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viernes, 21 de agosto de 2026

SILVELA Y EL 'SILVELISMO' ESPAÑOL (A FONSAGRADA, GALICIA) EL ALCALDE DE CASA Y CORTE DE JOSÉ BONAPARTE, EL INTENDENTE DE LA REAL CASA DE ISABEL II Y LA CAPILLA DE SANTA BÁRBARA QUE "GUARDA PAN Y VINO Y A TODO PEREGRINO"


Llegada a Silvela

Una pista 'alicatada', de zahorra y ensanchada, nos lleva de Barbeitos a Silvela, parroquia de Suarna, a solamente cuatro kilómetros de A Fonsagrada, capital del concello del mismo nombre, el primero de Galicia en el Camino Primitivo. Aquí empezamos a pisar asfalto en un tramo de la antigua carretera C-630 Pravia-Lugo, actual LU-701, que actualmente y desde las obras y reformas de 2008 pasa unos metros más a la izquierda


La cruzaremos al llegar a las siguientes casas de este pueblo, que vemos al fondo, para tomar una senda a la izquierda, que nos llevará a la capilla de Santa Bárbara, un lugar ideal, con zona de descanso, para reponer fuerzas antes de acometer las últimas cuestas antes de la villa

Un hermoso caserón de piedra vista, con exteriores bellamente ajardinados, nos recibe a la entrada de Silvela, topónimo que expresa un diminutivo de silva, literalmente 'selva', aunque realmente viene del latín silvam 'bosque' y que popularmente designa a zarzales, matorrales, brezos y demás plantas de sotobosque o bosque bajo

La LU-701 fue reacondicionada totalmente en 2008, eliminando curvas y cuestas, como estas de la antigua carretera en Silvela, paso actualmente del Camino de Santiago. La vía forma parte de la famosa 'Y' de A Fonsagrada, pues en el cruce de Barbeitos, que hemos dejado atrás, enlazan las rutas a Asturias por la costa, la LU-703, y hacia el interior, por esta misma LU-701

Por eso, todo este entorno entre la casa y la actual carretera ha quedado como camino de acceso a la misma únicamente y ha sido magníficamente cuidado con cultivos florales


Aquí tenemos un par de fotos, más avanzada, la primavera, con las flores en todo su esplendor, que nos dan detalle de la belleza de este tramo en su momento más intensamente colorista


Sus colores "se vuelven faros de frescura, casi oráculos vegetales que acompañan al peregrino", como escribe nuestro amigo, botánico y peregrino, José Ramón López Valdés en su emotivo libro "Camino" en el Camino de Santiago (Castrillón), bellísima elegía a la naturaleza de las sendas jacobeas


"El peregrino no sólo avanza: se introduce en la naturaleza y, con ella, en lo más profundo de sí mismo", escribe también López Valdés, "cantos de pájaros, zumbidos de insectos, ramas meciéndose con la brisa, y el sonido acompasado de mis pasos...". Y así, como en Silvela y tantísimas veredas, al paso de los romeiros "Las plantas registran el movimiento, ajustan su crecimiento y responden: algunas aceleran su floración, otras refuerzan sus raíces, y muchas apenas esperan el instante para emerger entre las grietas y el asfalto".

Muy posiblemente Silvela fue eso, una pequeña silva, como dice su nombre, ganada para pastos y cultivos en tiempos inmemoriales por los sistemas de roza y quema aplicados desde el Neolítico. Los túmulos o medorras localizados a lo largo del Camino desde el Acevo guardan la memoria de aquellos primeros pobladores que conocieron las artes primigenias de la agricultura y la ganadería tras el ocaso de los cazadores-recolectores


La orografía montañosa de la zona, pues estamos en la cresta de A Serra de Follabal, a unos 870 metros de altura sobre el nivel del mar, hicieron que predominasen los usos ganaderos, de antiguo pastoriles, sobre los agrícolas, aunque cultivos como el cereal para hacer el pan en casa fueron indispensables, al menos hasta la especialización completa del agro gallego en la producción láctea y cárnica para abastecer a la creciente demanda de las ciudades


Esta señal nos advierte, a nosotros y a los conductores, que vamos a cruzar, por lo que hemos de estar muy atentos, dado que la carretera es de tráfico bastante continuo y, además y sobre todo, bastante veloz


No cruzaremos aún hasta un poco más adelante, donde hay una señal de paso de peatones, aunque esta vertical, sin paso de cebra pintado en el suelo, de frente a las siguientes casas de Silvela, de donde es originario este apellido que se asentó en Valladolid y algunos de cuyos miembros destacaron especialmente en la vida política, social y cultural española, como escribe el historiador Pedro Carasa Soto en su columna El Mirador de Clío, con su artículo Los Silvela echaron raíz en Valladolid para el periódico El Norte de Castilla del 4-11-2024:
"Dos generaciones de Silvelismo ejercieron un poder eficaz en Valladolid y España en el siglo XIX. La primera tuvo un liberalismo culto, internacional, crítico, ético y reformista excelente para Valladolid. Acompañaron al líder liberal de Valladolid en Cádiz, Evaristo Pérez de Castro, que veremos más tarde en esta pasarela. Ayudaron a salir de la crisis de antiguo régimen y arrancar con éxito la etapa de cambio burgués. Alimentaron aquí una cultura política inquieta, ilustrada y afrancesada. La segunda generación conservadora sustentó España y Valladolid en la crisis agraria de los ochenta y en la nacional del 98. 
Vemos ahora la primera generación silvelista de 1808-57, cuando Valladolid aprendió un liberalismo inspirado en el francés que reforzó el anticarlismo y fundamentó el Reino de Ceres, financiero, ferroviario y harinero. Otro día veremos su segunda generación regeneracionista y anticacique, que ayudó a superar las crisis de fin de siglo. 
Francisco Silvela Alonso de Illón inició en Cigales la primera progenie. Venía de Santa María de Silvela, camino primitivo lucense de Fonsagrada, donde se guarda el pan y el vino del peregrino. 
Hijo suyo y de Micaela García de Aragón nació en Valladolid Manuel Silvela García Aragón (1781). Este culto liberal europeo, corregidor, abogado, magistrado y profesor de la Universidad de Valladolid, arraigó el Silvelismo. Vivió huérfano en Ávila, luego volvió a Valladolid donde estudió filosofía, teología y se licenció en leyes en 1808. Casó con María Blanco Cartagena, viuda de un familiar del posterior Emilio Ferrari. Desde la Sociedad Económica de Amigos del País mejoró la enseñanza y agricultura. Colaboró con letrados de la Real Chancillería. 
José I le hizo Alcalde de Corte en Madrid en la guerra de la Independencia. Fue intérprete de los bonapartinos y sustrajo víctimas del furor militar. Fue templado, pero el absolutismo le exilió por afrancesado en 1810 y 1827 y viajó a Burdeos. Allí coincidió con Moratín (convivió, lo acompañó en su muerte y narró su vida), con Goya (que le hizo un romántico retrato) y con Mendivil. Creó el Colegio Silvela para españoles. En 1827 fue a París, donde fundó un Liceo Español con cátedras de historia, leyes y filosofía. Colaboró con Vadillo, Miñano, Ferrer y Salvá.
Escribió sobre España como patria en 1823. Sus 25 libros analizaron leyes, historia, teatro, memorias, filosofía, Biblioteca de Literatura Española y Compendio de Historia Antigua. Murió de tisis en 1832. 
Su hijo Francisco Agustín Silvela Blanco nació en Valladolid (1803), donde se afincó como magistrado, jurisconsulto y administrativista. Purgado por apoyar la Pepa en 1823 también viajó a Burdeos, donde estudió literatura en el Colegio Real y Bachiller en Letras en su Universidad. Casó con Luisa Antonia de le Vielleuze, donostiarra de antecedentes belgas. Buen afrancesado, enseñó griego, humanidades, economía, derecho y dirigió el Colegio de su padre (1826-33). Frecuentó la cultura bordelesa en la Sociedad Filomática, Liceo, Sociedad de Agrónomos y Naturistas y Academia Real. Se hizo amigo en el exilio de Javier de Burgos. Luego se estableció en París, donde nació su hijo Manuel Silvela de le Vielleuze. Aquí se doctoró en leyes y entró en la Sociedad Geográfica Universal. 
Volvió a Valladolid al morir Fernando VII en 1833. Javier de Burgos le ofreció cargos en toda España. Él, sus hijos y nietos lideraron la política de Ávila. Compró bienes desamortizados (350.000 rls), subdelegó Fomento, fue gobernador civil y profesor de la Escuela Normal. Entró en Sociedad de Amigos del País, Sociedad Económica, Milicia Nacional. Ayudó a coléricos, expósitos y campesinos y dotó al clero desamortizado. Fue doce veces diputado por Ávila (1837-43) y vicepresidió el Congreso. Ahí se ocupó de legislación provincial, jefes políticos, jurisdicción eclesiástica, enseñanza media, protocolo regio, extinción del carlismo y participación electoral. 
Promovió la Pepa en 1836. Fue jefe político en Castellón, Lérida, Valencia y La Coruña, donde también fue magistrado de la Audiencia. Perteneció siempre a sus sociedades económicas. Inquieto cultural, en Madrid actuó en la Audiencia, Colegio de Abogados, Milicia Nacional, Ateneo, Sociedad Económica y Amigos del País. Contra Mendizábal, sentó los principios moderados de las elecciones. Reformó lo municipal y provincial, Diputaciones, consejos de provincia y jefes políticos. Sobre ello escribió un libro de inspiración francesa. Renunció a un nombramiento de ministro de Gracia y Justicia, pero lo fue de Gobernación (1838) y Gracia y Justicia (1840). 
Tras rechazar las movilizaciones populares y la regencia de Espartero, fue magistrado de la Audiencia de Valladolid y presidente del Tribunal Supremo. Su liberalismo empujó el Reino de Ceres. Entró en la Sociedad Económica, Bellas Artes, Liceo Artístico y Junta de cárceles. Como senador vallisoletano y vitalicio, lideró debates eclesiásticos y hacendísticos. Tras el paréntesis del bienio progresista 1854-56, Francisco volvió al senado en Madrid, donde nacieron sus hijos, Luis y Francisco Silvela de le Vielleuze. Perteneció a la Cámara de S.M. 
Murió de apoplejía en 1857. Fue modelo intelectual, judicial y político para sus hijos. Un destacado jurista que escribió sobre la abolición de la pena capital. Su viuda De le Vielleuze presidió la Junta Nacional de Damas en el III Centenario de la muerte de Santa Teresa en 1882. 
Ambos Silvelas mostraron convicción de valores y comportamiento ético que pueden enseñar lo que a veces escasea en nuestra pobre cultura política".

