| Monasterio de Santa María la Real de Oubona y Sierra de Villaluz |
Luego de la inolvidable visita al antiguo monasterio benedictino de Santa María la Real de Oubona, retomamos el Camino yendo en dirección a los frondosos bosques de la ladera septentrional de La Sierra Villaluz, sobre el valle del río Deina o Regueiru Oubona, afluente del Bárcena, el cual a su vez forma parte de la cuenca del Ese-Esva, que desemboca en el Mar Cantábrico
Este primer tramo es además muy recto, aunque ya se ve al fondo una primera curva, siguiendo la sinuosidad de esta ladera
Sí se puede acaso oír el motor de algún tractor en la lejanía, o que alguno pase, muy ocasionalmente; también de vez en cuando una motosierra en época de las talas
Los árboles son altos y nos proporcionan una fresca umbría, que se agradece mucho en días veraniegos de sol y calor
El Camino hace aquí una curva cerrada a la derecha siguiendo la riega de este arroyo y pasando encima de él...
Entre la arboleda vemos un poco de paisaje en lontananza, prados de pasto y más bosque
Y, acabando ya la curva, empieza un poco de cuesta, muy liviana
A falta de otros lugares, algunas flechas pintadas en los troncos confirman que vamos por el buen camino...
Si bien no hay en principio pérdida posible el ver alguna señal jacobita cada cierto trecho garantiza que no nos hemos dejado ningún desvío atrás en algún cruce que no hayamos visto...
Otra recta bastante larga. Más allá del Camino árboles, arbustos y plantas forman una barrera vegetal selvática e infranqueable
"De Obona parte un camino secundario que pueden seguir aquellos caminantes o viajeros que deseen seguir la RUTA COSTERA, una vez cumplido el precepto y ordenanza real de 1222, que obliga al peregrino a pasar por Tineo y Obona. Esta senda comunica primeramente los dos cenobios benedictinos de Tineo, Santa María la Real de Obona, de donde se parte, y San Miguel de Bárcena donde se llega, o viceversa.Para ello, una vez abandonado el convento "del agua buena", en ascensión por la pista que conduce hasta la carretera asfaltada atravesando el pueblo y sus casas que van quedando a ambos lados, se recorta el alto de Penas Póntidas para luego descender en dirección a Murias.Es esta una aldea de 80 habitantes que residen en 25 de sus 36 casas. Una altitud media de 640 metros. Hay un establecimiento comercial al lado de la carretera que conduce a Bárcena, y una ermita dedicada a la Virgen de las Nieves.Murias fue parte del coto jurisdiccional de Obona; en el siglo XII se describía su entorno de este modo:"Primeramente la Pena de Fontanas y el Valle de las Cuevas y derecho al aro de Torzano y guarda el cordel a la fonte de Fontesilva y allí a la pena de la Bruilde y de allí al pasaje por los de Villaluz solían pasar a la Misa de allí al cordel darriva e derecho al lago de Anosín y de allí a la pena de Cotariello de allí a la Rubia de Folguerón e derecho arriba de las peñas de Abade y de allí al mozón de las Anizas y de allí derecho al Aro de Abaminas y desciende al río de vado de Faedo y río avajo y al carbayo de Trabe y de allí por camino de los cotariellos y de allí al mojón de Silviella y de allí al mojón de Vallado."Siguiendo la carretera vecinal, asfaltada, durante unos dos kilómetros, se alcanza Villatriz, aldea de unos 20 habitantes que residen en 6 de las 8 casas.Esta localidad, es la que se supone fue donde nació la madre de Adelgaster fundador del monasterio de Obona, hijo natural del rey Silo. En el documento fundacional del convento, su hacedor excluye Villatriz de los demás lugares que dio en dicha fundación, reservándolo a su hija Dña. Elo:"Totum ab integrum danus Deo; etmonasterio Sanctae Mariae de Obona, excepto Villatrice, que damus dña Elo"En el siglo XVI formaba parte del coto del monasterio.En Villatriz se venera a la Virgen de Belén donde tiene erigida una pequeña ermita de rústica construcción.De Villatriz ha de caminarse en dirección a la capital de su parroquia FRANCOS, en sendero descendente que atraviesa por entre las casas meridionales de este pueblo de 70 habitantes y de 25 casas."
"Francos fue población importante con monasterio pronto con monasterio propio y un nombre que muchos autores relacionan con el mismo tránsito jacobeo, pues existe la creencia de que esta población fundada por peregrinos francos. Se sabe que en 1214 era Arcipreste Pelagio Francés que aquí vivía.Francis se menciona en el deslinde que mandó hacer Alfonso IX en su visita al Monasterio de Bárcena, en el primer cuarto del siglo XIII. (...)Fue la iglesia parroquial de Francos una de las muchas donaciones que, en el año de 912, hiciera Fruela II a San Salvador de Oviedo. Por aquel tiempo la titulada de Monasterio de Santa María de Francos por lo que cabe pensar que era un templo importante que en aquel siglo X nada, o muy poco tenía que ver con lo que a partir del siglo XI serían los verdaderos monasterios.En el año 1214 Alfonso IX deslinda a Francos en Bárcena del Monasterio, en un acto en el que está presente el Arcipreste de esta Iglesia, Pelagio Francés; a partir de la Edad Media fue aneja de la parroquia de San Frechoso (San Fructuoso), constituyéndose en parroquia propia en nuestro tiempo."
