas, acosado por la continuada pérdida de población que trajo la crisis del sistema agrario tradicional y el declive, más reciente, de la ganadería láctea y de la minería. Aun así, aquí hay todo un mundo diverso y activo: polígonos empresariales, producción eléctrica, industria alimentaria, una pequeña ciudad, cientos de pueblos y aldeas, explotación forestal, ganadería moderna y tradicional.
Mucha diversidad e iniciativa sobre las que apoyar los procesos de innovación y desarrollo, una vez solucione sus problemas de accesibilidad y termine el ajuste y modernización de sus actividades tradicionales. Tineo, hoy, afronta el reto de enfrentarse a la pérdida de actividad y al declive poblacional, a la vez que encara el futuro creciendo en servicios, en equipamientos y en calidad de vida para sus habitantes.
La décadas de 1970 y 1980 vieron el crecimiento de la villa, con el auge de la minería. Este impulso dio una nueva imagen urbana, en la que resaltan las barriadas de viviendas en altura sobre el casco histórico. Las dificultades orográficas se solventaron con urgencia e improvisación y ese paisaje fue asentándose, poco a poco, en un proceso de mejora urbana que llega hasta la actualidad. El final del ciclo minero se hizo notar en la villa, que había ampliado notablemente su peso demográfico y su importancia como lugar de servicios y equipamientos para un amplio espacio comarcal. Pero acaba resintiéndose también del declive de su ámbito territorial de influencia. Hoy los síntomas de estancamiento y leve descenso, a causa del envejecimiento demográfico, tienden a equilibrase con la atracción de población rural, que busca sus servicios, vitales para la población de más edad.
Tineo es nodo de relación regional entre el centro y el Occidente. Pero si en la marina la autovía, aún inacabada, ayuda a solucionar un aislamiento histórico, aquí la red de carreteras mejora con mucha lentitud. La villa es el núcleo cabecera al que se conectan varias de las unidades del sistema territorial del occidente interior, ella reina desde el enclave meseteño, donde se asienta la mayor parte de la población, equipamientos y actividad, que se extiende desde la villa capital hasta La Espina, por el Norte, y hacia Pola de Allande, por el Sur. La comunicación entre las diversas unidades ha sido difícil tradicionalmente, lo que dio lugar a la existencia de pequeños núcleos de servicios, además de la villa capital, hoy bien comunicados por una red de carreteras y caminos rurales que por su trazado, estado del firme, cuencas visuales que ofrece y volumen de tráfico representa un activo que aún no se ha explotado como plataforma de primer nivel para un tipo de turismo vinculado al deporte y al esparcimiento.
La importancia de una villa de pocos miles de residentes es palpable en la extensión del territorio rural al que sirve, compuesto por varios cientos de pueblos y aldeas, diseminados en un extensísimo territorio de media montaña y de los que continúa extrayendo población en un singular proceso de doble asentamiento. Continúa también aumentando el peso del sector terciario, lo que compensa, en parte, el descenso minero y ganadero. La villa aglutina la actividad comercial de este extenso territorio y buena parte de los establecimientos hosteleros y turísticos, además de una dinámica actividad industrial. Con todo ello, Tineo refuerza su pilar funcional de apoyo, en forma de sistema local industrioso, no sólo dedicado a proveer de bienes y servicios a su «hinterland» sino orientado a la producción para mercados lejanos, lo que demuestra la competencia de sus recursos humanos y constituye una sólida base para la sostenibilidad de la villa como núcleo estructurante, garante de la ocupación de un amplio territorio entre La Espina y El Palo que es mucho más que una plataforma de aerogeneración.
La villa de Tineo debe continuar su proceso de mejora urbana, corrigiendo las formas debidas al crecimiento apresurado y buscando la calidad en la oferta residencial. Y desde luego necesita de una comunicación más ágil que mejore su posición en el sistema territorial asturiano, del que hoy forma parte marginal, en eterna espera de las nuevas comunicaciones. Necesita mejorar el engarce con el área metropolitana y la red interna de comunicaciones para articular un territorio rural en dificultades e insertarlo en los nuevos procesos del desarrollo local. Y aprovechar su tradición industrial y comercial para renovar el impulso económico.
Pola industriosa
Tineo es hoy una pequeña ciudad y centro comarcal de 3.700 habitantes, en proceso de mejora de equipamientos y servicios y también de su paisaje urbano, que ha conocido un crecimiento rápido en las décadas de auge de la minería. El ajuste de esta actividad y de la ganadería lechera no le ha permitido continuar la expansión de la segunda mitad del siglo XX y hoy se encuentra estancada, enfrentada a un crecimiento natural negativo. La tradicional iniciativa local y una mayor diversidad de actividades que otras villas permiten afrontar la situación actual y encarar el futuro con mayor optimismo, a pesar de su posición marginal sobre la red de comunicaciones".
"Titulado en la Normal de León, Benito Reyero (1914-1967) fue maestro en Vega de Rey y Sangoñedo antes de fundar en la villa, en el año 1946, el colegio Cervantes, de carácter privado y para alumnos de todas las edades, en el que se impartían materias diversas, incluso mecanografía, contabilidad y música, y se organizaban excursiones y viajes de estudio con sus alumnos. En los años 60 se integró en la plantilla de profesorado de la Academia Libre San Francisco como preparador de alumnos de ingreso en Bachillerato".
Esta calle acaba al llegar al cruce con la calle La Luna, a la derecha de esta farmacia. De frente empieza la Avenida González Mayo, estirpe de indianos cuya mansión se encuentra unos metros más adelante y de la que nos cuentan así en la web de la Radiotelevisión del Principado de Asturias (RTPA):
"Construida en la primera mitad del siglo XX, la Casa de los González Mayo se ubica en la avenida que hoy recibe su mismo nombre. Su edificación se debe a una de las consideradas familias benefactoras de la villa de Tineo. Higinio González Mayo fue uno de tantos que emigraron e hicieron fortuna al otro lado del charco.
Un busto en su honor se erige junto a la central térmica del Narcea en Soto de la Barca. Él fue el impulsor de su construcción, como consejero de Hidroeléctrica de Moncabril y ocupó altos cargos en el Banco Popular y la presidencia del Centro Asturiano de Madrid, ciudad en la que falleció en 1960.
La Casa González Mayo se construyó en la entonces incipiente avenida comercial de Tineo. Todavía hoy se conservan muchos de esos comercios tradicionales y varios edificios interesantes de principios del siglo XX.
La Casa González Mayo es una de las pocas referencias indianas en la villa. Llama la atención, además, la estructura de la casa, construida aprovechando la configuración de la villa de Tineo.
María José González, hoy en día responsable de la Oficina de Turismo, fue uno de esos niños que atesoran recuerdos de su infancia vinculados al edificio, antes de que fuera adquirido por el Ayuntamiento para dotarlo de nuevos usos.
La casona y los jardines han sido a lo largo de los años escenario de diferentes eventos y exposiciones.
