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domingo, 11 de octubre de 2015

LA SIERRA DE VILLALUZ (TINEO/TINÉU, ASTURIAS) LA CAPILLA DEL CRISTO, LA ANTIGUA BOLERA Y MINO RONDEROS, EL 'REY MUNDIAL DEL BOLO CELTA': LA ANTIGUA TABERNA DE ARRIEROS DE CASA MORÁN

Monasterio de Santa María la Real de Oubona y Sierra de Villaluz

Luego de la inolvidable visita al antiguo monasterio benedictino de 
Santa María la Real de Oubona, retomamos el Camino yendo en dirección a los frondosos bosques de la ladera septentrional de La Sierra Villaluz, sobre el valle del río Deina o Regueiru Oubona, afluente del Bárcena, el cual a su vez forma parte de la cuenca del Ese-Esva, que desemboca en el Mar Cantábrico


Volviendo a pasar el Deina regresamos a la bifurcación entre el ramal que, bajando de La Venta Piedratacha por El Monte'l Cierru va al monasterio, y el camino que se dirige al pueblo de Villaluz por la sierra de su nombre (a la derecha de la foto), un hermoso trayecto por un frondoso bosque autóctono de robles, castaños, fresnos, avellanos...


Si bien en el mojón jacobita de dirección 'Camino' está clara, la concha de abajo, la que señala el trayecto al convento, que es de donde venimos, induce al error, pues parece que hubiera que volver a subir hacia Piedratecha. Independientemente de eso nuestro itinerario está bien claro, yendo por el camino de la derecha


El Camino es aquí una pista de tierra bastante llana, que atraviesa el bosque por esta falda del monte. A la izquierda de ven los grandes desmontes que se hicieron en su momento para enchancharla y permitir el paso de tractores


Es pues una senda muy cómoda y agradable de caminar, sin tráfico ni asfalto, donde se respira el aire puro y fresco de la foresta, sin más ruido que el trinar de los pájaros y el sonido del viento, cuando lo hay, en las ramas


Este primer tramo es además muy recto, aunque ya se ve al fondo una primera curva, siguiendo la sinuosidad de esta ladera


Sí se puede acaso oír el motor de algún tractor en la lejanía, o que alguno pase, muy ocasionalmente; también de vez en cuando una motosierra en época de las talas


Los árboles son altos y nos proporcionan una fresca umbría, que se agradece mucho en días veraniegos de sol y calor


Es, como tantas veces decimos, un 'paisaje introspectivo', es decir, en el que vemos poco más de lo que tejemos justo ante nosotros, si bien en invierno, con la mayor parte de los árboles sin hojas, se vislumbra mejor el valle, a nuestra derecha


Avanzamos con paso cómodo y resuelto por otro trecho llano y recto, siempre hermoso


Al llegar aquí es muy posible que, aunque no lo veamos, escuchemos el murmullo de un arroyo, oculto en la fronda


Si nos fijamos, sí podremos verlo entre la espesura, haciendo pequeños saltos de agua. Nace monte arriba, al pie de La Venta Piedratecha


El Camino hace aquí una curva cerrada a la derecha siguiendo la riega de este arroyo y pasando encima de él...


Aquí, aunque no lo veamos tampoco, es por donde pasamos sobre el regato...


Un poco más abajo de esta mata de vegetación lo vemos discurrir a dar sus aguas al río Deina


Entre la arboleda vemos un poco de paisaje en lontananza, prados de pasto y más bosque


Y, acabando ya la curva, empieza un poco de cuesta, muy liviana


A falta de otros lugares, algunas flechas pintadas en los troncos confirman que vamos por el buen camino...


Si bien no hay en principio pérdida posible el ver alguna señal jacobita cada cierto trecho garantiza que no nos hemos dejado ningún desvío atrás en algún cruce que no hayamos visto...


El bosque al sol de la mañana, cuando presenta la máxima claridad, con las ramas filtrando la luz natural cual celosía vegetal


El Camino vuelve ser mayormente llano en este tramo que ahora llega


Entre los árboles, con suerte, llegaremos a ver el monasterio de Santa María la Real, con la iglesia románica a la izquierda, que tras la desamortización pasó a ser la parroquial de San Antolín y, anexo a ella, los edificios barrocos en torno a su inacabado claustro barroco del siglo XVII, así como, a la derecha, la parte habilitada para escuela nacional, que funcionó entre 1842 y 1970, cuando se trasladó a un nuevo edificio en la parte alta del pueblo


Y seguimos con este sugerente paseo inmersos en la naturaleza...


A nuestra izquierda, una charca o humedal, donde se forma a veces un pequeño arroyuelo cruzando la pista


Otra recta bastante larga. Más allá del Camino árboles, arbustos y plantas forman una barrera vegetal selvática e infranqueable


Llega ahora una curva a la izquierda...


Curva a la izquierda, fijémonos cómo se comban aquí las ramas sobre el Camino


Un hermoso y magnífico túnel vegetal...


Un par de gruesos y viejos troncos en la vereda de la derecha


La muy frondosa espesura oculta el importante desnivel de esta falda de la montaña, que cae hacia el río


La senda sigue llana y serpentea un poco en este lugar...


Hermosas soledades. Aquí entendemos que la expresión asturiana dar voces en castañéu equivale a 'predicar en el desierto'


Enlazamos con un sendero que 'surge' del bosque, a nuestra izquierda y seguimos todo recto siempre y de frente


Seguidamente y llaneando siempre viene una curva cerrada a la derecha...


En este lugar, enlazamos con otro camino, que viene a la derecha, subiendo desde el río


A nuestra derecha vemos, en la colina que cierra el valle por el sur, el pueblo de Murias y, en la lejanía, Francos. Por ahí iba otra histórica ruta xacobea, no oficial en nuestros días, a la que el historiador tinetense Rafael Lorenzo llama El desvío hacia Bárcena y la costa en su libro Tineo en la senda compostelana:
"De Obona parte un camino secundario que pueden seguir aquellos caminantes o viajeros que deseen seguir la RUTA COSTERA, una vez cumplido el precepto y ordenanza real de 1222, que obliga al peregrino a pasar por Tineo y Obona. Esta senda comunica primeramente los dos cenobios benedictinos de Tineo, Santa María la Real de Obona, de donde se parte, y San Miguel de Bárcena donde se llega, o viceversa.

Para ello, una vez abandonado el convento "del agua buena", en ascensión por la pista que conduce hasta la carretera asfaltada atravesando el pueblo y sus casas que van quedando a ambos lados, se recorta el alto de Penas Póntidas para luego descender en dirección a Murias.

Es esta una aldea de 80 habitantes que residen en 25 de sus 36 casas. Una altitud media de 640 metros. Hay un establecimiento comercial al lado de la carretera que conduce a Bárcena, y una ermita dedicada a la Virgen de las Nieves.

Murias fue parte del coto jurisdiccional de Obona; en el siglo XII se describía su entorno de este modo:
"Primeramente la Pena de Fontanas y el Valle de las Cuevas y derecho al aro de Torzano y guarda el cordel a la fonte de Fontesilva y allí a la pena de la Bruilde y de allí al pasaje por los de Villaluz solían pasar a la Misa de allí al cordel darriva e derecho al lago de Anosín y de allí a la pena de Cotariello de allí a la Rubia de Folguerón e derecho arriba de las peñas de Abade y de allí al mozón de las Anizas y de allí derecho al Aro de Abaminas y desciende al río de vado de Faedo y río avajo y al carbayo de Trabe y de allí por camino de los cotariellos y de allí al mojón de Silviella y de allí al mojón de Vallado."
Siguiendo la carretera vecinal, asfaltada, durante unos dos kilómetros, se alcanza Villatriz, aldea de unos 20 habitantes que residen en 6 de las 8 casas.

Esta localidad, es la que se supone fue donde nació la madre de Adelgaster fundador del monasterio de Obona, hijo natural del rey Silo. En el documento fundacional del convento, su hacedor excluye Villatriz de los demás lugares que dio en dicha fundación, reservándolo a su hija Dña. Elo:
"Totum ab integrum danus Deo; etmonasterio Sanctae Mariae de Obona, excepto Villatrice, que damus dña Elo"
En el siglo XVI formaba parte del coto del monasterio.

En Villatriz se venera a la Virgen de Belén donde tiene erigida una pequeña ermita de rústica construcción.

De Villatriz ha de caminarse en dirección a la capital de su parroquia FRANCOS, en sendero descendente que atraviesa por entre las casas meridionales de este pueblo de 70 habitantes y de 25 casas."

El topónimo Francos parece directamente vinculado con el camino franco o francés, que era como se llamaba a todos los que venían de allende de los pirineos, tanto a los caminos como a las gentes, muchos de ellos peregrinos pero también todo tipo de viajeros, que abarcarían a los procedentes no solamente de la actual Francia sino centroeuropeos en general:
"Francos fue población importante con monasterio pronto con monasterio propio y un nombre que muchos autores relacionan con el mismo tránsito jacobeo, pues existe la creencia de que esta población fundada por peregrinos francos. Se sabe que en 1214 era Arcipreste Pelagio Francés que aquí vivía.

Francis se menciona en el deslinde que mandó hacer Alfonso IX en su visita al Monasterio de Bárcena, en el primer cuarto del siglo XIII. (...)

Fue la iglesia parroquial de Francos una de las muchas donaciones que, en el año de 912, hiciera Fruela II a San Salvador de Oviedo. Por aquel tiempo la titulada de Monasterio de Santa María de Francos por lo que cabe pensar que era un templo importante que en aquel siglo X nada, o muy poco tenía que ver con lo que a partir del siglo XI serían los verdaderos monasterios.

En el año 1214 Alfonso IX deslinda a Francos en Bárcena del Monasterio, en un acto en el que está presente el Arcipreste de esta Iglesia, Pelagio Francés; a partir de la Edad Media fue aneja de la parroquia de San Frechoso (San Fructuoso), constituyéndose en parroquia propia en nuestro tiempo."