En este ramal, tanto el hospital de Santa María la Real como el de San Miguel de Bárcena ofrecían hospedaje a los peregrinos. En cuanto a Adelgaster, si bien los documentos que lo avalarían como fundador parecen resultado de una falsificación, sí podrían revelar una fundación monástica bastante antigua, cristianizando un lugar de culto a las aguas, pues el río Deina revela ser un hidrónimo vinculado a Deva, 'divina', diosa céltica de la naturaleza, mientras que Obona u Oubona tendría que ver con el Aqua Bona o 'buen agua' de La Fonte del Matoxo, situada un poco más arriba del cenobio y cuyas aguas fueron muy apreciadas por el erudito ilustrado Benito Jerónimo Feijoo, Padre Feijoo, siendo canalizadas por los monjes hacia el cenobio, además de escenario de aparición de xanas, las ninfas asturianas
El castañar predomina ampliamente en este bosque; antiguamente sus frutos, caídos al camino, saciaron muchas hambres, pues al caer en suelo público se consideran y consideraban de uso público, según el derecho consetudinario. Los peregrinos que pasen en invierno se encontrarán con el suelo lleno de ellas, encapsuladas en su erizo...
Llega ahora otra pequeña cuesta. Esta zona recibe el significativo nombre de Los Carriles, que viene a significar 'caminos de carros', lo que da idea de la importancia que hubo de tener en el pasado pues hemos de tener en cuenta que no todos los caminos lo eran, solamente los principales
Con la apertura de la antigua carretera Oviedo-Villalba a mediados del siglo XIX, también llamada carretera de Galicia o carretera del Occidente, actual N-634, que desde la capital Asturiana iba a La Espina, bajaba (y baja a la costa) a la costa por Trevías y sigue por la marina occidental asturiana hasta Ribadeo, tomando rumbo a Vilalba, este viejo 'Camino del Interior' quedó en total segundo plano
Viendo entre troncos y ramas el cielo un poco más adelante se nos revela que falta poco para terminar la subida y salir del bosque, pero aún se prolongará un poco más...
Más adelante, la cuesta sigue hasta donde llega la vista...
También las ganas de dejar atrás alguna subida, aunque sea 'floja' como esta, parecen ponernos alas en los pies...
A nuestra derecha volvemos a ver Murias, con los campos de El Pontigo a su izquierda y, debajo, los de Las Pontizadas
Estos campos son resultado de una concentración parcelaria hecha "con el propio esfuerzo y exclusiva iniciativa de los vecinos en el año 1969", nos explica el Diccionario geográfico de Asturias. Ciudades, Villas y Pueblos. En la parte alta del pueblo se encuentra la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, cuya romería se celebra el domingo de Pentecostés
La cuesta va acabando y el Camino tiende a llanear al pasar bajo estos pinos, especie con la que se acometieron diversas repoblaciones a partir de 1946 según explica la Gran Enciclopedia Asturiana, aunque mayormente "abundan los restos de bosques de robles, hayas, castaños y abedules"
El Camino, siempre bello, se encaja entre un alto seto natural a la izquierda y otro castañedo a la derecha
"El avance de la repoblación forestal, la escasez de mano de obra libre que pudiera dedicarse al pastoreo y la general elevación del nivel de vida, han hecho desaparecer casi en su totalidad aquel ganado, aumentando en cambio el censo vacuno, el cual, más exigente en pastos de calidad, obligó a roturar muchos cientos de Ha. de monte bajo, convirtiéndose en excelentes tierras de labor y praderas artificiales; este proceso, llevado a cabo a partir de la década de los 60, ha aunado los esfuerzos de particulares y organismos oficiales...
En días claros puede reconocerse, más al norte, La Sierra Busmente, en Villayón, con su parque eólico de gigantescos aerogeneradores. Un poco más bajas son las sierras de Bullacente y Busecu
Enlazamos con otro camino y salimos a esta hermosa campiña de Villaluz. Al otro de los árboles que tenemos enfrente empiezan a verse también algunas casas de La Calea Riba
"Este ramal, que se corresponde con el camino histórico, pues era el que existía antes de la fundación de la Pola de Allande, no es aconsejable para peregrinos poco montañeros, pues atraviesa zonas altas, ventosas y despobladas"
El otro camino oficial sigue bajo la falda E. de dicha sierra por Samblismo, La Mortera, Colinas, Porciles y Chavadoira en dirección a La Puela/Pola de Allande, capital del vecino concejo de Allande, prosiguiéndose a continuación por el valle del río Nisón para subir El Palo en una formidable cuesta, reuniéndose allí con la Ruta de los Hospitales hacia Montefurao
Más al sur, es la Sierra los Llagos, que forma, como Montefurao y otras, un gran cordal montañero que discurre recto de norte a sur separando las cuencas de los ríos Negro, Ese-Esva y Narcea de la del Navia, al oeste, conformando una divisoria natural que ha hecho secularmente de transición lingüística y cultural entre el asturiano occidental y el astur-galaico, entre los astures pésicos de la antigüedad y los galaicos albiones, entre las viejas Asturias de Tineo y La Honor de Grandas...