Aunque en su momento se renovó la cubierta y se han reformado pequeños espacios interiores para adaptarlo a los nuevos usos, echa de menos una adecuación que permita al edificio recuperar su antiguo esplendor y volver a ver los jardines como en otros tiempos.
Confía en que el jardín de la Casa González Mayo se recupere como un espacio verde en el centro de la villa y se trabaje en la conservación del edificio, que forma parte de la historia de Tineo".
Como hemos dicho, nosotros vamos a subir por la calle La Luna, aquí a la derecha, hacia La Torre, vía por la que estuvo en su momento señalizado el Camino de Santiago pero, por alguna razón, en su momento se trasladó hacia la actual Venera de la Conda (venera es como se denomina aquí a las callejuelas), allí donde está la casa de González Mayo precisamente. No somos muy partidarios de desviarnos demasiado del trayecto oficial pero estimamos de sumo interés conocer dos elementos tan esenciales para el Camino por el Hospital Mater Christi (o lo que queda de él) y La Torre de Tineo antes de salir de la villa
De todas maneras y antes de cruzar sí cabe decir y reseñar que en la Avenida de González Mayo tiene el peregrino tiendas que pueden serle de utilidad, así como sitios para comer y dormir. No es nuestra intención hacer una guía comercial del Camino pero sí enunciar aquellos negocios de los que más suelen hacer uso los caminantes; por ejemplo La Taberna de Moe o el Café Bar El Balagar para tomar algo, la Ferretería Baldomero para algún elemento o pieza que necesitemos o la Pensión la Posada, para hacer parada y fonda que, junto con Senderos de Bienestar, que organizan rutas y viajes, entre ellos por el Camino de Santiago, se encuentran ambos justo frente a la Venera de la Concha
Cabe añadir que, vinculado estrechamente a la historia del Camino de Santiago más reciente, tuvo en esta avenida también su tienda de tejidos Laureano García, presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior (ahora más conocido como Camino Primitivo), a quien Belén Hidalgo entrevista para el diario El Comercio del 28-8-2019 con motivo de su pregón en las fiestas allandesas del Avellano y donde nos cuenta cómo estaba el Camino por entonces en estos concejos del occidente asturiano...
Laureano García (Tineo, 1955) continúa recibiendo distinciones. En julio fue ordenado Caballero de la Orden del Camino de Santiago. El Ayuntamiento de Tineo lo nombrará próximamente Hijo Predilecto y en Allande, donde hunde sus raíces y será pregonero de las fiestas del Avellano, además de recibir la Avellana de Oro.
-¿Cómo recibió la noticia? ¿Se esperaba ser el pregonero?
-Me lo comunicó el alcalde, José Antonio Mesa, el día de Santiago, participando en la procesión de La Pereda (Tineo). Me recordó que en 2016 me lo había propuesto y le dije que no, porque tenía que ir a recoger la Medalla de Plata de Asturias. «Te lo ofrezco este año y este no hay medalla» (Se ríe). Me hace ilusión porque me trae muy buenos recuerdos de juventud. Además, parte de mi familia viene de Allande. Mi bisabuelo por parte de padre era de Figueras. Además, coincide que el abuelo de mi mujer era de Berducedo, un punto estratégico en el Camino. Creo que mi vida estaba dirigida a él desde siempre. Si me lo quitan, me quitan media vida.
-Son varios los concejos de esta comarca que atraviesa el Camino. ¿Cómo se encuentra?
-Un poquitín abandonado. Tiene algunas deficiencias en la conservación del trazado. Hay un tramo en Las Regueras, antes de llegar a Grado y otro, ya famoso en Tineo, en el Pedregal. También hay otro complicado entre Porciles y Lavadoira. Pero es más cabreante que la Consejería de Cultura y la dirección general de Patrimonio tenga un proyecto hecho y un presupuesto de 66.000 euros aprobado desde 2017 para arreglar el Camino de Santiago entre La Peña (Salas) y Porciles (Tineo) y no sean capaces de ejecutarlo por cuestiones burocráticas. A quienes recibimos las quejas del peregrino nos molesta muchísimo.
-Comentó que Allande debería ser «ejemplo» para otros Ayuntamientos. ¿Por qué?
-Un Ayuntamiento tan pequeño como el allandés se va a gastar este año más de 130.000 euros en reparar el albergue de Berducedo. Eso es interés por el Camino. También está realizando un proyecto para un albergue nuevo en Pola.
-¿Y el resto de las administraciones?
-Se puede hacer mucho más sin necesidad de grandes inversiones, con pequeñas cosas y algo de imaginación. Pediría que nos hagan más de caso a las asociaciones de Amigos del Camino. Somos los que estamos pendientes del peregrino.
-¿Cuáles serían esas cosas con imaginación que se podrían poner en marcha?
-Estamos hablando de hacer una señalización recuperando la figura de la sextaferia. Se puede formar un grupo de gente que recorra el Camino y que pinte la flecha amarilla, que va a ayudar al peregrino mucho más que un mojón de hormigón. También sería muy necesario que hotelería y hostelería se reciclaran con el Camino. El peregrino vuelve como turista y las redes sociales son el gran escaparate del mundo.
-Defiende que el Camino también es un recurso turístico.
-Es el gran futuro que tiene el Occidente asturiano. El Camino discurre por zonas rurales muy deprimidas y puede generar riqueza. En Campiello se han creado dos albergues privados y un hotel; en Borres, se abrió un bar que llevaba muchos años cerrado y un albergue privado y en Berducedo hay hasta cinco. Tienen 60-80 habitantes y en verano recibe 120 ó 130 peregrinos diarios. Es un dato tremendo."
Laureano García es también uno de los vecinos de los que recaba su opinión el corresponsal Marcos Palicio para otro reportaje de Viejas y nuevas polas de La Nueva España, el titulado La revelación industrial:
"A la vista engaña también la configuración urbana de la capital tinetense, encaramada a 673 metros de altitud en la falda de la sierra prelitoral a la que da nombre. Esta ciudad pequeña que se ve al andar funciona en realidad «como un pueblo grande», asegura Jesús Rodríguez con el refrendo de los que acuñaron en el refranero popular la sensación de que Tineo «como villa no es ninguna maravilla; como braña, la mejor de España». «No hay mentalidad de ciudad», apostillará Laureano Víctor García, cuarta generación de comerciantes con tienda de tejidos en la avenida González Mayo y presidente de la Agrupación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago del Norte. Cualquier paseo, vuelve Jesús Rodríguez, descubrirá que «Tineo sigue siendo un pueblo. Grande, pero con la misma estructura de pueblo de los años cuarenta, cincuenta o sesenta. El comercio de la villa es el mismo. Entro en las mismas tiendas que entraron mis abuelos y prácticamente a comprar los mismos artículos. Y eso no es un aliciente».
