Una lastra es una piedra plana, grande, lisa, que aparece sobre todo a flor de piedra, como las grandes lajas o louxas pizarrosas tan comunes tanto en las montañas como en los acantilados, por eso es un nombre que ha pasado a la toponimia de numerosos lugares, tanto de costa como de interior, tal que aquí, en A Lastra, pueblo cabeza de la parroquia del mismo nombre en el concello de Baleira, al que hemos entrado, procedentes de A Fonsagrada, por A Degolada
Por lo tanto, la entrada a A Lastra se efectúa por las casas que vemos a lo lejos, en el mismo collado, cuando el Camino, tras subir el fuerte y largo repecho de A Costa do Sapo, llega al pueblo
Más allá del Alto de Cerredo aún somos a reconocer parcialmente
A Serra do Acevo, paso de Asturias a Galicia por El Camín Grande, al norte de Pedras Apañadas (1.202 m), su máxima altitud
El Parque Eólico da Carba se prolonga hacia el sur por el Monte das Penas de Ferreira, donde está el
Miradoiro de San Mamede, atalaya sobre estos valles cerca de la aldea de este nombre, en la parroquia fonsagradina de Vieiro
Más al sur está A Serra de Foncuberta y, aquí abajo, el castro galaico de O Castrón, en Carballoguidín, parroquia, también fonsagradirna, de Freixo, otro de los recintos fortificados que vigilaban estos caminos y pasos naturales hacia el interior de Galicia y, de allí, hacia Asturias, los cuales se cruzaban con otros que, de norte a sur, comunicaban la costa con la meseta a través de los puertos de la Cordillera Cantábrica
Aún más al este y en días muy claros llegamos a reconocer los formidables picachos de la Sierra del Valledor, en Asturias, y otros puertos de la Cordillera Cantábrica
El concello de A Fonsagrada y la histórica Terra de Burón han quedado ya atrás, pero seguiremos viendo sus puertos y serranías durante un buen trecho más, cada vez que miremos al este
Caminamos pues, subiendo muy suavemente por esta curva eliminada de la
carretera de Lugo, cuya construcción se demoró muchísimo, pues se dio por terminada en 1894, habiendo arrancado las obras en 1877 en el barrio lucense de A Chanca según proyecto de 1866. Esta curva se eliminó en las obras de mejora de su calzada realizadas entre 2005 y 2009
Dejamos a la izquierda el cruce con la LU-P-0408 y seguimos la curva yendo ahora hacia la derecha, con el Alto da Fontaneira, al que pronto subiremos, en lontananza, al oeste
Y esta es la fachada del antiguo Bar A Lastra, con su rellano de aparcamientos. Al ser el primero del pueblo era donde solían parar todos los peregrinos tras la agotadora subida de A Costa do Sapo
Siguiendo la curva de la carretera pasamos delante del antiguo bar, dando vista al fondo a la subida al Alto da Fontaneira, donde llegaremos a algo más de 900 metros de altitud, lo cual, tras la ascensión por A Costa do Sapo, requiere un considerable esfuerzo
Luce vistosas y coloristas flores la fachada del antiguo bar, bien orientada al sur. Pronto llegaremos al Xestoso, que es actualmente, insistimos, uno de los pocos que vamos a encontrar en esta etapa 'clásica' de A Fonsagrada a O Cádavo
El Bar Xestoso es la segunda casa a la derecha al final de esta curva, donde volveremos al trazado actual de la LU-530, la cual dejaremos al final del pueblo por el Camín da Rodela (estamos en zona del gallego oriental donde predominan los diminutivos en
ín más que en
iño en la
fala popular)
Por allí se sube cerca de la cumbre de O Picato (935 m) y, frente a la Pena da Vieira, llegaremos al Alto da Fontaneira por el Penedo Apertado, donde nace, al otro lado de la sierra, el río Neira, de ahí el topónimo Fontaneira, 'fuente del Neira'
Si nos fijamos, veremos el Camino subir (arriba a la izquierda) entre las arboledas cercanas al puerto. Se sube pasando por la casa que vemos aquí entre los árboles (a la derecha)
A la derecha del collado es el monte o Pico da Fontaneira (1.003 m), que cierra por el oeste el valle del Rego de Salgueiro, que nace al pie del Penedo Apertado
Por allí abajo son los campos y arboledas de A Granda y O Salgueiro. A la derecha vemos la recta de A Lastra con la boscosa ladera sur de A Pena Chorosa al fondo
Bajando suavemente, nos dirigimos a la carretera de Lugo bajo la ladera meridional de Os Penedos Oscuros en esta Serra da Lastra. Observemos cómo la vegetación va creciendo en la pared rocosa resultado del trabajo de desmonte efectuado para ensancharla en 2005-2009
Las sierras nos recuerdan que, aún adentrándonos en Galicia, no se han terminado todavía las etapas 'montañeras' tan emblemáticas del Camino Primitivo, las más duras pero que hacen de él todo un símbolo
Recibe el Rego do Salgueiro las aguas del Rego da Valiña, que nace enfrente, en la ladera de ese nombre. Más al sur es el Monte da Pasada (962 m), nacimiento del Rego do Muíño 'molino'
Ahí está A Serra de Albaredo con A Pena do Monteiro (874 m), As Peneliñas (807 m), el Alto da Modorra (738 m) el Alto do Castelo (747 m) y otros montes en los límites de Baleira y A Fonsagrada que, no lo olvidemos, es el concello más extenso de Galicia
Y a la izquierda, la ladera occidental de A Pena Escrita, topónimo que hace referencia a antiguas inscripciones, acaso petroglifos prehistóricos, como los descubiertos en el Alto de Cerredo, o marcas que se tenían como tales. Entre los árboles está el cementerio y discurre la carretera LU-P-0408, que comunica con Freixo
En Freixo, barrio de A Eirexa, se encuentra la Casa da Fonte, de turismo rural, señalizada en este cartel
