| Monte de Penoucos, salida del camino de Fonfría a Barbeitos |
Saliendo de Fonfría, solar de un antiguo hospital de peregrinos de la Orden de Malta o de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, el Camino de Santiago bordeará el Monte de Penoucos (999 m) para seguir hacia Barbeitos, el siguiente pueblo en el trayecto a la villa de A Fonsagrada, ya a escasos kilómetros, y donde la mayor parte de los peregrinos suelen dar por terminada su etapa de la jornada
| Camino a Barbeitos por el Monte de Penoucos |
Dejando atrás las últimas casas de Fonfría en Ferreirous, el Camino sigue unos pocos metros por la vereda de la carretera LU-701, sin necesidad de pisar la calzada, hasta tomar este desvío a la izquierda, de pista de zahorra, para dirigirnos a Barbeitos por el Monte de Penoucos, uno de los lugares que fueron masivamente plantados de coníferas a partir de la posguerra con destino a las fábricas de celulosa
Y así, a unos 163 kilómetros y poco más de la Praza do Obradoiro en Santiago de Compostela, según reza la placa del mojón, y a unos 8 km de A Fonsagrada, añadimos nosotros, caminamos hacia el Monte de Penoucos, cuyo nombre aludiría a sus penedos o peñas, ocultas por el pinar, en dirección primeramente a su falda oriental, que iremos bordeando hasta la meridional y occidental para salir a Barbeitos, pueblo de esta misma parroquia fonsagradina de Fonfría, a menos de un kilómetro y medio de aquí, al otro lado de la montaña, estribaciones de A Serra de Follabal
A nuestra derecha, uno de los cortafuegos del pinar. Pese a los ingentes movimientos de tierras que se hicieron para plantar el pinar, una de las infructuosas alternativas al éxodo rural acometidas en aquellos tiempos, aquí se localizó en 2024 uno de los fuertes romanos que, distribuidos por las antiguas vías de comunicación de la vieja Gallaecia, dominaban el territorio tras su conquista en tiempos de Roma. Este es pues el asentamiento de uno de Los siete nuevos campamentos romanos de Lugo que definen la entrada y asentamientos de las tropas imperiales, como titula Suso Varela su artículo para La Voz de Galicia del 15-2-2024 dando noticia de su hallazgo:
"Que la percepción sobre la entrada, presencia y dominio de los romanos en el territorio galaico y, en especial, en la provincia de Lugo, ha ido variando en los últimos diez años es una constatación gracias al descubrimiento de una serie de campamentos itinerantes que desmontarían la historia más asentada durante años, aquella que decía que los romanos llegaron sin apenas oposición y crearon grandes campamentos desde donde las legiones controlaban las principales vías. El colectivo Romanarmy, integrado por investigadores de diferentes universidades, acaba de dar a conocer el hallazgo de otros siete nuevos emplazamientos temporales en la provincia de Lugo.
Los arqueólogos actuales, como los de Romanarmy, trabajan con dos premisas que son contrapuestas. Por un lado libran una lucha contra el paso del tiempo y sus efectos negativos en la conservación de posibles yacimientos que aporten luz a la historia, pero a la vez disponen de unas potentes herramientas digitales que hasta hace unos años eran impensables y con las que ahora consiguen descubrir y profundizar en nuevos hallazgos.
Eso ha pasado con el descubrimiento que ahora han sacado a la luz en la publicación «Entre valados e piñeirais. Achegas arqueolóxicas ao coñecemento da presenza militar romana na Galicia Nororiental», en el último número (33) de la revista Croa, editada por el Museo do Castro de Viladonga.
Los siete nuevos campamentos
La investigación, liderada por el arqueólogo Andrés Menéndez-Blanco (Universidade de Oviedo), agrupa los nuevos hallazgos en dos grupos. Por un lado habla de yacimientos de alta fiabilidad. Se trata de los recintos conocidos como O Vedro da Fame (A Ermida, Riotorto), A Costa (Arcillá, Cospeito) y As Pardellas (Guillarei, Friol). Y luego habría una categoría de posibles, basados en indicios con fuerte base real, como los de Monte Endemil (San Xoán do Mato / Saa, Palas de Rei), Penoucos (Fonfría / Barbeitos, A Fonsagrada), O Campo da Matanza (O Cádavo, Baleira) y A Lagúa (Airexe, Baleira / Pereira, Castroverde).
Los primeros tienen un alto grado de conservación, lo que hace pensar a los arqueólogos de su absoluta veracidad, ya que además los investigadores los han comparado con modelos similares que han ido descubriendo durante la última década. Los campamentos con la etiqueta de probables están ubicados en zonas donde ha habido cambios en el territorio por el uso agrícola que han modificado el terreno y pueden generar dudas.
Como explican los arqueólogos, además del paso del tiempo y de la modulación del territorio hecha por los habitantes de estas zonas durante siglos, se trata de campamentos con carácter perecedero, con un uso limitado en el tiempo, lo que ha complicado su descubrimiento. Han utilizando imágenes aéreas y de satélite, utilizando el Plan Nacional de Ortofografía Aérea que tiene el Instituto Geográfico Nacional, que luego corroboraron con la observación directa y el registro fotográfico sobre el terreno.
Los investigadores han constatado que los siete nuevos campamentos encontrados en la provincia de Lugo guardan similitudes con otros recintos militares romanos ya documentados en el noroeste. (...)
Con la aparición de más campamentos itinerantes, los investigadores van completando el puzle de cómo fue la entrada y el asentamiento del Imperio Romano en Galicia. En concreto, indican que los recintos de Penoucos (A Fonsagrada) y Campo da Matanza (O Cádavo, Baleira) inciden en la abundancia de fortificaciones romanas de campaña entre las montañas orientales de Galicia y el occidente asturiano. Explican en el artículo que lo largo del valle de Baleira «puido ter un papel central nos desprazamentos do exército romano a través do oriente lugués en sentido norte-sur». (...)
Otro aspecto relevante que recuerdan los investigadores es que la presencia de poblados fortificados en el entorno de estos recintos temporales no puede ser ignorada a la hora interpretar las motivaciones que llevaron a los mandos militares romanos su asentamiento, «aínda que non temos evidencias de asaltos ou asedios a castros nas áreas galega e asturiana, os indicios de interrelacións entre poboados indíxenas e campamentos son cada vez máis numerosos». En este contexto, hay que recordar el hallazgo hace unos años, por parte del mismo grupo de investigadores, de un campamento temporal en Pol muy cerca del Castro de Viladonga. (...)
El riesgo de desaparición
Los investigadores alertan de que todos los recintos localizados están «moi alterados por unha acción humana continuada. Nunha paradoxal carreira, conforme dispoñemos de tecnoloxías e metodoloxías aplicadas que permiten a detección destes xacementos tan pouco visibles na paisaxe, os procesos de destrución destes sitios tamén se vai acelerando. Xunto co impacto da agricultura tradicional, nas últimas décadas os procesos de concentración parcelaria, de reforestación ou de construción de parques eólicos teñen sido críticos para moitos sitios».
Por este motivo, los siete nuevos campamentos han sido notificados formalmente a la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura da Xunta de Galicia, instando a su catalogación para poder conseguir su protección".