Prado abajo a nuestra derecha vemos un poco mejor algunas de las caserías de esta parte de Villaluz que miran, al norte, hacia las montañas que hacen de límite con los vecinos concejos de Villayón y Valdés, cerca ya del mar
La capilla nueva, de traza bien diferente, la encontraremos cuando salgamos del pueblo a la izquierda, en dirección a la carretera de Piedratecha a L'Espín, la TI-3
Y este es el gran muro que cierra su finca, donde el Camino, en la suave bajada, hace un poco de curva a la izquierda. A la derecha hay otro muro, no tan alto
"La llegada al pueblo tinetense de Villaluz por el Camino de Santiago es de las que sorprende al peregrino por transcurrir a la sombra de un frondoso arbolado. Algo de lo que también presumen sus vecinos, que tienen un sello propio para estampar en las credenciales de los caminantes.
Jovino Rodríguez es el depositario del sello de la asociación de amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, en el que aparece el nombre del pueblo, pero su labor altruista con los peregrinos va más allá de sellar credenciales, ya que muestra su hospitalidad y ofrece su ayuda a todo el que lo necesite. "Les da de comer e incluso alguno se quedó a dormir en su casa", explica Manuel Fernández de su vecino, que prefiere quitarle importancia a sus actos y asegura que "la gente que viene es muy agradable y educada y puedo decir que tengo amigos en todo el mundo gracias al Camino"
Las anécdotas e historias de Jovino Rodríguez con los caminantes son numerosas. Desde haber tenido que llevar alguno al médico hasta atenderlos en su propia casa o permitirles asistir al parto de alguna de sus vacas e incluso participar en el proceso.
El Camino se convierte así en un soplo de aire fresco que reaviva una zona rural cada vez más despoblada. "Los peregrinos nos dicen que desde que emprenden la ruta en Tineo no se encuentran con nadie y tienen razón, porque cada vez queda menos gente por estos pueblos", apunta Rodríguez.
En el caso de Villaluz, ya hay varias de sus 16 casas deshabitadas y los vecinos aseguran que en la mayoría solo quedan una o dos personas. "Una pena, porque estamos en un pueblo que tiene una extensión muy grande de terreno, gran parte de él llano y bueno de trabajar", lamenta Fernández.
La ganadería fue siempre la principal actividad económica de la localidad. Cinco explotaciones se mantienen aún activas, pero "no hay perspectivas de futuro, en 10 años se prevé que queden solo dos", calculan los lugareños por la falta de juventud en el pueblo. Las razones no son fáciles de encontrar, aunque creen que existe falta de apoyo al mundo rural por parte de las administraciones. "No se promueve que la gente se quede y se instale en el pueblo; no necesariamente con una ganadería de vacas, hay muchas otras cosas que podrían tener futuro como invernaderos, granjas de gallinas... pero no se facilita la comercialización de los productos", expone Rodríguez.
Los de Villaluz reconocen que el Camino de Santiago podría ser un impulsor de nuevos negocios, pero para ello vuelven a recordar que se necesitaría gente joven. "Pasan muchas personas y preguntan si hay bar para comer o tomarse un café, y lo único que tenemos es una pequeña área recreativa que muchos utilizan para descansar y comer el bocadillo", explica Emilio Álvarez.
La ganadería fue siempre la principal actividad económica de la localidad. Cinco explotaciones se mantienen aún activas, pero "no hay perspectivas de futuro, en 10 años se prevé que queden solo dos", calculan los lugareños por la falta de juventud en el pueblo. Las razones no son fáciles de encontrar, aunque creen que existe falta de apoyo al mundo rural por parte de las administraciones. "No se promueve que la gente se quede y se instale en el pueblo; no necesariamente con una ganadería de vacas, hay muchas otras cosas que podrían tener futuro como invernaderos, granjas de gallinas... pero no se facilita la comercialización de los productos", expone Rodríguez.
Los de Villaluz reconocen que el Camino de Santiago podría ser un impulsor de nuevos negocios, pero para ello vuelven a recordar que se necesitaría gente joven. "Pasan muchas personas y preguntan si hay bar para comer o tomarse un café, y lo único que tenemos es una pequeña área recreativa que muchos utilizan para descansar y comer el bocadillo", explica Emilio Álvarez"
Área de descanso muy concurrida, incluso por los canes de las caserías, pues es su zona de encuentro y juegos, como era antaño de los vecinos, pues aquí estaba antaño su bolera, modalidad Bolo de Tineo, englobada en el Bolo Celta
El pueblo de Villaluz
Otorga el presente Reconocimiento a
Belarmino Ronderos Feito
por sus logros en el Bolo Celta-3 veces Campeón de España Individual-3 veces Campeón de España por parejas-2 veces Campeón del Mundo Individual-3 veces Campeón del Mundo por parejas-Medalla de Bronce al Mérito Deportivo España 1990
Villaluz, 28 de junio de 2020
"...sabemos que los bolos de Tineo han sido siempre el deporte autóctono de esta zona. Su práctica y afición siempre estuvieron unidas a la vida cotidiana de los habitantes de Tineo. Las boleras se ubicaban, en su mayoría, cerca de las iglesias, aprovechando la salida de misa para jugar una partida entre los amigos.
Con la emigración, muchos fueron los tinetenses que se llevaron con ellos esta modalidad, no sólo dentro de Asturias y del resto de España, sino también a Latinoamérica: Venezuela, México, Argentina...