Silvelista pues, de segunda generación, Manuel Silvela y García Aragón, nacido en Valladolid en 1781, fue magistrado, abogado y magistrado, si bien al quedar a los seis años huérfano de padre su mayor contacto familiar habría de ser con su familia materna, trasladándose a Ávila, donde inició sus estudios, trasladándose luego a Madrid, donde sus conocimientos de francés le sirvieron para ser intérprete cuando los franceses entraron en España y José I Bonaparte ocupó el trono. Su colaboración y cargos con las autoridades napoleónicas le costarían el exilio, donde conocería a Francisco de Goya y a Leandro Fernández de Moratín. Consultamos la Wikipedia:

"A los seis años quedó huérfano de padre trasladándose a Ávila con su tío Jacinto García de Aragón para realizar allí sus primeros estudios. Regresó posteriormente a Valladolid donde terminó sus estudios de Jurisprudencia, Filosofía y Teología. En 1806 se graduó de bachillerato a claustro pleno obteniendo en todos sus ejercicios el "nemine discrepante" y el 4 de enero de 1808 obtuvo la Licenciatura en Leyes y Cánones. 
Ingresó como Individuo y Secretario de la Sociedad Económica de Amigos del País contribuyendo desde allí al progreso de las escuelas de primeras letras y a varias mejoras en la agricultura y en la industria, de cuyas secciones fue presidente. Ocupó las cátedras de volumen y de código colaborando a su vez con los letrados José Morales Arnedo y José Díaz de Lavandero, conocidos abogados de la Chancillería de Valladolid. 
Alcalde de Casa y Corte 
Ante la imposibilidad de ejercer la profesión de abogado en Valladolid por constituir requisito imprescindible la incorporación al Colegio de Abogados (cuyas plazas estaban reducidas a cuarenta) se trasladó a Madrid donde sus maestros y compañeros de universidad estaban desempeñando importantes cargos públicos. 
Silvela llegó a la capital, con el objetivo de solucionar la limitación de plazas en el Colegio de Valladolid, coincidiendo con la invasión francesa y la instalación en el trono del rey José I. En tan grave situación, Silvela fue requerido como intermediario entre españoles y franceses por su perfecto conocimiento del idioma galo. 
Con el fin de atenuar la violencia de la contienda, aceptó el nombramiento de magistrado, ocupando a los 27 años una plaza de Alcalde de Casa y Corte, desde la que trató de evitar el mayor número posible de víctimas:

"He sacrificado a mi patria toda mi sensibilidad. Pudiendo con ventaja permutar mi situación por otra, preferí mantenerme en la más contraria al temple de mi alma, y consentí que las ingratas ocupaciones de mi destino desgarrasen a todas horas mis entrañas, dividendo con mis compañeros el placer de sustraer al furor militar el mayor número posible de víctimas

Esta determinación era conocida en Madrid y los procesados por delitos políticos trataban de que fuera Silvela quien instruyera y fallara sus causas. 
Sin embargo, el hecho de haber aceptado un cargo durante el gobierno francés le valió el apelativo de "afrancesado" y cuando el 13 de agosto de 1812 la Corte y las tropas de José I Bonaparte evacuaron Madrid y el nuevo gobierno dictó decretos contra los afrancesados y sus familias, Silvela decidió exiliarse a Burdeos para salvaguardar su integridad física y la de su mujer e hijos. 
Exilio 
Cuando se disponía a partir al exilio, personas de gran notoriedad en el nuevo orden de cosas trataron de convencerle de que permaneciera en España asegurándole que, lejos de tener que temer, la templanza y justificación con que se había conducido serían recompensadas. 
Por el contrario, la Gaceta de Madrid de 25 de agosto de 1812 publicó un artículo en el que se nombraba a Silvela: «... cuán doloroso debe sernos que la humanidad del incauto Juez Silvela estuviese confundida con la tiranía de los afrancesados...». 
Comprendiendo que esta confusión podía implicar serios peligros para su familia, tomó la decisión de partir a Burdeos donde fijó desde entonces su residencia junto con su madre, mujer e hijos. 
En la ciudad de Burdeos fundó el "Colegio Silvela", que se convirtió con el tiempo en un importante centro de educación para españoles y americanos. 
Compartió exilio con sus grandes amigos Leandro Fernández de Moratín y Francisco de Goya. El primero le legó sus manuscritos, entre ellos el de Los orígenes del teatro español (que Silvela a su vez regaló al rey de España y que publicó en 1830 la Real Academia de la Historia) y el segundo dejó de él perenne recuerdo en célebres retratos, uno de los cuales se conserva en el Museo del Prado. 
En 1827 se trasladó a París, donde fundó también un Liceo Español dedicado a la educación de más de cien alumnos procedentes de ambos hemisferios en idioma español. Silvela dirigía el colegio y, al mismo tiempo, regentaba las cátedras de historia antigua y moderna, legislación civil, penal y mercantil y filosofía. Asimismo redactó, modificó y completó muchos de los tratados y compendios que sirvieron de libros de texto para los alumnos. 
En 1828 fue admitido entre los Árcades de Roma con el dictado de "Logisto Cario". 
El 9 de mayo de 1832, a consecuencia de una enfermedad pulmonar que contrajo en 1828, falleció en Batignolles-Monceau tras haber recibido los auxilios espirituales y después de haber bendecido a toda su familia. 
Su hijo Francisco Agustín y sus nietos Manuel, Luis y Francisco Silvela, alcanzaron una notable importancia en la España del siglo XIX y primeros años del XX".

Su hijo Francisco Agustín Silvela y Blanco, nacido en 1803 en tierras pucelanas, es pues ya la tercera generación silvelista española, magistrado, abogado y político, digno sucesor de su padre en los avatares decimonónicos:

"Francisco Agustín Silvela y Blanco nació en Valladolid, siendo bautizado en la parroquia de Santiago de dicha ciudad el 28 de agosto de 1803. Era hijo del escritor y magistrado español Manuel Silvela y García de Aragón, del que fue, en palabras de su padre, su "brazo derecho y depositario de todas mis ilusiones". 
Francisco Agustín tenía merecida fama de docto y trabajador. En 1825 alcanzó el grado de bachiller en Artes por la Real Academia de Burdeos y en 1833 la licenciatura en leyes por la Universidad de París. Fue miembro de la Sociedad de Estadística Universal de la misma capital, individuo de la Real Academia de Ciencias y de otras entidades ilustres de Burdeos, catedrático de Humanidades, de Historia antigua y moderna y de Lengua Griega en varios establecimientos pedagógicos y académico de honor de la Real de Matemáticas y Nobles Artes de la Purísima Concepción de Valladolid. 
Manuel Silvela, padre de Francisco Agustín, había aceptado el cargo de alcalde de casa y corte del gobierno invasor durante la ocupación francesa y, aunque lo utilizó para salvar las vidas de miles de compatriotas, ésta fue causa bastante para merecer de muchos del apelativo de "afrancesado" y verse obligado a emigrar para salvar su vida. Así, Francisco Agustín acompañó a sus padres al exilio en Francia. 
Casó en la iglesia de San Severin de Burdeos el 30 de junio de 1827 con María Antonieta Luisa de Le Vielleuze y Sotés, hija del coronel del regimiento de Asturias Luis de Le Vielleuze, de ascendencia belga. 
Tras la muerte de su padre, Francisco Agustín regresó a España con toda su familia, donde ocupó cargos importantes en la Administración de la época. 
En 1843 el duque de Bailén (tutor de Isabel II) le nombró intendente de la Real Casa y Patrimonio, y con motivo de la declaración de la mayoría de edad de la Soberana, fue nombrado gentilhombre de cámara con ejercicio. 
Falleció en Madrid el 20 de septiembre de 1857 y fue enterrado en el cementerio de la Sacramental de San Isidro de Madrid. 
Carrera política 
En el exilio francés contó con muy general simpatía entre los emigrados españoles de todos los colores, principalmente del antiguo josefino Francisco Javier de Burgos, refugiado en Francia como Silvela —en cuyo colegio se educaron los hijos de Burgos— y que, al morir Fernando VII en 1833, fue secretario del despacho y de Fomento con la reina gobernadora, María Cristina. 
Javier de Burgos, desde la primera hora de su encumbramiento, correspondió a Manuel Silvela tomando bajo su amparo a su hijo Francisco Agustín. 
En diciembre de 1833, Francisco Agustín Silvela fue nombrado secretario de la Subdelegación de Fomento en la provincia de Pontevedra, permutando a los pocos días este destino con el de secretario de Fomento en Ávila, punto de arranque de su carrera administrativa, en la cual alcanzaba tres años después el Gobierno Civil de Castellón de la Plana, cargo del que se retiró dejando generosamente a la Casa de Expósitos todo el ajuar de la suya. Un año después fue nombrado jefe político de Valencia y La Coruña. 
Pasó luego al Gobierno Civil de Lérida, y más adelante a la plantilla del Ministerio de la Gobernación como vocal de la Junta Consultiva y jefe de Sección del Ministerio. 
La revuelta política de aquella época le designó el 5 de diciembre de 1838 para ministro de la Gobernación de un gabinete efímero y, después de la revolución de 1840, lo fue algún tiempo de Gracia y Justicia con Valentín Ferraz como presidente, siendo su gestión en este ministerio tan relevante que las Cortes acordaron la impresión de todos los proyectos debidos a su iniciativa. 
Entre 1837 y 1847 fue elegido varias veces diputado por Ávila, llegando a ser nombrado vicepresidente del Congreso de los Diputados. 
En 1847 fue nombrado senador vitalicio 
Carrera jurídica 
Dentro del ámbito estrictamente jurídico, Silvela se recibió como abogado de los Tribunales del Reino de España en 1835 ingresando en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid tres años después. 
En 1839 fue nombrado Magistrado de la Audiencia de La Coruña y en 1841 Magistrado de la de Valladolid, ascendiendo en 1843 a Magistrado del Tribunal Supremo y Presidente de la Sala de Indias en 1853.  
En 1850 fue nombrado presidente de la Junta de Gobierno del Monte Pío de Jueces de Primera Instancia."


