Eres el Peregrino Número

domingo, 11 de octubre de 2015

EL REY DE LA TIERRA: DE LOS BOSQUES DE VILLALUZ A LOS TÚMULOS DE CAMPIELLO (TINEO/TINÉU, ASTURIAS)


Vega de Rey o Veiga Rei desde el Camino.
Cruce que baja de Piedratecha para ir a Oubona y a Villaluz

Tras visitar el histórico conjunto monacal que fue el monasterio de
 Santa María la Real de Oubona, los peregrinos retornan al cruce de caminos que bajando desde Piedratecha nos lleva al monasterio y, regresando a este mismo punto, continúan rumbo a Villaluz. Aquí en el cruce tomamos la pista de la derecha.


La senda es encantadora, toda ella de tierra, discurriendo llana por los bosques de La Sierra Villaluz, encima de los valles de Oubona


Este recorrido es bastante llano.


Un arroyo vierte sus aguas valle abajo...


Aunque es zona boscosa desde varios lugares tendremos aun una buena panorámica del pueblo de Oubona


También de su monasterio según va quedando detrás nuestro...
 

Seguimos por los bosques.


Un poco de cuesta,para "no perder la costumbre"


Pronto volvemos al firme llano.


En Camino.


Las brillantes hojas del acebo relumbran en la foresta.


Los bosques son una tónica general en buena parte del Camino Primitivo


Ya queda poco para llegar al pueblo.


Van abriéndose claros y vemos algunas fincas. Estamos acercándonos a Villaluz.


Huertas. bosquetes, fincas...


Si nos fijamos un poco, descubriremos  la ermita antigua del Cristo, en medio de un prado a la derecha, pequeña y de piedra.


El boscaje da paso a un entorno de casas y quintanas con hórreos, silos y cuadras, esparcidas a los lados de las pistas que aquí se juntan, en esta aldea ganadera que pertenece también a la parroquia de Oubona.


Las conchas nos indican ir a la izquierda en dirección a una hermosa arboleda en medio de Villaluz


Llegando al cruce frente a esta casa iremos a la izquierda


Hasta hace años aún se jugaban aquí partidas de bolo celta, pues había una l.lábana o losa de piedra en medio, donde se armaban los bolos. Ahora se ve alguna mesa con bancos donde pueden descansar los peregrinos


La senda está bien marcada y pisada


Por aquí caminamos nosotros


Ahora seguimos por senda asfaltada, con el lavadero de techo de pizarra a la izquierda de La Fonte y la ermita nueva del Cristo del Socorro a la derecha, próxima a los prados de pasto y a más bosques


Al oeste, El Picu Mul.leirosu, de 1.254 metros, el más alto del Concechón. Que se alza altivo sobre estos prados y bosques ribereños de alisos, en las orillas de los arroyos que riegan estos campos llanos


Señales en el lavadero de La Fonte, conchas peregrinas nos indican la dirección a seguir en todo momento


Subimos unos metros, pista arriba


Atrás quedó la capilla. Al norte divisamos las montañas del Cuarto de los Valles, la comarca noroccidental del concejo tinetense, ya en la frontera con el concejo de Villayón


Hemos llegado a la carretera local TI-3, que va en dirección a La Puela/ Pola de Allande, cómoda y agradable de caminar pese a pisar asfalto, pasando junto a varias caserías, con sus naves y rebaños, siendo corriente y usual el tráfico continuo de tractores


 Abundante cabaña ganadera...