El proyecto de construcción de la carretera de Lugo hasta la frontera con Asturias por A Fonsagrada se publicó en 1866, once años más tarde aún era una obra pendiente en el Plan de Carreteras de 1877, con ciertos cambios respecto al original. Por entonces empezaron los primeros trabajos en el barrio lucense de A Chanca, en una fase preliminar que se dio por concluida en 1880
Las obras se prolongaron casi veinte años, con la pertinentes protestas por demoras y perjuicios, dándose por finalizadas en diciembre de 1894. La nueva carretera permitió el paso de grandes carros y carruajes, lo que facilitó que se estableciesen las primeras líneas regulares de viajeros con la Casa Arrieta de Lugo, si bien el trayecto hacia A Fonsagrada se dice que duraba tres días, lo que no deja de extrañarnos porque andando puede hacerse en dos
Pero esta tardanza se acabará con la llegada de vehículos a motor. Según recoge Vanesa Bran para el periódico
El Progreso del 28-6-2018, a principios de 1912 el semanario
El Eco de Burón anunciaba la llegada, para el mes de junio del servicio de automóviles de Balbino Fernández Boado, con el que se podría ir a la capital lucense y volver en el día, una gran novedad, pues en el carruaje de caballos, como se ha dicho, se tardaban tres:
"Va a ser un hecho, al fin. La salida de esta villa será a las seis de la mañana, para llegar a Lugo a las nueve. Y saldrá de Lugo a las tres de la tarde, en viaje de regreso (...). Ahora se podrá hacer el viaje en un día, con bastante tiempo para despachar cualquier negocio. Lo cual, como fácilmente se comprenderá, no es poco, ahorrando tiempo y gastos"
Ya en la LU-503 propiamente dicha caminamos por el arcén en esta recta de bastante buena visibilidad llegando ya al
Bar Xestoso, uno de los escasos negocios hosteleros, de tienda-bar, que encontramos en el trayecto de A Fonsagrada a O Cádavo, tengámoslo en cuenta a la hora de pensar en paradas y en necesidad de abastecernos de comida o tomar algo en este itinerario de unos 25 kilómetros con bastante montaña
Cuando se abrió esta carretera, como es natural, se abrieron posadas y mesones en los pueblos por los que se la hizo discurrir, muchos de esos negocios eran nuevos y otros sucesores del antiguo camino real. El transporte y desplazamientos en caballerías, tanto en carros como en mulos y caballos, pervivió muchas décadas, incluso con la llegada de vehículos a motor, y lo mismo podemos decir para quienes iban andando, muchas veces vecinos yendo y viniendo de ferias y mercados
De ahí viene que algunos tramos del viejo camino que supusieran un atajo siguieran empleándose para dichos desplazamientos y, por ello, el Real Hospital de Santiago de Montouto, sin ir más lejos, pese a una larga decadencia que ya había empezado en el siglo XVIII, estuvo en servicio hasta una fecha extraordinariamente tardía, no concretada en año exacto pero que sí se sabe aconteció en la Guerra Civil
Una franja ajardinada recorre este margen de la carretera hasta llegar a la entrada del Bar Xestoso. Unos metros más abajo y cercano a la iglesia estaba Casa Miranda, que yo conocí en 1993. Años después estuvo cerrado, reabrió con el auge de las peregrinaciones y cerró de nuevo en torno a 2020.
El Bar Xestoso está a un nivel más bajo que la carretera y, enfrente de la entrada, hay una explanada donde se instala la terraza
Si queremos hacer parada en él y tomar o comprar algo dejaremos la carretera en esta rampa que baja a la izquierda
Desde esta lugar hay una excelente vista de A Lastra y sus casas concentradas a lo largo de la carretera y, seguidamente, por un tramo del viejo camino que sube por O Picato Arriba, el Camín da Rodela
Como es lo habitual, en torno a la iglesia se dispone el cogollo principal, donde hay incluso algunos edificios con cierto aire urbano, como pronto vamos a ver, alguno de los cuales fueron tiendas y mesones en su tiempo
Los mismos pueblos por los que pasaba el camino antiguo fueron por los que pasó la carretera, por lo que no se vieron afectados, como otros, con el cambio del flujo del tráfico de gentes y mercancías, sino todo lo contrario, de ahí que se hiciesen casas nuevas o se reformasen muchas de las anteriores
No obstante, y aunque era un fenómeno que había surgido anteriormente, incluso con la emigración a las Américas del siglo XIX, el éxodo rural despobló en buena medida estas poblaciones sobre todo pasada la posguerra, dirigiéndose muchas gentes a las ciudades, de España y del extranjero. Un fenómeno, el de la pérdida de población, que aumentó exponencialmente por entonces y que continúa en el presente
En la rampa, tenemos también esta barandilla que hace de este lugar un estupendo mirador hacia el pico y el Alto da Fontaneira, así como hacia el frondoso y densamente arbolado valle del Rego de Salgueiro, con los bosque de A Granda a nuestros pies
"
Bebidas frías y calientes, refrescos, vinos, cervezas, licores, cafés, infusiones, bocadillos y pinchos" es la referencia que del Bar Xestoso nos ofrece la web
Páxinas Galegas. Tengamos siempre presentes que estos bares de pueblo nos ofrecen un servicio inestimable pero que no son un restaurante al uso ni una cafetería del centro de una gran ciudad, ni tampoco un gran supermercado, por lo que hemos de estar más de contentos de lo que nos pueden ofrecer dentro de sus posibilidades. Algo que resulta evidente pero de lo que no todo el mundo es consciente
Entramos en un lugar gratamente acogedor, con amplia barra que llega de la entrada hasta el fondo. En
esmicaminodesantiago encontramos esta amplia reseña:
"La mejor parada de la etapa A Fonsagrada-O Cádavo, por no decir la única, ya que no encontramos nada más abierto de los dos o tres sitios que quizás puedas encontrarte, por lo que es parada casi obligatoria.