Hoy en día, el juego de bolos de Tineo ha progresado, no sólo en cuanto a la mejora de las instalaciones, sino que además en la actualidad formamos parte de la Federación Asturiana de Bolos, por lo que ha dejado de ser una modalidad de unos cuantos amigos para convertirse en un deporte de alta competición.
Y gracias a toda esta historia: "De las modalidades de bolos existentes en Asturias, la tinetense es una de las más espectaculares y que más sorprende al que los contempla por primera vez".
"En esta modalidad, destaca sobre todo su abultado número de bolos, record no sólo en las modalidades y en los juegos de España, sino también de Europa.
Actualmente se practica en un espacio rectangular de 30 a 35 metros de largo por 10 de ancho. Dentro de este espacio se sitúan los siguientes elementos: la losa o losera, a unos cuantos metros del poyo, con una suave inclinación hacia la cueva, lugar donde se sitúan los bolos. Las dimensiones de la losa varían entre los 80 y los 130 cm. de largo por 50 ó 110 cm. de ancho. Se colocaba una piedra lisa, normalmente de río o cantera. La condición indispensable era que fuese lo más uniforme posible. Sin embargo, en el pasado las dimensiones se ajustaban a las condiciones del campo, que generalmente se encontraba al lado de edificaciones religiosas.
El poyo mide unos 40 cm. de alto. Es el lugar de tiro de la bola, que antiguamente también se trataba de una piedra, pero esta vez de mayor tamaño y no necesariamente regular. Se colocaban dos poyos, uno para los zurdos y otro para los diestros. Delante del poyo se abre una zanja de aproximadamente medio metro que se llama cueva y es el lugar donde caen los tiradores de tal forma que el brazo ejecutor quede a una altura similar a la de la línea de bolos.
A unos 25 metros por delante de la losera o losa se marca en el suelo una línea, la raya del 10, bien mediante una línea pintada en blanco o segándola más profundamente. Desde esta línea y a otros 4 metros, se coloca un muro de 6 metros de alto llamado la viga o cuerda, considerado el límite de la bolera, aunque como veremos en la forma de puntuación, esta viga tiene mucha importancia y en varias ocasiones se ha de rodear para recoger los bolos caídos.
En esta modalidad, destaca sobre todo su abultado número de bolos, record no sólo en las modalidades y en los juegos de España, sino también de Europa.
PUNTUACIÓN
La partida se juega a cuatro juegos de 50 puntos cada uno, y en ella se hacen dos tipos de tirada. Se puede jugar uno contra uno, por parejas o por equipos de cuatro jugadores.
La primera tirada se llama bajar y se hace desde lo alto del poyo al tiempo que el jugador se lanza dentro de la cueva. Cada bolo tirado vale un punto, salvo los que pasan de la raya del 10 que valen 10 puntos cada uno, y los que saltan la viga, que valen 50 puntos, y que, por lo tanto, conceden la victoria al participante. A estos bolos se les llama acabones, porque con ellos finaliza el juego. Es fundamental para poder contar estos puntos que la bola pase de la ralla del 10 o si no la tirada es nula y se denomina que la Bola queixó.
La otra tirada se llama subir, y se hace desde la viga lanzando la bola rodando por el suelo contra los bolos desde la línea de 10, valiendo un punto cada bolo caído. Si el jugador no tira ningún bolo, pierde la mano u orden de tirada, lo cual es muy importante en este juego, ya que se trata de ser el primero en llegar a obtener los 50 puntos. Por eso, antes de empezar, se sortea el orden de tirada que luego puede cambiar.
BOLOS Y BOLAS
Los bolos con los que se juegan son 20, pese a que antiguamente se jugaba con un número variable que dependía de las dimensiones de la losa.
Los bolos eran hechos de madera de haya o manzano, salvo en el caso de competiciones federadas que siempre son de encina, y tienen entre 15 y 18 centímetros de altura, 3 centímetros de diámetro y una circunferencia de 12 centímetros. Se tallan con un hacha, dándoles 6 lados, y la base cortada a bisela o un poco inclinada para que se sostengan bien sobre la losera. Su peso es de 200 gramos aproximadamente.
Las bolas estaban hechas de maderas muy duras, como el haya, encina o quebracho (árbol argentino traído por los españoles emigrantes), y generalmente torneadas. Su peso y diámetro varía en función de la mano del jugador que la vaya a usar. La necesidad de que tengan un peso alto obliga a practicarles un agujero, en el cual se echa plomo fundido, con lo que se lastra y el peso de la bola aumenta. En la actualidad esta operación ya casi no se realiza, pues se hacen de fibra de plástico con plomo en el interior. En las competiciones federadas se prohíbe el uso de bolas de mayor diámetro que 35 cm."
"El rey del bolo celta se niega a abdicar. Tras una temporada en la que las lesiones le impidieron rendir al máximo nivel, Belarmino Ronderos ya tiene entre ceja y ceja un objetivo: pelear todos los títulos importantes de bolo celta. Aunque a priori pueda parecer imposible que un jugador de 51 años aspire a lo máximo en un deporte en el que la fuerza y el pulso son condición indispensable, este pronóstico no puede aplicarse al considerado mejor jugador de la historia de la modalidad, según la opinión mayoritaria en el mundo de los bolos.