Monte de El Pontigo (628 m), dicho camino bajaba de Francos al mencionado monasterio de San Miguel de Bárcena, donde estuvo Alfonso IX. Los peregrinos se acogerían a su hospitalidad y luego se dirigirían a la costa vía Navelgas, Naraval y Aristébano, entrando en el concejo de Valdés y dirigiéndose a su capital, la villa pesquera de Luarca/L.luarca, que también contaba con hospital de acogida, enlazando allí con el que ahora llamado Camino Norte


Otros peregrinos sin embargo volverían a la ruta interior, enlazando con este camino de nuevo algo más allá, en La Mortera, en la falda de La Sierra de Fonfaraón, pudiendo subir a ella por la que hoy conocemos como Ruta de los Hospitales (con los hospitales de peregrinos de La Paradiel.la, Fonfaraón, Valparaíso y La Freita, o proseguir por abajo hacia La Puela/Pola de Allande, otra villa con hospital de romeros


Alfonso IX visitó varias veces estos parajes, en 1222 estipuló que todos los peregrinos en romería a Santiago pasasen por su puebla de Tinegio, por él fundada en 1214 y de allí al monasterio de Santa María la Real, que volvemos a ver en la cabecera del valle, sin que nadie los desviase por otras rutas. De esta manera hacía prevalecer este itinerario entre el interior y el litoral frente a otros como el de La Espina hacia Trevías


Y, pese a que este trayecto obligada a un cierto rodeo frente a ellos, además de subir a La Sierra de Tineo para luego bajar, también prevaleció por otros más directos por el interior, los que Rafael Lorenzo denomina El Camino de Mirallo y la Senda Rierana de la Barca, por las riberas y montes del valle del Narcea


En este ramal, tanto el hospital de Santa María la Real como el de San Miguel de Bárcena ofrecían hospedaje a los peregrinos. En cuanto a Adelgaster, si bien los documentos que lo avalarían como fundador parecen resultado de una falsificación, sí podrían revelar una fundación monástica bastante antigua, cristianizando un lugar de culto a las aguas, pues el río Deina revela ser un hidrónimo vinculado a Deva, 'divina', diosa céltica de la naturaleza, mientras que Obona u Oubona tendría que ver con el Aqua Bona o 'buen agua' de La Fonte del Matoxo, situada un poco más arriba del cenobio y cuyas aguas fueron muy apreciadas por el erudito ilustrado Benito Jerónimo Feijoo, Padre Feijoo, siendo canalizadas por los monjes hacia el cenobio, además de escenario de aparición de xanas, las ninfas asturianas


Siguiendo ruta, empieza aquí otra subida, esta algo más pendiente pero no demasiado abrupta


Hay un poco de curva a la izquierda y a la derecha una vieja muria, cubriéndose de verde musgo...


El castañar predomina ampliamente en este bosque; antiguamente sus frutos, caídos al camino, saciaron muchas hambres, pues al caer en suelo público se consideran y consideraban de uso público, según el derecho consetudinario. Los peregrinos que pasen en invierno se encontrarán con el suelo lleno de ellas, encapsuladas en su erizo...


Diferencias de la luz según la hora del día: aquí por la mañana un día de sol...


Atravesando el castañéu por el mismo lugar ya por la tarde...


Humedad, charcos y un poco de barro


El mismo tramo con tiempo seco


Llega ahora otra pequeña cuesta. Esta zona recibe el significativo nombre de Los Carriles, que viene a significar 'caminos de carros', lo que da idea de la importancia que hubo de tener en el pasado pues hemos de tener en cuenta que no todos los caminos lo eran, solamente los principales


Y es que, en buena parte, eran 'caminos de herradura', esto es, solamente aptos, además de para caminantes, para caballerías, las famosas recuas de mulas de los arrieros, por ejemplo, los grandes transportistas de la antigüedad. En esta zona muchos eran vaqueiros de las brañas cercanas, avezados a la trashumancia


Con la apertura de la antigua carretera Oviedo-Villalba a mediados del siglo XIX, también llamada carretera de Galicia o carretera del Occidente, actual N-634, que desde la capital Asturiana iba a La Espina, bajaba (y baja a la costa) a la costa por Trevías y sigue por la marina occidental asturiana hasta Ribadeo, tomando rumbo a Vilalba, este viejo 'Camino del Interior' quedó en total segundo plano


Más adelante, cuando a partir de 1880 aproximadamente se fueron abriendo nuevas carreteras hacia Allande el Camino quedó relegado a vía pecuaria salvo en aquellos tramos en los que coincidiría con alguna de dichas carreteras, como la que es hoy en día TI-3, con la que hemos coincidido en el cruce de La Venta Piedratecha o Paratecha y a la que volveremos a encontrar a la salida de Villaluz


Seguimos subiendo, de manera suave pero constante, hacia la zona conocida como Los Cazotares


Casi sin detenernos apreciamos hermosos detalles de la naturaleza, como estas brillantes hojas de un acebo, acebucarrascu o xardón


Sigue la cuesta en curva a la izquierda...


Luego todo de frente y recta, fijémonos en las helechales que cubren las veredas


El Camino zigzaguea en Los Cazotares con curvas izquierda-derecha izquierda...


Viendo entre troncos y ramas el cielo un poco más adelante se nos revela que falta poco para terminar la subida y salir del bosque, pero aún se prolongará un poco más...


Un tramo que requiere, como todos, su esfuerzo, pero que merece disfrutarse en toda su intensidad, buen lugar para llenar nuestros pulmones del aire puro de la fronda...


Ahora un poco de tramo algo más recto...


Más adelante, la cuesta sigue hasta donde llega la vista...


Un peregrino nos adelanta, veloz, a veces es, o parece, imposible sustraerse a las prisas y a ser prisioneros del reloj


Llegar a algún sitio a determinada hora, la preocupación por el alojamiento, el ir con los días y el tiempo demasiado justos para hacer el Camino o, simplemente, no llegar a desconectar de las prisas de la vida cotidiana, e incluso de competir con otros, o con uno mismo, nos hacen muchas veces, incluso sin darnos cuenta en no pocas ocasiones, andar a carreras


También las ganas de dejar atrás alguna subida, aunque sea 'floja' como esta, parecen ponernos alas en los pies...


Y así vamos ganado poco a poco altura, lenta e imperceptiblemente...


A nuestra derecha volvemos a ver Murias, con los campos de El Pontigo a su izquierda y, debajo, los de Las Pontizadas


 A lo lejos divisamos la arbolada colina de Peñamayor, encima de Villatriz y Francos, paso del camino hacia Bárcena del Monasterio (Bárzana) y la costa


Estos campos son resultado de una concentración parcelaria hecha "con el propio esfuerzo y exclusiva iniciativa de los vecinos en el año 1969", nos explica el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos. En la parte alta del pueblo se encuentra la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, cuya romería se celebra el domingo de Pentecostés 


La cuesta va acabando y el Camino tiende a llanear al pasar bajo estos pinos, especie con la que se acometieron diversas repoblaciones a partir de 1946 según explica la Gran Enciclopedia Asturiana, aunque mayormente "abundan los restos de bosques de robles, hayas, castaños y abedules"


El Camino, siempre bello, se encaja entre un alto seto natural a la izquierda y otro castañedo a la derecha


Luego, una hermosa fila de carbayos nos da la bienvenida al pueblo de Villaluz, cuyas casas empezaremos a ver enseguida, un poco más adelante


Es un delicioso trecho, ancho y llano, que con esta hilera de árboles remarcándolo parece una postal


Y ahora, otra fila de árboles también a la izquierda


Se aprecian más marcadas rodadas de algún tractor, y que que pasamos al lado de alguna de las primeras fincas del pueblo, en las inmediaciones de La Vachina o La Val.lina


El suelo sigue siendo de tierra pero pronto pasará al ser de asfalto al llegar a las primeras casas


Los cierres de alambre revelan los usos ganaderos de estas fincas. "Por la gran extensión de los monte, que representan las dos terceras partes de la superficie del término municipal, tienen importancia primordial tanto su riqueza forestal, como la de los pastos que sobre los mismos se crían", leemos en la Gran Enciclopedia Asturiana


Hasta la primera mitad del siglo XX, además del espacio destinado al cultivo de cereal panificable, el terreno se dedicaba a pastos "que sustentaban grandes corros de caballerías, y elevado número de ovejas y cabras". Según acababa la posguerra y, si bien se trata de un proceso que había comenzado tiempo atrás, el campo asturiano, como otros del norte, se especializa en ganado vacuno para el suministro de carne y lácteos destinado a las empresas que abastecían a las crecientes ciudades y centros industriales, coincidiendo además con el éxodo rural:
"El avance de la repoblación forestal, la escasez de mano de obra libre que pudiera dedicarse al pastoreo y la general elevación del nivel de vida, han hecho desaparecer casi en su totalidad aquel ganado, aumentando en cambio el censo vacuno, el cual, más exigente en pastos de calidad, obligó a roturar muchos cientos de Ha. de monte bajo, convirtiéndose en excelentes tierras de labor y praderas artificiales; este proceso, llevado a cabo a partir de la década de los 60, ha aunado los esfuerzos de particulares y organismos oficiales...