¿Qué te encuentras en este sitio? Pues simplemente un pequeño bar, humilde, de los que destilan “bar de los de antes”, sin lujos ni nada que lo haga destacar, salvo su ubicación, que eso si es un lujo, ya que está justamente al final de la “terrible” cuesta del Sapo. Y quizás no destaca por su limpieza y comodidades, pero tampoco lo necesitas, ya que está bien atendido, tienen cerveza fría o lo que quieras beber, el trato es inmejorable, productos gallegos auténticos, relación precio/calidad excelente, y aunque no tienen gran cosa ni variedad para comer salvo tortilla, algún bocadillo, alguna ración o frutos secos y patatas que te ponen con la consumición, aún así se agradece tomar y picar algo y descansar después de semejante subida, ya que te lo ofrecerán con verdadera franqueza.
Una alegría encontrar este bar después de subir la jodía cuesta del Sapo. Si puedes o quieres haz una paradita, tu cuerpo te lo agradecerá".

En
laconada.com dicen por su parte: "
Picoteo do bo: queixo pais, chourizo da casa e salchichón comprado cortado gordo. Todo coma ten que ser".
Vista desde la barra del bar hacia la puerta de la cocina. Por supuesto disponen de sello para la credencial del peregrino. Compartimos de uno de estos caminantes jacobitas, Julio Alcobendas Martínez, sus impresiones a partir de la salida desde A Fonsagrada, con parada en Paradavella y también aquí, recogidas en
Algaete somos tod@s:
"El mismo despertador de todas las mañanas, el trajín de mochilas desde las 5:30..., cuando consigues conciliar un sueño un poco profundo suena mi propia alarma.
Sueños confusos entre microcabezadas, y pequeños despertares, entre los ruidos de los demás y los propios que intentas evitar, eso o que ya estamos en tierra de meigas...
Ha llovido por la noche, y sigue lloviendo bien por la mañana, la lluvia es muy fina, de hecho comenzamos a andar en medio de una niebla.
Ayer el albergue estaba prácticamente lleno, hoy al recoger mis botas veo que apenas quedan media docena aparte de las mías, se acaba de descifrar el secreto de por qué soy de los últimos en llegar a los albergues, por una ecuación lógica, si salgo de los últimos no puedo llegar de los primeros...., pero, a quien se le ocurre salir de noche ???
Desayuno una napolitana con un café en el último bar del pueblo, me están fallando los croissants.
Mantengo conversación con el grupito de Alicante, Serafín y Pedro, eran tres, pero su compañero tuvo que abandonar ayer.
Me cruzo con otro grupo donde hay otra cara conocida veo a Cat, la canadiense, cada vez que la he visto le cuesta reconocerme, me estaré quedando hecho una sílfide y por eso se despista...
Vamos avanzando hacia los valles que ayer vi por debajo de Fonsagrada, la lluvia es insistente y racheada, ves jirones de nubes pasar delante de ti.
Subimos con la sempiterna compañía de la carretera, que se delata por el ruido del tráfico, nosotros caminamos en plena naturaleza.
Con la niebla se pierden las referencias y después de una tendida cuesta alcanzamos un alto con una ermita y los restos bien conservados del hospital de Montouto, es como un pequeño poblado protegido por un muro y totalmente abandonado...
Estamos a nivel de una línea de molinos, que no vemos sino que intuimos por el ruido de sus aspas, las nubes siguen Posadas en torno a nuestro y siguen descargando.
Bajamos casi en picado al valle donde una aldea tiene una taberna, es como un oasis en la mitad de la etapa.
Es la hora del almuerzo, pero paso de largo aunque me hubiera apetecido una cervecita, pero está saturado de peregrinos al refugio de la llovizna, no hay sitio para descansar ni para pedir, y para estar de pie quieto, prefiero continuar andando.
Siempre entrando y saliendo de bosquecillos, de vez en cuando descubro algunos hórreos, grandes y cuadrangulares, muy asturianos aún.
Las vacas no son rubias asturianas, ya son rubias gallegas, se les nota mucho en el acento.
Dentro de unos de esos preciosos túneles verdes, se comienza a ascender sin ninguna piedad, es un km largo de intensa subida, estamos en la cuesta del Sapo, se debe de llamar así por llegar arriba con la lengua fuera y los ojos desorbitados.
El final de la cuesta desemboca en la carretera, muy cerca del pueblo de A Lastra, allí busco el bar y me tomo la cerveza que no me tomé abajo y además, un buen plato caliente de caldo gallego para ver si entro en calor.
De poco sirve..., el caldo estaba muy rico, pero todo el sudor se me ha quedado frío y pegado a la camisa..
En fin es lo que toca hoy...
Salgo del bar y comienzo a andar cuando más vuelve a llover, no recordaba que aún quedaban más cuestas que subir hoy, creo que de un año a otro ponen cuestas nuevas.
Estamos ya inmersos en los rompepiernas gallegos.
Hago el último tramo acompañado de Pedro y Serafín, los de Alicante, se me hace más llevadero y distraído, charlamos un buen rato ya en los últimos toboganes descendentes antes de llegar a, O Cadavo.
Ellos tienen el albergue Porta Santa y yo el San Mateo...
Nos emplazamos a tomar algo, si se tercia, y deja de llover luego por la tarde..
Pues no sé terció tomar nada con los alicantinos, pero me he llevado la alegría de coincidir con Josep, ayer no le vi en Fonsagrada y pensaba que ya le había perdido...
Hemos cenado juntos, previa invitación de Juan el colombiano, de unas cañas...
Ha sido un momento que creo que ambos hemos agradecido..., además hoy he sido invitado a todo ..
Me tocará corresponder...
Como barómetro de otoño, doy fe de que está aquí!!!, primero nos barrió una borrasca por Hospitales, ayer toda la salida de Fonsagrada y hoy además viene una de esas que tiene nombre propio, Aitor se llama la sorpresa.
Dejando Asturias atrás, a sus Xanas y Anjanas....me encomiendo a las meigas...que haberlas...hailas!!!"