Y, aquí a la izquierda, tenemos la calle del General Riego, Rafael del Riego, nacido en la parroquia tinetense de Tuña y famoso mundialmente por su levantamiento en Cabezas de San Juan (Cádiz) contra el absolutismo de Fernando VII el 1 de enero de 1820 que dio paso al Trienio Liberal, al cual puso fin la invasión francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis. Su ignominiosa ejecución pública supuso toda una conmoción y su memoria y legado siguen vivos en nuestros días, de manera especialmente intensa en esta villa y concejo. He aquí precisamente la Casa García del Riego o Casa Puchurra, donde nació su esposa María Teresa del Riego y Bustillo, el 15 de mayo de 1800
Justo al lado se yergue un edificio muy diferente, La Torre, con bajos comerciales y ocho pisos, quizás el más alto de la villa. Aquí abajo está Confecciones Benito, en cuyo surtido hay ropa de trekking y deportiva, de la que suelen llevar los peregrinos
A sus pies sigue la calle General Riego hacia la oficina de Correos y parte trasera del Palacio de Merás. Detrás de La Torre se encuentra la Plaza los Rosales
Casa Puchurra es de dos plantas que, con el desnivel del suelo, se hacen tres por su parte posterior. El la planta alta luce una gran galería acristalada mirando a la calle General Riego, así como un corredor volado a manera de balcón, también con galería, asomado a la callejuela que baja, a la derecha a la citada Plaza los Rosales. En Canal TV Ayuntamiento de Tineo se cuenta así de su inquilina más famosa, la esposa del general Riego, citando a su biógrafa, la escritora tinetense Eugenia Astur, seudónimo de Enriqueta García Infanzón:
"Su familia la llamaba “Puchurra” en las cartas que se conservan. Era 16 años más joven que Rafael
Maria Teresa era hija de Josefa, hermana mayor de Rafael del Riego y Joaquín del Riego Bustillo. Durante la visita de su tío Rafael a Tineo en 1820 se concierta su matrimonio, que tiene lugar en Octubre de 1821 se casó por poderes, al encontrarse Riego en Zaragoza. El matrimonio no se encontraría hasta Febrero de 1822 en Madrid, donde Riego era Diputado electo por Asturias para llegar más tarde a la Presidencia del Congreso. En septiembre de 1823 la situación del país lleva a Maria Teresa a pasar a Gibraltar y luego a Inglaterra, donde se establece en Little Chelsea, cerca de Londres. Desde el exilio vive el apresamiento, posterior proceso y el fatal desenlace de su marido. Rodeada en el exilio de otros españoles en su misma situación y acompañada por su hermana Lucía, Teresa, enferma, se mantiene con la pensión de 25 libras anuales del gobierno británico y con los trabajos de su cuñado Miguel, canónigo, que comerciaba con libros y vinos.
Teresa falleció el 19 de junio de 1824 tras una larga enfermedad. Una semana antes había redactado su testamento, en el que expresa los deseos que no llegaron a cumplirse En 1835 Miguel del Riego realizó un viaje a Madrid para exhumar los restos de su hermano y cumplir así la última voluntad de Teresa, siendo imposible hallarlos. Eugenia Astur relata, de nuevo con todo detalle, los últimos sentimientos y deseos de Puchurra, y cuenta, entre otras cosas, cómo en su testamento solicita que el pañuelo de seda negra que Rafael le lega en su lecho de muerte viaje a España para ser atado a la empuñadura de su difunto marido.
El escudo no está en la fachada principal, ocupado por la galería, sino cercano a la esquina de esta callejuela y al lado de uno de los balcones de este piso
El escudo es aún así bien visible y llama la atención la cabeza de guerrero mirando de frente, de gran mostacho y con yelmo que le cubre la frente hasta las cejas, ornamentado con gran penacho
El escudo muestra las armas de Riego, Rodríguez de Tuña y Núñez (linaje de Cabo del Río) y Flórez
No queremos dejar esta avenida sin mencionar a otros alojamientos en ella existentes, los apartamentos turísticos La Panerona
La calle La Luna es completamente diferente, estrecha y un tanto umbría, solamente hay bajos comerciales aquí en su unión con la Avenida González Mayo. No es peatonal y, como la vía, sus aceras son estrechas franjas a cada lado, delimitadas por líneas amarillas, pero apenas tiene tráfico y este es de dirección única, pues baja de frente a nosotros, por lo que vemos bien si viene algún coche
Puede decirse que, a partir de ahora, todo va a ser subir, si bien escalonadamente y con diversos tramos llanos, todo por la falda de La Sierra arriba hasta Las Canteironas y el Alto Guardia, donde empezará la bajada a Piedratecha y el monasterio de Santa María la Real de Oubona, importantes hitos, sobre todo el segundo, del Camino Primitivo
Pasamos así la antigua Carnicería Pili y remontamos toda esta rampa adoquinada. Es también Manuel Santiago Pérez Fernández quien, en La Nueva España del 14-3-2020 glosa estas calles "calles con designaciones sencillas al tiempo que guapas: La Luna, Los Claveles, el Sol, Lorena, La Fuente de las Musas o La Fuente de la Pena", en el artículo titulado Veneras y otras calles de Tineo, el cual podemos encontrar asimismo en su muy recomendable blog Tineo, sus cosas y las mías
Un antiguo corredor volado, cerrado en su momento, se asoma a la calle en plena cuesta. Esta calle, paralela a la calle Mayor, sigue la línea de crecimiento histórico de la villa desde Fondosdevilla, donde estaría su origen, al amparo del castillo de Las Campas, hacia Picosdevilla, que se configuró en torno al monasterio de San Francisco del Monte, llamado así por razón de estar en un 'monte', en su significado tanto de 'montaña' como de 'bosque', el cual estaría emplazado en las afueras de la puebla, fundado en algún momento entre 1267 y 1274, en lo que serían ya las afueras, posiblemente aún no pobladas o escasamente, de la población
Con el tiempo Picosdevilla llegaría a ser el barrio 'principal', sobre todo a raíz del traslado de la iglesia parroquial, al pie de Las Campas, en Fondosdevilla, al desamortizado convento de San Francisco, cuyo templo pasó a tener la advocación de San Pedro mientras que su claustro fue demolido para ser juzgado y audiencia. Luego el desarrollo urbano a partir de la carretera cambió la estructura urbana y poblacional tinetense
Si bien en la actualidad la calle Mayor sigue teniendo cierto trasiego hacia la iglesia, el juzgado, y la casa de cultura, así como de paseos hacia San Roque y paso continuo de peregrinos, estas calles paralelas laterales son mucho más tranquilas, sin más tránsito que el de los residentes básicamente
Si, por el contrario, como dice José Luis Avello, se trata de un elemento medievalizante construido a la vez que el palacio de los García de Tineo, estaríamos ante una construcción que se habría erigido cuando la antigua puebla ya crecía hacia el monasterio franciscano, sito en la calle Mayor, enfrente de dicho palacio prácticamente:
"En torno a la torre se concentran una serie de casas nobles, además del antiguo Hospital de peregrinos y el Monasterio franciscano. El edificio en sí, ofrece una enorme problemática pues tipológicamente se escapa de la concepción tradicional de Torre señorial de carácter militar...""Lo reducido de los habitáculos interiores solamente se puede explicar se si admite que tanto la torre como el resto de los edificios levantados a fines del primer tercio del siglo XVI o comienzos del segundo, fueron hechos al mismo tiempo. El aspecto modernizante de la puerta principal nos lleva a situarla cronológicamente en dichos años. Por tanto correspondería al siglo XVI, es decir, a épocas postmedievales aunque la construcción esté arraigada a los últimos años de la Edad Media"
Con La Torre ya de frente vamos no obstante a tomar, a la derecha, la Venera de la Azucarilla a la derecha, para ver lo que queda del antiguo hospital de peregrinos Mater Christi, que se dice fue de los más importantes de Asturias
En el citado artículo Veneras y otras calle de Tineo, Santiago Pérez Fernández nos cuenta las pesquisas para saber a qué se debe este nombre de venera para estas callejuelas, el cual en principio parece además solamente existir aquí :
"Pues sí, nombre extraño donde los haya para denominar a una pequeña travesía. He buscado en diccionarios varios y no he encontrado referencia alguna que se acerque a esta que se le da en Tineo. Nada de travesía, callejón o similar. Los diccionarios aluden a concha, vena o en el caso de “venero” a manantial. Nadie por aquí conoce su origen y me parece que nos vamos a quedar en la inopia.