Más fincas, alambradas y setos a nuestra izquierda, que caen en cuesta hacia el Camino, que sigue llano y recto


Va habiendo cada vez menos árboles y más prados, señal de que estamos saliendo del bosque y acercándonos a zona poblada


A la sombra de esta mata de árboles empezamos a contemplar un hermoso panorama


Prados abajo a nuestra derecha vemos entre los árboles algunas casas de La Calea Baxu, uno de los barrios de Villaluz y, a lo lejos, la loma de La Sierra Pedruces (668 m), que cierra por el oeste el valle del río Bárcena


A lo lejos tenemos la línea formada, de izquierda a derecha, por El Picu'l Sellón (757 m), con el Alto Fontanón (621 m), El Picu Espinas (755 m) y El Picu Cueto (692 m)


En días claros puede reconocerse, más al norte, La Sierra Busmente, en Villayón, con su parque eólico de gigantescos aerogeneradores. Un poco más bajas son las sierras de Bullacente y Busecu


Enlazamos con otro camino y salimos a esta hermosa campiña de Villaluz. Al otro de los árboles que tenemos enfrente empiezan a verse también algunas casas de La Calea Riba


El Camino continúa en llano entre dos fincas según avanzamos hacia unos grandes pinos


Un poco a la derecha y mirando al oeste, tenemos La Sierra de Fonfaraón con la larga loma del Alto del Hospital (1.200 m), que se extiende a la derecha hasta El Picu Cimeiro (1.292 m), por donde sube la famosa Ruta de los Hospitales, uno de los dos caminos oficiales que, separándose en La Solana, al oeste de Borres o Bourres, se dirigen al puerto o alto de El Palo (en medio de la foto), con los picos de El Panchón (1.411 m) y El Mosqueiru (1.497 m) a su izquierda. De esta ruta explica lo siguiente el historiador, escritor y peregrino Antón Pombo en su famosa Guía del Camino de Santiago. Camino Norte:
"Este ramal, que se corresponde con el camino histórico, pues era el que existía antes de la fundación de la Pola de Allande, no es aconsejable para peregrinos poco montañeros, pues atraviesa zonas altas, ventosas y despobladas"

El otro camino oficial sigue bajo la falda E. de dicha sierra por Samblismo, La Mortera, Colinas, Porciles y Chavadoira en dirección a La Puela/Pola de Allande, capital del vecino concejo de Allande, prosiguiéndose a continuación por el valle del río Nisón para subir El Palo en una formidable cuesta, reuniéndose allí con la Ruta de los Hospitales hacia Montefurao


Más al sur, es la Sierra los Llagos, que forma, como Montefurao y otras, un gran cordal montañero que discurre recto de norte a sur separando las cuencas de los ríos Negro, Ese-Esva y Narcea de la del Navia, al oeste, conformando una divisoria natural que ha hecho secularmente de transición lingüística y cultural entre el asturiano occidental y el astur-galaico, entre los astures pésicos de la antigüedad y los galaicos albiones, entre las viejas Asturias de Tineo y La Honor de Grandas...


"La mayor parte de la jornada vamos a discurrir por una cota entre los 600 y los 700 m, por tierras en las que el dominio ganadero alterna con bosques autóctonos de gran belleza, así los que atravesamos a la partida de Tineo, entre Piedratecha y Villaluz, al salir de Borres o en el ascenso al alto de Lavadoira", continúa explicándonos Antón Pombo para el capítulo Etapa 4 Tineo/Tinéu Pola de Allande/La Puela, de su guía antes citada. Una etapa que dada su condición de 'rompepiernas', los peregrinos suelen hacer en dos días, pernoctando en alguno de los albergues que encontraremos a partir de los pueblos más cercanos a Fonfaraón


Prado abajo a nuestra derecha vemos un poco mejor algunas de las caserías de esta parte de Villaluz que miran, al norte, hacia las montañas que hacen de límite con los vecinos concejos de Villayón  y Valdés, cerca ya del mar



Allí, frente a la panera de Casa José Luis, veremos la capilla antigua del Cristo de Villaluz, el Cristo del Amparo o del Socorro, ligeramente apartada del Camino y con una advocación que acaso tenga que ver con el paso continuo de peregrinos necesitados siempre de auxilio físico y espiritual


Es de planta rectangular y con una pequeña espadaña de un solo hueco y única campana. Tiene tejado a dos aguas, de teja árabe, si bien su vierteaguas delantero, a los lados de dicho campanario, presenta l.lousas de pizarra. En la web Guía visual del Camino Primitivo podéis encontrar algunas fotos de su exterior e interior


La capilla nueva, de traza bien diferente, la encontraremos cuando salgamos del pueblo a la izquierda, en dirección a la carretera de Piedratecha a L'Espín, la TI-3


La carretera pasa unos metros más arriba a nuestra izquierda, procedente de Piedratacha por La Fayona. En el cruce (se ve, pequeña, una señal de Stop), está la casería de Casa Manolín


Nos metemos ahora a la sombra de un gran pino, donde el Camino parece bajar ligeramente...


A la izquierda y semioculta, vemos otra gran casa, restaurada


Y este es el gran muro que cierra su finca, donde el Camino, en la suave bajada, hace un poco de curva a la izquierda. A la derecha hay otro muro, no tan alto


El Camino presenta bastantes piedras y trozos de ladrillos depositados para rellenar el firme de tierra y evitar que se forme demasiado barrizal con las lluvias


Otra hermosa vista de la capilla del Cristo de Villaluz, desde más cerca. De aquí procedería la "importante campanilla fundida en 1715 a instancias de los devotos de la aldea, quiénes la dedicaron al Santísimo Cristo del Amparo, su patrón, y a Santa Bárbara.", que ahora está en la capilla nueva, según explica en campaners.com el investigador Pau M. Sarrió Andrés, autor de su ficha


Hiedras y helechos cubren el muro del caserón, en el que asoma parcialmente la vivienda


Y en el muro de la derecha asoman sus ramas al Camino varios árboles y arbustos, como este acebo


Tal y como hemos dicho, al llegar a las primeras casas el Camino empieza a tener suelo de asfalto. De aquí iremos a la izquierda, si bien hay que decir que a la derecha pueden sellarnos las credenciales en una casa particular, Casa Jovino, a quien el corresponsal del periódico La Nueva España D. Álvarez dedica su artículo Villaluz pone su sello en el Camino, publicado en 11-5-2017:
"La llegada al pueblo tinetense de Villaluz por el Camino de Santiago es de las que sorprende al peregrino por transcurrir a la sombra de un frondoso arbolado. Algo de lo que también presumen sus vecinos, que tienen un sello propio para estampar en las credenciales de los caminantes.
Jovino Rodríguez es el depositario del sello de la asociación de amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, en el que aparece el nombre del pueblo, pero su labor altruista con los peregrinos va más allá de sellar credenciales, ya que muestra su hospitalidad y ofrece su ayuda a todo el que lo necesite. "Les da de comer e incluso alguno se quedó a dormir en su casa", explica Manuel Fernández de su vecino, que prefiere quitarle importancia a sus actos y asegura que "la gente que viene es muy agradable y educada y puedo decir que tengo amigos en todo el mundo gracias al Camino" 
Las anécdotas e historias de Jovino Rodríguez con los caminantes son numerosas. Desde haber tenido que llevar alguno al médico hasta atenderlos en su propia casa o permitirles asistir al parto de alguna de sus vacas e incluso participar en el proceso. 
El Camino se convierte así en un soplo de aire fresco que reaviva una zona rural cada vez más despoblada. "Los peregrinos nos dicen que desde que emprenden la ruta en Tineo no se encuentran con nadie y tienen razón, porque cada vez queda menos gente por estos pueblos", apunta Rodríguez. 
En el caso de Villaluz, ya hay varias de sus 16 casas deshabitadas y los vecinos aseguran que en la mayoría solo quedan una o dos personas. "Una pena, porque estamos en un pueblo que tiene una extensión muy grande de terreno, gran parte de él llano y bueno de trabajar", lamenta Fernández. 
La ganadería fue siempre la principal actividad económica de la localidad. Cinco explotaciones se mantienen aún activas, pero "no hay perspectivas de futuro, en 10 años se prevé que queden solo dos", calculan los lugareños por la falta de juventud en el pueblo. Las razones no son fáciles de encontrar, aunque creen que existe falta de apoyo al mundo rural por parte de las administraciones. "No se promueve que la gente se quede y se instale en el pueblo; no necesariamente con una ganadería de vacas, hay muchas otras cosas que podrían tener futuro como invernaderos, granjas de gallinas... pero no se facilita la comercialización de los productos", expone Rodríguez. 
Los de Villaluz reconocen que el Camino de Santiago podría ser un impulsor de nuevos negocios, pero para ello vuelven a recordar que se necesitaría gente joven. "Pasan muchas personas y preguntan si hay bar para comer o tomarse un café, y lo único que tenemos es una pequeña área recreativa que muchos utilizan para descansar y comer el bocadillo", explica Emilio Álvarez. 
La ganadería fue siempre la principal actividad económica de la localidad. Cinco explotaciones se mantienen aún activas, pero "no hay perspectivas de futuro, en 10 años se prevé que queden solo dos", calculan los lugareños por la falta de juventud en el pueblo. Las razones no son fáciles de encontrar, aunque creen que existe falta de apoyo al mundo rural por parte de las administraciones. "No se promueve que la gente se quede y se instale en el pueblo; no necesariamente con una ganadería de vacas, hay muchas otras cosas que podrían tener futuro como invernaderos, granjas de gallinas... pero no se facilita la comercialización de los productos", expone Rodríguez. 
Los de Villaluz reconocen que el Camino de Santiago podría ser un impulsor de nuevos negocios, pero para ello vuelven a recordar que se necesitaría gente joven. "Pasan muchas personas y preguntan si hay bar para comer o tomarse un café, y lo único que tenemos es una pequeña área recreativa que muchos utilizan para descansar y comer el bocadillo", explica Emilio Álvarez"

Esa "pequeña área recreativa" se encuentra a la sombra de una también pequeña carbayera que nos encontramos siguiendo camino a continuación de esta casa


Las señales en ese muro también nos indican seguir hacia allí, donde suelen para un instante muchos peregrinos


La carbayera se encuentra en una bifurcación y en ella iremos a la izquierda, por el camino que va más pegado a estos muros de las fincas de la izquierda


Aquí empieza un precioso sendero de tierra que nos evita el asfalto durante unos poco metros más


A la izquierda hay un banco corrido, de madera y con respaldo, apoyado en uno de estos muros


Un mojón nos indica que hay que continuar por aquí, en dirección a la capilla nueva, que empezamos a a ver unos metros más adelante, de color blanco


La senda, de tierra, va toda recta y a la derecha hay una mesa con dos bancos corridos


Área de descanso muy concurrida, incluso por los canes de las caserías, pues es su zona de encuentro y juegos, como era antaño de los vecinos, pues aquí estaba antaño su bolera, modalidad Bolo de Tineo, englobada en el Bolo Celta