Al extremo de la barra la parte más de tienda, donde podremos comprar algo de suministro, pues si no llevamos nada y a no ser que reabra alguno de los bares cerrados en lo que queda de trayecto, o abra alguno nuevo, no habrá otra posibilidad, pues hasta el momento de escribir esto tampoco había ni máquinas de vending. Una de las características del Bar Xestoso son sus cestos y cuencos repletos de cacahuetes dispuestos a lo largo de toda la barra
Saliendo del bar subimos la rampa por la que hemos bajado y retomamos ruta, reemprendiendo la marcha
Avanzamos por el arcén de la carretera, al principio ancho pero que luego se estrecha en esta recta. La casa de la derecha conserva en su fachada de la planta baja las argollas a las que se ataban antiguamente las caballerías
Esquivando en lo posible la cercanía la tráfico los peregrinos han hecho sendero a base de pisar la banda verde existente a la izquierda del arcén
A la derecha seguimos viendo las paredes rocosas verticales resultado de los trabajos de ensanche de la LU-530
Al llegar a esta curva se han colocado estos pivotes verdes, con bandas reflectantes, para evitar que los conductores se arrimen demasiado al arcén, paso de los peregrinos
Al pie de la carretera vemos este gran caserón estilo casa-bloque con cuadras en la planta baja y, arriba, la vivienda
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Tiene también una pequeña buhardilla en el bajocubierta. Cubierta esta hecha de lajas o luoxas de pizarra, como es lo habitual aquí
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Esta es la puerta del henar o pallar, sito en la bajocubierta o desván. Su colocación aquí permitía meter la hierba directamente del carro que la transportaba. Naturalmente esto se hacía cuando no había apenas tráfico en la antigua carretera
Durante décadas, los únicos vehículos de paso fijo fueron los autobuses de línea desde Lugo, los cuales no andaban tampoco a demasiada velocidad, no solo por capacidad propia sino por que la carretera de entonces tampoco permitía acelerar demasiado
Otra cubierta de pizarra que en la cumbrera, muestra el sistema de hacerlas encajar una a continuación de otra en forma de 'V'. Aquí el espacio para caminar se estrecha un poco, no salgamos a la calzada pero tampoco nos acerquemos al borde izquierdo, pues tiene caída en desnivel importante respecto a la finca donde están las casas
Grandes bloques de piedra separan el arcén de este borde, formando una banda pétrea. En esta otra finca hay varios árboles ornamentales, entre ellos un espléndido teixo 'tejo'
Seguimos em bajada y el arcén parece ensancharse un poco más. Aquí se acaba este balizamiento con pivotes verdes de plástico
Casa de estilo más residencial a nuestra izquierda, con balaustradas, terraza, escaleras y rosal
Los vecinos, al sol y a la sombra, ven pasar a los peregrinos camino de O Cádavo
La parada en el Bar Xestoso es una excelente excusa también para descansar un poco más y acometer la subida que nos aguarda hacia el Alto da Fontaneira. Nos acercamos así al que podemos considerar el centro del pueblo, en torno a la iglesia
Arriba a la derecha está la antigua escuela que, en desuso tras la concentración escolar a partir de la década de 1970, ha pasado a ser vivienda. En el esquema de estos edificios, de mediados del siglo XX, abajo estaba el aula propiamente dicha, donde los cursos estaban mezclados, ayudando los mayores a los más pequeños, según el sistema educativo imperante, mientras que arriba era la casa de los maestros. Antes de esta debió de haber otra escuela aún más antigua en otro lugar del pueblo
Al lado del mojón se ha colocada un banco de madera que también invita a sentarse al pasar
Apoyadas en esta vieja parede de piedra, numerosas louxas están dispuestas para cuando se precise reparar alguna cubierta de casas, cuadras u otras construcciones
Las hay de distintas formas y tamaños que ya se irán 'unificando' a la hora de colocarlas según usos y necesiades
Tras el muro va a llamarnos poderosamente la atención este hórreo de tejado 'industrial' -placas onduladas- a dos aguas. Posiblemente se trate de aún arreglo improvisado de lo que fue una cubierta a cuatro aguas que es la habitual en los hórreos de la zona oriental de Lugo, similares de los de Asturias
Cuesta abajo, en la finca, árboles frutales y ornamentales. Poco más allá empieza el bosque de A Granda
Nos parece reconocer al sur la aldea de Serra, al pie del Alto da Modorra (738 m), un topónimo que pensamos puede ser transformación de
medorra, que es como se llama por aquí a los túmulos o enterramientos prehistóricos megalíticos, del Neolítico y Edad del Bronce, bastante abundantes peses a los milenios transcurridos, la desaparición de muchos y el destrozo de muchos más, A lo lejos divisamos A Serra das Pandas y A Serras de Louxas
Testimonio de aquellas épocas podría ser también el topónimo Pena Escrita (877 m), no infrecuente y que puede hacer referencia a antiguas inscripciones, como las de los petroglifos del Alto de Cerredo, o que se tuvieran como tales. En caso de serlo harían referencia a marcas territoriales de límites de pastos, grupos humanos, etc. No en vano por ahí pasa la frontera con el concello de A Fonsagrada, a cuya parroquia de Freixo pertenece Serra
Entre los árboles reconocemos las casas del Bar Xestoso y del antiguo Bar A Lastra, las primeras del pueblo, por donde acabamos de pasar
Las cumbreras y aristas de la cubierta de este otro caserón presentan otra solución habitual, se rematan en teja árabe
Otro soberbio edificio de piedra, como de piedra es la escalera que sube al hórreo que acabamos de ver
Sus pés o pegollos, los pilares que lo separan del suelo, son de madera y se levantan sobre bloques de piedra. La losa superior, colocada en horizontal, es llamada tornarratos, pues evita que los ratones entren adentro, despensa y granero que garantizaba, como un 'seguro de vida', la supervivencia de una familia campesina
La carretera serpentea atravesando A Lastra, abajo empezamos a ver la iglesia parroquial de San Xoán, advocación más empleada en las fundaciones o posesiones de la Orden de Malta, al principio conocida como de San Juan de Jerusalén por su primer hospital de peregrinos, construido en Tierra Santa, origen de la Orden que luego sería de Rodas y de Malta, según sus sucesivos emplazamientos de sede haciendo frente a la expansión turca