Julio Lamuño, cronista oficial de Tineo, dice sobre el tema que el término veneras puede asimilarse, por comparación, con las venas y venillas de un cuerpo. Parece un símil demasiado erudito como para haber pasado al acervo tinetense, aunque no es descartable, desde luego. Sea como sea, ni Lamuño, que tanto sabe de Tineo, puede aseverar su origen.
Venera de La Tanila, Venera de Ojitos, Venera de La Azucarilla, Venera La Conda. ¿No son nombres muy sonoros y hermosos? Y además resultan intrigantes para los foráneos. Eso no tiene misterio. Tanila, Ojitos, Azucarilla hacen referencia a familias o personas que vivían en esa venera.
Ya ven, en Tinéu además de calles tenemos veneras."
Tengamos presente que no estamos empleando un camino que actualmente esté señalizado, por lo que estemos atentos a este trayecto que proponemos para dirigirnos al solar de aquel antiguo hospital, en el sentido de hospedaje o refugio más que el actual de sanatorio propiamente dicho
Para ello tomaremos esta primera callejuela a la izquierda. Si siguiésemos de frente saldríamos a la calle Mayor
Estamos en la Venera de Ojitos, nombres estos de las veneras que pueden tener que ver con antiguos apodos vecinales. Al final estaba el antiguo Hospital Mater Christi, cuya entrada principal, como la de este edificio anterior, miraría a la calle Mayor. Si bien de aquella emblemática institución hospitalaria sus únicos restos están a la vista en esta venera. De ellos, los vistos y los que no, cuenta el historiador tinetense Rafael Lorenzo en su libro Tineo en la senda compostelana, del año 1993, que "han llegado hasta nuestros días algunos vestigios arquitectónicos que pueden apreciarse en su fachada posterior (...) y algunas pinturas y arquería oculta por el mobiliario de la compañía eléctrica que ocupa sus muy modificadas habitaciones". La Wikipedia, por su parte, le dedica un extenso artículo del que compartimos ahora el apartado de Historia:
"No existe constancia de la fecha de fundación del Hospital de Peregrinos. El historiador tinetense Claudio Zardaín, se decanta por atribuirla a la Orden de los Templarios, una de cuyas misiones en aquellos tiempos era la de socorrer a los caminantes que peregrinaban al sepulcro del apóstol. Por su parte, Manuel Caballero y Flórez Valdés, escribía en 1690 que ”no consta por instrumento su fundazión que en todos los acuerdos se estiló siempre decir que su fundazión se debe a los vezinos nobles de la villa”.
La mención más antigua en el tiempo, que nos consta sobre su existencia, es la que recoge F. Menéndez de Llano: “Y así, los que llegaban a Tineo, por San Roque, recobraban aquí fuerzas de flaqueza en el Hospital de Peregrinos Mater Christi, que en la villa existía, desde tiempo inmemorial, y en cuyos confortables y cómodos aposentos pernoctó el Rey Alfonso, hacia el año 1216”.
Al esplendor del Hospital, contribuyó grandemente el otorgamiento por parte del rey Alfonso IX, en 1214, de la Carta Puebla a Tineo, y la concesión en 1222 al Monasterio de Obona, por este mismo monarca, de un privilegio en el que disponía la obligatoriedad que tenían los peregrinos de pasar por Tineo y Obona (”...amenazo a todo aquel que osara desviar a los peregrinos a Santiago de su pola de Tineo y Obona...”).
Otras menciones al Hospital y a sus bienes, las tenemos en Manuel Caballero y Flórez Valdés, quien en 1690, afirma “Vi de el testamento de Guillén García Caballeros, echo año de 1362 (téngole impreso); vi el apeo del Cavildo del Presentamiento de Tineo fecho año de 1495 (tengo copia); vi del testamento de García García, fecho año de 1389 que dió cientos de vienes a la Cofradía de Nuestra Señora de Mater Xpti de Tineo, cuando se asentó Cofrade”. Este autor concluye afirmando que este Hospital es de los más suntuosos del Obispado de Oviedo, tanto por la Iglesia casa y aparato, como por su renta. Esto era debido a que los vecinos nobles de la villa, lo dotaban con numerosos bienes, asentándose así como Patronos Privativos y Cofrades Perpetuos, para sí y para sus descendientes.
Otra prueba del valioso patrimonio que llegó a poseer, lo conocemos por el apeo realizado en 1680, por el notario Lucas González Naón, que precisó de 51 días para recorrer una gran cantidad de pueblos desperdigados por todo el territorio tinetense, y detallar las características, rentas y foros estipulados para los bienes raíces del Hospital, en ellos ubicados".