Y llegamos a la cuarta generación silvelista con los cuatro hijos de Francisco Agustín Silvela y Mª Antonia de Le Vielleuze: Manuel, Victoria, Luis y Francisco. El primero, Manuel Silvela y de Le Vielleuze, fue abogado, escritor, académico y político, Ministro de Estado, embajador de España en Francia, Diputado a Cortes y Senador del Reino. Luis Silvela y de Le Vielleuze, jurista, periodista, académico, y publicista, diputado a Cortes y senador durante la Restauración borbónica, mientras que Francisco Silvela y de Le Vielleuze, fue político y académico, "presidente del Consejo de Ministros y ministro de Gobernación, de Gracia y Justicia, de Estado y de Marina durante la regencia de María Cristina de Habsburgo y primeros meses del reinado de Alfonso XIII", como nos dice también la Wikipedia


Y aquí está el lugar de cruce de peregrinos tal y como está bien señalizado. Tal vez no estaría de mas, como en otros lugares similares, añadir un paso de cebra y señales luminosas, por el bien de todos


Es posible que se necesita otro Silvela con influencia en las altas instancias para conseguirlo. Pese a la señalética viaria crucemos con la máxima atención mirando a ambos lados y, si vamos en grupo, sin apelotonarnos ni molestarnos al pasar


Al otro lado hay un tramo de losas y un pivote impide el acceso de vehículos por este mismo lugar. Al llegar frente a la primera casa iremos a la derecha


Se trata de otro tramo de carretera antigua, el cual llega a la última casa de este pequeño pueblo, que vemos al fondo a la derecha, donde tomaremos el camino a la capilla de Santa Bárbara


Seguimos pues todo recto junto a esta florida vereda. Nunca nos apoyemos en las barandas de madera, suelen ceder con el transcurrir del tiempo


Entre el trazado antiguo y la nueva carretera hay una franja verde en la que se han plantado algunos árboles. Caminamos por rampa ascendente todo recto hasta la última casa


De frente es el Monte de Silvela, cuya cota más alta alcanza los 898 metros sobre el nivel del mar. Nosotros estaremos a unos 860 más o menos


Nos cruzamos con la vía de acceso de los automóviles a estas casas y continuamos cuesta arriba


A la derecha sigue la franja verde, aunque sin barandillas de madera a manera de cierre. A la izquierda un seto cultivado separa la calzada de una finca con sus huertas


La antigua carretera vemos que hace una curva a la derecha. Justo a la izquierda es donde la dejaremos para tomar el camino a la capilla, que pasa frente a la casa


No es difícil despistarse, pues parece un acceso particular, y seguir de frente, teniendo luego que volver atrás, pues salimos a la carretera nueva, muy peligrosa, en una curva sin arcén


Hay un mojón a la derecha del cobertizo de piedra que vemos en la curva, pero por alguna razón también es fácil que pueda pasar desapercibido


No siempre el que parece el camino más definido y principal es el que hay que seguir, no pocas veces hay casos más o menos similares a este, en el que hay que tomar otro


Pues aquí nos vamos a la izquierda, dejando la carretera vieja. El mojón que nos lo indica está al fondo del todo detrás del último tiesto de esa fila que hay en el suelo


Ahí tenemos su flecha amarilla orientándonos


En su momento se pintó una flecha amarilla en el suelo pero ha desaparecido, tal vez gastada o bajo algún rebacheado del pavimento


Efectivamente, puede dar la impresión que entramos en un acceso particular al llegar a esta explanada, pero sigamos de frente hacia la casa


Desde este rellano iremos hacia la izquierda, arrimados al seto


El Camino sigue de frente, entre la casa y un cobertizo


Pasamos primeramente junto a esta portilla de acceso a la finca


Y seguidamente junto a la huerta, desde donde tenemos una buena vista al este


La verde llanura de Silvela en todo su esplendor, llegando la vista a la primera casa del pueblo, donde empezábamos esta entrada de blog y, a lo lejos A Serra do Acevo, por donde hemos pasado de Asturias a Galicia


A la izquierda vemos el lugar donde acabamos de cruzar la carretera y, poco más arriba, la primera casa de Silvela en el Camino, viniendo de Barbeitos. Justo encima es el gran rellano del Monte de Penoucos (999 m), donde se ha localizado un campamento romano cercano al Camino y, a la derecha, la loma del Monte Chao Grande (1.016 m), por donde llega el Camino de Cabreira a Fonfría. A lo lejos, una línea de eólicos ha hollado la cima de A Serra do Acevo. Entre ellos, cerca de Pedras Apañadas (1.202 m), el Camino de Santiago ha coronado su cota en la zona (1.030 m) y, bajando, ha entrado en Galicia bajando a O Acevo, donde su casa-mesón es una excelente bienvenida a tierra gallega


El Camino pues, pasa ahora entre la casa y el cobertizo y gira a la derecha


Pasa por la parte posterior de la casa y se dirige a los piñeirales del Monte de Silvela, ladera occidental de A Serra de Follabal


Aquí el Camino pierde el asfalto y pasa entre la casa y una vieja muria de piedras


Hace una curva a la derecha y se adentra en el follaje, viendo de frente la corona del monte, por cuya falda vamos a subir ahora


A la derecha hay una hermosa finca y, en la cima, una muestra de silva o monte bajo de matorral (zarzas, brezos, etc.) que dio nombre a Silvela


El Camino es llano, pero pronto empezará a subir. Desde aquí, y mirando a nuestra izquierda, al sur-suroeste, tenderemos una excelente vista de las montañas


En primer término es la caída a la cabecera del Rego do Castro, que aguas abajo empezará a tomar el nombre de esta parroquia y llamarse Suarna, uno de los afluentes del Navia, cerrado al este por A Serra de Liñares y, a lo lejos, al sur, por los Altos de Castanedo y el Monte Campo da Cuadra (909 m), al norte de A Serra de Louxas


En A Serra de Liñares tenemos el Teso de Calvín (998 m) en cuya ladera vemos algunas casas de la aldea de O Vieiro. Más al fondo es el Monte da Raboa (969 m), con los puertos de la Cordillera Cantábrica en lontananza


De O Vieiro, otra aldea perteneciente a esta parroquia de Suarna reconocemos sus dos barrios, A Casa de Abaixo, a la derecha y, menos visible entre los árboles, A Casa de Arriba. Ahí está también el Chao da Retorta


Parece que ha venido a vernos el caballo blanco de Santiago que, aparte de la broma  que siempre se hace preguntando por el color, es un símbolo ancestral que hunde sus orígenes en la mitología de los pueblos europeos. Nos dice así por ejemplo la Xacopedia...
"Es una de tantas adivinanzas que llevan implícita la respuesta, según explica el académico Xesús Ferro Ruibal. Se utiliza para comprobar si el interlocutor presta atención. Sólo alguien muy despistado no sabría decir de qué color es el caballo blanco de Santiago. De este tipo de adivinanzas hay docenas y docenas, pero esta es, sin duda, la más conocida. 
Otra cuestión es por qué el caballo de Santiago es blanco. Ese es un tema más complejo. Américo Castro, uno de los grandes historiadores del siglo XX, sostenía que en las batallas de los reyes hispanos contra los musulmanes aparecieron luchando, de forma milagrosa, a favor de los cristianos Santiago y San Millán -no sólo Santiago- y que los dos montaban caballos blancos. En el altar mayor de San Martiño Pinario, en Compostela, se observa que en lo alto, a la derecha y a la izquierda, hay dos santos montados en caballos blancos: uno es el apóstol Santiago y otro San Millán, fraile que los benedictinos consideran suyo. Los dos luchan contra los musulmanes. 
Américo Castro explica que también en la antigua Roma, en batallas decisivas, habían aparecido milagrosamente los Dióscuros, Cástor y Pólux, hijos de Zeus / Júpiter, luchando a favor de los romanos y montando sendos caballos blancos. Zeus (griego), Júpiter romano, es el dios del rayo y del trueno; de hecho, los antiguos le llamaban Júpiter Tonante y lo curioso es que Jesús en el Evangelio (Marcos 9,17) a Santiago y a su hermano Juan les llama Boanerges que precisamente significa ‘hijos del Trueno’. Aquí Américo Castro cierra su razonamiento; probablemente el culto a Santiago, iniciado en el siglo IX, es la cristianización de uno anterior dedicado a los Dióscuros. Américo Castro, en la explicación del origen del sepulcro de Santiago, va mucho más atrás que otros y no se queda en Prisciliano (siglo IV). Por lo tanto, el caballo blanco viene a representar un elemento inseparable del luchador venerado, ya desde antiguo, por eso la pregunta sobre su color contiene la redundancia en el propio enunciado. 
En diversos milagros contenidos en el Códice Calixtino se hace referencia también a la aparición de Santiago Apóstol a lomos del caballo blanco, siempre para socorrer a aquellos que imploran su ayuda y, a continuación, les pide que emprendan el Camino de Santiago, como agradecimiento. Así, el caballo blanco aparece mencionado en los milagros IV, XV y XVI".