Otra vista del mismo caserón que acabamos de ver pero esta por su parte posterior, con entradas a la vivienda y a la cuadra
Al fondo, un
cabanón, empleado también como cuadra,
porqueira, almacén o lo que se precisase
A la izquierda, una de las casas de traza más urbana, acaso incluso indiana, de A Lastra, con una balaustrada que recorre la parte superior, donde hay una gran terraza en su cubierta
Antaño, los viajeros, arrieros y peregrinos entre ellos, eran atendidos en el celebérrimo Mesón de Ana María. Hasta hace unos años abría sus puertas Casa Miranda, que vemos un poco más abajo, antes de la iglesia

Dejamos a la derecha el camino que comunica con el lugar de O Sollío, perteneciente a esta parroquia y situado más allá de Pena Chorosa (1.011 m)
Casa Miranda fue otra de las paradas de peregrinos para comer o avituallarse más empleadas en esta ruta hasta su cierre, siendo renombrada además por su
gastronomía tradicional gallega y famosa por sus cenas-baile vecinales. La echamos mucho en falta en este, reiteramos una vez más, itinerario escaso en tascas y tiendas mixtas
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La carretera dibuja aquí una 'S' mientras sigue bajando, salvando así el paso junto a la iglesia, de la que vemos su cabecera. Destaca su gran espadaña de un solo vano para una sola campana
Otra casa de estilo urbano-indiano con balcones de hierro forjado y cubierta de pizarra con cubierta y aristas de teja árabe
En su momento se dejó en piedra vista a imitación de las casonas tradicionales de la zona, que carecían de revoque. En su esquina derecha el arcén se estrecha notablemente, por lo tanto mucha atención a los coches que vienen de frente
A la derecha, la entrada al que fue el aparcamiento de Casa Miranda, otro de estos caserones de A Lastra de planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas
Fijémonos en la gran flecha amarilla colocada en la pared del piso superior, entre ella y la iglesia hay un rellano en forma triangular y asfaltado
Conserva los grandes letreros de cuando tenía tienda y bar, siempre hemos pensado que tal vez se conservasen con la esperanza de una reapertura
Al fondo, un portón comunica con las demás dependencias de la antigua casa labrega, de tejado a dos aguas y louxas encajadas en 'V' formando su cumbrera. Observemos asimismo la chimenea, cubierta de pizarra
Es muy llamativa también la gran cantidad de vanos existentes, nada menos que tres puertas en la planta baja mas una gran ventana. Encima de la central balcón saliente de forja y dos ventanas a los lados. El la fachada lateral derecha hay tres ventanas en cada planta
Sin duda esto obedece a haber sido bar y mesón, además de a reformas posteriores según las necesidades y gustos de cada época
El arcén se ensancha frente a Casa Miranda y, antes de la iglesia, hay una explanada con un murete a manera de cierre de la finca
Otro precioso balcón que mira al valle y a las montañas que lo circundan, empezando por la de A Fontaneira tantas veces referida y mencionada
Y a la izquierda, A Pena Escrita, en el extremo meridional de A Serra da Lastra, con el Alto da Modorra y la sierra del mismo nombre en lontananza
Aquí abajo, A Granda, valle del Rego de Salgueiro 'sauce', A Valiña y O Muíño, todo entre bosques y plantaciones de coníferas
A Serra da Modorra cierra el valle por el oeste y el Alto do Castelo (747 m) por el sur. Allí el río hace un ángulo recto al este y empieza a ser llamado río do Castelo. Más a lo lejos es A Serra das Pandas con los Altos de Castonsa (752 m) y el Pico de Barreiros (818 m). También divisamos Restelo (961 m)
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Foto en verano con una plantación de berzas en este mismo campo. Aquí reconocemos mejor el curso de Rego de Salgueiro y vemos los campos más agostados. En días muy claros pueden reconocerse las montañas de A Serra dos Ancares, extremo occidental de la Cordillera Cantábrica y donde se unen Galicia, Asturias y León
Y, mirando a la izquierda, estas son las casas que acabamos de dejar atrás: fijémonos en la cantidad de ventanas, cuatro por planta, en la fachada de la casa de la balaustrada antes mencionada. Las vistas merecen la pena
Otra vista, de frente, de Casa Miranda, de buenos recuerdos siempre para quien esto os escribe. Aquí a la izquierda, por ejemplo, hubo en tiempos una marquesina de cristal...
Fue nuestro 'albergue improvisado' la tarde del 24-8-1993, cuando apenas había albergues. Por suerte para dormir nos abrieron luego el polideportivo de O Cádavo. Dormimos en él nueve peregrinos, algo increíble en esa fecha en nuestros días. El albergue público de la capital del concejo no se inauguró hasta años después
Hoy en día, donde estaba la marquesina, detrás de la sacristía adosada a la cabecera de la iglesia de San Xoán, hay unos contenedores. Aquí, sin necesidad de cruzar la carretera, seguimos avanzando por el margen derecho, hacia esta fila de casas
La estructura actual de la iglesia parece deberse a una reedificación casi completa en el siglo XIX, acaso cuando los bienes de la Encomienda de Portomomarín de Orden de Malta fueron desamortizados, o posteriormente (pasaron al Estado en 1836 y fueron subastados en 1841), así como a reformas posteriores, la última a principios del siglo XXI. Es de planta rectangular y de estilo popular. Sus muros, revocados, son de mampostería y sillería, empleando tanto granito como pizarra y dispone de una cubierta a dos aguas de pizarra
La parte delantera, donde está la entrada principal, sí ha sido dejado en piedra vista como vamos a ver ahora
Varias ventanas proporcionan luz natural al interior. Del templo anterior conserva exteriormente la disposición este-oeste de las iglesias y santuarios medievales: la cabecera, que alberga el altar, orientada al amanecer, y la portada al anochecer, colocación de marcado simbolismo
Carece de pórtico pero es posible que en algún momento lo hubiese tenido, pues un murete de piedra cierra un espacio de planta trapezoidal, casi cuadrada, en su parte delantera