"Tineo contó con un famoso hospital, dedicado a Nuestra Señora de Mater Christi, que se funda en el siglo XIII, cuyos restos se pueden aún ver hoy en el seno de la villa y que se constituyó como uno de los importantes alojamientos del Camino Primitivo.Este establecimiento dedicado a "mendigos, caminantes y peregrinos" se menciona en un documento de 1274, y se vincula, como sucede con otros lugares, con la Orden del Temple, sin que haya documento que lo testifique. Como tal equipamiento, gozaba de ricas rentas y ayudas importantes de prohombres de la villa. Dicho establecimiento no entró en decadencia hasta su desaparición, entre cuyas causas se arguye la francesada y la desamortización de Mendizábal"
"De esta manera se puede contemplar lo que queda del Hospital de Peregrinos más importante del concejo y me atrevería a decir que de esta ruta Interior del Principado", explica este investigador y divulgador pionero en un momento en el que aún no se aplicaba el nombre, surgido más o menos cuando publicaba su libro del trazado tinetense del Camino Primitivo:
"Su fundación ha de suponerse en el siglo XIII, cuya primera muestra documental de su existencia viene reflejada en el Codicilio del Arzobispo de Oviedo D. Fernando Alonso, quien dejaba "un maravedí" testamentado para Mather Christi de Tineo.La importancia medieval de "La Pola de Tineo", la presencia franciscana muy cercana a su fundación y el gran número de propiedades de este hospital son la muestra de su relevante importancia en el Camino de Santiago. Gran parte de las tierras de extramuros del castillo de Tineo y de otras muchas tierras del concejo eran de su propiedad. Hasta tal punto que en el siglo XVII, el Notario Gómez Nalón tardó 52 días en recorrer e inventariar todas sus pertenencias, de lo cual entresacamos algunas líneas del Manuscrito de M.A. Caballero:"Tomó y recibió juramento de personas de lugares tan dispares de este concejo como Brañalonga, Merillés, Truébano, Genestaza, La Pereda, Soto de la Barca, Barredo, Zarracín, Sorriba, Santianes y en los lugares de la propia Villa de Máñores, Verdeamor, Cimadevilla y otras..."
Es decir, el Hospital Mater Christi poseía numerosas tierras con cuyas rentas se mantenía. No olvidemos que habría de ser una fundación rentable, pues además de acoger a pobres y peregrinos y atenderlos habría de contar recursos para el hospitalero, mantenimiento y otros cargos que habría dado que era una alberguería muy importante, con su capilla propia, como el de mayordomo, no en el sentido actual de 'criado principal', sino algo muy distinto, "oficial que se nombra en las congregaciones o cofradías, principalmente de tipo religioso, para hacerse cargo de los gastos y otras funciones"
A nuestra izquierda y en la fachada de una casa, una concha en azulejo, a la que se le ha colocado un canalón enfrente, nos parece la solitaria muestra de una antigua señalización oficial que por aquí pasaba
Pero con la reforma de Lutero y la pérdida de afluencia de muchísimos peregrinos centroeuropeos, así como, posteriormente guerras y, por último, la desamortización, el hospital languideció hasta desaparecer como tal institución:
"El decaimiento del tránsito peregrino compostelano del siglo XVII y las guerras posteriores nacionales, vinieron a defenestrar su valía hospitalera. Los franceses de las guerras Napoleónicas lo utilizaron como cuartel y desastraron en gran modo su iglesia y sus habitáculos. La Desamortización de 1836 le dejó huérfano del poder eclesiástico pasando al Ayuntamiento por compra que lo reconvirtió en local municipal para menesteres nada religiosos. Ya en este siglo XX, fue vendido a un particular quien a su vez y en el transcurso de los años fue cediéndolo a otras personas y entidades hasta llegar a lo que hoy se ve, un gran caserón que da vista principal a la Calle Mayor y que a simple vista no da muestras de haber sido albergue jacobeo"
Así explica sus largos años de decadencia la Wikipedia, su transformación para otros usos y su desaparición hasta que, en 1993 renace en otro lugar, pero recuperando su nombre:
"El Hospital va a registrar un paulatino declive, como consecuencia tanto del decaimiento de las peregrinaciones, como del predominio del Camino Francés en detrimento del Camino Primitivo. El que fue Cronista Oficial de Tineo, J. A. Fernández Lamuño, recoge que se tiene constancia de que a comienzos del siglo XIX, una parte de los locales que ocupaban el Hospital y la Capilla, son destinados por el Ayuntamiento a escuela de primeras letras, debiendo acondicionarse el edificio por encontrarse “enteramente deteriorado y arruinado a causa de la guerra desoladora con el tirano de la Francia”.
No se conoce con certeza en qué momento dejó de prestar sus servicios asistenciales, aunque un escrito de 1829, en el que un vecino reclama el puesto de Mayordomo del hospital, atestigua que en esa fecha, seguía sirviendo de albergue y refugio a pobres y transeúntes.
Con la Desamortización de Mendizábal, el Hospital pasó a ser de propiedad municipal, si bien la Capilla ya había dejado de tener culto en 1834, y sus locales se destinaron a cárcel provisional, hasta la construcción de un nuevo edificio destinado a Cárceles y Consistoriales, mientras que la escuela de primeras letras continuó en el local del Hospital, hasta el año 1841 en que se trasladó al cercano convento de San Francisco.
Años más tarde, el Ayuntamiento cede a la Sociedad Lírica de Tineo, la Capilla y a esta se anexiona una parte del antiguo Hospital (que ya había pasado a ser de propiedad privada), convirtiéndose en el Teatro de Tineo. Con el paso del tiempo, y ante el progresivo deterioro del edificio que amenazaba ruina, en 1899, se promueve entre los vecinos una suscripción de fondos, que permitieron la realización de algunas reparaciones, una de las cuales fue la excavación para levantar el escenario, bajo el cual aparecieron restos humanos en tal cantidad, que se precisó de un carro para su traslado al cementerio, y que nos revela que los enterramientos en la Capilla eran una práctica regular.
Finalmente en 1928, y “ante la inutilidad para el servicio a que estaba destinado”, el Ayuntamiento enajena por 14.000 pesetas el teatro (que en ese momento se denominaba Teatro Victoria), pasando desde entonces la totalidad del antiguo Hospital Mater Christi, a ser de propiedad privada.
La labor asistencial se retomaría en la villa en 1993 (aunque en otro emplazamiento), con la creación del Albergue de Peregrinos Mater Christi. Es esta una instalación de titularidad municipal, en cuyo nombre se ha querido recordar, al viejo Hospital que durante siglos acogió a los caminantes que se dirigían a Compostela".
Detalle de los canecillos, lisos, que sostienen el alero y "un canalillo bajo el tejado de buena fábrica y estilo románico", afirma Rafael Lorenzo
Algunos parecen haber desaparecido o estar muy deteriorados, sustituidos incluso por lajas de piedra para su función de sostener el saliente o alero del tejado
"Hasta hace muy pocos años, en este mismo lado del edificio, existía una entrada de arco de medio punto que ahora ha sido sustituida por un portalón metálico", explica Rafael Lorenzo". Efectivamente, como dice también la Wikipedia, "...es un edificio del que apenas quedan restos constructivos de lo que fueron Capilla y Hospital, al servicio de las peregrinaciones a Santiago", el cual ocupaba un importante solar entre esta venera y la calle Mayor:
"El Hospital Mater Christi, se levantaba entre la actual Calle Mayor y la Venera de Ojitos, limitado al noreste y suroeste por otras dos veneras (venera es el nombre que reciben en Tineo los callejones). Se cree que el conjunto, coincidiría en gran medida con la manzana actual, por lo que tendría unas dimensiones de 27 por 15 metros. De sus cuatro fachadas, en dos de ellas no quedaba ningún resto constructivo, mientras que en la zona suroeste del solar, que era la que ocupaba el Hospital, se podían contemplar en su fachada, el arco de acceso al mismo, así como los sillares que enmarcaban puertas y ventanas, siendo dos de estas alargadas y estrechas, a modo de saeteras de estilo altomedieval. Lamentablemente, en la primera década del siglo XXI, se autorizó su derribo para la construcción de un nuevo edificio, desapareciendo así cualquier vestigio del Hospital.