El caballo blanco tiene compañero, que también sale a recibirnos. Posiblemente una de las más conocidas leyendas del corcel jacobita relacionadas directamente con el Camino es la de la aparición de Santiago a un peregrino que fue abandonado, enfermo, por sus compañeros en el paso de los Pirineos a excepción de uno, que se queda con él. El Apóstol se les aparece de noche cuando el enfermo fallecía y los transporta a los dos en su caballo blanco al Monte do Gozo. Santiago le pide a su compañero que hiciese el camino de vuelta para comunicarles a los demás, a los que encontraría en León, que su peregrinación no servía para nada y que lo mejor sería que se volviesen a su casa


Este milagro se ha querido datar en el año 1080 y aparece en el Codex Calixtinus, la gran guía del peregrino medieval, del siglo XII, y en la  Leyenda dorada que narra biografías de los santos, del siglo XIII. Es conocida como la de los Veinte caballeros de Lorena (otras versiones cuentan treinta) o Veinte lorenenses por la procedencia de los peregrinos


Es una de las leyendas jacobitas más conocidas gracias a su divulgación en los famosos libros antes mencionados, de gran popularidad en el mundo cristiano medieval y posterior, propagada además por las peregrinaciones


El Camino es de momento llano y agradable de caminar, pisando su mullida hierba y pasando a la sombra de algunos frutales


Al fondo se ve una pequeña campera verde y una construcción, es el pórtico de la capilla, o ermita, de Santa Bárbara de Silvela o Santa Bárbara del Camino


En el campo de la ermita hay varios árboles con bancos y mesas de madera donde merece la pena detenerse antes de acometer la cuesta que viene a continuación, antesala de la del Alto de Paradanova y, posteriormente, la de A Fonsagrada


Un teixo o tejo, árbol vinculado secularmente a los espacios sagrados, crece a la derecha antes de la capilla, frente a la que crecen castiñeiros y otros árboles, formando un hermoso efecto de luces y sombra que aporta especial frescura y placidez


Al ver empezar la cuesta y dado lo acogedor del lugar, es difícil sustraerse a la hermosa tentación de hacer un alto y descansar, visitando además la ermita


Su relativamente grande pórtico, en relación al tamaño del santuario, con su cubierta a dos aguas, a servido de cobijo a más de un peregrino de tormentas de lluvia y granizadas. En la cumbrera las louxas de pizarra encajan unas en otras seguidamente


Es de "reciente construcción", nos dicen todas las guías e información consultada, aunque de momento no hemos podido averiguar la fecha de su edificación ni los motivos concretos de esta fundación piadosa que parece haber sido erigida en el solar de una antigua cantera, según vemos en las paredes de piedra que hay detrás


Tiene también una gran espadaña como campanario, pero sin campana, rematada no por una cruz sino por una estrella, uno de los símbolos de la ciudad de Santiago, por las luminarias que señalaron al ermitaño Paio el lugar del sepulcro del Apóstol y sus discípulos Teodoro y Atanasio. El suelo del pórtico, de losetas, está a un nivel superior al del suelo, lo que evita la entrada de agua y humedades


La cubierta está revestida de hormigón y la puerta presenta sobre su vano un arco de medio punto con un escudo en su tímpano


Presenta una cruz de Malta, con una concha detrás y, detrás de ella a su vez, y cruzados, un bordón con su calabaza y una cruz de Santiago


La presencia de la Cruz de Malta es sin duda una referencia a esta orden, originalmente de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, luego de Rodas y, desde 1530, de Malta, quienes tuvieron varios enclaves de su propiedad en el actual concello de A Fonsagrada, antigua Terra de Burón


El más cercano es el Hospital de Fonfría, cuyo edificio se conserva y tuvimos ocasión de conocer al pasar por allí. Después tenían las posesiones de O Padrón, a la salida de A Fonsagrada, y Paradavella, a punto de entrar en el vecino concello de Baleira. En el Camino de A Proba de Burón, antigua capital de la Terra de Burón, tenían el de A Bastida y, fuera del camino principal, había otro enclave sanjuanista, como también se llamaba a la Orden, en A Allonca, al norte de O Acevo


La capilla suele estar cerrada pero desde esta ventana con verja de hierro en la puerta podemos ver el interior


Vemos un altar de piedra y, al fondo y en la pared, iluminada por la luz natural de esta y otras dos ventanas en las paredes laterales. hay una imagen de Santa Barbara sobre pedestal y, a su derecha, un bordón con calabaza, quizás ofrecido por algún peregrino, unas conchas clavadas o pegadas al muro y un Cristo crucificado


Siempre hay flores en sendos jarrones al lado de Santa Bárbara, de la que tampoco sabemos procedencia, pero todo parece resultado de alguna donación piadosa


En la figura de la santa se representa a su derecha uno de sus símbolos, la torre como refugio de la fe en la Santísima Trinidad y el lugar en el que fue encerrada por su padre


A los lados de la ventana, sendos papeles con oraciones a Santa Bárbara. Fijémonos también en la ranura, debajo, para depositar las limosnas


Se trata de una variante de la famosa Oración a Santa Bárbara hecha exprofeso para el Camino que dice así:
Santa Bárbara bendita
que en el cielo estás escrita,
guarda pan y guara vino
y guarda a todo peregrino

Y esta es su traducción al inglés; como decimos, una versión especialmente dedicada a la senda jacobea y a los romeiros, para que no nos acordemos de ella solo cuando truena, en este pórtico tan apropiado para dar cobijo a los caminantes en circunstancias climatológicas adversas


Saliendo al exterior, vemos, al otro lado del valle y entre los árboles, A Pena Silvela (977 m) con su cantera y el Monte de Picois (993 m), en el extremo norte de A Serra de Liñares y a la izquierda del Teso de Calvín (998 m) antes mencionado


Solaz y sosiego en el campo de la ermita, donde no está de más hacer un alto en el Camino antes de acometer el abrupto final de etapa que los peregrinos suelen hacer parando a pernoctar en A Fonsagrada, a una distancia ya aparentemente escasa pero que se va a cobrar su tributo en sudor y fatigas


A la derecha, bancos y mesas de madera que han visto sin duda mejores tiempos. También hay una llamativa cueva perforada en la pared de la cantera, donde tal vez se pensó hacer un oratorio


La capilla ya estaba en pie en 1993, cuando se celebró el famoso Xacobeo'93, Año Santo Compostelano que supuso la primer gran promoción institucional a nivel general de las rutas jacobeas y su señalización y divulgación que, en A Fonsagrada y a nivel asociativo, habían comenzado un año antes, siguiendo la estela de otras asociaciones y entidades, como bien recuerda Laura López para La Voz de Galicia del 12-7-2015, recién nombrado el Camino Primitivo Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, recabando la opinión de uno de los protagonistas de aquel periodo de los comienzos, el historiador Ricardo Polín. El artículo tiene el significativo título de Todo empezó en A Fonsagrada:
"Los vecinos de A Fonsagrada lucen estos días una media sonrisa; porque mientras los políticos se felicitan por la declaración del Camiño Primitivo como Patrimonio Mundial de la Unesco, en este municipio de la montaña lucense saben, aunque no les guste presumir de ello, que fue su ardua labor, empezada hace más de veinte años, la que ha permitido que este reconocimiento sea posible. Porque sí, todo empezó en A Fonsagrada. 
Corría el año 1992 y en A Fonsagrada confluyeron una serie de personalidades y de momentos históricos que hicieron de este municipio el escenario que vio nacer la recuperación de esta ruta a Santiago. El filólogo medieval Ricardo Polín, que en esa época era profesor en A Fonsagrada, llevaba tiempo ya estudiando esta ruta, la toponimia histórica, y las referencias que de ella había hecho Elías Valiña. Por otra parte, el Museo Etnográfico de A Fonsagrada, abierto desde 1984 y que entonces ya dirigía Juanjo Molina, pensó en organizar algún tipo de acto para dar a conocer la ruta. 
Y así surgieron las primeras jornadas sobre el Camiño Primitivo, antes incluso del Xacobeo de 1993. Fue el primer escalón para reivindicar la importancia de esta ruta completamente abandonada por las Administraciones. 
La movida de A Fonsagrada 
En la sociedad fonsagradina se daba el caldo de cultivo idóneo para que estas reivindicaciones no cayesen en saco roto: la famosa Movida de A Fonsagrada, una auténtica revolución social que tuvo lugar en aquellos años. Juanjo Molina recuerda que se estaban llevando a cabo numerosas movilizaciones vecinales para impedir la pérdida de una serie de servicios comarcales que la Xunta pretendía trasladar: extensión agraria, forestal, la cabecera de comarca... «Había unha conciencia social e identitaria importante (...) E ese sentimento de identidade forte trasladouse ao Camiño», aclara. Ricardo Polín añade: «Houbo unha auténtica revolución na Fonsagrada, unha loita polos valores, unha conciencia de que lles estaban roubando a dignidade como pobo, e así se identificaron tamén coa perda da vía xacobea». Y es que por parte de las Administraciones no hubo apoyo, al contrario: «A Xunta insistía en chamarlle Camiño da Fonsagrada para restarlle importancia e devalualo, e gran parte dos alcaldes estaba en contra de recuperar a ruta porque dicían que crearía dificultades na ordenación do territorio e no desenvolvemento urbanístico». 
«Querían facer del un ramal do Camiño Norte e chamalo Camiño da Fonsagrada, pero a historia non pode borrarse», afirma José Manuel Saavedra, Selelo, uno de los vecinos más activos en la Movida da Fonsagrada. Y es que los vecinos sabían desde siempre de la existencia del Camiño, y los peregrinos, siempre extranjeros, nunca dejaron de pasar por allí. Pero, con los estudios de gente como Polín, como Nicandro Ares o como numerosos profesores de Asturias -comunidad pionera en la recuperación de la ruta-, se dio a conocer también que esta es la primera vía documentada a Compostela. Fue el rey Alfonso II el Casto el que se considera el primer peregrino, que hizo el itinerario desde Oviedo hasta la capital gallega para visitar la tumba del Apóstol. 
Y A Fonsagrada se volcó a lo grande con esta reivindicación. El primer paso fue recorrer la ruta para conocerla, limpiarla y señalizarla. «Formáronse brigadas de veciños para marcar os tramos, colocar paneis informativos e rozar o Camiño, que estaba irrecoñecible nalgunha zona pola maleza», dice Molina. E incluso construyeron la capilla de Montouto, donde desde entonces cada 25 de julio celebran la fiesta de Santiago. 
Las primeras jornadas sobre el Camiño reunieron a expertos gallegos y asturianos 
El Museo Etnográfico de A Fonsagrada se planteó en 1992 ser una plataforma para impulsar el Camiño Primitivo y para ello contaron con el apoyo de Ricardo Polín, que suministró el trabajo que ya había iniciado, y con el de Asturias, para realizar las primeras jornadas sobre el Camiño, en junio de 1992. «Xa daquela en Asturias estaba avanzada a recuperación e estaban moi activas as asociacións de Oviedo, coas que tivemos os primeiros contactos e contaxiáronnos o seu entusiasmo», afirma Juanjo Molina. Participaron asociaciones de Asturias, historiadores, empresas asturianas (como de transporte ecuestre)... «Foi un ano de gran unidade aquel 1992», recuerda Ricardo Polín. En todo aquel trabajo, además de los fonsagradinos, también se volcaron el Museo de Melide, vecinos de San Román da Retorta en Guntín, la revista Lucensia, profesores de la Universidad de Oviedo, historiadores gallegos..."