Desde este y otros campamentos controlarían el paso por una antiquísima senda que sigue un paso natural a través de las montañas y que romanizarían como parte de su vía o calzada Lucus Asturum-Lucus Augusti, vital para la comunicación de sus entidades administrativas de los Coventus Asturicensis y Conventus Lucensis y la vigilancia de los accesos a la minas de oro de la comarca, además de sojuzgar a la población de los cercanos castros de Fonfría y Vilarín de Riba, entre otros, citando los más próximos
A nuestra izquierda, al este, el Pico da Cendadella (1.048 m), también pudo haber tenido un asentamiento viario romano, según comentamos viniendo de Cabreira por el paso natural entre él y el Monte Chao Grande (1.016 m), a su izquierda
Prado abajo de Fonfría y al pie del Pico da Cendadella la aldea de O Castro conserva en su topónimo la memoria castrexa de la comarca. Aquí cerca nace el Rego do Castro, que aguas abajo será el Suarna, importante afluente del Navia. O Castro es conocido por ser el lugar de elaboración de las cervezas artesanas Píntega, de la que hablamos en nuestro recorrido por Fonfría
En que pese al tiempo pasado, varios milenios, el secular trabajo agroganadero en estas serranías y, sobre todo, la repoblación masiva de coníferas, se hayan localizado estos sepulcros megalíticos da una idea de los muchos que en origen debió haber en torno a este paso natural sin duda empleado desde la más remota prehistoria
El paisaje pues, se fue humanizando y transformado paulatinamente a lo largo del tiempo, pero más con la plantación de piñeirales por doquier a partir sobre todo de 1950. Esta transformación del entorno solo puede ser comparable a las quemas de los antiguos bosques neolíticos cuando se ganaron espacios para las nacientes artes de la agricultura y la ganadería
El Camino, tras una pequeña subida desde la carretera, es llano y fue ensanchado el momento para permitir el paso de vehículos forestales. Posteriormente se acondicionó para el óptimo paso de los peregrinos, Fijémonos en la profunda cuneta de aguas sobrantes de las lluvias a nuestra derecha, así como el desmonte para ampliar la caja caminera
El trayecto entre O Acevo, tras subir la cuesta de O Chao de Folais, hasta al menos Silvela, al oeste de Barbeitos, es muy llevadero y nos ofrece una tregua de las cuestas y recuestas de la subida a A Serra do Acevo y, antes, del resto de las fragosidades por las altas montañas y puertos del occidente asturiano
Más adelante las subidas de Silvela y bajada a Paradanova, más el repecho final de la jornada para llegar a A Fonsagrada desde el Camín da Granxa servirán para hacernos saber que aún no se han acabado las clásicas etapas montañeras del Camino Primitivo, las que más muestran su dureza y, a la vez, su gran belleza
Tras un largo trecho en recto el Camino, siguiendo la orografía de esta ladera occidental, hace una curva a la izquierda y baja suavemente por ella
Aunque vengamos fatigados de la subida al puerto y posterior bajada a O Acevo seguida de la cuesta al Chao de Folais, por aquí se avanza bastante bien. Sin embargo, la aparente cercanía de A Fonsagrada es, ciertamente, solo aparente
Acostumbrados en nuestra vida 'moderna' a pensar en tiempos y distancias moviéndonos en vehículos, lo que se hace en unos pocos minutos en un coche requiere horas a pie. Así, los ocho kilómetros que hay aproximadamente a A Fonsagrada, de media, nos llevarán al menos dos horas, sino más, pues sin duda va haber que parar a recobrar aliento
La pista sigue siendo ancha, muy ancha pero, a pesar de la altura, de momento no tenemos muchas más referencias visuales a partir de los pinos, por lo que el paisaje es un tanto 'introspectivo'. Buen lugar para respirar profundamente el aire puro del piñeiral
Algún castaño, roble, abedul o acebo aparece en algún recodo entre los pinos, mostrando la pervivencia, a duras penas muchas veces, de las especies autóctonas
El Camino no ofrece riesgo de pérdida ni la ofrecerá, sin cruces ni bifurcaciones, pero siempre es bueno ir pendiente de las señales que hallemos a nuestro paso para evitar el temor de pensar que hemos podido saltarnos sin querer algún desvío
El suelo de tierra, hierba y algo de piedra es también una bendición. Aunque cuando llueva se forme algo de barro, demasiados senderos se han asfaltado y hormigonado ya sin necesidad, castigándonos con su duro suelo
Únicamente en aquellos tramos en los que el Camino se haya perdido, sea peligroso por haber quedado solapado por carreteras generales, o motivos similares, se le buscan otros itinerarios alternativos. Esta es la razón por la que pase tanto por áreas naturales como industriales, urbanas y rurales, urbanizaciones y campiña, bosques y polígonos...
Sigue la bajada y nos pasan unos bicigrinos. Pronto empezaremos a ver Barbeitos, y también A Fonsagrada, aunque a la capital del concello ya la hemos visto varias veces desde antes aún de entrar en Galicia, bajando A Serra do Acevo y, luego, por el Chao de Folais y llegando a Fonfría
Primeramente, la corona o cima del Monte de Barbeitos (955 m), otra de las estribaciones de A Serra de Follabal
Poco más abajo empiezan a asomar las primeras casas, en la carretera LU-701, a la que vamos a llegar enseguida
Destaca por su blancura la antigua escuela; a su derecha el Camino llega a la carretera y, más a la derecha, empezamos a ver el Mesón Catro Ventos, una buena parada a seis kilómetros de A Fonsagrada
Y así, tras rodear por el sur el forestado Monte de Penoucos, comenzamos "el fuerte descenso hacia Barbeitos", como dice el escritor y peregrino Antón Pombo, "A través de cumbres suaves, características del dulce paisaje gallego, en su parte ocupadas por praderas, bosques caducifolios residuales y pinares repoblados", leemos en su celebérrima Guía del Camino de Santiago. Camino Norte
Y aquí tenemos una muestra, en esta foto de hace unos años, de cómo cambia el paisaje en estas plantaciones de crecimiento rápido. De frente tenemos una vista completa de la recta de Barbeitos en la LU-701 con los pinos menos crecidos y el Monte de Barbeitos cuando aún era un pastizal. El Camino aquí aún no había sido tampoco ensanchado ni apenas 'domesticado'. Al fondo es el Monte San Cibrán (909 m). Más a lo lejos son las sierras de Sendiña y de Ouroso, frontera del concello gallego de A Fonsagrada con el asturiano de Santalla (Oscos) y en los pasos hacia la costa cantábrica
Y el Camino con los pinos ya bien crecidos y el Monte de Barbeitos totalmente plantado de coníferas. Estos cambios en el paisaje son un equivalente a los que acontecen más cerca del litoral con los monocultivos de eucaliptos, aunque estos también se han hecho presentes en términos fonsagradinos, como bien podremos comprobar
Las repoblaciones masivas de pinos en A Fonsagrada comenzaron en 1952 y siete años más tarde era uno de los 49 de los 66 concellos lucenses que habían cedido montes vecinales de su término a la Diputación provincial para que esta cediese su repoblación a los organismos de política forestal del Estado. Ana Cabana Iglesia explica cómo fue el proceso en Los incendios en el monte comunal gallego. Lugo durante el primer franquismo, publicado en la revista Historia agraria n.º 43 de Diciembre 2007
El paisaje no obstante, va abriéndose al llegar a Barbeitos, desde donde el Camino seguirá hacia el oeste unos metros más arriba de la carretera LU-701 en dirección a Silvela por la crestería de esta Serra de Follabal
En la distancia, las casas blancas de la capital del concejo, A Fonsagrada, situadas en un altiplano a unos 952 metros de altura sobre el nivel del mar, pueden engañarnos en cuanto a su proximidad pues, insistimos, aún queda un cierto trayecto con cuestas y recuestas antes de llegar a ella
En esta foto se señalan, entre los árboles, las casas de Silvela, un kilómetro más allá de A Fonsagrada, donde volveremos a cruzar la carretera para, a partir de la capilla de Santa Bárbara iniciar una cuesta a un pinar, volver a la carretera y, seguidamente subir al Alto de Paradanova, con bajada posterior al valle en el que se encuentra el pueblo de este nombre, donde el Camino se bifurca: el más empleado con diferencia, el que va a A Fonsagrada, sigue por el Camín da Granxa el valle del Rego de Arime para, de repente, subir de forma recta y rotunda un gran repecho hasta la población, salvando un desnivel de unos 110 metros de altura
Con su red de alojamientos y sector servicios, hostelería, comercios, centro de salud, farmacias, cajeros, correos, etc., A Fonsagrada se ha consagrado como un ideal final de etapa para muchos peregrinos. La otra ruta, la que va a A Proba de Burón, apenas es utilizada ante la práctica carencia de dichos servicios. Aquí vemos por dónde van ambos caminos, que se reúnen más allá, en A Serra do Hospital, al sur de su loma septentrional de A Lagoa Seca (1.108 m), solar del antiguo Real Hospital de Santiago de Montouto. Realmente, el antiguo camino por A Fonsagrada subía un poco más allá, hacia A Fonte Sacra, la histórica y legendaria fuente sagrada que dio nombre a la población, al pie de la iglesia de Santa María
Barbeitos debes su nombre a las seculares rotaciones de cultivos 'barbecho' que antiguamente se empleaban con técnica agraria en estos lugares en los que, si bien por su orografía siempre fueron más proclives a la ganadería, había productos indispensables, como los cereales para hacer el pan en casa
La especialización ganadera del agro gallego para el suministro de carne y lácteos a las grandes ciudades provocó la práctica desaparición de la cultura cerealística que habría existido desde el Neolítico, trayéndose el pan de las tahonas con la mejora de las vías de comunicación y aprovechando al máximo el terreno para hierba y demás forrajes
La plantación de pinos quiso ser una respuesta al éxodo rural y abandono del campo, reaprovechando los antiguos pastizales, lo que no deja de ser un contraste. Y así tenemos hermosas campiñas donde pastan las vacas, sobre todo en la cercanía de los pueblos, como es Barbeitos, a la vez que tupidos piñeirales en montes y terrenos que habían quedado incultos
La carretera LU-701, a la que vamos a salir nosotros, fue la antigua comarcal C-630 Pravia-Lugo del Plan Peña de 1939, mientras que la LU-703 fue la antigua carretera Fonsagrada-Vega de Rivadeo (actualmente Vegadeo/A Veiga) antes de 1916. La primera tiene su continuidad en Asturias por la actual AS-12 o 'Corredor del Navia' (hasta 2017 AS-28) y la segunda en la AS-27
La construcción de las primeras carreteras, bien avanzado ya el siglo XIX, supuso el abandono de estos caminos ancestrales que, o bien se transformaron en vías pecuarias, como este, o desaparecieron, o fueron solapados por las nuevas vías, aptas para grandes carros y carruajes, luego para vehículos a motor. Con relación a las nuevas comunicaciones fonsagradinas con Lugo y con Asturias escribe José García en Amigos de Fonsagrada:
"El trayecto Lugo – Fonsagrada: cuando era un “camino vecinal de primer orden
Con anterioridad a la construcción de la carretera Lugo - A Fonsagrada en su actual trazado, ambas poblaciones estaban comunicadas por un camino vecinal de primer orden que discurría por: Castroverde, Cádavo, Fontaneira, Degolada, Hospital (Montouto), Padrón y Fonsagrada.