En el año 2020 se colocó aquí una placa en homenaje al gran campeón Belarmino Ronderos Feito, Mino el de Villaluz, "tetracampeón mundial. Distinguido por la Federación Española de Bolos como el mejor jugador de la historia de bolo celta, y condecorado con la Medalla de Bronce al Mérito Deportivo", leemos en la web de SER Occidente. El texto de la placa dice:
El pueblo de Villaluz 
Otorga el presente Reconocimiento a 
Belarmino Ronderos Feito 
por sus logros en el Bolo Celta

-3 veces Campeón de España Individual
-3 veces Campeón de España por parejas
-2 veces Campeón del Mundo Individual
-3 veces Campeón del Mundo por parejas
-Medalla de Bronce al Mérito Deportivo España 1990
Villaluz, 28 de junio de 2020

Quien esto escribe (segundo por la izquierda) conoció esta bolera en sus años de esplendor, cuando hice por primera vez el Camino Primitivo. Estas dos fotos tienen la fecha del 19 de agosto de 1993. Leemos en la web del Ayuntamiento de Tineo:
"...sabemos que los bolos de Tineo han sido siempre el deporte autóctono de esta zona. Su práctica y afición siempre estuvieron unidas a la vida cotidiana de los habitantes de Tineo. Las boleras se ubicaban, en su mayoría, cerca de las iglesias, aprovechando la salida de misa para jugar una partida entre los amigos. 
Con la emigración, muchos fueron los tinetenses que se llevaron con ellos esta modalidad, no sólo dentro de Asturias y del resto de España, sino también a Latinoamérica: Venezuela, México, Argentina... 
Hoy en día, el juego de bolos de Tineo ha progresado, no sólo en cuanto a la mejora de las instalaciones, sino que además en la actualidad formamos parte de la Federación Asturiana de Bolos, por lo que ha dejado de ser una modalidad de unos cuantos amigos para convertirse en un deporte de alta competición. 
Y gracias a toda esta historia: "De las modalidades de bolos existentes en Asturias, la tinetense es una de las más espectaculares y que más sorprende al que los contempla por primera vez".

Otra foto, esta de mis cuatro acompañantes (justo detrás va el Camino). Aquí vemos parte de los pequeños bolos propios de esta modalidad, colocados en la chábana, losa o losera de piedra colocada en el suelo hacia la que se lanzan con fuerza desde atrás las bolas. Otra parte están desparramados por el suelo pues acababa de disputarse una partida y enseguida empezarían más:
"En esta modalidad, destaca sobre todo su abultado número de bolos, record no sólo en las modalidades y en los juegos de España, sino también de Europa. 
Actualmente se practica en un espacio rectangular de 30 a 35 metros de largo por 10 de ancho. Dentro de este espacio se sitúan los siguientes elementos: la losa o losera, a unos cuantos metros del poyo, con una suave inclinación hacia la cueva, lugar donde se sitúan los bolos. Las dimensiones de la losa varían entre los 80 y los 130 cm. de largo por 50 ó 110 cm. de ancho. Se colocaba una piedra lisa, normalmente de río o cantera. La condición indispensable era que fuese lo más uniforme posible. Sin embargo, en el pasado las dimensiones se ajustaban a las condiciones del campo, que generalmente se encontraba al lado de edificaciones religiosas. 
El poyo mide unos 40 cm. de alto. Es el lugar de tiro de la bola, que antiguamente también se trataba de una piedra, pero esta vez de mayor tamaño y no necesariamente regular. Se colocaban dos poyos, uno para los zurdos y otro para los diestros. Delante del poyo se abre una zanja de aproximadamente medio metro que se llama cueva y es el lugar donde caen los tiradores de tal forma que el brazo ejecutor quede a una altura similar a la de la línea de bolos. 
A unos 25 metros por delante de la losera o losa se marca en el suelo una línea, la raya del 10, bien mediante una línea pintada en blanco o segándola más profundamente. Desde esta línea y a otros 4 metros, se coloca un muro de 6 metros de alto llamado la viga o cuerda, considerado el límite de la bolera, aunque como veremos en la forma de puntuación, esta viga tiene mucha importancia y en varias ocasiones se ha de rodear para recoger los bolos caídos. 
En esta modalidad, destaca sobre todo su abultado número de bolos, record no sólo en las modalidades y en los juegos de España, sino también de Europa. 
PUNTUACIÓN 
La partida se juega a cuatro juegos de 50 puntos cada uno, y en ella se hacen dos tipos de tirada. Se puede jugar uno contra uno, por parejas o por equipos de cuatro jugadores. 
La primera tirada se llama bajar y se hace desde lo alto del poyo al tiempo que el jugador se lanza dentro de la cueva. Cada bolo tirado vale un punto, salvo los que pasan de la raya del 10 que valen 10 puntos cada uno, y los que saltan la viga, que valen 50 puntos, y que, por lo tanto, conceden la victoria al participante. A estos bolos se les llama acabones, porque con ellos finaliza el juego. Es fundamental para poder contar estos puntos que la bola pase de la ralla del 10 o si no la tirada es nula y se denomina que la Bola queixó. 
La otra tirada se llama subir, y se hace desde la viga lanzando la bola rodando por el suelo contra los bolos desde la línea de 10, valiendo un punto cada bolo caído. Si el jugador no tira ningún bolo, pierde la mano u orden de tirada, lo cual es muy importante en este juego, ya que se trata de ser el primero en llegar a obtener los 50 puntos. Por eso, antes de empezar, se sortea el orden de tirada que luego puede cambiar. 
BOLOS Y BOLAS 
Los bolos con los que se juegan son 20, pese a que antiguamente se jugaba con un número variable que dependía de las dimensiones de la losa. 
Los bolos eran hechos de madera de haya o manzano, salvo en el caso de competiciones federadas que siempre son de encina, y tienen entre 15 y 18 centímetros de altura, 3 centímetros de diámetro y una circunferencia de 12 centímetros. Se tallan con un hacha, dándoles 6 lados, y la base cortada a bisela o un poco inclinada para que se sostengan bien sobre la losera. Su peso es de 200 gramos aproximadamente. 
Las bolas estaban hechas de maderas muy duras, como el haya, encina o quebracho (árbol argentino traído por los españoles emigrantes), y generalmente torneadas. Su peso y diámetro varía en función de la mano del jugador que la vaya a usar. La necesidad de que tengan un peso alto obliga a practicarles un agujero, en el cual se echa plomo fundido, con lo que se lastra y el peso de la bola aumenta. En la actualidad esta operación ya casi no se realiza, pues se hacen de fibra de plástico con plomo en el interior. En las competiciones federadas se prohíbe el uso de bolas de mayor diámetro que 35 cm."

Mino Ronderos, leyenda viva del bolo celta a es como titula también La Nueva España esta noticia dedicada al gran campeón de Villaluz el 22-2-2012 cuando, cuando con 51 años, volvía a la competición tras una lesión:
"El rey del bolo celta se niega a abdicar. Tras una temporada en la que las lesiones le impidieron rendir al máximo nivel, Belarmino Ronderos ya tiene entre ceja y ceja un objetivo: pelear todos los títulos importantes de bolo celta. Aunque a priori pueda parecer imposible que un jugador de 51 años aspire a lo máximo en un deporte en el que la fuerza y el pulso son condición indispensable, este pronóstico no puede aplicarse al considerado mejor jugador de la historia de la modalidad, según la opinión mayoritaria en el mundo de los bolos.
Tenía apenas cuatro años cuando su abuelo Belarmino Feito, del cual heredó el nombre, le inició en una práctica que además de darle innumerables satisfacciones deportivas y personales, se convirtió en su forma de vida. «Tengo dos vicios en esta vida: el tabaco y los bolos, pero si tengo que escoger no dudo, me quedo en la bolera», reconoce el afamado campeón natural y residente de la localidad tinetense de Villaluz. 
Mino, como es conocido por todo el ambiente bolístico, comenzó como todos los grandes de este deporte. Al principio se dedicaba como el resto de guajes a armar los bolos para que los mayores tirasen y así ser recompensados con el lujo que suponía poder tirar una bola en unas canchas que por aquel entonces rebosaban de actividad entre concursos y retos. «Era lo que había y para poder jugar había que esperar turnos interminables», recuerda el campeón. 
Esos modestos comienzos dieron paso después a continuos entrenamientos que iban incrementando el nivel de juego de Ronderos. Al mismo ritmo que el bolo de Tineo, como se conocía la modalidad antes de fundirse con las prácticas gallegas en el bolo celta, iba poco a poco avanzando desde el carácter de juego popular al de deporte. 
Fue entonces, entre finales de los ochenta y comienzos de los noventa, cuando Mino pasó a formar parte del memorable equipo Caja Rural que tantos éxitos individuales y colectivos obtuvo en sus años de existencia. De ahí pasó a formar parte del equipo ovetense Hotel Vetusta para luego pasar a la Peña La Oteda, donde actualmente continúa con su carrera. 
En todo ese largo trayecto, que compatibilizó con su trabajo en una explotación ganadera de su propiedad en Villaluz, los títulos no dejaron de llegar, incrementando el tamaño de las vitrinas de su casa. Tres campeonatos de España individuales logrados en los años 95, 98 y 99 y dos por parejas en el 95 y el 99 son los que dieron prestigio nacional al lanzador que vivió el momento más álgido de su carrera cuando se impuso en el Campeonato del Mundo celebrado en Asturias en 1999, sacándose la espina de la final perdida cuatro años antes frente a José Emilio el de Zardaín y sumando este triunfo a otros tres de rango mundial por parejas en 1995, 1996 y 1999. 
Trece años después, aún recuerda cómo vivió los días previos a la disputa de una final que suponía para él una segunda oportunidad. «Me pasé ocho días de concentración en Oviedo entrenando todo el día», rememora a pesar de que descarta que tuviera ánimos de revancha. «Sabía encajar las derrotas tan bien como celebrar las victorias», puntualiza. 
Aunque el mundial individual fue sólo uno de los cientos de éxitos deportivos del jugador, supuso el primer paso de su elevación a leyenda de un deporte que por aquel entonces vivía una época dorada en cuanto a número de grandes campeones. Su éxito fue reconocido por el Ayuntamiento de Tineo, por los gobiernos regionales de Sergio Marqués y Vicente Álvarez Areces y por la Federación Española, que lo nombró mejor jugador de la historia de la modalidad en 2009. Sin embargo, afirma que el premio que más ilusión le hizo en su día fue la medalla de bronce al mérito deportivo que recibió de manos del entonces ministro Mariano Rajoy. «Estar sentado al lado de deportistas como Di Stéfano, Kubala o Manolo Santana me puso la piel de gallina», declara el tinetense. 
De todos modos, asegura que son muchas más las cosas que le han dado los bolos a lo largo de su vida. Si bien es cierto que fue recibido por Juan Carlos I al conseguir el mundial y jugó codo con codo con el Príncipe Felipe durante la entrega del premio de Pueblo Ejemplar a Navelgas en 2003, sus recuerdos más agradables están orientados a otro tipo de actos. «¿Quién me iba a decir a mí que desde Villaluz iba a ir a jugar a los bolos a sitios como México, Buenos Aires o Caracas?», se pregunta el admirado deportista, que no dudaría en volver algún día a visitar a los cientos de amigos que hizo durante sus desplazamientos deportivos. 
Es tal la repercusión deportiva y mediática que tuvieron en su día sus principales triunfos que se ha elevado su figura a la de mito del bolo celta, hasta el punto de ser reconocido como mejor jugador de todos los tiempos estando aún en activo. «Es la perfección técnica tanto lanzando como birlando», asegura el presidente de la Federación Española de Bolos y ex campeón del Mundo, José Luis Boto, quien durante muchos años fue compañero de Ronderos. «Gran parte de mi palmarés se lo debo a haber jugado junto a él», asegura un Boto que no escatima en elogios hacia él. «Tuve la gran fortuna de ser vecino y de la misma generación que él», añade el dirigente federativo. 
Nostalgias aparte, Mino Ronderos tiene muy claro que aún tiene muchas cosas que hacer en el panorama bolístico y espera volver a pelear este año por estar entre los mejores. «Nunca he bajado del octavo puesto en los regionales y nacionales y mi intención es seguir ahí por muchos años», dice el de Villaluz, sabedor de que para ello tendrá que prepararse a conciencia. «A estas edades hay que cuidarse y jugar con mucha cabeza», indica. 
En cuanto a sus rivales, tiene muy claro que los jóvenes Jovino Peláez, compañero de peña de Mino, y Manu Fernández (Peña Compastur) son los principales jugadores a tener en cuenta en la actualidad. «Son unos fenómenos, pero no deben descuidarse», señala a la vez que muestra su opinión sobre ambos. «Manu juega con el corazón, mientras que Jovino lo hace más con la cabeza, por eso este último suele imponerse en las finales entre ambos», reflexiona el veterano deportista, que si las lesiones se lo permiten en los próximos años continuará dando motivos para dejar huella en la memoria de generaciones y generaciones de aficionados bolísticos para los que es considerado todo un referente."