Y es que efectivamente, antes de la gran promoción institucional de 1993 a todos los niveles, autonómico, estatal, municipal, eclesiástico, empresarial, etc., las primeras iniciativas de recuperación de las rutas jacobitas fueron llevadas a cabo por particulares entusiastas, agrupados en asociaciones vecinales a veces, o culturales, o de unión espontánea, muchas veces con la oposición de las instituciones públicas y privadas precisamente, algo que hoy en día resulta imposible de creer, sin duda


Otra cosa es que, décadas después, ciertos resultados, como la masificación y turistificación, que de los últimos cien kilómetros desde Sarria en el Camino Francés se extendió a otros caminos y tramos de caminos posteriormente, hubiera sido del agrado de aquellos pioneros que, contra viento y marea, creyeron en la 'resurrección' del Camino


Ciertamente, habían existido precedentes, uno muy importante pero que no tuvo continuidad, a finales del siglo XIX y principios del XX, con el arzobispo José Martín Herrera y de la Iglesia, precursor de las modernas peregrinaciones a Santiago, pues fomentó la llegada de fieles tras el redescubrimiento de las reliquias apostólicas en 1879, la cuales se habían escondido, oficialmente ante el temor de que el corsario inglés Francis Drake atacase Santiago en una incursión de desembarco allá por el año 1589, aunque en la práctica para evitar que se hiciese realidad el proyectado traslado, deseado por el propio rey Felipe II, al nuevo monasterio de El Escorial


Más mesas en el Camino, ya al empezar la cuesta y nada más dejar atrás la capilla de Santa Bárbara. La iniciativa de recuperar las peregrinaciones a pie no tuvo continuidad a partir de 1920, aunque hay que decir que siempre hubo un muy reducido grupo de peregrinos andarines que, contados con los dedos de una mano por año, iban andando a Santiago por alguna de las rutas seculares, no señalizadas, por lo que no pocas veces se lanzaban a las carreteras, por entonces de muy escaso tráfico y, casi siempre, aún sin asfaltar


Ya empiezan, pues, las últimas cuestas finales que, a las puertas prácticamente de la villa fonsagradina, van a 'retrasar' posiblemente, o al menos extenuar, ya al término y remate de la etapa y de manera acaso inesperada, al sufrido caminante que ansía y piensa ya en el descanso de la jornada y en su manduca y pernocta...


Quién diría que llegarían a pasar por aquí tantos peregrinos, cuando en la década de 1960, algunos escritores y diversos particulares pensaron en revitalizar el Camino, se conoce bien el caso de Álvaro Cunqueiro, pero hubo más, por lo que estimamos oportuno lo que nos dice de él y su caso la Xacopedia:
"Más que un estudioso de la cultura jacobea, que también lo fue, este conocido escritor gallego destaca sobre todo por las evocadoras crónicas que hace de ella y de sus personajes, ya sean reales o imaginarios. Su intensa relación con la ciudad de Santiago de Compostela lo llevó a conocer de primera mano las leyendas y tradiciones jacobeas y a través de estas llegó al Camino de Santiago, que incluye en distintos artículos, tanto en español como en gallego, desde principios de los años cuarenta, trabajos de una gran calidad literaria, casi todos ellos fueron recogidos en distintos libros recopilatorios, sobre todo después de su muerte. Destaca, en todo caso, un libro anterior, El Camino de Santiago, publicado por el diario Faro de Vigo en 1965. En él narra el recorrido del autor y el fotógrafo Magar por el Camino Francés en Galicia en 1962. Fue un proyecto llevado a cabo con la colaboración del Ministerio de Información y Turismo, que pretendía relanzar el Camino como ruta turístico-cultural con vistas al Jubileo de 1965. El trabajo se publicó primeramente a modo de crónicas en dicho periódico. Como ha señalado Francisco Singul, que prologó la reedición de esta obra en 2004, Cunqueiro, que veía en el antiguo camino de las peregrinaciones un fabuloso mundo perdido, “repite varias veces su pena por la inexistencia de romeros, exhibiendo una nostalgia poética por los peregrinos de antaño, las leyendas y tradiciones piadosas, las obras de arte que pueblan la ruta y la mudanza de los tiempos”

Las buenas ideas y las hermosas frases y narraciones impresas pasaron a la realidad cuando alguien cogió una brocha y empezó a pintar flechas amarillas: el párroco de O Cebreiro, en pleno Camino Francés a su entrada en Galicia, Elías Valiña, aunque ni los comienzos fueron fáciles, ni la acción comprendida ni mucho menos asumida, pero prendió la mecha en otras personas, en otros colectivos, en otros caminos...
"Sacerdote, hospitalero, licenciado en Derecho, doctor en Teología, estudioso y promotor del Camino de Santiago (Sarria, Lugo 1929-Lugo 1989). Fue párroco de O Cebreiro, en la entrada del Camino Francés en Galicia, desde que se ordenó como sacerdote, en septiembre de 1957, hasta su muerte. Dedicó toda su vida a trabajar en el cuidado del Camino de Santiago y murió en el hospital de Calde, en Lugo, el 11 de diciembre de 1989, tras una penosa enfermedad
Pionero destacado en el inicio de la promoción del Camino de Santiago, ya desde los años sesenta participa, con otras 37 personas vinculadas directamente al Camino, en el I Encuentro Jacobeo celebrado en Santiago de Compostela, en mayo de 1985. De allí sale con el nombramiento de comisario del Camino del Santiago, cargo que le enorgullece y que desempeña con absoluta eficacia. El citado encuentro fue una reunión de gran importancia, con una amplia representación de Galicia y con participantes procedentes de Logroño, Burgos, Madrid, Palencia, Ponferrada, Astorga y Vega de Valcarce, entre otros lugares. Los participantes observaban que se estaban acercando tiempos del revivir jacobeo, como un fenómeno sociocultural y económico de gran magnitud. La iniciativa arrancara del Centro de Estudios Jacobeos. 
La atención a los peregrinos, con la creación de refugios y albergues, y la información a estos y a la sociedad fueron dos temas importantes tratados en la reunión, en la que se acuerda la creación de una tarjeta o carné del peregrino y la edición de un Boletín del Camino de Santiago, una publicación que, a lo largo de dos años, dirigió y editó el mismo Valiña Sampedro, con gran esfuerzo personal. En el Congreso Internacional del Camino de Santiago que se celebró dos años más tarde, del 23 al 26 de septiembre de 1987, en Jaca, este boletín se reconvierte en la revista Peregrino, que sigue editando la Federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago. 
  
Elías Valiña fue el promotor, impulsor, programador y coordinador del Congreso Internacional del Camino de Santiago de Jaca, que se celebró dos años antes de su muerte y que sirvió para reafirmar los valores de libertad, solidaridad y justicia que la Ruta Jacobea representaba, estableciendo acuerdos fundamentales para su futuro, como el tiempo demostraría. Entre los congresistas era patente el afán por los trabajos de identificación de los Caminos de Santiago sobre el territorio europeo, por la señalización de los puntos de interés y por desarrollar una acción coordinada de restauración del patrimonio monumental y natural situado en los entornos de las diversas rutas. 
Precisamente, estos temas eran motivo de preocupación permanente del cura de O Cebreiro y él mismo, con sus propias manos y con la colaboración de otros voluntarios amantes del Camino, señalizó, desde los años ochenta, la ruta desde Roncesvalles a Santiago de Compostela con la flecha amarilla, ahora, señal internacionalmente conocida y reconocida. 
La formación personal y la de los jóvenes era una obsesión para este hombre, que terminó los estudios de Derecho Canónico y que, en 1965, defiende en la Universidad Pontificia de Salamanca su tesis doctoral, El Camino de Santiago: estudio histórico-jurídico, publicada en 1990. Por este trabajo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas le concede el Premio Antonio de Lebrija. 
Entre sus estudios de investigación es obligado referirse a El inventario artístico de Lugo y su provincia, una obra que él coordinada y en la que participan otros investigadores, estudiando la etnografía y el patrimonio artístico y arquitectónico de la provincia. Son 2.674 páginas, distribuidas de modo desigual en seis volúmenes, con texto y con 929 láminas. Otra obra importante es el catálogo de los archivos parroquiales de la Diócesis de Lugo, galardonada en 1972 con el Premio José María Cuadrado y publicada por la Diputación Provincial de Lugo en 1991. 
 
Una importante faceta de este cura estudioso e investigador fue la elaboración de guías del Camino de Santiago. Con texto, fotos y una buena cartografía se orientaba a los peregrinos para que siguieran el Camino, en las distintas etapas. Solo dos de estas guías se editaron antes de su muerte, la primera, titulada Camino a Compostela (1971) y la segunda, en 1985. Antes de este año, coincidiendo con el Jubileo de 1982, había intentado sacar a la luz la primera guía jacobea moderna, pero no lo logró. Sólo consiguió que el Gobierno central publicase una especie de revista con el trabajo, en el que colaboraron expertos de todo el Camino Francés. Se tituló Guía del peregrino. El Camino de Santiago. 
Investigador, valedor de la Ruta, defensor de los intereses de las gentes que viven en los entornos del Camino, promotor y divulgador del espíritu y de la cultura jacobea, restaurador del poblado de O Cebreiro, de la hospedería y de la iglesia de Santa María, Elías Valiña fue un cura revolucionario al servicio de los humildes".

