Eres el Peregrino Número

domingo, 26 de enero de 2014

EL FREISNU, DEL VALLE DEL NALÓN AL VALLE DEL NARCEA (ASTURIAS)

Santuario de El Freisnu, desde el Camino
Cruce en La Venta: de frente a El Freisnu a la derecha al albergue de peregrinos
Cuando subimos de la villa de Grado/Grau a El Freisnu tenemos, antes del gran recuesto final, un cruce de caminos en La Venta: la ruta como tal empieza aquí una subida directa pero a la derecha tenemos un desvío a San Xuan de Villapañada, en concreto a la iglesia, tras de la cual está la escuela antigua, actual albergue de peregrinos.


Por ese desvío se va a la iglesia, que vemos desde las inmediaciones de La Venta, tras de la cual (a la derecha de la foto) se ve la antigua escuela, que es en la actualidad albergue de peregrinos.


Los peregrinos, tanto si han hecho escala en Grado/Grau, como en el albergue de Villapañada, continúan su periplo en tierras del conceyu moscón en La Venta, antigua venta posadera y caminera de pastores y arrieros, entre ellos los artesanos caldereros del bronce, fabricantes trashumantes de objetos metálicos que venían desde Avilés y aquí se asentaron, casándose con mujeres del lugar y formando familias que, con el tiempo, abandonaron el oficio y se dedicaron a ser excelentes tratantes de ganado, conservando no obstante la antigua jerga gremial calderera para estos nuevos menesteres: el bron



Pues bien, en La Venta, dejando a la derecha el desvío al albergue y la iglesia de Villapañada comenzamos nuestro trayecto final hasta las alturas de El Freisnu y su histórico santuario mariano, paso de los valles del Nalón y sus afluentes a los del Narcea, cuenca fluvial puerta del suroccidente asturiano, la cual empezará al otro lado de las montañas.
 


Inicio de la subida desde La Venta a El Freisnu.


Al suroeste en días despejados la panorámica llega a las montañas del Monsacro y el Aramo, así como, má cerca, las colinas que ocultan el valle del río Sama (Sama de Grao) primero y, justo después y más altas, las que caen al valle del Trubia, otro importante afluente del Nalón.


Justo debajo de nosotros son las verdes laderas qeu caen hacia el pueblo de La Llinar.


La Llinar, concentrada entre praderas verdes y bosquetes, donde, citando una vez más a Álvaro Valdés Díaz y a su obra sobre los caldereros de Villapañada, se registran en 1690 dos hermanos aquí casados, caldereros y naturales de Miranda, en Avilés, quienes podrían tener que ver con la llegada de este oficio y su jerga al pueblo.


Aunque desde bastante atrás, otro investigador de la tierra moscona, Álvaro Fernández de Miranda, hace referencia a otros dos caldereros que vivían aquí, ya en 1558.Sea como fuese, lo cierto es que la famosa venta por la que acabamos de pasar tuvo que ser un lugar en el que parasen estos artesanos trashumantes, favoreciendo sus relaciones, contactos y casamientos con la vecindad del entorno.


En la subida a El Freisnu pasaremos por Casa'l Tico, también vinculada a los antiguos caldereros de Villapañada. Por allí sube el Camino.


Dejando atrás la casa.


Un poco más arriba La Pelona.


La Pelona, otra quintana al lado del Camino.


Ya se percibe la cercanía de la cima...


Aunque aún nos aguardan unos cuantos pasos antes de llegar arriba...


Más castañedos...


Intenso verdor...


Curva en la ruta.


Castañas en el suelo.


Ahora casi nadie las recoge pero fueron base alimenticia durante el siglos. Hasta el pote era de castañas.


Al oeste, La Tronca, encima de Los Fornos. Montes del Picu Curueza y El Picu Guilera.


Luego de una curva bajo las ramas de los castaños, otro poco de cuesta arriba...


Y allá adelante en lo alto, a la derecha de la Casa'l Carteru, vemos bien la torre del santuario de Nuestra Señora de El Freisnu, de honda tradición romera en toda la comarca.


Pasamos junto a la ropa tendida. Se dice también hubo una vieja posada caminera pues el topónimo La Venta lo delata


En dirección a la casa.


Y al lavadero.


Está en buen estado y parece que aún tiene algo de uso. Hay tendedero y pinzas. Se pegan avisos.


 Remontada final hasta El Freisnu.


Cuesta arriba hasta el santuario.


La cuesta se acaba aquí, frente a esta casa que hace años tuvo bar. En este lugar  nos cruzamos con El Camín Real de La Mesa, que desde Babia y León viene por toda esta dorsal montañosa en dirección a la costa asturiana, encontrándose aquí con el Camino Primitivo. Nosotros nos dirigimos a la derecha.


Llegamos así a El Freisnu.


Aquí, en el paso del concejo de Grao al de Salas empieza la bajada al valle del Narcea vía Doriga y Cornellana. El Camino sigue de frente cuesta abajo pero, si tenemos tiempo, merece la pena conocer el santuario de El Freisnu.


El Freisnu es muy importante por su devoción romera y su historia, estando además enclavado en plena cresta de la montaña, en un lugar que domina buena parte del centro de Asturias.