Compartimos asimismo el vídeo en la página Fiesta del Cristo de Villaluz (pinchar aquí) de la entrevista que le hacen a Mino el 10-9-2023 las vecinas Sara, Candela y Lucía


Dejamos la carbayera volviendo al asfalto al llegar al antiguo lavadero y a la actual capilla nueva del Cristo de Villaluz, sita un poco más adelante, al otro lado del Camino


El lavadero, aunque en desuso desde que se dispone felizmente de agua corriente en cada casa, ha sido restaurado como elemento destacado del patrimonio local, antiguo lugar de reunión de las vecinas, que muchas veces acompañadas de sus hijas, nietas, sobrinas, etc., acudían a lavar la ropa


Bella estampa del lavadero al sol de la tarde, con su cubierta de pizarra y cumbreras de teja árabe. A la derecha el Camino sube a Casa Manolín. Fijémonos en el azulejo con la concha jacobita y la flecha amarilla en su columna de la derecha, señalizándolo


Adentro hay lavadero y aclaradero, secos ambos, pero el lugar está siempre muy fresco y es un 'aire acondicionado natural' cuando, en días de mucho calor, algún peregrino se sienta aquí a descansar y refugiarse del sol castigador


Un detalle de la estructura del tejado vista desde dentro...


A la buena sombra y reconfortante frescor del interior del lavadero contemplamos el paisaje. Un poco de prado es el campo de la capilla nueva, junto a la que pasaremos ahora


Desde el campo de la ermita seguimos contemplando las cada vez más cercanas montañas de El Palo y Fonfaraón que nos aguardan, etapas montañeras vayamos tanto por abajo como por Hospitales, pero muy especialmente esta segunda


Y otra estampa del lavadero visto de frente con toda su cubierta


La concha y el Camino, que empieza a subir hacia la carretera


Y aquí tenemos la fuente y el abrevadero


Sobre dos hierros se ponían calderos, bidones u otros recipientes para cargar agua. El caño, herrumbroso, parece que lleva mucho tiempo también seco


Año de construcción: 1948, antes de estos lavaderos había que hacer la colada a la intemperie, bien en los ríos o regatos cercanos o bien en las fuentes del monte


Pasamos junto a la "ermita del Santo Cristo del Socorro, trasladada a este lugar en los años setenta", informa el historiador Rafael Lorenzo, desde su antiguo emplazamiento, que acabamos de ver, a este, más cercano a la carretera. Celebra romería en septiembre


Orientada al oeste, presenta una estructura eminentemente funcional y sin demasiadas concesiones a complejidades arquitectónicas ni filigranas artísticas


Dos tubos sostienen una sencilla cubierta que hace las veces de pórtico, el cual, como el lavadero, ha servido más de una vez como refugio de peregrinos a los que les sorprendió una tormenta o aguacero


Sin embargo, la campana, que hubo de venir de la ermita antigua, ha merecido toda una amplia ficha en campaners.com, como hemos dicho, obra de Sarrió Andrés y de la que compartimos lo siguiente:
"Localización Espadaña

Año fundición 1715

Descripción
Nos encontramos ante una interesante campanilla, fundida en 1715 por un fundidor ambulante de identidad incierta, llegado a Villaluz por encargo del vecindario –y del clero– de la aldea. Los textos inscritos en la campana, de un marcado componente localista, evidencian que fue la comunidad local quién dictó al fundidor las inscripciones que habría de contener su creación. Así, la campana es dedicada al "S CHRISTO DEL AMPARO", el patrón del pueblo, y a "S BARBARA", santa con conocidas atribuciones protectoras. A continuación, los comitentes de la campana dejan constancia de su obra, en una cartela separada de la inscripción dedicatoria: "HICIERONLA SVS DEBOTOS". En el otro extremo el fundidor incluyó una crucecilla sobre pedestal, que desde lo alto de la capilla protege a Villaluz de todo mal.

 tercio (T) (Dos cordones)

"* S CHRISTO DEL AMPARO S BARBARA ANO 171S"

(Dos cordones)

Medio (M) (00) Cruz sobre pedestal) 

(06) (Cartela) "HICIERONLA * / SVS DEBOTOS"

Medio pie (MP) (Tres cordones)

Toques tradicionales de campanas 

Como es costumbre en estas tierras, el vecindario de Villaluz solamente balanceaba la campana, tirando de la cadenilla que colgaba del extremo de su palanca. Así, dependiendo de la fuerza ejercida sobre la cadena, la campana podía balancear libremente o bien, solamente dar algunos badajazos controlados, con que podían producirse otro tipo de señales (toques de difuntos, alarma, etc.).

Toques actuales de campanas

Conserva sus usos tradicionales

Yugo

Yugo de madera histórico

Estado actual 

El valor material de una campana traspasa los límites de la antigüedad del vaso. Los accesorios que se le instalaron a la campana tras ser fundida son parte integrante –e importante– de la misma. De hecho, mucho más que el vaso de bronce, la instalación de la campana nos habla de los usos que se le confiaron y, por lo tanto, de las formas de comunicación que el vecindario de Villaluz se dio. Pues bien, esta campana conserva buena parte de la instalación que le fue dada tras su fundición en 1715. La campana conserva su antiguo yugo de madera y el badajo original, pieza de forja, como el resto de elementos metálicos del conjunto.

En lo respectivo a la conservación actual, la campana se encuentra en buen estado, pese a las mellas naturales que en ella han dejado las inclemencias de la intemperie. No necesita, por lo tanto, más que de eventuales revisiones, en que se revise la estabilidad del conjunto.

Mecanismos de toque

Palanca metálica de cuyo extremo cuelga una cadena, para balancear la campana desde el interior de la capilla.

Instalación

La instalación es tradicional y debe ser conservada para proteger la sonoridad y otros valores culturales. Cualquier mecanización deberá conservar estas cualidades, reproducir los toques tradicionales y permitir los toques manuales."



Dejamos la capilla del Cristo y subimos cuesta arriba en dirección a la carretera del Espín (TI-3), tal y como nos indican señales jacobitas como esta en la chábana o gran losa de piedra incrustada en este murete a nuestra derecha


Al final de la cuesta vemos de nuevo Casa Manolín con sus naves de ganado


Desde la casería la TI-3 baja a la derecha por el barrio de Villaluz llamado La Carretera, en dirección a la antigua venta caminera de Casa Morán


Nos aguardan a partir de Villaluz unos cuatro kilómetros de asfalto antes de volver a tomar caminos de tierra, pero la belleza del paisaje compensará el caminar tanto trecho por suelo duro


Prados abajo están los campos de Reburdiayos en un rellano en el que se planta maíz, nacimiento del río Troncéu o Villapró, que recibirá las aguas del Deina un poco más al norte, al llegar a dicho pueblo, desembocando en el Bárcena al oeste de Orderias, todo ello en la cuenca fluvial del Ese-Esva


Más al oeste está la colina de La Pandiecha, al sur de Sabadel y al norte de Las Tiendas, paso del Camino, que se dirige bastante directo, hacia La Sierra Fonfaraón, donde vemos ahora bastante bien y a la derecha del Picu Cimeiro al Picu Caborno (1.107 m), por cuya ladera sube la Ruta de los Hospitales


Su mole 'camufla' a su derecha al Picu Picón (975 m), por donde también sube desde La Mortera dicha ruta, que se ha separado del otro Camino oficial en La Solana, un kilómetro escaso al oeste de Borres o Bourres y al lado mismo de Samblismo o San Brismo, algunas de cuyas casas nos parece también reconocer desde aquí


Más a la derecha y aunque fuera del Camino divisamos El Picu Mul.leirosu (1.253 m), que glosó el escritor tinetense Xuan Bello en sus poemas y que va a ser una referencia visual y geográfica muy importante dado su dominio sobre el entorno conforme avancemos hacia el oeste y, muy especialmente, para quienes hagan la Ruta de los Hospitales


Sobre la etimología del topónimo nada tendría que ver con 'mujeres' nos cuenta el profesor Xulio Concepción en su Diccionario toponímico de la montaña asturiana, donde escoge la forma Mutseiroso para señalar gráficamente el topónimo del monte:
"Nada que ver con muyer o mucher alguna, como se verá. En asturiano las voces mutsar, mutseras, mutsariego, mutsarina, mutsidoiro, mutsieros, mutsía, mutsida..., hacen referencia 'a lo blando, al mullido', aplicado a carnes, suelos, tipos de piedra, forros... y muetse, mutsiona, amutsegar, es siempre relativo a la blandura, la humedad, la flojedad de algo. (...)