Un mojón natural, grande, liso y colocado en un penedo, marca el Camino en la cuesta de Silvela. El asociacionismo jacobita planteaba iniciativas, las ponía en marcha y tenían un eco, más o menos creciente, en la opinión pública e instituciones pero, llegado el Año Santo 1993, y tras los fastos de las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla del año anterior, se pensó en hacer algo parecido en Santiago y, dentro de ello, se pensó en las rutas jacobitas, algo que tampoco todo el mundo aprobó de primera mano, pero fue lo que resultó...
"En 1991, ante la inminencia del Año Santo compostelano de 1993, el Gobierno gallego estableció un programa de actividades para promover el evento con una clara finalidad turístico-cultural. Frente a la denominación dada por la Iglesia a esta celebración -Año Jubilar compostelano 1993-, basada en la tradición religiosa, el poder político gallego bautizó su propuesta promocional como Xacobeo 93, una marca con su correspondiente logotipo y mascota -el Pelegrín-. Era una iniciativa inédita y tenía un triple objetivo: la atención a los peregrinos, la dotación de servicios y mejora del Camino Francés, y la difusión internacional del evento y el acervo jacobeo mediante una amplia programación promocional y cultural, con exposiciones, conciertos con la presencia de algunas de las estrellas más sobresalientes de la música internacional, encuentros científicos y culturales, etc. 
Los positivos resultados socioeconómicos y promocionales de la iniciativa -se denominó Plan Xacobeo 93 y en principio iba a limitarse al año 1993- animaron al Gobierno gallego a impulsar iniciativas similares, adaptadas y renovadas según las circunstancias, para los jubileos compostelanos siguientes (1999, 2004 y 2010). 
Xacobeo 93 
El Xacobeo 93 fue posible gracias a la confluencia en el tiempo de cuatro factores: existía el precedente de los primeros intentos de recuperación del mundo jacobeo con finalidades turístico-culturales impulsados en los años sesenta por el Gobierno franquista, con epicentro en el Año Santo de 1965; la estructura política autonómica surgida del proceso democrático español estaba ya consolidada y se disponía de ideas y medios para afrontar este reto desde nuevas perspectivas socio-culturales; desde principios de la segunda mitad del siglo XX se abría paso una nueva visión internacional que resaltaba el valor del Camino como elemento de gran significado en el proceso histórico europeo, y, por último, el desarrollo del turismo religioso y cultural a principios de los años noventa era una realidad joven y en claro proceso de expansión, y ambos podían confluir de forma natural en el acervo jacobeo, un mundo singular y atractivo. 
La idea del Xacobeo 93 surge en Galicia hacia 1991 para responder a los retos del previsible incremento de afluencia a Santiago que ocasionaría el Año Santo de 1993, el primero desde 1982. Pero la intención política básica inicial pronto manifiesta su deseo de ir más allá y convertir el acontecimiento en motor socioeconómico. El ejemplo inmediato lo ofrecían las Olimpiadas de Barcelona y la Expo 92 de Sevilla. En este caso, el mecanismo de activación sería el creciente prestigio del Camino de Santiago, al que estaban empezando a volver los peregrinos -de un modo nuevo que mezclaba espiritualidad, cultura y turismo-, pero que seguía en un estado de semiabandono. 
El Gobierno autonómico gallego, encabezado por el Partido Popular (PP), logró la colaboración del Ejecutivo central, presidido por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que tomó diversas iniciativas a favor de la ciudad de Santiago -se creó un mecanismo específico de inversiones para ella- y de las restantes comunidades autónomas del Camino. Para ello se promovió un organismo de acción conjunta, el Consejo Jacobeo. Varias de las comunidades de los Caminos Francés y del Norte también tomaron determinadas decisiones promocionales y de recuperación de estas rutas -en algún caso ya las venían aplicando desde años antes-. 
Por lo tanto, por primera vez en la historia, el apoyo político a los años santos compostelanos y al Camino de Santiago se concretó en una serie de proyectos propios, alternativos y complementarios, de alcance estatal y autonómico. Fueron, además, unas iniciativas ajenas por vez primera al poder eclesiástico, aunque procurando coordinar con este los asuntos más sensibles y financiando parte de sus actividades. El tronco principal del proyecto, impulsado desde Galicia, se denominó Xacobeo 93 a efectos promocionales, teniendo como símbolo la mascota Pelegrín, una extraña pero eficaz recreación del peregrino tradicional. El resultado más visible fue una gran respuesta de muchos españoles -con eco en el extranjero- que descubrieron, de pronto, el Camino de Santiago -concurrido de forma ininterrumpida desde ese año- y el mundo jacobeo. 
Ante el inusual protagonismo de las administraciones públicas en una celebración que la Iglesia sentía como propia, no faltó algún desencuentro. Al final, las heridas cicatrizaron sin mayor problema. Ayudaron a ello los positivos resultados económicos y la gran afluencia de peregrinos y turistas -unos cinco millones visitaron Santiago-. En un año de recesión económica como fue 1993, Galicia -la comunidad más beneficiada por la celebración, como meta del Camino y principal inversora en el evento- fue una de las cuatro únicas comunidades autónomas españolas en las que creció el PIB -un 1,20%-. Hubo críticas ocasionales desde instancias políticas y de determinados colectivos del Camino de Santiago, que lamentaron su repentina masificación y el carácter agresivo de ciertas intervenciones, y de alguna zona de Galicia que se sintió discriminada".

Pensemos que en el Xacobeo'93 tampoco se ponía 'toda la carne en el asador' con los caminos, con toda su importancia, sino que, aparte de los eventos marcadamente religiosos se acometieron toda una serie de actividades culturales y festivas que iban desde exposiciones y documentales, a publicaciones, discos y conciertos de folk, de música sacra y clásica (no solo en GaliciaI y hasta macroconciertos de las grandes estrellas internacionales del rock y del pop en el Monte do Gozo, junto con un inmenso merchandising todo ello


Pero al final fue el Camino lo que perduró y, no solo quedó para el recuerdo, sino que se hizo constante y permanente durante décadas y, en un crecimiento constante que, las más de las veces basado en batir cifras de récord de año en año más que en otra cosa, plantea alternativas a la masificación y la turistificación extremas, algo que, en un principio solo afectaba a algún tramo final de los caminos principales (los últimos cien kilómetros para la Compostela), pero que ha ido extendiéndose con promoción institucional, mediática y, porqué no decirlo, de gran parte del asociacionismo y de la misma opinión pública, aunque esta es a la vez la que primero reacciona y da la voz de alarma cuando el efecto no es el deseado, sobre todo en los lugares más afectados


Este hito que nos recuerda a las piedras dolménicas, además de ser una alegoría que nos recuerda la abundancia de megalitos en las inmediaciones del Camino, es también otro buen lugar para hacer un alto al empezar este primer repecho


Presenta una serie de escalones naturales hacia un rellano que hay en la parte de la roca donde se ha puesto el 'dolmen' , pero el acceso mejor es, en principio, por la derecha


Aquí hay una mesa, y como en el campo de la capilla también podernos sentarnos, descansar, y sacar las galletas, el agua, la bota de vino o el bocadillo


Es una hermosa atalaya desde la que, si nos dejan los pinos, podemos observar, al este, las cimas del Monte de Barbeitos (955 m) y, a su derecha, del Monte de Penoucos (999 m), por cuyas faldas hemos venido, llaneando a veces y bajando otras, hasta Silvela, donde vuelven a empezar las cuestas para darnos un 'aliciente' final de esfuerzo y tiempo antes de entrar en la villa de A Fonsagrada


La cuesta no se ha acabado aún, sigue unos metros más pista arriba adentrándose en el bosque


A la derecha, en oro pequeño campo a la sombra de los árboles, hay alguna mesa más. Va a ser imposible resistirse a unos momentos de relax y reposo. Nuestro cuerpo nos lo agradecerá cara a la acometida final


Unos chantos, grandes louxas pizarrosas hincadas en vertical, separa el Camino del prado en esta vereda


Avanzando la mañana los peregrinos, deseosos de llegar a A Fonsagrada en buena hora, tal vez pensando en sus renombradas pulperías y otras fondas de prestigio en potajes, caldos y butelos, apuran el paso pese a las inclementes cuestas que nos aguardan


Una fuerte rampa al sol para que no perdamos la costumbre de la montaña. "Cruzo la Sierra de Follabal, cuyo tránsito se caracteriza por ese semblante de firmes alicatados. El sol aprieta con fuerza y me quedo sin agua en una etapa dura que alcanza casi que los 27 kilómetros, y casi mil mts de desnivel, lo cual va haciendo mella", escribe y describe el escritor y peregrino, cronista investigador de los caminos Víctor Guerra, de lo que le pasa a él, y gran parte de los peregrinos  llegando a este lugar, tras salir de Grandas de Salime, en su libro Viajeros de Bordón por el Camino Primitivo. La aventura peregrina de dos hermanos


Y es que, después de ver, aparentemente tan próxima, la villa de A Fonsagrada desde A Serra do Acevo, bastante antes del mediodía si se ha madrugado lo suficiente, da en pensarse que se llega a la población con bastante tiempo para comer en ella, sensación que se incrementa al llegar a Fonfría e incluso en Barbeitos, pero no siempre resulta así y es muy probable que sea ya en la tarde cuando se llegue a la mítica Fontem Albei del Itinerario de Antonino (siglo III) 


Por eso, nuestra cita con las viandas fonsagradinas tal vez haya de esperar a la cena, en el bar o en la comunitaria del albergue, como antes al menos era habitual. O no, o también podremos haber tomado nuestro tentempié, o comido de mesa y mantel en el mesón e histórica venta de A Casa do Acebo o en el Mesón Catro Ventos de Barbeitos, que visitamos en las correspondientes entradas de blog


Si pensábamos que las etapas montañeras del Camino Primitivo ya habían pasado, este repecho nos devuelve a la realidad. No, no son ya las subidas de A Serra do Acevo, de Grandas de Salime, A Mesa o El Palo, pero tampoco están nada mal, sobre todo para quien ya lleva kilómetros y cansancio a sus sufridas espaldas


El 'alicatado camino', que diría Víctor Guerra es aquí una pista forestal en la que es evidente el trabajo de desmonte efectuado en su momento en la vereda de la derecha, para ensancharlo y permitir el paso de vehículos


Llega un trecho bastante recto en el que la dura cuesta parece que se suaviza


Aunque a la izquierda se conserva el pinar, a la derecha este ha desaparecido, no sabemos si lo volverán a plantar, si lo repoblarán con especies autóctonas evitando el monocultivo, o si quedará como está. Por eso es fácil que, cuando vengáis, el aspecto de este entorno haya cambiado


Las poderosas raíces afloran a la superficie, y es que, como escribe el peregrino y entusiasta botánico José Ramón López Valdés, "el bosque deja de ser un conjunto de árboles para revelarse como una sociedad compleja, un sistema nervioso extendido bajo tierra y sobre el viento. Cada hoja, cada raíz, cada hongo y cada bacteria son nodos de una red viva, pulsante, que sostiene la vida en el planeta", tal y como lo plasma en su obra "Camino" en el Camino de Santiago (Castrillón)


Sobre las arboledas fonsagradinas la Wikipedia nos dice que impera y destaca el pino de repoblación, pues "el pino negro autóctono está considerado en extinción en la comarca. De manera autóctona se pueden ver laurel, roble albar, castaños (probablemente de repoblación) y nogales y en forma arbustiva el tojo, zarza y también romero y arandanera, no es difícil tampoco encontrar pequeñas explotaciones de manzanos y otros frutales como ciruelas en las vegas bajas de los ríos. De manera aislada es posible ver algunos ejemplares de tejo". 