Tenía apenas cuatro años cuando su abuelo Belarmino Feito, del cual heredó el nombre, le inició en una práctica que además de darle innumerables satisfacciones deportivas y personales, se convirtió en su forma de vida. «Tengo dos vicios en esta vida: el tabaco y los bolos, pero si tengo que escoger no dudo, me quedo en la bolera», reconoce el afamado campeón natural y residente de la localidad tinetense de Villaluz.
Mino, como es conocido por todo el ambiente bolístico, comenzó como todos los grandes de este deporte. Al principio se dedicaba como el resto de guajes a armar los bolos para que los mayores tirasen y así ser recompensados con el lujo que suponía poder tirar una bola en unas canchas que por aquel entonces rebosaban de actividad entre concursos y retos. «Era lo que había y para poder jugar había que esperar turnos interminables», recuerda el campeón.
Esos modestos comienzos dieron paso después a continuos entrenamientos que iban incrementando el nivel de juego de Ronderos. Al mismo ritmo que el bolo de Tineo, como se conocía la modalidad antes de fundirse con las prácticas gallegas en el bolo celta, iba poco a poco avanzando desde el carácter de juego popular al de deporte.
Fue entonces, entre finales de los ochenta y comienzos de los noventa, cuando Mino pasó a formar parte del memorable equipo Caja Rural que tantos éxitos individuales y colectivos obtuvo en sus años de existencia. De ahí pasó a formar parte del equipo ovetense Hotel Vetusta para luego pasar a la Peña La Oteda, donde actualmente continúa con su carrera.
En todo ese largo trayecto, que compatibilizó con su trabajo en una explotación ganadera de su propiedad en Villaluz, los títulos no dejaron de llegar, incrementando el tamaño de las vitrinas de su casa. Tres campeonatos de España individuales logrados en los años 95, 98 y 99 y dos por parejas en el 95 y el 99 son los que dieron prestigio nacional al lanzador que vivió el momento más álgido de su carrera cuando se impuso en el Campeonato del Mundo celebrado en Asturias en 1999, sacándose la espina de la final perdida cuatro años antes frente a José Emilio el de Zardaín y sumando este triunfo a otros tres de rango mundial por parejas en 1995, 1996 y 1999.
Trece años después, aún recuerda cómo vivió los días previos a la disputa de una final que suponía para él una segunda oportunidad. «Me pasé ocho días de concentración en Oviedo entrenando todo el día», rememora a pesar de que descarta que tuviera ánimos de revancha. «Sabía encajar las derrotas tan bien como celebrar las victorias», puntualiza.
Aunque el mundial individual fue sólo uno de los cientos de éxitos deportivos del jugador, supuso el primer paso de su elevación a leyenda de un deporte que por aquel entonces vivía una época dorada en cuanto a número de grandes campeones. Su éxito fue reconocido por el Ayuntamiento de Tineo, por los gobiernos regionales de Sergio Marqués y Vicente Álvarez Areces y por la Federación Española, que lo nombró mejor jugador de la historia de la modalidad en 2009. Sin embargo, afirma que el premio que más ilusión le hizo en su día fue la medalla de bronce al mérito deportivo que recibió de manos del entonces ministro Mariano Rajoy. «Estar sentado al lado de deportistas como Di Stéfano, Kubala o Manolo Santana me puso la piel de gallina», declara el tinetense.
De todos modos, asegura que son muchas más las cosas que le han dado los bolos a lo largo de su vida. Si bien es cierto que fue recibido por Juan Carlos I al conseguir el mundial y jugó codo con codo con el Príncipe Felipe durante la entrega del premio de Pueblo Ejemplar a Navelgas en 2003, sus recuerdos más agradables están orientados a otro tipo de actos. «¿Quién me iba a decir a mí que desde Villaluz iba a ir a jugar a los bolos a sitios como México, Buenos Aires o Caracas?», se pregunta el admirado deportista, que no dudaría en volver algún día a visitar a los cientos de amigos que hizo durante sus desplazamientos deportivos.
Es tal la repercusión deportiva y mediática que tuvieron en su día sus principales triunfos que se ha elevado su figura a la de mito del bolo celta, hasta el punto de ser reconocido como mejor jugador de todos los tiempos estando aún en activo. «Es la perfección técnica tanto lanzando como birlando», asegura el presidente de la Federación Española de Bolos y ex campeón del Mundo, José Luis Boto, quien durante muchos años fue compañero de Ronderos. «Gran parte de mi palmarés se lo debo a haber jugado junto a él», asegura un Boto que no escatima en elogios hacia él. «Tuve la gran fortuna de ser vecino y de la misma generación que él», añade el dirigente federativo.
Nostalgias aparte, Mino Ronderos tiene muy claro que aún tiene muchas cosas que hacer en el panorama bolístico y espera volver a pelear este año por estar entre los mejores. «Nunca he bajado del octavo puesto en los regionales y nacionales y mi intención es seguir ahí por muchos años», dice el de Villaluz, sabedor de que para ello tendrá que prepararse a conciencia. «A estas edades hay que cuidarse y jugar con mucha cabeza», indica.