Antiguos mesones y fondas son ahora viviendas, una de ellas con un hermoso balcón galería orientado a la carretera y con vistas a la iglesia. Las galerías acristaladas se generalizaron a partir sobre todo de las dos últimas décadas del siglo XIX con la expansión de la industria del vidrio
Observemos el buzón de Correos que hay en la pared de la planta baja, con un banco que nos ofrece buen asiento y multitud de plantas y flores en varios tiestos
Estos cierran aquí la antigua entrada en una bella composición que se asemeja a un pequeño jardín
Sigue ahora un tramo de acera delante de las dos casas siguientes, las últimas de esta fila
Según avanzamos vemos también a la derecha el frontal de la iglesia parroquial de San Xoán da Lastra que, como hemos dicho, está a piedra vista sin revocar
"
El núcleo de A Lastra -también con iglesia sanjuanista- es un típico asentamiento de media montaña formado en torno a una vía de gran tránsito y onde el caminante encontraba refugio en distintos mesones, posadas y pallozas", escribe el historiador jacobita y filólogo
Ricardo Polín en el folleto-guía
Camino Primitivo a Santiago de Compostela. De Asturias a Galicia por el Camino Primitivo
Una portilla de hierro forjado guarda el acceso a su pequeño campo delantero, junto al que languidece lo que parece fue un espléndido
teixo
Monte arriba es el Penedo Eiros, en A Serra da Lastra, al sur de Os Penedos Oscuros (1.055 m)
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La espadaña y otros elementos parecen ser resultado de la rehabilitación realizada a principios del siglo XXI, aquí tenemos el
teixo cuando estaba en todo su esplendor. En la campana, según la inscripción que puede leerse dice:
JHS MARIA Y JOSE 1888
Juan Mª dela Sota me hizo
LUGO
El retablo es neoclásico, de principios del siglo XIX se dice, presidido por la imagen del patrón, San Juan Bautista, datada en 1941, otra de San Francisco de Asís, santo muy relacionado con el Camino pues fue peregrino a Santiago, de 1719, y una más antigua, de la Virgen con el Niño, del siglo XV
Entre el Penedo Eiros a la derecha y A Pena Chorosa se extiende el valle del Rego da Bouza. Más a la izquierda está O Chorco
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| Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán |
Vista del valle desde las inmediaciones del campo de la iglesia. Detrás de A Pena Chorosa es el Pico Ribón (1.048 m)
Salvo que vayamos a visitar la iglesia, si es que la encontramos abierta, no hay necesidad de cruzar la carretera y podemos seguir siempre por el margen izquierdo, cuando con acera y cuando con arcén
La carretera LU-530 hace un poco de curva a la izquierda en suave descenso hasta las últimas casas de A Lastra
Al llegar aquí, casi al final de la bajada dando vista a O Picato y el Alto da Volta Grande, tomamos el ramal de la izquierda, dejando el trazado actual de la LU-530
Se trata de otra de las antiguas curvas de la carretera de Lugo eliminadas con la mejora de la vía y su trazado entre 2005 y 2009, por la que vamos a caminar unos cuantos metros en llano
Pasamos delante de otro de esos caserones que jalonan el itinerario caminero por A Lastra. Fijémonos en la gran escalera lateral que comunica con la planta alta

Por su disposición, estructura y por el rellano que tiene enfrente tal vez sea otro de los antiguos mesones de antaño, de los tiempos de la primera carretera e incluso del
camín real
Es de mampostería con sillería en los vanos. Como los anteriores ni tiene revoque ni parece haberlo tenido
Caminamos en llano y un mojón a la derecha indica seguir de frente curva adelante
Según informa la placa, estamos a 135, 877 kilómetros de la compostelana Praza do Obradoiro
Atentos ahora pues, enfrente de esta casa y antes de volver a salir a la carretera tomaremos el camino que sale a la izquierda, hacia aquel grupo de casas
Es el Camín da Rodela, que sube a O Picato, podemos decir que empieza aquí la cuesta al Alto da Fontaneira, otra importante y dura cuesta que, como muchas, empieza bastante suavemente
Desde los 798 metros a los que aproximadamente estamos ahora vamos a subir a los 950 a los que llegaremos en el sitio más alto de la sierra de Fontaneira (el alto propiamente dicho, antes del pueblo, está a 936)
Si bien he dado unas alturas aproximadas basándome en el mapa de
Iberpix, el desnivel a salvar no está nada mal para un kilómetro de distancia desde aquí al collado que nos llevará a A Fontaneira, al otro lado de la montaña
Prado abajo, otra vista hacia A Granda, el frondoso valle del Rego de Salgueiro y Pena Escrita
A Lomba Troncos (768 m), entre A Pena Escrita y el pueblo de Serra (este a la derecha)
Detrás, el Monte Freixo, A Serra das Pandas y, tenuemente en la lejanía los picos de Os Ancares, entre la bruma del Alto Navia
Las fragas de castiñeiros y carballeiras parecen imperar en las cotas más altas, mientras que las plantaciones industriales de pino pinaster lo hacen en las cotas más altas. El paso de antiguos montes comunales a los ayuntamientos efectuado en la posguerra favoreció que el Estado auspiciase este monocultivo para las industrias madereras y de celulosa
Fijémonos en las placas de azulejo con la concha y la flecha en el cobertizo anexo a este caserón de la derecha
Sigue la estructura de cuadras en la planta baja y vivienda en la alta. Este extremo forma un cuerpo más alto
Este también, de los de planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas. Es de los que se revocó su fachada de piedra
Pero sin duda el más llamativo es este, con una enorme galería bien cuidada y rehabilitada, hermoso mirador sobre el Camino
El Camino sigue subiendo poco a poco a su izquierda. Una
parede de piedra cerra el
curral
El forno de cocer el pan de la casona anterior se dejó sin revocar. El Camino gana altura haciendo un poco de curva a la derecha
Y llegamos a este otro llamativo conjunto de cuadras,
palleiros o henares,
cileiro o granero y caserón con vivienda
Cuadra y cileiro con forma de torre y un par de teixos al lado
El edificio principal, cuadras abajo y arriba la vivienda
El Camino sube recto a su derecha y la cuesta se va haciendo más empinada
El forno, en la pared lateral, siempre más saliente que esta, se arrima al Camino