El Camino casi llanea y la cuesta toca ya a su fin. Dada la aparente corta distancia que nos aguarda hasta la villa de A Fonsagrada esperamos verla enfrente de nosotros en cualquier momento...


Estiramos el cuello al ir acabando la subida con ganas de ver sus edificios, que ya divisábamos, tan engañosamente cercanos, antes incluso de entrar en Galicia, bajando A Serra do Acevo, y más cerca aún en Fonfría y en Barbeitos. Pero, sin embargo, la población aún no aparece, pues todavía se va a cobrar su tributo en energías antes de llegar a ella


Los peregrinos avanzan tomando carrera con ganas de llegar, una vez ven que se ha acabado la cuesta, pero solo de momento, pues nos aguarda alguna más


Ahí tenemos el Monte Llencias (932 m), la primera de las tres cuestas, prácticamente una por cada kilómetro, que nos aguardan hasta A Fonsagrada


Realmente, si bosques, pinares y eucaliptales nos lo permiten, sí que puede verse una parte de A Fonsagrada desde un recodo del Camino: en concreto el extremo norte de la misma, donde se encuentra el Instituto de Enseñanza Secundaria Fontem Albei, barrio de Os Chaos, que podemos considerar el edificio más septentrional del casco urbano. Un poco más al norte de ve el collado por donde va la ruta a A Proba de Burón, uno de los dos trazados camineros del cruce de Paradanova, hacia donde nos dirigimos. Más a la izquierda, vemos el Camino, que comienza otra cuesta, y la carretera, un poco más abajo


El Camino hace ahora un poco de bajada, y zigzaguea antes de llegar a la carretera en el cruce de Llencias, pero no llegaremos a pisarla


Nos cruzamos con un cortafuegos o pista forestal y seguimos bajando todo recto


Compartimos ahora una foto de este mismo lugar cuando estaba plantado de pinos para que nos hagamos una de cómo cambia el paisaje


A Serra de Follabal ofrece un pasillo natural por su crestería que fue zona de tránsito desde épocas ancestrales, origen del Camino, aprovechado también luego por la carretera. A la izquierda es la cuenca fluvial del Suarna, afluente del Navia, mientras que los regos que nacen a la izquierda serían parte de la de Augüeira, afluente del Navia también, pero al que da sus aguas bastante más al norte, formando otra gran vertiente


Sendas profundas cunetas bien holladas por un surco que es casi trincheras delimitan el 'alicatado camino' canalizando las aguas sobrantes de las lluvias y deshielos


El mojón nos señala que estamos a poco menos de 168 kilómetros de la Praza do Obradoiro, frente a la catedral de Santiago de Compostela


Verdaderamente es un camino muy 'humanizado' pero al menos no lo han asfaltado ni hormigonado sin necesidad, como tantos otros, avanzándose muy bien por él, más ahora, en suave bajada que se hace llana


De nuevo los toxos o tojos y brezos o uz son las plantas predominantes en el sotobosque se se forma en los terrenos incultos, así como otros matorrales que conformaron esta antigua silvela


Llega otro tramo recto y llano por el que, aunque vayamos muy fatigados y a pleno sol, podremos avanzar a paso alegre y resuelto... o más o menos, según las circunstancias de cada uno, claro


Ya totalmente llaneando, el Camino o 'pista alicatada', hace un poco de curva a la derecha


Nos acercamos al cruce con el camino vecinal que comunica el pueblo de Llencias, otro de los de esta parroquia de Suarna, con la carretera LU-701


Observemos al otro lado el mojón que nos indica cruzar y seguir de frente


Atentos a los vehículos que puedan venir por el camino de Llencias o entrar desde la carretera pues hay una relativa visibilidad. Tengamos presente siempre que suelen oírse antes por el motor que verse


Recuperamos inmediatamente la seguridad de la senda caminera de zahorra y continuamos adelante sin mayor problema


La pista vuelve a hacer un poco de curva a la derecha donde una barrera vegetal separa esta caja caminera de la carretera


Luego la senda serpentea hermosamente por la campiña fonsagradina, que es la del concello más extenso de Galicia, no así de España, como a veces se dice, pues ocupa el puesto 79 nada menos ni, por supuesto, tampoco de Europa, como leemos entusiásticamente a veces, aunque cuando hasta 1836 la antigua Terra de Burón fue dividida en dos concellos, A Fonsagrada y Negueira, el tamaño del término era considerablemente mayor


Una leve cuesta y caminamos ya al lado de la carretera, pero a la vez alejados de su tráfico, no demasiado intenso normalmente, pero siempre muy veloz, sobre todo en tramos rectos como este 


Una buena franja de hierba verde separa Camino y carretera. Cuando esta se mejoró en 2008 se hicieron con buen criterio estas pistas paralelas para evitar a los peregrinos la peligrosidad de aquellos tramos en los que, como este, coincidían ambas vías, donde los peregrinos circulaban hasta entonces por el asfalto


La construcción de las primeras carreteras, bien avanzado ya el siglo XIX, supuso el abandono de los antiguos caminos ancestrales que, o bien se transformaron en vías pecuarias, como este, o desaparecieron, o fueron solapados por las nuevas vías, aptas para grandes carros y carruajes, luego para vehículos a motor. Con relación a las nuevas comunicaciones fonsagradinas con Lugo y con Asturias escribe José García en Amigos de Fonsagrada:
"El trayecto Lugo – Fonsagrada: cuando era un “camino vecinal de primer orden 
Con anterioridad a la construcción de la carretera Lugo - A Fonsagrada en su actual trazado, ambas poblaciones estaban comunicadas por un camino vecinal de primer orden que discurría por: Castroverde, Cádavo, Fontaneira, Degolada, Hospital (Montouto), Padrón y Fonsagrada. 
Según una Circular del Gobierno Provincial de Lugo de julio de 1850, además de este camino vecinal, la villa Fonsagrada también contaba con otros dos ramales de igual categoría que llegaban a los límites de la provincia de Asturias en Acebo y Couso da Trapa por Silvela, desde cuyo punto se separaban: el primero por Fonfría y el segundo por las inmediaciones de Barbeitos. 
Posiblemente, este segundo camino vecinal entre Fonsagrada y el Acebo pasando por Fonfría, sea el mismo al que se alude en la publicación “Itinerario Descriptivo Militar de España” con datos obtenidos entre 1866 y 1868, donde se contemplaba la existencia de un camino vecinal desde Lugo a Oviedo, por Fonsagrada, Grandas de Salime, Cangas de Tineo, Cornellana y Trubia (de 200,5 km.) 
Lugo – Fonsagrada: carretera de tercer orden 
En diciembre de 1866 se publicó el proyecto de construcción de la primera sección de la carretera de tercer orden de Lugo al confín de la provincia de Oviedo por Fonsagrada. Según ese proyecto, dicha carretera iba a discurrir por los puntos de la Chanca, Carballido de Arriba, Bascuas, Romeán, Castroverde, Vilalle, montes del Cádavo, por la meseta de la Vaqueriza, a fondear por los montes de Feiria, volviendo a bajar por la divisoria del Eo y el Neira, para subir al alto de la Fontaneira, cortando los estribos de Matanzas y el de Trabeiros, punto de paso forzado en esta cordillera hasta Fonsagrada 
Diez años más tarde, el Plan General de Carreteras de 1877, incluía en su programación la construcción de una CARRETERA DE TERCER ORDEN para cubrir el trayecto Lugo a Ouviaño, por Castroverde y Fonsagrada. 
El pueblo de Ouviaño en los planes de carreteras de lo siglo XIX y de gran parte del XX había sido elegido el gran nudo de las comunicaciones viarias entre Lugo, Asturias, la costa lucense y el Bierzo leonés. En ese mismo, en el citado Plan de Carreteras de 1877, también preveía la construcción de dos carreteras de tercero orden entre Vegadeo a Ouviaño por Grandas de Salime; y otra de Ouviaño a Sarria por Cervantes de Becerreá 
La construcción de la carretera de tercer orden: Lugo - Fonsagrada 
Inicio: En abril de 1875, la Comisión de Fomento de la Diputación lucense admitía el retraso en que se encuentra la carretera del Estado denominada de Lugo al confín de la provincia de Oviedo cuyo estado de abandono en que la tiene el contratista D. Tomás de Ayala está causando inmesos perjuicios al público. En septiembre de ese año, referido el contratista Ayala insertaba en la prensa provincial una oferta de trabajo para peones, canteros y machacadores de piedra, si bien el inicio de las obras no se produjo hasta dos años más tarte con el tramo que va desde la Estación del Ferrocarril hasta el arroyo de la Chanca (este primer tramo finalizaría en mayo de 1880) 
La construcción: la construcción de la carretera de Lugo - A Fonsagrada se prolongó durante un largo periodo de tiempo, ralentizándose especialmente las obras a partir del Cádavo, como así lo denunció el diario El Regional de Lugo en su edición del sábado 29 de agosto de 1885: 
Las relaciones comerciales entre la villa de Fonsagrada y esta capital (Lugo) y el mejor servicio público demandan un arreglo en el camino que media entre ambos pueblos y especialmente entre La Lastra y Paradavella, en tanto no termine la histórica carretera que lleva el nombre de Lugo – Ouviaño y que pasa de 12 años en construcción 
La reparación que pedimos no necesita razonamientos: entre la Lastra y Paradavella es imposible casi el tráfico con particularidad para la conducción de géneros y de cargas; próxima la concurrida feria de Burón sería conveniente hacer un arreglo en el camino antiguo que cortó e inutilizó la carretera para permitir el tránsito siquiera los días de feria. 
De esta breve crónica se infiere que la carretera Lugo – Fonsagrada tardó en concluirse cerca de veinte años, un periodo extraordinariamente largo durante el cual el transporte de viajeros y de mercancías, en la mayor parte de ese trayecto, tuvo que seguir realzándose mediante carros y carruajes por el antiguo camino vecinal de tercer orden. 
Concretamente, el transporte de viajeros, mercancías, bagajes y correo ambas poblaciones hasta bien entrado el siglo XX, se efectuaba mediante carruajes (viajeros), carros (mercancías) y caballerías (correo) 
La Casa Arrieta de Lugo hasta la aparición de los vehículos a motor, ofrecía un servicio alterno de carruajes destinado al transporte de viajeros con salida de Lugo los días pares a las 5 de la mañana con los siguientes precios a Fonsagrada 24 reales; al Cádavo, 12, a Castroverde 8, y a San Payo 6 
Fin de la obra: A principios de diciembre de 1894 se dio por finalizada la construcción de tan ansiada carretera cuya entrada al pueblo fonsagradino iba a realizarse por el actual acceso (carretera de debajo del muro); por tal motivo, en mayo de 1893 el ayuntamiento fonsagradino anticipándose al final de la obra, sacó a subasta las obras de ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo con el fin de que partiendo del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño (esta calle del Campo – actual Rosalía de Castro – se iniciaba “en la parte superior del pueblo” – calle Mayor -, desde donde partía la anterior vía de acceso a la Villa). 
Por otra parte, la construcción de la travesía Fonsagrada (actuales calles Galicia y Asturias) para prolongación hacia Asturias (carretera Fonsagrada – La Garganta) salió a subasta en 1894 y el inicio de las obras se llevó a cabo en 1895".