En cuanto a sus rivales, tiene muy claro que los jóvenes Jovino Peláez, compañero de peña de Mino, y Manu Fernández (Peña Compastur) son los principales jugadores a tener en cuenta en la actualidad. «Son unos fenómenos, pero no deben descuidarse», señala a la vez que muestra su opinión sobre ambos. «Manu juega con el corazón, mientras que Jovino lo hace más con la cabeza, por eso este último suele imponerse en las finales entre ambos», reflexiona el veterano deportista, que si las lesiones se lo permiten en los próximos años continuará dando motivos para dejar huella en la memoria de generaciones y generaciones de aficionados bolísticos para los que es considerado todo un referente."
Sobre dos hierros se ponían calderos, bidones u otros recipientes para cargar agua. El caño, herrumbroso, parece que lleva mucho tiempo también seco
"Localización EspadañaAño fundición 1715DescripciónNos encontramos ante una interesante campanilla, fundida en 1715 por un fundidor ambulante de identidad incierta, llegado a Villaluz por encargo del vecindario –y del clero– de la aldea. Los textos inscritos en la campana, de un marcado componente localista, evidencian que fue la comunidad local quién dictó al fundidor las inscripciones que habría de contener su creación. Así, la campana es dedicada al "S CHRISTO DEL AMPARO", el patrón del pueblo, y a "S BARBARA", santa con conocidas atribuciones protectoras. A continuación, los comitentes de la campana dejan constancia de su obra, en una cartela separada de la inscripción dedicatoria: "HICIERONLA SVS DEBOTOS". En el otro extremo el fundidor incluyó una crucecilla sobre pedestal, que desde lo alto de la capilla protege a Villaluz de todo mal.
tercio (T) (Dos cordones)
"* S CHRISTO DEL AMPARO S BARBARA ANO 171S"(Dos cordones)Medio (M) (00) Cruz sobre pedestal)
(06) (Cartela) "HICIERONLA * / SVS DEBOTOS"Medio pie (MP) (Tres cordones)
Toques tradicionales de campanas
Como es costumbre en estas tierras, el vecindario de Villaluz solamente balanceaba la campana, tirando de la cadenilla que colgaba del extremo de su palanca. Así, dependiendo de la fuerza ejercida sobre la cadena, la campana podía balancear libremente o bien, solamente dar algunos badajazos controlados, con que podían producirse otro tipo de señales (toques de difuntos, alarma, etc.).Toques actuales de campanas
Conserva sus usos tradicionalesYugo
Yugo de madera históricoEstado actual
El valor material de una campana traspasa los límites de la antigüedad del vaso. Los accesorios que se le instalaron a la campana tras ser fundida son parte integrante –e importante– de la misma. De hecho, mucho más que el vaso de bronce, la instalación de la campana nos habla de los usos que se le confiaron y, por lo tanto, de las formas de comunicación que el vecindario de Villaluz se dio. Pues bien, esta campana conserva buena parte de la instalación que le fue dada tras su fundición en 1715. La campana conserva su antiguo yugo de madera y el badajo original, pieza de forja, como el resto de elementos metálicos del conjunto.
En lo respectivo a la conservación actual, la campana se encuentra en buen estado, pese a las mellas naturales que en ella han dejado las inclemencias de la intemperie. No necesita, por lo tanto, más que de eventuales revisiones, en que se revise la estabilidad del conjunto.
Mecanismos de toque
Palanca metálica de cuyo extremo cuelga una cadena, para balancear la campana desde el interior de la capilla.Instalación
La instalación es tradicional y debe ser conservada para proteger la sonoridad y otros valores culturales. Cualquier mecanización deberá conservar estas cualidades, reproducir los toques tradicionales y permitir los toques manuales."
"Nada que ver con muyer o mucher alguna, como se verá. En asturiano las voces mutsar, mutseras, mutsariego, mutsarina, mutsidoiro, mutsieros, mutsía, mutsida..., hacen referencia 'a lo blando, al mullido', aplicado a carnes, suelos, tipos de piedra, forros... y muetse, mutsiona, amutsegar, es siempre relativo a la blandura, la humedad, la flojedad de algo. (...)El Picu Musteirosu (...) está en Tinéu, en el curso alto del río Navelgas, sobre La Cerezal, L'Acebedal y Besapié. Es zona de terreno húmedo arriba y piedra mutsar (silicio, oxiza). Toda la zona de Mutseiroso es de piedra arenisca menuda, grava, un tanto grisácea, que se deshace en prolongados pedreros sobre Bustantigu, casi hasta las riberas del río en algunas laderas. (...)LA ETIMOLOGÍA. La voz latina mollis ('flexible, blando'), aplicada a un tipo de suelos, por la naturaleza quebradiza de sus piedras: mala para caminar."
"El rey magno fue el primer monarca en tomar medidas para establecer fundaciones hospitalarias en los nacientes itinerarios de peregrinación a Compostela por Galicia y Asturias. Lo que algunos consideran el primer hospital para peregrinos se creó en el 883, durante su mandato, en Villarmilde -Asturias- en la vía que enlazaba Oviedo con el santuario compostelano. Es el itinerario seguido con probabilidad por el propio monarca y por sus antecesores desde Oviedo a Compostela. Coincide en gran medida con la actual ruta del Camino Primitivo a Santiago, así conocida por ser la más antigua de las vías jacobeas."