Los cierres de alambres delatan los usos ganaderos de la finca
Aunque las viviendas no sean ya residencia habitual NO significa que estén abandonadas y tanto ellas como los prados anexos siguen teniendo uso. Observemos cómo se ha rehecho aquí la cubierta de pizarra a cuatro aguas
Vamos saliendo así del núcleo principal del pueblo de A Lastra, aunque seguiremos encontrando casas durante el primer tramo de esta ascensión
Descansar en A Lastra puede ser más que una buena idea tras haber acometido la tan 'temida' Costa do Salto, la larga y fuerte cuesta desde O Couto, en Baleira, y antes de subir por esta, pues ha sido una pequeña tregua
Desde aquí tenemos, mirando atrás, una hermosa perspectiva de A Lastra desde la entrada del pueblo hasta esta su salida
El Bar Xestoso y cruce con la carretera de Freixo, donde se acaba la cuesta de A Costa do Sapo
Sobre el tejado, algunas casas de la zona de la iglesia, como la de la balaustrada y sus numerosas ventanas orientadas al sur
Seguimos subiendo y en esta bifurcación iremos a la derecha, tal y como nos manda el mojón que tenemos enfrente
Y esta es una de las casas de la cuesta, relativamente apartadas del resto del pueblo. Delante de ella el Camino hace una curva a la derecha, en abrupta subida
Al fondo volvemos a ver la cima del Pico da Fontaneira, buena referencia visual y geográfica
Estamos a 135, 552 kilómetros de la Praza do Obradoiro
El suelo es de hormigón en este tramo, preferible al asfalto al ofrecer un suelo más rugoso y no tan liso, lo que previene de resbalones de la gente y el ganado y de patinazos en los vehículos que suben y bajan por estas pronunciadas rampas
Vemos que la casa tiene el número dos en el dintel de la puerta, por lo que aún queda una casa más. La numeración pues empieza desde la más cercana a O Cádavo, donde está la Casa do Concello o Ayuntamiento
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Licencia CC-BY-SA, autor: Xurde Morán
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El Pico da Fontaneira decimos que es una buena referencia porque el Camino llega al collado que hay algo más a la derecha, su zona más alta. Parece muy cercano, pero como tantas veces reiteramos, las distancias en la montaña parecen multiplicarse a la hora de subir sobre todo
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De frente el Monte Salgueiro. Por ahí abajo baja el rego de su nombre desde su nacimiento
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Como solemos decir también, no se ve el río pero se puede seguir su curso fácilmente
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Y en muy arrimada cuesta llegamos a la última casa de A Lastra en el Camino, formada por la vivienda y un conjunto de dependencias agropecuarias
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Esta construcción que parece un oratorio es en realidad un pozo de agua, cuya cubierta a dos aguas debió ser de pizarra hasta que en algún momento se decidió hacerla de ladrillo y cemento
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La casa, de cubierta, siempre de pizarra y, en este caso, a tres aguas, con su espacio delantero o
curral. El firme hormigonado llega hasta aquí y, a su derecha, sube el Camino, en forma de pista de zahorra
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Aquí hay vivienda arriba y abajo, con cuadra al otro extremo, junto al cobertizo. Una hermosa franja ajardinada se extiende al pue de la fachada. Un caminito de losas de piedra llega del Camino a la puerta
Cobertizo que llega hasta el
cabanón, de planta circular y cubierta pentagonal. Fijémonos en el sistema de sujeción de las
louxas de pizarra, con piedras encima
Crece la hierba hasta en el Camino, quedando marcadas las rodadas de los vehículos ganaderos y forestales que suben al puerto. Por ellas suelen pisar los peregrinos
El Camino sube muy recto y, en este tramo en concreto, a la buena sombra de la fronda
El Camino se ensancha un poco más y no va a tener de momento ningún cruce ni bifurcación complicada que nos pueda hacer dudar
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Si bien la Costa do Sapo se lleva la fama en cuanto a dureza el Camín da Rodela no le anda a la zaga, como bien vamos a comprobar
Una vez más la orografía nos demuestra que, aún adentrándonos en Galicia, no han cesado las etapas montañeras del Camino Primitivo
Cierto es que, aunque ya nos quedan un par de cuestas antes de O Cádavo, entendemos que estas de O Sapo y A Fontaneira son las últimas de cierta altura especial dureza antes de llegar a Lugo, si bien tenemos también el Alto da Baqueriza (también llamado Vacariza y Vaqueriza), entre O Cádavo y Castroverde pero, aunque relevante, ya no se sube tanto
La fronda forma un hermosísimo túnel vegetal en el que el sol y las ramas de los árboles forman una preciosa celosía vegetal
El Camino fue en su momento aplanado y ensanchado como pista forestal. Son evidentes a la derecha las labores de desmonte, pero a la izquierda un viejo murete de piedras es testimonio de la antigua senda del Camín da Rodela
A la derecha, un surco excavado en la vereda, canaliza las aguas sobrantes de lluvias y deshielos evitando, en la medida de lo posible, que arroyen por el Camino y lo deshaga
Camino bellísimo pero que se cobra su tributo en sudor y fatiga
Es verdad que ya ni la Costa do Sapo ni el Alto da Fontaneira son ni
El Palo ni otros puertos ya dejados atrás, pero en estos repechos se les parecen
Podrían ser ambas otras tantas 'cuestas del silencio', como alguien bautizó a la de
Paradanova a
A Fonsagrada, pues ni hablar apetece dado que se reservan fuerzas y respiración para afrontar este reto en media montaña
Aquí hay abundancia de morrillos, piedras sueltas, procuremos pisar bien pues algunas son inestables y pueden dar pie a alguna inesperada caída
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No siempre la lluvia discurre bien por el surco de la derecha, que hay que limpiar y desbrozar cada cierto tiempo y el resultado es que el agua hace los suyos propios por el Camino, formando estos bache a la larga, donde se amontonan más morrillos
El las veredas crecen hierbas y helechos. A la derecha el desmonte ha dejado una pared terrosa mientras que a la izquierda los árboles ocultan un buen despeñadero