Levantado en una estratégica encrucijada, el santuario de la Virgen de El Freisnu está situado en la misma frontera entre los conceyos de Grao y Salas, la secular "raya" geográfica de las "Asturias de Oviedo" y las "Asturias de Tineo", como se citaban en los documentos de época. Este collado separa además las cuencas fluviales de los ríos Nalón y Narcea, y en él el templo se erige su vez en un altozano que da vista a estos montes y valles.


Por eso El Freisnu era una gran referencia para los peregrinos que venían de regreso de Santiago, en ruta a las Reliquias de San Salvador en la catedral ovetense, como fue muy común en muchas épocas.


Y es que desde la cruz situada enfrente de la gran torre que guarda el acceso principal, en un amplio terreno y mirador, se llegaba a ver en días claros la torre de la catedral de Oviedo/Uviéu, actualmente tapada por los edificios de Bellavista.


Pero sí es verdad que se reconoce bien la capital asturiana y todo el trayecto desde el Naranco hasta aquí. Incluso, con muy buena visibilidad, quizás podamos distinguir hasta las agujas de Los Picos d'Europa


La Peña Llampaya está a la izquierda de la foto. Por su falda sur va de Paniceres a Llampaxuga y baja a Lloriana, La Bolguina y Fabarín el Camino. Por allí pasábamos en los primeros kilómetros de ruta al salir de la capital astur.


La iglesia más antigua, un desaparecido santuario del siglo IX, estaba precisamente donde ahora se levanta esta gran cruz de piedra con inscripciones, pues el que ahora vemos es producto de las reformas y ampliaciones de los siglos XVII y XVIII, así como de serias restauraciones posteriores.


Su ubicación en lugar tan señalado, un poco al sur de La Cabruñana, por donde iba otro ramal jacobeo y donde existió otra de aquellas célebres malaterías u hospitales de leprosos, hizo que esta posición fuese disputada en tremendos combates durante la Guerra de la Independencia, padeciendo su estructura las graves consecuencias de aquellas batallas.


Aquí, además del intento infructuoso de parar a la columna del mariscal Ney, posteriormente hubo otros combates, pues en sucesivas incursiones los franceses utilizarían el templo como baluarte contras los asaltos de las tropas de Bárcena y Díaz Porlier El Marquesito.


Álvaro Fernández de Miranda nos habla en su Historia del Concejo de Grado de "la paga del francés", que era como se conocía la pensión vitalicia de las viudas de la francesada.

El Picu Curuoza, testigo también de los episodios bélicos aquí acontecidos.
 Juan Menéndez Arango, por su parte, en su artículo Por el Camino de Santiago: desde El Fresno a Cornellana, pubicando en el Nº1 de la revista Salas en el Camino, también nos informa de las batidas que por aquí realizaban las partidas carlistas de los generales Gómez y Sanz, perseguidos por las tropas liberales, así como de las trincheras próximas, estas de la guerra civil, en El Picu Curuoza.

 
Menos cruentas aunque a palos, acababan las romerías con las disputas vecinales de los mozos de los pueblos que aquí tienen su límite, unos dando vivas a Grao y otros a Doriga (Salas). El mismo investigador nos dice que el templo fue quemado por los franceses y reconstruido en 1863.
 

El actual tiene forma de cruz latina, con entrada a la nave central por un pórtico con tres arcos de medio punto, uno a cada lado de la base de una gran torre del campanario, verdadero torreón cuadrado que se ve a gran distancia.


A los lados hay sendas capillas laterales con otros pequeños pórticos, sostenidos por columnas. Detrás está la Casa Rectoral hay un edificio que podría haber servido para hospedar a los romeros que acudían antaño desde muy lejos.


En el interior, si tenemos ocasión de entrar, nos encontramos a la patrona de estos tan emblemáticos parajes, la Virxen del Freisnu, Nuestra Señora del Freisnu, de multitudinaria romería el 8 de septiembre, el mismo día que La Santina de Covadonga. Se trata de una copia de la anterior, original, que desapareció. Allí, si miramos para el Retablo Mayor, entre otras imágenes, veremos la de San Miguel, también con fiesta a él dedicada, a finales de ese mismo mes de septiembre. Retablo de importancia es el de San Antonio, conmemoración con oficios religiosos celebrada en junio. De especial devoción es también el Cristo, a la derecha del altar. Estos retablos, barrocos, guardan el testimonio del pasado de estos lugares, son elementos de un patrimonio que, dejando aparte las creencias, libres, y las maneras de pensar, libres también, de cada persona, forman parte de la herencia histórica de todo un pueblo, sitios especiales, de muchas vivencias y recuerdos, también añoranzas, de generaciones enteras, pues en El Freisnu historia y presente se funden en un abrazo, historia hecha piedra, tierra, teja y madera, símbolo del Camino de Compostela.


Vista de la cara norte de El Freisnu.


Vista hacia El Picu Tablas y la quintana de Requeixada. Un poco más al norte, apenas un par de kilómetros, hay albergue privado de peregrinos en La Cabruñana, otro histórico paso secular y natural por estos legendarios puertos de montaña.


Si subimos a visitar la iglesia de El Freisnu regresaremos unos metros al cruce en el que el Camino, ancho y pedregoso, inicia una bajada, junto a unas torres de alta tensión, es El Camín del Morriondu o de los Morriondos, entrando de esta manera definitivamente en el conceyu de Salas, por la parroquia de Doriga, bajada al pueblo de San Marcelo o Samarciellu.