Según una Circular del Gobierno Provincial de Lugo de julio de 1850, además de este camino vecinal, la villa Fonsagrada también contaba con otros dos ramales de igual categoría que llegaban a los límites de la provincia de Asturias en Acebo y Couso da Trapa por Silvela, desde cuyo punto se separaban: el primero por Fonfría y el segundo por las inmediaciones de Barbeitos.
Posiblemente, este segundo camino vecinal entre Fonsagrada y el Acebo pasando por Fonfría, sea el mismo al que se alude en la publicación “Itinerario Descriptivo Militar de España” con datos obtenidos entre 1866 y 1868, donde se contemplaba la existencia de un camino vecinal desde Lugo a Oviedo, por Fonsagrada, Grandas de Salime, Cangas de Tineo, Cornellana y Trubia (de 200,5 km.)
Lugo – Fonsagrada: carretera de tercer orden
En diciembre de 1866 se publicó el proyecto de construcción de la primera sección de la carretera de tercer orden de Lugo al confín de la provincia de Oviedo por Fonsagrada. Según ese proyecto, dicha carretera iba a discurrir por los puntos de la Chanca, Carballido de Arriba, Bascuas, Romeán, Castroverde, Vilalle, montes del Cádavo, por la meseta de la Vaqueriza, a fondear por los montes de Feiria, volviendo a bajar por la divisoria del Eo y el Neira, para subir al alto de la Fontaneira, cortando los estribos de Matanzas y el de Trabeiros, punto de paso forzado en esta cordillera hasta Fonsagrada
Diez años más tarde, el Plan General de Carreteras de 1877, incluía en su programación la construcción de una CARRETERA DE TERCER ORDEN para cubrir el trayecto Lugo a Ouviaño, por Castroverde y Fonsagrada.
El pueblo de Ouviaño en los planes de carreteras de lo siglo XIX y de gran parte del XX había sido elegido el gran nudo de las comunicaciones viarias entre Lugo, Asturias, la costa lucense y el Bierzo leonés. En ese mismo, en el citado Plan de Carreteras de 1877, también preveía la construcción de dos carreteras de tercero orden entre Vegadeo a Ouviaño por Grandas de Salime; y otra de Ouviaño a Sarria por Cervantes de Becerreá
La construcción de la carretera de tercer orden: Lugo - Fonsagrada
Inicio: En abril de 1875, la Comisión de Fomento de la Diputación lucense admitía el retraso en que se encuentra la carretera del Estado denominada de Lugo al confín de la provincia de Oviedo cuyo estado de abandono en que la tiene el contratista D. Tomás de Ayala está causando inmesos perjuicios al público. En septiembre de ese año, referido el contratista Ayala insertaba en la prensa provincial una oferta de trabajo para peones, canteros y machacadores de piedra, si bien el inicio de las obras no se produjo hasta dos años más tarte con el tramo que va desde la Estación del Ferrocarril hasta el arroyo de la Chanca (este primer tramo finalizaría en mayo de 1880)
La construcción: la construcción de la carretera de Lugo - A Fonsagrada se prolongó durante un largo periodo de tiempo, ralentizándose especialmente las obras a partir del Cádavo, como así lo denunció el diario El Regional de Lugo en su edición del sábado 29 de agosto de 1885:
Las relaciones comerciales entre la villa de Fonsagrada y esta capital (Lugo) y el mejor servicio público demandan un arreglo en el camino que media entre ambos pueblos y especialmente entre La Lastra y Paradavella, en tanto no termine la histórica carretera que lleva el nombre de Lugo – Ouviaño y que pasa de 12 años en construcción
La reparación que pedimos no necesita razonamientos: entre la Lastra y Paradavella es imposible casi el tráfico con particularidad para la conducción de géneros y de cargas; próxima la concurrida feria de Burón sería conveniente hacer un arreglo en el camino antiguo que cortó e inutilizó la carretera para permitir el tránsito siquiera los días de feria.
De esta breve crónica se infiere que la carretera Lugo – Fonsagrada tardó en concluirse cerca de veinte años, un periodo extraordinariamente largo durante el cual el transporte de viajeros y de mercancías, en la mayor parte de ese trayecto, tuvo que seguir realzándose mediante carros y carruajes por el antiguo camino vecinal de tercer orden.
Concretamente, el transporte de viajeros, mercancías, bagajes y correo ambas poblaciones hasta bien entrado el siglo XX, se efectuaba mediante carruajes (viajeros), carros (mercancías) y caballerías (correo)
La Casa Arrieta de Lugo hasta la aparición de los vehículos a motor, ofrecía un servicio alterno de carruajes destinado al transporte de viajeros con salida de Lugo los días pares a las 5 de la mañana con los siguientes precios a Fonsagrada 24 reales; al Cádavo, 12, a Castroverde 8, y a San Payo 6
Fin de la obra: A principios de diciembre de 1894 se dio por finalizada la construcción de tan ansiada carretera cuya entrada al pueblo fonsagradino iba a realizarse por el actual acceso (carretera de debajo del muro); por tal motivo, en mayo de 1893 el ayuntamiento fonsagradino anticipándose al final de la obra, sacó a subasta las obras de ensanche, alineación y construcción de la calle del Campo con el fin de que partiendo del centro de la parte superior del pueblo ponga en comunicación con la carretera del Estado de Lugo a Ouviaño (esta calle del Campo – actual Rosalía de Castro – se iniciaba “en la parte superior del pueblo” – calle Mayor -, desde donde partía la anterior vía de acceso a la Villa).
Por otra parte, la construcción de la travesía Fonsagrada (actuales calles Galicia y Asturias) para prolongación hacia Asturias (carretera Fonsagrada – La Garganta) salió a subasta en 1894 y el inicio de las obras se llevó a cabo en 1895".