Después de este derribo, los únicos restos constructivos que se pueden contemplar desde el exterior, son los muros y dos contrafuertes, así como una hilera de canecillos, pertenecientes todos ellos a la Capilla, y visibles en la Venera de Ojitos. Por lo que respecta a su interior, conserva muros, cubierta, arquerías, así como una bóveda apuntada de 8,10 metros de altura, en la que se han descubierto pinturas de temática religiosa que parecen datar del siglo XV, según Magín Berenguer. Al haberse habilitado el templo como vivienda, el tabicado practicado, dificulta el examen y contemplación del interior del mismo"
Se tienen noticias que, aún cuando la capilla del hospital era teatro, se conservaba una imagen de Santa Ana en una hornacina, existiendo evidencias de una segunda imagen...
"Respecto a otros vestigios relacionados con esta Capilla, conocemos que durante su utilización como teatro, seguía habiendo a la entrada del mismo, una hornacina con una talla medieval policromada de Santa Ana. El párroco, que consideraba inaceptable, que delante de una imagen sagrada se desarrollasen espectáculos profanos, y tras enfrentarse al vecindario tinetense, consiguió trasladarla al atrio de la cercana Iglesia de San Francisco, de donde pasó al Museo de Arte Sacro de Tineo.
Se tiene conocimiento de una segunda imagen, merced a un suceso que alcanzó repercusión popular. Durante el período en que la Capilla, se utilizó como prisión provisional, había en esta, una hornacina con una talla de madera de un Santo Cristo. Una persona, que se hallaba en estado de embriaguez, entretuvo la noche de su estancia, en sacar con una navaja los ojos al Santo Cristo, encontrándose al día siguiente con la vista enferma, y quedando ciego en una semana. Este incidente sucedido, a quien pasaría a ser conocido como el Ciego de la Pichona, alcanzaría gran notoriedad, al considerarse un castigo divino. Se ignora el paradero de la imagen del Santo Cristo".
Salimos entonces así de nuevo a la calle La Luna
Luego continuamos bajo este caserón y ya llegamos a la parte posterior del Palacio de los García de Tineo o Maldonado, reformada como casa de cultura y cuya fachada principal, con elementos bajomedievales, renacentistas y barrocos, mira al otro lado, a la calle Mayor y al antiguo convento de San Francisco y, desde 1880, iglesia parroquial de San Pedro
En cuanto a La Torre, de la que José Luis Avello dice que lo reducido de su interior no parecería compatible con un edificio castrense medieval, tampoco sería demasiado extraño fuese construida en el siglo XVI por los García de Tineo como elemento arcaizante hecho para ostentar la antigüedad de su estirpe. Pero tampoco lo sería al revés, que efectivamente fuera un torreón medieval circular en base al que se construyó un palacio cuando la vieja nobleza feudal pasó de guerrera a cortesana, como solía suceder y se gustaba de hacer
Resalta Avello que su planta circular es "de muy reducido tamaño", de unos 12,50 m² y que, pese a tener tres plantas, su altura es también mínima. La ausencia de varios elementos característicos de las torres medievales le lleva a sospechar que esta no lo es, entre ellos la cortejadora, un espacio abierto por el interior del muro en que se se dispone una ventana con uno o dos bancos de piedra debajo de ella. También la proliferación de vanos en los pisos superiores le afianza en esta opinión:
"En resumen, para vivienda exclusiva resulta bastante incómoda por su escasa superficie habitable, hacia el exterior, la torre se presenta totalmente cubierta por medio de una capa de enlucido que, a excepción de la base, oculta toda su superficie. Por la base y por los muros interiores se puede observar que estaba construida a base de mampostería con abundante argamasa de cal y arcilla, utilizando sillares para el enmarque de los vanos"
Los muros de La Torre "van perdiendo grosor paulatinamente a partir del segundo piso y por la parte exterior, resultando que si en la base tienen un metro de grosor disminuyen hasta los 60 centímetros en la planta más alta". Dado el desnivel en el que se asienta esta es su parte más elevada, donde llega a los 8 metros de altura
Y esta es la estructura de La Torre que, desde la travesía de su nombre, mira hacia el santuario
Y aquí, al pie de La Torre, tanto los peregrinos que siguen las señales y bajan por la Travesía de la Torre como los que suban por la calle La Luna para ver los restos del Hospital Mater Christi, entrarán en el barrio de La Fonte o La Fuente, siguiendo la calle de este nombre en dirección al manantial que le da nombre, saliendo del casco urbano tinetense
Flechas amarillas en las aceras y conchas en las paredes nos guiarán en este último tramo urbano antes de salir a los robledales y castañares de La Sierra
Esta es la calle La Fuente, llamada como el barrio; como todas estas calles adyacentes se trata de una transición entre lo urbano y lo rural, en la que veremos casas unifamiliares, algunas con terreno y huertas, hórreos y bloques de pisos
En principio, esta calle es la que sigue el trazado del Camín Real o Camín Francés en la subida a La Sierra, un itinerario que ya estipuló muy drásticamente en 1222 Alfonso IX que era el que habrían de seguir los peregrinos a Santiago sin que nadie osare desviarlos por otra ruta. De esta manera garantizaba tanto este privilegio de paso a su puebla de Tinegio por él fundada como al monasterio de Santa María la Real de Oubona, por él protegido, aunque ello suponía realmente realizar un gran rodeo, desviándose de otros trayectos más cortos, y un sobreesfuerzo, subiendo a La Sierra para luego volver a bajarla
Prácticamente todas las casas de esta calle, así como sus hórreos, han sido rehabilitadas y/o reformadas. El suelo ha sido adoquinado y puede decirse que estamos en un tránsito semipeatonal, solamente con el tráfico rodado mínimo, el de los residentes básicamente
Por esta hermosa rúa saldrían antaño los peregrinos, arrieros y demás viajeros que siguieran rumbo a Galicia, entre ellos no pocos artesanos ambulantes y otros oficios. De la misma manera, entraban en la villa los que de Galicia procedían, entre ellos no pocos romeros que hacían el 'camino de vuelta' por Asturias, sobre todo si habían llegado a Compostela por el Camino Francés ahora llamado, para hacer caso a aquella máxima de origen medieval que se proclamaba en toda Europa y que decía que "quien va a Santiago y no al Salvador visita al criado y olvida al señor"
Realmente todos los camino procedentes de allende los Pirineos eran llamados Camino Francés, incluyendo este, sobre todo si eran recorridos por romeros u otros viajeros de origen franco, denominación que aglutinaba no solamente a los actuales franceses, sino a centroeuropeos en general, reminiscencia del antiguo reino franco de Carlomagno sin duda
Pasamos al pie de dos hórreos, la bodega del primero, donde antaño se guardarían aperos, enseres, el carro y otras cosas, se ha reformado como garaje
Este segundo hórreo tiene la bodega también reformada aunque dentro de un estilo algo más tradicional
Avanzamos por el último trecho llano de la calle La Fuente con La Sierra y sus cuestas ya ante nosotros
Otro hórreo a nuestra izquierda, este sin pegollos, apoyado directamente en el muro de piedra de su bodega...