El Picu Musteirosu (...) está en Tinéu, en el curso alto del río Navelgas, sobre La Cerezal, L'Acebedal y Besapié. Es zona de terreno húmedo arriba y piedra mutsar (silicio, oxiza). Toda la zona de Mutseiroso es de piedra arenisca menuda, grava, un tanto grisácea, que se deshace en prolongados pedreros sobre Bustantigu, casi hasta las riberas del río en algunas laderas. (...)

LA ETIMOLOGÍA. La voz latina mollis ('flexible, blando'), aplicada a un tipo de suelos, por la naturaleza quebradiza de sus piedras: mala para caminar."

A su derecha, el collado de La Chana Fontón ('llanura de la fuente grande'), separa el Mul.leirosu o Mutseiroso de La Pena Mosca(1.081 m), topónimo también relacionado con su orografía, del latín muscam 'muesca'


Vista desde aquí y justo a sus pies reconocemos la loma de Los Carbayales (728 m), que se extendiende entre prados y bosques hacia el oeste por El Picón (756 m), encima del pueblo de Borres/Bourres (algunas de cuyas casas vemos), hacia el paraje de praderías de La Solana (arriba a la izquierda de la foto) donde se bifurcan la Ruta de los Hospitales y el camino a Allande por Samblismo


Dicho camino va, reiteramos, por La Mortera a Colinas, Porciles y Chavadoira, bastante más abajo que la Ruta de los Hospitales. Un poco más a la izquierda El Picu Panchón es la referencia que nos indica siempre dónde está El Palo, donde se reunirán ambas rutas. Más abajo está La Sierra Calcabo, que separa los pequeños valles de los ríos La Mortera y Villaverde, por cuya cabecera discurre el camino 'de abajo' hacia Colinas y Porciles


Dichos ríos forman parte de la cuenca del Narcea, mientras que los que nacen un poco más a la derecha, como el recién mencionado río o regueiru Villapró, lo son de la del Ese-Esva. Casi sin darnos cuenta el Camino de Santiago discurre por una crestería, relativamente 'suave' más que 'llana' en este tramo que llega ahora, la cual separa ambas cuencas fluviales, formando un paso natural que habría sido empleado desde la más remota antigüedad


Estaríamos realmente no ante uno sino ante varios caminos del 'interior', si bien este, promovido con cierto ímpetu y energía por Alfonso IX en 1222, terminaría prevaleciendo frente a otros que, a pesar de ser más directos, quedaron relegados, lo que no quiere decir que no empleados, al menos para los peregrinos y al menos durante un tiempo


Poco sabemos qué ruta o rutas emplearían los primeros peregrinos, incluyendo reyes como otros alfonsos relevantes, Alfonso II El Casto y Alfonso III El Magno, que desde la Sancta Ovetensis se dirigieron a Compostela, aunque el que Alfonso III, si la documentación que lo avala no sea una de tantas interpolaciones posteriores, fundase un hospital de peregrinos (el primero de los que se conoce en la historia de todos los caminos jacobitas) en 883 en Villarmilde, e las inmediaciones de Borres/Bourres, el cual otorgó no a la Iglesia asturiana sino a la de Santiago, podría arrojar cierta luz sobre el irresoluble tema. Leemos en la Xacopedia:
"El rey magno fue el primer monarca en tomar medidas para establecer fundaciones hospitalarias en los nacientes itinerarios de peregrinación a Compostela por Galicia y Asturias. Lo que algunos consideran el primer hospital para peregrinos se creó en el 883, durante su mandato, en Villarmilde -Asturias- en la vía que enlazaba Oviedo con el santuario compostelano. Es el itinerario seguido con probabilidad por el propio monarca y por sus antecesores desde Oviedo a Compostela. Coincide en gran medida con la actual ruta del Camino Primitivo a Santiago, así conocida por ser la más antigua de las vías jacobeas."

Más a la derecha y más al norte del Picu Mul.leirosu y Pena Mosca hay otros dos picos que, por su forma, pueden llegar a confundirse con ellos en la distancia: uno es El Picu Ablaniegu, Abraniegu o Braniegu ('lugar de brañas') que, con sus 1.075 m domina la sierra de su nombre, en las cercanías de Navelgas, capital del Cuarto de los Valles (El Cuartu los Val.les), una de las cuatro partes en las que se divide secularmente el concejo de Tineo/Tinéu (de ahí que se le llame El Concechón por su tamaño)


A su derecha está El Picu Cerecéu (932 m) y, a la izquierda, menos visible detrás de Pena Mosca, y menos sobresaliente aunque el segundo en altitud en esa serranía, es La Chana Urdial (1.035 m) situado como su nombre indica en una chana o zona llana


Más cerca y a la derecha reconocemos La Sierra Pedruces, otra de las que se alzan sobre el río Bárcena y sus afluentes y "que se extiende como un apéndice oriental de la de Fonfaraón, entre las parroquias de Cerredo y Bárcena", dice la Enciclopedia del paisaje de Asturias. "Sus cotas máximas alcanzan los 687 m..."


Como hemos dicho, por el valle del río Bárcena y desde el monasterio de San Miguel se dirigía hacia la costa un importante camino que fue también de peregrinación, así como de trashumancia y arriería que, vía Navelgas, se encamina a la costa por Naraval, subiendo por La Sierra l'Estoupo (848) al Alto de Aristébano en ruta directa hacia Luarca/L.luarca, la capital valdesana y tránsito del Camino Norte


La capilla del Cristo de Villaluz mira hacia esos cordales que separan estos valles interiores de la rasa litoral de la marina. Un cantar vaqueiro, la Gallegada de Cezures, rememora aquellos antiguos pasos montesinos, por donde ahora discurre la carretera AS-219:
A la subida L'Estoupo
y la baxada de Nera
el galán perdéu la capa
la moza'l mantón de seda

Vaqueiru casa las fichas
qu'agora tienen el sere
que nun son yerbas del campu
que volvan reverdecere

Con la intervención tan directa de Alfonso IX esa ruta hacia la costa, como esta del interior ahora llamada Camino Primitivo, debieron prevalecer sobre las demás, al menos durante un tiempo, pero siguiendo las rutas de la trashumancia vaqueira había otros caminos que, ya que hay que hay que ir a la costa avancemos algo más al oeste, irían, por ejemplo hacia Navia y su ría por las sierras de Ablaniegu, Bullacente y Busmente, pasando primeramente por Villayón


A veces se producía el efecto inverso, peregrinos hartos del peligroso paso de las rías en balsas o chalanas atestadas de gentes, mercancías y ganados, zozobrantes y a expensas de las corrientes y de los nunca bien considerados barqueros (uno de los oficios más detestados por los caminantes jacobitas al decir del propio Codex Calixtinus), buscaban, río arriba, un vadeo menos peligroso, bien por un puente, por una barquería más segura sin distancia entre las orillas, o incluso a pie


De esta manera, dichos peregrinos acabarían en alguna de las rutas interiores hacia el oeste, de la que la más importante era, al menos para las peregrinaciones, esta, tanto por la exigencia de Alfonso IX, como por la cantidad de instituciones hospitalarias existentes en su recorrido, especializadas en acoger pobres o peregrinos


Se formaba así, como tantas veces decimos, una gran red de caminos principales que se cruzaban aquí y allá, unos de norte a sur y otros de este a oeste, los cuales se complementaban con otras muchas sendas secundarias que, se sabe, emplearon también algunos peregrinos


Y es que, según la documentación existente, se sabe que los vaqueiros de las brañas, tanto en estas cercanas al mar o de invierno, como especialmente en las de los puertos de la Cordillera en verano (la alzada), tenían el deber de acoger a cuantos viajeros, muy pocos pero alguno pasaba, se aventurasen por aquellas soledades carentes de dichas instituciones hospitalarias, así como tampoco de ventas, mesones, tabernas, posadas u otros refugios


Si bien por estos viejos caminos pululaban todo tipo de transeúntes, sobre todo arrieros, vaqueiros en trashumancia y otros pastores, emigrantes estacionales (a la siega a Castilla sobre todo, yendo y viniendo), tratantes, funcionarios, monjes de inspección a monasterios y, entre otros, una pléyade de artesanos ambulantes (zapateros, cesteros, tejeros, caldereros, etc.), estos buscarían las ventas camineras para pernoctar (a veces con un simple lecho de hierba seca), los pobres y los peregrinos (solían ser considerados en conjunto no pocas veces) parece buscarían más las instituciones hospitalarias a ellos dedicadas, de ahí también que pasasen más de unos ramales a otros. No conocedores del entramado viario, se dejarían orientar por hospitaleros, vecinos o, incluso siguiendo su propia intuición. No pocas veces seguirían a los demás, más conocedores sin duda de las viejas sendas, al menos durante algunos tramos


Salimos así a la carretera del Espín o TI-3 frente a Casa Manolín, que ya veíamos al llegar a Villaluz, y seguimos a la derecha


Al fondo, a lo largo del muro de la casa y en la cuneta, varias señales: concha, flecha amarilla, letrero y mojón, nos indican la dirección a seguir


Es el barrio de La Carretera, como hemos dicho, donde el bello paisaje compensará el asfalto, repetimos también



Aunque el paso de vehículos no es, ni mucho menos, el de una carretera general, esto no quiere decir que no haya ningún tráfico y, lo que es importante, a veces a cierta velocidad, por lo que habremos de estar muy pendientes del mismo, máxime si tenemos en cuenta que hay alguna curva cerrada, tal que esta


Dos jinetes vienen hacia nosotros, bastante despreocupadamente, señal que no debe haber demasiado tránsito rodado. Fijémonos atrás en la casa con cubierta de pizarra y cumbreras de teja árabe


Vamos dejando abajo a nuestra derecha Villaluz, al menos los barrios más cercanos a las dos capillas del Cristo y la antigua bolera, donde hay espléndidas casonas en un hábitat relativamente disperso


A lo lejos y al norte son las sierras que hacen de frontera con Valdés, donde se concentran buena parte de las brañas vaqueiras, no en vano es allí, en Aristébano, donde se celebra el famoso Festival Vaqueiro y de la Vaqueirada desde 1959



Al llegar a la casa de la curva la TI-3 hace una larga recta que nos da bastante visibilidad durante un buen trecho cuesta abajo


No hay arcén propiamente dicho, salvo un poco de vereda o rellano a la altura de alguna casa, como esta, de florida entrada...