A la subida L'Estoupoy la baxada de Nerael galán perdéu la capala moza'l mantón de sedaVaqueiru casa las fichasqu'agora tienen el sereque nun son yerbas del campuque volvan reverdecere
Es el barrio de La Carretera, como hemos dicho, donde el bello paisaje compensará el asfalto, repetimos también
A lo lejos y al norte son las sierras que hacen de frontera con Valdés, donde se concentran buena parte de las brañas vaqueiras, no en vano es allí, en Aristébano, donde se celebra el famoso Festival Vaqueiro y de la Vaqueirada desde 1959
El Camino es en sí mismo un mirador desde el que se contempla, a grandes rasgos, la que será nuestra ruta hacia Fofaraón y El Palo
"Alguno de sus vecinos cree que el nombre viene por la presencia en sus tierras del Monarca asturiano Fernando (¿II?), y que quiso recordar a sus vasallos que estas tierras eran de su potestad, de ahí su nombre que ahora también los carteles indicadores lo transcriben en la lengua vernácula La Veiga'l Rei. En esta localidad existe una ermita dedicada a San Remigio, de construcción rústica"
Más a lo lejos seguimos viendo La Sierra Calcabo con El Picu Formigueira de Fonfaraón y El Picu Panchón sobre El Palo, con El Picu Mosqueiru a su izquierda. Un poco más abajo y más cerca es El Picu Corona (908 m), que como el anterior marcan la frontera con Allande
Una tercera ruta interior hacia occidente, la Senda Rierana de la Barca del libro de Rafael Lorenzo, pasa de términos tinetenses a allandeses algo más al sur de El Buñu, por Tamayanes, tras recorrer las riberas del Narcea y montes aledaños
Recalcamos una vez más, este gran paisaje compensa el tramo de carretera que vamos a tener que caminar hasta más allá de Campiello y L'Espín, pero eso no quiere decir que no vayamos bien atentos a ella, sobre todo ahora que nos acercamos a la curva antes de Casa Morán
Ahí tenemos El Picu Cimeiro y, a la derecha, El Picu Caborno; entre ambos hay un collado, La Portiel.la (pronunciar portietsa), que da paso a La Paradiel.la, al otro lado del Picu Tableiros que, al ser más bajo, queda 'camuflado' por el Cimeiro. Ahí están los restos, un montón de piedras, del primero de los antiguos hospitales de peregrinos que existieron en lo alto de esas montañas
A la izquierda de esta foto vemos en la lejanía las casas de San Blismo y, un poco a su derecha, entre dos bosques, los prados de la Solana, donde se separan las rutas del camino a La Puela/Pola de Allande y el de la Ruta de los Hospitales, que sube por la ladera de La Espina, la loma que, entre los altos del Picu'l Cuernu y El Picó, sube de Borres/Bourres (en medio de la foto)
Conocí un pastor en monte, na costera del Picu Mul.leirosu
hai una montonera d'años. Yo yera un novatín inda
pero llevaba de la mano la soledá. Alcuérdome que me dixo
que pel hibierno na cabana, cabe'l fueu, había vagar abondo
pa pensar na vida. Pienso agora nes manes del pastor, engarabíes
pol fríu de munchos iviernos, caleciéndose al amor del llar.
Cierra los güeyos y ve como s'aparten les imáxenes del día
en viniendo otres, duces o terribles, d'otru tiempu, que lu acompañen.
Ye un bierzu coloráu, que fixera so padre pa él, que yera un nen;
ve una casa que quema, que quema y depués, más tarde,
ve'l mundu convertise n'andamios y carpinteiros que xiplen, allegres,
Adios muchachos; ve bueis xuncíos; ve homes segar
praos de nublina; ve un barcu, ta viendo'l mar y la ciudá de L'Habana
y l'amanecerín del 2 de marzu de 1940; ente los rescualdos
mira la bataya de l'Ebru, caballos al avance, aquellos soldaos alemanes
en Tinéu, alredor d'una pipa vino, cantando un cantar mui triste.
Hai munchos años conocí un pastor, hai munchos años. Dicíame
que pel iviernu, na cabana, había bien de tiempu pa pensar na vida.
Yo yera un novatín inda, pero llevábame de la mano la soledá.
Aquí cerca tenemos a la vista algunas casas de Sabadel, que "disfruta de una excelente laboría donde se practicó la concentración parcelaria en 1962 (declarada de utilidad pública el 31 de octubre de 1960 y con proyecto aprobado el 2 de abril de 1962) que fue, junto con las de Villapró y Borres, pionera en Asturias de tal mejora", apuntan
Allí se encuentran la ermita de Santa Cruz y dos casas-escuela, una de 1914 y otra de 1968. Como curiosidad podemos señalar que, durante un tiempo y dada su similitud toponímica con la ciudad catalana de Sabadell, en los letreros indicadores aparecía con elle al final. El 2 de enero de 2015 la corresponsal de La Nueva España Demelsa Álvarez escribía de ello en Sabadel reniega de la elle:
"Como si de un pueblo de Cataluña se tratase, la localidad tinetense de Sabadel de Troncedo aparece escrita en su cartel de bienvenida como Sabadell de Troncedo. Ante la posible divergencia de escritura se encuentra su vecino Sabadel de Navelgas, aunque en este caso el cartel respeta la pronunciación y se mantiene con tan sólo una ele.