Un bloque de pisos ya casi al final de la calle y al principio de la cuesta. Justo a sus pies sube desde la Avenida González Mayo la Venera de la Conda, a la que antes nos referíamos
Vemos La Sierra con los edificios abajo de la calle Marcelino Camacho, salida del casco urbano tinetense por la AS-217a y La Venta Villacín. Un poco más arriba, por La Venta Arcadio y La Venta Quilino sube el Camino de Santiago en dirección a Las Canteironas y el Alto Guardia. En lo alto vemos El Picu Navariego o Brañugas (1.017 m)
Allí se encuentra el famoso Mirador de Letizia, donde el popular Arcadio Rey, Pana, verdadera institución que fue del Camino de Santiago a la salida de esta villa, acondicionó una cabaña y tramos del Camino al lado de la finca de La Venta Arcadio, poniéndole dicho nombre al mirador, desde el que se contempla un hermoso paisaje de la población con las montañas del suroccidente al fondo
El Mirador de Letizia es ahora toda una referencia geográfica que, como tal, aparece señalada tanto en las guías del Camino de Santiago como de otras rutas por La Sierra. Del tramo que recorren los peregrinos nos cuenta Miguel Barrero en La Voz de Asturias del 26-2-2016 con su artículo Una etapa por la sierra de Tineo, que sigue exactamente el itinerario que vamos a hacer nosotros, a excepción de la subida por la Venera de la Conda, que hemos cambiado por el de la calle La Luna y Venera de Ojitos para ver el antiguo hospital y La Torre:
"De la villa de Tineo se sale situándose frente al Ayuntamiento, en la plaza de la Constitución, y echando a andar por la calle que nace a su izquierda, que se llama al principio Calvo Sotelo y acaba convirtiéndose en avenida de González Mayo. No mucho después de que se oficialice este cambio de nombre, ascenderemos la pendiente que surge a mano derecha, en Venera de la Conda, para culminar la subida en la calle de la Fuente. Pasamos el manantial que da nombre a la vía y continuamos el ascenso. Nos encontramos así con una fuente dedicada a San Juan, que cuenta con una pequeña área de descanso, y un poco después un camino cuajado de vegetación nos permitirá cruzar el regueiro de Robléu. Un nuevo ascenso nos lleva junto a un criptograma en el que los peregrinos más audaces habrán de leer correctamente la frase «Quien va a Santiago y no al Salvador visita al siervo pero no al Señor», y justo después podremos ver uno de esos lugares que, poco a poco, han ido imprimiendo carácter al Camino Primitivo. Se trata del lugar autodenominado «Mirador de Letizia» y que es, en realidad, la cabaña de montaña en la que habita El Pana, un peculiar vecino de estos parajes que se denomina a sí mismo «el último de Filipinas» y al que no es difícil ver por los alrededores.
El paseo por la sierra de Tineo, que nos lleva en un demorado caminar por la falda del monte Brañugas y el pico Navariego, sin duda terminará siendo recordado por los peregrinos como uno de los más gratos de su caminata. Hay aquí frondosidades caducifolias, ingente vida animal y un estallido espectacular de todos los olores, ruidos y colores con que nos puede obsequiar la naturaleza. Queda a nuestra vista una sucesión de montes que se extiende hasta las tierras leonesas, y los más avezados en conocimientos geográficos serán incluso capaces de distinguir la silueta del temido puerto del Palo, que cruzaremos dentro de dos etapas si optamos por seguir la ruta oficial en vez de la llamada variante de Hospitales. Un depósito de agua jalona nuestra subida por La Freita y el Rebuchar hasta vernos en el collado de La Guardia, y un poco más adelante rodearemos el pico de Puliares, pasando a la vera de los pozos de La Llamavieya y El Ruxidor, para bajar más tarde hasta una carretera provincial que nos deja a los pies de Piedratecha".
"Hay que caminar por el arcén izquierdo de la carretera durante unos metros. Luego, veremos nacer a la izquierda un sendero por el que nos adentramos para descender suavemente mientras sentimos los olores y rumores del bosque. Llegamos, casi sin darnos cuenta, a un doble mojón en el que se nos ofrecen dos direcciones: si tomamos la senda que nace a nuestra izquierda, mantendremos sin interrupción el rumbo que dentro de unos días, y si nada se tuerce, nos dejará en Compostela; si por el contrario seguimos de frente, perderemos bastante tiempo y probablemente caminemos algún que otro kilómetro de más entre unas cosas y otras, pero debe decirse que el dispendio valdrá la pena porque lo que nos aguarda al final de este sendero no es otra cosa que el monasterio de Santa María la Real de Obona, cuya visita es inexcusable para aquellos que entienden el Camino como algo más que una competición por ver quiénes llegan primeros a cada albergue".
La cabaña del Mirador de Letizia y La Venta Arcadio los reconocemos bien (en medio de la foto) entre los prados y bosques del Regueiru Robléu y al paso del Camino. Sobre el célebre Arcadio Rey, fallecido en 2018, también llamado El último de Filipinas, escribe esta glosa caminera Ignacio Pulido en el periódico La Nueva España del 25-8-2009 titulada "Pana", un alto en el camino, en el que nos describe su compenetración con los peregrinos que por allí pasaban, por entonces aún bastantes menos que ahora, aunque el Camino Primitivo ya despuntaba:
"Los días de verano transcurren en armonía en Tineo, lejos del mundanal ruido de las playas y de las villas costeras. Con la llegada del estío centenares de peregrinos llegados de toda Europa e incluso del resto del mundo caminan en silencio a través de senderos y de la floresta hacia Santiago de Compostela. Arcadio Rey, «Pana», un minero jubilado, se ha convertido durante la última década en un personaje ineludible del milenario trazado gracias a su afable y cordial atención con los visitantes.
Cobijado en su «Mirador de Letizia», una cabaña de piedra sita entre la capital tinetense y el monasterio de Obona, «Pana» se da a conocer y brinda al visitante parte de su sabiduría a través de numerosos consejos y vivencias.
«Pana» se reconoce como un autodidacta y un poeta a pesar de que apenas fue a la escuela. «Tan sólo asistí a clase cuatro meses durante cuatro inviernos. Todo ese tiempo me sentaron en la última fila y nunca me sacaron a la pizarra. Como era pobre, no llevaba pollos ni huevos a la profesora», subraya con ironía.