Una foto del Camino hace unos años entre altos brezales y con el Mesón Catro Ventos al fondo. Más atrás no vemos el resto del pueblo de Barbeitos aunque sí la cabecera del valle del Rego da Loura, aguas abajo Rego da Parada. A lo lejos el Monte San Cibrán (909 m) y aldea de O Mesón Vello. En la lejanía están el Pico de Sela (854 m) y A Pena do Corvo (834 m) cerca de A Serra de Pena Tiñosa, en el límite con Asturias
En primer término tenemos el Alto de Paradanova (933 m) por donde, unos metros más a la derecha, sube procedente de Silvela el Camino para bajar enseguida directo a Paradanova y, tras llanear unos metros por el Camín da Granxa, entrar en el casco urbano por la Avenida de Asturias (a la derecha de la foto) tras una dura y fuerte subida, dirigiéndose a la iglesia de Santa María por la rúa da Penela y la rúa de Burón. A lo lejos seguimos viendo el collado de Montouto, entre El Pico do Hospital (1.076 m) a la derecha y A Carba (1.078 m) a la izquierda, collado desde el que se baja a Paradavella, camino de Baleira
El Real Hospital de Santiago de Montouto estuvo en funcionamiento hasta la fecha extraordinariamente tardía de mediados del siglo XX, cuando vivía en él un hospitalero sin pagar alquiler, a condición de dar hospitalidad a los peregrinos, según la memoria popular, no existiendo datos que nos permitan saber cuándo fue abandonado. En 1990 se restauró su capilla de Santiago, que celebra la fiesta del 25 de julio. Las ruinas han sido acondicionadas y desbrozadas y pueden visitarse, Por el callejón empedrado entre las mismas llega el camino buronés a unirse con el fonsagradino
Al otro extremo de la población, al sur (izquierda de la foto), se yergue la famosa Copa da Auga', el depósito de agua, que destaca sobre todos los demás edificios, que ocultan, a la derecha, la iglesia de Santa María, a donde llegaba el camino más antiguo (una vez subimos por él, hace años, pero está sin señalizar), pasando primeramente por A Fonte Sacra. El historiador Ricardo Polín nos dice en O Camiño Primitivo de Santiago (revista Luvcensia nº 6, año 1993) que hubo un hospital-refugio de romeiros pegado a la capilla que luego fue iglesia, mientras la Xacopedia dice que estuvo, hasta mediados del siglo XVIII, enfrente, en la rúa Ron (no sabemos si es el mismo, es otro, o un cambio de ubicación). Más a lo lejos, en A Serra do Hospital, vemos de nuevo A Carba
El barrio de Os Chaos es por donde creció la población hacia el norte aprovechando una zona de llanos 'chaos' y relativa planicie. Debajo de estos edificios vemos a la carretera LU-701, que ahí en su tramo urbano es la mencionada Avenida de Asturias y, en la lejanía, la cima de A Lagoa Seca (1.108 m), también con su correspondiente parque eólico
Al norte de Os Chaos están el Centro de Salud da Fonsagrada, el Colexio Santa María da Fonsagrada y el IES Fontem Albei, nombre de una mansio o parada del Itinerario de Antonino (siglo III) que se identifica con la actual población, dentro de la vía Lucus Asturum-Lucus Augusti, precedente del Camiño Real de Galicia, Camín Francés de Asturias y otros diversos nombres con los que se ha conocido al actual Camino Primitivo
Por Os Chaos se comunican el camino fonsagradino y la vía buronesa. Puede decirse que la mayor parte de los pocos peregrinos que van por A Proba de Burón son experimentados y ya conocen la ruta mayoritaria por A Fonsagrada. Aún así es casi seguro que han de pernoctar y avituallarse en A Fonsagrada ante la casi absoluta carencia de servicios de este otro itinerario, al que le dedicamos la oportuna entrada de blog
Y así, llegados al siglo XVIII, la ruta de A Fonsagrada ya debió ser más empleada que la buronesa, lo que favoreció el crecimiento de la villa en beneficio de la antigua capital, que entró en decadencia. En 1835-1836 y en la saga de las drásticas medidas administrativas de la época, entre desamortizaciones y carlistadas, se suprime la entidad de la Terra de Burón y pasa a ser A Fonsagrada, quedando A Proba como cabeza de una parroquia más del primero. No mucho después, al trazarse por A Fonsagrada las nuevas carreteras a Lugo y a Asturias, esto contribuyó al total declive de A Proba. En 1928 se aprueba la reivindicación de varias parroquias de constituir un nuevo concello independiente, Negueira, que en 1929 pasará a ser Negueira de Muñiz en homenaje al emigrante benefactor que auspició su creación, José Antonio Muñiz Álvarez
Prados abajo, vemos el valle del Rego do Castro hasta donde se hace río Suarna, cerrado entre A Serra de Liñares al este (la izquierda en la foto) y A Serra de Follabal y Monte do Rubial al oeste (a la derecha)
No llegamos a ver, o apenas, Suarna o San Martín de Suarna, cabeza de la parroquia a la que pertenecen Silvela y Paradanova, los siguientes núcleos de población camino de A Fonsagrada pasado Barbeitos, a partir de donde el río pasa a ser el Suarna, importante afluente del Navia, antaño Río Grande, pero só nos parece reconocer las de Naraxa y A Retorta, parroquia de Vilabol de Suarna, también de A Fonsagrada que, no lo olvidemos, es el municipio más extenso de Galicia (que no de España, pues ocupa en ese caso el puesto 79)
Y esta es la cantera de A Pena Silvela, en el Monte de Picois, de extracción de áridos para construcción y obras públicas
A Pena Silvela y Monte de Picois, llamado así por sus llamativos picos, dominan el valle del Suarna desde su cabecera. En lontananza y al sur se ven las montañas de Ibias, en Asturias, con A Serra de Barreiro haciendo frontera con Navia de Suarna, en Galicia
Nos acercamos a la carretera; al llegar a ella el Camino seguirá a la izquierda y la cruzará algo más allá de la antigua escuela
Nosotros, sin embargo, vamos a parar en el Mesón de Barbeitos, por lo que cruzaremos directamente hacia él, retomando luego el Camino
La cuesta se suaviza y hace aquí un hermoso 'tobogán'. Junto a la carretera, al lado de la escuela y al paso del Camino, han sido localizados dos medorras o túmulos megalíticos de los tres hallados en Barbeitos
Y aquí abajo, en la ladera, se encuentra el castro de Vilarín de Riba, otro testimonio del secular y ancestral poblamiento de estos lugares camineros, pendiente como tantísimos otros de estudios y prospecciones arqueológicas
Temporada alta o baja, a partir de mediodía y según avanza la tarde, ya pasan muchos menos, aunque siempre hay alguno que apura su jornada sin prisa en el reloj. Tal vez, más que felicitar a quien hace el Camino Primitivo, con su docena de etapas oficiales aproximadamente, no en diez ni ocho sino en quince o veinte días al menos, para disfrutarlos más intensa y sosegadamente, pues "para correr tenemos once meses y medio más al año", como nos decía un peregrino hace un tiempo
A la derecha, una buena vaquería en la finca frente al Mesón Catro Ventos, cuyo gran filón es la carne procedente de esta su propia ganadería, todo ello con Ovidio Méndez al frente, quien fundó estos negocios en su casa natal
"En lo más alto de A Fonsagrada, allí donde pegan todos los vientos, se encuentra un mesón muy singular, vinculado a una explotación que le aporta su especialidad. En el Mesón Catro Ventos, a siete kilómetros de A Fonsagrada, en el cruce de la carretera de Grandas de Salime con la que va a Santa Eulalia de Oscos la protagonista es la vaca vianesa.
Ovidio Méndez se incorporó hace 20 años a la explotación de carne familiar. Un año después montó un cebadero donde llegó a haber 160 terneros de raza rubia galega. «En el 2008 monté el mesón y abandoné un poco la ganadería, me quedé solo con 8 o 10 limusín, pero hace cuatro años comencé con la vianesa y fue un acierto, estoy contento con la raza», explica.
Ovidio argumenta el cambio: «nuestra especialidad en el mesón es la carne a la parrilla. El limusín es culón y para la parrilla no me valía. La vianesa por el contrario es una carne con un nivel de engrase muy bueno y es muy sabrosa. En comparación con otras razas como el angus o el kobe, esta carne tiene tanto sabor, solo que está sin vender, no tiene la misma fama», dice.
Las vacas vianesas con las que empezó Ovidio vinieron de otra explotación de Verín (12 animales) y de Ortigueira (otros 5). Hoy cuenta con 29 reproductoras que están siempre fuera, en extensivo. «Es un animal muy duro, no tiene problemas con las nevadas. Es una raza de monte, son más ariscas que las rubias galegas pero se ven a las personas a diario se hacen dóciles, y llevo sin atender un parto un montón de meses, no dan ningún problema y para mí, al tener que atender el restaurante, es importante no tener que estar tan pendiente de ellas», argumenta.
35 hectáreas de pasto ecológico
Los terneros están en el prado con las madres desde que nacen hasta que tienen entre 8 y 10 meses. Luego se ceban, con concentrado a discreción y paja, hasta los 15 meses en el caso de las hembras y hasta los 20 los machos. Cuando son sacrificados, llegan a alcanzar los 300 kilos/canal, «que es mucho para una vianesa», reconoce Ovidio, que se sigue considerando ganadero antes que hostelero.
Dispone de 35 hectáreas a pasto. «Renuevo poco las praderas, porque al estar en ecológico es más complicado», dice. Aunque la explotación se encuentra certificada en ecológico, el cebo final lo hace en convencional. «Lo intenté pero es muy difícil. Es un animal que infiltra grasa pero eso en ecológico no lo conseguía», afirma.
«El cebo mejora la carne sin ninguna duda», asegura Ovidio. «Si matas directamente del prado es muy natural, pero menos sabrosa, más seca y más dura», argumenta. Y cuanta más edad más evidente es la mejora. «Una vaca vieja de 10 o 12 años saca un chuletón muy infiltrado y con mucho sabor, ahí sí que ya nos vamos a delicatesen», cuenta.
La carne de vianesa es el verdadero reclamo del Catro Ventos. Está intermitentemente en la carta y Ovidio va informando en el facebook del restaurante de las novedades. «Es una carne que se vende muy bien. En esta zona no se conocía y la novedad y la curiosidad ayudó a probarla y a posicionarla entre la clientela. Hoy la gente ya pregunta por ella», asegura.
Cecina y carne de buey
La venta directa de su propia carne que Ovidio hace en el restaurante no solo sirve para valorizar su explotación, sino que también ayuda la aportar valor y mayor rentabilidad al trabajo de otros ganaderos de la zona. Por ejemplo, el Catro Ventos compra directamente a Amaro, un vecino de Corneas, en el vecino ayuntamiento de Baleira, que tiene medio ciento de madres de raza vianesa. «Fue a él a quién le vi la raza vianesa por primera vez», recuerda Ovidio.
«A la mayoría de los terneros que produce Amaro también les damos salida en el restaurante y en el mes de noviembre hacemos unas jornadas gastronómicas de vianesa para promocionar esta raza en las que matamos 4 terneros de cada uno», detalla.
Los dos, Amaro y Ovidio, siguen trabajando en conjunto para aumentar las posibilidades de esta raza autóctona en peligro de extinción que cuenta con un censo de 2.758 animales, de los que 1.795 son madres reproductoras, repartidas en 79 explotaciones, 6 de ellas en la provincia de Lugo.