Casas y naves de vacuno


Al fondo al oeste vemos unos picachos: El Panchón (1.422 m) a la izquierda, el más alto del vecino concejo de Allande. En medio la collada del Puerto del Palo (1.147 m) y a la izquierda, en medio de la foto, La Sierra de Fonfaraón con el Alto del Hospital (1.236 m) y El Pico Cimeiro (1.291 m) un poco a la derecha. Por allí pasa la ruta de los hospitales, que se separará del camino a La Puela/Pola de Allande al salir de Borres, un poco más al oeste de aquí y ambos volverán a unirse en El Palo. A su izquierda está El Picu Caborno (1.099 m) y a su derecha El Picón (782 m). Entre ellos sube desde La Mortera la Ruta de los Hospitales y por abajo va el otro Camino, próximo a la carretera AS-219, que se dirige a La Puela por los pueblos de debajo de Fonfaraón: Colinas, Porciles y L.lavadoira o Chavadaoira


Y esta es Casa Morán, una antigua venta de arrieros datada al menos desde 1929


A su lado la panera


 Panojas o mazorcas de maíz enriestradas. Aquí panoyas o panochas...


Un letrero en el corredor de la panera nos informa del pasado de  la casa


Hermosa estampa rural... el maíz fue, tras su llegada de América, intensamente plantado como cereal para hacer pan, borona o boroña, y otras comidas como pulientas o farrapas, así como alimento para los animales, todo ello a partir del siglo XVII. La mejora alimenticia, dentro de lo que cabía en aquel contexto, provocó un aumento de población notorio a partir del siglo XVIII, si bien al final también fue motivo de emigración. En esa época nacieron la panera como evolución en tamaño del hórreo para guardar las grandes cosechas de maíz y el esfoyón o esfoyaza, trabajo comunitario en el que la vecindad se ayudaba de casa en casa para deshojar y enrristrar las panoyas o panochas (mazorcas o panojas) y subirlas a la panera, colgando de las colondras o tablas de la pared y de los corredores, cuyo uso se generaliza, también en las casas, por este motivo. En este trabajo coincidía toda la comunidad y era un motivo de intensa relación social, por lo que siempre había algo de fiesta, alguna comida de la temporada, la garulla, consistente en castañas, boroña, nueces o con suerte incluso algo carne de la matanza, regado con sidra o vino según la zona, y algo de música y cante con cualquier cosa que pudiese servir como instrumento musical, siendo todo un acontecimiento la presencia de algún gaitero, violinista (normalmente oficio de ciegos, que cantaban los romances para ganarse la vida así antes de la creación de la ONCE) o acordeonista


Existían entre mozos y mozas picardías y amoríos y la coincidencia de hombres y mujeres, unos deshojando o esfoyando, otros acercando o apurriendo, y otros enrriestrando, hizo que fuese severamente criticada por las autoridades eclesiásticas, por lo que se dictaron incluso drásticas disposiciones que, no obstante, nunca parece que se les hiciese mucho caso, si bien, el acudir a esfoyazas fue con el tiempo motivo en no pocos casos, de crítica social. El éxodo rural y el abandono del campo hicieron lo que no pudieron los poderes del momento, desapareciendo casi esta costumbre a no ser en determinados lugares y, principalmente, en algún trabajo de recuperación o rehabilitación de la fiesta. En este caso no lejos de aquí, en Navelgas se celebra todos los años el Festival del Esfoyón y del Amagosto, a principios de novimebre. Aunque se sigue plantado mucho maíz este se reserva ya básicamente al forraje y es molido por máquinas tractoras con toda su planta según lo recoge automáticamente. No obstante en algunas casas se enrriestran algunas panoyas para hacer alguna boroña de vez en cuando y para alegrar y decorar un poco el corredor de la panera, antiguamente toda llena, tapada por ellas