Un mojón de confirmación garantiza que seguimos en el Camino correcto y que no nos hemos saltado ningún cruce por error ni despiste
La placa pone que nos quedan 135, 110 kilómetros hasta la Praza do Obradoiro
Proseguimos así este fuerte recuesto pista arriba. Si deseásemos descansar, mejor hacerlo, en caso de jornadas veraniegas de intenso calor, en lugares de buena sombra, como los que acabamos de pasar
Llega ahora un tramo con menos arboleda, más expuesto al sol o, cuando toca, a la lluvia y al viento
Volviendo a ver el Pico da Fontaneira, este lugar más 'pelado' es una buena atalaya, si las circunstancias meteorológicas nos lo permite, para otear un gran paisaje al este
Aquí a nuestros pies, se abre un gran precipicio: es la cabecera del valle del Rego de Salgueiro, que nace en estas arboledas debajo nuestro
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Monte de A Valiña frente a nosotros, con A Lomba Troncos cerrando el valle por el este (768 m). Luego va la tan citada Serra das Pandas, A Serra de Louxas y, en la lejanía, sobre las cotas del Alto Navia, los altos picachos del extremo occidental de la Cordillera Cantábrica en Os Ancares
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Frente a nosotros, A Pena Escrita cierra también el valle del Rego de Salgueiro al este. Esa zona forma parte de las estribaciones meridionales de A Serra da Lastra
Y a la izquierda tenemos el collado de A Lastra, con A Serra do Hospital en lontananza
En la lejanía aún vemos
A Serra do Acevo con su cumbre cimera de Pedras Apañadas (1.202 m), a cuya izquierda se reconoce el collado del Camín Grande, por donde hemos entrado en Galicia, bajando a
O Acevo
Más cerca vemos los aerogeneradores del Monte das Penas de Ferreira, en la zona meridional de A Serra do Hospital, encima del valle del río de Ferreira y sus afluentes, como el Rego da Pasadiña, del que tanto hablamos en A Degolada
A la derecha es el cementerio de A Lastra, junto a la carretera a Freixo y, a la izquierda, las casas del cruce con LU-530 por donde entrábamos en este pueblo. Se reconocen bien el Bar Xestoso y, en medio, el antiguo Bar A Lastra
Reconocemos a lo lejos el Alto de Cerredo (960 m) y el Parque Eólico da Carba (1.075 m) en A Serra do Hospital. Fijémonos también en el trazado de la LU-530 por esa su falda occidental
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Podemos decir que, en este puerto, nos estamos despidiendo de un paisaje para ir a otro. Estamos dejando cada vez más atrás las montañas fonsagradinas y de la Cordillera Cantábrica para acercarnos a las vistas de la chaira lucense que, sin ser ni mucho menos tan llana como dice su nombre, es de más suaves colinas que se alargan en el horizonte
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Pero ese paso de uno a otro paisaje no se produce de repente, es una transición que empezaremos a notar al pasar al otro lado del Alto da Fontaneira
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Pico da Fontaneira e inmediaciones de A Pena da Vieira, topónimo de resonancias camineras en el que algunos quieren ver una referencia a las conchas de los peregrinos y otros, por metáfora, a algún penedo o forma orográfica, incluso a fósiles marinos
Repechos finales, no por ello menos abruptos. Como hemos dicho, en las cotas más alta predominan las plantaciones de pino pinaster. El autóctono, al menos en esta zona, se considera extinguido, aunque se estudia su reintroducción por su mayor resistencia a los hongos de las bandas roja y marrón, que efectan a su madera y ha provocado que se efectuasen grandes talas
Hay además especies autóctonas, sobre todo los abundantes robles y castaños, además de un impenetrable sotobosque de brezos y retamas, helechos, espineras y demás vegetación exuberante
Atención a las raíces que afloran en la superficie, a veces pueden ser causa de algún pequeño tropezón
No vemos ya mucha arboleda a cotas más altas, por lo que es señal de que nos acercamos al final de la cuesta
La pista hace un poco de curva a la derecha entre estos arbustos y
toxosY llegamos al hermoso collado, plantado de pinares, donde se pone punto y final a nuestro ascenso al Alto da Fontaneira en Penedo Apertado
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Una foto en pleno verano: fijémonos cómo la hierba ha pasado de ser intensamente verde a intensamente amarilla, anaranjada, dorada...
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Un peregrino, a punto de sucumbir, al llegar arriba. No es para menos con las dos grandes cuestas que el peregrino ha subido desde Paradavella hasta aquí
Cruce de caminos de Penedo Apertado: nosotros seguiremos de frente atravesando el pinar en dirección oeste
Este lugar es excelente también para realizar una parada. A partir de aquí empezamos a bajar muy poco a poco
Ver las placas de las distancias kilométricas puede hacerse una obsesión como otra cualquiera: 134, 736 kilómetros hasta la Praza do Obradoiro
Tras tanto subir, una bajada se agradece, al menos si es tan suave y 'dulce' como esta, a la sombra de los pinos
Es un momento de gran placidez si suministramos nuestras fuerzas y no andamos a las carreras siempre prisioneros de nuestros tiempos y horarios, como tantas veces suele suceder
Gustan muchas veces los peregrinos de correr un poco en estos tramos para apurar el paso y ganar tiempo, aunque muchas veces no se sepa realmente para qué, pero los sobreesfuerzos se pagan. Intentemos disfrutar del Camino, sin más, aunque sabemos que no siempre se consigue
Recordemos una vez más que hasta llegar a O Cádavo es posible que ya no encontremos ni bares ni tiendas para comprar nada. A no ser que reabra algún día O Bortelón de A Fontaneira, o abra algún nuevo bar, o se ponga una máquina de vending, no habrá forma de avituallarse, aunque a veces, un repartidor en su furgoneta, 'cazado al vuelo' cuando el Camino coincide con la carretera, puede vendernos algo
La pista sigue siendo ancha y sin pérdida, pinar abajo siempre. Los troncos de los pinos se yerguen rectos como lanzas
Un mojón de confirmación en la bajada, con su pertinente concha jacobea identificativa, flecha direccional y placa de kilometraje