Los habitantes de la zona no tienen dudas al respecto, Sabadel se pronuncia con una ele al final y así debe representarse gráficamente. "El cartel se puso hace 14 ó 15 años, cuando se hizo la carretera, y todos nos preguntábamos cómo nos ponían el nombre de la ciudad de Barcelona cuando nuestro Sabadel es con una ele solo", relata Carmen Menéndez, que asegura que el nombre del pueblo toda la vida se pronunció y se escribió con una ele. Pero entonces nadie se quejó, y así quedó el cartel. Aunque hay otros por la zona con una sola "l".
Para la filóloga tinetense Mónica Rodríguez también está claro cómo debe escribirse el nombre de la localidad: "Sabadel no se escribe con elle porque esa grafía es la adaptación que se hace de la ortografía al idioma catalán; la elle final hace referencia a una pronunciación que tienen los catalanes y que no compartimos los asturianos, por lo que no tiene sentido que se aplique esa grafía aquí".
Rodríguez explica que es habitual que diferentes topónimos coincidan y se repitan en las diferentes regiones del país "porque vivimos en un dominio romance y, evidentemente, hay palabras y nombres que se comparten, pero lo que pasa es que cambia la manera de pronunciarlos y la forma de representarlos también".
La razón que esgrime la filóloga para explicar por qué aparece en algunos lugares escrito Sabadell de Troncedo, como es el caso de la señal de indicación del pueblo, es porque "en toponimia no existe ningún tipo de criterio y en función de la persona que se encargue de realizar los carteles transcribe los nombres como considera, sin seguir ningún tipo de regla". Es por este motivo, un error, asevera Rodríguez, que en un mismo territorio pueden existir los mismos nombres propios escritos de diferentes formas, lo que considera "una adulteración de la toponimia". Recientemente, Tineo ha aprobado en el Pleno municipal un informe de toponimia, que está pendiente de oficializarse. En su elaboración han participado diferentes filólogos, entre ellos Mónica Rodríguez que asegura que en el documento "se recogen las correcciones pertinentes y Sabadel viene transcrito de acuerdo con la pronunciación de los habitantes de la zona".
Según la filóloga, la etimología de Sabadell y Sabadel es claramente la misma, sin embargo, "cambia la adaptación y adecuación que se hace al idioma". Tanto en el estudio realizado por el catalán Joan Bastardas sobre el nombre de los días de la semana en la onomástica catalana, como en la publicación de toponimia asturiana de Xosé Lluis García Arias se hace referencia a que el nombre de Sabadel o Sabadell viene del término latino "Sabbatellus". Se trata de un nombre propio, derivado de un día de la semana, en este caso el sábado (sabata en latín después de la influencia del hebreo) y cuya terminación -ellus pertenece a un antiguo genitivo que indica la relación de posesión entre una persona y un territorio. "Lo que quiere decir que estamos ante el nombre de una persona que poseía un territorio y le da su propio nombre", comenta Rodríguez."
"Tierras en barbecho parece que fueron las llamadas La Binada, Las Binadas, Les Binaes, a juzgar por un documento del siglo XVIII en que se dice “... hay tierras de secano que llaman de vinada que producen trigo o escanda un año y descansan al siguiente...” (...)
En realidad, etimológicamente, hay que partir del participio del latín vulgar *BINARE en el origen del asturiano actual abinar ‘dar una segunda mano al campo sembrado’, operación agrícola que se efectúa después de sallar’. Es posible que toponímicamente binada se pueda explicar como ‘tierra que se siembra al segundo año’.
Un poco de curva entre Casa Santiago y Casa Morán. Por lo común, antes que ver a un coche, camión, tractor... oiremos su motor, por lo que siempre recomendamos estar bien atentos aunque el tráfico sea mayormente escaso
Luego llega una recta con mayor visibilidad, también en bajada
En su libro Tineo en la senda Compostelana nos habla de "Casa Ovidio, donde dicen los lugareños hubo antaño una especie de Venta o posada", que tal vez se refiera a esta también llamada Casa Morán
Nada hace revelar a simple vista que esto fuese una antigua venta y taberna, pero obviamente habrá pasado por las pertinentes reformas a lo largo del tiempo
Un poco más adelante, las señales de tráfico nos indican que pasaremos a Vega de Rey (Veiga), parroquia de Samartín de Semproniana. Al fondo, al final de la recta, vemos alguna de las primeras casas
Así la conocimos nosotros hasta hace unos años, con unas panoyas o panochas de maíz colgando y un cartel muy revelador que proclamaba su historia
Un letrero en el corredor de la panera nos informaba:
TABERNA DE ARRIEROS YCAMINANTES 'CASA MORAN'DATA DE 1.929
Y aquí pasamos frente a los árboles ornamentales de Casa Santiago, con su seto tan artísticamente podado
La casa figura como la nº 1 de Vega de Rey, según esta no menos artística placa. Admiramos el jardín al pasar
La tradición legendaria afirma que por aquí pasó un rey a hacerles probar con un subterfugio a sus pobladores que estas tierras eran de su propiedad y patrimonio. La historia popular explica que el monarca se presentó a caballo ante los vecinos, se posó de su montura, cogió un puñado de tierra con la mano y, mostrándola a la concurrencia preguntó: "¿de quien es esta tierra?"... una estratagema para que los interpelados dijesen que era de él, tomando una parte, la tierra que tenía en su mano, por el todo, la tierra del pueblo en general












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