Llegamos a oler la fragancia de las flores al pasar, si por alguna razón tenemos que parar, mejor hagámoslo en lugares como este, a buen resguardo


Sigue a nuestra izquierda la extensa finca de Casa Manolín y, a la derecha, nos llama la atención esta vieja marquesina de chapa que ha sido habilitada como cobertizo del contenedor de basura. Una rosaleda embellece el conjunto, así como una mata de árboles


Luego pasamos una nave de ganado y seguimos bajando, con los prados de Reburdiayos a nuestra derecha


El Camino es en sí mismo un mirador desde el que se contempla, a grandes rasgos, la que será nuestra ruta hacia Fofaraón y El Palo


La Sierra de Fonfaraón, 'fonte del faraón', no tiene que ver con faraón egipcio alguno sino con la palabra faraón como 'faro grande' o 'farón', los cuales existían tanto en la costa (Campo del Faraón en Avilés, paso del Camino Norte) como aquí en el interior, orientando en la noche desde mucha distancia


Dichos faraones o farones eran grandes hogueras que, en este caso, se prenderían en alguno de los hospitales de peregrinos que existieron en su tránsito serrano, de los cuales, a partir del de Borres o Bourres, el primero sería el de La Paradiel.la, al otro lado del Picu Tableiros


Seguidamente sería el llamado propiamente de Fonfaraón, el más alto y visible, al menos desde su cercano Alto del Hospital a (1.236 m)


Del Alto del Hospital una larga loma no nos deja ver el paso hacia el de Valparaíso, muy cercano respecto al anterior, ni tampoco el trayecto por La Marta al Hospitalín de la Feita, este ya cercano a El Palo, al pie del Picu Panchón (a la izquierda)


A lo largo de esa loma, descendente a la izquierda, tenemos más abajo del Alto del Hospital, El Picu l'Águila (1.137 m) y La Pena'l Formigueiru o Formigueira (1.029 m), en la frontera con el concejo de Allande y encima de La Campa Chavadoira, por donde van los peregrinos que hayan escogido la ruta a la capital allandesa


Aquí mas cerca vemos algunas de las primeras casas de Vega de Rey (Veiga), que ya pertenece a la parroquia tinetense de Samartín de Semproniana y del que nos dice en su libro Rafael Lorenzo que cuenta "con una tradición legendaria que cabe aquí recordar", y así lo explica:
"Alguno de sus vecinos cree que el nombre viene por la presencia en sus tierras del Monarca asturiano Fernando (¿II?), y que quiso recordar a sus vasallos que estas tierras eran de su potestad, de ahí su nombre que ahora también los carteles indicadores lo transcriben en la lengua vernácula La Veiga'l Rei. En esta localidad existe una ermita dedicada a San Remigio, de construcción rústica"

El resto del pueblo lo veremos desde más abajo. A la izquierda es Casa Morán, que se dice fue venta caminera y taberna en tiempos pasados. A lo lejos, unas casa y unas naves de ganado son las de Villajulián o Vil.laxulián, "Aldea de San Martín de Semproniana (Tineo), emplazada a 420 m de altitud, tiene acceso por camino vecinal que desde Campiello (en la TI-3) llega a la AS-217 en las proximidades de Gera y dista 13 km de Tineo. La puesta en cultivo de amplias superficies de montes bajos propios, en los años de 1950-1960, ha mejorado sus recursos ganaderos", explican de ella en el Diccionario geográfico de Asturias


Asoma un poco una de las naves de Las Tiendas, viéndose un poco detrás la curva a la izquierda que hace la TI-3 subiendo desde allí al Alto de Campiello y sus campos de túmulos. Más a lo lejos Borres/Bourres y a la derecha, los bsoques de La Ll.aguna, con sus repoblaciones de pinos. A lo lejos los picos Mul.lleirosu y Pena Mosca



Y al norte, nuevamente, La Sierra Ablaniego, que forma parte de la gran barrera montañosa que separa estas cuencas fluviales de la del Navia


Sigue la carretera en bajada hacia Casa Morán, la última del pueblo de Villaluz y de la parroquia de Obona/Oubona a la que pertenece


Su tejado es también de pizarra con cumbrera de teja árabe, rematado en dos picos. Desde ella se divisan San Julián/San Xulián y, a lo lejos, Horria u Orrea, en la también tinetense parroquia de Sangoñedo o Sangoñéu y, en la distancia, el monte El Buñu, en la frontera con Allande


El Buñu es una gran loma alargada de norte a sur cuyas cotas máximas se localizan en su cresta, con 899, 894 y 868 metros de altitud y, en el llamado L.lanu de Buñu, existe una necrópolis tumular megalítica de las muchas encontradas en estas montañas. Un poco más cerca tenemos el Alto la Cierva (689 m), con El Tesu Faidiel (535 m) como su loma que se alarga hacia el norte


Más a lo lejos seguimos viendo La Sierra Calcabo con El Picu Formigueira de Fonfaraón y El Picu Panchón sobre El Palo, con El Picu Mosqueiru a su izquierda. Un poco más abajo y más cerca es El Picu Corona (908 m), que como el anterior marcan la frontera con Allande


Una tercera ruta interior hacia occidente, la Senda Rierana de la Barca del libro de Rafael Lorenzo, pasa de términos tinetenses a allandeses algo más al sur de El Buñu, por Tamayanes, tras recorrer las riberas del Narcea y montes aledaños


Recalcamos una vez más, este gran paisaje compensa el tramo de carretera que vamos a tener que caminar hasta más allá de Campiello y L'Espín, pero eso no quiere decir que no vayamos bien atentos a ella, sobre todo ahora que nos acercamos a la curva antes de Casa Morán


Bucólica estampa rural de un rebaño de vacas frisonas en el prado que cae a la carretera a nuestra derecha, raza vacuna "procedente de la región frisiosajona (Baja Sajonia y Schleswig-Holstein en AlemaniaFrisia y Holanda Septentrional en los Países Bajos), que se destaca por su alta producción de lechecarne y su buena adaptabilidad". Empezaron a introducirse a partir de 1926, pero mayoritariamente una vez pasada la posguerra


Una estrecha franja a la izquierda nos ofrece una ligera protección al llegar a la curva, aunque muy estrecha


Los prados de Reburdiayos a nuestra derecha, nacimiento del Regueiru Troncéu o río Villapró, que discurre por las camperas de El Salgueiro abajo, frente a La Pandiecha


Seguimos bajando en rampa directos a Casa Morán, aquí casi totalmente oculta por un bosquete


A lo lejos, la línea de cumbres de El Palo, Fonfaraón y Ablaniego delata nuestra cercanía a la larga línea de serranías que, desde el Mar hasta Ancares, cierran por el este el valle del Navia y sus afluentes


De entre ellas, sin duda son las cumbres de El Palo y Fonfaraón, por donde irá, o mejor será decir, irán, los caminos que optaremos por tomar para seguir hacia el occidente


Ahí tenemos El Picu Cimeiro y, a la derecha, El Picu Caborno; entre ambos hay un collado, La Portiel.la (pronunciar portietsa), que da paso a La Paradiel.la, al otro lado del Picu Tableiros que, al ser más bajo, queda 'camuflado' por el Cimeiro. Ahí están los restos, un montón de piedras, del primero de los antiguos hospitales de peregrinos que existieron en lo alto de esas montañas


A la izquierda de esta foto vemos en la lejanía las casas de San Blismo y, un poco a su derecha, entre dos bosques, los prados de la Solana, donde se separan las rutas del camino a La Puela/Pola de Allande y el de la Ruta de los Hospitales, que sube por la ladera de La Espina, la loma que, entre los altos del Picu'l Cuernu y El Picó, sube de Borres/Bourres (en medio de la foto)


La loma de La Espina se prolonga a la derecha por Los Carbayales. En lontananza El Picu Mul.leirosu con Pena Chana dominan la escena, omnipresentes al noroccidente. Esta es la poesía que le dedica Xuan Bello en su libro de 1994 El llibru vieyu y titulada Nel Mul.leirosu:
Conocí un pastor en monte, na costera del Picu Mul.leirosu
hai una montonera d'años. Yo yera un novatín inda
pero llevaba de la mano la soledá. Alcuérdome que me dixo
que pel hibierno na cabana, cabe'l fueu, había vagar abondo
pa pensar na vida. Pienso agora nes manes del pastor, engarabíes
pol fríu de munchos iviernos, caleciéndose al amor del llar.
Cierra los güeyos y ve como s'aparten les imáxenes del día
en viniendo otres, duces o terribles, d'otru tiempu, que lu acompañen.
Ye un bierzu coloráu, que fixera so padre pa él, que yera un nen;
ve una casa que quema, que quema y depués, más tarde,
ve'l mundu convertise n'andamios y carpinteiros que xiplen, allegres,
Adios muchachos; ve bueis xuncíos; ve homes segar
praos de nublina; ve un barcu, ta viendo'l mar y la ciudá de L'Habana
y l'amanecerín del 2 de marzu de 1940; ente los rescualdos
mira la bataya de l'Ebru, caballos al avance, aquellos soldaos alemanes
en Tinéu, alredor d'una pipa vino, cantando un cantar mui triste.
Hai munchos años conocí un pastor, hai munchos años. Dicíame
que pel iviernu, na cabana, había bien de tiempu pa pensar na vida.
Yo yera un novatín inda, pero llevábame de la mano la soledá.