«Mandamos cecina a curar, estamos haciendo pruebas para aprovechar de esta forma la parte que en el restaurante tiene menos valor», explica Ovidio, que también va a capar 6 animales para hacer carne de buey".
Conocedores de estas magníficas especialidades, es posible que el hambre haga mella ya en el peregrino y posponga su entrada triunfal en A Fonsagrada para probar los manjares de la tierra de Barbeitos
Y en este lugar, alto y expuesto a los cuatro vientos, qué mejor que llamarlo Mesón Catro Ventos. Parada que puede ser también fonda si acaso nos apeteciese además dormir en sus apartamentos rurales Olladas de Barbeitos, en lo alto del monte que acabamos de dejar atrás
En diversos foros, webs y blogs gastronómicos podremos hallar suculentos reportajes referidos a sus exquisiteces, como La Guía Mikikín, por ejemplo, del que compartimos parte del texto pero lo mejor es que veáis también las fotos entrando en él:
"El local está situado al lado de la carretera, por lo que es fácil de localizar. Se trata de una antigua casa de labranza que ha sido restaurada y que aún mantiene partes que imitan a la original. En la planta baja dispone del bar, y en la alta el restaurante se reparte en dos salas.
La carta es bastante extensa pero destacan, sobre todo, el chuletón de buey y las parrilladas de carne. Para ir haciendo boca, empezamos por una ración de croquetas caseras (8 unidades, de buen tamaño), que estaban muy ricas.
Detrás un plato de jamón serrano, cecina y queso de cabra. La ración era bastante abundante y se servía acompañada de pan con tomate y aceite.
Y finalmente, uno de sus platos estrella: la parrillada Catro Ventos. Esta incluye costilla de cerdo, ternera y Angus, más chorizo criollo y chorizo rojo. Ración abundante, y la carne muy bien elaborada, con un toque que en pocos sitios saben darle.
De postre, seguimos las recomendaciones del camarero, algo que rara vez falla. En esta ocasión nos recomendó la tarta de queso, que era de elaboración propia. La ración era enorme y estaba muy buena, con un sabor muy parecido al del flan de queso.
Al final, a la hora de pagar (...) Muy bien, quedamos muy satisfechos tanto con el precio, como con la calidad y con el trato (amables como en pocos sitios). Volveremos seguro".
Estaba buscando algunas fotos de las vacas y me encontré con estas de hace ya unos inviernos, sacadas al lado del Camino, todo completamente nevado. Prado arriba, en la ladera occidental del monte, es donde se hicieron los apartamentos. Pero para hablar de ellas lo mejor es que sigamos leyendo el reportaje de Camino Friol para Campo Galego:
"La raza vianesa es originaria de la Terra do Bolo, comarca que se sitúa en el oriente de la provincia de Ourense, y se extiende hacia los montes do Invernadoiro y Serra de Queixa en Chandrexa de Queixa, Manzaneda y A Pobra de Trives, llegando hasta Vilar de Barrio, Montederramo y Maceda. Es unha raza en peligro de extinción integrada en la Federación de Razas Autóctonas de Galicia y que cuenta con el distintivo 100% Raza Autóctona otorgado por el Ministerio de Agricultura.
Explotada antiguamente como animal de trabajo por sus características morfológicas, en la actualidad su utilidad se centra en la producción de carne de calidad con unas ganancias de peso al destete, dadas sus cualidades de buena productora de leche, de 800 gr/día, a los seis meses de vida del ternero.
En otro tiempo en Viana do Bolo, localidad de la cal toma su nombre, y también en Celeiros y A Veiga, se celebraban ferias en las que se comerciaban con parejas de bueyes, que eran embarcados en ferrocarril desde Monforte de Lemos y A Rúa para ser exportados a otras regiones como fuerza de trabajo.
Las condiciones orográficas de esta comarca, la más montañosa de la provincia de Ourense, dificultaron la mecanización agrícola y favorecieron los sistemas de explotación tradicionales necesitados de animales con una fuerte adaptación al medio, por lo que la raza vianesa, muy valorada por su rusticidad y vigorosidad, disfrutó del mejor censo de las Morenas Gallegas.
Pero la situación finalizó a partir de la segunda mitad del siglo XX con la evolución industrial y agrícola y el posterior desarrollo de las vías de comunicación. Las vacas y bueyes vianeses fueron sustituidos como fuerza tractora por maquinaria y desde el punto de vista productivo por otras razas altamente especializadas para alcanzar mayores rendimientos lecheros y cárnicos, aunque con mayores requerimientos para producirlos".
Consultamos asimismo la Wikipedia, donde se nos informa también de la historia y tipología de esta raza originaria de Viana do Bolo:
"Con un peso medio en las hembras de unos 560 kilos y 850 kg en los machos. Capa castaña, con expresiones más oscuras en los toros y más claras o rubias en los terneros. Los tonos más oscuros nunca faltan en cabos y extremos, pero también se distribuyen con intensidad por las diversas regiones corporales dando lugar a una variada presentación de particularidades (caras ahumadas, ojalado, listón, lombardo, alabardo, aldinegro, etc.). Son características etnomónicas las abundantes formaciones pilosas más claras y bastante más caídas sobre la frente, flequillo y pabillón auricular(pendientes).
Cabeza de tamaño pequeño, con la cara alargada que se estrecha hacia el morro, donde presenta mucosas oscuras y orla blanquecina. Cuernos en gancho corto con media luna en los machos, y alargados en las hembras donde nacen por delante de la línea de prolongación del testuz, se dirigen lateralmente y luego hacia delante y arriba, para continuar describiendo una amplia espiral y terminar con las puntas hacia atrás. Son de color nacarado por la cepa y pala, con las puntas oscurecidas.
Origen
La raza Vianesa se origina en la Comarca de Viana que se sitúa en el oriente de la provincia de Orense.
Según Sánchez Belda (1984), sus ejemplares, de gran rusticidad, los incluye en el Tronco Cántabro, pareciendo que su origen podría situarse en el tronco étnico propio del Noroeste peninsular y su expresión gemela en la raza Alistana-Sanabresa, con la que guarda además, según este autor, posiciones de vecindad y relaciones de intercambio. Cita que existe un censo (1984) sobre quince mil a veinte mil animales de la raza, muchos de ellos en cruzamientos con otras razas.
Pero la situación remató a partir de la segunda mitad del siglo XX con la evolución industrial y agrícola y el posterior desarrollo de las vías de comunicación. Sus efectivos fueron sustituidos por maquinaria y por otras razas altamente especializadas para alcanzar mayores rendimientos lecheros y cárnicos, aunque con mayores requerimientos para producirlos.
Utilidad
Desde época antigua las vacas de raza vianesa se utilizan de forma ecléctica para usos de tracción y producción de carne y leche. Las vacas son buenas madres y producen una leche muy rica y nutritiva para el crecimiento de los terneros. Se pastorea con un sistema semiextensivo-extensivo, con estabulación en invierno, y pastoreo al aire libre el resto del año, alimentándose tanto en pastos cortos como en zonas frondosas. La raza está bien adaptada al rudo clima montañés de su zona de distribución, y resulta adecuada para la producción de carne de calidad.
Raza de aptitud cárnica, antiguamente de trabajo y con un tipo de explotación muy tradicional y muy lechera que le permite el buen mantenimiento de sus crías. Era muy apreciada en su área de origen y por ello fue de la que más cabezas se encontraron en los inicios de su recuperación de todas las morenas Gallegas en los años 90 Su conservación supone el mantenimiento de un recurso genético como patrimonio natural de Galicia, con las implicaciones sociales que esto conlleva. También juega un papel importante en la conservación del campo gallego, donde actúa como generador de oportunidades, contribuyendo a fijar población en el medio rural y a conservar la riqueza natural de las zonas donde se ubica, incrementando la calidad y el valor añadido de los productos obtenidos.
La raza se cría en un sistema extensivo casi estricto, localizándose en áreas de difícil permanencia para otras razas de mayor porte, teniendo así un papel fundamental en el mantenimiento de dichas zonas, tanto en el aspecto ambiental, paisajístico, social y económico.
Su uso fomenta una práctica agroganadera responsable y sostenible, que proporciona recursos económicos a la población rural, además de favorecer la limpieza y la conservación del monte, ayudando a la prevención de incendios forestales y contribuyendo al mantenimiento de ecosistemas que de otro modo se perderían irremediablemente Hoy, a pesar de estar englobada dentro de la IGP Ternera Gallega, la mayoría de sus terneros son vendidos directamente el consumidor o la restauración por medio de venta directa, potenciando el mercado local de proximidad con iniciativas personales de criadores incluso con marca propia, y/o bajo el logotipo 100% Raza Autóctona Vianesa".