Así explica  Francisco José Rozada Martínez estas situaciones

"Esfoyazas y filandones congregaban en las casas a las gentes que -dispersas por barrios y quintanas de las parroquias- estrechaban lazos vecinales, hoy en una casa y mañana en otra. Las labores solían alargarse y, a veces, se daban pequeños incidentes entre mozas y mozos que la Iglesia -siempre vigilante para que se cumpliesen sus principios de rígida moral- pretendió atajar. De modo que, en 1782, las autoridades eclesiásticas y civiles se pusieron de acuerdo para frenar aquellas posibles situaciones que no encajaban en sus normas y costumbres. Así, se prohibió salir por las noches a esfoyazas y filandones, castigando a los que infringían la norma a cuatro días de trabajo en las obras públicas o al servicio de los pobres y, además, los padres de los mozos y mozas que contravenían estos principios debían pagar cuatro reales, cuyas penas se duplicaban si se reincidía. El obispo Pisador -en 1789- prohibió dichas juntas, ordenando a los curas de las parroquias que no las permitiesen. Y todo ello a pesar de que una cierta religiosidad estaba presente en la mayoría de las actividades, reuniones y actos de los vecinos de las parroquias pues, por ejemplo, en este caso concreto que nos ocupa, la “esfoyaza” solía concluir con el reparto de la que llamaban “garulla”, una colación de castañas cocidas, manzanas, boroña y nueces, junto con un vaso de sidra o de vino y, en la despedida, el dueño o dueña de la casa daba inicio al rezo de un padrenuestro que era secundado por los presentes"


La rueda de carro del país, con su estructura de "H", en la pared exterior de la bodega de la panera


Los patos, en medio de la carretera...


Cruzando como si nada...


Un poco en descenso contemplamos el caserío de Vega de Rey o Veiga Rei, con los bosques de El Conforcal a la izquierda


La tradición legendaria afirma que por aquí pasó un rey a hacerles probar con un sufterfugio a sus pobladores que estas tierras eran de su propiedad y patrimonio. La historia popular evoca esos aconteceres narrando que el monarca se presentó a caballo ante los vecinos, se posó de su montura, cogió un puñado de tierra y preguntó: "¿de quien es esta tierra?"... una estratagema para que los interpelados dijesen que era de él, tomando una parte por el todo


Tal vez se trate de una "contraleyenda" relacionada con la de los litigios entre la Puebla de Tineo y los frailes de Oubona, sobre qué tierras eran de ellos y cuales de la población, amparada por fuero real. Se dice que los monjes, que no podían jurar en falso, juraron en una ocasión en un pleito celebrando en una zona que reclamaban, que las tierras que pisaban eran del monasterio. Dado que sera inconcebible que personas pías mintiesen los vecinos cendieron pero, una vez hecho juramento y escritura, los monjes se descalzaron las madreñas dejando caer fuera la tierra que habían traído del propio monasterio, la cual estaban realmente pisando, no la del suelo


No tienen ambas tradiciones visos en absoluto de realidad aunque ya se sabe que toda leyenda posee un fondo de veracidad, en este caso los mencionados pleitos para discernir quien era el dueño de tal o cual lugar


Las ovejas en el prado


El pueblo se halla en una bella campiña.


Crece la hierba en los prados y al sur los altos picachos aún muestran las nieves de la última invernada...


Pasamos entre algunas casas de la carretera.


Nos arrimamos a esta, pues en zona rural el peatón ha de circular por la izquierda.


El perro viene a saludarnos. Al fiondo, a la derecha vemos, con sus altuas aún parcialmente nevadas, La Sierra de Fonfaraón, por donde va la famosa ruta de los hospitales. Un poco a la izquierda es El Panchón. En medio, oculto por la montaña, está El Palo.


 Un próximo reto será pasar esas montañas, bien por Fonfaraón, bien por los pueblos de abajo, la ruta que baja al valle del río Nisón, en Allande.


 Por aquí iremos saliendo de esta aldea de tan regias leyendas, campos de Las Veigas y Las Pedrosas.
 

Bonito hórreo en miniatura en medio del jardín.


Vamos ahora a Berrugoso, unas pocas casas al lado del Camino...


Subimos un poco de cuesta.


Un gato nos atisba en las huertas.


Seguimos en la carretera  TI-3.


Pasamos junto a un hórreo y un tendejón.