En Asturias, el viejo camino, aquí solapado por la carretera hasta que se hizo la pista paralela a ella, tenía varios nombres, como hemos visto, tanto generales, como locales, como pudimos ver, Camín Real de Galicia, Camín Francés o Camín Francisco eran los más aplicados con generalidad, y entre Allande y Grandas de Salime conocimos denominaciones locales como Camín Antiguo, Camín Grande, Camín Francés...


Al entrar en Galicia aparecerán denominaciones parecidas a estas, en toponimia, habla local (zona aún de diminutivos en ín 'camín' que más al occidente pasarán al iño 'camiño', más de acuerdo con el gallego estándar, aunque la fórmula más extendida el la documentación oficial será la de Camiño de Oviedo o "de Ovedo", como iremos viendo hasta la misma villa de Melide, unión con el ahora llamado Camino Francés de manera oficial (en realidad todos los caminos procedentes de allende los Pirineos eran llamados así)


Y así, como dice el referido historiador y filólogo Ricardo Polín en O Camiño Primitivo de Santiago, separata de la revista Lvcensia nº 6, que nosotros traducimos 'sobre la marcha'...
"Por la tierra de Breogán el Camino Primitivo recorre los actuales municipios de A Fonsagrada (antigua Puebla de Burón), Baleira, Castroverde, Lugo, Gutín de Pallares, Friol, Palas de Rei, Toques, Melide, Arzúa, O Pino e Compostela -caminando antes por Camín, luego por Camiño: dejando tras de sí hablas de bordois, bordôs y bordóns..."

A solamente tres kilómetros por carretera y casi lo mismo de distancia o poco menos por el Camino, A Fonsgrada 'se hace de rogar' con estos últimos recuestos. "Si no fuera porque he visto el mojón pensaría que había tomado otro camino y he esquivado sin querer", nos contaba aquí un peregrino. Pero no, vamos por el itinerario correcto


Tanto como si estás acostumbrado a caminar por montaña o por llano, el tema de las distancias en el primer caso es bastante engañoso, pues los trayectos se alargan, no en kilometraje, que es exacto, pero sí en esfuerzo y, por consiguiente, en tiempo


En esta primera de las tres cuestas a las que se refiere Víctor Guerra como último 'sacrificio' de la jornada cuando escribe que "Los últimos repechos, como el denominado del Silencio me hacen sudar, notando que voy deshidratado", y es que cuando el sol pega aquí pega de lo lindo


Por contra, los temporales pueden azotar bien en lo alto de esta Serra de Follabal, expuesta 'a los cuatro vientos' (de ahí el nombre del mesón de Barbeitos) y, aunque suele nevar bastante menos que antes, a veces las primeras nevadas acuden perentoriamente a estas alturas del interior galaico, aunque luego no cuajen tampoco como lo hacían antes



Hemos de recordar que en Galicia, como en Asturias, Cantabria y País Vasco, no existe la estabilidad climática que en otras latitudes y, por lo tanto, nadie puede garantizar plenamente el tiempo que hará, muchas veces ni de un día para otro, como advierten los mismos partes metereológicos. Y así, si bien A Fonsagrada se la considera "el pueblo más fresco de España, con apenas 15,5 metros de media en verano", como resalta Raquel Noya al anunciar estos datos para Informativos Telecinco el 21-8-2026, se puede producir la inversión técnica por la que aquí haya sol e intenso calor mientras, por ejemplo, en la ciudad de Lugo esté fresco y nublado. Resumiendo, el clima es mucho más imprevisible, por ejemplo, que al otro lado de la Cordillera Cantábrica, sin ir más lejos


Abajo a nuestra derecha vemos A Serra de Invernal, brazo o espolón septentrional de A Serra de Follabal, con 859 metros en su cota más alta. Esta es la cabecera de un arroyuelo afluente del Rego de Barbeitos, al que se une al otro lado del monte de este nombre


A lo lejos y al norte el Monte das Medorras (862 m) con su Pico da Medorra (942 m) refleja en su nombre la abundancia de 'medorras', mámoas o túmulos. Al otro lado, la carretera LU 703, parte de la "Y da Fonsagrada", comunica A Fonsagrada con la costa asturiana de la misma forma que la LU-701 lo hace con el interior


Atrás queda ya la cota cimera del Monte de Silvela (898 m), por donde viene la LU-701, llegando la vista al Monte de Barbeitos (955 m) y al Monte de Penoucos (999 m)


En el Monte de Penoucos (arriba a la derecha), vemos la antigua nave de Ovidio Méndez que ahora, reformada, es la conjunto de apartamentos de Olladas de Barbeitos, a cuyos pies baja el Camino, procedente de Fonfría


Fijémonos en la carretera por los montes de Silvela. Al otro lado acabamos de subir desde la capilla de Santa Bárbara. En cuando al Monte de Penoucos decir que en 2024 se anunció la localización de un campamento romano que podría estar vigilando tanto la antigua vía Lucus Asturum-Lucus Augusti como acechando a los cercanos castros galaicos de la zona


Allí en la ladera de la colina del Monte Chao Grande, divisamos las casas de la aldea de O Castro, poco más arriba de la que baja el Camino pasando de Cabreira a Fonfría. A lo lejos, en A Serra do Acevo, entre los picos de Cuia y Pedras Apañadas, estaba el Hospital de Cuia, el último refugio de peregrinos de Asturias antes de entrar en Galicia (donde tenían el de Fonfría, de la Orden de Malta). Era patronazgo y propiedad de los condes de Altamira, señores de Burón y con castillo en A Proba


Aquí a la derecha volvemos a ver A Pena de Silvela y, al fondo, el Pico da Cendadella (1.048), cuyo topónimo, vinculado a 'ciudadela', hacen pensar en otro asentamiento viario romano


Más al sur y a la derecha del Pico da Cendadella está el monte del Teso de Calvín antes mencionado, junto con la aldea de O Vieiro también reseñada


La cuesta parece que se modera notablemente y una barandilla de madera nos separa, junto con un tupido y frondoso muro vegetal, del precipicio sobre la carretera


Como podemos comprobar, estas estructuras ceden rápidamente con el tiempo, caen y desaparecen, por eso nunca nos apoyemos en ellas y mucho menos nos sentemos. Su función no es esa


Asoma al empezar esta curva el Monte do Marmoiral (935 m), a cuya izquierda sube el Camino a A Proba de Burón, el cual está también señalizado, en lo alto del collado, para poder entrar desde él en A Fonsagrada por el barrio de Os Chaos


Barrio que ya vemos desde aquí con sus bloques de edificios de pisos. El camino fonsagradino subirá desde Paradanova a partir del Camín da Granxa, un poco más al sur, es la temida 'cuesta del Silencio', que suponemos es un nombre puesto recientemente para ese fenomenal recuesto final antes de entrar en el casco urbano por la Avenida de Asturias, donde se acaba el 'suplicio' y podremos dirigirnos a nuestro alojamiento, si bien es verdad que no pocos peregrinos apuran la jornada un poco más, hasta O Piñeiral, con su completo hotelero-hostelero, parada y fonda también de muchos romeiros


Un poco más abajo de Os Chaos sube, o baja, según se mire, la carretera LU-701 que, en su trazado urbano, pasa a ser la mencionada Avenida de Asturias, a la que llegamos tras esta corta pero tremenda cuesta del 'Silencio', luego de un tramo llano por la cabecera del valle del Río de Arime, al otro lado del Alto de Paradanova (933 m), que es la segunda cuesta que nos aguarda aún antes de llegar a la bifurcación del mismo nombre, Paradanova, topónimo relacionado con una 'parada nueva', una venta caminera o similar, donde se bifurcan los caminos fonsagradino y buronés, ambos rutas oficiales jacobitas actualmente, aunque muchísimo más empleada la primera que la segunda



Capilla de Paradanova. Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán





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