En la ficha de la raza en la web del Ministerio de Agricultura, Pesca y alimentación, leemos que "La raza Vianesa es, según Sánchez Belda (1984), una raza derivada del tronco Cántabro", así como que "abarca una área de dispersión que, desde la comarca originaria, llega a la totalidad del macizo central ourensano (sierra de Queixa, montes del Invernadoiro y sierra de San Mamede), zona que constituye, excepto en el caso de la Cachena, un punto de encuentro de todas las demás razas autóctonas. Así, a las poblaciones acercadas por esta raza desde el oriente y Frieiresa por el sureste, hay que sumarle la influencia de las razas Limiá y Caldelá por el suroeste y norte, respectivamente".
"El parrillero del Mesón Catro Ventos es Ovidio mismo y lleva 17 años en el mismo puesto. Gracias a este control personal y constante se consigue siempre una terminación perfecta de la carne lista para el plato y con un control de calidad exhaustivo.Aunque Ovidio prefiere no decir si es la mejor carne, afirma que intentan hacerla lo mejor posible y saben que quien viaja dos horas para comer no se conforma con cualquier cosa. Para él, el proceso no es simple y requiere tener en cuenta factores como que el producto sea bueno, que esté a temperatura correcta, bien cortado, salado y servido en el momento justo".
También nos dice que "El restaurante no recibe su nombre por casualidad. Barbeitos está a 1.000 metros de altura y los vientos soplan con fuerza, dando vida a un entorno único que se refleja también en la calidad de sus productos".
Ahí vemos a los peregrinos mañaneros apurando bien el paso ante la proximidad de A Fonsagrada, que vemos aparentemente tan cerca: siguen hasta la casa de la izquierda y allí cruzan la carretera, tomando el camino que, arrancando unos metros a la izquierda de la escuela, pasa unos metros por encima de la LU-701 y paralelo a ella, solo que algo más arriba
Según las señales de la carretera, la distancia son seis kilómetros, por lo que el Camino será algo así aproximadamente (calculamos unos cinco hasta el fin de la cuesta en la Avenida de Asturias). De ella escribe evocadoramente el anónimo autor (al menos yo no le encuentro la firma) de una hermosa elegía en Galicia Única. Revista digital independiente:
"La villa de A Fonsagrada se alza majestuosa en lo alto de una colina, atalaya de las altas cumbres de Ancares. Su coqueta configuración ofrece encantadores rincones urbanos. Es el epicentro comercial y de servicios de la comarca de su nombre, y de los municipios vecinos de Asturias"
Llegamos a una vía de servicio que parece un tramo de la carretera antigua (fue acondicionada en 2008), donde las señales nos indican seguir por ella unos metros más hasta llegar a la siguiente casa, donde como hemos dicho cruzaremos la LU-701, tomando la senda que, algo más allá de la escuela (se ven algunos peregrinos, sigue a Silvela (a poco más de un kilómetro) por la cresta de A Serra de Follabal
Nuestra siguiente referencia puede ser este arbusto en el que asoman dos chapas con dos siluetas recortadas relacionadas con los peregrinos y el Camino
Esta primera es un peregrino andarín con su palo, sombrero y mochila
Y este es un bicigrino, al fondo vemos el aparcamiento frente al mesón
"El fonsagradino Ovidio Méndez hace tiempo que dejó atrás la ganadería intensiva para cuidar a sus vacas en la montaña de la parroquia de Fonfría. El que había sido el cebadero para alimentar al ganado fue este jueves una de las construcciones seleccionadas para los premios de arquitectura del Colegio de Arquitectos de España. El antiguo inmueble se convirtió hace apenas unos meses en Olladas de Barbeitos, un conjunto de apartamentos de último diseño basados en madera y con vistas a la montaña.
La obra es fruto del trabajo de los arquitectos Alfonso Salgado y Francisco Liñares. Llegaron al lugar de Barbeitos, en Fonfría, tras la llamada de Ovidio Méndez y Ana Belén López porque querían complementar su ganadería y restaurante con un alojamiento. «No se atrevía a decirnos que quería rehabilitar el cebadero porque no sabía si se podría arreglar», recuerda Salgado.
La idea inicial era establecer unas cabañas pero los arquitectos vieron en la antigua construcción una base perfecta para hacer unos apartamentos. Y de paso, eliminaban feísmo. «Da gandaría intensiva á extensiva. Un cebadeiro de gando que rexurde», fue como nombraron al proyecto. El establo era una edificación hecha en el año 1973, que había sido ampliada en los 90 y desde el 2008 quedó en desuso.
Con cocina equipada y Jacuzzi en la terraza
No hubo que reconstruir nada sino solo rehabilitarlo. Ocupa el mismo perímetro. Los técnicos dejaron intacta la estructura base del establo, cuyas paredes originales todavía se pueden observar en los extremos laterales del inmueble. Lo que hicieron fue establecer ocho separaciones para crear ocho pequeños apartamentos.
Todo el nuevo edifico está recubierto de madera, tanto en el exterior como en el interior, y también es el material de la mayoría de los muebles. Para el tejado, se empleó la pizarra típica de la zona. Se compone de cinco apartamentos para grupos de hasta cuatro personas, con una cama y un sofá cama; dos para parejas y otro en una planta baja adaptado para personas con movilidad reducida.
El alojamiento aprovecha su mayor recurso, que es su entorno. Por eso su nombre es Olladas de Barbeitos. Los arquitectos instalaron amplias terrazas con mobiliario para descansar y jacuzzi para aprovechar las vistas a la montaña de A Fonsagrada. Los amplios ventanales también favorecen que se aproveche plenamente la luz natural.
Cuentan con todas las estancias: dormitorio, salón, baño y cocina totalmente equipada. El antes y el después es irreconocible para el establo de la ganadería de Ovidio Méndez, que creó un alojamiento de diseño que aprovecha el idílico entorno de A Fonsagrada, y donde a sus pies pastan las vacas.
Hace tres años que comenzó la construcción de los apartamentos y se abrieron este pasado diciembre. A pesar de ser nuevos e inaugurarse en pleno inverno, mantienen una ocupación de un 50 %, como asegura Ovidio Méndez. La mayoría de los clientes son parejas, además de alguna familia.
Lo que Méndez buscaba con este negocio era potenciar la zona en la que se encuentra su restaurante, en lo alto de un pico y en una amplia finca. Su propuesta no tiene nada que ver con un hotel al que solamente se va a pernoctar: «Buscamos crear toda una experiencia: placer, natureza e gastronomía».
De hecho, muchos de sus clientes acuden al restaurante Catro Ventos a probar la carne de calidad que cría Ovidio. Toda la obra supuso «moito esforzo», así que la selección para los premios de arquitectura nacionales es toda una alegría y, sobre todo, una «recompensa».
El peregrino caminante, mirando al cruce de caminos y andando rubo a A Fonsagrada...
Nosotros de momento vamos en dirección contraria pues nos disponemos a entrar en el mesón, admirando su gran fachada principal, de soberbia piedra de mampostería salvo algunos vamos, que tienen de sillería. Primero es la puerta de la vivienda, casa natal de Ovidio Méndez, y luego es la entrada al restaurante
Con la cerveza, pedimos un riquísimo tentempié para seguir a A Fonsagrada
Magnífica entrada, por cierto: a la izquierda dos peregrinas se han sentado a la mesa a tomar algo. Nosotros nos dirigimos a la barra, donde están los parroquianos, gente de la zona
Vista de la barra y, al fondo, el comedor de abajo, con la parrilla, de madera de roble, aún apagada pues es un día que llegamos muy temprano
Esta foto es de otro día en el que llegamos a la hora de comer, pidiendo el menú, que de primer era de excelente caldo gallego, riquísimo y reconfortante
El hambre era tal que no fotografiamos ya más, ni segundo plato ni postres ni orujos caseros. No estábamos para fotitos sino para atender a estas excelencias culinarias
Compartimos también esta entrevista que le hace a Ovidio Méndez el presentador de Xeodestinos Fran Lorenzo
Volvemos abajo, a la barra, donde unos parroquianos vienen y otros se van; siempre hay movimiento
Decir, eso sí, que esta no es la LU-703 antes mencionada sino otra paralela unos metros más al oeste y que sale de ella a la entrada del núcleo principal de la aldea de Barbeitos
Como ya hemos cruzado la carretera solamente tenemos que ir de frente, hacia la antigua escuela, volviendo al Camino, que vemos unos metros más allá de esta gran explanada asfaltada, donde suelen aparcar camiones y apilarse leña de las talas de los pinares, así como palés, mercancía, maquinaria, etc.
La escuela es uno de esos edificios clónicos que se hicieron a mediados del siglo XX con aula para los alumnos abajo y casa del maestro o maestra arriba. Los cursos estaban mezclados y, según el sistema de enseñanza imperante, los de los niveles superiores ayudaban a los más pequeños
Con la concentración escolar, a lo que ayudó el éxodo rural, muchas de estas escuelas fueron clausurándose a partir de la década de 1970 y dedicadas a diferentes usos vecinales o a vivienda. Estas han sido restauradas tras bastantes años de abandono
Esta señal advierte a los conductores del paso de peregrinos cruzando la carretera en este lugar
Dejamos el asfalto del gran rellano de aparcamientos y empezamos a caminar por este tramo bellamente empedrado...