Y pronto salimos de Berrugoso


Llegamos ahora a Las Tiendas, un topónimo que tal vez haga referencia a algún antiquísimo poblamiento trashumante mas que antiguos comercios. No olvidemos que estamos cerca de las brañas vaqueiras


Al norte los altos de Campiello con El Picu Mul.leirosu, el más alto del concejo de Tineo/Tinéu (1.254 m.) al occidente


Pintoresca línea de chantas o lajas hincadas entre los campos y la carretera. Campos de Los Cuetos. Parecen un monumento o construcción megalítica, como los túmulos que encontraremos en aquella collada. Por allí en medio baja El Regueiru Chamazar


Pasamos al lado de la casa y subimos, dejando atrás el cruce a Sabadel, pueblo que a veces se empeñaban en poner en carteles y letreros "Sabadell" por su similitud fonética con la ciudad catalana


Atrás quedaron La Tiendas y sus maizales recién plantados, atrás queda un paisaje y adelante llega otro


Llegamos en este momento a una antigua necrópolis megalítica de 4000 ó 5000 años de antigüedad, testimonio de que alguien andaba ya por estos mismos caminos desde hace milenios...


Es el campo de túmulos de Campiello, ante La Sierra de Fonfaraón, donde hay albergues de peregrinos, bares con servicio de comidas, tiendas y alojamientos Casa Ricardo y Casa Casa Herminia


Quizás el más visible y evidente sea este situado juto en el mismo alto, al coronar la cuesta, a la derecha de la calzada.


El aprovechamiento agropecuario del territorio desde hace milenios ha hecho que su forma apenas sea visible a no ser que nos fijemos o vayamos sobre aviso, siendo una suerte que aún se conserven estos, pues sin duda en estos parajes hubo muchísimos más que desaparecieron. Básicamente se traataba de grandes estructuras de tierra y piedras que albergaban en su interior una cámara funeraria o dólmen, donde se realizaban las inhumaciones.


Estuvieron siempre a expensas de buscadores de tesoros, pues aparte de historias y leyendas sobre las supuestas riquezas en ellos custodiadas por seres mitológicos, lo cierto es que se hacían ofrendas a los difuntos, encontrándose numerosos objetos votivos, hachas de piedra, puntas de flechas, utensilios diversos y adornos, figurando entre ellos objetos de bronce y oro, pues aquellos pueblos ya dominaban el arte de la metalúrgia.


El "oficio" de buscador de tesoros, ayalguero o chalgueiro, pervivió hasta nuestros días. Ahora son los arqueólogos quienes investigan estas necrópolis de la que hay aún tantísimas que apenas han sido siquiera catalogadas en su totalidad, mucho menos las excavadas arqueológicamente.


El tema de los enterramientos en túmulos es sumamente interesante, puede decirse que prácticamente todas las culturas del mundu tuvieron en alguna fase de su historia este ritual, incluyendo las mismas pirámides y mismamente hasta los panteones de nuestros días. Es pues este uno de los muchos ejemplos que demuestran que estas sendas xacobeas fueron pasos naturales desde la noche de los tiempos, y vieron el transcurrir de culturas y civilizaciones mucho antes que se descubriese el sepulcro del Apóstol Santiago en Compostela


Este túmulo es un abombamiento del terreno que suele pasar desapercibido a la mayoría de los caminantes, pero desde él observamos una panorámica soberbia de una parte del occidente asturiano muy importante, el paso de las tierras de Tineo/Tinéu a las de Allande, con el mítico Puerto'l Palo en el horizonte y La Sierra de Fonfaraón, labrada hace milenios, durante la dominación de Roma, para sacar el oro de los astures como tributo a la gloria de los césares y augustos.


De nuevo las milenarias señales del Camino nos emocionan especialmente en estas tierras de leyenda. Aquí iniciamos la bajada al pueblo, admirando el gran circo de montañas que, desde A Serra los L.lagos y el Valledor, extiende su murallón en el horizonte, camino del norte, hasta El Picu Mul.leirosu, El Picu la Cerra y los de la zona de El Cuartu los Val.les, al noroccidente, ya junto a las sierras de Valdés y Villayón, una panorámica visual totalmente fantástica mientras bajamos al pueblo de Campiello