Al dejar las aulas, «Pana» trabajó durante años cuidando el ganado de su casa y después fue «pinche» de obra hasta que marchó a Venezuela, país en el que permaneció durante cuatro años. «Allí trabajé en la tintorería de mi tío. Al ser hijo de viuda no me dejaban marcharme del hogar familiar para que sustentase a mi madre, pero lo conseguí gracias a la intercesión de una familia de Belmonte. Mi padre había conocido a uno de sus miembros en la batalla del Ebro, donde juntos se habían salvado de una muerte casi segura. Tenían medios y me ayudaron a conseguir el permiso para irme a América. Allí trabajé como un esclavo a pesar de ser sobrino del dueño», puntualiza.
A su vuelta del otro lado del «charco» Arcadio Rey fue bautizado en Tineo como «Pana», amigo o colega en Venezuela. «Al volver le decía a todo el mundo "¿Qué hay, Pana?", "¿qué pasa, Pana?" y me quedó el nombre. Después trabajé en la mina tinetense González y Díaz hasta que me prejubilé en 1998».
La historia de los antepasados de «Pana» está vinculada al Desastre del 98 y él mismo se califica como el «último de Filipinas». «Mis ancestros lucharon en la colonia asiática y mi abuelo fue partícipe en la guerra de Cuba», comenta. Además, tal y como dice este tinetense, «sabe algo de tocar música al oído y con un viejo bandoneón toca "Los últimos de Filipinas"».
En el interior del «Mirador de Letizia» la efigie del Che convive con numerosas imágenes de San Antonio, patrón de los animales. Y es que, a pesar de ser republicano hasta la médula, «Pana» es devoto del Santo e incluso tiene guiños para la monarquía constitucional. «El mirador ha sido nombrado en honor de la Princesa Letizia. Asimismo, tenía una vaca homónima, un "xato" que se llamaba "Felipe" y una ternera que se llamaba "Leonor". Para más inri, me apellido Rey», enfatiza, y afirma que durante la fiesta de «Santo Antón» coloca laurel por su cabaña para proteger a sus mascotas: varios gatos y tres reses.
Habitual de las tertulias tinetenses, «Pana» señala que no puede estar quieto en casa. «Sólo estoy en mi hogar lo necesario para comer y dormir. Me levanto temprano, voy a Tineo y el resto del día lo paso en la cabaña haciendo cosas».
Precisamente fue durante sus largas tardes en el mirador cuando comenzó a hablar hace seis años con los peregrinos. «Surgió espontáneamente, empecé a conversar con ellos y pronto comencé a ser conocido por los foros de internet. Muchos vienen a verme y a sacarse una foto conmigo. Después cuando llegan a Santiago o a sus hogares me las envían por carta. Tengo unas doscientas», explica.
A pesar de que sólo sabe hablar castellano, «Pana» se entiende con la mayoría de los peregrinos. «Por aquí pasan franceses, belgas, alemanes, italianos, estadounidenses, australianos e incluso japoneses», subraya mientras muestra una foto con la japonesa Mitsue Icojima. «Con los únicos que no hago "camín" es con los checos. No hay quién los entienda», sonríe a carcajadas, y muestra el sello que posee para que los peregrinos lo estampen en su libro de viajes.
Durante los últimos años su labor ha sido profusamente reconocida en el mundo del peregrinaje y el «Mirador de Letizia» incluso ha sido incluido en las guías del Camino de Santiago como un punto ineludible. «He hecho muchos amigos. Algunos vienen muy concentrados, con mucha determinación y los admiro. La gran mayoría agradece mi atención, otros en cambio ni se inmutan. ¿Qué se la va hacer? Tiene que haber de todo», lamenta.
El puro se está consumiendo y «Pana» hace referencia a cómo cambiaron las cosas. «Me crié sin luz eléctrica y he llegado a tener teléfono móvil», matiza, y añade que este invierno concluirá un muro de piedra en el que trabaja. «Ahora que han pasado las fiestas de San Roque subiré al camino y trataré de acabar la obra de un muro que tengo empezada desde hace un tiempo. Voy a mi ritmo».
Son las tres de la tarde y «Pana» ya ha perdido la cuenta de los puros que lleva fumados. Por el camino se aproximan dos peregrinas francesas. Sin perder tiempo, «El último de Filipinas» -como reza en su tarjeta de visita- sale a su encuentro y tras darse a conocer cuña a las galas su libro de sellos. Tras desearles un buen viaje, «Pana» se retira a su cabaña, donde el caminante siempre encontrará un respiro".
"Tineo despide hoy a Arcadio Rey, más conocido como "Pana" y también, como le gustaba recalcar a él, "el último de Filipinas". A sus 70 años, falleció en el Hospital Universitario Central de Asturias () en el día de ayer. Jubilado de la minería, se hizo famoso sin buscarlo tanto dentro del concejo como fuera cuando decidió restaurar una cabaña a las afueras de la villa tinetense, en pleno paso del Camino de Santiago. Pronto su personalidad y la peculiaridad del lugar hicieron que se convirtiese en una parada obligada para los peregrinos y que su foto y su nombre comenzasen aparecer en numerosas guías dedicadas a la ruta jacobea.
El presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-galaico del Interior, Laureano García, asegura que su fallecimiento va a suponer una pérdida importante para el Camino Primitivo. "Es un referente del Camino, muchos peregrinos llegaban a Tineo preguntando por él", explica.
Pana era uno de los afiliados veteranos del PSOE tinetense y se calificaba como republicano; de hecho, cada 14 de abril se encargaba de colocar flores en la estatua de José Maldonado.
(José Maldonado González, presidente de la II República Española en el exilio y enterrado en el cementerio de La Espina)
Nos cruzamos con la Venera la Conda, que sube a la derecha hacia lo más alto de Picosdevilla en la Plaza del Lavadero y nosotros seguimos de frente, hacia las últimas casas de esta calle de La Fuente, que vienen a ser las últimas del casco urbano tinetense en el Camino Primitivo
Por aquí a nuestra derecha subirán pues los peregrinos que, visitando el centro de la población, hayan seguido el itinerario actualmente señalizado
Realmente, todo este tramo de subida que enseguida empieza es todo un mirador, no solamente de La Sierra sino con otras muchas referencias geográficas camineras
Por ahí en medio y hacia El Palo sube directo desde el valle del río Nisón uno de los caminos oficiales, el que sale de La Puela/Pola de Allande, la capital del concejo vecino tras dirigirse allí desde La Solana, en Borres o Bourres, por Samblismo, La Mortera, Colinas, Porciles y Chavadoira. Más a la derecha y por el Alto del Hospital (1.200 m) y muy cerca del Picu Cimeiro (1.292 m) va el otro camino, la famosa Ruta de los Hospitales. Más a la izquierda de El Palo tenemos el Panchón (1.411 m) y El Mosqueiru (1.497 m)
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