En este lugar, llegando al mojón, retomamos el Camino señalizado. No estarían de mas señales luminosas y un paso de cebra, como en otros lugares, dada la ingente cantidad de romeiros que cruzan muchos días
El Camino sube recto, ancho, bien definido y sin pérdida por esta ladera sur del Monte de Barbeitos
Volvemos a ver en la cuesta los edificios de A Fonsagrada, precisamente por la zona por la que entraremos en su casco urbano tras duro ascenso final...
A la izquierda, la caída de la carretera al profundo valle de O Rego do Castro, con A Pena Silvela enfrente con su cantera y el Monte de Picois
El Camino sigue subiendo poco a poco y, a la vez, separándose de la carretera paso a paso, llegando ya a la altura de la última casa de Barbeitos antes mencionada
Y ahí tenemos A Fonsagrada con su Copa da Auga, sobre el núcleo más próximo a la iglesia y al lado del Monte da Rebordela (964 m) a su izquierda. En primer término el Alto de Paradanova
El Camino más en verano, con la hierba seca y los brezos o toxos ocupando las veredas. Dice otra leyenda dice que de la Fonte Sacra adquirió su sacralidad cuando un peregrino, que resultó ser el mismo Santiago, hizo que de ella manase leche para alimentar a una viuda y sus hijos. Las tradiciones legendarias tienen un trasfondo real: sin duda la fuente favoreció el establecimiento de una población, citada por los romanos como Fontem Albei, cuya fuente fue considerada sagrada y su culto cristianizado en la advocación a la Virgen María. De esa fuente beberían todos los viajeros de antaño que entraban en la población por ese lugar, incluyendo a los peregrinos, por supuesto, que tendrían cerca su alberguería
Valle abajo y de frente, el Monte do Rubial (785 m), que se alza sobre San Martín de Suarna, donde el Suarna recibe las aguas del Rego del Río de Arime en la zona de Os Muíños 'los molinos', donde se molía el cereal, trigo, maíz, centeno... para luego hacer el pan en casa
Según bajamos contemplamos tan extraordinario paisaje, otro gran aliciente en esta gran atalaya natural que es A Serra de Follabal, que se extiende desde A Fonsagarda hasta el Monte da Curiscada o Serra do Acevo, considerada orográficamente una prolongación de esta
Nos acercamos a la carretera, pero no saldremos a ella hasta llegar a Silvela, donde la cruzaremos en dirección a la capilla de Santa Bárbara
Atrás va quedando el Camino en su bajada a Barbeitos y, sobre él, los apartamentos Olladas de Barbeitos de Ovidio Méndez, bajo los pinares y fragas de la cima, también con vistas impresionantes
Justo encima mismo de la carretera, y poco más arriba del castro de Vilarín de Riba, la pista termina su corta bajada y hace un poco de curva a la derecha
Una baranda de madera nos separa de la caída hacia la carretera. Estas estructuras delimitan el Camino pero JAMÁS nos apoyemos sobre ellas y mucho menos nos sentemos. Con el paso del tiempo suelen ceder fácilmente
Estamos, eso sí, en un hermoso balcón natural sobre el gran valle del Suarna, no muy ancho, sino más bien profundo, pero muy largo, que dominamos con la vista desde estas alturas
La pista es bastante llana con estos pequeños 'toboganes': un poco más adelante se mete por el cortafuegos de un pinar y empieza la bajada final a Silvela
Con esta forma de avanzar, bastante cómodamente en este trecho, a pesar de fatigas acumuladas, nos parece estar mismamente a las puertas de A Fonsagrada pero, insistimos una vez más, es una apariencia de una realidad quizás no tan evidente, pues los últimos tramos se nos antojarán, muy fácilmente, especialmente largos con sus cuestas
"Dos generaciones de Silvelismo ejercieron un poder eficaz en Valladolid y España en el siglo XIX. La primera tuvo un liberalismo culto, internacional, crítico, ético y reformista excelente para Valladolid. Acompañaron al líder liberal de Valladolid en Cádiz, Evaristo Pérez de Castro, que veremos más tarde en esta pasarela. Ayudaron a salir de la crisis de antiguo régimen y arrancar con éxito la etapa de cambio burgués. Alimentaron aquí una cultura política inquieta, ilustrada y afrancesada. La segunda generación conservadora sustentó España y Valladolid en la crisis agraria de los ochenta y en la nacional del 98.
Vemos ahora la primera generación silvelista de 1808-57, cuando Valladolid aprendió un liberalismo inspirado en el francés que reforzó el anticarlismo y fundamentó el Reino de Ceres, financiero, ferroviario y harinero. Otro día veremos su segunda generación regeneracionista y anticacique, que ayudó a superar las crisis de fin de siglo.
Francisco Silvela Alonso de Illón inició en Cigales la primera progenie. Venía de Santa María de Silvela, camino primitivo lucense de Fonsagrada, donde se guarda el pan y el vino del peregrino.
Hijo suyo y de Micaela García de Aragón nació en Valladolid Manuel Silvela García Aragón (1781). Este culto liberal europeo, corregidor, abogado, magistrado y profesor de la Universidad de Valladolid, arraigó el Silvelismo. Vivió huérfano en Ávila, luego volvió a Valladolid donde estudió filosofía, teología y se licenció en leyes en 1808. Casó con María Blanco Cartagena, viuda de un familiar del posterior Emilio Ferrari. Desde la Sociedad Económica de Amigos del País mejoró la enseñanza y agricultura. Colaboró con letrados de la Real Chancillería.
José I le hizo Alcalde de Corte en Madrid en la guerra de la Independencia. Fue intérprete de los bonapartinos y sustrajo víctimas del furor militar. Fue templado, pero el absolutismo le exilió por afrancesado en 1810 y 1827 y viajó a Burdeos. Allí coincidió con Moratín (convivió, lo acompañó en su muerte y narró su vida), con Goya (que le hizo un romántico retrato) y con Mendivil. Creó el Colegio Silvela para españoles. En 1827 fue a París, donde fundó un Liceo Español con cátedras de historia, leyes y filosofía. Colaboró con Vadillo, Miñano, Ferrer y Salvá.
Escribió sobre España como patria en 1823. Sus 25 libros analizaron leyes, historia, teatro, memorias, filosofía, Biblioteca de Literatura Española y Compendio de Historia Antigua. Murió de tisis en 1832.
Su hijo Francisco Agustín Silvela Blanco nació en Valladolid (1803), donde se afincó como magistrado, jurisconsulto y administrativista. Purgado por apoyar la Pepa en 1823 también viajó a Burdeos, donde estudió literatura en el Colegio Real y Bachiller en Letras en su Universidad. Casó con Luisa Antonia de le Vielleuze, donostiarra de antecedentes belgas. Buen afrancesado, enseñó griego, humanidades, economía, derecho y dirigió el Colegio de su padre (1826-33). Frecuentó la cultura bordelesa en la Sociedad Filomática, Liceo, Sociedad de Agrónomos y Naturistas y Academia Real. Se hizo amigo en el exilio de Javier de Burgos. Luego se estableció en París, donde nació su hijo Manuel Silvela de le Vielleuze. Aquí se doctoró en leyes y entró en la Sociedad Geográfica Universal.
Volvió a Valladolid al morir Fernando VII en 1833. Javier de Burgos le ofreció cargos en toda España. Él, sus hijos y nietos lideraron la política de Ávila. Compró bienes desamortizados (350.000 rls), subdelegó Fomento, fue gobernador civil y profesor de la Escuela Normal. Entró en Sociedad de Amigos del País, Sociedad Económica, Milicia Nacional. Ayudó a coléricos, expósitos y campesinos y dotó al clero desamortizado. Fue doce veces diputado por Ávila (1837-43) y vicepresidió el Congreso. Ahí se ocupó de legislación provincial, jefes políticos, jurisdicción eclesiástica, enseñanza media, protocolo regio, extinción del carlismo y participación electoral.
Promovió la Pepa en 1836. Fue jefe político en Castellón, Lérida, Valencia y La Coruña, donde también fue magistrado de la Audiencia. Perteneció siempre a sus sociedades económicas. Inquieto cultural, en Madrid actuó en la Audiencia, Colegio de Abogados, Milicia Nacional, Ateneo, Sociedad Económica y Amigos del País. Contra Mendizábal, sentó los principios moderados de las elecciones. Reformó lo municipal y provincial, Diputaciones, consejos de provincia y jefes políticos. Sobre ello escribió un libro de inspiración francesa. Renunció a un nombramiento de ministro de Gracia y Justicia, pero lo fue de Gobernación (1838) y Gracia y Justicia (1840).