Y un poco más al norte y a la derecha, sus 'gemelos' de la Sierra de Ablaniego, límite occidental del Cuarto de los Valles


Más cerca, algunas casas de La Rebollosa, en la parroquia de Collada, solar de la capilla de Santa Bárbara, de antigua tradición romera


Aquí cerca tenemos a la vista algunas casas de Sabadel, que "disfruta de una excelente laboría donde se practicó la concentración parcelaria en 1962 (declarada de utilidad pública el 31 de octubre de 1960 y con proyecto aprobado el 2 de abril de 1962) que fue, junto con las de Villapró y Borres, pionera en Asturias de tal mejora", apuntan 


Allí se encuentran la ermita de Santa Cruz y dos casas-escuela, una de 1914 y otra de 1968. Como curiosidad podemos señalar que, durante un tiempo y dada su similitud toponímica con la ciudad catalana de Sabadell, en los letreros indicadores aparecía con elle al final. El 2 de enero de 2015 la corresponsal de La Nueva España Demelsa Álvarez escribía de ello en Sabadel reniega de la elle
"Como si de un pueblo de Cataluña se tratase, la localidad tinetense de Sabadel de Troncedo aparece escrita en su cartel de bienvenida como Sabadell de Troncedo. Ante la posible divergencia de escritura se encuentra su vecino Sabadel de Navelgas, aunque en este caso el cartel respeta la pronunciación y se mantiene con tan sólo una ele.
Los habitantes de la zona no tienen dudas al respecto, Sabadel se pronuncia con una ele al final y así debe representarse gráficamente. "El cartel se puso hace 14 ó 15 años, cuando se hizo la carretera, y todos nos preguntábamos cómo nos ponían el nombre de la ciudad de Barcelona cuando nuestro Sabadel es con una ele solo", relata Carmen Menéndez, que asegura que el nombre del pueblo toda la vida se pronunció y se escribió con una ele. Pero entonces nadie se quejó, y así quedó el cartel. Aunque hay otros por la zona con una sola "l". 
Para la filóloga tinetense Mónica Rodríguez también está claro cómo debe escribirse el nombre de la localidad: "Sabadel no se escribe con elle porque esa grafía es la adaptación que se hace de la ortografía al idioma catalán; la elle final hace referencia a una pronunciación que tienen los catalanes y que no compartimos los asturianos, por lo que no tiene sentido que se aplique esa grafía aquí". 
Rodríguez explica que es habitual que diferentes topónimos coincidan y se repitan en las diferentes regiones del país "porque vivimos en un dominio romance y, evidentemente, hay palabras y nombres que se comparten, pero lo que pasa es que cambia la manera de pronunciarlos y la forma de representarlos también". 
La razón que esgrime la filóloga para explicar por qué aparece en algunos lugares escrito Sabadell de Troncedo, como es el caso de la señal de indicación del pueblo, es porque "en toponimia no existe ningún tipo de criterio y en función de la persona que se encargue de realizar los carteles transcribe los nombres como considera, sin seguir ningún tipo de regla". Es por este motivo, un error, asevera Rodríguez, que en un mismo territorio pueden existir los mismos nombres propios escritos de diferentes formas, lo que considera "una adulteración de la toponimia". Recientemente, Tineo ha aprobado en el Pleno municipal un informe de toponimia, que está pendiente de oficializarse. En su elaboración han participado diferentes filólogos, entre ellos Mónica Rodríguez que asegura que en el documento "se recogen las correcciones pertinentes y Sabadel viene transcrito de acuerdo con la pronunciación de los habitantes de la zona". 
Según la filóloga, la etimología de Sabadell y Sabadel es claramente la misma, sin embargo, "cambia la adaptación y adecuación que se hace al idioma". Tanto en el estudio realizado por el catalán Joan Bastardas sobre el nombre de los días de la semana en la onomástica catalana, como en la publicación de toponimia asturiana de Xosé Lluis García Arias se hace referencia a que el nombre de Sabadel o Sabadell viene del término latino "Sabbatellus". Se trata de un nombre propio, derivado de un día de la semana, en este caso el sábado (sabata en latín después de la influencia del hebreo) y cuya terminación -ellus pertenece a un antiguo genitivo que indica la relación de posesión entre una persona y un territorio. "Lo que quiere decir que estamos ante el nombre de una persona que poseía un territorio y le da su propio nombre", comenta Rodríguez."

El lugar donde se asienta el pueblo, llano, aparece mencionado como la Plana de Sabadel en un documento por el que el rey Alfonso V deslinda las posesiones del cercano monasterio de San Miguel de Bárcena (Bárzana) en el año 1010


Casa Morán queda casi oculta del todo, viéndose a la izquierda de la carretera parte de Casa Santiago, con su jardín de alto y destacado arbolado ornamental


Prados abajo, prados, bosquetes y plantaciones de maíz. Más allá de Las Tiendas abundan las repoblaciones de pinos en Las L.lagunas 


Según bajamos tenemos esta hermosa vista del pequeño valle del Regueiru Villapró, que pasa al sur de Sabadel por Los Chavadoiros, estando más cerca los campos de Las Vinadas, en los que algunos quieren ver, por su nombre, antiguos cultivos de viñas y otros, como el filólogo Xosé Lluis García Arias en Toponimia asturiana. El porqué de los nombres de nuestros pueblos, se decanta por lo siguiente:
"Tierras en barbecho parece que fueron las llamadas La Binada, Las Binadas, Les Binaes, a juzgar por un documento del siglo XVIII en que se dice “... hay tierras de secano que llaman de vinada que producen trigo o escanda un año y descansan al siguiente...” (...)
En realidad, etimológicamente, hay que partir del participio del latín vulgar *BINARE en el origen del asturiano actual abinar ‘dar una segunda mano al campo sembrado’, operación agrícola que se efectúa después de sallar’. Es posible que toponímicamente binada se pueda explicar como ‘tierra que se siembra al segundo año’.

Un poco de curva entre Casa Santiago y Casa Morán. Por lo común, antes que ver a un coche, camión, tractor... oiremos su motor, por lo que siempre recomendamos estar bien atentos aunque el tráfico sea mayormente escaso


Luego llega una recta con mayor visibilidad, también en bajada


En su libro Tineo en la senda Compostelana nos habla de "Casa Ovidio, donde dicen los lugareños hubo antaño una especie de Venta o posada", que tal vez se refiera a esta también llamada Casa Morán


Nada hace revelar a simple vista que esto fuese una antigua venta y taberna, pero obviamente habrá pasado por las pertinentes reformas a lo largo del tiempo


Un poco más adelante, las señales de tráfico nos indican que pasaremos a Vega de Rey (Veiga), parroquia de Samartín de Semproniana. Al fondo, al final de la recta, vemos alguna de las primeras casas


En la fachada de Casa Morán veremos su nombre en unos azulejos a la derecha de la ventana derecha de la planta baja. Toda esta delantera de la casa está bien engalanada con macetas llenas de flores


A la izquierda, en un poste de hormigón, una concha jacobea, con una flecha pintada debajo, nos confirman la dirección a seguir


Y a la derecha, entre plantas, arbustos ornamentales y una palmera, es la panera de Casa Morán


Así la conocimos nosotros hasta hace unos años, con unas panoyas o panochas de maíz colgando y un cartel muy revelador que proclamaba su historia


Un letrero en el corredor de la panera nos informaba:
TABERNA DE ARRIEROS Y
CAMINANTES 'CASA MORAN'
DATA DE 1.929
Y, pintada al lado, una concha caminera amarilla sobre fondo azul


Y aquí pasamos frente a los árboles ornamentales de Casa Santiago, con su seto tan artísticamente podado


La casa figura como la nº 1 de Vega de Rey, según esta no menos artística placa. Admiramos el jardín al pasar


La tradición legendaria afirma que por aquí pasó un rey a hacerles probar con un subterfugio a sus pobladores que estas tierras eran de su propiedad y patrimonio. La historia popular explica que el monarca se presentó a caballo ante los vecinos, se posó de su montura, cogió un puñado de tierra con la mano y, mostrándola a la concurrencia preguntó: "¿de quien es esta tierra?"... una estratagema para que los interpelados dijesen que era de él, tomando una parte, la tierra que tenía en su mano, por el todo, la tierra del pueblo en general


Por supuesto, se trata de una leyenda, lo que no quiere decir que no guarde relación con sucesos tan veraces como los continuos pleitos que tuvieron los monasterios cercanos con la Puebla de Tineo para discernir qué tierras eran de ellos y cuáles de realengo. No olvidemos que el propio Alfonso IX estuvo aquí en 1216, poco después de fundar dicha puebla, amparada por fueros reales, para asentar claramente los términos de unos y otros


Dado que, ya a finales de esa misma centuria, la debilidad de los reyes posteriores hicieron que la puebla y sus tierras volvieran a caer en la órbita señorial feudal, en este caso de los Quiñones, a quienes se les dio y quitó, por lo que pleitearon por ellas hasta avanzado el siglo XVI, la memoria popular recrease estas leyendas sobre la propiedad que se atribuían del lugar los diferentes poderes... con los vecinos siempre en medio, como moneda de cambio


Sobre los tejados de las casas vemos el cueto del Alto de Campiello, donde existe un campo de túmulos, junto a que pasaremos antes de bajar al pueblo, que cuenta con albergues y pensión, como otros que hallaremos en las aldeas siguientes, donde los peregrinos suelen pernoctar antes de acometer la Ruta de los Hospitales o proseguir hacia La Puela/Pola de Allande







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