Tras rechazar las movilizaciones populares y la regencia de Espartero, fue magistrado de la Audiencia de Valladolid y presidente del Tribunal Supremo. Su liberalismo empujó el Reino de Ceres. Entró en la Sociedad Económica, Bellas Artes, Liceo Artístico y Junta de cárceles. Como senador vallisoletano y vitalicio, lideró debates eclesiásticos y hacendísticos. Tras el paréntesis del bienio progresista 1854-56, Francisco volvió al senado en Madrid, donde nacieron sus hijos, Luis y Francisco Silvela de le Vielleuze. Perteneció a la Cámara de S.M.
Murió de apoplejía en 1857. Fue modelo intelectual, judicial y político para sus hijos. Un destacado jurista que escribió sobre la abolición de la pena capital. Su viuda De le Vielleuze presidió la Junta Nacional de Damas en el III Centenario de la muerte de Santa Teresa en 1882.
Ambos Silvelas mostraron convicción de valores y comportamiento ético que pueden enseñar lo que a veces escasea en nuestra pobre cultura política".
La existencia de un mojón señalizador bien visible debería de ser más que suficiente para percatarnos que hay que ir por la izquierda, por el cortafuegos, pero no es la primera vez que alguien se despista y sigue de frente, teniendo que regresar atrás, o bien avanzar realizando un largo rodeo para llegar a Silvela
Y es que parece como si el camino principal fuese el que va de frente y sin desvíos per no, es el de la izquierda
Por eso siempre es conveniente tener un mojón o señal similar en cualquier bifurcación, evitando cualquier posibilidad de error y pérdida
Si nos acercásemos, veríamos la distancia que marca hacia Santiago...
La cifra va bajando tramo a tramo...
Y empezamos a bajar, al principio muy suavemente, entre los pinos, por esta siempre anchísima pista terrera
La senda con los pinares de los lados dibuja otra perfecta línea de fuga. Nos preguntamos si se trata del trazado caminero original, lo que nos recuerda a las calzadas romanas buscando siempre la línea recta, o si es resultado de alguna concentración parcelaria con motivo de los movimientos de tierras efectuados cara a la plantación de los pinos, por ejemplo
Lo que sin duda es nuevo es la 'domesticación' de los caminos con ensanches, zahorra y cunetas, pero al menos ni se han asfaltado ni hormigonado como tendremos ocasión de ver en otros tramos, y sin necesidad pues los caseríos cercanos ya tienen sus carreteras y vías vecinales propias asfaltadas
Ahora sí que la bajada se vuelve un tanto más acusada, ofreciéndonos esta encantadora perspectiva con la línea de altos postes telefónicos jalonando su trayecto ente los pinos
"Sentir el canto rumoroso de un río y adentrarse en el bosque encantado. Tocar el cielo con las manos desde lo alto de la montaña, a veces nevada. Seguir la huella del corzo bonito y el vuelo del águila en la ladera. Viajar al pasado Albión entre las huellas de la palloza. Andar y desandar el camino primitivo. Admirar el románico. Disfrutar el paisaje. Compartir…
Hoy me acordé de Manolo Basanta, de cuando recorrimos juntos A Fonsagrada, el más extenso territorio municipal de Europa. Su espiritual presencia me devolvió esta semana a aquellos días en los que impartió para mí magistrales lecciones sobre la grandeza de esta tierra, verde diez meses y blanca invernal solo dos.
En esta inmensidad, paso a paso, mi amigo el doctor me enseñó incluso a comprender el milagro. Por eso me parece que debo llevarte hoy a ti por esos mismos lugares… para que disfrutes de la hospitalidad de esa gente que hizo posible la conservación de esta perspectiva única".
A diferencia de otras localidades, que no se ven hasta que se plantas prácticamente en su primera calle, A Fonsgrada es de las que se divisan en la distancia, razón por la cual siempre parece tan próxima y que estamos a punto de llegar, pero las apariencias engañan pese a que casi parece que puedes estirar el brazo y tocarla con la mano. "Cuando ya parece que A Fonsagrada está al alcance de la mano, llega la temida cuesta de acceso al núcleo urbano, la de mayor desnivel que salva la ruta en la toda la provincia de Lugo. Última espina de esta cruz de etapa", era como la describía en el ya lejano año de 2004 el periodista de viajes y naturaleza Paco Nadal para la guía El Camino de Santiago del Norte de El País Aguilar patrocinada por la Fundación Caixagalicia
Esta es otra foto del Camino sin desbrozar y avanzado el verano. Observemos cómo los peregrinos caminan a paso resuelto por aquí, pese a que la etapa desde Grandas de Salime, Castro o Vistalegre, donde están los anteriores albergues, es dura, aunque aparentemente no demasiado larga
Y esta es una foto en el mes de mayo recién pasadas las desbrozadoras y acondicionado el firme, labor que hay que hacer periódicamente, máxime al final de los rigores del invierno y preparando la temporada alta en cuanto al flujo de peregrinos
La pista aquí se acerca a la buena y apetecible sombra del pinar de la izquierda, mientras una franja de hierba verde nos separa del de la derecha: nos estamos apartando del cortafuegos
Este aspecto de nuestro entorno más inmediato puede cambiar según temporadas, mantenimiento y desbroces, como podemos percatarnos, pero el Camino siempre ha de seguir, todo recto y en continuado descenso en este trecho que nos acerca a Silvela
Y en este lugar, el cortafuegos sigue recto cuesta abajo, como los postes telefónicos, mientras el Camino va a separarse de él haciendo curva a la izquierda
Y, para evitar equívocos, tampoco está de más colocar aquí un mojón jacobita bien visible y entendible que nos asegure continuar por el camino correcto
Nos metemos así en el piñeiral, donde el trayecto empieza un tramo llano y el Camino sigue haciendo curva a la izquierda
En esta zona vemos que, entre el piñeiral, se han plantado algunas arboledas autóctonas. Seguimos en la "Sierra de Follabal, cuyo tránsito se caracteriza por ese tránsito de firmes alicatados", como describe el investigador caminero Víctor Guerra esta senda en su libro Viajeros del Bordón por el Camino Primitivo. La aventura peregrina de dos hermanos, en el que "recopila las anotaciones cotidianas a modo de cuaderno de bitácora que el autor realizó a través del Camino Primitivo junto a su hermano José Javier (Maki) en el año 2017"
"En el silencio del bosque, donde el viento murmura entre las hojas y el suelo respira bajo los pies", es como describe tramos como este el entusiasta botánico y peregrino José Ramón López Valdés en su libro "Camino" en el Camino de Santiago (Castrillón) y su Manifiesto vegetal, donde "el bosque deja de ser un conjunto de árboles para revelarse como una sociedad compleja, un sistema nervioso extendido bajo tierra y sobre el viento".
"La próxima vez que camines entre árboles, detente un momento. No escucharás palabras, ni suspiros ni canciones", dice Valdés, pero los árboles, con su lenguaje transmitido por sus sistemas de fragancias y raíces, "sí podrían estar hablándose entre sí. Quizá sobre la lluvia que vendrá. Quizá sobre ti" y es que...
"las plantas -esas criaturas inmóviles que muchos consideraron simples adornos del paisaje- resultan ser interlocutoras silenciosas, maestras de una lengua que no se pronuncia pero que vibra en moléculas, raíces y luz. Hablan sin boca, oyen sin orejas, piensan sin cerebros. Y sin embargo, se comunican, sienten, recuerdan... actúan"
Un poco más adelante, llegamos a una pequeña bajada en la que enlazamos con un camino que sube desde la carretera y un mojón nos indicarás seguir a la derecha
Aquí la roca madre del subsuelo aflora a la superficie y forma una especie de 'peldaños naturales' en los que hay que tener un poco de cuidado
Después del mojón hay, a la derecha, un buen rellano y unas paredes de hormigón revelan que aquí debieron existir canteras o almacenes de áridos y material de construcción
Y ahí tenemos una vez más la carretera LU-701, junto a la que volveremos a caminar hasta la entrada de Silvela
Insistimos, sirve para delimitar bien el Camino y para que no nos acerquemos al borde pero NUNCA nos apoyemos en ella ni en estructuras similares, pues pronto se vuelven sumamente endebles
Y aquí tenemos otra buena vista del Monte de Picois con A Pena Silvela. Poco más atrás es el Teso de Calvín (998 m) y, más lejos aún, la declinante colina del Monte da Raboa (909 m) en A Serra de Liñares
La vista llega al sur hasta los puertos de la Cordillera Cantábrica, allí donde confluyen, Galicia, Asturias y León. Más cerca y entre los pinares unas casas son las del pueblo de O Vieiro, también de la parroquia de San Martín de Suarna, con el Chao da Retorta
Perdemos altura rápidamente, anuncio de la 'montaña rusa' que nos aguarda antes de llegar a A Fonsagrada, sobre todo a partir de la capilla de Santa Bárbara de Silvela
Una señal unos metros más adelante advierte a los conductores del paso de peregrinos cruzando la calzada un poco más allá
Santa Bárbara benditaque en el cuelo estás escrita,guarda pan y guarda vinoy guarda a todo peregrino










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